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LUCIE HOFÍRKOVÁ
Masaryk University, Brno
Áreas de investigación: estudios fino-úgricos, especialmente finés, estonio y saami.
VÁCLAV BLAŽEK
Masaryk University, Brno
Áreas de investigación: estudios indoeuropeos, especialmente las lenguas eslavas, bálticas, celtas, anatolias, tocarias e indoiranias; fino-úgrico; afroasiático; etimología; clasificación genética; modelos matemáticos en lingüística histórica.
PRÉSTAMOS BÁLTICOS EN SAAMI
Préstamos bálticos en la lengua saami
ANOTACIÓN
El propósito del presente estudio es resumir e interpretar los lexemas de origen báltico en saami, en el contexto de las relaciones fenno-saámicas y fenno-volgaicas. Concluimos que alrededor del 20% de los paralelos léxicos entre el báltico y el saami, dentro de unas 40 comparaciones balto-fenno-saámicas, no tienen correspondientes balto-fénnicos. Esto significa que es probable que los antepasados de los bálticos y los saami estuvieran en contacto directo.
En este estudio evaluamos el papel de las palabras de origen báltico en el vocabulario saami desde una perspectiva fenno-saámica y fenno-volgaica más amplia. Las obras recientes de autores finlandeses fueron las principales fuentes que utilizamos, como Aikio (2006, 2009), Häkkinen (2010), Kallio (2009), Koivulehto (2006), Sammallahti (1998, 1999), aunque también tuvimos en cuenta estudios anteriores de Thomsen (1890), Itkonen (1961) y Korhonen (1981). Según Mikko Korhonen (1981), los primeros contactos entre los antepasados de los saami y los pueblos fénnicos comenzaron cuando las lenguas fenno-saámicas ya se habían separado claramente de las lenguas fenno-volgaicas y empezaban a dividirse al mismo tiempo en lenguas balto-fénnicas y saami. Así pues, la diferencia entre las lenguas balto-fénnicas y saami era apenas perceptible y de carácter dialectal. Vilhelm Thomsen (1890) fechó estos contactos mucho más tarde, pues suponía que no habían comenzado hasta el cambio de era o poco antes. Erkki Itkonen (1961) propuso como período más tardío posible el
año 500 a. C. Más bien, se inclinaba por la opinión de que los contactos con los hablantes de las lenguas bálticas habían comenzado mucho antes. Según Korhonen, los arqueólogos se inclinan por la opinión de que la llegada de los bálticos a la zona del mar Báltico coincide con la llegada de la cerámica cordada a esta zona, a finales del tercer milenio a. C. Sin embargo, esta datación no concuerda con la afirmación mencionada anteriormente de que los primeros contactos con los pueblos bálticos comenzaron después de la separación del proto-fenno-volgaico (siglos XIX–XVIII a. C.) (Blažek 2010; véase el Apéndice). Según Korhonen, podemos aceptar esta hipótesis si tenemos en cuenta varios factores que influyen de algún modo en esta datación. Uno de estos factores es el tiempo transcurrido entre la llegada de los pueblos bálticos a la zona del mar Báltico y el comienzo de los préstamos léxicos. Sin duda, pasó cierto tiempo antes de que las dos naciones, muy distintas desde el punto de vista cultural y lingüístico, empezaran a influirse mutuamente. Según Korhonen, los primeros préstamos bálticos pasaron al fenno-volgaico entre 1800 y 1500 a. C. (Korhonen 1981: 32–34). Sin embargo, no es necesario suponer que el continuo fenno-volgaico estuviera dividido en la época de los contactos. Vanagas (1980: 119) definió los límites superiores del área hidronímica báltica de la siguiente manera: el Norte: el límite septentrional de Letonia y las localidades de Pskov, Toropec, Zubcov y Kalinin; el Este: las ciudades de Moscú, Kaluga, Orel y Kursk; el Sur: los ríos Seim, Prípiat y Buh Occidental; el Oeste: el río Vístula. Así pues, los pueblos bálticos eran vecinos inmediatos de los antepasados de los mordvinos y los mari en el noreste, y los préstamos pudieron producirse más tarde, después de la separación del fenno-volgaico, con independencia de los contactos balto-fenno-saámicos. Esto también está respaldado por el esquema de clasificación 2 (véase el Apéndice), que refleja una relación más estrecha de la lengua mari con las lenguas pérmicas que con la lengua mordvina. Por tanto, la presencia de préstamos bálticos en mari puede explicarse como resultado de préstamos independientes de las relaciones genéticas, pero derivados de las relaciones territoriales (cinco de los seis préstamos bálticos analizados en mordvino aparecen también en mari).
PRÉSTAMOS DEL PROTOBÁLTICO
1. SaaN biebmat ‘alimentar’ < PS *pēm̆mō (YSS: 936) < FS *pāmmi < PB *penima- (Sammallahti 1998: 127; 231; Aikio 2006: 40). La raíz *pen- aparece en lituano pēnas ‘alimento’, penjti ‘alimentar, engordar’; el derivado en -m- está atestiguado en pēnimas ‘cebado’, pēnimis ‘engordador, cerdo cebado’ (LEW 569; Smoczyński 2007: 449–50).
2. SaaN buorgg’s ‘prohibido, vedado’ < PS *puorgē < PreS *pō/arkos < PB *bārgas (cf. letón bārgs ‘estricto, poco amable, poco caritativo’) (Sammallahti 1999: 77).
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Sin embargo, esta comparación es semánticamente ambigua; la palabra también podría ser de origen escandinavo, cf. Sw. dial. bark ‘un hombre rudo y poco amable’, barkun ‘grosero, brusco’ (Pokorny 1959: 163).
3. SaaN čiehkat ‘ocultarse’ (~ Finn. säetä íd.) < PS *čēķe (YSS 146) < FS *śāke- < PB *seg(i)e/a- (cf. Latv. segt ‘cubrir; encender, arropar’) (Sammallahti 1998: 127; 234). Sin embargo, según Fraenkel (LEW II 770), el significado original de Latv. segt era el mismo que el de Lith. sègti ‘fijar, sujetar’, y el verbo adquiere el significado ‘ocultar’ mediante prefijación: apsegt = Lith. apsègti ‘fijar’. Un probable cognado, Old Pruss. seggīt ‘hacer’, es semánticamente más distante. Así pues, toda la comparación es incierta.
4. SaaS daktere ‘hija’ (~ Finn. tytär íd.) < PS *teḱtēr (YSS 1211) < FS *tüh-tär < PB *duḱtē: gen. *dukteres (cf. Lith. duktė, Old Pruss. dukti íd. (LEW I 110)) (Sammallahti 1998: 121; Korhonen 1981: 30; Thomsen 1890: 167).
5. SaaN duovli ‘yesca’ (~ Finn. taula íd.) < PS *tōvlē (YSS 1311) < PreS *tak-la < PB *dagla- (cf. Latv. dagla ‘íd., yesca de corteza de abedul’; Lith. dãglas, dėglas ‘manchas negras’ (LEW I 86)) (Aikio 2006: 31; Korhonen 1981: 30; Sammallahti 1998: 127; Thomsen 1890: 165).
9. SaaN giekka ‘cuco’ (~ Finn. käki) < PS *kēke (YSS 418) < FS *käke < PB *gegiä (cf. Lith. gėgė íd., que se explica como un acortamiento regresivo de una forma más larga gegužė, Latv. džeǧuze, Old Pruss. geguse (LEW 142–43)) (?Korhonen 1981: 88; Thomsen 1890: 172).
10. SaaN guksi ‘cucharón’ (> Finn. kuksa ‘cuenco pequeño de madera, cucharón de madera’, junto a la forma continuadora original kauha ‘cucharón’ – véase SKES 172) < PS *kukśē < FS *kav-ša < PB *kauša (cf. Latv. kaûss ‘plato grande, plato para beber; cráneo; cáscara’, Lith.
1 Semánticamente más distante es Gmc. *xerdō ‘rebaño’ < Pre-Gmc. *kerdʰā.
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káu̯sas ‘cucharón; cráneo; concha; caparazón de caracol’ (LEW I 231–232)) (Sammallahti 1998: 123; Thomsen 1890: 184).
11. SaaN guoibmi ‘compañero’ (~ Finn. kaima ‘tocayo’) < PS *kōjmē (YSS 504) < FS *kajma < PB *kajmā (cf. Lith. kaimýnas ‘vecino’, káima(s) ‘aldea (de campesinos)’, kiēmas ‘granja’; Latv. ciems ‘aldea’, kaimiņš ‘aldeano (habitante de la misma aldea), vecino’; Old Pruss. caymis ‘aldea’ (LEW I 251–52)) (Sammallahti 1998: 127; Korhonen 1981: 30; Thomsen 1890: 177).
12. SaaN guovllas ‘etiqueta en el collar de un perro’ (~ Finn. kaula ‘cuello’) < PS *kōvles < FS *kakla < PB *kaklas y *kaklā (cf. Lith. kāklas ‘cuello’, Latv. kakls íd. (LEW I 205)) (Sammallahti 1998: 127; 1999: 83).
13. SaaN já vri ‘lago’ (~ Finn. järvi íd.) < PS *jāvrē (YSS 258) < FS *jāvrā < PB *jaurjā- (cf. Lith. jáura ‘pantano’, jūra ‘mar’, Latv. jūra, jūra, Old Pruss. jūrin íd. (LEW I 198)) (Sammallahti 1998: 249; Aikio 2009: 246). Cf. Mordva Erzja erźe, Mokša (j)äR’k’ä y Mari KB jär, U B jer ‘lago’ (UEW 633).
15. SaaN loapmi ‘agujero’ (~ Finn. loma íd.) < PS *lāmē (YSS 609) < PB *lōmā (cf. Lith. lomà ‘agujero, depresión’, Latv. lāma ‘lugar bajo en un campo o prado’ < *lāmā, junto a Latv. luôms ‘agujero en una cerca’ < *lōma- (LEW I 385; Smoczyński 2007: 344–45)) (Sammallahti 1998: 127). Cf. Mordva Mokša luṷ en la expresión käd-luṷ ‘espacio entre dos dedos’; Mari KB lo en la expresión parnálo ‘espacio entre los dedos’ (UEW 692).
16. SaaN luossa ‘salmón’ (~ Finn. lohi íd.) < PS *lōsę (YSS 627) < FS *loše < PB *laššia- (cf. Lith. lašìša, lãšis, Latv. lasis íd., Old Pruss. lalasso, es decir, *lasaso (LEW I 341)) (Sammallahti 1998: 127; Korhonen 1981: 30; Thomsen 1890: 194).
17. SaaN luovdi ‘recipiente de madera’ (~ Finn. lauta ‘tabla’) < PS *lōvtē (YSS 634) < FS *lavta < PB *plautā (cf. Lith. plãutas ‘tabla colocada en el baño de vapor; tabla lateral de la embarcación’, Latv. plauts ‘estante’ < *plautas (LEW I 608)) (Sammallahti 1998: 127). La comparación de las isoglosas FS con el material samoyedo (UEW 239) resulta menos convincente.
18. SaaN luovvi ‘estructura para almacenar provisiones’ (~ Finn. lava ‘soporte, pilar; banco de sauna; armazón de leña del horno’) < PS *lōvē (YSS 632) < FS *lava < PB *lāvā (cf. Lith. lóva ‘cama’, Latv. lāva ‘banco de sudoración’ (LEW I 387)) (Sammallahti 1998: 127; Aikio 2009: 262).
(Sammallahti 1998: 127). Otros paralelos en mansi, las lenguas samo-yedas y la lengua yukaghir (UEW 236) ponen en duda el origen báltico del saami y del finés ‘hueso de la hoja’, así como la diferencia semántica entre FS y B.
20. SaaL niehpē ‘sobrino o sobrina del marido’ (~ finés dial. nepaa, arcaico nepas ‘hijo/a del primo o de la prima’) < PS *n̮epē < FS *nepa- < PB *nepo(ts), ac. *nepatin (cf. lituano nepuotis ‘nieto, sobrino’ < *nepōt̄ia- (LEW I 494; Smoczyński 2007: 420)) (SKES 373; Sammallahti 1998: 127; 1999: 84).
36. SaaN ga’lłe ‘cuánto’ < PS *kellē < FS *küłłä < PBS?*kʷel- (cf. Lith. kelì ‘cuánto, unos pocos’, kelìntas ‘cuál en orden, alguno, varios’ (LEW I 236)). Sin embargo, el préstamo podría haberse producido en la dirección opuesta; cf. Finn. kyllä ‘sí’; kylläinen ‘lleno’; kyllin ‘suficiente’ (Sammallahti 1998: 242).
37. SaaN galmmas ‘frío’ (~ Finn. kylmä íd.) < PS *kelme- < PFP *külmä (UEW 663) < PBS *gʷel(u)mā- (cf. Lith. gelumà, gelmuõ ‘helada severa’ (LEW I 145: gélti ‘pinchar’)) (Sammallahti 1998: 127, 242). Cf. Mordva Erzja keľme, Mokša keľmä ‘frío; helada’; Mari KB kalma ‘helado’ (UEW 663: *külmä). Si la isoglosa fenno-volgaica es de origen báltico, la vocal ü de la primera sílaba puede explicarse
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mediante labialización compensatoria causada por la eliminación de la vocal -u- en la fuente báltica supuesta.
38. SaaN luokta ‘golfo’ (~ finés lahti íd.) < PS *lōḱte (YSS 619) < FS *lakte < bált. (cf. lituano lañkstas ‘curva’, lañktis ‘asa’, letón jūras līcis ‘bahía marina’ (LEW 356–57)) (Sammallahti 1998: 127; SSA II 36). Sin embargo, el isogloso fenno-saámico se compara con los paralelos obi-ugrios del mismo significado en UEW 234.
39. SaaN muohta ‘nieve’ < PS *mōttē ‘nevar’ (YSS 696) (~ estonio matma ‘enterrar’) < FS *matta- < PBS *mat- (Sammallahti 1998: 255; Koivulehto 2006: 185). La fuente báltica esperada debería ser un derivado del verbo atestiguado en lituano mès-ti ‘arrojar’: āt-mata ‘desecho’, iš-mata, -mota ‘resto; desecho’, pā-matas ‘base’, prie-mota ‘yeso’; letón mest ‘arrojar’, at-mats ‘soporte’, pa-mats, -mata ‘base’; prusiano antiguo pomests ‘sometido, sujeto’, metis ‘arrojar’ (LEW 442–43); sin embargo, los ejemplos dejan claro que el significado ‘nieve’ no aparece en las lenguas bálticas. Son más cercanas palabras eslavas como el ruso metel’ ‘tormenta de nieve’, el polaco zamieć ‘ventisquero’ < eslavo antiguo *metati. El rumano omát, omete ‘nieve’ también es de origen eslavo (cf. ruso dialectal omét ‘terrón’). Sin embargo, el paralelo más cercano que podemos encontrar es el osético iron mīt, digor met ‘nieve’ (Abaev II 124). La correspondencia iron ī: digor e refleja el diptongo *ai, que puede ser original (mīzyn: mezun ‘fluir’ ~ avéstico maēz- < iranio *maiz-) o secundario (iron mid-: digor med- ‘dentro’ ~ avéstico maidiia- ‘medio’ < iranio *maḍia-). Si el diptongo es secundario, el osético iron mīt, digor met ‘nieve’ puede derivarse de la forma proto *maṭia-, compatible con PS *mōttē.
40. SaaN šearrat ‘despejar’ < PS *šeàreḍē < *sērā- < PBS *źer- (cf. lituano žėrėti ‘brillar, resplandecer’ (LEW II 1301)) (Sammallahti 1999: 79). Sin embargo, la palabra saami con š- puede ser relativamente tardía, como en el caso de SaaN šūvon ‘perro bien adiestrado’.
41. SaaN šūon ‘perro bien adiestrado’ < PS *šúouŋje < FS *śōoŋji ~ *śáoŋji < PBS śūōn(i)- (cf. lituano šuõ ‘perro’, gen. šuñs, gen. del lituano antiguo šunès, y especialmente el lituano dialectal (Šiauliai, Grodno) nom. šovà, (Samogitia) šovà; además, letón suns, gen. suņa, gen. del letón antiguo suns; prusiano antiguo sunis íd. (LEW II 1033)). Sammallahti (1999: 79) señala que la š- saami representa un reflejo distinto de la adaptación de la *š- báltica, que se transforma en s- en Saa y h- en finés (SaaN sarvvis ‘reno macho’ ~ finés hirvas íd. < FS *širvas). Sammallahti supone que la razón es una etapa cronológica más antigua del préstamo. Sin embargo, Jaakko Häkkinen (Häkkinen 2010) y Petri Kallio (Kallio 2009: 35) se inclinan por la opinión de que las dos palabras mencionadas arriba (SaaN šearrat y SaaN šūvon) son préstamos posteriores de una lengua báltica en la que el fonema alterna como š- (por ejemplo, el lituano).
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guaje en el que la alternancia del fonema es š- (p. ej., el lituano). Basan esta afirmación tanto en la distribución limitada de las palabras (SaaN šearrat aparece solo en saami de Lule, del Norte y de Inari; SaaN šūvon aparece en saami del Sur, de Ume, de Lule y del Norte) como en la estructura fonológica de las palabras. A su juicio, estas palabras se tomaron en préstamo al saami después de que apareciera la *š secundaria en proto-saami. Esta *š secundaria se conserva en el saami actual, mientras que la *š original (que aparece en los préstamos bálticos más recientes) cambió a *s en proto-saami (así como en las lenguas saami actuales). Esta solución parece más sencilla y, por tanto, más probable que la idea de Sammallahti. Por otra parte, Kallio se equivoca al manipular la proyección del lituano šuo < báltico *šō(n). Si tomamos en cuenta nominativos semejantes como el védico śvā́, śúvā́ y el griego χύων, la forma lituana también representa el continuante del indoeuropeo *ḱu̯uō(n) > báltico *śu̯ō. El lituano dialectal šòva ‘perro’ también podría haberse originado por desarrollo interno a partir de esta forma proto.
Häkkinen añade que PS *śuovunje se tomó en préstamo al saami antes de la rotación vocálica, pero que PS *śeareḍē (Häkkinen: *śeareṯē) pudo tomarse en préstamo incluso después. Según él, esta afirmación está respaldada por la combinación vocálica no etimológica *ea-e (regularmente: PS temprano *e-a > PS tardío *ea-ē y PS temprano *e-i > PS tardío *ie-e, pero nunca *ea-e) (Häkkinen 2010; Kallio 2009).
42. SaaN vuos’si ‘asa’ (~ finés ansa ‘lazo’) < PS *vōssē (YSS: 1470) < FS *ansa < PB *ansā; sin embargo, solo se atestigua una única forma, *anšas (cf. lituano vą̃šas ‘asa’, samogitio ą̃šas íd. (LEW II 1207)) (Sammallahti 1998: 127). Como alternativa, el finés ansa ‘lazo’ (> SaaN hansā- ‘tabla’) deriva de la fuente báltica representada por el lituano ąsà ‘empuñadura, asidero, asa’, el letón ùosa, ùoss íd., el prusiano antiguo ansis ‘gancho de caldero’ (LEW I 18); véase Thomsen 1890: 159; SKES 19. En SSA I 77, tanto SaaN vuos’si ‘asa’ como el finés ansa ‘lazo’ derivan del lituano ąsà, etc.
CONCLUSIÓN
Podemos encontrar palabras de origen báltico en todas las lenguas feno-volgaicas: unas siete en mari (cinco en nuestro minicorpus) y trece en mordvino (seis en nuestro minicorpus); tres de ellas no tienen equivalente en las lenguas balto-finesas (Sammallahti 1984: 140). Es muy difícil distinguir algunas palabras según hayan llegado directamente al saami o a través de las lenguas balto-finesas, porque solo cabe esperar diferencias leves entre el proto-balto-finés y la lengua presaami.
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en la época en que comenzaron los préstamos. Por tanto, todavía no se habían producido cambios fonéticos importantes. Algunas de las palabras bálticas prestadas enumeradas (ocho de cuarenta si excluimos ##39, 40 y quizá 19) no tienen equivalente en las lenguas balto-finesas. Aunque solo representan el 20%, podemos deducir que los bálticos no vivían en contacto inmediato únicamente con los pueblos balto-fineses, sino también con los antepasados del pueblo saami, que debieron ser sus vecinos durante algún tiempo (aunque no mucho). Podemos suponer que los antepasados de los saami vivían cerca del golfo de Finlandia y del río Neva cuando entraron en contacto con los bálticos. Esto también concuerda con la descripción de los Fenns de Tácito2, que probablemente se aplica mejor al pueblo saami que a los antepasados de los pueblos fino-baltes. A partir de los escasos datos geográficos, podemos inferir que, en el siglo I d. C., los Fenns de Tácito vivían en algún lugar del Báltico oriental, al norte de los aestios, considerados de origen báltico. Es probable que las palabras que tienen equivalentes en balto-finés se incorporaran al saami durante el período proto-balto-finés o incluso antes, durante el período feno-saámico. Estas palabras son cuatro veces más numerosas que los paralelos saami-bálticos, por lo que podemos suponer razonablemente que las poblaciones bálticas mantuvieron relaciones más estrechas y duraderas con sus vecinos del norte que con los antepasados del pueblo saami durante el período balto-finés o feno-saámico. Se conocen varias decenas de palabras de origen báltico solo en las lenguas balto-finesas septentrionales (finés, carelio, ingrio y vepsio) y en saami; por otra parte, alrededor de diez préstamos bálticos aparecen solo en las lenguas balto-finesas meridionales (estonio, votio y livonio). Es probable que los antepasados de los pueblos balto-fineses vivieran a ambos lados del golfo de Finlandia en la época de los contactos con los bálticos y que las palabras de origen báltico se tomaran prestadas de forma independiente (Sammallahti 1984: 140).
2 Los fennos son de una fiereza extrañamente salvaje y de una pobreza repugnante: no tienen armas, caballos ni hogares; se alimentan de hierbas, se visten con pieles y duermen en el suelo; su única esperanza reside en las flechas, que, por falta de hierro, afilan con huesos. La caza alimenta por igual a hombres y mujeres, pues estas los acompañan por doquier y reclaman parte de la presa. Los niños pequeños no tienen otro refugio contra las fieras y las tormentas que cubrirse bajo un entramado de ramas: allí regresan los jóvenes, allí encuentran cobijo los ancianos. Sin embargo, consideran que esto es más feliz que gemir por los campos, afanarse en construir casas y poner en juego sus fortunas y las de otros entre la esperanza y el temor. Sin miedo a los hombres ni a los dioses, han alcanzado lo más difícil: no necesitar siquiera formular un deseo. «Los fennos son extrañamente salvajes y sórdidos en su pobreza; no tienen armas ni hogares; su alimento son las hierbas, sus vestidos las pieles y su lecho la tierra. Confían enteramente en sus flechas, que, por falta de hierro, rematan con hueso. La caza abastece por igual a hombres y mujeres, pues estas siempre están presentes y exigen una parte de la presa. Los niños pequeños no tienen otro amparo contra las fieras y las tormentas que una cubierta de ramas entrelazadas. Tales son las moradas de los jóvenes y tales los refugios de los ancianos. Sin embargo, consideran que esto es más feliz que gemir por el trabajo del campo, afanarse en construir y hacer oscilar entre la esperanza y el temor las fortunas propias y ajenas. Sin preocuparse de los hombres ni de los dioses, han alcanzado el resultado más difícil: no necesitar siquiera un deseo.» (Germania §46; traducción de A.J. Church et alii).
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APÉNDICE
(1) Modelo de la divergencia de las lenguas balto-eslavas basado en la glotocronología «recalibrada» (véase Novotná & Blažek 2007):
Nota: *Incluye el «dialecto del Narew».
(2) Modelo tradicional de la divergencia de las lenguas urálicas, con el mordvino y el mari como representantes de la rama volgaica (cf. Collinder 1960, 11; Hajdú 1985, 173; véase también OFUJ 1974, 39):
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(3) Resultado de la prueba glotocronológica aplicada a las lenguas finoúgricas, utilizando la glotocronología «recalibrada» (véase Blažek 2010)
REFERENCES
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Straipsniai / Articles
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LUCIE HOFÍRKOVÁ, VÁCLAV BLAŽEK
Baltų skoliniai samių kalboje
SANTRAUKA
Šiame straipsnyje pateikiamos kelios identifikuotos ir menamos samių baltiškos kilmės leksemos, siekiant nustatyti platesnius samių ir Volgos upės baseino finų interferencinius ryšius. Reziumuojant daroma išvada, kad 8 lyginami samių ir baltų žodžiai iš tirtų 40 baltų, samių ir Volgos upės baseino finų leksinių atitikmenų nesuponuoja baltų ir finų izoleksų. Vadinasi, galima iškelti hipotezę, kad baltų ir samių protėviai, bent jau trumpą laiką, tiesiogiai kontaktavo. Interferencinė teritorija gali būti apibrėžta Nevos upės baseinu.
ACKNOWLEDGEMENT
The present study was prepared in cooperation with the Centre for Interdisciplinary Research of Ancient Languages and Older Stages of Modern Languages (MSM 0021622435) and thanks to the grant GAAV, Nr. IAA901640805.