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DAIVA ALIŪKAITĖ

Facultad de Humanidades de Kaunas de la Universidad de Vilna

ERIKA MERKYTĖ

Facultad de Humanidades de Kaunas de la Universidad de Vilna

ESTUDIO SOCIOLINGÜÍSTICO DE LA CORRECCIÓN DE LOS CÓDIGOS DIALECTALES

OBSERVACIONES INTRODUCTORIAS

El concepto de corrección lingüística se asocia, ante todo, con la lengua estándar. En lingüística, esta postura viene determinada por uno de los rasgos pertinentes de la lengua estándar: la codificación (para más información sobre los rasgos pertinentes y no pertinentes de la lengua estándar, véase Pupkis 2005: 16–19). Cabe señalar que, en la teoría de la lengua estándar lituana, el criterio de corrección no está plenamente definido: algunos investigadores entienden este criterio como la conformidad con las leyes de la lengua o con las reglas codificadas (cf. Girdenis, Pupkis 2000 [1978]: 109; Kniūkšta 2001 [1979]: 65); otros formulan la definición de corrección precisando su autonomía. Por ejemplo, Jonas Šukys distingue dos componentes principales del criterio de corrección: la pureza y la sistematicidad (véase Šukys 2003: 19). Estas precisiones teóricas no son muy relevantes para la cuestión que se plantea en este artículo, pues, de un modo u otro, de las definiciones de corrección queda claro que este concepto solo es pertinente al hablar de un código codificado1, ya que únicamente la codificación implica la posibilidad de error.

Los dialectos son sistemas espontáneos. Dan testimonio de la evolución incesante de la lengua, revelan particularidades del uso, etc.2 A pesar de que en un dialecto puede incorporarse

1 Como afirma Ronald Wardhaugh, código, a diferencia de dialecto, estilo, lengua estándar (=lengua estándar), pidgin o lengua criolla, es un término emocionalmente neutro (véase Wardhaugh 2006: 88). Precisamente por eso, el término código se elige con frecuencia también en este artículo. Para dar coherencia al texto o por motivos estilísticos, los términos código y dialecto (habla dialectal), versus código, que designan la lengua estándar, se emplean indistintamente.

2 Cabe decir que, en cierta medida, también sería posible considerar así la lengua estándar; sin embargo, al hablar de ella, no debe olvidarse la relación entre la influencia deliberada sobre la lengua y la evolución espontánea de esta (véase la ilustración de Rita Miliūnaitė, que representa la lengua estándar

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los aspectos sistemáticos de lenguas ajenas; estos últimos no hacen que un dialecto sea incorrecto3. Por lo tanto, atendiendo a las definiciones mencionadas que explican la corrección, puede afirmarse que este tipo de valoración —el criterio de corrección— no es aplicable a los dialectos por principio. Sin embargo, como atestigua la experiencia de investigadores de otros países, aquí se tienen en mente, ante todo, los estudios de dialectología perceptiva4: evaluar los códigos dialectales según el criterio de (in)corrección es una práctica habitual5.

En casi todos los estudios que se atienen a los principios de la dialectología perceptiva, entre las tareas de evaluación del habla propuestas a los participantes —miembros de comunidades lingüísticas— se incluyen preguntas sobre la corrección de sus códigos. Este método —evaluar y clasificar los códigos6— está justificado. Varios de los llamados mitos lingüísticos ponen de manifiesto la tendencia de las personas a clasificar por grados las variedades lingüísticas según diversos rasgos. En el libro Mitos lingüísticos (Bauer, Trudgill 1998), los lingüistas intentan refutar con argumentos científicos las creencias erróneas que existen en comunidades lingüísticas concretas, así como las universales, extendidas entre hablantes de diferentes lenguas, acerca de las variedades lingüísticas o de los rasgos de las lenguas y su valor7. Sin embargo, no cabe duda de que el discurso científico que surge como respuesta a lo que podríamos llamar lingüística del sentido común solo influye en determinados sectores de la sociedad (por supuesto, ante todo entre los filólogos), mientras que las actitudes de los hablantes comunes surgen, se difunden y cambian sin ajustarse ni a las leyes de la gramática ni a la realidad lingüística.

funkcionavimo visuomenėje schemą – Miliūnaitė 2009: 17); vadinasi, negalima neįvertinti to, kad kai kuriais atvejais kalbos patirtis yra šiek tiek dirbtinai sukuriama, o apie tarmes to pasakyti negalima.

3 Como señala R. Miliūnaitė, «solo tiene sentido hablar de errores en el uso de la lengua estándar, no en el de los dialectos o sociolectos, aunque también en estos últimos pueden aparecer fenómenos que les son ajenos» (Miliūnaitė 2008: 155).

4 Sobre los principios de la dialectología perceptiva (ingl. perceptual dialectology), véase Preston 1988: 373–395; 1989; 1999: xxiii–xl; así como Aliūkaitė 2006a: 88–89; 2006b: 567–583; 2007: 52–61.

5 Tirti: amerikietiškasis anglų kalbos variantas (Preston 1989: 51–70); Vokietijos dialektai (Dailey-O’Cain 1999: 229–231); Prancūzijos dialektai (Kuiper 1999: 243–262); Turkijos dialektai (Demirci, Kleiner 1999: 263–282); prancūzų kalbos variantai Kvebeke (Kanadoje) (Evans 2002: 83–86); anglų kalbos variantai Kanadoje (McKinnie, Dailey-O’Cain 2002: 282–284) ir kt.

6 No necesariamente según el criterio de corrección.

7 En el libro Mitos lingüísticos, Ray Harlow refuta el mito de que algunas lenguas no son suficientemente buenas; Edward Carney, el de que la pronunciación del inglés es catastrófica; Lars Gunnar Andersson, el de que unas lenguas son más complejas que otras; Howard Giles y Nancy Niedzielski, el de que el italiano es hermoso y el alemán, feo, etc. (véase Bauer, Trudgill 1998: 9–14; 32–40; 50–57; 85–93).

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Puede afirmarse que las actitudes de los miembros de una comunidad lingüística se ven influidas por diversos estereotipos, y que los conocimientos escolares (más o menos objetivos) también pueden influir en parte. Cabe pensar que, al formarse distintas opiniones sobre distintos códigos, también interviene el factor de seguridad (o inseguridad) lingüística, que sin duda está relacionado con la seguridad social y la autoestima de los miembros de la comunidad. A veces, como atestigua la experiencia de los investigadores, los estudios de actitudes pueden revelar que en la comunidad pervive también un complejo de inferioridad dialectal8, que puede vincularse tanto con las preferencias lingüísticas como con las actitudes lingüísticas. Cabe mencionar el estudio de las actitudes lingüísticas en Joniškėlis realizado por Meilutė Ramonienė. Las observaciones de la investigadora permiten suponer fundadamente que el complejo de inferioridad dialectal existe también entre hablantes de otros dialectos. Al presentar los datos del estudio, la investigadora señala que en Joniškėlis los encuestados consideran el dialecto una variedad lingüística incorrecta («en la escuela hay que hablar correctamente, no en dialecto»; «nuestro dialecto sí que es especialmente incorrecto» (para más información, véase Ramonienė 2006: 144)). No cabe duda de que, por ejemplo, la identidad lingüística influye no solo en el comportamiento lingüístico, sino también en las actitudes (cf. Aliūkaitė 2005: 101–108). A la luz de esto, queda claro que la cuestión de la corrección del código dialectal debe, como mínimo, plantearse. Si el valor de la corrección puede medirse es ya otra cuestión.

El objeto de este artículo es la corrección de los códigos dialectales. Es importante subrayar que, basándose en los datos de un estudio de percepción, se pretende caracterizar la corrección de los códigos dialectales desde el punto de vista no del investigador, sino del hablante, es decir, del perceptor (evaluador). Para fundamentar científicamente el concepto de corrección de los códigos dialectales, habría que distinguir los aspectos que permiten determinarla. Aunque, como señalan A. Girdenis y A. Pupkis, «la norma de cada dialecto considerado por separado suele ser incluso más estricta que la de la lengua estándar» (Girdenis, Pupkis 2000 [1978]: 98), el rasgo pertinente de los códigos dialectales —la falta de codificación— hace que tales consideraciones carezcan de sentido. Solo cabe plantear que podría tener cierta justificación evaluar la difusión de rasgos dialectales distintivos en una expresión dialectal concreta, pero esto no equivaldría a establecer requisitos de corrección para el habla dialectal. Por lo tanto, hay que reconocer que la evaluación científica de los hechos lingüísticos y las actitudes de los miembros comunes de una comunidad lingüística son cosas distintas.

8 Dėl Takesi Sibatos dialekto nevisavertiškumo koncepcijos daugiau žr. Inoue (1999: 148).

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ESTUDIO DE LAS ACTITUDES: (IR)REGULARIDAD DEL HABLA DIALECTAL

Las reflexiones finales sobre el concepto de corrección se formulan a partir de un estudio de la percepción y evaluación del habla dialectal realizado en octubre y diciembre de 2008 en los distritos de Kaunas y Šakiai. El estudio —un corpus de textos-estímulo y un cuestionario— se preparó de acuerdo con los requisitos teóricos de la dialectología perceptiva.

Cabe señalar que los estudios de dialectología perceptiva suelen basarse en el análisis de las actitudes, entendidas como reacciones ante un determinado estímulo lingüístico (cf. Šen, Baykal 2004). No cabe duda de que la relación del usuario (evaluador) con una variante concreta se revela mejor al oír un ejemplo de esa variante. Para averiguar las actitudes de los miembros de la comunidad lingüística respecto a la corrección de los códigos dialectales, se creó un corpus de seis textos-estímulo. Para este corpus se seleccionaron, de LKTCH (2004) y de la segunda parte de LT (2005), cinco fragmentos de textos de aproximadamente un minuto y medio cada uno: texto A9 – del punto de Tirkšliai, perteneciente al subdialecto de Telšiai del samogitio septentrional (LKTCH 2004: 251); texto B – del punto de Varėna, perteneciente al aukštaitiano meridional (LKTCH 2004: 91–92); texto D – del aukštaitiano oriental de Vilnius (LT 2005); texto E – del punto de Karklėnai, perteneciente al subdialecto de Kretinga del samogitio septentrional (LKTCH 2004: 266–267); texto F – del punto de Verksnionys, perteneciente al subdialecto de Anykščiai del aukštaitiano oriental (LKTCH 2004: 147).

Al conformar el corpus de textos-estímulo, se tuvieron en cuenta no solo los requisitos de la dialectología perceptiva. Siguiendo en parte el principio del llamado test de la máscara10, creado por Wallace Lambert y sus colegas (véase Swann 2003: 149), entre los textos dialectales se insertó también un texto en lengua estándar (C). Dado que el texto-estímulo C en lengua estándar se tomó de la obra Lietuvių kalbos bendrinė tartis (2004: 65), preparada por Antanas Pakeris y Aldonas Pupkis para enseñar la pronunciación correcta, los participantes fueron engañados en parte: se les propuso evaluar como dialectal un texto que no lo era; por otra parte, sin embargo, se les ofreció un punto de referencia para evaluar la corrección (que podían utilizar o no). Pero, teniendo en cuenta que también difieren las narraciones de todos los textos,

9 Los textos seleccionados para el estudio fueron codificados. Los investigadores proceden de distintas maneras: en algunos casos se codifican los textos-estímulo; en otros, los participantes saben de qué regiones son los textos que escuchan. El carácter abierto o encubierto del estudio está relacionado con los objetivos concretos de los investigadores: por ejemplo, mencionar la localidad en las tareas puede propiciar estereotipos sociales; al evaluar textos-estímulo de una localidad determinada, los evaluadores mostrarán inevitablemente algún sesgo. Cabe afirmar que conocer la localidad influye no solo en las valoraciones del texto escuchado, sino también en las de los representantes de la región. Se considera que el anonimato regional de los textos-estímulo permite registrar la competencia dialectal de los participantes.

10 En inglés: matched-guise technique.

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y los informantes11, la idea del test de la máscara de W. Lambert fue solo un recurso auxiliar para la decisión metodológica del estudio hablado.

Tras escuchar los textos-estímulo, los participantes debían evaluarlos según su diferencia con respecto a la lengua estándar y los criterios de (ir)regularidad y (falta de) atractivo12, y describir su elección en unas pocas palabras. Este artículo aborda la corrección del habla dialectal; por tanto, los otros datos se incluyen en el análisis únicamente como argumentos o como trasfondo de las reflexiones13.

En la realización de un estudio perceptivo, es importante elegir una forma adecuada de presentar las tareas del cuestionario. A los participantes se les propuso una escala típica de diferencial semántico de siete puntos14. Debían expresar su opinión marcando un número del 7 (no se diferencia de la lengua estándar; totalmente correcto; habla muy bonita) al 1 (no tiene nada en común con la lengua estándar; totalmente incorrecto; habla muy fea) (véase la fig. 1).

FIG. 1. Escala de valoración del diferencial semántico

11 Esto no cumple los requisitos del test de la máscara.

12 Estos son criterios típicos empleados en estudios de dialectología perceptiva (véase Preston 1999: xxxiv–xxxv).

13 Además, los participantes debían escribir y señalar en el mapa de Lituania (en la tarea, el mapa incluía los límites y los centros de los municipios) los lugares de donde, a su juicio, procedían los hablantes. Al final del cuestionario, se pidió a los encuestados que describieran con sus propias palabras a una persona que habla en dialecto; sin embargo, los datos de las tareas de cartografía mental y conceptualización del habla dialectal se tratarán en otro artículo.

14 En los estudios también pueden utilizarse otras escalas, por ejemplo, de 5, 6 o 9 puntos (véase Al-Hindawe 1996: [1–9]).

15 Para más información sobre el uso de la escala de diferencial semántico en estudios lingüísticos, véase Wray, Trott, Bloomer, Reay, Butler 2005: 174–176.

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Las valoraciones muestran la reacción de los encuestados ante el texto escuchado. Esta escala de valoración no permite que los participantes se formen conjeturas, por ejemplo, sobre si el investigador desea obtener la puntuación más alta posible. Cabe añadir que la técnica del diferencial semántico, propuesta por Charles E. Osgood en 1957 (Al-Hindawe 1996: [1–9]), es una de las más utilizadas en los estudios sobre actitudes lingüísticas; sin embargo, los representantes de la dialectología perceptiva suelen combinar este principio con preguntas abiertas, y en este estudio también se pidió a los participantes que explicaran las puntuaciones que habían elegido.

Para la tarea de los textos-estímulo, había que constituir la muestra de participantes de manera que fuera posible evaluar si el entorno lingüístico de los encuestados influye en la valoración del discurso dialectal, es decir, de los textos-estímulo. Se formaron dos cuotas de participantes de tamaño aproximadamente igual:

1) A la primera pertenecen los participantes del grupo KauMi16 (46 en total); son habitantes de una gran ciudad cuyo entorno lingüístico (presumiblemente) es el más próximo a la lengua estándar.

2) A la segunda pertenecen los participantes de LukGr (40 en total); son habitantes de una localidad provincial cuyo entorno lingüístico (presumiblemente) presenta rasgos más marcados del dialecto de los alto lituanos occidentales de Kaunas.

Se estudiaron las actitudes de jóvenes de 14 a 18 años (es decir, alumnos de 9.º a 12.º curso). Los participantes pertenecen a un mismo grupo de edad. Se trata de la generación futura: sus actitudes hacia la corrección del código dialectal (y, en general, todas las actitudes que afloraron en el estudio) pueden considerarse indicadores de la conciencia lingüística y cultural de una generación.

Al formar las cuotas de participantes, también se tuvo en cuenta otro criterio. Cabe suponer que el sexo puede influir asimismo en las actitudes de los encuestados hacia el habla dialectal. Como se señala en los trabajos de dialectología perceptiva, el sexo determina no solo la manera de hablar, sino también las actitudes hacia otras variedades (véase Demirci 2002: 41–50). Por tanto, se procuró que las muestras de mujeres y hombres encuestados fueran similares: KauMi, 41,3% de mujeres y 58,7% de hombres; LukGr, 50% de mujeres y 50% de hombres.

En síntesis, puede afirmarse que los grupos de participantes se formaron sobre la base de tres supuestos: las actitudes y la competencia dialectal pueden estar determinadas por los participantes

16 En el artículo se utilizan las abreviaturas de los grupos de participantes: KauMi, alumnos de la escuela secundaria Milikoniai de Kaunas (con la ayuda de las profesoras A. Babajan y R. Sventkauskienė); LukGr, alumnos de la escuela secundaria Vincas Grybas de Lukšiai (con la ayuda de la profesora A. Urbaitienė).

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el entorno lingüístico, la edad de los participantes y el sexo de los participantes17. Cabe añadir que el valor distintivo de la edad se pondría de manifiesto mejor únicamente en estudios comparativos, es decir, disponiendo de datos de varias generaciones; por tanto, en este caso solo pueden formularse observaciones sobre las tendencias de la generación en cuestión. En general, teniendo en cuenta el reducido tamaño de la muestra, es preciso señalar que los resultados del estudio deben considerarse como punto de partida para investigaciones posteriores18.

Antes de analizar los datos del estudio en cuestión, cabe señalar que en los trabajos de los investigadores que han estudiado empírica o, al menos, teóricamente, la valoración de la corrección se observa una tendencia a relacionar esta valoración con otras valoraciones del código dialectal. En primer lugar, la corrección de una variante se vincula con su connotación sociocultural (cf. Dailey–O’Cain 1999: 227–242; Benson 2003: 307–330). Los investigadores subrayan que en la valoración de la corrección de un código también influye el llamado factor de la patria lingüística19, es decir, se tiende a considerar más correcto el código propio o el de la región de origen (cf. Diercks 2002: 51–70)20. Además, los estudios lingüísticos muestran que se valoran más favorablemente las variantes más parecidas a la lengua estándar (Aliūkaitė 2007: 152).

La valoración de la corrección de los textos estímulo del estudio se calculó sumando las puntuaciones de los textos evaluados por los participantes y dividiendo el total obtenido por el número de evaluadores. Para presentar con precisión los datos obtenidos, se calcularon las puntuaciones generales de corrección de los textos estímulo de los grupos KauMi y LukGr. Para determinar la influencia del sexo en las puntuaciones de corrección del código dialectal, se calcularon por separado las puntuaciones de las participantes y los participantes de cada grupo (véanse las figuras 2 y 3).

17 Al seleccionar las muestras, también se tienen en cuenta estos supuestos en otros estudios de dialectología perceptiva realizados en Lituania (cf. Aliūkaitė 2007: 143–146).

18 Por otro lado, los trabajos de dialectología perceptiva se caracterizan por un principio inductivo: una vez realizado el estudio, las características de una parte (es decir, de los miembros de la comunidad estudiados) se extrapolan al conjunto (es decir, a toda la comunidad); así, los valores de las variantes se generalizan como tendencias que reflejan las actitudes de toda la comunidad (cf. Preston 1989: 25–49; Dailey–O’Cain 1999: 227–242; Kuiper 1999: 243–262; Demirci 2002: 41–50). Sin embargo, es necesario señalar que los investigadores formulan las generalizaciones como tendencias y no como conclusiones inequívocas, por lo que se conserva su carácter hipotético. Así se procede también en este artículo.

19 En inglés, linguistic homeland.

20 Sin duda, no deben olvidarse los factores de inseguridad lingüística o de inferioridad del dialecto.

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FIG. 2. Parte del cuestionario KauMi M67 (puntuaciones de corrección)

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Parte III

3.1. Evalúe la corrección del texto A:

completamente correcto

completamente incorrecto

7 6 5 4 3 2 1

Por qué se desperdiciaron las oportunidades

3.2. Evalúe la corrección del texto B:

completamente correcto

completamente incorrecto

7 6 5 4 3 2 1

Por qué Daina bat… «dice»

3.3. Evalúe la corrección del texto C:

completamente correcto

completamente incorrecto

7 6 5 4 3 2 1

Por qué

3.4. Evalúe la corrección del texto D:

completamente correcto

completamente incorrecto

7 6 5 4 3 2 1

¿Por qué es muy breve, para otro…

3.5. Evalúe la corrección del texto E:

completamente correcto

completamente incorrecto

7 6 5 4 3 2 1

Por qué

3.6. Evalúe la corrección del texto F:

completamente correcto

completamente incorrecto

7 6 5 4 3 2 1

Por qué

FIG. 3. Parte del cuestionario LukGr V32 (valoraciones de corrección)

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En estudios similares, la valoración de corrección se compara con otras valoraciones de los códigos; por ello, el artículo presenta los datos generales de ambos grupos sobre la distancia respecto de la lengua estándar y la valoración estética de los textos estímulo (véanse las figs. 4 y 5).21

CORRECCIÓN BK PA RAv RAa Ž1t Ž2k KauMi 6,65 4,28 3,17 2,93 2,93 2,52 BK PA RAa RAv Ž2k Ž1t LukGr 6,15 4,2 3,52 3,37 2,67 2,6DISTANCIA respecto de BK BK PA RAa RAv Ž1t Ž2k KauMi 6,63 4,69 3,32 3,21 2,95 2,56 BK PA RAa RAv Ž2k Ž1t LukGr 6,25 4,22 3,4 3,25 2,65 2,37 ATRACTIVO BK PA Ž1t RAv RAa Ž2k KauMi 6,3 4 3,73 3,47 3,43 3,36 BK PA RAa Ž2k RAv Ž1t LukGr 6,2 4,35 3,5 3,4 3,37 2,9

FIG. 4. Corrección, distancia respecto de BK y atractivo

CORRECCIÓN Ž1t PA BK RAv Ž2k RAa KauMiM 2,84 4,21 6,63 3,1 2,57 2,73 KauMiV 3 4,33 6,66 3,22 2,48 3,07 LukGrM 2,5 4,45 6,65 3,25 2,85 3,95 LukGrV 2,7 3,95 5,65 3,2 2,5 3,1

FIG. 5. Corrección, distancia respecto de BK y atractivo

Las valoraciones de corrección de los códigos dialectales permiten extraer algunas conclusiones. El estudio reveló que los jóvenes encuestados tienden a considerar que el habla dialectal es más incorrecta que correcta. Solo el estímulo textual B=PA, a juzgar por los datos generales de los grupos KauMi y LukGr, se valoró como más correcto que incorrecto (más de 3,5 puntos sobre 7). Sin embargo, incluso estas valoraciones indican que el código presenta cierta deficiencia según este criterio.

21 Nombres de código de los textos estímulo: A – Ž1t (texto del dialecto telšiškiai de Žemaitija); B – PA (texto del dialecto aukštaitiano meridional); C – BK (texto en lengua estándar); D – RAv (texto del dialecto vilniškiai del aukštaitiano oriental); E – Ž2k (texto del dialecto kretingiškiai de Žemaitija); F – RAa (texto del dialecto anykštėnai del aukštaitiano oriental).

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Los dos textos del aukštaitiano oriental y los dos textos de Žemaitija (véanse las figs. 4 y 5) recibieron valoraciones más severas. Cabe suponer que estas valoraciones están relacionadas con la distancia respecto de la lengua estándar. La correspondencia entre estas dos valoraciones es evidente. En este sentido, cabe recordar las llamadas hipótesis de la inteligibilidad, el reconocimiento y la similitud22 de Renée van Bezooijen. La investigadora vincula el valor estético de un código con la inteligibilidad de una variedad, su comprensión, su proximidad a la forma de hablar del propio evaluador o su semejanza con la lengua estándar (véase Bezooijen 2002: 14–15). Aunque la autora formuló estas hipótesis para explicar las valoraciones de atractivo, cabe suponer que los factores que distingue también son importantes para valorar la corrección del código. Los comentarios de los participantes en el estudio permiten llegar a la misma conclusión.

Los encuestados de ambos grupos se mostraron reacios a explicar sus valoraciones, pero la repetición de ciertos argumentos permite advertir algunas tendencias. Los comentarios revelan que la (in)comprensibilidad es un factor de la corrección; por ejemplo, comentarios como23 – A=Ž1t: esas palabras son raras (LukGr M36, 1 punto), no se podían entender muchas palabras (KauMi M67, 2 puntos); D=RAv: la gente usa sus propias palabras, que suenan de una manera particular (LukGr M8, 4 puntos), terminaciones poco claras (KauMi V58, 3 puntos); E=Ž2k: entendí una de cada tres palabras (LukGr V23, 1 punto), difícil de entender, muchas palabras y usos incorrectos (KauMi M61, 2 puntos); F=RAa: no es muy correcto, así que hay que escuchar con atención (LukGr M8, 3 puntos), muchas palabras nuevas y demás (KauMi V73, 4 puntos).

Los comentarios de los participantes muestran que la imagen de la lengua estándar (sea exacta o no; determinarlo corresponde a otros estudios) constituye un referente imperativo en el plano cognitivo; por ejemplo, A=Ž1t: no se parece a la lengua estándar, acentuación incorrecta (LukGr M10, 1 punto), no se ajusta a la lengua estándar (LukGr V34, 2 puntos). Además, los comentarios indican que los participantes confían en su propia competencia y en sus conocimientos de corrección lingüística, y que evalúan los textos enumerando errores; por ejemplo, A=Ž1t: hay errores de pronunciación y palabras incorrectas (LukGr V18, 4 puntos); B=PA: hay palabras cuyo uso no se recomienda (LukGr M29, 5 puntos), hay barbarismos, cambia la «t» por la «c» (KauMi M62, 5 puntos); D=RAv: está lleno de barbarismos (KauMi M76, 2 puntos), incorrecto, porque acentúa mal (LukGr V19, 1 punto); E=Ž2k: hay expresiones incorrectas (KauMi V52, 5 puntos), muchos errores de estilo (KauMi V74, 2 puntos); F=RAa: acentúa mal (LukGr V19, 1 punto).

La evaluación severa también puede relacionarse con el deseo de distanciarse de ese código. Estas conclusiones estarían mejor fundamentadas si se dispusiera de muestras más amplias. Por tanto, solo cabe

22 En inglés: the intelligibility driven hypothesis; the familiarity driven hypothesis; the similarity driven hypothesis.

23 Texto sin corregir.

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la premisa de que el llamado factor de la patria lingüística es una variable importante para las actitudes de los participantes. Así lo muestran los comentarios sobre las puntuaciones de C=BK (¡altas!), por ejemplo: es correcta, porque vivo (KauMi M83, 7 puntos), no cometo errores, porque también hablo así (KauMi V64, 7 puntos)24.

Las puntuaciones del estímulo textual C=BK revelan que los jóvenes encuestados reconocieron, en mayor o menor medida, el texto en lengua estándar25. Esta afirmación se apoya en sus comentarios sobre las puntuaciones, por ejemplo: todo está como debe estar (KauMi M62, 7 puntos); la acentuación coincide con la de la lengua estándar (KauMi M59, 6 puntos); toda la lengua era impecablemente correcta (KauMi M67, 7 puntos); habla correcta (LukGr M6, 7 puntos); la lengua es muy correcta (LukGr M11, 7 puntos), etc.

Aunque los investigadores señalan que el atractivo del código es quizá la variable más independiente y que no debe vincularse a otros rasgos (cf. Kuiper 1999: 243–262), los datos obtenidos permiten observar más bien una tendencia a relacionar la corrección (y la diferencia con respecto a la lengua estándar) con el atractivo (véase la fig. 4). Solo en el caso de las puntuaciones del estímulo textual E=Ž2k podría afirmarse que la puntuación de corrección no se convierte en una premisa absoluta para juzgar la expresión como poco atractiva (o al menos menos atractiva que atractiva). La diferencia de casi 1 punto entre las puntuaciones del estímulo textual E=Ž2k según los criterios de corrección y atractivo constituye una base para la hipótesis de investigación posterior de que la corrección y el atractivo son variables no relacionadas.

Puede afirmarse que el sexo de los participantes no es una variable significativa para las puntuaciones de corrección (véase la fig. 5). Los resultados de la investigación permiten poner en duda que las encuestadas presten más atención a la expresión. Tampoco hay motivos para pensar que los encuestados, representantes de la generación joven, hayan revelado un mayor prestigio encubierto de los códigos dialectales (sus puntuaciones de corrección no son más altas que las de las encuestadas). Como muestran los datos, las diferencias en las puntuaciones según el lugar de residencia (es decir, el factor del entorno lingüístico) tampoco son significativas; por tanto, puede afirmarse que las actitudes lingüísticas estuvieron determinadas en mayor medida por la misma edad de los encuestados.

CONCLUSIONES Y PREMISAS

Al resumir los datos de la investigación, puede decirse que los jóvenes encuestados relacionan ante todo la corrección lingüística con la lengua estándar. Pero cabría preguntarse—

24 Cf. D=RAv: se parece a la nuestra, solo que es graciosa (KauMi V84, 6 puntos).

25 Aunque solo un encuestado la identificó con precisión: lengua estándar (KauMi V49, 7 puntos).

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—si esto está relacionado con la competencia real o solo con los conocimientos escolares prescriptivos de que la lengua estándar es un sistema correcto y constituye (o puede constituir) el punto de referencia para evaluar otras formas de expresión. Se tiende a aplicar al código dialectal los requisitos exigidos a la lengua estándar; por ello, los jóvenes encuestados consideran los códigos dialectales más incorrectos que correctos:

1) la valoración de la corrección del código dialectal está determinada por su semejanza con la lengua estándar: cuanto más se parece el código dialectal a la lengua estándar, más correcto es;

2) la corrección se considera una condición para que la comunicación tenga éxito: un texto incomprensible es, en mayor o menor medida, incorrecto.

La distinta valoración de la corrección de los códigos dialectales que se desprende de las puntuaciones de los textos estímulo permite inferir el mapa mental de los jóvenes encuestados con respecto a los dialectos26, y no una imagen homogénea del habla dialectal. Las puntuaciones más diferenciadas de los códigos dialectales aukštaitianos y žemaitianos sientan las bases para futuras investigaciones que permitan determinar si los códigos dialectales aukštaitianos se consideran más correctos que los žemaitianos.

Las puntuaciones de los jóvenes encuestados para los textos estímulo dialectales y los argumentos basados en valores numéricos que presentan permiten afirmar que, para los miembros de la comunidad lingüística, la corrección no es solo un principio del nivel del habla, sino también un principio del nivel cognitivo de las actitudes. La valoración estricta de los códigos dialectales pone de manifiesto el prestigio público de la lengua estándar.

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26 Tokias įžvalgas galima daryti ir iš kito tyrimo duomenų (žr. Aliūkaitė 2009: 164–191).

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Gauta 2009 11 10

A SOCIOLINGUISTIC INVESTIGATION OF GRAMMATICAL WELL-FORMEDNESS OF DIALECTAL CODES

S u m m a r y

The concept of grammatical well-formedness is concerned with standard language. Dialects are spontaneous systems, they show the development of a language and usage peculiarities. Any dialect might adopt elements from foreign systems; however, they do not become ungrammatical. It can thus be claimed that the cri-

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terion of grammatical well-formedness is in principle unsuitable for dialects. However, the experience of researchers from other countries has shown that evaluating dialectal codes in terms of grammatical well-formedness in the framework of perceptive dialectology is usual practice.

The present investigation focuses on the grammatical well-formedness of dialectal codes. Considering the data of perceptive research, the paper aims at defining the well-formedness of dialectal codes from the user’s/receiver’s (evaluator’s) point of view rather than the researcher’s. The concluding remarks on the well-formedness of dialectal codes are based on a research conducted in October-December of 2008 in the districts of Kaunas and Šakiai and focusing on the perception and evaluation of dialectal speech by secondary schoolstudents in their 9-12 year at school (aged 14-18). The research materials covered a corpus of 6 text-stimuli and a questionnaire; both were prepared in accordance with the requirements of perceptive dialectology.

To conclude, young respondents adhere to a certain prototype of a well-formed expression. For them, well-formedness is primarily concerned with standard language. However, in this context a natural question could arise: is well-formedness related with the school students’ actual experience or confined to the knowledge received at school that language is a well-formed system and that it serves (or can serve) as a reference to evaluate another expression? Since dialects are usually discussed in the framework of general requirements applicable to standard language, they are usually treated as ungrammatical rather than grammatical.

A major factor determining the well-formedness of a dialectal code is its affinity to standard language: the more similar the dialectal code is to standard language, the more grammatical it is. Young respondents consider the well-formedness as a major factor of communicative success: if the text is difficult to understand, it is also more or less ungrammatical.

Differing evaluation of the dialectal codes of Highlanders (aukštaičių) and Lowlanders (žemaičių) provides basis for further research that dialectal codes of Highlanders are treated as more grammatical than Lowlanders.

DAIVA ALIŪKAITĖ

Vilniaus universiteto Kauno humanitarinis fakultetas

Muitinės g. 8, LT-44280 Kaunas

[email protected]

ERIKA MERKYTĖ

Vilniaus universiteto Kauno humanitarinis fakultetas

Muitinės g. 8, LT-44280 Kaunas

[email protected]

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