Page 1LIETUVIŲ KALBOS SANDAROS TYRINĖJIMAI
LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI, XXVI (1987)
BONIFACAS STUNDŽIA
DE LA ACENTOLOGÍA DE J. BALČIKONIS
Balčikonis se interesaba por la acentología, como por la mayoría de las demás áreas de la lingüística, desde una perspectiva práctica: era un apasionado promotor del cultivo de la lengua y un lexicógrafo singular. Mientras impartía el curso de lengua lituana en el Seminario de Maestros de Panevėžys entre 1919 y 1924, familiarizaba a los futuros maestros con los fundamentos de la acentología y les inculcaba hábitos de acentuación correcta. En una carta abierta al ministro de Educación publicada en 1927 (I 75)1, se quejaba del deficiente lenguaje teatral y señalaba también varios errores de acentuación (medžiagos, išmokyti). En las conferencias que dio por la radio de Kaunas entre 1929 y 1934, corregía los errores más conocidos de léxico, formación de palabras y acentuación. Desde 1935, J. Balčikonis fue miembro de la comisión de la sección de acentuación y pronunciación de la Sociedad de la Lengua Lituana. También corrigió errores de acentuación más adelante, en diversas ocasiones: en artículos y reseñas, y en su labor pedagógica. Al convertirse en editor del «Diccionario de la lengua lituana», se esforzó mucho por enriquecer el fichero con palabras auténticas de distintas localidades de Lituania. En más de un artículo, al exhortar al público en general a recopilar los tesoros de la lengua viva, pedía que le enviaran observaciones sobre su acentuación y significado.
J. Balčikonis debe considerarse el mayor y probablemente más consecuente continuador de la tradición de J. Jablonskis. Se basaba en Jablonskis y promovía su autoridad no solo al corregir errores lingüísticos, sino también al impartir cursos de lengua lituana a futuros maestros. Esto se aprecia con especial claridad en las conferencias de Balčikonis publicadas en el tomo 2 de «Rinktinių raštų», donde se dedica cierto espacio a cuestiones de acentuación. El acento se define como «la elevación de la voz en una sílaba» (II 5); compárese con la definición de la gramática de J. Jablonskis de 1922: «la elevación de la voz al pronunciar una palabra es su acento» (RR I 189). En las conferencias impartidas después de la Gran Guerra Patria, «el acento de la palabra no se denomina elevación de la voz, sino pronunciación más firme (del comienzo o del final de una vocal o un diptongo)» (II 294). J. Balčikonis, al igual que J. Jablonskis, todavía no emplea el término «entonación»: el acento también designa la entonación; sin embargo, por lo general se distinguen los conceptos de acento y entonación: el acento grave indica la brevedad de la sílaba, el agudo, su cantidad larga con entonación descendente, y el circunflejo, su cantidad larga con entonación ascendente. Siguiendo la gramática de J. Jablonskis de 1901, en los apuntes de las conferencias impartidas en el Seminario de Maestros de Panevėžys marca con ´ la vocal breve i, u + R; más adelante, al igual que J. Jablonskis en su gramática de 1922, adopta la tradición de F. Kuršaitis y empieza a usar el acento grave. También se menciona la función semántica del acento (por cierto, todos los ejemplos contraponen la entonación): aušta — aušta, mėrkti — merkti, etc. (II 8).
1 Skliausteliuose nurodoma J. Balčikonio „Rinktinių raštų“ (V., 1978, 1982) tomas ir puslapis. Kai kalbama apie J. Jablonskį, vartojama santrumpa RR, žyminti jo „Rinktinius raštus“ (V., 1957, 1959).
19
Page 2J. Balčikonis empleaba el término paradigma para referirse al tipo de acentuación. Por cierto, el lingüista no estuvo de acuerdo hasta el final de su vida con la clasificación actual de los tipos de acentuación, que se impuso tras el estudio de K. Būga publicado en el primer fascículo del LKŽ. Al igual que J. Jablonskis antes de 1925, seguía el esquema de Kuršaitis-Jaunius, pues sostenía que era más adecuado para la lengua de nuestros días (I 387—388).
Aunque, como ya se ha dicho, J. Balčikonis seguía a Jablonskis (en particular, su gramática de 1922), los apuntes de las conferencias mencionados presentan también ciertas diferencias de acentuación, si bien menores. Esto se aplica especialmente a los pronombres, los adjetivos pronominales y los participios de voz activa. Así, J. Balčikonis propone las variantes: para los pronombres jis, ji, tas, ta, šis, ši, instrumental singular juõ (juo), ją (ją), etc., acusativo plural juõs (juos), jąs (jas), etc.; para tokia, kokia, etc., dativo singular tókiai, tokiái ir tokiai. La gramática de J. Jablonskis de 1922 presenta las primeras formas y solo señala que en algunos lugares se pronuncian de otro modo; el dativo singular tokiai aparece con dos acentuaciones (tókiai ir tokiai; gramática de 1901). J. Balčikonis acentúa en la primera sílaba el dativo singular de los adjetivos pronominales (jaũnajam, didžiãjam), mientras que considera variante la acentuación más característica jaunãjam (jaunámjam), propuesta ya después de la guerra (II 34). J. Jablonskis acentuó siempre la penúltima sílaba: didžiãjam (gram. de 1901, RR I 84), didžiãjam (gram. de 1922, RR I 211). J. Balčikonis acentuaba los participios de presente de voz activa en el paradigma acentual 3,2 salvo el nominativo singular femenino nešanti, y en el paradigma 1, salvo el dativo singular masculino nešančiam. J. Jablonskio también los acentuaba de modo parecido, con la excepción del locativo singular, que solo tiene el paradigma 1 (sūkancíame, sūkancíoje). J. Balčikonis acentúa el numeral šiñtas según el segundo paradigma acentual; Jablonskis, según el cuarto (el paradigma 2 solo como variante).
J. Balčikonis escribió también varios artículos dedicados específicamente a la acentuación. En uno de ellos, publicado en 1938, sostiene que la forma apropiada para la lengua estándar es próc entas, y no proceñtas; en otro, escrito en 1960 y publicado en «Rinktiniuose raštuose» a partir del manuscrito (I 354—357), analiza la acentuación de los verbos prefijados (en términos de Balčikonis, «provistos de prefijo»). Tras señalar que «el traslado del acento al prefijo hace que el presente difiera del pretérito» (I 355), el autor intenta distinguir las clases fonomorfológicas de verbos del presente que retraen el acento al prefijo de las que no lo hacen. Probablemente habría sido más provechoso buscar aquí semejanzas y diferencias entre la acentuación de las formas de ambos tiempos; seguramente J. Balčikonis también lo habría hecho (se ve claramente que el artículo está inconcluso), pero los datos que presenta por sí solos ya son valiosos. Cabe añadir que el artículo ya emplea el término «entonación».
El trabajo más importante y, sin duda, más valioso del lingüista sobre acentología es el artículo «Adjetivos con el sufijo -inis y su acentuación», escrito en 1951 (I 201—207). En él, J. Balčikonis, basándose en abundantes datos de diversos dialectos («la lengua viva»), formula una regla muy sencilla que, en esencia, sigue vigente 3: «acentuar el sufijo si [los adjetivos. — B. S.] se forman a partir de palabras acentuadas en la terminación; acentuar la raíz (el tema) si se forman a partir de palabras acentuadas en la raíz (el tema)» (I 205). Según la misma regla, también deben acentuarse los sustantivos con el sufijo -ininkas. En el artículo
2 Abreviatura a.p. = paradigma acentual (tipo de acentuación).
3 Plg. Laigonaitė A. Lietuvių kalbos akcentologija. — V., 1978, p. 58.
20
Page 3encontraremos la acertada observación de que los žemaitis y los aukštaitis occidentales más próximos a ellos tienden a generalizar el acento en el tema predesinencial, pero en ningún dialecto faltan desviaciones de la regla ni fluctuaciones en algunos vocablos, y una misma persona puede acentuar de dos maneras. Sin embargo, lo más original, que puede desarrollarse hasta llegar a generalizaciones teóricas de mayor alcance, es la observación de J. Balčikonis de que no percibimos como incorrecta la acentuación irregular de un adjetivo con el sufijo -inis desconocido en la lengua viva, mientras que, si se trata de una creación de la lengua viva, el acento inusual salta inmediatamente a la vista (I 206). Al parecer, J. Balčikonis intuía que las palabras nuevas no siempre tienden a respetar las reglas de acentuación establecidas. Así lo muestran las observaciones dialectales. En general, la elección del paradigma acentual con que se acentúa una palabra concreta depende también de si al hablante le resulta habitual, «propia», o inusual, «ajena». Aquí llegamos ya a cuestiones de pragmática que podrían tratarse por separado (véase «Mūsų kalba», 1985, n.º 6, p. 9).
También conviene decir unas palabras sobre otras observaciones interesantes de Balčikonis. Al parecer, fue el primero en señalar que los singularia tantum de acento radical, cuando se emplean en sentido figurado en plural, pasan a llevar acento desinencial; por ejemplo, auksas, bet knyga su auksais (I 275, 286).
El credo de toda la actividad lituanística de Balčikonis, al igual que la de Jablonskis, su principio fundamental, era basarse en los hechos de la lengua viva. Así, ya en 1928, al reseñar «Trumpą lietuvių kalbos kirčio mokslą» de V. Kamantauskas (Kaunas, 1928), señala que el adjetivo aiškus pertenece en unos dialectos al primer patrón acentual y en otros al cuarto (I 100): incluso cuando critica, Balčikonis busca siempre apoyo en la lengua viva de los dialectos. No obstante, el lingüista también era bastante cauteloso con los datos dialectales: «no siempre es posible basarse únicamente en lo que hay ahora en los dialectos; encontramos muchas cosas allí alteradas» (I 95). Por tanto, también aquí hay que separar el grano de la paja. A menudo ayuda a hacerlo el principio de la analogía, en el que se apoya J. Balčikonis, por ejemplo, al criticar, ese mismo año 1928, a S. Dabušis, quien proponía para la lengua estándar la forma lietùvys – lietùvį (esta acentuación se conoce entre los aukštaitis meridionales y sus vecinos): si junto a Raguvà, Šeduvà (también puede añadirse Linkuvà y otros) tenemos ragùvis, šedùvis (y linkùvis …), entonces junto a Lietuvà debería estar lietùvis (I 95). El adjetivo lietuviškas también muestra esta forma de base. Los adjetivos con este sufijo, como afirma más adelante el investigador, conservan el acento y el contorno tonal de la raíz de la palabra base (bróli – bróliškas, sėserì – sėserìškas, galvìją – galvìjiškas, etc.). En otro lugar, también se razona que, ocasionalmente, el acento puede nivelarse según la acentuación de palabras de significado cercano (I 206).
Sin embargo, la aplicación de la analogía dista mucho de producir siempre los resultados esperados. Así, se puede argumentar con igual éxito que hay que acentuar pròcentas ir proceñtas; compárense los préstamos de estructura idéntica que admiten dos acentuaciones: brãvoras ir tavõras, sliẽsorius ir totòrius, ùbagas ir nabãgas. Al proponer en un artículo escrito en 1938 la forma normativa pròcentas, J. Balčikonis se apoyaba en la tradición: según él, la variante proceñtas se estaba difundiendo recientemente (I 161–162). Sin embargo, en este caso, al parecer, habría sido conveniente admitir las variantes pròcentas | proceñtas; compárense ãdventas|adveñtas, tãlentas|taleñtas, etc. Por otra parte, según muestran las observaciones preliminares de la lengua estándar coloquial actual, algunos préstamos trisílabos tienden a generalizar el acento en la primera sílaba; así pues, la propuesta de J. Balčikonis resulta ser prometedora.
21
Page 4Al hablar de la retracción y el desplazamiento del acento en los dialectos, J. Balčikonis se equivocaba de vez en cuando. Así, en 1928 consideró que las variantes progą, odą, rūšis presentaban un desplazamiento erróneo del acento a la sílaba final (I 95). Incluso intenta formular una especie de regularidad: los dialectos que conservan el acento en la sílaba final «tienden, por una razón desconocida, a desplazar a la sílaba final el acento de toda palabra llegada de otra parte» (I 95), por ejemplo, lietūvis → lietuvỹs. No hay que sorprenderse demasiado de estos errores: incluso hoy se confunden la retracción o el desplazamiento del acento con las diferencias entre patrones acentuales⁴. En cuanto a variantes del tipo lietuvỹs, cabe señalar que aquí la forma con acento desinencial probablemente está relacionada con factores semánticos: el acento final del singular puede haberse generalizado a partir de la forma colectiva lietuviai; compárense latviai, lenkai, vokiečiai, etc.⁵ Otro ejemplo: en la reseña del libro de V. Kamantauskas mencionado antes (I 100), se afirma que «la sílaba añadida a veces retrae el acento de la raíz a la sílaba final (širdžia, širdimi), y otras veces lo desplaza desde el final hacia el principio (pirštė, peilyje)».
Aunque sea brevemente, también habría que hablar del léxico propio, cuya normalización recibió mucha atención de J. Balčikonis. En más de un artículo y reseña, al defender las formas auténticas de los topónimos, indicaba también su acentuación correcta, por ejemplo: Daugai 2, Galšia 4, Juoda 3 (ne Júoda 1), Maišiagala 1, Širvintos 3ᵃ, Vilnia 1. J. Balčikonis no había comprobado personalmente todos los nombres y también se basaba en informantes, por desgracia no siempre competentes; por eso, en estudios onomásticos más recientes se han descartado algunas de sus correcciones, por ejemplo, formas como Bilsas 1, Griežūnė, Leité, Taurág-nas y otras (I 340, 372)⁶.
Quisiéramos señalar otra valiosa observación general de Balčikonis (I 372): no es correcto indicar el patrón acentual —2 o 4— de hidrónimos de tema en a, usados solo en singular y con raíz breve o circunfleja (Būktas, Klãnas, Brãdas y otros)⁷. No obstante, como señaló recientemente V. Vitkauskas⁸, en los dialectos que emplean el ilativo es posible determinar el patrón acentual de esos topónimos.
En un artículo publicado en 1965 en «Moksle ir technikoje», titulado «Ką neatidėliojant reikia daryti mūsų kalbos mokslui», Balčikonis escribió, entre otras cosas: «Sería muy útil transcribir fonéticamente textos dialectales completos… También hay que acentuar las canciones, los cuentos y otros materiales folclóricos al escribirlos» (I 379). El propio profesor contribuyó admirablemente a esta labor y dio ejemplo: en 1953—1954 anotó todas las canciones que conocía la cantante popular J. Jurkonienė, las transcribió, añadió la acentuación y preparó una publicación que apareció después de su muerte («Druskininkų dainos», V., 1972). Por cierto, las palabras se acentúan aquí no según la melodía, sino tal como se usan en la lengua hablada. Sigue siendo muy importante también en nuestros días registrar tantos textos dialectales auténticos como sea posible, —
4 Žr. Zinkevičius Z. Kirčio atitraukimas ir kirčiavimo paradigmos. — Kalbotyra, 1979, t. 30(1), p. 90—93.
5 Véase más ampliamente Stundžia B. Daugiskaitiniai asmenvardiniai oikonimai ir jų reikšmė linksniavimo bei kirčiavimo sistemų rekonstrukcijai. — Kn.: Lietuvių onomastikos tyrinėjimai (Lietuvių kalbotyros klausimai). V., 1981, t. 21, p. 192—193.
6 Las formas auténticas de estos hidrónimos son Bilsas, Griežūnė, Leitė, Taurãgnas; véase Vanagas A. Lietuvių hidronimų etimologinis žodynas. — V., 1981.
7 Taip daryta „Lietuvos TSR upių ir ežerų vardyne“ (V., 1963), kurį J. Balčikonis recenzavo (I 371—373).
8 Véase Mūsų kalba, 1985, n.º 5, p. 40—41.
22
Page 5esto también quedó de manifiesto en las ponencias y debates de la conferencia dedicada al centenario del nacimiento de J. Balčikonis.
En resumen, puede afirmarse que, al estudiar y normativizar la acentuación, J. Balčikonis: a) se guio por el principio de prioridad de la «lengua viva», heredado de J. Jablonskis y de otros miembros de la tradición; b) distinguió rigurosamente los hechos auténticos de los dialectos de los fenómenos surgidos posteriormente; c) aplicó con bastante acierto el principio de la analogía. Algunas observaciones sutiles de J. Balčikonis sobre la relación entre los paradigmas acentuales y la semántica, así como sobre las diferencias pragmáticas, pueden desarrollarse provechosamente en el futuro.
DE LA ACENTOLOGÍA DE J. BALČIKONIS
Resumen
Al investigar los problemas de acentuología, al igual que en su labor normativa, J. Balčikonis partió de la prioridad de la lengua viva, distinguió rigurosamente los hechos autóctonos de los dialectos de las innovaciones y aplicó hábilmente el principio de la analogía. En sus trabajos se presta atención a algunas cuestiones sutiles de la acentuación.