Page 1¿O acaso el concepto de apodos inmotivados no contradice la noción de apodo? Pues si los motivos de apodos como Bebras, Erkė, Kreidaklynis (p. 119), entre otros, no se consignaron al recoger estos nombres de persona, eso no demuestra que hayan surgido de una manera distinta a la de todos los apodos lituanos, es decir, que sean inmotivados.
Al valorar «Los apodos lituanos», ante todo se procuró llamar la atención de los lectores sobre los méritos de este nuevo trabajo de antroponimia lituana. Las observaciones polémicas aquí presentadas, o una opinión distinta de la del autor sobre algunas cuestiones, quizá resulten útiles para futuras investigaciones de este singular estrato de nombres de persona lituanos.
Vitalija Maciejauskienė
Benita Laumane. Zeme, jūra, zvejvietas. Zvejniecības leksika Latvijas piekrastē. Riga, 1996: Zinātne, 397 pp.: il., [8] pp. de il. en color.
En los últimos años han aparecido numerosos trabajos importantes de onomástica báltica. Sin duda, uno de ellos es el libro de la lingüista letona B. Laumane, publicado en 1996, dedicado al estudio del léxico pesquero de las zonas de Letonia situadas en torno al mar Báltico1. Este trabajo sintetiza y complementa estudios anteriores de la autora2.
Cabe señalar que se trata del primer trabajo de este tipo en onomástica báltica (y, en general, en lingüística): en él se examina de forma muy completa y exhaustiva el léxico apelativo y onímico de un territorio bastante específico: la costa. Es cierto que también se ha escrito algo sobre los topónimos de las localidades litorales del mar Báltico en territorio lituano3, pero se trata más bien de una introducción a la toponimia que de un análisis exhaustivo de esta.
El libro de B. Laumane consta de un «Prólogo», una «Introducción» y tres grandes capítulos: «Nombres de asentamientos pesqueros y embarcaderos» («Zvejniekciemu un valgumu nosaukumi»), «Nombres del relieve» («Reljefa apzīmējumi») y «Nombres de los lugares de pesca» («Zvejvietu nosaukumi»). Estos capítulos se dividen en varios subapartados más específicos.
En la introducción (pp. 5–16) se ofrece una caracterización diversa del litoral del mar Báltico: se repasan la historia de la aparición de los asentamientos pesqueros, el desarrollo de la actividad pesquera, la composición étnica de la población y sus cambios. Los datos de las fuentes históricas-
1 El libro merece, sin duda, una reseña exhaustiva o un análisis detallado. Por el momento, nos limitamos a presentarlo.
2 Cf. Л а у м а н е Б. Семантика и структура названий тоней побережья Латвийской ССР. – Baltu valodas senāk un tagad, Riga: Zinātne, 1985, 115–127; Laumane B. Zvejvietu nosaukumi Latvijas PSR piekrastē, Riga: Zinātne, 1987, etc.
3 Véase Гуделис В. Список географических названий залива Куршю марес и прилегающей к нему территории. – Куршю марес, Vilnius, 1959, 541–546; Vanagas A. Mūsų pajūrio vandenvardžiai. – Baltija, Vilnius: Mintis, 1984, 72–77; Razmukaitė M. Kuršių nerijos ir Kuršių marių vietų vardai. – Kalbos kultūra 69, 1997, 74–81.
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Page 2En diversos lugares del litoral del mar Báltico, en el territorio de la actual Letonia, vivieron no solo pueblos bálticos (letones, curonios), es decir, indoeuropeos, sino también fineses (livonios, estonios); por ello, las lenguas de todos estos pueblos dejaron huellas tanto en el léxico apelativo como en el onímico.
En el primer capítulo (pp. 17–111) se analizan los nombres comunes de los embarcaderos (términos fisiográficos), así como los nombres de los asentamientos pesqueros y de sus habitantes. Es interesante que todas las palabras empleadas en letón para denominar los embarcaderos de pescadores sean préstamos: el término más extendido vālgums procede del livonio (cf. liv. vālga-mõ, vālġam «Ladungsplatz», est. valgma «lugar de la costa donde se sacan las embarcaciones», etc., p. 20); en Curlandia se usan sędums, sadums, también tomados de las lenguas finesas bálticas (cf. liv. sadām, sada-mõ «ostā», est. sadam «caída de agua, rápidos; embarcadero, muelle de carga; puerto», sadam(us) «desembocadura de un río», etc., p. 21); prīcala, prīcāls, surgido durante la época soviética, es un préstamo del ruso (cf. rus. причал, p. 22).
Resulta muy valioso el análisis de los nombres de los asentamientos pesqueros. Su origen se explica basándose en abundantes datos de fuentes históricas, por lo que también se examina la evolución de estos topónimos. Además, se analizan no solo los nombres de lugar que perviven en el letón hablado actual, sino también los que solo están documentados en fuentes históricas. Las explicaciones detalladas de su origen se apoyan en una bibliografía muy amplia y presentan las diversas hipótesis de otros autores sobre el origen de topónimos concretos o de grupos de topónimos que comparten una raíz determinada. También se proponen bastantes etimologías originales. Sin embargo, en algunos casos, en particular cuando una hipótesis considera que el topónimo es báltico o indoeuropeo y otra lo atribuye a un origen finés, la opinión de la autora podría haberse destacado y fundamentado más. Esto se echa en falta, por ejemplo, en la explicación del origen del topónimo Corkas (se compara con el apellido lituano Čūrkus, el bielorruso Чурко o el estonio tsorg «afluente, arroyo, ensenada», p. 38). Las etimologías son valiosas también porque en algunos casos suscitan reflexiones sobre un posible origen distinto del que propone el libro para uno u otro topónimo. Por ejemplo, el nombre de la granja Stiebri se deriva directamente del apelativo stiebrs4 (p. 38), «tallo». Sin embargo, desde el punto de vista de la motivación (semántica), esta relación directa del topónimo con una palabra común plantea ciertas dudas. Quizá en este caso resulte más convincente la hipótesis de un origen antroponímico, sobre todo porque el apellido Stiebrs5 sigue existiendo en letón hasta nuestros días. El nombre de la granja Vārzas se relaciona, ante todo, con el livonio vārẓ «potro» (p. 38); sin embargo, la relación que se presenta después con el estonio varz «tallo, arbusto» parece más plausible, especialmente desde el punto de vista semántico. La hipótesis de la autora sobre el origen de los topónimos Abragciems, Ābragciems, Ābragi, Ābraglikums suscita algunas reflexiones. Basándose en que una fuente histórica del siglo XIX registra el topónimo Abraks, la investigadora considera que los topónimos letones mencionados son préstamos de las lenguas finesas bálticas: los relaciona con
4 La autora no indica el significado de esta palabra en letón.
5 Žr. Сталтане В. Э. Латышская антропонимия. Фамилии, Москва: Наука, 1981, 199.
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Page 3el estonio Abrok, gen. Abroku, así como con el estonio Abrog, Abruka saar (p. 63). Aunque se admita esta posibilidad etimológica, quizá quepa considerar otra explicación. La propia autora cita la idea de V. Veldre: «¿Y si Abragi fuera “el pueblo de ambos cuernos”?» Parece que esta afirmación podría tener cierto fundamento. Si a los topónimos letones se añade el nombre de un campo de cultivo Ábragas, documentado en Lituania, en las cercanías de Akmenė, se puede plantear la hipótesis de que la base abrag- de todos estos topónimos podría contener el prefijo curonio ab-, «alrededor» (cf. la palabra de origen curonio señalada por K. Būga, ab-lingà, ablinga «entorno»⁶), y la raíz báltica común rag-; cf. lituano rãgas «porción de tierra puntiaguda que se adentra en el mar, un lago o un bosque; península»⁷, letón rags «promontorio, cabo»⁸, prusiano ragis «cuerno»⁹. Esta hipótesis también se ve respaldada por el hecho de que los topónimos letones y lituanos en cuestión se encuentran en el antiguo territorio curonio. Por cierto, en el estudio de otra toponimista letona, K. Boiko, dedicado al análisis de los apelativos geográficos fineses del mar Báltico y sus vestigios en los topónimos letones¹⁰, no se mencionan topónimos con abrag-.
En el segundo capítulo (pp. 112–220) se analizan los nombres del relieve costero y marino. Se distinguen términos fisiográficos que describen el relieve terrestre (orillas; dunas, playas, penínsulas, islas, cabos, desembocaduras, puertos) y el relieve marino (mar, bahías, caletas, mar abierto, estrechos, profundidades, bajos, fondo marino pedregoso y fondo marino arenoso). El análisis de los términos también es muy detallado e integral: se indican sus significados y distribución, se examina su uso en fuentes históricas y se explica su origen. Al analizar un término fisiográfico concreto, también se estudian los topónimos que lo contienen. Se presta mucha atención a la semántica de algunos términos; por ejemplo, la expansión del campo semántico de la palabra mute, empleada para denominar la desembocadura de un río, se explica no solo en el contexto de las lenguas indoeuropeas, sino también en el de las lenguas fino-ugrias (pp. 158–160).
En el tercer capítulo (pp. 221–320) se estudia el léxico de los lugares de pesca desde los mismos puntos de vista. La introducción de este capítulo se dedica principalmente al análisis de los términos fisiográficos, mientras que las demás partes estudian los nombres de los lugares de pesca. En la subsección sobre formación de palabras, tras abordar brevemente los problemas del análisis derivativo de los topónimos, estos se clasifican primero en simples y compuestos; los primeros se subdividen luego en primitivos y derivados, y los segundos —que son los más numerosos— en construcciones con preposición y compuestos. Aquí cabe señalar algún aspecto discutible. Los topónimos Irbīte y Ruoņītis pueden derivarse no solo de los diminutivos irbīte bei ruoņītis o de los topónimos Irbes šaurums y Ruonu sala (pp. 236–237), sino también de los apelativos sin sufijo irbe.
6 Véase Būga K. Rinktiniai raštai 3, Vilnius: Valstybinė politinės ir mokslinės literatūros leidykla, 1961, 171, 296; Klimavičius J. Ablinga. – Mūsų kalba 6, 1977, 10–16.
7 Lietuvių kalbos žodynas 11, Vilnius: Mokslas, 1978, 22, 24.
8 Balkevičius J., Kabelka J. Latvių-lietuvių kalbų žodynas, Vilnius: Mokslas, 1977, 548.
9 Mažiulis V. Diccionario etimológico de la lengua prusiana 4, Vilnius: Instituto de Publicación de Ciencia y Enciclopedias, 1997, 7.
10 Boiko K. Apelativos geográficos fino-bálticos y sus vestigios en los topónimos de Letonia: Disertación para la obtención del grado de doctora en Filología, Riga, 1993.
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Page 4y ruonis. Por otro lado, si Irbės šaurums e Irbitė, así como Ruonų sala y Ruonītis, designan objetos situados cerca unos de otros, Irbitė y Ruonītis deben considerarse, sin duda, derivados sufijales de los topónimos compuestos correspondientes.
Desde el punto de vista semántico, todos los nombres de los lugares de pesca se dividen en 1) los que señalan puntos de referencia (nosaukumi, kas norāda orientierus: Tūjas steķis, Baznīcas, Pret Vagariem, etc.) y 2) los que caracterizan el lugar de pesca (nosaukumi, kas raksturo zvejvietu: Dzelme, Mikste, Ravas bedre, Aizkraukls, etc.). Los criterios de clasificación escogidos están suficientemente justificados, aunque en algunos casos resulta bastante difícil distinguirlos: por ejemplo, los topónimos Eļikšnūši (p. 262) y Puisīš (p. 264) se consideran indicadores de puntos de referencia, mientras que Akmeņija (p. 280) y Dārziņš (p. 285) caracterizan el lugar de pesca. Sin embargo, parece que la función de los dos primeros también podría ser caracterizar el lugar (un sitio cubierto de alisos; un sitio cubierto de pinos).
En los tres últimos subapartados se explica el origen de los nombres de algunos lugares de pesca y se señalan varios paralelos semánticos en las lenguas letona, lituana, polaca y finesa (por ejemplo, letón Akmīnaja, Akmenija: lituano Akmenė, Akena: polaco Kamień, W Kamienia: estonio Kivismaa, «tierra pedregosa»; p. 307). También se examina la cronología de estos topónimos: sus primeras apariciones en fuentes históricas y su evolución posterior.
De gran importancia son los detallados índices de nombres comunes y propios que aparecen al final del libro y facilitan la consulta de esta valiosa obra.
Al concluir la presentación del libro de B. Laumane, cabe destacar algunos otros aspectos de especial importancia para la onomástica lituana. Como se ha señalado, el libro también utiliza datos de la toponimia y la antroponimia lituanas, analizados en comparación con los datos de otras lenguas bálticas y, en ocasiones, también de las lenguas finesas. Por otro lado, con la aparición de esta obra se abre la posibilidad de estudiar los topónimos lituanos teniendo como referencia un contexto más amplio, con topónimos, antropónimos y términos fisiográficos letones analizados exhaustivamente.
En resumen, puede afirmarse sin reservas que este libro constituye una contribución muy considerable a los estudios del léxico báltico (en especial, de los topónimos). Enriquece de manera particularmente valiosa el campo de la etimología de los onimos y los apelativos, tanto en el contexto de las lenguas bálticas como en el de las relaciones entre las lenguas bálticas y finesas.
Laimutis Bilkis
Vilius Pėteraitis. Mažosios Lietuvos ir Tvankstos vietovardžiai. Vilnius: Mažosios Lietuvos fondas. Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas, 1997, 607 p.
Hace más de un año apareció en las librerías otro libro muy significativo, publicado por iniciativa del Fondo de Lituania Menor: el estudio de Vilius Pėteraitis, fundador del Fondo de Lituania Menor, germanista y lexicógrafo, «Topónimos de Lituania Menor y Tvanksta» (subtítulo: Su origen y significado). Este ya
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