Page 1LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI XXXVI (1996)
LIETUVIŲ KALBA: TYRĖJAI IR TYRIMAI
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Jurgis GERULIS
Leipzig
SOBRE LA VALORACIÓN DEL ENCHIRIDION PRUSIANO*
Es sabido y comprensible que la lengua del Enchiridion prusiano se valore de maneras bastante diversas. En efecto, no se puede demostrar con exactitud matemática hasta qué punto la mala lengua de este texto refleja el habla de la época, o hasta qué punto su forma desordenada se debe a la incapacidad de Abel Willis.
Leskien, Brückner, Berneker, Endzelīns y otros condenaron severamente a Willis. Bezzenberger, Trautmann y quizá van Wijk adoptan una postura más moderada, pero, en esencia, ambas opiniones no son tan distintas como parece a primera vista al leer sus trabajos. Probablemente, los estudiosos mencionados suscribirían lo que dice Bezzenberger en KZ** 41,67: «Para que... no se me entienda mal, quiero aclararlo definitivamente: yo también considero que su prusiano es espantoso y que su traducción es a menudo muy descuidada. Lo que me importa es formular correctamente el reproche contra él y su lengua».
Como se ha dicho, lo único en que no se logra un acuerdo es en el grado del reproche.
Eduard Hermann opina de otro modo. En su artículo, KZ 47, 147 y ss., afirma que Abel Willis es un buen conocedor de la lengua prusiana, que realizó su trabajo con diligencia y esmero. Dicho de otro modo, esto probablemente significa que Willis cumplió su tarea tan bien o tan mal como sus contemporáneos Mažvydas o Vilentas; de hecho, incluso mejor, pues, a mi juicio, las traducciones de Mažvydas son en algunos pasajes, como mínimo, malas e incomprensibles sin el original. En efecto, ¿cómo se puede demostrar que una única expresión o una única forma que Hermann considera correcta —es decir, que se usaba en toda la región de Pobethen hacia 1560— es errónea? Esto puede hacerse fácilmente, por ejemplo, con el catecismo letón de 1586, basándose en la lengua viva. Aunque conociera ese lugar, aun así me parecía poco apropiado contar y fundamentar, de manera más o menos convincente, qué elementos del Enchiridion considero no prusianos y, por tanto, atribuibles a Willis. Aquí me limitaré a unas pocas observaciones esenciales o puramente históricas, reunidas a partir de fuentes que en parte no son fáciles de entender. Solo trataré la traducción de manera ocasional.
* Traducido de: Georg Gerullis, Zur Beurteilung des altpreussischen Enchiridions. — Streitberg-Festgabe, Leipzig: Markert u. Petters Verlag, 1924, 96—104.
Los editores de este tomo de LKK agradecen sinceramente al profesor Ikuo Murata (Tokio), quien les regaló el libro mencionado.
** KZ = Revista de lingüística comparada en el campo de las lenguas indoeuropeas. Fundada por A. Kuhn. Berlín, desde 1952. — Red.
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Page 2Al examinar las ventajas o los inconvenientes del Enchiridion, en última instancia importan dos cuestiones: 1. ¿dominaba Willis bien la lengua prusiana?; 2. si la dominaba, ¿es la lengua mezclada del texto un retrato fiel de la lengua prusiana de 1560, o se debe a la incompetencia de Willis como traductor?
Como es sabido, Abel Willis era pastor en Pobethen, en Sambia (Samland), no lejos del «Rincón de los Sudovios» (Sudauischer Winkel). Se le menciona allí por primera vez en 1554, aunque probablemente ya ejercía en ese lugar antes, pues su predecesor, Michael Willis, dejó Pobethen en 1540; D. H. Arnoldt, Kurzgefaßte Nachrichten von allen seit der Reformation... in Ostpreußen gestandenen Predigern, 1777, p. 29 (Samland). El hecho de que ambos tengan el mismo apellido y, además, que en 1527 se concediera a cierto Mathijus Willis el molino de Kulmrecht en Pobethen (Altpreuß. Monatschrift 11, 536) permite suponer que Abel Willis procedía de una familia alemana local y que, puesto que se le confió la traducción del Enchiridion, seguramente se sabía que hablaba la lengua prusiana vernácula. A continuación presentaré también documentos que lo confirman.
Pero ¿cómo dominaba Abel Willis la lengua prusiana? Aquí se cita a menudo la carta que Abel Willis escribió a Funk, en la que se queja de que le han quitado al intérprete (Neue Preuß. Prov.-Blätter, andere Folge VII, 396 ss.); a cualquiera que juzgue objetivamente, esta carta le suscitaría la misma idea que la observación de Leskien, Die Declination im Slav.-Lit.u.Germ., p. 60: «Probablemente este texto no necesita comentario alguno: el pastor no sabía nada de prusiano o lo sabía muy mal». Pues quien los domingos recurre a un intérprete (entre semana, este hombre tenía que trabajar sus propias tierras o las de su señor), evidentemente no puede predicar en prusiano por sí mismo, etc. Sin embargo, me resulta incomprensible que Hermann, así como Bezzenberger y Trautmann, no se indignen por la existencia del intérprete. ¡La carta carece aquí de todo valor comparada con lo que ambas partes pasaron por alto! De la obra de Arnoldt ya citada, op. cit., p. 30, se desprende que, debido a su tamaño, la parroquia de Pobethen tuvo durante algún tiempo, además del pastor, otro «diácono» (clérigo auxiliar), y bajo el encabezamiento «Diaconi» Arnoldt afirma: «Al principio tenían un intérprete». Sabemos con certeza que Paul Sunder, diácono de Abel Willis, cuando llegó a St. Lorenza para ejercer como pastor en 1558, desempeñaba sus funciones en la sinagoga con un intérprete (Arnoldt, op. cit., pp. 27, 28), mientras que de las actas de la visita de 1569 (Ostpreuß. Foliant 1277, Archivo Estatal de Königsberg) se desprende que por entonces no había ningún intérprete en Pobethen (p. 68)1. Solo en ese caso
1 K.N. Más tarde, en Ostpreuß. Foliant 1271, p. 187r, encontré esta nota, fechada después de 1543 (¿o 1541?): «P o b e t h e n. Inter Parochum et Molitorem Meister Mats Bübisch oder Will (qui domini Michaelis frater est) discordia Viguit aliquamdiu... Vult enim Molitor domini Michaelis filium habere parochum Pobethensis Ecclesiae. Accusabat parochum Quod... Item das Er Nicht durch Einen Tolcken prediget». /«Pobethen. El pastor y el molinero, el maestro Mats Bübisch o Will (que es hermano del señor Michael), estuvieron enfrentados durante bastante tiempo... Pues el molinero quiere que el hijo del señor Michael sea pastor de la iglesia de Pobethen. Acusaba al pastor de que... También de que predicaba sin intérprete». /¿Acaso Abel Willis predicaba en un prusiano deficiente? Aun así, se consideraba un honor prescindir del intérprete. El obispo lo subraya claramente, op. cit., p. 189v, durante la visita a Heiligenkreutz («Rincón de los Sudovios»): «S. Crux. Parochus est diligens in Officio. Exacte Nouit Prutenice. Nec eget Interprete Oder eines Tolcken». /«S. C r u x. El pastor cumple sus deberes con diligencia. Sabía bien el prusiano. No necesita intérprete». /Además, como este párroco llamó la atención del visitador por su conocimiento de la lengua prusiana en 1543 (¿1541?), fue añadido a la traducción del Catecismo prusiano de 1545. Probablemente se trataba de Caspar Sander, quien, según Arnoldt, op. cit., p. 6, fue el primer clérigo de Heiligenkreutz cuyo nombre se conoce. Murió
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Page 3solo pudo contratarse un intérprete si el sucesor de Abel Wllis no sabía prusiano (p. 432). El hecho de que le ayudara un antiguo intérprete, «que probablemente conocía esta lengua mejor que los demás», y «revisara la traducción» no permite extraer, dada la dificultad del texto, conclusión alguna sobre una falta de dominio de la lengua. Asimismo, el reproche de Hermann en KZ 47, 149 significa que el duque Albrecht disponía de más clérigos que hablaban prusiano y, por tanto, no habría tenido que escoger a alguien «que ni siquiera distinguía los casos y los números de la lengua prusiana». La elección del intérprete correspondió al predicador de la corte, Funk, a quien Willis se dirige como a su «padrino». Funk gozaba del máximo favor del duque, pero vivía en la mayor discordia con la nobleza y casi todo el clero. Solo unos pocos clérigos eran osiandristas y, por ende, miembros del partido de Funk. En Sambia solo había tres, entre ellos Abel Willis (Ch. Hartknoch, Preuß. Kirchen-Historia 1686, p. 366). Willis utilizó también en su Enchiridion la agenda de 1558, que muchos rechazaron por osiandrista3. Cuando sus enemigos derrocaron a Funk y lo ejecutaron incluso en 1566, Willis fue encarcelado (Arnoldt, op. cit., p. 29). Dado el odio fanático que ese año dividía a los osiandristas y a los no osiandristas, es inconcebible que Funk hubiera encargado la tarea a uno de sus adversarios y no a un correligionario, sin contar con que quizá otro se habría negado a tomar como base la agenda de 1558, que Funk y el duque Albrecht intentaban imponer. Sobre estas repugnantes disputas religiosas, véase C. A. Hase, Herzog Albrecht von Preußen und sein Hofprediger, pp. 205 ss.
Solo basándonos en pruebas directas debemos intentar responder a la pregunta de si Willis dominaba bien o solo mal la lengua prusiana, algo que por ahora es imposible. Lo único que se ha establecido hasta el momento es que Willis oficiaba personalmente los servicios religiosos en prusiano.
Así pues, el único criterio sigue siendo la lengua. Desde luego, está extraordinariamente enrevesada. Los casos, las terminaciones y los números cambian casi al azar. Quien, como yo, haya crecido en una región bilingüe recordará sin duda a más de un pastor alemán que los domingos predica en una lengua de alfareros lituana semejante. La parroquia apenas entiende el sentido de esa palabrería. (Que se me perdone la expresión fuerte, pero, por desgracia, a veces viene al caso). ¿Entendían mejor el contenido los feligreses prusianos? Mi sentido lingüístico, que por supuesto es enteramente subjetivo, me susurra que ellos, sobre todo a partir de este Enchiridion, podían entender aún menos.
Sin duda, Hermann está igualmente convencido de lo contrario. A su juicio, prescindiendo de los detalles, la traducción es acertada y verdaderamente prusiana para aquella época. Para que esto resulte convincente, formula diversas afirmaciones sobre la lengua prusiana de entonces, algunas de las cuales ya habían planteado otros, aunque no de manera tan categórica.
¡Comprobemos, a la luz de los estudios actuales, hasta qué punto tiene razón!
Hasta ahora, no solo Hermann, sino todos nosotros, decimos que hacia 1560 la lengua prusiana era una lengua moribunda o casi extinta. Esto solo es cierto a partir de la fecha
1575.
2 De las iglesias de Sambia enumeradas en este volumen, en 1569 solo una, la de Juditten, cerca de Königsberg, no necesitaba intérprete. En Rudau, Pobethen y St. Lorenze, si el pastor no sabía prusiano, debía haber un intérprete; por lo tanto, los pastores de entonces sabían prusiano. En Wargen, Schaken, Postnicken y Caymen se pagaban sueldos a los intérpretes.
3 En A fsl Ph XXXIX, 66 menciono una agenda «inspirada por Osiander», pero no reparo en que Osiander ya había muerto en 1552.
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Page 4con respecto a ello, pero no exactamente como lo imaginamos. En realidad, no cabe duda de que hacia 1700 la lengua prusiana, en términos generales, había muerto (cf. Trautmann, Altpreuß. Sprachdenkmäler, t. VII). Sin embargo, incluso después de 1700 pudo sobrevivir durante algunas décadas como lengua doméstica en algún lugar apartado, como hoy en día en alguna familia kurda (letona) de la península de Curlandia, donde solo se habla letón en casa y, por lo demás, lituano; o, mutatis mutandis, en algunas aldeas lituanas bielorrusizadas de la antigua gobernación de Vilna. Los contemporáneos a menudo no advierten esos vestigios lingüísticos.
La lengua prusiana probablemente se extinguió muy deprisa, pues hacia 1625 todavía estaba relativamente extendida; ¡por tanto, desapareció definitivamente 75 años después! Hasta ahora se había confiado en las palabras del prólogo del Salterio de David de 1625, según las cuales entonces solo se hablaba prusiano en algunos lugares de la costa de Semba: «la antigua lengua prusiana, que todavía usan algunas personas en Prusia, en Fischhausen, Žiokai y en la costa de Labguva (Labiau), así como junto a la laguna del Curonian». Sin embargo, el señor doctor Krollmann, de Königsberg,4 encontró en el archivo familiar del príncipe Dohna una anotación de hacia 1620 en la que el burggraf prusiano Christoph Dohna (nacido en 1583) señala que, durante su infancia, las amas de casa tenían que saber tres idiomas para poder comunicarse con los criados: alemán, polaco y prusiano. Su tío, el burggraf Fabianus Dohna, le había contado que, cuando Melchior, barón de Rödern (cf. Allgem. Deutsche Biographie 29, 23), visitó a los Dohna en Morongas (Mohrungen) en 1581, le sorprendió oír prusiano. Como aprendía idiomas muy deprisa, más tarde escribió en prusiano algunas cartas a la madre del joven conde. Así pues, en 1581 la lengua prusiana seguía viva incluso en el oeste del territorio prusiano, en Pamedė (Pomesanien), y si durante la infancia del conde, hacia 1590, los criados prusianos aún no eran bilingües, hacia 1620 los prusianos todavía usaban su antigua lengua junto al alemán. También lo confirma Arnoldt, op. cit., p. 28, al afirmar que en St. Lorenz, situado a 7 km de Pabėčiai por el camino más directo, hasta 1602 los sermones tuvieron que predicarse con intérprete. Así pues, los prusianos de Semba solo fueron bilingües en general después de 1600, cuando ya no necesitaban intérprete durante los oficios religiosos. No deberían inducirnos a error los apellidos de los habitantes de las aldeas prusianas de aquella época (en los registros de visitas). Casi todos son cristianos y alemanes, mientras que los libros de las granjas y parcelas de Semba de 1404 y los documentos posteriores están escritos en su mayoría en prusiano. Esto es consecuencia del edicto (1425) aplicado con rigor por Michael, obispo de Semba (H. F. Jacobson, Geschichte der Quellen des Kirchenrechts I, 1, p. 127, apéndice): «ut pueros suos per corum plebanos baptisatos nec in fluminibus nec aliis rebaptisent aut alia nomina imponant quam eis in baptismo sunt imposita». /«que no vuelvan a bautizar a sus hijos, bautizados por sus párrocos, ni en los ríos ni en otros lugares, ni les pongan nombres distintos de los que se les impusieron en el bautismo»./
No obstante, ya en tiempos de Willis se puede hablar de una lengua prusiana en vías de extinción con tanta razón como de la lengua lituana actual en Prusia Oriental, al sur del Nemunas. Pero lo que Hermannas y otros quieren decir cuando hablan de «en vías de extinción» no se puede aceptar sin que se presenten pruebas.
Por supuesto, en esta etapa de la lengua pudo darse todo lo que un lector normalmente benévolo considera los mayores errores del traductor. Por ejemplo, «Por eso debemos temer su ira» suena así en la traducción prusiana de Abelio Willis: «Stesse paggan turrimai mes noūmas biāwi per tennēison nertien (Trautmann, op. cit.
4 Permítaseme volver a expresar aquí mi agradecimiento por la amable comunicación.
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Page 529,11). En latín sería así... debemus nos timere per eorum iracundiam. O bien «A los amos y a las amas» Steinmans (plural dat.) Buta Rikians (plural acus.) the Buttas waispattin (sing. acus.). La forma del pronombre stas «que» en genitivo singular femenino varía especialmente. En la traducción de Willis puede adoptar estas formas: steises, stesses, stēisei, steisei, steise, stessei, stesse, stēison, stēisan, steison.
¿Dónde ocurre algo así en una lengua viva? ¡La misma situación debería repetirse hoy en la parte meridional de la Prusia lituana, pero allí el lituano muere de una manera muy distinta: después de 1750, Donelaitis escribe sus cantos en la magnífica lengua lituana en Tolminkiemis, donde hacia 1850 ya no queda lituano. Abelio Willis traduce entre 1550 y 1561, es decir, también aproximadamente cien años antes de la desaparición de la lengua. Al sur del Nemunas todavía se encuentran aldeas donde los abuelos hablan lituano con fluidez, aunque, naturalmente, sin confundir las formas como Willis, pero usando muchos germanismos en el vocabulario, incluso en las expresiones cotidianas. Sus hijos todavía entienden la lengua materna; algunos también la hablan con soltura, pero con gran desgana. Los nietos solo saben alemán.
Hermannas dice que hacia 1560 la lengua prusiana era una lengua mezclada. Además del alemán, la influían el polaco, el lituano, el letón y el sudovio. Sin embargo, en Semba no hubo influencia del polaco5 ni del lituano; esta última nunca penetró al oeste del Deimena (Deime), salvo en unos pocos asentamientos de refugiados políticos o prisioneros procedentes del Gran Ducado de Lituania. Y los curonios (¿ya latinizados?) vivían hacia 1550 en Semba, especialmente en la costa, pero solo Vagi, Non diu Uno in loco Manentes /nómadas, que no permanecen mucho tiempo en un mismo lugar/ (Bezzenberger, Kur. Nehrung, p. 264/104/). En cualquier caso, no encuentro en la lengua prusiana de Willis ni lituanismos ni letonismos, mientras que los polonismos son antiguos. Solo quedarían los sudovios. Durante casi 300 años vivieron cerca de Pabėčiai, y hasta se los podía encontrar en la parroquia de Pabėčiai (cf. más adelante). Pero escuchemos lo que escribe sobre ellos en 1535 un antiguo rector de la escuela de Santo Tomás de Leipzig y entonces pastor de Königsberg6: Prutenis et populus et regio Sudawen vocatur,... habetque supra XXXII vicos... /Se llama prusianos tanto al pueblo sudovio como a su región... y tienen más de 32 aldeas.../ (A. Aurifaber, Succini historia /Historia del ámbar/, Königsberg, 1551, cap. 2, menciona solo 20.) Sunt autem indigenae, quorum pauci admodum germanicam linguam novēre, sed suam quandam linguam habent barbaram, qua etiam reliquum fere Prutenorum vulgus utitur. Pertinaciter semper studuit haec gens maiorum suorum vestitum, ritus et cultus servare, nec iunxerunt cum finitimis Prutenis matrimonia... Haec, inquam, et alia id genus multa pertinaciter servaverunt illi, donec cum vicinis Prutenis tandem ab annis viginti, instantibus praefectis, coniugia contrahere coacti sunt. Hinc etiam factum est, ut ab antiquis ritibus suis paulatim recesserint: aegre tamen adhuc a prisca sua idololatria et avitis superstitionibus abstinent, neque ex animo vel papae prius paruerunt, ut nunc evangelio assentiuntur plerique eorum, sed veteres suorum cultus tacitis suffragiis probare non desinunt. /Son autóctonos, de los cuales muy pocos conocen el alemán, pero tienen una lengua propia, bárbara, que también usa casi todo el resto del pueblo prusiano. Este pueblo siempre se esforzó tenazmente por conservar la vestimenta, los ritos y el culto de sus antepasados, y no contraía matrimonios con los prusianos vecinos... Como digo, conservaron obstinadamente estas y muchas otras costumbres semejantes hasta que, hace veinte años, finalmente se vieron obligados por sus jefes a contraer matrimonios con los prusianos vecinos. De ahí también que poco a poco se hayan apartado de sus antiguos ritos; sin embargo, todavía les cuesta renunciar a su antigua idolatría y a las supersticiones heredadas, y, así como antes no obedecieron de corazón ni siquiera al papa, ahora la mayoría tampoco acepta el Evangelio, sino que no deja de aprobar en secreto los antiguos cultos de los suyos. /Son lugares
5 Cuando Praetorius escribe en Acta Borussica II, 82 que la lengua prusiana de Semba se convirtió en «confusum Chaos» a causa de los «barqueros de Silesia y Polonia», Bezzenberger aplica acertadamente esta observación a las conexiones portuarias (Kur. Nehrung 266(106)). En la propia Semba no había lugar para «barqueros».
6 En la publicación Festschrift A. Bezzenberger, p. 44 y ss., lamentablemente omití esta observación por descuido.
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Page 6habitantes, de los cuales solo unos pocos sabían alemán, pero hablan una lengua propia y bárbara, que usan casi todos los demás prusianos. Esta tribu siempre se esforzó tenazmente por conservar la vestimenta, las costumbres religiosas y el modo de vida de sus antepasados, y no se casaba con los prusianos vecinos... Afirmo que esta y muchas otras cosas las conservó tenazmente esta tribu, hasta que, finalmente, hace veinte años, se la obligó a casarse con los prusianos vecinos por intervención de los prefectos. Así ocurrió que poco a poco se alejó de sus antiguas costumbres, aunque hasta hoy le cuesta abandonar el antiguo paganismo y las viejas supersticiones. Muchos de ellos ni antes obedecían de buen grado al papa ni ahora aceptan sinceramente el Evangelio, sino que no dejan de observar en secreto sus antiguas costumbres religiosas”. / (P. Tschackert, Urkundenbuch zur Reformationsgeschichte des Herzogthums Preussen II, 335 t.). Así pues, diez años antes de que se imprimieran los catecismos prusianos I y II, solo unos pocos sudovianos sabían alemán. En general, eran tan cerrados que las autoridades tuvieron que obligarlos a casarse incluso con prusianos, como se relata en el prólogo de los catecismos I y II: Pero los sudovianos, aunque su lengua es algo inferior, entienden esta lengua prusiana en la que está impreso el catecismo y, sin duda, también usan y entienden todas las palabras.
Ir C. Hennenbergeris (Erclerung der Preüssischen grössern Landtaffel 1595, p. 445) pasakoja mums, kai gintarininkas Joh. Fuchsas († 1567) Merteno Windtmüllerio (1564 m. buvo Knypavos (Kneiphof) miesto tarybos narys) garbei liepė pakviesti 10 sūduvaičių šokėjų, nei viena iš jų nemokėjo vokiškai.
De estas dos inscripciones aprendemos dos cosas. En primer lugar, que la lengua sudovia no pudo corromper la lengua prusiana. Ella misma era solo un dialecto del prusiano. ¿Se aplica esto también al señor pastor de Heiligenkreutze, en medio de los sudovianos (Ostpreuss. Fol. 1271, p. 189v): ”Exacte Nouit P r u t e n i c e. Nec eget Interprete Oder eines Tolcken”. / ”Sabía perfectamente p r u s i a n o. No necesita intérprete”. / Por lo demás: al menos la lengua sudovia no pudo germanizarse en modo alguno. Ambas noticias contradicen esa posibilidad. Pero Pobethen lindaba con Sudovia, y hasta en la propia parroquia de Pobethen vivían sudovianos. Cuando en 1520 y de nuevo en 1531 seis u ocho aldeas prusianas de la parroquia de Pobethen celebraron una fiesta pagana de sacrificio7 (Lucas David, Preuß. Chronik ed. E. Hennig I, 117 t.t.; C. Hennenberger op. cit., p. 353), un sudoviano hizo de sacerdote, por lo que tuvo que hacer penitencia pública durante todo el año 1531 en la iglesia de Pobethen (Ostpreuß. Foliant B 186, fol. 284v). El pastor de Laigyčiai (Legitten), convocado para ello, debía reprender enérgicamente a los pecadores. El sermón, por supuesto, tuvo que pronunciarse en prusiano.
En tales circunstancias, ¿es acaso verosímil que, treinta años después, la lengua de esas mismas personas se hubiera deteriorado tanto que Hermannas la describiera como una lengua mezclada?
En la medida en que se germanizó —y probablemente mucho de ello ocurrió en el diccionario—, solo pudo verse influida por el bajo alemán. Pero en el Enchiridion predomina el alemán de Lutero. El enigma de esta traducción se resuelve por sí solo si aceptamos lo que todo lector objetivo de este texto percibe en primer lugar
7También en la parroquia de Girmava (Germau), es decir, incluso en el «rincón sudoviano», hacia 1546 fueron castigados unos 40 prusianos por participar en un sacrificio de ese tipo (Preuß. Chronik. des Joh. Freyberg fol. 113r, manuscrito de la Biblioteca Municipal de Königsberg). En 1571 tuvo lugar un caso semejante en Tepliava (Tapiau) (Töppen, Neue Preuß. Prov. Bl. /1846/ II, 227).
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Page 7se percata de que el traductor sabía demasiado poco prusiano para un trabajo así. Me complace añadir que podía conversar con fluidez, más o menos como un terrateniente alemán del Báltico entiende el letón. Pero eso no basta para hablar con corrección gramatical ni para exponer algo por escrito, especialmente cuando el texto es tan enrevesado. Ni siquiera un buen traductor habría podido ayudar mucho, porque no entendía el sentido de los pasajes difíciles. Willis o su traductor solo oían bien la entonación. Los prusianos de Pobethen probablemente pronunciaban con mucha claridad. Pero ¿cómo conciliarlo con una lengua «corrompida»?
Por supuesto, quienes tienen que calificar de deficiente la traducción de Willis no consideran que todo lo que no coincide con el lituano o el letón sea erróneo y ajeno al prusiano. Además, la lengua prusiana posee demasiadas características llamativas que no aparecen en lituano ni en letón. Tanto más lamentable es que el Enchiridion de Willis siga siendo tan ambiguo; pues difícilmente se podrá determinar satisfactoriamente, a partir del deficiente trabajo de Willis, qué es una característica genuinamente prusiana que difiere del lituano y del letón, y qué debe atribuirse exclusivamente a la influencia propiamente alemana, es decir, del bajo alemán.
Traducido por Nijolė Čepienė*
CARTA DE JURGIS GERULIS A JONAS JABLONSKIS
En la biblioteca del Instituto de Literatura y Folclore Lituanos (F 52—199) se conserva una carta de J. Gerulis a J. Jablonskis, fechada el 29 de noviembre de 1922. La carta es interesante por la opinión de J. Gerulis sobre el lituano estándar y las cuestiones ortográficas, así como por su propia lengua. No se han corregido la lengua ni la puntuación de la carta publicada (solo se corrigieron un par de errores tipográficos evidentes).
A. Sabaliauskas
29. XI. 22
Muy estimado señor,
muchas gracias de corazón por enviarme la «Gramática de la lengua lituana». ¿No sería buena idea vender también sus libros y algunos otros, como «La lengua y la Antigüedad» de Būga, etc., en Alemania? Švyturys y la Comisión Editorial podrían organizar con Winter, en Heidelberg, la «comisión» para esos libros. ¡No basta con escribir buenos libros, también hay que hacer propaganda! Parece que habrá que hacerlo, no por la gloria de los autores, sino por Lituania. El mundo debe saber que en Lituania se realiza un trabajo bastante serio, aunque hasta ahora lo desconocía. ¡Diletantes como ese Basanavičius nos avergüenzan! (Sé que B. trabajó por Lituania con más empeño que cien otros, pero el mundo lee sus escritos sobre los tracios y se ríe de semejante «investigador de la lengua lituana».) En cuanto a la ortografía, le insistí enérgicamente a Būga, cuando estuvo de visita en mi casa, que publicara junto con usted un breve manual de ortografía. Mi opinión es esta: un manual de ortografía, aunque sea imperfecto, es mucho mejor que uno que, al parecer, sin acuerdo1
* Las citas del latín fueron traducidas por Kazys Eigminas.
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