Skip to document
Back
Go to original Localized version was produced by AI. It may contain inaccuracies.
Preparing document pages…

IŠ LIETUVIŲ KALBOTYROS ISTORIJOS

LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI XX (1980)

A. SABALIAUSKAS

K. BŪGA – ETIMÓLOGO

Para Simonas Daukantas, la palabra pyrāgas parecía derivar de las palabras pūrai ‘trigo de invierno’ y rāgas (pues la gente bebía de cuernos y lo acompañaba con pan de trigo); relacionaba kalėdās con la palabra kálti (porque, al terminar el año, el dueño de la casa clava un clavo en una viga de la vivienda), y para él Liepōja procedía del verbo līpti (desde el mar es fácil desembarcar en este lugar)1. Para Mikalojus Akelaitis, sūris, siauras, svīrnas eran palabras emparentadas. También le parecían de origen común vagā, angā, lāngas. Agrupaba las palabras pjáuti, piemuo, píeva2 en una misma familia. «Con la ayuda de la naturaleza, he hecho descubrimientos hasta ahora desconocidos para los lingüistas. Si Dios quiere, los daré a conocer al mundo e indicaré las reglas mediante las cuales, aprendiendo una lengua, se pueden conocer todas las lenguas vivas y muertas», escribía en una carta este protagonista de nuestra cultura de mediados del siglo XIX3.

Tal es la «prehistoria» de nuestra etimología. A decir verdad, difiere muy poco de las primeras explicaciones sobre el origen de las palabras registradas en los escritos letones, polacos, rusos, alemanes y de muchos otros pueblos.

También intentaron explicar el origen de las palabras lituanas escritores, figuras de la cultura o estudiosos como Jonas Basanavičius, Vincas Pietaris y Antanas Šmulkštys (Paparonis). Sin embargo, al carecer de formación lingüística especializada, tampoco ellos pudieron llegar mucho más lejos que aquellos «etimólogos caseros» mencionados antes, por decirlo con la expresiva expresión de K. Būga.

Los primeros investigadores lituanos destacados de la lengua lituana también eran, en su mayoría, autodidactas o personas con una formación lingüística especializada bastante limitada. Con bastante frecuencia se interesaban asimismo por los problemas de la etimología.

Andrius Morkus Ugianskis (1816—1870), graduado de la Universidad de Kazán y posteriormente profesor de filología clásica en esa misma universidad, preparaba un extenso diccionario de la lengua lituana, que debía incluir también observaciones etimológicas4.

Jonas Juška (1815—1886), graduado en filología clásica por la Universidad de Járkov, animado por su antiguo profesor Izmail Sreznevski, intentó escribir un «Diccionario de raíces de la lengua lituana» («Литовский корнеслов»). Como se desprende de las cartas de J. Juška y de los artículos de muestra del diccionario enviados al mencionado erudito ruso, esto

1 Daukantas S. Raštai. V., 1976, t. 1, p. 421, 471, 547; Būga K. Rinktiniai raštai. V., 1958, t. 1, p. 199 (toliau: Būga).

2 Akielewicz M. Gramatyka języka litewskiego. Głosowania. Poznań, 1890, p. 48, 57, 65; Kruopas J. M. Akelaitis leksikografas. – LKK, 1970, t. 12, p. 167–168.

3 Janulaitis A. Mikalojus Akelaitis. V., 1969, p. 65.

4 Drotvinas V. Andrius Morkus Ugianskis. – Literatūra ir menas, 1970.X.10, p. 13; Drotvinas V. A. Ugianskio 100-sioms mirties metinėms. – Kalbotyra, 1971, t. 23(1), p. 110–112.

37

debía haber sido un diccionario comparativo de las lenguas lituana, letona y prusiana antigua, con equivalencias en las lenguas eslavas. En el archivo de I. Sreznevskis se encontró recientemente un pequeño diccionario de equivalencias entre las lenguas lituana y sánscrita elaborado por J. Juška («Словарь литовско-санскритских соответствий»)5.

No se conserva ningún manuscrito del diccionario de A. Ugianskis, por lo que es difícil decir algo sobre el valor de sus observaciones etimológicas. Sin embargo, es dudoso que se distinguieran de otros intentos de los lingüistas lituanos de aquel período en este campo. Los manuscritos mencionados de J. Juška también son meros ensayos que solo interesan a los historiadores de la lingüística lituana y que, por lo demás, carecen de mayor valor científico.

Friedrich Kurschat y Antanas Baranauskas lograron grandes avances en diversos campos de la lingüística lituana. Sin embargo, apenas se interesaron por la etimología: les interesaban más otros aspectos de la lengua lituana y, además, es posible que sintieran que no estaban suficientemente preparados para este campo de la lingüística.

El lingüista autodidacta Jonas Spudulis también se interesó algo por los problemas de la etimología.

El primer lingüista nuestro que se interesó especialmente por las cuestiones etimológicas fue Kazimieras Jaunius. K. Jaunius también fue en parte un lingüista autodidacta, pero su formación lingüística superaba la de todos nuestros lingüistas anteriores. Además del griego y el latín, que dominaba muy bien, K. Jaunius fue el primer lingüista lituano que conoció bien la principal lengua de la indoeuropeística de su época —el sánscrito— y el hebreo; estudió finés por su cuenta y había estudiado a fondo el letón y el prusiano antiguo. Por otra parte, sin embargo, K. Jaunius, que había estudiado en centros de formación religiosa, no pudo adquirir unos fundamentos teóricos sistemáticos de lingüística, que ya se impartían entonces en las mejores universidades de Rusia y Europa occidental. Jaunius, pese a ser un autodidacta muy talentoso, no fue capaz de subsanar estas lagunas en su formación. Formulaba leyes de cambio fonético que no se basaban en datos empíricos e intentaba derivar de una sola forma básica palabras cercanas semánticamente, pero bastante distintas en su fonética.

K. Jaunius despertó el interés por los problemas de la etimología también en su joven alumno Kazimieras Būga. Los principios etimológicos de K. Jaunius quedaron bien reflejados asimismo en la primera obra extensa de K. Būga, «Aistiškuose studijuose» (San Petersburgo, 1908), escrita en 1905. Como se desprende de las fuentes citadas y de la bibliografía correspondiente, el autor del libro y, sin duda, su maestro K. Jaunius conocían la bibliografía más importante de su época sobre los problemas de etimología de las lenguas indoeuropeas. Sin embargo, al investigar el origen de las palabras lituanas, tomaron de esa bibliografía solo datos aislados, sin prestar atención alguna a la metodología de investigación empleada en ella ni a las leyes fonéticas que entonces ya se habían establecido en mayor o menor medida y que se respetaban en los trabajos etimológicos. Para ofrecer una visión más clara de las etimologías de K. Jaunius y de las primeras de K. Būga, presentamos algunos ejemplos tomados de «Aistiškuose studijuose» (se simplifica la ortografía).

5 Венедиктов Г. К. Материалы к истории литуанистики из архива И. И. Срезневского. — ЛКК, 1975, т. 16, р. 203—224.

38

Lituano arklys < *arv(a)-k(a)lij-: sánscrito árvā ‘de patas rápidas (Renner)’⁶, prusiano antiguo arwaykis ‘caballo joven’ (p. 51).

Lituano gurbas ‘firme’ < *gu-rabā-: gu- ‘buey, toro, vaca (βοῦς)’ + raba- ‘tejado, casa (tectum)’: gr. ὀροφός ‘que cubre (deckend)’ (p. 52).

Lituano lopšys, lopišys < (š)lop-išys < *slop-išys: gótico slēps ‘sueño (Schlaf)’ (p. 52).

Lituano marti < (di)marti < *dam-arty ‘la que ha llegado a la casa’: gr. δάμ-αρ(τ) ‘ama de casa (Hausfrau)’ (p. 52–53).

Lituano brikas ‘carruaje de dos asientos’ < *dvi-br-ikā de *dvibra-s = gr. δίφρο ‘carruaje (Wagen)’ (p. 55).

Lituano meleta ‘picus viridis’ < *mélē-ta ‘el que habla, lo dicho (linguata)’: latín mēle-liežuvis (lingua) < *mēlēm < *mēlām < nom. *mēlā < mālā: molata > mola ta ‘picus viridis’ (p. 65).

Lituano tarnas < tar(u)nai < *teruna-s = osetio thūryn ‘muchacho (Knabe)’: sánscrito taruna-s ‘joven, tierno (jung, zart)’, gr. τερίωνης ‘débil, consumido (schwach aufgerieben)’, lat. tener ‘tierno, suave (zart, weich)’ (p. 72)⁷.

Lituano kipšas < *kap(ro)-šō-: latín caper ‘macho cabrío’ (p. 102).

Lituano kiškis < *kaškys: *qasqos ‘gris (grau)’ = latín cas-cu-s ‘canoso (altersgrau)’: latín cānus ‘gris, color ceniza, canoso, viejo (grau, aschgrau)’ < *cas-no-s, anglosajón hasu ‘pardo grisáceo (graubraun)’ (p. 102).

He aquí cómo se «explica» de forma tan gráfica el origen de la ciudad de Ukmergė, que aún hoy suscita muchas controversias.

U(r)k-mergė < *Urk(a)-mergė (disimilación de las dos r) = Vilka-mergė, lit. antiguo Wilke-merge 1384 m. Scriptores rer. prus. II 694: vilka- de virka (: disimilación r–r > l–r) = urka- ‘terraplén’, let. virdze ‘montón (Haufe)’, let. Virkus–muiža+-mer-gė ‘zona circundante (Grenzgebiet, Bezirk)’, alto alemán antiguo marka ‘frontera, zona fronteriza (Grenze, Grenzgebiet)’, gótico marka ‘frontera (Grenze)’, galés bro ‘zona circundante, región (Bezirk, Land, Gegend)’, lat. margo ‘borde, orilla (Rand)’; Vilka-mergė — ‘ciudad que tiene dentro de sus murallas un terraplén o un castillo’ (p. 178).

Como sabemos, K. Būga criticó severamente sus «Aistiškus studijus», calificándolos de «escrito fallido y totalmente erróneo».

A finales de 1909, K. Būga publicó por cuenta propia una autocrítica de los «Aistiškų studijų», en la que refutó las leyes del desarrollo fonético formuladas por K. Jaunius y señaló que su trabajo «может послужить лишь материалом для совершенно других выводов»⁸.

A pesar de la severa autocrítica, los «Aistiški studijai» de K. Būga pasaron a formar parte de la bibliografía lingüística; encontramos su abreviatura con frecuencia incluso en las obras más destacadas de la baltística actual. El valor perdurable de este libro reside no solo en el material factual, sino también en observaciones y comparaciones interesantes en casos particulares.

6 Entre paréntesis se indican las explicaciones de los significados ofrecidas por K. Būga.

7 Muchos investigadores siguen aceptando la etimología del lit. tarnas, pero los cambios fonéticos del vocablo lituano que aquí se proponen no pueden explicarse mediante ninguna ley.

8 Véase más ampliamente Zinkevičius Z., Kabelka J. Kazimieras Būga. – En: Būga K. Rinktiniai raštai. V., 1958, t. 1, p. 31.

39

Así, el lingüista finlandés V. Kiparsky escribió en 1958, en una ponencia muy interesante sobre la cronología de las relaciones léxicas entre las lenguas finesas y eslavas, presentada en Moscú durante el IV Congreso Internacional de Eslavistas: «En lo que respecta a estas tres palabras (ies, kimalainen, hirsi.—A. S.), Kalima adopta una posición no del todo clara: rechaza la comparación hirsi ~ жердь solo por la ausencia de otros préstamos de igual antigüedad… Sin embargo, es sabido que hirsi puede explicarse fácilmente a partir de las lenguas bálticas, como ya indicó en 1920 (debe decir 1908. — A.S.) el erudito lituano Būga (Aistiški studijai I 29 y 189), y como han confirmado recientemente algunos otros investigadores; en báltico existe el lituano žardis ‘terreno cercado con una valla de estacas, pastizal para caballos’ y el letón žurds ‘caballete o valla hecha de estacas con ramas’, y también pudo haber existido *žirdis con un significado aproximadamente igual»⁹.

En 1911, es decir, antes incluso de terminar la universidad, K. Būga publicó un extenso artículo titulado «Baltica», que, además de abordar diversos temas de fonética histórica, presenta varias decenas de etimologías de palabras lituanas, letonas y prusianas antiguas¹⁰. Durante sus años de estudio, K. Būga escribió otros dos artículos importantes, dedicados principalmente a problemas etimológicos: «Etimologías eslavo-bálticas»¹¹ y «Lituanica»¹².

Estos artículos ya no pueden compararse ni remotamente con «Aistiški studijai». Son obras de un erudito serio, que no solo conoce a la perfección el abundantísimo material lingüístico de las lenguas bálticas y la variada bibliografía etimológica, sino que también sabe emplear adecuadamente una metodología de investigación rigurosa. Es cierto que incluso en estos artículos todavía pueden discernirse aquí y allá algunos rastros de la influencia de K. Jaunius, pero esto quizá se deba también a la audacia del propio K. Būga, tan necesaria para un etimólogo. Por ejemplo, al intentar relacionar palabras de significado afín, a veces maneja con excesiva audacia diversos cambios fonéticos. Compárese:

«kuilỹs, kūilio = letón kūilis ‘el jabalí’: kūkis ‘verraco’, kũkė ‘cerda’ Akielewicz Głosownia 114, kĩkut’ voc. ‘cerdito’ (Duseta): kiaũ-lė ‘cerda’, de keu- prusiano skew-re Voc. 865 ‘Sau’: letón cūka ‘cerda’, de *k’ū-kā con una k «suave», de kiau-< keu-» (Būga, I, 296—297).

O bien, véanse estas palabras lituanas, relacionadas sin ninguna reserva: kui-nas, kui-kė, ku-m-ėlė, kū-žis, kužiukas (p. 297). El lituano pūka ‘flor’, como palabra autóctona, se relaciona con el letón puķe ‘flor’, el lituano pokštė (palabra del diccionario de F. Nesselmann; debería ser puokštė — A. S.) y el sánscrito pūš-pa- ‘flor’ (p. 300). El lituano karštas, como palabra de origen autóctono, se relaciona con el letón šķirsts ‘caja, ataúd’ y el sánscrito kartā- ‘fosa, cueva, agujero (Grube, Loch)’, que, según K. Būga, correspondería a la forma protolituana *kartas ‘artesa, gamella (корыто)’, de la que procedería el finés kartta ‘gamella, artesa (der Trog)’: lituano pra-kartas ‘gamella, artesa; pesebre’

9 Кипарский В. О хронологии славяно-финских лексических отношений. — Scando-Slavica, 1958, т. 4, р. 128.

10 Буга К. К. Baltica. — РФВ, 1911, 65, с. 302—326; 1911, 66, с. 218—255; atskiru leidiniu — Варшава, 1911; Būga, t 1, p. 273—322.

11 Буга К. К. Славяно-балтийские этимологии. — РФВ, 1912, 67, с. 232—250; Būga, t. 1, p. 323—338.

12 Буга К. К. Lituanica. — Известия Отделения русского языка и словесности Императорской академии наук, 1912, 17 (1), с. 1—49; atskiru leidiniu — СПб., 1912; Būga, t. 1, p. 339—383.

40

(Būga, I, 308). K. Būga relaciona el préstamo del bielorruso aršūs, como si fuera una palabra autóctona, con el gr. ἔρχομαι ‘voy’, el sánscrito rèčhāti ‘acierto, alcanzo (trifft, erreicht)’ (Būga, I, 355).

K. Būga mismo abandonó más tarde algunas de estas etimologías.

Una parte considerable de las etimologías de K. Būga publicadas en estos artículos ha superado la prueba del tiempo y hoy se presenta en la bibliografía etimológica como propuestas convincentes; esto se aplica sobre todo a los materiales de las lenguas bálticas y eslavas. Entre tales etimologías, cabe mencionar, por ejemplo:

Lituano aukšlė ‘cierto pez’; ruso уклея (Būga, I, 274). Būga también trató esta etimología en trabajos posteriores (Būga, I, 490; II, 643). Al no suscitar ninguna duda, fue incorporada a las principales obras de etimología de las lenguas bálticas y eslavas (Trautmann, 18; Fraenkel, 26; Machek, 668; Фасмер, IV, 156).

El lituano būrýs ‘nube de lluvia o de nieve, o bien una masa de aire de cualquier tipo’ era considerado por A. Brückner y E. Berneker un préstamo de las lenguas eslavas (cf. ruso буря ‘tormenta’, etc.). K. Būga demostró con argumentos suficientes que el lituano lietaũs būrýs ‘nube de lluvia’ es inseparable de žmonių (pauǩščių, avių) būrýs ‘grupo de personas (aves, ovejas)’, y que del dicho lietaũs būrýs surgió también el nuevo significado de būrýs (Būga, I, 306).

K. Būga relacionó el lituano glusnùs ‘dócil, obediente’ con el eslavo глухъ ‘sordo’ (cf. ruso глухой), comparándolo semánticamente con el dialectal žemaitiano klūsas ‘algo sordo’: lituano klausýti (Būga, I, 306–307). Esta etimología de K. Būga aparece en los diccionarios de R. Trautmann (Trautmann, 91) y M. Fasmer (Фасмер, I, 417).

K. Būga demostró que el lituano godóti ‘pensar, soñar’, que E. Berneker consideraba un eslavismo, era una palabra autóctona (Būga, I, 307). Los etimólogos posteriores tampoco dudan de este origen del vocablo (Fraenkel, 159–160; Фасмер, I, 381).

Probablemente fue K. Būga quien, por primera vez en la bibliografía etimológica, examinó detenidamente la relación entre el lituano lópa ‘pata’ y el eslavo лапа (cf. ruso лапа) (Būga, I, 312–313; cf. también Fraenkel, 339–340; Trautmann, 160; Фасмер, II, 458).

K. Būga explica de manera muy convincente el origen del lituano umedė, relacionando el primer componente del nombre de este hongo con el lituano ūmas ‘verde, húmedo, sin secar’, ūmùs, y el segundo con el lituano ėsti; como paralelo semántico señala el ruso сыроежка ‘umedė’ (Būga, I, 382–383; cf. también Fraenkel, 1162; Фасмер III, 819).

K. Būga fue probablemente el primero en relacionar el lituano žiáunos con el búlgaro ჟуна ‘labio, boca’ (Būga, I, 383; cf. también Trautmann, 372; Fraenkel, 1302–1303; Фасмер, II, 39–40).

El origen del lituano žlùgtas ‘ropa puesta en remojo para lavar, ropa para lavar; tina para la ropa’ se examina con gran amplitud y de manera convincente (: lituano žlùgti, žlūginti, žlūgsóti ‘estar mojado’, žliūgė ‘planta de la familia de las cariofiláceas’, etc.). Būga también señaló aquí que el bielorruso жлукто ‘tina para la ropa; persona que bebe y come mucho (много пьющий и обжора)’ y el polaco żłukto ‘tina para la ropa’ son préstamos del lituano (Būga, I, 320–321; cf. también Fraenkel, 1318; Фасмер, II, 58).

El artículo sobre el lituano taūras y el eslavo туро́ (Būga, I, 375–378) se caracteriza por la abundancia de datos, tanto lingüísticos como históricos.

Es interesante el intento de K. Būga de explicar el origen del lituano laĩvas. Intentó relacionar esta palabra con el lituano lovýs, luõtas (Būga, I, 309–311). Es cierto que el origen del lituano laĩvas aún no se ha esclarecido definitivamente (es posible que se trate de un préstamo de las lenguas fino-bálticas); sin embargo, la relación entre el lituano laĩvas y lovýs resulta bastante plausible tanto por el significado como por la fonética.

41

Ya durante sus años de estudio, K. Būga escribió un trabajo muy valioso sobre los nombres personales lituanos¹³, en el que también se abordan con frecuencia problemas de etimología.

Un importante trabajo etimológico de K. Būga fue el estudio «Etimologías eslavo-bálticas»¹⁴, publicado entre 1913 y 1916 en la revista «Русский филологический вестник». En este estudio, K. Būga presenta etimologías de palabras comunes a las lenguas bálticas y eslavas (325 en total). Algunas de estas etimologías son adiciones y correcciones al «Diccionario etimológico de las lenguas eslavas» de E. Berneker («Slavisches etymologisches Wörterbuch». Heidelberg, 1908—1913).

Entre las etimologías más interesantes que se presentan aquí, cabría mencionar las siguientes:

Para la palabra de las lenguas eslavas duda (cf. ruso dialectal dyda ‘gaita’ y otras), K. Būga señaló el equivalente lituano exacto *dauda; cf. la forma diminutiva daudýtė ‘flautita’: lituano dudénti ‘golpear, retumbar suavemente, hablar’ (Būga, I, 327, 437; cf. también Fraenkel, 84; Trautmann, 46—47; Фасмер, I, 550).

K. Būga relacionó el lituano dailė ‘arte’, dailùs con el eslavo dělo (ruso дело ‘asunto, cosa, empresa’ y otros). Esta etimología sigue suscitando mucha controversia. Los eslavistas no la aceptan (cf. Būga, I, 436—437; Фасмер, I, 496—497; Sławski, I, 190; Trautmann, 48). Recientemente, B. Jėgeris¹⁵ ha rescatado esta etimología de K. Būga.

En este trabajo se plantea la posible relación del lituano piētūs con el eslavo pirō (cf. ruso пуп ‘banquete’ y otros), piti (cf. ruso numь ‘beber’ y otros). También es una etimología muy discutible, pero posible (Būga, I, 473; Fraenkel, 587—588).

Para el eslavo razь (cf. ruso раз ‘vez’ y otros), K. Būga señaló el equivalente lituano exacto rūožas (Būga, I, 476; cf. también Trautmann, 245; Фасмер, III, 432—433).

Se analiza ampliamente la relación entre el lituano slaugýti, el eslavo sluga (cf. ruso слуга ‘sirviente’ y otros) y el eslavo slu žiti (cf. ruso служить ‘servir’ y otros) (Būga, I, 484; cf. también Trautmann, 268; Фасмер, III, 676). K. Būga ya había señalado la relación entre estas palabras en un trabajo anterior (Būga, I, 316—317).

En textos antiguos, K. Būga encontró un equivalente exacto para el eslavo stryjb (cf. polaco stryj ‘tío paterno’ y otros): el lituano strùjus ‘abuelo’ (Būga, I, 486; cf. también Trautmann, 290; Фасмер, III, 780; Трубачев, 79—81).

Se explica el origen del lituano talkà (: telkti) y se señalan los equivalentes de esta palabra en las lenguas eslavas (Būga, I, 488; cf. también Fraenkel, 1053—1954; Trautmann, 322; Фасмер, IV, 73).

Al tratar la relación del lituano vénteris ‘cierto tipo de red para pescar’ con los nombres correspondientes de esta raíz en las lenguas eslavas (ruso вятерь, polaco wiecierz y otros), K. Būga fue quizá el primero en plantear que las palabras eslavas podían ser préstamos de las lenguas bálticas (Būga, I, 491; cf. también Fraenkel, 1223—1224; Фасмер, I, 292, 376).

Una gran parte de las ideas planteadas por K. Būga en este estudio tuvo eco en la literatura etimológica posterior; en particular, se recurre a ellas con frecuencia en las obras de E. Frenkel y R. Trautman,

13 Būga K. Apie lietuvių asmens vardus. — Lietuvių tauta, 1911, t. 2, p. 1—50; atskiru leidiniu — Vilnius, 1911; Būga, t. I, p. 201—269.

14 Буга К. К. Славяно-балтийские этимологии. — РФВ, 1912, 67, с. 232—250; 1913, 70, с. 100—108, 248—256; 1914, 71, с. 50—60, 464—471; 1914, 72, с. 187—202; 1915, 73, с. 335—343; 1916, 75, с. 141—156; Būga, t. I, p. 323—338, 433—495.

15 Jēgers B. Verwandte Bedeutungsverwandtschaften baltischer Wörter. — KZ, 1966, B. 80, p. 81—87.

42

En los diccionarios de M. Fasmer. Incluso quienes discrepaban de las etimologías de K. Būga, investigadores posteriores aprovecharon a menudo el valioso material lingüístico del lituano, que, como el propio K. Būga señaló en una carta a la redacción de la revista «Русский филологический вестник», se había recopilado principalmente «de la lengua hablada viva» (Būga, I, 433).

K. Būga abordó especialmente numerosos problemas etimológicos en su obra «Kalba ir senovė» (K., 1922). Esta obra incluye artículos suyos tan conocidos como «Visuomeniniai lietuvių santykiai su germanais», «Marios ir jūrės», toda una serie de artículos titulada «Mūsų žodžių giminaičiai», entre otros.

Entre las etimologías más interesantes de K. Būga, publicadas en «Kalba ir senovė», cabe mencionar:

Lituano kūdikis: lat. kūdīt ‘estimular, incitar’; compárese el paralelo semántico vaikas: veikus ‘rápido’, vikrūs, veikti, vykti (Būga, II, 43; Fraenkel, 304, 1214).

Lituano rambùs ‘lento, es decir, al que hay que dar un latigazo (рубнуть)’, rėmbėti, rùmbėti ‘recibir ronchas, cubrirse de cicatrices (покрываться рубцами), cicatrizar’, rìmbas ‘trenza del látigo con la que se golpea (рубить) al caballo’, letón rùmba ‘tocón, es decir, trozo de madera cortada (обрубок)’, eslavo rąbiti, etc. (Būga, II, 111; Fraenkel, 696).

Lituano gãtvė, letón gatva, cuyo significado original habría sido ‘paso para conducir el ganado, cercado para llevarlo al pasto’; se considera que su fuente es el gótico o el germánico septentrional gatwō. Si el lituano gãtvė fuera una palabra autóctona, hoy se pronunciaría *gadve» (Būga, II, 136—139; Fraenkel, 139—140).

Lituano õras ‘Luft, das Freie’ [‘aire, lo abierto’], según K. Būga, habría tenido originalmente el significado de ‘campo arado’, ‘tierra de cultivo’; de este modo, la palabra se relaciona con el verbo árti (Būga, II, 256—257; Fraenkel, 17, 518). K. Būga ya había planteado en parte esta idea en «Aistiškuose studijuose» (cf. pp. 97, 207).

Lituano našlė: lat. nex ‘muerte violenta’, necare ‘matar’, nocēre ‘perjudicar’, sánscrito našati ‘perece, muere’, avéstico nasu- ‘cadáver’, gr. νέκυς, νεκρός ‘cadáver, difunto’ (Būga, II, 299; Fraenkel, 486). Es interesante que más tarde el lingüista estadounidense F. R. Preveden publicara también esta etimología. Asimismo, se lo señala como autor de esta etimología en el diccionario de sinónimos de las lenguas indoeuropeas de C. D. Buck (Buck C. D. A Dictionary of Selected Synonyms in the Principal Indoeuropean Languages. Chicago, 1949). El destacado etimólogo soviético O. Trubačiovas escribió al respecto: «la justicia exige señalar que, en realidad, esta interesante etimología fue propuesta por primera vez por K. Būga, fallecido en 1924. En forma impresa, esta etimología figuraba en una obra bastante conocida de K. Būga (se alude a “Kalba ir senovė”. — A. S.) (Трубачев, 114).»

Lituano spãnguolė: lituano spãngas ‘a quien se le nubló la vista, cegato’, y otras palabras de la raíz speng- ‘brillar, resplandecer’ (Būga, II, 310; Fraenkel, 860).

En general, hay que decir que K. Būga aborda problemas etimológicos en casi todos sus artículos. Se puede encontrar abundante material valioso para un diccionario etimológico del lituano, en particular, en su estudio «Priesagos -ūnas ir dvibalsio uo kilmė» (Būga, II, 331—376) y en la obra sobre la metatonía de las lenguas lituana y letona publicada póstumamente, «Die Metatonie im Litauischen und Lettischen» (Būga, II, 386—483). También hay numerosas observaciones etimológicas en los cuadernos publicados del «Lietuvių kalbos žodynas» (Būga, III, 9—480).

43

La ingente obra etimológica de Būga se publicó treinta y cinco años después de la muerte de su autor: se trata de notas y adiciones al diccionario etimológico de la lengua rusa de A. Preobraženski, «Замечания и дополнения к этимологическому словарю русского языка А. Преображенского» (Būga, II, 499—688). Esta obra inconclusa consta de 413 notas y adiciones de este tipo, que a veces son varias o incluso más de diez veces más extensas que los artículos del propio diccionario de A. Preobraženski.

En esta obra, K. Būga señala numerosos e interesantes paralelos léxicos entre las lenguas bálticas y eslavas; el nuevo material factual complementa sus etimologías anteriores, señala las inexactitudes relativas a las lenguas bálticas presentes en el diccionario de A. Preobraženski y ofrece también etimologías completamente nuevas de palabras lituanas. Es muy lamentable que tan excelente estudio de K. Būga se publicara tan tarde y que M. Fasmer no pudiera aprovecharlo al escribir su diccionario etimológico de la lengua rusa.

Como mérito muy importante de K. Būga para la etimología de las lenguas bálticas, cabe mencionar su trabajo en el «Diccionario de las lenguas báltico-eslavas» de R. Trautman («Baltisch-Slavisches Wörterbuch». Göttingen, 1923). La obra del lingüista alemán, publicada hace más de medio siglo, no ha perdido vigencia ni siquiera hoy. Los investigadores de las antiguas relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas vuelven a ella en diversas ocasiones (cf. los trabajos de Chr. S. Stang, A. Nepokupno, J. Safarevičius, F. Slavskis y otros).

Probablemente, en la historia de la lingüística no encontraremos muchos ejemplos de un científico que ayude a un colega como K. Būga ayudó a R. Trautman. Como sabemos, K. Būga leyó íntegramente las pruebas de imprenta de esta obra y enviaba al autor sus observaciones, anotadas en papelitos separados. Por eso, en el diccionario de R. Trautman, además de numerosas referencias a las obras de K. Būga, encontramos también bastantes abreviaturas B. o Būga, que indican las observaciones a las pruebas de nuestro lingüista.

Como científico honrado, R. Trautman dedicó su diccionario «a K. Būga, eminente conocedor de su lengua materna, el lituano», y describió así en el prólogo la ayuda de K. Būga: «Ante todo, debo estar agradecido a K. Būga, a quien dediqué el libro para expresarle mi sincero agradecimiento: con extraordinario esmero leyó conmigo las tediosas pruebas de imprenta, corrigió las palabras bálticas donde era necesario, basándose en sus vastos conocimientos, y, con una generosidad poco común, me proporcionó materiales de sus colecciones inagotables» (p. VII).

Como, debido a la oposición del editor, R. Trautman no pudo tener en cuenta todas las observaciones, K. Būga había pensado escribir un suplemento para este diccionario y publicarlo en la revista «Tauta ir žodis» (cf. Būga, III, 779—781).

El talento de K. Būga como etimólogo se manifestó de manera especialmente brillante en sus trabajos de onomástica, pero este es ya tema de un artículo aparte.

Lamentablemente, K. Būga no llegó a realizar su obra etimológica más importante: tras su muerte quedó el fichero de un diccionario etimológico de la lengua lituana, reunido a lo largo de varios años y compuesto por unas veinte mil fichas. Contiene extractos de las principales obras etimológicas de la época y de diversos estudios lingüísticos que, de un modo u otro, podían estar relacionados con el origen de las palabras lituanas; también incluye material factual del lituano y de los dialectos letones, así como de los monumentos de las antiguas lenguas bálticas, a menudo acompañado de las observaciones pertinentes del autor.

K. Būga no era un lingüista muy interesado en la teoría de la lingüística ni en la metodología de la investigación; nunca formuló sus propias ideas lingüísticas. Así pues, K. Būga

44

no se parecía a su gran maestro Jan Baudouin de Courtenay. K. Būga fue un investigador práctico. El método de investigación de los neogramáticos le resultaba el más cercano. En este sentido, los trabajos de K. Būga nos recuerdan especialmente los de sus ilustres amigos Jānis Endzelīns y Max Vasmer.

K. Būga nunca expuso específicamente la metodología de sus investigaciones etimológicas. Es cierto que, de vez en cuando, abordaba también estas cuestiones de pasada. «El lituano que, avergonzado, se propone seguir el origen de cualquier palabra debe, apenas saque del diccionario alguna palabreja, sin relación alguna con las demás, salir corriendo hacia la lejana tierra de los indios, los griegos e incluso —hoy esto está muy de moda— los armenios. Ante todo, en etimología buscamos una explicación para la palabra en cuestión en el diccionario de la lengua lituana. Una vez agotado el diccionario de nuestra propia lengua, acudimos a nuestros hermanos lingüísticos, los letones y los prusianos. Desde allí nos dirigimos a la tierra de los eslavos. Y solo después de haber concluido allí nuestra tarea tenemos derecho a echar un vistazo también a los diccionarios del sánscrito, el griego, el latín, las lenguas germánicas, celtas y otras lenguas emparentadas», escribió K. Būga en su reseña de la «Gramática indoeuropea» de H. Hirt («Indogermanische Grammatik». Heidelberg, 1921, t. 2) (Būga, II, 260).

Al leer los trabajos etimológicos de K. Būga, lo primero que llama la atención es la extraordinaria abundancia de material factual procedente de la lengua viva y de los escritos antiguos. Es cierto que otros etimólogos también manejaron ampliamente el material de los escritos antiguos de la lengua lituana (por ejemplo, E. Fraenkel). Sin embargo, nadie puede igualarlo en cuanto a los datos de la lengua viva y de los dialectos. Al estudiar el origen de palabras concretas, K. Būga prestaba mucha atención también a la historia de las propias realidades; compárense las explicaciones del lituano taūras (Būga, I, 375—378) y del lituano karštas (Būga, II, 192—195). En este sentido, sus trabajos recuerdan a veces las investigaciones etimológicas de la corriente de «Palabras y cosas» («Wörter und Sachen»).

Durante las últimas décadas, la lingüística lituana soviética ha logrado muchos avances notables en diversos campos de la ciencia de la lengua lituana, y también ha progresado la etimología. Sin embargo, Kazimieras Būga sigue siendo, incluso hoy, más de medio siglo después de su muerte, el etimólogo lituano más destacado.

Es motivo de satisfacción que, gracias a la publicación ejemplar de los «Escritos selectos» de K. Būga (editados por Z. Zinkevičius), las investigaciones etimológicas de nuestro gran lingüista hayan quedado al alcance de un amplio círculo de especialistas. Cabe esperar que, junto con el «Diccionario etimológico de la lengua lituana» de E. Fraenkel («Litauisches etymologisches Wörterbuch») y el académico «Diccionario de la lengua lituana», constituyan una base sólida para un futuro diccionario etimológico de la lengua lituana, como los que últimamente publican los pueblos vecinos (polacos, bielorrusos y ucranianos).

Abreviaturas bibliográficas:

Būga — Būga K. Rinktiniai raštai. V., 1958—1961, t. 1—3. Fraenkel — Fraenkel E. Litauisches etymologisches Wörterbuch. Heidelberg — Göttingen, 1955—1966. K Z — Zeitschrift für vergleichende Sprachforschung auf dem Gebiete der indogermanischen Sprachen. Berlín, 1852. LKK — Cuestiones de lingüística lituana. V., 1957. Machek — Machek V. Etymologický slovník jazyka českého. Praga, 1968. Sławski — Sławski F. Słownik etymologiczny języka polskiego. Cracovia, 1952—1969, t. 1—3.

45

Trautmann — Trautmann R. Baltisch-Slavisches Wörterbuch. Göttingen, 1923.

РФБ — Boletín filológico ruso. Varsovia, 1879—1918.

Trubachov — Trubachov O. Historia de los términos eslavos de parentesco y de algunos de los términos más antiguos del orden social. Moscú, 1959.

Vasmer — Vasmer M. Diccionario etimológico de la lengua rusa. Traducción del alemán y adiciones de O. N. Trubachov. Moscú, 1964—1973, t. 1—4.

А. САБАЛЯЎСКАС

K. Būga — etimólogo

R e s u m e n

El destacado investigador de la lengua lituana K. Būga fue el primero de los lingüistas lituanos en comenzar a estudiar los problemas de la etimología mediante un método científico riguroso.

En los primeros estudios etimológicos de K. Būga todavía se aprecia la influencia de la metodología errónea de su maestro K. Jaunius, pero ya en 1911 publica varios trabajos que lo caracterizan como un especialista sobresaliente. K. Būga se dedicó a las cuestiones de etimología a lo largo de toda su actividad científica. Muchos de los hallazgos de K. Būga se incorporaron a los diccionarios etimológicos de E. Fraenkel, R. Trautmann, M. Vasmer, F. Sławski, V. Machek y otros. K. Būga se proponía escribir un diccionario etimológico de la lengua lituana. Para ello reunió un gran fichero, pero la muerte repentina interrumpió el trabajo que había iniciado (en 1924).

Document details