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En la segunda parte de la monografía se dedica también bastante espacio al locativo de las lenguas bálticas. Los datos de las lenguas bálticas se utilizan tanto para abordar cuestiones generales de la historia del locativo indoeuropeo como para esclarecer, a modo de apoyo, procesos particulares de la evolución del locativo en las lenguas eslavas. V. Toporov subraya que los datos bálticos son especialmente significativos no solo por su proximidad a los hechos de las lenguas eslavas, sino también por su arcaísmo. El autor reunió gran parte del material a partir de monumentos escritos y textos dialectales. El libro presenta datos de las lenguas bálticas que abarcan desde el catecismo prusiano, los escritos de Mažvydas y la gramática de Adolfi hasta las recopilaciones de folclore letón y lituano y las obras de J. Endzelynas y J. Jablonskis. La abundante bibliografía baltística mencionada en la obra podría complementarse, a lo sumo, con algún estudio de dialectología lituana o letona publicado en los últimos años. Sin embargo, las afirmaciones de estos estudios no contradirán las conclusiones generales de la obra.

Para concluir, señalaremos solo algunas pequeñas imprecisiones, que de ningún modo pueden menoscabar el valor general de la obra.

En la p. 295, la frase de Mažvydas «ateidamji angelai gieda...» no está traducida del todo correctamente.

En la p. 322, los ejemplos letones con la preposición ap. están traducidos incorrectamente.

No se puede afirmar que los ejemplos de la p. 319, en los que la ubicación se expresa mediante el acusativo con la preposición apie, sean ajenos al lituano estándar.

V. Toporov señala acertadamente que, en general, el prusiano carece de locativo, y lo explica en una nota: «Si no contamos un único ejemplo pronominal del Enchiridijono: bhe stallēti pērdin en schisman ackewijstin Krixćianiśkan astin, p. 77, 15, que, sin embargo, no demuestra nada, ya que no tiene correspondencias (desde el punto de vista formal) en otras lenguas» (cf. p. 283). Por nuestra parte, añadiremos que J. Endzelynas también tendía a corregir la forma schisman al dativo *schismau < *šismū2. Además, J. Endzelynas dudaba de que fueran locativos singulares de los temas en -o no solo el adverbio bitai mencionado por V. Toporov, sino también el primer elemento de las palabras compuestas sallūbai busennis, salaubaigannan, sallūbaiwirins3.

Vilnius

A. Sabaliauskas

SOBRE LAS EXPLICACIONES ETIMOLÓGICAS DE M. RUDNICKI PARA GALINDA, PRIEGLIUS Y SŪDUVA

Mikołaj Rudnicki, Prasłowiańszczyzna Lechia-Polska, II, Wspólnota słowiańska. Wspólnota lechicka-polska, Poznań, 1961.

En esta obra del lingüista polaco se examinan ampliamente, sobre la base de datos lingüísticos y arqueológicos, cuestiones relativas a la etnogénesis, el territorio prehistórico y las migraciones de las tribus eslavas, entre ellas el pueblo polaco. También se tratan cuestiones de dialectología prehistórica eslava, cultura material y

2 Cf. J. E n d z e l ī n s, Senprūšu valoda, Rīgā, 1943, p. 80—81.

3 Cf. Ibid., p. 58—59.

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la religión, prestando mayor atención a las tribus eslavas occidentales. También se examinan las relaciones de los eslavos con sus vecinos (bálticos, germanos, etc.). En muchas cuestiones, M. Rudnicki sostiene opiniones originales propias, que se apartan considerablemente de las concepciones tradicionales de la indoeuropeística y la eslavística. Sin entrar en asuntos puramente eslavos, aquí nos detendremos en algunos temas de estudios bálticos abordados por M. Rudnicki.

M. Rudnicki aborda en varias ocasiones cuestiones de la prehistoria báltica: al hablar de los vecinos de los eslavos, de los antiguos eslavismos de las lenguas bálticas y también en muchos otros pasajes, al examinar el territorio de tribus eslavas concretas.

M. Rudnicki, al igual que otros lingüistas polacos —T. Ler-Splaviński, J. Safarewicz, J. Kurylowicz y, más recientemente, también J. Otrębski—, se adhiere a la hipótesis de una protolengua baltoeslava. Esta concepción del autor se refleja en la obra mediante formulaciones muy categóricas: «od praczasów bałto-słowiańskich» (p. 36), «jako całość jeszcze bałto-słowiańska, ale się już rozpadająca na Bałtów i Słowian» (p. 82), etc. Esta convicción apriorística sobre la unidad lingüística de los bálticos y los eslavos lleva al autor a interpretar a veces los datos de las lenguas bálticas de manera bastante artificiosa. No nos proponemos polemizar con el autor acerca de la existencia de una protolengua baltoeslava; nos limitaremos a algunos de los planteamientos de M. Rudnicki sobre los bálticos basados en esta tesis baltoeslavista, en particular a aquellos que, a nuestro parecer, contradice el material báltico.

En general, puede reprochársele al autor la escasez de material báltico y la parquedad de los datos sobre los bálticos. Se tiene la impresión de que el autor se basó en datos de estudios bálticos bastante anticuados. Los razonamientos etimológicos menos convincentes de esta obra son los relativos a los galindos, Prieglius y Sūduva.

Los galindos. Ignorando los datos históricos conocidos sobre los galindos1, el autor tiende a considerarlos una tribu eslava únicamente porque la interpretación eslava de la etimología del nombre de los galindos le parece más convincente que la báltica. Se omiten los topónimos bálticos de Galinda mencionados en las fuentes históricas2, y galindas se etimologiza desvinculándolo del sistema onomástico báltico. En cambio, galindas se explica convincentemente solo cuando se relaciona con formaciones bálticas de semántica y estructura análogas. K. Būga3 ofreció una etimología semánticamente convincente de galindas, relacionando este etnónimo con el lituano gãlas y explicando su significado como sinónimo de украинеи «гале гвенас». En realidad, el territorio de Galinda, entre los ríos Bebras (pol. Biebrza), Lukas (pol. Ełk), Alna y Geldapė, era la parte más meridional del área de los bálticos occidentales. Esta semántica del etnónimo queda corroborada además por el mismo nombre de una tribu báltica situada en el extremo oriental, cerca de Mozhaisk (en ruso, Голядь=báltico Galind —). La opinión de M. Rudnicki de que el pueblo «primitivo» de los prusianos no podía tener conciencia de su posición geográfica4 carece de fundamento, porque una comprensión relativa de la posición geográfica, determinada por su-

1 Žr. K. Būga, Rinktiniai raštai, III, Vilnius, 1961, p. 124 ir tt.

2 Ibid., p. 126.

3 Ibid., p. 117.

4 La explicación con el significado de «extremos» es, en cualquier caso, muy dudosa, pues tal denominación presupone que se conocía la extensión geográfica de los antiguos prusianos, algo que resultaría extraño en un pueblo primitivo (p. 18).

21. Kalbotyros klausimai VI.

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El ejercicio no es tan complicado como para resultar imposible incluso para un pueblo «primitivo». Al contrario, llamar a los vecinos tomando como referencia la propia posición es la forma más sencilla de denominarlos.

K. Būgos galindo etimologija daugiausia priekaištų susilaukė todėl, kad nebuvo įtikinamai paaiškinta šio etnonimo daryba. Prūsų galindas ir semantika, ir iš dalies daryba atitinka lie. galinis. Ši leksema plačiai atstovaujama lietuvių toponimijoje (Galinis up.⁵ 1. Biržai, 2. Dieveniškės, 3. Joniškis, 4. Kapsukas, 5. Seredžius; Galin-upė Biržai; Galiniai k. ir vs. — apie 15 įvairiose Lietuvos vietose), ir antroponimijoje (pavardė Galinis — 140 šeimų). Pavardė Galinis yra kilusi iš pravardės (Galinis „gale, krašte gyvenęs“). Ši pravardė Lietuvoje labai populiari ir dabar: daug kur kaimuose Galiniais vadinami pakraščio gyventojai. Vienos šaknies ir darybos su galindu yra prūsų vietovardžiai: Galýnde „miškas Semboje ties Kampainiu“, Galinden „vietovė Mohrungeno aps.“. Galindien „vietovė Eilavos aps.“⁶. Priesagą -ind- dar randame vietovardžiuose: pr. Karw-inden, Stab-ynden⁷; lie. Gel-ind-ėnai k. (Plungė), Ner-ind-aičiai k. (Telšiai). Priesaga -ind- turi lie. pvd. Dal-inda, Dubr-indys, Til-indis ir Gal-indžius. J. Otrębskio teigimas, kad Galindžius<Galínčius⁸ yra nepagrįstas. Šitokio afrikatų kaitaliojimosi baltų kalbose nėra, ir jo negalima paaiškinti baltiškąja kaita media ↔ tenuis (dėmpti ↔ tem̃pti, griaúnos ↔ kriaúnos). Šią priesagą randame ir apeliatyvuose: klib-indą „išklėręs daiktas, išklypęs žmogus“, lask-indą „driskus, nuogalis“. Lietuvių kalboje šalia priesagos -inja- sutinkama ir -inta-: paskut-inis ir paskut-intas (Giedraičiai); -inta- laikytina išplėstiniu determinatyviniu -inja- variantu. Galima manyti, kad ir priesaga -ind- yra išplėstinis determinatyvinis -inja- variantas. Kad tokia kamiengalio priesaga gali eiti ir -d-, ir -t-, rodo šie pavyzdžiai: Kurõnas ež. (Smalvos) <*Kurãnas ir Kūrantas || Kūrãndas up. (Betygala); Kūrandas<*Kurān-as+ -d-; Samándis ež. (Smalvos) ir Samãnis ež. (1. Rimšė, 2. Smalvos, 3. Švenčionys); balánda „Chenopodium“<*balãnas (bal-as+ -ān-, plg. raũdas || raud-ónas) + -d; skil-án-d-is ir kt. Lietuvių pvd. Galindžius yra vedinys (derivatas) iš Galindis ar Galindas, o pastarasis — vedinys su priesaga -d- iš Galinis. Vadinasi, ir etnonimas galindas, turbūt, yra vedinys su priesaga -d- iš galinis. Ir semantiškai galindas yra, gal būt, ne kas kita, kaip galinis „kraštinis, gale gyvenantis“. Kraštovardis Galinda santykiuoja su etnonimu galindas, taip kaip Lietuva su lietuviu, Kuršas su kuršiu.

Prieglius. La obra de M. Rudnickis afirma que, durante un período prehistórico, la cuenca del Prieglius perteneció al área eslava, y que el propio nombre del río

⁵ Se emplean las mismas abreviaturas que en los artículos toponímicos publicados en otros volúmenes de «Cuestiones de lingüística lituana».

⁶ Georg Gerullis, Die altpreußischen Ortsnamen, Berlin und Leipzig, 1922, p. 35.

⁷ Ibid., p. 223.

⁸ Véase J. Otrębski, Zagadnienie Galindów. Studia historica w 35-lecie pracy naukowej Henryka Łowmiańskiego, p. 77.

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también sería de origen eslavo⁹. Al especialista en lenguas bálticas no le convence ni lo uno ni lo otro. Ni los datos arqueológicos ni los toponímicos indican que los eslavos hayan vivido alguna vez aquí. El mapa de Ptolomeo, que sitúa a los venedios (Οὐενέδαι) al norte del Vístula, es un argumento demasiado débil para demostrarlo. Asimismo, el nombre del río solo puede explicarse de forma más convincente dentro del sistema de la hidronimia báltica.

La forma más antigua de este hidrónimo, documentada en 1273, es Pregora. En polaco, este hidrónimo presenta la forma Pregola; en alemán, Pregel. Tanto la forma polaca como la alemana son variantes de Pregoros alteradas únicamente en lo fonético y adaptadas a la fonética de esas lenguas (en este caso, la sustitución de r por l es perfectamente posible por disimilación). El lituano Prieglius es una adaptación del alemán Pregel.

Pregora, por su estructura, debe considerarse una formación prefijada a partir de la raíz báltica gār-|gar- y el prefijo prei- (lituano prie-), que en las transcripciones alemanas medievales aparece en varias variantes: prei-, prey-, pre-, pri-. Así, Pregora pertenece al tipo de hidrónimos bálticos prefijados, abundantemente atestiguado en todas las lenguas bálticas: prusiano Prei-tekynne (compárese con el lituano tekėti), Pre-slūge (compárese con el lituano žliūgas, «Sumpf, Schlamm, verfault(er) Baum im Wasser»)¹⁰; lituano Prie-būdis, río (Rumšiškės); Prie-godas, lago; con pra-: Pra-mūšis, río (Deltuva), Pra-galvys, río (Akmenė); letón Ie-sala, río¹¹.

El segundo componente de Pre-goros, gār-|gar-, se encuentra en numerosos hidrónimos bálticos: lituano Ipa-ropa¹², río (Kražiai); Gor-ija, río (Kazlų Rūda); Gor-inė, río (Laukuva); Gor-upỹs (Subačius); Gar-iava, río (Panevėžys); prusiano Gor-in, lago; Gor-ow-yten¹³.

La raíz gār-|gar- se encuentra en los nombres comunes lituanos pra-gorė, «abismo, precipicio»; prā-garas, «grundloser Weg, Abgrund»; pra-garmė, «abismo, profundidad, cavidad»; gar-m-ėti, «hundirse, sumergirse, burbujear, desplomarse»; gor-uoti, «avanzar despacio, apenas moverse».

Los otros dos nombres del Prieglius, Lipz¹⁴ y Skara¹⁵, también encajan en el sistema de la hidronimia báltica; compárese: 1) lituano Lyp-artė, río (Ragainė); Lip-kà, río (Jonava); Lip-kus, río (Rietavas); Lip-šys, lago (Debeikiai); letón Lipsa, río; Lipst--upe, río¹⁶; prusiano Lyps-aden¹⁷; 2) lituano Skar-yčia, río (Varniai); Skar-ókla, lago (Pušalotas); Skar-upė (Geldapė).

Sūduva. El ejemplo más destacado de etimologización infundada, tendenciosa y vulgar es la «etimología» de Sūduva (: lituano šūdas, «excrementum»), en la que la semántica del nombre de la región y del etnónimo se deriva de un elemento fortuito

⁹ Si bien Pregola tiene un nombre eslavo, no se descarta que este país estuviera ocupado durante cierto tiempo por los eslavos, a quienes los godos expulsaron precisamente, ante todo, de Sambia y de las zonas vecinas... p. 87.

¹⁰ Georg Gerullis, Die altpreußischen Ortsnamen, Berlin und Leipzig, 1922, p. 134–5.

¹¹ J. Endzelīns, Topónimos de la RSS de Letonia, parte I, vol. 1, Riga, 1956, p. 374.

¹² I. Ya. Sprogis, Diccionario geográfico de la antigua tierra samogitia del siglo XVI, Vilna, 1888, p. 261.

¹³ Georg Gerullis, Die altpreußischen Ortsnamen, Berlin und Leipzig, 1922, p. 44.

¹⁴ Georg Gerullis, Die altpreußischen Ortsnamen, Berlin und Leipzig, 1922, p. 90.

¹⁵ W. Kalwaitis, Lietuwiszkų Wardų Klėtele, Tilžėje, 1910, p. 70.

¹⁶ J. Endzelīns, Topónimos de la República Socialista Soviética de Letonia, primera parte, volumen 2, Riga, 1961, p. 311.

¹⁷ Georg Gerullis, Die altpreußischen Ortsnamen, Berlin und Leipzig, 1922, p. 89.

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de semejanza fonética con un apelativo, sin prestar atención a los topónimos bálticos de la misma raíz. Tampoco resulta convincente la motivación semántica de esta etimología: tras revisar todo el material léxico báltico disponible (el fichero del Diccionario académico de la lengua lituana, todos los diccionarios antiguos de lituano y letón, etc.), no se encontró el significado «bota» del étimo de M. Rudnickis.

También es dudosa la etimología de K. Būga de Sūduvos18, que deriva este topónimo del indoeuropeo *sūdhos «propio», pues no está fundamentada en material toponímico y es dudoso que sea semánticamente posible.

La alusión de R. Šmitleinas a la semejanza de 19 Sūduvos con Sudeta Silva (en el área céltica prehistórica) difícilmente puede servir de premisa para una etimología.

Sūduva, pr. Sūdavō (en las fuentes: gr. Σουδ-ινοι — etnónimo; lat. Suduvia, Sudovia, terra Sudorum; al. Zudua, Sudowin, Sudowen, Sudouwin, Suderland, Sudland) no puede separarse de los topónimos bálticos con la raíz Saud-/Sud-/Sūd-.

El grado pleno de esta raíz aparece en los siguientes topónimos: lituano Saudō-gala, río (Saločiai), Saud-ininkai, pueblo (Šiluva); prusiano Saud-en y Saud-iten20.

Los siguientes topónimos presentan el grado cero y el grado cero alargado de esta raíz: lituano Sud-eikiai, localidad (Utena), Sud-ēnai, pueblo (Kretinga), Sūda-laukis (Linkmenys), Sud-ōkiai, pueblo (Šašuoliai), Sud-uikiai, pueblo (Molėtai), Sud-vājai, pueblo (Alytus), Sud-otā, lago (Švenčionėliai), Sūd-uonā, río (Kalvarija), Sūd-upis, río (1. Kelmė; 2. Papilė), Sūd-piaunis, terreno (Tverai, pueblo de Kaupai), Sūd-ēlis, bosque (Adutiškis, pueblo de Močiškės), Sūda-raistis (Viešintos, pueblo de Maldeikiai), Sūd-iškē, prado (Ž. Naumiestis, pueblo de Brokūriai), Sūd-laukis, prado (Akmenė, pueblo de Munčeliai), Sūd-alės, terreno (Kartena, pueblo de Dauginčiai), Līk-sūde, pueblo (Mosėdis), Kap-sūdžiai, pueblo (Plungė); en Spruogis: Cyga, prado (distrito de Beržėnai), Cyg-aūme, prado (distrito de Pavandenė), matorrales (distrito de Kražiai), Cygy Сугость упись, terreno (distrito de Kražiai); letón Sude, río; Sud-al-iņa, río; Sud-urga, río (urga «arroyo»)21; prusiano Sud-owe/Sud-au (asentamiento en el antiguo distrito de Königsberg), Sud-el-ow (localidad de Sambia en el siglo XIV), Zud-aynen (topónimo del siglo XV), Sud-en-iten (asentamiento en el antiguo distrito de Königsberg); Sud-in/Sud-ere/Sod-ere (bosque de Sambia en el siglo XIX)22. Tampoco permite relacionar Sūduvą con el étimo señalado por M. Rudnickis la presencia de topónimos con sūd- en el territorio lituano autóctono, donde bált. š ≠ s.

Los topónimos con Saud-/Sud-/Sūd- se relacionan con el apelativo de esa raíz: sūduvā «terreno pantanoso en una ciénaga, poza, lodazal»: ale kaip par sūduvas praeisi, da nekelia, lauksmā pašąlant (Tauragnai, pueblo de Paakmenis; fichero del Diccionario de la lengua lituana, LKLI). A su vez, con sūduva también se relaciona el letón sud-eksis

18 K. Būga, Rinktiniai raštai, III, Vilnius, 1961, p. 127.

19 Raymond Schmittlein, Estudios sobre la nacionalidad de los Aestii, I, toponimia lituana, Bade, MCMXLVIII, p. 60.

20 Georg Gerullis, Die altpreußischen Ortsnamen, Berlin und Leipzig, 1922, p. 153.

21 J. Endzelin, Die lettländischen Gewässernamen, «Zeitschrift für slavische Philologie», B. XI, Leipzig, 1934, p. 135 ir 149.

22 Georg Gerullis, Die altpreußischen Ortsnamen, Berlin und Leipzig, 1922, p. 175—9.

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«yeso» (cf. lit. sūd-ōklis «raspador de yeso»), lit. saud-alis «siempreviva arenosa — Helichrysum arenarium» (Varėna) y, quizá, sūdė «una seta parecida a la colmenilla» (Šimkaičiai).

El término fisiográfico sūd-uva «lodazal» tiene la misma formación que otros términos lituanos de este tipo: siet-uvà «lugar profundo de un río», rag-uvà «zanja excavada por el agua o tramo del camino profundamente surcado», kūl-iavà «rápido de un río», kriok-uvà «corriente, cascada».

Tanto los topónimos bálticos como el léxico común apuntarían a un protobáltico *sūd-d-, que probablemente significaba «anegado, húmedo, cenagoso» y, seguramente, no se distinguía de indoeuropeo *sūro-s23; cf. lit. sūrus, eslavo antiguo syrъ «húmedo, mojado», nórdico antiguo súrr «agrio, áspero, picante».

Las formas bálticas sū-d- y sū-r- tienen la misma raíz, pero distintos determinativos radicales. También lo demuestra el lit. sū-d-yti, derivado de la raíz sū- con el determinativo iterativo -d-.

Por tanto, Sūduva significa «tierra de cenagales, marismas y pantanos». Este significado del nombre concuerda plenamente con las características fisiográficas de la región situada entre los lagos de Masuria y el Niemen, donde se encontraba el centro del área étnica de los sudovios.

La obra de M. Rudnickis contiene además muchas otras interpretaciones que contradicen los datos de la baltística, por ejemplo, cuestiones relativas a antiguos eslavismos en las lenguas bálticas, a la cronología de ciertas migraciones y al territorio prehistórico de los bálticos; sin embargo, esto exigiría un artículo mucho más extenso. Aquí nos interesaba precisar únicamente los aspectos relacionados con la onomástica báltica y mostrar lo imprudente que es formular conclusiones generales basándose en datos lingüísticos fortuitos.

Vilnius

B. Savukynas

DOS OBRAS DE UN LINGÜISTA RUMANO SOBRE CUESTIONES BALTOSLAVAS

1. A. V r a c i u, Problema comunității lingvistice balto-slave, „Romanoslavica“, IV, București, 1960, p. 87—106.

2. A. V r a c i u, Studiul actual al cercetărilor în domeniul raporturilor lingvistice dintre balto-slavă și germanică, „Romanoslavica“, VI, București, 1962, p. 41—47.

En la revista filológica de la República Popular de Rumanía «Romanoslavica» llaman la atención dos artículos del lingüista rumano Ariono Vračiu sobre cuestiones de la génesis de las lenguas bálticas. Los problemas examinados en los artículos son de gran actualidad. Desde los inicios de la lingüística histórico-comparativa surgieron las cuestiones del origen de las lenguas bálticas, de su lugar entre las demás lenguas indoeuropeas y de sus relaciones con otras lenguas indoeuropeas. A los lingüistas les ha interesado y sigue interesándoles especialmente la gran semejanza entre las lenguas bálticas y eslavas. Estos problemas siguen vigentes hoy en día. Actualmente se están realizando esfuerzos decididos para resolver estas cuestiones, en especial las relativas a las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas, en relación con los proyectos que se están organizando

23 Alois Walde, Vergleichendes Wörterbuch der indogermanischen Sprachen, B. II, Berlin und Leipzig, 1927, p. 513.

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