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JUOZAS KARACIEJUS
Instituto de la Lengua Lituana
LA VIDA COMO UNA ESTRELLA DE AGOSTO FUGAZ
En memoria de Saulius Ambrazas
Es difícil, muy difícil escribir sobre un colaborador y colega (hasta ahora todavía no me sale escribir «ex»), cuya vida se consumió junto con las estrellas de las últimas noches de agosto, que caían y se desvanecían en la nada. También es difícil porque a todos nos parecía que Saulius estaba en la plenitud de sus fuerzas, no solo en el plano científico y creativo, sino también en el físico: nunca se quejó a nadie de ningún malestar ni enfermó. Y, sin embargo... El 30 de agosto apareció en nuestro buzón de correo electrónico un mensaje inesperado para todos: nuestro colega Saulius Ambrazas ya no estaba, y la estrella de su vida, sin haber llegado siquiera a cumplir cincuenta y tres años, se había apagado. Al principio no queríamos creerlo; en algún rincón del corazón seguía palpitando la esperanza de que quizá se tratara de un error, de que no podía ser así, porque precisamente ese día el colega Saulius Ambrazas debía regresar al trabajo después de sus vacaciones anuales y, como de costumbre, sentarse ante su escritorio cubierto de libros y, sacando del cajón el manuscrito de la tercera monografía que estaba terminando de escribir, dedicada a la evolución de la formación de los adjetivos en lituano, continuar explicando al futuro lector, en una hoja limpia y con su letra erguida, la historia de los enigmas aún no resueltos de la formación de palabras de esta parte de la lengua lituana. Por desgracia... Hoy solo cabe imaginar lo que el colega Saulius ya no alcanzó a decirnos, tanto a nosotros, sus colaboradores, como a todos los futuros lectores.
J. KARACIEJUS. Gyvenimas kaip krintanti rugpjūčio žvaigždė
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Page 2no puede ser, pues precisamente ese día el colega Saulius Ambrazas, tras sus vacaciones anuales, debía volver al trabajo, sentarse como de costumbre ante su escritorio, cubierto de libros, y, sacando del cajón el manuscrito de la tercera monografía que estaba terminando de escribir, dedicada a la evolución de la formación de adjetivos en lituano, continuar explicando al futuro lector, en una hoja limpia y con su letra erguida, la historia de los enigmas aún sin resolver de la formación de palabras en esta parte de la lengua lituana. Por desgracia... Hoy solo podemos conjeturar qué no llegó a decirnos el colega Saulius, tanto a nosotros, sus compañeros de trabajo, como a todos los futuros lectores.
Recuerdo bien el 14 de noviembre de 1984, cuando un joven de barba elegante llegó al Departamento de Historia de la Lengua y Dialectología del entonces Instituto de Lengua y Literatura Lituanas y, tras saludar con sobriedad (quizá con un poco de timidez) a sus futuros colegas, se sentó de inmediato en el escritorio que se le había asignado. Es cierto que Saulius Ambrazas no llegó directamente desde el pupitre de un aula universitaria, como muchos de los jóvenes que ingresaban entonces en el Instituto, sino que ya había terminado los estudios de posgrado en la Universidad de Vilna y había escrito y defendido ese mismo año, 1984, su tesis doctoral (entonces, de candidato a doctor en ciencias filológicas), Los abstractos verbales (nomina actionis) en el lituano antiguo. Los trabajadores del Departamento de Historia de la Lengua y Dialectología sabíamos que Saulius Ambrazas era un investigador muy bien preparado, familiarizado a la perfección tanto con la bibliografía lingüística más antigua como con la más reciente de aquel entonces, pues había crecido y madurado rodeado de libros de humanidades.
Desde los primeros días, el investigador científico júnior Saulius Ambrazas se incorporó a la preparación del tercer tomo de la principal obra colectiva del departamento de entonces: Atlas dialectológico de la lengua lituana. Para este tomo, dedicado a la morfología de los dialectos lituanos, preparó 20 mapas y escribió comentarios bastante extensos para ellos. En el tiempo que le quedaba de este trabajo, que exigía mucho esfuerzo y esmero, Saulius Ambrazas no solo escribió artículos científicos para revistas lingüísticas de Lituania y del extranjero, sino que también comenzó a preparar la primera parte de la obra monumental Desarrollo de la formación de sustantivos, Derivados verbales de la lengua lituana, que se publicó en 1993, cuando Lituania ya había conquistado su independencia. Dos años más tarde, en 1995, el colega Saulius, tras defender con éxito su trabajo de habilitación, prosiguió intensamente sus investigaciones históricas sobre la formación de sustantivos en lituano, que resumió y publicó cinco años después (2000) en la continuación de su primera monografía, Desarrollo de la formación de sustantivos. II. En este libro, basándose en abundante material recopilado de diversas fuentes, describió la evolución de los derivados nominales de la lengua lituana desde la antigüedad hasta nuestros días.
Junto con estos trabajos también cambiaron las responsabilidades de Saulius Ambrazas. Tras comenzar, como ya se ha mencionado, a trabajar en el Instituto como investigador científico júnior, en 1985.
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Page 3fue reevaluado como investigador asociado; en 1991, como investigador asociado sénior, y desde 1995, como investigador principal. Pero el colega Saulius no solía hablar ni de sus cargos ni de sus grados académicos. Prefería hablar de los libros de lingüística más recientes y de las cuestiones que abordaban; y, si la conversación derivaba inesperadamente hacia los problemas de la vida interna de nuestro país, siempre defendía con vehemencia que no había que reaccionar con demasiado pesimismo ante las dificultades que aún surgían, que todos los males desaparecerían con el tiempo y que solo había que tener paciencia.
Saulius Ambrazas dedicaba mucha atención y tiempo no solo a sus propios trabajos científicos, sino también a todos los trabajos que se realizaban y debatían en el departamento. Leía atentamente cada trabajo sometido a debate y anotaba sus observaciones no solo en una hoja aparte, para poder exponerlas durante la discusión, sino que las escribía una y otra vez —y, a veces (sobre todo en las disertaciones), varias decenas de veces— en los márgenes del trabajo que había leído, con su lápiz especialmente romo. Saulius Ambrazas siempre exigía a todos que las afirmaciones de los trabajos debatidos fueran claras y estuvieran sustentadas en datos lingüísticos que no dejaran lugar a dudas. Esta actitud del colega Saulius, que quizá intimidaba un poco a algunos investigadores jóvenes, parece haber sido una estrategia metodológica secreta que solo él empleaba y que impulsaba a los autores de cada trabajo debatido a prepararse bien, a acostumbrarse a defender sus afirmaciones sin miedo y, al mismo tiempo, a aprender los fundamentos de una discusión científica seria. Para una persona joven que daba sus primeros pasos en la investigación científica, aquello era, sin duda, una muy buena escuela; y las observaciones expresadas con respeto (junto con las que figuraban en los márgenes del trabajo) también eran un estímulo para no acobardarse y confiar siempre en las propias fuerzas.
Por supuesto, se podría escribir y escribir sobre el colega Saulius Ambrazas como científico y como persona, con todas las debilidades humanas propias de cada uno de nosotros: enumerar decenas de sus artículos científicos y trabajos editados, así como las juntas editoriales de revistas científicas lituanas y extranjeras de las que fue miembro. Pero esas palabras, esas enumeraciones ya no cambiarán nada; y quizá a veces ni siquiera hagan falta, pues no siempre es fácil expresar, con aquellas palabras lituanas tan queridas por Saulius Ambrazas, la pérdida que nos ha golpeado. Más aún, cuando llegas a una reunión habitual del departamento y los colegas reunidos no se apresuran a comenzarla, como si aún esperaran algo, empiezas sin darte cuenta a pensar que la puerta se abrirá y por ella entrará el colega Saulius... Pero la reunión empieza, la ilusión de ese instante se desvanece y entonces comprendes que ya nunca será así. Solo queda preguntarse por qué las despiadadas hadas hilanderas del destino te escatimaron, Colega, un hilo de vida más largo y por qué lo cortaron demasiado pronto... Así pues, que te sea leve la tierra natal de Lituania...
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