Page 1ACTA LINGUISTICA LITHUANICA
L (2004), 135–138
OBSERVACIONES
Remarks
MENUDENCIA 2
Rolandas Mikulskas (Acta Linguistica Lithuanica 48, 87) relaciona el adverbio v’įršū·n, registrado entre los samogitios (KrŠ), con el caso locativo de los dialectos de los aukštaitis orientales viršūn (actualmente se dice sobre todo v’įr.šū· ~ viršūo, āpsukū· ~ apsukuo, v’el.tu· ~ veltuo y muchas otras formas).
Esto es sumamente dudoso (cf. las formas usadas allí (KrŠ) y en otros lugares pàškūn., pàškuna·, šàl’īn., ž’ė.m’ie ~ žėmė(n): m’ėšk ž’ė.m’ie | n’ėkūnck, etc.). Aquí esa vocal larga u· parece apuntar a otra explicación.
La aparición de esta sonante n ya ha sido estudiada desde hace tiempo por los dialectólogos: Kazimieras Būga (Rinktiniai raštai 1, Vilnius, 1958, 397–398, 588; III 692–693), Zigmas Zinkevičius (Lietuvių dialektologija, Vilnius, 1966, 196–198; es una lástima que solo se presenten las formas transpuestas), Vladas Grinaveckis (Žemaičių tarmės istorija, Vilnius, 1973, 332–334) y el autor de estas líneas («Kelios pastabos dėl formų šų, sesų», Baltistica 2 (2), 1966, 205–207; Lietuvių kalbos tarmių morfoneminiai reiškiniai, Vilnius, 2001, 167–169).
En el paradigma, tras u·, en los samogitios meridionales son bastante comunes las formas šū·n ~ šuōn (= šuo), rūdū·n ~ rudūon (= ruduo), vā·kā·n ~ vaikāon (= vaikui), vāik’ū·n ~ vaikūon (= vaikui, bernui), pavā·sar’ū·n (ir pavā·ser’ū·n PVN) ~ pavāseriuon (pavaseriuo), bū·ndže ~ būonže (= buože), jū·nc ~ jūns (= jūs), v’ēltū·n ~ vēltuon (= veltui) VARN, UŽv, PVN, etc.; así también v’įr.šū·n habrá recibido esa n no etimológica de -u· (<-uou· hay siempre n (cf. autor, Baltistica 2 (2), 205–206) y difícilmente se habría añadido esa sonante tras el diptongoide u·⁴, como tampoco tras -ou < -uo en los samogitios septentrionales; en los samogitios occidentales no se ha añadido en ningún lugar tras -o· < -uo).
Vytautas Vitkauskas Lietuvių kalbos institutas P. Vileišio g. 5, 10308 Vilnius, Lietuva
Recibido el 07/04/2004
PEQUEÑECES 3
La sonante r puede ser dura o palatalizada; en los dialectos lituanos presenta a veces variación. He aquí esos casos: a. una parte de los dialectos aukštaitianos meridionales carece por completo de r’; algunos aukštaitianos de Vilna y de Utena endurecen la consonante ante vocales anteriores (Z. Zinkevičius, Lietuvių dialektologija, Vilnius, 1966, 153–156; Lietuvių kalbos atlasas II, mapa 87);
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PASTABOS
b. en algunos lugares se pronuncia como dura ante el diptongo reducido -ai: rai.kštė ‘raikštė’ Drsk, Rtn, krau.šis ‘kriaušius’ Kb, Vrn, krai.vas ‘kreivas’ Drsk, etc.;
c. en el grupo *rj > *ri > r: brau.na ‘briauna’ Užv, Krš, Krtv, krau.š’is (en la lengua estándar, kriaušis) Krš, Rdn, Tl, Eig, kruokt’ė ‘verkti’ (en la lengua estándar, kriokti) Tl, Rdn, Varn, Šv, Rt, rä.uš’es ‘riaušės’ Šv, Grdm, etc. Los préstamos se adaptan a estos: krū’ks (aukšt. krūkas), šrūps (en los žemaičiai del norte y los aukštaičiai, š’r’ūps | š’r’ūbas), krau.č’ūs ‘kriaučius, sastre’, krū’k’is ‘kriukis, muleta’ Krš, Krtv, Šauk, krū.k’is ‘íd.’ Rdn, Trš, Tl, etc.
Se conoce toda la zona de los žemaičiai donde *rjau, *rja, *rjo, *rju, *rjū evolucionan a rau, ro, ru, rū, sin que se endurezca ninguna r ante vocales anteriores (cf. aut., Lietuvių kalbos tarmių morfoneminiai reiškiniai, Vilnius, 2001, 158–161).
Los compiladores del tomo fonético del LKAII no habían previsto estudiar este fenómeno; la transcripción de los datos dialectales no estaba normalizada, por lo que ya se habían señalado antes muchas incertidumbres, pero todavía hoy persiste la confusión. Por ejemplo, la palabra sukrokė del LKŽXIX 626 (dial. sùkruok’į Krš) se corrige a sukriokė (R. Mikulskas, Acta Linguistica Lithuanica 48, 87), mientras que krū’kas Klvr se clasifica con kriūko1, aunque tampoco puede haber allí ningún endurecimiento de r (salvo que se tratara de algo extraordinario).
Así pues, el problema de *rj + a, a˙, u, u˙ sigue relacionándose con el endurecimiento y la palatalización de r, aunque aquí se trata de la desaparición de la antigua *i y de la analogía que se manifestó posteriormente (cuando en los dialectos se generalizaban únicamente rau, ro˙, ru, ru˙ o r’au, r’o, r’u, r’u˙). En cada caso hay que profundizar en la estructura y el sistema de los dialectos.
Vytautas Vitkauskas Instituto de la Lengua Lituana P. Vileišio g. 5, 10308 Vilnius, Lietuva
Recibido el 2004 04 07
¿PUEDE SIGNIFICAR ALGO UN LUGAR VACÍO?
En el artículo del profesor Vladas Žulys, «Sobre el supuesto nexo cero» (Acta Linguistica Lithuanica 48, 177–184), se polemiza con la Dabartinės lietuvių kalbos gramatika (Vilnius, 1994), en la que oraciones como Oras gražus se consideran portadoras de un nexo cero. El autor del artículo considera que el término «nexo cero» (y, en general, «formas cero») es defectuoso. Esa opinión es respetable. Solo quisiera decir algo sobre los argumentos con que se intenta fundamentarla.
El primero es una afirmación atribuida a Immanuel Kant: Niekas neturi požymių. El autor añade: Nieku plaukai neauga. Si una clase está vacía, no contiene ningún elemento, y solo los elementos pueden tener propiedades. Por tanto, sería lógicamente contradictoria la afirmación: Nors jungties ir nėra (nada), pero tiene tiesioginės nuosakos esamojo laiko reikšmę (una propiedad) (p. 178).
Al aceptar las reglas del juego propuestas por el autor del artículo —dejar a la teología el recurso a las autoridades—, no mencionaré ninguno de los numerosos trabajos escritos sobre las formas cero. Las afirmaciones lógicas citadas son correctas, pero no contradicen en absoluto la concepción del cero presentada en la Gramática. El cero lingüístico no es un objeto o elemento empírico inexistente, equivalente a la nada. Este término designa la ausencia del exponente formal de un miembro del paradigma gramatical, ausencia que, debido a
1 por comodidad se evitó explicar las variantes krūko, kruko, kriūko de Mikulskas, así como los cambios vašas (ni siquiera el imposible ašas), ą˙nčas, ūnčas, vō˙ṙšos, lō˙rsas (véase R. Mikulskas, Acta Linguistica Lithuanica 46, 85).