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С. Д. Шелов. TÉRMINO. CARÁCTER TERMINOLÓGICO. DEFINICIONES TERMINOLÓGICAS1

Facultad de Filología de la Universidad Estatal de San Petersburgo

San Petersburgo, 2003, 280 págs.

Sergejus Šelovas, miembro del Comité para el Estudio de la Terminología Científica de Rusia, es desde hace mucho tiempo un especialista en terminología muy conocido y apreciado. La terminología rusa, con renovadas fuerzas, también se nutre de la experiencia científica extranjera, sin pisotear los principios de los creadores de sus propios fundamentos terminológicos. Estas ideas también se aprecian en la monografía más reciente de S. Šelovas, Término. Carácter terminológico. Definiciones terminológicas.

Como se indica en la Introducción del libro, este estudio filológico es una versión nueva, sustancialmente revisada y ampliada con dos capítulos, de la monografía publicada en 1998. En este trabajo, el autor presenta un nuevo enfoque del término y del carácter terminológico. Se ofrecen nuevas respuestas a preguntas importantes: qué es un término y su definición, qué tipos de definiciones terminológicas existen y qué requisitos deben cumplir, y cuál es la estructura conceptual de los términos que queda registrada en las definiciones.

Todos los terminólogos estarían de acuerdo con S. Šelovas en que los términos constituyen una parte muy interesante y bastante amplia del léxico de las lenguas modernas. La problemática lingüística del término y su historia se presentan en los trabajos de investigadores como A. Chajutinas, V. Danilenko, V. Leičikas, V. Nikiforovas, A. Superanskaja y otros. Las cuestiones teóricas están inevitablemente vinculadas con la ordenación y la normalización terminológicas (D. Lotte, I. Volkova). Hay estudios en los que el término, como unidad de una teoría científica, se analiza desde la ciencia de la ciencia o desde una perspectiva filosófica (E. Mamčuras, E. Mulčenko, V. Nalimovas). P. Achinsteinas y V. Karpovičius siguen una orientación lógica. En la bibliografía lingüística, la definición del concepto mismo de término varía enormemente. Sin embargo, los requisitos fundamentales aplicables a los términos, como palabras y combinaciones de palabras especiales, están asentados en la terminología de muchos países y se enuncian así: precisión de la semántica conceptual del término, univocidad, neutralidad estilística y ausencia de expresividad, carácter nominativo y sistematicidad. Entre los requisitos más importantes de los términos en la teoría terminológica lituana se cuentan la corrección (Gaivenis 2002: 36) y la univocidad (Keinys 1980: 28). En la bibliografía lingüística se habla ampliamente de la sistematicidad del término. Una gran parte de los investigadores la reconoce como una característica del término

1 Sergejus Šelovas. Término. Carácter terminológico. Definiciones terminológicas, San Petersburgo: Facultad de Filología de la Universidad Estatal de San Petersburgo, 2003, 280 págs.

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(A. Chajutinas, B. Gorodeckis, V. Raskinas y otros). Sin embargo, según S. Šelovas, es difícil afirmar que las manifestaciones concretas de la sistematicidad estén establecidas de forma fiable. Se extrae una conclusión bastante categórica acerca de las cuatro primeras características del término (univocidad, precisión, ausencia de emotividad y expresividad, carácter nominativo): supuestamente, no pueden considerarse características que permitan calificar los términos de palabras especiales y distinguirlos del léxico general (p. 22). La sistematicidad se destaca ya como la característica más importante del término, la que configura una palabra o combinación de palabras precisamente como término. B. Gorodeckis y V. Raskinas formulan ideas aún más categóricas: el término considerado de forma aislada es una ficción; existe únicamente dentro de un sistema terminológico. Otros autores destacan la sistematicidad operativa (R. Budagovas); según otros, se trata de un conjunto de términos relacionados entre sí en los niveles conceptual, léxico-semántico, morfológico y gramatical, que mantiene vínculos con un campo científico, un problema, un tema, una escuela, etc. (F. Berezinas, B. Golovinas).

S. Šelovas subraya ante todo la relación del término con el concepto y la precisión de su semántica conceptual. El rasgo fundamental del término, según S. Šelovas, es la posibilidad de expresar un concepto. La cuestión de principio es cómo distinguir un concepto especializado de uno no especializado. Las palabras tierra, techo, padre también expresan conceptos; ¿en qué se diferencian entonces de los términos? Según el autor, esta diferencia se pone de manifiesto en la definición que satisface los requisitos de la lógica y la lingüística. S. Šelovas analiza estos requisitos en un capítulo aparte (IV). Basándose en diversas opiniones, S. Šelovas presenta una doble perspectiva sobre el significado de la palabra: lexicológica y terminológica. En el segundo caso, el significado del término es su concepto.

El autor distingue dos características estrechamente relacionadas a partir de los requisitos lingüísticos de los términos: la univocidad del término y su rigor o precisión semántica y conceptual. Se contraponen las categorías de precisión e imprecisión. La cuestión de la precisión rebasa los límites de la problemática terminológica. En matemáticas la precisión es obligatoria, pues aquí no puede haber expresiones como «casi triángulo» ni otras semejantes. D. Lotte aborda a menudo la imprecisión de los términos: situaciones en las que un término orienta erróneamente hacia uno u otro objeto o fenómeno. El autor de la monografía ofrece ejemplos acertados de precisión e imprecisión del contenido semántico de los términos: niño, adolescente, joven, persona de mediana edad, persona mayor, anciano; estatura baja, estatura algo baja, estatura media, estatura alta.

No existe consenso sobre la posibilidad o imposibilidad de que los términos tengan una dimensión emotiva. S. Šelovas presenta la opinión de A. Reformatskis, según la cual es necesario distinguir los términos ajenos al campo terminológico (por ejemplo, en textos de estilo artístico), es decir, los términos que han experimentado una transferencia de significado o han adquirido una connotación estilística.

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Las opiniones también difieren en cuanto al carácter nominal del término. G. Vinokuras y A. Reformatskis reconocen únicamente términos sustantivos, mientras que V. Danilenko tiende a admitir en la terminología no solo adjetivos, sino también adverbios y verbos. S. Shelov está de acuerdo en que el término no tiene por qué ser necesariamente un sustantivo. No se profundiza más en este tema; para el material analizado, el autor elige únicamente términos sustantivos o términos cuyo componente principal es un sustantivo.

Pasemos a Definiciones de términos: tipos y esencia. No en vano S. Shelov cita las palabras de R. Descartes: «Definid el significado de las palabras y liberaréis al mundo de la mitad de sus errores». Para algunos investigadores, la presencia de una definición es un signo indispensable para reconocer un término. En su breve artículo de 1972, J. Kruopas escribía en Más atención a la terminología: «Ahora tenemos ante nosotros la tarea de pasar de la inventarización de términos a la elaboración de sistemas terminológicos, a las definiciones de términos, al preparar diccionarios terminológicos explicativos, sistemáticos y de amplio alcance» (Kruopas 1998: 528). El estudio del contenido del término, fijado mediante una definición, se convierte en una cuestión primordial al investigar todas las cuestiones fundamentales de la teoría de la terminología: la semántica del término, la estructura de los conceptos terminológicos, el sistema de términos, la motivación de los términos, etc. (p. 32). La definición no es el único medio de fijar el significado de una unidad léxica especializada. El significado también puede explicarse mediante la descripción, la caracterización, la comparación, etc. Sin embargo, la ventaja de la definición radica en que satisface los requisitos de la lógica y la lingüística. S. Shelov coincide plenamente con la opinión de que, en un diccionario terminológico explicativo, basta con fijar el conjunto de características del objeto para poder distinguirlo de otros objetos, mientras que las demás características ya constituyen conocimientos enciclopédicos sobre dicho objeto. La función de la definición no es confirmar ni describir, sino únicamente establecer y definir el objeto, y distinguirlo de los demás (p. 33).

A continuación, el autor aborda la tipología de las definiciones de términos. Se presentan la función y la estructura de la definición, así como la clasificación de las definiciones. Además de la problemática lógica, las definiciones poseen características lingüísticas (de morfología, sintaxis, formación de palabras y semántica), así como la técnica lexicográfica necesaria. El libro de S. Shelov se centra en la nomenclatura de definiciones propia de la lógica.

1. Definiciones clasificatorias (родовидовые или классифицирующие определения, p. 37). En la definición se distingue un concepto genérico y su rasgo específico, que permite delimitar el concepto específico correspondiente y declararlo como significado del término definido. Definiciones de este tipo, cuya historia se remonta a Platón y Aristóteles, se encuentran en todos los diccionarios terminológicos explicativos. Las definiciones clasificatorias se dividen en partitivas (no se indica el nivel clasificatorio del concepto genérico) y totativas (forman un concepto a partir de representantes específicos o partitivos, según uno u otro rasgo).

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2. Definiciones enumerativas (перечислительные определения, p. 45). El propio nombre indica que, en este caso, el contenido conceptual del término se fija enumerando los elementos que lo representan. Por ejemplo, los componentes principales de la oración: «sujeto y predicado».

3. Las definiciones contextuales son de naturaleza completamente distinta (контекстуальные определения, p. 51). Se caracterizan, precisamente, como una enumeración exacta de todos los contextos que indican el significado del término definido; por ejemplo: La estilística estudia las formas lingüísticas descritas por la gramática y la lexicografía. Los límites del texto de una definición de este tipo —su comienzo y su final— están muy bien delimitados: cuanto más extenso sea el contexto necesario para identificar el contenido conceptual de la unidad definida, más debe revelarse el carácter terminológico de dicha unidad. De ahí la importancia de establecer con precisión los límites y la extensión de la definición contextual. Según S. Shelov, las definiciones contextuales no axiomáticas aparecen en diccionarios de tipo citacional, como Лингвистический словарь Пражской школы (Prahos mokyklos kalbotyros žodynas, 1964), E. Hampo Словарь американской лингвистической терминологии (Amerikiečių kalbotyros terminų žodynas, 1964), del representante de la Escuela de Praga J. Vachek, entre otros.

4. Definiciones operacionales (операциональные определения, p. 62). Las definiciones de este tipo se diferencian de las mencionadas porque con ellas también se llevan a cabo ciertos procedimientos no lingüísticos. Las definiciones operacionales siempre están vinculadas a un imperativo dirigido a la persona que interpreta el texto de la definición para poder crear o construir un objeto: ¡hazlo así, obsérvalo así! En ellas se refleja una actividad operacional, por lo que este tipo de definiciones es característico de las ciencias físicas y matemáticas; por ejemplo, indicador ácido-base: «compuesto orgánico que cambia de color dentro de un intervalo determinado de pH» (ChŽ 1997).

5. Definiciones monomórficas y polimórficas (мономорфные и полиморфные определения, p. 67). Se trata de una subsección de carácter generalizador en la que se agrupan todos los tipos de definiciones en dos categorías. La característica de las definiciones monomórficas es que el contenido del término definido está delimitado con rigor, sin transiciones intermedias ni gradaciones de rasgos característicos, cualidades o relaciones. Este tipo de definiciones no admite objetos que se describan como «casi», «más o menos»; por ejemplo: oración unimembre: «oración simple que tiene un solo componente principal» (KTŽ 1990).

Las definiciones polimórficas, por el contrario, permiten interpretar con mayor libertad la semántica del concepto; por ejemplo: asociación: «relaciones entre procesos de la conciencia en las que la aparición de unas imágenes, conceptos, ideas o emociones suscita otras imágenes, conceptos, etc., similares, contiguos o contrastivos» (PT 1993). Una forma habitual de expresar el polimorfismo consiste en las expresiones «y así sucesivamente» y «y similares»; estas definiciones pueden

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interpretar. Son insuficientemente precisas y, por tanto, al igual que la sinonimia y la polisemia, no se recomiendan en la terminografía normativa. Sin embargo, el fenómeno del polimorfismo no siempre desempeña un papel negativo (p. 85), por lo que es imposible excluir tales términos del conjunto de la terminología.

Capítulo II – Definiciones de los términos y estructura conceptual de la terminología: análisis de las jerarquías clasificatorias de conceptos. Se introducen nuevas clases de definiciones, denominadas definiciones generales (p. 128), que carecen de rasgo específico y cuyo texto íntegro consiste en un fragmento genérico, y definiciones no específicas, que no registran la diferencia específica más próxima al concepto definido (p. 131). Solo después se presenta la clasificación definitiva de las definiciones de términos (6 tipos).

Capítulo III – Definición y motivación de los términos. Ya en la década de 1930, D. Lotte escribía que el significado de un término, fijado en su definición, debía concordar con su estructura lingüística. V. Danilenko subraya la importancia de estudiar conjuntamente la estructura lingüística del término y su definición, prestando atención a su coherencia gramatical, derivativa y de otro tipo. En este trabajo se procura fundamentar sincrónicamente la relación entre la estructura del término y la expresión que lo define, así como esclarecer en qué condiciones tal relación es meramente facultativa y en cuáles es necesaria.

Capítulo IV – El carácter lógico y lingüístico de la definición de términos. Grado de terminologicidad. En este capítulo, el autor analiza la aplicabilidad de los requisitos lógicos y lingüísticos en la terminografía. La atención principal se centra en los diccionarios en los que estos requisitos deben cumplirse ante todo: los diccionarios normativos de términos. Se enumeran siete requisitos lógicos para la definición de un término: 1) la necesaria proporcionalidad de la definición (соразмерность): la igualdad de extensión entre lo definido y lo que lo define; 2) la necesidad de emplear en la definición el género próximo y la diferencia específica (per genus proximum et differenciam specificam); 3) la necesaria especificidad de la diferencia específica; 4) la inadmisibilidad de un círculo vicioso en el sistema de definiciones (circulus vitiosus); 5) la inadmisibilidad de definiciones lógicamente contradictorias; 6) la necesaria claridad y precisión de las definiciones; 7) la inadmisibilidad de las definiciones negativas. De todas las reglas, la más general es el sexto requisito: la claridad y precisión del sistema en su conjunto.

A continuación se recuerdan antiguas verdades de la terminología: 1) el requisito de que todas las unidades léxicas empleadas en una definición sean unívocas; 2) la sistematicidad lingüística, es decir, que las partes del significado se expresen mediante construcciones lingüísticas uniformes.

En las palabras finales, S. Šelov dirige también la mirada al futuro: se espera que en adelante se amplíen los vínculos de la terminología no solo con las líneas tradicionales de investigación, sino también con las corrientes más recientes de los estudios del lenguaje, como la hermenéutica, la lingüística cognitiva, la lingüística computacional, entre otras.

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El apéndice del libro contiene una caracterización de las definiciones de términos y un análisis de la jerarquía de conceptos clasificatorios. Incluye una lista de términos, cada término y la formulación de su definición, la formulación del fragmento genérico y el tipo de definición, así como una parte importante: observaciones relativas al procedimiento de análisis y a las imprecisiones del sistema de definiciones.

S. Šelov es representante de la corriente semasiológica de la terminología. Como se desprende de la bibliografía (en la que la categoría más numerosa, con dieciocho entradas, corresponde a artículos del profesor), el propio S. Šelov ha escrito mucho sobre las definiciones de términos desde los puntos de vista lógico y lingüístico.

Hasta ahora nos hemos basado en los trabajos de destacados científicos rusos como T. Kandelaki, D. Lotte, A. Superanskaja y otros; ahora también podremos aprender del manual de terminología del profesor S. Šelov. La definición de términos es una cuestión de larga data en la terminología lituana, aunque poco puesta en práctica.

LITERATŪRA

ChŽ 1997: Chemijos terminų aiškinamasis žodynas, Vilnius.

Gaivenis K. 2002: Lietuvių terminologija: teorijos ir tvarkybos metmenys, Vilnius.

Keinys St. 1980: Terminologijos abėcėlė, Vilnius.

Kruopas J. 1998: Rinktiniai raštai, Vilnius.

KTŽ 1990: Gaivenis K., Keinys St. Kalbotyros terminų žodynas, Kaunas.

PT 1993: Pedagogikos terminai, Kaunas.

Solvita LABANAUSKIENĖ

Gauta 2005-11-02

Lietuvių kalbos institutas

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E. paštas [email protected]

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