Page 1LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI, XXVIII (1989)
KALBŲ RYŠIAI IR SĄVEIKOS
STASĖ KRINICKAITĖ
VERBOS PRIMARIOS DEL LITUANO DESDE LA PERSPECTIVA DE LA TRANSITIVIDAD (HOMÓFORMAS DEL INFINITIVO)
Al estudiar la interacción entre numerosas lenguas, se ha observado que uno de sus rasgos característicos es la interferencia en el régimen, especialmente en el régimen preposicional (Гавранек 1972, 103; Ыым 1982, 30—31; Михальченко 1984, 185; Кононенко 1985, 26; Пути повышения культуры русской речи на Украине, 1986, 105—120; Панькин 1987, 13; Исаченко-Лисовая 1987, 118). Esto incluye también las frecuentes fluctuaciones en el régimen de los verbos, que surgen por influencia de otras lenguas, cuando se imitan determinados modelos de régimen o aumenta la frecuencia de su uso. Al parecer, las variantes de régimen también pueden surgir espontáneamente en la lengua, y resulta difícil distinguirlas de los fenómenos de origen interferencial. Por ejemplo, se considera que la tendencia del alemán, perceptible desde hace mucho tiempo, a transitivizar los verbos intransitivos adquirió su forma actual manifiesta en la República Federal de Alemania debido a la influencia de la variedad estadounidense del inglés (Бок, Гарниш, Лангнер, Штарке 1979, 277).
Para prever al menos la mayoría de los posibles casos de interferencia (probablemente sea imposible preverlos todos), como demuestra la práctica lingüística actual, habría que tener presentes no solo la valencia del verbo lituano, sino también las particularidades de su sistema morfológico y sus principales grupos funcionales. En lituano, como en otras lenguas de tipo sintético, junto a la valencia semántica hay que hablar también de valencia formal, que es una propiedad caracterológica de la lengua y que o bien coincide con la valencia semántica o bien entra en contradicción con ella (Кацнельсон 1987, 21—22). La interacción y las contradicciones entre la semántica y los rasgos formales son consecuencia de diversos factores de la historia de la lengua y, a la vez, punto de partida de cambios posteriores.
Si se considera la oración —el enunciado— como unidad fundamental de comunicación, solo cabe concebirla, como sostiene la gramática semiológica, como algo semánticamente íntegro y unitario. Si esta unidad semántica se divide en partes, es decir, en palabras, al caracterizar cada palabra no habría que olvidar que es un reflejo de dicha unidad. En otras palabras, en cada palabra hay que reconocer aquello que la vincula semánticamente con otra palabra que se le ha unido y que se denomina concordancia semántica. (Степанов 1981, 250). Desde este punto de vista, no existe ninguna afinidad semántica entre palabras dada de antemano; la afinidad semántica es, en esencia, propia únicamente del enunciado. Si se habla de la tendencia de una palabra a combinarse con ciertas palabras, es solo porque dicha tendencia se abstrae del uso de esa palabra en enunciados y se generaliza como una peculiaridad suya.
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Page 2La concordancia semántica (combinabilidad semántica) se manifiesta en todo enunciado formado por más de una palabra. La parte del contenido del enunciado que establece la concordancia se denomina componente semántico continuo (длинный семантический компонент). Se puede decir que este componente continuo está formado por rasgos semánticos comunes a las palabras (enfoque sintético), o bien que se abstrae de la unidad de la oración (enfoque analítico) (Ibíd., 257–258). El componente semántico continuo, que se extiende por todo el enunciado, se manifiesta de manera desigual en sus distintas partes. En una dirección se intensifica —ya sea avanzando de la palabra anterior a la siguiente o de la siguiente a la anterior, según cuál de ellas predomine en el enunciado—. A su vez, en la otra dirección se debilita y se interrumpe si la parte posterior del enunciado contrasta con la primera (Ibíd., 261).
El verbo suele concordar con nombres que designan sujetos u objetos. Esta concordancia varía entre lenguas y épocas. Para las épocas protobalta y prot eslava se reconstruyen dos tipos de sintagmas, o enunciados unimembres, que ilustran la antigua concordancia semántica entre nombres y verbos. Un tipo estaba formado por combinaciones de nombres que designaban seres vivos con verbos de la diatesis «animada» correspondiente. Estas combinaciones estaban unidas por el componente semántico continuo «animacidad» («одушевленность»). El segundo tipo de combinaciones constaba de nombres que designaban objetos inanimados junto con verbos de la diatesis «inanimada» correspondiente. El componente semántico continuo de este último tipo era «inanimacidad» («неодушевленность»). Más tarde, esta concordancia se desintegró. En las lenguas eslavas, el componente semántico de «animacidad-inanimacidad» se concentró en los nombres y dejó de ser relevante para los verbos. Por ello, las lenguas eslavas se caracterizan por una división léxico-semántica de los sustantivos en 2 grupos según el rasgo de «animacidad-inanimacidad» («одушевленные – неодушевленные»). En cambio, no se distinguen diatesis verbales correspondientes. En las lenguas bálticas todo ocurrió de otro modo. Allí, el componente semántico de «animacidad-inanimacidad» se concentró en el verbo, y por ello surgió la oposición entre los verbos de diatesis «animada o activa» y los de diatesis «inanimada» (cf. daūžti (de seres vivos) | dūžti (de objetos inanimados), así como laužti | lūžti). De esta oposición se desarrollaron con el tiempo las diatesis transitiva (causativa o causal) e intransitiva de los verbos. En las lenguas bálticas, los sustantivos que designan seres vivos y objetos inanimados no se diferencian por ningún rasgo formal.
En las lenguas eslavas, cuando los verbos ya no necesitaron expresar la oposición entre animacidad e inanimacidad, los segundos tiempos pasados de los verbos, con temas acabados en -ā y -ē, se especializaron como indicadores de verbos opuestos según la categoría de aspecto. Por esta razón, los pares de verbos primarios de las lenguas bálticas y eslavas representan una misma acción desde perspectivas distintas. En las lenguas bálticas, la acción se presenta desde la perspectiva del sujeto | objeto (transitividad | intransitividad), con un determinado valor aspectual; por ejemplo, en lituano beriu žirnių | žirniai byra, con matiz aspectual incoativo (cf. barstyti, con matiz aspectual de acción durativa o iterativa; véanse también merkti, pero mirkyti). En las lenguas eslavas, la acción se representa desde la perspectiva de la presencia o ausencia de un límite de la acción (duración determinada o indeterminada), con uno de sus valores, transitivo o intransitivo, por ejemplo: el eslavo antiguo соуму сопе | -сыпати, -сыпна «verter» (Ibíd., 322–323).
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Page 3La distinción entre diatesis transitivas e intransitivas explica también las oposiciones semánticas y derivativas de los verbos primarios1 (Степанов 1975; Грамматика литовского языка 1985; Paulauskienė 1979; Криницкайте 1980). En la clasificación general de J. Stepanov se distinguen dos clases principales de verbos lituanos: los intransitivos y los transitivos. Estas clases difieren entre sí en cuatro rasgos. La primera clase se caracteriza por: 1) raíces de los tipos TAT-, TET-, TIT-, TIR- con vocales breves (T representa una consonante oclusiva, R un sonante y A, E, I las vocales de los tipos correspondientes); en presente, estas raíces adquieren el infijo -n- o el formante -st-, o ambos a la vez; 2) la terminación de presente -a; 3) la terminación de pretérito -o; 4) significado intransitivo efectivo (el verbo no puede llevar complemento), por ejemplo: à˙nka, à˙ko, à˙kti; geñda, geñdo, geñsti. Los rasgos característicos de los verbos de la segunda clase son: 1) raíces del tipo TER(T) con diptongos o vocales largas; 2) la terminación de presente -ia; 3) la terminación de pretérito -ė; 4) significado transitivo efectivo (el verbo suele llevar un complemento que designa el objeto afectado por la acción, por ejemplo, «cavar la tierra»): baigia, baigė, baigti; braukia, braukė, braukti. (Степанов 1975, 169). Estas dos clases verbales, opuestas en cuanto a forma y significado, son las más numerosas y muestran la tendencia principal en la evolución del sistema verbal lituano. Todos los demás grupos verbales que se forman se caracterizan por diferir de las clases principales en uno, dos o tres de los rasgos mencionados. Así, todos los verbos lituanos se dividen en total en 13 clases.
A la primera clase principal (I, 1), según los cuatro rasgos, pertenecerían también, por ejemplo, bÿra, biro, birti; liñksta, liñko, liñkti, entre otros. La mayoría de ellos se relaciona con verbos correspondientes de la segunda clase principal, caracterizados por la transitividad, por ejemplo: bÿra, biro, birti | bẽria, bẽrė, bẽrti; liñksta, liñko, liñkti | leñkia, leñkė, leñkti, entre otros. La segunda clase (I, 2) se diferencia de la primera en un rasgo: los verbos de esta clase tienen una vocal radical larga en todas sus formas, por ejemplo: grįžta, grįžo, grįžti; nyksta, nyko, nykti. Hay menos verbos de esta clase que se correlacionen con otros en cuanto a la transitividad y, por lo general, solo pueden relacionarse con verbos derivados, por ejemplo: nyksta, nyko, nykti – naikina, naikino, naikinti; sprógsta, sprógo, sprógti – sprogdina, sprogdino, sprogdinti. La tercera clase (I, 3) consta de solo dos verbos, que tienen una terminación de pretérito distinta: -ė, en vez de -o: miršta, mirė, mirti; gimsta, gimė, gimti. En la cuarta clase (I, 4) se incluyen los verbos con el infijo -n- en las formas de presente. Además, tienen una semántica irregular: no expresan un cambio de estado, sino movimiento o acciones orientadas al resultado de la acción, por ejemplo: kañka, kãko, kãkti; rañda, rãdo, rãsti. Este significado gramatical, en el que el verbo expresa una acción dirigida a su resultado y no a un objeto realmente afectado, se denomina transitividad no efectiva. La quinta clase (I, 5) consta de verbos que ya no tienen el infijo -n-, pero presentan la misma semántica transitiva no efectiva, por ejemplo: brūka, brūko, brūkti; lipa, lipo, lipti. La sexta clase (I, 6) difiere de esta en un rasgo —la terminación de pretérito -ė— y de la clase principal, además, en otro rasgo semántico, por ejemplo: dẽga, dẽgė, dẽgti; kẽpa, kẽpė, kẽpti.
1 Pirminiais, kaip ir „Lietuvių kalbos gramatikoje“ (V., 1971. T. 2.) vadinami tie veiksmažodžiai, kurie dabartinės kalbos požiūriu laikomi neišvestiniais, nes neturi priesagų nei priešdėlių, iš kurių visos trys pagrindinės formos yra dviskiemenės.
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Page 4Con respecto a la segunda clase principal se distinguen también seis clases. La primera (II, 1), además de los ya mencionados, comprende la mayoría de los verbos de transitividad efectiva que existen junto a verbos intransitivos, por ejemplo: keičia, keitė, keisti (cf. kinta, kito, kisti), merkią, merkė, merkti (cf. miršta, mirko, mirkti). La segunda clase (II, 2) se caracteriza por un único rasgo distintivo: la raíz de presente contiene diptongos con vocales de tipo e, mientras que la raíz de pretérito tiene vocales largas, por ejemplo: bėria, bėrė, bėrti; karia, korė, karti. La tercera clase (II, 3) consta de verbos que también difieren de la clase principal únicamente por la estructura de la raíz. La relación entre las raíces de presente, pretérito e infinitivo es aquí la misma que en la segunda clase, pero la forma general de la raíz es TIR (y no TER), es decir, con vocales de tipo i. Por ejemplo: giria, gyrė, girti; iria, yrė, irti; duria, dūrė, durti; kulia, kūlė, kult. La cuarta clase (II, 4) consta de verbos que presentan dos rasgos distintivos: la terminación de presente -a (no -ia) y una estructura de raíz diferente. La relación de la raíz del infinitivo con las raíces del pretérito y del presente es la misma que en la tercera clase, por ejemplo: gina, gynė, ginti; mina, mynė, minti; pina, pynė, pinti. El rasgo característico de la quinta clase (II, 5) es que la vocal radical larga no se generaliza en todo el paradigma (como en la clase principal), sino que aparece solo en las raíces del pretérito y del infinitivo. Por ejemplo: drėbia, drėbė, drėbti; drėskia, drėškė, drėksti; gręžia, gręšė, gręžti. La sexta clase (II, 6) consta de dos grupos de verbos: a) sėja, sėjo, sėti; spėja, spėjo, spėti; joja, jojo, joti; b) bliauna, bliovė, bliūti; džiaunga, džiovė, džiūti; griauna, griovė, griūti. La formación de las raíces de presente y pretérito de los verbos de estos grupos varía según los dialectos (bliauna < bliaują). Su significado característico es la transitividad no efectiva. Por último, queda una clase más, que solo puede distinguirse con respecto a ambas clases principales (I, 7 — II, 7), porque la raíz de presente contiene una vocal históricamente de grado fuerte, mientras que la de pretérito contiene una de grado débil, por ejemplo: kemša, kimšo, kimšti; kerpa, kirpo, kirpti; keršta, kirto, kirsti. Semánticamente, estos verbos tampoco son homogéneos: algunos son transitivos efectivos y otros, intransitivos efectivos (Ibíd., pp. 169—179).
Las regularidades de significado y forma verbal reflejadas en esta clasificación muestran que las dos clases verbales aquí consideradas, con estructuras de raíz y terminaciones diferentes y, en consecuencia, con semánticas distintas, abarcan solo una parte de los verbos (unas 42 parejas). Solo una parte de los verbos intransitivos tiene verbos transitivos correspondientes que concuerdan con ellos en los cuatro rasgos mencionados. Los demás solo pueden compararse con verbos derivados o con verbos de raíz completamente distinta, es decir, con otros lexemas. La antigua y fuerte oposición entre intransitividad y transitividad de las lenguas bálticas se ha debilitado, y en algunos dialectos letones puede considerarse completamente desaparecida (Kazlauskas 1968, 355).
Teniendo especialmente en cuenta la última clase intermedia de verbos lituanos, la transitividad del verbo lituano se caracteriza en tres casos: 1) la relación de raíces TeRT — | TiRT puede darse en el paradigma de un mismo verbo (como ocurre con los verbos de la última clase), por ejemplo: perka, pirko, pirkti; perša, piršo, piršti; 2) es característica de dos verbos correlacionados distintos, por ejemplo: sv(e)rti | svĭrti, ž(e)rti | žirti; 3) los verbos pueden relacionarse por su significado, pero no guardan ninguna relación formal y son lexemas completamente distintos. En esencia, también ilustran este último caso los verbos cuya relación no es regular o
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Page 5formas, o desde el punto de vista del significado. Por ejemplo, tanto gėlti, como gilti tienen en la lengua actual el mismo significado, «clavar el aguijón, picar», aunque, según la correspondencia regular, este debería ser propio solo del primero. Además, el primero tiene también otros significados, por ejemplo, «doler mucho», «hacer mucho frío», que corresponderían mejor al segundo, pero son totalmente ajenos a este último. Al comparar nėria, nėrė, nérti (al agua) y nyra (se sumerge), niro, nirti, que guardan una correspondencia regular en cuanto a su forma, cabría esperar que el primero fuera transitivo. Sin embargo, no es así. Es un verbo de movimiento que no exige un complemento expresado en caso acusativo. Algunos de los verbos que guardan correspondencia regular solo se encuentran en distintos dialectos de la lengua lituana (uno en uno, otro en otro), o bien en distintas lenguas bálticas, por ejemplo, el lituano svilti y el letón svel’u svelt (Степанов. Указ. соч. 180—183).
Otra irregularidad de los verbos consiste en que, como se desprende de la clasificación, aunque se diferencian por las vocales radicales y las terminaciones del presente y del pasado, todos tienen la misma terminación de infinitivo, -ti. Los infinitivos de algunos verbos de estructura fonética cercana coinciden por completo y se convierten en homoformas, es decir, formas de palabras totalmente distintas con idéntica estructura fonética (Jakaitienė 1980, 43); compárese lipti (limpa, lipo) (I, 4) || lipti (lipa, lipo (I, 5). Por cierto, las formas de pasado de estos verbos, así como las de algunos otros, también coinciden.
A primera vista, podría parecer que tales formas coincidentes (compárense también las formas de futuro virs (vėrda, virė) (I, 6) || virs | virsta, virto (I, 1)) no concuerdan con la naturaleza intencional del signo lingüístico. Sin embargo, tales formas sí existen en la lengua y, puede decirse, su coincidencia por lo general ni siquiera se percibe. Esto se explica, al parecer, en parte porque, sobre una base semántica, los hablantes asocian todas las formas de cada palabra en una única totalidad diferenciada. Según V. Vinogradov, los sentidos («significados») forman en la lengua paradigmas (series) vinculados por relaciones internas, unidos por un elemento o rasgo común, y se relacionan ante todo dentro de estos paradigmas. A su vez, estas series se integran, sobre la misma base, en paradigmas de rango superior, y así sucesivamente. Además, los paradigmas no solo se relacionan entre sí, sino que también están vinculados unos con otros y dependen unos de otros. Así se manifiesta el carácter sistemático de la lengua. Por ello, en este sistema son posibles diversos casos de homonimia, en los que dos significados pertenecientes a paradigmas distintos, a veces muy alejados, se expresan mediante formas de idéntico aspecto (Виноградов 1975, 297—298).
Esto también podría indicarlo el hecho de que en el «Diccionario de la lengua lituana actual» (V., 1972; en adelante, DLKŽ) se encuentran cuatro pares de verbos primarios que tienen homoformas de pasado y de infinitivo: 1. Dūja, dūjo, dūiti (I, 1) 1. retirarse entre el polvo, la niebla. 2. perder el sentido, aturdirse. 2. Dūja, dūjo, dūiti (II, 6) correr velozmente, precipitarse: Dūiti namo. 1. Kērpa, kirpo, kirpti (I, 7—II, 7) 1. cortar con tijeras: Cortar el pelo, la barba, las uñas. Tijeras para esquilar ovejas. 2. cortar tela con tijeras para prepararla para la costura: Cortar camisas. 3. fig. escocer, picar, causar dolor: La cerveza pica la lengua. El frío corta las orejas. 4. coloquial, caminar con brío: ¡Cómo camina a buen paso por el campo! 2. Kirpsta, kirpo, kirpti (I, 1) véase gižti. Lipa, lipo, lipti (I, 5). 1. ir, subir o bajar; trepar: Subir a una montaña. Seguir subiendo montaña arriba. Subir a un árbol. Bajar del tren. Bajar del tejado. Pasar un umbral, saltar una valla. No levantarse de la cama (estar enfermo). Todas las cabras trepan al sauce inclinado (fig.). 2. fig. rebosar al subir: La masa rebosa de la artesa. 2. Lim-
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Page 6pa, lipo, lipti (I, 4) 1. pegarse, adherirse: Ese pegamento pega bien. La nieve se pega a los pies. 2. atraer, pegarse a alguien: Los chicos se pegan a ella. 3. ser contagioso: Enfermedad contagiosa. El tifus es contagioso. 1. Žūva (žūsta), žuvo, žūti (I, 1) 1. perecer, morir: Murió en el frente, en combate. Murió a manos del enemigo. 2. desaparecer, perderse: Desaparecieron todas las joyas. ¿Dónde te habías metido? Se perdió la última esperanza. Las obras nobles no perecen. 3. sufrir, afanarse: La mujer se pasa el día sufriendo con los niños. 2. Žūsta, žuvo, žūti (I, 4) oriental. pescar: Pescamos en el lago con una red. Los hombres salieron a pescar.
Como se ve, los dos últimos verbos pueden considerarse casi homónimos auténticos, pues sus formas de presente también coincidirían de no diferir en la frecuencia de sus variantes.
Se considera que la lengua evita los homónimos léxicos, es decir, las palabras cuyas formas coinciden todas (Степанов 1975, 27). Esto también se aprecia en los ejemplos ya presentados: los verbos cuyas formas coinciden, al ser palabras con significados léxicos distintos, se diferencian entre sí al menos por un sonido o, como mínimo, por la entonación. En el DLKŽ se encuentran dos formas de presente e infinitivo con entonaciones distintas (homógrafos):
1. Bręsta, brendo, bręsti (I, 1) 1. hacerse apto para el uso; madurar (frutos): Maduran los cereales y las nueces. || fig.: El plan madura (se va aclarando); 2. entrar en razón, hacerse más firme: Ha crecido, pero no ha madurado. || fig.: Madura intelectualmente. 2. Brėsta, brėto, brėsti (I, 1) pudrirse, deteriorarse: La ropa se deteriora en el campo. Por supuesto, solo se puede hablar de homonimia entre las formas de estos verbos cuando se piensa en la lectura de textos sin acentos.
En las paradigmas de estos dos verbos, además de la diferencia de entonación, también hay terminaciones distintas en el tema de pasado (-d-, -t-). Gracias a ambos rasgos, estos verbos se distinguen como palabras con significados léxicos diferentes. Como se ha visto, la clasificación gramatical se basa en los cuatro rasgos más generales mencionados, relacionados con la semántica gramatical, que abarca determinados grupos de significados léxicos. Por tanto, en esta clasificación bręsti y brėsti pertenecen a la misma clase.
En una parte considerable de los verbos (23 pares), solo coinciden los infinitivos. Entre ellos, como en los ejemplos presentados anteriormente, hay tanto verbos que pertenecen a la misma clase de la clasificación como otros asignados a clases distintas. Lo más interesante es que la mayoría (18 pares) está formada por verbos en los que uno pertenece a la clase transitiva principal (con terminaciones -ia, -ė), mientras que el otro pertenece a la clase intransitiva principal (con terminaciones -a, -o).
De los verbos con terminaciones -a, -o asignados a la misma clase (I, 1), dos pares tienen homoformas de infinitivo: 1. Genėda, gėdo, gėsti (I, 1) 1. deteriorarse, perder sus buenas cualidades: La máquina empezó a estropearse (a fallar). Los dientes se pican (se ahuecan). La carne sin salar se pudre pronto (se corrompe). 2. fig. hincharse, echarse a perder: Una persona se corrompe si no hace nada. 3. padecer rabia, rabiar: El perro está rabioso. 2. Gęsta, gęso, gęsti (I, 1) 1. extinguirse el fuego o apagarse la luz; apagarse: El fuego, la vela y las brasas se apagan. Se apaga el resplandor del atardecer. 2. fig. debilitarse, desaparecer: La salud ya se deteriora. Un dolor que no se apaga. Se extingue la última esperanza. 1. Kinta, kito, kisti (I, 1) 1. cambiar, transformarse: En la naturaleza todo cambia constantemente. El tiempo cambia. La conciencia de las personas cambia. 2. Ki̇nda, ki̇do, ki̇sti empezar a deteriorarse, hacerse jirones, desgarrarse: Las camisas se hacen jirones.
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Page 7Otros dos pares de verbos tienen infinitivos homófonos junto a formas idénticas de las terminaciones del presente y del pasado, -ia, -ė. Por ejemplo: Jaučia, jautė, jausti (II, 1) 1. experimentar, sentir vivencias internas, sentimientos: Sentir placer, dolor, simpatía. || refl. Me siento descansado. 2. poder experimentar, percibir impresiones externas: Sentir frío, olor, sabor. 3. intuir, presentir: Sentir peligro. Siento que él tiene dinero. || refl. No me siento culpable. 2. Jaušia, jaušė, jaušti (II, 1) oriental. hacer desorden, revolver, volcar: Revolver armarios, arcones. 1. Siaudžia, siaudė, siausti (II, 1) 1. cubrir o descubrir al envolver: Cubre los hombros con un pañuelo. Se echa el pañuelo sobre los hombros (se lo quita de los hombros). || refl.: Siaūškis kailinidis. 2. rodear: El ejército rodea al enemigo. 3. aventar el grano para que se separen las glumas o los granos de menor calidad: Aventar centeno. Trae la artesa para aventar. 4. correr de un lado a otro, hacer travesuras, alborotar: Los niños alborotan. 5. enfurecerse, alborotarse: Se desata una tormenta terrible. Se desata el viento, la ventisca. 6. dominar sin control, actuar arbitrariamente, imponerse: Los bandidos campan a sus anchas. Las enfermedades y epidemias hacen estragos. 7. arrojar, lanzar: Arroja el papel a la estufa. 8. formar cogollos (de las coles): Las coles empezaron a formar cogollos. 9. fig. hacer algo con brío (ir, pegar, beber): ¡Alborota, hombre, y vete a casa! ¡Cómo golpeaba con el cinturón (daba golpes)! Poco a poco, él también le da a la bebida. 2. Siaudžia, siaudė, siausti (II, 1) 1. susurrar, murmurar o resonar agradablemente: Adondequiera que escuches, todo es alegre: las hojas susurran, resuenan, zumban. Sopla la brisa, susurran los pinos. 2. sonar (por lo general, agradablemente): Resonaban tranquilamente los cánticos de la gente. Siaudžia trake bitinėlis (d.). Los pájaros resuenan en el bosque de sauces. Dos verbos tienen infinitivos homógrafos junto a terminaciones idénticas (-a, -ė) y se diferencian especialmente por la alternancia vocálica de la raíz en el paradigma; pertenecen a clases distintas. Cf. 1. Mina, mynė, minti (II, 4) 1. pisotear, apisonar: Pisar el prado. Pisar el lodazal (chapotear). Camina a diario por senderos pisoteados. Pisar arcilla y turba (amasarlas). Pisar el carro y la paja en la parva. || refl. Las patatas se aplastan bajo los pies. 2. poner el pie, ponerse de pie, apoyarse en los pies: Pisa esta piedra. Pisar el lodazal. 3. separar la fibra de la estopa: Agramar lino || refl.: ¿Se agrama bien el lino? 4. tratar, ablandar: Tratar pieles y cuero. 5. presionar el pedal, la palanca: Hacer girar la rueca (hilar). Accionar los fuelles. La máquina se acciona con el pie. 6. andar, caminar: Él camina a paso ligero. Camina sin avanzar del sitio. 2. Mėna, minė, mini (I, 7–II, 7) 1. tener presente, no olvidar: Recuerdo mi infancia. No recuerdo cuándo fue. 2. evocar en la conciencia, recordar: La infancia recuerda cada rincón. 3. adivinar: Adivinar un acertijo. Recuerdo que mañana hará buen tiempo. 4. dar (un nombre): ¿Quién te puso ese nombre? En los demás casos, los verbos con terminaciones distintas tienen infinitivos coincidentes. En dos de esos pares, un verbo lleva las terminaciones -a, -ė y el otro, -da, -o. Por ejemplo: 1. Rāka, rākė, rākti (I, 6) 1. pinchar, hurgar: Hurgar un agujero: Hurgó y hurgó hasta que reventó el forúnculo. 2. fig. hacer algo de manera torpe y chapucera, hurgar: Hurgar en un guante. 3. oriental, dialectal. cavar, arrancar: Arrancar remolachas. 4. fig., coloquial. perjudicar, engañar; desplumar jugando a las cartas: Mira, te está engañando. 2. Rāka, rāko, rākti (I, 1) (I, 1) hacerse más pequeño un agujero, fruncirse, cegarse: El lago está a punto de secarse. 1. Sėka, sėkė, sėkti (I, 6) 1. ir, marchar detrás de: Por favor, sígame (venga detrás de mí). Seguir las huellas de alguien. El perro sigue al hombre. Seguir el arado (arar). 2. observar un objeto en movimiento: Sigue con la mirada las sombras de los peces que nadan. Seguir el vuelo del avión. 3. observar la actividad de alguien (por lo general, en secreto) para descubrirla: Vigilar al movimiento contrario. Seguir al agente enemigo. Sus ojos atentos lo siguen. 4. profundizar en un asunto, interesarse por él: Seguir las últimas novedades científicas. 5. mantenerse en el camino correcto: Un buen caballo encuentra el camino incluso de noche. 6. hacer lo mismo que otro, imitar, parecerse: Él
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Page 8sigue a su maestro. La niña repitió las palabras de su abuela. Sigue mi consejo. 7. contar: Contar un cuento. 8. salir a: El hijo saldrá a sus padres. 2. Sėnka, sėko, sėkti (I, 1) 1. disminuir, bajar (dicho del agua): El río ya está bajando || fig. Las reservas de materias primas disminuyen considerablemente. 2. fig. menguar, debilitarse: La salud se debilita.
Los infinitivos homófonos de otros verbos (15 pares) pertenecen a verbos de los que uno pertenece a la clase transitiva principal y tiene las terminaciones -ia, -ė, mientras que el otro pertenece a la clase intransitiva y tiene las terminaciones -a, -o. Por ejemplo (para abreviar, en los ejemplos siguientes se presenta primero el infinitivo, como en los diccionarios): 1. Barškšti, -škia, -škė (II, 1) 1. hacer ruido: Ya hace ruido la lluvia. 2. avanzar haciendo ruido: El carro hace ruido por la carretera. 2. Barškšti, -ta, barško (I, 1) oriental. Los guisantes ya suenan. 1. Būbti, -ia, -ė (II, 1) 1. zumbar, chirriar: El avión zumba. La rueca zumba mientras hila. 2. hablar de forma ininteligible, murmurar. 3. ensuciar (dicho de las moscas): Las moscas ensucian las ventanas. 2. Būbti, -sta, -o (II, 1) oriental. hincharse, inflamarse: El absceso se hincha. La nariz congelada se hincha. 1. Kaisti, -čia, -tė (II, 1) 1. poner un recipiente al fuego para que se caliente o hierva: Poner una olla, un caldero o agua al fuego. Pon la cena a calentar. 2. coloquial. ir, conducir o correr deprisa: ¡Vaya si va rápido ese hombre! 2. Kaisti, -sta, -to (I, 1) 1. calentarse (por el fuego o la fricción): La estufa ya se calienta; pronto estará caliente. 2. humedecerse, pudrirse: Se calientan el heno, la harina y el grano (cuando están húmedos). 3. sudar: Él suda enseguida. El caballo suda. 4. ruborizarse, arder de vergüenza o por alguna otra emoción: Al mentir, se le calientan las orejas. 1. Kaũšti, -ta, -o (I, 1) dialectal. emborracharse, marearse por el alcohol: A los borrachos se les embota la cabeza. 2. Kaũšti, -ia, -ė (II, 1) 1. beber o comer con avidez: Beber leche, comer gachas. 2. beber bebidas alcohólicas: Ellos se beben la cerveza. 3. Kaũšti, -ia, -ė (I, 1) ahuecar, excavar: Ahuecar un hoyo en una piedra. 1. Niũkti, -ia, -ė (II, 1) 1. gemir, mugir: Oigo que alguien gime detrás de la puerta. El mudo solo gime y no dice nada más. El enfermo apenas puede gemir. 2. resonar sordamente, retumbar: Retumbaba el bosque otoñal. Retumba el viento. 3. dialectal oriental. hablar: Los ancianos hablaron toda la tarde. 4. coloquial. instar a alguien a hacer algo: Siempre hay que instar al perezoso. 5. coloquial. regañar, reprender: No deja de regañar a sus hijos. 6. coloquial. cargar con dificultad, arrastrar o hacer algo con esfuerzo: Carga y carga esa agua. 2. Niũkti, -sta, -o (I, 2) cubrirse de nubes, encapotarse: El cielo empezó a encapotarse. 1. Nók ti, -sta, -o (I, 1) 1. madurar: Maduran las bayas, las frutas, los cereales. Maduran los quesos. 2. debilitarse, decaer: La madre seguía consumiéndose en la cama por la enfermedad. 3. marchitarse: Se marchitaba la ruda, se marchitaba la menta, se marchitaba el lirio (d.). 4. dialectal. tener hambre, pasar hambre. 2. Nók ti, -ia, -ė (II, 1) dialectal. seguir de cerca, perseguir: Tienes que perseguirlo todo el tiempo. 1. Parpti, -ia, -ė (II, 1) producir un sonido repetitivo, discordante y monótono; zumbar, traquetear: La motocicleta traquetea. El anciano aspira el humo de una pipa que traquetea. El guion de codornices traquetea. 2. resoplar, bufar: Los caballos resoplan. Él solo resopla por la nariz. 3. respirar con dificultad, tener la voz ronca: La garganta ronca. La voz es ronca. 4. roncar, dormir. 2. Parpti, -sta, -o (I, 1) coloquial. hincharse, inflarse: Los rábanos empezaron a hincharse. 1. Pėpti, -ia, -ė (II, 1) gritar o piar agudamente: Los gansitos pían. Ella solo chilla, no canta. 2. Piẽpti, -sta, -o (I, 1) coloquial. menguar, debilitarse, decaer. Pūrpti, -ia, -ė (II, 1) 1. dormir roncando; roncar: Ronca como un gato. ¿No has roncado bastante? ¡Levántate! 2. zumbar, chirriar: El motor, la motocicleta, zumban. 3. ronronear (dicho del gato). 4. coloquial. sorber ruidosamente: Come la sopa con educación, no la sorbas haciendo ruido. 5. volar batiendo las alas: Las codornices levantaron el vuelo batiendo las alas, justo debajo de sus pies. 2. Pūrpti, -sta, -o (I, 1) véase pursti. 1. Raũsti, -ia, -ė (II, 1) cavar, hozar, remover: Cavar un hoyo, remover la tierra. El jabalí remueve el prado. || refl. El cangrejo se mete en el barro. 2. Raũsti, -sta, -do (I, 1) 1. enrojecer: Los tomates ya están enrojeciendo. Enrojece el oriente. 2. por el frío, por vergüenza
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Page 9enrojecer: Él enrojece y forma un charco. Enrojecen las mejillas. Se ruborizó de vergüenza. 1. Skaudžia, skaudė, skausti (II, 1), véase skriausti: Todos me hacen daño. 2. Skausta, skaudo, skausti (I, 1), empezar a doler: Me duele la cabeza. Por la cerveza me duele la cabeza (folcl.). 1. Skilti, skyla, -o (I, 1) 1. rasgarse: La madera seca se raja bien. El roble no se raja. 2. agrietarse, cuartearse: Con el viento se agrietan los labios. 3. romper el cascarón, salir del huevo: Los gansitos ya están saliendo del cascarón. 4. separarse, dividirse: La organización se dividió en grupos. 5. desintegrarse en partes, descomponerse: Los átomos de algunas sustancias se desintegran espontáneamente. 2. Skilti, skýla, skýlė (II, 3) 1. producir fuego con un pedernal: Encendían fuego con un pedernal. 2. golpear, partir: Dale un golpe en la oreja. 3. coloquialmente, correr, cabalgar o volar a toda velocidad: ¡Cómo corre la liebre por el campo! 1. Skuisti, -sta, -to (I, 1), dialectal: alborotarse, hacer travesuras. 2. Skuisti, -čia, -tė (II, 1), dialectal, véase kuisti 2. 1. Sūnkti, -ia, -ė (II, 1) colar un líquido; exprimir para extraer el jugo: Las patatas ya están cocidas; hay que escurrirlas. Extraer la miel y la cera. 2. Sūnkti, -sta, -o (I, 1) volverse pesado: Ya me pesa la cabeza, tengo sueño. 1. Tinti, -a, týne (II, 4) 1. martillar una guadaña: Los hombres martillan las guadañas. 2. coloquialmente, pegar, golpear: Se puso a darle con un palo por los costados. Te van a dar una paliza. 2. Tinti, -sta, -o (I, 1) hincharse anormalmente, edematizarse (dicho de los tejidos): Se hincha la mano. Se hincha por el hambre.
De estos ejemplos puede deducirse que en la lengua se toleran los infinitivos coincidentes de verbos transitivos e intransitivos pertenecientes a clases diferentes. Esto se debe, al parecer, a que los hablantes perciben la relación entre las formas de la paradigma y que los infinitivos pertenecen a paradigmas distintos. Además, en lingüística se consideran desde antiguo formas de referencia de la paradigma verbal las formas del presente y del pasado, no el infinitivo; compárense los cuatro pares disponibles: kaisti (kaǐčia, kaǐtė) || kaisti (kaista, kaito); kaušti (kaušia, kaušė) || kaušti (kaušta, kaušo); skaūsti (skaudžia, skaudė) || skaūsti (skaūsta, skaūdo); skilti (skilia, skylė) || skilti (skyla, skilo).
Al observar que así se conservan las formas homófonas y se distinguen sistemáticamente las paradigmas, cuesta imaginar que pudieran cambiar de algún modo. Sin embargo, la clasificación verbal presentada ya mostraba que las paradigmas existentes están muy desajustadas y deterioradas. ¿Acaso estas paradigmas y su relación mutua no indican una tendencia a seguir cambiando?
Uno de los supuestos del cambio es que en la lengua las paradigmas no solo se distinguen entre sí, sino que también están relacionadas en cierta medida y dependen unas de otras. Y se relacionan tanto por semejanzas formales como semánticas. La sonoridad y la semejanza fonética de las palabras influyen también en su percepción y repercuten en sus relaciones semánticas (Виноградов 1976, 298). Los verbos considerados, de raíz emparentada, son muy parecidos fonéticamente. Cuando coinciden los infinitivos, también coincide una parte considerable de las formas derivadas del infinitivo: el pasado frecuentativo y su participio activo, el futuro y sus participios de ambas voces, el supino y el modo condicional, el imperativo, el participio adverbial, el participio pasivo del pasado, el participio de necesidad y el adverbio verbal. Por consiguiente, un número bastante elevado de formas de estos verbos es neutro en cuanto a la transitividad formal. En este sentido, los infinitivos coincidentes pueden considerarse una fuente de neutralización de esta oposición. No se abordará aquí que el infinitivo influye en la nivelación de esta oposición porque, a partir de él, pueden nivelarse las vocales radicales de las formas del presente (Zinkevičius 1981, 90).
Teniendo en cuenta únicamente infinitivos más diferenciados, cabe esperar también una mayor diferenciación entre sus paradigmas, incluso si los infinitivos difieren solo en el acento tonal. En el DLKŽ se encuentran
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Page 10cinco pares de verbos de este tipo (con las terminaciones -ia, -ė y -a, -o), cuyos infinitivos son homógrafos. Sin embargo, de ninguno puede decirse que los verbos que lo componen estén relacionados por transitividad, es decir, que tengan una raíz emparentada. Por ejemplo: 1. Dulkti, -ia, -ė (II, 1) lloviznar: Aquí ni llueve ni nada; solo llovizna, y ya está. 2. Dulkti, -sta, -o (I, 1) levantar polvo: El camino y las plumas levantan polvo. 1. Juosti, -ia, -ė (II, 1) 1. ceñir, rodear con una cinta, un cinturón, etc.: Cíñete la cintura con un cinturón ‖ refl. El padre se pone el cinturón (se lo quita o se lo abrocha). 2. fig. golpear, azotar, pegar: Azotar con un látigo, un cinturón o un palo. 2. Juõšti, -sta, -do (I, 1) ennegrecerse: Se ennegrecen las manos. Los dientes se ennegrecen por fumar. 1. Kaŕšti, -ia, -ė (II, 1) 1. cardar lana con herramientas especiales (antes de hilarla): Cardar lana. 2. pasar las cabezas del lino por peines para separar las semillas: Ya están terminando de peinar el lino. 3. coloquialmente, hacer algo con gran intensidad (caminar, conducir, comer, etc.): Cruzan los campos a toda velocidad. Devora la col. Llueve a cántaros. Darle una paliza a alguien (azotarlo, golpearlo). 2. Káršti, -ta, -o (I, 1) 1. llegar al final de la vida, envejecer: Él envejeció sano junto a su hijo. 2. ya no poder hacer nada, estar débil, quedarse sin fuerzas por la vejez. 1. Kliõkti, -ia -ė (II, 1) 1. llover intensamente, caer a cántaros y correr con estruendo: La lluvia caía torrencialmente. Los arroyos fluyen con estruendo. 2. verter abundantemente: ¿Por qué echáis el agua de esa manera? 3. hervir, borbotear. 4. gritar y regañar a voces; cantar de forma desagradable. 2. Kliõkti, -sta, -o (I, 1), dialectal: encogerse, deshincharse: Se desinfla el vientre vacío. 1. Skóbti, -sta, -o (I, 1) agriarse y adquirir mal sabor: La cerveza se agría. 2. Skóbti, -ia, -ė (II, 1) 1. tallar, ahuecar: Ahuecar una artesa. Tallar cucharas. 2. arrancar, recolectar, pellizcar: Recolectar manzanas.
Sobre estos pares de verbos y los mencionados anteriormente, que tienen infinitivos homónimos pero no están relacionados por transitividad, puede decirse que algunos surgieron de nuevos derivados denominales que llegaron a parecerse, por sus formas de infinitivo, a verbos ya existentes; compárese rausti (rausia, rausė) ‖ rausti (rausta, raudo). El carácter secundario de estos derivados aún puede percibirse desde la perspectiva de la lengua actual, pues junto a ellos se usan también sustantivos y adjetivos, por ejemplo: dulkti (: dulkė), juosti (: juodas), niūkti (: niūkus), rausti (: rausvas), skausti (: skaudūs), sunkti (: sunkūs). Esto refleja, por tanto, cierto grado de productividad de los temas con infijo y de los temas en -sta. Por otro lado, algunos verbos terminados en -ia también pueden entenderse como derivados de verbos de sonido; compárese barškėti (barškia, barškė), parpti (parpia, parpė), purpti (purpia, purpė), piepti (piepia, piepė), kliokti (kliokia, kliokė). Estos verbos, a su vez, reflejan la productividad del tema en -ia, el más productivo de los temas (ibid., 89).
Esto indicaría, además, que los verbos transitivos e intransitivos recién formados a partir de sustantivos y adjetivos pueden llegar a parecerse a otros verbos ya existentes en el infinitivo y en otras formas correspondientes, e incluso quizá quedar dentro de su campo de atracción.
Los verbos transitivos e intransitivos de raíz emparentada tienen posibilidades mucho más reales de parecerse entre sí. Y esto se debe, ante todo, a que algunos de estos verbos, como muestra el DLKŽ, no se oponen de forma sistemática en cuanto al significado. En ciertos aspectos, algunos comparten más rasgos semánticos de los que los diferencian (Urbutis 1981, 60).
Además, la mayoría de los verbos transitivos recogidos en el DLKŽ también pueden usarse intransitivamente. Junto a los significados transitivos, según las leyes de la semántica, no
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Page 11Pocos de ellos han adquirido también significados intransitivos. De ello se desprende que algunos verbos, cuando se usan intransitivamente, pueden convertirse en intransitivos (si sus significados transitivos dejan de ser populares o pertinentes). Parece que esto ocurre con menos frecuencia en el caso de los verbos intransitivos, pues resulta más difícil usarlos transitivamente, y son menos los que adquieren significados transitivos. Compárese el uso doble de žerti, žerti (Krosnį žerti. Žarijas žerti. Saulutė spindulius žeria y Kur taip sveikas žeri? (vas, viajas)) y el uso exclusivamente intransitivo de žirti (Žiežirbos žyra į šalis. Akys žyra (brillan, deslumbran). Sin embargo, en estos verbos persiste una diferencia en la selección semántica del sujeto: žerti se usa con nombres que designan sujetos activos, mientras que žirti se usa con nombres que denotan objetos inanimados, sujetos inactivos.
No obstante, algunos verbos transitivos muestran mayor flexibilidad semántica y pueden combinarse con los mismos sujetos que los intransitivos. Compárese el ya mencionado nerti, que tiene tres significados, dos de los cuales coinciden por completo con los dos significados de nirti: 1.1. descender, hundirse en el agua: Nerk, kur giliau. Nėrė į gilumą; Jis niro gilyn. 3.2. ir, correr rápidamente, escapar: Vaikai nėrė pro duris. Lėktuvas neria į debesis; Vaikas niro iš akių. Jei matysi, kad blogai — nirk. Como puede observarse, ambos verbos se usan de manera idéntica en las oraciones y se combinan semánticamente con los mismos nombres.
La ausencia de una oposición semántica marcada concuerda plenamente con el predominio creciente del tema en -ia. Por ello, nada impide que, por ejemplo, un hablante de un dialecto de los aukštaitianos orientales, al adoptar la palabra de la lengua estándar skauda, la adapte inconscientemente al tema en -ia y la transforme en skaudžia, al menos hasta que entienda skaudžia de la lengua estándar. ([Gydytojas] pregunta: kur tau skaudžia?). En la práctica lingüística, a veces se confunden dulkia ir dulksta, sobre todo cuando se usan con sujetos cuya «animacidad-inanimacidad» o «actividad-inactividad» no está claramente marcada (kelias, lietus). Sin contexto, no queda claro según qué paradigmas hay que conjugar barškšti I ir barškšti II si no sabemos de qué se hablará. Por último, incluso barškia ir baršksta se equiparan en la práctica de la enseñanza de lenguas a los parónimos, que constituyen uno de los casos más frecuentes de interferencia (Михальченко 1984, 181—188).
Las homoformas muestran especialmente que, para que los diccionarios sean útiles en la enseñanza o el aprendizaje de lenguas, es necesario indicar los sujetos junto a cada significado verbal y, por supuesto, los objetos en la medida de lo posible. La psicología ha establecido que el reconocimiento de estímulos visuales comienza por su característica más general, a la que luego se van añadiendo los nuevos detalles que se perciben progresivamente (Гофман 1986, 25). Tanto el hablante como el oyente subjetivan y enfocan precisamente al agente (Engelkamp, Zimmer 1983). Cuanto más activo es el sujeto, mayor es la probabilidad de transitividad (Hopper, Thompson 1982, 3). Por supuesto, los diccionarios —y no solo en el caso de las homoformas o los homónimos—, con sus sujetos y objetos, son especialmente necesarios para el análisis automático de textos (Пиотровский 1987, 73). La atención que el hablante y el lingüista prestan a la lengua debería ser lo bastante similar como para no olvidar ni la semántica ni la forma.
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ПЕРВИЧНЫЕ ГЛАГОЛЫ ЛИТОВСКОГО ЯЗЫКА С ТОЧКИ ЗРЕНИЯ ПЕРЕХОДНОСТИ (ОМОФОРМЫ ИНФИНИТИВА)
Резюме
В статье представлены все омоформы первичных глаголов литовского языка с точки зрения формальной и семантической переходности. Для предупреждения ошибок управления, характерных для взаимодействия языков, а также для автоматического анализа текстов рекомендуется в словарях указывать при глаголах употребительные субъекты и объекты. Обращается также внимание на возможные случаи смешения парадигм переходных и непереходных глаголов. Утверждается, что взгляды на язык говорящего и языковеда должны совпадать хотя бы в такой мере, чтобы одинаковое внимание уделялось как семантике, так и форме.
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