Page 1LAIMA NEVINSKAITĖ
Instituto de la Lengua Lituana
AMENAZAS PARA LA LENGUA Y CUIDADO LINGÜÍSTICO: LA PERSPECTIVA DE LOS PERIODISTAS
Este artículo analiza la perspectiva de un grupo de usuarios de una lengua —los periodistas— sobre las amenazas para la lengua y la necesidad de cuidarla. Se eligió este objeto de estudio de las actitudes de los usuarios lingüísticos porque las amenazas para la lengua suelen presentarse como una motivación que justifica la necesidad de su cuidado. Este estudio pretende averiguar si los usuarios de la lengua consideran necesario el cuidado lingüístico porque perciben amenazas para ella. Para alcanzar este objetivo, se analizan los motivos de la política lingüística y se aborda, desde esta perspectiva, la política lingüística de Lituania.
Los periodistas constituyen un grupo de usuarios lingüísticos valioso para el estudio, pues la lengua es para ellos no solo un medio de comunicación cotidiana, sino también una herramienta de trabajo. Además, son un grupo destinatario importante de la política lingüística, ya que su experiencia les permite reflexionar sobre la necesidad de dicha política y sobre las formas de ponerla en práctica.
El artículo examina datos de entrevistas cualitativas recopilados en el marco del proyecto «Sociolingüística báltica (BalSoc): conciencia lingüística de la sociedad en Lituania y Letonia»1. Durante el estudio se entrevistó a presentadores de programas de radio y televisión y a periodistas varones de entre 32 y 42 años: en total, 24 participantes. Aunque esta selección limita la posibilidad de generalizar los resultados al conjunto de los trabajadores de los medios de comunicación y, más aún, a la sociedad, una muestra homogénea permite revelar la mayor diversidad posible de opiniones dentro de un grupo, con independencia de la edad y el sexo de los participantes. La mayoría de los trabajadores de radio y televisión incluidos en la muestra tienen experiencia hablando espontáneamente en antena.
La muestra del estudio se constituyó según dos criterios. El primero era la formación lingüística del participante. En función de este criterio, se distinguió entre «profesionales» —participantes que durante sus estudios recibieron formación en lengua y expresión oral— y «no profesionales» —
1 El Instituto de la Lengua Lituana llevó a cabo el proyecto en 2009. La encuesta se realizó entre julio y septiembre. El proyecto contó con el apoyo del Fondo Estatal para la Ciencia y los Estudios.
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Page 2que no habían adquirido ese nivel de formación mediante sus estudios. En el grupo de profesionales se incluyó a periodistas y presentadores con formación en periodismo o interpretación. El segundo criterio fue el público al que iba dirigido el programa (o los programas) en el que trabajaba el encuestado. A partir de este criterio, se distinguió entre presentadores de programas populares y programas para jóvenes, y presentadores de programas de actualidad y programas para personas mayores. Sobre la base de esos dos criterios se constituyó una muestra de cuatro grupos, de cada uno de los cuales se seleccionaron seis encuestados. En este artículo, al citar a los encuestados, no se indicará el tipo de programa que realizaban ni su formación, ya que el análisis no reveló diferencias sustanciales de postura según estas categorías.
LAS AMENAZAS A LA LENGUA COMO MOTIVO DE LA POLÍTICA LINGÜÍSTICA
La política lingüística puede definirse sencillamente como los esfuerzos de alguien por cambiar, por alguna razón, el comportamiento lingüístico de una comunidad. Esas razones pueden ser diversas: desde la comprensión banal de que a alguien no le gusta cómo habla un grupo, hasta la compleja idea de que una comunidad puede preservar su cultura conservando su lengua (Kaplan, Baldauf 1997: 3–4).
Žinome ir dažnai cituojame R. Cooperio (1989) kalbos politikos modelyje priežastys galėtų būti nurodomos kaip tikslai: „Kokie veikėjai siekia paveikti kokią elgseną, kokių žmonių, kokiais tikslais, kokiomis sąlygomis, kokiomis priemonėmis, kaip priimdami sprendimus ir kokių pasiekdami rezultatų?“ Tikslai apibūdina, kokio kalbinio elgesio pokyčio siekiama, tačiau nepaaiškina pasirinkimo priežasčių. Pavyzdžiui, įvairių autorių minimi kalbos politikos tikslai yra kalbos norminimas, rašybos standartizavimas, modernizavimas, kalbos gryninimas, atgaivinimas, kalbos išlaikymas ir kt. (Kaplan, Baldauf 1997; Hornberger 2006). Ir šie, ir kitų autorių įvardijami tikslai nurodo siekiamą kalbos politikos rezultatą, tačiau nepaaiškina, dėl kokių priežasčių apskritai imamasi kalbos politikos, kodėl iškeliami vienokie ar kitokie tikslai. Būtent tai atskleidžia kalbos politikos motyvai: kodėl ir dėl ko siekiama tų pokyčių.
Los motivos de la política lingüística se han estudiado mucho menos en la bibliografía teórica sobre planificación lingüística que sus objetivos. En el modelo mencionado de R. Cooper se señala que los objetivos pueden ser manifiestos (cuando se busca cambiar comportamientos relacionados con la lengua) y encubiertos (cuando se persiguen cambios no relacionados con la lengua, es decir, satisfacer determinados intereses, por ejemplo, conservar privilegios y poder), pero no se analizan con más detalle (Cooper 1989).
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Page 3Vieną išsamiausių kalbos politikos motyvų analizų yra pateikęs D. Ageris (2001). Autoriaus teigimu, kalbos politikos motyvaciją (stimulą) sudaro trys elementai: motyvai, susiję su konkrečiu planu ar politika apskritai; politikos veikėjų nuostatos dėl tam tikros kalbos ar jos variantų; konkretesni tikslai, kurių jie nori pasiekti. Taigi D. Ageris atskiria kalbos politikos tikslus ir motyvus: motyvai paaiškina, kokios priežastys lemia kalbos politikos pastangas, tikslai – kokių konkrečių rezultatų siekiama. Pats autorius pateikia tokius apibendrintus galimus kalbos politikos motyvus (Ager 2001):
1. Identidad. Tradicionalmente, la lengua es uno de los rasgos más importantes para definir la identidad nacional y étnica, y entre los motivos de la política lingüística se suele mencionar la creación, el fortalecimiento y la preservación de la identidad nacional, así como el orgullo por la propia lengua. Por ejemplo, este motivo es muy importante para la política lingüística de Francia.
2. Ideología. En este caso, la política lingüística está determinada por la ideología imperante en el país acerca de la lengua estándar y su relación con otras variedades lingüísticas. Por ejemplo, este motivo se invocó en Gran Bretaña para reforzar la enseñanza de la lengua estándar en las escuelas (a costa de los dialectos).
3. Imagen. Este motivo es importante para las medidas de política lingüística destinadas a promover la lengua del propio país en el mundo; por ejemplo, las actividades de las sedes del British Council, los centros culturales franceses y los centros culturales de otros países en distintas partes del mundo.
4. Inseguridad. Se trata de una situación en la que, mediante medidas de política lingüística, se pretende preservar la lengua de una nación o grupo étnico, porque la influencia de otras lenguas se asocia con una amenaza para la identidad construida o para la cultura en general. Todo el discurso sobre la globalización lingüística se basa en este motivo (véase Phillipson, Skutnabb-Kangas 1996). Un ejemplo de política lingüística en la que este motivo destaca claramente es Francia: se teme que los nuevos términos procedentes del inglés puedan destruir «la cultura francesa, el modo de vida francés, la ciencia francesa o incluso la propia Francia» (Ager 2001: 77). El motivo de la inseguridad también se pone de manifiesto en la exigencia de que, citando al entonces ministro de Cultura de Francia, el francés no sea «utilizado para fines secundarios» en comparación con el inglés (Ager 1999: 8).
Este motivo de la política lingüística está estrechamente relacionado con el primero —la creación y preservación de la identidad nacional o étnica—, pero existen diferencias entre ambos. A partir de las explicaciones y los ejemplos proporcionados por D. Ager se puede entender que la identidad
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Page 4El motivo no siempre está relacionado con amenazas externas a la lengua, aunque la construcción de la identidad sí incluye el deseo de distinguirse de otros grupos. El motivo de la inseguridad explica situaciones en las que las amenazas externas a la lengua suelen ser nuevas o estar intensificándose.
5. Desigualdad. Se trata de situaciones en las que, mediante medidas de política lingüística, se busca reducir la exclusión social y la desigualdad existentes por diversos motivos: etnia, género o falta de poder formal. En distintos países se aplica una política lingüística destinada a reconocer el estatus de las lenguas de las minorías nacionales y de los grupos étnicos (el fortalecimiento del estatus de las lenguas aborígenes en Australia y la política de la UE respecto de las lenguas regionales y minoritarias); en los países occidentales se promueven medidas para fomentar un lenguaje neutral en cuanto al género.
6. Integración y función instrumental de la lengua. Este motivo influye con mayor frecuencia no en las políticas aplicadas por el Estado, sino en las acciones de las comunidades minoritarias, étnicas y lingüísticas. Se trata de situaciones en las que estas comunidades quieren cambiar su comportamiento lingüístico o influir en la política lingüística para alcanzar objetivos económicos y pragmáticos (por ejemplo, mejores oportunidades laborales) o integrarse en determinados grupos.
Estos motivos son lo suficientemente exhaustivos como para poder aplicarlos a la investigación. Sobre esta base, también es posible analizar la política lingüística de Lituania y las actitudes de sus usuarios hacia ella.
La motivación de la política lingüística de Lituania puede examinarse a partir de las Directrices de política lingüística estatal (las directrices vigentes abarcaban el período 2003–2008; ya se ha preparado un proyecto de directrices para 2009–2013, pero el Seimas aún no lo ha aprobado) y de los debates públicos. Las directrices no explicitan directamente los motivos de la política lingüística, pero estos pueden inferirse de otras disposiciones (VKPG 2003; VKPG 2008). Al comparar ambos documentos, no se observaron diferencias sustanciales en cuanto a los motivos de la política lingüística, pero el artículo analiza con más detalle el documento aprobado en 2003.
El análisis de las directrices muestra que la política lingüística se vincula ante todo con la identidad nacional, pues la primera frase de las directrices señala la relación entre lengua e identidad: «La lengua lituana es la base de la singularidad nacional y cultural de Lituania». En la formulación del objetivo principal de la política lingüística («preservar el patrimonio lingüístico y promover su desarrollo para garantizar la funcionalidad de la lengua lituana en todos los ámbitos de la vida pública») puede discernirse en parte un motivo instrumental —la política lingüística busca que la lengua pueda cumplir sus funciones— y, en parte, un motivo de seguridad: que el lituano funcione como lengua principal
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Page 5en la vida pública, para que otras lenguas no la desplacen. La formulación de la tarea más importante de la política lingüística («que la sociedad perciba el valor de su propia lengua y no se desilusione por sus posibles…») también es difícil de explicar de una única manera: aquí pueden reconocerse motivos de identidad nacional e ideológicos (el valor de la lengua), así como un motivo instrumental (la funcionalidad de la lengua).
Sin embargo, en la descripción de la situación actual que ofrecen las directrices destaca con mucha claridad el motivo de la inseguridad señalado por D. Ager, pues se dedica mucho espacio a describir las amenazas a la lengua. Se dedican hasta tres párrafos a la globalización y al inglés, y el motivo de proteger el lituano de la globalización vuelve a vincularse con el de la identidad nacional: «La política lingüística estatal debe contrarrestar las nuevas orientaciones valorativas propiciadas por la globalización; de lo contrario, la sociedad del conocimiento del futuro podría haber perdido su lengua y, en general, su identidad nacional». Cabe señalar que, al abordar la globalización, el criterio de funcionalidad mencionado entre los objetivos se evalúa negativamente, porque «separa la lengua de la cultura y de las personas que la utilizan y la crean».
A continuación vuelve a destacar el motivo de la inseguridad, es decir, el relacionado con la amenaza del inglés: se afirma que «no se garantiza el derecho de los ciudadanos de Lituania a mantener relaciones laborales y mejorar sus cualificaciones en la lengua estatal»; esto se justifica por la falta de obligación de traducir a la lengua estatal la documentación normativa y técnica, así como por el aumento de los cursos en inglés en las instituciones de educación superior. La descripción menciona otra amenaza externa para la lengua, vinculada al motivo de la inseguridad: el desarrollo de las tecnologías de la información, que «avanza mucho más rápido que los esfuerzos por lituanizar el entorno electrónico».
En resumen, cabe decir que en las directrices pueden discernirse varios motivos de política lingüística: la relación entre la lengua y la identidad nacional, la inseguridad y, en parte, también el motivo instrumental. Sin embargo, a juzgar por la forma en que se presentan, se concede mayor importancia a consolidar la identidad nacional y proteger la lengua.
El discurso sobre las amenazas a la lengua y la identidad nacional también se aprecia claramente en los debates públicos, aunque aquí se evalúa de distintas maneras. Sin pretender examinar exhaustivamente todos los debates públicos sobre esta cuestión, se presentan solo algunas opiniones representativas. Por ejemplo, un diputado del Seimas puede hablar de las amenazas a la lengua: «Se entiende claramente que la lengua lituana está en peligro. La antigua y hermosa lengua está al borde de la extinción». La amenaza se asocia ante todo con el inglés, y se evalúa negativamente la enseñanza temprana de lenguas extranjeras (se cita a la diputada Dalia Teišerskytė; Kalbos išlikimas, 2008). En otro artículo, la amenaza para el lituano también se vincula con el inglés, y en el discurso del personaje citado se emplean evidentes metáforas defensivas: «El Seimas [...] a través
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Page 6durante todos los años transcurridos desde la recuperación de la independencia no ha sido capaz de aprobar una ley estricta que protegiera la lengua lituana y sirviera de arma fiable a quienes salvaguardan la lengua materna, en su lucha contra los extranjerismos de moda» (Gliožerienė 2004). En este tipo de opiniones suele aflorar también la idea de la lengua como componente esencial de la identidad nacional: por ejemplo, según la política citada anteriormente, los políticos deberían prestar más atención a la lengua lituana, porque «si ella está torcida y enferma, así estará también Lituania, tanto más cuanto que el lituano es la gran lengua de un país pequeño» (Kalbos išlikimas, 2008).
Otros discrepan de estas opiniones. Según algunos actores sociales o políticos, los elementos de otras lenguas no suponen una amenaza para la lengua, y la fuerza de una lengua depende de su capacidad para reflejar la realidad: «estoy convencido de que ni la exigencia de que los investigadores publiquen artículos en inglés ni los letreros estúpidos de la avenida Laisvės o de la avenida Gedimino tienen nada que ver con el futuro de nuestra lengua. [...] Creo que la lengua no está en peligro por eso... En realidad, siempre está en peligro cuando deja de desarrollarse espontáneamente, cuando deja de ser el mejor medio para expresarse [...]» (Egidijus Aleksandravičius; Lietuvių kalba Lietuvoje, 2004). Tampoco ve amenazas la viceministra de Ciencia y Educación, Nerija Putinaitė (Čyvas 2009). Probablemente, la postura más radical la ha expresado el periodista y bloguero emigrado Andrius Užkalnis: «la amenaza para la lengua lituana es un invento de fundamentalistas egoístas» (Užkalnis 2008). La presidenta de la Comisión de la Lengua Lituana, Irena Smetonienė, mantiene una postura moderada en una de sus entrevistas, al afirmar que el inglés representa una amenaza para el lituano, pero no mayor que para otras lenguas: «hoy nuestra lengua, como todas las demás, se enfrenta a la llamada “lingua franca”, el inglés, y a su influencia. Sin embargo, esto les ocurre a todas las lenguas» (Žiugždienė 2008).
OPINIÓN DE LOS PERIODISTAS SOBRE LAS AMENAZAS PARA LA LENGUA LITUANA
A los periodistas entrevistados durante el estudio mencionado se les preguntó por las amenazas para la lengua lituana. En este artículo se utiliza el material de las entrevistas de 23 (de los 24 encuestados) participantes (en una de las entrevistas no se habló en absoluto de amenazas ni de la supervisión de la lengua). Las respuestas se presentan con una corrección mínima.
En las conversaciones, además de muchas otras preguntas, se preguntó a los periodistas por las amenazas para la lengua lituana y su calidad: «¿Cree que en este
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Page 7momento existen amenazas para la lengua lituana, su supervivencia y su calidad? Si es así, ¿cuáles son y de dónde proceden?»
Al resumir las respuestas a la pregunta sobre las amenazas para la lengua, ocho periodistas señalaron una u otra fuente de peligro, mientras que los demás (15) afirmaron no ver ninguna amenaza para la lengua lituana. Es importante observar que estas cifras reflejan respuestas espontáneas a esa pregunta. Cuando se preguntó después a los encuestados por posibles amenazas concretas para la lengua (la globalización y el inglés, las tecnologías de la información, el multilingüismo), algunos de quienes no habían mencionado ninguna al principio aceptaron que los factores citados podían constituir, en cierta medida, una amenaza para la lengua lituana. Sin embargo, aquí se consideran más auténticas las respuestas espontáneas, dadas antes de que se ofrecieran a los encuestados pistas sobre las posibles respuestas.
Los periodistas que mencionaron espontáneamente amenazas para la lengua las relacionaron con diversas fuentes. La mayoría de las opiniones se basan en la influencia del inglés; las amenazas también se vinculan con las tecnologías de la información, la emigración, las tendencias generales de cambio social (cultural) y la devaluación de la lengua. Así pues, la mayoría de los encuestados consideró que el inglés amenaza la lengua lituana:
Esta es probablemente la única amenaza que yo percibiría: quizá, con el tiempo, nuestra lengua pueda llegar a saturarse demasiado de toda clase de términos ingleses.
Los encuestados señalaron que el inglés influye no solo en el lituano, sino también en otras lenguas. Al hablar de cómo protegerse de esta amenaza, se toma como punto de referencia la lengua de épocas anteriores:
El inglés mismo constituye una amenaza muy grande. Y no solo para la lengua lituana, sino para muchas otras lenguas. [...] Existe un peligro realmente grande si, digamos, no conservamos la identidad de nuestra lengua, la manera en que deberíamos hablar y en que hablaban nuestros antepasados; entonces... podría ocurrir de todo: con el tiempo, nuestra lengua se irá llenando de toda clase de palabras internacionales, hasta que finalmente nos convirtamos en una especie de revoltijo lingüístico que ya ni siquiera se podrá llamar lengua lituana.
Las tecnologías de la información se consideran una fuente de amenazas, especialmente para la lengua escrita:
Un mal ejemplo es que, por decirlo así, los propios comentaristas de Internet, que escriben en el espacio público, ni siquiera utilizan los caracteres lituanos. Y usan únicamente lo que, digamos, está en el teclado, y nada más. Y no se esfuerzan por escribir. Con el tiempo, esto puede representar un peligro bastante grave para nuestra lengua escrita, es decir, para nuestra manera de escribir.
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Page 8Algunos vinculan la amenaza con los cambios culturales generales y señalan que la juventud actual lee muchos menos libros, lo que empobrece la lengua:
Internet, donde también se busca información a toda prisa: breve, presentada con claridad. [...] Los jóvenes leen menos libros y quizá también se les agota el vocabulario; no es como antes; en realidad, ni siquiera se agota, lo más importante es que quizá [no lo] tenían ni siquiera antes. El conocimiento no se amplía. Es la era de la información rápida: recibes, descartas, recibes, descartas y no evolucionas.
La emigración también se considera una amenaza, pues los lituanos que se marchan dejan de conservar su lengua:
[La amenaza proviene] principalmente de la migración, creo. Porque rara vez me he encontrado con personas tan capaces de olvidar su forma normal de hablar lituano. Y me enfado mucho con esas personas. Tengo algunos intereses en Londres, así que de vez en cuando todavía tengo que ir allí; entonces te encuentras con todos esos lituanos que se marcharon. También he visto a muchos en Estados Unidos que se fueron a estudiar y, tras vivir medio año en otro país, ya hablan lituano con acento.
Resulta interesante la observación de un periodista sobre cómo se relaciona la lengua con la identidad: no como consecuencia de conservar la lengua, sino como causa. Según él, el aislamiento de la nación fomenta la devaluación de la lengua, lo que no la beneficia, pues no puede mantenerse únicamente gracias a los esfuerzos de los lingüistas:
La mayor amenaza es que el pueblo lituano es cerrado y homófobo. Porque empezarán a valorar la lengua lituana precisamente cuando amplíen sus horizontes. [...] La gente debe querer hablar por sí misma un lituano puro y correcto, y no que alguien, por así decirlo, esté allí con un látigo y los obligue a hablar. La gente hablaba como quería y hablará como quiera. Nadie puede obligarla.
Los encuestados que afirmaban no percibir amenazas para la lengua lituana explicaron su opinión de distintas maneras: muchos consideran que los cambios lingüísticos son una evolución natural y, por tanto, se niegan a hablar de amenazas; otros vinculan la supervivencia de la lengua con la supervivencia de la nación y no ven amenazas para la lengua en sí; consideran los males de la lengua fenómenos pasajeros o aislados, que no la afectan de manera sustancial, o relacionan las amenazas únicamente con una vigilancia lingüística excesivamente estricta.
En primer lugar, lo que se podría resumir como argumento es que lo que ocurre actualmente constituye una evolución natural de la lengua y que, por tanto, no hay razón para hablar de amenazas:
Aquí, de nuevo, probablemente depende de qué consideremos estándares: si nos referimos, por ejemplo, al lituano de Jablonskis, entonces quizá sí existan amenazas, pero si la lengua es un organismo vivo, entonces después de
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Page 9Dentro de cincuenta años, probablemente todos hablarán de algún modo distinto, y ¿es eso una amenaza de desaparición, y de la desaparición de quién...?
Digamos, [la amenaza se cierne] también sobre nosotros, como sobre la nación lituana. Es decir, pasamos a formar parte del mundo y... Bueno, podemos hablar de anglicismos y demás. Y, digamos, con las comunicaciones todo el proceso se acelera aún más. Pero no creo que el lituano deba vivir tal como fue formado, no sé, a finales del siglo XIX, y que no pueda cambiar [...].
Varios otros periodistas creen que la supervivencia de la lengua está relacionada con la supervivencia de la nación, y que la lengua en sí no se ve amenazada. Aquí también se recurre al ejemplo de los emigrantes:
Creo que esas amenazas son inseparables de las amenazas que nos afectan en general como Li[tuania]... Si existe algo como la identidad lituana, entonces es lo mismo, está relacionado, es lo mismo. Mientras haya lituanos, habrá lengua lituana. Mientras haya quienes se consideren lituanos, existirá esa lengua lituana. Porque los estadounidenses vienen en masa al Festival de la Canción; hace mucho que ya no hablan lituano, pero sienten cierta necesidad. Soy optimista [al respecto]...
Los defectos de la lengua también se consideran algo pasajero, o se afirma que las transgresiones aisladas de las normas lingüísticas no perjudican realmente a la lengua:
Hay ciertas olas: ahora se ha puesto de moda esa forma de hablar tan inglesa, pero... La persona llega a cierta etapa de su vida en la que simplemente le da vergüenza hablar una lengua llena de tonterías. A los jóvenes les divierte.
Sí, en la época soviética era el ruso lo que suponía una amenaza muy seria, y todo lo demás. Ahora, nada; ahora somos completamente libres. Hoy el lituano afronta exactamente las mismas amenazas que el francés, el alemán o cualquier otro idioma, como el inglés. Pero qué [lo amenaza], no sé, internet... Sin embargo, esos rasgos generales [que vienen del inglés], [...] querámoslo o no, no se tragarán ni devorarán la lengua. El mundo no tiende a adoptar una única lengua común; [el inglés] no devorará las lenguas nacionales de todas las unidades étnicas.
Por último, según un par de encuestados, la lengua solo está amenazada por una vigilancia demasiado estricta:
Creo que precisamente una supervisión demasiado estricta, un control estricto de esa lengua [es una amenaza]. A veces ahuyenta a la gente, como mencioné: uno empieza a tener un poco de miedo de hablar, se encoge, porque ya se siente muy débil frente al gran monstruo de la Inspección Lingüística [...].
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Page 10LA OPINIÓN DE LOS PERIODISTAS SOBRE LA NECESIDAD DE SUPERVISAR LA LENGUA
Con esta pregunta se pretendía averiguar la opinión de los periodistas sobre la necesidad de una política lingüística. Aunque no pueden equipararse los conceptos de política lingüística y supervisión de la lengua, en la encuesta se utilizó el concepto más restringido, pero, cabe suponer, más claro para los encuestados, de supervisión de la lengua. Sin embargo, algunos encuestados hablaron de una política lingüística entendida en sentido más amplio, que abarca más que la supervisión de la lengua. La pregunta era la siguiente: «En la sociedad existen dos opiniones: que hay que supervisar la lengua y que hay que dejar que evolucione por sí sola. ¿Cuál de estas opiniones defendería usted?»
Las respuestas se distribuyeron así: cinco encuestados afirmaron que había que supervisar la lengua; cuatro consideraban que era mejor dejarla evolucionar por sí sola; el grupo más numeroso (14 encuestados) opinaba que la lengua debía, o al menos debía en parte, supervisarse, pero que esto tendría que hacerse de manera distinta a la actual.
El apoyo a la supervisión de la lengua se fundamenta en la percepción de que esta se encuentra amenazada (quienes apoyaban plenamente la supervisión también señalaron amenazas para la lengua). Un encuestado afirmó que hasta entonces incluso había faltado supervisión:
Supervisar, regular: eso está clarísimo. [...] Me muestro bastante hostil cuando ya se cruza cierto límite, cuando se habla casi en tres o incluso cuatro lenguas a la vez y entonces ya no entiendes qué es eso. [...] Y entonces sale como una especie de mezcla.
Yo sí, creo que hay que supervisarla. [...] Hay que supervisarla porque, a mi juicio, hasta ahora no había sido supervisada adecuadamente.
Quienes no apoyaban la supervisión de la lengua explicaban su opinión de diversas maneras: o bien cuestionando la eficacia de la supervisión lingüística y su ideología, o bien sosteniendo que la evolución de la lengua debería regularse mediante otros mecanismos y no mediante la supervisión lingüística. Como veremos más adelante, muchos encuestados consideraban que la política lingüística actual se aplica de manera inadecuada, pero aun así apoyaban su necesidad; algunos periodistas dudaban en general de que la supervisión de la lengua tuviera sentido.
Así pues, en opinión de un encuestado, habría que dejar que la lengua evolucionara por sí sola, porque no está claro si su supervisión es eficaz:
Creo que [la evolución de la lengua] debería dejarse a su aire porque, en principio, todos los esfuerzos... [...] Creo que los esfuerzos de los lingüistas, que, en principio, parece que ya han salvado aquí la lengua lituana... Plantearía un gran interrogante sobre si realmente han conseguido salvar la lengua lituana. Porque mi pregunta es: ¿qué habría pasado si no hubieran existido los esfuerzos de los lingüistas? Quizá no habría ocurrido nada terrible. No lo sé.
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Page 11Otro periodista (con formación filológica) fundamenta su opinión en conceptos teóricos de política lingüística, mostrando su postura al respecto:
[...] en la ciencia lingüística esto es así: hay una gramática prescriptiva y una gramática descriptiva. De una como la lituana, ¿cuántos países hay que la tengan? Muy pocos. En general, en todo el mundo la gramática es descriptiva. Yo estoy a favor de la descriptiva; no hace falta supervisarla, si hubiera que explicarlo metodológicamente [explicar].
En opinión de otros, el desarrollo adecuado de la lengua debería estar determinado por otras causas y no por los esfuerzos por mantenerla. Estas podrían ser una lengua prestigiosa que se conserva en algunos sectores de la sociedad y sirve de ejemplo a esta, o cierta «selección natural», por la que en la lengua perdurarían espontáneamente las cosas necesarias y mejores:
Me imagino que la sociedad, [...] las normas de prestigio o, digamos, ciertos listones y escalones van ordenando determinadas cosas de forma natural. Y es lo mismo que [...] alguien tiene la posibilidad de llevar, de vestir ropa de mejor calidad: así también la lengua se va depurando de forma natural, digamos. Y cierto sector de la sociedad cultivará siempre los valores que considera importantes. Así que no creo que debamos frenarnos de algún modo artificial, por así decirlo.
[El desarrollo de la lengua debe dejarse] a su curso natural, sin duda, porque la prueba viva es, al fin y al cabo, la más eficaz. Debería desaparecer lo que sea innecesario o impuesto, o... Y algo debería arraigar de manera natural.
Por último, la mayoría (15 encuestados) opinó que la supervisión de la lengua es necesaria, pero debería ser distinta de la actual: o bien solo es necesaria en parte, y no tan estricta como ahora; o bien debería llevarse a cabo con otros medios, teniendo más en cuenta el uso y siendo más flexible.
Así pues, hubo quienes solo apoyaban parcialmente la supervisión de la lengua. Les gustaría ver una especie de «término medio» o de «dictadura liberal». En opinión de un encuestado, la supervisión es necesaria para que la lengua ideal se conserve como estándar de comparación en determinados ámbitos:
Creo que habría que dejarla seguir su curso natural y supervisarla un poco [se ríe]. Un poco. Para que haya algún punto de referencia, digamos, para que en algún lugar no desaparezca esa lengua, una lengua bella, con la acentuación a la que ya estamos acostumbrados. Para que, al poner la televisión y ver ciertos programas, digamos, no comedias ni otras cosas por el estilo, sino algunos programas serios y normales, se pueda oír cómo suena el lituano estándar normativo.
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Page 12Los periodistas que apoyan la supervisión lingüística, pero la critican, mencionaron con mayor frecuencia de forma negativa las medidas de política lingüística. En su opinión, la política lingüística no debería limitarse a la supervisión de la lengua: no debería ser de control, sino de fomento; habría que recurrir a medios de difusión atractivos para la sociedad y evitar provocar una reacción de «rechazo». Como ejemplo positivo de este tipo de medidas se menciona el dictado nacional:
Hay que llevarla a cabo [la supervisión] con muchísimo cuidado y mucha más astucia, utilizando las tecnologías más recientes de relaciones públicas, todas las herramientas publicitarias a las que se pueda acceder. Pero creo que nuestro Gobierno, pues, tomó el camino más fácil: creó un servicio de supervisión que simplemente impone multas. Eso es, pues, una mentalidad soviética y obtusa, que no nos llevará a ninguna parte.
Creo que se puede dejar entrar todo. Esto vuelve a ser una señal de ese eterno problema de la mentalidad lituana: pensamos que hay que proteger, impedir, prohibir, aislarnos, en vez de pensar en cómo despertar el interés, entusiasmar e inspirar. Yo veo ahí el camino. [...] Diría que hay que despertar el interés de la gente de forma natural. Por ejemplo, el dictado nacional, a mi entender, es una de las ideas más maravillosas de las últimas, ¿cuántas?, décadas. [...] [Porque] ¿qué tenemos aparte del baloncesto? Nada. Pero el baloncesto, el deporte, nos resulta muy fácil de comprender. Así que organizamos una competición para ver quién es mejor. Un dictado de lengua lituana para ver quién es mejor. Y está bien; si la nación solo entiende las cosas por esos medios, [...] que así sea. Que sea también un camino, pero este ya es un enfoque positivo y creativo de la cuestión, y mira qué popularidad tiene.
La supervisión no debería adoptar un tono moralizador, sino ser más bien de carácter orientativo:
Digamos que, por mi parte, estoy dispuesto a recibir observaciones si realmente estoy haciendo algo terriblemente mal. Estoy totalmente dispuesto. Pero, digamos, no debería hacerse con un tono aleccionador, como el de un maestro. En esencia, no es más que una recomendación, sin duda.
De las propuestas sobre cómo debería ser la supervisión también se desprende que habría que prestar más atención al uso real y a la flexibilidad de la lengua:
Yo defendería un término medio entre la supervisión lingüística y dejar que la lengua siga su curso, porque, por un lado, la lengua es un organismo vivo que debe desarrollarse tal como se desarrolla; por otro, claro, tiene que haber alguien que regule un poco ese proceso, pero... pero sin arrimar el ascua a su sardina, por así decirlo... Un lingüista, por Dios, no debe establecer ni inventar una regla que no haya demostrado su validez; porque, por ejemplo, si nadie acentúa así, ¿por qué habría que empezar a hacerlo?
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Page 13Otro encuestado, partidario de una supervisión moderada, señala una razón más, relacionada con las funciones más generales de la lengua: la eficacia de la comunicación:
Creo que... ¿Y puede haber una opción intermedia? Pues eso, estoy a favor de una opción intermedia. Sin duda, creo que el estándar tiene que existir, queramos o no, porque ¿cómo vamos a comunicarnos de otro modo? Si se puede hablar de cualquier manera, entonces tampoco... bueno, sencillamente no nos entenderíamos. Pero ese estándar podría ir cambiando, o... De alguna manera, a mí me gustaría más que siguiera siendo más abierto, porque la lengua es un organismo vivo [...].
CONCLUSIONES GENERALES
Al analizar la política lingüística, se distinguen sus motivos (las razones que impulsan su aplicación y determinan su carácter) y sus objetivos (los resultados que se pretenden alcanzar). El modelo más exhaustivo presentado en la literatura teórica distingue los siguientes motivos de la política lingüística: el vínculo entre la lengua y la identidad nacional (étnica); la ideología lingüística que favorece la enseñanza de unas variedades lingüísticas en lugar de otras; la mejora de la imagen exterior del país mediante la promoción de la difusión y el aprendizaje de su lengua en el mundo; el sentimiento de inseguridad que impulsa a proteger la lengua frente a amenazas externas; la reducción de la desigualdad mediante cambios en el estatus de una lengua o de varias; y la lengua como medio de integración en determinadas comunidades y de consecución de objetivos económicos.
Al analizar, de acuerdo con esta clasificación de motivos, uno de los principales documentos de política lingüística de Lituania —las Directrices de política lingüística estatal—, se observa que los motivos más fuertes son la inseguridad y el vínculo entre la lengua y la identidad nacional. Estos motivos también se reflejan en las opiniones expresadas públicamente sobre la política lingüística, aunque aquí se valoran de diversas maneras.
Al examinar los datos del estudio sobre periodistas de radio y televisión presentado en este artículo, se quiso averiguar si los periodistas perciben amenazas para la lengua lituana y cómo se relacionan sus opiniones sobre tales amenazas con su apoyo a la supervisión lingüística. De este modo, se pretendía determinar su postura ante uno de los motivos predominantes de la política lingüística en Lituania. Las entrevistas revelaron diversas posturas respecto de las amenazas a la lengua y su supervisión: la mayoría de los periodistas encuestados no veía amenazas para la lengua, pero la mayoría apoyaba, al menos parcialmente, la supervisión lingüística. El análisis según los perfiles de los periodistas (el público de espectadores o radioyentes para el que trabajan y su nivel educativo) no reveló diferencias sustanciales.
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Page 14Al resumir las opiniones de los encuestados sobre las cuestiones estudiadas, se observa coherencia en sus actitudes: quienes perciben amenazas para la lengua también apoyan, al menos parcialmente, su supervisión (8 encuestados); quienes no apoyan la supervisión lingüística tampoco perciben amenazas (5 encuestados). Lo más interesante es que había un grupo de encuestados (10) que apoyaba, al menos parcialmente, la supervisión lingüística, aunque no indicaba que percibiera amenazas para la lengua. Por tanto, la percepción de amenazas para la lengua actúa como motivo para la supervisión lingüística, pero el apoyo a esta no se basa únicamente en las amenazas percibidas.
Estas conclusiones son relevantes para reflexionar sobre la aceptación de la política lingüística entre sus grupos destinatarios. Indican que, para motivar a los usuarios de la lengua a apoyar más la política lingüística, no basta con recurrir (únicamente) a las amenazas como motivo para protegerla. Lamentablemente, este estudio no profundizó en cuáles son los principales motivos que justifican, para los encuestados, la necesidad de supervisar la lengua. Sin embargo, las pistas que ofrecen sus respuestas a las preguntas planteadas aquí y a otras permiten deducir que serían más adecuados los motivos positivos (supervisar para qué, para ofrecer qué; una política lingüística integral que no se limite a la supervisión), en lugar de los motivos negativos de inseguridad (supervisar para proteger de algo). De manera análoga, se valoran las medidas de política lingüística: reciben una valoración positiva las medidas creativas, que fomentan la participación activa y tienen carácter educativo (por ejemplo, el dictado nacional), pero no las medidas conservadoras, de control y regulación.
Por otra parte, los datos de las entrevistas también apuntan a otra posible alternativa. Si, aun así, a quienes formulan la política lingüística les parece que las amenazas para la lengua son muy graves y que la sociedad no es suficientemente consciente de ellas, los debates deberían exponer argumentos más detallados (por ejemplo, sobre la influencia perjudicial de determinados fenómenos o modas lingüísticas en el sistema de la lengua), en vez de darlo por sentado. Es importante señalar que los resultados del estudio fueron favorables a la política lingüística: esta cuenta con apoyo. Sin embargo, conviene tener en cuenta que la crítica a las medidas de política lingüística vuelve a aparecer en otro estudio de usuarios de la lengua (cf. Nevinskaitė 2008).
Al valorar la importancia de los datos presentados, es necesario comprender que aquí solo se estudió la opinión de un grupo de usuarios de una lengua. Los estudios pueden proseguir planteando preguntas similares en otras muestras y profundizando asimismo en los motivos del apoyo de la sociedad a la política lingüística.
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Gauta 2009 11 27
THREATS TO LANGUAGE AND LANGUAGE SUPERVISION: A JOURNALISTIC APPROACH
Summary
The paper analyses the attitude of journalists as a group of language users towards threats to language and a need to supervise it. The object of investigation has been chosen due to the fact that threats to language are often given as grounds for language policy. The analysis of the guidelines of the state language policy in Lithuania has shown that insecurity about the preservation of language and identity is given as an important aspect of the situation in language policy.
Within the project Baltic Sociolinguistics (BalSoc): Linguistic Awareness and Orientation in Lithuania and Latvia (Institute of the Lithuanian Language, supported by the Lithuanian State Science and Studies Foundation) there were 23 interviews with journalists collected. Most journalists are of an opinion that language is not exposed to any threats since the present situation has resulted from the natural language development, any evils are a matter of fashion and tend to pass, the preservation of language is more related to the preservation of the nation rather than language change; some consider tough language regulation as a major threat.
Some journalists tend to partially support language supervision; however, the majority of them are in favour of a different approach to it. Current language policy is mostly criticised for inappropriate measures: the respondents would prefer an educational approach, more attractive forms to the existing control. The language policy, according to them, should be more flexible and more usage-oriented.
Summarising the approaches of the respondents to the above issues, there has been a remarkable consistency noticed: those who see threats to language also, at least partially, approve of its supervision; those who disprove of its supervision do not see any threats. A large group of the respondents in favour of the language supervision have pointed out that they do not see threats. Therefore, the awareness
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Page 17of language threats works as a factor for language supervision; on the other hand, the approval of language supervision is not necessarily based solely on the threats. Such conclusions might be relevant for discussing language policy in target groups. The conclusions are indicative that to encourage language users to support the currently implemented language policy, the (sole) factor of threats and language security is insufficient.
LAIMA NEVINSKAITĖ
Lietuvių kalbos institutas
P. Vileišio g. 5, LT-10308 Vilnius
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