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ACTA LINGUISTICA LITHUANICA

L (2004), 127 – 134

Sobre la prosodia en la tipología

Bohumil Vykypěl

Ústav pro jazyk český AV ČR

En el presente artículo se intenta incorporar la prosodia a la tipología de Vladimir Skalička. Los ejemplos proceden del lituano, el inglés y el chino.

1. En nuestra descripción tipológica del lituano, Markus Giger y yo constatamos que, en lo que respecta a la homonimia (polifuncionalidad) de los formantes gramaticales (formas fonológicas), existe una diferencia fundamental según se incluya o no la prosodia en la descripción (cf. Giger, Vykypėl 2001: 50s., 52, 71). Esto puede mostrarse brevemente (una vez más) mediante la declinación de los sustantivos.

En el nivel segmental se observa en lituano una homonimia característica del tipo flexivo: a los 67 morfos lituanos (formas morfológicas) corresponden 47 formas fonológicas; la homonimia es, por tanto, en promedio, de 1: 1,43. Sin embargo, si también se incluye el nivel suprasegmental, hay que tener en cuenta que cada desinencia se caracteriza no solo por su forma fonológica (es decir, por su segmentación o por cierta composición fonemática), sino también por la propiedad prosódica que le es inherente, es decir, por la interacción que establece con el tema en relación con el acento. Así pues, si se incluye el nivel suprasegmental y se tienen en cuenta asimismo las propiedades prosódicas de cada desinencia, en lituano no hay homonimia, pues cada desinencia se comporta de manera distinta. Así, en el nivel suprasegmental, a la desinencia -os corresponden las desinencias -os₁ y -os₂; -os₁ acepta el acento ofrecido por el tema, pero no es activa por sí misma, es decir, no lo atrae, y expresa el genitivo singular, mientras que -os₂ no acepta el acento ofrecido por el tema, no lo atrae y expresa el nominativo plural. La situación es distinta una vez más si también se tienen en cuenta las propiedades prosódicas de cada tema léxico. La acentuación correspondiente a una forma de palabra es, en efecto, la resultante de las propiedades prosódicas del tema y de la desinencia: lo decisivo es a qué clase acentual pertenece el lexema; el potencial diferenciador de la desinencia (es decir, el que elimina la homonimia segmental) puede entonces quedar neutralizado por las propiedades del tema, y formas segmentalmente idénticas como rankos (genitivo singular) y rankos (nominativo plural) siguen siendo homónimas (ambas llevan el acento en el tema: rankos), mientras que formas igualmente idénticas en el plano segmental, como galvos (genitivo singular) y galvos (nominativo plural), se distinguen por el acento: galvōs vs. gálvos.

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Hemos constatado que un análisis limitado al nivel segmental es evidentemente incompleto para el lituano y que, por ejemplo, no es posible comparar el lituano y el letón en cuanto a la homonimia de sus formantes en el nivel suprasegmental, porque poseen propiedades prosódicas diferentes que producen distintos efectos morfológicos.

2. Horst Geckeler (2001: 114) también se encontró con un problema similar en su descripción tipológica del inglés:

«La conversión frecuente entre sustantivo y verbo en inglés (p. ej., (the) fish → to fish) está más extendida en el plano gráfico que en el plano fónico, ya que en este último muchos pares de palabras se distinguen al menos en el nivel suprasegmental, es decir, por la diferente posición del acento, por ejemplo, (the) cómpound / to compóund, (the) cónsort / to consórt, (the) increase / to incréase.»

La conversión constituye cierto correlato léxico de la homonimia de los formantes gramaticales: del mismo modo que la función de los formantes gramaticales homónimos solo puede identificarse mediante su combinación con una determinada clase de formantes léxicos, la función de los formantes léxicos homónimos que aparecen en la conversión solo puede identificarse mediante su combinación con una determinada clase de formantes gramaticales (o, al menos, con una determinada clase de elementos de contenido que no se expresan explícitamente). Y, al igual que los formantes gramaticales homónimos en el plano segmental pueden distinguirse por sus propiedades prosódicas, también pueden distinguirse por sus propiedades prosódicas los formantes léxicos homónimos en el plano segmental que aparecen en la conversión: lo primero ocurre en lituano y lo segundo, en inglés1.

3. Vladimír Skalička no abordó en su teoría un problema de este tipo, es decir, los efectos de la prosodia en la morfología. Esto tampoco resulta sorprendente si se tiene en cuenta que la tipología lingüística de Skalička se construyó inicialmente sobre los «datos de la experiencia» de lenguas «prosódicamente romas» como el turco, el húngaro o el checo.

Tilman Berger (1990) intentó crear una tipología acentual en el marco de la tipología de Praga. Sin embargo, su exposición presenta una implicación fonológica de las propiedades fundamentales «morfológicas» de cada tipo lingüístico y, por tanto, concierne a la cuestión de qué funciones desempeña el acento en los distintos tipos lingüísticos o —dicho de manera más general— de cómo se configura el sistema fonológico en cada tipo lingüístico o en las lenguas donde domina un tipo determinado2. Sin embargo, no aborda el papel de la prosodia en la configuración de los significantes ni su tipología

1 Ya se encuentran muchos ejemplos de la función gramatical de la prosodia en Sapir (1921: 82–85).

2 Como es sabido, el propio Skalička también se ocupó de las implicaciones fonológicas de su teoría tipológica (cf. Skalička 1967; 1979: 238–244, 307–311).

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Beurteilung. Einiges zu diesem Problem hat Jiří V. Neustupný (1959) in seinen Bemerkungen zum Akzent im Japanischen und Russischen beigetragen (vgl. noch unten).

4. Surge, por tanto, la cuestión de cómo debe evaluarse el efecto morfológico de los elementos prosódicos, que eliminan o reducen la homonimia y, por consiguiente, hacen problemática esta como criterio tipológico.

Una solución consiste en excluir por completo la homonimia de la consideración tipológica como fenómeno tipológicamente relevante. Esto también concordaría con otro hecho que parece hacer problemática la homonimia: la necesidad de distinguir entre homonimia intraparadigmática y extraparadigmática (véase al respecto Giger, Vykypěl 2001: 55f., 71).

Sin embargo, la mejor solución es otra (que también parece más natural): se conserva la homonimia como criterio tipológico, pero en un lugar inferior de la jerarquía de implicación de las construcciones tipológicas (es decir, se deriva solo a partir de las propiedades fundamentales de los tipos), y las propiedades prosódicas se incorporan directamente a los tipos de construcción de los formantes gramaticales, es decir, ya en el nivel de las propiedades fundamentales de los tipos.

Como es sabido, en la formulación de Petr Sgall, las propiedades fundamentales de los tipos consisten en cómo se expresan las funciones gramaticales. Mientras que las funciones léxicas se expresan del mismo modo en todos los tipos de lengua, mediante una cadena de fonemas, es decir, mediante formas fonológicas o formantes, las funciones gramaticales se expresan de maneras distintas: en el tipo polisintético, mediante la disposición de los formantes léxicos; en el tipo aislante, igual que las funciones léxicas, es decir, mediante formantes, que son autónomos y aparecen como palabras; en el tipo aglutinante, igual que los formantes léxicos, es decir, mediante formantes que no son autónomos y aparecen como afijos; en el tipo flexivo, mediante una modificación o alternancia de los formantes léxicos, que tiene lugar al final de estos; en el tipo introflexivo, mediante una modificación o alternancia de los formantes léxicos, que tiene lugar en su interior (véase, por ejemplo, Sgall 1992: 204f.). Estas diferencias también pueden entenderse como diferencias en el grado o nivel de carácter discreto (de separabilidad) de los formantes gramaticales y léxicos (Jaroslav Popela habla del grado de fusión entre los signos léxicos y gramaticales; véase, por ejemplo, Popela 1991). En el tipo polisintético, el carácter discreto de los formantes gramaticales y léxicos es igual a cero (las funciones gramaticales afectan a complejos de formantes, no a componentes individuales de los formantes). En el tipo aislante, el carácter discreto es absoluto. En el tipo aglutinante, es igualmente absoluto en su aspecto componencial, pero en su aspecto lineal queda relativizado por el carácter afijal de los formantes gramaticales. El tipo flexivo se caracteriza por un carácter discreto reducido de los formantes gramaticales; esto puede relacionarse con el concepto de Skalička (1938-39) de la fluctuación en la función de los fonemas individuales que constituyen, como componentes, el formante correspondiente: en el tipo flexivo, los

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algunas partes de los formantes tanto gramaticales como léxicos expresan exclusivamente funciones gramaticales o léxicas, respectivamente (es decir, son discretas o separables), mientras que otras partes expresan simultáneamente la función gramatical y la léxica.

A primera vista, el tipo introflexivo podría definirse como aquel en que algunas partes de los formantes léxicos expresan exclusivamente la función léxica, mientras que todos los componentes de los formantes gramaticales, además de la función gramatical, desempeñan también la función léxica; es decir, el carácter discreto de los formantes gramaticales es igual a cero. Tal formulación podría justificarse con casos como el alemán Vater – Väter, Bruder – Brüder, Mutter – Mütter o el inglés foot – feet, man – men. Sin embargo, entre las formas de expresión denominadas introflexivas también pueden encontrarse algunas cuyos componentes pueden considerarse claramente discretos, es decir, expresan únicamente el significado gramatical: véase el babilonio antiguo aprus ‘separé’, es decir, a- ‘1.ª persona singular’, ‘u- ‘pretérito’, p-r-s ‘separar’; o el alemán du beginnst – du begannst, es decir, du & -st ‘2.ª persona singular’, ‘-i- ‘presente’, ‘-a- ‘pretérito’, beg-nn- ‘comenzar’. Al mismo tiempo, se encuentran formas de expresión en las que hay una fusión parcial como en el tipo flexivo (en otras palabras, en las que resulta difícil determinar el límite entre el formante léxico y el gramatical): véase el babilonio antiguo aparras ‘separo’, donde a- significa ‘1.ª persona singular’ y el pretérito se expresa mediante las dos vocales a y la reduplicación de la segunda consonante radical. Así pues, la diferencia del tipo introflexivo con respecto a los tipos aislante y aglutinante y al tipo flexivo, con los que comparte el carácter discreto alternativo y la fusión parcial, ha de formularse más bien de este modo: la expresión del significado gramatical puede ser discreta o estar parcialmente fusionada con la expresión del significado léxico, pero siempre tiene lugar dentro de los límites determinados por la expresión del significado léxico (esto también podría considerarse, eventualmente, como denominador común o vínculo con el tipo polisintético en la «espiral tipológica»).

Esquemáticamente, la penetración, la fusión de los formantes gramaticales y léxicos puede representarse aproximadamente de la siguiente manera (x, y = los componentes fonológicos individuales; l = función léxica, g = función gramatical):

el tipo polisintético: (xʸl)ᵍ (xʸl)ᵍ

el tipo aislante: xʸl xᵍyᵍ (o (xy)ˡ (xy)ᵍ)

el tipo aglutinante: xʸlˣᵍyᵍ (o (xy)ˡ(xy)ᵍ)

el tipo flexivo: xˡyᵍxˡyᵍ

el tipo introflexivo: xˡyᵍxˡdyˡ.³

3 Cabe señalar de paso que el papel de los componentes fonológicos individuales en la construcción de los formantes permite explicar la correspondencia que puede establecerse entre el predominio de un tipo en una lengua y el sistema gráfico de esa lengua (véase Neustupný 1997: 36f.).

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Las circunstancias son similares en lo que respecta a la formación de palabras. A la función gramatical le corresponde la relación entre la palabra base y la palabra derivada, y se observa el grado de fusión entre la expresión de esta relación y la expresión de la palabra base: el tipo polisintético favorece la composición, el aislante la creación de palabras completamente nuevas o el préstamo, el aglutinante la formación de palabras mediante afijos, el flexivo la conversión y el aislante los infijos o la conversión.

Las propiedades prosódicas pueden incorporarse fácilmente al esquema mencionado, considerándolas simplemente como uno de los componentes fonológicos de los formantes dados y observando si expresan únicamente funciones léxicas, únicamente funciones gramaticales o ambas a la vez. Neustupný (1959) procede de modo similar: a su juicio, el acento constituye un componente de los formantes, al igual que los fonemas; el tipo aglutinante se diferencia del flexivo en que, en el tipo aglutinante, el acento pertenece al morfema, mientras que, en el tipo flexivo, pertenece a la palabra. Esto significa, por tanto, que en el tipo aglutinante el acento constituye una parte del formante gramatical o del léxico, mientras que en el tipo flexivo forma (parte de) ambos formantes.

4.1. La formación de palabras inglesa mediante el desplazamiento del acento debe considerarse un rasgo introflexivo, pues dicho desplazamiento se produce dentro del marco determinado por el formante léxico (de lo dicho más arriba en §4 se desprende también que la expresión pura mediante prosodemas ex definitione es introflexiva). Sin embargo, este rasgo introflexivo se combina con rasgos de otros tipos (por ejemplo, del aislante en the compound o I compound, del aglutinante en compounds o compounded); está claro que aquí se trata de una combinación de formantes tipológicamente distintos, y no de formantes que se hayan fusionado parcialmente.

4.1.1. En chino se encuentra una interesante combinación de formación de palabras introflexiva y polisintética mediante composición: compárese, por ejemplo, xiǎojiě ‘señorita’, es decir, xiǎo ‘pequeño, joven’ + jiě ‘hermana mayor’, donde el segundo componente se vuelve átono.

A primera vista, se observa una combinación similar en el caso de los «verbos» que funcionan como preposiciones: algunos formantes verbales aparecen en función de preposiciones, lo cual debe considerarse un rasgo del tipo polisintético, en el que, según Skalíčka, los lexemas también pueden cumplir funciones gramaticales; esta función no verbal puede ir acompañada de la pérdida del carácter tonal del formante: compárese gāngbǐ zài zhuōzishang ‘El bolígrafo está sobre la mesa’ frente a wǒ zai běijīng zhù ‘Vivo en Pekín’, es decir, zài ‘estar (en algún lugar)’ frente a zai ‘en’.

La expresión de las funciones gramaticales mediante lexemas se diferencia, sin embargo, fundamentalmente desde el punto de vista segmental de la expresión de las funciones gramaticales mediante la ordenación de los lexemas (es decir, de la propiedad fundamental del tipo polisintético): mientras que en este último caso las funciones gramaticales y léxicas pertinentes están completamente fusionadas en su expresión, en el primer caso

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la función léxica del formante dado se reduce de facto a cero, puesto que la función léxica expresada por este formante en otra posición no está determinada por la función gramatical expresada en la posición pertinente, sino por una función léxica de otro formante. Así pues, la función gramatical y la función léxica determinada por esta se expresan de manera discreta. La identificación de un formante en una función gramatical con un formante en una función léxica se produce únicamente por la identidad de sus componentes fonológicos.

Daniel Weiss (comunicación personal) ha propuesto incluso distinguir aquí dos tipos lingüísticos: el amorfo, en el que las funciones gramaticales se expresan mediante la ordenación de los lexemas, y el polisintético, en el que se expresan mediante la aparición de lexemas en funciones gramaticales. La distinción se justificaría precisamente por lo expuesto más arriba, pero creo que no es estrictamente necesaria. En primer lugar, es posible encontrar un denominador común adecuado para estas dos formas de expresión: el papel del contexto (oracional), pues la función gramatical de un formante léxico solo puede reconocerse o establecerse por su posición, del mismo modo que, en la expresión de las funciones gramaticales mediante la ordenación de los lexemas, la función gramatical que determina una función léxica solo puede reconocerse por la posición del formante léxico correspondiente; el papel del contexto también puede formularse con la máxima de Skalíčka según la cual el tipo polisintético construye su gramática sobre la semántica. Además, la identificación antes mencionada de un formante en una función gramatical con un formante en una función léxica, basada en la identidad de sus componentes fonológicos, también puede interpretarse en el sentido de que la función léxica es potencial (no actual) en la posición pertinente, pero aun así está contenida en el formante dado; por tanto, también en este caso habría una fusión absoluta de una función gramatical y una léxica en su expresión, aunque la función gramatical no se fusione con la función léxica que determina efectivamente. Por último, cabe aducir un argumento general: la navaja de Ockham: entia non sunt multiplicanda sine necessitate. Tampoco deben multiplicarse los tipos lingüísticos si no es necesario, es decir, si existe una razón para vincular las dos formas de expresión mencionadas.

Pero si los componentes fonológicos no son completamente idénticos —aunque solo lo sean en el nivel suprasegmental, como en el ejemplo chino mencionado, con zài y zài—, entonces estos formantes deben considerarse realmente aislantes o aglutinantes.

4.2. Las terminaciones lituanas y los temas léxicos mencionados más arriba (§1), con sus propiedades prosódicas, constituyen un rasgo del tipo flexivo: una parte del formante se refiere únicamente a la función gramatical o a la función léxica (a saber, la composición fonemática de los formantes), mientras que otra parte se refiere a ambas (a saber, la prosódica

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característica de la palabra, que constituye una resultante de la interacción entre la potencia prosódica de la raíz y la de la desinencia).

5. Para concluir, sin embargo, aún hay que hacer una observación general. Es evidente que la tipología de Skalička puede denominarse realmente «tipología de la palabra», entendiendo «palabra» en un sentido más amplio que el de conexión mínima de elementos léxicos y gramaticales (por ejemplo, como «sintagma» del Hjelmslev temprano, y no como signo de cierto tipo definido en función del significante): el núcleo de esta tipología es efectivamente «morfológico», si por morfología se entiende el estudio de las conexiones mínimas de elementos léxicos y gramaticales. Se trata, sin embargo, precisamente de cómo son los «resultados» de esta conexión, y no de qué es lo que se conecta. Un signo gramatical flexivo (introflexivo) o un signo léxico flexivo (introflexivo) (un formante) también podría describirse (definirse) como un complejo de determinados fonemas y un complejo de determinadas reglas para modificar, respectivamente, la otra parte de la conexión mínima: así, el plural alemán Brüder tendría un formante constituido por cero y por la capacidad de modificar de una manera determinada el formante léxico. El formante lituano -os estaría constituido por los fonemas o y s y por su capacidad de influir en la característica prosódica de los formantes léxicos; y, a la inversa, el formante lituano galv- estaría constituido por los fonemas g, a, l y v y por la capacidad de influir en la característica prosódica, por ejemplo, del formante gramatical -os. Si se concibieran así las cosas, no obstante, todo sería discreto (en el otro sentido de esta palabra y, por tanto, también ficticio), y Skalička sería un generativista chomskiano ante litteras4.

LITERATURVERZEICHNIS

BERGER, T. 1990: Zur typologischen Einordnung des russischen Akzents. Die Welt der Slaven 35, 370–380.

GECKELER, H. 2001: Englisch und Französisch: ein typologischer Vergleich nach den Kriterien von V. Skalička. In: Lingua et Linguae. Festschrift für Clemens-Peter Herbermann zum 60. Geburtstag. Hrsg. von U. H. Waßner, Aachen: Shaker, 111–124. (Bochumer Beiträge zur Semiotik, Neue Folge, 6.)

GIGER, M., VYKYPĚL, B. 2001: Die Typologie des Litauischen und des Lettischen (mit einem allgemeinen Ausblick zu den Perspektiven der Prager Typologie). Sborník prací filozofické fakulty brněnské univerzity A 49, 45–86.

NEUSTUPNÝ, J. V. 1959: Accent in Japanese and Russian (A Typological Study). Archiv orientální 27, 122–142.

NEUSTUPNÝ, J. V. 1997: Typology in Prague: The legacy of Vladimir Skalička. In: B. Palek (Hrsg.): Typology: Prototypes, Item Orderings and Universals (Proceedings of LP’96). Prague: Karolinum, 29–40. (Acta Universitatis Carolinae. Philologica 1996, 3–4.)

4 Allerdings stellt auch die oben (§4) angeführte Segmentierung eine Segmentierung einer aktuellen und einzelnen Wortform dar, keine Segmentierung einer Verbindung zwischen der Kategorie der lexematischen und derjenigen der grammatischen Zeichen, denn aus der Sicht einer solchen potentiellen und kategorialen Verbindung besitzt jede Komponente der grammatischen Formanten im flexiven Typ auch die lexikalische Funktion und umgekehrt, da Lexeme und Grammateme hier eine untrennbare (synthetische) Einheit – das Wort – bilden (eine Gruppe lexikalischer Zeichen hat nur bestimmte grammatische Zeichen und umgekehrt, wodurch die grammatischen Zeichen auch die lexikalische Funktion mit ausdrücken und umgekehrt); somit wäre der flexive Typ vom polysynthetischen nicht unterscheidbar.

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Popela, J. 1991: Prospects of V. Skalička’s Linguistic Typology. In: B. Palek & P. Janota (Hrsg.): Proceedings of LP’90. Prague: Karolinum, 237–243. (Acta Universitatis Carolinae. Philologica 1992, 3–4.)

Sapir, E. 1921: Language. New York: Harcourt, Brace and Company.

Sgall, P. 1992: Valenz und Typologie. Zeitschrift für Phonetik, Sprachwissenschaft und Kommunikationsforschung 45, 200–206.

Skalička, V. 1938–39: O pojem morfému. Sborník Matice slovenskej 16–17, 4–12.

Skalička, V. 1967: Die phonologische Typologie. In: Phonetica Pragensia. Hrsg. von M. Romportl & V. Skalička. Praha: Universita Karlova, 73–78. (Acta Universitatis Carolinae 1967. Philologica, 6.)

Skalička, V. 1979: Typologische Studien. Hrsg. von P. Hartmann. Braunschweig – Wiesbaden, Vieweg. (Schriften zur Linguistik, 11.)

Bohumil Vykypěl

Gauta 2004 04 06

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