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Universidad de Klaipėda
Líneas de investigación: estudios bálticos, geolingüística, historia del verbo.
SIMAS KARALIŪNAS
ETNÓNIMOS BÁLTICOS
Vilnius: Lietuvių kalbos institutas, 2015, 620 p.
ISBN 978-609-411-150-1
Las etimologías clásicas de los nombres de las tribus y pueblos bálticos, relacionadas en su mayoría con la hidronimia1, comenzaron a verificarse activamente en la segunda mitad del siglo XX. Uno de los «revisores» más destacados del onomasticon báltico es el célebre baltista Simas Karaliūnas2, que lleva varias décadas «agitando» la problemática de los etnónimos.
En la monografía, los etnónimos bálticos se examinan en un contexto histórico-comparativo muy amplio. Una temática investigada con extraordinario rigor durante muchos años, conocida por la comunidad científica de Lituania y del mundo a través de ponencias en congresos, artículos3 y la obra magna «El pasado báltico en las fuentes históricas»4, aquí esen-
1 Kazimieras Būga, Janis Endzelynas, Antanas Salys, Jerzy Nalepa, Kazimieras Kuzavinis, Jonas Kabelka, Bronys Savukynas, Vilius Pėteraitis, Zigmas Zinkevičius y otros.
2 Se escribió sobre la monografía cuando su respetado autor aún vivía. Y sigue vivo hoy en la memoria de la comunidad lingüística mundial.
3 Karaliūnas S. Sobre el significado y el origen del etnónimo prusiano. – Baltistica, 13(2), 1977, 372–373; Karaliūnas S. Los aesti y su nombre (Una reseña crítica de los estudios lingüísticos). – Mokslas ir Lietuva, 1991, n.º 2(3), 4–12; Karaliūnas S. El origen del nombre de Lituania. – Lietuvių kalbotyros klausimai 35, 1995, 55–99; Каралюнас С. Sobre la problemática de la formación de los etnónimos bálticos y eslavos. – Slavistika Vilnensis [= Kalbotyra 47(2)], 1998, 7–28; Каралюнас С. Etnónimos en el llamado glosario polaco-yotvingio. – Полутропон. К 70-летию Владимира Николаевича Топорова, Moscú, 1998, 154–156; Karaliūnas S. El origen del etnónimo gudai. Sobre los contactos históricos báltico-germánicos y báltico-eslavos. – Darbai ir dienos 10(19), 1999, 7–54; Karaliūnas S. Etnónimos en el territorio de Letonia. – Tarptautinis baltistų kongresas „Baltų kalbos amžių kaitoje“. Resúmenes de ponencias. Riga, 2000, 125–129; Karaliūnas S. Sobre el origen y la formación del nombre Aismarės. – Leksikografijos ir leksikologijos problemos. Con motivo del centenario del nacimiento de Antanas Salys. Resúmenes de ponencias del congreso, Vilna, 2002, 7–8; Karaliūnas S. Dainava. Significado, historia y origen del nombre. – Baltistica 41(1), 2006, 103–117.
4 Karaliūnas S. El pasado báltico en las fuentes históricas 1, 2. Vilna: Editorial del Instituto de la Lengua Lituana, 2004, 2005.
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… desarrollada y ampliada con nuevas investigaciones. En 14 capítulos se presentan de forma sistemática la historiografía de los etnónimos, la distribución areal de sus variantes, una revisión crítica de todas las etimologías y nuevas hipótesis originales sobre el origen de los etnónimos.
El primer capítulo examina los datos sobre las primeras menciones de los etnónimos bálticos en varias fuentes históricas fundamentales: la «Geografía» de Claudio Ptolomeo (siglo II, Γαλίνδαι καὶ Σουδινοί, Βορούσχοι), las «Obras de los obispos de la Iglesia de Hamburgo» de Adán de Bremen (siglo XI, Churland, Chori, Semland, Sembi vel Pruzzi), las fuentes escandinavas (siglos XI–XIV, SæimgaliR, Kūrland, Vitland, Sámland, Ermland, Lifland), las fuentes danesas (siglo XII, Pruscia, Prycia, Prussia, Samland, Semlandia, Sembi, Kurland, Semigalia), la «Crónica del mundo» de Alberico (siglo XIII, Prutia, Curlandia, Lethovia, Withlandia et Sambia), el «Comienzo de las descripciones del mundo», de autor desconocido (siglo XIII, Pruscia, Prutheni, Jetwisia, Ituesi, Zambia, Curlandia, Samoitia, Lectauia, Lectaui y Nalsani), la «Crónica de la tierra de Prusia» de Pedro de Dusburg (siglo XIV, Sudowia, Galindia).
El segundo capítulo presenta la problemática de los galindos. A partir de documentos de la Orden Teutónica y de otras fuentes geográficas e históricas, y en ocasiones también de datos arqueológicos, se localizan el territorio que habitaron y hechos de su historia; se examinan las variantes documentadas del nombre y su fiabilidad, sus vínculos con antropónimos, topónimos y apelativos, y las relaciones entre los galindos occidentales y orientales. Tras rechazar las etimologías existentes por considerarlas insuficientemente fundamentadas, S. Karaliūnas propone una nueva hipótesis. Se postula como significado antiguo de las formas del etnónimo galindo *Galindā / *Gelindā, *Galendā / *Gelendā o *Galandā / *Gelandā, *Gilandā: «habitantes de una comarca lejana, de una región remota, considerados como un todo indivisible», de donde habría surgido el significado territorial «comarca lejana, región remota». La motivación de este topónimo se fundamenta en la comparación histórico-comparativa de los nombres, de la misma raíz, de las vísceras (estómago, intestinos) en las lenguas bálticas, griegas y eslavas, que explican la filiación semántica de los sememas «vientre, estómago; entrañas», «vísceras; intestinos», «lugar profundo, hondonada», «profundidad, fondo», «fondo (de un recipiente, del mar, etc.)» y «tierra, suelo, terreno; fundamento, base…».
El tercer capítulo de la monografía está dedicado a los suduvios. Tras estudiar minuciosamente las grafías de las fuentes y los reflejos del nombre de los suduvios en los oicónimos de Prusia y Lituania, y examinar las posibles etimologías del etnónimo, el autor propone de nuevo una hipótesis sobre su origen: reconstruye el adjetivo báltico *sūd̄as, «espaciado, frondoso, fértil; grueso, redondo (dicho de un hombre, un niño o una niña); resistente, firme, tupido (dicho de una tela, los hilos o la trama)» (junto al lituano sūd̄ras / sūd̄rūs), como derivado del verbo sūd̄yti, «echar sal, salar, conservar con sal…», y deriva de él el etnónimo y los nombres regionales Sūdava y Sūduva. El autor apoya el paralelo tipológico-semántico de esta motivación en el origen de etnónimos de otros pueblos: la expresión de los ents, pueblo siberiano emparentado con los nenets, моду погой незва, «mi clan es grueso (es decir, numeroso)»; el sustantivo del turco antiguo türk, «unión de tribus», junto al adjetivo türk, «fuerte, firme, poderoso; numeroso».
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Se añaden asimismo interpretaciones del origen de los nombres de las tierras suduvias mencionadas por Pedro de Dusburg: Pokima, Kymenov y Kisrnovia.
El cuarto capítulo estudia el etnónimo de los jatvingios. Con incansable tenacidad, el autor inventaría todas las etimologías del nombre jatvingio y señala sus deficiencias. Se descarta la relación entre el etnónimo jatvingio y los nombres de ríos Jatfa, Jotupis, Jotija, Jotūlė, pues, según se sostiene, el etnónimo y los hidrónimos se habrían formado independientemente a partir de la misma raíz verbal *jā-, «ir, viajar, cabalgar». Partiendo de la hipótesis de Kazimieras Būga sobre el parentesco del nombre jatvingio con los apelativos ruso ямба́, я́мбо, «gran banco de peces»; búlgaro я́мо, «fila, hilera, montón»; serbocroata jàto, «grupo, bandada (de peces o aves); rebaño, manada (de ovejas, ganado o caballos)»; y esloveno játo, játa, «gran grupo o bandada de seres vivos de la misma especie que nadan o vuelan (peces, aves…)», S. Karaliūnas reconstruye el jatvingio *jātvā, «guerreros, grupo de guerreros», y deriva todos los sustantivos apelativos de la misma raíz verbal que los hidrónimos. Según el lingüista, en las lenguas bálticas se formaron a partir de *jā-, «ir, viajar, cabalgar», palabras nominales de temas en i y u, *jāti- y *jātu-, con los significados «grupo, rebaño (de seres vivos en movimiento)» y «guerreros a caballo, caballería». En jatvingio, la forma de tema en u *jātu- habría recibido el formante colectivo *-ā (< ide. *-aH), y de la forma de tema en u se habría formado *jā́tv-ingas, «perteneciente a los jatvingios».
El quinto capítulo presenta el origen de los nombres Dainava y dainavios. El autor propone no relacionar las formas documentadas en fuentes históricas con los oicónimos lituanos Dainava, Dainiai ni con los hidrónimos correspondientes del área báltica. Basándose en el uso y la semántica de los adjetivos lituanos dieni, «que va a parir, que espera (dicho de una yegua)», y dienė, «preñada, que pronto parirá (dicho de una yegua)», así como en sus correspondencias en las lenguas indoiranias, el lingüista postula la raíz báltica *dēi-n- y reconstruye los sustantivos lituanos *diena, *dienė, «vaca», basándose en el significado primario, etimológico, «la que amamanta, la que está lactando». Así, relaciona el nombre de los habitantes *dainiai, «dainavios», con el sustantivo femenino báltico *dáinē, *dēinā, *dēinē, «vaca que está pariendo; vaca joven en lactación», y el adjetivo femenino *dēinī, «que va a parir, que espera (dicho de una yegua)». Las formas con sufijo Dainavà, Dainuvà podrían haber expresado el sentido colectivo de la totalidad de la tribu. La motivación semántica del etnónimo *dainiai a partir del sustantivo *dáinē, «vaca», se explica con el significado «pertenecientes a las vacas, relacionados con las vacas, es decir, pastores, vaqueros».
En los capítulos sexto y séptimo se continúa con el tema de los jatvingios: se analizan los restos lingüísticos documentados en los dialectos y la toponimia del sur de Lituania y Bielorrusia, especialmente en la hidronimia. A partir de la documentación histórica y la arqueología se intenta localizar el territorio habitado por los jatvingios y se proponen nuevas hipótesis sobre el origen de Polesia y de los etnónimos eslavos вельняне, древляне, dregoviči, Pollexiani; también se analizan los nombres de los afluentes izquierdos del Prípiat, que muestran que el territorio comprendido entre el Niemen al norte y el Prípiat y sus afluentes izquierdos al sur tuvo carácter báltico desde la antigüedad más remota. Actualizada
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la problemática de las relaciones entre bálticos y eslavos5: las cuestiones de la cronología, la patria ancestral y las migraciones del etnos eslavo, que, por cierto, disuenan considerablemente de las investigaciones arqueológicas más recientes6.
El octavo capítulo de la monografía está dedicado a la problemática del etnónimo prūsų y de los nombres de las tierras prūsų žemių vardų. El tema prusiano comienza deliberadamente con las atestiguaciones de la voz prūsas en antiguos diccionarios lituanos y letones, otros textos y dialectos, así como en el folclore. Se explica en detalle la evolución del significado del etnónimo (desde una antigua tribu báltica hasta un alemán de Prusia Oriental o un representante de una confesión religiosa) y su estructura formal. Tras un análisis pormenorizado de las fuentes históricas, se concluye que los prusianos debieron de ser un grupo de prestigio social, una clase de vitingai: guerreros a caballo vinculados con los caballos y su cría y adiestramiento, pero no con una región o territorio. La hipótesis se apoya en voces con la raíz prus-, atestiguadas en lenguas germánicas y eslavas, con el significado de «prusiano; caballo, corcel, semental». Tras evaluar críticamente todas las interpretaciones del origen del etnónimo de los prusianos (incluso la suya propia anterior7), S. Karaliūnas destaca la semántica del verbo básico reconstruido *prus- «salpicar, arrojar, rociar; resoplar (los caballos)», al que se vinculan los nombres, y en particular su relación con el vertido de agua, reflejada en sánscrito antiguo pruṣṇóti «él salpica, rocía, gotea, humedece», serbocroata prskām, prskati «brotar a chorros», lituano praūšti (–ia, –ė) «limpiar, enjuagar, lavar con agua (la cara); lavar (las manos, los pies, la cabeza, todo el cuerpo), bañar; lavar, hacer la colada (la ropa, los platos)», etc. Basándose en paralelos tipológicos de las lenguas germánicas, indoiranias, anatolias y otras lenguas indoeuropeas, el investigador propone una nueva etimología: el significado original del etnónimo de los prusianos pudo haber sido «los que humedecen, rocían, vierten semillas (semina emittentes)», es decir, «hombres».
A continuación, se ofrece una nueva interpretación del origen de los nombres de las tierras prusianas enumeradas en la crónica de Pedro de Dusburgo. Para Kulmui y Liubavui, considerados de origen extranjero, se proponen etimologías bálticas. Sin embargo, la asociación de Liubavas con el lituano liubėti no es fiable, pues este verbo está documentado en el LKŽ con una sola frase y se reconstruyó a partir de una única forma del presente; además, liūbyti, relacionado con él, se considera un eslavismo8. Según S. Karaliūnas, la motivación de los nombres de las tierras prusianas estuvo determinada principalmente por las ocupaciones y actividades de sus habitantes (Liubavas, Varmė, Notanga, Semba, Nadruva, Barta, Skalva) y, con menor frecuencia, por características fisiográficas y topográficas (Kulmas, Pamedė, Pagudė). La tierra Sasna, mencionada en otras fuentes, una vez descartados su origen hidronímico y su interpretación «de liebre»,
5 Véase la publicación exhaustiva y aún vigente: Karaliūnas S. Kai kurie baltų ir slavų kalbų seniausiųjų santykių klausimai. – Lietuvių kalbotyros klausimai 10, 1968, 7–100.
6 Por ejemplo, Eugenijus Jova fecha el nacimiento de los eslavos en el siglo V (Jova E. Aisčiai. Kilmė. Vilnius: Edukologija, 2012, 44–55).
7 Karaliūnas S. Sobre el significado y el origen del etnónimo prusiano. – Baltistica 13(2), 1977, 372–373.
8 Fraenkel E. Litauisches Etymologisches Wörterbuch 1. Heidelberg: Winter; Göttingen: Vandenhoec & Ruprecht, 1962, 378.
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también se explica de una manera nueva: la voz reconstruida prusiano antiguo *sasnā «corteza de árbol; pino» se relaciona con el eslavo *sosna «pino».
S. Karaliūnas relaciona el Vitlandą mencionado en fuentes históricas con vitingų, nombre de un grupo social que deriva de *vītā (o vītia- «persecución, defensa, expulsión, alejamiento…») y del sufijo -ing-: vitingai, «pertenecientes a los perseguidores, hombres perseguidos».
El nombre de Lietuvos y el etnónimo lietuvių se explican en el noveno capítulo a la luz de las investigaciones del historiador Artūras Dubonis sobre los leičiai y sus funciones sociales, así como de los datos mencionados en fuentes históricas acerca de los probables servidores del gobernante de Lituania. Esta categoría profesional y social pudo haber dado nombre a los lituanos como etnos. Karaliūnas rechaza por irrelevante el argumento de Zigmas Zinkevičius sobre la diferencia de acento tonal, que impediría relacionar leitį con Lietuvą: sostiene que se trata de un fenómeno regular de la apofonía del vocalismo radical y del sistema de entonación del lituano, que no impide considerar estos nombres de la misma raíz. También recurre a variantes estructurales análogas, cf. vienas, vič-vienas ir vič-veinėlis, šiekštas ir šeíkštis, príemenė ir preímenė, miélas ir meīlas, etc.
El autor deriva el lituano *leitīs de la raíz indoeuropea *leit- «ir, desplazarse, viajar; acompañar» (como el gótico ga-leiban «partir, marcharse», el nórdico antiguo líða «pasar, partir; desaparecer, desvanecerse, perderse», el inglés antiguo (ze)līðan «salir, partir, emprender un viaje; navegar», el sajón antiguo līthan, līðan «ir, desplazarse», el frisón antiguo lītha «(so)portar, permitir de mala gana», el alto alemán antiguo ga-līdan «emprender un viaje», etc.). En algunos dialectos lituanos, la forma lituana *leit-(i)jai se convirtió en leičiai «servidores del gobernante, cuidadores de caballos»; en otros, en *liečiai «lituanos». En dialectos lituanos particulares, mediante alternancia cuantitativa de las vocales radicales, se formó *leit(i)jai > *leit(i)jai, de donde, con la adición del sufijo -uv-, procede el lituano Lietuvà como denominación del conjunto (cf. bernavà «grupo de jóvenes, muchachos», brolavà, broliavà «fraternidad, hermanos y sus hijos»).
La décima parte aborda la problemática de los etnónimos de latvių ir latgalių, dividida en tres secciones: atestiguaciones en fuentes históricas e interpretación de las formas documentadas, origen de los etnónimos y fundamentación del carácter báltico del apelativo lata.
El investigador se adhiere a la hipótesis sobre el origen del etnónimo de los letones propuesta en el VII Congreso Internacional de Baltistas celebrado en Riga9, respaldada por los apelativos letones lata «parcela de tierra; campo, terreno», late «parte de un terreno, una labranza o un campo». El nombre latuvā «letones», *latā «letones», habría significado etimológicamente «gente de la tierra». Se presentan paralelos tipológicos de la misma área: estonio marahvas «gente de su propia tierra (die Leute (unseres) Landes)», žiemgaliai (zemgali), žemaičiai (žemaiši).
El undécimo capítulo comienza con un análisis de la localización, la pertenencia étnica y los datos de las fuentes históricas relativos a los sėlių. En lugar de la derivación tradicional del etnónimo a partir de los hidrónimos correspondientes, se propone una nueva hipótesis etimológica que relaciona el Σάλοι de Ptolomeo con los apelativos lituano salà «pueblo» y letón sala «lo mismo»; a juicio del autor,
VII Starptautiskais baltištu kongress 1995. g. 13.–15. jūnijā. Referātu tēzes, Rīga, 1995, 47–49.
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pudo haber sido el plural colectivo *salā ‘aldea como totalidad indivisible’; más tarde, el nombre pasó a designar a sus habitantes. Los apelativos mencionados se relacionan con el lituano salà ‘extensión de tierra rodeada de agua por todos lados; terreno elevado y seco en una ciénaga, un pantano...’, el latín solum ‘tierra, suelo; pavimento, piso (de una habitación); planta (del pie); cimiento; fondo; parte inferior’, el alto alemán antiguo sal, masculino, ‘apartamento; vivienda, morada; sala’, el eslavo antiguo selo ‘tierra, campo; pastizal; aldea, asentamiento’, el ruso село ‘aldea, pueblo con iglesia; apartamento, vivienda, morada; asentamiento, aldea; campo, tierra cultivable, parcela’, etc., procedentes de la raíz verbal indoeuropea *sel- ‘vivir, estar’. En los numerosos hidrónimos y topónimos de Letonia, Lituania y Curlandia (Sēlnieki, Sēļi, Sēlietis, Sēļu muiža, Sēļēķi, Sēlis, Sēles, Sēļi, Sēļa purvs, Sēlieši, Sēliškas, Sēlieši, Sēļi, Sēleši, Sēlieši, Sēlaiši, Sēlas, Sēlēki, Sēliupis, Sēliupỹs, Sēlē, Sēliškes), S. Karaliūnas no reconoce el etnónimo de los sėliai, sino que reconstruye el apelativo báltico *sėlā ‘isla; elevación, colina en un pantano; terreno boscoso; pantano, ciénaga y similares’; la alternancia cuantitativa de las vocales de la raíz está relacionada con el lituano *selā, *selio-, *seliā- ‘aldea’ y el eslavo antiguo selo ‘tierra, campo; pastizal; aldea, asentamiento’. A su juicio, «el etnónimo de los sėliai en las fuentes históricas, lat. Selones, alem. Sēlen, y el oicónimo letón Sēlpils pueden remontarse tanto al protobáltico *sēl(i)iai, probablemente derivado de *sėlā, resp. *sēl(i)iā ‘isla; elevación, colina en un pantano; pantano, ciénaga y similares’ mediante el sufijo de pertenencia *-(i)ia-, como también al báltico *sėlā, nom. plur. neutro, ‘los sėliai como totalidad indivisible’».
La problemática de los sėliai concluye con una breve sección sobre los vestigios de su lengua, ya conocidos por otros estudios.
La duodécima parte de la monografía examina el origen del etnónimo de los žiemgaliai. El investigador considera que el equivalente etimológico del nombre de la región de los žiemgaliai podría ser el oicónimo Žemýgala, en las cercanías de Raseiniai; así pues, el nombre de la región de los žiemgaliai estaría compuesto por las palabras lituanas žẽmė, letona zeme, y gãlas, letona gals ‘región, territorio’: žiemgaliai, ‘gente de la tierra’. En la conciencia de los hablantes, debido a la semejanza fonética, las palabras lituanas žẽmė y letona zeme pudieron confundirse con el lituano žiemiai ‘norte’ y el letón ziemeļi ‘norte’, y el nombre de la tribu y de la región de los žiemgaliai pudo reinterpretarse como ‘situados en el este, en el norte’. Como paralelos tipológicos se ofrecen los etnónimos žemaitis, *latuvā, *latā bei *talavā, que pudieron formarse según el mismo modelo semántico, a partir de palabras comunes žẽmė, *lat(av)ā, *talavā, que designan la tierra (suelo, campo).
Se examinan con bastante detalle los rasgos reflejos de la lengua de los žiemgaliai en los dialectos y en la toponimia: anaptixis, evolución de los grupos tautosilábicos con n, continuaciones del báltico *š, ž y de las velares palatalizadas k, g, etc.
El decimotercer capítulo presenta la problemática del último etnónimo báltico: los kuršiai. El etnónimo se relaciona con el apelativo *kuršā-; compárese el lituano kuršas ‘gancho (Haken)’. Los significados del hipotético término base kuršas ‘cuña, gancho’, ‘estaca, palo; poste’ se derivan del significado de una raíz verbal ‘partir; henderse’; por tanto, kuršas significaría ‘lo que se ha desprendido, se ha separado’, ‘lo que se ha ramificado’. Tal significado pudo servir de base para que surgieran los sentidos ‘grupo de personas, destacamento’, ‘linaje, estirpe,’
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‘generación (de personas)’, ‘tribu’. Del báltico *Kuršā ‘la tribu de los kuršiai como totalidad indivisible’ (reconstruido a partir de testimonios como Kursa en Dunika, en canciones populares; el tamnieki Kuorsa ‘región de los kuršiai (Kurland)’), pudieron formarse los nombres de sus habitantes: lituano kuršiai, kuršai, letón kursi. La nueva etimología se ilustra profusamente con paralelos tipológicos semasiológicos de las lenguas indoeuropeas y fino-ugrias, que explican la filiación de los significados ‘arrancado, gancho’, ‘estaca, palo; poste’ y ‘grupo de personas, destacamento’, ‘linaje, estirpe, generación (de personas)’, ‘tribu’. Además, se establecen vínculos originales entre las hipótesis de Jonas Kazlauskas y Max Vasmer, al sostener que el lituano kuršas ‘gancho’ y el eslavo *kъrchъ (< indoeuropeo *ḱr̥so-) ‘curvado, doblado, torcido’ (> ‘izquierdo’) son palabras de la misma raíz.
Se proponen nuevas etimologías para dos nombres de territorios kuršiai: Ceklis ir Vannenia.
La breve decimocuarta sección está dedicada a los vecinos bálticos, los lyviai. Los etnónimos y nombres territoriales livonios līva, lība, estonios liivi, liivilane ‘lyviai’, finlandeses liivi, Liivinmaa ‘territorio de los lyviai’, liiviläinen ‘lyviai’ se relacionan con los apelativos estonio liiv y finlandés liiva ‘arena; cieno, barro’, entre otros, considerados baltismos en el diccionario etimológico finlandés10; compárense el letón glūve ‘mucosidad verde en el agua, limo, cieno; color’ (ME I 628) y el lituano glyvas (sin acento) ‘¿mucosidad?’ (LKŽ III 428). El grupo consonántico gl se sustituyó por l debido a las reglas fonotácticas de las lenguas finesas. También habría sido pertinente incluir en esta sección otra etimología, mencionada en el capítulo sobre los kuršiai, que relaciona el etnónimo de los lyviai con los apelativos letones līvis (līve, līvens) ‘red de arrastre, red para pescar en aguas poco profundas (ein Stossnetz); nasa triangular (eine dreieckige Garnreuse); red cuadrangular’ (ME II 491), slīvo ‘también’ (Rauna – ME II 937), los verbos lituanos nu-leiŏvėti, su-lei-vėti (-lėvi, -ėjo) ‘debilitarse, menguar, reblandecerse’ (< *‘doblarse, encorvarse’) (LKŽ VII 297), (iš-)làiveti (-ėja, -ėjo) ‘desparramar, tumbar (dicho del centeno); yacer derribado, caer’, iš-laivoti (-ója, -ójo) ‘hacer curvas (Biegungen machen)’ (LKŽ VII 74), el ruso dialectal ливый ‘inclinado, en pendiente, que fluye’, el eslavo antiguo левъ ‘izquierdo’ y el latín laevus ‘izquierdo’ (también ‘torcido, curvado, inclinado hacia abajo’), así como el griego λαίός ‘izquierdo’. El autor considera que el estonio līv ‘red’ podría ser un préstamo del letón (al igual que el lituano dialectal lyvas ‘conjunto de varias redes de arrastre (redes sujetas a una pértiga) para pescar en aguas poco profundas’ (LKŽ VII 631)); habría servido de base para la formación del livonio līva, lība, el estonio liivi y el nombre de la tribu finesa occidental del noreste de Letonia leivi, reconstruido por A. Breidaks.
Al resumir su metodología y práctica de etimologización de los etnónimos bálticos, S. Karaliūnas se apoya en la teoría del capitalismo cultural del célebre sociólogo francés Pierre Bourdieu, que permite explicar las relaciones funcionales y estructurales entre los etnónimos: «El capital que poseían las comunidades patriarcales primitivas era su tierra, la tierra madre, la tierra nutricia, a la que las distintas comunidades bálticas daban nombres distintos. El habitus de tales comunidades»
Suomen sanojen alkuperä. Etymologinen sanakirja 2. Helsinki, 1995, 75, 76.
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la tierra que gobernaban y sus características. Ese habitus se ampliaba y profundizaba mediante las relaciones de propiedad de las comunidades tribales, así como mediante las relaciones en el seno de la familia y entre familias, la cultura (la religión) y la lengua, como medio de comunicación e intercambio de información; en muchos casos, la palabra que designaba la tierra gobernada o el patrimonio acababa convirtiéndose también en el nombre de la tribu». Sin embargo, ni mucho menos todos los etnónimos bálticos tratados en la monografía reflejan este modelo.
La comunidad académica de Lituania hacía tiempo que sentía la necesidad de contar con una recopilación exhaustiva de los etnónimos bálticos. Las hipótesis sobre el origen de los etnónimos mencionadas en las introducciones a las lenguas bálticas y en los manuales de lingüística, junto con las observaciones dispersas en artículos y resúmenes de ponencias, no pueden ofrecer una visión de conjunto ni permiten evaluar la fiabilidad de las etimologías individuales. En la monografía de S. Karaliūnas se recopilan y verifican con precisión todas las investigaciones. La abundancia de bibliografía y fuentes da testimonio de la exhaustividad y profundidad del estudio. Prestando gran atención a la reconstrucción interna y valiéndose de un amplio contexto histórico comparativo y de la tipología, el investigador propone nuevas y audaces etimologías que refutan el modelo dominante según el cual los etnónimos derivan de nombres de masas de agua: «<...> según los datos disponibles, no hay ni un solo etnónimo báltico de origen hidronímico». Corresponde a la comunidad científica y al público en general aceptar o rechazar las nuevas etimologías.
Esta monografía sin duda se convertirá en uno de los habitus de la sociedad, que incidirá en el campo de nuestra cultura. Por ello, quisiera expresar mi sincero agradecimiento al estimado autor, Simas Karaliūnas.
Recibido el 30 de septiembre de 2016.
DALIA PAKALNIŠKIENĖ
Klaipėdos universitetas
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