Page 15. El diccionario reseñado es una obra esperada y necesaria. Solo cabe alegrarse de que los ingenieros de la fábrica de máquinas de cálculo de Vilna y de la Oficina Especial de Diseño de Máquinas de Cálculo se hayan emprendido una tarea tan enorme. SKŽ representa bien la terminología actual de la técnica informática lituana. Sin embargo, el abundante material del diccionario aún está insuficientemente normalizado y sistematizado. Esta obra es solo un buen comienzo para el desarrollo de la terminología de la técnica informática. A los redactores de diccionarios terminológicos de otras ramas técnicas les servirá no solo como ejemplo de trabajo entusiasta digno de imitación, sino también como fundamento sobre el que empezar a construir estructuras aún más perfectas.
A. Kaulakienė
LIBRO SOBRE LOS NOMBRES DE LOS PECES
B. Laumane, Zivju nosaukumi latviešu valodā, Rīgā, 1973, 307 p.1
La monografía de Benita Laumanė es muy actual no solo para la lingüística y la etnogénesis letonas, sino también, dado que muchos nombres de peces se han heredado de la antigüedad remota, para la lingüística y la etnogénesis bálticas e indoeuropeas. Esta monografía es el primer estudio amplio de este tipo sobre los nombres de los peces bálticos.
B. Laumanė señala que P. Tymė, basándose en que los salmones viven únicamente en la cuenca del mar Báltico y en que se encuentran nombres emparentados en las lenguas eslavas, bálticas, germánicas y también tocarias, intentó demostrar que la patria ancestral de las lenguas indoeuropeas se hallaba en la región báltica. A esta hipótesis se vincula la cuestión de los aborígenes de la costa del mar Báltico, que la autora menciona en más de una ocasión. B. Laumanė, apoyándose en la opinión de los arqueólogos de que los bálticos o sus antepasados llegaron a los alrededores del mar Báltico hacia el siglo XVIII a. C.2 y establecieron aquí relaciones con otros habitantes —aborígenes— de la costa sudoriental del Báltico, quienes, en opinión de la autora3, quizá eran indoeuropeos emparentados con los bálticos, así como con los ugrofineses (p. 14).
La hipótesis de que los mencionados aborígenes del Báltico oriental eran indoeuropeos es muy importante para la cuestión de la etnogénesis báltica e indoeuropea. En la actualidad, algunos la respaldan especialmente4. En el Mesolítico, el Báltico oriental se caracterizaba por dos grupos culturales (y, en opinión de Rimantienė, étnicos): el microlítico-macrolítico y el de Kunda. La cultura microlítica-macrolítica pertenecía a Lituania y, en parte, a Bielorrusia. La cultura de Kunda estaba extendida por los territorios de las actuales Estonia y Letonia, mientras que en Lituania apenas alcanzaba la zona más septentrional
1 Debido a su extensión limitada, esta reseña aborda únicamente la cuestión de los aborígenes de la costa del mar Báltico planteada en el libro de B. Laumanė.
2 Actualmente, los arqueólogos sostienen que los portadores de la cerámica cordada llegaron a Lituania hacia el final del III milenio a. C.; véase R. Rimantienė, Pirmieji Lietuvos gyventojai (XI—IV tūkstantmetis pr. m. e.), Vilnius, 1972 (en adelante: Rimantienė PLG), p. 96.
3 Su nuoroda į: Л. В. Ванкина, Торфяниковая стоянка Сарнате, Рига, 1970, p. 140, 144—145, kur Sarnatės stovyklos radiniai datuojami III tūkst. pr. m. e. pirmą pusę ar vidurį, o gyventojai hipotetiškai laikomi indoeuropiečiais; plg. taip pat R. Rimantienės tvirtinimą, kad „apie kokį nors kultūrinį-etninį finougrų klodą Lietuvos akmens amžiaus medžiagoje, tuo labiau senųjų, vietinių, priešvirvelinės kultūros gyventojų priskyrimą finougrų gentims, negali būti nė kalbos“ (Žr. R. Rimantienė, Lietuvos akmens amžiaus šukinė puodų ornamentika ir finougrų klausimas, — Lietuvos istorijos metraštis. 1972 metai, Vilnius, 1973 (toliau: Rimantienė LIM), p. 26; plačiau žr. p. 5—26; taip pat žr.: Rimantienė PLG; Р. К. Римантене, Палеолит и мезолит Литвы, Вильнюс, 1971 (toliau: Римантене ПМЛ).
4 Véanse los artículos de divulgación científica de A. Seibutis: Padavimai ir tikrovė, — Mokslas ir gyvenimas, Vilnius (en adelante: MG), 1971, n.º 5, p. 38—40; Vėlyvojo ledynmečio vietovardžiai, — MG 1971, n.º 10, p. 16—20; Kaip Nemunas į Vyslą tekėjo, — MG 1973, n.º 3, p. 28—30, etc.
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Page 2ámbito. Ambas culturas están unidas por elementos de la cultura de Maglemose5. Según R. Rimantienė, «los habitantes del Mesolítico del Báltico eran claramente europoides»6. De la cultura microlítica-macrolítica surgió la cultura del Neolítico temprano del alto Nemunas, y de Kunda–Narva, la cultura de Narva–Nemunas7. La cerámica lituana, cuyos primeros objetos, en opinión de R. Rimantienė, aparecieron probablemente a finales del IV milenio a. C., «forma parte de un vasto grupo cultural del sur y el este del Báltico, que se extiende desde el oeste de Letonia hasta Jutlandia»8, mientras que «por muchos otros rasgos (al menos los asentamientos del oeste de Lituania) […] forma parte de un área cultural más estrecha de Narva–Nemunas, que existió entre estos ríos»9. Hay datos lingüísticos convincentes que respaldan la opinión de que los grupos culturales mencionados están estrechamente emparentados. En efecto, la llamada hidronimia de la antigua Europa (alteuropäische Hydronymie, término de H. Krahe) también está difundida en Escandinavia10. Pajunen, tras hallar abundantes nombres de masas de agua de este origen en Finlandia, los considera específicamente bálticos11. V. P. Schmid señala una característica de la hidronimia de la antigua Europa: se concentra en el antiguo y actual territorio lingüístico báltico12. Según los investigadores, existe una «unión prosódica báltica», a la que, además de las lenguas bálticas, pertenecen las lenguas livonia y estonia, el casubio septentrional, algunos dialectos de los alemanes del Báltico, los dialectos de Schleswig oriental y de las islas vecinas, así como las lenguas sueca y noruega. Esta unión se caracteriza porque la correlación melódica de los tonos, aparte de en las propias lenguas bálticas, constituye un fenómeno nuevo para los demás «aliados»13. Se observan interesantes paralelismos escandinavo-bálticos en la formación de palabras, la semántica, etc.14
B. Laumanė, basándose en la opinión de otros investigadores, considera —o tiende a considerar— que más de un nombre de pez fue heredado de los aborígenes de la costa báltica. Los argumentos principales a favor de esta opinión son la difusión de los nombres de los peces estudiados en numerosas lenguas de la costa báltica y su etimología incierta. A nuestro juicio, el segundo argumento no es válido y la autora lo emplea acríticamente, sin necesidad. Por este motivo, el análisis de algunos nombres de peces en la monografía resulta muy contradictorio. Por ejemplo, en la sección sobre trabajos, B. Laumanė considera el letón sapals «leuciscus cephalus» un derivado con el sufijo -als y lo compara con el lituano šapalas «íd.» (p. 40); sin embargo, en la parte principal, dedicada a los nombres de peces, después de mencionar que el letón sapals, sapalis, etc., supuestamente está emparentado con el lituano šapalas, que
5 Rimantienė ПМП 95–196.
6 Rimantienė PLG 95.
7 Rimantienė ПМП 196, plg. 176; Rimantienė PLG 95–96; plg. Rimantienė LIM 9–10.
8 Rimantienė LIM 20.
9 Ibídem.
10 Véase, por ejemplo: W. P. Schmid, Zum litauischen Flußnamen Aitra, – «Baltistica», VII (1), Vilnius, 1971, p. 37–42; del mismo autor, Aura und Aurajoki, – «Baltistica», IX (2), Vilnius, 1973, p. 189–194; Heikki J. Hakkarainen and Matti Ruoh tula (Finland), Das Auftreten indogermanischer (alteuropäischer) Gewässernamen in Finnland (en adelante: Hakkarainen – Ru ohtula), – XIe Congres international des sciences onomastiques. Sofia, 28 juin–4 juillet 1972. Résumés des communications, Sofia, 1972 (en adelante: XIe Congres), p. 89.
11 Hakkarainen – Ru ohtula 89.
12 Wolfgang P. Schmid (BRD – Göttingen), Baltische Gewässernamen und das vorgeschichtliche Europa, – XIe Congres, p. 205.
13 Véase Б. Лаумане, А. Непокупный, К постановке вопроса об атласе морской и рыболовецкой лексики Балтийского моря, – Baltistica, IV(I), Vilnius 1968 (en adelante: Лау-мане – Непокупный, – Baltistica), p. 69 y la bibliografía allí citada.
14 Véase Лаумане – Непокупный, – Baltistica, p. 69–78; Б. Лаумане, А. Непокупный, Балто-славяно-финские языковые параллели из области мореплавания и рыболовства, – Взаимосвязи балтов и прибалтийских финнов, Riga, 1970, p. 189–202 y la bibliografía citada en estos artículos.
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Page 3Los lingüistas lo comparan con el sánscrito s’aphara-h «cyprinus sophore»15; más adelante escriben que A. Gėrdas señala nombres similares en las lenguas eslavas, germánicas y ugrofinesas y considera que todos ellos son un fenómeno de sustrato común, formado en el área del mar Báltico ya en el período preindoeuropeo16 (p. 213). Así pues, aquí la lingüista ni siquiera defiende su opinión mencionada anteriormente de que los aborígenes deben considerarse indoeuropeos. B. Laumanė no incluyó la forma letona sapals ni la lituana šapalas en las listas de denominaciones comunes de los peces bálticos (véanse pp. 10–11 y 278). En nuestra opinión, el nombre šapalo está realmente relacionado con una lengua que existió en una amplia zona costera del Báltico, pero no hay motivo alguno para no considerar báltico este nombre.
Examinemos algún otro ejemplo. B. Laumanė, como otros investigadores, considera que la. salaka (salaks), «osmerus operlanus», es un préstamo del liv. salāk, o bien del est. salakas (p. 101), y, siguiendo la opinión de V. P. Schmid, se inclina a considerar estos últimos nombres finougrios de peces de origen prefinés, puesto que carecen de una etimología finesa fiable (p. 18)17. E. Fraenkel, al considerar la. salaka un préstamo de los mencionados equivalentes livonios y estonios, la relaciona además con salata, -te, «aspius aspius» o «aspius rapax», así como con lit. salatis, salotė, celatis, «ídem»18. Pero B. Laumanė no comparte esta conjetura: en su opinión, en tal caso habría que admitir que la. salata es, supuestamente, un préstamo de los fines bálticos, es decir, de las lenguas livonia y estonia. Es cierto que en los dialectos carelios y en finés se encuentran formas similares (cf. dial. carelio salat’t’i, fin. salatti, «alburnus lucidus»). Sin embargo, pese a ello y haciendo un uso acertado del criterio geolingüístico (los préstamos de las lenguas finesas suelen tener una distribución territorial más reducida que el nombre estudiado), B. Laumanė relaciona la. salata, salate, salāta, salāts; saluonis, saluozis, lit. salotė, salatis, «aspius aspius» o «aspius rapax», y el hidrónimo letón salates upīte, así como los nombres de lagos lituanos Salōtas, Salōtė, Salōtė, Salōtis, con lit. dialectal sālti, «fluir», y prusiano salus, «arroyo»; como paralelo semántico aporta además la. upītis, upietis, «leuciscus indus» (p. 209). Se trata de un hallazgo etimológico de la autora (otros lingüistas no habían propuesto la etimología mencionada); la monografía contiene bastantes hallazgos de este tipo, lo cual demuestra que B. Laumanė, en general, tiene buen oído lingüístico.
De lit. dialectal sālti, prusiano salus o palabras similares pueden derivarse también lit. sėliavà, «coregonus albula»; seliavà, «ídem»; sėliova, «cierto pez de lago», etc. B. Laumanė, que considera la. sēlava un préstamo de lenguas vecinas, afirma que es muy difícil determinar con precisión la fuente del préstamo, pues, además del equivalente lituano mencionado, existen formas fonéticamente correspondientes en las cercanías de Pskov y Novosokolniki, en Rusia: селёва; también en polaco (atestiguado por escrito ya en el siglo XV): sielawa19. En opinión de la autora, el origen más remoto de estas palabras no está claro: al parecer, se han expresado opiniones según las cuales los nombres eslavos surgieron de la lengua lituana
15 Con referencia a: K. Mūlenbachs, Latviešu valodas vārdnīca. Rediģējis, papildinājis, turpinājis J. Endzelīns (en adelante: LVV), III, Rīgā, 1928, p. 696; E. Fraenkel, Litauisches etymologisches Wörterbuch, Heidelberg, 1962–1965 (en adelante: LEW), p. 963.
16 Véase la opinión de A. Gerdo: А. С. Г е р д (respuesta a un cuestionario), – Лексичные балтизмы ў беларускай мове, Мінск, 1969, p. 9–10.
17 Véase también: Лаумане – Непокупный, – „Baltistica“, p. 76.
18 LEW 759.
19 Este nombre letón, pese a su distribución reducida, podría ser también cognado del nombre lituano: la única diferencia entre los equivalentes lituano y letón reside en la cantidad vocálica de la raíz. Pero la oposición e: ē también es propia del lituano: además de los ya mencionados sėliova, seliavà: sėliavà, compárense también los hidrónimos: por una parte, Seliovinaičiai (dos lagos), derivados del lago Seliovinis (A. Vanagas, Lietuvos TSR hidronimų daryba, Vilnius, 1970 [en adelante: Vanagas], p. 76), que, a su vez, deriva del mencionado sėliova (Vanagas 158–159); por otra, Šėliupis (Lietuvos TSR upių ir ežerų vardynas, Vilnius, 1963 [en adelante: LUEV], p. 143).
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Page 4y viceversa20. Sin embargo, en realidad, el lituano sėliavā, sėliavā, etc., no solo la raíz, sino también el sufijo son indudablemente de origen báltico. Los datos de las lenguas eslavas no permiten explicar el ruso селёва «alburno, cyprinus alburnus» (según el diccionario de Dal), селёва «aspus clupeoides», de la costa del mar Negro y Kubán, el bielorruso селёва ni el polaco sielawa «alburno», mientras que el sufijo ава (-awa) y -ява es ajeno a las lenguas eslavas (es característico de las lenguas bálticas y tracias, así como de la llamada hidronimia de la antigua Europa). La afirmación de M. Fasmer de que las palabras lituanas salavā, selavā «morena» no pueden ser el origen debido a la difusión meridional de la palabra rusa debe matizarse: el селёва de las costas del mar Negro y Kubán puede haber surgido por influencia de los tracios, parientes próximos de los bálticos. Consideramos que las correspondencias en las lenguas eslavas territorialmente más próximas a las bálticas —el bielorruso селёва, el polaco sielawa y las de los dialectos rusos más cercanos— son resultado de la influencia báltica, probablemente de sustrato.
De los ejemplos expuestos arriba vemos que existen suficientes paralelos semánticos para derivar el letón salaka (salaks) del lituano šalti «fluir» y el prusiano salus «arroyo». La existencia de topónimos lituanos correspondientes refuerza también la opinión de que el letón salaka (salaks) no es un préstamo: el lago Salakai, Salakas (Degučiai, aldea de Palivarkas)21, y la localidad (distrito de Zarasai) Šalkas, Šalko giria22. Así pues, los vestigios del nombre de pez salaka se encuentran en el ámbito lingüístico báltico lejos de la costa báltica letona. La formación del letón salaka (salaks) también es báltica (cf., por ejemplo, aunque escasos, los ejemplos de derivados con los sufijos -aka, -aks, -ėka, presentados en la p. 39).
Naturalmente, las correspondencias finoúgricas del letón salata y salaka, así como de otros nombres bálticos con la raíz sal-, al carecer de una etimología finoúgrica fiable, deben considerarse baltismos. También deben considerarse baltismos los términos dialectales alemanes (de la antigua Prusia Oriental) Salat, Zalat, que forman una isoglosa con los mencionados salate letones y salotė lituanos, enlazando Curlandia, a través de Lituania (Samogitia), con la antigua área de la lengua prusiana. Por cierto, B. Laumane identificó más de una isoglosa de este tipo. Hay que coincidir con la autora en que tales isoglosas son especialmente valiosas (p. 278). Cabe añadir aquí que también los términos dialectales alemanes (de la antigua Prusia Oriental) Perpel, Parpel y los casubios parposz, pelpaże, correspondientes al letón dialectal pērpele, perpele y al lituano pērpelė «sábalo alosa fallax» (pp. 152–153), deben considerarse baltismos. Esta conclusión se apoya tanto en el criterio lingüístico-geográfico como en el etimológico. En cambio, la autora interpreta de manera clara y acertada algunas isoglosas entre el letón y el eslavo oriental: los dialectalismos bielorrusos y rusos курмель «gobio, gobio fluviatilis» (p. 98) y вягало, вягело «lota, lote lota» (p. 244) son baltismos.
Pero volvamos al llamado léxico aborigen. Hay más de una palabra que se intenta incluir en este léxico, pero para la que también puede hallarse una buena etimología báltica. Entre ellas cabe mencionar, por ejemplo, el letón leste, lekste «pleuronectes flesus trachurus, platija». V. Thomsen relacionó acertadamente este nombre con el letón lē̃sns, lēsns, lėss y el lituano lėkštas, y consideró el estonio lest «platija» un préstamo de las lenguas bálticas (p. 173). La etimología del letón leste, lekste citado cuenta con un excelente paralelo semántico: el letón plekste, pleksta, plėkste; plekzde, plekzde y el lituano plėkšnė, plėkštis, plėkštė, plėgždė «platija» se relacionan con el letón plāškans «plano, llano, ancho» y el lituano plókščias23 (p. 174). Sin embargo, B. Laumane, aparentemente siguiendo a L. Ketunen y V. Zeps, que consideran el letón leste un préstamo del livonio ļieštā
20 Véase LEW 774; М. Фасмер, Этимологический словарь русского языка (en adelante: Фасмер ЭСРЯ), III, Москва, 1971, p. 594.
21 LUEV 141.
22 Mažoji lietuviškoji tarybinė enciklopedija, III (R–Ž), Vilnius, 1971, p. 148–149.
23 LEW 611, 628.
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Page 5(estonio leste) (p. 173), y considera asimismo que el nombre letón del pez es un préstamo de las lenguas fino-bálticas (pp. 17, 281). Probablemente influyó en esta opinión la existencia del significado estonio lest «Flaches, Plattes», relacionado con los mencionados nombres finoúgricos de la platija (p. 173). Al igual que los nombres mencionados anteriormente, B. Laumane, apoyándose en la opinión de V. P. Schmid, tiende a considerar que el estonio lest y el livonio lestā «platija» proceden de una lengua prefinoúgrica, puesto que carecen de una etimología finoúgrica fiable (p. 18)24. A nuestro juicio, atendiendo a los criterios etimológico y lingüístico-geográfico —es decir, dado que el lituano lėkštas, el letón lēsns, etc., tienen una buena etimología báltica, y que el estonio lest «Flaches, Plattes» solo se usa en estonio, una lengua próxima al área báltica actual (y, al parecer, incluida en la antigua)—, el estonio lest, tanto con el significado del nombre de pez mencionado como con el de «Flaches, Plattes», debe considerarse un baltismo.
También hay palabras hipotéticamente atribuidas al léxico aborigen para las que no se ha encontrado una etimología fiable, ni báltica ni indoeuropea. Quizá se haya olvidado el significado de algunos nombres (¿acaso es posible etimologizar todas las palabras propias?). Otras palabras, que abarcan en mayor o menor medida el área costera del Báltico, podrían haber surgido por la influencia de otra lengua (no báltica) que empezó a usarse en esta costa sobre las demás lenguas de la zona. También se han encontrado elementos de este tipo25. No son elementos aborígenes, sino resultado de una influencia posterior.
Aparentemente, el surgimiento de los nombres de peces debe vincularse ante todo con la llegada al Báltico de pescadores mesolíticos (de la cultura de Maglemose)26. Esta hipótesis también se ve respaldada por el hecho de que la mayor parte de la cultura microlítica-macrolítica fue traída desde la cultura de Maglemose, y que la oleada de esta última cultura dio origen en el norte de Lituania, Letonia y Estonia a otra cultura: la de Kunda27. Por tanto, cabe suponer que los pescadores mencionados hablaban una lengua báltica o próxima a las bálticas.
Según R. Rimantienė, «la cultura de Maglemose es afín al magdaleniense báltico»28. ¡Y las apariciones de representantes de esta última cultura en el Paleolítico fueron realmente asombrosas! Estos «llegaban de Occidente en pequeños grupos y volvían a marcharse»29; por tanto, en el Báltico solo eran visitantes30. El hecho de que desde el Paleolítico los representantes de la cultura local —la swideriense— solo mantuvieran contacto con los de una cultura —el magdaleniense báltico—, y que en el Mesolítico apareciera una única oleada de la cultura de Maglemose, afín a esta última (que, como ya hemos señalado, desempeñó un papel fundamental en la formación de las culturas microlítica-macrolítica y de Kunda), permite suponer que entre la población local y los visitantes existían relaciones especiales.
Nos inclinamos a considerar estas relaciones como las más antiguas entre bálticos y tracios31, que se prolongaron hasta los primeros siglos de nuestra era. Pero el análisis de estas relaciones es objeto de un estudio independiente, no de una reseña del libro de B. Laumane.
Aquí volveremos únicamente a la hipótesis de P. Tymė mencionada al comienzo de la reseña. Al parecer, los indoeuropeos, al salir de Asia Menor, dejaron de tener una patria única desde tiempos muy remotos.
24 Además, véase Лаумане—Непокупный, — Baltistica, p. 76.
25 Véase, por ejemplo, Лаумане—Непокупный, — Baltistica, pp. 70—71.
26 Римантене ПМЛ 118—125, 174—175, 196; Rimantienė PLG 57—65; 95.
27 Римантене ПМЛ 174—175, 196.
28 Rimantienė PLG 63.
29 Ibíd., p. 95.
30 Ibíd., p. 95; véase también: p. 30—39.
31 Ibíd., p. 63—65, 95. Los términos bálticos y tracios son aquí relativos: llamamos báltica a la zona lingüística septentrional báltico-tracia (o báltica en sentido amplio), y tracia a la meridional.
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Page 6Pero los contactos no se interrumpieron. Al parecer, salmones, nombre que desde el Báltico se difundió a aquellas lenguas indoeuropeas que aún no habían olvidado su antiguo parentesco y seguían comunicándose entre sí.
La monografía de B. Laumanė es un notable logro de la lingüística báltica. Difícilmente puede considerarse un defecto de cierta importancia la insuficiente valoración de la influencia báltica en las lenguas vecinas. Al fin y al cabo, todavía hay relativamente pocos trabajos en los que se explique mejor la influencia báltica en las lenguas vecinas.
V. Rimša
GLOSARIOS Y LISTAS DE TÉRMINOS DE K. DRAŠUTAVIČIUS (DRAŠUTIS)
K. Drašutavičius, una figura destacada, pero hasta ahora muy poco conocida, de la cultura, la literatura y la prensa de la segunda mitad del siglo XIX, también tuvo una amplia actividad en el ámbito de la lexicografía y la terminología. En el abundante legado manuscrito que dejó1 se han encontrado 13 glosarios y listas de términos.
Al elaborar programas y cuestionarios para libros de texto de ciencias naturales (botánica, zoología, parasitología, etc.), geografía, historia, literatura y otras materias (una «crestomatía» en varios volúmenes), reunir materiales para ellos, redactar secciones independientes y traducir diversos textos del polaco, ruso y alemán, así como preparar sus resúmenes, K. Drašutavičius tuvo que enfrentarse a la escasez de terminología lituana, buscarla en diversas fuentes y elaborar glosarios y listas de términos de distintos campos.
1. Glosarios y listas de términos botánicos
K. Drašutavičius buscó, recopiló y registró términos de ciencias naturales, sobre todo de botánica.
Como se desprende de los programas elaborados (F₁ – 2453, 2468, 2489, 2547) y afirma en sus memorias la institutriz J. Juškytė, K. Drašutavičius pensaba preparar una «crestomatía» en varios volúmenes (más precisamente, libros de texto), uno de los cuales debía ofrecer a los niños mayores conocimientos elementales de ciencias naturales2.
El prospecto «Programas de la segunda parte» (F₁ – 2489) deja claro que este manual elemental de ciencias naturales debía tratar sobre animales domésticos, roedores, peces, escarabajos, árboles, etc. J. Juškytė debía preparar el manual3, pero K. Drašutavičius también colaboró, pues escribió, entre otros, los artículos «Gusanos» (F₁ – 2493), «Plantas sin semillas» (F₁ – 2492), «Plantas marinas» (F₁ – 2941), «Escarabajos» (F₁ – 2490) y «Peces» (F₁ – 2488).
He aquí un breve fragmento del artículo «Plantas sin semillas»: «Todas las plantas que hemos conocido tienen flores; de las flores se forman frutos, y en el fruto siempre aparece
1 Se conserva en el Instituto de la Lengua y la Literatura Lituanas de la Academia de Ciencias de la RSS de Lituania (F₁ – 2324–2560; en total, 230 carpetas con más de 6400 páginas manuscritas de diversos formatos).
2 Mūsų senovė, t. II, N4(9), 1939, pp. 11–614.
3 Ibíd., p. 611.
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