Page 1LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI, II
LIETUVOS TSR MOKSLŲ AKADEMIJA
SOBRE LAS HUELLAS BÁLTICAS EN LA TOPONIMIA DE LOS TERRITORIOS RUSOS
В. Н. ТОПОРОВ
Hace unos sesenta años apareció el artículo de A. A. Kochubinsky «El territorio de la Lituania prehistórica» (Revista del Ministerio de Instrucción Pública, parte 309, 1897, n.º 1, pp. 60-94), en el que se realizó por primera vez un serio intento de identificar elementos bálticos en los topónimos de los territorios situados al este y al sureste de la Lituania actual. A. A. Kochubinsky logró sacar a la luz una capa báltica muy considerable en los nombres locales de las gobernaciones de Minsk, Vítebsk, Moguiliov y (solo de manera excepcional) Smolensk. El artículo citado dio inicio a toda una serie de intentos posteriores de identificar topónimos bálticos hacia el este.
Ante todo, hay que señalar los valiosísimos estudios del lingüista lituano K. Būga, dedicados a la toponimia eslava oriental de origen báltico1. Logró reunir más de 150 ejemplos de este tipo, cifra que supera ampliamente los materiales de sus predecesores. Además, la interpretación lingüística de estos ejemplos y su fuerza probatoria son más convincentes que las de A. A. Kochubinsky, aunque también en los trabajos de K. Būga hay no pocos ejemplos dudosos o simplemente erróneos (Гривка, Клѣтка, Метелка, Неропля, Нератовка, Перелом, Переволока, Полова, Струпица y otros), y la cuestión de los criterios para distinguir los topónimos bálticos de los eslavos antiguos no siempre ocupa el lugar que le corresponde. Esto resulta especialmente sorprendente si se recuerda que fue precisamente K. Būga quien definió con gran acierto los elementos fundamentales del habla eslava del período en que los eslavos entraron en contacto con los bálticos, los fineses, la antigua población de los Balcanes y la de las regiones prealpinas. Cabe señalar que el ámbito de búsqueda del erudito lituano se limitaba principalmente a los mismos territorios que había investigado A. A. Kochubinsky, con la diferencia de que se utilizaron de forma algo más exhaustiva los datos sobre la toponimia de la gobernación de Smolensk.
A. L. Pogodin y otros buscaron huellas de la toponimia báltica aún más al este, creyendo que
1 Véase K. Būga, Aistiškos kilmės Gudijos vietovardžiai, „Tauta ir Žodis“ 1, Kaunas, 1923, págs. 20–44; del mismo autor, Upių vardų studijos ir aisčių bei slavėnų senovė, ibídem, 1, págs. 1–20; del mismo autor, Die Vorgeschichte der Aistischen (Baltischen) Stämme im Lichte der Ortsnamenforschung, Streitberg-Festgabe, Leipzig, 1924, págs. 22–35 (la versión lituana es Aisčių praeitis vietų vardų šviesoje), etc.
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Page 2la frontera oriental de la expansión del elemento báltico pasaba por las gobernaciones de Tambov y Penza, donde este se mezclaba con elementos finoúgricos y, al parecer, incluso iranios; A. I. Sobolevsky, quien, sin embargo, no aportó nuevo material toponímico; M. Vasmer, que reunió el material más fiable (aunque escaso) relativo a la toponimia de las gobernaciones de Smolensk, Tver, Kaluga, Moscú, Chernígov y Oriol.
Durante el último cuarto de siglo, el interés por este problema ha disminuido claramente; los nuevos trabajos aparecen muy rara vez y, por regla general, se ocupan de aspectos particulares. La atención de los investigadores se ha desplazado a regiones más occidentales, donde se buscan huellas de la toponimia báltica en el territorio de Polonia o se establecen vínculos entre la hidronimia báltica y la «centroeuropea». Aunque se reconoce la importancia primordial de investigaciones de este tipo, aun así no se puede admitir
² См. А. Л. Погодин, Из истории славянских передвижений, СПб, 1901, стр. 92-93.
³ См. А. И. Соболевский, Где жила Литва?,—Известия Императорской Академии Наук за 1911 год, стр. 1051-1054.
⁴ См. M. Vasmer, Beiträge zur historischen Völkerkunde Osteuropas, 1. — Die Ostgrenze der baltischen Stämme, SPAW, Phil.-hist. Klasse, XXIV, Berlin, 1932.
⁵ Véase E. Blesse, Beiträge zur Namenforschung, 4, 1953, págs. 289-291 (sobre los nombres Gžat y Bologoye; no pudimos consultar el artículo); P. Arumaa, Die ostslavische Gewässernamen mit l-epentheticum. Festschrift M. Vasmer, Wiesbaden, 1956. págs. 47-60 (contiene también material báltico). Los hechos reunidos en el libro de T. Lehr-Splawiński, „O pochodzeniu i praojczyźnie Słowian“, Poznań, 1946 (véase § 15. D. Nazwy Bałtyckie, págs. 65-67; véanse también págs. 175-177), son tradicionales. En el estudio de J. Rozwadowski, publicado póstumamente, Studia nad nazwami wód słowiańskich, Kraków, 1948, los hidrónimos bálticos, también por lo general tradicionales, se examinan desde un punto de vista distinto del que se aborda aquí.
⁶ См. В. Н. Топоров, Две заметки из области балтийской топонимии. — Сборник в честь акад. Я. М. Эндзелина, Рига, 1959 (здесь же приведена литература вопроса).
⁷ Véase H. Krahe, Illyrica, IV-V, IF,49, 1931, págs. 267-274 (V. Baltisch und Illyrisch, págs. 271-274); del mismo autor, Baltische Ortsnamen westlich der Weichsel, Alt-Preußen, 8, 1943, págs. 43-44; del mismo autor, Beiträge zur alteuropäischen Flußnamenforschung, Würzburger Jahrbuch, 1, 1946, págs. 79-97; del mismo autor, Alteuropäische Flußnamen, BzNf, 1, 1949-1950, págs. 24-51, 247-266; 2, 1950-1951, págs. 113-131, 217-237; 3, 1951-1952, págs. 1-18, 153-170, 225-243; 4, 1953, págs. 37-53, 105-122, 234-243; del mismo autor, Sprache und Vorzeit. Europäische Vorgeschichte nach dem Zeugnis der Sprache, Heidelberg, 1954, (especialmente 15. Das Verhältnis des Illyrischen zum Baltischen und Slavischen, págs. 108-114); del mismo autor, Die Sprache der Illyrier, 1 Teil: Die Quellen, Wiesbaden, 1955; del mismo autor, Zu einzelnen illyrischen Eigennamen, BzNf, 6, 1955, págs. 237-243; 7, 1956, págs. 217-224; del mismo autor, Balto-Illyrica. Festschrift M. Vasmer, págs. 245-252; del mismo autor, Fluß- (und Orts-) Namen auf -mana/-mina, BzNf, 8, 1957, págs. 1-27; del mismo autor, Bemerkungen zu alten Gewässernamen, BzNf, 8, 1957, págs. 144-148; etc.; K. Kaspersons, Illyrica. — Filologu Biedrības Raksti, 18, 1938, págs. 52-65; 19, 1939, págs. 57-74; 20, 1940, págs. 188-204; G. Alessio, Un’oasi linguistica preindoeuropea nella regione baltica. Studi Etruschi, 19, 1946, págs. 141-176; R. Schmittlein, Notes de toponymie lituanienne, AASF, 51, 1941, págs. 59-60; del mismo autor, Études sur la nationalité des Aestii, 1, Toponymie lituanienne. 1948; del mismo autor, Sur quelques toponymes lituaniens, BzNf, 14, págs. 233-248; 15, págs. 51-71, 152-179; del mismo autor, The confluence Balto-Romane? Mélanges de linguistique et de littérature romanes, 2, 1953, págs. 251-267, etc.
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Page 3El olvido del conjunto de cuestiones planteadas por K. Būga y M. Vasmer no está justificado; tanto más cuanto que estas cuestiones distan mucho de estar plenamente resueltas y a menudo se enfocan desde puntos de vista completamente distintos.
En este artículo, en la medida en que lo permite su extensión, quisiéramos señalar los problemas que, a nuestro juicio, son hoy los más importantes para quienes investigan la toponimia báltica en el territorio de Rusia, y exponer algunas consideraciones preliminares, acompañándolas de varias explicaciones nuevas.
Una de las tareas fundamentales es establecer los límites de la toponimia báltica en el territorio de Rusia. Es interesante que precisamente su límite oriental siga siendo el más indeterminado y difuso, mientras que el límite meridional sigue con bastante claridad el Prípiat (toponimia de tipo yatvingio)8; el occidental tampoco suscita dudas serias (en este caso no se tienen en cuenta las conexiones «centroeuropeas»); en cuanto al límite septentrional de la toponimia báltica, en realidad su determinación no plantea ningún problema, pues es evidente que las tribus bálticas nunca estuvieron al norte de los lugares donde viven actualmente. La cuestión de los límites orientales de la toponimia báltica solo fue planteada por M. Vasmer, quien también intentó definirlos en términos muy generales. Sin embargo, de hecho, no hay fundamento para hablar de un límite real que separe la toponimia báltica de la finougria, la irania y la eslava. Y esto no se debe únicamente a que, incluso dentro del área de distribución de los vestigios bálticos, se encuentren constantemente topónimos antiguos de tipo no báltico. Quizá más significativo sea el hecho de que, también fuera del límite oriental trazado por M. Vasmer, se hallen nombres toponímicos que la inmensa mayoría de los estudiosos considera bálticos (cf., por ejemplo, Tsna — afluente izquierdo del Oká; Tsna — afluente izquierdo del Moksha9, etc.)10. Si es correcta la opinión de E. Blesse sobre el origen báltico del nombre Bologoye (bált. *bal-g-, reinterpretado posteriormente según la etimología popular), también este nos obliga a rebasar los límites trazados por M. Vasmer.
Pero, aunque se excluyan tales nombres de los de origen báltico (al parecer, así es precisamente como debe entenderse que M. Vasmer los ignore, pues en otros casos siempre señala expresamente los ejemplos dudosos), el límite oriental de la toponimia báltica seguirá siendo demasiado aproximado. Esto se explica, en particular, por
8 Véase K. Būga, Upių vardų studijos...; del mismo autor, Jotvingių Žemės upių vardų galūnė-da. — «Tauta ir Žodis», 1, pág. 100. Solo suscita algunas discrepancias un pequeño tramo del límite suroccidental; sin embargo, por regla general, estas no se basan en distintas interpretaciones de los datos toponímicos, sino en diferentes maneras de entender ciertos datos históricos.
9 Cf. también Tsna, afluente derecho del Tvertsá.
10 Cabe señalar una interesante observación de A. L. Pogodin: en la cuenca del Prípiat hay ríos llamados Tsna y Shchatska; por otra parte, en el Tsna, afluente del Moksha, se encuentra la ciudad de Shchatsk (cf. el nombre del río Shat, Shat — afluente derecho del Upa), obra citada, pág. 92. Por nuestra parte, señalamos el río Šatė, en los distritos lituanos de Kretinga y Mažeikiai.
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Page 4Esto se debe a que el erudito alemán, sumamente cauteloso en sus observaciones y conclusiones, indicó solo algunos de los referentes más fiables (incluso podría decirse indiscutibles) en forma de nombres toponímicos, limitando así considerablemente su tarea, que conocemos por el título de su trabajo. El número demasiado reducido de topónimos (23 casos seguros en las gobernaciones de Tver, Moscú, Kaluga, Oriol y Chernígov; es preciso dejar de lado 19 hidrónimos de la gobernación de Smolensk, puesto que no constituyen ejemplos del extremo oriental) en territorios tan vastos no permite determinar ningún detalle de los límites orientales de la toponimia báltica.
No obstante, al parecer ya existen algunas razones para precisar ciertos tramos de este límite o, al menos, empiezan a vislumbrarse algunos procedimientos que podrían conducir en un futuro próximo a establecer límites más exactos. En particular, la cuestión controvertida de los vestigios toponímicos bálticos en las partes meridional e incluso sudoriental de la región de Moscú y en la parte oriental de la región de Tula podría esclarecerse de algún modo si se tienen en cuenta los vestigios indiscutibles de la toponimia báltica situados fuera de las zonas mencionadas. Estos vestigios —tanto si los tomamos en sentido muy amplio, perdiendo así rigor, como si, por el contrario, lo hacemos en sentido muy estricto, pero sin riesgo de equivocarnos— muestran sin lugar a dudas que al norte de la zona controvertida, que debe excluirse, el límite de la toponimia báltica va del noroeste al sudeste. Es igualmente indiscutible que al sur de la zona mencionada el límite va del nordeste al sudoeste. La prolongación natural de estos dos trazados formaría algo parecido a una cuña orientada hacia el este, que coincidiría precisamente con la zona donde se discute la presencia de vestigios bálticos. Sería más difícil admitir que, en las partes indicadas de las regiones de Moscú y Tula, el límite, hasta entonces bastante constante en su orientación, cambie bruscamente de dirección tanto por el sur como por el norte. Es evidente que los argumentos aducidos son endebles (entre otras razones, porque la cuestión de los límites debe vincularse con la caracterización cronológica), pero podrían encontrar cierto apoyo en los ejemplos de la zona controvertida que muchos consideran bálticos; en la menor continuidad de la toponimia finougria en el lugar indicado, en comparación con el territorio situado al norte de Moscú en las mismas longitudes; y en toda una serie de topónimos que contienen nombres étnicos de tribus finougrias (Moksha, Mordvas, etc.), lo cual constituye un argumento negativo en favor del límite de esta área lingüística (cf. los nombres con la raíz *slov-: *slav- o *ven-: *vent-: *vend- en los márgenes del mundo eslavo).
Otra tarea importante al investigar los vestigios bálticos en la toponimia rusa es identificar, en la medida de lo posible, todos los ejemplos de tipo báltico. Cabe suponer que, si se mantiene el mismo nivel de exigencia probatoria que K. Būga, probablemente podría aumentarse considerablemente el número de ejemplos.
Ya ahora pueden señalarse algunos ejemplos nuevos de toponimia báltica-
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Page 5...onimia en tierras rusas. Así, en el nombre del río Гжать (afluente derecho del Vazuza) debe verse, en nuestra opinión, una conocida raíz báltica, contenida en el prusiano gudde «matorral», «bosque» (y, según algunos, «pantano»), en las palabras lituanas gūdkar klis, gūdnotrėlė, gūdobelė, etc., así como en numerosos topónimos de Prusia, Lituania y Letonia¹¹. En este caso, Гжать <*Gbžātъ <*gudi-ati- y encuentra su analogía más cercana en los nombres Gdańsk(o) <*Gbd-an-bsk- <*gud-ān-isk- y Gdynia <*Gbd-ynjā <*gud-ūnjā, en el otro extremo del mundo báltico¹². Sin embargo, también es posible (aunque menos probable) otra explicación; véase la p. 63 de este artículo.
El nombre del afluente izquierdo del Ugrá Гордоты hace pensar en los numerosos topónimos bálticos con la raíz gard-, algunos ejemplos de los cuales ya se han señalado en territorio eslavo (véase Gardejiški). La hipótesis de un origen báltico de Gordota resulta especialmente probable si se tiene en cuenta la toponimia claramente báltica de esta región y se presta atención al sufijo. Una consideración semejante nos lleva a ver un elemento báltico también en el nombre del afluente derecho del Vazuza Салита y en el afluente del Rzhat Чичате (también hay un lago homónimo). Merece la pena examinar desde una perspectiva báltica hidrónimos como Лобь (en el ángulo noroccidental de la región de Moscú; compárese con el lago prusiano Lobyn y el río lituano Lobinis, del lituano lōbas «cauce», «depresión»), Держа (en el distrito de Rzhev; compárese con el lituano diržus, diržingas «viscoso»), Лусьяка (afluente derecho del río Moscova al oeste de Mozhaisk; allí se encuentra también la aldea de Лусось)¹³, quizá Сведва (afluente derecho del Oká; compárese con el lituano Smaid-riai y el prusiano Smedeyn, Smedythen, Smydyn, Smaydegarbs, etc.), y otros. En otro lugar investigaremos con mayor amplitud y detalle los elementos bálticos de la toponimia rusa.
Solo la elaboración de un mapa suficientemente detallado de los topónimos bálticos en territorios rusos permitiría abordar de manera diferenciada los datos recopilados en vastos territorios de Bielorrusia, Rusia occidental y, en parte, central. En cualquier caso, el análisis ayudaría a identificar al menos los modelos predominantes de formación de palabras en todo este espacio. A su vez, esto (junto con los datos puramente léxicos) permitiría plantear otra cuestión de suma importancia: a qué dialecto pertenece la toponimia báltica de las regiones mencionadas, que tradicionalmente muchos consideran lituana o, en un sentido más amplio, báltica oriental.
A nuestro profundo convencimiento, fundado no solo en el estudio de la toponimia, sino también en una serie de consideraciones de carácter más general (da-
¹¹ См. G. Gerullis, Die altpreußischen Ortsnamen, Berlin-Leipzig, 1922, стр. 47, 87, 95; И. Я. Спрогис, Географический Словарь древней Жомойтской земли 16 столетия, Вильна, 1888, стр. 86; J. Endzelin, Latvijas PSR vietvārdi, Rīgā, 1956, стр. 336-337 и др.
¹² En cuanto a la etimología de los nombres de Gdansk y Gdynia, compartimos las opiniones de J. Endzelin y E. Fraenkel (véase Die baltischen Sprachen, Heidelberg, 1950, pp. 63-66) y rechazamos la interpretación que ve en ellos el nombre de los godos (E. Hermann, R. Ekblom y otros).
¹³ Véase G. Gerullis, op. cit., pp. 91–93; compárese también la abundante toponimia báltica oriental con esta misma raíz.
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Page 6tos sobre la dialectología báltica antigua, ausencia de los llamados dialectos de transición eslavo-báltico oriental, nitidez de las fronteras eslavo-bálticas conocidas, algunos datos sobre la cronología de los préstamos eslavos en lituano y letón14, etc.), la toponimia báltica de las regiones examinadas pertenece más bien a los dialectos bálticos occidentales que a los bálticos orientales (por supuesto, todo esto solo es válido si existe una diferencia entre ambas ramas de los dialectos bálticos). En cierta medida, los datos de las crónicas sobre los galindos (golad) y los ejemplos toponímicos que contienen la raíz *galind- podrían apoyar esta hipótesis. Sin embargo, tras el análisis crítico de M. Vasmer del ya mencionado trabajo de A. I. Sobolevski, tales argumentos resultarían poco convincentes. Por ello, es preferible seguir otro camino: uno exclusivamente lingüístico.
Uno de los argumentos más convincentes a favor de la pertenencia a los bálticos occidentales de los topónimos del territorio examinado son los nombres que contienen un elemento con el significado de «río». Como es sabido, los dialectos bálticos orientales se oponen a los bálticos occidentales por la forma fonética de la raíz de esta palabra: lituano ùpė, letón upe: prusiano ape (atestiguado en el Diccionario de Elbing, 62, y en toda una serie de topónimos del territorio prusiano). La palabra ape se esconde en el nombre del afluente derecho del Volga Жукопы, que lleva a suponer un báltico žukape «río de los peces» (es significativo que la primera parte de esta palabra también nos remita al ámbito prusiano; compárese el prusiano suckis «pez» con el lituano žùvis y el letón žuvs, zivs15). La misma palabra forma parte del nombre del río Ужепа, que atraviesa el distrito de Yukhnov, en la región de Smolensk (la e en lugar de o a partir de *a se explica por la influencia del sonido ž16). Por último, el nombre del afluente derecho del curso alto del Dniéper, el Vop, aunque teóricamente puede reflejar tanto ape como ùpė, probablemente presupone la palabra prusiana17. Por varias razones, no incluimos aquí el Nepryad, cuyo nombre J. Rozwadowski interpreta como la palabra prusiana mencionada18. La interpretación del nombre del río más importante, que contiene una raíz con el significado de «agua», plantea serias dificultades. Nos referimos a Upa (compárese su
14 Además de los trabajos antiguos, véanse los nuevos estudios de V. Kiparsky, en los que desempeñan un papel especial las cuestiones cronológicas: Chronologie des relations slavobaltiques et slavofinnoises, RÉSL, 24, 1948, pp. 29—47; The Earliest Contacts of the Russian with the Finns and Balts.— Oxford Slavonic Papers, 3, 1952, pp. 67—79; Ein angeblich altpreussisches Lehnwort im Litauischen.— Studi baltici, 9, 1952, pp. 238—243; Sur la chronologie de quelques altérations phonétiques en slave.— Scando-Slavica, 1, 1954, pp. 19—21; О хронологии славяно-финских лексических отношений.— Scando-Slavica, 4, 1958, pp. 127—136 y otros.
15 En cuanto al elemento žuk- en palabras lituanas como žukmistras, žuksparnis, žuklỹs, aquí parece que hay que pensar en un préstamo o en un ejemplo dialectal muy raro.
16 Véase M. Vasmer. Op. cit., p. 22. Es curioso que también en esta palabra la primera parte se etimologice mejor mediante el prusiano.
17 Así opinan M. Vasmer, op. cit., p. 23, y T. Lehr-Splawiński, op. cit., p. 65 (la etimología de E. F. Karski, que la relaciona con вопить, es claramente errónea).
18 J. Rozwadowski, op. cit., p.9.
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Page 7el afluente del Uperta, generalmente ignorado por los investigadores, así como los nombres no del todo claros de los ríos de la misma zona Vypra, Vyporeika, cf. el nombre del lago lituano Ūpartas en el distrito de Zarasai?). M. Vasmer y algunos otros estudiosos expresaron dudas sobre la comparación tradicional con el lituano ūrė y el letón upe por razones fonéticas (de las palabras bálticas orientales mencionadas habría resultado *Vорь; por otra parte, cuesta pensar en un préstamo muy tardío de este nombre por parte de los rusos; en cualquier caso, los datos históricos sobre la colonización de estas tierras por tribus eslavas estarían en contradicción con la cronología de los procesos fonéticos conocidos). Sin embargo, últimamente T. Lehr-Splawinski ha vuelto a la antigua explicación (op. cit., pp. 65, 176), aludiendo al cambio у → ц- (ante consonante) en los dialectos de estos lugares, observado por N. S. Trubetzkoy (ZfslPh. 14, 1937, pp. 353-354). Sin embargo, algunas consideraciones cronológicas no nos permiten dar por definitivamente resuelta la cuestión del origen del nombre Ula. Del mismo modo, parece arriesgado afirmar que el nombre del río Kasplia, en la región de Smolensk, contiene el elemento ūrė>*рѣ.
Otro tipo toponímico importante que revela un origen báltico occidental está representado por nombres como Paneя (río del distrito de Bezhetsk), Ponya (en la región de Kaluga) y, quizá, algunos hidrónimos de la cuenca del Dniéper que han sido objeto de reinterpretación y de cambios sufijales: Panika, Panik, Panivka, etc. 19 En estos nombres se oculta sin duda la misma raíz que en la palabra prusiana rappean «mo-sebruch» (Vocabulario de Elbing, 288), comparada con el gótico fani «barro», el sajón antiguo feni «pantano», el indio antiguo paṅka «barro», «pantano», el irlandés antiguo an «agua», etc. 20 En los dialectos bálticos orientales, la palabra correspondiente está totalmente ausente o es un préstamo yatvingio (cf. el lit. dialectal raniaubė «tipo de hongo que crece en pantanos y otros lugares húmedos»21). Es interesante que, como topónimo, esta raíz solo aparece en el área de difusión de los dialectos bálticos occidentales: cf. Rapchen en documentos de la Orden de 1267, y el nombre polaco de un afluente del Kirsna (también hidrónimo báltico occidental), Ponie, del yatvingio *Paniā, etc.
Uno de los argumentos más convincentes a favor de la presencia de hidrónimos de tipo báltico occidental en el territorio de Rusia occidental son los nombres hasta ahora no señalados por nadie Stabna (Stabenka) —afluente derecho del Dniéper en las inmediaciones de Smolensk—, Stabnya —afluente izquierdo del Dniéper— y Stabnitsa —afluente derecho del Brodnya (afluente por la derecha del Berezina)22. En ellos vemos
19 См. П. Маштаков, Список рек Днепровского бассейна, СПб, 1913, стр. 5, 31, 206, 215, 228.
20 Véase también la il. Pannonia.
21 Véase K. Būga, Kann man Keltenspuren auf baltischem Gebiet nachweisen? — Rocznik Slawistyczny, 6, 1913, pág. 37; Aistiškos kilmės Gudijos vietovardžiai, págs. 35—36. Es difícil decir algo concluyente sobre el único caso del lit. pane.
22 Véase P. Mashtakov, op. cit., págs. 29, 97; I. Orlovsky, Breve geografía de la provincia de Smolensk, Smolensk, 1908, pág. 21.
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Page 8la raíz báltica stab-, que solo en el área báltica occidental conservó el significado de «piedra» (cf. el prusiano stabis, Vocabulario de Elbing, 32) y que solo aquí se usa como topónimo (cf. Stabaras, Staba-yen, Stabego de, Stabelauken (en lituano existe Stablaukis), Stabelow, Stabin-gen, Stabynotilte, Stabuniten²³). Es característico que varios nombres prusianos, al igual que el apelativo prusiano stabni- «horno» (de *stabine), remitan directamente a la forma que subyace a los hidrónimos de la región de Smolensk citados arriba: *Stab-in-ā>*Stabьna>Stabna.
Более спорно свидетельство таких топонимических названий, как Съжа, теперь Сож (левый приток Днепра), находящих соответствие из всех балтийских языков лишь в прусском suge „дождь“ (если это слово сравнивать, как делалось раньше с др.-в.-нем sîgan и т. д.²⁴); или Лукты — деревня в Дорогобужском районе, название которой скорее согласуется с прусским Lukte, чем с литовским Lukštas или латышским Lukste²⁵, и др.
Sin duda, nuevas investigaciones permitirán descubrir nuevos elementos bálticos occidentales en la toponimia rusa.
La última cuestión a la que quisiéramos prestar atención se refiere a la cronología del préstamo de topónimos bálticos por parte de los rusos. La existencia de dobletes del tipo Luchesa-Lukesa, de formas con vocalismo pleno junto a formas con vocalismo reducido, de ejemplos con consonantes nasales tautosilábicas y con los reflejos eslavos orientales regulares de las secuencias «vocal + consonante nasal», así como de casos que permiten comprobar cómo se reflejan ū; k’ y g’; tj y dj, etc., en los nombres bálticos tomados en préstamo por los eslavos, posibilita realizar al menos una diferenciación cronológica preliminar de los topónimos mencionados. Además, estos fenómenos pueden servir de hitos para reconstruir el panorama fonético de la lengua de los eslavos de la época en que entraron en contacto con las tribus bálticas en el territorio de Bielorrusia y Rusia occidental. Ese panorama se caracteriza por la persistencia de diptongos y secuencias diptongales con consonantes nasales; las secuencias del tipo tort y tj, dj aún permanecían intactas; y ū todavía no había pasado a у. Todo ello puede comprobarse fácilmente a partir de los préstamos toponímicos bálticos en las lenguas eslavas.
Este estado de la evolución del sistema fonológico eslavo, extremadamente próximo al báltico, así como el hecho de que una enorme parte del léxico radical báltico y eslavo coincide, dificulta considerablemente la identificación de todos los vestigios de la toponimia báltica en los territorios rusos.
23 Véase G. Gerullis, Die altpreußischen Ortsnamen, págs. 171—172. Cf. también V. N. Toporov, artículo citado (sobre los topónimos con la raíz stab- y su relación geográfica con los topónimos con la raíz akmen-).
24 Si k es aquí una variante gráfica de j (como en cugis, cf. el lit. kūjis, el esl. куjb), entonces quizá habría que comparar el hidrónimo Suya con el prusiano suj-. Recientemente se ha demostrado de manera convincente que el prusiano suge debe entenderse como sūjē. Véase Eric P. Hamp, OPruss. Soye «rain», KZ 74, 1956, págs. 127—128. La forma soye aparece en el trabajo de E. Hermann, Eine unbeachtete Überlieferung des preussischen Vokabulars Simon Grunaus, Gotinga, 1949.
25 Sin embargo, también queda aquí abierta la posibilidad de otra explicación del nombre Lukty, aunque menos probable. Véase M. Vasmer, op. cit., pág. 21.
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Page 9y obstaculiza en muchos casos el establecimiento de criterios mínimamente sólidos para distinguir los nombres bálticos de los eslavos. En efecto, ¿cómo resolver, por ejemplo, la cuestión de la pertenencia lingüística del nombre del río Ржать (en el distrito de Rzhev), cuando ni siquiera los antiguos nombres Ржева (Ржева, Ржова, Ржевка и т.д.) ni los topónimos del tipo Ржава, Ржавка permiten inferir algo más que una forma final *radi- (> *rъžь-), que puede ser báltica tanto como eslava? Del mismo modo, la raíz mencionada anteriormente gud- se conoce no solo en las lenguas bálticas, sino también en las eslavas (cf. el serbocroata Gacko (polje), de *gud- — bsk26). Ignorar esta circunstancia llevó a K. Buga a reunir no pocos topónimos que se explican con igual facilidad desde una perspectiva báltica que desde una eslava. En este caso se incurre en un grave error metodológico, semejante al que se produciría si etimologizáramos la toponimia de la Lituania actual desde la perspectiva del prot eslavo (puramente en teoría, esto sería perfectamente posible para un número considerable de nombres).
Por ello, a modo de conclusión, quisiera subrayar una vez más la importancia primordial de la cuestión de los límites de lo posible al determinar los elementos bálticos en la toponimia rusa.
26 Véase S. Rospond, Stratygrafia toponimiczna, — «Z polskich studiów slawistycznych», Warszawa, 1958, p. 182.