Page 1LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI XXXVIII (1997)
Juozas KARACIEJUS
NOTAS ETIMOLÓGICAS EN «LA FORMACIÓN DE PALABRAS DE LA LENGUA LITUANA» DE P. SKARDŽIUS
Cincuenta años después del único trabajo dedicado específicamente a la formación de palabras de la lengua lituana, el de A. Leskien (Leskien 1891), la monumental monografía de P. Skardžius «La formación de palabras de la lengua lituana», publicada en 1941–1943 (en adelante: ŽD), supuso un nuevo paso, no solo porque su autor empleó mucho más material, sino también porque fue la primera obra de este campo escrita por un lingüista lituano en la que el autor se esforzó por «indicar los medios que utilizamos de manera independiente para ampliar nuestro propio caudal de palabras» (ŽD 14; énfasis de P. Skardžius). Aunque de esta afirmación de P. Skardžius podría deducirse que la atención principal se centra en el análisis sincrónico de la formación de palabras, en realidad no es así: esta obra «no es solo una descripción sincrónica de la formación de palabras, sino también un estudio diacrónico de ella, que vincula la formación de palabras de la lengua lituana y sus características con las de las lenguas bálticas y otras lenguas indoeuropeas, y explica los orígenes comunes y las regularidades de la formación de palabras en las lenguas indoeuropeas» (Rosinas 1996: XVI–XVII). Es evidente que, al estudiar la formación de palabras de la lengua lituana no solo sincrónica, sino también diacrónicamente (P. Skardžius era especialista en historia de la lengua lituana), el autor de la primera monografía en lituano dedicada a la formación de palabras —que sentó bases sólidas para las descripciones posteriores, tanto diacrónicas como sincrónicas, de la formación de palabras (se alude a los trabajos del profesor V. Urbutis y del doctor habilitado S. Ambrazas)— no podía dejar de lado la etimología de uno u otro derivado, pues la etimología de mediados del siglo XX difería considerablemente de los trabajos de los etimólogos del siglo XIX, en los que por lo general solo se señalaban las raíces emparentadas de las palabras. En la época en que P. Skardžius redactó ŽD, la etimología prestaba más atención a la formación de palabras: procuraba presentar no solo palabras que compartían una misma raíz, sino dar prioridad a aquellas que tenían formantes derivativos emparentados, para establecer así el significado original y explicar su evolución. Por ello, se impone enseguida la conclusión de que P. Skardžius no pudo escribir la monografía mencionada sin incluir notas etimológicas más o menos extensas. De hecho, la obra contiene bastantes notas de este tipo y su análisis detallado requeriría un estudio específico de mayor envergadura. Aquí nos limitaremos a comentar etimológicamente unos pocos términos sociales pertenecientes a un mismo grupo semántico, incluidos en ŽD, y, basándonos en investigaciones más recientes sobre este campo, trataremos de mostrar cómo se explica hoy el origen de estos términos, tanto más cuanto que P. Skardžius indicó en el «Prefacio» de la obra: «Las etimologías necesarias de las palabras
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Page 2se ofrecen solo cuando son más fiables» (ŽD 12). Así pues, se distanció de las etimologías hipotéticas de palabras concretas publicadas hasta entonces y se basó sobre todo en las tradicionales. Esto se ve claramente en la bibliografía etimológica indicada en la lista de «Abreviaturas», cuyo núcleo lo constituyen los trabajos de K. Būga, J. Endzelīns, E. Benveniste y A. Meillet, así como los diccionarios etimológicos de E. Boisacq, E. Berneker, A. Brückner, F. Kluge, A. Walde–J. B. Hofmann y A. Walde–J. Pokorny.
Čitvaras. Hasta hoy, el origen de este personaje mitológico lituano parece seguir suscitando las mayores controversias. Esto se debe a que el problema de su origen interesa no solo a los lingüistas, sino también a los mitólogos. Pues de una explicación fiable del origen de esta palabra depende determinar el lugar del aitvaro y sus funciones en la mitología lituana. P. Skardžius escribe sobre él lo siguiente: «Hoy ya no percibimos la composición de muchas palabras compuestas, e incluso casi tampoco la entendemos; por ejemplo, áitvaras (de áiti-varas [...]; sobre su origen, véase Būga LKŽ 26)» (ŽD 404). Así pues, en esta obra P. Skardžius se apoyó en K. Būga, quien respaldó la etimología propuesta en 1911 por E. Lidėns, según la cual, basándose en el baltofinismo (?) finés aitta «almacén de alimentos», el primer componente de este compuesto ait(i) significa «granero» y está emparentado, además, con el eslavo *játā «cabaña, choza», mientras que el segundo, varas, significa «guardián» < indoeuropeo *woros «guardián». Por consiguiente, el significado original de este compuesto habría sido «guardián del granero». K. Būga consideraba menos aceptable la explicación de H. Güntert, según la cual el primer componente de este compuesto lituano estaría emparentado con el sánscrito éta- «resplandeciente, abigarrado» (Būga 1961 3: 336–337). En su «Diccionario etimológico de la lengua lituana», E. Fraenkel tiende a relacionar el primer componente de este compuesto con el osco aeteis «parte (porción)», y el segundo con el lituano varýti y el prusiano warrien «fuerza» (Fraenkel 1962 1: 4). También hay otras explicaciones del origen de este compuesto. Por ejemplo, V. Ivanov y V. Toporov relacionan el lituano aitvarą con la palabra iraní reconstruida *pati-vāra- (Ivanov, Toporov 1987 1: 55; 1991: 26), pero esta última relación es quizá la menos fiable, pues «ait(i)varas probablemente se formó en la propia lengua lituana: áit(i)- puede relacionarse con áitas ‘andador, travieso, inquieto’ (: eiti), y -varas, con váras, letón vara, prusiano warri(e)n ‘fuerza’» (Zinkevičius 1984 1: 184–185). Así pues, incluso hoy el origen del primer componente de este compuesto sigue siendo el más incierto, mientras que sobre el segundo existe un acuerdo más o menos general. Por eso A. Sabaliauskas tiene toda la razón al afirmar que áitvaras es «una palabra de origen oscuro que sigue suscitando muchas controversias» (Sabaliauskas 1990: 214). Sin embargo, en aquel momento la etimología de E. Lidėns, respaldada por K. Būga y elegida por P. Skardžius, era la más fiable.
Balva. Al analizar los derivados con el sufijo -va, P. Skardžius subraya que algunos «sustantivos de este sufijo ya no tienen ningún pariente cercano, al menos en nuestra lengua; por ejemplo [...] balva ‘regalo’ BrB2 Moz XXIII 8; BrP I 324 (= lat. balva ‘íd.’)» (ŽD 378). En efecto, esta palabra conocida por todos los pueblos bálticos puede decirse que hasta hoy carece de etimología, aunque en la posguerra se intentó explicar su origen al menos un par de veces. En este sentido, cabe añadir que en ambas ocasiones fueron lingüistas letones quienes trataron de resolver el problema del origen de esta palabra: en un artículo publicado en alemán en 1957, A. Gāters intentó derivar esta palabra de las lenguas bálticas del indoeuropeo *bhel(eu)- «golpear, azotar» (Gāters 1957: 80–86), mientras que más recientemente
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Page 3K. Karulis deriva del indoeuropeo * bhel- «resplandeciente, brillante; blanco». En su opinión, la evolución semántica fue la siguiente: «blanco» → «bueno» → sustantivo «beneficio» (Karulis 1992 1: 105). A primera vista, esta explicación de K. Karulis parece del todo plausible, pero, examinada más a fondo, la evolución semántica basada en datos del letón suscita dudas, porque el lituano balva, al igual que el prusiano antiguo balwe, no significa «regalo» en general, sino «regalo para sobornar, soborno». Por ello, parece que no puede descartarse la hipótesis de que esta palabra llegara a las lenguas bálticas desde una fuente hasta ahora desconocida, tanto más cuanto que no tiene cognados cercanos ni en las lenguas bálticas ni en las demás lenguas indoeuropeas (cf. Abaiev 1958 1: 248–249; Fraenkel 1962 1: 33; Toporov 1975: 190).
R i q u e z a: c o m ú n. Al tratar el origen de lituano bandà «riqueza, ganancia, beneficio; ganado, rebaño; cereales sembrados para el criado como suplemento del salario anual» y señalar que este sustantivo pertenece al grupo de derivados «que ya no podemos relacionar con ningún verbo primitivo de nuestra lengua» (ŽD 42), P. Skardžius indica además que está emparentado con prusiano antiguo en-bāndan «zum Nutzen», gótico bindan «atar», nuestro bendras «gemeinsam; participio» y otros, o bien bandyti, prusiano antiguo perbānda «tienta», véase Būga TŽ I 410 ss., Endzelin MLV I 262». Y, al analizar por separado, en otro lugar, la voz lituana beñdras, P. Skardžius añade que está emparentada con «letón biedrs “íd.”: griego πενθερός “suegro”; cf. sánscrito bándhuh “unión, vínculo, parentesco, compañía, relación; pariente, miembro de la familia”, bandhati “ata” y otros» (ŽD 298). Así pues, también en este caso P. Skardžius presenta la explicación del origen de estas palabras que predominaba entonces y que habían confirmado los más destacados baltistas, K. Būga y J. Endzelin, y que sigue aceptándose hoy (cf. Fraenkel 1962 1: 34, 39). Es cierto que, a veces, incluso en nuestros días se intenta, sin motivo, revisar la explicación del origen de la primera palabra. Por ejemplo, K. Karulis, autor del primer «Diccionario etimológico de la lengua letona», intenta separar el lituano bandà «reses, rebaño» del lituano bandà empleado con todos los demás significados (Karulis 1992 1: 106), pero este intento carece de fundamento sólido, pues el lituano bandà y el letón bānda designan una riqueza que es el resultado de cierta transacción. Por tanto, el nexo que une esa transacción es el lituano beñdras «socio, participante» (véase con más detalle Karaliūnas 1993: 266–267).
M u c h a c h o. Como ya se ha mencionado, al analizar la formación de una u otra palabra, P. Skardžius se esforzaba no solo por explicar su origen, sino también por establecer su significado primitivo y describir brevemente su evolución semántica. Por ejemplo, al examinar los derivados con el sufijo -na-, P. Skardžius señala: «Junto a los adjetivos, en nuestra lengua también hay sustantivos con el sufijo -na-, algunos de los cuales son, o pueden ser, antiguos adjetivos sustantivados; por ejemplo, bérnas “niñito, bebé, niño pequeño; mozo, Knecht”. A continuación, P. Skardžius indica que esta palabra, al igual que su equivalente letón bēns, está emparentada con «griego φέρω “llevo”, gótico báiran “llevar, producir, dar a luz”», y añade: «por tanto, el primer significado de berno pudo haber sido “traído, nacido”» (ŽD 217). En otro pasaje de ŽD, al tratar la evolución del uso y de los significados de las palabras, el autor dice que, al pasar del pensamiento individual «a la percepción y denominación agrupadora de las cosas [...], aquella multitud de palabras o de formas léxicas individuales que antiguamente era necesaria para calificar la peculiaridad de cada cosa y cada acontecimiento o acci-
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Page 4ón, con el tiempo dejó de ser siempre necesaria, pues para designar las ideas o los conceptos que iban surgiendo se empezó a recurrir en muchos casos a palabras ya existentes, aunque, por supuesto, modificándolas y cambiando a menudo su significado. [...] Por ejemplo, ese mismo bérnas: al tener la misma raíz ber- que el latín ferō “llevo”, el sánscrito bhárati “lleva” y otros, pudo significar inicialmente “traído, nacido”; de ahí pudieron desarrollarse más tarde los significados sucesivos de “bebé, niño pequeño”, después “joven, mozo”, “criado”, “trabajador de una hacienda” y otros; véase p. 217» (ŽD 577). Exactamente del mismo modo se explican también hoy el origen y la evolución semántica de esta palabra (cf. Fraenkel 1962 1: 40; Pokorny 1959: 131; Sabaliauskas 1990: 17).
Pueblo. En ŽD, tras abordar brevemente las relaciones entre los antiguos temas consonánticos y los temas en i —es decir, el paso de los temas consonánticos a los temas en i— y constatar que «antiguamente también hubo representantes de los llamados temas genuinos en i-», P. Skardžius ofrece ejemplos de este tipo de tema acompañados de breves etimologías. Entre ellos encontramos el antiguo término social lituano liaudis, ya utilizado por M. Daukša en su «Postilė» y comparado con el letón ļaudis «gente», el eslavo eclesiástico antiguo l'udbje y el alto alemán antiguo luti «íd.» (ŽD 51). Este término social específico báltico-eslavo-germánico se etimologiza del mismo modo en la actualidad (cf. Sabaliauskas 1990: 24; Stang 1972: 32). Es cierto que se intentó relacionarlo etimológicamente con liūdėti (Karaliūnas 1976: 89), pero esta relación, aunque formalmente pudiera parecer fonéticamente posible, no es fiable, porque «el lituano liūd-ėti y formas semejantes tienen otro origen» (Mažiulis 1996 3: 88).
Señor. Sobre este antiguo compuesto lituano ya se ha escrito bastante. La cuestión es que no puede dejarse de lado este compuesto cuando se habla no solo del sustantivo y pronombre pāts, sino también cuando se explica el origen del sustantivo viešnia y del adjetivo viešas. Por ello, es natural que P. Skardžius tampoco lo pasara por alto al estudiar los compuestos; aquí, al parecer, fue el primero en la bibliografía lingüística lituana en demostrar de manera tan convincente que «tanto su formación [...], como su origen (cf. sánscrito viś-pátiḥ “amo, cabeza de la comunidad”, dual viśaḥ “gente, súbditos”, eslavo eclesiástico antiguo въсь “aldea”, letón viēsis “huésped”, nuestro viešėti “estar de visita, alojarse”, griego οἶκος “casa”, de foíкоς, etc.) es una palabra muy antigua», y que su etimología y los datos de historia cultural indicarían que «en la antigüedad había sido, en la práctica, nada más que el señor del recinto, es decir, del patio, y del linaje que vivía en él; luego, ya en tiempos históricos, se convirtió en un simple ponu “Herr” [...]. Pero, pese a esta antigüedad, no encontramos un equivalente exacto de nuestro “señor” en ninguna otra lengua indoeuropea: el sánscrito viś-pátiḥ tiene en su primer elemento la raíz viś- (de *u̯ik-), que coincide plenamente, por el grado de ablaut, con el eslavo eclesiástico antiguo въсь “aldea” (> polaco wieś y otros), mientras que el primer elemento de nuestro viešpats, de antiguo tema consonántico, presenta precisamente el grado e: *veiś-, que guarda a su vez relación con *vaiś-; cf. viešė “visita” (: “surgió una visita [= w gościnie] en el camino” DP 39), dual viešės “tiempo de visita” End., váišes “comida en una visita” [...]» (ŽD 394). Poco puede añadirse a estas observaciones de P. Skardžius sobre el origen de la palabra. Salvo que algo después, desde una perspectiva más filológica, al comparar el lituano viešpatį
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Page 5su pr. waisp atin bei slavų gospod, nagrinėjo E. Fraenkelis (Fraenkel 1950: 51–89). Būtent P. Skardžiaus ir iš dalies E. Fraenkelio išvadomis remdamasis J. Jurginis, pasitelkęs istorinius duomenis, pabandė dar kartą įrodyti, kad „slaviškas ponas ir lietuviškas viešpats buvo lietuvių kalboje sinonimai dėl vienodos socialinės tų žodžių kilmės“ ir kad „viešpats buvo atskiros ikifeodalinės lietuvių bendruomenės valdovas arba seniūnas“ (!) o pati viešė – analogiška slavų župai (Jurginis 1957: 344–345). Nesileidžiant į straipsnio autoriaus pateiktų istorinių duomenų analizę (tai istorikų duona), galima daryti išvadą, jog J. Jurginio straipsnyje tik pakartotos P. Skardžiaus išvados – jokių naujų lingvistinių duomenų jame nepateikta.
Como se ha mencionado, en ŽD hay muchísimas observaciones etimológicas de este tipo. Pero incluso a partir de estas pocas observaciones parece quedar claro que P. Skardžius estaba convencido de que, sin un análisis histórico minucioso y detallado de la formación de las palabras, tampoco es posible ofrecer una etimología más fiable de una palabra. Precisamente por esto «reprendió» a E. Fraenkel, porque este último, en el «Diccionario etimológico de la lengua lituana», «se limita en gran medida a yuxtaponer las palabras cuya etimología analiza con otras palabras o a compararlas con sus equivalentes en otras lenguas indoeuropeas, a veces incluso muy lejanas, pero se ocupa muy poco de su uso, formación, desarrollo y, sobre todo, de sus significados y de la evolución de estos en el propio lituano o en otras lenguas bálticas» (Skardžius 1971: 121).
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ETYMOLOGISCHE BEMERKUNGEN IN DER MONOGRAPHIE VON P. SKARDŽIUS “LIETUVIŲ KALBOS ŽODŽIŲ DARYBA” (“DIE WORTBILDUNG DES LITAUISCHEN”)
Zusammenfassung
Die Studie von P. Skardžius enthält verhältnismäßig viele etymologische Bemerkungen, da der Autor bestrebt ist in seinen diachronischen Untersuchungen der Wortbildung im Litauischen nicht nur die Herkunft der Wörter festzustellen sondern auch ihre semantische Entwicklung. P.Skardžius stützt sich dabei auf die damals traditionellen Etymologien. Im vorliegenden Beitrag werden nur die Etymologien einer semantischen Gruppe – eines Teils der sozialen Termini (aitvaras, balva, banda, bendras, liaudis, viešpats) – überblickt und dabei die Resultate der neueren Forschung herangezogen. Unsere Analyse gestattet zu folgern, daß bis in die Gegenwart die Herkunft von lit. aitvaras nicht geklärt ist, und daß die Versuche, lit. balva, banda (K. Kralis) bzw. lit. liaudis (S. Karaliūnas) auf eine andere Weise zu erklären, keine überzeugenden Resultate gegeben haben.
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