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HARALD BICHLMEIER

Academia Sajona de Ciencias de Leipzig

Martin-Luther-Universität Halle-Wittenberg

Ámbitos de investigación: onomástica (toponimia), fonología histórica de las lenguas germánicas, lingüística indoeuropea, textos aljamiados.

DOI: doi.org/10.35321/all83-07

ANOTACIONES SOBRE LOS NOMBRES DE RÍOS LITUANOS LIĖKĖ, LIEKĄ Y SU FAMILIA

Algunas observaciones sobre Liėkė, Lieką y otros hidrónimos de la misma familia léxica

ANOTACIÓN

Los nombres de ríos lituanos Liėkė, Lieką (y su familia) aparecen ocasionalmente en el marco de las investigaciones sobre la hidronimia «paleoeuropea». Tradicionalmente se les atribuye una etimología basada en la raíz protoindoeuropea *(h₁)leik- ‘curvar, doblar’. Sin embargo, probablemente esta raíz nunca existió; al menos, no está documentada en el vocabulario apelativo de ninguna lengua indoeuropea. En consecuencia, aun si la raíz protoindoeuropea *(h₁)leik hubiera existido, en realidad tampoco se le puede atribuir significado alguno. Por tanto, parece más razonable derivar los dos nombres de ríos lituanos de la raíz protoindoeuropea *uleikʷ- ‘estar líquido, humedecer’. La conexión con el material léxico báltico es difícil, pero posible.

Al mismo tiempo, respecto al nombre del río Lech, para cuya etimologización también se han invocado las dos raíces mencionadas, hay que señalar que no puede derivarse de la raíz protoindoeuropea *(h₁)leik, porque probablemente ni siquiera existió, pero que también debe descartarse la raíz protoindoeuropea *uleikʷ por razones fonológicas. Más bien, este nombre es una formación celta con el significado «el cubierto de piedras (losas), el pedregoso»: protoindoeuropeo *pḷ(h₂)k-(m)neh₂- > céltico antiguo *φlikkā- > celta antiguo *likkā.

Como resultado, cabe señalar que el lituano Liėkė, Lieką etc. y el alemán Lech no tienen ninguna relación etimológica.

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HARALD BICHLMEIER

PALABRAS CLAVE: hidronimia paleoeuropea, nombres celtas de cursos de agua, nombres lituanos de cursos de agua, «falsos amigos».

ANOTACIÓN

Los nombres de ríos lit. Liėkė, Liekà (y sus congéneres) se mencionan a veces en trabajos dedicados a la llamada «hidronimia paleoeuropea». Tradicionalmente se les atribuye una etimología basada en una raíz PIE *(h₁)leik- «doblar». Sin embargo, esta raíz probablemente nunca existió; al menos, no parecen existir descendientes suyos en el léxico apelativo de ninguna lengua indoeuropea. Por tanto, a la raíz —si es que alguna vez existió— no se le puede atribuir ningún significado. Así pues, parece más apropiado derivar los nombres lituanos de ríos de la raíz PIE *uleikᵘ- «humedecer, estar líquido».

Paralelamente, el nombre del río Lech (un río de Austria y Baviera) también fue analizado a partir de las dos raíces mencionadas, la PIE *(h₁)leik- «doblar» y la PIE *uleikᵘ- «humedecer, estar líquido». Como se acaba de mencionar, la primera, sin embargo, nunca existió, y la segunda no puede ser el punto de partida por razones fonológicas. El nombre del río Lech se basa en una formación celta «el que tiene piedra(s) (en forma de placa)»: PIE *pl̥(h₂)k-(m)neh₂- > PCelta. *(q)likkā-.

Así pues, queda claro que los nombres de ríos lit. Liėkė, Liekà, etc., y germ. Lech no tienen una etimología común.

PALABRAS CLAVE: hidronimia paleoeuropea, hidronimia celta, hidronimia lituana, «falsos amigos».

1. INTRODUCCIÓN

Los dos nombres de ríos lit. Liėkė, Liekà y sus congéneres aparecen en diversos lugares de la bibliografía sobre las capas más antiguas de los nombres de cursos de agua de Europa, es decir, sobre la «hidronimia paleoeuropea». En determinadas condiciones también podría establecerse una relación entre estos nombres y el nombre del río Lech, que fluye de Austria a Baviera y allí desemboca en el Danubio; de hecho, así se hizo en la bibliografía antigua. El objetivo del presente artículo es investigar si tal relación está justificada.¹

¹ Agradezco a los dos revisores anónimos del artículo sus observaciones y sugerencias, que ayudaron a disipar malentendidos y, en general, a mejorar el artículo.

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Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII

Observaciones sobre los nombres de ríos lit. Liĕkė, Liekā y su familia

2. LA FAMILIA DE NOMBRES LITUANA

2.1. Para la etimologización y, en última instancia, para los demás nombres que deben relacionarse, hay que partir del lit. lieknas (también lieknas m. ‘terreno de pradera pantanoso, cenagoso y turboso’, liėkna (también lieknā) f. ‘pradera pantanosa situada en una zona baja’. Probablemente también pertenece a esta familia el lit. lāikšės (1) f. ‘gran pantano cubierto de matorral’ (para más información sobre la etimología, véase abajo § 3).

2.2. En cuanto a los nombres que pertenecen a esta familia, hay que cotejar varias listas entre sí:

Además de la bibliografía lituana ‘clásica’ (especialmente Savukynas et al. 1963, Vanagas 1970, 1981, 1981a), cabe mencionar, por ejemplo, una lista citada en SEJL² (2018–2020) s.v. lāikšės (en LED 656 s.v. lāikšės, en cambio, no se citan los nombres de masas de agua, sino en LED 696 s.v. lieknas), aunque la comparación con la Lietuvos vietovardžių geoinformacinė duomenų bazė (http://lkiis.lki.lt/lietuvos-vietovardziu-geoinformacine-duomenu-baze; en lo sucesivo LVGDB) hace que la asignación de los nombres a objetos geográficos realizada allí parezca en ocasiones cuestionable.

2.3. Según Smoczyński, existen los siguientes nombres construidos sobre la raíz lit. leik–/liek–:

2.3.1. Nombres de ríos derivados de una base leik–/liek–:

a) Derivaciones:

Liėke (2),² Liėkė (4),³ Liekā (4);⁴

b) Compuestos:

Lēikupis (1).⁵

2.3.2. Nombres de ríos derivados de una base leikn–/liekn–:

a) Derivaciones:

² Véase Savukynas et al. 1963: 91; no figura en Vanagas 1970; véase Vanagas 1981: 189; Vanagas 1981a: 59; no figura en LVGDB.

³ Véase Savukynas et al. 1963: 91; no figura en Vanagas 1970; véase Vanagas 1981: 189; Vanagas 1981a: 59; no figura en LVGDB.

⁴ Véase Savukynas et al. 1963: 89; Vanagas 1970: 46; Vanagas 1981: 185, 189; Vanagas 1981a: 59; no figura en LVGDB.

⁵ Compárese Savukynas et al. 1963: 89; Vanagas 1970: 241; Vanagas 1981: 189; Vanagas 1981a: 59; no figura en LVGDB.

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Liekšna (1);⁶ 7x en LVGDB, entre ellos ningún nombre de masa de agua: 116597⁷ (prado), 116664 (prado), 116866 (prado), 117072 (prado), 117766 (prado), 117807 (prado), 118043 (bosque).

Liekšnas (1; 4x)⁸.

Liekšnas (2; 3x);⁹ 5x en LVGDB, entre ellos ningún nombre de masa de agua: 116808 (prado), 117138 (prado), 117244 (prado), 117700 (prado), 117767 (prado).

b) Compuestos: Liekšnupalis,¹⁰ Liekšnupis,¹¹ Pusiáulieknis.¹²

2.3.2. Topónimos procedentes de una base liekn-/liekn-:

a) Derivados: Liek̨niai¹³ (en LVGDB como nombre de una parte de una finca [118387]); Liek̨nėlis,¹⁴ Ūžliek̨nė (aparentemente un nombre de bosque),¹⁵ Ūžliek̨nis,¹⁶ Ūžliek̨niai (1)¹⁷ (11748);

b) Compuestos: Liek̨nag̨ala,¹⁸ Jūodliek̨nis,¹⁹ Šilaliek̨nis.²⁰

2.4. En la lista mencionada de Smoczyński no figura el Liek̨a citado regularmente en la literatura hidronímica, y tampoco está registrado en LVGDB ni en la literatura lituana «clásica» sobre el tema. Según el estado actual de la investigación, hay muchos indicios de que el nombre de masa de agua lituano Liek̨a

⁶ Compárese Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1970: 36; Vanagas 1981: 190.

⁷ Las cifras aquí mencionadas y las que siguen son los geocódigos asignados a los distintos objetos geográficos en LVGDB.

⁸ Compárese Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1970: 36, 115; Vanagas 1981: 190; forma del nombre con acento agudo no registrada en LVGDB.

⁹ Compárese Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1970: 36; Vanagas 1981: 190.

¹⁰ Compárese Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1970: 89; Vanagas 1981: 190; no figura en LVGDB.

¹¹ Compárese Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1970: 235; Vanagas 1981: 190; no figura en LVGDB.

¹² Compárese Savukynas et al. 1963: 130; Vanagas 1970: 254, 256; Vanagas 1981: 269; no figura en LVGDB.

¹³ No aparece en Savukynas et al. 1963; no aparece en Vanagas 1970; no aparece en Vanagas 1981.

¹⁴ Cf. Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1970: 115; Vanagas 1981: 190; no aparece en LVGDB.

¹⁵ Cf. Savukynas et al. 1963: 181 (Ūžliek̨nės ūpis); Vanagas 1970: 272 (Ūžliek̨nės ūpis); Vanagas 1981: 356 (Ūžliek̨nės ūpis): sobre el nombre del bosque Ūžliek̨nė; no aparece en LVGDB.

¹⁶ No aparece en Savukynas et al. 1963; no aparece en Vanagas 1970; no aparece en Vanagas 1981; no aparece en LVGDB.

¹⁷ No aparece en Savukynas et al. 1963; no aparece en Vanagas 1970; no aparece en Vanagas 1981.

¹⁸ No aparece en Savukynas et al. 1963; no aparece en Vanagas 1970; no aparece en Vanagas 1981; no aparece en LVGDB.

¹⁹ No aparece en Savukynas et al. 1963; cf. Vanagas 1970: 251, 256; no aparece en Vanagas 1981; no aparece en LVGDB.

²⁰ Cf. Savukynas et al. 1963: 185; Vanagas 1970: 239, 247; Vanagas 1981: 331; no aparece en LVGDB.

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Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII

Observaciones sobre los nombres de ríos lituanos Liëke, Liekà y su familia

se trata de un Ghostname que quizá se base en una errata de Leikà. Por el momento no se puede determinar quién lo introdujo primero en la discusión científica.

Como complemento de la lista mencionada anteriormente, en LVGDB se registran las siguientes derivaciones u onimizaciones de los apelativos lituanos liėknas, liėkna:

2x Liek̇nalis (2):21 116716 (Wiese), 116824 (Wiese);

Lieknāle (2):22 116997 (Acker);

Liek̇nai (2):23 116697 (Viehweide);

Liek̇iai (2):24 76426 (Dorf);

4x Liek̇nos (1):25 117693 (Wiese), 117701 (Wiese), 117506 (Sumpf), 117507 (Wiese);

Liek̇niniai pašėdžiai:26 116394 (Wiese);

3x Liek̇nė (2):27 116370 (Wiese), 116395 (Wiese), 116613 (Wiese);

Liek̇nės (2):28 116711 (Wiese).

2.5. Además, en la bibliografía sobre los nombres de masas de agua de Lituania se mencionan algunos nombres de masas de agua que no figuran ni en Smoczyński ni en LVGDB, a saber, dos apariciones de Liekupis29, así como una aparición de cada uno de Liekaitis, Liekaitė, Liėkno upalis y Lieknėlių rãvas.

2.6. Por el momento no está claro cómo surgió la discrepancia entre los datos de la base de datos y los datos —siempre que se refieran a nombres de masas de agua— de los libros de nombres.

2.7. Además, entre otros, Udolph (1990: 116) relaciona también con este grupo dos nombres de masas de agua con una forma radical en grado cero, lituanos Li̇kupis, Likupỹs. Para ello (y para los nombres con Liek-, Leik-), Udolph cita, entre otros, también a Vanagas

21 Nicht in Savukynas et al. 1963; nicht in Vanagas 1970; nicht in Vanagas 1981.

22 Nicht in Savukynas et al. 1963; nicht in Vanagas 1970; nicht in Vanagas 1981.

23 No aparece en Savukynas et al. 1963; no aparece en Vanagas 1970; no aparece en Vanagas 1981.

24 No aparece en Savukynas et al. 1963; no aparece en Vanagas 1970; no aparece en Vanagas 1981.

25 No aparece en Savukynas et al. 1963; no aparece en Vanagas 1970; no aparece en Vanagas 1981.

26 No aparece en Savukynas et al. 1963; no aparece en Vanagas 1970; no aparece en Vanagas 1981.

27 No aparece en Savukynas et al. 1963; no aparece en Vanagas 1970; no aparece en Vanagas 1981.

28 No aparece en Savukynas et al. 1963; no aparece en Vanagas 1970; no aparece en Vanagas 1981.

29 Compárese Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1981: 189.

30 Compárese Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1970: 76; Vanagas 1981: 189.

31 Compárese Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1970: 76; Vanagas 1981: 189.

32 Compárese Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1970: 270; Vanagas 1981: 190.

33 Compárese Savukynas et al. 1963: 91; Vanagas 1970: 272; Vanagas 1981: 190.

34 Compárese Savukynas et al. 1963: 92; Vanagas 1970: 241, 244; no aparece en LVGDB.

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1981: «185, 189 y ss. – sin embargo, las formas con Lik se encuentran en la p. 191 y allí no se relacionan de ningún modo con los nombres con Liek-, Leik; tampoco se considera probable una relación con el nombre personal lituano Likas; en cambio, allí mismo aparece como posible una relación con el verbo lituano likti. Sin embargo, una relación de los nombres de cursos de agua con el lituano likti ‘quedarse, quedar, permanecer vivo, abandonar, dejar atrás’ no es una propuesta especialmente evidente. Esto parecería más plausible en una región donde los ríos desaparecen durante la estación seca: allí «el río que permanece (a pesar de la sequía) (es decir, que sigue llevando agua)» constituiría un motivo de denominación comprensible. Para el Báltico, por el momento, se trata más bien de un escenario improbable.»

Por tanto, la conexión solo puede clasificarse como una posibilidad remota.

2.8. Así pues, resumido en una tabla, se obtiene el siguiente panorama:

Name SEJL² LVGDB Savukynas et al. 1963 Vanagas 1970 Vanagas 1981 Vanagas 1981a Juódliek­nis + (ON) – – – – – Leikà + (FIN) – 89 46 185, 189 59 Liekáitė – – 91 76 189 – Liekáitis – – 91 76 189 – Leikupis + (FIN) – 89 241 189 59 Liẽkė + (FIN) – 91 – 189 59 Liekė̃ +(FIN) – 91 – 189 59 Liẽkiai – 76426 (Dorf) – – – – Liẽkna + (FIN) 116597 (Wi), 116664 (Wi), 116866 (Wi), 117072 (Wi), 117766 (Wi), 117807 (Wi), 118043 (Wa) 91 36, 115 190 – Liẽknagala + (ON) – – – – – Liẽknai – 116697 (Vw) – – – – Liek­nãlė – 116997 (A) – – – – Liek­nãlis – 116716 (Wi), 116824 (Wi) – – – – Liẽknas + (FIN) 116808 (Wi), 117138 (Wi), 117244 (Wi), 117700 (Wi), 117767 (Wi) 91 36 190 –

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Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII

Notas sobre los nombres de los ríos lituanos Liėkė, Liėką y su familia

Name | SEJL² | LVGDB | Savukynas et al. 1963 | Vanagas 1970 | Vanagas 1981 | Vanagas 1981a Liėknė | – | 116370 (Wi), 116395 (Wi), 116613 (Wi) | – | – | – | – Liėknėlių rāvas | – | – | 91 | 272 | 190 | – Liėknėlis | + (ON) | – | 91 | 115 | 190 | – Liėknės | – | 116711 (Wi) | – | – | – | – Liėkniaĩ | + (ON) | 118387 (Ht) | – | – | – | – Liėkniniai pasėdžiai | – | 116394 (Wi) | – | – | – | – Liėkno upālis | – | – | 91 | 270 | 190 | – Liėknos | – | 117693 (Wi), 117701 (Wi), 117506 (Su), 117507 (Wi) | – | – | – | – Liėknupalis | + (FlN) | – | 91 | 89 | 190 | – Liėknupis | + (FlN) | – | 91 | 235 | 190 | – Liėkupis | – | – | 91 | – | 189 | – Pusiālieknis | + (FlN) | – | 130 | 254, 256 | 269 | – Šilalieknis | + (ON) | – | 185 | 239, 247 | 331 | – Užlieknė | + (ON), genauer: Wa | – | 181 (Užlikenės ūpis) | 272 (Užlikenės ūpis) | 356 (Užlikenės ūpis) | – Užliekniai | + (ON) | 117748 | – | – | – | – Užlieknis | + (ON) | – | – | – | – | –

Abreviaturas: A – campo, FlN – nombre de río, Ht – parte de una granja, ON – nombre de lugar, Su – pantano, Vw – pasto para ganado, Wa – bosque, Wi – prado

2.9. En la sinopsis tabular se hacen evidentes otras discrepancias: sorprende cuántos topónimos (en sentido amplio) no están registrados en LVGDB. En algunos casos se establecen asignaciones distintas; así, por ejemplo, Liėknėlis es considerado por SEJL² un nombre de lugar, mientras que en la bibliografía especializada lituana se considera un nombre de curso de agua. Aquí todavía queda bastante por revisar minuciosamente; posiblemente alguna que otra forma onomástica resulte ser además un Ghostname.

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3. SOBRE LA ETIMOLOGÍA DEL LITUANO LIEKĖ, LIEKĄ ETC.

3.1. En el contexto de la ‘hidronimia paleoeuropea’ suelen mencionarse únicamente las dos formas más breves, lit. Liekė, Lieką. Hasta ahora se han atribuido a estos nombres dos etimologías diferentes, que se presentarán y sopesarán a continuación: una tradicional y otra más reciente.

Estrechamente entrelazada con la etimología de estos dos nombres fluviales está, por un lado, la cuestión de la etimología del nombre del río Lech, que fluye de Austria a Baviera, y, por otro, la de la etimología de una serie de nombres eslavos de ríos y regiones.

3.2. Como base derivativa compiten aquí en todos los casos dos raíces protoindoeuropeas, *uleikᵘ- ‘ser líquido, humedecer’ (propuesta más reciente) y *(h₂)leik- ‘curvar, doblar’ (concepción tradicional). Desde una perspectiva semántica, las derivaciones de ambas raíces parecen perfectamente adecuadas para designar cursos de agua: con seguridad reciben su nombre de una curvatura característica o de la abundancia de sus curvas el Chamb (ahd. Kamb [1058]; < ahd. *kamp- ← gall./proto-celta *kambo- ‘curvado’35),36 probablemente el Bogenbach (también topónimo Bogen; Baja Baviera; < ahd. Pogana, Bogana [ON: ca. 790 (copia de 1254)], GewN ahd. Bogana [882])37, quizá el Memel (lit. Nẽmunas), si la etimología tradicional es correcta,38 y quizá también el Elba, si finalmente debiera etimologizarse como protoindoeuropeo *h₂elh₂-bʰ(h₂)-o- ‘la que serpentea’ y no, al modo tradicional, como ‘la blanca’.39 Y las denominaciones basadas en raíces que significan ‘húmedo, mojado, líquido’ son, como es sabido, muy numerosas; compárese los diversos nombres alemanes de cursos de agua Neetze, Nette, Netze, que deben relacionarse con la raíz protogermánica *nat- ‘mojado’,40 en Austria, el Mattig (probablemente del [pre-]celta *madu-ko, de la raíz

35 Véase EDPC 186.

36 Véase DGNB 81 y ss.

37 Véase Prinz 2007: 158–164; DGNB 67; Wiesinger, Greule 2019: 101 y ss.

38 Véase al respecto Bichlmeier 2019: 49 y ss.; 2020: 130 y ss., en ambos casos con bibliografía anterior. Algo similar ya antes, presentando las dos propuestas etimológicas mencionadas por Bichlmeier, en Vanagas 1988: 28 y ss.

39 Véase al respecto Bichlmeier 2012, 2013; Bichlmeier, Blažek 2014, 2015; Scheungraber, Grünzweig 2014: 43–46 (en todos los casos con bibliografía adicional).

40 Véase DGNB 372, 374 y ss.

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Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII

Observaciones sobre los nombres de ríos lituanos Liẽkė, Lieką y su familia

uridg. *mad- ‘estar / volverse húmedo’ [LIV² 421]⁴¹ y probablemente también el Sava / Save, que con mayor probabilidad debe haberse formado a partir de – *sh₂eu̯ ‘verter, llover’ (cf. IEW 912; LIV² 545),⁴² etc.

3.3. Antes de abordar los posibles parientes extrabálticos, conviene explorar primero el parentesco intrabáltico de los nombres.

3.3.1. Por lo general, los dos nombres de ríos lituanos y su familia se relacionan con el lituano lieknas (también liėknas), m. ‘pantano, terreno de pradera pantanoso y turboso’; letón liekns, m. ‘bajío, pradera húmeda situada en una zona baja’; lituano liėkna (también lieknā), f. ‘pradera pantanosa situada en una zona baja’; letón liėkna, f. ‘pantano, depresión entre dos elevaciones, lugar húmedo y pantanoso en el bosque, bosque pantanoso, gran pradera húmeda’; letón liėkne, f. ‘pradera interminable a lo largo de la desembocadura de un río’. También pertenecería a este grupo el lituano laíkšės (1), f. ‘gran pantano cubierto de matorral’.⁴³

3.3.2. De las formas léxicas atestiguadas del lituano y del letón deben reconstruirse las siguientes formas predecesoras: báltico común *leiknā–/*laiknā–, *leikna–/*laikna–, *leikniā/*laikniā– y, finalmente, *laik-s-iā.

3.3.3. Desde el punto de vista semántico, esta relación no plantea ningún problema. Inicialmente, sin embargo, resulta problemática la entonación de la sílaba radical, pues al agudo del apelativo (que es el que aparece con mayor frecuencia) se opone un circunflejo en los nombres de cursos de agua. La diferencia se explica fácilmente si el agudo es original y se parte del báltico común *leik- (/*laik-) > báltico oriental primitivo *lēk. En tal caso, el circunflejo de los nombres de cursos de agua podría explicarse como resultado de una metatonía (métatonie douce) en el nombre de curso de agua lituano Liẽkė < báltico común *Leikiā, y que luego se transfirió al nombre de curso de agua lituano Lieką, donde la metatonía en realidad no podía producirse. La cuestión es ahora: ¿de dónde obtuvo la raíz el agudo primario en los apelativos? En realidad, aquí solo hay dos alternativas: o bien la raíz contenía en el

⁴¹ Cf. DGNB 340 s., Wiesinger, Greule 2019: 126.

⁴² Cf. Bichlmeier 2011: 65–74; Repanšek 2016: 121 s., Bichlmeier 2017, en cada caso con bibliografía anterior.

⁴³ Cf. LitEW 1: 332, 364 s.; Karulis 1992/2001: 523 s. (con una etimología obsoleta). En SEJL 350, Smoczyński añade al respecto: „Bez etymologii.“. – Sobre este punto, véase ahora fundamentalmente SEJL² (2018–2020), s.v. liėknas, laíkšės, donde ahora se prefiere en realidad la etimología basada en el uridg. *uleik̯u. Esta vinculación etimológica se remonta, en última instancia, a hace aproximadamente un siglo (algo que tampoco reconoció Bichlmeier 2010); cf. LitEW 1: 332, donde Fraenkel menciona la bibliografía anterior, pero rechaza esta propuesta. Sin embargo, tampoco Smoczyński ofrece una explicación para el agudo; en SEJL² (2018–2020), s.v. laíkšės, se lee: „Akut bez historycznego uzasadnienia.“, mientras que en LED 656, 696 (donde ahora también se considera el uridg. *uleik̯u como base) ni siquiera se plantea el problema.

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el indoeuropeo común un laríngeo, por tanto debe postularse como uridg. *(u)leiHᵏ⁽ᵘ⁾-,⁴⁴ o bien la formación presenta un grado alargado desarrollado (¿en el báltico interno?). En este caso habría que postular (pre)ur­bált. *(u)lei(H)ᵏ⁽ᵘ⁾-, aunque aquí resulta prescindible postular un laríngeo en la raíz. Según SEJL² (2018–2020), s.v. laĩkės, el «Akut bez historycznego uzasadnienia». Por tanto, cabe suponer que el autor también lo considera de algún modo analógico.

3.3.4. Puesto que la raíz tomada como base para la etimologización de los apelativos y, posteriormente, también de los nombres de lugares y de masas de agua solo permite de manera condicionada la aparición de un agudo, parece que los nombres conservan el estado más antiguo (con circunflejo), mientras que los apelativos se han renovado. Si este análisis es correcto, se trataría al menos de una situación llamativa.

3.4. ¿Qué ocurre entonces con la atestiguación de las dos raíces postuladas?

3.4.1. La raíz uridg. *uleikᵘestá bien atestiguada, por ejemplo en lat. liquēre ‘ser líquido’, liquidus ‘líquido’, etc. En cuanto a la presunta raíz uridg. *h₁leik- ‘doblar, curvar’, Bichlmeier (2010: 44f.) probablemente ya dijo lo necesario:

«La segunda posición [frente a la que sostiene que se trata precisamente de una continuación de la raíz uridg. *uleikᵘ; H.B.] la representan, por ejemplo, Anreiter (2005: 45; 2005a: 16; 2008: 150) y Anreiter/Haslinger/Roider (2000: 131), quien parte de una derivación del prerromano *lik- ‘curvar, doblar’ < idg. *(h₁)likde la raíz *(h₁)leik-, cf. el hidrónimo lituano Liėkė, Liekà (< *[h₁]loikʰēn₂, *[h₁]loikéh₂), de modo que el Lech sería ‘el curvado’. Esta es, en última instancia, la posición que ya defendía Pokorny. En principio, esto podría ser así, naturalmente; sin embargo, esta derivación presenta un defecto de consideración: esta raíz indoeuropea parece no estar atestiguada en el léxico apelativo, lo que en última instancia significa que su significado propiamente no puede determinarse.»

Y continúa allí mismo, p. 46:

«Por otra parte, esta raíz *uleikᵘofrece un punto de partida para la etimologización de los dos ríos lituanos mencionados, Liėkė, Liekà, que, habida cuenta de que las lenguas bálticas han experimentado precisamente el cambio fonético típico de las lenguas satem *-kᵘ- > -k,y por otra parte no hay ninguna palabra heredada en el

⁴⁴ Conviene señalar aún una posibilidad teórica que explicaría el tono agudo, aunque resulta poco convincente desde el punto de vista semántico: en principio, podría subyacer un compuesto opaco *leiH-h₃kᵘ-, compuesto de uridg. *leiH- ‘verter, derramar’ (LIV² 405f.) y *h₃ekᵘ- ‘divisar, ver’ (LIV² 297f.); sin embargo, el significado sigue siendo poco claro (‘¿que tiene aspecto de una colada?’). – Asimismo, una derivación *loiH-ko mostraría un laríngeo en la raíz mencionada, una formación paralela a uridg. *h₃roiH-ko/h₂- > conjuntamente. *ŕ̥ēka ‘río’ (de uridg. *h₃reiH- ‘bullir, arremolinarse’ (LIV² 305f.)), que también continúa, por ejemplo, en uridg. *h₃reiH-no- > urkelt. *rēno- (→ lat. Rhēnus), urgerm. *rīna- > alem. Rhein.»

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Anmerkungen zu den Flussnamen lit. Lieḱe, Lieḱā und ihrer Sippe

En báltico muestra un grupo inicial vl; por tanto, el indoeuropeo *#ul- > urbáltico (eslavo antiguo) *#lgilt, así como el urbáltico *laik(i̯)ārespectivamente *leik(i̯)ā- < el indoeuropeo *u̯loiku̯ieh₂, *u̯loiku̯eh₂respectivamente *uleiku̯ieh₂, *uleiku̯eh₂ pueden reconstruirse. Partiendo del significado de la raíz mencionado anteriormente, resultaría aproximadamente ‘humectación’, es decir, ‘el (curso de agua) que humedece’ o algo semejante.

3.4.2. A la luz de lo dicho en último lugar, también queda claro que la agrupación de nombres de aguas eslavos y bálticos realizada por Udolph (1990: 113–117), aceptada, por ejemplo, por Wiesinger (2014: 682), no demuestra nada (allí menciona, además de Lech, por ejemplo, el eslovaco Likava [1321 Lyka], el nombre croata de río y paisaje Lika⁴⁵, etc.), ya que los numerosos nombres citados del ámbito báltico y eslavo pueden o probablemente deben ser continuadores de esta misma raíz indoeuropea *uleikᵘ- ‘humedecer’; la propuesta de raíz «*leikᵘ- ‘fluir’», citada por Udolph (1990: 116) según Schmid 1975, es errónea o está superada. La única raíz indoeuropea *uleikᵘ- que todavía tiene continuaciones generales en iranio significa ‘dejar (atrás, alejándose), apartarse de’ (EDIV 307s.; LIV² 406s.; precisamente esta es la raíz en la que también se basa el lituano *l̥kti ‘se basa’, mencionado más arriba).

Queda, sin embargo, un defecto: la raíz indoeuropea *uleikᵘ- ‘humedecer’ no parece haber continuado en eslavo como apelativo.

Por tanto, esta raíz indoeuropea *uleikᵘ también debe subyacer, con una probabilidad rayana en la certeza, al único par de apelativos mencionado alguna vez en la discusión como argumento: lituano liekna f., letón liekņa f. ‘prado pantanoso’.

⁴⁵ Este nombre (o, mejor dicho, toda la familia de nombres) encierra un problema que hasta ahora parece haber pasado inadvertido: el testimonio más antiguo (aparte de Por[tus] Epi[icus] en la Tabula Peutingeriana) se encuentra en Constantino Porfirogéneta (De Adm. Imp. 30, 93) Λίκα, que, según Schramm (1981: 286, con referencia a bibliografía anterior), se remontaría al locativo del eslavo común *vь̄ Licě. El siguiente testimonio más antiguo data de 1185: Lica. La cuestión es por qué la forma nominal croata no experimentó la llamada tercera palatalización (progresiva), que aquí debería haberse producido, puesto que esta afectaba (en la descripción clásica [Bräuer 1961: 193]) a *k, *g, *x del eslavo común en posición posterior a *i, *ь, *ę (o, en una interpretación más moderna, a *k, *g, *x del protoeslavo en posición posterior a *i, *i, *j; también a través de una nasal [Holzer 2007: 51]). Un paralelo directo de nuestro caso es probablemente el conglomerado sufijal protoeslavo *-in-i̯ā > eslavo común *-bnica. Como se desprende de la descripción más reciente, las relaciones acentuales parecen no haber desempeñado ningún papel. Y normalmente también los préstamos deberían estar sujetos a estas leyes fonéticas; además, el nombre del río o de la región habría sido adoptado probablemente poco después de la migración eslava a la región, a finales del siglo VI. De ello se desprende la cuestión de por qué, por una parte, ninguna de las formas nominales eslavas muestra la palatalización progresiva y, por otra, si acaso Λίτζα no es, después de todo, la forma del nominativo conforme a las leyes fonéticas. Pero esto requiere una investigación propia.

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En cambio, hacen falta ciertos desplazamientos semánticos para designar un prado pantanoso como ‘la Curvada’.46 No queda claro por qué actualmente Scheungraber, Grünzweig (2014: 210) presentan como única esta derivación de la raíz indoeuropea no atestiguada como apelativo *(h₁)leik- ‘doblar’.

4. SOBRE LA ETIMOLOGÍA DEL NOMBRE DEL RÍO LECH

4.1. Aquí entra ahora en juego el nombre del río Lech y su etimología. Para este se han propuesto y discutido tres etimologías, a saber, en primer lugar, las ya mencionadas arriba:

a) una derivación de una raíz indoeuropea *(h₁)leik- ‘doblar’, suponiendo entonces una formación precéltica o, en última instancia, propiamente céltica sobre esta base;

b) una derivación basada en la raíz indoeuropea *uleiku- ‘estar húmedo, humedecer’, etc., aunque en las exposiciones no siempre queda claro si la formación se considera céltica, precéltica o precéltica pasada por un filtro céltico.

Y, finalmente: c) protocéltico *liko/ā- ‘roca, piedra’, junto con una variante (¿expresiva?) geminada *likko/ā- (exigida por algunos pocos testimonios del nombre del río, algunos testimonios de nombres personales [si se acepta que pertenecen a este grupo] y las palabras comparativas apelativas célticas). Esta denominación encaja bien con los tramos del curso superior en los que el río primero se abre paso entre rocas estrechas y después ocupa un lecho fluvial ancho que, con aguas bajas, deja visibles extensas superficies cubiertas de guijarros.

4.2. A pesar de la afirmación mencionada anteriormente, expresada ya hace 10 años, de que precisamente una derivación de la raíz indoeuropea semánticamente natural y sugerente *uleiku por razones fonéticas queda absolutamente descartada para el nombre del Lech, Wiesinger, Greule (2019: 107) presentan esta etimología como la única. Esto constituye un claro retroceso respecto de lo ya alcanzado:

46 Ya Walde, Pokorny 1927–1932, 2: 397 (s. v. *le̯iqᵘ) se refirieron a esto con respecto a «lituano lė̃knas “ciénaga”, letón lėkns, lėkne “íd., campo situado en una zona baja”: “no es más probable que proceda de *le̯iqᵘ- “doblar” que “ensenada, de ahí depresión húmeda”».

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Observaciones sobre los hidrónimos lit. Liėkē, Liekā y su familia

Se ofrece únicamente esta solución etimológica y, además, en forma muy abreviada:

«Desde el punto de vista etimológico, rom. *Licus/*Lica se remonta, a través del célt. *Likos/ā < *wlikos, al indoeuropeo *wlikwō-s ‘humectador’, y este, a su vez, a la raíz indoeuropea *wleikw- ‘humedecer’. L: Greule (2014), 304; Wiesinger (2014), 681–683; Greule (2015), 343.»

4.3. Comencemos el análisis por el final: los dos autores citan únicamente obras propias, aunque Greule (2014 = DGNB: 304) llama aquí la atención, pues, a diferencia de Wiesinger, Greule (2019), allí todavía se toma en consideración la historia de la investigación: se presentan y discuten brevemente las tres etimologías mencionadas anteriormente; la variante «piedra» es la única rechazada, mientras que las otras dos aparecen inicialmente como equivalentes, aunque se señala que «*Likos no puede demostrarse con seguridad que sea céltico» —y ello «[a] pesar de los dos apelativos célticos air. fluch ‘húmedo’ y cimb. gwlith ‘rocío’ (< *ulik-)»—, pero que, aunque para este reconstruido haya que presuponer «la pérdida disimilatoria de la labiovelar indoeuropea /kʷ/ > /k/ y la pérdida de la /u-/ inicial», debe «preferirse como nombre de un río por el significado que puede deducirse de él: ‘humectador (de la tierra), dispensador de agua o algo semejante’.»

4.4. Frente a esta exposición correcta y provista de las correspondientes cautelas, la versión actual en Wiesinger, Greule (2019) es, en última instancia, errónea en varios aspectos: la explicación según la cual el nombre se remonta, como «rom. *Licus/*Lica a través del célt. *Likos/ā < *wlikos, al indoeuropeo *wlikwō-s ‘humectador’, y de ahí a la raíz indoeuropea *wleikw- ‘humedecer’», presenta los siguientes errores (tipográficos):

• La raíz, si se mantiene la notación más habitual en el ámbito anglosajón y aplicada aquí, debe escribirse *wleikw- (cf. en la notación más usual: uridg. *uleiku̯-); la raíz tiene solo cinco fonemas, no seis, como sugiere la grafía «*wleikw-». Probablemente se trata únicamente de un error tipográfico, pero este altera el sentido.

• «[I]dg. *wlikwō-s ‘humectador’» tendría que justificarse primero (aparte de la notación errónea) desde el punto de vista morfológico: los nomina agentis, como el que aparentemente se propone aquí, llevan ciertamente el acento en el sufijo, pero normalmente presentan el grado pleno o en la raíz; por consiguiente, cabría esperar uridg. *uloik-u̯-ō- ‘humectador’ frente al sustantivo

47 De manera similar también Greule 2015: 343 = Greule s. f.: 7: «< romano. Licus (*Likius, Licca) a través del célt. *wlikos < (indoeuropeo) *wlikwōs ‘humectador’, a la raíz indoeuropea *wleikw- ‘humedecer’», aunque aquí todos los signos están colocados correctamente.

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de acción uridg. *ulōiku̯-o- ‘humedecer, humedecimiento’, eventualmente también cabría esperar un nomen rei actae ‘lo humedecido’.

• La disimilación *u̯ – kʷ > *u̯ – k, no justificada en la exposición citada anteriormente, es en principio posible, pero en última instancia enteramente ad hoc y, por cuanto se puede reconocer, no tiene paralelo alguno en celta; en un posible ejemplo con la misma secuencia fónica, en cualquier caso, no ocurre nada semejante: del uridg. *uekʷu̯- ‘decir’ (LIV² 673f.; IEW 1135f.) pueden proceder continuadores de un tema urcelt. *uekʷu̯-o- ‘rostro’ (probablemente < ‘lengua’), que no muestran rastro alguno de una disimilación: quizá pertenece a este grupo el ogámico VEQ-REQ, con seguridad el galés medio gwep ‘rostro, aspecto, mueca’, el bretón medio goap ‘burla’ (si no es un préstamo del normando-francés), el PN galo Uepo-litanus, Uepos.⁴⁸

• Aún más ad hoc es la suposición posterior de una pérdida de la *u̯- inicial uridg./urcelt.: para tal fenómeno no existe indicio alguno en las lenguas celtas: la *u̯- uridg. pasa a *u̯- urcelt. y esta, ulteriormente, a air. f-, galés gw-, bretón g-, córnico g-, galo /u-/ <u-/ v->. Y lo mismo vale también para todos los grupos iniciales urcelt. *ul- < uridg. *(H)ul- y urcelt. *uliK- < uridg. *(H)u̯lK-.⁴⁹

• Esta etimología celta se vuelve definitivamente improbable porque precisamente de la palabra a la que aquí se remonta el nombre del río Lech, el urcelt. *uliku̯-o-, tampoco existe en ninguna de las lenguas celtas en las que pervive un continuador ni remotamente semejante que mostrara uno de los cambios fonéticos no regulares postulados anteriormente; siempre se encuentran únicamente los reflejos regulares de *u- y *-kʷ-: air. fliuch, acymr. gulip, mkymr. gulip, gwlyp, gʷlyb, abret. gulip, mbret. gloeb, glueb, bret. mod. gwleb, córn. glibor (gl. lat. humor).

4.5. En resumen, cabe afirmar que la derivación del nombre Lech a partir de «indoeur. *wlikwō-s (léase: *wlikwō o *ulikʷu̯-o-; H.B.) ‘humedecedor’», ofrecida por Wiesinger, Greule 2019 como única etimología, aunque encajaría bien semánticamente, no resiste la comprobación histórico-fonética: solo sigue siendo posible si para el celta (prealpino) (el celta bávaro [como formación analógica a bávaro[n]eslavo] o la Celtica bavarica) se aceptan evoluciones fonéticas que no se documentan en el resto del celta y que, además, precisamente en este lexema no se atestiguan en ninguna de las lenguas celtas.

⁴⁸ Cf. EDPC 409f.; OPEL 4: 155; 2007: 236; Raybould, Sims-Williams 2009: 14, 25.

⁴⁹ Para ejemplos, cf. EDPC 425f.

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Anotaciones sobre los nombres de ríos lituanos Liėke, Liėką y su familia

4.6. El trabajo de Wiesinger (2014: 681–683) citado en este contexto por Wiesinger, Greule (2019) también resulta problemático con respecto a la cuestión que acabamos de tratar: apenas aborda las dificultades asociadas con esta derivación. Allí se afirma, en la p. 682:

«Dado que los licanos que se asentaron junto al Lech alrededor del cambio de era llevan un nombre celta, también resulta plausible una denominación celta del río, que habría de postularse como celta *Likā.... Sin embargo, probablemente el nombre del río no sea de origen celta, sino ya indoeuropeo preindividual. Así, Jürgen Udolph señala formaciones relacionadas, por una parte, al este, desde Croacia pasando por Eslovaquia y Polonia hasta Bielorrusia y Lituania, y, por otra, al oeste, en Bélgica, Francia e Inglaterra. Habría que partir entonces del indoeuropeo *lei- (*leiH-) ‘verter, fluir’ y de una ampliación formántica a *leikᵘ⁻⁵⁰ (*uleikᵘ⁻) ‘fluir’ en lat. liquēō ‘ser líquido’ y liquidus ‘líquido, fluido’.»

Dado que esta derivación difiere claramente de la etimología defendida por Wiesinger, Greule (2019) —pues aquí se supone una formación precelta, en la terminología de Wiesinger «indoeuropea preindividual», mientras que allí se trata inequívocamente de una formación celta—, el texto más reciente habría debido incluir algunas palabras aclaratorias, si este trabajo aparece como una de solo tres referencias bibliográficas.51

Si, partiendo de esta premisa, se quisiera salvar la derivación del nombre Lech a partir de un nombre celta de masa de agua *Likā, habría que suponer que este no es más que una forma celtizada, o la forma de un nombre precelta integrada en el celta. Pero entonces habría que suponer además —si se sigue partiendo de una raíz subyacente uridg. *uleikᵘ⁻ ‘fluir’ o bien

50 La fuente de este enfoque anticuado probablemente sea el Udolph 1990: 116 citado en el mismo lugar («*leikᵘ⁻, “fluir”, como ampliación radical de *lei- “verter, fluir”»), donde este adopta la teoría de la ampliación radical de Schmid 1975. Sin embargo, desde la perspectiva actual hay que rechazar la teoría de una ampliación radical de este tipo (la raíz debe postularse como uridg. *leiH- ‘verter’, LIV² 405f.); esta idea no refleja más que el estado de conocimientos completamente anticuado que suele ser característico de Udolph. Queda fundamentalmente excluido que el uridg. *leiH- y *uleikᵘ⁻ tengan de algún modo un origen común. Asimismo, una raíz uridg. *leikᵘ⁻ ‘bajo, depresión’, que indirectamente pudiera tener alguna relación con ‘fluir, líquido’ (así, por ejemplo, Merlingen 1978: 60), es un fantasma o procede de concepciones anticuadas: esta raíz se genera precisamente porque el nombre Lech se agrupa con la familia del letón liekns; el nombre del Lech habría significado entonces —aunque allí no se desarrolla— en última instancia ‘el bajo, el somero’. A la luz de las explicaciones anteriores en 3.3., especialmente en 3.3.1., esta etimología parece poco fructífera.

51 En última instancia, se trata de un término encubridor que permite al usuario evitar tener que decidir si considera las formaciones preindividuales (en este caso, precelta) como indoeuropeas primigenias o «antiguoeuropeas» (es decir, de algún modo indoeuropeas occidentales primigenias) en el sentido de Krahe.

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que quiera partir de ‘humedecer’ en sentido estricto, que la lengua indoeuropea precéltica de la que el celta tomó el nombre fuera de tal naturaleza que hubiera perdido la labiovelar o la hubiera transformado en velar (como, por ejemplo, las lenguas satem) y hubiera simplificado la *ul inicial a *l (como el báltico, el eslavo y el itálico). Aquí se entra en un ámbito en el que ya casi nada puede fundamentarse mediante argumentos lingüísticos.52

Además, surge aquí la pregunta: si el nombre del río es, pues, precéltico («indoeuropeo precelta»), ¿se puede seguir calificando de celta el nombre del pueblo Licates / Likaten, como se hace en la cita? ¿O es entonces celta sobre una base precéltica, porque contiene el sufijo (¿celta?) *-at-?

Aparte de ello, la conexión aparentemente establecida en la cita entre el urindoeuropeo *leiH- ‘verter, fluir’ (LIV² 405f., Pokorny 1959: 664f.) y el urindoeuropeo *uleiku̯- ‘humedecer’ (LIV² 696f.; no aparece en Pokorny 1959) es francamente aventurada, y ni siquiera se encuentra en esa forma en Udolph (1990: 115f.), citado en el mismo lugar.

4.7. Volvamos una vez más a las otras dos etimologías:

4.7.1. En primer lugar, sobre la supuesta raíz *h₁leik- ‘doblar’:53

La bibliografía más importante que contiene esta etimología es probablemente IEW 669; Snyder 1967: 161 («Probablemente subyace el indoeuropeo *leik- ‘doblar’. El origen celta de estos nombres... es... menos probable»);54 sin referencia a IEW; Anreiter (2008: 150).

Que debe rechazarse la etimología basada en esta raíz ya se ha expuesto en § 3.4.1.

4.7.2. La etimología de la ‘piedra’ se defiende principalmente en la bibliografía francófona, que, sin embargo, no fue recibida ni citada, por ejemplo, por Wiesinger, Greule (2019) y los trabajos anteriores allí citados. En la bibliografía francófona, además, suele presentarse como la única etimología para el Lech

52 Además, esta concepción implica nota bene que, antes de los hablantes de la lengua de la que más tarde surgió el celta, debieron emigrar a la región prealpina hablantes de otra lengua indoeuropea; por consiguiente, habría que contar con al menos dos oleadas de inmigración indoeuropea: una quizá en el II milenio a. C. (cuyos portadores habrían dado nombre al curso de agua —lo que, en la terminología clásica, sería probablemente «paleoeuropeo»—) y la de los portadores de la lengua que más tarde se convertirían en celtas, en el I milenio a. C.

53 Ambas etimologías se mencionan en Sims-Williams (2006: 185, nota 78), sin tomar una decisión.

54 Snyder (1965: 187f.) ofrece, en cambio, todavía ambas soluciones, la que remite al protocelta *lik(k)- ‘piedra’ y la que remite al urindoeuropeo *leik- ‘doblar’ (según IEW 669), pero parece inclinarse ya por esta última. En cambio, ya es categórico al rechazar (por razones fonéticas) una etimologización basada en la raíz *uleiku̯-.

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llamado, señalándose por lo general que el nombre del río tenía una *k simple en protocelta, mientras que los lexemas comparados presentaban una *kk geminada en protocelta (así, por ejemplo, DLG² 200; DLG³ 201; Delamarre [2007: 177]; Delamarre [2012: 117]).

DTNG 2, s.v. «licco-, licca ‘pierre plate, dalle, falaise, roche’ / ‘slab, flat stone, cliff» parte ahora implícitamente, al parecer, de que la geminada estaba presente en principio, pero que por lo general no se escribía en los testimonios, con excepción de Licca en Venancio Fortunato. Aunque aquí ya no se menciona, en DLG² 200; DLG³ 201 (y en la bibliografía más antigua) la geminada se considera «expresiva» (así todavía, por ejemplo, IEW 832, Pokorny 1960: 170, y también Bichlmeier 2010: 43).⁵⁵

4.7.3. Esta valoración resulta sorprendente, pues la solución para esta geminada ya había sido reconocida por Stokes (1893 passim, aquí: 170) y, retomándola, confirmada por Lühr (1985 passim, aquí: 293, 337): en protocelta existía una ley fonética comparable a la ley de Kluge en germánico, que hacía que (al menos ante el acento léxico) los grupos de *p/t/k + *n del protoindoeuropeo dieran *pp/tt/kk en protocelta, mientras que los derivados de *bʰ/dʰ/gʰ + *n del protoindoeuropeo dieran *bb/dd/gg en protocelta.

Ya en Stokes (1893) se encuentra, pues, la etimología probablemente correcta: la palabra celta para ‘piedra’ en el léxico apelativo se remonta al protoindoeuropeo *pₗ̥knā-, en notación moderna protoindoeuropeo *p̥l̥k-néh₂- > protocelta temprano *φlikkā- > protocelta *likkā- > irl. med. lecc ‘losa de piedra’, galés. llech ‘losa de piedra’, bretón lec’h ‘lápida’. En este sentido, la postulación del grado cero en el reconstruido solo es necesaria si precisamente se pretende vincular el nombre del Lech, con sus testimonios, de forma /lik(k)-/.

4.7.5. De lo contrario, cabe afirmar que estas palabras celtas también podrían remontarse al celta *(p)lekkā, una forma originalmente plena. Además, lo problemático de este planteamiento es que, si se examinan los significados de las demás palabras derivadas de esta raíz, seguramente se trataría de una evolución semántica particular en celta, en la que, partiendo del significado propio ‘plano’, ‘superficie’, se habría producido la restricción a ‘superficie pétrea’ (cf. Bichlmeier 2010: 43). En otras palabras: también el protocelta anterior *plek-nḗk podría conducir a los apelativos celtas documentados.

4.7.6. De lo dicho se desprende, pues, lo siguiente: si se parte del protoindoeuropeo/protocelta anterior *p̥lk-néh₂- > protocelta temprano *φlikkā- > protocelta *likkā, pueden

⁵⁵ Para los nombres de persona que contienen el elemento Licc, cf. todavía OPEL 3: 26. – Sobre otras posibilidades de formación de geminadas en el celta continental, cf. de Bernardo Stempel 2010. – Isaac 2004 considera esta solución con escepticismo (> Possibly Celtic Elements, s.v. lico-); sin embargo, dado que allí solo contempla como alternativa la etimología que debe excluirse, según Anreiter (et al.), a partir de la raíz *(h₁)leik- ‘doblar’, esta entrada no aporta nuevos argumentos que cuestionen realmente el carácter celta del lexema.

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las formas apelativas y los testimonios del nombre de la masa de agua pueden explicarse conjuntamente, pero hay que suponer que en el nombre de la masa de agua la geminada no se escribió a menudo. Alternativamente, puede postularse el protoindoeuropeo/protocelta anterior *pl̥k-néh₂- > protocelta temprano *φlikkā- > protocelta *likkā para los apelativos (¿y un testimonio de un nombre de masa de agua?), y, en cambio, el protoindoeuropeo/protocelta anterior *pl̥k-éh₂- > protocelta temprano *φlikā- > protocelta *likā para los testimonios de nombres de masas de agua.

4.7.7. Puesto que, como ya se ha expuesto arriba, el significado básico de la raíz protoindoeuropea *plek debió de ser con toda probabilidad ‘plano’ (cf. quizá el letón plaks ‘plano’, si procede del protobáltico anterior *pl̥ok-o- [si no procede de *pl̥ak-o- ← *pl̥h₂k-o-; véase abajo 4.7.9], lituano plãkanas ‘plano’, así como algunas otras conexiones en Pokorny 1959: 831f.⁵⁶),⁵⁷ para una derivación en no protoindoeuropea/protocelta anterior *pl̥k-nó probablemente haya que partir también, ante todo, de este significado. Y, como ya expuso Bichlmeier (2010: 44), probablemente no haya otra posibilidad que asumir las siguientes evoluciones semánticas: para los apelativos, en cualquier caso, probablemente ‘plano’, sustantivado después ‘superficie’ > ‘superficie pétrea’ > ‘losa de piedra’ > ‘lápida’; para el nombre del río, ‘la plana, la de aguas someras’, aunque secundariamente —bajo el supuesto de que la evolución semántica atestiguada fuera de la Galia también se haya producido en la Galia prealpina— pudo haberse reintroducido el significado ‘losa de piedra’. Pudo surgir un significado ‘pedregoso’ o similar, pero por lo dicho no puede derivarse por ahora, y en cualquier caso no se reflejaría morfológicamente en un proceso derivativo atribuible a uno de estos desplazamientos semánticos.

4.7.8. No obstante, presentemos todavía un escenario que al principio parece complicado, pero que precisamente para este nombre de masa de agua podría explicar exactamente este significado ‘pedregoso’:

Si se toma como punto de partida un tema en n proterodinámico con ablaut protoindoeuropeo/protocelta anterior *plék-n̥ n. (o *plék-ōn m.), gen. *pl̥k-én-s → *pl̥k-n-és ‘planitud, superficie’, o un tema en n anfiquinético protoindoeuropeo/protocelta anterior *plék-n̥ n. (o *plék-ōn m.), gen. *pl̥k-n-és, un adjetivo derivado de él con el posesivo protoindoeuropeo *-ó, protoindoeuropeo/protocelta anterior *pl̥k-n-ó, significaría precisamente ‘que tiene superficie/planitud’, es decir, ‘plano’. Si la evolución semántica

56 Cf., con una etimología divergente (para la raíz protoindoeuropea *pleh₂k), LitIEW 602f.; LEV 2: 58; SEJL 467f.; ALEW 2: 785f.; SEJL² s.v. plãkanas; LED 978f.

57 Que la raíz sea realmente el resultado de un proceso de ampliación radical, como se implica allí, no desempeña ningún papel en la discusión ulterior en nuestro caso. Si esta suposición fuera correcta, probablemente habría que partir de una raíz primordial *pel, que, entre otras cosas, se habría ampliado, por un lado, a *pl-eh₂- ‘ancho, extenderse’, y, por otro, a *pl-ek- ‘plano’. Pero aquí se entra en el ámbito de las especulaciones glotogónicas.

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de ‘superficie’ a ‘piedra (superficie)’ ya pudo haberse producido en protocelta, por lo que también podría motivarse un significado ‘pétreo’.

Lo mismo vale también si se parte de un men-tema urindoeuropeo/protocelta *pl̥k-mn̥ n., gen. *pl̥k-mén-s, instr. *pl̥k-mn̥-éh₁ ‘planitud, superficie’; aquí solo habría tenido que producirse, además, la simplificación de la consonancia triple en el instrumental⁵⁸ *-kmn- > *-kn- (todavía en la fase preprotocelta), y esta habría tenido que generalizarse para todo el paradigma de la palabra, de modo que también resulta el adjetivo posesivo derivado de ella, preprotocelta *pl̥k-mn-ó- > *pl̥k-n-ó.

4.7.9. Finalmente, debe señalarse aún un problema relacionado con el planteamiento de la raíz urindoeuropea *plek: esta puede subyacer ciertamente a algunas de las formaciones reunidas en IEW 831 y ss.; sin embargo, para la mayoría de las formas allí citadas debe suponerse más bien una raíz urindoeuropea *pleh₂k- ‘golpear’ (LIV² 485), sobre cuya base también puede explicarse la familia báltica mencionada anteriormente en torno al letón plaks, lituano plākanas ‘plano’ (< **[aplanado] a golpes’), considerando, con un vocalismo renovado, plak- < *plək- (en lugar del urindoeuropeo *pl̥h₂k- > ur báltico *pīlk-/*pūlk).⁵⁹

Si la raíz debe establecerse efectivamente (y exclusivamente) como urindoeuropea *pleh₂k-, surge la cuestión de si, sobre esta base, sigue siendo posible la derivación de la forma protocelta/gala *libkā. Conforme a los procesos derivativos expuestos anteriormente, habría que postular una forma preprotocelta *pl̥h₂k-(m)n-ó-.

Pero también esta forma conduciría en última instancia exactamente al resultado expuesto arriba, precisamente al protocelta *libk-o, ya que presenta una estructura que constituye el input para la aplicación de la ‘regla de Wetter’:

De acuerdo con la ‘regla de Wetter’, se produjo la pérdida de una laríngea ante la combinación de una oclusiva y un sonante no silábico cuando el acento recaía en la sílaba final. Véase al respecto Neri (2017: 343), quien precisa la ‘regla de Wetter’ de la siguiente manera:

«La pérdida de las laríngeas se produjo regularmente (es decir, como ley fonética sin excepciones) solo en posición posterior a una vocal átona o a un resonante silábico átono y anterior a cualquier combinación de al menos un obstruyente + resonante no silábico o semivocal (VHK R/UṾ > VK R/UṾ, RHK R/UṾ > RK R/UṾ o R K R/UṾ). El cambio fonético tuvo lugar en una época en la que ya se habían producido el apofonema cero y la alteración cromática de una e breve, pero todavía antes de la pérdida laríngea general de cada lengua individual, que se produjo con

⁵⁸ Uno de los ejemplos más contundentes de ello lo ofrece el sánscrito védico áśman- ‘piedra’: nom. áśmā, gen. aśnáḥ, instr. aśnā.

⁵⁹ Véase la bibliografía en la nota 56.

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que iba acompañada de un alargamiento compensatorio del segmento sonorante precedente y, por tanto, debe clasificarse como indoeuropeo común.»

En otras palabras: el desarrollo, partiendo también de la forma radical que debe suponerse subyacente a la mayoría de las formas léxicas atestiguadas, es regular y conduce al resultado documentado: uridg. *pl̥h₂k-(m)n-ó- > vorurkelt. *pl̥k-(m)n-ó- > frühurkelt. *pl̥ik-nó- > urkelt./(ur-)gall. *likko.

4.8. Del examen realizado aquí de todas las posibilidades se desprenden las siguientes conclusiones:

4.8.1. Que la raíz uridg. *uleikū- ‘humedecer’, semánticamente muy adecuada, desempeñara un papel en la etimologización del nombre del Lech como nombre celta queda excluido. Si el Lech tuviera un nombre asignado en época precéltica, es teóricamente posible que esta raíz constituyera aquí la base, pero ello requiere varias suposiciones adicionales, como que hubieran tenido lugar cambios fonéticos que, por lo demás, no se documentan en Europa central o en la región alpina (sino que solo aparecen en itálico o en lenguas satem, como las bálticas y eslavas).

4.8.2. Que desempeñara un papel una raíz uridg. *h₁leik- ‘doblar’ queda igualmente excluido. Probablemente, sencillamente, nunca existió: el único par de apelativos (bálticos) que se ha aducido en su favor debe explicarse de otro modo (probablemente pertenece a la raíz uridg. *uleikū- ‘humedecer’). Los demás supuestos testimonios puramente onímicos de la existencia de la raíz carecen de valor, ya que a partir de material puramente onímico nunca pueden inferirse significados de nada.

4.8.3. Sobre la base de la raíz uridg. *plek- ‘plano’ o *pleh₂k- ‘golpear (dejando plano)’ pueden derivarse sin dificultad tanto las formas del nombre de la masa de agua como los apelativos celtas. La geminada protocelta continuada en las formas léxicas y onímicas documentadas se originó regularmente a partir de uridg. *-kn-́ > urkelt. *-kk. Por el momento no puede determinarse si los testimonios de nombres de masas de agua sin geminada se basan en una formación de tema divergente (uridg. *pl̥(h₂)k-ó-/éh₂-) o solo en una reproducción imprecisa de la palabra celta. Para un nombre de río se obtiene un significado pertinente suponiendo un tema adjetival en nó protocelta antiguo *pl̥(h₂)k-nó- ‘plano’ (> ‘poco profundo’); el significado ‘la pedregosa’, asumido ya con frecuencia anteriormente, puede derivarse si se interpreta el protocelta antiguo *pl̥(h₂)k-(m)n-ó como una derivación posesiva en ó de un tema en (me)n uridg./protocelta antiguo *plé(h₂)k-(m)n n., *pl̥(h₂)k-(m)͂n- ‘planitud, superficie’ > ‘superficie de piedra’ > ‘superficie pétrea’. Dependiendo de hasta qué punto hubiera avanzado ya, en el momento de la formación adjetival, la evolución semántica del tema en (me)n en el protocelta (tardío) / galo prealpino

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Anmerkungen zu den Flussnamen lit. Lieḱe, Lieḱā und ihrer Sippe

ya avanzada, la derivación significaba ‘que tiene planitud’, ‘que tiene superficies de piedra / losas de piedra’ o ‘que tiene piedras’ = ‘pedregoso’. 60

4.8.4. Probablemente nunca podrá determinarse cuál era exactamente el significado del nombre.

5. RESULTADO

De la investigación presentada se desprende, por tanto, lo siguiente: la raíz uridg. *(h₁)leik no está atestiguada como apelativo y, por consiguiente, probablemente nunca existió. Si hubiera existido, solo lo habría hecho en formas léxicas onímicas, por lo que no puede determinarse su significado.

Por tanto, para el conjunto de nombres de masas de agua en torno al lit. Lieḱe, Lieḱā lo más razonable es partir de la raíz uridg. *uleikᵘ- ‘humedecer’ como base. Esta también puede subyacer a nombres eslavos de masas de agua como el croata Lika, el eslovaco Likava, etc., tanto si son formaciones propiamente eslavas como si solo fueran transformaciones eslavizantes de formaciones anteriores a la eslavización.

Para el nombre del Lech, en cambio, es imposible una derivación a partir de la raíz uridg. *uleikᵘ- ‘humedecer’; tal explicación requiere supuestos excepcionales que no tienen paralelos en ninguna parte. Más bien, el nombre procede de una formación puramente celta, basada probablemente en una forma previa uridg. *pl̥(h₂)k-(m)n-ó- > urkelt. *(φ)likko- ‘pedregoso’; además, pudo haber existido una formación paralela uridg. *pl̥k-ó- > urkelt. *(φ)liko- (o bien uridg. *pl̥(h₂)k-ó- → urkelt. *(φ)liko- [con vocalismo renovado]).

De ello se desprende que no puede sostenerse la vinculación, frecuente en la bibliografía más antigua, del lit. Lieḱe, Lieḱā con el nombre celta de masa de agua *Lik(k)o/ā. Ambos nombres (o conjuntos de nombres) se basan en formaciones derivadas de dos raíces indoeuropeas comunes diferentes; solo los resultados en las lenguas individuales son similares.

Se trata, por tanto, de un caso clásico de ‘falsos amigos’, o bien del efecto pernicioso de la ‘sirena de la homofonía’.

60 La posibilidad de derivar en absoluto este significado ‘pedregoso’ para las formas onímicas documentadas fue juzgada todavía con mucho más escepticismo en Bichlmeier (2010: 44); a la luz de las consideraciones aquí presentadas, ese escepticismo ya no está justificado.

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Observaciones sobre los nombres de ríos lituanos Liėkė, Liėką y su familia

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Algunas observaciones sobre Liėkė, Liėką y otros hidrónimos de la misma familia léxica

RESUMEN

Los nombres de ríos Liėkė, Liėką y otros hidrónimos de la misma familia léxica aparecen hasta ahora mencionados en los estudios de hidronimia de la «Antigua Europa». Tradicionalmente se los relaciona etimológicamente con la raíz protoindoeuropea *(h₁leik- ‘inclinarse, doblarse’, aunque probablemente tal raíz no existió, pues no se ha conservado en el léxico apelativo de las lenguas indoeuropeas. Si tal raíz *(h₁leik hubiera existido, sería imposible asociarla con significado alguno. Quizá sería más razonable derivar ambos nombres de ríos lituanos de la raíz protoindoeuropea *uleikū- ‘humedecerse, mojarse’. Las conexiones con el léxico de las lenguas bálticas son posibles, pero difíciles de fundamentar. También hay que reconocer que el nombre de río Lech, al explicar el cual se recurrió con bastante frecuencia a las raíces mencionadas, tampoco puede derivarse de la raíz protoindoeuropea *(h₁leik-, dado que probablemente tal raíz no existió, ni tampoco de la protoindoeuropea *uleikū-, pues faltan motivos fonológicos para relacionarlas. Lo más probable es que se trate de una formación céltica cuyo significado se relacionaría con ‘pedregoso, lleno de piedras’: protoindoeuropeo *pl(h₂)r̥-(m)néh₂- > protocéltico temprano *φlikrā- > protocéltico *likkā. Así pues, queda claro que el lituano Liėkė, Liėką, etc., y el alemán Lech no están relacionados etimológicamente.

Recibido el 2 de septiembre de 2020.

HARALD BICHLMEIER

Sächsische Akademie der Wissenschaften zu Leipzig Arbeitsstelle Jena: Etymologisches Wörterbuch des Althochdeutschen Zwätzengasse 12a D-07743 Jena [email protected]

Martin-Luther-Universität Halle-Wittenberg Institut für Orientalistik Seminar für Indogermanistik und Allgemeine Sprachwissenschaft Ludwig-Wucherer-Str. 2 D-06108 Halle (Saale) [email protected]

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