Page 1LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI, VI LIETUVOS TSR MOKSLŲ AKADEMIJA
SOBRE EL ORIGEN DEL MOLD. RUM. DOINA
G. BOGACI
Desde mediados del siglo pasado, el término doina, como denominación de un género particular de canción y música del folclore prerromano, se incorporó firmemente a los estudios folclóricos y al uso general. Es cierto que tanto Vasile Alecsandri, compilador de la primera colección de canciones populares rumanas (1852), que dio amplia difusión al término, como casi todos los hombres de cultura posteriores, al definir el género tuvieron en cuenta únicamente su criterio literario. Durante mucho tiempo, esta palabra, tomada de la terminología popular de Moldavia, designó cualquier obra lírica, normalmente de tono menor, cuyo texto la diferenciaba de los poemas heroico-épicos y de las canciones rituales, calendáricas y de danza. En aquella época, durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del nuestro, aún no había llegado el momento de estudiar la melodía y la estructura de la doina vocal e instrumental, su área de difusión, sus etapas de desarrollo, sus funciones, sus características interpretativas y otros problemas.
Mientras la folclorística nacional apenas reunía datos para futuras síntesis, en 1875 apareció un estudio exhaustivo sobre el origen de la propia denominación. B. Petriceicu Hasdeu, destacado filólogo moldavo-rumano y antiguo alumno de la Universidad de Járkov, propuso una etimología del término y estableció su relación con correspondencias lejanas. Hasdeu consideraba que la palabra era de origen tracio (dacio). Es pariente, escribía, del céltico-irlandés dan «canto, poema» y del persa danah «canto interpretado por mujeres». Ambas formas presuponen como étimo común la palabra sánscrita dana «canto, sonido». Otras correspondencias de este término son el avéstico daēnā «canto» y el armenio den, pero la forma más cercana es, naturalmente, la lituana daina «canto».
183
Page 2(En aquel entonces, el destino de esa misma palabra en letón todavía no podía interesar a nadie)1.
«Los dacios y los lituanos —escribió Hasdeu— son, por consiguiente, los únicos pueblos que han conservado inalterados el contenido y la forma de la palabra daina, la más preciosa herencia de la lengua indoeuropea primitiva; una herencia que constituye un testimonio de la comunidad de nuestros antepasados mucho más antiguo que las inscripciones lapidarias más antiguas»...2
El erudito moldavo-rumano también planteó la cuestión de un posible préstamo del término por los lituanos (del rumano). Observó que los eslavos no tenían tal palabra y que, además, moldavos y lituanos habían vivido en otro tiempo «en vecindad». Pero Hasdeu rechazó de inmediato esa posibilidad: afirmaba que las denominaciones de las canciones populares no se toman en préstamo y que, además, la aparición de -i- en el lituano daina (frente al sánscrito dana) podía explicarse por las leyes de desarrollo de la propia lengua lituana3. Este erudito no planteó la cuestión de que los propios rumanos hubieran tomado la palabra de los lituanos.
Antes de los juicios y argumentos de Hasdeu sobre el origen tracio del término doina, la ciencia ya había conocido la explicación de Dimitrie Cantemir (1672—1723). Según este destacado erudito moldavo, doina era el nombre del «dios de la guerra» dacio. En una nota a su texto, Cantemir observó que la palabra suele aparecer al comienzo de las canciones «masculinas» (en cuanto a su interpretación), es decir, que la mención de esta divinidad constituye una especie de invocación4. El testimonio de Cantemir sobre la presencia de la palabra en la fórmula inicial de las canciones (que, a su juicio, eran exclusivamente de carácter guerrero) quedó confirmado por registros folclóricos posteriores. En efecto, la palabra aparece en los comienzos de las doinas, a veces compuestos por una serie de exclamaciones bisílabas o monosílabas; aparece en inicios que, en algunos lugares, se han vuelto facultativos. Es cierto que, en diversas variantes fonéticas y en distintas posiciones rítmico-acentuales, también se encuentra en los versos iniciales no solo de las doinas, sino de otros géneros, incluidos los rituales. Así, en la parte septentrional del territorio daco-rumano, en Maramureș, se usan: dăina, dŭină; dui, dui, dui; en Transilvania: dăină, dăina; ăi-nam – dăinam; ěi-nu – duinu; dăina-le; dăina-mă; ăină-dăină; dăina-dăină. En Moldavia se usan doina y el diminutivo doinița.
1 La primera introducción del término daina en el uso en 1893 por parte de Krišjānis Barons, a instancias del editor Wissendorff, y los argumentos de J. Lautenbach y J. Sander a favor de su introducción suscitaron el enérgico rechazo de P. Šmits y J. Sirmāis: P. Šmits, Par jauno tautas dziesmu krājumu. „Mājas Viesis”, 1893, стр. 50; J. Sirmāis, Mūsu tautas dziesmu jaunākais izdevums, „Dienas Lapa”, 1894, стр. 212—215. Debemos esta información a la folclorista de Riga M. Beitinya, a quien expresamos nuestro sincero agradecimiento.
2 B. Petriceicu Hasdeu, Principios de filología comparada arioeuropea que abarcan los grupos indopersotracio, grecoitalocéltico y letoslavo-germánico, con aplicaciones a la historia de la lengua rumana. Curso impartido en la Facultad de Letras y Filosofía de Bucarest, I, 1875, págs. 28—29.
3 Ibidem, стр. 26—27.
4 Димитрий Кантемир, Дескрипция Молдовей, Кишинэу, 1957, стр. 197.
184
Page 3Solo en Moldavia, Bucovina y Maramureș la palabra doina y sus variantes aparecen como término que designa un género musical de canción. En Transilvania, la palabra se usa únicamente en los comienzos. En las demás regiones de la lengua dacorrumana se desconoce doina como término: no se usa en absoluto en Muntenia, Oltenia, Banato ni Dobruja5.
La opinión de Cantemir sobre el carácter militar originario del género musical y de su propia denominación tuvo seguidores también en el siglo XIX: compartían esa opinión Iordachi Mălinescu y el célebre escritor moldavo C. Negruzzi, quien incluso compuso tres «doinas» de aire marcial, haciéndolas pasar por populares.
La argumentación de Hasdeu, quien fundamentó la opinión de Cantemir conforme al nivel de la ciencia de su época6, no convenció, sin embargo, a los estudiosos posteriores. Tanto antes como después de Hasdeu (aunque sin polemizar con él), los investigadores buscaron la base de la palabra en otras lenguas: lat. donativum, «regalo que recibía un soldado romano después de la batalla» (!); lat. Diana, «protectora de los cazadores» (y, por consiguiente, de los guerreros); Danubius, «Danubio». Las tres propuestas aparecieron en 1842 de la pluma del aficionado Iordachi Mălinescu7. Otros buscaron el étimo en las lenguas eslavas: eslavo двойница, «doble pizhátka, doble natka», según A. Cihac8; ruso дуть, дунуть, según K. N. Burileanu9. Otros filólogos derivaron la palabra del griego δην, δαν —la denominación doria de «Júpiter»—, como Petru Maior10; con mayor frecuencia, sin embargo, la derivaron del latín: Diana+oda (!) —el poeta I. Eliade-Rădulescu11; lat. doleo, a través de la forma intermedia hipotética *dolina, según A. T. Laurian y I. C. Massim12, entre otros. Por último, también hubo investigadores que derivaron la palabra de la propia lengua: del verbo a dăina, «balancearse, oscilar», o bien de la repetición interjectiva que aparece con frecuencia al comienzo de este género poético: dui, dui, dui13. También se propuso un origen germánico para esta palabra en la lengua dacorrumana.
En el último trabajo sobre este mismo tema, en el ya citado más arriba estudio documental y sutil del folclorista rumano Ovi-
5 Todos estos ejemplos aparecen reunidos con su contexto en el estudio del folclorista rumano Ovidiu Papadima, Considerații despre doină, „Studii și cercetări de istorie literară și folclor“, IX, 1960, № 2, págs. 326—329.
6 El autor mencionó también el nombre del investigador que estableció por primera vez la relación entre el dacorrumano doină y el lituano daina: el orientalista muniqués Martin Haug, en „Zeitschrift der Deutschen Morgenländischen Gesellschaft“, 1855.
7 Iordachi Mălinescu, Un discurs și poezie, „Foaie pentru minte, inimă și învățătură“, V, 1842, págs. 97—99; Ap. B. Petriceicu Hasdeu, Op. cit., pág. 21; Ovidiu Papadima. Op. cit., pág. 312.
8 A. de Cihac, Dictionnaire d’étymologie daco-romane, Francfort s/M., 1870, s. v.
9 C. N. Burileanu, Intre frunză verde“ și doină, București, 1936, стр. 57.
10 Ap. B. Petriceicu Hasdeu, Op. cit., pág. 21.
11 Ap. Ovidiu Papadima, Op. cit., pág. 314.
12 A. T. Laurianu y I. C. Massim. Glossariu care coprinde vorbele d’in limb’a romana straine prin originea sau form’a loru și celle de origine indouioasa, București, 1876, s. v.
13 Tiberiu Brediceanu, 170 melodii populare romînești din Maramureș. București, 1957. pág. 5.
185
Page 4… de Papadima, se expresó una opinión firme sobre el origen de la palabra. La forma transilvana dăina, como propuso «con pleno fundamento» también Hasdeu, podría ser de origen dacio14; en cambio, la forma moldava doina pertenece «definitivamente» a las lenguas eslavas15. ¿Por qué separar de este modo las denominaciones de un mismo objeto?
Es cierto que, aparte de Hasdeu, ninguno de los autores mencionados más arriba argumentó sus propuestas; simplemente proponían su etimología, sin siquiera intentar refutar la opinión de los autores anteriores.
Con toda probabilidad, a estos investigadores les desconcertaron lo inesperado y el enorme «alcance» de la etimología de Hasdeu. En realidad, según los datos más recientes de la lingüística, no hay tantos elementos dacios en la lengua moldava. Los investigadores más recientes de la lengua tracia, el etimólogo búlgaro Vl. Georgiev16 y el lingüista rumano I. I. Russu17, en sus trabajos dedicados específicamente a los llamados elementos autóctonos, no examinan ni siquiera incluyen la palabra doina en la lista de palabras tracias conservadas en las lenguas de los pueblos de la península balcánica. También contradicen la hipótesis de un único modelo «dacio» antiguo las variantes inesperadas para una lengua tan homogénea como el dacorrumano, que aparecen en lugares muy próximos entre sí (¡e incluso en una misma localidad!). Otro argumento igualmente contundente contra la gran antigüedad de esta palabra entre los dacorrumanos es su fonetismo: la forma moderna esperable en dacorrumano no sería doina, sino *doaină. También pudo desconcertar a los estudiosos el hecho de que Hasdeu descartara de manera demasiado categórica la posibilidad de un préstamo, pese a la frecuente incorporación a otras lenguas no solo de nombres, sino también de los propios objetos —instrumentos populares, bailes y canciones—; por ejemplo, cobza, lăuta, ghitara, polca, mazurca sîrba, bulgăreasca en dacorrumano; y la propia palabra daina en el letón moderno, entre otros casos. (Sin embargo, conviene recordar que todos estos objetos y palabras prestados no se adoptan en estado «puro»: siempre se amalgaman con el acervo tradicional.) Por último, Hasdeu no podía tener en cuenta entonces la gran variación fonética de la palabra, el aspecto musical de la doina (su proximidad o distancia respecto de las dainas lituanas, que hasta ahora nadie ha estudiado...), ni tampoco las distintas etapas y el área de difusión de la propia doina.
Pero lo principal que no tuvo en cuenta ni Hasdeu (que entonces no disponía de los materiales necesarios) ni los etimólogos posteriores es que la palabra doina aparece, por lo general, solo en la fórmula introductoria del texto poético de este género musical (y, regionalmente, también de algunos otros géneros), en aquella parte que, según establecen los musicólogos, no está relacionada en absoluto, ni genética ni
14 Ovidiu Papadima, Op. cit., стр. 316.
15 Ibidem, стр. 317.
16 Владимир Георгиев, Тракийският епик, София, 1957.
17 I. I. Russu, Limba traco-dacilor, București, 1959.
186
Page 5ni siquiera temáticamente con las demás partes de la doina como tal18. Y si aparece también en el texto mismo de la doina, allí la palabra completa el verso, añadiéndose para ajustarlo a su medida natural.
Con toda probabilidad, precisamente de aquí, de esta fórmula introductoria «ajena» —facultativa en este género hoy en día—, la palabra doina se fue aislando con el tiempo y pasó a designar primero regionalmente y, después, desde mediados del siglo XIX (ampliando su significado), este género poético y musical específico en su conjunto. En el folclore abundan los ejemplos de palabras aisladas de una fórmula inicial, así como del texto de canciones en general, que adquieren un significado autónomo y general. Las fórmulas iniciales de las canciones pueden consistir en diversas exclamaciones y en oraciones enteras tomadas directamente de otras lenguas: así son los comienzos rumanos de baladas en lengua changa, las fórmulas introductorias moldavas de canciones gitanas, entre otros. También se trasladan a otro entorno lingüístico estrofas enteras (por ejemplo, en la provincia de Vínnitsa un folclorista ucraniano descubrió el texto moldavo que sirvió de prototipo a la «Canción de Zemfira» de Pushkin; en las «canciones de sorteo» infantiles aparecen palabras y expresiones enteras procedentes de otras lenguas, etc.). La presencia en las fórmulas introductorias de palabras que han perdido todo significado, así como de palabras que luego separan entre sí estrofas de distintas canciones rituales (como la presencia de la palabra rumana totalmente incomprensible ler en la fórmula ler, doamne, que deriva del latín (Na) IleI (uiah), domine) demuestra a la vez que es posible incorporar nuevos préstamos al comienzo de una canción y que ello no contradice la posibilidad de que luego se aíslen. Por último, la palabra doina, con todas sus variantes, no se usa en absoluto en todo el territorio dacorrumano. Más aún: solo en Moldavia, Bucovina y Maramureș, es decir, únicamente en las zonas norte y nordeste del territorio, la palabra se emplea en el habla popular como término que designa un género musical determinado; en una zona relativamente extensa de Transilvania solo se conserva en los comienzos y no tiene ningún significado definido. En la parte meridional del territorio de habla dacorrumana la palabra está completamente ausente, como también lo está en todos los dialectos romances de la península balcánica. Desde luego, esto no podría ocurrir si la palabra tuviera un origen dacio común.
Todo esto indica que la palabra moldava doina es un préstamo.
Cabe conjeturar que la palabra dacorrumana doina fue tomada en préstamo de los lituanos en los siglos XIII—XV. Los argumentos lingüísticos a favor de esta hipótesis son los siguientes.
En lituano, daina significa «canción popular», mientras que en moldavo designa únicamente un género poético y musical concreto. Por consiguiente, en moldavo el significado de la palabra es mucho más restringido que en lituano. Esta restricción del significado, característica precisamente de los elementos léxicos
18 Em. Comişel, Preliminarii la studiul ştiinţific al doinei, „Revista de Folclor”, IV, 1959, № 1—2, стр. 157.
187
Page 6de préstamos, tuvo lugar, como ya sabemos, en la mitad septentrional del territorio daco-rumano, es decir, precisamente en la zona cuyos habitantes sí podían estar en contacto con los lituanos, si no en «vecindad», al menos entablando relaciones de carácter militar, comercial y cultural. Además, hoy, cuando ya se han acumulado numerosos datos, puede observarse también la siguiente coincidencia, al parecer en absoluto fortuita: la palabra doina se emplea en sus formas dialectales daina y daină (¡tan próximas, idénticas a la lituana daina!), tanto en las fórmulas introductorias como en calidad de término popular, en el norte, justamente en el área donde se practica y se encuentra la etapa más antigua de la evolución musical de este género.19 Por último, también cabría suponer que la palabra doina es un préstamo porque, a diferencia del lituano, donde la palabra cuenta con numerosos términos de la misma raíz que la respaldan, en daco-rumano doina es una palabra base; además, todos sus derivados se formaron con sufijos relativamente recientes: el sustantivo дойнаш se formó con el sufijo -аш, de origen húngaro y nuevo en la lengua; el diminutivo afectivo дойницэ contiene un sufijo de origen eslavo; los demás derivados —дойнар, а дойни, дойнишоарэ и дойнитор—, aunque formados con sufijos de origen latino, son también en moldavo creaciones bastante recientes, pertenecientes al período en que se hablaba ya la propia lengua moldava. Todo esto —el estrechamiento del significado, la coincidencia del área de la forma dialectal дайна con el área de la etapa musical más antigua de la doina y, por último, la morfología de las formaciones recientes derivadas de la palabra raíz дойна— no habría podido darse si la palabra дойна (como término, no como género poético y musical) fuera de origen dacio.
El préstamo daco-rumano дойна pudo producirse durante la expansión de las fronteras del reino lituano (siglos XIII—XV) hasta los límites de Moldavia y el norte de Transilvania. No está claro si el préstamo se produjo directamente o a través del polaco: también en las canciones polacas aparece la palabra dana, cuyo origen es igualmente incierto (en contexto: Da, dy, dana, da, dy, dana; Oj dana moja dana; Dana, dana, dana, dana; Dana...le..., etc.).20
Al principio, una estrofa que desconocemos —o quizá solo esa palabra, que antes se usaba en alguna estrofa independiente (¡tal vez realmente de carácter militar y en lituano!)— se incorporó al texto de la fórmula inicial tradicional de una melodía local tradicional de doina. Junto con la estrofa poética o la palabra de estribillo, a esa fórmula inicial se añadieron, se superpusieron o se amalgamaron elementos de una melodía insólita—
Бэла Барток, Insemnări asupra cântecului popular romînesc, Cu o prefață de Zeno Vancea, „Revai Lexicon“, Vol. Supl., 1935, стр. 73; Ap.: Tiberiu Alexandru, Béla Bartók despre folclorul romînesc, București, 1958, стр. 73; Cfr. Em. Comișel, Op. cit., стр. 149.
20 См., например, сборник: Dolf Chybiński, Od Tatr do Bałtyky, Kraków, 1950, NN 89, 140, 177, 208 и др.
188
Page 7dos. (Como ya sabemos, la fórmula inicial de este género musical daco-rumano, en la que aparece la palabra doina y solo en ella, no está vinculada genética ni temáticamente con la doina tradicional). Después, gracias a la constancia ya establecida de la fórmula inicial y, por consiguiente, a la frecuencia de uso de la palabra, esta se aisló del contexto y pasó a designar todo el género musical. Hoy observamos este aislamiento también en Maramureș, donde el término duina no puede separarse de la repetición habitual dui-dui-dui, que, sin embargo, no debe considerarse una raíz formativa de la palabra, sino una consecuencia suya. Pero en Maramureș, donde todavía hoy se percibe la relación entre la repetición del estribillo y el término ya aislado, se ha conservado en estado fosilizado el tipo melódico más antiguo de la doina. Dado que los géneros musicales evolucionan de manera desigual en distintas regiones, podemos suponer que en Moldavia tuvo lugar un proceso análogo: la palabra se aisló de una fórmula inicial igualmente «foránea» y se consolidó como término. Pero esto ocurrió ya en una etapa temprana de la difusión de la doina, con su fórmula inicial incorporada. La melodía de la propia doina siguió allí su propio curso evolutivo y se apartó de la etapa más antigua, conservada únicamente en Maramureș.
Los estudiosos europeos desconocían la existencia de la palabra дойна en moldavo y rumano. Algunos de ellos, como Johann Schmidt, atribuían el lituano daina a la raíz di-t, «bailar»; otros lo relacionaban con deja, «queja», y dejoti, «quejarse» (Schleicher); por su parte, Pictet y Albert Weber establecieron además su relación con cognados de otras lenguas indoeuropeas (el persa, el zend y otras). El último diccionario etimológico de la lengua lituana, de E. Fraenkel21, que adopta la opinión de Schmidt, señala que la palabra daina también se usa en letón con el mismo significado y que está emparentada con el verbo letón diēt, «bailar», «cantar». La documentación detallada sobre la semántica de esta palabra se encuentra en el diccionario letón-alemán de K. Mülenbach y J. Endzelin22.
La hipótesis expuesta arriba sobre el origen lituano de la дойна daco-rumana se refiere, desde luego, solo al aspecto terminológico de la cuestión. La doina es un género lírico. Y la lírica es una parte indispensable del folclore de todos los pueblos. Por su forma y contenido concretos, la doina se asemeja especialmente a las canciones líricas de los pueblos que viven en los Balcanes. Pero ni la amplia difusión del género en general ni su mayor semejanza concreta entre determinados pueblos pueden considerarse en modo alguno préstamo o migración. Los folcloristas emplean el término poligénesis, que designa el surgimiento espontáneo de un género al mismo tiempo entre distintos pueblos, a veces muy
21 Prof. E. Fraenkel, Litauisches Etymologisches Wörterbuch, Lieferung I, Heidelberg—Göttingen, 1956, s. v.
22 K. Mülenbachs—J. Endzelīns, Latviešu valodas vārdnīca, I—IV, Rīgā, 1923—1932.
189
Page 8alejados entre sí, como consecuencia de condiciones idénticas de vida material y espiritual.
El estilo del género musical doina, según las observaciones de más de un musicólogo, nos remite no al norte, ni hacia Lituania, sino al este (cf. las dumy ucranianas) y al sudeste (Béla Bartók)23, al este (C. Brăiloiu)24 y al maqam persa-árabe (Emil Riegler Dinu)25.
Nadie se ha ocupado todavía del estudio comparativo de la doina moldava y la daina lituana, pero no cabe duda de que este tema encontrará pronto a un investigador entusiasta.
Como se desprende de lo expuesto, la cuestión del origen común del término moldavo y lituano doina—daina no es tan sencilla como le parecía hace más de 80 años incluso a un erudito tan eminente como Hasdeu. La asombrosa coincidencia fonética de estos dos términos y su proximidad semántica requieren nuevas investigaciones minuciosas, fruto del esfuerzo conjunto de lingüistas (dialectólogos y etimólogos) y, sobre todo, musicólogos; no solo moldavos y rumanos, sino también ucranianos, polacos, letones y, desde luego, lituanos.
Chisináu
MOLD., RUM. DOINA KILMĖS KLAUSIMU
G. BOGACIUS
Resumen
El autor del artículo plantea la hipótesis de que los daco-rumanos pudieron tomar prestada del lituano, entre los siglos XIII y XV, la palabra doiną, que desde mediados del siglo XIX se consolidó ampliamente como término folclorístico para designar cierto tipo de canción; en aquel entonces las fronteras del Estado lituano llegaban hasta Moldavia y el norte de Transilvania. Pudieron tomarla prestada directamente de los lituanos o a través del polaco. Que la palabra dōina es un préstamo en daco-rumano lo indicaría también el hecho de que su significado se ha restringido en comparación con el del lituano daina; además, los derivados de doina se han formado con sufijos nuevos, en su mayoría de origen extranjero.
23 Béla Bartók, Op. cit., 191, 192; Ap. Tiberiu Alexandru, Op. cit., 75.
24 Const. Brăiloiu, La musique populaire roumaine, „La revue musicale“, N spécial: „La musique dans les pays latins“, 1940, стр. 7—8.
25 Emil Riegler Dinu, Das rumänische Volkslied, Berlin, 1940; Ap. Em. Comişel, Op. cit., стр. 150.