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ALBRECHT GREULE

Ámbitos de investigación científica: (especialmente la teolingüística y el canto religioso), gramática textual, onomástica, sintaxis histórica.

EL CANTO RELIGIOSO EN EL ESPECTRO DE INVESTIGACIÓN DE LA TEOLINGÜÍSTICA

El canto religioso en el espectro de investigación de la teolingüística

A N O T A C I Ó N

La teolingüística describe cómo consiguen las personas comunicarse sobre lo divino mediante el lenguaje. Una tarea de la teolingüística consiste en establecer una taxonomía de los textos teolécticos. En ello desempeñan un papel importante los textos traducidos, por ejemplo, las traducciones de la Biblia, que también se utilizan en los servicios religiosos celebrados en lengua vernácula. Además, desde la Reforma, los cantos religiosos desempeñan un papel importante en los servicios religiosos del ámbito germanohablante. La teolingüística también tiene la tarea de analizar críticamente, desde el punto de vista lingüístico, los textos de los cantos en cuanto a su idoneidad para su uso en los servicios religiosos.

A N O T A C I Ó N

La teolingüística describe cómo consiguen los seres humanos comunicarse sobre lo divino mediante el lenguaje. Una tarea de la teolingüística es establecer la taxonomía de los textos teolécticos. En este sentido, los textos traducidos desempeñan un papel importante; por ejemplo, las traducciones de la Biblia, que también se emplean en los servicios religiosos celebrados en lengua vernácula. Además, desde la Reforma protestante, los himnos han desempeñado un papel importante en los servicios religiosos del ámbito germanohablante. También es tarea de la teolingüística analizar críticamente, desde el punto de vista lingüístico, los textos de los cantos en cuanto a su utilidad en los servicios religiosos.

1. TEOLINGÜÍSTICA

«¡No otra lingüística con guion!» Comprendo bien esta objeción al término teolingüística; también yo he reflexionado durante mucho tiempo sobre cómo debía

P A L A B R A S C L A V E: teolingüística, lenguaje religioso, lenguaje sagrado, canto espiritual, crítica lingüística.

P A L A B R A S C L A V E: teolingüística, lenguaje religioso, lenguaje sagrado, himno, crítica lingüística.

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lo que me interesa y fascina de este ámbito del uso lingüístico. Al principio utilicé para ello el término «lenguaje sagrado»; otros hablan de «lenguaje de la religión» o de «lenguaje religioso». Ante la inmensa riqueza temática, casi imposible de abarcar, y el enorme potencial de investigación que se ha ido acumulando con el tiempo, sobre todo más allá de la germanística, cada vez me resultaba más claro que el término teolingüística era el más adecuado para designar, con cierta precisión y más allá de las fronteras lingüísticas nacionales y de los estudios de las religiones, de qué se trata.

¿De dónde procede el interés por las cuestiones teolingüísticas? Si nos preguntamos qué es una lengua de cultura, observamos que el catálogo de criterios según los cuales se considera que una lengua es una lengua de cultura no puede prescindir de incluir el criterio de si existe en ella una expresión religiosa o un registro religioso; es decir —con otra terminología—, no puede prescindir del criterio de la «sacralidad» (Greule 2004: 140f.). Quien se haga una idea general de la configuración y el surgimiento de las lenguas de cultura en Europa (Janich, Greule 2002) advertirá que, en muchos casos, la traducción de la Biblia a la «lengua vernácula», a menudo como consecuencia de la Reforma, fue el impulso decisivo para el surgimiento de una lengua estándar o incluso para la puesta por escrito de la lengua vernácula. La «lengua unitaria» alemana es el mejor ejemplo de ello.

Dicho en términos de la lingüística de variedades, esto significa que, según toda la experiencia histórica lingüística, en cada comunidad lingüística —definida en cada caso por una lengua histórica particular— existe un ámbito lingüístico definido por una o varias religiones, más o menos marcado. Su manifestación dentro del conjunto de variedades puede denominarse «teolecto». Este puede realizarse de forma hablada, cantada y escrita. Si entiendo la religión como el vínculo de los seres humanos con un ser personal y trascendente, llamado habitualmente Dios (en griego theós), entonces la teolingüística es la ciencia que estudia las formas lingüísticas en las que los seres humanos han expresado y expresan esa relación con el Theos.

El término «teolingüística» fue introducido en la investigación por Jean-Pierre van Noppen, quien lo utilizó por primera vez a mediados de la década de 1970 y lo definió con creciente precisión en trabajos posteriores. En 1995, van Noppen escribe:

la teolingüística busca describir cómo puede emplearse el discurso humano para referirse a lo divino y, además, cómo funciona el lenguaje en situaciones «religiosas» de maneras que quizá no satisfagan los estrechos criterios de la referencia directa y unívoca, pero que, no obstante, operan según una lógica que puede delimitarse en función de procesos lingüísticos conocidos (metáfora, actos de habla,...)

David Crystal contribuyó a la difusión y recepción propiamente dichas del término; en 1987 incluyó «teolingüística» en The Cambridge Encyclopedia of Language (en alemán

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Ausgabe 1993): „Theolinguistik. Die Untersuchung der Sprache von Bibelgelehrten, Theologen und anderer mit Religionstheorie und –ausübung befasster Personen“. Nach wie vor stammen, wenn man das Internet zu Rate zieht, die meisten Belege für den Gebrauch dieses Terminus aus den englischsprachigen Quellen.

En este punto debe destacarse el ensayo programático de Andreas Wagner Theolinguistik? – Theolinguistik! (Wagner 1999). En este apasionado alegato a favor de la investigación teolingüística, Wagner señala las ventajas que la colaboración entre lingüistas y teólogos podría reportar a ambas disciplinas. Aborda de manera sistemática numerosas lagunas de investigación y postula proyectos de investigación concretos.

Ninguna religión queda excluida de la investigación teolingüística, ni las llamadas religiones paganas (precristianas) ni las religiones naturales. Sin embargo, el término «teolingüística» no está exento de problemas precisamente a este respecto. Theos significa dios (en el monoteísmo) o dioses (en el politeísmo) en forma personal; por tanto, la teolingüística —al menos si nos guiamos por la etimología de esta palabra— excluiría las religiones que, por ejemplo, veneran a Mana, es decir, un poder o una energía sobrenatural que impregna el mundo y que, precisamente, no es personal. Además, es evidente que la teolingüística —dicho de manera simplificada— se sitúa en la zona limítrofe entre la lingüística y la teología, del mismo modo que la etnolingüística, la psicolingüística o la sociolingüística se sitúan en la frontera entre la lingüística y, respectivamente, la etnología, la psicología y la sociología. Sin embargo, el término «teología» presenta un perfil muy marcado: aunque deriva de la tradición helenística (cultual y mítica), se incorporó al uso lingüístico cristiano en el siglo IV. Debido a su vinculación con raíces «paganas», transcurrieron todavía ocho siglos antes de que pudiera convertirse en el término general para designar el estudio científico de las cuestiones de fe propias de la tradición cristiana; hoy, sin embargo, es precisamente en esta tradición donde está más arraigado. Dicho de forma tajante, «teolingüística» sería, pues, bastante eurocéntrica e incluso cristocéntrica. Por eso es urgente encontrar a largo plazo una solución que cuente con el consenso general, para evitar la impresión de que una sola tradición pretende arrogarse la totalidad de la reflexión científica sobre el lenguaje religioso; una objeción que se plantea cada vez más desde los ámbitos antropológico, etnológico y, en parte, de los estudios de las religiones.

Partiendo de este consenso, la investigación teolingüística no debe excluir del estudio ninguna lengua ni ninguna religión. Por «lenguas» no se entienden únicamente las lenguas estándar o escritas; en principio, el objeto de estudio comprende todas las expresiones humanas que constituyen una situación comunicativa teoléctica o que surgen de ella. Además, la teolingüística no se limita a la sincronía; también posee profundidad histórica—

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también posee profundidad histórica. Así como existe la comparación en perspectiva histórica, también puede haber comparación interlingüística y contrastiva, así como interreligiosa. Con esta última me refiero a que, por ejemplo, como ya se ha hecho, se compare la oración judía con la cristiana. A este ámbito pertenece el gran problema de la traducción de los textos canónicos a las lenguas vernáculas.

La investigación teoléctica puede llevarse a cabo, dentro del marco de estudio establecido, muy amplio, en todos los niveles del sistema lingüístico: en el nivel de la fonética (por ejemplo, la retórica en la predicación, pero también los cantos), la grafética (por ejemplo, el tetragrámaton), la morfología (por ejemplo, los morfemas que marcan lo sagrado), el léxico, la sintaxis, la fraseología, la gramática textual (por ejemplo, la gramática textual de la oración) y la pragmática. No debe olvidarse la categoría de teónimo, que estudia los nombres y sobrenombres de Dios y los dioses. Asimismo, el estudio puede abarcar los géneros textuales teolécticos, aunque todavía estamos lejos de contar con una taxonomía medianamente consensuada de las clases de textos teolécticos; trabajar para elaborarla —religión por religión y lengua por lengua— es una de las tareas futuras de la teolingüística.

La complejidad de una taxonomía semejante corresponde plenamente a la complejidad del término «teolécto», que quisiera equiparar al término más antiguo «lenguaje religioso». A la vista de esta complejidad, las consideraciones que siguen sobre las posibles categorías de las clases de textos teolécticos son, lógicamente, incompletas y se basan principalmente en la experiencia acumulada hasta ahora en el ámbito de la religión cristiana.

1. La categoría de los textos canónicos es relativamente fácil de delimitar; incluye, por ejemplo, la Biblia y sus traducciones, la Torá, el Corán y otros escritos de importancia similar.

2. El ámbito cultual y ritual es mucho más heterogéneo; en él pueden incluirse todos los textos y ejemplares de textos, cualquiera que sea su lengua, que se utilizan en el culto y la devoción. En una misa católica (a modo de ejemplo), el espectro de estos textos va desde los elementos fijos de la liturgia, redactados en lenguaje hierático, pasando por los textos canónicos que se proclaman como lecturas y la homilía, que puede emplear variedades muy diversas de una lengua, hasta los himnos religiosos, a menudo caracterizados por arcaísmos, y las oraciones espontáneas de petición (por ejemplo, en una celebración para niños, jóvenes o grupos), formuladas cada vez más en un registro coloquial religioso.

3. El ámbito siguiente sería la experiencia personal de Dios de cada individuo, que se expresa sobre todo en oraciones privadas (a menudo formuladas de manera autónoma y espontánea) y en los llamados testimonios, pero también en declaraciones de rebeldía contra Dios.

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4. Un ámbito propio es el ámbito de la lengua administrativa, en el caso de que una religión esté institucionalizada.

5. No se pueden separar nítidamente el ámbito didáctico-religioso y el ámbito teológico-científico, en el que se habla y se escribe en una manifestación particular del teolécto.

6. Por último, también cabe destacar aquí el ámbito artístico, con los textos de la poesía religiosa o de la literatura religiosa (que, en este caso, no es teológico-científica ni periodística). Puesto que no pocas veces es precisamente la experiencia personal de Dios lo que inspira a un poeta o a un escritor, estos textos pueden adoptar perfectamente la forma de una oración o de un testimonio.

7. Si nos atreviéramos además a abordar el lenguaje «religioso» en los medios de comunicación de masas, observaríamos otras particularidades, pero también numerosos solapamientos con los ámbitos mencionados hasta ahora.

De esta recopilación se desprende, por tanto, que la cuestión de la taxonomía de los textos teoleક્ટales es, ante todo, la cuestión de los criterios o de un catálogo de criterios. El contexto comunicativo entendido en sentido amplio, la variedad, el nivel estilístico, la función, la intencionalidad o el medio: todos ellos (y sin duda muchas otras variables) intervienen aquí. Se trata de determinar cómo es, en última instancia, esta estructura y qué permite realmente.

2. LA INVESTIGACIÓN TEOLINGÜÍSTICA EN LA PRÁCTICA

Describo el desarrollo de la investigación teolingüística a partir de mi propia experiencia: desde la perspectiva de un lingüista y filólogo germanista. Desde esta perspectiva, sin embargo, hay que señalar que el estudio del lenguaje «religioso» ocupa un lugar muy reducido en la lingüística germanística actual y reciente —por no decir que se ignora—, aunque, como he indicado anteriormente, la «teoglosia», como también podría llamarse al habla dirigida a Dios o referida a Dios, es esencial para describir el nivel de cultura lingüística de una comunidad de habla. Parece estar empezando a producirse un cambio de perspectiva, pues hace poco apareció un importante volumen colectivo Sprache und Religion, que recoge el estado actual de la investigación (Gerber, Hoberg 2009).

Las investigaciones sobre el lenguaje de la traducción bíblica de Lutero son, por así decirlo, un tema perenne de la investigación germanística y revisten gran importancia. En este ámbito se

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Poco a poco se incluyeron también los textos de canciones escritos por Martin Luther (véase más abajo, capítulo 4). El importante resultado de estas investigaciones para la teolingüística es constatar que la lengua vernácula alemana no solo recibió el título de «cuarta lengua sagrada», sino que también se convirtió en la lengua del culto evangélico. Con ello, para las iglesias evangélicas quedó zanjado el problema con el que la Iglesia católica había lidiado hasta el Concilio Vaticano II: el problema de tener que celebrar la liturgia en una lengua extranjera y muerta.

Qué atractivo sigue teniendo para los germanistas traducir la Biblia y qué carga explosiva encierra esta cuestión para la relación intereclesiástica muestran los problemas surgidos durante la elaboración de la «Traducción unificada». En 2005, un comunicado de prensa de la EKD aún llevaba el dramático titular: «Ya no es posible la participación protestante en la “Traducción unificada” de la Biblia». Se trataba de la revisión de la Traducción unificada en el contexto de la rígida instrucción romana «Liturgiam authenticam» de 2001.

Fue la instrucción Liturgiam authenticam la que hizo fracasar el amplio proyecto de revisión del misal («Misal 2000»). En 1988, la «Asociación Internacional de Comisiones Litúrgicas del ámbito lingüístico alemán» creó una comisión de estudio, cuya tarea última era preparar una nueva edición del misal alemán de 1975, elaborado después del Concilio Vaticano II. He hablado en varias ocasiones de mi trabajo en la comisión. La revisión y nueva traducción de miles de textos litúrgicos, el trabajo realizado por los aproximadamente 10 miembros del AG3, acabó destinado —lamentablemente— a la papelera.

Sin embargo, en el marco del proyecto «Misal 2000» también conocí el estado de la investigación sobre la lengua sacra polaca. La comparación entre la investigación alemana y la polaca resulta sumamente esclarecedora. Ambas presentan un contraste radical.

En primer lugar, en Polonia son los especialistas en lengua y literatura polacas quienes impulsan la investigación teolingüística.

En segundo lugar, tras haber estado prácticamente impedido el estudio de la lengua religiosa en Polonia antes del cambio político, ahora se lleva a cabo con mucho más dinamismo. La lengua religiosa se ha convertido entretanto en uno de los objetos de estudio más populares de la lingüística polaca. Existe una gran cantidad de estudios, tanto pequeños como extensos, sobre géneros específicos de textos religiosos (oración, sermón, himno religioso, traducciones de la Biblia); se investigan muchos aspectos teóricos y prácticos importantes, tanto sincrónica como diacrónicamente; y, aunque varias áreas apenas se han empezado a estudiar, se cuenta con las capacidades necesarias y se han creado condiciones favorables para seguir desarrollándolas. En tercer lugar, en Polonia se celebran periódicamente grandes congresos interdisciplinarios sobre la lengua religiosa-

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ligiosa. Algunos de ellos se conciben como foros para abordar las más diversas cuestiones teolingüísticas; otros ponen de relieve una manifestación o un aspecto de la lengua religiosa, por ejemplo, la lengua de la catequesis, la lengua religiosa en los medios de comunicación o las funciones de determinados géneros textuales teolécticos. En cuarto lugar, los esfuerzos científicos en torno a la lengua religiosa en Polonia están ya también institucionalmente arraigados. Existe una Comisión para la Lengua Religiosa (de composición interdisciplinaria y ecuménica), integrada en el Consejo de la Lengua Polaca de la Presidencia de la Academia Polaca de Ciencias. La Comisión hace un seguimiento específico de los proyectos pertinentes y posteriormente se publican los resultados de la investigación. Véase una exposición detallada en Greule, Kucharska-Dreiß, Makuchowska 2005.

De la comparación con la situación de la investigación en Alemania y de la colaboración con teolingüistas polacas surgió la idea de dar un marco internacional a la investigación teolingüística. El grupo de trabajo internacional, que se reunió por primera vez en 2006 en Breslavia y, posteriormente, cada año en Bochum, Kouvola, Jena, Friburgo y Praga, se propuso fomentar el estudio de las diversas manifestaciones de la lengua religiosa en Europa. Los resultados de los encuentros se publican en la colección de libros Theolinguistica.

3. EN EL CENTRO DE LA TEOLINGÜÍSTICA: LA LENGUA DE LA LITURGIA

La liturgia designa, en general, los rituales religiosos destinados a venerar a Dios y fortalecer la fe comunitaria. Se realiza íntegramente por medio del lenguaje. Por ello, resulta imprescindible estudiar detenidamente la lengua de la liturgia, y una perspectiva propiamente lingüística puede ser muy esclarecedora y fructífera.

Mientras que en las iglesias de la Reforma la lengua alemana puede remontarse a una larga tradición como lengua del culto, en la Iglesia católica romana el latín, una lengua «muerta», siguió siendo la lengua del culto. Es comprensible que los textos utilizados en la liturgia, su estilo lingüístico y la cuestión de su clasificación no fueran aquí objeto de estudio de la germanística, la ciencia que estudia una lengua particular «viva», su historia y su cultura lingüística. El cambio decisivo lo introdujo el Concilio Vaticano II (1962–1965), que reconoció que el uso de la lengua vernácula en la liturgia resultaba a menudo muy beneficioso para el pueblo.

Entre los presupuestos lingüísticos para una teoría de los tipos de texto y de discurso litúrgicos, sobre todo en relación con el culto católico,

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se encuentra el conocimiento de las siguientes categorías fundamentales: (1) la ritualidad del culto, (2) la estructura comunicativa del culto, (3) las modalidades de aparición del lenguaje en el culto.

Entre las modalidades en que aparece el lenguaje durante el culto se distinguen: (1) el multilingüismo, (2) la textualidad, (3) el lenguaje hablado, (4) el lenguaje escrito, (5) el lenguaje cantado. Además de la salmodia, importante para los estudiosos de la liturgia, el lenguaje cantado comprende los textos de los himnos eclesiásticos, de interés para los himnólogos y los lingüistas.

Con la fundación del Grupo de Trabajo Interdisciplinario sobre Investigación de los Himnarios en la Universidad de Maguncia en 1991 y la posterior creación de un archivo de himnarios en esa misma universidad, la investigación del himno eclesiástico y de su lengua no solo encontró un hogar en Alemania, sino que desde allí también parten importantes impulsos para la investigación. Puede afirmarse que la creación del programa de posgrado Canción religiosa e himno eclesiástico desde una perspectiva interdisciplinaria (1996–2005) convirtió a Maguncia en el centro de la investigación himnológica en Alemania. Aunque de allí no surgieron monografías específicamente lingüísticas sobre la lengua del himno eclesiástico alemán, la lingüística encuentra allí eco y sus conocimientos contribuyen a esclarecer el tema, como se desprende, por ejemplo, de la obra de referencia Cuerno maravilloso espiritual (Becker 2001). Asimismo, los lingüistas participan en la revisión de «Gotteslob». Aquí se requiere ante todo crítica lingüística y, en particular, una crítica del nuevo canto religioso fundamentada en la lingüística.

4. EL CANTO RELIGIOSO: ANTIGUO Y NUEVO

4.1. Historia

El objeto de la exposición que sigue son los textos de los cantos religiosos, llamados también himnos eclesiásticos, transmitidos (por primera vez) entre aproximadamente 1450 y aproximadamente 1550. Si se hace abstracción del Canto de Pedro en antiguo alto alemán, «Christ ist erstanden» se considera el himno eclesiástico más antiguo en lengua alemana. Por primera vez, un manuscrito de Klosterneuburg del siglo XIV ofrece no solo el íncipit, sino también el texto completo del canto, originalmente de una sola estrofa y cuatro versos, y una transcripción completa de los neumas (facsímil en Becker 2001: 29). La primera prueba de que «Christ ist erstanden» era cantado por el pueblo («populus»), y del lugar donde se cantaba, se encuentra en el Liber Ordinarius de Salzburgo, de mediados del siglo XII: al final de los maitines (oficio nocturno) del Domingo de Pascua se incorporaba una «representación de Pascua», un recorrido hasta el «santo sepulcro», en

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cuyo punto culminante era el anuncio de la Resurrección al clero y al pueblo. La respuesta de la comunidad al mensaje de la Resurrección era el canto «Christ ist erstanden». «Aquí, el canto comunitario es parte integrante de la liturgia, regulado oficialmente, concebido deliberadamente e incorporado orgánicamente a su desarrollo; no es en absoluto un “añadido” oficioso que pudiera omitirse a voluntad» (Praßl 2000: 36).

El párroco Paul Gössel comunica a la comunidad de Gebenbach, cerca de Amberg, qué cantos se cantaban —o debían cantarse— en la misa en distintas épocas del año litúrgico, en su libro parroquial (página 92v), redactado entre 1419 y 1437, es decir, antes de la Reforma: desde la Candelaria hasta el Domingo de Ramos Nu bitte wir den heilig(e)n geist, ferner Sancta maria muter reyne meid / alle vnß(er) not die sey dir geklaid y des helf uns sancta maria; desde Pascua hasta Pentecostés Crist ist erstanden y Also her ist dieser tag / das den nyemend mit lobe erfüllen mag; en Navidad: uns ist geborn ein kind (Greule 1998: 386).

Martin Luther comenzó a escribir y componer cantos religiosos en alemán en 1523. En sus reflexiones sobre la reorganización del culto, expresó el deseo de que hubiera tantos cantos en alemán como fuera posible, para que el pueblo los cantara durante el culto. En Ginebra, Calvino introdujo en 1542 el canto eclesiástico con un salmo cantado (antes y después del sermón) y se aseguró de que en 1562 se publicara un salterio cantado completo.

Los himnos eclesiásticos cantados de memoria por el «pueblo» son testimonios lingüísticos cuyo alcance comunicativo, gracias a su amplia difusión y popularidad, traspasa las fronteras dialectales y confesionales. Por ello, desde el siglo XVI probablemente contribuyeron también a la nivelación lingüística y a la formación de la lengua escrita del alto alemán moderno. Sin embargo, este tema todavía requiere una investigación considerable.

4.2. Transmisión

«El himno eclesiástico y el libro de cantos viven un período de esplendor en el siglo XVI. Muchas cosas que ya habían ido desarrollándose durante la Edad Media volvieron a florecer gracias a la Reforma. La vigorosa expansión del canto eclesiástico en lengua vernácula y de los libros de cantos surgidos de él tuvo también una condición técnica previa: la invención de la imprenta en 1492 y la invención de la impresión musical con tipos móviles hacia 1520» (Möller 2000: 69).

Los textos se transmitieron de distintas maneras: los más antiguos se conservaron en manuscritos; posteriormente, los textos aparecen impresos. Tanto los textos de cantos manuscritos como los impresos aparecen de forma aislada; por lo general, están

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pero se transmitían junto con otros textos de canciones (en cuadernos de canciones, cancioneros, libros de himnos) o con textos de otros géneros. Las canciones compuestas primero por el propio Lutero y luego por sus colaboradores se difundieron en hojas sueltas; debían ser cantadas por el pueblo en el culto, en casa, pero también en la calle. Pronto, sin embargo, se hizo necesario recopilar las hojas sueltas en cuadernos de canciones. Con el Achtliederbuch (1523/1524) comenzó la serie de libros evangélicos de himnos con notación musical. En el lado católico, Michael Vehe (1637) y Johann Leisentritt (1567) elaboraron libros de himnos (Möller 2000: 69). El término «libro de himnos», que solo se impuso a mediados del siglo XVIII, designa por lo general una colección de cantos congregacionales destinada al uso litúrgico. La inclusión de las melodías de los textos de las canciones no era algo habitual. Además de los textos de las canciones, los libros de himnos también incluyen prólogos, instrucciones, oraciones e índices.

4.3. Análisis lingüístico

En las siguientes consideraciones, recurriré a modo de ejemplo a versiones alemanas, en forma de canción, de las siete palabras de Jesús en la cruz. Se trata de textos de canciones manuscritos o impresos (siglas: H, P, L, W) del período comprendido entre mediados del siglo XV y mediados del siglo XVI, que parafrasean respectivamente los pasajes bíblicos Lk 23,34; Lk 23,43; Joh 19,25; Mt 27,46; Joh 19,28; Joh 19,30; Lk 23,4. Para analizarlas, las palabras de Jesús en cuestión se han extraído del contexto de las respectivas estrofas (Greule 2009: 774f.).

4.3.1. Grafía/pronunciación, estructuras de rima. A partir de los textos de canciones transmitidos (originalmente) en manuscritos puede inferirse el dialecto de escritura. Así, por ejemplo, el texto H puede clasificarse como bávaro debido a diversas grafías, pero sobre todo a las formas Nymbar (= nim war) y fürbar (= für war). Esto no puede afirmarse con la misma seguridad del texto L, impreso en Baviera. Incluso en textos transmitidos desde época muy temprana, ya en la primera versión que tenemos ante nosotros cabe contar con un dialecto de escritura mixto. Así se ha demostrado, por ejemplo, en la versión más antigua de «Es kommt ein Schiff geladen» (1450) (Bekker 2001: 61-63).

La apócope de la -e aparece en los cuatro textos de las Siete Palabras, pero no se aplica de manera sistemática, lo cual también tiene que ver con las exigencias de la métrica y la rima (H: ich..sag, im paradeys, hend; P: paradeysz, pero: yn deyne hende; L: ich beger, sag ich; pero: im Paradeyse, in deine hennde; W: paradies, pero sistemáticamente heut).

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El préstamo del latín (in) paradiso permite mostrar el estado de la diptongación (ya consumada) de las vocales largas del alto alemán medio /i, u, ü/ hacia 1500. H: paradeys, P: paradeysz, L: Paradeyse (pero W paradies); lo mismo ocurre con weib/weyb, mein/meyn, dein/deyn, sein/seyn, pey/bey, Hewt/heuth/ heut.

A veces, de las rimas pueden extraerse conclusiones sobre la pronunciación. Así, W <got> rima con <hat> (= /a/ redondeada). En la grafía <mein>, que en H rima con <thain> (en lugar de thuoen), se trata de una grafía hipercorrecta que intenta ajustarse indirectamente al cambio fonético de /uo/ > /oa/ ante nasal.

4.3.2. Coherencia textual. La coherencia textual da cuenta de la conexión estructural de un texto por encima de las oraciones. La estrofa constituye la unidad macroestructural del himno. Para establecer la coherencia se dispone, principalmente, de los mecanismos de recurrencia (repetición de un elemento o una estructura lingüística, en particular la recurrencia referencial = correferencia y la recurrencia de rasgos = isotopía) y de conexión.

En los textos de canciones con varias estrofas, resulta revelador analizar la coherencia entre las distintas estrofas (textos parciales del texto global). En el himno de Lutero de tres estrofas «Mytten wir ym leben synd», la coherencia entre las estrofas se establece fundamentalmente mediante la recurrencia estructural (Becker 2001: 87). Aparte de la identidad de las estrofas determinada por el ritmo y el esquema de rima, la recurrencia de estructuras sintácticas se refuerza aún más mediante recurrencias expresivas: los versos 1+2 forman una oración, introducida en cada caso por la preposición Mitten yn. Los versos 3+4 forman una oración interrogativa que comienza con una palabra interrogativa con w-. El verso 5 responde a la pregunta del verso 3, con una repetición léxica casi idéntica du/dir – herr alleyn. Los versos 8–11 (Trishagion) son idénticos en todas las estrofas. Los versos 12+13 forman una oración según el patrón las/laß uns/unns nicht + infinitivo + grupo preposicional dependiente del infinitivo (verso 13).

4.3.3. Sintaxis. Los textos de las Siete Palabras presentan predominantemente oraciones simples: Es ist nun alles das vollbracht (H), du wirst heut sein bey mir im Paradeyse (L), o vater, jch befehl dir nu meinen geist (W). La primera de las Siete Palabras exige también en el latín de la Biblia una estructura oracional compleja: Vergib jn (...) / wan sie nit wissen, was sie thain (H); Vergib jn das sy wissendt nit / was sie an mir verbringen (falta la conjunción causal, L); vergie b aus güttikeit / was disz volck thut aus unwissenheyt (W).

En el Gesangbuch der Böhmischen Brüder de Michael Weiße (W) se llega a la conclusión de que varios giros de Weiße se han convertido en fórmulas fijas y se repiten una y otra vez. Se trata de grupos de palabras como aus hertz̄ens

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grund, enge pforte, im höchsten thron. A diferencia de los otros textos de las Siete Palabras H, P y L, que no conocen atribuciones ornamentales, la libre composición textual de Michael Weiße se manifiesta también en el adorno de las palabras de Jesús mediante grupos de palabras.

En L llama la atención el uso doble del genitivo adverbal: Johannes sol dein warten; der (=Maria) solt du (=Johannes) fleissig pflegen. La causalidad marcada en latín en la primera (non enim sciunt) y la cuarta (utquid dereliquisti me) de las Siete Palabras se expresa de distintas maneras: 1. enim: mediante la conjunción subordinante wan (H), wor (P); mediante la preposición unwissenheyt (W), y no se expresa en absoluto (L); 2. utquid: como (H, L), wy (P), warumb (W).

4.3.4. Léxico. El vocabulario bíblico (incluida la palabra prestada paradeys) de los textos de las Siete Palabras, cuyos autores probablemente se basaron en traducciones de la Biblia, no sorprende. Solo W formula con mayor libertad respecto del modelo bíblico. W emplea el adjetivo lustig con el sentido de «placentero» como atributo de paradies, lo que demuestra que aún no se había producido el cambio semántico hacia el significado actual del alemán moderno. W emplea, al igual que P, weibesbild (lat. mulier) en referencia a María al pie de la cruz, lo cual también demuestra que aún no existía la connotación despectiva actual de esta expresión, cuyo origen se remonta al alto alemán medio. La inserción de las palabras de Jesús en el texto circundante del canto se realiza exclusivamente mediante verbos introductorios del discurso. Aquí se observa una diversidad, debida a que las introducciones del discurso presentan en parte una connotación emocional: sprach, schray die wart, mit lauten schreÿen (H); sprach, we claget, ruft, bekannt, vorhieß (P); sprach, sagt, ruefft pierleych, redt, Hub ann (L); sprach, verhiesch, rieff laut (W).

Los textos de las Siete Palabras presentan, mediante las palabras de Jesús, un lenguaje hablado estilizado. Curiosamente, también muestran distintas partículas conversacionales: mientras que faltan en P, en L (Fürwar) y W (gewies) solo hay una, en H se usan repetidamente para reforzar la afirmación (gewiss, fürbar, warlich, doch).

4.3.5. Morfología. En los textos de las Siete Palabras se documentan las siguientes formas verbales. 1.ª persona del singular del presente: ich..sag, enpfilch ich (H); <ich> befil (P); ich beger, sag ich, ich..empfilch (L); ich befehl (W) – 2.ª persona del singular del presente: wirstu, hast dw (H), du wirst, solst han (P); du wirst, solt du, hast du (L); du solt, verlestu (W) – 3.ª persona del singular: ist, mich türstet (H); ist, mich dursth (P); ist, sol, mich dürst (L); thut, ist, sol, mich dürstett, auswey st (W) – 3.ª persona del plural: sie.. wissen (H); sie wizzen, thun (P); sy wissent, sie verbringen (L). – Imperativo singular: Vergib, Nymbar (H); vorgib, ny(m) war (P); thu(o)e, Vergib, nym(m) war, sich an (L); vergie b, sih (W).

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Los textos de las Siete Palabras no presentan peculiaridades en el ámbito de la formación de palabras, con excepción de W, lo que está relacionado con su dependencia del lenguaje bíblico. Solo Weiße emplea dos formaciones abstractas (de apariencia novedosa) con los sufijos -keit (güttikeit) y -heit (unwissenheyt). Cabe mencionar la yuxtaposición weybsbildt (P) y weibesbild (W).

5. CONCLUSIÓN

No puedo resumir todas las numerosas tareas que se plantean a la teolingüística. Pero, sin duda, los germanistas también tienen algo que decir sobre la crítica del uso religioso del lenguaje. Quiero ilustrarlo en pocas frases a partir del problema del nuevo canto espiritual.

Después de haber examinado desde la perspectiva de la lingüística tres nuevos cantos espirituales, mi alumna Martina Meyer resumió lo siguiente: «Los nuevos cantos espirituales son (...) piezas musicales que quieren distanciarse de los himnos eclesiásticos considerados “antiguos” y “convencionales”» (Greule, Meyer 2006: 75). Cuando aparece algo nuevo, suele surgir la impresión de que es especialmente adecuado para los jóvenes o que los caracteriza. Por eso cabe preguntarse si los textos de los nuevos cantos espirituales deberían estar escritos también en un lenguaje juvenil específico. Al reconocer que no puede existir un lenguaje juvenil uniforme, llegamos a la conclusión de que en los textos de los nuevos cantos espirituales no debería emplearse lenguaje juvenil ni aquello que se considera como tal. En dos de los tres textos examinados se evitan efectivamente las expresiones juveniles. En el tercer caso, en el que el autor lo intentó bajo el título «Si no estuviera la zarza en el desierto» con expresiones como «micro-, macro-, mega-psico», el veredicto es demoledor: habría sido mejor que no lo hubiera hecho.

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Acta Linguistica Lithuanica LXIV–LXV

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El canto religioso en el espectro de investigación de la teolingüística

RESUMEN

El artículo aborda la problemática, recientemente muy presente en Alemania y Polonia, de la traducción, interpretación y adaptación de textos sagrados (de diversas confesiones cristianas) desde una perspectiva cultural y, en una breve reseña, presenta la bibliografía de los trabajos de los pioneros de esta rama de la lingüística —Jean-Pierre van Noppen, David Crystal y Andreas Wagner—, quienes definen la creación e integración de conceptos normativos de la esfera sagrada sin vulnerar las leyes de la lengua en la que se emplean ni los principios de la dogmática teológica, así como sus principales postulados de investigación.

Al analizar las características de la traducción al alemán de la parte «Vetus Itala» de la Vulgata, se destaca la importancia de determinar la relación de interferencia entre el teolecto (es decir, la lengua de un grupo social particular o de uno de sus miembros, rica en términos y conceptos de la esfera sagrada) y la lengua estándar. Esto supone identificar la necesidad de considerar la determinación ejercida por el traductor y su entorno social, a menudo evaluable como un factor predisponente al definir las diferencias formales (o lingüísticas) y culturales (o relativas a realidades factográficas) del texto adaptado.

Se destaca que el método de investigación teolingüístico, basado en la convergencia de los enfoques de análisis sincrónico y diacrónico, resulta especialmente útil para revelar el significado efectivo de los conceptos ideolécticos del texto traducido y, por tanto, debe considerarse integral tanto con respecto al sistema lingüístico como al material factográfico.

Debido a la estructura sumamente compleja del objeto estudiado —las Sagradas Escrituras— y a la gran cantidad de versiones de traducción de distintos períodos, el método de investigación teolingüístico se aplica conforme a los principios de la taxonomía.

El artículo se centra principalmente en los problemas de la traducción de cantos religiosos del latín al alemán y de su interpretación; aborda aspectos de la preparación de textos manuscritos e impresos y señala diversos matices lingüísticos del estudio del objeto analizado, ilustrándolos con los resultados del análisis de distintas ramas de la lingüística (fonética) y la gramática (morfología, sintaxis).

Recibido el 11 de octubre de 2011.

PROF. DR. ALBRECHT GREULE

Hangstraße 30, D-93173 Wenzenbach-Grünthal, Deutschland

[email protected]

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