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LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI XXXVIII (1997)
Gražina AKELAITIENĖ
TENDENCIA A LA ARMONIZACIÓN VOCÁLICA EN LOS DERIVADOS SUFIJALES
En una publicación de 1938 de «Archivum Philologicum» se publicó el artículo de P. Skardžius «Sobre la asimilación vocálica». Basándose en hechos de hablas del alto lituano oriental como kumãta, bá·ga, ná·ša, sostiene que «las vocales suelen influirse mutuamente por asimilación, tanto progresiva como regresivamente» (Skardžius 1938: 40–44). Encuentra fenómenos de asimilación de este tipo no solo en los dialectos, sino también en algunas palabras de la lengua estándar. Considera que las formas anteriores de las palabras lituanas vakaras, vasara, nugara, vabalas eran *vekeras, *vesera, *vebelas, *nuġera y opina que su e original probablemente se convirtió en a por influencia de la a vecina.
El artículo mencionado, además de la asimilación vocálica en los dialectos descrita por más de un lingüista (véanse: Girdenis, 1962; Skirmantas, Girdenis 1972; Vitkauskas 1974; Babickienė 1991), impulsó a prestar atención a la posición morfonológica del cambio vocálico /e/→/a/ y a interpretar en consecuencia el funcionamiento del cambio.
El cambio /e/→/a, sin duda, constituye el núcleo de todo el sistema morfonológico del lituano. Como es sabido, es el reflejo del cambio *e:/*o heredado de la protolengua indoeuropea. El carácter productivo del cambio /e/→/a/ se explica fácilmente desde el punto de vista fonológico: en todas las posiciones, salvo al comienzo absoluto de palabra, los fonemas /e/ y /a/ se encuentran en distribución complementaria (véanse Pakerys 1971: 18–19; Girdenis 1981: 128; 1995: 148). Solo el cambio morfonológico /e/→/a/ difiere de la oposición fonológica en cuanto a su dirección: aquí, el miembro no marcado es la vocal anterior /e/, pues pertenece al tema de base. Así pues, en las oposiciones derivativas se forma el morfonema radical <e/a>.
El morfonema <e/a> aparece con mayor frecuencia en sustantivos verbales formados por sufijación. Los derivados con el sufijo -a son los más marcados a este respecto: constituyen el 65% de todos los sustantivos formados por sufijación que contienen el morfonema <e/a>.
El morfonema <e/a> suele aparecer en el entorno de consonantes sonantes (las raíces de esta estructura representan el 78%)¹. Las consonantes de tipo R forman por sí solas la coda de las raíces en cuestión o bien comienzan una coda de dos consonantes y, muy rara vez, de tres: išneria→išnara, prakerpa→prakarpą, įteigė→įtaiga, skėlė→skalą, parėmė→paramą. La mayo-
¹ De manera convencional, basándose en una interpretación fonológica de la estructura silábica, también se asignan a este grupo las raíces del tipo keit-, leid-. Los diptongos de estas raíces se descomponen, es decir, solo se considera núcleo la vocal /e/, porque en oposiciones derivativas del tipo keitė→kaitą alternan únicamente los primeros componentes del diptongo. Por tanto, aquí, como en los demás casos, se puede investigar junto a qué fonemas aparece el morfonema descrito <e/a>.
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En la posición final, junto a ella suele aparecer el sonante /ŋ/. En la posición inicial, junto al morfonema suele aparecer /v/, y la propia posición inicial, al igual que la final, suele ser binaria. Así pues, la fórmula estructural generalizada de las raíces con el morfonema <e/a> es la siguiente: (C)RVR(C)(C). Dado que en la posición inicial junto al morfonema suele aparecer /v/, y en la final, /n/, cabe esperar que <e/a> aparezca a menudo entre las consonantes /v/ y /n/. En la práctica, esta posibilidad casi no se realiza: la combinación...v <e/a>n... solo apareció en las raíces {tv<e/a>nk-}, {v<e/a>ng-} (užtvanka, atvanga). Las combinaciones de consonantes a ambos lados del centro de la raíz son variadas, y ninguna destaca mucho más por su frecuencia. No obstante, cabe señalar que en más de una raíz el morfonema <e> no apareció entre consonantes idénticas de tipo R. Esto es perfectamente comprensible, pues las combinaciones de dos consonantes sonantes idénticas (secuencias homogéneas) a ambos lados del centro de la raíz son, en general, raras en las palabras lituanas (véase Karosienė 1985: 27–28).
Al comparar las vocales de las raíces de todos los derivados en -a, se observa que la fonema /e/ aparece muy raramente en el centro. Al parecer, solo la tienen išgesos (←išgėso), delsą (←delsia), kerčia (←kerčiasi), išpeika (←išpeikė), nėpena (←nesipeni), seką (←sėka), apsemą (←àpsemia), sutemą (←sutėmo), nėtesa (←nėtesi). Al parecer, puede discernirse cierta correlación entre el formante y la realización del centro de la raíz. El formante -a, al unirse a raíces que tienen una vocal /e/ de igual altura pero de otra serie, implica su alternancia: una terminación expresada mediante una vocal posterior parece «provocar» un cambio de la vocal radical en cuanto a la serie (posteriorización). Este «efecto» del formante puede representarse mediante el esquema:
Tal implicación parece indicar una tendencia a la armonización de las vocales de morfemas adyacentes según la serie: una especie de asimilación que puede explicarse por la búsqueda de armonía vocálica.
El cambio de la vocal radical también puede interpretarse de otra manera, en cierta medida. La alternancia muy frecuente /e/→/a/ en derivados con terminación -a sugiere que existe una tendencia a armonizar, en cuanto a la dureza, las consonantes de las posiciones final e inicial de la raíz. Se produce una especie de reacción en cadena regresiva del efecto de los fonemas: la dureza de la posición final de la raíz, dependiente de la vocal del formante, parece implicar la posteriorización de la vocal radical; la vocal posterior que aparece en el centro de la raíz implica que la posición inicial sea dura (C←Vu←C←{-a}). A esta interpretación se opone apenas algún que otro derivado que presenta una posición final palatalizada en la raíz antes de -a: kančią, aplaidžią, užmačią1.
1 Al explicarlo así, por supuesto, no se quiere decir que la palatalización ante vocales anteriores sea un fenómeno morfonológico, sino que aquí la posición fonológica crea las condiciones para el cambio morfonológico del centro de la raíz.
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Los derivados con la terminación -as que tienen en la raíz el morfonema <e/a> son la mitad que los derivados con la terminación -a. Sin embargo, no debería concluirse de ello que la terminación -as ejerza un efecto diferente. En efecto, en general hay la mitad de derivados con la terminación -as que derivados en -a (véase Urbutis 1961: 29, 47). La vocal /e//e/ de la base de formación se conserva solo en unos pocos derivados: paveldas (←paveldi), užperas (←užperi) apkėpas (←apkėpa), pėnas (←pėni), aptepas (←aptepa), atmenas (←atmena).
Desde el punto de vista morfonológico, es significativo que haya muchos más derivados de la terminación en cuestión con el morfonema <e/a> que con la terminación -is1. Esto no hace sino confirmar la hipótesis formulada anteriormente sobre la tendencia a armonizar el centro de la raíz con la realización del formante: una especie de asimilación regresiva de las vocales. Puede concluirse que existe una clara tendencia de los formantes con vocales posteriores a unirse a raíces que tienen vocales de la misma serie. Cuando el formante se une a raíces con vocal /e/, esta cambia a /a/ y se forma una secuencia vocálica armónica entre el centro de la raíz y el formante: /a/.../a/. Dado que muchos de los derivados en cuestión se basan en temas que también tienen el fonema /a/ en el prefijo, se forma una secuencia homogénea ternaria de vocales /a/... /a/.../a/, por ejemplo: apžvalga, pražanga, parama, pastaba; aptvaras, pašaras, apvadas, apgamas, palankas.
Teniendo en cuenta el modelo estructural más típico de las raíces caracterizadas por el morfonema <e/a> (la vocal aparece entre consonantes de tipo R), la tendencia a armonizar la articulación de la vocal radical con la articulación de la vocal del formante puede expresarse mediante un esquema que muestra la relación entre morfemas adyacentes:
También puede hablarse de una relación inversa: la realización de los alomorfos de la raíz en cuestión indica que lo más probable es que el segundo constituyente estructural del derivado sea la terminación -a o -as. Si se concibe así la relación entre la alternancia y la realización del formante, sería lógico concluir que la alternancia debe considerarse un componente del formante2.
La correlación de otra terminación derivativa, -ius, que también contiene una vocal posterior, con el morfonema <e/a> es menos clara, ya que hay relativamente pocos derivados verbales con esta terminación, mientras que varias raíces tienen el morfonema <e/a>; por ejemplo: lėkia→lėkius.
En los adjetivos derivados mediante terminaciones, el morfonema <e/a> funciona con mayor frecuencia junto con la terminación -us que con la terminación -as: kvapūs, laidūs, landūs, talpūs. Pero esto no refleja un efecto diferente de las terminaciones sobre la realización de la raíz, sino que depende del número total de derivados.
1 La terminación -is implica alternancias morfonológicas cuantitativas de otro tipo.
2 V. Urbutis kaitų nelaiko formato komponentu (žr. Urbutis 1978: 231).
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La probabilidad del cambio /e/→/a/, al añadirse las terminaciones de la paradigma adjetival a la raíz, es menor. Los adjetivos que contienen el morfonema <e/a> constituyen el 75% de todos los derivados que tenían el fonema /e/ en la raíz del verbo base. Por consiguiente, el efecto morfonológico de las terminaciones del sustantivo sobre la raíz es mayor que el de las terminaciones adjetivales de la misma expresión. La calidad del segmento final de la raíz puede influir en ello. Muchos casos de declinación del adjetivo, a diferencia de los sustantivos, tienen una terminación después de una consonante palatalizada (atlaidžiam, atlaidžių, atlaidžiame), por lo que cabe suponer que el segmento final puede implicar menos la posteriorización de la vocal que en las raíces de los sustantivos.
La tendencia observada en la lengua actual probablemente permita formular ciertas hipótesis diacrónicas. Como es sabido, en los nombres de la lengua lituana está extendido el vocalismo /a/ (véase Karosienė 1987: 45). Quizá la frecuencia del fonema /a/ en la raíz nominal indique que diacrónicamente existió una tendencia de armonización de este tipo también en las palabras simples (no derivadas). En efecto, la mayoría de los sustantivos tienen las terminaciones -as o -a, de modo que también en ellos se forma a menudo una combinación armónica de vocales en sílabas (y morfemas) contiguas.
LITERATŪRA
Babickienė Z. 1991: Regresyvinė balsių asimiliacija kretingiškių šnektose. – Lietuvių kalbotyros klausimai 29, 15–25.
Urbutis V. 1961: Dabartinės lietuvių kalbos galūnių darybos daiktavardžiai. Kalbotyra 3, 27–60.
Urbutis V. 1978: Žodžių darybos teorija. Vilnius: Mokslas.
Vitkauskas V. 1974: Nauji regresyvinės balsių asimiliacijos veikimo faktai Kuršėnų šnektoje. Kalbotyra 26(1), 81–85.
DIE TENDENZ DER ANGLEICHUNG DER VOKALE IN DEN WORTBILDUNGSENDUNGEN
Zusammenfassung
Im vorliegenden Artikel wird aus morphologischer Sicht der Prozeß des Vokalwechsels /e/ → /a/ interpretiert. Sich auf die in den Mundarten ziemlich häufig beobachtete Assimilation der Vokale stützend, wird behauptet, daß die Ausdrucksform des Ableitungsstammes impliziert wird
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durch die hinzugefügten Wortbildungsformanten, die Nominalendungen -a, -as, vgl.:
Eine solche Angleichung der Vokale aufeinander folgender Morpheme (es ist eine Tendenz, keinesfalls eine Gesetzmäßigkeit) ist als morphonologische regressive Assimilation zu betrachten.