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DIEGO ARDOINO

Universidad de Vilna

Líneas de investigación: lengua prusiana, escritura báltica antigua, gramática (histórica) de las lenguas italiana y latina, filología, lingüística, dialectología, textología, codicología, paleografía, lingüística comparada.

LOS PRUSIANOS Y LOS BRUZI DEL LLAMADO GEÓGRAFO BÁVARO

Los Bruzi y los antiguos prusianos del llamado geógrafo bávaro

RESUMEN

En la literatura científica está muy extendida la opinión de que el etnónimo prusiano apareció por primera vez en la forma Bruzi en un breve texto escrito en latín, conservado en un manuscrito del siglo IX, tradicionalmente atribuido al llamado geógrafo bávaro. Un minucioso estudio codicológico y paleográfico del manuscrito demuestra que el texto se incorporó a este sin duda en una fecha posterior, y un análisis filológico exhaustivo permite proponer una nueva hipótesis sobre la región en la que se asentaron los Bruzi.

PALABRAS CLAVE: geógrafo bávaro, Bruzi, prusianos, Descriptio civitatum et regionum, filología báltica.

ANOTACIÓN

En la bibliografía existe una opinión muy extendida según la cual el etnónimo Prussians aparece por primera vez en la forma Bruzi en un breve texto latino conservado en un manuscrito que data del siglo 9th y atribuido tradicionalmente al llamado Geógrafo bávaro. Un estudio codicológico y paleográfico minucioso del manuscrito demuestra que el texto se insertó definitivamente en una fecha posterior, y su examen filológico exhaustivo permite proponer una nueva hipótesis sobre la región en la que se asentaron los Bruzi.

PALABRAS CLAVE: Geógrafo bávaro, Bruzi, prusianos antiguos, Descriptio civitatum et regionum, filología báltica.

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En la bibliografía especializada en filología báltica, el llamado Geógrafo bávaro es conocido sobre todo porque se cree que registró el primer etnónimo conocido hasta hoy que designa a los prusianos, referido a los habitantes de la región que, desde el siglo XIII, las fuentes denominan sistemáticamente Prusia.

Esto es lo que escriben al respecto varios investigadores destacados:

1) «El primer nombre de los prusianos, prūs („Bruzi“), se lee en los escritos del llamado Geógrafo bávaro del siglo IX. (Véase Łovmānska, Studia nad pocz. społ. i państwa lit. I 4⁷ y II 151).» (Endzelīns 1945: 39).

2) «Los prusianos aparecen mencionados por primera vez con ese nombre en el siglo IX: el Bruzi del llamado Geógrafo bávaro, “prusianos”. Más tarde (hacia 965), el viajero español Ibrahim-ibn-Jokūbas menciona a los prusianos con el nombre de Burūs» (Mažiulis 1966: 13–14).

3) «A partir del siglo IX, el nombre Prussian reemplaza al nombre Aestian, mencionado por última vez por Wulfstan (y quizá transferido a los estonios). El nombre Bruzi, “prusianos”, aparece mencionado por primera vez a mediados del siglo IX por el Geógrafo bávaro» (Schmalstieg 1976: 3).

4) «En la “Descripción de las ciudades y regiones al norte del Danubio” del Geógrafo bávaro, entre muchos otros nombres también aparece el nombre Bruzi. [...] Esta es la primera mención conocida del nombre de los prusianos (siglo IX)» (Kabelka 1982: 40).

5) «En lugar de los aesti, desde el siglo IX, en las fuentes históricas surge el nombre de los prusianos para designar a los mismos bálticos occidentales. Se menciona por primera vez en el siglo IX por el llamado Geógrafo bávaro (Bruzi)» (Zinkevičius 1984: 279).

6) «La designación de los hablantes de p.ya. con la raíz *prūs- se registra por primera vez en el siglo IX: Bruzi (Geógrafo bávaro), es decir, en el mismo siglo en que la población de estos lugares fue llamada por última vez “aestios” (Wulfstan); compárese con los primeros Aesti de Tácito» (Топоров 2006: 50).

7) «El nombre de los prusianos (forma Bruzi) se menciona por primera vez en el siglo IX en los escritos del llamado Geógrafo bávaro» (LKE 2008: 439).

8) «El nombre de los prusianos aparece por primera vez en la forma Bruzi en el siglo IX en El Geógrafo bávaro (Zakrzewski 1917), y en la forma Burūs (hacia el año 965) en las obras árabes de Ibrāhim ibn Ja’kūb (Kowalski 1946, p. 147)» (Dini 2014: 327).

9) «Al argumentar, él¹ llamó la atención sobre las atestiguaciones más antiguas de este etnónimo en fuentes históricas, cuya raíz comienza por b-: el Bruzi del Geógrafo bávaro (siglo IX)» (Karaliūnas 2015: 232).

1 Scil. Leszek Bednarcukas, žr. Bednarcuk 1982: 49–66.

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Vadinamojo bavarų geografo Bruzi ir prūsai

Todos los estudiosos mencionados2 destacan dos hechos considerados verdaderamente conocidos, fiables e indudables:

el etnónimo Bruzi se menciona por primera vez en el siglo IX;

es decir, esta es la primera atestiguación conocida hasta la fecha del etnónimo prūsai.

Así pues, el testimonio del geógrafo bávaro es fundamental por dos razones:

por la semejanza entre el etnónimo formal Bruzi (registrado por el geógrafo bávaro) y el más reciente prūsai (ampliamente atestiguado desde el siglo XIII), semejanza que llevó a muchos estudiosos a identificar a los Bruzi con los prūsai;

por la antigüedad atribuida a la atestiguación (siglo IX). Si el texto atribuido al llamado geógrafo bávaro fuera, por ejemplo, del siglo XIII, no tendría tanta importancia, pues en el siglo XIII numerosas otras fuentes mencionan tanto el etnónimo prūsai como el corónimo Prūsija.

Conviene, no obstante, precisar algunos aspectos (obvios). Como acabamos de ver, en las publicaciones mencionadas se afirma que el etnónimo Bruzi se menciona por primera vez en el siglo IX. En realidad, sería más exacto decir que el documento en el que aparece la forma Bruzi está fechado en el siglo IX. Y, aún más exactamente, el documento en el que aparece la forma Bruzi suele fecharse en el siglo IX y fue escrito por un autor desconocido, denominado convencionalmente geógrafo bávaro.

Ahora podríamos preguntarnos:

¿en qué se basa la afirmación de que el documento en el que aparece la forma Bruzi debe fecharse en el siglo IX?

Asimismo:

¿estamos completamente seguros de que el etnónimo Bruzi puede identificarse con las mismas tribus que desde el siglo XIII reciben el nombre de prūsai?

Estas son preguntas difíciles (o imposibles) de responder basándose únicamente en consideraciones de carácter lingüístico. Para responderlas debidamente, solo hay un camino: el análisis filológico (es decir, crítico) del documento original en el que se escribió el etnónimo Bruzi. Al emplear el término análisis filológico, me refiero al estudio crítico del documento mediante las herramientas que ofrece la filología: la paleografía, la codicología y la crítica textual; dicho de otro modo, la ecdótica.

Al estudiar una glosa o un testimonio más o menos aislado, los lingüistas suelen centrarse de inmediato (y casi siempre únicamente) en investigaciones comparativas de carácter etimológico y, por ello, a menudo no incluyen consideraciones de otro tipo. Eso es lo que ocurrió también con el etnónimo Bruzi.

2 Y el manual más reciente de prusística presenta las mismas afirmaciones: «Desde el siglo IX, las fuentes también atestiguan el nombre de los prūsai (cf. los Bruzi del Geógrafo Bávaro, siglo IX; los Burūs de Ibrahim-ibn-Jokūbas, siglo X; los Pruzzi de Adán de Bremen, siglo XI; los Поусы de la Crónica de Néstor, siglos XI–XII, etc.)» (Rinkevičius 2015: 14).

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Kaip puikiai nurodo Simas Karaliūnas (Karaliūnas 2015: 226–237), baltų filologai, tyrinėję bavarų geografų liudijimą, nepavargino patikrinti dokumento datos ir Bruzi ~ prūsai tapatinimo pagrįstumo, susikoncentruodami daugiau į etimologinę ir lingvistinę formos Bruzi analizę.

Sin embargo, en casos como el que nos ocupa, al menos en un primer momento convendría resistirse al atractivo del análisis etimológico y, descartándolo, proceder a examinar minuciosamente desde una perspectiva filológica, codicológica y paleográfica el documento que contiene una determinada palabra objeto de estudio.

Tal modus operandi proporcionaría una base más sólida para ulteriores investigaciones de carácter lingüístico y ayudaría a evitar la difusión de información inexacta (o, peor aún, completamente infundada). Al pasar de una publicación a otra, dicha información se vuelve incontrolable y, tras unas cuantas citas, se acepta tout court como verdadera, causando así un gran perjuicio a los logros científicos existentes y a las investigaciones futuras.

Pasemos ahora a describir el documento atribuido a los geógrafos bávaros.

El etnónimo Bruzi aparece mencionado en un breve documento (de dos páginas) conocido como:

Descriptio civitatum et regionum ad septentrionalem plagam Danubii

(es decir, «Descripción de las fortalezas y regiones al norte del Danubio» (véase la fig. 1).

FIG. 1. incipit del documento.

Se trata del breve incipit del documento (es decir, las primeras palabras, que más tarde se convirtieron en el título de todo el documento), cuyo autor desconocido fue denominado geógrafo bávaro3 en 1796 por el escritor polaco Jan Potocki, pues el texto se había descubierto en Múnich, en la biblioteca estatal de Baviera (Bayerische Staatsbibliothek), conocida entonces como Bibliotheca Regia Monacensis.

Descriptio civitatum et regionum es un Codex unicus (es decir, el único ejemplar conservado y conocido de este documento), descubierto en 1772 por el historiador y dramaturgo francés Louis-Gabriel du Buat-Nançay en los dos últimos folios (149v y 150r) de un volumen en pergamino con diversos escritos de geometría y astronomía (conservado en Staatsbibliothek München, con la signatura Clm 560).

3 Sobre el geógrafo bávaro, véase Zakrewski 1917; Von Keltsch 1886: 505–560; Fritze 1952: 326–341; Billig 1995: 27–67; Rossignol 2011: 305–316.

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Vadinamo varų geografo Bruzi ir prūsai

FIG. 2. Descriptio civitatum et regionum página 149v.

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FIG. 3. Descriptio civitatum et regionum página 150r.

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En el códice pueden distinguirse cuatro unidades codicológicas de distinta antigüedad, que el célebre paleógrafo Bernhard Bischoff4 fechó a finales del siglo IX (las dos últimas) y en el siglo XI (las dos primeras). Descriptio civitatum et regionum es sin duda un añadido posterior, datable en el siglo X (o algo más tarde), que, en opinión de Bischoff5, fue copiado por un amanuense originario del suroeste de Alemania.

Descriptio civitatum et regionum (véanse las figs. 2 y 3) es un documento breve6 y problemático en muchos aspectos7: una lista de cincuenta y ocho pueblos asentados en la región septentrional del Danubio, que ha adquirido considerable importancia para los investigadores de la historia eslava, principalmente por su antigüedad. Junto a la mayoría de los etnónimos suele indicarse la cantidad correspondiente de civitates (probablemente, el término civitas debería entenderse como una referencia a fortalezas, y no a ciudades o territorios), y en ocasiones también se ofrece información adicional.

Descriptio civitatum et regionum presenta una clara estructura bipartita. Tras el incipit se enumeran 13 pueblos, y luego se intercalan dos precisiones:

Iste sunt regiones, que terminant in finibus nostris (véase la fig. 4)

Isti sunt, qui iuxta istorum fines resident (véase la fig. 5).

4 FIG. Descriptio civitatum et regionum página 149v, líneas 15–16.

5 FIG. Descriptio civitatum et regionum página 149v, línea 16.

La enumeración continúa hasta el final del documento y concluye de manera abrupta, ex abrupto, con el quincuagésimo octavo pueblo (Golensizi civitates V), sin añadir información adicional ni un explicit. Muchos de los pueblos enumerados en la segunda parte no son

4 Žr. Bischoff 1981: 187–211; Bischoff 2004: 221–222.

5 Bischoff 1960: 262, 3 išn.

6 Descriptio ocupa 26 líneas en la página 149v y 12 líneas en la página 150r. El etnónimo Bruzi aparece en las líneas 5–6 de la página 150r.

7 Franzas Brunhölzas (1996: 502–503) jam nesuteikia jokios literatūrinės svarbos.

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conocidas por ninguna otra fuente y a menudo es difícil (o completamente imposible) determinar de qué pueblo se habla. Para algunos de estos pueblos no se indica el número de civitates, mientras que para otros se da una cifra enorme, a veces incluso información de carácter especulativo. Debido a tal incoherencia, se ha afirmado que la segunda parte de Descriptio civitatum et regionum fue originalmente un texto independiente de otro autor. Dejando de lado la hipótesis de que pudo haber varias redacciones, cabe afirmar que la forma en que está organizada la segunda parte del texto suele revelar cierta imprecisión por parte de quien la escribió (o de la posible fuente que utilizó). Además, parece que los pueblos no suelen enumerarse según su distribución geográfica, por lo que resulta muy arriesgado considerarlos puntos de referencia geográficos (aunque sean aproximados). Sin seguir hablando del documento y de las numerosas incertidumbres que contiene (sobre todo las relacionadas con sus fuentes y objetivos), quisiera centrarme en el etnónimo Bruzi, que, como se ha repetido en numerosas ocasiones, desde hace muchos años se considera en la literatura filológica báltica y eslava la atestiguación más antigua hoy conocida del etnónimo prūsi.

En el texto Descriptio civitatum et regionum, Bruzi es el trigésimo octavo pueblo mencionado (véase la fig. 6):

Bruzi: pluf ē undē: quādenia ad rhenū.

es decir, Bruzi plus est undique quam de enisa ad rhenum.

Fig. 6. Descriptio civitatum et regionum, página 150r, líneas 5–6.

Basándose en todas las descripciones de los pueblos mencionados por el geógrafo bávaro, es posible traducir, o más exactamente, interpretar, el comentario sobre el etnónimo Bruzi de la siguiente manera: la región en la que viven los Bruzi es, en todos los sentidos, más grande que la región que se extiende desde el Enns hasta el Rin.

Recalcando una vez más de antemano que todas las hipótesis planteadas en relación con este tema, dada la falta de datos y pruebas, deben considerarse en cualquier caso conjeturas (más o menos fundadas), basándome en la traducción que acabo de proponer, intentaré a continuación comprender (es decir, interpretar) la afirmación del geógrafo bávaro sobre Bruzi.

Que la palabra henu designa el río Rin (en latín, Rhenus; en alemán, Rhein) parece indudable. Dado que el Rin es un río, es probable que la palabra enisa también pudiera designar un río, un lago, una montaña u otro elemento significativo y fácilmente identificable del paisaje.

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En realidad, enisa puede asociarse de manera bastante convincente con el actual río Enns (Enns en alemán), afluente meridional del Danubio, que recorre unos 250 km por territorio austríaco (véase la fig. 7).

7 FIG. Región que se extiende desde el Rin hasta el Enns.

El nombre del río Enns está registrado en latín de diversas maneras: Anasus, Anis, Anesus (Forcellini 1828: 960); Anes, Enes, Ensa, Anas, Enes, Anis, Anisa (Graesse 1909: 17).

Descriptio civitatum et regionum | Graesse 1909: 17 | Forcellini 1828: 960 | Enisa | Anas | Anas | Anes | Anes | Anis | Anis | Anisa | Anesa | Enes | Enes

Aún no se ha encontrado una correspondencia exacta, pero la diferencia fonética entre el nombre registrado por el geógrafo bávaro, enisa, y las variantes presentes en otras fuentes, Anisa, Enasa, es tan sutil que recuerda las simples variaciones de los escribas medievales (los nombres de otras lenguas cuyos sonidos no tenían correspondencia en el inventario fonético y gráfico del latín

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y que, por ello, se adaptaban de distintas maneras al sistema fonético y gráfico del latín) que también puede considerarse enisa una variante latina del nombre del río Enns.

Un hecho muy significativo, que merece destacarse y que hasta ahora ha pasado inadvertido, es que, en todo el texto de Descriptio civitatum et regionum, las informaciones de diversa índole sobre otras tribus se presentan de forma bastante abstracta y en un contexto impreciso, sin vínculos ni indicios que permitan relacionar la tribu mencionada con un lugar concreto identificable o atribuirla a un período determinado. Solo en la afirmación sobre los Bruzi se indican coordenadas geográficas precisas, a partir de las cuales se puede determinar con bastante exactitud el territorio de los bárbaros. Además, conviene señalar que la distancia en línea recta entre el macizo de Radstädter Tauern, en Austria, en el estado de Salzburgo (Land Salzburg), donde nace el Enns, y Fubach, también en Austria, en el distrito de Bregenz (Bregenz), donde el Rin desemboca en el lago de Constanza (Bodensee), es de unos 300 km.

Es una distancia considerable, pero tampoco excesiva, que permite identificar de manera bastante convincente, también desde el punto de vista geográfico, el río Enns con enisa. Así pues, ¿qué significa exactamente la afirmación: la región habitada por los Bruzi es mucho mayor que la región que se extiende desde el Enns hasta el Rin?

No se indica con claridad dónde se encontraba realmente la región de los Bruzi, pero es probable que, con su afirmación elíptica, el geógrafo de los bárbaros quisiera decir que la región habitada por los Bruzi no era solo el territorio que se extiende desde el Enns hasta el Rin: era aún mayor y se prolongaba en todas las direcciones.

Si interpretáramos la afirmación de este modo, es decir, como que los Bruzi habitaban una región indefinida, mayor por todos sus lados que el territorio comprendido entre el Enns y el Rin, sería difícil comprender el sentido de indicar unas coordenadas tan precisas (de enisa ad rhenum) únicamente para que el lector entendiera, a partir de un ejemplo concreto, la extensión del territorio tribal de los Bruzi, sin saber dónde se encontraba en realidad.

Sin embargo, si se acepta la hipótesis de que los Bruzi vivían en el territorio situado entre el Enns y el Rin, resulta muy difícil y poco probable identificarlos con los prusianos, dada la distancia entre esta región y Prusia, es decir, el territorio comprendido entre los ríos Vístula, Niemen y Narew. Para ello habría que imaginar que los prusianos se asentaron en otro tiempo en lo que hoy es el suroeste de Austria y el suroeste de Alemania. A la luz de nuestros conocimientos actuales de lingüística, historia y arqueología, esto parece imposible. No obstante, puesto que, debido a la escasez de fuentes escritas, sabemos muy poco sobre los movimientos masivos de tribus y pueblos que tuvieron lugar en Europa durante la Alta Edad Media (y que alteraron radicalmente la composición étnica y lingüística anterior de Europa), conviene evitar juicios categóricos mientras falten pruebas irrefutables.

Más aún si se tiene en cuenta que la composición étnica de la propia región de Prusia cambió radicalmente hasta tres veces entre los siglos XIII y XX; sin fuentes escritas, ni siquiera podríamos imaginar este hecho.

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También podríamos entender, incluso sin fuentes escritas, que el mismo etnónimo prūsai, que en la Edad Media designaba a las tribus bálticas, más tarde pasó a referirse a los lituanos de Lituania Menor y también, aunque parezca paradójico, a los alemanes que exterminaron a los prusianos y que, desde el punto de vista lingüístico, cultural y religioso, diferían esencialmente de ellos.

Volviendo a la afirmación del geógrafo bávaro sobre los Bruzi, en realidad también hay que prestar atención a otro hecho bastante significativo. Como el Enns es un afluente meridional del Danubio, el territorio situado entre el Rin y el Enns (al menos en relación con el río Enns) se encuentra en la orilla meridional del Danubio (véase la fig. 7), lo cual no concuerda con el texto del geógrafo bávaro, en el que describe fortalezas y regiones de la orilla septentrional del Danubio (Descriptio civitatum et regionum ad septentrionalem plagam danubii). Sin embargo, la expresión «undique» («por todos lados», «en todos los sentidos») indica que la región habitada por la tribu Bruzi se extendía también hacia el norte, es decir, hasta la orilla septentrional del Danubio, y fue precisamente esta precisión la que permitió al geógrafo bávaro incluir a los Bruzi en su lista.

Cabe añadir que Descriptio civitatum et regionum no puede considerarse una fuente muy precisa e inequívocamente fiable, pues se trata de un texto de los siglos X–XI y, además, no es un tratado geográfico redactado de forma clara y por un autor reconocido (lo que daría a la fuente mucha más fiabilidad), sino más bien una lista de regiones y pueblos (o un breve compendio), posiblemente elaborada o copiada por un escriba posterior, que nos interesa precisamente por la datación que se le atribuye.

En resumen, puede decirse que:

Descriptio civitatum et regionum ad septentrionalem plagam Danubii, es decir, el documento en el que se registra el etnónimo Bruzi, data no del siglo IX, sino del X o de una época aún posterior. Esto significa que probablemente no es la primera atestiguación conocida del etnónimo prūsai, como se creía hasta ahora; por tanto, debido a la similitud cronológica, el etnónimo Bruzi registrado por el geógrafo bávaro compite con el etnónimo Brūs8, mencionado por el viajero Ibrāhīm ibn Jaʿkūb y datado también en el siglo X.

«Geógrafo bávaro» es una denominación ficticia. En realidad, se desconoce quién escribió Descriptio civitatum et regionum, pero no cabe duda de que esta breve lista de pueblos fue escrita en la última página de un códice ya completamente terminado, antes de [texto incompleto], y que no tiene nada que ver con el contenido del códice, que es una astronomische und mathematische Sammelhandschrift.

El lenguaje de Descriptio civitatum et regionum es bastante coherente, aunque a veces impreciso. Este es un hecho significativo que probablemente indica que Descriptio civitatum et regionum se compuso apresuradamente, como un resumen, un compendio o una síntesis de un texto más extenso o de varios textos, probablemente destinado a alguien

8 Véase Kowalski 1946: 147.

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para uso privado, no público. Esto, por supuesto, suscita serias dudas sobre la fiabilidad de la información que contiene.

• Es probable que el geógrafo bávaro, con su afirmación bastante elíptica sobre el etnónimo Bruzi, quisiera decir en realidad que la región en la que se asentaron los Bruzi no solo es el territorio que se extiende desde Enso hasta el Rin, sino que es aún más extensa, pues se prolonga undique, es decir, en todas las direcciones.

• Si se acepta esta hipótesis, sería realmente muy difícil relacionar a los prusianos con el etnónimo Bruzi, pues habría que imaginar que los prusianos vivieron antaño en el territorio de la actual Austria sudoccidental y Alemania sudoccidental.

LITERATŪRA

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The So-Called Bavarian Geographer’s Bruzi and Old Prussians

SUMMARY

It is a widespread opinion in literature that the ethnonym Prussians is first encountered as the form Bruzi in a short Latin manuscript discovered in the late 18th century and conserved in the Bavarian State Library. The manuscript is known as the Descriptio civitatum et regionum ad septentrionalem plagam Danubii and consists of a list of 58 tribes located in Central and Eastern Europe. By the end of the 18th century its unknown author was referred to as Géographe de Bavière. The code is traditionally dated back to the 9th century; nevertheless, an accurate codicological and palaeographical study of the original text and its context shows that the Descriptio civitatum et regionum actually dates back to the 10th century or even later.

This calls into question whether Bruzi is truly the oldest record of the ethnonym Prussians known to date, since Ibrāhīm ibn Ja’qūb, a traveler (or a merchant) who traveled in Western and Central Europe in the mid-10th century, in the memoirs of his journey (which actually have been lost) registers the form Burūs, traditionally referred to Old Prussians too.

Moreover, a thorough philological examination of the whole Descriptio civitatum et regionum suggests to identify the term enisa with Enns River and to settle the Bruzi in a region whose central part is located between the Rhine and the Enns rivers.

However, this assumption would make it problematic to identify the ethnonym Bruzi with Old Prussians, since one should imagine that Old Prussians were once settled in the area of the current Southwestern Germany and Southern Austria.

Įteikta 2016 m. lapkričio 9 d.

DIEGO ARDOINO

Vilniaus Universiteto Filologijos fakulteto Romanų filologijos katedra

Universiteto g. 5, LT–01513 Vilnius

[email protected], [email protected]

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