Acta Linguistica Lithuanica
LIX (2008), 141 – 142
Observaciones
Remarks
Pequeña observación 16
El muerto quiere convertirse en un ser vivo. A partir de bakūžės, que al autodidacta Antanas Juška, entusiasta recopilador de palabras dialectales, le parecía un compuesto de bak- y el sufijo -ūžės, se creó bakà. Este neologismo se publicó en el primer tomo del diccionario de Juška. El grupo auxiliar de investigadores de los editores del LKŽ I (E. Fraenkelis, J. Gerullis, J. Otrębskis, A. Salys, P. Skardžius) no permitió que en 1939–1941 se volviera a poner en circulación una palabra inventada de ese tipo: en LKŽ I (1941) no se incluyó tal palabra; se la pasó por alto.
Por desgracia, también se olvidó la advertencia de B. Tolutienė (Literatūra ir kalba 5, 1961, p. 153) sobre el origen artificial de bakos. En la Lietuvių kalbos enciklopedijoje (Vilnius, 1999, p. 45; reproducido en la segunda edición), esta palabra volvió a aparecer como un hecho lingüístico auténtico. De modo similar, bakà apareció también en el libro de Smoczyński Słownik etymologiczny języka litewskiego (2007, p. 42). Nada bueno resulta de esto para la ciencia. Juška inventó además otros neologismos de este tipo: kumė ← kumelė, sama ← samana, šãža (šáiža) ← atšãža, atšáiža, etc. (compárese con las palabras que el autor señala en su libro Lietuvių kalbos žodyno taisymai (2006), no oídas al comprobarlas en las hablas).
Pequeña observación 17
El célebre baltista de la Universidad de Cracovia, el profesor Wojciech’as Smoczyński’s, sigue ocupándose de la etimologización del léxico lituano: ha publicado nuevos complementos a su libro Słownik etymologiczny języka litewskiego, además de erratas y otros asuntos (véase «Uzupełnienia do Słownika etymolognego języka litewskiego», Acta Linguistica Lithuanica 58, 53–151).
Todo en esa investigación es muy interesante y valioso, aunque un asunto en particular llamó la atención del antiguo editor y del autor. En el tomo I del LKŽ, Juozas Balčikonis, ideólogo y gran pionero del LKŽ, escribió que «... también hubo recopiladores que no sabían distinguir las palabras auténticas de las creaciones de su propia imaginación» (LKŽ I, «Prakalbos», p. V). También la tauragniškė, de viva imaginación, inventó hechos de ese tipo, y por esa sospecha se verificaron los datos que ella proporcionó desde Tauragnus y otros lugares (véanse también las reflexiones de la lexicóloga y etnógrafa Birutė Jasiūnaitė en Baltistica XLII (3), 2007, p. 446, y las del autor de estas líneas, editor del LKŽ
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