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ACTA LINGUISTICA LITHUANICA

LII (2005), 157–166

OBSERVACIONES

Remarks

SOBRE LA CLASIFICACIÓN DE LAS RELACIONES SINTÁCTICAS

Las ideas expuestas aquí fueron suscitadas por una interesante reseña del prof. Vytautas Ambrazas (ALL 52, 167–170) sobre Sintaksinių ryšių tyrimus, publicado en 2003. Esta reseña, que contiene valiosas observaciones polémicas, en particular sobre la teoría de las relaciones sintácticas expuesta en la obra mencionada, demuestra que se alcanzó el objetivo de los autores: fomentar el debate teórico sobre cuestiones de gramática de la lengua lituana. Es especialmente grato que el debate lo inicie una autoridad destacada en sintaxis sincrónica y diacrónica del lituano, autor de numerosos trabajos que ya se han convertido en clásicos, el prof. Vytautas Ambrazas. El propio profesor ha participado en repetidas ocasiones en los seminarios del Departamento de Gramática del Instituto de la Lengua Lituana, donde ha observado y alentado la maduración de las ideas en calidad de oyente receptivo, pero perspicaz y crítico. Cabe esperar que se sume al debate un círculo cada vez más amplio de investigadores.

Ninguna teoría sintáctica es perfecta, y tampoco lo es la teoría de las relaciones sintácticas presentada en Sintaksinių ryšių tyrimuose, que, por comodidad, abreviaré en adelante como «teoría SRT». El prof. Ambrazas señala acertadamente algunos problemas relacionados con ella. Es difícil refutar estos problemas; lo peor sería esconderlos bajo la alfombra. Sin embargo, los autores de la concepción SRT decidieron aceptarlos siguiendo el principio del «mal menor». Por ello, quisiera llamar aquí la atención sobre algunos problemas mayores que la teoría SRT permite evitar.

El reseñador observa que los conceptos de régimen y modificación empleados por los autores de SRT tienen un alcance muy amplio. Por ejemplo, se consideran modificadores tanto los atributos como los complementos circunstanciales y los atributos predicativos (aquí hay que precisar que, según la teoría SRT, solo se consideran modificadores los predicativos libres no exigidos por el verbo). Es difícil negar que esta observación tiene parte de razón: se prescinde, por ejemplo, de la «relación sintáctica doble», conforme a la cual DLKG distingue el componente nominal del predicado y los atributos predicativos. El problema es que esta relación sintáctica doble conduce a contradicciones difíciles de resolver.

El atributo predicativo se define mediante dos rasgos: se adjunta al verbo y concuerda con el sujeto (Broliai grįžo linksmi) o con el complemento directo (Visada matau Joną linksmą). En esto se diferencia el atributo predicativo del complemento circunstancial en una oración como, por ejemplo, Nudažiau duris žaliai. En esta oración, el adverbio žaliai no concuerda con nada, por lo que en este caso la relación sintáctica es simple. Pero ¿por qué no podría afirmarse que el adverbio žaliai se adjunta al sustantivo duris tanto como al verbo? Pues, desde un punto de vista semántico, la propiedad que expresa se atribuye a la puerta, no al acto de pintar: Nudažiau duris žaliai significa «al pintar, hice que la puerta quedara verde». Tal afirmación no puede demostrarse, pero tampoco refutarse. Y es que la adjunción es una «relación sintáctica» invisible: no se manifiesta mediante rasgos morfológicos. Por tanto, la afirmación de que en la oración Nudažiau duris žaliai la palabra žalias está vinculada mediante una relación sintáctica doble es tan correcta como la afirmación de que está vinculada mediante una relación sintáctica simple

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mediante una relación. Que una misma afirmación y su contraria puedan ser igualmente correctas es, sin duda, algo indeseable.

De entrada, hay que precisar que no vemos nada de malo en distinguir un tipo de relación sintáctica carente de rasgos morfológicos. En la concepción SRT, las relaciones sintácticas se diferencian sin tener en cuenta en absoluto los rasgos morfológicos. Las dificultades surgen porque se sitúan en un mismo nivel que las relaciones de dependencia sintáctica fenómenos puramente morfológicos. La relación de dependencia morfológica (cuando la forma flexiva de una palabra viene determinada por los rasgos morfológicos de otra) puede denominarse convencionalmente tipo de relación sintáctica, pero se olvida que los procedimientos heurísticos son completamente distintos según se trate de un fenómeno morfológico —la concordancia— o de uno carente de rasgos morfológicos —la adjunción—. En el caso de la concordancia, se constata una conexión morfológica y de ella se infiere la existencia de una relación sintáctica: precisamente sobre esta base se definen tanto la conexión mutua como la relación sintáctica doble. Si no hubiera concordancia, el sujeto podría concebirse como regido por el verbo y el atributo predicativo como adjunto al verbo. En el caso de la adjunción, el procedimiento es inverso: se parte de la premisa de que entre dos palabras debe existir una relación de dependencia sintáctica y, dado que esta relación no puede ser ni régimen ni concordancia, se supone que se trata de adjunción. Por ejemplo, en la oración Jis greitai atbėgo se supone que la palabra greitai depende del verbo, y esta relación de dependencia se denomina adjunción porque carece de marca morfológica.

De ningún modo queremos descartar esta premisa. En la oración mencionada, la palabra greitai debe depender de algo, y la premisa de que depende precisamente del verbo atbėgo parece muy plausible. Tal premisa también está justificada en el caso de la oración Nudažiau duris žaliai. También lo está al analizar la oración Visada matau Joną linksmą. El adjetivo linksmas depende aquí del verbo matau, y eso ya basta para ubicarlo en la estructura jerárquica sintáctica de la oración. Es completamente innecesario suponer además que este adjetivo depende del sustantivo Joną. Es cierto que su forma de número y género depende del número y género de la palabra Joną, pero esta dependencia morfológica puede vincular incluso palabras que aparecen en oraciones completamente distintas (por ejemplo, Ant stalo gulėjo pinigai. Išs idėjau juos į kišenę), y en tal caso a nadie se le ocurre establecer entre ellas una relación de dependencia sintáctica. Lo peor es que, al postular una relación sintáctica entre las palabras Joną y linksmą de la oración mačiau Joną linksmą sobre la base de la concordancia, surge naturalmente la hipótesis de que también existe una relación sintáctica entre las palabras duris y žaliai en la oración nudažiau duris žaliai. Pues todo aquí es similar tanto semántica como sintácticamente; la única diferencia es la categoría gramatical: se usa un adjetivo (declinable) o un adverbio (indeclinable). Pero ¿puede ser sintáctica una diferencia así? Probablemente no; por tanto, si se acepta que la dependencia sintáctica puede ser doble, es decir, que una palabra puede depender de varias otras, es natural suponer que las palabras duris y žaliai están vinculadas por una relación de adjunción. Podría responderse que, en este caso (a diferencia, por ejemplo, de la oración Jis greitai atbėgo), no hay a priori motivo para sospechar que exista una relación sintáctica. Pero entonces tampoco lo hay en el caso de la construcción Mačiau Joną linksmą. En esta construcción solo observamos una conexión morfológica que, como ya se ha señalado, no implica una relación sintáctica.

Como puede verse, las contradicciones lógicas del modelo tradicional de relaciones sintácticas surgen de tratar en un mismo nivel fenómenos puramente sintácticos (la adjunción) y fenómenos puramente morfológicos (la concordancia). En esencia, no hay fundamento para incluir la concordancia en el esquema de clasificación de las relaciones sintácticas. Explicitis verbis el prof. Ambrazas tampoco lo propone en su reseña; sin embargo, los conceptos propuestos de conexión mutua y relación sintáctica doble se basan en la premisa errónea de que la concordancia es una relación sintáctica,

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o presupone una relación sintáctica. Si se abandona esta premisa, deja de ser necesario operar con los conceptos de conexión mutua y relación sintáctica dual, y entonces de la clasificación tradicional de las relaciones sintácticas solo quedan dos conceptos: el régimen y la adyacencia. Estos conceptos deberían definirse precisamente como se hace en la concepción de SRT.

En opinión del prof. Ambrazas, aplicar el concepto de régimen únicamente a la dependencia unilateral (manteniendo la conexión mutua y la relación dual como tipos de relación separados) «permitiría satisfacer la necesidad, reconocida por los propios autores, de definir las funciones de los constituyentes oracionales sobre la base de las relaciones sintácticas». En realidad, la capacidad de ambos modelos de relaciones sintácticas —el propuesto por el prof. Ambrazas y el de los autores de SRT— para distinguir las partes de la oración según la naturaleza de la relación sintáctica es más o menos la misma. La concepción de SRT no distingue, por medio de la relación sintáctica, el sujeto, los complementos y los predicativos obligatorios. En cambio, distingue los complementos de los adjuntos y los predicativos obligatorios de los libres, algo que el modelo expuesto en DLKG no puede hacer. Si se acepta la versión mejorada propuesta en la reseña del prof. Ambrazas, en la que el régimen y la adyacencia ya no se definen según criterios morfológicos, efectivamente se hace posible distinguir los complementos (regidos) de los adjuntos (adyacentes) por medio de la relación sintáctica. No es posible hacerlo en el caso del «componente nominal del predicado» y de los «modificadores predicativos». Se afirma que en la oración Jonas yra linksmas la palabra linksmas no es una parte independiente de la oración, porque la cópula būti carece de significado autónomo. Se reconoce como parte de la oración el «modificador predicativo» en la oración Jonas grįžo linksmas. ¿Y cuál será la función de la palabra linksmas en la oración Jonas atrodo linksmas? DLKG ofrece dos respuestas distintas a esta pregunta: en las pp. 507–508, el verbo atrodyti figura entre las cópulas no puras, mientras que en la p. 589 la oración Mokytojas atrodė piktas se presenta como ejemplo de modificador predicativo. De estas dos soluciones, debe considerarse mejor la segunda, pues es difícil sostener que el verbo atrodyti carezca de significado, como būti. Según la concepción de SRT, el adjetivo linksmas en las oraciones Jis atrodė linksmas y Jis grįžo linksmas se vincula mediante relaciones sintácticas distintas: en un caso, régimen; en el otro, modificación. Esto explica por qué el adjetivo es obligatorio en el primer caso (*Jis atrodė es una oración incompleta), pero no en el segundo. En esencia, esta diferencia es totalmente análoga a la que existe entre complementos y adjuntos, diferencia que el propio prof. Ambrazas tiende a explicar por medio de la distinción entre relaciones sintácticas. Pero en el caso de los «modificadores predicativos», esta diferencia queda oculta bajo la misma etiqueta de «relación sintáctica dual». Ya se señaló anteriormente que sería mejor prescindir de la relación sintáctica dual, pues conduce a contradicciones fundamentales. Al igual que el concepto de relación sintáctica dual, el concepto de conexión mutua es defectuoso. Por eso cabe dudar de que, basándose en la concepción presentada en DLKG, sea posible distinguir los sujetos de los complementos por medio de la relación sintáctica. Solo la gramática generativa, que se basa en el análisis de constituyentes inmediatos y divide la oración, ya en el primer nivel de análisis, en un sujeto y un sintagma verbal, consigue hacerlo de manera convincente. Los autores de SRT no aplican este método y, por ello, reconocen que la diferencia entre el sujeto y los complementos no es una diferencia entre tipos de relaciones sintácticas. Su única diferencia sintáctica está relacionada con su posición en la jerarquía de los sintagmas nominales (ingl. obliqueness hierarchy); las demás diferencias son morfosintácticas.

En opinión del prof. Ambrazas, el concepto de conexión mutua ayudaría a evitar el término «adjuntos obligatorios», que resulta contradictorio. En la concepción de SRT, este término se emplea para describir, por ejemplo, prie ežero en la oración Namas yra prie ežero. Hay que reconocer que el término en sí no es muy acertado, pero puede sustituirse por otro mejor. Una cosa es el término y otra, la esencia del asunto. La esencia es que el caso de los «adjuntos obligatorios» es intermedio entre el régimen y la modificación. La oración es locativa y, sin duda, el sintagma nominal que expresa lugar ocupa la posición de argumento. Ocupar la posición de argumento suele ser propio de los complementos, pero una cierta anomalía de expresión impide llamar complemento a prie ežero: estrictamente hablando, habría que formular el predicado como «estar junto a», y este predicado abre posiciones argumentales para las denominaciones de una entidad y de un lugar.

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Pero la relación espacial no se expresa mediante un verbo, sino mediante una preposición empleada con un sintagma nominal. Así pues, ežero se parece a un adjunto por su significado y forma de expresión (en términos más generales, a un modificador), salvo que en este caso el modificador expresa la predicación principal de la oración, no una adicional. Más precisamente, quien expresa la predicación no es el propio sintagma nominal ežeras, sino la preposición prie. Pero las reglas habituales de análisis sintáctico no permiten dividir la oración como Namas / yra prie / ežero. Se ha adoptado otra división: Namas / yra / prie ežero. Un argumento realizado sintácticamente como modificador se denomina adjunto obligatorio según el principio de «llámalo como quieras, no cambia su naturaleza». La existencia de casos intermedios entre el régimen y la modificación no contradice la teoría. Los límites de las categorías lingüísticas suelen ser difusos; lo más importante es que las herramientas empleadas por el investigador sean precisas. Y las alternativas a los «adjuntos obligatorios» tampoco son mucho mejores. Al afirmar que, en la oración Namas yra prie ežero, la secuencia de palabras prie ežero no es una parte de la oración, sino solo una parte de una parte de la oración, simplemente se evita responder a una pregunta difícil. ¿Cómo explicar que la secuencia de palabras prie ežero, que en una oración (Namas yra prie ežero) es «nada», en otra (Jis pasistatė namą prie ežero) pasa a ser una parte de la oración?

A esta pregunta podría responderse que, en la oración Namas yra prie ežero, prie ežero es, en realidad, el verdadero predicado: lo confirmaría la posibilidad de omitir la forma de presente del verbo būti, fenómeno al que el prof. Ambrazas concede gran importancia. Este comenta así la propuesta de los autores de SRT de considerar regido el predicativo obligatorio por el verbo būti: «Así pues, habrá que suponer que en la oración Knyga įdomi la cópula cero (es decir, un indicador de tiempo y modo sin significado léxico) rige ambos nominativos como complementos obligatorios del significado del verbo». Pero si la cópula cero constituye un problema para la concepción de SRT, también plantea problemas para la concepción de DLKG y del prof. Ambrazas. Si la cópula cero no puede regir, tampoco puede formar parte de una conexión mutua; dicho de otro modo, no se puede definir sintácticamente el sujeto de la oración Knyga įdomi. En cuanto al significado de la cópula, es importante comprender que atribuirle o no un significado léxico es una cuestión convencional, determinada por consideraciones de coherencia teórica. La cópula būti no siempre vincula expresiones referenciales con palabras predicativas (como en el ejemplo Jonas yra linksmas); a veces también vincula expresiones referenciales con otras expresiones referenciales, por ejemplo, en la oración Jonas yra mūsų mokytojas, donde mūsų mokytojas no es un predicado, sino una descripción definida (ingl. definite description) que denota a una persona. En este caso, la cópula yra expresa la identidad de los referentes de dos expresiones («El hombre llamado Jonas y el hombre que nos enseña son una y la misma persona»). Suponer que la cópula carece de significado no da buenos resultados en este caso, porque una oración no puede constar únicamente de expresiones referenciales y carecer de contenido predicativo. Dicho de otro modo, al menos en algunos casos hay que atribuirle un significado léxico a la cópula. En cualquier caso, hay que atribuir significado léxico a las «cópulas no puras» (DLKG 507–508), como atrodyti, apsimesti y otras, cuyos complementos, según la concepción de DLKG, quedan perdidos en tierra de nadie, en algún punto entre el «componente nominal del predicado» y el «modificador predicativo». Si se reconoce que también būti, atrod yti tienen cierto significado léxico, sus complementos pueden describirse de manera uniforme como elementos regidos. Esto introduce cierta redundancia en el análisis de oraciones como Jonas yra linksmas, pues habría que reconocer que la propia palabra linksmas ya tiene significado predicativo. Pero, entre los diversos males, la redundancia probablemente sea el menor, pues, en cualquier caso, nadie negará que en la lengua existen fenómenos redundantes. Desde el punto de vista semántico, la cópula en la oración Jonas yra linksmas es, sin duda, redundante. Sin embargo, un análisis sintáctico que finge que no existe genera contradicciones mucho peores.

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La búsqueda debe continuar, y la confrontación de ideas y conceptos permitirá, sin duda, formular algún día una teoría de las relaciones sintácticas mejor que la formulada por SRT.

Axel Holvoet Instituto de la Lengua Lituana P. Vileišio g. 5, 10308 Vilnius, Lituania

Recibido el 13 de mayo de 2005

PEQUEÑECES 7

Desde hace mucho sabemos, y nos enseñaron, que el alófono ŋ del sonante n solo es palatal antes de k’ (esto lo investigó el profesor Aleksas Girdenis (Kalbotyra 48–49 (1), pp. 165–167); el autor de estas líneas lo consignó en el Diccionario de dialectos de la lengua lituana (2001), y así se pronuncia en toda Lituania (algunos aukštaitianos del sur, llamados dzūkai, lo sustituyen por n debido a la influencia eslava).

Dabar žurnale Lituanistica (2004, 4 (20)) pasirodė (po Vilniaus pedagoginio universiteto mokslininkų darbų) Arimanto Raškinio, Gailiaus Raškinio, Astos Kazlauskienės straipsnis „Lietuvių bendrinės šnekamosios kalbos garsų fondo kūrimo principai“ (p. 53–62). Jame teigiama, turbūt pagal prof. Antaną Pakerį (kaip rodo prof. A. Girdenio minimas straipsnis), kad bendrinėje kalboje turi būti tariama an’ks’t’i, tan’km’ė, án’kš’t’is (p. 56), o paprastai visur lietuvių tariama ankš’t’i, tankm’ė, á.nkš’t’is ir pan. Tai neįtikinamas siūlymas ir neigiamas dalykas (gal tame straipsnyje nereikėjo keisti ir daiktavardžių su priesaga -ybė priegaidės – tikimybė (p. 61) = tikimybė).

Desde la VPU, a través de los alumnos, la falsedad también llega al LKI: en la importante publicación Antología de dialectos de la lengua lituana (2004) se escribe luŋ’.kt’ «doblar» (los de Širvintos) (p. 162), an’kš’č’áu (Pákražantis) (p. 215), deŋ’.kt’ (p. 18, sección teórica). ¡Se llega incluso a contradecir al consultor del libro, el profesor habilitado y doctor A. Girdenis! También aparece bě’kt’ (p. 62). Y eso es propio de los de Šiauliai…

PEQUEÑECES 8

En el norte de Žemaitija (todos los dounininkai, los dūnininkai del norte —llamados varniškiai— y los donininkai del norte, desde Saūgai hacia el norte), el acento se retrae al comienzo de la palabra desde todas las terminaciones breves y las de acento circunflejo (retracción general del acento). En esos dialectos también puede ocurrir que el acento recaiga en la preposición de una palabra declinable (esto ya lo había observado Jonas Jablonskis al editar el diccionario de Antanas Juška). En el tercer tomo de Cuestiones de lingüística lituana (1960, pp. 62–63) se habla de ello en los dialectos de Žemaitija: los de Kuršėnai, Papilė, Kaunatava, Raudėnai y otros; también se han leído descripciones de fenómenos similares en los dialectos de Kalnėlis (P. Kniūkšta), Laukuva (V. Grinaveckis) e incluso en el dialecto aukštaitiano occidental de Šakyna (A. Jonaiytė). Yo mismo oí la pronunciación vā·re aŋ darbu· cerca de Šiupylių, no lejos de Gruzdžiai. Muchos dialectólogos creyeron en ello, especialmente el académico Zigmas Zinkevičius y los autores de la primera Antología de dialectos de la lengua lituana.

Actualmente, el dialectólogo Aleksas Girdenis y su discípula, la doctora Lina Muriniene, escriben extensamente sobre esta cuestión en el artículo «Particularidades de la retracción del acento hacia el proclítico en el dialecto žemaitiano nororiental» (Baltistica 36 (1), 2001, pp. 87–102). Aquí se analiza de manera muy convincente el problema planteado desde 1960, con ejemplos descifrados de diversas grabaciones; incluso se indica la frecuencia,

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