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Las Culturas Protohistóricas Canarias en el contexto del desarrollo cultural mediterráneo : propuesta de fasificación

Abstract

Hasta mediados de la década de los años 90' del pasado siglo XX la investigación arqueológica en el archipiélago canario se había decantado más por el debate tipologista que por la determinación de los acontecimientos históricos, obviando en general establecer un modelo teórico sobre el que asentar una fasifi cación que permitiera determinar la secuencia de los hechos culturales y definirlas diferentes entidades arqueológicas insulares

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Las Culturas Protohistóricas Canarias en el contexto del desarrollo cultural mediterráneo : propuesta de fasificación

Author: Atoche Peña, Pablo
Publisher: Universidad Complutense
Year: 2008
Source: https://accedacris.ulpgc.es/jspui/bitstream/10553/23049/23/ATOCHE%202008.Protohistoria%20canaria%20fasificacio%cc%81n.pdf
Los Fenicios
Los Fenicios
y el A lán ico
y el A lán ico
GONZALEZ ANTÓN, R., LÓPEZ PARDO, F. Y PEÑA ROMO, V. (eds)
ÍNDICE Pag.
Ti o, Melka , Gadi y la conquis a simbólica de los con i nes del mundo .......................................................11
CARLOS G. WAGNER
Océano y sus hijos: la p oyección espacial del mi o .......................................................................................31
DOMINGO PLÁCIDO
San B andanes de la P ehis o ia. Na egación a lán ica p e enicia ...............................................................39
MARISA RUIZ GALVEZ
Las na es de Ké né (I) . Las e e encias li e a ias ........................................................................................51
FERNANDO LÓPEZ PARDO
Las na es de Ké né (II). Na egando po el A lán ico du an e la p o ohis o ia y la an igüedad ....................69
VICTOR GUERRERO AYUSO
La na igazione an ica lungo le cos e a lan iche dell’ A ica e e so le Isole Cana ie .................................143
STEFANO MEDAS
El paisaje de Lixus (La ache, Ma uecos) a la luz de las exca aciones ecien es .......................................217
CARMEN ARANEGUI Y CARLOS GÓMEZ BELLARD
El come cio y el ac o ca aginés en el Medi e áneo occiden al y el A lán ico en época a caica .............233
JOAN RAMON
La apo ación de la cul u a ma e ial a la delimi ación del “Cí culo del Es echo”:
la ajilla helenís ica de “ ipo Kuass”............................................................................................................259
ANA MARIA NIVEAU
La explo ación de la sal en los ma es de Cana ias du an e la An igüedad.
Las salinas y salade os de Rasca (Tene i e)...................................................................................................297
Mª DEL CARMEN DEL ARCO AGUILAR,
R. GONZÁLEZ ANTÓN, Mª M. DEL ARCO AGUILAR, C. ROSARIO ADRIÁN
Las cul u as p o ohis ó icas cana ias en el con ex o del desa ollo cul u al medi e áneo:
p opues a de asi i cación ...............................................................................................................................317
PABLO ATOCHE
Pesque ías púnico-gadi anas y omano epublicanas de únidos:
el Ma de Calmas de las Islas Cana ias (300-20 ac) ....................................................................................345
ALFREDO MEDEROS Y GABRIEL ESCRIBANO
Las Cul u as P o ohis ó icas Cana ias en el con ex o del desa ollo cul u al medi e áneo: p opues a de asi i cación
317
Las Cul u as P o ohis ó icas Cana ias en el con ex o del
desa ollo cul u al medi e áneo: p opues a de asi i cación
PABLO ATOCHE PEÑA
Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia
In oducción
Has a mediados de la década de los años 90’ del pasado siglo XX la in es igación a queológica
en el a chipiélago cana io se había decan ado más po el deba e ipologis a1 que po la de e minación
de los acon ecimien os his ó icos, ob iando en gene al es ablece un modelo eó ico2 sob e el
que asen a una asi i cación que pe mi ie a de e mina la secuencia de los hechos cul u ales y
de i ni las di e en es en idades a queológicas insula es. De ese modo los hechos se han enido
undamen ando en c i e ios subje i os ca en es de los su i cien es a gumen os eó icos y empí icos
que los a alasen, pe pe uados po el desmesu ado peso que les ha con e ido la adición de una
in es igación demasiado a aigada en los modelos his ó ico-cul u ales que domina on el i nal del
siglo XIX y la p ime a mi ad del siglo XX.
F en e a la si uación desc i a conside amos que es cien í i camen e necesa io y empí icamen e
posible e ec ua una p opues a de asi i cación del pe iodo p o ohis ó ico cana io median e la cual
se i jen las e apas y las ases que se sucedie on, pa iendo pa a ello de la hipó esis medi e ánea
que enimos p opugnando pa a explica la colonización humana del a chipiélago cana io3 y de los
da os a queológicos disponibles. En consecuencia, si enemos en cuen a el ámbi o geo-cul u al en
el que se inse ó el descub imien o y pos e io colonización de las Islas Cana ias, la An igüedad
1 Es e ue un modelo que se implan ó en e los in es igado es cana ios a pa i de las p opues as de M. Pellice (1971-1972) y que
se e l ejó de di e en es mane as en la in es igación desa ollada a pa i de en onces; uno de los ejemplos más e iden es de ello
lo enemos en las ases ce ámicas que se han p opues o pa a sis ema iza la secuencia cul u al de la isla de La Palma.
2 Sal o alguna no able excepción, como puede obse a se en R. González e al ., 1986.
3 A oche e alii., 1997; A oche y Ma ín, 1999; A oche y Paz, 1999; A oche e alii., 1999; A oche, Ma ín y Ramí ez, 1999; A oche
y Ramí ez, 2001; A oche, 2002; A oche, 2003.
Pablo ATOCHE PEÑA
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ecien e del Medi e áneo occiden al y el no oes e a icano4, esul a me idianamen e cla o que
el es ablecimien o de se es humanos en unas islas oceánicas que ocupan una posición excén ica
con espec o al ac i o núcleo cul u al medi e áneo no ue el esul ado de una decisión anónima
po pa e de gen es desconocidas, sino que po el con a io o mó pa e de un enómeno más
amplio que espondió a una sucesión de a iables o iginadas en p ocesos de expansión económica
y búsqueda de nue os ecu sos que se ue on ans o mando con el paso del iempo.
Se á p ecisamen e la cues ión empo al, y en conc e o las da aciones absolu as disponibles pa a
los egis os ma e iales p o ohis ó icos cana ios, obje o po igual de c í icas y alabanzas, po donde
comenza emos nues o análisis con el i n de de e mina el papel eal que esa clase de in o mación
puede juga en la de i nición de las di e en es en idades a queológicas insula es, la i jación de la
secuencia de los hechos cul u ales y la explicación de los enómenos cul u ales cana ios.
I. La cues ión c onológica: echas pa a la P o ohis o ia cana ia
Aunque ha anscu ido más de una cen u ia desde que se inició la in es igación cien í i ca de
las cul u as p o ohis ó icas cana ias aún hoy esul a ex emadamen e complicado delimi a las
di e en es en idades a queológicas insula es; algunas de las azones que explican esa ci cuns ancia
hay que busca las sin duda en la linealidad his o icis a y el singula ismo cul u al con que se han
a ado y en muchos casos se siguen a ando las o maciones sociales cana ias, pe o ambién
en la escasez de de allados análisis ecno-mo ológicos que i jen las ecu encias asocia i as de
los a e ac os además de en la ca encia de una o denación c onomé ica basada en la ob ención
de se ies de da aciones de C14 que minimicen los e o es que se de i an del uso de esul ados
singula es no calib ados como si se a a a de echas en años de calenda io.
En Cana ias el mé odo de da ación basado en el C14 ha gene ado adicionalmen e una g an
descon i anza; u o de esa ac i ud son los a iados ejemplos que podemos encon a en las islas a
los que puede aplica se la ase e ación que ealiza a P. James (1993) ace ca de la doble pos u a que
suele gene a en e los a queólogos la ob ención de una da ación adioca bónica: si la echa esul a
la espe ada se inco po a al conjun o de conocimien os, pe o si ocu e lo con a io se la coloca en un
luga poco isible de la publicación o se op a po no menciona la5. Esa pa ece se la línea en la que se
inse an algunas da aciones ob enidas en yacimien os de la isla de La Palma que, al no esponde a lo
espe ado, se han u ilizado pa a cues iona la alidez del mé odo iso ópico en la isla: “Las da aciones
absolu as (...) no pe mi en i ja c onológicamen e los hi os que p esen a la secuencia ce ámica, po
lo que las debemos oma sólo a í ulo o ien a i o” (Ma ín, 1992: 105-106). Algo semejan e pa ece
da se en La Gome a, donde J.F. Na a o (1992: 218) ha asegu ado que “las cons an es dis o siones
a que nos iene acos umb ado el C-14 y las limi aciones del p opio p ocedimien o, nos han inducido
a muchos in es igado es, desde hace algún iempo, a usa lo con cau ela,...”.
4 Las o maciones sociales que se implan an en las islas no e an o igina ias de la ce cana cos a a icana, p ocedían de un á ea
geog á i ca, el Medi e áneo occiden al, que pa a el I milenio a.n.e. p esen a un ni el de desa ollo cul u al que co esponde con el
i nal de la P ehis o ia y el inicio de la His o ia. En consecuencia, el descub imien o y la colonización de Cana ias co ió pa alelo
al desen ol imien o en el denominado Cí culo del Es echo del B once i nal, en una e apa que pa a el su de la Península Ibé ica
se ha cali i cado de pe iodo geomé ico (Bendala, 1986: 531).
5 Además de las desc i as po P. James en las islas nos encon amos con una e ce a ac i ud aún más con usa en la que, sin que
apa en emen e exis an azones pa a ello, las da aciones adioca bonomé icas ob enidas se dan a conoce haciendo únicamen e
e e encia a la cen u ia, ob iando la indispensable in o mación ela i a an o al ca ác e de la mues a analizada, como al con-
ex o del que se ex ajo o al labo a o io que lle ó a cabo la analí ica, sin duda da os undamen ales de ca a a alida ese ipo de
in o mación ( éase p.e. el abajo ace ca de Zonzamas dado a conoce po Dimas Ma ín y o os, 2000: 455-456).
Las Cul u as P o ohis ó icas Cana ias en el con ex o del desa ollo cul u al medi e áneo: p opues a de asi i cación
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Sin ene que llega a la desap obación del mé odo adioca bónico que suponen los casos
desc i os, y admi iendo que las da aciones iso ópicas no es án ajenas a los e o es y las di i cul ades
p opias de un p ocedimien o delicado, somos de la opinión de que ambién debemos admi i
que en muchos casos esos allos cons i uyen un p oblema del que no somos ajenos aquéllos que
hacemos a queología, a la pos e los únicos esponsables de oma las debidas cau elas a la ho a de
selecciona y ecolec a las mues as o gánicas de los yacimien os que abajamos6.
Las di i cul ades desc i as han dado luga a que algunos in es igado es cana ios ol ie an la is a
hacia o os p ocedimien os de da ación, en conc e o al a queomagne ismo, conside ado inicialmen e
una al e na i a a las al e aciones obse adas en el C14; sin emba go, sus apo aciones eales han
esul ado más bien escasas debido a las pe u baciones que se p oducen en la es abilidad de las
es uc u as suscep ibles de análisis o a la imposibilidad de ob ene el núme o su i cien e de mues as
como p ocedimien o de con ol. A ello hay que añadi que los esul ados que ha p opo cionado son
excesi amen e laxos y, en algún caso como el ep esen ado po el yacimien o de La Pied a Zana a,
a pesa de la ampli ud de la se ie (17 mues as) exis en conside ables di i cul ades pa a señala una
c onología, que se o ece con al e na i as an ambiguas que pe mi en si ua un mismo hecho an o
en el siglo V a.n.e. como a comienzos del siglo XI d.n.e. (González e alii., 1995).
En consecuencia, cualquie análisis que se desee lle a a cabo a pa i de las e e encias
c onológicas disponibles se en en a a impo an es limi aciones que, en nues a opinión, ienen su
o igen en un p oblema es uc u al de compleja esolución has a que no se comience a dispone de
un mayo núme o de se ies de echas adioca bónicas ob enidas a pa i del plan eamien o de unas
hipó esis de pa ida que i jen las cues iones que se desean esol e y de unos p ocedimien os de
abajo con olados alejados de las cada ez más ecuen es exca aciones de u gencia.
I.1. La in o mación c onomé ica disponible pa a las en idades a queológicas
cana ias
Una ez i jadas cuáles son las p incipales di i cul ades a que debe emos en en a nos pa a alcanza
el obje i o que se p e ende en es e abajo, podemos pasa a conc e a los aspec os más des acados
que ca ac e izan la in o mación c onomé ica disponible pa a las en idades a queológicas cana ias,
p incipal eje de e e encia sob e el que es uc u a emos nues a p opues a de asi i cación de la
P o ohis o ia cana ia.
La a queología p o ohis ó ica cana ia ha dado a conoce un o al de 165 echas de C14 p oceden es
de 59 yacimien os (cuad os nº 1 y nº 2)7, de las cuales el conjun o más amplio p ocede de Tene i e
(47’3 % sob e el o al), isla en la que se han da ado 38 yacimien os (64’4 % sob e el o al). Se a a
en su g an mayo ía de si ios une a ios, de los que se han analizado mues as p oceden es de es os
esquele izados o momi i cados además de algunas made as que o maban pa e de los chajascos que
6 En el conjun o de yacimien os echados en las islas exis e un caso, el de la Cue a de Las Palomas (Tene i e), donde se han
egis ado dos da aciones que p opo cionan c onologías del V y IV milenios a.n.e., inacep ables al halla se conside ablemen e
sepa adas de la es abilidad que p opo ciona el es o de la se ie de echas apo adas po ese mismo si io y o os de su en o no más
inmedia o con el que aquél es u o elacionado. En es e caso la en aja de con a con una amplia se ie de da aciones ha pe mi ido
de ec a la i egula idad, cons i uyendo al mismo iempo una in e esan e con ibución a la in e p e ación y lími es que del mé odo
del C14 se había e ec uado en Cana ias (A co e alii., 1997).
7 Además se cuen a con da aciones a queomagné icas pa a yacimien os de Tene i e (Cha a í, Zana a y Las Fuen es) y con dos
c onologías ob enidas po e moluminiscencia pa a un yacimien o de La G aciosa (El Descub imien o).

Pablo ATOCHE PEÑA
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si ie on de sopo e a las momias8. F en e a lo an e io , los si ios habi acionales da ados son menos
nume osos si bien cons i uyen el g upo de yacimien os del que p oceden las se ies de echas más
comple as y los da os más i ables ya que las mues as ue on ecogidas en su g an mayo ía du an e
el anscu so de exca aciones ecien es. Se a a po lo gene al de hábi a s en cue as na u ales,
si bien hay algunos encla es de supe i cie o incluso la combinación de hábi a s en cue a y en
supe i cie y nec ópolis en cue a. También se ha da ado un encla e i ual, en conc e o un san ua io
al ai e lib e, el yacimien o de La Pied a Zana a, si bien median e a queomagne ismo.
Los da os c onomé icos egis ados pa a Tene i e, y en conc e o las se ies de da aciones
p opo cionadas po algunos encla es habi acionales (cue as de La A ena, Las Palomas, Don
Gaspa y Los Guanches), pe mi en si ua la ase más an igua de la colonización de la isla y del
a chipiélago en el a anque del I milenio a.n.e. La echa del siglo X a.n.e. (950 AC cal.)9 (Gak-
14.599) de la Cue a de Los Guanches es, si excep uamos las ob enidas po e moluminiscencia en
el yacimien o de El Descub imien o (La G aciosa), la da ación más emo a que podemos elaciona
con el a anque de la colonización del a chipiélago. A esa echa le siguen o as dos del siglo VI
a.n.e., una de la Cue a de la A ena (600 AC cal.) (CSIC-189) y la o a de la p opia Cue a de los
Guanches (575 AC cal.) (Gak-14.600). A pa i de ese ins an e son a ias las da aciones que se
poseen pa a el siglo III a.n.e., ambién pa a asen amien os del no e de Tene i e (Cue a de Las
Es acas 1 y Cue a de Las Palomas) (Be a-127.932; Gak-13.087), y que ya podemos elaciona
con el da o c onológico más al o conocido pa a La Palma, isla en la que se han da ado un o al de
cua o yacimien os (6’78 % sob e el o al), ob eniéndose 18 echas (10’9 % sob e el o al) en e las
cuales se encuen a la egis ada en la Cue a de La Palme a (203 AC cal.) (G N-13.753) que ma ca
po aho a la p ime a p esencia humana en esa isla. Pa a el siglo II a.n.e. se poseen dos echas en
Tene i e (Risco de los Guanches) (GX-15.960 y GX-15.961).
ISLA Nº DE YACIMIENTOS
DATADOS PORCENTAJE
SOBRE EL TOTAL
TENERIFE 38 64’4 %
GRAN CANARIA 11 18’64 %
LA PALMA 4 6’78 %
EL HIERRO 2 3’39 %
LA GOMERA 2 3’39 %
LANZAROTE 1 1’69 %
FUERTEVENTURA 1 1’69 %
Cuad o nº 1: Núme o o al de yacimien os con da aciones adioca bónicas del a chipiélago cana io.
En G an Cana ia, isla que debió posee inicialmen e un po encial a ni el biogeog á i co simila al
de Tene i e de ca a a habe p o agonizado el a anque de la colonización humana del a chipiélago,
las de i ciencias endémicas que iene a as ando la in es igación a queológica en Cana ias se
8 Un g an núme o de mues as se ob u ie on de las colecciones deposi adas en el Museo A queológico de Tene i e en el ma co de
las in es igaciones desa olladas po L. Diego Cuscoy, las inculadas a los es udios de Bioan opología del P oyec o C onos y a
los di e en es p oyec os pues os en ma cha en el seno del Ins i u o Cana io de Bioan opología.
9 Las da aciones C14 que se incluyen en es e abajo se o ecen calib adas median e el p og ama OxCal 3.10 (Uni e si y o
Ox o d. Radioca bon Accele a o Uni ), seleccionando un ni el de con i anza de dos sigmas (en e el 90’7 % y el 95’4 %).
Las Cul u as P o ohis ó icas Cana ias en el con ex o del desa ollo cul u al medi e áneo: p opues a de asi i cación
321
mul iplican si cabe ya que ni siquie a se dispone de secuencias es a ig á i cas lo su i cien emen e
comple as como pa a pe mi i un ace camien o diac ónico al p oceso de es ablecimien o humano
en la isla. A lo an e io hab ía que añadi la escasa con ibución que han supues o las da aciones
iso ópicas ob enidas de ca a al ajus e c onológico de los p ocesos cul u ales. En es e caso el p oblema
no es an o de can idad, ya que se han da ado 11 si ios (18’64 % sob e el o al de yacimien os
da ados) de los que se han ob enido 49 echas (29’7 % sob e el o al del a chipiélago), sino de la
i egula dis ibución espacial y de la pí ica en abilidad cien í i ca de esas da aciones, es o úl imo
debido a su concen ación en un sólo yacimien o, la Cue a Pin ada (34 da aciones que suponen
el 69 % del o al de la isla). Pe o además, en e a lo que se ía deseable, esa concen ación no ha
pe mi ido accede a un amplio espacio c onológico ya que la o alidad de las echas co esponden
a momen os a díos o muy a díos ubicados en e los siglos VI y XVII d.n.e. En consecuencia, la
no able ju en ud de esas da aciones con ibuye escasamen e a acla a el ins an e en el que se inició
la colonización de G an Cana ia.
Las islas de Lanza o e y Fue e en u a no p esen an un núme o ele ado de da aciones (7 y 6
espec i amen e) si bien las que se poseen co esponden a sendas se ies ob enidas en dos yacimien os
(El Bebede o y la Cue a de Villa e de). En ambos casos se a a de se ies bas an e homogéneas
que si úan la más an igua ocupación de Lanza o e en el siglo I a.n.e. (25 AC cal.) (G N-19194) y
de Fue e en u a en el siglo IV d.n.e. (275 DC cal.) (CSIC-556). La lejanía c onológica de unos
es siglos que suponen esas da aciones pa a el inicio del poblamien o en cada una de esas islas
p obablemen e no esponde a la ealidad, si se iene en cuen a la p oximidad geog á i ca de Lanza o e
y Fue e en u a y la g an homogeneidad que p esen an en sus p ocesos cul u ales du an e la e apa
p o ohis ó ica, ci cuns ancias que hacen muy azonable man ene la hipó esis de que ue an obje o
de una colonización simul ánea en echas más o menos coe áneas. A su ez, en la ce cana isla de
La G aciosa el yacimien o de El Descub imien o ha p opo cionado ecien emen e dos da aciones
ob enidas po e moluminiscencia que si úan el inicio de la p esencia humana en o no a los
comienzos del p ime milenio a.n.e. (1096 ± 278 a.n.e. y 950 ± 277 a.n.e.)10; su an igüedad unida
al con ex o a queológico del que p oceden pe mi en con i ma el ánsi o del II al I milenio a.n.e.
como el momen o a pa i del cual debió inicia se el p oceso colonizado del a chipiélago cana io.
ISLA Nº DE DATACIONES PORCENTAJE
SOBRE EL TOTAL
TENERIFE 78 47’3 %
GRAN CANARIA 49 29’7 %
LA PALMA 18 10’9 %
LANZAROTE 7 4’26 %
FUERTEVENTURA 6 3’6 %
EL HIERRO 4 2’44 %
LA GOMERA 3 1’8 %
Cuad o nº 2: Núme o o al de da aciones adioca bónicas disponibles pa a la P o ohis o ia del a chipiélago cana io.
Finalmen e, pa a las islas de El Hie o y La Gome a las e e encias adioca bónicas exis en es
son escasas (4 y 3 espec i amen e) y no co esponden a se ies; p oceden de cua o yacimien os,
10 Ra ael González An ón, comunicación pe sonal.
Pablo ATOCHE PEÑA
322
dos en cada isla, que excep o en un caso (La Laju a, El Hie o cuyo ni el 3 es á da ado en el siglo II
d.n.e.), co esponden a momen os muy a díos si uados en el siglo IX d.n.e. y el siglo XI d.n.e. pa a
la isla de El Hie o, y a los siglos VI, XVI y XVII d.n.e. pa a la isla de La Gome a. La mode nidad
de las dos úl imas da aciones de La Gome a dio luga a que el esponsable de su ob ención se
plan ea a la posibilidad de que las mues as es u ie an con aminadas o que los Conche os de
A guamul de las que p oceden sopo a an una p olongada u ilización, aunque ambién con empló
la posibilidad de que simplemen e no es u ie an con aminadas y ue an co ec as (Na a o, 1992:
217-218). E iden emen e ese ni el de ince idumb e no p opo ciona las mejo es condiciones de
ca a a es ablece conclusiones i ables en elación con el inicio de la colonización de esas islas.
A eno de lo señalado, la in o mación c onomé ica disponible nos pe mi e e ec ua algunas
ap eciaciones. La p ime a se e i e e a que una pa e impo an e de las mues as que han sido
some idas a análisis adioca bonomé icos ue on ex aídas de elemen os que lle aban mucho
iempo deposi ados en di e en es museos, po an o some idos a unas condiciones que han debido
a o ece su con aminación, con oda p obabilidad en el sen ido de su eju enecimien o, lo que sin
duda ela i iza la i abilidad de los esul ados ob enidos pa a ese g upo de mues as. La posibilidad
de que la mayo pa e de las echas se hallen eju enecidas es a ía a su ez a alada po la ele ada
concen ación de c onologías que en ese conjun o de mues as se si úan a pa i del 400 d.n.e.
Una segunda ap eciación se e i e e al hecho de que sólo el 16’96 % de los si ios da ados po
C14 poseen se ies de cua o o más da aciones (cuad o nº 3), siendo mayo i a ios (55’93 %) los
yacimien os que poseen sólo una echa; con es os núme os esul an pa en es las di i cul ades
que se nos plan ean de ca a a conoce la empo alidad o al de la ocupación de esos espacios
a queológicos además de pa a es ablece un mínimo con ol de las al e aciones que pudie an habe
a ec ado a las mues as da adas. Pe o es que si a endemos a la localización y uncionalidad de
los si ios da ados se pone de mani i es o su ubicación mayo i a ia lejos de las cos as, en zonas del
in e io de las islas, p esen ando además un ca ác e uncional que iene poco que e con el ipo
de asen amien o cos e o en el que cab ía una mayo p obabilidad de halla los p ime os egis os
co espondien es a las cabezas de puen e desde las que debió a anca la inicial ap opiación de los
e i o ios insula es.
INTERVALOS Nº DE
YACIMIENTOS % SOBRE EL TOTAL DE
YACIMIENTOS DATADOS
YACIMIENTOS CON 1 FECHA 33 55’93 %
YACIMIENTOS CON 2 FECHAS 13 22’03 %
YACIMIENTOS CON 3 FECHAS 3 5’08 %
YACIMIENTOS CON 4 FECHAS 2 3’39 %
YACIMIENTOS CON 5 FECHAS 2 3’39 %
YACIMIENTOS CON MÁS DE 5 FECHAS 6 10’18 %
Cuad o nº 3: Dis ibución po in e alos del núme o de da aciones adioca bónicas ob enidas po yacimien o.
De odo lo an e io se deduce la g an necesidad que exis e de amplia y di e si i ca la mues a
de da aciones absolu as disponibles, las cuales debe án e alua se calib adas y some idas a índices
de des iación homogenizados, máxime si enemos en cuen a que las da aciones adioca bónicas
con encionales conseguidas po la medición de la can idad de C14 desin eg ada en es os o gánicos
Las Cul u as P o ohis ó icas Cana ias en el con ex o del desa ollo cul u al medi e áneo: p opues a de asi i cación
323
no p opo cionan di ec amen e echas en años de calenda io, e l ejando una isión dis o sionada de
la dis ancia eal en e dos echas.
Has a que podamos con a con esos nue os da os c onológicos debemos hace odo lo posible
pa a en abiliza cien í i camen e los egis os disponibles; en ese sen ido no se nos ocul a que hoy
po hoy esas da aciones cons i uyen los únicos indicado es c onológicos más o menos i ables que
poseemos en Cana ias pa a pode delimi a el enómeno de la colonización de las islas, siendo
las echas más an iguas los mejo es e e en es que pe mi en ap oxima nos al momen o en que se
p odujo el descub imien o y colonización de las islas: el en o no del siglo X a.n.e.
ISLA SITIO ARQUEOLÓGICO CRONOLOGÍA
(siglo)
LA GRACIOSA El Descub imien o XI a.n.e.
TENERIFE Cue a de Los Guanches X a.n.e.
TENERIFE Cue a de Los Guanches
Cue a de La A ena VI a.n.e.
TENERIFE
LA PALMA
Cue a de Las Palomas
Cue a de Las Es acas 1
Cue a de La Palme a III a.n.e.
TENERIFE Risco de los Guanches II a.n.e.
TENERIFE
LANZAROTE
Cue a de La A ena
Cue a de Las Palomas
El Bebede o I a.n.e.
TENERIFE
LANZAROTE
GRAN CANARIA
Cue a de La A ena
Cue a de Las Palomas
El Cho illo
El Bebede o
Los Case ones
I d.n.e.
LANZAROTE
EL HIERRO
GRAN CANARIA
El Bebede o
Cue a de La Laju a
Los Case ones II d.n.e.
TENERIFE
GRAN CANARIA
FUERTEVENTURA
Cue a de La A ena
Cue a de Don Gaspa
Cue a de Los Guanches
Cue a de Las Es acas 1
El Ho migue o
Cue a de Villa e de
III d.n.e.
GRAN CANARIA Cue as del Rey
Lomo G anados IV d.n.e.
LANZAROTE
LA PALMA El Bebede o
Cue a de El Tendal V d.n.e.
LA GOMERA La Fo aleza VI d.n.e.
Cuad o nº 4: Relación de las c onologías más an iguas egis adas pa a la p esencia humana en las di e en es islas del
a chipiélago cana io.
Pablo ATOCHE PEÑA
330
II.1. P ime a e apa: descub imien o, colonización y es ablecimien o (ci ca siglos
X a.n.e. al III d.n.e.)
Es a p ime a e apa aba ca casi un milenio y medio, espacio empo al du an e el cual se
sucede ían el inicio y pos e io desa ollo de la explo ación de los ecu sos del A lán ico a icano,
el descub imien o de los a chipiélagos cana ios19, su colonización y el pos e io es ablecimien o de
los p ime os g upos humanos.
La a iable que explica la pues a en ma cha de es a e apa es la expansión come cial a lán ica
que inician las colonias enicias del ex emo Occiden e y que con pos e io idad con inua á Ca ago
a pa i del siglo VI a.n.e. En esos momen os el mo o del p oceso adica en la in eg ación de las
Islas Cana ias en los ci cui os económicos a lán ico/medi e áneos que se es ablecen a pa i de
en onces, p incipalmen e como p oduc o as de ma e ias p imas, si bien exis i ían o as posibilidades
(A oche y Ramí ez, 2001).
Desde la pe spec i a humana es a e apa supond ía el es ablecimien o de población al menos
en las dos islas cen ales del a chipiélago (Tene i e y G an Cana ia), mien as que algunas o as
sólo se coloniza ían, como se ía el caso de las islas si uadas en los dos ex emos del a chipiélago
(Lanza o e y La Palma), sob e la base de su es a égica posición en los i ine a ios ex e io hacia
las islas e in e io en e las islas. En al menos una de és as úl imas se p odujo la undación de un
es ablecimien o cos e o empo al, como ue el caso de Rubicón en el su de Lanza o e (A oche e
alii., 1999; A oche, 2003).
Es a e apa debió se muy dinámica, e l ejo de lo cual es el hecho de que en ella se puedan
di e encia a ias ases o mic o-secuencias20 insula es sucesi as; en conc e o:
- Fase enicia: descub imien o y colonización inicial (siglos X al VI a.n.e.)
Desde el pasado siglo XX se ha p opues o la p esencia en aguas cana ias de ma inos p oceden es
del Cí culo de Cádiz, a i mándose la exis encia de una na egación a ésica an e io a la enicia
(Ga cía y Bellido, 1942: 177) a la que se debe ía el descub imien o de las islas. Sin desca a
esa posibilidad, los es igios a queológicos y las da aciones disponibles obligan po el momen o
a señala como p o agonis as del descub imien o a na egan es enicios en algún ins an e de la
p ime a mi ad del I milenio a.n.e., siendo el espacio empo al comp endido en el in e alo en e
los siglos X y VI a.n.e. el que cuen a po aho a con mayo es posibilidades de habe is o la
a ibada de los p ime os colonizado es. En consecuencia, se nos plan ea la p obabilidad de que
se haya p oducido un emp ano descub imien o si bien la colonización se ía más a día; as el
descub imien o del a chipiélago cana io és e no pa ece habe se poblado inmedia amen e, quizás
po que no e a ése el obje i o inicialmen e pe seguido po sus descub ido es. Pues bien, es a ase
ecoge en sus comienzos p ecisamen e esos enómenos iniciales ca ac e izados po la acilación
y la insegu idad.
19 Ace ca de la isión geog á i ca que se enía de las Islas Cana ias du an e la An igüedad a día pueden consul a se los abajos de
A. San ana e alii. (2002) y P. A oche (2003).
20 Es as ases o mic o-secuencias inco po an desa ollos cul u ales p opios de algunas o odas las islas del a chipiélago cana io que
pueden o no p esen a co elación con de e minadas ases del desa ollo cul u al medi e áneo, según se hayan o iginado po e-
nómenos ex e nos o a pa i de p ocesos in e nos ma cados po el sínd ome de la insula idad. En esa dualidad de o ígenes adica
la azón de que en unos casos u ilicemos pa a e e i nos a ellas una e minología homologable con la que se emplea pa a asi i ca
el desa ollo his ó ico en el Medi e áneo occiden al y en o os empleemos denominaciones especí i cas pa a el caso cana io.

Las Cul u as P o ohis ó icas Cana ias en el con ex o del desa ollo cul u al medi e áneo: p opues a de asi i cación
331
Desde la pe spec i a c onológica su desa ollo se ía pa alelo o coinciden e con la explo ación,
alo ación y explo ación de la achada a lán ica a icana y sus aguas ealizados po pa e de
me cade es y pescado es enicios (gadi i as, lixi as, e c...) asen ados en el Occiden e medi e áneo.
En consecuencia, las islas a lán icas (Azo es, Cana ias,...) se ían isi adas y analizadas, sus ecu sos
sopesados y quizás pa cialmen e explo ados.
T as el descub imien o las Islas Cana ias se ían some idas a un p oceso de ecuen ación y
e aluación de sus iquezas y posibilidades median e sucesi as isi as o incluso median e la c eación
empo al de colonias o pun os cos e os de ecalada y apoyo a las ac i idades que se pusie an
en ma cha. Esas ecuen aciones se ían con inuación de las que se p oducen desde i nales del II
milenio a.n.e., du an e el B once i nal, y gene a ían en base a los da os disponibles la p esencia de
las p ime as comunidades humanas en el no e de Tene i e en o no al siglo X a.n.e.
El es ablecimien o de i ni i o de g upos humanos debió esponde a un in en o de acele a
el p oceso de explo ación de los ecu sos insula es y de los de la ce cana cos a a icana, en un
momen o que pa ece habe coincidido con p o undos cambios económicos, polí icos y cul u ales
en el Medi e áneo occiden al; de ahí que los p ime os poblado es de las islas debie on es a
in eg ados po gen es a i nes a los descub ido es del a chipiélago.
Du an e es a ase la colonización no pa ece habe a ec ado a odas las islas en igual medida, una
ci cuns ancia que depende ía del mayo o meno in e és que en esos momen os ep esen a an cada
una de és as pa a los esponsables del p oceso colonizado . Todo ello sin que podamos echaza
la posibilidad de que se p odujesen in en os de colonización us ados debido a azones que hoy
desconocemos, pe o que impidie on la supe i encia y el no mal es ablecimien o del g upo humano
que los p o agonizó. En consecuencia, es a p ime a ase ep esen a un emp ano comienzo pa a la
colonización de la isla de Tene i e y, aunque no lo ha a es iguado la a queología, p obablemen e
pa a G an Cana ia, islas que eunían una mayo can idad de ecu sos además de una es a égica
posición cen al a o ecedo a an o del acceso al es o del a chipiélago como a las u as de en ada
y salida de és e, aspec os que en conjun o debie on cap a la a ención de los na egan es enicios
induc o es de la colonización.
- Fase púnica: colonización y es ablecimien o de i ni i os (siglos VI al II a.n.e.)
Cons i uye una ase de in ensos con ac os en e los g upos que p o agonizan la colonización
del a chipiélago y quienes la deciden y diseñan. Du an e es a ase se c ea ían las in aes uc u as
necesa ias pa a la explo ación ag a ia de las islas po medio del es ablecimien o en pun os
es a égicos de Cana ias de asen amien os do ados con los elemen os necesa ios pa a acili a la
cap ación de los ecu sos insula es.
El cie e de los me cados o ien ales a los me ales del occiden e medi e áneo y la consecuen e
eo ien ación económica hacia las p oducciones ag a ias p o undizan los con ac os púnicos con las
poblaciones indígenas de Occiden e inc emen ándose la ac i idad p oduc i a, azón que mo i a ía
la necesidad de con inua e incluso inc emen a el es ablecimien o de nue os g upos de población no
sólo en cen os del Medi e áneo sino ambién del A lán ico y Cana ias median e la ansplan ación
de comunidades de libio enicios. Se ían gen es semi-dependien es, ligados en g ado di e so a
amilias semi as, o ganizados socialmen e y desconocedo es de la na egación, ci cuns ancia es a
úl ima que es esal ada en algún ex o clásico como ga an ía de sumisión, dependencia y sec e o
an e posibles compe ido es. Po an o, con paleobe ebe es punicizados o libio enicios los púnicos
p o agonizan un p oceso de colonización ma cado po unos i nes geoes a égicos y de explo ación
Pablo ATOCHE PEÑA
332
ag a ia. A esos momen os co esponde ía la undación en el su de Lanza o e de la ac o ía de
Rubicón.
Mapa nº 1: Dis ibución en el a chipiélago de las da aciones del I milenio a.n.e. co espondien es a las ases enicia
y púnica. Se incluyen los nesónimos conocidos pa a esa e apa según Plinio el Viejo (siglo I d.n.e.) (San ana e alii.,
2002).
Desde la pe spec i a c onológica es e enómeno debió comenza en o no al siglo VI a.n.e.,
echa en la que coinciden a ios yacimien os del a chipiélago, y que es sólo lige amen e más
ecien e que las da aciones más an iguas apo adas has a aho a po los es ablecimien os enicios
y púnicos de la cos a ma oquí21. Es el iempo de la g an expansión de Ca ago y sus aliados po
Á ica y po el Océano, uen es exclusi as de ecu sos de odo ipo con los que su i los me cados
medi e áneos y que ue on p o egidas celosamen e median e el mi o, el silencio, la pi a e ía y la
i jación de on e as come ciales (Gozalbes, 1988: 773). De hecho, el Pe iplo del Pseudo-Scílax,
una ob a del siglo VI a.n.e. con adiciones de los siglos V y IV a.n.e., nos apo a un da o de cie a
ele ancia pa a la cues ión que analizamos cuando el au o adelan a el con enido gené ico del ela o,
en lo que pudo se su in oducción, a isando al lec o que se a a á de: “... odos los pueblos que
habi an cada uno de los sucesi os países, pue os y íos y odas las dis ancias de la na egación y
las sie e islas habi adas y la o ma como se si úan en e al con inen e”. Es és a una a i mación que
c eemos de in e és a pesa de que no engamos la ce eza de que esas sie e islas habi adas en e al
con inen e sean en su o alidad las Cana ias, al al a la pa e del ex o donde se analiza es a zona
del Océano, aunque la desc ipción que hace del Medi e áneo no ecoge e e encia alguna a esas
islas, po lo que si la ci a ecogida hiciese ealmen e mención de nues o a chipiélago es a íamos
an e una de las p ime as e e encias esc i as sob e Cana ias y sus habi an es, da able en e los
siglos VI y IV a.n.e.
Du an e es a ase el es ablecimien o en Cana ias de con ingen es de población pudo a ec a
a odas las islas o sólo a alguna de ellas, acele a se en unos momen os o alen iza se e incluso
es anca se en o os. El siglo III a.n.e. y, en conc e o, los momen os inmedia amen e pos e io es a
21 En ese caso, si seguimos la esis de F. López Pa do (1990: 61), el inicio de es a ase es a ía muy p óximo al p oceso de c eación
de colonias de libio enicios en la cos a a lán ica a icana desc i o po el Pe iplo de Hannón.
Las Cul u as P o ohis ó icas Cana ias en el con ex o del desa ollo cul u al medi e áneo: p opues a de asi i cación
333
la p ime a de o a de Ca ago en e a Roma, pudie on supone la eac i ación de dicho enómeno
pues sabemos que los Bá quidas p omo ie on la ins alación de población a icana acul u ada como
colonos en la Península Ibé ica y sus e i o ios de con ol económico exclusi o de Occiden e.
A pa i de las islas cen ales (Tene i e y G an Cana ia) la colonización i ía ex endiéndose al
es o del a chipiélago, de mane a que se p oduci ía el es ablecimien o de población en islas has a
en onces despobladas o sólo con algunos pun os colonizados. Ese debió se un enómeno en el que
no debemos desca a que pudie an p oduci se hechos ales como la explo ación a dis ancia de los
ecu sos e es es de algunas islas deshabi adas a pa i de las islas cen ales como paso p e io
al es ablecimien o de i ni i o de población en ellas (¿La Gome a?), p opiciando así la c eación
de colonias empo ales de ca ác e es acional o ien adas al ap o echamien o de de e minados
ecu sos ag o-pas o iles median e la suel a de cab as y o ejas.
- Hia us: i n de la p esencia púnica (siglos II-I a.n.e.)
Es e co e coincidi ía con la caída de Ca ago y el pe iodo de ince idumb e que ese hecho
gene ó en las colonias dependien es de la me ópoli púnica, si uación a la que pond ía p on o i n el
in e és omano po los e i o ios a lán icos del no oes e de Á ica. Ace ca de la si uación en la que
se encuen an las Islas Cana ias en esos momen os poseemos alguna e e encia li e a ia con enida
en el in o me que elabo a Polibio (Plinio, H.N.) as su iaje de inspección a las colonias púnicas,
y en el que se des aca la si uación de abandono en que encon ó algunos asen amien os de las islas,
pa icula men e de G an Cana ia.
La in ensi i cación de la ac uación púnica en Á ica que eíamos en la ase an e io su ió un
enazo b usco du an e la e ce a gue a con Roma y la des ucción de Ca ago en el 146 a.n.e. En
esos momen os se gene a una c isis mili a , polí ica y económica que a ec a a odo el á ea ibe o-
mag ebí bajo con ol semi a, lo que explica que en el ánsi o en e los siglos II y I a.n.e. su jan o
adquie an un mayo peso los einos locales con olados po dinas ías de es i pe púnico-be ebe , los
cuales pa icipa án ac i amen e en la ges ación del nue o o den omano del Medi e áneo al iempo
que omen a án la gene alización de una se ie de asgos de la cul u a púnica, man eniendo, si bien
no sabemos en qué g ado, las p ác icas de explo ación de los ecu sos del ex emo Occiden e.
En el p oceso de colonización del a chipiélago cana io es a ase ep esen a la c isis del modelo púnico
de colonización, de meno in ensidad, y su sus i ución po el modelo omano, mucho más ené gico.
- Fase omana: culminación de la colonización de las islas (siglos I a.n.e. al IIId.n.e.)
T as la caída de Ca ago, hecho que en las islas podemos iden i i ca como una in e upción del
p oceso de colonización, los da os que nos ha suminis ado la a queología indican que a pa i del
siglo I a.n.e. se eanuda la p esencia e ec i a de gen es ajenas a las islas. Un hecho que ambién
e l ejan las no icias que Se o io ecoge de los pescado es gadi anos hacia el 80 a.n.e. (Plu a co, Vi a
Se o ii, VIII), lo que demues a que a pesa de la c isis que es á a ec ando al occiden e medi e áneo
los pescado es gadi anos no han ol idado el i ine a io que conducía a las islas, man eniendo así una
cos umb e que debie on inicia , como señala a Ga cía y Bellido, los a esios. En consecuencia,
na egan es omanizados p oceden es del Cí culo del Es echo ansi a on las aguas cana ias has a
i nales del siglo III o comienzos del IV d.n.e. (A oche e alii, 1995; A oche y Paz, 1999), de al
mane a que con la omanización del no e de Á ica no se in e umpie on los con ac os con Cana ias;
Pablo ATOCHE PEÑA
334
al i n y al cabo no habían desapa ecido las azones que a aje on a quienes decidie on inicia su
colonización. Esa es una ci cuns ancia que no se p oduci á has a el siglo III d.n.e., coincidiendo con
la c isis del Impe io Romano y el abandono po és e de buena pa e de la p o incia Tingi ana, lo que
pone i n a las ac i idades de un amplio núme o de ac o ías de la cos a a lán ica ma oquí (Ponsich
y Ta adell, 1965: 116-117). A pa i de esos momen os, las e e encias esc i as o a queológicas de
con ac os del mundo medi e áneo o a icano con Cana ias has a la llegada de nue os eu opeos a
pa i del siglo XIII, son escasas y poco es udiadas (Ma ínez, 1999).
En consecuencia, es a es una ase que se inicia coincidiendo con el con ol absolu o de Roma en el
Mag eb, bien median e su ges ión di ec a o bien median e la imposición de mona cas dependien es,
como Juba II, esponsable de pone en ma cha un p oceso de in ensi i cación económica en la Mau i-
ania occiden al que se e l eja, en e o os aspec os, median e la eac i ación de las undaciones y los
es ablecimien os indus iales enicio-púnicos del A lán ico a icano, pa a lo que el mona ca mau i a-
no se ald á del po encial écnico, económico y humano de las an iguas colonias semi as (Desjacques
y Koebe lé, 1955; Ponsich y Ta adell, 1967; Ponsich, 1988). Se inicia así un pe iodo de bonanza
económica gene alizada pa a la zona, du an e el cual las Islas Cana ias se con ie en en un compo-
nen e más del uni e so la ino, una p olongación del mundo medi e áneo en el seno del A lán ico.
Es en esos momen os cuando se p oduce el es ablecimien o de i ni i o de población en algunas
islas, como debió se el caso de las dos más o ien ales (Lanza o e y Fue e en u a), de mane a que con
oda p obabilidad en el cambio de E a la o alidad del a chipiélago con enía ya población es able.
La a iable que explica el desa ollo de es a ase es la in ensi i cación económica que se gene a en
el A lán ico cana io-mag ebí a pa i del siglo I a.n.e., un hecho del que ue en g an pa e esponsable
Juba II, quien gobe nó un e i o io agmen a io poblado mayo i a iamen e po be ebe es (libios,
gé ulos, e íopes,...) en e los que menudeaban los en en amien os ibales y donde la o ma de
ida más gene alizada e a el pas o eo nómada. Esa si uación supuso un eno pa a la ins au ación
del modelo socio-económico omano y pa a los deseos de expansión de Augus o, aunque con la
ayuda de las legiones omanas el mona ca mau i ano impuso su au o idad y lle ó a cabo sucesi as
ampliaciones de los lími es iniciales del eino a cos a de las ibus be ebe es.
Mapa nº 2: Dis ibución en el a chipiélago de las da aciones de la p ime a mi ad del I milenio d.n.e. co espondien es
a la ase omana. Se incluyen los nesónimos conocidos pa a esa e apa según Plinio el Viejo (siglo I d.n.e.) (San ana
e alii., 2002 ) y A nobio (siglo IV d.n.e.) (Ma ínez, 1996).
Las Cul u as P o ohis ó icas Cana ias en el con ex o del desa ollo cul u al medi e áneo: p opues a de asi i cación
335
II.2. Segunda e apa: abandono (ci ca siglos III-IV d.n.e.)
A di e encia de la an e io , es a es una e apa que aba ca un co o espacio de iempo y en la que
la a iable que explica su desa ollo se ía el i nal de la dependencia económica ex e na. En esos
momen os el mo o del cambio lo cons i uye la c isis polí ico-económica que a ec a al Impe io
Romano en el siglo III, un enómeno ex e no a las islas que se ía el esponsable de su aislamien o
y de la consecuen e c isis de unas o maciones sociales has a en onces olcadas al ex e io . Se
inicia así uno de los p ocesos cul u ales más in e esan es de la P o ohis o ia cana ia al gene a en
las islas el desa ollo de endemismos cul u ales que pe mi en explica muchas de las di e encias
que son obse ables en las cul u as insula es del I milenio d.n.e. Du an e es a e apa ya se hallaban
pobladas la o alidad de las islas.
El i nal de la ase omana se p oduce cuando el Impe io Romano su e un p oceso de c isis
gene alizada (Ponsich y Ta adell, 1965: 116-117), que se aduce en el abandono de buena pa e
del Mag eb y la desapa ición de los p incipales es ablecimien os económicos de la cos a a lán ica.
La si uación alejada de las Islas Cana ias, en el ex emo de los in e eses omanos en esa pa e
del A lán ico, se ía la causa p incipal que hizo que el a chipiélago no queda a al ma gen de la
dinámica gene al de c isis impe an e, alejándose paula inamen e de los i ine a ios y ci cui os
come ciales has a sumi se en el ol ido colec i o22. Po an o, a pa i de la c isis polí ico-económica
del siglo III se educe el in e és omano po la cos a a lán ica a icana y po sus p oducciones,
in e umpiéndose la p esencia económica omana en las islas y con ella los egis os a queológicos
ace ca de la p esencia de gen es ajenas al a chipiélago has a ap oximadamen e el siglo XI d.n.e.,
ins an e en que las islas eapa ecen en la his o iog a ía á abe (Ve ne , 1971: 407). Da así comienzo
el aislamien o del a chipiélago.
De la si uación de abandono que se es ablece a pa i de esos momen os, pe o sob e odo de
la espe anza del es ablecimien o de los con ac os, se ían e l ejo algunas no icias e e idas a las
poblaciones paleocana ias y ecogidas po las uen es e nohis ó icas (To iani, [1590] 1978: 75 y
204; Espinosa, [1594] 1967: 58-59; Ab eu Galindo, [1602] 1977: 68, 92-93), las cuales mencionan
mi os y adiciones p esen es en e los cana ios de las islas de El Hie o, Fue e en u a, La Gome a
y Tene i e en el momen o de la conquis a no mando-cas ellana, quienes aún po en onces con i aban
en la u u a llegada desde el Es e de sus seño es a bo do de neg as na es.
II.3. Te ce a e apa: aislamien o (ci ca siglos IV al XIII d.n.e.)
El abandono e mina po da luga a una nue a e apa, la e ce a, que se ex iende po un amplio
espacio de iempo, casi un milenio, du an e el cual se p oduci ía el desa ollo de las denominadas
cul u as insula es cana ias. Es a es la e apa pa a la que se posee un mayo núme o de da aciones
c onomé icas y a la que pe enece la g an mayo ía de los yacimien os es udiados. La a iable que
explica es a e apa se ía la apa ición de p ocesos económicos y sociales au á quicos que de e minan
como mo o del cambio cul u al la necesa ia eadap ación y di e si i cación de las o maciones
sociales de las islas a las nue as ci cuns ancias ocasionadas po el aislamien o ex e io .
22 A es e momen o R. González An ón e alii. (1998) lo denomina on “pe iodo de ánsi o hacia la au a quía”. Cu iosamen e el
a anque de es a e apa coincide con un hecho de e minan e de ca a a la de i ni i a denominación que se le da á a pa i de en onces
al a chipiélago, ya que hacia el 305 d.n.e. el au o a icano A nobio ecoge po p ime a ez, en su ob a Adue sus na iones (VI,
5), el nomb e ac ual del a chipiélago, al que se e i e e como Cana ias insulas (Ma ínez, 1996: 55 y ss.).

Pablo ATOCHE PEÑA
336
Las Islas Cana ias han dejado de es a in eg adas en los ci cui os económicos a lán ico/
medi e áneos y comienzan una andadu a de casi un milenio ensimismadas en su p opia insula idad.
El aislamien o, el “ol ido”23 en suma en el que pa ecen en a a pa i de en onces las islas, no i naliza
has a que se p oduce su econocimien o po na egan es musulmanes (ci ca siglo XI) y su de i ni i o
edescub imien o en el siglo XIV po ma inos bajomedie ales. Has a en onces la au onomía con
espec o al ex e io con que se desen ol ie on las o maciones sociales insula es pa ece se el pun o
de pa ida de las especi i cidades cul u ales que hoy podemos obse a a a és de muchos de los
egis os a queológicos conocidos en las islas. Du an e los casi mil años que pe du ó ese pe iodo de
aislamien o, las cul u as insula es u ie on iempo de adqui i un amplio conjun o de ca ac e ís icas
p opias, de e minadas po las es icciones que imponía el espacio en el que se desa olla on, y que
ue on desc i as en su momen o epigonal po los c onis as de la conquis a no mando-cas ellana
y las uen es e nohis ó icas pos e io es. Fue una ase de au én ico aislamien o, un pe íodo oscu o
como lo de i nimos en su momen o desde una pe spec i a ex ainsula (A oche y Ramí ez, 2001),
pe o que cons i uye el momen o más conocido de las cul u as insula es cana ias.
Los con ac os de las islas con el ex e io debie on espacia se cada ez más, has a con e i se en
un enómeno ocasional y muy espo ádico, cuando no ya inexis en e. Some idos al yugo de e minan e
de una insula idad oceánica, en la pe i e ia de las g andes cul u as y a medio camino de la nada,
los habi an es del a chipiélago se ie on inme sos en un e dade o Neolí ico o zado, es ic amen e
ecnológico, en el que se eu ilizó lo p eexis en e de mane a que en las islas pe i ie on, si bien
ans o mados po el p isma de la adap ación, oda una se ie de asgos cul u ales libio enicios que en e
los pueblos del Mag eb los a a a es his ó icos ue on diluyendo has a hace los casi desapa ece .
En es a e apa hemos di e enciado una sola ase:
- Fase cana ia. Cons i ución y desa ollo de las cul u as insula es cana ias
(ci ca siglo III al siglo XIII d.n.e.)
La desconexión con los cen os que die on o igen al descub imien o y pos e io colonización
obliga ía a las poblaciones insula es a desa olla se en un ela i o aislamien o, gene ándose unos
sis emas cul u ales ca ac e izados po halla se inme sos en un es adio ecnológico que hemos
denominado Neolí ico o zado (A oche e al ., 1999). Es así como las poblaciones que queda on
en las islas inicia on un p oceso enden e a ga an iza :
1º) La ep oducción del g upo.
2º) La subsis encia, median e el apun alamien o de la epe ición del ciclo ag ícola-ganade o,
lle ando a cabo el almacenamien o de semillas, en p e isión de malos años y, en conse-
cuencia, de e apas ca enciales.
3º) La ees uc u ación de la o ganización in e na, has a en onces media izada po la depen-
dencia ex e na, a endiendo a nue os condicionan es socio-económicos.
En e los aspec os cul u ales que po en onces debie on eo ien a se se hallaba sin duda el
subsis ema económico; de esa mane a, du an e la P o ohis o ia de las islas es posible obse a
23 En elación con ese hecho F . Juan de Ab eu Galindo (1977 [1602]: 92-93) nos ansmi ió la leyenda he eña del adi ino Yone y
de la p o ecía de e o no del dios E ao anzan po el ma en unas casas blancas, la cual se asemeja con la que And és Be náldez
e i e e pa a G an Cana ia. En ambos casos la población paleocana ia es un suje o pasi o, a la espe a de que la di inidad eg ese
po ma y la libe e de su aislamien o.
Las Cul u as P o ohis ó icas Cana ias en el con ex o del desa ollo cul u al medi e áneo: p opues a de asi i cación
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al menos dos modelos de subsis encia: uno inicial, ca ac e izado po su dependencia ex e na e
in e cambio desigual, el cual debió pe du a en mayo o meno medida desde el es ablecimien o
humano en la p ime a mi ad del I milenio a.n.e. has a el siglo III d.n.e., y o o pos e io , au á quico,
basado en una economía ag a ia de amplio espec o, el cual alcanza á el siglo XV d.n.e.
El p ime modelo de subsis encia es á en el o igen de la p opia colonización de las islas,
ep oduciéndose mien as se die on las azones que la alen a on. El segundo modelo se desa olló
a pa i del ins an e en que se inicia el aislamien o de las poblaciones insula es con espec o al
ex e io , un aislamien o que a o eció el desa ollo singula de las poblaciones paleocana ias,
e o zando así las especi i cidades que imponía de po sí la insula idad. Es en onces cuando la
obligada adap ación a los ecosis emas insula es p opicia á la ac i ación de soluciones ecnológicas
ex emas, ales como la alla de ocas olcánicas, y pond á en ma cha o mas de subsis encia en
las que la ap opiación del e i o io insula se basó en la ganade ía ex ensi a (cab as y o ejas),
complemen ada po la ag icul u a y ac i idades pesque as y de ecolección de elemen os ma inos
y e es es. A pa i de en onces se hacen más acusadas las di e encias cul u ales en e islas
o incluso en e di e en es á eas de algunas de ellas debido al dis in o g ado de implan ación
y desa ollo que u o un simila modelo económico, e o zándose así las especi i cidades que
imponía de po sí la insula idad24. En é minos biológicos pasa on a con e i se en cul u as
endémicas (A oche y Ramí ez, 2001)25.
Po an o, la desconexión con el ex e io unido a las limi adas posibilidades del medio insula
modelan algunas de las ca ac e ís icas que de i nen a las sociedades insula es en su e apa e minal
al impedi el no mal desa ollo de ecnologías bien conocidas en el ámbi o de o igen no ea icano
de los p ime os colonos, como la me alu gia26.
Du an e la e apa de aislamien o las dis in as comunidades insula es e oluciona on de mane a
pa icula en azón de sus p opias expe iencias y expec a i as, desa ollando di e en es es a egias
que es posible obse a a a és de los egis os a queológicos. Así se explica po qué exis en
dispa idades en los componen es animal y ege al de las die as de las comunidades del no e y su
de Tene i e, o que en G an Cana ia se conside e a la ac i idad ag ícola la p incipal es a egia de
subsis encia, con impo an es exceden es almacenados en silos colec i os.
En de i ni i a, du an e los casi mil años de desa ollo de es a ase, las di e en es cul u as
insula es adqui ie on sus ca ac e ís icas de i ni i as, aquellas de las que hoy poseemos una
24 Las es a egias de subsis encia a ia on de una isla a o a e, incluso, en e di e en es á eas de una misma isla. Así, po ejemplo, la
idea adicional man enida sob e el ca ác e eminen emen e pas o il de la población paleocana ia debe ma iza se po que, si bien
pa ece cons i ui una es a egia de subsis encia p io i a ia en la mayo ía de las islas, aún desconocemos su exac o desa ollo en
cada una de ellas. En ese sen ido puede se sin omá ico el hecho de que has a no hace mucho iempo se nega a el conocimien o
de la ag icul u a en La Palma, demos ando la a queología ecien emen e odo lo con a io.
25 Mien as que en el mundo animal el e ue zo o la eno ación de especies se p oduce de mane a di e en e según se a e de islas
oceánicas o de islas p óximas al con inen e, lo que explica la mayo o meno p esencia de endemismos, pa a que una sociedad
humana que colonice una isla ans o me en endémica su cul u a el p oceso no debe á es a di i cul ado po la llegada de nue os
g upos humanos con el mismo o di e en e bagaje cul u al al p eexis en e, es a úl ima una ci cuns ancia que sólo se da cuando en
un p oceso de a ibadas és as se p oducen muy dis an es en el iempo.
26 La azón de que adicionalmen e se haya a i mado que las poblaciones paleocana ias se empa en aban con las del Neolí ico no -
ea icano y no con las de momen os pos e io es, es iba exclusi amen e en la inexis encia en los con ex os cana ios de a e ac os
me álicos. Es bien conocido que en las o maciones olcánicas que cons i uyen las Islas Cana ias no exis en concen aciones de
me ales capaces de pe mi i el desa ollo de labo es me alú gicas; po an o, és as no hab ían sido posibles, al menos aliéndose
de los ecu sos que el a chipiélago o ece. Sin emba go, la me alu gia y la u ilización de obje os me álicos no ue on algo des-
conocido pa a esas poblaciones en los momen os pa a los que hemos p opues o el inicio de la colonización de las islas o incluso
pa a e apas más a días como se ha a es iguado a queológicamen e en con ex os de Tene i e o Lanza o e (A oche e alii, 1995).
Pablo ATOCHE PEÑA
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mayo can idad de in o mación al llega nos an o a a és de las uen es e nohis ó icas como de
la mayo pa e de las in e enciones a queológicas e ec uadas en el úl imo siglo.
II.4. Cua a e apa: acul u ación (siglos XIV y XV)
Es a e apa se inicia en el siglo XIII, cuando el a chipiélago cana io uel e a se ecuen ado po na-
egan es eu opeos que dan luga a lo que se ha denominado el edescub imien o (Se a, 1961; Mo ales
Pad ón, 1971), gene ando un enómeno que p epa a á la conquis a no mando-cas ellana a lo la go del
siglo XV, esponsable de la d amá ica in e upción del desa ollo de las cul u as insula es cana ias.
La ciencia medie al conse ó de las islas un conocimien o ago, me amen e eó ico y limi ado
a las e e encias pa ís icas, los da os sin é icos de Plinio el Viejo o los del geóg a o Claudio
P olomeo. Es a si uación se man u o has a que un nue o enómeno de expansión de los eu opeos
occiden ales po el Océano con i ió en ealidad angible y asumible lo que po en onces sólo e a
una e e encia e udi a. Quizás los musulmanes de ambas o illas del Es echo, he ede os eales de
los conocimien os y las p ác icas de la An igüedad clásica, ue on los p ime os edescub ido es del
a chipiélago algunos siglos an es; o quizás no necesi a on edescub i lo que pa a ellos nunca ue
un mi o, pe o esa es ya una cues ión que escapa al obje o de es e abajo.
III. Conside aciones i nales
La iden i i cación de cul u as a queológicas y la o malización de secuencias c onológico-
cul u ales cons i uye un p oceso de e oalimen ación a caballo en e la ase de p oducción de la
in o mación, su o denación in e p e a i a y la o mulación de hipó esis gene ales.
Las pe iodizaciones a queológicas o denan mani es aciones a queológicas diac ónicas de
acue do a de e minados c i e ios, de al modo que pe iodización y cambio cons i uyen concep os
que an es echamen e unidos al con o ma se ambos en base a la a iable iempo. El cambio se
cons i uye en el obje i o eó ico de la explicación y la pe iodización en la es a egia me odológica
que pe mi e ap oxima se y aco a dicho cambio po medio de unidades es á icas con ca ac e es
especí i cos que se suceden en el iempo (Cas o e alii, 1996, 4).
En consecuencia, la pe iodización del p oceso cul u al acaecido du an e la P o ohis o ia cana ia
cons i uye una necesidad que se en onca en las p opias bases sob e las que se ha cons uido
nues a disciplina: el deseo de o dena los acon ecimien os en el iempo.
En el caso que analizamos, pa a lle a a cabo esa o denación hemos seleccionado sólo aquellos
da os c onológicos i dedignos, los que pe mi en conoce el/los momen o/s en que ocu ie on los
hechos que se in en an explica . Son en su mayo pa e da os ecogidos a lo la go de la úl ima década,
du an e la cual se han p oducido en la in es igación de la P o ohis o ia cana ia no ables p og esos
en el ámbi o c onológico po mo de la gene alizada y sis emá ica aplicación de mode nos y más
p ecisos mé odos iso ópicos, has a el pun o de que la da ación adioca bónica se ha con e ido
pa a muchos in es igado es cana ios en una e i caz he amien a sob e la que asen a sólidamen e
la empo alidad del egis o a queológico. Pe o además, hemos enido muy en cuen a el ac o
insula idad, sob e el que necesa iamen e debemos asen a cualquie análisis que se p e enda lle a
a cabo en el a chipiélago cana io; su pa icipación esul a imp escindible pa a pode llega a
en ende lo que signi i ca on los momen os iniciales de la ida de los p ime os cana ios y e alua
los mecanismos y los e ec os ans o mado es que a ec a on a su cul u a. Tan impo an e como lo
Las Cul u as P o ohis ó icas Cana ias en el con ex o del desa ollo cul u al medi e áneo: p opues a de asi i cación
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an e io esul a no pe de de is a el hecho de que las islas ue on du an e mucho iempo espacios
abie os a los in l ujos cul u ales más dinámicos del Medi e áneo occiden al, una ci cuns ancia que
necesa iamen e debemos ene en cuen a a la ho a de explica los p ocesos cul u ales cana ios.
Po o o lado, y en e a lo an e io , la ela i a p oximidad al con inen e a icano no cons i uye
un da o ele an e desde la pe spec i a cul u al ya que en él son inexis en es los asen amien os que
pudie an ac ua de un modo pa alelizable a lo que ue la cos a le an ina peninsula con espec o
a Balea es, o G ecia con espec o a las Islas Cícladas. Desde luego, el p oceso cul u al hab ía
sido muy di e en e si las Islas Cana ias en luga de halla se en e a uno de los desie os más
g andes de la ie a se halla an si uadas en el Gol o de Gabés o en el Gol o de Cádiz. No obs an e,
Cana ias sí se inculó al ce cano con inen e al menos du an e la ase omana, lo que hizo que
en esos momen os los enómenos cul u ales se encon a an in ensamen e elacionados con el
modelo medi e áneo, si bien con pos e io idad el aislamien o y la de i a cul u al gene a on un
esul ado e olu i o di e gen e. La cues ión en onces hay que plan ea la desde o os ángulos que
además del di usionismo cul u al ambién obse en el enómeno de colapso que supuso el que los
g upos humanos insula es queda an a apados y sin posibilidad de salida, ca en es de in e cambios
in e insula es l uidos, o iginándose cul u as in e io izadas, au én icos endemismos cul u ales.
Todo lo an e io ha conducido a que nues a p opues a de asi i cación con emple un modelo
egional de análisis pa a la P o ohis o ia Cana ia y se aleje de las en idades a queológicas al uso
ya que de no hace lo así, y eniendo en cuen a la es echa elación que exis e en e la pe iodización
de dichas en idades y los esquemas in e p e a i os que les dan sen ido, hubié amos debido acep a
los esquemas eó ico-me odológicos que las han impulsado, excesi amen e apegados a la isión
adicional decimonónica de la dinámica his ó ica. En consecuencia, y pa iendo de los da os
c onológicos disponibles, que aún siguen siendo la p ime a o ma de o denación de la in o mación
ob enida, hemos di idido el p oceso de colonización del a chipiélago cana io en cua o e apas
du an e las cuales se desa ollan seis ases cul u ales o mic o-secuencias insula es. Con el inicio
de la p ime a e apa comienza el i e e sible de e io o medioambien al de las islas; al i nal de esa
e apa el cambio cul u al no pa ece habe a ec ado p o undamen e al ámbi o de lo ecnológico pe o
sí a la inicial es a egia de ap opiación de los e i o ios insula es.
A pa i de la segunda e apa se inicia ía la eme gencia de nue as elaciones sociales; si en la p ime a
no pa ece que se haya desa ollado algo más complejo que un sis ema incipien e de je a u as, en la
segunda és as pa ecen habe se consolidado elegando las es uc u as pa en ales. Esas nue as elaciones
o igina án en alguna isla, como G an Cana ia, unas es uc u as socio-económicas y polí icas aún más
complejas, con una o ganización económica de pe i l in ensi o y mayo especialización, que ma can
una e apa de in ensi i cación y consolidación. El p oceso no ue homogéneo pa a odo el a chipiélago
ya que en islas como G an Cana ia se p oduce una cla a endencia a la concen ación de las unidades
polí ico-económicas de explo ación en dos cen os de pode , los guana ema os de Gálda y Telde, en
o as islas las condiciones medioambien ales no pe mi ie on g andes cambios, debiéndose es ablece
unas es a egias de subsis encia basadas en el desa ollo de la ganade ía ex ensi a (Fue e en u a).
En sín esis, podemos señala que a lo la go de los ap oximadamen e dos milenios y medio que
u ie on de igencia las cul u as p o ohis ó icas cana ias se die on di e en es ac o es, an o de
o igen exógeno como endógeno, cuya in e ención ca ac e izó la colonización del a chipiélago
cana io como un enómeno asimilable al que se había p oducido en o os ámbi os insula es del
Medi e áneo occiden al al menos desde el B once medio-B once i nal, si bien con el desa ollo
de de e minados aspec os que lo con i ie on en un p oceso que adqui ió su p opia idiosinc asia a
pa i del siglo IV d.n.e., po el cese de con ac os l uidos con ie a i me.