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ILIJA LEMEŠKIN
Universidad Carolina de Praga
Líneas de investigación: literatura y escritura bálticas antiguas, folclorística comparada, lexicografía e historia de los estudios bálticos.
CUARTETA / PAREADO DE BASILEA: EJEMPLO DE UNA PETICIÓN DE REGALOS1
Cuarteta / pareado de Basilea: ejemplo de una petición de regalos
RESUMEN
Este artículo puede considerarse una continuación del estudio de Diego Ardoino de 2012, pues aquí se amplía la relación entre el colofón y el texto prusiano. La inscripción en prusiano se entiende como una pieza de folclore cantado o recitativo (una cuarteta), estrechamente emparentada con los villancicos (y otras composiciones rituales del ciclo anual vinculadas a las visitas domiciliarias). Tanto la figurilla de una persona inclinada (con la mano extendida) como la nota en alemán pueden relacionarse con el contexto de la ronda navideña y la petición de regalos; juntas con la inscripción prusiana, constituyen una especie de continuación del colofón. Esto respalda la hipótesis expuesta anteriormente de que el copista de la obra de Nicola Oresme era prusiano. Se propone una interpretación lingüística algo distinta del texto prusiano.
1 A partir del curso académico 2013-2014, se inició en la Universidad Carolina un nuevo curso del programa de máster en estudios bálticos: Fundamentos del prusiano antiguo y lectura de textos. Anteriormente, el autor de este artículo había investigado la diáspora báltica en Praga en el siglo XIV, que pudo haber determinado la aparición del texto de Basilea; por ello, durante el primer semestre se dedicó mucho más tiempo al análisis de este monumento. El grupo de estudiantes estaba formado por Іера Ivanova y Jan Bičovský. El trabajo conjunto con ellos dio lugar a la concepción común de este artículo, que adquirió su forma actual por iniciativa de la profesora Grasilda Blažienė. Fueron especialmente importantes las observaciones y referencias del revisor, el profesor Pietro Umberto Dini, y del doctor Rolandas Kregždys. Los aspectos folclóricos se debatieron además con la profesora Bronislava Kerbelytė y el profesor Jurijus Novikovas. Sin embargo, el trabajo aquí publicado no puede considerarse un estudio concluido. El material folclórico presentado es mínimo: solo lo necesario para revelar los rasgos estructurales comunes de las obras comparadas. De acuerdo con los principios de la folclorística histórico-geográfica, se recurrió principalmente a materiales bálticos (lituanos) y eslavos (eslavos orientales; también checos, dada la posible difusión genérica). Conviene ampliar el conjunto de textos comparados, pues existe una alta probabilidad de encontrar otras correspondencias textológicas, tipológicas y genéticas. Tampoco se examinan con suficiente detalle algunos de los aspectos gramaticales que aquí se plantean.
P A L A B R A S C L A V E: pareado / cuarteta prusiana de Basilea, villancicos, petición de regalos.
P A L A B R A S C L A V E: pareado / cuarteta prusiana de Basilea, villancicos, petición de regalos.
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ANOTACIÓN
El artículo puede considerarse una continuación de la investigación iniciada por Diego Ardoino en 2012, pues amplía desde otro ángulo la relación entre un colofón y un texto prusiano. La inscripción en lengua prusiana se entiende como una pieza de folclore cantado o recitado (cuarteta), muy afín a los villancicos navideños (y a otras piezas del calendario propias del ritual de visita de casa en casa). Tanto la figura de un hombre que se inclina (con la mano extendida) como una nota en alemán, que junto con la inscripción prusiana conforman una peculiar continuidad del colofón, pueden asociarse al contexto de cantar villancicos y pedir regalos en Navidad. Esto respalda la hipótesis previa de que el copista que transcribió la obra de Nicola Oresme era prusiano. El autor propone una interpretación lingüística ligeramente distinta del texto prusiano.
¿No es hora ya de que nos hagas regalos y favores, anfitrión? No en rublos, anfitrión, ni en monedas de medio rublo; aunque sea en una sola moneda de oro, señor, en grivnas; aunque sea una copita de vino y un vasito de cerveza.
(Poesía ritual 1989: 84)
La descodificación y lectura de la pequeña obra prusiana están estrechamente relacionadas con la interpretación del propósito de la inscripción y de las circunstancias en que surgió el texto. La comprensión lingüística del texto también depende de la perspectiva adoptada respecto de quien hizo la inscripción. Durante más tiempo se ha considerado la posibilidad de que su autor fuera un estudiante: «[...] el BPT es una expresión de carácter humorístico e irónico, pronunciada (durante una bebida) probablemente por un estudiante a otro estudiante (amigo) [...]» (Mažiulis 1975: 130). Esta hipótesis permitió justificar la imperfección del hexámetro y la adición de la letra -e por «el carácter jergal y jocoso del habla de los jóvenes estudiantes» (Mažiulis 1975: 125). La imagen del «estudiante», que resultó muy útil para interpretar el texto, legitimó una especie de «caza de errores». Dada la escasa extensión del texto, el número de correcciones gráficas parece desproporcionadamente elevado. La serie de errores detectados requiere verificación (Bammesberger 1998; Dini 2000b, 397–400), sobre todo cuando, al dejar de lado la imagen del espacio tabernario, se considera otro posible contenido del dístico (Schmid 1982), así como otros candidatos a la autoría de la pequeña obra de Basilea: un monje (Purkartas 1983), un estudiante muy versado en la cultura del libro (Ardoino 2012b) y, finalmente, un copista profesional (Schaeken 2006; Lemeškin 2013).
Probablemente convenga comenzar una lectura alternativa del texto de Basilea y la justificación de esa lectura por determinar el principio autoral o, al menos, plantear este problema metodológico. Pues hasta ahora no está claro si el prusiano inventó la frase entera o si recurrió a alguna fórmula ya hecha. Y si se basó en algo, ¿reprodujo literalmente ese ejemplo anterior? Cuesta creer que el prusiano hubiera reproducido con exactitud una frase leída en algún sitio, es decir, que la hubiera copiado también con numerosos errores del original. En cambio, un texto oral, es decir, folclórico, suele estar pulido y, por tanto, no debería presentar elementos lingüísticos oscuros.
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Tal vez precisamente por eso se tiende a ver al copista también como autor, aunque faltan argumentos sólidos que respalden esa posibilidad.
Sea como fuere, los investigadores encuentran indicios de hexámetro en el dístico de Basilea. Vytautas Mažiulis fue el primero en formular esta idea, aunque con mucha cautela: «Parece que estos dos versos están escritos en hexámetro, aunque sus dáctilos y espondeos son bastante artificiales» (Mažiulis 1975: 125). Diego Ardoino (Ardoino 2012a: 350–354) reveló una interesante relación con el hexámetro del colofón Omnibus omnia non mea sompnia dicere possum. Naturalmente, atendiendo a la estructura del hexámetro y a la disposición del texto prusiano en la página, la frase se interpretó (sincrónicamente) como un dístico:
Sin embargo, si se tienen en cuenta la resonancia rítmica2, la rima interna (Kayle – labonache; rekyłe – thewelyłe; poyte – doyte; eg koyte – nykoyte), el paralelismo de las partes de la oración, sus formas y su semántica (más adelante se hablará de ello), sería posible dividir la estrofa en cuatro versos. Para ello, basta con eliminar thoneaw, que alarga el verso y resulta ser facultativo:
Kayle rekyłe ·?? U – U labonache thewelyłe ·???? U U – U Eg · koyte · poyte · U – U – U nykoyte · pēnega doyte · U – U – U U – U
Así pues, thoneaw podría considerarse un inciso que, al conferir una nueva forma métrica (por influencia del hexámetro del colofón), contradice la esencia original de la pequeña canción, «tú ya no», o cumple otra función (que se tratará más adelante). Dicho de otro modo, quizá convenga distinguir dos estratos en el pequeño texto de Basilea: uno primario, oral, y otro autoral. La innovación y la reelaboración autoral pueden apreciarse en la inclusión de thoneaw y en la adición del elemento -e, que dan lugar a la sucesión de cinco pies de la primera estrofa, semejante a un hexámetro.
Al parecer, sería posible dotar de pleno sentido la pequeña canción considerada en el contexto de pedir limosna y dar regalos. Esto no significa que quien dejó la inscripción mendigara alguna vez con la mano extendida en el puente de Carlos o en otro lugar. Los motivos más destacados de petición de regalos aparecen en los villancicos navideños. El cuarteto de Basilea debe compararse ante todo con ellos, y no solo por la identidad de contenido o de estilo. El propio colofón permite —y hasta obliga a— hacerlo: a él se vinculan tanto el hexámetro latino como la figura de una persona con la mano extendida y el pequeño texto prusiano, pues en él la conclusión de la transcripción de la obra de Nicola Oresme Qu-estiones Super Quattuor Libros Methororum se relaciona precisamente con el periodo navideño: in vigilia epiphanie:
Además de la asonancia <oy> en los versos, parece posible apreciar indicios de aliteración: Kayle rekyłe · / labona[t]he thewelyłe · / Eg · koyte · poyte · / nykoyte · pēnega doyte.
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1 FIG. Fragmento f. 63r – Universitätsbibliothek Basel, sign. F.V.2. Fotografiado y cedido amablemente para su uso en esta publicación por Diego Ardoino
En el año del Señor mil trescientos sesenta y nueve, concluyeron las cuestiones sobre los meteoros por mano de quien las escribió, y en la vigilia de la Epifanía, por mano de quien las escribió. Puedo decir todo para todos, no mis sueños. Amén.
La última línea, el colofón, determinó el formato épico del texto que sigue. Pero entre el colofón y la inscripción prusiana que viene a continuación, probablemente se advierte otro estrecho vínculo. La figurilla del «mendigo» y la inscripción prusiana concuerdan con la época de copia de la fuente indicada en el colofón: la víspera de Reyes. La estación del año y las canciones que solo suenan en ese momento probablemente propiciaron la aparición de una inscripción de contenido correspondiente.
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Las palabras por separado podrían interpretarse así:
1. La combinación Kayle reky|e se interpreta como un saludo de tratamiento dirigido al mismo destinatario que señala el pron. tho (inserto thoneaw) y las palabras de la segunda línea labonache thewely|e. Esta interpretación es plausible, aunque también cabe proponer otra solución que justificaría la terminación -e en la palabra Kayle y el uso del lexema pr. *rīkis ‘Señor’.
En esta posición, la combinación de palabras puede funcionar no como tratamiento, sino como saludo; es decir, significar no «salud, señor», sino el universal «buenos días, saludos». Hay muchos saludos basados en un verbo en imperativo y en el lexema «Dios; divinidad», por ejemplo: pr. Deiwa engraudīs, lituano Skalsink Dieve, Padėk Dieve, letón Dievs svētī, Palīdz Dievs, alemán Grüß Gott, checo Pozdrav pánbůh, Zdař Bůh (cf. ruso спасибо de *спаси богъ), etc. Esto significaría que junto al vocativo reky|e ‘Dios’ podría haberse usado un imperativo. En los monumentos lingüísticos prusianos no está atestiguado ningún verbo con la raíz kail-. La analogía más cercana se encuentra en las lenguas eslavas: eslavo eclesiástico antiguo уплъгти ‘curarse, recuperarse’, imperativo уплъви, уплъвите; ruso исцелять, целить, ucraniano цілити, bielorruso целіў, serbio уцијелити, esloveno čeliti, checo celeti, polaco celić, etc. A partir del material lexicográfico prusiano conservado y de la etimología del adj. pr. kails ‘sano’ (PEŽ II 71–73), podría reconstruirse el infinitivo denominal *kail-ētvei ‘estar sano, fuerte; hacer sano, fuerte’ (cf. adj. báltico *kaita- ‘caliente, tibio’ → verbo pr. kaitētvei ‘ser avivado, excitado’ (véase PEŽ I 268)). Dado que tradicionalmente se trata a Dios de tú, cabría esperar un imperativo prusiano de 2.ª persona singular *kail-ei-s ‘[tú] sé sano, fuerte; haz [a alguien] sano, fuerte’. Teniendo en cuenta el posible carácter secundario de la terminación -s (Endzelīns 1982: 129), cabe suponer que existió una forma breve *kail-ei, que correspondería al viln. rāšai, al pamī|ākai de escritos antiguos AK, įchlausai Mž, atadārai DP. El acortamiento de la terminación también puede explicarse como una simple contracción de una interjección de cortesía (cf.: labdien, labryt, padėkdie, checo Bóh tebe poždraw > pozdraw tě bůh > těbůh; dobro jutro > dobrojtro, dobroytro > dobrýtro, dobrejtro). Así pues, pr. *kaileʳ rīķis < *kailei[s] rīķis ‘buenos días’ significaría originalmente «haz que esté entero, sano, Dios».
Debido a la escasez de datos, no es posible aportar pruebas gramaticales irrefutables que fundamenten tal forma. La interpretación propuesta es útil porque motiva el uso del lexema *rīķis ‘Señor’ (que parece algo inusual al hablar de un destinatario humano concreto) y la letra -e al final de la palabra Kayle. Además de las paralelas señaladas en otras lenguas (el equivalente semántico pleno sería el checo Pozdrav pánbůh), la poética folclórica³ también respaldaría una interjección de cortesía en esta posición, ya que un comienzo de saludo de este tipo encaja perfectamente con las canciones de Navidad-
3 Compárese también una canción navideña eslovaca que comienza con la forma abreviada Kyrie eleison (gr. Κύριε ἐλέησον ‘Señor, ten piedad’):
Kyrie, es bueno, Kyrie, no está mal, Kyrie, aprendimos que quien venga después de ustedes nos hará bien; vayamos hoy a él, y a este mundo descendió el Niño Jesús. Las cabras y las ovejas pastan por el monte. Y rápidamente, de inmediato, lo visitaremos. (Slovenské koledy... 1992: 117)
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las fórmulas iniciales de las canciones de petición. La situación de llegar a otras casas, como es natural, exigía que, para obtener bienes, se saludara cortésmente a quienes los entregaban:
Buenas tardes, kalėda, nuestro señor randorius, kalėda, nuestro señor randorius, kalėda, el amo de esta casa, [kalėda]. ¿Está en casa, kalėda, nuestro señor randorius, kalėda?
(núm. 390, Kl 359 – Dainynas XX 632)
¡Buenas tardes a ustedes, y también a la buena gente! No venimos solos, ¡traemos una cabra!
(Календарно–обрядовая... 1981, núm. 5).
¡Salud, señor anfitrión! Algo en su patio hace ruido y resuena: ¡la víspera festiva!
(Voz... 1995: 336–337)
2. El interj. formular de cortesía reconstruido *kaileis rīkīs iniciaba el monólogo del cantor de Navidad. Con él se saludaba a todos los que encontraba en un lugar nuevo, y después debía desgranar una serie de peticiones dirigidas a personas concretas que daban regalos navideños (cuantos más, mayor era el botín). Y, naturalmente, esas peticiones específicas se apoyaban en los tratamientos correspondientes: al dueño de la casa, a su esposa y a los niños (según la situación concreta). La distribución de los destinatarios se aprecia bien, por ejemplo, en esta canción lituana:
¿A quién iré a cantar villancicos en Navidad? Crece, hierba, bajo el caballito, kalėda. Iré a cantar villancicos en Navidad a casa de Pūčius, crece, hierba, bajo el caballito, kalėda. Pūcienė dará un trozo de tocino, crece, hierba, bajo el caballito, kalėda. Y Pūciūtė, un trozo de salchicha, crece, hierba, bajo el caballito, kalėda. Pūcys da una botella de aguardiente, crece, hierba, bajo el caballito, kalėda.
(núm. 375 A1, Kl 356 – Dainynas XX 614–615)
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Dai mum tatucis – Un barrilito de centeno, Ei kaleda Kaledzyca....
Dai mum bralalis – Un barrilito de trigo, Ei kaleda Kaledzyca....
Dai mum mamute, Dai, paduskėlį, ¡Eh, Kaleda Kaledzyca!...
Dai mum sesute – Un lecho de plumón, Ei kaleda Kaledzyca....
(n.º 377 A, Kl 357, 345 – Dainynas XX 614–615)
Así pues, en la posición siguiente al interj. Kayle rekyſe (1), es decir, en lugar de labonache thewelyſe (2), esperaríamos un vocativo o un nominativo que cumpla esa función (modelo semántico: 1. «¡Que Dios te colme de prosperidad!»; 2. «[...] amo»). Aunque la terminación del sust. thewelyſe coincide con la de rekyſe, vocativo de la primera línea, según la interpretación tradicional del texto suele tratarse como nom. sg. («tú ya no eres nuestro padre» o «ya no eres un buen tío»). Como en el primer caso, la -e añadida puede explicarse por razones métricas. Sin embargo, parece que no tenemos razones formales ni semánticas que impidan interpretar thewelyſe (análogo a rekyſe, cuya función vocativa parece reconocida por todos) como una realización del vocativo. La palabra puede entenderse como un honorífico léxico empleado para dirigirse a una persona mayor que no es pariente. La especificidad del tratamiento también fundamenta bien el uso del lexema *tevelis, pues, de otro modo (si tomamos la forma como nom.: «tú no eres qué»), nos vemos obligados a suponer un cambio semántico: «padre» > «hermano del padre» > «tío».
Este tratamiento en vocativo, como si se dirigiera al padre, es característico de las costumbres de visitar los hogares y de las obras folclóricas que las acompañan. Sus raíces, sin duda, se remontan a la organización de la aldea tradicional y a las realidades de la vida, cuyos vestigios aún pueden encontrarse (por ejemplo, al conversar con informantes de edad avanzada durante las expediciones). Como ejemplo lituano de Navidad, podría citarse la canción presentada anteriormente: «Dai mum tatucis / Un barrilito de centeno...» (n.º 377 A, Kl 357, 345 – Dainynas XX 614–615). No se han encontrado más casos, debido a la escasa cantidad de material conservado de este género navideño lituano; sin embargo, pueden enumerarse numerosos paralelos eslavos y de otros tipos. En ellos se pide comida y regalos a los padres de los señores y a las madres de las señoras con quienes se topan durante el recorrido de los cantores navideños. Por ejemplo:
Nuestro querido señor padre, escúchenos un momento, lo que vamos a cantarles, a contarles con alegría.
(Zíbrt 1910: 10)
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Señora, nuestra vecina, He venido a pedir el aguinaldo; si no tenéis dos ducados, dadme al menos una nuez dorada, pedídsela prestada al señor padre; se la llevaré al Niño Jesús, al pobrecito muchacho. «Señora madre, vecina, he venido por el aguinaldo; si no tenéis dos ducados, dadme al menos una nuez de oro, pedídsela prestada al señor padre; se la llevaré al Niño Jesús, al pobre chiquillo».
(Zíbrt 1910: 11)
Ama de casa, nuestro padrecito, regala algo a los visitantes que cantan villancicos: Un par de huevecillos, Un extremo de empanada, Un pastel con corteza, Para tener algo que mordisquear; Y si no quieres dar nada, iremos a molestar a los perros, A pisotear el barro, A hacer reír a la gente.
(Новиков 2002: 196)
En el caso de la palabra labonache resulta convincente la corrección gráfica propuesta por Wolfgang P. Schmid: <-s-> en lugar de <-ch->. En el contexto de la petición de regalos navideños también encajaría la lectura que propuso labo(n)naxse, es decir, «bueno nuestro» (Schmid 1982: 288). La combinación de palabras na[s]e thewelyfe ‘nuestro padrecito’ correspondería bien, por ejemplo, al vocativo citado anteriormente хозяюшка, наш батюшка, que se documenta de manera recurrente en los cantos de ronda navideña de los viejos creyentes de la zona fronteriza entre Bielorrusia y Lituania. Sin embargo, Kortlandt (Kortlandt 1998: 127) duda de la validez de la interpretación de Schmid, pues en lugar de *naxse esperaríamos nuson.
Desde el punto de vista formal sería aceptable la propuesta de Bammesberger labona[kt]e ‘buenas noches’ (Bammesberger 1998: 125). La observación crítica de Kortlandt, según la cual esta combinación de palabras no puede concordar con la semántica del texto, pierde fuerza en parte por el contexto navideño. Un buen ejemplo es el comienzo de la canción lituana citada anteriormente: Labas vakaras, kalėda…, aunque en ese caso quedaríamos supeditados a la suposición de que el canto de aguinaldos comenzaba por la tarde y podía prolongarse hasta bien entrada la noche y/o de que, por razones métricas y de aliteración, precisamente este lexema resultaba adecuado para el dístico recién compuesto (compárese pr. deinan, bītas).
Según el paradigma poético de los cantos navideños, antes del vocativo thewelyfe también encajaría bien un epiteton constans nominal que designara al propietario de la hacienda visitada, al dueño de la casa o del patio (por ejemplo, «buen benefactor / buen hombre / buen padre»), o bien un imperativo («trae cosas buenas, padre»). ¿No podría reconocerse en el componente –nase un verbo?
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pr. *nes, ‘llevar, transportar’ (pr. nassute ‘barco de carga’; según Mažiulis, de pr. *nesutīs – PEŽ III 170)? En la composición de una palabra compuesta tendríamos entonces un iō derivado del verbo, comparable al nomen agentis pr. *nesis, *nešėjas. Como primer miembro aparecería en tal caso el adjetivo laba- ‘bueno’ (compárese pr. labbasēgīsnan, labbapodingausnan, labbaiquotīsnan), o bien el sustantivo en acusativo singular labban ‘bienes’. Con el sufijo iō se formaban a partir de verbos nomina actionis / nomina acti (véase Mažiulis 2004: 26), por ejemplo, pr. boadis ‘pinchazo, punción’ (véase PŽE I 150); sin embargo, dada la especificidad folclórica del texto, quizá sería posible considerar la influencia de las lenguas eslavas (compárense los calcos eslavos en lituano con el segundo miembro -nešys: žinianėšys, junganešys, vainiknešys, etc.).
Mažiulis derivó labonache del adjetivo pr. *lab-nas ‘bueno’, que con el tiempo se convirtió en *lab-anas > *lab-ants. Tradicionalmente, la raíz de la palabra se compara con lab- ‘bueno’: pr. labs, labas, labs. Sin embargo, teniendo en cuenta el contexto del canto de aguinaldos, quizá convendría considerar otra posibilidad. ¿Podría ocultarse aquí una palabra cuyo significado fuera «señor, cabeza de la hacienda o de la casa»? Compárese: lit. labōnas ‘cabeza, coronilla, cerebro’, lit. labonis ‘cabeza; mente’, lit. labōnė ‘frente; cabeza’, eslavo antiguo adjetivo ЛЪБЬНЪ ‘cráneo; lugar de la frente’, toc. lap ‘cráneo, cabeza’, eslavo eclesiástico ЛЪБЪ ‘cráneo’, ruso лобан ‘persona o animal de frente grande y prominente’, serbocroata дубина ‘cráneo’, esloveno lubánja, checo leb ‘ídem’, polaco leb ‘cabeza’, etc. Véase: pr. arglobis ‘coronilla’ (PŽE I 90–91), pr. lubbo ‘tabla, techo’ (PŽE III 84–85).
La base semántica es evidente: «cabeza» → «cabeza de familia; persona mayor de la hacienda o de la casa, dueño, jefe». A continuación, a *labon- ya podría habérsele añadido el sufijo *-at- (compárese deiwuts ‘bienaventurado, salvado’ < adjetivo *deivūta- < *deivāta- ‘divino, piadoso, bienaventurado, salvado’, PŽE I 193; pr. nagotis ‘olla de hierro’ de *nagātīs ‘olla de hierro con patas’ < adjetivo pr. *nagāta- ‘con patas’ < *nagā ‘pie, pierna’ + sufijo *-(ā)ta-; véase PŽE III 159); en cuanto a la formación, compárese lit. galvōčius, galvōtis. Entre las canciones navideñas ya citadas, a la palabra labona[t]he le corresponderían: ponas randorius; хозяин; пан хозяин, mientras que a la combinación labona[t]he thewelyfe – хозяюшка, наш батюшка; pantáto...
Estas dos últimas interpretaciones, en las que la función de epiteton constans (ante el vocativo thewelyfe) la desempeña un sustantivo, podrían ayudar a interpretar la terminación alemana (?) -e⁴.
Por último, en el contexto de la petición de limosna que nos ocupa, puede recuperarse la opinión expresada en la correspondencia de Christian Stang con William R. Schmalstieg (McCluskey, Schmalstieg, Zeps 1975: 162; Dini 2000a: 201), según la cual thoneaw designa a una persona concreta llamada (An)tonijus: «Buenos días, Antonijau, buen padre nuestro». Bammesberger (Bammesberger 1998, 125–126) y Dini (Dini
4 Quizá podría elegirse otra vía y analizar diacrónicamente la forma labonache como acusativo singular labban ‘bien’ y (por analogía con *kail-ei-s de la primera línea) como imperativo de 2.ª persona singular pr. *nes-ei-s ‘lleva’. Históricamente, quizá sería posible reconstruir una forma primitiva del texto folclórico, que pudo usarse antes de que el verbo pr. *nes- fuera desplazado por pr. *pēdi-tvei ‘llevar’: kail-e[i]-s rikis / labban nes-e[i]-s tewelis «hazlo sano, Dios, / lleva bienes, padre». Puesto que esta reconstrucción se basa en otra reconstrucción, incluimos nuestra consideración en una nota.
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2000b, 398), pero lo rechaza por teórico y poco convincente Kortlandt (Kortlandt 1998, 128). La tradición de cantar villancicos le proporciona una justificación adicional. En efecto, en los cantos navideños los nombres propios son habituales y presentan gran variedad (KL 357, 345 A – Arlauskas, Arlauskienė, Barisa, Bielinis, Čelna, Ignotas, Janulevičienė, Kasparavičius, Kašeta, Saikauskas, Kabaras, Valatka, Valatkienė, Velička, Adelė, Gabriukas, Juozas, Petrutis; KL 357, 345 B – Baltramiejus, Grinkevičienė, Tamosius, Žukauskas, Žukauskienė):
Va el señor Duos, nos trae Maceika al cantar villancicos, sacos de avena, ¡canta villancicos, canta villancicos! Y llegó también la señora Mocėjienė: al señor Maceika, sacos de harina, lino, ¡canta villancicos, canta villancicos!
(n.º 380 B, KL 357, 345 – Dainynas XX 621)
El uso de un nombre propio no contradice la poética de los cantos navideños. Al contrario, el nombre propio puede justificar adecuadamente la opcionalidad de thoneaw, problemática por lo demás. En este punto del texto oral podría haber aparecido un sustituto suyo, es decir, el nombre de cualquier otro vecino o conocido al que se interpelara. Sin embargo, a menudo el lugar quedaba sin ocupar cuando se dirigían a toda la familia, a un grupo de personas o a alguien desconocido. Así pues, en tal caso convendría abandonar la segmentación habitual de thoneaw en tho ‘tú’ y neaw ‘no hay’. Además, si después de la interj. *kailerīkīs admitimos un nombre propio, el dístico prusiano del autor se volverá de pronto mucho más hexamétrico, pues aparecerá la sílaba que falta. Como propuesta para su consideración, cabría ofrecer la siguiente reconstrucción:
– U U /– U U / – U U / – U? /? U U /– U K a y l e r e k y f e · [A n] t h o n e [i] a w l a b o(n) n a c h e t h e w e l y f e ·
La adición de la primera sílaba del nombre Antonijus se justifica por las prácticas ortográficas de la época: la contracción de palabras, especialmente por falta de espacio para escribir. Y quien transcribió el hexámetro estuvo sin duda limitado: tenía que acomodar cierto texto en una sola línea, sin que este se extendiera a la columna siguiente de la página. Naturalmente, al leerlo, el texto gráficamente reducido se pronunciaba de manera distinta a como estaba escrito. En teoría, el mismo mecanismo pudo haber operado también en este caso.
Así pues, las dos primeras líneas de la pequeña obra de Basilea, si está justificada la comparación con la tradición oral navideña, reflejan la etapa de saludo, llamada de atención y tratamiento cortés.
Como posibles lecturas que cabe examinar a continuación, pueden proponerse las siguientes variantes:
Kayle rekyfe · labonache thewelyfe · «¡Buenos días! / ¡Salud, señor, amo y padre! / ¡querido padre! / ¡buen padre nuestro!»
Y también dentro de la composición del dístico secundario (del autor), con un [An]thoneaw de naturaleza variable y opcional:
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Kayle rekyfe · [A n] t h o n e a wlabonachethewelyfe ·
«Buenos días, querido padre nuestro, amo de la casa»
«Buenos días, ya no eres nuestro buen amo de la casa, padre»
3. La Kalėdos, es decir, la petición y exigencia de bienes materiales, se expresa más adelante, en los versos tercero y cuarto. Se manifiesta mediante formas del imperativo de 2.ª persona del plural: poyte «dad de beber, bebed», doyte «dad». Esta explicación es la más aceptable desde el punto de vista formal (McCluskey, Schmalstieg, Zeps 1975: 161; Bammesberger 1998: 122), pero se rechazaba por contradecir el contexto de la bebida (que, a su vez, se reconstruyó a partir de dos palabras «opacas» consecutivas, thoneaw y labonache): «Por el contexto, parecería que aquí tenemos el infinitivo del verbo prusiano “beber”» (Mažiulis 1975: 129); «McCluskey, Schmalstieg y Zep plantean una hipótesis formalmente aceptable: que aquí podría haber un imperativo, pero entonces habría que reconocer las dificultades que surgen en cuanto al contenido del texto» (Dini 2000b: 399). ¿Quizá las consideraciones expuestas anteriormente y la lectura del texto aquí propuesta eliminan algunas de esas dificultades de comprensión? Dado que el uso del modo imperativo en el contexto de pedir regalos navideños parece plenamente justificado, la forma imperativa también estaría motivada y ocuparía el lugar esperado.
Mientras tanto, para identificar el infinitivo fue necesario introducir numerosas correcciones, tanto en las terminaciones como en las vocales de la raíz. Se procedió de manera similar con las formas contiguas koyte y nykoyte. Aunque su forma corresponde perfectamente a la 3.ª persona del presente singular y plural (quoiōte «(él) quiere» III 57₁₉; quoiōte «(ellos) quieren» III 99₅, quoiōtā «íd.» III 51₁₆), no eran necesarias para el contexto reconstruido entonces ni para el sentido atribuido al texto. Las palabras se entendieron como la 2.ª persona singular del presente quoi «quieres», con el pronombre enclítico tu «tú» (que en el verso anterior debía haberse escrito tho). Ahora, al considerar otro contexto para el origen del texto, tendría sentido volver a la forma original. Siguiendo el criterio formal, distinguimos:
Eg: koyte: poyte:
conj. pres. 3.ª pers. imperat.
sing., pl. 2.ª pers. pl.
nykoyte: pēnegadoyte:
pres. 3.ª pers. gen. sing. imperat.
sing., pl. con 2.ª pers. pl.
negación
En lugar de koyte ir nykoyte, semánticamente encajaría la 2.ª persona plural del presente («Si quieren, den de beber; si no quieren, den dinero»), pero entonces habría que explicar la pérdida de la terminación –ti (quoiōtēti «quieren» III 107₉, III 115₂₀). Difícilmente puede «atribuirse» a la rima, como suele hacerse en el caso de la obra de Basilea, o a una haplología.
Parece más sencilla otra interpretación semántica: «Si quiere (el kalėdininkas / los kalėdininkai), den de beber (a ellos / a él) [o: “beban (juntos)”]; si no quiere (beber), den dinero». El estatus de causativo del verbo poyte podría apoyarse en el prusiano antiguo nournu «dar de beber», imper. nou, noume «da de beber, dad de beber» (ruso noumb-numb, polaco poić-pić, etc.). Las formas de tercera persona
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El uso de koyte ir nykoyte también podría explicarse por la participación de un intermediario. Cabe imaginar una situación en la que la condición de visitante no le permita pedir limosna en nombre propio, por lo que esta tarea la asume una persona auxiliar que lo acompaña (por ejemplo, la colecta navideña de los sacerdotes, de la que se hablará más adelante), o en la que el jefe del grupo pide limosna en nombre de todos los cantores navideños. En el primer caso, koyte ir nykoyte se usarían como praes. 3.ª pers. sg. («si [él] quiere...»); en el segundo, como praes. 3.ª pers. pl. («si [ellos] quieren...»).
Conviene investigar específicamente si pedir limosna en beneficio de un tercero (uno de los reyes o Jesús) no era precisamente un rasgo característico de las composiciones de la fiesta de los Reyes Magos. Uno de los reyes, el Baltasar negro, realizaba la limpieza ritual de la casa; sus compañeros pedían un regalo por las acciones que este llevaba a cabo:
Nosotros, los tres reyes, venimos a ustedes; les deseamos felicidad y salud, felicidad y salud, ¡muchos años! Hemos venido a ustedes desde lejos. De lejos viene nuestro camino,
Queremos conocer sus corazones. ¡Nuestro amigo negro, allá detrás, les saca la barbilla! ¡Él fumará por todas partes y, con nosotros, pedirá un regalito!
(Zíbrt 2006, 63)
En el contexto de los cantos navideños puede entenderse mejor también el uso del genitivo partitivo pēnega ‘dinero’. Al parecer, no es necesario reconstruir una forma plural (Schmid 1982: 289). Para obtener ayuda económica, quien pide elige un recurso psicológicamente persuasivo (diminutivo o despectivo), por lo que suele suplicar que le den un dinerito, una monedita, un ochavo, una monedita de cobre, etc. Se conservan testimonios de que la recompensa en dinero era característica precisamente de las rondas de los Reyes Magos. Incluso llegó a convertirse en una especie de obligación, a la que en épocas posteriores se llegó a oponer resistencia (Zíbrt 2006, 66).
Por último, encontramos una semejanza también en el plano sintáctico. En los villancicos y otras canciones en las que se refleja el deseo de recibir regalos, es decir, de obtener algún tipo de bien, tradicionalmente se alternan las distintas posibilidades enumeradas por quien pide. Quien pide espera recibir una cosa u otra, o aquella otra, y, si no una, al menos la otra. En las canciones navideñas aparecen muchas enumeraciones de posibles recompensas:
Ronda, ronda, abuelita, denme una nuececita o una manzanita; si no me dan una nuececita, les agujerearé el abrigo.
«Ronda, ronda, abuelita, denme una nuececita o una manzanita; si no me dan una nuececita, les agujerearé el abrigo.»
(Zíbrt 1910: 12)
Hody, hody, acompañamiento, denme un huevo pintado; si no me dan uno pintado, denme al menos uno blanco; la gallinita les pondrá otro.
«¡Celebración, celebración hasta el Domingo de Cuasimodo! Denme huevos pintados; si no me dan pintados, denme al menos blancos, que la gallinita les pondrá otros.»
(Recitativo de Pascua que sigue estando muy extendido.)
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¡Tú, amo, no te demores! ¡Date prisa en darme un regalo! ¡Viñedo rojo y verde! Y como la helada de estos días no permite quedarse mucho tiempo, manda servir pronto. ¡Viñedo rojo y verde! O un pastel del horno, o un cedazo del granero. ¡Viñedo rojo y verde! O un jarrito de cerveza, o una monedita. ¡Viñedo rojo y verde! O una olla de sopa de col, o un intestino relleno. ¡Viñedo rojo y verde!
(Zalenski 1912: 183)
Koliadá, Koliadá, ¡dame un pastel, o una rebanada de pan, o medio rublo, o una gallinita con su cresta, un gallito con su peine! O un manojo de heno, o una horca en el costado.
(Recopilación de Afanásiev 2005: 134)
El obsequio navideño solicitado y recibido, como es natural, dependía del estatus del cantor de villancicos. Un niño recibía un regalo de Navidad apropiado para un niño; un hombre casado, uno apropiado para un hombre; un sacerdote, uno apropiado para un sacerdote, etc. A uno le tocaba una nuececita con una manzanita, a otro una pieza de jamón, y a otro más un regalo en dinero. El contenido del texto de la segunda mitad del siglo XIV aquí analizado, en el que aparecen una bebida y dinero, también indica quién era el destinatario de esta pequeña obra. Teniendo en cuenta el vocativo empleado antes —«padrecito» (dirigido al dueño de la casa visitada)—, pudo tratarse de un clérigo de órdenes menores (ordines minores), familiarizado con la cultura del libro y la escritura, pues probablemente un regalo de este tipo (una remuneración anual) sería el más adecuado para él y para un sacerdote. El «intérprete» de la pieza también pudo ser, por ejemplo, un habitante de la ciudad que trabajara como escribano, un filósofo, es decir, un estudiante para quien cantar villancicos y otras costumbres de visitar hogares constituían una importante fuente ocasional de ingresos (podía pedir dinero, aunque difícilmente esperar recibirlo), u otra persona de condición social similar.
Un texto satírico checo del siglo XV, compuesto sobre la base de las canciones navideñas de la época y que documenta las costumbres de entonces, puede sernos particularmente importante:
¡En Nochebuena da al párroco un regalo navideño en dinero y hónralo con una bebida cara!
En Nochebuena, dale al sacerdote un regalo navideño en dinero y hónralo con una bebida cara.
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Luego, en las celebraciones, espera también al campanero y al intermediario, con la kolada preparada. Si no tenías dinero para darles, debías pagarles con grano, pasteles y fruta.
Más tarde, espera también al campanero entre las fiestas y al [sacerdote] intermediario, con la kolada preparada. Si no podías darles dinero, tenías que compensarlos con grano, pasteles y verduras.
(Husitské písně 1952: 125–131)
Otras fuentes confirman que el sacerdote solía visitar a sus feligreses, sobre todo en Nochebuena. Durante la visita realizaba cierto ritual de Año Nuevo: purificaba las casas con incienso. En el lugar donde se había sentado el sacerdote se sentaban las muchachas que deseaban casarse o la propia ama de casa, con la intención de asegurar la fertilidad del ganado doméstico, etc. (Zíbrt 1889: 265–266). Por ello, el sacerdote recibía regalos. Desde Nochebuena hasta el Día de Reyes, según muestra un testimonio checo del siglo XV, también recorría las casas el clero menor (también con incienso), al que asimismo correspondía una dádiva en dinero. Pero el sacerdote tampoco rechazaba un ingreso adicional el Día de Reyes. Se conoce una orden de 1594 que prohibía a los sacerdotes pasearse ese día por las calles con una cruz y visitar las casas (Zíbrt 1889: 13).
Por último, la última línea del colofón también podría relacionarse con la cuestación navideña y la escéptica «planificación» de la ganancia futura: Omnibus omnia non mea sompnia dicere possum.
4. Además, convendría comentar brevemente la frase alemana escrita en la banderita: ihs ich leid (los cantores navideños actuales del Día de Reyes llevan una estrella; antes llevaban una cruz, y el clero, incienso). La inscripción se traduce como «Jesús, sufro». Este contenido también puede aplicarse adecuadamente a las costumbres de la cuestación navideña, pues quien pide puede representarse a sí mismo como un pobre. Sin embargo, quizá merezca la pena considerar otra lectura posible: «Jesús, conduzco» o «Jesús, voy». La primera interpretación supondría el verbo leiten ‘conducir’, que en el dialecto bajo alemán parece haber podido dar leiden (cf. el neerlandés leiden). Pero esto implicaría que la forma del pronombre del alto alemán se combinó con la forma verbal del bajo alemán. ¿Es posible descartar esta posibilidad? En el segundo caso, nos vemos obligados a profundizar en la etimología del verbo leiden. El significado secundario ‘sufrir’ se desarrolló a partir de ‘ir, viajar’. La evolución semántica puede rastrearse según la región. Lo importante para nosotros es que el nuevo significado llegó a las costas del mar Báltico hacia comienzos del siglo XIV5. Pero ¿cabe pensar que el significado antiguo desapareciera de repente y de manera uniforme en todas partes? Esta interpretación de la frase alemana conferiría dinamismo a la figura humana.
Se sabe que los cantores navideños constituían grupos bien organizados. La distribución de funciones también se revela en los cantos navideños lituanos:
5 «El cambio de significado documentado por primera vez en alto alemán antiguo parece propagarse de sur a norte (alemánico, franconio renano), alcanza la costa hacia 1300 y, desde el bajo alemán, se incorpora al neerlandés, al frisón y a las lenguas nórdicas» (Etymologisches Wörterbuch des Deutschen von Wolfgang Pfeifer. Disponible en línea: http://www.dwds.de/?qu=leiden).
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¡Vamos, muchachos, a pedir por Navidad, Navidad! Después de Navidad, a mendigar, Navidad. Quienes andan rebuscando, ¡a ahuyentar perros!, Navidad; quienes son piadosos, ¡a rezar el rosario!, Navidad; quienes son astutos, ¡a pedir pan!, Navidad.
(n.º 374, KL 365 – Dainynas XX 613)
«Unos pedían, otros llevaban», y entre quienes pedían había un experimentado cantor navideño: un jefe que representaba a todo el grupo (cf. el вожатый de los Viejos Creyentes lituano-bielorrusos, el ucraniano береза́, атаман; el bielorruso начинальник; el serbio домаћин, дедај, старешина; el búlgaro станеник, цар, etc.). Él comenzaba, dirigía y hablaba en nombre de todos (esto también pudo determinar el uso de la 2.ª persona del plural koyte ir nykoyte). Según él, se distinguía a los cantores navideños; de otro modo, podía ocurrir que el mismo grupo pidiera por Navidad más de una vez en un mismo lugar.
Tampoco sorprendería que se dirigieran a Jesús, pues a menudo se pedía limosna en nombre de Jesús y en su beneficio («El pequeño Jesús no quiere leche…, dadle [a él] un tálero», cf. «Si quiere [el pequeño Jesús], dadle de beber [a él]; si no quiere, dadle dinero»):
Allí nació un hijito y me envía a ustedes para que le den aguinaldos; yo se los llevaré. No quiere panecillo, su madre lo ha alimentado; prefiere que le envíen un tálero o un ducado. Se lo ruego amablemente: despáchenme, no tengo tiempo para quedarme aquí; aún debo ir a Belén a mecer al niño.
«Allí nació un hijito y me envía a ustedes para que le den aguinaldos, y yo se los llevaré. No quiere comer pan; su madre le dio de comer. Mejor, tienen que enviar un tálero o un ducado. Se lo ruego amablemente: denme un obsequio; no tengo tiempo para estar de pie, aún debo ir a Belén a mecer al niño.»
¡Navidad, Navidad! ¡Dame una torta, no para mí, pecador, sino para el rey celestial…
(Корепова 2009: 48)
Todo esto permite pensar que la figurita dibujada podría representar una escena de petición de aguinaldos navideños, y que el texto prusiano podría entenderse como las palabras pronunciadas por el jefe de los cantores navideños o por un clérigo que va de casa en casa (o por alguien perteneciente al círculo de ayudantes del sacerdote). La combinación de imagen y texto recuerda a un cómic moderno, donde las palabras del personaje aparecen en una burbuja. La diferencia es que el breve texto en prusiano revela la expresión verbal del personaje, mientras que la inscripción en alemán cumple otra función: describe la situación. Los elementos del códice de Basilea (63r) potencialmente relacionados con la época navideña se parecen mucho a los llamados Reyes Magos.
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hojitas (kolední lístky tříkrálové), con las que los cantores navideños obsequiaban a los anfitriones más distinguidos y por las que recibían una recompensa navideña más generosa. La imagen (en épocas posteriores, naturalmente, impresa y estandarizada6) iba acompañada aquí de una canción navideña escrita a mano o de un poemita navideño de creación propia. El reparto de hojitas navideñas de los Reyes Magos estaba extendido en Chequia todavía en el siglo XVIII (Zíbrt 2006: 62–63, 199; Zíbrt 1905: 199).
Así pues, la comparación del breve texto de Basilea con los cantos navideños puede sustentarse en varios niveles a la vez. En primer lugar, hay coincidencias estilísticas y de contenido. Al igual que en los ejemplos de petición de regalos navideños, pueden distinguirse en él varios componentes: un saludo (aunque no necesariamente)7, un tratamiento cortés y una exhortación expresada mediante un imperativo. Los objetos solicitados, es decir, bebida o dinero, el tratamiento dirigido al anfitrión thewelyf y, por último, la época de la cuestación navideña apuntan a un autor-intérprete procedente de un entorno clerical de rango inferior; al menos, eso cabe pensar a la luz de la realidad checa de los siglos XIV–XV.
No es menos importante el contexto en que aparece la inscripción prusiana dentro del propio manuscrito. El colofón alude directamente al período navideño, en concreto a la víspera de la Epifanía; junto a él figuran un hexámetro latino, la imagen de una persona, una nota en alemán y un breve texto en prusiano. Por ello, tanto la figurilla de un mendigo como la banderita y el texto en prusiano pueden interpretarse como componentes inseparables del colofón. Esto respaldaría la idea expresada anteriormente de que el escriba que copió la obra de Nicola Oresme era prusiano. Por su género, la combinación de imagen y texto recordaría algo alejado de la esfera de los brindis (Trinksprüche): una hojita navideña de los Reyes Magos (tříkrálové lístky).
Teniendo en cuenta los posibles orígenes del texto prusiano, que remiten a las costumbres de visitar los hogares y al folclore del calendario, probablemente sea posible esclarecer la génesis de la pequeña obra prusiana. Lo más probable es que el dístico parecido a un hexámetro se desarrollara a partir de una cuarteta que fue modificada de dos maneras, probablemente por razones métricas: se incorporó un Anthoneaw facultativo y se añadió la terminación -e a rekyf, thewelyf.
La nueva interpretación propuesta de las circunstancias en que surgió el texto prusiano invita a un análisis lingüístico algo distinto, especialmente en el caso de la segunda parte de la obra, donde es necesario guiarse ante todo por el criterio formal. La interpretación tradicional del texto se basa en el modelo: tratamiento – caracterización negativa del destinatario – justificación de esta caracterización. Es decir: «Salud, amo, no eres nuestro buen viejecito; si quieres beber, pero no quieres dar dinero». Como alternativa se propone: saludo – tratamiento cortés (del cantor navideño al anfitrión) – orden-petición expresada mediante un infinitivo. Es decir: «Buenos días, amo, padrecito; si quieres (visitantes, pequeño Jesús), dad de beber; si no queréis, dad dinero», o bien: «Salud, señor, buen padrecito nuestro; si quieres (visitantes, pequeño Jesús), dad de beber; si no queréis, dad dinero».
6 Zíbrt publicó un par de ellos (1905).
7 La interjección aportaría variedad al texto con otra función, pero en realidad no es necesaria. También puede prescindirse de ella y conservar el tradicional «salud, señor». En tal caso tendríamos dos vocativos seguidos, algo normal: en el folclore abundan las tautologías: «Salud, señor, buen padre benefactor...»
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La lectura propuesta situaría la pequeña obra prusiana en la ilustre serie de monumentos escritos que comienza con Gilgamesh y que, en el ámbito de lenguas estrechamente emparentadas, termina con el cronógrafo lituano de 1262. Se diferenciaría esencialmente de la leyenda de Sovius por la lengua. Así pues, el texto báltico más antiguo podría ser también, al mismo tiempo, la obra folclórica báltica más antigua escrita en su lengua original.
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Cuarteto / dístico de Basilea: ejemplo de una petición de regalos
RESUMEN
Una famosa inscripción prusiana, hallada en 1975 en uno de los códices de la Biblioteca Pública y Universitaria de Basilea, sigue considerándose el texto báltico más antiguo; a menudo se interpreta en el contexto de una broma estudiantil, no muy lograda desde el punto de vista gramatical. Una interpretación convencional
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necesita ya ser verificada, una tarea que se impulsa activamente mediante una interpretación diferente del contenido del texto y otras propuestas de autoría del dístico prusiano.
Una lectura alternativa comienza por la etiología del texto. Se considera brevemente la cuestión de la autoría: si un prusiano compuso por sí mismo la frase entera o si empleó una formulación ya existente. Esto permite distinguir entre la capa de rasgos textuales orales, es decir, folclóricos, y la capa autorial de la inscripción prusiana. Al eliminar las interpolaciones, se intenta reconstruir la forma primaria, es decir, la cuarteta cantada o recitada que se utilizaba realmente.
El autor se centra además en la relación entre un fragmento de texto prusiano y un colofón latino, que establece el momento en que se transcribió la fuente, es decir, la víspera de la Epifanía. La época del año y los cantos asociados a ella permiten, e incluso obligan, intentar identificar villancicos navideños que contienen motivos explícitos de petición de regalos.
El análisis de las palabras individuales comienza con la frase Kayle rekyfe, que no se interpreta como un saludo de tratamiento, «Hola, señor», sino como un saludo, «Buen día», que recuerda, por ejemplo, al lituano Skalsink dieve y al checo Pozdrav pánbůh por su composición. El imperativo justificaría el uso de una «e aditiva» en la palabra Kayle y del lexema rekyfe, «Dios». La poética de los villancicos también respaldaría que aparezca aquí una interjección, pues la llegada a una casa estaba estrechamente vinculada al saludo apropiado del anfitrión y la anfitriona.
Según la composición de los villancicos, los saludos a las personas con quienes se encontraban podían ocupar la siguiente posición. En el texto prusiano, se expresa mediante la forma vocativa thewelyfe. Schmid interpreta una palabra que la precede, labonache, como «nuestro bueno». También se interpretan Epiteton constans, «bienhechor»; la forma imperativa «trae riqueza», y el sustantivo en vocativo «anfitrión», interpretaciones que también respaldarían la tradición de pedir limosna.
Se considera la posibilidad de que la palabra thoneaw designe a una persona concreta llamada (An)tonio. Se ofrecen ejemplos que muestran que el uso de nombres propios en los villancicos es un fenómeno habitual, lo cual, a su vez, corrobora el carácter facultativo de thoneaw.
La interpretación del final del texto prusiano se basa en un criterio formal que permite reconstruir el elemento de petición ordenada de los villancicos, expresado en imperativo: «Si (quien canta villancicos) así lo desea, dale de beber; si no, tráele un penique». La semejanza se aprecia en el plano sintáctico.
Mientras que lo que piden los cantores de villancicos describe su pertenencia social, las costumbres checas del siglo th14th–15 pasan a ocupar el centro de atención. Se concluye que un texto con una formulación así sería más propio de clérigos de rango inferior.