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Sevilla centro de la Carrera de Indias y de la náutica española en el siglo XVI

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Sevilla centro de la Carrera de Indias y de la náutica española en el siglo XVI

Author: Pérez-Mallaína Bueno, Pablo Emilio
Year: 1983
Source: https://idus.us.es/bitstreams/504a53a5-befb-489f-a59a-4e7f935a11c2/download
SEVILLA CENTRO
DE LA
CARRERA
DE
INDIAS Y DE LA
NAUTICA
ESPAÑOLA
EN EL
SIGLO XVI
po
PABLO EMILIO PÉREZ
- MALLAÍNA
BUENO
Uno
de
los enómenos más apasionan es
de la
e apa
his ó-
ica
que
se ha
enido denominando Edad Mode na,
es sin
duda
la
expansión
de
los
pueblos
eu opeos sob e
el
con inen e ame
- icano. Pe o
es e p oceso implicaba un paso p e io:
la
conquis a
del
océano A lán ico. Había que consegui ans o ma
en
ía
de
acceso,
lo
que has a en onces ue una ba e a in anqueable.
P e-
cisamen e, la g an
apo ación
de
España
al
eng andecimien o
de
la
ci ilización
de la Eu opa Occiden al, es
habe endido un
puen e mó il en e
el Viejo y el Nue o
Mundo. Dicho puen e
enía su pun o
de
pa ida
en
Andalucía,
y
más conc e amen e
du-
an e el
siglo XVI,
en Se illa. En
es e sen ido con iene des aca ,
que
el
mé i o
p incipal de la
emp esa
no
es u o an o
en
habe
llegado po p ime a ez
al
con inen e ame icano, p imacía que
ha
sido sumamen e discu ida, sino
en pode
man ene
unas
co-
municaciones
pe iódicas
y
segu as. Es o si cons i uyó un éxi o
e iden e
e
indiscu ible.
Sos ene los con ac os en e ambos mundos supuso un
co-
losal es ue zo
y
su ealización
es
cla a mues a
de la
eno me
i a-
lidad de
una sociedad. Dicho es ue zo iene a ios aspec os:
de-
mog á ico,
económico, adminis a i o, pe o
no
debe ol ida se
la
e ien e cien í ica
y
écnica.
El
paso
del
océano, equisi o p e io
pa a cualquie a en u a ame icana, e a,
p imo dialmen e, un
p o-
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
308

PABLO EMILIO PÉREZ
- MALLAINA
BUENO
blema de
ciencia
y de
écnica. P ecisamen e po ello,
Se illa, ciu-
dad es ablecida po
la Co ona
como cabece a
de la
Ca e a
de
las Indias,
se
a
a
con e i
en
un
polo de
a acción pa a los
cul-
i ado es de la
náu ica
y en
un cen o
de
i adiación
de
los
cono-
cimien os
de
es a ma e ia.
Los
más impo an es a ados
de náu i-
ca publicados
en el
mundo du an e
el
siglo XVI, u ie on
en
es a
ciudad
sus
ediciones p íncipes
y
allí su gió una
de
las más
impo -
an es
escuelas
ca og á icas del
momen o.
En Se illa se
die on
ci a los mejo es na egan es
de la
época
y
pudie on in e cambia
sus
expe iencias, mien as que allí uncionó,
al
ampa o
de la Casa
de la
Con a ación, un e dade o cen o
de
o mación
de
pilo os.
La
in ención
del
p esen e abajo consis e
en
alo a b e emen e
la
impo ancia
de
los es ue zos náu icos desa ollados
en Se-
illa
du an e
el
siglo XVI
y
su apo ación
al pano ama de la
cien
-cia y de la
écnica española
y
eu opea.
En el
Renacimien o ya habían quedado ijados los
concep-
os
de
«ciencia»
y
« écnica». Ciencia se ía aquella disciplina que
no solo
conocía los hechos, sino que buscaba emon a se
a
las
cau-
sas que los p oducían, mien as que
la
écnica se ía
la
aplicación
de
los sabe es adqui idos po las ciencias.
Es
e iden e que una
de
las o mas
de
analiza
el
descub imien o
y la
conquis a
de
Amé ica,
es
conside a lo como una eno me a en u a ecnológica,
en la
cual
sale
encedo aquel país que mejo sabe aplica
en la
p ác ica los conocimien os cien í icos
del
Renacimien o. Muchas
ue on las écnicas
y
las amas
de
las ciencias que España necesi ó
domina pa a hace posible
la
anexión polí ica
y cul u al del con-
inen e
ame icano: ci emos po ejemplo los úl imos p og esos
de
las ác icas mili a es, pasando po los a ances me alú gicos, has a
llega , incluso,
al g an
desa ollo
de la
escuela española
de de e-
cho in e nacional que si ió como un elemen o más pa a
jus i i-
ca
la
p esencia hispana
en el Nue o
Mundo.
Pe o
si odas es as
disciplinas ue on impo an es,
hay dos
que apa ecen, si
no con
una
mayo anscendencia que las demás,
sí con
un ca ác e
de
p imacía
empo al. Me
e ie o e iden emen e,
a la
náu ica
y la
ca og a ía.
Lo
p ime o
e a
pode llega
a
Amé ica
y
después e-
p esen a g á icamen e los hallazgos geog á icos que
se
iban
p o-
duciendo,
pa a acili a los iajes pos e io es.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
Ii
JORNADAS
DE ANDALUC A Y
AMÉRICA

309
SEVILLA
Y EL
«ARTE
DE
NAVEGAR»
Si
du an e
la
an igüedad
y g an
pa e
de la
Edad
Media la
na egación había sido undamen almen e cos e a,
y
a a ez los
ma inos
se
a en u aban
a
pe de
de is a el li o al,
en el
siglo XV,
los
homb es de ma
ue on p og esi amen e siendo capaces
de
«engol a se»,
es deci
de
na ega
sin is a de
ie a. Es o
se
io
p opiciado po una se ie
de
a ances écnicos que
se
ue on
dan-
do len amen e
a lo la go de la Baja
Edad
Media y
que
undamen-
almen e podemos conc e a
en
es:
el
uso
de la
b újula,
el de
las ca as
de
ma ea ,
y
inalmen e
la
obse ación as onómica
pa a de e mina
la
posición. Así pues, es os p og esos
no se p odu-
je on
du an e
el
siglo XVI, pe o en onces,
con la
na egación ea
-lizada
po los españoles po
el
A lán ico, se
hicie on más
necesa-
ios
que nunca, pues incluso los iajes po ugueses
de descub i-
mien o se
desa olla on ambién siguiendo los li o ales con i-
nen ales.
El
o igen
de la
b újula
es
incie o.
En Eu opa
pa ece que
se
usó po p ime a ez
en el
Medi e áneo, posiblemen e aída po
los á abes desde
O ien e.
Desde
el
siglo XV, las b újulas oman
un aspec o muy pa ecido
al ac ual y
consis en e
en
una aguja
iman-
ada colocada sob e una caja
de
made a, que poseía una osa
de
los
ien os
en
su
in e io y
un sis ema
de
sopo es pa a compensa
el
balanceo
de la
emba cación.
En
un buque
de la e a de
los
des-
cub imien os
exis ían a ias b újulas,
y de
ellas,
la
más p ecisa
se
colocaba
en la
bi áco a, una especie
de
a ma io si uado
a la
is a del
imonel, donde ambién
se
gua daban los elojes
de
a ena, o
«ampolle as
»,
que se ían pa a ma ca
el
iempo
de la
ida
a
bo do
y
señala los cambios
de
gua dia.
El
conjun o
se
iluminaba du an e
la
noche
a base de
candiles
de
acei e
y cons-
i uía el
cen o
del
sis ema
de
na egación
del
ba co.
La
bi áco a
siguió siendo du an e siglos un elemen o
i al de
las
emba cacio-
nes,
a la
que ue p eciso añadi
sus
ca ac e ís icas es e as ojas
y
e des pa a compensa las des iaciones que los cascos
de
hie o
llega on a
p oduci . P ecisamen e, uno
de
los hechos que más so
-p endió a
los ma inos españoles ue o a des iación
de la
aguja
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
310

PABLO EMILIO PÉREZ
- MALLAINA
BUENO
debida,
en
es e caso,
a la no
coincidencia
exac a
en e los polos
magné ico
y
geog á ico. Ese enómeno denominado ac ualmen e
declinación magné ica, ya ue ap eciado po Colón
en
su
p ime
iaje, cuando
al
comp oba
la
di ección ma cada po
la
b újula,
con el
no e hallado
a
a és
de la
obse ación
de la
es ella
Po-
la ,
encon ó que
la
aguja
«no des eaba o no es eaba». En
e ec o,
hoy
se
sabe pe ec amen e que
la
declinación
p oduce
una
des ia-
ción de
unos pocos g ados hacia
el
no oes e
o
no es e, a iación
que depende_
en
ampli ud
y
di ección
del
luga
en
cues ión,
apa-
eciendo
e lejada
en
las mode nas ca as náu icas.
Los
ma inos
españoles ue on los p ime os
en
de ini
el
enómeno,
y en
medi
su magni ud
y
signo pa a una
g an
can idad
de
luga es.
En
es e
sen ido,
la
ob a
de
Ma ín Co és, que end emos opo unidad
de
comen a ,
se
adelan ó
a
su iempo de iniendo
el
concep o
de
polo
magné ico.
Pe o
si
la
b újula daba
el
umbo,
no
p opo cionaba
la si-
uación. La
es ima ealizada
a base de la
di ección ma cada po
la
aguja
y de la
elocidad seguida po
el
na ío,
no
p opo cionaba
in o maciones p ecisas.
Hoy en
día, los mode nos apa a os
me-
dido es de la
elocidad
del
buque,
o
«co ede as»,
y
los sis emas
pa a localiza
el
no e e dade o que
no se
en in
l
uido po los
p oblemas
del
magne ismo e es e,
es
deci , las
«gi oscópicas»,
dan
a la
es ima una segu idad ap eciable, pe o du an e
el
siglo
XVI, pa a de e mina
la
elocidad
de
las emba caciones
se
seguía
acudiendo
a
p ocedimien os o almen e
empí icos, ales
como
la
apa en e ue za
del
ien o,
el
aspec o
de ma , e c. En
suma,
la
expe iencia
del
ma ino
e a la
que calculaba ap oximadamen e
las leguas eco idas. Es os cálculos lle aban
a
e o es muy
no-
ables y
más, cuando los ma inos españoles
no
ue on muy
a icionados a
usa
la
«co ede a
de
ba quilla
»,
quizá
la
más
p ecisa
de
su iempo
y
consis en e
en
un lo ado echado po
la
popa,
al
cual
se
a aba un cabo que
se
iba sol ando
a
medida que
el
anda
de la
emba cación
lo
iba pidiendo,
y en el
que
se
seña
-laban
las dis ancias median e nudos.
Como es
bien sabido, es e
hecho
dió
luga
a la
denominación
del
«nudo», como unidad
de
elocidad pa a los
homb es de la ma .
Pa a esol e el
p oblema
de
halla
la
si uación
sin e e en-
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

311
cias e es es, hubo que ecu i
a
las e e encias
celes es.
1
Des-
de
el
iempo
de
los g andes na egan es enicios
se
conocía que
de e minadas es ellas
de la
Osa Meno pe manecían p ác ica
-men e
ijas
en el
i mamen o
y
po ello podían se empleadas pa a
de e mina
el
umbo,
y
además, su al u a sob e
el
ho izon e ma -
caba ap oximadamen e
la
la i ud
del
luga .
Con
odo, es e ipo
de
obse ación
solo
podía hace se du an e
la
noche
y en
buenas
condiciones clima ológicas, po ello,
el pos e io
conocimien o
de
que
la
al u a
del
sol sob e
el
ho izon e
al
mediodía ambién
de-
e minaba la
dis ancia
del
obse ado al Ecuado , ino a aumen-
a las posibilidades
de
cálculo.
Pe o en
es e úl imo caso, el p o-
blema
es aba
en que
el
ángulo
del
sol sob e
el
ho izon e
al me-
diodía no
señalaba di ec amen e
la
la i ud, como ocu ía
con la
obse ación
de la Pola ,
sino que e a
p eciso in oduci una nue-
a
a iable: la
declinación
sola . E a
necesa io
abula la
declina
-ción
alcanzada po
el
sol
en
cada día
del
año
y a
ello
se dedica on,
po ejemplo, los sabios eunidos po
Al onso X,
dando luga
a
las amosas Tablas Al
onsíes,
incluidas
en
los Lib os
del sabe de
As onomía.
Pos e io men e
el g an
as ónomo
Ab aham Zacu o,
judío salman ino que i ió
en el
siglo XV, publicó unas ablas
mejo adas denominadas
Almanaque Pe pe uo.
La
ob a
de Za-
cu o
in luyó sob e
la
escuela
de
na egan es po ugueses
y
sob e
odo
en la Co e de Juan II a
pa i de 1480.
2
Es e
mona ca
po -
ugués
dió
un
g an impulso
a
las in es igaciones náu icas
y
u o
de
ello ue on los amosos « egimien os»
o
manuales p ác icos
de
na egación que u iliza on los ma inos po ugueses,
en
los
cuales las declinaciones sola es apa ecían pe ec amen e
abula-
das y
que pueden conside a se los an eceden es di ec os
de
los
g andes a ados
de
na egación publicados
en Se illa
du an e
el
siglo XVI.
1 A
es e espec o, Ma ín Co és decía
en la
dedica o ia
de
su ob a
«...Ca ccían
(los
1
-,a-
egan es) de la
conside ación
de
las es ellas has a que los
enices (sic) la
in en a on
y
ue on
los p ime os que en endie on que
e a
necesa io, pa a camina po
la ma ,
pone los ojos
en
el
cielo
».
Co és, Ma ín:
B e e
compendio
de la
es e a
y de la
a e
de
na ega .
Mad id, 1945,
( acsímil
de la
p ime a edición ealizada
en Se illa en 1551), olio IV.
2
Sob e
la
his o ia
del
a e
de
na ega puede consul a se
la
clásica ob a
de Sal ado
Ga cía
F anco:
His o ia
del
a e
1
,
ciencia
de
na ega .
Mad id, 1947.
Conc e ándonos
al
siglo
XVI, puede ci a se
la de
José Ma ía López
Piñe o:
El
a e
de
na ega
en la
España
del
Re-
nacimien o. Ba celona, 1979.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA

312

PABLO EMILIO PÉREZ
- MALLA NA
BUENO
El
e dade o p oblema
e a la
de e minación
de la
longi ud.
El
asun o p eocupaba
no
sólo
a
los ma inos sino
a
los p opios
es-
ados. La
azón es aba
en
que
el Papa
había di idido
el
mundo
en e españoles
y
po ugueses
a
a és
de
me idianos
y no de pa-
alelos. Si el
me idiano si uado
a 300
leguas
de
las
Azo es e a
di ícil
de
aza , su
an ime idiano
p esen aba aún mayo es
p o-
blemas. La
cues ión ya ue espinosa
en el
T a ado
de To desillas
y
allí
el
as ónomo
de Fe nando el
Ca ólico,
Jaime Fe e , acon-
sejó
que
se
p ecisa a
la
longi ud
a
a és
de la
na egación po
es i-
ma ealizada po pilo os expe os.
La
solución
no
podía se sa is
- ac o ia y
así,
Ca los V
con ocó
en 1524
una
jun a de
expe os
en
Badajoz, p esidida po
He nando
Colón, pa a de e mina un
mé odo más exac o.
He nando
Colón
dió
esul ado
al
Mona ca
el.
p oblema eó ico: si
se
conse aba
la
ho a
de
un luga
de longi..
ud
conocida
en
un buen eloj
y se
calculaba po
el
sol
la
ho a
de
la
si uación que
se
necesi aba medi , pod ía sabe se
la
longi ud
po
la
di e encia ho a ia.
El
mé odo
e a
eó icamen e
pe ec o
pe o
en la
p ác ica
no
había elojes capaces
de
medi
el
iempo
con la
p ecisión necesa ia pa a ealiza es e ipo
de
cálculos.
Los
elojes
de
eso e
no
uncionaban muy bien,
y
si además
se some-
ían al
balanceo
de
los buques, los esul ados e an aún peo
- es,
po ello,
a
bo do
de
los na íos
se
usaban undamen almen e
los elojes
de a ena
po
conside a selos
más exac os.
Como es
sa-
bido,
y a
al a
de
mé odos p ecisos pa a de e mina
en
que
am-
bi o de
in luencia caían las
Molucas y a
pesa
de
que
se le acon-
sejó zanja
la
cues ión
a
cañonazos,
el
Empe ado cedió es as islas
a Po ugal. Pa a
los ma inos
la
longi ud,
o
«al u a
del
es e
-
oes e
»,
como
se la
denominaba en onces, siguió siendo una incógni a
di-
ícil de
a e igua . Así,
en 1598, Felipe III
p ome ió nada menos
que una en a i alicia
de 6.000
ducados
al
año
a
quien
esol ie-
se
el
p oblema. Muchos
no ables
cien í icos
de la
época, en e
ellos
Galileo, se
ie on en ados po
el
p emio, pe o ninguno
ha-
116
una solución sa is ac o ia. Pos e io men e, o os gobie nos
eu opeos o ecie on ecompensas simila es, pe o
la
cues ión
no se
esol ió plenamen e has a mediados
del
siglo XVIII
con la apa-
3
Vid. Ga cía
F anco, Sal ado : ob. ci .,
omo
I, pág. 281 y
López
Piñe o,
José Ma ía:
ob. ci ., pág. 199.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

313
ición de
los c onóme os
de
p ecisión.
4
Con
odo, hacia
media-
dos
de el
siglo XVI,
el g an
cosmóg a o
del Rey de
España,
Alon-
so
de San a C uz,
esc ibió un a ado denominado
Lib o
de
las
Longi udes,
donde cen ó
con
exac i ud
el
p oblema, esumiendo
y
analizando los p incipales mé odos
de
cálculo
de la
longi ud
exis en es has a
la
echa.
Todos es os conocimien os eó icos
y
p ác icos que
pe mi-
ían a
los na egan es
de la
época di igi
sus
emba caciones,
de-
bían
se enseñados
a
los u u os pilo os
de la
Ca e a
de
las
In-
dias,
y
po ello,
en Se illa y al
ampa o
de la Casa de la
Con a a
-ción,
su gió una e dade a escuela náu ica que end ía una
eno -
me
impo ancia.
-
Es e
papel
del
o ganismo se illano es á ligada
a
su p opia azón
de
se , que
no e a o a que se i
al
monopolio
es a al sob e odos los asun os elacionados
con el
á ico
con
Amé ica.
' Pe o
además,
la
apa ición
de
un núcleo
de
enseñanzas
sob e
el
a e
de
na ega , cen ado al ededo
de la Casa de la
Con a ación, es aba ligado
a la
inexis encia en el pano ama cul-
u al
español
del
siglo XVI,
de
ins i uciones capaces
de
o ma
a
los u u os na egan es
de la
Ca e a.
En la
España
del
siglo
XVI, oda écnica, po
sus p opias ca ac e ís icas, quedaba ligada
a
las llamadas «ac i idades mecánicas
», con
su consiguien e g ado
de
deshon a
social. Si la
ciencia podía se conside ada como una
ac i idad
ennoblecedo a, sus
aplicaciones p ác icas
no lo
e an
an o. Po ello, es as disciplinas
no se
incluían
en
los cu sos
im-
pa idos en
las uni e sidades. Es os cen os seguían o mando
a
sus
alumnos
en
aquellas disciplinas que e an las
dos
columnas
sos enedo a
de la
sociedad
del
momen o:
el
De echo
y la Teolo-
gía, po deci lo
de
mane a esquemá ica, las ciencias
del
Es ado
y
de la
Iglesia.
El
es o
de
las disciplinas cien í icas enían un
ca-
ác e
secunda io
y
aunque
se
explicaba ísica, ma emá icas
y as-
onomía, e a
siemp e den o
de
unos ma cos excesi amen e
eó-
4
Vid.
Wa e s, Da id:
The english and he in luence
o
he a lan ic ou es upon science
and
s a egy.
En
«Anua io
de
Es udios Ame icanos
»,
omo XXV,
Se illa, 168.
págs.
407-436.
5
Sob e
los
aspec os cien í icos
de la Casa de la
Con a ación éase
la
conocida ob a
de
Manuel de la Puen e y Olea:
Los
abajos Geog á icos
de la Casa de la
Con a ación.
Se illa,
1900.
Aunque pa a odos los asun os elacionados
con la
ins i ución se illana sigue siendo básico
el
a ado esc i o
en el
siglo XVII po uno
de sus
unciona ios,
me
e ie o, como
es na u al,
a
José
de Vei ia
Linaje
y
su
No e de la
Con a ación
de
las Indias Occiden ales,
del
cual
se
acaba
de
hace una ecien e edición acsímil.
Mad id, 1981.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
314

PABLO EMILIO PÉREZ
- MALLAÍNA
BUENO
icos
y con
concepciones ligadas
a la
adición a is o élico
- omis a.
En
suma, po que
no
había
en el
país ninguna escuela
de
náu ica,
la Co ona
u o que c ea la.
Desde
el
comienzo
de la
ac uación
de la Casa de la Con a-
ación de Se illa,
és a u o inculaciones
con
pilo os
y cosmó-
g a os y bas e
ci a los casos
de Juan de la Cosa, Amé ico
Ves
-pucio, Vicen e
Yáñez Pinzón, pe sonajes que an eceden
en
su
labo a la
p opia exis encia
de la
ins i ución.
Sin emba go, el
año
de 1508
a
a
nomb a se
a Amé ico Vespucio
como
Pilo o
Mayo ,
y con
él apa ece el p ime elemen o
de lo
que hab ía
de
se una b illan e escuela náu ica.
s
Vespucio es
inco po ado
a la
Casa con el
doble come ido
de
examina
y
g adua
a
los pilo os
de la
Ca e a
y
da su is o bueno
a
las ca as
e
ins umen os
de
na egación. Pos e io men e
al
nomb amien o
se le
die on unas
ins ucciones muy conc e as, donde en e o as cosas, se le o de-
naba la
con ección
de
un mapa gene al de las nue as ie as
des-
cubie as, que da ía luga
a
los céleb es
Pad ones Reales. Así
pues,
el
año
de 1508
e nace un, oda ía udimen a io, cen o
náu ico
y ca og á ico,
den o
de
un espí i u
gene al de p eocu-
pa
c
ió
n
po los emas del Nue o
Mundo.
A
es e espec o
no ol-
idemos
que
1508 es
ambién
el
año
en
que
se
celeb ó
la Jun a
de Bu gos, g acias
a la
cual nace p ecisamen e
la
decisión
de nom-
b a
un Pilo o
Mayo y
además
la de
manda
a
Ojeda
y Nicuesa
a Tie a
Fi me y a Vicen e
Yáñez Pinzón
y a Solis a
busca
el pa-
so que pe mi iese conec a
con la
especie ía.
A lo la go del
siglo,
a ios pe sonajes ocupa on
el
pues o
de
Pilo o
Mayo : Vespucio,
Solís, Cabo o,
Alonso
de Cha es, Rod igo
Zamo ano
y
And és
Ga cía
de
Céspedes, pe o además, dependían de la Casa
una se ie
de cosmóg a os
que ecibían sala io
de
ella
y
di igían
la labo de
un núme o
no
de e minado
de maes os
ab icado es
de
ca as
e
ins umen os náu icos.
En 1523, la
exis encia
de
es os
cosmóg a os
se ió
legalmen e econocida
con la
c eación
del
segundo
ca go
cien í ico
de la
casa:
el
Cosmóg a o
de
Hace Ca as
y
Fab ica
Ins umen os,
pe sonaje que debía enca ga se
de
diseña ambas
cosas, ocupándose
de
su ealización p ác ica a ios
maes os cons-
6
Vid. Pulido
Rubio, J.:
El
Pilo o
Mayo de la Casa de la
Con a ación
de
Se illa.
Se illa,
1950.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

315
uc o es.
Muchos ca óg a os eminen es
del
siglo XVI ocupa on
es e pues o,
y
en e ellos ci emos
a
Alonso
de San a C uz,
Alonso
de Cha es y a Rod igo
Zamo ano (es os
dos
úl imos ocupa on
ambién
el de
Pilo o
Mayo ) . Pe o
oda ía hab ía
de
con a
la
Casa con
un e ce
ca go
cien í ico, apa ecido
a
aíz
de
las
o de-
nanzas de
1552,
me
e ie o
al
Ca ed á ico
del
A e
de la
Na ega
-
ción y
Cosmog a ía.
El
p ime o
en
desempeña lo ue Je ónimo
de Cha es,
hijo
de
Alonso
de Cha es y
ambién
lo
ocupó algún
iempo
Rod igo
Zamo ano.
A
pa i
de
las o denanzas
de
1552,
las enseñanzas náu icas
impa idas
en la Casa de la
Con a ación
de Se illa
su ie on una
eo ganización impo an e.
La
esponsabilidad
de
dichas enseñan
-zas
pasaba aho a
al
Ca ed á ico
de
Cosmog a ía
y
las clases
se
impa i ían
en el p opio edi icio
de la Casa y no en la
mo ada
pa -
icula del
Pilo o
Mayo ,
como has a en onces.
Se
ijó
la
du ación
del
cu so
en
un año, aunque luego u o que educi se
a
un
i-
mes e,
pues
se
a gumen ó que los alumnos e an demasiado
po-
b es
pa a sos ene se un año
sin
abaja .
Las
enseñanzas e an
eó icas
y
p ác icas. Comenzaba
con
lecciones
de
cosmog a ía
ge-
ne al y
seguía
con
cálculos
de la
la i ud, manejos
de
ca as
náu i-
cas,
azado
de
umbos
y
es imas, así como
el
uso
y la
ab icación
de
los p incipales ins umen os: as olabio, balles illa, cuad an
- e y
eloj noc u no.
El examen
incluía p egun as
de
odos es os
emas
y lo
p esidía
el
Pilo o
Mayo , al
que acompañaban
dos
cosmóg a os de la Casa y
seis pilo os
de la
Ca e a.
7
Con odo
y a
pesa
de
es as enseñanzas
y
exámenes,
en el
ca go de
pilo o siguió in luyendo
pode osísimamen e la expe ien-
cia y
los usos
y
cos umb es adicionales.
Los
cu sillos
de
es
meses que
se
impa ían
en la Casa no
e an su icien es pa a
con-
e i a
los udos ma ine os
en
e dade os écnicos
en el
a e
de
na ega .
Los
u u os pilo os salían
en
su casi o alidad
de
las
i-
pulaciones de
los ba cos
de la
Ca e a,
s y
po ello,
el
«ojo
ma i-
ne o»
solía se su mejo conseje o
en el
desempeño
de la p o e-
7
Sob e odos los aspec os elacionados
con la
o mación
y
exámenes
de 1os
pilo os
éase:
Na a o
Ga cía,
Luis:
Pilo os, maes es
y
seño es
de
naos
en la
Ca e a
de
las Indias.
Ln
«A chi o
Hispalense»,
Segunda época, año
1967,
núme os
141-146,
págs.
241-295.
8
Ibídem,
pág. 227.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
322

PABLO EMILIO PÉREZ
- MALLATNA
BUENO
gidos a homb es de ma
cuya ins ucción
no
solía se muy al a,
es án concebidos
de o ma
pedagógica,
con is as a
da eglas
p ác icas
y
ijas pa a esol e
los p oblemas que podían plan ea se
en la ma . En
algunos casos, como ocu e
en el
a ado de Ma -
í
n Co és,
se
dan incluso los p ocedimien os pa a ab ica los
p incipales ins umen os
de
na egación,
lo
que e ue za
el ca ác-
e
eminen emen e p ác ico
de
es a po ción
de la
ob a. Po odo
ello, es os lib os suponen un
g an apo e
en el
log o de
un hecho
de
suma impo ancia: log a que los iajes
a
Amé ica, que e an
a
comienzos
del
siglo XVI una e dade a a en u a,
se
hubie an
con e ido
a ines de la
cen u ia
en
un hecho
no mal y
casi
co-
idiano. En
épocas pos e io es
se
han achado
de
u ina ios los
usos náu icos
de la
Ca e a,
y
es a a i mación
es
ealmen e cie a,
sin emba go, no cabe duda que con e i
en
u ina algo que
an e-
io men e
ue un eno me e o ecnológico, encie a,
a
pesa
de
odo, un mé i o innegable.
Pe o
quizá,
la
mejo p ueba
del
e dade o
alo de
es os
a ados náu icos, es é
en el
ingen e núme o
de
eediciones que
alcanza on di e en es países eu opeos.
23
En e
1545 y
1633, el
lib o
de Ped o de Medina se di ó 12
eces
en
F ancia,
4 en Ho-
landa, 3 en I alia y 2 en
Ingla e a, mien as que
el de
Ma ín
Co és
se
ealiza on
8
ediciones
en
Ingla e a en e
1551 y 1630.
24
Po odo ello,
el
almi an e Guillén
ha
acuñado ases ya céleb es
como
la de «Eu opa
ap endió
a
na ega
en
lib os españoles», que
es
p ecisamen e
el
í ulo de
uno
de sus
abajos.
2
" 0
aquella o a
de
que los «países ma í imos es udia on
la
náu ica
en
ob as espa-
ñolas».
26
Así
se
sabe, que
F obishe
lle aba
el
lib o
de Medina
cuando
en
1576
buscaba
el
paso
de
no oes e.
D ake
poseía o o
y lo
u ilizó
en
su iaje al ededo
del
mundo. Un ejempla
de la•
misma ob a ue hallado
en 1871
en e los es os
de la
expedición
de Ba en s,
ealizada en e las islas
Spi zbe g y Nue a
Zelanda.
27
El
asun o que plan eaba écnicamen e más p oblemas
den-
o de
los a ados
de
náu icas
e a
quizá
la
de e minación
de la
23
Guillén Ta o,
Julio:
Los
lib os
de ná < ica en
los años
del
Empe ado ,
p íg. 509.
24
Ibídem.
25 ob. ci .
26 Gillén
Ta o,
Julio:
Los
lib o
de
náu ica,..,
oh. ci , pág. 508.
27
López
Píñe o,
José Ma ía:
ob. ci ., pág. 170.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA

ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

323
la i ud
a
a és
de la
al u a me idiana
del
sol.
En
e ec o,
al
se
la
longi ud una magni ud calculada únicamen e po es ima,
la
la i ud
se
con e ía
en la
coo denada que
mayo
segu idad o e-
cía
a la
ho a de
de e mina la
posición. Pa a
cons a a es e hecho
bas a habe leído alguno
de
los de o e os que
se
gua dan
en el
A chi o
de
Indias, donde
se
ap ecia como odas las indicaciones
pa a ealiza cambios
de
umbo
se
daban
en
unción
de la
«al u-
a»
, es
deci ,
la
dis ancia
al Ecuado
calculada
a base de
medi
p ecisamen e
la
al u a alcanzada po
el
sol sob e
el
ho izon e
al
mediodía.
En
es e sen ido, las cua o eglas dadas po Ma ín
Co és pa a calcula
la
la i ud, cons i uyen
la
mejo sín esis
eali-
zada a lo la go del
siglo XVI, pa a
esol e
odas las posibilidades
del p oblema.Dichas
cua o eglas las o mulaba así:
«Regla
1)
Cuando ue e
la
somb a
pe pendicula , es
que
el
sol es a
en el
zeni
y
no en a g ados sob e
el
ho izon e,
y en-
onces,
cuan os g ados
el
sol u ie e
de
declinación, an os
es a-
emos
apa ados
de la equinocial a la
pa e que
el
sol declina e
y
si
no
u ie e declinación, él
y
noso os es a emos bajo
de la
equinocial.
Regla
2)
Cuando
el
sol
y
las somb as
nos ue en
de la
equinocial
hacia
el
uno
de
los polos, qui a emos
la
declinación
de
la
al u a me idiana
y el
cumplimien o pa a no en a, es a emos
apa ados
de la equinocial
hacia aquel
mesmo polo.
Regla
3)
Cuando
el
sol declina e
de la equinocial
hacia él
un
polo y
las somb as
nos ue en hacia
el
o o, jun a emos
la de-
clinación con el
al u a me idiana
y
si odo
no
llega e
a
no en a,
el
complemen o pa a los no en a es a emos apa ados
de la equi-
nocial
hacia
el polo
pa a
el
cual ue e
la somb a;
y
si pasa en
de
no en a, los que ue en más
de
no en a es a emos apa ados
de
la equinocial hacia
el polo
que
el
sol declina e;
y
si ue en jus os
no en a, es a emos debajo
de la equinocial.
Regla
4)
Cuando
el
sol
no
u ie e declinación es a emos
apa ados
de la equinocial el
complemen o
de la
al u a me idiana
a la
pa e
del polo
donde ue en las somb as
».
28
28
Co és, Ma ín:
ob. ci ., olios LXXVIII .°-LXXIX.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
324

PABLO EMILIO PÉREZ
- MALLAÍNA
BUENO
En el
ondo las cua o eglas
de
Ma ín esponden
a la co-
nocida
ó mula que pe mi e halla
la
la i ud
en
unción
de la de-
clinación y el
complemen o
del
ángulo alcanzado po
el
sol sob e
el
ho izon e
al
mediodía, llamado ambién dis ancia
ceni al. Pe o
eniendo
en
cuen a que
la
la i ud
y la
declinación pueden
consi-
de a se con
signo posi i o
o
nega i o según sean no e
o
su
y
que
el
complemen o
de la
al u a debe es a se
o
suma se según
los casos,
29
la
ó mula empleada
en la
ac ualidad, pa a se
consi-
de ada de
alidez
gene al,
debe exp esa se así:
± L= ± D ± Ca,
siendo
«L» la
la i ud, «D»
la
declinación
y «Ca» el
complemen o
de la
al u a
o
dis ancia
ceni al.
Pues bien, Ma ín Co és,
sin lle-
ga
a
encon a una o mulación
de
es e es ilo, llega
a
un
esul-
ado simila a base de
conside a si
la
obse ación
del
sol
se
hizo
ca a
al
no e
o al
su . Teniendo
en
cuen a es e de alle
y la
co es
-pondien e
di ección
de
las somb as
y
compa ándolo
con el ca-
ác e
no e
o
su
de la
declinación
sola del
día
en el
que
se
ealizó
la
medición, es as cua o eglas esuel en odas las a
- ian es
posibles
del
p oblema. Además, es án o muladas
con
un
plan eamien o que acili a su memo ización po cualquie pilo o,
po poco e sado que es e ue a
en
las a eas in elec uales. Po
o a pa e esul a muy sencillo educi dichas cua o eglas
a la
ó mula
ac ual.
Así, omando los núme os
2 y 3,
que esponden
a
los casos más ecuen es, enemos:
1.
°)
Somb a
aÍ
mismo
polo
que
la
declinación
sola
(Regla
2).
Fó mula
de
Ma ín Co és
que co esponde
a la
Fó mula
ac ual
L=90—(a---D) L=D+Ca
Y la
la i ud
se
conside a á
de la
misma di ección
(No e o Su )
de la
declinación
y la
somb a.
29

El
complemen o
de la
al u a se ía nega i o
en

aquellos

luga es
si uados

en e
los

ó-
picos,
cuando
la
declinación
sola
ue a
supe io en
g ados
y
de
igual
di ección que
la
la i ud
del

luga .
Es e es
un hecho impo an e si enemos
en
cuen a que una
g an
pa e

de
las

na-
egaciones
de
los descub imien os
y

las pos e io es
u as
de la

Ca e a
de

las

Indias,
se

ea
-
lizaban en
la
zona
in e opical.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE ANDALUCA Y
AMÉRICA

325
2.°)
Somb a
a
dis in o
polo
que
la
declinación
sola
(Regla
3).
A)
Caso
de
que
la
al u a más
la
declinación ue an meno es
que
90°.
Fó mula
de
Ma ín Co és
que co esponde
a la
Fó mula
ac ual
L=90—(a+D)

L=D+Ca
Y la
la i ud
se
conside a á
de la
misma di ección
(No e o Su )
que
la
somb a.
B)
Caso
de
que
la
al u a más
la
declinación ue an
ma-
yo es
que
90
0
.
Fó mula
de
Ma ín Co és
que co esponde
a la
Fó mula
ac ual
L=(a+D)--90

L=D—Ca
Y la
la i ud
se
conside a á
de la
misma di ección
(No e o Su )
que
la
declinación.
No
quie o e mina es e
b e e
eco ido sob e los lib os
de
náu ica
del
siglo XVI
sin
deja
de
des aca
la
no edad
del
cua o
capí ulo
de la
Ins ucción Náu ica pa a
Na ega ,
de Diego Ga -
cía
Palacio, que cons i uye
el p ime
a ado español publicado
sob e écnicas
de
cons ucción
na al,
ác icas mili a es sob e
la
gue a
en el ma y
desc ipción
de
los di e en es o icios
y ca gos
de
las
na es,
e minando
con
un glosa io
de
é minos ma ine os.
Ga cía Palacio
an ecede en
algunos años
a la
ob a
de Tome
Cano,
edi ada
en Se illa en 1611,
aunque es a úl ima iene
el
mé i o
de
se
la
p ime a ob a dedicada exclusi amen e
a la
cons ucción
na al.
Es as
dos
ob as cons i uyen
la
culminación
de
o o
in e e-
san ísimo
desa ollo ecnológico que pa icipó ambién
de mane-
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
32(

PABLO EMILIO PÉREZ
- MALLAÍNA
BUENO
a
muy des acada
en el
man enimien o
de la
Ca e a
de
las Indias:
me
es oy e i iendo, na u almen e,
a la
cons ucción
de
las
em-
ba caciones p ecisas pa a a a esa
el
océano. Aquí
la p incipal
apo ación española se á
la
u ilización
de
un nue o ipo
de
buque,
el
galeón, que se
con e i á
en la
pieza básica
de
odas las
a ma-
das de la
época.
30
Es a emba cación esume en sí mismo
la
unión
de
las
dos
g andes co ien es cons uc i as,
la
medi e ánea
y la
del Ma del No e. A la
ca abela, buque oceánico po excelencia
de la
época
de
los descub imien os,
lo an a
sus i ui los galeones,
que
a
pesa
de
ene unas unciones especialmen e mili a es,
nun-
ca
deja on ampoco
de
se u ilizados como anspo es.
Si la
ca abela
e a
un ba co diseñado especialmen e pa a descub i ,
el
galeón
es ya una
na e de
mucha
mayo
capacidad
de
bodega,
pen-
sada pa a
men ene
unas comunicaciones pe iódicas, anspo ando
ca ga
y
de endiendo las u as
de
los a aques
de
los co sa ios.
Ga cía Palacio a
a
p opone , an o pa a
la
gue a como pa a
el
anspo e, un mismo ipo
de
emba cación
de 400
oneladas
de
po e.
31
Es o
nos
es á mos ando que,
en gene al, no
hubo
a lo
la go del
siglo XVI una cla a dis inción en e los buques
des ina-
dos
a
ambas ac i idades.
Solo con el la go
anscu so
de
los años,
y a lo la go de
los siglos pos e io es, ue on apa eciendo buques
exclusi amen e cons uidos pa a
la
gue a, que
se
basa on
en
los
an iguos galeones.
El
modelo p opues o po Ga cía Palacio,
no es
sin emba go
un galeón, sino más bien una «nao
», es
deci
la
adap ación española
de
las ca acas
a
las u as
de
Indias.
La
«nao»
e a
undamen almen e un ba co me can e, pe o que podía se
adap ada pa a
la
gue a si su po e
e a lo
su icien emen e g ande
pa a aguan a a ias decenas
de
cañones.
Es e es el
mo i o que
lle a
a
Ga cía Palacio
a
p opone emba caciones
de 400 onela-
das, que podían se usadas
en
ambos come idos.
Con
espec o
a
las ác icas mili a es aconsejadas po
el
au o ,
queda bien cla o que aun
no se
había pasado
en la
gue a
ma í-
ima del simple
abo daje, luchándose encima
de
las cubie as
como si
se
a ase
de
un e dade o comba e e es e:
30
P ecisamen e,
el
modelo
de
galeón más an iguo que
se
conse a,
es
un ex o o
p oce-
den e de
una iglesia
de U e a (Se illa), y
que hoy es á
en el
Museo
Na al de .Mad id.
31
Ga cía
de
Palacio,
Diego: ob. ci .,
olio
90 y ss.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

327
«El
capi án... ha á
de
su gen e
dos
pa es
y de la
una
o ma á un ba allón que
a de
es a siemp e a en o
a de en-
de
su nao, sin
sali
de
ella,
y la
o a mi ad
la
pa i á
en dos
escuad as
y
les da á cabeza pa a que los ija
y
los a ma á
con
pe o, mo ión, espada, daga
y
odela
y pis ole es
si los
hubie e
y
pond á una
en
cada banda...
y
pa a ene
ic o ia
p ocu a á
el
pilo o
de
coge
y
gana siemp e
el
ba lo en o
y
ba loa su nao
pe golada con la del
enemigo que busca
p oa
con
p oa
y de
és a
y de la
popa
se
echa án
dos
a pones
pa a que las naos es én
jun as y la
gen e
al
sal a
no
caiga
en la ma ...». 32
T as las ob as
de
Ga cía Palacio
y
Tomé Cano, hab ía ya
que espe a
a
los
inales del
siglo XVII
y
los comienzos
del
XVIII,
pa a que
a adis as
como Ba olomé
An onio Ga o e, o An onio
Gas añe a,
ol iesen
a
p oduci abajos
de
in e és
en el
campo
de la
cons ucción
na al
española.
IAA
ESCUELA ANDALUZA
DE
CARTOGRAFÍA
El
almi an e Guillén
en
su abajo i ulado:
Ca og a ía
ma-
í ima
española
(Mad id, 1943),
emplea
el
é mino
de
«Escuela
Andaluza
»,
pa a e e i se
a la
ingen e p oducción
ca og á ica
que
se
desa olló al ededo
de la labo
cien í ica de la Casa de la Con-
a ación de Se illa. Lo
que esul a cu ioso
es
que, después
de
acuña
dicho é mino, niegue
la
exis encia
de
una e dade a
«escuela»
ca og á ica
andaluza, aduciendo que los abajos
p o-
ducidos ca ecían
de
unidad es ilís ica
y de
adición es é ica
co-
mún.
Dicho au o
no
esuel e su con adicción, pe o puede
indi-
ca se
que, desde
el
pun o
de is a
his ó ico, si puede habla se
de
una escuela
de
ca og a ía eunida
en
o no
a la Casa de la Con a-
ación,
pues exis ían unos
ines y
una di ección común
de
los
a-
bajos, así como una doble unidad geog á ica: unidad
de ealiza-
ción ( odas
se
ealiza on
en Se illa o en
Andalucía)
y
unidad
e-
má ica
( odas
se
e ie en undamen almen e
al Nue o
Mundo).
32
Ibídem,
olios 124 .^-125.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA

328

PABLO EMILIO PÉREZ
- MALLAÍNA
BUENO
F en e
a
es as
simili udes,
las cues iones es ilís icas
o
es é icas
adquie en un ca ác e secunda io.
La
ca og a ía ame icana comienza desde
el
mismo
momen-
o del
descub imien o
y es el
p opio C is óbal Colón
el
que,
se-
gún Ped o
Má i
de Angle ía,
en ió
en 1498 a
los
Reyes
Ca ó
-licos,
un mapa
de la cos a de
Pa ia que hoy
en
día
se ha
pe dido.
El
mismo au o indica ambién que
el
almi an e ealizó o os ma-
pas
y
llegó
a
en ia un
A las a
la
Uni e sidad
de
Alcalá.
De
odo
és o, hoy
solo se
conse a un dibujo
de la cos a
no e
de la Es-
pañola,
que
se
a ibuye
a
Colón
y se
gua da
en la
colección
p i-
ada
de la Casa de Alba en Mad id.
33
Como es
conocido,
en 1500, Juan de la Cosa,
ma ino
cán-
ab o que acompañó
a
Colón
en
su segundo iaje, e minó
y
echó
en el Pue o de San a
Ma ía,
la
p ime a ep esen ación
del Nue-
o
Con inen e den o
de
un mapa
del
mundo. Desde
el
pun o
de
is a écnico, es e mapa más bien pa ece un
po ulano de adi-
ción medie al. No es
has a
la
apa ición de la Casa de la Con a-
ación en 1503,
cuando
an a
empeza
a
ealiza se e dade as
ca as ma í imas, poseedo as ya
de
un sen ido más mode no
y
supe ado as de
los iejos
po ulanos.
Es os úl imos, aunque
mos-
aban
una
de alladísima
ep esen ación
de
las cos as, ca ecían
de
g aduaciones que señalasen las
co denadas
geog á icas,
y
además
en
los ejemplos más a díos, había desapa ecido
la ep esen a-
ción exac a de los acciden es
del
li o al, sus i uyéndolos po una
se ie
de
en an es
y
salien es que ma chaban
de
igual
o ma cual-
quie cabo, gol o, bahía
o
ensenada.
Las
ca as náu icas que
an
apa eciendo
en Se illa
poseen ya
las
indicaciones pa a de e mina
la
la i ud
e
incluso,
a
pa i
de 1529, la
longi ud.
34
Además, ue
- on
inco po ando sucesi amen e una se ie
de
da os pa a acili a
la
na egación,
ales
como ano aciones
de la
p o undidad
de
las
aguas (sondas),
de
las co ien es,
de
las a iaciones
de la
aguja, 35
así como
de
las de o as
y en ilaciones
más usadas.
Pe o a
pesa
33
Sob e
la

ca og a ía
española
del
XVI puede

consul a
la

ob a
de
José Ma ía López
Piñe o
ya ci ada
y
además,
en e o as,

el
abajo
de Robe o Ba ei o-Mei o:
La
ca og a ía
en
iempos
del
Empe ado .

«Re is a
Gene al de Ma ina»,
oc ub e
de 1958,
págs.
433-439.
34
Es a
es la
echa
en
que
se
con eccionó una ca a náu ica a ibuida
al
cosmóg a o
Diego
de Ribe o,
que
es la
p ime a que lle a ma cada
-
es a coo denada.
35
López Pile o, José
Ma ía:

ob.

ci .,

págs.

206-215.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

329
de
es os a ances, aún seguían siendo «ca as planas
», es
deci
de
g ados iguales an o pa a
la
la i ud como pa a
la
longi ud.
A
es e
ipo de
ca as ambién
se
las denomina «cuad adas», pa a
dis in-
gui las de
las « edondas
»,
que se ían aquellas de i adas
de la
p oyección cilínd ica
y en
las cuales los g ados
de
la i ud
an ha-
ciéndose
p og esi amen e más g andes cuan o más
se
a anza
hacia
el
no e
(o
hacia
el
su
en el hemi e io
opues o).
El
p opio almi an e Guillén clasi icaba las ca as
de la escue-
la
andaluza
en
es ipos:
36
El
p ime o
de
ellos es a ía cons i uido
po los Pad ones Reales,
que su gen después
de
las ins ucciones
ecibidas po
Amé ico Vespucio en 1508, al
se nomb ado Pilo o
Mayo . En
ellas
se le
o denaba que
se
con eccionase una ca a
ge-
ne al
que uese
el
esumen
de
odas aquellas in o maciones que
los pilo os uesen ayendo
en sus
iajes
de
descub imien o. Es a
o den
se
ei e ó
en 1512
cuando Díaz
de Solis
su i uyó
a
Ves
-pacio en el ca go.
Desde es as echas,
el
Pad ón
Real e a el esu-
men
más ac ualizado que ecogía los descub imien os geog á icos
hechos po España
en
Amé ica.
Los
pilo os enían
la
obligación
al
ol e
de sus
iajes
de
comunica cualquie no edad,
mien-
as que
el
pilo o
Mayo y
los
cosmóg a os de la Casa, debían
dis-
cu i el
g ado
de
iabilidad
de
las in o maciones
e
inco po a las
en
su caso
al
Pad ón
Real. De
ellos,
no se
conse a ninguno,
aun-
que
se
es ima que algunos Mapa
Mundi de
los g andes
ca óg a-
os de la Casa
que
se
conse an
en
a chi os
y
biblio ecas eu opeas,
pueden se copias
de
dichos Pad ones Reales. Un segundo ipo
e an las ca as usadas po los pilo os
du an es sus
iajes, las
cua-
les
e an
la base
pa a
la pos e io
cons ucción
del
Pad ón
Real.
,
Algunas
de
ellas
se
conse an
en la
sección
de
Mapas
y
Planos
del
A chi o
Gene al - de
Indias. Finalmen e exis ían ambién
ca -
as ab icadas po los ca óg a os asen ados
en Se illa y
que pa a
su uso
en la
Ca e a debían es a ap obadas
y
selladas po
el Ca -
óg a o y el
Pilo o
Mayo de la Casa de la
Con a ación.
Los pi-
lo os de la
Ca e a es aban obligados a
lle a
al
menos
dos
ca as,
pe o desg aciadamen e muy pocas han llegado
a
nues o días.
Muchas
de
ellas
se
con eccionaban
en papel
y el
uso las de e io a
-ba
ápidamen e.
Las
ealizadas sob e pe gamino, solían se
em-
36
Guillén Ta o,
Julio: Ca og a ía
Ma í ima española,
Mad id, 1943.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
330
PABLO EMILIO PÉREZ
- MALLAÍNA
BUENO
picadas,
al
queda se an icuadas, pa a encuade na lib os
y
po
ello suelen apa ece o mando pa e
de
las cubie as
de
ob as
de
la
época.
En e los ca óg a os más des acados
de la Casa de la Con-
a ación
des acan, po ejemplo, And és
Mo ales,
uno
de
cuyos
mapas ue acep ado
en 1515
po el
Pilo o
Mayo , Juan
Díaz
de
Solis,
como
p ime
Pad ón
Real. Nuño
Ga cía de To eño,
que
es el
au o
del
mapa con eccionado
en
1522
y
que
se
gua da
en
la
Biblio eca
Real de Tu in y al
que
se le
a ibuyen las amosas
ca as llamadas
de «Cas igliones»
(1525)
y de «Sal a i» (1526),
odas ellas, posiblemen e, copias
de
los Pad ones Reales.
Diego
de Ribe o, al
cual
se le
a ibuyen ambién una se ie
de planis-
e ios y
mapas
de
inigualable calidad echados en e
1527 y 1530.
Conc e amen e
en
una ca a
de
1529
que
se
conse a
en Roma
en el
a chi o
del
Ins i u o
de la
Sag ada Cong egación
de P o-
paganda Fide,
apa ecen po p ime a ez ma cadas las
longi udes,
lo
cual signi ica odo un hi o
en la
ca og a ía mundial.
37
Pe o
quizá,
el
ca óg a o más conocido
del
siglo XVI
sea
Alonso
de San a C uz,
que abajó p ime o dependiendo
de la
Casa de la
Con a ación
y
luego pos e io men e pasó
a la Co e
al
se icio di ec o
del Rey.
Fue
el
p ime o
en
ma ca
en
una
ca a
de 1530
las declinaciones magné icas, si bien
no lo
hizo
al
y
como se
ejecu a hoy
en
día indicando los alo es sob e
la
p opia ca a, sino median e una elación
al
ma gen.
Su
ob a
ca-
pi al es el
Isla io
Gene al,
de la
cual exis en cua o ejempla es
manusc i os. Fue ealizada hacia
1541 y en
ella ealiza una
des-
c ipción ca og á ica de
odas las islas conocidas.
38
*
* íá
Pa a
inaliza , quizá me ezca
la
pena insis i
en la idea,• de
la
elación di ec a en e
el g an
desa ollo
de la
náu ica
y la ca -
og a ía
española cen ada
en Se illa, y el
descub imien o
de
Amé ica, pe o
hay
aún algunos au o es que llegan más lejos,
y
37 Ba ei o-Mei o, Robe o: ob. ci ., pág_ -137.
38
Ibídem,
pig. 439.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

331
conside an
la
exis encia
de
una conexión ín ima en e
el descu-
b imien o del Nue o
Mundo
y el
desa ollo cien í ico eu opeo
de
los siglos XVI
y
XVII.
39
En
es e sen ido,
la
ape u a
de nue-
os ho izon es ayuda ía
a
demos a
la
caducidad
de
las
ideas
cien
- í icas de la
Edad
Media,
demasiado basadas
en la
au o idad
de
a adis as
clásicos
e
imp egnadas po un espí i u eligioso in-
capaz
de
explica las singula idades
del Nue o
Mundo.
Sea o no
cie a es a hipó esis,
lo
que
sí
pa ece e iden e
es
que
el descu-
b imien o de
Amé ica obligó
a
los eu opeos
a
plan ea se los
p o-
blemas
desde nue as pe spec i as. Po
lo
que espec a
a la náu-
ica y a la
ca og a ía, los p oblemas plan eados desde
el
mismo
momen o
del
descub imien o las lle ó
a
un desa ollo op imo.
La
apo ación española
en
es os campos ue undamen almen e
écnica
y el
alan e o ganiza i o
de la
mona quía ue capaz,
ade-
más, de
c eas una ins i ución como
la Casa de la
Con a ación
de Se illa,
que canalizase
y
o denase es os abajos.
39
Vid.
Sanz
López,
Ca los:
La
ciencia mode na ue ealmen e una consecuencia
no mal
y
necesa ia
del descub imieno de
Amé ica.
En
«Anua io
de
Es udios Ame icanos»,
núm.
XXXIV,
Se illa, 1977,
págs.
295-322.
Véase ambién:
Rey Pas o , J.:
La
ciencia
y la
écnica
en el descu-
b imien o de
Amé ica.
Buenos Ai es, 1945.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA