AN
an
z
2
AE
.rannrrrarnr.s>rao”
EE
s
RUArDA
INAcs
fpos
GEL
PRINCIPIOS
DE
LA
MEDICINA
FISIOLÓGICA
EXAMEN
DE
LAS
DOCTRINAS
MÉDICAS
$
Y
DELOS
SISTEMAS
DE
NOSOLOGIA.
-—
A
|
:
na
TA
DONA
=
B,
DE
LA
y
DTS
>
A
"ema.
Sra.
Doña
Rec
"uma
Viuda
de
Sánche?
Fu
-ya
Esta
traduccion
es
una
propiedad
particular,
que
protejen
las
leyes,
con
cuyo
rigor
se
perse=
—
guirá
á
los
que
intenten
usurparla.
Todos
los
|
ejemplares
estan
rubricados,
PRINCIPIOS
FUNDAMENTALES
DE
LA
MEDICINA
FISIOLÓGICA
EXAMEN
DE
LAS
DOCTRINAS
MÉDICAS
Y
DE
LOS
SISTEMAS
DE
NOSOLOGIA
Por
F.=J.=V.
BROUSSAIS,
Traduccion
al
español,
Por
C.
LANUZA.
Md
a
AA
AAA
A
PRIMERA
PARTE.
'
MADRID,
EN
CASA
DE
DENNE
HIJO,
CALLE
DE
LA
MONTERAN.
39
M.
D.
CCC.
XXI.
oz
DUoreÑE
ANO
rd
y
el
8
ep
A
y
e
E
A
2
MAI
WIBIAARA
RAMA
AM
AAAAAMAAMAA
AHADAMA
MAA
MAMA
ADA
RLA
MAMA
AMAIA
e
-
PREFACIO.
co
p
.
y
. .
.
.
.
IN
o
hace
mucho
que
la
medicina
francesa
dividida
en
humoral
y
browniana
en
su
aplicacion
á
las
-
enfermedades
que
combatia
de
la
manera
mas
ac-
tiva
ya
con
los
evacuantes,
ya
con
los
LÓniCos
,
hacia
alarde
no
obstante
de
la
pretension
de
seguir
las
huellas
de
Hipocrates,
cuya
terapeutica
era
casi
del
todo
espectante.
En
efecto,
despues
de
haber
emetizado,
purgado,
estimulado
de
todos
modos,
se
descríbia
el
curso
de
la
enfermedad
;
y
cual=
quiera
que
fuese
este,
se
le
tomaba
por
el
que
debia
ser
de
una
necesidad
absoluta.
Estas
obscr=
vaciones
se
multiplicaban
casi
al
infinito;
y
los
Supuestos
modelos
de
las
enfermedades
eran
ya
lan
variados
que
no
se
podian
acomodar
en
las
tablas
nosológicas,
y
á
cada
paso
era
necesario
hacer
en
ellas
transposiciones
ó
adiciones.
Admirado
de
pj
Prefacio.
estas
incoherencias
y
de
los
sensibles
resultados
que
necesariamente
debian
producir
en
la
suerte
de
los
enfermos,
intenté
en
1808
fijar
la
atencion
de
los
prácticos
sobre
el
carácter
inflamatorio
que
con
tanta
frecuencia
predomina
en
las
afecciones
'
crónicas;
y
manifestar
que
su
curso
está
siempre
subordinado
álos
agentes
modificadores.
Pero
todos
mis
esfuerzos
fueron
inuules,
bien
porque
no
habia
dicho
casi
nada
de
las
enfermedades
agudas,
bien
porque
las
que
intenté
dar
á
conocer
de
las
cró=
nicas,
se
consideraron
mejor
segun
los
clásicos
en
boga,
que
segun
mi
obra.
Al
momento
que
reconocí
estos
dos
obstáculos,
me
'“esforcé
4
remediarlos
publicando
el
Exámen
de
la
doctrina
médica
ge-
-neralmente
adoptada,
etc
;
que
salio
áluz
en
1816.
Esta
obra
tenia
pór
objeto
debilitar
la
prodigiosa
autoridad
de
un
clásico,
cuyo
sistema
cerraba
los
ojos
de
los
médicos
sobre
los
efectos
delos
remedios,
no
ménos
que
sobre
la
naturaleza
de
las
alteraciones
cadavéricas
;
y
sujetar
á
una
nueva
discusion
muchos
puntos
de
doctrina
sobre
los
que
al
parecer
se
es=
taba
generalmente
de
acuerdo.
Esperaba
que
las
disputas
que
no
podian
ménos
de
suscitarse
en
todas
partes
harían
trianfar
algun
dia
la
verdad,
y
no
ha
sido
yana
mi
esperanza.
Prefacio
-
vi
-
Con
todo,
este
ataque
despertó
una
porcion
de.
pasiones
:
desde
el
principio
se
despreció
el
objeto
y
el
fin
de
mi
trabajo,
exclamando
contra
el
blas=
femo,
el
hereje
,
el
ingrato.....
La
ingratitud!...z
Como
si
el
respeto
debido
4
los
maestros
fuera
de
mas
peso
que
los
intereses
de
la
sociedad......
.
Pero
estos
intereses
apenas
conocidos,
no
bien
lo
fuéron
cuando
se
moderáron
los
clamores;
y
los
mismos
que
me
habian
privado
de
los
sentimientos
de
benevolencia
y
afecto,
que
tanto
me
honrában,
y
cuya
perdida
me
fué
tan
sensible,
me
los
vol=
viéron
,
hechando
un
velo
sobre
la
prontitud
de
la
agresion
por
respetos
al
motivo
que
la
habia
de-
terminado.
i
)
ás
No
obstante
se
limitáron
estos
movimientos
de
impaciencia
á
declamaciones
verbales.
Los
médicos
verdaderamente
instruidos
y
de
un
juicio
sólido,
los
que
yo
hubiera
considerado
como
mis
jueces
nada:
publicáron
contra
mí,
y
tomaron
el:
partido
de
es-
perar
á
que
la
esperiencia
pronunciase
sobre
las
im-
portantes
cuestiones
que
yo
habia
tratado.
Es
cierto
que
algunos
libelos
saliéron
á
luz;
pero
sus
autores,
Ó
demasiado
débiles,
ó
muy
poco
instruidos
en
la
doctrina
que
atacában,
no
penetráron
'el
fondo
de
la
cuestion,
y
sustituyeron
las
injurias
á
las
refuta=
pi
Prefacio
ciones.
El
público
lo
ha,
conocido,
y
el
desprecio
con
que
se
han
mirado
sus
diatrivas,
y
el
desden
que
manifestaron
los
sabios,
que
creian
adular
rindiendoles
homenage
,
los
desanimaron
de
modo
que
algunos
de
ellos
no
se
han
atrevido
á
concluir
su
trabajo;
de
manera
que
se
puede
decir
con
ver=
dad.
que
el
Exádmen
permanece
hasta
el
dia
sin
replica.
Interin
se
discutia
sobre
unas
cuestiones
que
la
mayor
parte.no
entendían
si
no
á
medias
,
continuaba
yo
en
los
eursos
particulares
en
que
anualmente
he
enseñado
á
los
discípulos
de
la
Facultad,
desenyol=
viendo
los
principios
de
la
doctrina
fisiológica,
so-
metiendola
continuamente
al
crisol
de
la
esperiencia
á
presencia
de
una
mulutud
de
testigos.
De
esta
menera
las
verdades
cou
que
brilla
esta
doctrina
se
han
esparcido
en
la
sociedad
,
y
se
han
introducido
entre
los
médicos.
En
efecto
ninguno
hay
que
no
haya
modificado
su
práctica,
y
que
no
se
esprese
en
el
dia
sobre
la
naturaleza
de
las
enfermedades
de
una
manera
del
todo
diferente
de
como
lo
hacia
otras
veces.
Si
pudiera
esto
ponerse
en
duda,
ma=
nifestaria
las
pruebas
mas
auténticas
por
las
con=
sultas
que
he
tenido
cuidado
de
reunir
desde
1814,
época
en
que
entré
en
Francia
con
nuestros
exer=
—
o
a
o
Prefacio
yes
citos
;
pero
confio
que
en
lo
subcesivo
no
me
veré
reducido
á
esta
penosa
estremidad.
La
obra
quese
va
á
leer
ofrece
el
desarrollo
de
una
doctrina
nueva
que
no
he
hecho
mas
que
insinuar
en
el
primer
Exámen,
y
que
no
ha
parecido
en
público
mas
que
de-una
manera
parcial
y
frecuentes
mente
inexacta,
en
las
tésis
presentadas
á
la
escuela
y
en
un
corto
número
de
tratados
particulares.
De
los
hechos
sobre
que
se
funda,
unos
son
absoluta-
mente
nuevos,
y
Otros
conocidos
de
todo
el
mundo:
de
unos
y
de
otros
me
he
aplicado
á
deducir
cons
clusiones,
que
en
general
no
se
habian
previsto,
y
cuya
reunion
solo
puede
constituir
la
doctrina
que
someto
al
juicio
de
los
hombres
ilustrados.
La
anatomía
y
la
fisiología
son
las
fuentes
en
que
he
bedido.
Brown
dice
que
la
vida
se
sostiene
solo
por
la
escitacion;
pero
en
el
momento
despnes
de
haber
presentado
este
rayo
de
luz,
se
sumerje
en
las
tinieblas
de
la
ontología
considerando
este
fenó=
meno
de
una
manera
astracta;
y
todas
las
conclu-
siones
prácticas
que
deduce
de
él,
son
erroncas.
Brown
no
era
ni
anatómico
,
ni
práctico;
pero
aun>
que
hubiera
sido
uno
y
otro,
no
podia
alcanzar
la
verdad
sino
derrivando
las
entidades
morbíficas
de
UN
Prefecio
sus
predecesores;
y
como
no
tubo
esta
idea,
era
indispensable
que
se
estraviase.
Se
trataba
de
estudiar
la
escitacion
en
los
dife=
rentes
orgános;
pero
para:
conseguirlo
con
buenos
sucesos
era
necesario
poseer
una
anatomía
fisiológica.
Solo
la
de
Bichat
podia
servirme
de
base,
y
así
me
he
esforzado
en
volver
4
estudiar
profundamente
los
fenómenos
de
la
vitalidad
segun
los
diferentes
sis=
temas
orgánicos
que
nos
ha
hecho
conocer.
Decia
yo
:
«Si
cada
tejido
tiene
una
accion
particular,
esta
es
susceptible
de
aberracion,
y
en
esto
debe
consistir
toda
la
patología.
»
Para
ayudarme
á
aye=
riguar
la
razon
de
estas
aberraciones
he
consultado
las
preciosas
descripciones
del
celebre
profesor
que
enseña
la
fisiología
con
tanto
brillo
en
las
escuelas
de
la
Facultad.
Bichat,
Chaussier,
he
aquí
los
ricos
propietarios
que
me
han
suministrado
el
terreno
so=
bre
el
que
he
construido
el
edificio
que
va
á
apare=
cerz
pero
la
justicia
exije
que
tambien
señale
lo
que
me
pertenece.
El
descubrimiento
de
la
Ontología
médica,
que
desde
el
principio
de
los
siglos
se
oponia
á
que
la
medicina
figurase
en
el
rango
de
las
ciencias,
es
propriedad
mia
;
en
ninguna
obra
he
encontrado
su
A
A
O
»
Prefacio.
xj
gérmen.
He
considerado
las
simpatias
bajo
un
nuevo
punto
de
vista,
lo
que
me
ha
facilitado
los
medios
de
apreciar
mejor
la
fuerza
medicatriz,
Ó
autocra-
tismo
de
los
autores.
He
hecho
conocer
ademas
las
inflamaciones
del
canal
digestivo,
cuya
ignorancia
cubria
con
un
velo
impenetrable
toda
la
patología;
pues
que
ni
permitia
formar
bien
el
diagnóstico
de
una
enfermedad,
é
imposibilitaba
dar
razon
de
los
efectos
de
los
medicamentos,
de
los
del
régimen;
en
una
palabra,
de
todo
lo
que
puede
tener
alguna
influencia
sobre
la
economía
viviente.
Así
es
que
solo
estudiando
las
flegmasías
es
como
be
tenido
la
felicidad
de
formarme
una
idea
justa
delas
simpa=
tías,
y
de
quitar
la
mascara
á
la
ontología,
á
la
que
habia
dirijido
los
primeros
tiros
con
el
Exámen
pu=
blicado
en
1816.
Sin
estas
nociones,
pues,
la
pa=
tología
no
es
mas
que
un
cahos,
un
cumulo
informe
de
verdades
y
de
errores......
Tal
vez
sorprenderan
los
elogios
que
hago
de
la
doctrina
fisiológica
:
y
aunque
estoy
intimamente
persuadido
de
cuanto
ganaria
esta
en
ser
presentada
por
un
Rousseau,
Ó
por
un
Buffon,
no
obstante,
-me
atrevo
á
decirlo
,
espero
tranquilo
sus
buenos
Sucesos,
porque
me
parece
que
necesariamente
debe
triunfar
por
su
propia
escelencia.
Me
ha
inspirado
xl
Prefacio.
esta
confianza
la
observacion
constante
de
que
entre
los
jovenes
á
los
que
la
he
manifestado,
los
mas
señalados
por
la
rectitud
de
su
juicio
la
han
apren=
dido
con
ansia,
y
han
hecho
de
ella
desde
entónces
su
único
medio
de
instruccion
y
la
regla
de
su
con=
ducta-en
la
medicina.
Esta
obra
se
ha
principiado
por
el
Exámen
y
por
la
comparacion
de
los
sistemas
de
medicina
:
me
proponia
concluirla
con
un
compendio
de
la
doc=
trina
fisiológica
que
ofreciera
lo
sustancial
de
mis
lecciones;
pero
habiendome
llebado
mas
lejos
que
pensaba
las
discusiones
en
que
he
entrado,
he
des
bido
renunciar
á
este
proyecto.
Me
ha
parecido
mas
conveniente
hacer
una
obra
particular
de
la
narra-
cion
que
habia
proyectado,
que
será
precedida
de
consideraciones
fisiológicas
de
alguna
estension.
No
obstante,
con
el
fin
de
suplir
cuanto
me
es
posible
el
defecto
de
un
tratado
metodico,
he
tomado
el
partido
de
reducir
á
proposiciones
los
dogmas
fun=
damentales
de
la
doctrina
que
profeso,
y
que
me
ha
servido
de
regla
para
apreciar
las
de
mis
prede=
cesores;
y
las
he
colocado
á
la
cabeza
de
esta
obra,
Así
tomarán
mis
lectores
desde
el
principio
una
idea
sumaria
de
nuestra
doctrina
:
despues
encontrarán
su
desenvolvimiento
y
sus
pruebas
en
las
discusiones
SIT,
a
mo
Prefacio.
acij
que
forman
el
cuerpo
de
la
obra,
despues
de
lo
cual
solo
faltará
volver
á
las
proposiciones
,
á
fin
de
tener
el
resumen
de
las
disertaciones
que han
tenido
el
trabajo
de
seguir.
De
esta
manera
suministraré
á
mis
compañeros
Jos
medios
de
juzgarme,
y
de
re-
petir
las
esperiencias
que
me
han
conducido
á
los
principios
que
he
creido
deber
adoptar
para
condu=
cirme
en
el
estudio
y
en
la
práctica
de
la
medi=
cina,
|
4
Algunos
han
pensado
que
habia
inconvenientes
en
criticar
las
obras
de
los
autores
vivos,
y
que
basta
esponer
la
verdad
cuando
se
cree
haber
tenido
la
felicidad
de
descubrirla,
para
que
cada
uno
se
haga
un
debér
en
adoptarla.
De
ningun
modo
soy
de
esta
opinion
:
el
espíritu
humano
es
llebado
natu=
-
vralmente
á
la
pereza,
y
susceptible
de
asociar
las
cosas
mas
disparatadas
y
aun
las
mas
contrarias,
de
suerte
que
para
escusarse
las
fatigas
de
una
compa=
racion
minuciosa
y
sostenida
entre
las
opiniones
an-
tiguas
y
las
nuevas,
desecha
estas,
ó
las
admite
en
parte
sin
renunciar
á
las
otras.
La
obra
que
se
va
á
leer
suministrará
mas
de
una
prueba
de
esta
inco=
herencia.
Yo
pienso
pues
que
importa
á
los
intereses
de
la
verdad,
que
al
manifestar
lo
cierto
se
tenga
cuidado
de
hacer
conocer
lo
falso,
cuando
este
acto
Prefacio.
pueda
impedir
el
reconocimiento
de
la
verdad.
En
cuanto
á
la
crítica
de
los
autores
vivos,
como
se
trata
de
una
ciencia
que
influye
tan
poderosamente
en
la
felicidad
del
género
humano,
he
creido
que
un
hombre
de
bien
no
debia
sacrificarlo
á
conside=
raciones
de
lugares
y
tiempos.
Si
los
médicos
que
viven
han
tenido
hasta
aquí
tanto
cuidado
en
darse
consideracion
reciproca,
es
porque
cada
uno
cono=
cia
su
poca
ventaja
sobre
los
compañeros.
No
su=
cede
así
á
los
médicos
verdaderamente
fisiológicos;
nada
arriesgan
estos
obedeciendo
al
impulso.
de
su
conciencia,
esto
es,
atacando
los
errores
y
las
preocupaciones
demasiado
respetadas
por
sus
con=
temporaneos.
Sin
duda
es
necesario,
no
ménos
que
importante
para
los
buenos
sucesos
de
su
causa
que
conserven
defendiendola
la
decencia,
absteniendose
de
toda
personalidad
sobre
las
costumbres
y
habitos
sociales
de
sus
adversarios;
pero
soy
de
opinion
que
pueden
atacarlos
como
autores
y
aun
nombrarlos
cuando
es
indispensable
disipar
el
prestigio
que
se
une
siempre
á
una
grande
reputacion.
He
aquí
la
única
razon
porque
he
manifesfestado
los
nombres
celebres
y
disimulado
los
oscuros,
Ó
sin
autoridad
preponderante.
Marcando
el
error
y
haciendo
re=
saltar
á
los
ojos
de
todos
el
ridículo
que
lo
carac-
teriza,
llegarán
á
disgustárse
los
lectores
de
las
obras
O
OR
BRA
ES
ur”
Pre
facio.
xp
que
lleban
su
sello,
y
se
impondrá
silencio
á
los
que
pudieran
intentar
constituirse
sus
defensores.
Me
parece
que
la
doctrina
fisiológica
que
se
pro=
paga
con
tanta
rapidez
entre
nosotros
y
que
se
es=
tiende
hasta
en
los
estrangeros,
reposa
sobre
bases
-
inalterables.
Y
sobre
todo,
lo
que
no
se
puede
du=
dar
es
que
la
medicina
francesa
jamas
tubo
un
as=
pecto
tan
brillante;
y
que
si
las
nuevas
ideas
que
se
van
á
ver
aquí,
son
adoptadas
como
es
de
esperar
segun
todas
las
apariencias,
tomará
ademas
un
ca-
rácter
indeleble.
Pero
lo
que
ambiciono
con
pre=
ferencia
á
todo
es
que
llegue
á
ser
ventajosa
para
la
humanidad.
Ya
han
depuesto
formalmente
en
su
favor
las
tablas
necrológicas;
y,
si
he
de
dar
asenso
á
mi
presentimiento,
la
doctrina
fisiológica
,
perfec=
cionada
como
es
susceptible
de
serlo,
debe
tener
una
inmediata
influencia
sobre
la
poblacion,
y
mas
señalada
que
el
descubrimiento
de
la
vacuna.
¿Oe
E
r
,
7
EAN
314
Aa
A
pus
doy:
PROPOSICIONES
DE
MEDICINA.
O
a
O
nr
di
SECCION
PRIMERA.
a
FistoLOoGIA.
TL
1
vida
del
animal
se
sostiene
solo
por
los
estimulos
esteriores
(Brown
);
y
todo
lo
que
au=
menta
los
fenómenos
vitales
es
estimulante.
II.
El
calórico
es
el
primero
y
el
mas
importante
de
los
estimulantes
:
y
cuando
deja
de
animar
la
economía,
todos
los
demas
pierden
su
accion
sobre
ella.
III.
El
calórico
es
suministrado
necesaria
y
con=
tinuamente
al
embrion
por
su
madre,
y
al
animal
nacido
por
sus
pulmones;
pero
penetra
acciden=
talmente
por
todas
las
vias.
IV.
Si
el
calórico
llega
á
faltar
por
un
cierto
tiempo,
cesan
todos
los
fenómenos
conservadores,
reparadores
,
y
medicinales
de
la
economía.
V.
El
calórico
pone
en
accion
la
potencia
que
forma
los
organos.
Esta
los
forma
con
materiales
A
E
e
a
A
E
A
a
(mu)
asimilables,
y
dirige
los
fluidos
libres
en
sus
inters»
ticios
:
los
organos,
Ó
los
solidos
igualmente
que
los
fluidos
se
llaman
materia
animal.
VI.
La
composicion
de
los
'organos
y
de
los
flui»
dos
es
una
química
particular
del
ser
viviente.
La
potencia
que
pone
en
accion
esta
química
da
á
los
organos
al
componerlos
la
facultad
de
sentir
y
de
moverse
contrayendose.
La
sensibilidad
,
pues,
y
la
contracúilidad,
son
los
testimonios
ó
las
prucbas
del
estado
de
vida,
VII.
Ciertos
cuerpos
de
la
naturaleza,
ademas
del
calórico,
aumentan
la
sensibilidad
y
la
contracti=
lidad
en
las
partes
de
la
organizacion
con
las
que
se
ponen
en
contacto.
Esto
es
estimular,
ó
irritar;
luego
estos
cuerpos
son
estimulantes.
VIT.
Estando
aumentadas
en
un
punto
la
sen=
sibilidad
y
contractilidad,
pronto
lo
estan
tambien
en
otros
muchos;
y
esto
se
llama
simpatía.
IX.
La
simpatía
se
ejecuta
por
el
intermedio
de
una
forma
particular
del
tejido
viviente,
ó
de
la
materia
animal
que
se
llama
nervios.
X.
Todos
los
fenómenos
de
asociacion
se
eje=
cutan
por
medio
de
los
nervios
que
transmiten
el
estímulo
de
una
parte
á
otra
ú
otras
muchas
;
luego
todos
son
simpatías,
!
XI.
El
objeto
de
la
accion
primitiva
y
simpática
de
los
estímulos
es
siempre
la
nutricion,
ó
la
se=
paracion
de
las
causas
destructoras
,
ó
la
reproduc=
cion;
y
los
movimientos
que
ejecutan
todo
esto
se
.
Mlaman
funciones.
Y
como
es
necesario
para
el
ejer-
cicio
de
las
funciones
que
los
liquidos
concurran
con
los
solidos,
en
todo
estímulo
hay
afluxo,
ó
atraccion
de
fluidos.
XIL.
La
sensibilidad
y
la
contractilidad
están
o
e
A
Y
TE”
bo
E
distribuidas
en
grados
diferentes
en
los
diversos
tejidos
que
componen
la
organizacion
viviente
>
los
que
las
poseen
mas
esquisitas
reciven
Immes>
diatamente
la
accion
de
Jos
estimulantes
y
la
trans-
miten
á
los
demas
:
luego
estos
son
los
moviles
naturales
de
las
simpatías.
:
XII.
Los
tejidos
que
se
pueden
considerar
como
los
moviles
naturales
de
las
simpatías
son
aquellos
en
que
se
encuentra
la
materia
nerviosa
bajo
una
apariencia
pulposa
entremezclada
con
los
vasos
capilares
sanguineos,
y
con
otros
que
contienen
fluidos
albuminosos
ó
gelatinosos
:
estos
pues
son
la
piel
y
los
sentidos
de
la
cabeza
que
se
llaman
esternos
,
y
lo
son
tambien
las
membranas
mucosas
que
son
los
sentidos
internos.
XIV.
Todos
los
organos
de
los
sentidos
estan
espuestos
por
la
naturaleza
á
la
accion
de
los
agentes
esteriores
y
á
la
de
otros
que
provienen
del
inte=
rior;
y
el
estímulo
que
reciven
de
ellos
se
trans=
mite
al
cerebro
,
que
es
su
centro
comun.
Ademas
desde
estos
diversos
puntos
es
dirigido
el
estímulo
hacia
los
otros
tejidos
,
y
de
este
modo
se
sostienen
las
funciones.
XV.
Todo
estímulo
capaz
de
procurar
al
cere=
bro
una
percepcion
recorre
todo
el
conjunto
del
sistema
nervioso
de
relacion.
La
accion
vá
pues
á
repctirse
en
las
membranas
mucosas
,
de
donde
es
aun
vuelta
al
centro
de
percepcion
que
la
juzga
Segun
el
aviso
de
la
viscera
á
qne
pertenece
la
membrana
mucosa;
y
que
se
determina
á
la
accion
segun
el
placer
6
el
dolor
que
perclve
:
y
esta
accion
tiene
siempre
por
objeto
hacer
durary
re=
Pétr
la
impresion,
ó
desviar
su
Causa.
A
2
(aw)
EN
XVI.
La
accion
mandada
por
el
centro
cerebral
de
relacion
se
ejecuta
por
medio
del
aparato
mus-
cular
locomotor,
que
está
á
las
órdenes
del
cerebro;
y
los
mismos
nervios
que
han
servido
á
conducir
la
impresion
,
sirven
para
ejecutar
las
voluntades
del
centro
de
percepcion
por
la
parte
de
su
tejido
que
comunica
con
los
musculos
locomotores.
XVII.
Miéntras
que
una
impresion,
Ó
por
mejor
decir
la
accion
del
estímulo
que
resulta
de
la
im=
presion
,
camina
en
el
aparato
nervioso
de
las
yisce-
ras,
determina
movimientos
en
los
musculos
que
forman
parte
de
ellas,
modifica
la
circulacion
de
todos
los
fluidos
que
las
recorren,
y
tambien
pro=
duce
contracciones
involuntarias
en
los
musculos
locomotores.
XVII.
Interin
que
la
influencia
estimulante
del
cerebro
se
ejerce
voluntaria
ó
involontariamente
sobre
los
musculos
locomotores,
se
comunica
tambien
el
estímulo;
pero
involuntariamente
á
los
tejidos
musculares
y
vasculares
de
las
visceras,
por
que
los
nervios
de
relacion
son
comunes
4
los
musculos
locomotores,
y
á
las
visceras.
“XIX.
Habiendo
los
movimientos
voluntarios
puesto
en
contacto
á
los
materiales
asimilables
con
los
organos
asimiladores
,
obran
estos
la
asimila=
cion
de
aquellos
al
individuo.
XX.
La
asimilacion
es
uno
de
los
fenómenos
del
primer
órden
que
no
se
puede
esplicar
por
la
accion
de
la
sensibilidad
y
de
la
contractilidad
:
solo
debe
atribuirse
á
la
potencia
creadora;
y
este
es
uno
de
los
actos
de
la
química
viviente.
XXI.
La
absorcion
depende
en
primer
lugar
de
las
afinidades
de
la
química
viviente
,
y
en
segundo
del
ejercicio
de
la
sensibilidad
y
contractilidad.
“La
circulacion
es
del
dominio
de
la
sen-
¿—sibilidad,
y
contractilidad
en
el
corazon
y
en
los
vasos
hasta
un
cierto
punto
de
disminucion
difícil
de
determinar
:
mas
allá
de
este
punto
y
donde
los
fluidos
estravasados
caminan
entre
las
fibras,
son
estos
movidos
en
parte
por
el
corazon,
en
parte
por
la
contractilidad
que
determina
la
sensibilidad
local,
y
«en
parte
por
las
afinidades
de
la
química
viviente
que
dirije
constantemente
la
potencia
creas
dora.
Lo
mismo
se
observa
sobre
las
causas
de
los
movimientos
de
los
fluidos
en
los
órganos
llamados
secretorios,
XXUT.
Interin
que
los
fluidos
se
mueven
en
el
tejido
de
las
partes,
se
ejecutan
la
composicion
y
descomposicion
de
estas
partes,
y
la
formacion
de
los
fluidos
que
deben
permanecer
mas
Ó
menos
tiempo
en
sus
intersticios.
stos
tres
fenómenos
de
que
se
compone
la
nutricion
pertenecen
esencial=
mente
á
la
química
viviente,
por
que
la
accion
que
en
ellos
tienen
la
sensibilidad
y
la
contractlidad
se
limitan
á
presentar
á
los
órganos
los
materiales
asimilados,
y
á
separar
los
fluidos
superfluos
á
la
composicion
,
y
los
que
han
quedado
libres
por
la
descomposicion.
XXIV.
Miéntras
que
los
fluidos
se
mueven
en
el
tejido
de
las
glandulas
suceden
en
ellas,
ademas
de
la
nutricion,
ciertas
mudanzas
en
la
forma
de
los
uidos
que
no
se
emplean
en
esta
funcion
3
de
manera
que
cada
glandula
produce
el
suyo
con
Caracteres
particulares
:
estas
variaciones
pertenecen
la
química
viviente.
La
sensibilidad
y
la
cons=
traculidad
solo
sirven
para
separar
los
fluidos
de
a
Búeya
formacion,
para
conducirlos
al
esterior
'
a.
>
si
son
inutiles,
ó
para
llevarlos
á
las
superficies
mucosas
si
deben
concurrir
á
alguna
funcion.
XXV.
La
generacion
del
embrion
es
obra
de
la
química
viviente
:
la
sensibilidad
y
contractili=
dad
conducen
al
embrion
en
el
utero,
la
química
viviente
lo
desenvuelve,
y
le
dá
su
sensibilidad
:
y
contractilidad
particulares
(vease
la
prop.
VI):
y
la
sensibilidad
y
la
contractilidad
de
da
madre
obran
su
expulsion.
XXVI.
Hay
un
órden
de
nervios
situado
á
lo
largo
de
la
columna
vertebral,
que
tienen
por
cen=
tro
unos
ganglios
particulares
:
su
reunion
se
llama
gran
simpático
,
y
seria
mejor
llamarlos
nervios
ganglionarios.
AXVIT.
Los
nervios
ganglionarios
penetran
mu=
cho
en
las
visceras
y
en
los
musculos
con
sus
vasos
y
con
sus
nervios
de
relacion;
pero
entran
mucho
en
las
visceras
y
musculos
del
tronco
,
y
poco
en
los
musculos
de
los
miembros.
XXVII.
Las
heridas
de
los
nervios
ganglio=
narios
no
determinan
primitivamente
ni
dolores
ni
convulsiones
:
estos
no
transmiten
las
sensaciones
al
cerebro,
ni
las
órdenes
de
este
á
los
organos.
XXIX.
Los
nervios
gangliorarios
no
pueden
presidir
sino
á
los
movimientos
interiores
que
no
dirige
el
centro
cerebral.
Confundidos
en
el
sis-
tema
capilar
de
las
visceras
deben
servir
para
reglar
y
transmitir
la
accion
de
los
estímulos
de
un
lugar
á
otro
segun
las
necesidades
de
la
potencia
creadora
:
es
decir
que
siryen
particularmente
á
la
química
viviente,
XXX.
Los
nervios
ganglionarios
recojen
la
in-
fluencia
estimulante
de
los
nervios
cerebrales
y
que
les
ha
hecho
Megar
por
el
ejercicio
de
las
funciones
de
relacion,
|
XXXI.
Los
nervios
sganglionarios
hacen
servir
la
fuerza
vital
del
animal
á
la
química
viviente,
á
pesar
de
la
influencia
de
la
voluntad
-
y
quando
la
suma
de
esta
fuerza
no
es
suficiente
para
los
A
dos'
grandes
órdenes
de
funciones.
la
separan
de
las
de
relaccion
para
concentrarla
en
las
fun=
ciones
digestivas,
Obran
esta
diversion
acumnlando,
con
ella
la
fuerza
vital
y
los
fluidos
en
los
vasos
de
las
visceras
y
sobre
todo
del
cerebro
;
lo
que
produce
el
sueño.
XXXII,
Cuando
predomina
la
irritacion
en
las
YiSceras
los
nervios
ganglionarios
la
hacen
refluir
en
el
aparato
de
relacion
por
los
nervios
cerebrales
COn
los
que
están
en
comunicación
en
estas
mismas
visccras
3
y
la
voluntad
no
es
mas
libre
en
ARRAY
esta
irritacion,
que
en
recojer
la
que
ha
derragnado
|
en
las
visceras.
e
.
XXXII.
Solicitado
el
centro
de-.elacion
por
la
fluencia
de
las
visceras
,
eseWtá
con
el
concurso
¿de
la
voluntad
,
6
sin
el,
copla
consciencia
del
Yo
-
ella
,
en
el
aparato
locomotor
movimientos
¿ue
estan
en
razon
diregá
de
las
irritaciones
vis-
|
o,
Y
e
tienen
por
termino
la
cesacion
de
he
ness
di
bien
la
obstruccion,
la
com-
qe
O
la
desorganizacion
del
cerebro.
XXIV.
Sicmpre
que
se
escita
en
la
economía
ulante
capaz
de
trastornar
los
>
Se
transmite
esta
al
centro
de
-
JUDaA
accion
estim
nervios
cerebrales
relación
,
y
este
puede
ejecutar
mov
su
consecuencia
sin
que
el
animal
tenga
con:
7
y
sin
que
su
voluntad
participe
de
ellos.
Los
fe
nómenos
que
dan
la
idea
del
Yo
no
son
pués
continuos
,
miéntras
que
la
percepcion
y
la
reacciol
del-centro
de
relacion
no
se
interrumpen
jamas.
XXXV.
Las
percepciones
del
centro
cerebral
de
que
el
Yo
tieñe
conocimiento
se
llaman
sensibilidad,
E
y
los
movimientos
que
dirije
se
llaman
voluntarios.
Pero
las
percepciones
del
centro
cerebral
de
que
el
Yo
ño
tiene
conocimiento
y
los
movimientos
que
determina
sin
la
participacion
del
Yo,
no
se
refieren
niá
la
sensibilidad
ni
á
la
voluntad
:
son
una
especie
particular
de
fenómenos
orgánicos.
El
aparato
ner-
vioso
cerebral.
presenta
,
pues,
dos
modos
en
suf
funeiones.
XXXVI.
Siempre
que
el
Yo
tiene
una
percepcio?
se
siente
al
mismo
tiempo
en
el
cerebro
y
fuera
de
el
(vease
XUL).
Ahora
bien
los
puntos
estracere?
donde
el
Yo
puede
sentir
no
son
solo
los
sen:
úidos,
Csternos
é
internos,
sino
que
lo
son
tambien
los
fotos
.=cidentales
de
la
flegmasía,
por
que
1:
“inflamacion
pene
á
las
estremidades
nerviosas
de
relacion
de
la
ma
Yer
parte
de
los
tejidos
en
un
estadd
e
con
poca
diferencia
logo
al
de
las
estremidade
E
nerviosas
que
hacen
párte
de
las
superficies
sensi
j
tivas
naturales
:
estos
todas
de
flegmasía
llegan
pue
á
ser
sentidos
accidentales..
XXXVI.
El
Yo
es
dueño
“no
ejecutar
cierto!
actos
que
piden
las
sensaciones
estado
emól
y
los
sentidos
naturales
y
accidentales;
pero
hay
otro?
que
solo
puede
retardar
por
un
tiempo
mas
ó
meno?
considerable.
AXXVAH.
El
Yo
no
goza
de
la
faculta
¿tarda”
6,
de
impedir
la
ejecucion
de
los
actos
de=
Metodos
por
las
sensaciones,
sino
cuando
el
aparato
Sencefalico
está
bien
desembuelto
,
y
en
el
estado
de
vigilia
y
de
salud.
Esta
facultad
es
pues
nula
pa
la
edad
primera,
despues
crece
por
el
ejercicio
de
Y
inteligencia
:
en
el
sueño,
enla
locura
y
en
otros
estados
morbificos
presenta
una
multitud
de
va=
riedades.
BEBENA
TX:
Los
actos
que
el
Yo
puede
solo
retardar
son
solicitados
por
sensaciones
que
vienen
de
las
Visceras
esenciales
4
la
vida
y
que
son
relativas
á
a
ejecucion
urgente
de
sus
funciones.
-XL.
Entre
los
actos
que
el
Yo
puede
dejar
de
Ejecutar
los
umos
son
solicitados
por
necesidades
de
las
visceras
esenciales
á
la
vida
,
pero
necesidades
POCO
urgentes,
por
que
si
llegan
á
serlo
mucho,
ó
el
Yo
obedece
,
Óse
enagena
la
razon
,
ó
sobreviene
1a
muertes
Otros
no
son
relativos
mas
que
á
l;
pje=
cucion
de
funciones
que
no
son
necesari
Conservacion
de
la
vida
;
y
la
repulsa
tambien
produir
la
locura.
XLI.
Cuando
el
animal
s
berse
reusado
á
satisfacer
visceras,
he
aquí
el
triunf,
el
instinto.
Pero
cuand
la
resistencia
que
el
Yo
as
visceras,
es
deci
y*muere
por
ha=
cesidades
de
las
a
inteligencia
sobre
“razon
se
enagena
por.
one
á
las
necesidades
de
Por
la
subirritacion
que
estas
'erebro,
este
es
el
triunfo
del
Inteligencia.
.
2]
Instinto
consiste
en
sensaciones
deter-
"nadas
por
las
visceras
,
y
que
solicitan
al
centro
oo
para
que
haga
ejecutar
los
actos
necesarios
para
el
ejercicio
de
las
funciones.
105
actos
solicitados
por
Í
instinto
se
ejecutan
con
frecuencia
sin
la
participacion
lel
Yo
7
y
y
aun
en
su
ausencia.
El
feto,
el
sueño,
ge.
dabi
ejemplos
de
esto.
XLIV.
Los
actos
solicitados
por
el
instinto
pre»
dominan
en
la
infancia
,
y
disminuyen
á
medida
que
se
perfeciona
la
inteligencia.
XALV.
La
inteligencia
manifiesta
su
influencia
actual
sobre
la
organizacion
por
las
modificaciones
que
hace
sufrir
á
las
sensaciones
que
determina
el
instinto
,
y
á
los
actos
que
este
solicita.
XLVI.
Las
pasiones
son
sensaciones
provocadas
al
principio
por
el
instinto,
pero
despues
fomen=
tadas
y
exageradas
por
la
atencion
que
les
presta
la
inteligencia,
de
manera
que
llegan
á
ser
predo=
minantes
y
á
determinar
actos
mas
6
menos
notables
y
siempre
dirijidos
hacia
la
satisfacion
de
la
necesi
dad
instintiva
que
es
su
primer
orígen.
Y
VI.
Las
pasiones
son
como
la
locura
el
triunfo
de
y
isceras,
y
en
su
consecuencia
del
instinto
sobre
18
igencia
3
y
así
producen
con
frecúencia
la
locura.
XLVIIL.
Sicha
facultades
“intelec
XLIX.
El
insur
tades
intelectuales
ó
si
L.
Las
facnltades
in
una
mezcla
de
instinto,
LI.
Las
facultades
intelectu
sin
pasión
,
pero
nunca
sin
una
de
dolor.
LIT.
El
placer
y
el
dolor
que
acompañan
á
las
facultades
intelectuales
tienen
el
mismo
asiento
que
ay
en
las
pasiones
instinto
y
puede
ejercer
con
facul=
las.
Mlectuales
tienen
siempre
ueden
ejercerse
1
E
2
O
m
o
ho
>"
q;
A
e
|
e
(xr)
el
placer
ja
gf
dolor
de
las
pasiones,
por
que
el
e
relacion
no
puede
sentir
en
el
cerebro
ntir
en
las
visceras;
y
en
estas
últimas
es
donde
Siempre
siente
mas.
:
LIZ.
Cuando
la
inteligencia
se
ocupa
de
las
ideas
relativas
4
las
necesidades
de
una
viscera
ó
á
las
funciones
de
un
sentido,
los
nervios
de
está
viscera:,
ó
de
este
sentido
estan
siempre
en
accion,
y
hacen
—Megar
las
sensaciones
al
centro
de
relacion
:
resulta
de
aquí
que
la
detícclón
de
los
nervios
de
un
sen=
tido
produce
poco
á
poco
la
abolicion
de
las
ideas
que
se
producian
por
su
medio.
a
LIV.
El
feto
acefalo
puede
vivir,
pero
muere
a
instante
de
nacer
por
que
le
falta
la
influencia
de
la
respiration
que
depende
del
cerebro.
-
-
LV.
Los
organos
que
dejan
de
comunicarse
co
el
cerebro
pier:
ien
p
nto
su
vitalidad
y
su
tricion
;
se
marchitan
y
mueren.
Pero
este
estad
raro
,
por
que
en
las
paralísis
que
se
siguen
á
la
pLec=
cion
del
cerebro,
hay
todavia
comunicación
con
esta
viscera
3
mas
como
la
principa
por
un
punto
enfermo,
y
las
y
por
medio
de
cordones
nery
bles,
sus
influencias
son
i
accion
á
un
grado
conveni
LVI.
Los
aparatos
lo
marchitan
por
defe
fuente
sea
el
cer
y
de
Jere
TAR
DU
vií.
El
defecto
de
accion
de
los
musculos
pa-
ralizados
no
viene
al
principio
por
la
inaptitud
de
Sus
nervios
para
escitar
el
movimiento
,
Sino
del
defecto
de
comunicacion
suficiente
con
el
cerebro;
h
r
anastómosis,
s
poco
considera=
paces
de
sostener
la
LC.
¿motores
paralizados
no
se
e
un
principio
particular
cuya
ino
por
defecto
de
escitacion
pero
cuando
la
nutricion
se
ha
debrk
ado
por
largo.
tiempo
en
la
parte
paralizada,
se
dete
aran
sus.
nervios
y
no-son
ya
á
proposito
para
escite
acción,
LVII.
La
presencia
de
una
sangre
oxigenada
puede
sostener
la
nutricion
en
las
partes
paralíticas
por
que
todavia
tienen
alguna
comunicacion
con
el
cerebro;
pero
la
falta
de
ejercicio
hace
á
esta
nutricion
cada
vez
mas
languida,
sin
causar
con
todo
la
muerte
local.
á
LIX.
La
comunicacion
de
escitacion
fácil
,
COn=
tinua
y
entodas
direcciones
entre
las
diferentes
partes
¿del
cuerpo
es
indispensable
para
sostener
el
equili=
rio
de
lás
funciones.
LX.
En
las
estaciones
y
en
los
climas
calientes
a
escitacion
ataca
á
los
animales
por
la
superficie
erior
mas
que
por
las
internas:
en
las
estaciones
Yuelimas
frios
reciven
mas
escitacion
por
las
super=
_ficlos.
interiores
que
por
las
esternas.
La
superficie
poda
á
ser
entónces
el
principal
camino
de
-
escitacio
sefiDOr_
esto
la
nutricion
es
mas
consi=
-
derable.
EA
“BXL
Nunca?
y
.
.
iforme
la
escitacion
en-la
eco=
nomía
animal
:
siempre
es
mayor
en
ciertas
partes,
menor
en
una
,
ó
en
atras
muchas,
y
predomina
sucesivamente
en
difereñes
regiones.
Esta
desi=
_gualdad
acaba
con
frecuetacia
por
desarreglar
el
...
te
A
=
M8
equilibrio
de
las
funciones.
>
po
LXITL.
Jamas
se
altera
la
sá
DOnJaneamente
sino
siempre
por
que
los
estimulantes
estericregdes
tinados
á
sostener
las
funciones
han
acumulado
la
escitacion
en
alguna
parte,
Ó
por
que
han
faltado
4
la
economia
,
ó
por
que
esta
ha
sido
estimulada
que
repugna
al
ejercicio
de
las
leyés
que
existen
entre
los
modificadores
es=
res,
y
la
réunion,
ó
las
diferentes
partes
de
a
Organizacion
relaciones,
de
las
que
unas
agradan
y
Otras
repugnan
a
las
leyes
vitales
;
estas
últimas
son
los
venenos.
LXUI.
Ciertos
modificadores
esteriores
dismi=
nuyen
los
fenómenos
de
la
vida
en
los
Organos
con
los
que
están
en
relacion;
pero
el
dolor
que
se
desenvuelve
en
el
lugar
debilitado
hace
el
oficio
de
un
escitante
,
que
llama
4
él
los
fenómenos
viz
tales,
ya
deun
modo
favorable,
ya
de
otro
adverso
á
la
conservacion
del
animal.
LXIV.
El
esceso
de
la
hematósis
,
Ó
sanguifica=
cion
,
aumenta
la
suma
de
la
vitalidad;
pero
esta
progresión
tiene
un
termino
mas
allá
del
cual
se
acumula
la
escitacion
sobre
un
organo
,
y
se
yea
rifica
la
enfermedad
por
la
sobre=irritacion
de
este
Órgano.
LXV.
Tambien
se
acumula
la
escitacion
sobre
los
organos
por
la
influencia
de
los
midoficadores
esci=
tantes
aun
que
esté
muy
disminuida
la
suma
de
la
vitalidad
general
:
y
este
estado
puede
permanecer
hasta
el
marásmo
y
hasta
la
muerte.
LXVI.
Nunca
sufre
la
economiala
sobre=irritacion
impunemente
y
todos
los
que
parecen
mas
acos-
tumbrados
álos
escitantes
muy
energicos
acaban
por
esperimentar
sobre=irritaciones
locales.
-LXVIL
La
salud
supone
el
ojercici
>
AAVV,
SECCION
SEGUNDA.
a
-.
PAToLOGIA,
y
-
10
regmlar
¿-
las
funciones
,
la
enfermedad
resulta:
de
su
irregula-
ridad,
la
muerte
de
su
cesación,
+
LXvVIn.
Las
funciones
son
irregulares
cuando
una
,
0
muchas
de
ellas
se
ejercen
con
demasia;-6
poca
energía.
ia
LXIX.
La
energía
de
una
funcion
es
escesiva
cuando
precipita,
suspende
ó
desnaturaliza
las
des
mas
de
forma
que
uno
ó
muchos
de
los
Órganos
que
están
encargados
de
la
funcion
estraviada
y
de
las
que
esta
ha
trastornado
esten
amenazados
de
desa
truccion.
4
EXX.
La
energía
de
una
funcion
está
languida
cuando
uno
ó
muchos
de
los
órganos
encargados
en
ella
no
gozan
del
grado
de
vitalidad
necesarios
para
ejecutar
bien
la
funcion.
LXXI.
La
vitalidad
de
los
organos
puede
haber
sido
exaltada
antes
de
ser
disminuida,
y
VICe
versa.
LXXIL.
No
hay
exaltacion
ni
disminucion
gene=
rales
y
uniformes
de
la
vitalidad
de
los
Órganos.
EXXIIL.
La
exaltacion
principia
siempre
por
un
sistema
orgánico
y
se
comunica
á
otros,
ya
en
el
mismo
aparato
,
ya
en
otro.
(xy)
“EXXIV.
La
naturaleza
de
la
exaltacion
comu=
micada
es
la
misma
que
la
de
la
exaltacion
primi
tiva.
En
uno
y
Otro
caso
el
aumento
de
los
fe=
nómonos
testifica
el
estado
de
la
vida.
LXXV.
La
exaltacion
de
uno
ó
de
muchos
sis.
temas
orgánicos,
de
uno
ó
de
much
determina
siempre
la
debilidad
de
alg
tema
ó
aparato.
LXXVI.
La
disminue
sistema
ó
de
un
aparato
,
trae
frecuentemente
la
exaltación
de
uno
úl
Otros
muchbs
;
y
algunas
veces
su
disminucion,
LXXVII.
La'exaltacion
de
la
vitalidad
de
un
sistema
(y
con
mayor
razon
de
un
aparato
)
supone
siempre
una
accion
de
los
modificadores
estimu=
lantes
superior
á
la
que
conviene
al
mantenimiento
de
la
salud,
es
decir,
una
sobre=estimulacion,
ó
-Sobre=escitacion.
-
—LXXVUHIL.
La
sobre
=escitacion
parcial
supone
siempre
um
aflujo
muy
considerable
de
fluidos
;
luego
hay
congestion
perjudicial
al
ejercicio
de
las
funciones
en
toda
sobre=escitacion.
Esto
es
una
congestion
morbifica.
—“EXXIX.
La
reunion
de
la
sobre=escitacion
y
de
la
congestion
morbifica
parciales
traen
siempre
una
Butricion
parcial
exagerada
,
ó
irregular;
lo
que
constituye
la
congestión
activa
,
que
propende
ne=
+
CSariamente
á
la
desorganizacion.
a
ROS
La
sobre=escitacion
y
la
congestion
mor»
bifica
activas
y
parciales
son
compatibles
con
la
dis..
=
*hucion
général
de
la
suma
de
la
vitalidad.
|
;
XXI.
La
disminucion
parcial
de
la
vitalidad
4.
>
iwae
Siempre
la
de
la
nutricion
,
aunque
determina
Ba
un
otro
sis=
ion
de
la
vitalidad
de
un
OS
aparatos
£|
(xvi)
eon
frecuencia
una
congestion
morbifica
;
pero
esta
es
pasiva.
LXXXII.
La
congestion
morbifica
pasiva
puede
desorganizar
,
pero
mucho
menos
que
la
activa.
-LXXXIII.
Siendo
siempre
acompañada
la
con=
gestion
morbifica
activa
de
la
sobre=escitacion,
ó
sobre=irritation
basta
nombrar
esta
última
para
ser
entendido
al
desenvolver
el
curso
de
las
enferme-
dades
:
tambien
en
obsequio
de
la
brevedad
puede
satisfacer
la
palabra
irritación,
en
la
inteligencia
que
se
le
dé
el
mismo
Sentido
que
á
estas
dos
espre-
siones
3
pero
sobreentendiendo
el
epíteto
morbifico.
LXXXIV.
La
irritacion
puede
existir
en
un
sis=
tema
sio
que
ningun
otro
participe
de
ella
;
pero
esto
se
verifica
solo
cuando
es
poco
considerable.
Entónces
no
influye
mas
que
sobre
los
movimientos
orgánicos
locales
y
sobre
la
nutricion
de
la
parte;
pero
en
el
momento
que
la
irritacion
local
se
eleya
á
un
cierto
grado,
se
repite
en
otros
sistemas
ó
en
otros
aparatos
mas
ó
menos
distantes
y
siempre
sin
variar
de
naturaleza.
>
-LXXXV.
Los
nervios
son
los
unicos
agentes
que
transmiten
la
irritacion,
lo
que
constituye
las
sim=
patías
morbificas.
Las
simpatías
morbificas
se
obran
pues
de
la
misma
manera
que
las
simpatías
del
es=
tado
de
salud
:
se
diferencian
solo
en
que
en
el
primer
caso
transmiten
los
nervios
mas
irritacion,
ó6
un
modo
de
escitacion
que
repugna
á
las
leyes
vitales.
LXXXVI.
Las
simpatías
morbificas
son
de
dos
especies
:
las
primeras
se
manifiestan
por
fenómenos
orgánicos,
á
saber
;
exageraciónes
del
moyimiento
de
las
fibras,
congesuones,
alteraciones
de
las
e
BD
d r a
ABR
(xvir
)
Ss,
exalaciones,
y
absorciones,
que
en=
án
aumentadas
,
disminuidas
ó
desnatura=
Izadas
por
mudanzas
en
la
temperatura
;
y
por
vicios
e
mutricion
:
y
estas
son
las
simpatías
orgánicas.
Las
segundas,
por
dolores,
por
convulsiones
de
los
musculos
sometidos
á
la
voluntad,
y
por
aberra=
ciones
mentales;
y
estas
son
las
simpatías
de
re=
lacion.
LXXXVIT.
Las
sim
sin
las
de
relacion
cas
;
secrecióne
tónces
est
patías
orgánicas
pueden
existir
:
estas
traen
siempre
las
orgáni=
Pero
por
lo
comun
estos
dos
órdenes
de
sim=
patías
son
simultaneos.
LXXXVIHL:
Cuañto.
mas
considerables
sean
la
sensibilidad
del
órgano
irritado
y
la
del
individuo
,
tanto
mas
multiplicadas
son
las
simpatías
,
y
vice
VErsa.
j
LXXXIX.
Guanto
mas
numerosas
y
activas
son
las
simpatías
tanto
mas
grave
está
el
enfermo.
XC.
El
esceso
de
las
simpatías
de
relacion
basta
para
causar
la
muerte,
que
entónces
parece
que
de=
pende
de
la
desorganizacion
del
centro
de
relacion.
El
esceso
de
las
simpatías
orgánicas
puede
tambien
ocasionar
una
merte
rapida
que
es
debida
á
la
con=
gestion
y
á
la
desorganizacion
de
muchas
visceras.
XCI.
El
órgano
primitivamente
irritado
es
al=
gunas
veces
el
solo
que
sufre
la
congestion
ó
la
de=
Sorganizacion
,
no
esperimentando
los
órganos
sim-=
patizados
bastante
irritacion
para
sufrirlas,
XCH.
Los
Órganos
irritados
simpaticamente
pe
en
contraer
la
irritacion
en un
grado
superior
4
la
del
Órgano
á
cuya
influencia
la
deben.
En
este
caso
la
enfermedad
muda
de
lugar
y
de
nombre
:
estas
son
las
metastásis.
B
(AX)
CX.
Las
irritaciones
intensas
de
todos
los
órganos
se
transmiten
constantemente
al
estómago
al
mo-
mento
de
su
preludio
;
resulta
de
aquí
inapetencia
,
alteracion
del
color
de
la
lengna
,
y
del
musculo
lingual
:
si
la
irritacion
que
ha
recivido
el
estómago
se
eleva
al
grado
de
inflamacion
,
se
ven
los
síntomas
de
la
gastritis
;
y
como
el
cerebro
está
siempre
mas
irritado
,
desenvuelve
las
simpatías
que
les
son
pro=
pias
á
un
grado
mas
alto,
y
puede
tambien
infla=
marse.
-CXI.
Las
irritacionesintensas
de
todos
los
órganos
se
transmiten
al
corazon
:
entónces
este
precipita
sus
contracciones,
se
acelera
la
cirenlacion
,
y
el
calor
aumentado
de
la
piel
determina
una
sensacion
pe-
nosa.
Esto
es
lo
que
debe
llamarse
calentura,
que
se
considera
aquí
de
una
manera
général
y
abs=
tracta.
CXIL.
La
calentura
es
siempre
el
resultado
de
una
irritacion
del
corazon
primitiva,
ó
simpatica.
CXIK1.
Toda
irritacion
bastante
intensa
para
pro=
entura
es
una
de
las
graduaciones
de
la
in-
DES?
a.
i
«€XIV.
Toda
inflamacion
bastante
intensa
para
producir
calentura
en
llegando
al
corazon,
lo
es
tambien:
bastante
para
ser
transmitida
al
mismo
tiempo
al
cerebro
y
al
estómago,
á
lo
menos
en
su
principio;
y
como
no
cambia
de
naturaleza
para
ser
transmitida,
desenvuelve
siempre
en
estos
tres
órganos
una
graduacion
de
inflamacion.
-CXV.
Las
irritaciones
transmitidas
al
cerebro
y
al
estómago
por
un
órgano
inflamado
disminuyen
algunas
veces,
á
pesar
de
la
persistencia
de
la
in=
flamacion
que
las
habia
escitado
;
y
estas
dos
visceras
(15)
funciones
,
mientras
que
el
corazon
continua
siendo
vivamente
irritado
y
sosteniendo
la
calentura.
recobran
sus
CXVI.
Aunque
el
estómago
y
el
cerebro
conti=
nuen
sus
funciones
durante
la
inflamacion
de
otro
Órgano
,
no
dejan
de
ser
irritados
organicamente.
u
irritacion
siempre
está
cerca
de
la
inflamacion,
y
se
eleva
á
ella
muy
frecuentemente
si
el
foco
que
la
sostiene
persevera
hasta
la
muerte.
CXVIL.
Si
la
irritacion
escitada
por
simpatía
en
el
estomago
y
el
cerebro,
en
lugar
de
disminuir
lega
á
ser
mas
intensa
que
la
del
foco
de
que
de=
pende
;
he
aquí
él
caso
de
las
proposiciones
sobre
las
metastasis
(veanse
las
CIL,
y
sig.
).
|
CXVIIL.
La
inflamacion
del
encefalo
trae
siempre
la
de
las
vias
digestivas,
y
algunas
veces
la
de
sus
anexos
;
esto
es
una
simpatía
orgánica,
CXIX.
La
inflamacion
del
encefalo
es
con
mas
frecuencia
el
efecto
simpatico
de
las
inflamaciones
-
del
estomago
,
que
su
causa.
CXX.
La
congestion
sanguinea
del
estómago
en
la
embriaguez,
en
el
tifo
,
€n
las
fiebres
mali
mo=
ris,
Sc,
se
repite
necesariamente
en
el
cerebro
,
inclusas
sus
membranas.
CXXI.
La
inflammacion
del
encefalo
escita
fenó.=
menos
nerviosos
que
se
han
tenido
frecuentemente
por
esenciales.
4
CXXII.
Todas
las
irritaciones
del
cerebro
que
se
prolongan
hasta
la
muerte
acaban
por
la
a.
amacion
ó
la
hemorragia;
tales
son
la
epilepsia,
la
Catalepsis,
y
las
intensas
aplicaciones
del
alma
lle.
vadas
al
esceso
,
etc.
CO
rias
supone
siempre
una
jrritacion
(
xxir
)
del
cerebro
:
esta
ipritaciod
puede
sostenerse
en
él
un
largo
tiempo
por
otra
inflamacion,
y
desa=
parecer
con
ella;
“pero
si
se
prolonga
,
acaba
siem=
pre
por
convertirse
en
una
verdadera
encefalitis
bien
parenquimatosa
,
6
bien
membranosa.
CXXIV.
Ninguna
inflamacion
estracerebral
pue=
de
producir
la
manía
sin
el
concurso
de
la
del
estómago
y
de
la
de
los
intestinos
delgados.
El
higado
no
se
afecta
en
este
caso
sino
secunda=
riamente.
CXXV.
La
arachnitis
es
mas
frecuentemente
consecuencia
de
una
gastro=enteritis
,
que
primitiva;
pero
el
delirio
el
insomnio,
y
las
convnlsiones
que
con
frecuencia
son
sus
señales,
pueden
ser
sostenidos
por
esta
gastro=enterilis,
desaparecer
con
ella
,
ó
dejar
despues
de
la
muerte
en
la
arachnoides
y
en
la
primera
vestigios
de
flegmasía,
nulos
ó
me=
nos
señalados
que
los
que
se
encuentran
en
el
esto=
mago
,
etc.
CXXVI.
Todo
sufrimiento
estremado,
sea
por
el
estimulo
de
un
ramo
de
nervios,
sea
por
causa
moral,
infarta
el
cerebro
y
propende
á
desen=
volver
la
inflamacion
en
la
pulpa,
en
la
piamater
y
en
la
arachnoides.
Ahora
bien
el
sufrimiento
del
estomago
es
el:
mas
cruel,
y
todos
los
demas
lo
producen;
luego
jamas
hay
gastro=enteritis
sin
un
grado
cualquiera
de
irritacion
cerebral,
Todo
esto
debe
aplicarse
á
las
hemorragias
encefalicas.
CXXVIL.
Los
inbérculos
,
los
canceres
del
cere=
bro,
$e.
son
producidos
por
la
inflamacion
crónica
de
esta
viscera,
CXXVHI.
Todas
las
irritaciones
encefalicas
pue=
den
venir
á
parar
en
la
apoplegía.
(
xxur
>)
CXXIX.
La
palabra
apoplegía
espresa
la
césaa
cion
de
los
fenómenos
de
relacion
:
se
pueden
dis=
tinguir
en
ella
dos
grados
principales
segun
la
ausencia,
6
la
existencia
de
las
paralísis
parciales;
pero
no
se
puede
dividir
esta
enfermedad
segun
la
prevision
de
las
formas
de
la
alteracion
orgánica
del
encefalo..
CXXX.
La
inflamacion
de
la
membrana
interna,
Ó
mucosa
del
estomago
se
llama
gastritis
;
pero
“jamas
se
observa
en
el
cadayer,
si
no
con
la
de
la
membrana
mucosa
de
los
intestinos
delgados.
Es
pues
mucho
mejor
darle
el
nombre
de
gastro=
enteritis..
CXXXI.
La
inflamacion
de
la
membrana
mu=
cosa
de
los
intestinos
delgados
se
llama
enteritis.
Algunas
veces
se
vé
sola
en
el
cadaver;
pero
no
se
podria
asegurar
su
aislamiento
ántes
de
la
autopsía
Y
por
otra
parte
la
gastritis
ha
tenido
siempre
la
iniciativa,
Es
pues
mucho
mejor
llamarla
gastro=
enteritis.
CXXXIL.
La
gastro=enteritis
se
presenta
bajo
os
formas
3
con
predominio
de
flegmasía
gastrica,
y
con
predominio
de
enteritis.
El
dolor
gastrico
»
la
repugnancia,
y
aversion
de
toda
comida
y
be=
bida,
ó.la
dificultad
de
soportarlas
caracterizan
la
primera
:
la
facultad
de
satisfacer
la
sed,
la
rapida
absorcion
de
los
liquidos
apropiados
son
los
signos
de
la
segunda.
Las
demas
señales
son
comu-
nes
con
muy
corta
diferencia.
CXXXII..
La
inflamacion
aguda
de
la
membrana
Mucosa
,
de
los
intestinos
delgados
sin
afección
del
Peritoneo
no
ocasiona
cólico
en
la
mayor
parte
de
los
hombres.
Casi
siempre
carece
de
dolor
circuns=
|
(
xxiv
)
cripto
3
pero
frecuentemente
es
acompañada
de
una
sensacion
de
ardor
y
de
mal
estar
vago,
y
de
constipacion.
La
invaginacion
de
este
intestino,
lejos
de
causar
el
ileos,
ordinariamente
aun
no
produce
el
cólico.
|
-CXXXIV.
El
cólico,
la
frecuencia
de
las
deyec=
ciones
y
el
tenesmo
son
los
signos
propios
de
la
inflamacion
mucosa
del
colon.
(
CAXXV.
Estando
consagrada
á
la
inflamacion
de
los
intestinos
delgados
la
palabra
enteritis,
no
puede
servir
para'
distinguirla
del
colon
:
es
ne=
cesario
llamar
esta
colitis
:
pero
ambas
se
suceden
”
se
asocian.
A
CXXXVI.
La
gastro=enteritis
existe
sin
ningun
punto
doloroso,
cuando
la
inflamacion
no
predo=
mina
con
fuerza
en
el
estomago
ó
en
el
duodeno
;
y
cuando:
la
presion
del
abdomen
tampoco
desen=
vuelye
el
dolor.
CXXXVIL.
La
gastro-enteritis
se
conoce
por
los
sintomas
que
desenvuelve,
á
saber
:
1%.
los
orgánicos,
rubicundez
y
calor
de
las
aberturas
de
las
mem=
branas
mucosas
y
de
la
piel,
alteracion
de
los
secretorios
de
la
bilis,
de
la
orina,
y
sobre
todo
del
moco
:
2%.
los
relativos,
que
son
los
dolores
de
la
cabeza
y
de
los
miembros,
la
aberracion
de
la
facultad
de
sentir
y
de
juzgar.
La
influencia
que
ejerce
sobre
el
corazon
es
como
en
Otras
mu-
chas
flegmasías.
CXAXVIIL.
Las
gastro=enteritis
agudas
que
se
-
exasperan
traen
toda
estupor,
ú
obscurecimiento,
lividez,
fetidez,
postracion,
y
representan
lo
que
se
lama:
calentura
putrida,
adinamica
,
tifo
;
aque-
llas
en
que
la
irritacion
del
cerebro
llega:
4
ser
»
(
xxy
)
considerable
,
elevese,
6
no
al
grado
de
flegma=
sía,
producen
el
delirio,
las
convulsiones,
etc.
>
y
toman
el
nombre
de
calenturas
malignas
,
Nér=
viosas,
$
atagicas..
;
CXXXIX..
Todas
las
calenturas
esenciales
de
los
autores
se
refieren
á
la.
gastro=enteritis
simple
'
complicada.
Todos
la
han
desconocido
cuando
no
la
acompaña
el
dolor
local
;
y
aun
cuando
se
pre=
senten
en
ellas
dolores,
mirandolos
siempre
como
un
accidente.
CXL.
Algunas
veces
han
dicho
los
autores
que
ciertas
calenturas
dependian
de
una
inflamacion
de
los
órganos
digestivos
;
pero
nunca
han
dicho
que
las
pretentidas
calenturas
esenciales
pudiesen
tener
aíguna
otra
causa;
nunca
que
fuesen
producidas
por
el
mecanismo
que
las
fiebres
de
las
perineumo=-
nias,
etc.;
nunca
en
fin
que
no
las
hay
esenciales.
Todo
esto
se
ha
dicho
solo
despues
de
la
doctrina
fisiologica.
>
CXLI.
Ignorando
los
antores
que
la
membrana
interna
de
los
intestinos
delgados
puede
inflamarse
sin
dolor
local,
todos
han
atribuido
siempre
á
sus
enteritis
los
síntomas
de
las
peritonitis.
CXLIT.
Por
una
gastro=enteritis
aguda
,
primer
efecto
del
agente
contagioso,
es
como
principia
la
viruela.
La
flegmasía
cutanea
la
remplaza,
y
la
termina
cuando
las
pustulas
son
en
pequeño
nu-
Pero;
pero
la
reproduce
si
son
numerosas
por
la
erisipela
que
resulta
de
la
confluencia
de
las
meo.
las.
Esta
es
la
calentura
secundaria
de
las
Virue=
las,
llamada
tambien
fiebre
de
supuracion.
CXLHMI.
Por
la
gastro=enteritis
y
Por
Un
catarro
ocular,
nasal,
gutural,
ó
bronquial
agudos
es
como
(oxxvr
)
principian
el
sarampion
y
la
escarlatina.
Estas
fleg-
masías
son
las
que
constituyen
todo
el
peligro
de
estas
enfermedades
exasperándose,
é
invadiendo
_al'
cerebro
y
á
la
totalidad
de
las
visceras.
La
angina
de
la
escarlatina
con
frecuencia
llega
á
ser
funesta
;
y
debe
tenerse
cuidado
con
el
catarro
bronquial
del
sarampion
que
da
desde
el
principio
una
espectoracion
puriforme,
y
que
aun
cuando
»unea
se
convierta
en
perincumonía,
puede
produ=
cir
la
estrangulacion
interceptando
el
paso
del
aire.
CXLIV.
La
hipocondría
es
efecto
de
una
gas=
tro=eñteritis
crónica
que
Obra
con
energía
sobre
un
cerebro
predispuesto
á
la
irritacion,
CXLV.
La
mayor
parte
de
las
dyspepsas,
gas=
trodyneas,
gastralgías
,
pyrósis,
cardialgías,
y
todas
las
bulimías
son
efecto
de
una
gastro=enteritis
cró=
nica.
CXLVI.
Cólicos
umbilicales
intermitentes
,
$
remitentes
con
constipacion
y
sin
tenesmo
caracte=
rizan
«ciertas
graduaciones
de
la
inflamacion
de
la
membrana
mucosa
de
los
intestinos
delgados
,
sobretodo
en
el
estado
crónico
,
si
no
existen
los
sintomas
de
la
peritonitis;
pero
esta
enteritis
es
con
mas
frecuencia
indolente
que
dolorosa.
CXLVIL.
Los
ganglios
linfáticos
del
mesenterio'
no
se
inflaman
sino
por
efecto
de
la
enteritis,
esta
doble
flegmasía
prolongada
constituye
la
tabes
mesenterica.
]
CXLVIMN.
«Los
ganglios
del
mesenterio
no
se
inflaman
por
la
peritonitis
simple.
CXLIX.
La
hepátitis
es
consecutiva
á
la
gastro=
enteritis
cuando
no
depende
de
una
violencia
es=
terior.
(
xxvIr
)
CL.
La
gastro=enteritis
crónica
es
la
causa
de
los
infartoshepáticos
y
deloshigados
amarillos
y
gruesos,
aun
en
los
tísicos.
:
CLI.
La
hidropesía
de
los
que
han
abusado
de
las
bebidas
alcoholicas
de
los
purgantes
,-etc.,
es
efecto
de
una
gastro=enteritis
crónica
que
ha
inva=
dido
todo
el
grueso
del
canal
digestivo
del
higado,
etc.,
y
que
ha
penetrado
lentamente
en
el
peritóneo.
CLIL.
La
bulimía
es
efecto
de
una
gastro=ente=
ritis
crónica
con
predominio
deirritacion
gastro=duo-
denal
:
esta
flegmasía
,
en
efecto
;
puede
existir
en
una
graduacion
que
permita
la
asimilación
de
una
cantidad
de
alimentos
muy
superior
álas
necesidades
de
la
economía
:
de
donde
resultan
pletora
,
poly=
sarcía
,
y
por
consiguiente
la
detonacion
de
la
irri=
tacion
sobre
el
cerebro,
sobre
las
articulaciones
»
sobre
los
riñones
,
sobre
el
corazon
,
sobre
la
margen
del
ano,
y
en
una
palabra
,
sobre
todos
los
puntos
donde
un
estímulo
accidental
puede
llamarla.
CLITI.
Las
gastritis
bulimicas
dependen
con
fre-
cuencia
del
abuso
de
comidas
y
bebidas
estimulan-
tes,
y
sobre
todo
de
los
medicamentos
llamados
estomacales,
administrados
cuando
la
gastritis
es
to=
davía
ligera.
CLIV.
La
asimilacion
exuberante
de
las
gastritis
bulimicas
se
hace
siempre
con
mas
ó
menos
dolores
locales
y
simpáticos
:
despues
se
exasperan
estos
dolores
4
términos
de
hacer
á
la
digestion
temible
al
enfermo
aun
que
todavía
es
escesivo
el
apeuto
;
y
acaban
destruyendo
el
hambre
produciendo
lade=
Macracion,
los
vomitos,
etc;
y
algunas
Veces
pasa
la
gastritis
al
estado
agudo.
;
CLV.
Cuando
un
largo
uso
de
los
estimulantes
(
XXVuI
)
ha
exaltado
mucho
la
sensibilidad
del
estómago
,
la
curacion
es
larga
,
difícil
y
las
recaidas
muy
fa=
ciles
:
es
raro
que
en
este
caso
no
haya
un
grado
de
irritación
cerebral
capaz
de
producir
la
hipocondría
:
|
y
frecuentemente
el
escirro
,
ó
la
perforacion
gás=
trica
terminan
la
escena.
CLVI.
La
inflamacion
pasa
con
frecuencia
de
la
mucosa
digestiva
al
peritóneo
en
el
estado
agudo
CLVIT.
Las
hepátitis
agudas
no
son
mortales,
sino
por
la
adiccion
de
la
gastro=enteritis,
de
la
peritó=
nitis
,
ó
por
la
inflamacion
de
los
órganos
del
pecho
y
de
la
cavidad
del
craneo.
-CLVIIL.
Las
nefritis
agudas
no
son
mortales
sino
por
la
complicacion
de
la
inflamacion
de
las
prin=
cipales
visceras.
CLIX.
Las
peritónitis
agudas
de
las
mugeres
pa=
vidas
comienzan
ordinariamente
por
la
inflamacion
de
la
membrana
interna,
y
de
todo
el
grueso
del
utero.
CLX,
Las
irritaciones
prolongadas
de
la
mem-
brana
mucosa
de
la
vagina
producen
casi
siempre
la
inflamacion
del
cuello
y
la
de
los
ovarios:
de
aquí
los
escirros
,
los
canceres,
etc.
CLXI.
Los
escirros
del
cuello
del
utero
son
fre
enentemente
efecto
de
las
violencias
que
ha
sufrido
el
cuello
en
el
parto.
CLXIL.
Las
menstruaciones
dolorosas
anuncian
un
foco
perpetuo
de
irritacion
en
el
cuello
del
utero
;
y
el
cancer
de
esta
parte
es
comunmente
su
con
secuencia
en
la
epoca
que
se
lama
crítica
,
cuando
no
se
ha
calmadola
irritacion
del
cuello
largo
tiempo
ántes
de
esta
época
as
CELXUL
La
perineumonía
principia
frecuente=
N
Ú
XXIX
)
mente
por
el
catarro,
ó
inflamacion
de
la
membrana
mucosa
de
los
bronquios.
Los
lobulos
superiores
del
pulmon
son
entónces
el
principal
asiento
de
la
inflamacion
;
y
si
esta
es
crónica
desenvuelve
tu=
bérculos
en
la
parte
superior
del
parenquima
,
y
produce
la
tisis.
CLXIV.
La
perineumonía
de
los
lobulos
medios,
é
inferiores
de
los
pulmones
principia
frecuénte=
mente
sin
haber
sida
precedida
del
catarro
bronquial:
se
hace
crónica
se
desenvolven
los
tubérculos
y
sobreviene
la
(sis.
CLXV.
La
pleuresía
causa
la
atrofía
por
la
coleccion
purulenta
que
produce,
en
el
pulmon
del
lado
enfermo
sin
inflamarlo;
pero
al
mismo
tiempo
se
desenvuelve
algunas
veces
la
pneumonía
en
el
pul-
mon
del
lado
opuesto
,
y
si
este
estado
llega
ú
ser
crónico,
se
forma
la
tísis
en
el
ultimo.
CLXVI.
La
pleuresía
que
predomina
en
la
pleura
pulmonal
sin
coleccion,
ni
atrofía
del
pulmon
que
cubre
,
inflama
algunas
veces
este
pulmon,
y
puede
en
caso
de
hacerse
crónica
desenvolver
en
él
tu=
bérculos.
|
CLXVIL.
Los
tubérculos
que
se
sigen
á
la
infla-
macion
de
la
membrana
interna
de
los
bronquios
y
delas
vexiculas
bronquiales
se
engendran
de
la
misma
manera
que
los
del
mesenterio
en
la
enteritis
crónica.
CLXVIHI,
Yo
no
he
visto
tubérculos
del
pulmon
sin
inflamacion
antecedente.
Los
que
traen
los
niños
al
nacer
no
me
parecen
independientes
de
este
fe=
nómeno.
CLXIX.
Los
tubérculos
se
forman
en
todas
las
CONsStituciones
atacadas
de
inflamacion
Crónica'
del
pulmon
y
de
los
intestinos
;
pero
son
mas
gruesos
;
(xxx
>)
en
los
sujetos
predip
uetos
á
las
irritaciones
del
sis
tema
linfático.
CLXX.
Las
gramulaciones
cartilaginosas
,
oseosas,
calcareas,
las
melanósis
(“degeneracionés
negras
),
los
escirros
,
las
encefaloides
degeneraciones
que
se
semejan
á
la
sustancia
cerebral
),
los
canceres
del
pulmon
son
producciones
engendradas
de
la
misma
manera
que
los
tubérenlos
ordinarios.
CLXXI.
La
palabra
tísispulmonal
,
no
espresando
mas
que
la
desorganización
que
es
el
producto
de
la
flegmasía
del
parenquima
pulmonal,
no
puede
apli=
carse
áesta
flegmasía.
Es
mejorllamarla
pneumonia
crónica,
especificando
por
cual
de
los
tejidos
de
la
viscera
ha
principiado.
CLXXII.
El
corazon
se
inflama
frecuentemente
or
su
membrana
serosa,
que
es
lo
que
se
lama
pericarditis.
La
caracterizan
el
sitio
del
dolor
y
la
depresion,
¿irregularidad
de
la
circulacion
,
lo
que
produce
las
congojas,
las
lipotimias
y
el
sobresalto
de
la
muerte.
CLXXIII.
El
corazon
se
inflama
por
sa
membrana
interna
,
y
esta
es
la
carditis
mas
ordinaria.
Esta
car-
ditis
afecta
con
preferencia
los
orificios
arteriales,
en
los
que
llega
frecuentemente
á
ser
crónica,
y
en
los
que
produce
el
obstáculo
del
curso
de
la
san=
gre,
la
coagulacion,
las
vegetaciones,,
la
osificacion,
las
ulceras,
y
en
su
consecuencia
la
hypertrofía
de
Corazon
,
y
el
aneurisma.
La
irritación
ó
la
inflama=
cion
que
han
principiado
por
el
aparato
locomotor
producen
con
frecuencia
esta
carditis
fijándose
en
el
interior
del
corazon.
CLXXIV.
La
irritacion
de
los
diferentes
tejidos
que
es
bastante
intensa
para
llegar
al
corazon
puede
terar
las
envocaduras
de
las
arter
xa)
producir
la
inflamacion
de
sus
dos
membranas.
La
de
la
túnica
interior
de
las
arterias
es
causada
por
el
mismo
mecanismo
,
y
no
podria
sola
sostener
una
calentura
violenta.
CLXXV.
La
inflamacion
aguda
y
supurante
del
tejido
muscular
del
corazon
es
una
enfermedad
mu
rara
,
pero
este
tejido
dejenera
siempre
al
fin
de:un
cierto
tiempo
por
consecuencia
de
la
inflamac
on
de
sus
dos
membranas,
CEXXVI.
Los
accidentes
mas
graves
del
aneu=
risma
«el
corazon
vienen
del
obstáculo
que
ofrece
á
la
circulacion;
de
aquí
las
asmas,
las
hemorragías
por
diferentes
vias
y
la
hidropesía
:
pero
la
gastritis
nunca
deja
de
asociarse
á
los
demas
síntomas,
tanto
mas
cuanto
haya
sido
el
enfermo
tratado
de
una
Mancra
mas
escitante.
hdr
CLXXVIL.
Las
osificaciones
de
las
arterias
pro=
pias
del
corazon
deben
ser
consecuencia
de
la
in=
flamacion
de
su
membrana
interna
ó
de
la
de
las
arterias
gruesas.
|
|
CLXXVII.
Las
dilataciones
dé
la
corvadura
de
la
aorta
son
frecuentemente
efecto
de
la
inflamacion
crónica
de
su
tejido.
Esta
degeneración
puede
obli=
ías
que
llevan
la
sangre
á
los
brazos
y
á
la
cabeza,
La
misma
infla
mación
produce
tambien
la
friabilidad
de
las
demas
arterías
y
los
aneurismas
que
ha
descrito
tan
bien
Scarpa.
CLXXIX.
Las
escrófulas
son
irritaciones
de
los
tejidos
esteriores
donde
predomina
la
parte
albu=
Minosa
de
la
sangre;
pero
como
el
calores
en
ellas
Pp0co
considerable
y
la
rubicundez
no
existe
nunca
se
as
puede
distinguir
por
una,
espresion
particular.
¿
Convendra
la
de
sub=inflamacion
?
+
(xxxu
)
s
CEXXX.
La
inflamacion
se
asocia
á
esta
sub-
inflamacion
ya
como
causa
ya
como
efecto,
y
al=
gunas
veces
la
acompaña
en
toda
su
duracion.
CLXXXI.
La
sub=inflamacion
de
los
tejidos
lin=
fáticos
no
se
desenvuelve
primitivamente
en
infla=
mación
,
si
no
en
las
piezas
que
componen
el
es-
queleto,
y
en
las
partes
blandas
que
lo
cubren
:
ella
se
determina
en
estos
lugares
por
la
accion
del
frio
sobre
la
piel
á
la
manera
de
los
reumatismos
,
Ó
por
irritaciones
accidentales
:
en
cuanto
á
las
visceras
no
se
afectan
sino
en
consecuencia
de
su
inflama=
cion.
Otro
tanto
se
debe
decir
de
las
sub=infla=
maciones
sifiliticas.
CLXXXIL
La
piel
es
susceptible
de
una
irrita=
cion
crónica
que
carga
de
una
manera
especíal
sobre
sus
tejidos
escretorios,
sobre
sus
vasos
absorventes,
y
que
desnaturaliza
esta
envoltura
obstruyéndola
de
albumen
degenerado.
¿No
es
tambien
una
es-
pecie
de
sub=inflamacion
á-
la
que
la
inflamacion
puede
asociarse
en
diferentes
grados?
Cuando
la
irritacion
se
comunica
de
la
piel
sub=inflamada
á
las
visceras,
no
penetra
en
sus
ganglios
linfáticos
sin
la
inflamacion
previa
de
sus
membranas.
CLXXXIHHM.
Los
ganglios
linfáticos
no
se
hin=
chan
,
ni
se
endurecen,
ni
se
ablandan
jamas
sino
por
la
exaltacion
de
su
irritabilidad
y
de
su
con=
tractilidad
,
es
decir
,
por
su
irritacion
que
es
una
de
las
sub=inflamaciones.
+
CLXXXIV.
Las
tumefacciones
de
apariencia
ana=
loga
á4la
de
los
ganglios
sub=inflamados,
pero
que
sobrevienen
en
los
tejidos
en
que
no
se
perciven
glandulas
linfáticas
en
el
estado
sano
,
deben
juz-
garse
de'
la
misma
naturaleza
que
los
ganglios
lin=
(xxx
)
fáticos
desenvueltos
por
la
irritacion.
Todo
esto
lleva
el
nombre
de
tubérculos.
CLXXXV.
Miéntras
queloshacesabsorventes
cró.
nicamente
irritados
degeneran
en
tubérculos,algunos
vasos
linfáticos
pueden
dilatarse
por
una
ingurgita=
cion
pasiva
producida
por
una
compresion
que
se
Oponga
al
curso
de
la
linfa.
Este
estado
es
para
los
absorventes
lo
que
las
varices
son
para
las
venas.
CLXXXVI.
Los
tejidos
celulares
son
despues
de
las
membranas
mucosas
los
mas
susceptibles
de
in=
flamacion
aguda
:
entónces
supuran
,
pero
pueden
Supurar
sia
que
se
pueda
reconocer
la
inflamacion
Por
signos
esteriores.
CEXXXVIL.
Los
focos
ocultos
de
supuracion
fleg=
monosa
con
reabsorcion
de
pus
no
sostienen
la
calentura
llamada
hectica,
sino
porla
irritacion
comu=
nicada
a
las
principales
visceras
,
bien
por
la
sim-
patía
del
foco
siempre
inflamado
,
4
bien
por.
la
Impresion
estimulante
del
pus
reabsorvido.
Luego
esta
calentura
no
es
mas
esencial
que
las
demas.
CLXXXVII.
Cuando
los
tejidos
celulares
se
in=
fartan
lentamente
de
linfa
ó
de
gordura
endure=
ciéndose
sin
presentar
los
fenómenos
de
la
infla=
macion,
ó
despues
que
la
inflamacion
se
ha
extin=
guido,
deben
siempre
este
estado
4
la
exaltación
de
su
irritabilidad
y
de
su
contractilidad,
y
nunca
á
un
estado
contrario
:
tambien
es
esta
una
especie
de
sub=inflamacion.
CEXXXIX.
La
gordura
y
la
linfa
que
forman
Os
infartos
celulares
con
dureza
estan
siempre
€generadas,
y
si
sobreviene
el
reblandecimiento
se
desenvuelve
la
inflamacion.
Esto
es
la
que
su=
cede
en
las
encefaloides,
en
las
melanósis,
los
C
(|
xxxIy
)
escirros»
etc.
5
de
aquí
los
canceres
que
sobrevienen
igualmente
en
los
tubérculos,
etc,
|
-CXC.
Cuando
la
irritacion
ha
reinado
bajo
una
forma
de
inflamacion
Ó
de
subinflamacion
en
los
tejidos
de
las
membranas
articulares,
arteriales
y
otros
naturalmente
secos
y
poco
estensibles,
hay
en
ellos
extrayasacion
de
albumina,
y
este
humor
se
deseca
por
la
absorcion,
y
se
convierte
en
con=
creciones
calcareas;
por
ejemplo
en
los
gotosos:
estas
concreciones
son
pues
efecto
de
la
irritacion.
Lo
mis=
mo
sucede
álas
que
se
forman
en
medio
de
los
ganglios
linfáticos
que
se
han
hecho
tubérculosos
,
y
algunas
yeces
en
los
foliculos
secretorios
de
la
mucosidad.
CXCI.
El
color
negro
existe
frecuentemente
en
las
tumefacciones
linfáticas,
y
esto
es
lo
que
se
llama
melanósis.
CXCHU.
El
cancer
esterior
producto
de
la
dege=
neracion
irritativa
de
los
tejidos
en
que
perdominan
la
albumina
y
la
gordura
está
siempre
acompañado
de
inflamacion
:
solo
es
incurable
cuando
deja
de
ser
local.
CX
CHI.
La
inflamacion
del
cancer
esterior
se
repite
-
por
simpatía
en
las
principales
visceras;
pero
el
cancer
no
se
desenvuelve
en
ellas
sino:
en
consecuencia
de
esta
inflamacion.
Tambien
puede
no
formarse;
la
diatesis
cancerosa
no
es
pues
tan
frecuente
como
se
cree,
CXCIV.
Los
progresos
del
cancer
son
siempre
en
razon
de
la
inflamacion
que
se
encuentra
en
el.
CXCV.
Todas
las
inflamaciones
y
subinflama=
ciones
pueden
producir
el
cancer.
ECXCVI.
Las
inflamaciones
de
las
membranas
serosas
no
tienen
mas
que
dos
formas,
la
una
aguda
(xxxv
)
muy
dolorosa
y
muy
febril,
y
la
otra
crónica
casi
indolente
y
apiretica.
Esta
última
se
confunde
con
las
subinflamaciones.
:
CXCVII.
Las
inflamaciones
de
las
membranas
Mucosas
tienen
formas
y
grados
mas
multplicados
que
las
de
las
serosas,
por
que
como
sentidos
internos
y
moviles
continuos
de
simpatías
tienen
las
mucosas
una
sensibilidad
y
una
irritabilidad
mas
variadas
y
mas
intensas
que
las
serosas
que
no
tienen
ni
sensibilidad
ni
simpatía
en
el
estado
sano.
CXCVIM.
Todas
las
hemorragias
que
no
depen=
den
de
una
violencia
esterior,
y
que
son
espon=
taneas
,
son
activas
sea
la
que
quiera
la
debilidad
del
sugeto.
CXCIX.
Las
hemorragias
espontaneas
dependen
de
una
irritacion
de
los
capilares
sanguineos;
pero
se
hacen
mas
fáciles
por
la
hipertrofía
del
Corazon,
CC.
Las
hemorragias
espontancas
dependen
de
las
mismas
causas
remotas
que
las
inflamaciones
;
tambien
estas
las
complican,
las
producen
y
son
determinadas
por
ellas
en
el
mismo
lugar
;
las
reemplazan
y
son
reemplazadas
por
ellas
en
difén
rentes
partes.
CCI.
Las
neurosis
son
activas
Ó
pasivas
,
miéntras
que
las
inflamaciones
y
las
subinflamacionesno
puden
ser
sino
activas.
CCH.:
Las
neurosis
activas
consisten
en
la
exal=.
tacion
de
la
sensibilidad
de
los
nervios
de
relacion,
y
en
la
de
la
contractilidad
muscular
y
vascular
bajo:la
inflnencia
de
estos
nervios
:
ellas
son
posi=
les
en
los
musculos
locomotores,
en
10S
viscez
rales
y
on
todos
los
capilares
donde
perdominan
los
nervios
de
relacion
:
por
egemplo
las
neuralgías.
Ca
(_xxxvI
)
CCHI.
Las
neurosis
pasivas
consisten
en
la
disminucion
ó
abolicion
de
la
sensibilidad
y
con=
tractilidad
musculares;
y
no
pueden
ser
completas
sino
en
los
aparatos
locomotor
y
sensitivo.
CCIV.
Las
neurosis
activas
y
pasivas
tienen
comunmente
por
causa
una
flegmasía
situada
en
el
aparato
cerebral,
6
en
las
demas
visceras
:
las
pasivas
dependen
algunas
veces
de
una
influencia
sedativá
que
obra
sobre
los
nervios
en
que
se
manifiestan.
CCV.
En
las
neurosis
activas
fijas
del
aparato
de
relacion,
se
escita
la
circulacion
capilar,
y
hay
en
ella
congestion;
la
inflamacion
y
la
subinflamacion
existen
0
amenazan
formarse.en
los
tejidos,
donde
se
mani-
fiesta
la
neurosis,
asicomo
tambien
en
el
punto
del
aparato
cerebral
donde
corresponden
los
nervios
de
estos
mismos
tejidos;
miéntras
que
los
cordones
nerviosos
intermediarios
se
limitan
á
transmitir
las
influencias
simpáticas
de
un
punto
á
otro.
CCVI.
Cuando
en
la
neurosis
de
las
visceras
del
pecho
y
del
vientre
existen
dolores
ó
convulsiones
ambulantes
en
los
musculos
locomotores,
hay
entónces
dos
puntos
de
irritacion
que
estan
infla=
mados
ó
propenden
á
la
flegmasía;
uno
en
estas
visceras
y
otro
en
el
aparato
encefálico.
CCVII.
Los
obstáculos
á
la
circulacion
no
desor-
denan
las
funciones
de
las
principales
visceras:
sino
cuando
estan
situados
en
el
corazon
ó
en
los
yasos
ruesos.
CCVUI.
En
los
casos
de
obstáculos
en
la
cir=
culacion
la
hidropesía
viene
de
la
estancacion
de
la
sangre
en
el
aparato
venoso.
CCIX.
El
aumento
repentino
de
la
dispnea
en
el
aneurisma
del
corazon
por
efecto
de
la
loco»
A
(
xxxvi
)
mocion
prueba
la
influencia
del
sistema
muscular
sobre
la
circulacion
venosa.
|
CCX.
Las
congestiones
inflamatorias
y
las
sem
creciones
prueban
la
influencia
del
sistema
capilar
sobre
la
circulacion
de
la
sangre.
CCXI.,
La
absorcion
prueba
la
influencia
del
sisa
tema
capilar
sobre
la
progresion
de
los
fluidos
no
sanguineos.
CCXII.
La
desazon
y
la
angustia
que
producen
los
obstáculos
de
la
circulacion
determinan
tarde
¿
temprano
la
grastritis
:
los
medicamentos
estimu=
lantes
favorecen
Sus
progresos.
.
CCXIIL.
El
escorbuto
es
un
estado
particular
de
los
solidos
y
de
los
fluidos
producido
por
una
asi=
milacion
imperfecta
3
sus
causas
son
pues
multipli=
cadas
;
pero
el
frio,
la
falta
de
la
luz
,
la
tristeza
y
los
malos
alimentos
son
las
principales.
La
es=
travasacion
de
los
fluidos
es
uno
de
los
principales
efectos
del
estado
escorbutico
por
que
esta
enfer=
medad
hace
frágiles
á
todos
los
tejidos;
pero
las
Visceras
y
sobre
todo
el
aparato
encefálico
resisten
mas
que
los
tejidos
que
visten
al
esqueleto,
CCXIV.
Las
flegmasías
se
asocian
fácilmente
con
el
escorbuto;
pero
no
dependen
de
el
3
pues
vienen
de
las
causas
que
las
producen
en
todos
los
hombres:
tal
es
la
inflamacion
de
la
encias.
CCXV.
Las
violencias
esteriores,
los
grandes
mo=-
vimientos,
los
medicamentos
escitantes
y
las
fleg=
masías
producen
fácilmente
la
ruptura
y
la
desor=
ganizacion
de
las
partes
modificadas
por
el
escora
“to
por
que
en
los'escorbúticos
está
languida
la
GUiíMica
viviente
y
la
vida
disminuida.
;
VI.
La
hidropesía
reconoce
por
Causas
físios
(
xxx
)
logicas
los
obtáculos
al
curso
de
la
sangre
y
de
la
linfa
,-
la
influencia
simpática
de
una
flegmasía
cró=
nica,
la
cesacion
de
accion
de
los
capilares
depu=
radores
,
la
asimilacion
imperfecta
y
la
debilidad.
CCXVIL
La
irritación
Ofrece
intermitencias
na-
turales
en
el
estado
de
salud.
CGCXVIIL
La
irritacion
morbifica
pnede
ser
in=
terminente
en
todos
los
aparatos
y
en
todos
los
sis=
temas
Orgánicos.
CCXIX.
La
irritacion
morbifica
puede
ser
con=
tinua
en
un
aparato
á
un
grado
moderado
y
exas=
perarse
en
el
periodicamente
para
volver
á
caer
en
su
estado
primitivo.
En
estos
casos
cuando
está
moderada
escita
pocas
simpatías
y
cuando
exaspe=
rada
desenvuelve
un
gran
numero
de
ellas:
estas
son
las
calenturas
remitentes,
subintrantes,
etc.,
de
los
autores.
CCXX.
Lasirritacionesinterminentes
y
remitentes
vienen
siempre
con
exaltacion
de
la
sensibilidad
y
de
la
contraculidad
,
y
por
consiguiente
con
con=
gestion
ya
en
el
principal
sitio
del
mal,
ya
en
los
lugares
donde
despierta
simpatlas.
CGCXXI
Lasirritacionesintermitentes
y
remitentes
son
siempre
flegmasias,
hemorragías,
neurosis
ó
sub=
inflamaciones
que
mudan
de
lugar,
y
se
terminan
ESpontaneamente
por
metástasis
críticas
:
sí
no
varian
de
lugar
se
convierten
en
flegmasías
,
hemorragías
,
neuroses
6
sub=inflamaciones
continuas,
ya
agudas,
ya
crónicas.
|
CCXXIL
Las
calenturas
interminentes
y
remiten=
tes
son
gastro=enteritis
periodicas
;-
pero
el
encefalo
y
las
demas
visceras
se
irritan
simpaticamente
de
la
misma
manera
que
en
las
continuas,
y
pueden
tam=
a
a
pr
a
cc
(-XxXxIx
)
bien
llegar
á
ser
el
asiento
principal
de
la
irritacion
é
inflamarse
de
una
manera
periódica
ó
continua.
-CEXXIIL.
Cada
acceso
regular
de
la
calentura
intermitente
es
la
señal
de
una
gastro=enteritis
,
cuya
irritacion
se
transporta
sobre
los
exalantes
cutaneos,
la
que
produce
la
crísis
:
si
la
irritacion
no
deja
completamente
su
lugar,
es
remitente
la
calentura,
si
permanece
en
él
llega
la
calentura
á
ser
contimua.
CCXXIV.
Las
calenturas
malignas
de
los
autores
son
irritaciones
periódicas
de
diferentes
sistemas
,
Ó
aparatos
ya
interiores
ya
esteriores;
pero
en
las
que
el
corazon
está
menos
afectado
,
y
el
calor
general
poco
ó
nada
exaltado.
CCXXV.
Las
calenturas
llamadas
perniciosas
no
se
deferencian
de
las
demas
sino
por
la
yiolencia
y
el
peligro
de
las
congestiones.
CCXXVI:
Las
hidropesías
que
suceden
á
las
car
lenturas
intermitentes
dependen
siempre
de
una
de
las
cinco
causas,
$
modificationes
fisiológicas
indi=
cadas
en
la
proposicion
CCXVI.
GCXX
VI.
Las
cansas
esteriores
mas
ordinarias
de
las
calenturas
intermitentes
son
las
alternativas
atmosféricas
de
frio
y
de
calor
;
pero
todo
lo
que
'
modifica
la
economia
de
la
misma
manera
que
estas
vicisitudes
puede
engendrarlas
,
y
aun
mas
bien
reproducirlas.
:
CCXXVIIL.
La
cansa
de
la
manera
periódica
de
ciertos
dolores
y
de
ciertas
convulsiones
que
se
re=
piten
por
largo
tiempo
no
es
conocida.
COXX
Eur
Eos:
reumatisnios
son
flegmasías
fis
robas
ó-
sinoviales
producidas
por
las
yici=
situdes
del
calor
y
frio
esteriores;
no
€5
pues
ma=
-ravilloso
que
sean
frecuentemente
intermitentes
y
periódicos.
(x1)
CCXXX.
Las
flegmasías
articulares
periódicas
llegan
á
ser
ambulantes
por
medio
de
las
simpa=
tías,
y
Se
terminan
por
erísis,
ó
bien
fijandose
en
alguna
parte
bajo
forma
aguda
d
crónica
á
la
mas
«nera
de
las
flegmasías
viscerales
cuando
estan
aban=
donadas
á
sí
mismas.
'
COXXXE:
La
gota
no
se
diferencia
de
la
artritis
mas
que
por
ciscunstancias
que
dependen
de
la
edad
ó
de
la
idiosincrasia
de
los
sujetos.
CCXXXIL
Las
flegmasías,
articulares
que
han
Megado
á
ser
crónicas,
degeneran
en
sub=inflama=
ciones
;
de
aquí
los
nodos,
las
concreciones,
ete.
CCXXXIHI.
La
forma
de
la
flegmasía
articular
>
que
se
llama
gota,
está
frecuentemente,
pero
no
siempre
complicada
con
una
gastro=enteritis
crónica
que
modifica
su
curso
y
lama
la
irritacion
sobre
las
yisceras.
CCXXXIV.
El
higado
no
es
afectado
en
la
gota
sino
en
consecuencia
de
una
gastro=enteritis
crónica
que
la
acompañe.
CCXXXV.
La
irritacion
de
la
gastro=enteritis
se
comunica
á
las
articulaciones
por
medio
de
simpa=
tías
bajo
la
forma de
artritis
y
de
gota;
pero
esto
no
sucede
mas
que
cuando
la
¿influencia
de
las
vi=
cisitades
atmosféricas
ó
alguna
otra
causa
irritante
esterior
han
predispuesto
las
articulaciones.
CCXXXVI.
La
irritacion
de
las
flegmasias
arti=
culares
desenvuelve
simpáticamente
la
del
estómago,
esta
lega
á
ser
algunas
veces
predominante.
CCXXXVIL.
Los
multiplicados
achaques
que
ator=
mentan
á
los
viejos
gotosos
(diatesis
y
cacoquímia
gotosas
)
son
simpatías
del
estómago,
del
encefalo,
etc.
,
que
se
han
aumentado
y
transformado
en
fleg=
(xn)
masías
,
en
neurosis,
6
en
sub=inflamaciones:
ó
bien
estas
flegmasías,
etc.
,
son
primitivas.
Fe
CCXXXVIIH.
En
las
flegmasías
articulares
cró=
nicas
y
repetidas
la
irritación
avanza
siempre
de
la
circunferencia
hacia
el
centro;
pero
lo
mismo
sucede
en
todas/las
de
la
periferia.
:
CCXXXIX.
La
transformacion
de
la
gota
en
otra
enfermedad
no
es
Otra
cosa
que
la
variacion
de
lugar
del
punto
principal
deirritacion,
que
produceefectos
relativos
á
la
estructura
y
á
la
vitalidad
de
los
dife=
rentes
tejidos
que
ocupa.
CCXL.
Es
un
absurdo
llamar
gota
á
una
afeccion
que
no
haya
sido
precedida
de
flegmasía
artícular
;
tambien
lo
es
darle
este
nombre
á
la
que
ha
sido
precedida
de
ella;
por
que
decir
que
la
gota
se
ha
dirijido
hacia
el
cerebro
cuando
la
manía
sobre=
.
.
o
as
,
viene
en
consecuencia
de
una
flegmasía
artícular,
es
como
si
se
dijera
que
la
manía
se
ha
venido
al
dedo
gordo
del
pie
cuando
remplaza
la
gota
á
un
acceso
de
delirio,
|
CCXLI.
En
los.retrocesos
de
la
gota
no
se.debe
tener.
presente
el
asiento
que
ha
ocupado
la
irri=
tación
al
principio
mas
que
para
determinar
el
punto
de
la
perifería
donde
es
mas
ventajoso
intentar
la
revulsion.
CCXLIT.
La
revulsion
no
es
posible
en
lo
que
se
llama
gotas
retropulsas
,
sino
cuando
la
viscera
ata=
cada
no
ha
sufrido
todavía
la
desorganizacion.
CCXLII.
Los
vegetales
acres
que
en
pequeñas
Ósis
son
vomitivos,
purgantes,
drásticos,
diuréticos
Gtc.,
administrados
en
grandes
dósis
escitan
la
in=
AMacion
y
la
ulceracion
en
la
muscosa
digestiva
,
y
Secúndariamente
dolores
y
convulsiones
que
se
diferencian
segun
la
idiosincrasía.
(¿xt
)
CCXLIV.
Los
vegetales
astringentes
en
pequeñas
dósis
llegan
á
causar
la
gastro=enteritis
en
grandes
cantidades,
CCXLV.
Los
vegetales
narcóticos,
las
sustancias
alcoholicas
en
grande
dósis
escitan
la
gastro=enteri=
ús,
al
principio
sin
ulceracion,
€
infartan
de
sangre
el
encefalo
con
convulsiones
y
delirios
variados
:
tambien
infertan
el
pulmon.
+
CCXLVI.
Los
vegetales
acres
llamados
antizes-
corbuticos
escitan
en
grandes
cantidades
la
gastro=
-enteritis,
.
CCXLVIL.
Las
sustancias
minerales
corrosivas
Ó
escaroticas
en
pequeñas
dósis
producen
la
gastro=
enteritis
sin
escara
,
y
consecuentemente
la
ulcera=
cion
:engrande
cantidad
desenvuelven
esta
flegmasía
alrededor
dela
escara
que
han
producido.
En
todos
casos
resultan
de
ellos
fenómenos
de
delirio
y
de
convulsion
que
ofrecen
muchas
variedades.
CCXLVI..
Si
el
arsénico
no
llega
á
ser
pron=
tamente
mortal
provoca
la
inflamacion
de
las
vias
gastricas
en
graduaciones
que
varian
segun
la
dósis
y
segun
la
idiosinerasia
:
de
aquí
proceden
el
in=
farto
,
la
flegmasta
del
cerebro
y
de
los
pulmones,
y.
algunas
veces
fenómenos
analogos
á
los
de
las'
pretentidas
calenturas
putridas
y
úfos.
CCXLIX.
Las
sustancias
saturninas
en
pequeñas
dosis
producen
la
astriccion
de
la
membrana
mu=
cosa
gastro=intestinal,
convulsiones
dolororas
en
los
planos
musculares
del
canal
digestivo
,
de
donde
resultan
el
cólico,
los
vomitos,
y
simpáti=
camente
las
convulsiones
de
los
miembros;
pero
en
grandes
dósis.
Ó
en
razon
de
la
disposicion
in=
dividual
provocan
una
gastro=enteritis
asociada
mas
E
E
(xuor
)
9
menos
al-estado
convulsivo.
De
aquí
resultan
las
grandes
variedades
en
los
efectos
de
los
vomi=
tivos,
de
los
drasticos,
del
opio
y
de
los
sudori=
ficos
que
se
disponen
contra
la
accion
del
plomo.
CCL.
Los
astringentes
minerales,
el
sulfate
de
alumina
y
el
de
zinc,
el
de
hierro
obran
con
poca
diferencia
como
los
preparados
de
plomo.
CCLI.
El
sublimado
corrosivo
inflama
las
vias
gástricas
en
dósis
un
poco
fuertes,
y
en
dósis
esce=
sivas
las
ulcéra
produciendo
flogósis,
y
determina
varios
dolores
y
convulsiones
en
las
vias
gastricas
y
en
los
musculos
de
relacion.
CCLH.
Todas
las
preparaciones
mercuriales
y
de
cobre
son
escitantes,
y
su
esceso
produce
siem=
pre
la
gastro=enteritis.
CCLIH.
Las
cantaridas
ocasionan
la
gastro=en=
teritis
produciendo
tambien
la
flegmasía
de
las
Vias
urinarias.
CCLIV.
Las
carnes
podridas
que
no
puede
asi=
milar
el
estómago
producen
la
gastro=enteritis
con
irritación,
é
infarto
del
cerebro,
y
hacen
aparecer,
los
síntomas
del
tifo
por
la
intensidad
de
los
fenó=
menos
nerviosos;
pero
la
ulceracion
no
sobreviene,
sino
enconseenencia
y
despues
de
una
cierta
due
racion
de
la
inflamacion.
CCLV.
Los
pescados
corrompidos,
los
hongos
venenosos
desenvuelven
las
gastro=interitis
con
mu=-
cha
ansiedad,
mateorismo,
cólicos
é
imitando
los
fenómenos
del
ufo
y
frecuentemente
tambien
de=
senvuelven
las
inflamaciones
cutaneas
:
los
delirios
Y
las
convulsiones
(en
las
que
es
menester
Colocar
Siempre
los
temblores
y
saltos
de
tendones
)
son
en
estos
casos
por
lo
menos
tan
considerables
co=
(xuiv
)
mo
en
el
envenenamiento
por
las
carnes
podridas.
CCLVI.
Todos
los
venenos
que
producen
flo=
gósis
,
Y
que
son
escaróticos
vegetales,
animales
¿
minerales,
aplicados
á
la
piel
en
grande
cantidad,
desenvuelven
en
la
mucosa
digestiva,
en
el
cerebro
y
algunos
en
los
pulmones
una
inflamacion
analoga
á
la
que
han
escitado
en
el
exterior,
por
la
trans»
mision
de
la
irritacion
al
interior.
CCLVIL.
Los
venenos
de
toda
especie
inyecta-
dos
en
los
vasos
sanguineos
llegan
á
desenvolver
la
sastro=enteritis,
etc.
,
sino
son
bastante
pode=
rOSOS
para
ocasionar
una
muerte
repentina.
ELY
Lasicarnes
podridas
ingertadas
en
las
carnes
vivas,
6
inyectada
su
sanie
en
los
vasos
San=
guineos
obran
sobre
las
vias
gastricas
como
si
se
hubiesen
comido,
cuando
una
muerte
pronta
no
previene
la
gastro=enteritis.
CCLIX.
Las
picaduras
y
mordeduras
de
los
ani=
males
venenosos
que
deján
un
veneno
en
la
herida
determinan
una
flegmasía
que
pasa
prontamente
á
la
gangrena
atendida
la
vivacidad
de
la
irritación
;
en
seguida
los
mas
peligrosos
de
estos
venenos
ocasionan
la
agonía
y
la
muerte
por
la
influencia
ejercida
sobre
el
aparato
nervioso.
Pero
si
subsiste
la
vida
se
repite
la
inflamacion
en
las
principales
visceras
,
sobretodo
en
las
vias
gastricas,
y
Siempre
con
tendencia
ála
mortificacion.
La
gangrena
espues
en
este
como
en
todos
los
demas
casos
el
resultado
de
una
exaltacion
demasiado
rapida
de
los
fenóme=
nos
de
la
vida.
En
fin
los
mas
ligeros
de
estos
ye-
nenos
se
limitan
á
producir
una
flegmasía
local,
CCLX.
Las
mordeduras
de
los
animales
rabio=
s0s
determinan
siempre
una
gastro=enteritis,
y
con
(uv)
frecuencia
se
repite
la
inflamacion
en
la
faringe,
en
el
cerebro,
en
los
pulmones,
y
en
los
organos
genitales.
Los
delirios
y
las
convulsiones
son
siem=
pre
los
efectos
simpáticos
de
estas.
flegmasías,
y
va=
rian
segun
el
grado
de
susceptibilidad
ó
la
idio=
SiNcrasia.
CCLXI.
Las
lombrices
de
las
vias
gastricas
son
comunmente
pero
no
siempre
producto
de
la
alte=
racion
del
moco,
y
del
calor
que
resulta
de
una
gastro=enteritis
mas
ó
menos
intensa
:
de
aquí
re-
sultan
los
efectos
tan
variados
de
los
anti=helmin=
ticos
irritantes.
AA
¡
SECCION
TERCERA.
TERAPEUTICA.
CCLXI.
Stma
es
peligroso
no
cortar
una
inflamacion
en
su
principio
,
porque
las
erísis
son
esfuerzos
violentos,
y
con
frecuencia
peligrosos
»
que
desplega
la
naturaleza
para
librar
á
la
econo-
mia
de
un
peligro
grande
:
es
pues
útil
preyenir-
las,
é
impruden:e
esperarlas.
:
CCLXIM.
Los
medios
de
cortar
las
inflamaciones
Son
de
cuatro
maneras
:
los
debilitantes,
1os-reyul.
sIvOS,
los
tónicos
fijos
,
y
los
estimulantes
mas
,
ó
menos
difusivos.
(
xLvr
>)
-CCLXIV.
Los
debilitantes
propios
para
detener
las
inflamaciones
son,
la
sangría,
la
abstinencia
,
las
bebidas
emolientes
y
aciduladas
;
pero
la
sangria
es
el
mas
eficaz
de
todos.
CCLXV.
La
sangria
de
los
vasos
gruesos
con=
viene
en
los
infartos
sanguineos
que
se
hacen
con
rapidez
bajo
la
influencia
de
la
irritacion
en
los
parenquimas
:
la
sangria
de
los
vasos
capilares
prác=
ticada
lo
mas
cerca
que
sea
posible
del
punto
prin=
cipal
de
la
irritacion,
es
decir,
sobre
la
region
de
la
piel
que
corresponde
á
la
viscera
inflamada
debe
obtener
la
preferencia
en
todos
los
demas
casos
cuando
la
enfermedad
es
todavía
reciente.
j
CCLXVI.
Ningun
inconveniente
hay
en
llevar
la
sangria
hasta
el
síncope
en
las
inflamaciones
recientes
de
los
sugetos
que
estaban
sanos
ántes
de
la
enfermedad
:
en
los
casos
contrarios
seria
exijir
del
enfermo
por
esta
práctica
un
sacrificio
,
del
que
seria
incierto
que
pudiese
obtener
resarcimiento.
Lo
mismo
se
puede
decir
de
la
completa
abstinencia
de
alimentos
,
y
de
suprolongacion.
Las
hemorragias
de
las
sanguijuelas
con
frecuencia
llegan
á
ser
esce-
sivas
en
los
niños
y
en
los
jovenes
cuya
piel
es
san=
guinea,
y
cuyo
corazon
es
muy
enérgico.
Debe
pues
detenerse
el
fluxo
de
las
picaduras
al
instante
que
se
perciva
el
desfallecimiento.
CCLXVIL.
Las
sangrias
locales
son
comunmente
dañosas
en
las
flagmasías
antiguas
de
las
principales
visceras
cuando
no
hay
sobre
abundancia
de
sangre
en
la
economia.
Es
raro
que
no
aumenten
entónees
la
congestion;
es
pues
preferible
abstenerse
de
ellas,
9
prácticarlas
á
alguna
distancia
del
punto
principal
de
irritacion.
(
xLvu
>)
CCLXVIM.
Las
sangrias
generales
ó
locales
he=
chas
á
una
persona
que
tiene
poca
sangre
determinan
siempre
mucha
ansiedad,
aumentan
las
congestiones
viscerales
,
y
producen
con
frecuencia
las
convul-
siones
y
la
calentura.
|
-
CCLXIX.
Cuando
una
inflamacion
muy
reciente
que
habia
cedido
á
las
sangrias
locales
en
un
sujeto
sano
ántes
de
la
enfermedad
actual,
se
reanima
repentinamente
se
puede
usar
muchas
veces
el
misz
mo
medio
:
la
convalecencia
no
sera
por
esto
menos
pronta
y
menos
fácil;
pero
si
existia
una
flegmasía
crónica
antes
de
la
aguda,
esta
práctica
es
comun=
munte
peligrosa.
Lo
sera
igualmente
si
la
inflama=
cion
es
general
en
una
ó
muchas
visceras
:
en
estos
casos
es
menester
contenerse,
si
el
pulso
pierde
su
fuerza
sin
haber
perdido
nada
de
su
frecuencia.
CCLXX.:
Las
flegmasías
moderadas
del
encefalo
ceden
bien
á
las
sanguluelas
sobre
el
epigastrio
sobre
todo
cuando
la
gastritis
ha
precedido
á
la
encefalitis
;
pero
las
fuertes
congestiones
sanguineas
del
cerebro
exijen
la
sangria
de
la
yugular,
la
ar.
teriotomia
,
y
las
sanguijuelas
aplicadas
á
la
parte
Superior
del
cuello
,
despues
es
necesario
aplicar
el
frio
a
la
cabeza
interin
que
el
calor
obre
en
las
es»
tremidades
inferiores.
CCLXXI.
Las
congestiones
cerebrales
con
debiz
lidad
de
pulso
exijen
el
frio
4
la
cabeza,
y
la
apli-
cacion
del
calor
4
las
estremidades
inferiores
hasta
a
rubicundez
antes
de
llegar
á
las
sangrias.
CCLXXIL.
Las
sanguijuelas
colocadas
en
la
parte
Inferior
del
cuello
entre
las
inserciones
de
los
mus-
culos
esterno=mastoideos,
quitan
el
catarro
brop=
qual
y
previenen.
la
tisis
pulmonal.
Este
medio
es
Md
SAS
A
(
xLym
)
-
eficaz
en
los
catarros
que
acompañan
al
sarampion
,
y
que
producirian
algunas
veces
sin
el
una
estran=
gulacion
mortal.
El
aspecto
purulento
de
los
espu=
tos
nO
suministra
entónces
contraindicacion
alguna.
CCLXXIH.
Las
sanguijnelas
colocadas
al
rede=
dor
de
las
claviculas
y
bajo
las
axilas
detienen
los
progresos
del
catarro
que
acaba
de
introducirse
en
el
lobulo
superior,
y
que
produciria
infalible=
mente
la
tisis
pulmonal.
Un
sonido
apagado
ó
me=
nos
claro
repentino
anuncia
que
el
catarro
ha
pene=
trado
en
el
parenquima,
é
indica
que
es
necesario
insistir
sobre
las
sangrías
locales.
.
CCLXXIV.
Las
sanguijuelas
aplicadas
al
epi=
gastrio-
detienen
mejor
la
gastritis
que
las
que
se
aplican
al
ano;
pero
estas
ultimas
son
el
remedio
mas
eficaz
de
la
colitis.
CCLXXV.
Cuando
la
colitis
resiste
4las
sangui=
juelas
aplicadas
al
ano,
y
se
distingue
un
punto
de
dolor
y
de
tumefaccion
en
el
trayecto
del
colon,
una
nueva
aplicacion
de
sanguijuelas
en
este
lugar,
ó
las
ventosas
escarificadas
terminan
la
enfermedad.
CCLXXVI.
Quitar
las
colitis
incipientes
por
las
aplicaciones
de
las
sanguijuelas
en
lugar
conve=
niente
es
aniquilar
las
epidemias
de
las
disenterias..
CCLXXVIL
Las
anginas
tonsilares
faringeas
,
ó
laringo=traqueales
,
tales
como
el
croup
,
y
la
coqueluche
(1),
ceden
mejor
á
las
sangrías
locales,
que
al
émetico
que
las
exaspera
frecuentemente
sobretodo
cuando
hay
pletora,
ó
gastritis,
etc.
A
.
|
(1)
Dos
voces
nuevas
introducidas
en
la
medicina
y
ue
no
tienen
fácil
traduccion.
El
croup.
es
una
angina
membranosa
de
la
aringe,
y
la
co»
ueluche
lo
que
llamamos
tos
ferina
pero
que
durante
la
Inspiracion
prow
ito
un
sonido
semejante
al
canto
de
un
gallo.
-.
>
e
CARLO)
|
CCLXX
VIT.
Los
síntomas
biliosos
mucosos
y
otros
llamados
saburra
gastrica
se
curan
mas
pronta,
Y
Seguramente
por
las
sanguijuelas
aplicadas
al
epi-
gastrio,
ó
solamente
por
la
abstinencia
y
por
el
agua,
que
por
los
eméticos.
|
CCLXXIX.
Las'icterícias
que
casi
siempre
depen»
den
de
una
gastro=duodenitis,
ó
de
una
hepátitis,
se
curan
por
las
sanguijuelas
aplicadas
entre
el
epi=
gastrio
y
el
hipocondrio,
con
tal
que
se
siga
el
nso
de
los
dulcificantes
y
Un
régimen
apropiado.
CLXXX.
Las
inflamaciones
articulares
ceden
bien
á
la
aplicacion
de
las
sanguijuelas
cuando
son
solas;
pero
si
estan
complicadas
con
la
gastritis,
la
Sangría
del
epigastrio
es
comunmente
necesaria
para
su
curacion.
CCLXXXE.
Siendo
la
calentura
llamada
de
in=
cubacion
de
las
flegmasías
cutaneas
agudas,
la
señal
de
una
inflamacion
de
las
visceras
que
precede
á
la
de
la
piel;
las
sangrías
capilares
practicadas
lo
mas
inmediato
que
sea
posible
al
principal
punto
interior
de
irritacion
hacen
la
erupcion
mas
fácil
y
dismimuyen
el
peligro.
|
CCEXXXII,
Siendo
la
calentura
secundaria
de
la
virnela
confluente
el
efecto
de
la
erisipela
pro-
ducida
por
las
pustulas
,
puede:
moderarse
y
ala
gunas
yeces
prevenirse,
10,
por
las
sangrías
practi=
cadas
enla
calentura
de
incubacion,
20.
por
las
Sanguijuelas
aplicadas
al
cuello
en
el
momento
que
precede
la
erisipela
de
la
cara.
CCLXXXIHr.
No
siendo
la
calentura
Mamada
adinamica
»
que
sobreviene
en
las
viruelas
con=
Entes,
mas
que
una
gastro=enteritis
producida
por
la
erisipela
Cutanea,
puede
prevenirse
por
los
mex
D
CL)
E
dios
que
detienen
los
progresos
de
esta
erisipela,
(Vease
la
proposicion
precedente
).
CCLXXXIV.
Siendo
las
lombrices
que
acompa=
an
á
las
gastro=entevitis
agudas
efecto
de
estas
fleg=
masías,
no
exijen
remedios
particulares
y
se
expelen
por
la
naturaleza
despues
de
concluida
la
inflama=.
cion.
Es
CCLXXXV.
Las
lombrices
no
exijen
un
trata=
miento
particular
sino
cuando
las
hay
sin
gastro=
enteritis
aguda
Ó
crónica;
Ó
cuardo
se
ha
combatido
suficientemente
esta
inflamacion.
-CCLXXXVI.
Las
reliquias
del
sarampion
son
in=
flamaciones
de
los
bronquios,
del
pulmon
ó
de
las
vias
gastricas,
y
no
exijen
otro
tratamiento
que
el
de
estas
inflamaciones.
CCLXXXVIH.
Los
eméticos
no
curan
las
gastro=
enteritis
,
sino.
por
la
revulsion
y
las
evacnaciones
criticas
que
provocan
:
su
efecto
es
pues
incierto
en
los
casos
ligeros;
y
en
los
graves
siempre
son
peligrosos
por
que
nunca
dejan
de
aumentar
la
inflamacion
que
no
han
podido
quitar.
Lo
mismo
sucede
con
los
purgantes;
pero
los
amargos
aumen=
tan
mas
el
calor,
interin
que
los
salinos
ocultan
la
flegmasía
volviéndola
crónica.
Tal
es
con
fre=
cuencia
el
efecto
de
los
calomelanos
y
de
las
sales
neutras
que
solo
calman
los
sufrimientos
de
las
gas=
tro=enteritis
,
sosteniendo
una
diarrea
que
acaba
por
el
marasmo
ó
por
la
hidropesía.
CCLXXXVIHIL.
Los
yejigatorios
aumentan
frecu=
entemente
las
gastroenteritis
por
que
la
inflamacion
que
producen
aumenta
la
de
la
mucosa
digestiva
en
lugar
de
causar
su
revulsion
:
luego
no-
hacen
los
servicios
que
se
espera
de
ellos
en
el
grado
de
AÑ
e
pa
(a)
estas
enfermedades
que
se
designa
por
las
palabras
de
calentura
adinamica.
|
CCEXXXIX.
Los
vejigatorios
exasperan
lo
mas
comunmente
las
inflamaciones
de
los
diferentes
te=
Jidos
del
pulmon,
sean
agudas
¿
crónicas
cuando
antes
del
tratamiento
antflogistico
:
pero
despues
de
las
sangrías
repetidas
obran
muy
serlo
en
un
grado
y
en
un
modo
convenientes
á
su
vitalidad
por
que
es
el
asiento
del
sentido
interno
CCXCI.
Cuando
la
sensibilidad
y
la
irritabilidad
del
estómago
estan
muy
aumentadas,
todos
los
estiz
mulantes
lo
hieren
$
precipitan
el
Juego
de
las
fun=
ciones
á
terminos
de
aniquilarlas.
Este
es
el
caso
de
las
gastritis
de
la
mayor
intensidad
del
colera=
morbo,
de
las
calenturas
amarillas,
etc.
CCXCIL.
El
esceso
de
irritabilidad
del
estómago
DO
Se
manifiesta
siempre
por
el
dolor,
ni
por
el
vomito,
sino
mas
bien
por
la
violencia
de
la
calen-
tura,
por
el
delirio,
por
el
estupor,
y
por
los
mo-
Vimientos
convulsivos
:
estas
simpatías
deben
bastar
al
Práctico
para
determinarse
4
renunciar
á
los
esti-
mulantes.
“CCXCII.
Atór
mentado
el
estómago
por
los
estj=
Mulantes
,
algun
as
veces
se
desembaraza
de
la
lr
ritación
arrojándola
sobre
los
exalantes
y
SCCretorios
por
Medio
de
las
simpatías
que
naturalmente
pone
en
accion
por
su
destino.
Esto
esplica
porque
D
a
(ETE)
todas
las
gastro
=
enteritis
sobreirritadas
no
son
mortales.
.
—CCXCIV.
Cuando
el
estomago
esta
afectado
de
una
inflamacion
crónica
de
una
cierta
intensidad
que
ocupe
toda
la
estension
de
su
membrana
muco=
sa
,
lerepugnan
todos
los
estimulantes
y
no
se
puede
'desembarazar
de
la
irritacion,
que
estos
le
hacen
sufrir,
sino
elevándose
á
la
inflamacion
aguda,
y
despertando
simpatías
orgánicas,
por
cuyo
medio
pueda
escitar
las
crísis;
porque
las
de
relacion
no
_lo
pueden
aliviar.
CCXCV.
El
estómago
afectado
de
la
gastritis
crónica
que
se
exaspera
todavía
por
los
estimu-
lantes
está
espuesto
al
mayor
peligro,
si
su
infla=
macion
es
demasiado
intensa
para
sufrir
la
reyul-
sion,
porque
corre
el
riesgo
de
la
desorganizacion.
De
aqui
la
curacion
,
ó
la
exasperacion
de
las
gas=
tritis
crónicas
por
el
uso
de
las
aguas
termales,
etc.
La
irritacion
que
comunica
al
pulmon,
al
cerebro
yá
las
estremidades
se
convierte
entónces
con
fre=
cuencia
en
tisis,
manía,
apoplexía,
ó
gota.
CCXCVI.
Sila
gastritis
crónica
está
circunscripta
en
un
punto
mas
ó
menos
limitado
del
estómago,
lo
que
indican
siempre
el
sitio
del
dolor
de
esta
viscera,
el
de
los
musculos
que
le
corresponden
la
época
de
la
digestion
en
que
todo
esto
es
mas
señalado,
le
desagradan
los
estimulantes,
aumentan
sus
dolores,
y
producen
la
ansiedad
y
la
calentura;
pero
cuando
por
el
uso
de
los
dnlcificantes
se
ha
calmado
la
irritacion
del
punto
enfermo,
el
resto
del
órgano
que
se
encuentra
demasiado
flojo
apetece
los
estimulantes
:
estos
le
procuran
el
alivio
,
vigo=
rizan
sus
fuerzas,
y
aumentan
la
nutricion,
hasta
(ni)
que
vuelven
á
reanimar
la
inflamacion
que
estaba
solo
adormecida.
Al
momento
que
este
último
efecto
se
presenta
vuelyen
4
principiar
los
accidentes,
y
los
estimulantes
son
desechados
de
nuevo.
CCXCVIL.
En
las
flógosis
parciales
del
estómago
Se
pasan
/con
frecuencia
muchos
años
en
alternativas
de
exaltacion
s
de
calma
producidas
por
la
versa=
tilidad
del
tratamiento,
hasta
que
el
punto
de
fleg-
masía
desorganiza
la
viscera
>
bien
produciendo
un
escirro,
bien
reblandeciendo
y
perforando
el
órgano;
en
fin
llega
un
termino
en
el
que
nada
se
soporta,
y
€n
el
que
es
inevitable
la
muerte.
CCXCVIIT.
Las:
irritaciones
parciales
del
estó=
mago
caracterizadas
por
el
progreso
indicado
en
las
Proposiciones
CCXCVI,
y
CCXCVII
se
curan
perse=
verando
en
rehusar
los
medicamentos
estomacales,
concediendo
bastantes
alimentos
para
sostener
la
nutricion;
pero
eligiéndolos
entre
los
que
sumi=
nistran
la
materia
asimilable
sin
escitar
demasiado;
en
fin
calmando
por
las
bebidas
dulcificantes
la
irrie
tacion
que
siempre
se
suscita
al
fin
de
la
digestion
.€stomacal.
Esta
curacion
exige
algunas
veces
años;
pero
es
la
única
permanente,
y
tambien
puede
salir
bien
aun
cuando
exista
un
cierto
grado
de
desorga=
nización
:
importa
sobretodo
no
debilitar
por
las
evacuaciones
sanguineas,
ni
por
la
abstinencia
que
Podria
hacer
perder
á
la
viscera
la
facultad
asimis
-
lativa,
CCXCIX.
En
las
gastritis
y
las
gastro=enteritis
crónicas
no
complicadas
de
colitis
se
obtiene
al
Sas
veces
la
curacion
combatiendo
la
constipacion
por
los
calomelanos
y
por
las
sales
neutras
;
pero
esto
es
solo
en
los
casos
de
ligeras
flegmasías
,
por=
(LY)
que
si
son
inveteradas
y
profundas,
y
si
sobretodo
se
halla
la
viscera
espuesta
á
la
desorganizacion
,
esta
Cura
es
solo
paliativa,
asi
como
tambien
las
demas
que
se
intentan
con
los
otros
estimulantes.
CCC.
La
irritacion
hemorroidal
es
frecuente-
mente
efecto
de
una
gastritis,
6.
de
una
gastro
=
enteritis
crónica
y
debe
tratarse
por
los
mismos
medios.
La
exasperacion
de
la
gastritis
pnede
su=
-
Primir
este
fluxo
como
suprime
los
menstruos;
es
pues
grande
imprudencia
estimular
para
hacerla
_
aparecer
de
nuevo.
El
tratamiento
de
la
gastritis
es
mucho
mas
seguro,
por
que
cuando
esta
se
ha
disipado,
ó
se
curan
las
hemorroides
sin
peligro,
O
vuelven
si
su
fluxo
es
útil
á
la
economía.
|
CCCI.
Cuando
los
alimentos
no
estimulan
bas-
tante
al
estómago
se
debilitan
todas
las
funciones;
pero
bien
pronto
desenvuelve
la
hambre
en
esta
viscera
una
irritacion
que
reanima
muchas
de
aquellas
de
un
modo
contrario
á
la
conservacion
del
indi=
viduo.
Tales
son
el
furor
y
la
exaltacion
mental
de
los
famélicos.
CCCH.
El
hambre
no
satisfecha
produce
la
gas=
tritis
y
esta
desenvuelve
sus
simpatías
acostumbra=
das.
CCCIHM.
El
ardor
epigastrico
,
los
dolores
de
la
cabeza,
y
de
los
miembros,
y
lo
encendido
de
la
lengua,
que
produce
la
hambre,
desaparecen
por
la
ingestion
de
los
estimulantes
alimenticios,
cuando
todavía
estan
en
su
primer
grado.
Mas
tarde
se
exasperan
estos
fenómenos
y
no
pueden
ceder
sino
solo
á
los
dulcificantes
seguidos
de
un
alimento
graduado
;
pero
la
sangría
no
puede
convenir
en
este
caso.
SA
UA
A
A
A
ES
Civ)
CCCIV.
“Cuando
el
estómago
ha
dejado
pasar
á
los
intestinos
alimentos
que
no
lo
han
escitado
suficientemente
para
que
los
haya
podido
asimilar
bien
sobrevienen
cólicos
y
una
diarrea
que
ceden
al
vino
y
á
las
bebidas
alcoholizadas
:
si
se
adminis=
tran
estas
sustancias
desde
la
aparicion
de
los
có-
licos,
se
restablece
la
digestion
y
no
se
verifica
la
diarrea
;
este
hecho
prueba
que
la
asimilacion
se
continua
en
el
canal
intestinal.
CCCV.
La
asimilacion
imperfecta
delos
alimentos
sucede
frecuentemente
durante
el
tratamiento”
de
las
gastritis
crónicas
parciales
por
el
método
dul-
cificante;
pero
las
síimpatias
que
resultan
de
él
no
se
deben
atribuir
á
la
inflamacion.
En
este
caso
es
necesario
seguir
el
método
indicado
para
estas
gas=
tritis,
p.
CCXCVIL.
E!
j
CCCVI.
La
época
en
que
la
asimilacion
de
los
alimentos
poco
estimulantes
llega
á
ser
imperfecta,
durante
el
tratamiento
de
las
gastritis
crónicas
gene=
rales,
es
la
de
la
curacion
de
estas
flegmasías.
CCCVI.
El
que
no
sepa
dirijir
la
irritabilidad
del
estómago
no
sabrá
jamas
tratar
ninguna
enfer=
medad.
El
conocimiento
de
la
gastritis,
y
de
la
sastro=enteritis
es
pues
la
llave
de
la
patología.
CCCVII.
Cuando
las
inflamaciones
pulmonales
han
resistido
á
los
antiflogisticos
y
á
los
vexigatorios
se
puede
combatirlas
todavía
con
eficacia
con
los
canterios
,
los
sedales
y
las
moxas,
colocadas
lo
mas
immediato
que
se
pueda
del
mal.
Pero
no
sucede
siempre
lo
mismo
con
las
flegmasías
MUCOSas
del
canal
digestivo.
Aye,
j
CCCIX.
Las
bepátitis
agudas
incipientes
deben
quitarse
á
fuerza
de
sangrías
locales
que
obren
tam=
(Lv)
bien
con
eficacia
sobre
la
gastro=enteritis
que.
las
acompaña
casi
siempre.
Esta
complicacion
hace
el
efecto
de
los
eméticos
mas
peligroso
que
nul.
-CCCX.
Las
hepátitis
crónicas
se
palian
algunas
veces
con
los
eméticos,
los
purgantes,
los:
calo=
melanos,
los
xabonosos:
pero
se
curan
raras
veces
de
otra
manera
que
por
la
perseverancia
en
un
ré=
gimen
dulcificante
y
por
los
revulsivos
y
los
caute=
rios
colocados
cerca
del
órgano
afectado.
CCCXI.
Siendo
lo
mas
comunmente
la
ictericia
apiretica,
aun
la
de
los
recien
nacidos,
el
efecto
de
una.
gastro=duodenitis,
se
combate
mas
eficaz
mente
con
los
remedios
de
esta
flegmasía,
que
con
los
purgantes
y
con
los
pretendidos
fundentes
:
con
mas
fuerte
razon
cuando
esta
acompañada
de
un
estado
febril
y
cuando
depende
de
una
he-
pátitis..
GCCXIL.
La
peritonitis
incipiente
se
quita
fre-
cuentemente
con
las
sanguijuelas
aplicadas:
sobre
los
lados
del
abdomen;
pero
cuando
ha
durado
muchos
dias
es
con
frecuencia
superior
á
todos
los
remedios.
La
sangría
general
la
cura
raras
yeces.
CCCXHMIL,
Siendo
ordinariamente
la
peritonitis
de
las
mugeres
paridas
efecto
de
una
inflamacion
del
utero,
debe
detenerse
en
su
principio
por
las
san=
guijuelas
aplicadas
con
profusion
sobre
el
hipogás=
trio
:
ella
no
cede
á
los
eméticos
sino
por
reyul=
sion
3
es
decir,
que
comunmente
se
exaspera
con
su
uso»
CCCXIV.
El
baño
caliente
no
causa
la
curacion
de
la
peritonitis,
sino
por
una
revulsion
ejercida
sobre
el
tejido
de
la
piel,
y
si
falta
esta
revulsion
se
exaspera
la
enfermedad.
Asi
es
que
con
frecuen=
AS
A
(
LvIr-)
cia
hace
el
baño
volver
4
parecer
las
peritonitis
de=
tenidas
por
las
sanguijuelas,
No
sucede
:esto
á
los:
fomentos
emolientes.
CCCXV.
El
baño
caliente
exaspera
con
frecuencia
las
gastro=enteritis
agudas,
por
que
los
estímulos
de
la
piel
se
repiten
ordinariamente
en
lo
interior
de
las
vias
gastricas.
Las
applicationes
del
frio
sobre
el
abdomen,
y
aun
tambien
los
baños
frios
son
mas
utiles
cuando
los
pulmones
no
estan
“inflamados.
Estos
medios
dispensan
algunas
veces
la
repeticion
de
las
sanguijuelas,
|
CCCXVI.
Cuando
la
inflamacion
ataca
simnlta=
ncamente
la
mucosa
del
pulmon
y
la
de
las
vias
gastricas
se
puede
,
despues
de
las
sangrías
,
aplicar.
el
frio
sobre
el
abdomen
,
teniendo
una
cataplasma
Caliente
sobre
el
pecho;
pero
si
se
exaspera
la
tos
es
necesario
renunciar
al
frio.
CCCXVIL.
Siendo
los
tifos
gastro=enteritis
por
envenenamiento
miasmático
,
es
decir,
por
gases
putridos
frecuentemente
con
com
plicacion
de
alguna
otra
flegmasía,
y
sobretodo
de:
las
de
la
cavidad
encefalica
pueden
detenerse
por
el
tratamiento
apro=
piado
á
estas
enfermedades
,
cuando
se
los
ataca
en
su
principio.
CCCXVIT.
Cuando
no
se
ha
atacado
en
un
prin=
cipio
la
inflamacion
de'los
tifos,
son
comunemente
peligrosas
las
evacuaciones
sanguineas;3
por
que
el
veneno
gaseoso
pútrido
debilita
la
potencia
vital
y
la
química
viviente
á
tal
estremo
que
no
pueden
tepararse
las
perdidas.
CCCXIX..
La
prodijiosa
exaltacion
de
los
fengó=
MéNos.
vitales
es
la,
causa
mas
poderosa
de
su
dig
minucion
,
y
el
calor
es
el
agente
mas
á
proposito
(
vmu
)
para
producir
esta
exaltacion
:
esta
es
la
razon
por
que
los
tifos
de
los
paises
calientes
»
donde
por
otra
parte
són
mas
venenosos
los
gases
pútridos,
son
mas
peligrosos
que
todos
los
demas,
y
matan
á
los
individuos
fuertes
con
mas
facilidad
que
á
los
débiles.
Se
puede
concluir
de
esto
,
que
el
frio
esmas
-
eficaz
que
las
sangrias
repetidas
en
estas
enferme=
dades;
pero
debe
emplearse
desde
el
principio
,
al
momento
despues
de
las
sangrías
tanto
«al
interior
cuanto
al
esterior.
-
CCCXX.
El
mas
ligero
esúmulo
aumenta
mucho
la
intensidad
de
lostifos
de
los
paises
calientes
cuando
se
administra
en
el
primer
periodo.
Los
eméticos
son
pues
frecuentemente
muy
peligrosos
:
sea
un
ejemplo
la
fiebre
amarilla.
CCCXXIT.
Como
las
flegmasías
agudas
són
mucho
mas
rapidas
cuando
acometen
á
un
tejido
afectado
de
inflamacion
crónica,
el
medio
mas
eficaz
de
disminuir
los
estragos
de
la
ficbre
amarilla
es
im=
pedir
el
desarrollo
de
las
gastro=enteritis
crónicas
3
(que
son
con
frecuencia
precursoras
de
las
agu=
das),
y
procurar
la
aclimatacion.
'CCCXXIL.
La
aclimatacion
de
los
paises
calientes
se
obtiene
por
las
sangrías
generales,
por
una
dis=
minucion
considerable
de
los
alimentos,
y
por
el
reposo
;
pero
es
necesario
evitar
el
abuso
de
los
ali=
mentos
vegetales
y
de
las
bebidas
refrigerantes
que
producen
indigestiones
,
por
que
estas
desenvuel=
ven
una
Irritación
que
llega
á
ser
el
nucleo
de
la
gastro=enterilis
que
se
teme.
CCCXXIIL.
Lascomidasabundantes
son
peligrosas
en
los
climas
calientes
para
los
recien
legados,
por
que
exijen
una
accion
demasiado
prolongada
del
.
Cauix)
estómago
,
y
por
que
sostienen
una
hematosis
consi
derable,
El
abuso
de
las
bebidas
alcoholicas
ofrece
tambien
mucho
peligro
:
estos
dos
escesos
retardan
la
aclimatacion
,
y
facilitan
el
envenenamiento
mias-
matico,
.
CCCXXIV.
La
bebida
de
agua
aromatizada,
ani=
mada
con
una
sustancia
alcoholica
,»
yacidulada
debe
reparar
la
perdida
de
los
fluidos
que
producen
los
sudores
escesivos
en
los
climas
del
mediodia
en
los
hombres
de
latitudes
septentrionales;
pero
si
se
reducen
suficientemente
la
cantidad
de
los
alimentos
solidos
seran
muchos
menos
considerables
la
sed
y
los
sudores.
:
CCCXXV.
Los.
estimulantes
concentrados
son
siempre-dañosos
á
los
habitantes
del
norte
,
que
han
pasado
al
mediodia,
á
lo
menos
hasta
la
época
de
la
aclimatacion.
:
CCCXXVI.
Cuando
la
resolucion
de
las
fuerzas
sucede
á
la
sobre-irritacion
en
las
fiebres
amarillas
los
principales
recursos
se
encuentran
en
las
bebidas
y
en
las
layativas
aciduladas,
y
en
el
frio
aplicado
á
lo
esterior
del
cuerpo
si
es
considerable
el
calor
de
la
piel.
|
CCCXXVIT.
Cuando
las
gastro=enteritis
agudas
úifoideas,
ó
no
tifoideas
han
resistido
á
las
sangrías
capilares
hechas
en
el
hepigastrio
,
y
despues
en
el
pecho
y
en
la
cabeza
en
casos
de
repeticion
de
la
“masía
en
estas
cavidades,
cuando
aparecen
el
en=
torpecimiento,
el
estupor
,
y
la
debilidad
del
pul=
SO,
es
necesario
alimentar
con
bebidas
gomosas,
Aucaradas,
y
aciduladas
;
pero
si
se
limpia
la
yoca
,
Y
Se
manifiesta
el
apetito
es
menester
dejalo
de
aguas
lacticinosas,,
y
despues
de
caldos
muy
ligeros:
de
Crx
)
otro
modo
podria
el
enfermo
perecer
de
inanicion
ántes
que
se
terminase
la
flegmasía.
CCCXXVIT,
Las
nauseas
y
los
vomitos
del
prin=
cipio
de
las
gastro=enteritis
agudas
no
exigen
el
emé=
tico
;
pero
sí
las
sanguijuelas
al
epigastrio
,
y
las
cataplasmas
emolientes
y
bien
calientes
á
las
estre-
midades
inferiores.
CCCXXIX.
La
constipacion
del
vientre
es
ven-
tajosa
en
las
gastro=enteritis
agudas,
porque
indica
que
el
colon
noparticipa
de
la
inflamacion.
Ella
no
exije
mas
que
una
lavativa
emoliente
por
dia
aun
cuando
persistiera
;
y
si
el
calor
es
considerable
debe
darse
fria
la
lavativa.
CCCXXX.
La
diarrea
de
las
-gastro=enterito=co=
litis
agudas
se
quita
en
el
principio
por
las
sangui=
juelas
á
el
ano
en
numero
proporcionado
á
las
fuerzas
del
enfermo
,
pero
si
es
considerable
la
postracion,
y
el
aparato
sanguineo
deficiente
debe
satisfacer
el
agua
de
arroz
gomosa
y
lavativas
con
la
disolucion
del
almidon
y
algunas
gotas
de
la:
tintura
acuosa
de
opio.
CCCXXXI.
Cuando
la
resudacion
abundante
de
las
picaduras
de
las
sanguijuelas
ha
producido
una
grande
debilidad
en
el
principio
de
una
gastro=en=
teritis
aguda
,
es
menester
guardarse
mucho
de
reanimar
al
enfermo
por
estimulantes;
se
le
debe
dejar
en
este
estado
,
si
no
se
interrumpe
la
cir=
culacion
,
por
que
comunmente
es
seguido
de:
una
curación
pronta,
y
de
una
convalecencia
estrema=
damente
rapida.
Si
no
obstante
sucede
un
estado
persistente
de
sincope
y
de
asfixia,
se
deben
ad=
ministrar
algunas
encharadas
de
agua
vinosa
y
volver
a
los
dulcificantes
en
el
momento
que
el
pulso
se
haya
restablecido.
EGO
As
a
-tiemp
(ES
9)
CCCXXXIL.
Cuando
la
hemorrágia
de
las
san»
guijuelas
persiste
4
pesar
del
estado
de
síncope
y.
de
asfixia
se
debe
detener
la
sangre
sobre
todo
en
los
parbulos
que
están
mas
espuestos
á
morir
de
hemorrágia
y
que
por
lo
mismo
exijen
un
cul-
dado
particular.
CCCXXXII.
Las
sangrías
locales,
la
abstinencia
y
las
bebidas
acuosas
hacen
siempre
abortar
las
flegmasías
incipientes
cuando
la
inflamacion
no
“es
todavía
muy
estensa
en
las
yisceras;
pero
si
muchos
órganos
están
inflamados
al
mismo
tiempo,
y
en
úna
grande
estension
,
lo
que
indican
el
esceso
de
ansiedad
,
de
postracion
y
la
estrema
frecuencia
del
pulso
,
se
evacuara
toda
la
sangre
mas
bien
que
detener
la
enfermedad.
En
estos
casos
persiste
la
frecuencia
del
pulso
á
pesar
de
la
abundancia
de
las
evacuaciones
sanguineas;
entónces
se
debe
eco=
nomizar.este
fluido
y
limitarse
áalimentar
al
enfermo
con
bebidas
acuosas,
que
“se
las
hace
gomosas,
Ó
lacticinosas
cuando
la
voca
no
está
cuberta
de
una
Costra
NCgruzca,
CCCXXXIV.
Un
meteorismo
incipiente
en
las
gastro=enteritis
agudas
se
disipa
por
la
applicacion
de
las
sanguijuelas
en
el
abdomen
:
tambien
se
cura
por
la
de
la
nieve.
Si
se
deja
persistir
,
ó
se
dan
estimulantes
puede
cambiarse
en
peritonitis.
CCCXXXV.Lossaltos
de
tendones
y
el
delirio
que
Sobrevienen
durante
el
curso
de
una
gastro-ente=
ritis_
aguda
,
indican
que
la
irritacion
se
multiplica
en
el
encefalo,
y
ceden
en
el
mon:ento
de
Su
prin=
Cipio
á
la
aplicacion
de
las
sanguijuelas
al
abdo=
men
5.
pero
si
estos
síntomas
han
durado
ya
algun
O
se
les
debe
atacar
con
las
sanguijuelas
apli»
6
AS
cadas
á
los
temporales
,
ó
mejor
todavía
sobre
el
trayecto
de
las
yugulares,
por
que
la
irritación
sim=
pática
del
cerebro
se
ha
transformado
ya
en
ver=
dadera
flegmasía.,
-CCCXXXVI.
Cuando
el
apetito
se
declara
con
energia
en
las
gastro=enteritis
agudas
depues
de
ha=
ber
vuelto
el
enfermo
de
su
estupor,
se
le
deben
permitir
caldos
á
pesar
de
persistir
la
frecuencia
del
pulso,
del
calor
acre
y
de
la
rubicundez
de
la
lengua
:
de
otro
modo
la
hambre
redoblaría
la
gastritis
y
volvería
á
traer
el
estupor,
la
obscuri=
dad,
y
la
postracion
;
pero
serian
dañosos
alimentos
mas
sustanciales.
CCCXAXXVIL.
Cuando
en
una
convalecencia
de
gastro=enteritis
aguda
se
desenvuelven
el'
dolor
de
cabeza
,
mal
sabor
de
voca,
nauseas,
ansiedad,
y
la
frecuencia
del
pulso,
es
por
que
el
convaleciente
ha
comido
desmasiado.
En
este
caso
es
menester
cercenar
por
undia
los
altmientos
en
lugar
de
ad=
ministrar
VOMItivOS
y
purgantes.
Al
dia
siguiente
estará
restablecida
la
convalecencia.
GCCXXXVIM.
Cuando
durante
el
curso
de
una
gastro=enteritis
sobrevienen
dificultad
de
orinar,
es
que
la
irritacion
se
ha
comunicado
á
la
vejiga.
Una
pronta
aplicacion
de
sanguijuelas
al
hipogastrio
quita
esta
complicación,
y
previene
una
porcion
de
accidentes,
CCEXXXIX.
Cuando
en
el
curso
de
una
gastro=
enteritis
se
forme
una
parotida
,
se
debe
quitar
,
ó
por
lo
menos
moderar
sus
progresos
con
la
apli=.
cacion
de
las
sanguijuelas
si
el
sngeto
no
está
exa=
nime
:
de
lo
contrario
esta
flegmasía
esterna
reani-
mará
la
interna
ó
producirá
una
congestion
funesta
en
el
cerebro.
(
E
E
-Iorrágias
intestinales
quier
(
Lxur
)
CCCXL.
Cuando
sobreviene
una
epistasis
en
una
gastro=enteritis
aguda
es
ventajosa
si
disminuye
la
frecuencia
del
pulso.
Si
se
hace
escesiva
se
com-
bate
con
un
vejigatorio
colocado
á
la
nuca
ó
entre
los
omoplatos.
br
CCCXLI.
Sise
declara
una
hemotisis
en
una
gas
tro=enteritis
aguda
á
pesar
de
las
sangrías
,
exije
un
vejigatorio
sobre
lo
alto
del
esternon.
Las
he=
en
un
vejigatorio
sobre
el
abdomen
,
y
bebidas
gomosas,
Ó
la
tisana
de
arroz
con
el
acido
sulfurico
por
que
estas
hemor=
ráglas
producen
un
desfallecimiento
de
las
vyisce=
ras
que
impide
que
el
vejigatorio
sea
dañoso.
CCCXLIIT.
Se
previene
la
tísis
pulmonal
des=
truyendo
pronto
por
los
anuflogisticos
y
por
la.
-
reyulsion
las
irritaciones
del
aparato
respiratorio.
CECXLII.
La
hiponcondria
sé
cura
y
se
pre=
vienen
los
escirros
del
cana]
digestivo,
y
aun
la
tísis
pulmonal
por
los
medios
que
destruyen
las
gastritis
crónicas,
El
ejercicio
muscular,
y
la
dis=
traccion
tienen
aquí
el
primer
lugar.
CCCXLIV.
Los
infartos
del
higado
se
previenen
Y
Se
curan
por
los
medios
que
son
á
proposito
para
las
gastro=enteritis
crónicas.
CCCXLV.
Las
gastritis
crónicas
se
curan
por
los
alimentos
ligeros
y
sobre
todo
por
la
atencion
de
refrescar
el
estómago
con
bebidas
acuosas
admi=
nistradas
en
pequeñas
dósis
desde
la
primera
hora
que
sigue
á
la
ingestion
de
los
alimentos
hasta
la
comida
siguiente,
ó%
hasta
la
hora
del
sueño,
CCCXLVI.
No
se
deben
tratar
con
las
Sangrías
ocales
repetidas
y
con
la
abstinencia
completa
sino
las
gastro=enteritis
crónicas
de
los
sujetos
robustos;
(
1xtv
)
porque
este
tratamiento
postra
á
las
personas
de-
biles
en
una
decadencia
que
es
menester
años
para
reponerse
de
ella;
y
en
todo
este
tiempo
es
estre-
mada
la
movilidad
y
muy
fáciles
las
recaidas.
La
persistencia
en
el
regimen
dulcificante,
y
en
el
uso
de
las
bebidas
acuosas
durante
la
digestion
-
basta
siempre
á
esta
clase
de
enfermos
y
les
pro=
cura
la
curacion
si
las
visceras
no
estan
desorga=
nizadas.
Pero
se-les
ha
de
prevenir
la
longitud
de
estas
curaciones
advirtiéndoles
que
son
las
únicas
durables.
|
CCCXLVIL,
La
equitacion
es
peligrosa
en
las
gas»
tritis
crónicas
con
exaltacion
considerable
de
la
señ=
sibilidad
del
estómago.
|
-
CCCXLVIIL.
El
aire
de
las
grandes
ciudades
es
dañoso
á
las
personas
atacadas
de
gastritis
crónica;
el
del
campo
les
es
ventajoso
sobretodo
con
el
ejercicio
3
por
que
estos
modificadores
de
la
misma
manera
que
las
bebidas
acuosas
precipitan
la
diges-
tion
,
cuya
lentitud
sostiene
la
irritabilidad
del
es=
tómago.
|
CCCXLIX.
Los
vomitivos
los
purgantes
y
los
tonicos
no
hacen
sino
curas
paliativas
en
las
gas-
tritis
y
en
las
gastro=enteritis
crónicas,
y
hacen
mas
dificil
la
curacion:
radical.
CGCL.
Las
aguas
minerales
cualquiera
que
séa
su
COmposicion
y
su
temperatura
no
curan
la
gAS=
tritis
Crónica
,
sino
por
las
evacuaciones
revulsivas
-
que
provocan;
pero
esto
es
siempre
despues
de
haberla
exasperado
;
así
es
que
estas
curaciones
sorr
raras
vecos
radicales,
y
despues
de
haberlas
ensayado
por
muchos
años
consecutivos
acaban
los
enfermos
lo
mas
frecuentemente
por
ser
incurables.
E
A
o
ci
AAA
ES
AN
:
(1xv
)
CCCLI.
Siendo
los
infartos
crónicos
del
higado,
del
bazo,
y
del
mesenterio
casí
siempre
los
efectos
e
las
gastro=enteritis
crónicas
no
pueden
curarse
completamente
sino
porel
tratamiento
que
conviene
á
estas
últimas
enfermedades.
-
CCCLIL.
Los
medicamentos
farmaceuticos
y
las
aguas
minerales
que
procuran
la
evacuacion
de
la
bilis,
del
moco,
de
las
Orinas,
$
que
escitan
sudores
hemorrágias
,
é
inflamaciones
cutá
irritacion
de
las
Vias
gastricas;
pero
es
raro
que
hagan
la
curacion
definitiva,
Esta
se
obtiene
solo
por
una
larga
perseverancia
en
el
regimen
conveniente
á
las
gastro=enteritis
crónicas.
|
>
CCCLII.
Los
infartos
mucosos
de
los
pulmo=
nes,
Ó
los
catarros
crónicos
con
la
escrecion
difícil
de
la
mucosidad
bronquial
se
palian
por
los
espec=
torantes
y
los
incisivos
de
los
autores
;
pero
no
se
curan
sino
con
los
antiflogisticos
,
la
influencia
del
calor
y
la
revulsion,
CCCLIV.
Si
se
quiseren
prevenir
los
escirros
del
cuello
del
utero
que
sobrevienen
e
esta
época.
CCCLV.
Siendo
el
abuso
de
los
placeres
vene-
eos
y
las
violencias
que
sufre
el
utero
causas
frez
“tentes
del
cancer
de
la
matriz,
se
debe
tratar
de
ca
mar
las
flegmasías
crónicas
del
cuello
que
son
Su
COMsecuencia
con
el
fin
de
prevenir
la
formacion
del
cancer.
E
(
xxvr
)
CCCLVI.
Los
calculos
de
los
riñones
y
las
arenas
no
necesitan
siempre
mucho
tiempo
para
formarse
:
se
curan
lo
mas
comunmente
aplicando
sanguijuelas
.
sobre
la
region
de
los
riñones,
y
administrando
las
bebidas
emolientes
en
el
momento
que
se
dejen
ver
los
primeros
accidentes
de
la
nefritis,
y
tambien
uede
desaparecer
enteramente
la
costumbre
de
sufrir
esta
enfermedad.
CCCLVIL.
Los
diuréticos
poderosos
,
tales
como
los
xabonosos,
los
alcalinos,
la
uva
ursi,
la
tre=
-—mentina
,
etc.
,
procuran
la
salida
de
las
arenas
ya
formadas;
pero
sostienen
con
frecuencia
la
fleg-
masía
latente
que
las
produce.
CCCLVIM,
El
catarro
reciente
de
la
vejiga
de
la
orina
cede
con
facilidad
á
las
sangrías
locales,
á
las
bebidas
refrigerantes
,
á
la
abstinencia
y
á
la
escitacion
de
las
irritaciones
esternas
que
hayan
de=
saparecido
;
pero
si
se
hace
erónico
es
comunmente
incurable
y
los
diuréticos
mo
hacen
mas
que
pa=
liarlo.
Los
medios
que
procuran
mas
alivio
en
este
“último
caso
setoman
casi
siempre
delosantiflogisticos,
COCLIX.
La
locura
no
existe
sin
un
grado
cual=
quiera
de
irritacion
en
el
cerebro
acompañada
y
comunmente
dependiente
de
una
gastritis
crónica;
y
estas
enfermedades
deben
tratarse
con
las
sangrías
locales
,
con
los
antiflogisticos
y
con
los
reyulsivos.
En
abandonándolas
á
la
naturaleza
se
esponen
los
maniácos
á
la
epilepsía
como
igualmente
á
la
paralísis
y
ála
apoplegía
,
que
son
las
consecuencias
de
la
desorganizacion
inflamatoria
del
encefalo.
Tambien
se
esponen
á
las
alteraciones
orgánicas
del
abdomen
que
s0n
siempre
el
termino
de
las
gastritis
despreciadas,
CCCLX.
La
tsis
pulmonal,
la
peritonitis,
los
Y
+A
ARE
ns
o
A.
IR
orgánica
del
(avi)
reumatismos
y
la
gota
no
son
mas
que
accidentales
en
la
manía
:
no
sucede
así
álas
flegmasías
mucosas
del
abdomen
y
á
los
infartos
de
los
parenquimas
de
esta
cavidad.
Segun
esto
se
conoce
lo
que
se
necesita
hacer
para
prevenir
y
para
curar
estas
en=
fermedades.
accidentales,
CCCLXI.
Las
principales
diferencias,
quese
deben
establecer
entre
lirio,
sino
unicamente
del
grado
de
la
irritación
mas
inflamar
Se
graduan
por
debajo
segun
la
intensidad
de
la
inflamacion
>,
despues
segun
su
duracion
y
las
pro=
babilidades
de
desorganizacion
:
de
aquí
se
toman
:
las
indicaciones
del
tratamiento
físico
3
pero
la
naturaleza
del
delirio
conduce
á
la
determina
cion
de
los
mejores
medios
morales
CCCEXIHL.
La
tísis
larin
tantemente
el
efecto
de
no
ha
sido
detenida
en
su
a
ser
mortales
sino
por
una
perineumonia,
6
por
una
gastro=enteritis
consecutivas
:
Se
prevendrá
pues
gea
y
la
traqueal
son
cons.
una
flegmasía
local
que
los
órganos
de
la
digestion.
CCCLXI.
Las
hipertrofias
del
corazon
que
no
50n
congenitas.,
siendo
con
frecuencia
efecto
de
a
egmasía
latente
pueden
prevenirse
por
las
sangrías
sSenerales
y
locales
,
por
la
digital,
y
por
la
tez
vulsion
verificada
sobre
el
punto
donde
estubiera
a
irritacion
esterior
que
hubiese
retrocedido,
sí
Ea
(uxvnr
)
se
emplean
estos
medios
en
el
momento
que
las
pul-
saciones
del
corazon
han
adquirido
una
energía
ex=
traordinaria,
Entónceslos
antizespasmodicos
solo
son
aliativos
impotentes.
CCCLXIV.
La
digital
no
amortigua
las
contrac=
ciones
del
corazon
sino
cuando
se
deposita
en
un
estómago
esento
de
inflamacion,
y
que
esta
no
exista
en
las
principales
visceras
;
en
los
casos
con=
trarios
las
acelera
haciendo
progresar
la
flogósis.
CCCLXV.
La
digital
debilita
la
potencia
con=
tractil
del
aparato
muscular
locomotor
;
puede
pues
ser
útil
'en
las
convulsiones
con
tal
que
no
exista
punto
de
inflamacion
en
las
visceras
3
pero
en
ningun
caso
es
prudente
aumentar
mucho
la
dósis
,
ni
con=
tinuar
su
uso
por
largo
tiempo.
CCCLXVI.
Las
hemorrágias
espontaneas
deben
combatirse
como
las
inflamaciones
con
las
sangrías
generales
y
locales,
con
los
refrigerantes
,
y
SObre=
todo
con
la
revulsion,
sea
la
que
quiera
la
fuerza
del
sujeto:
este
último
medio
es
el
mejor
recurso
cuando
la
debilidad
llega
á
ser
considerable.
CCCLXVH.
Siendo
frecuentemente
las
hemora
rágias
espontaneas
sostenidas
por
un
foco
de
infla=
macion
ya
local,
ya
distante,
debe
siempre
dirijirse
-
la
atencion
del
médico
hacia
esta
causa.
CCCLXVIIL.
Las
hemorrágias
espontaneas
coin-
ciden
muy
frecuentemente
con
una
hipertrofía
del
corazon
:
la
digital
puede
pues
ser
útil
entónces,
siempre
que
el
estómago
permita
su
uso.
CCCLXIX.
Las
hemorrágias
espontaneas
siguen
con
mucha
frecuencia
á
la
inflamacion,
ó
toman
su
carácter
en
el
mismo
lugar.
Es
necesario
pues
atacar
las
del
pulmon
por
el
tratamiento
anuflo=
(xixix
)
gistico
y
revulsivo
sin
detenerse
por
la
suposición
de
tubérculos
preexistentes.
CCCLEXX.
Las
aguas
minerales
irritan
vivamente
al
corazon
y
á
todo
el
aparato
sanguineo,
aumentan
la
disposicion
hemorrágica
,
la
producen
tambien
en
los
que
no
la
tienen,
y
determinan
con
frecuencia
el
aneurisma,
las
paralísis,
y
las
apoplexías.
CCCLXXI.
Siendo
siempre
los
espasmos
y
las
convulsiones
de
toda
especie
el
efecto
de
una
irri=
tación
local,
fija,
6
ambulante,
ceden
al
trata=
miento
de
esta
Irritación,
es
decir,
á
los
antiflo=
gisticos,
y
algunas
veces
4
los
revulsivos
cuando
no
se
ha
desorganizado
el
tejido
irritado.
CECEXXIL.
Los
anti-espasmodicos
(1)
no
curan
as
afecciones
convulsivas
,
Sino
cuándo
los
soporta
el
estómago
sin
sobre-escitarse
,
y
cuando
el
punto
de
irritacion
que
es
la
cansa
de
estas
afecciones
no
se
eleva
á
un
grado
de
inflamacion.
Y
así
es
son
con
frecuencia
dañosos
en
la
h
el
histérico.
CCCLXXIHT.
Los
anti=espasmodicos
pueden
sus
pender
los
fenómenos
nerviosos
á
pesar
de
la
infla=
macion
del
tejido
de
que
dependen
estos
fenómenos;
pero
se
exaspera
la
enfermedad
»
Y
no
se
obtiene
la
curacion
sino
por
los
antflogisticos
y
por
los
revulsivos,
El
ejercicio
de
los
musculos-locomo=
tores
es
el
mejor
medio
de
destruir
la
movilidad
COnvulsiva
:
obra
haciendo
mudar
de
lugar
á
las
Arritaciones
viscerales,
consumiendo
una
actividad
0
POR
—
100
S
Advierto
que
por
anti=espasmodicos
design
los
medicamentos
CSL
jue
mulantes
,
segun
la
acepcion
vulgar,
y
no
los
dulcificantes
que
cai
sempre
son
los
mejores
anti=espasmodicos.
que
|
pocondría
y
1
ul
(xx)
superflua
>
y
llamando
las
fuerzas
hacia
la
nutricion
y
hacia
los
tejidos
exalantes
y
secretorios.
+CCCELXXIV.
La
sobriedad
es
una
condicion
sin
la
cual
es
imposible
curar
los
fenómenos
espasmo=
dicos
y
convulsivos.
ds
-—CCCLXXV.
El
escorbuto
sin
inflamacion
cede
con
prontitud
á
los
alimentos
sanos
vegetales
,
ó
animales
con
tal
que
su
efecto
sea
favorecido.
por
un
aire
puro
y
seco,
porla
luz,
por
las
pasiones
agradables,
y
los
estimulantes
activos
pueden
ace=
lerar
la
curacion;
peso
si
está
complicado
con
flegmasías,
la
gelatina
,
la
albumina
,
la
leche,
los
mucoso=azucarados
,
y
los
oleaceos
deben
adminis-
trarse
sin
mezcla
de
estimulantes.
Los
anti-escor-
búticos
acres
,
los
amargos
,
los
alcoholicos
són
dañosos
sobre
manera.
|
CCCLXXVI.
Supuesto
que
la
afeccion
de
las
encias
que
acompaña
algunas
veces
al
escorbuto
es
una
inflamación
debe
combatirse
en
un
principio
por
los
anuflogisticos
,
y
mas
tarde
por
los
topicos
ligeramente
irritantes;
pero
es
indispensable
quitar
el
sarro
de
los
dientes.
Las
inflamaciones
de
las
encias
sin
diatesis
escorbútica
están
en
el
mismo
Caso
,
y
SON
mas
comunes
que
las
escorbúticas.
CCCLXXVH.
Hay
cinco
modos
en
uso
para
tratar
las
inflamaciones
intermitentes
y
remitentes:
1.%por
los
antiflogisticos
durante
el
periódo
del
calor,
2.2
por
los
estimulantes
y
los
tónicos
durante
la
apirexia
3
3.9
por
los
estimulantes
dados
durante
el
calor
,
4.2
por
los
estimulantes
administrados
al
momento
de
los
calo-frios,
y
5.2
por
los
antiflo=
gisticos
durante
la
apirexia.
|
CCCLXXVIT,
Las
inflamaciones
intermitentes
A
os
O
A
(
1xxr
)
ceden
á
las
sangrías
y
al
frio
aplicados
durante
el
periodo
del
calor
én
la
primavera
cuando
el
sujeto
esta
robusto
y
pletorico
y
cuando
es
reciente
la
enfermedad.
En
estos
casos
deben
colocarse
las
san=
guijuelas
lo
mas.
cerca
que
se
pueda
del
principal
punto
de
irritacion.
:
CCCLXXIX.
Las
inflamaciones
intermitentes
ceden
sin
peligro
á
la
quina
y
á
los
otros
tónicos
durante
la
apirexia
cuando
no
hay
pletora,
y
cuando
las
visceras
principales
y
sobretodo
los
órganos
de
la
digestión
no
conservan
ningun
vestijio
de
infla=
macion
despues
del
periodo
del
calor;
es
decir,
cuando
la
calentura
no
es
remitente,
CCCEXXX..
Las
inflamaciones
intermitentes
se
curan
raras
veces
por
los
estimulantes
administra-
dos
durante
el
periodo
del
calor
:
este
método
hace
mas
bien
á
la
inflamacion
continua
ó
remitente.
CCCLXXXI.
Raras
veces
se
curan
las
inflama=
ciones
intermitentes
por
los
estimulantes
adminis
trados
al
instante
de
los
calofrios,
por
que
la
irrita=
cion
que
provocan
aumenta
la
intensidad
del
périodo
de
calor.
Este
método
casi
no
sale
bien
sino
despues
de
haber
usado
los
antiflogisticos
y
en
los
sujetos
robustos
y
en
los
que
es
completa
la
apirexia..
CECLXXXIL,
Las
inflamaciones
con
exaspera=
ciones
periódicas
se
curan
con
los
antiflogisticos
administrados
durante
la
remision,
cuando
quedan
inflamaciones
en
las
visceras
despues
del
sudor,
y
sobretodo
cuando
ésta
inflamacion
es
bastante
198
terna
para
sostener
ún
grado
cualquiera
de
pirexia,
<sto
es,
cuando:
la
calentura
es
verdaderamente
réMitente,
CCCLXXXur.
El
mejor
método
para
curar
con
(
axxar
)
seguridad
las
inflamaciones
con
exasperaciones
pe=
riódicas
Consiste
en
usar
al
principio
«los
antiflo=
gisticos
durante
el
calor
de
manera
que
se
haga
completa
la
apirexia;
en
continuar
este
tratamiento
despues
del
acceso
,
si
aun
no
lo
es;
en
dar
la
quina
y
los
demas
tonicos
en
toda
la
duracion
de
la
api=
rexla;
en
administrar
los
estimulantes
difusivos
du=
rante
los
calofrios
para
volver
en
seguida
á
las
be=
bidas
refrigerantes
cuando
se
ha
desenvuelto
el
calor.
CCCLXXXIV.
La
quina
y
los
estimulantes
ad=
ministrados
miéntras
haya
inflamacion
en
las
vias
gastricas
elevan
la
flegmasía
al
estado
agudo
y
continuo,
ó
la
sostienen
en
una
graduacion
cró=
pica
haciendo
cesar
los
accesos
:
entónces
se
de=
desenvuelven
la
irritacion
y
la
congestion:
en
las
visceras
parenquimatosas.
De
esta
manera
produce
la
quina
las
obstrucciones.
CCCLXXXV.
Las
inflamaciones
intermitentes
abandonadas
á
la
naturaleza
se
curan
cuando
son
ligeras,
y
cuando
no
existen
ya
sus
causas
deter=
minantes
:
en
los
casos
contrarios
6
se
elevan
á
la
continuidad
aguda,
ó
degeneran
en
una
continuidad
crónica
que
al
fin
acompañan
las
obstrucciones,
ó
lá
hidropesia.
j )
CCCLXXXVI.
Las
obstrucciones
de
las
visceras
parenquimatosas
(higado,
bazo,
pulmones
)
sobre=
vienen
algunas
veces
en
las
calenturas
intermitentes
sin
que
pase
al
estado
continuo
la
inflamacion
de
la
mucosa
gastrica;
entónces
se
curan
por
la
quina
administrada
durante
la
apirexia,
CCCLXXXVIL
Cuando
la
quina
detiene
los
accesos
de
una
calentura
intermitente
y
sobreyienen
|
la
ansiedad,
los
infartos
viscerales,
la
inapetencia
h
la
irritaci
(
LXXIMT
),
-
y
una
pequeña
calentura,
es
porque
el
medicaz
.
Mento
administrado
demasiado
pronto
interin
que
las
vias
gastricas
conservaban
todavía
la
irritacion,
ha
producido
una
inflamacion
crónica
de
la
muensa
de
estos
organos.
En
este
caso
se
obtiene
la
cnra=
cion
por
los
antiflogisticos.
CCCEXXXVIH.
Cuando
]
cesos
de
una
calentura
intermitente
es
seguida
de
un
estado
patológico
apiretico
,
la
vuelta
de
los
1CcesoS
provocada
por
el
bañó
frió
y
por
los
pur=
santes
es
un
bien
si
la
erísis
de
los
accesos
-quita
on
de
las
vias
gastricas
de
manera
que
legue
á
ser
completa
la
apirexia
:
pero
si
no
lo
es,
este
regreso
es
un
mal.
En
el
primer
caso
debe
darse
la
quina
durante
la
apirexia
3
en
el
segundo
es
Menester
recurrir
á
los
antiflogisticos
que
curan
la
enfermedad
ó
hacén
completa
la
apirexia,
de
manera
que
pueda
volverse
á
administrar
en
ella
la
quina
Con
ventajas.
CCCLXXXIX.
Cuando
el
Soportar
la
quina
en
una
calentura
intermitente,
a
Supresión
de
los
ac=
rubefacientes
en
CXC.
Las
calenturas
intermitentes
llamadas
Perniciosas
deben
tratarse
como
las
que
no
tienen
£ste
epiteto,
solo
que
es
menester
obrar
con
mas
PrOntitud.
CCCXCI.
Algunas
veces
se
declara
la
hidropesía.
(
LXXIV
)
desde
los
primeros
accesos
de
las
calenturas
inter=
mitentes
3
Pero
por
lo
comun
es
el
resultado
de
su
prolongacion..
-
£CCXCIL.
La
hidropesía
producida
por
un
obs=
táculo
en
la
circulacion
cede
á
las
sangrias
y
á
los
diruticos
ligeros
,
si
no
es
incurable
la
causa
del
obstáculo,
La
digital
és
util
entónces
si
esta
cansa
depende
de
la
hipertrofía
del
corazon.
CCCXCHIL,
La
hidropesía
ocasionada
por
la
in»
fluencia
simpática
de
una
flegmasía
crónica
es
raras
-
veces
curable,
porque
esta
flegmasía
casi
munca
la
ocasiona
sino
despues
de
haber
desorganizado
la
parte
donde
está.
El
tratamiento
se
compone
del
que
conviene
á
la
flegmasía,
y
de
los
diuréticos
administrados
de
manera
que
se
economice
la
accion
de
las
vias
gastricas.
|
|
CCCXCGIV.
La
hidropesía
que
depende
de
una
separacion
accidental
de
los
fluidos
serosos,
es
decir
de
la
cesacion
de
la
accion
en
los
capilares
depura=
dores,
cede
al
restablecimiento
de
la
transpiración
y
del
curso
de
las
orinas.
Los
vapores
calientes
y
secos
aplicados
á
la
piel,
los
baños
secos
y
estimu=
lantes
(arena
caliente,
orujo
de
uba
etc.
),
los
diu=
réticos
y
tambien
los
purgantes
procuran
estas
cus
-
raciones;
pero
es
menester
tener
cuidado
de
destruir
la
pletora
,
y
de
no
exasperar
las
inflamaciones
que
odrian
existir
simultaneamente.
CCEXCV.
Las
hidropesías
que
provienen
de
la
mala
asimilacion
desaparecen
por
los
tónicos,
el
aire
caliente
,
seco,
luminoso,
los
buenos
alimen=
tos
,
y
los
remedios
del
escorbuto,
si
coexiste
esta
enfermedad.
Pero
las
que
tienen
por
causa
el
abuso
del
mercurio
y
de
las
demas
sustancias
minerales
E
AA
e
(1xxv
>)
resisten
algunas
veces
por
la
gastro=enteritis
que
las
acompaña,
y
que
con
frecuencia
concurre
apro
ducirlas,
>
cdo
EGOXCVI+
Las
hidropesías
debidas
á
la
escasez,
á
las
hemorrágias
y
á
las
demas
causas
de
estenuas
cion
se
curan
con
los
tónicos,
los
buenos
alimentos,
el
vino
,
el
alcohol,
y
los
diuréticos
activos
cuando
no
existe
ningun
punto
de
desorganización
en
las
-
Visceras;
pero
és
"necesario
mucho
cuidado
para
graduar
la
restauracion.
E
|
CCEXCVIL.
Las
escrófulas
incipientes
al
esterior
del
cuerpo,
bajo
cualquier
forma
que
sean,
pueden
quitarse
por
las
sanguijuelas
aplicadas
con
atrevi=
miento
:
entónces
no
se
establece
la
diatesis,
que
mo
es
mas
que
la
repeticion
de
la
irritacion
por
la
semejanza
de
los
tejidos.
ES
_
COCXCVIT.
La
disposicion
escrofulosa
(que
siempre
se
declara
al
esterior
)
no
inveterada
se
des-
truye
por
el
aire
seco,
caliente,
y
luminoso,
esto
es,
por
las
cualidades
dél
aire
opuestas
á
las
que
la
producen.
Cede
tambien
al
exercicio;
pero
so=
lamente
al
aire
libre.
“¿CCCXCIX.
Los
estimulantes
tomados
interior=
mente
no
curan
la
disposicion
escrofulosa;
sino
por
la
escitacion
de
los
depuradores,
es
decir,
por
re-
vulsion;
y
si
no
la
producen
exasperan
la
irritacion
escrofulosa
como
otra
cualquiera.
5%
CD.
Cuando
los
estimulantes
tomados
interior=
mente
en
las
escrófulas
no
producen
la
revulsion
>
desenvuelven
la
gastro-enteritis,
y
la
añaden
á
las
I'ritaciones
escrofulosas
del
esterior;
esta
esla
atrow
12
Mesenterica
de
losautores
;
y
siel
pulmon
contrae
la
irritación
,
se
verifica
la
tisis
llamada
escrofulosa.
A
(_1xxvr
)
-CDI.
La
diatesis
escrofulosa
inveterada
al
este=
rior
del
cuerpo
se
destruye
con
el
tiempo
por
el
ejercicio
al
ajre
libre,
la
sobriedad,
y
los
alimentos
sanos,
como
los
estimulantes
se
manejen
de
ma=
nera
que
no
desenvuelvan
flegmasías
en
las
visceras,
CDIL
En
la
diatesis
escrofulosa
inveterada
son
útiles
los
cauterios
con
tal
que
una
gimnastica
con-
veniéente
favorezca
Sus
efectos
,
y
no
se
llame
la
|
Irrilacion
hacia
el
interior.
por
el
abuso
de
los
estiz
mulantes,
:
CDI.
La
osteo-malaxia
es
una
irritacion
del
sistema
OSCOSO
que
depende
de
las
mismas
causas
que
las
escrófulas
Y
que
se
cura
de
la
misma
ma=
"nera.
CDIV.
Las
Pheumonias
crónicas
Ctísis
)
son
mas
raras
que
las
sastro=enteritis
crónicas
(tabes
me
Sentericas
)
en
los
escrofulosos
y
los
raquiticos
to-
davia
niños;
porque
el
pulmon
está
entónces
menos
dispuesto
á
la
inflamacion
que
las
vias
gastricas
:
importa
pues
mucho
no
añadir
nada
á
esta
dispo-
sición,
CDV.
La
sifilis
es
una
irritación
que
afecta
el
esterior
del
cuerpo
,
como
las
escrófulas,
y
se
pre-
viene
su
repeticion
>
que
forma
la
diatesis,
atacáne
-dola
en
su
Principio
por
los
antiflogisticos
locales,
Y
Sobretodo
por
sanguijuelas
abundantes.
CDVI.-
La
irritacion
sifilitica
inveterada
cede
4
los
anuflogisticos
y
á
la
abstinencia
;
pero
como
esta
cura
es
penosa
se
prefieren
el
mercurio
,
y
los
sudorificos.
CDVIL.
El
mercurio
—
los
sudorificos
y
Otros
esti
mulantes'no
curan
la
sifilis
sino
ejerciendo
la
re-
vulsion
sobre
los
capilares
depuratorios,
pero
es
AAA
el
abuso
de
los
antisven
(
1xxym
)
necesario
que
sea
favorecida.
por
la
abstinencia
,
Porque
una
hematosis
demasiado
copiosa
sostiene
la
irritacion
sifilitica.
CDVIN.Los
estimulantes,
llamados
antivenercos,
deben
administrarse
interiormente
con
mucha
prus
dencia
;
de
otro
modo
desenvuelven
gastro=enteritis
que
reflexan
sobre
las
irritaciones
sifiliticas
esterios
CS,
y
no
se
verifica
la
reyulsion;
¿
bien
se
llama
la
irritacion
sobre
las
visceras
,
que
acaban
desor=
ganizándose.
CDIX.
Cuando
los
estimulantes
llamados
anti=
venereos
han
desenyuelto
una
gastro-enteritis,
y
no
se
ha
curado
la
sifilis;
no
puede
esta
ceder
sino
con
la
gastro-enteritis
á
una
larga
perseveran=
cia
en
el
tratamiento
antiflogistico
;
pero
si
se
han
esorganizado
las
visceras
gastricas,
ó
se-ha
debi
itado
demasiado
el
enfermo
,
es
imposible
la
cu-
rackon,
7
CDX.
Las
flegmasías
gastricas
provocadas
2
por
ereos
se
transmiten
facil=
mente
á
los
pulmones
>
y
la
tísis
es
su
consecuen»
cia
sino
se
entabla
el
tratamiento
antiflogistico
con
prontitud,
y
con
mucha
energía.
CDXIL
Los
estimulantes
mercuriales
aplicados
localmente
á
las
inflamaciones
sifiliticas
esternas
las
exasperan
cuando
son
intensas;
y
no
pueden
curarlas
Sino
cuando
son
debiles
oponiendo
irritacion
á
irri=
tacion.
Pero
este
hecho
es
comun
á
todas
las
fleg=
masías
del
esterior
del
cuerpo,
del
mismo.
modo
que
á
las
hemorrágias.
,
CDXIT.
La
predisposicion
á
la
sifilis
es
la
misma
que
la
predisposición
á
las
escrófulas;
así
es
que
los
Puyeros.que
la
tienen
son
mas
dificiles
de
curar
que
los
demas
.
(
1xxvmr
)
CDXIIIL.
Los
sujetos
predispuestos
á:
la
gastritis
deben
tratarse
en
sus
sifilis
con
los
anullogisticos
tanto
al
esterior
como
al
interior;
si
se
estimulan
por
la
via
del
estómago
se
sobre-irrita
este
y
algunas
«veces
tampoco
se
cura
la
sifilis.
CDXIV.
Las
irritaciones
cutaneas
que
se
llaman
herpes
deben
tratarse
con
las
sangrías
locales,
los
emolientes
al
esterior,
los
refrigerantes
al
interior,
interin
exista
inflamacion
á
la
piel
;
cuando
no
queda
en
ella
mas
que
una
irritacion
sub=infla=
matoria
,
pueden
aplicarse
á
la
piel
los
estimulantes,
sobretodo
los
sulfureos
)
y
puede
intentarse
la
re-
vulsion
por
via
de
los
sudorificos,
de
los
diuré-
ticos
y
de
los
purgantes;
pero
es
menester
no
llebar
el
estimulo
interior
hasta
producirla
gastro=énteritis,
porque
esta
hace
volver
á
parecer
los
herpes,
ó
sino
desorganiza
las
visceras
de
la
digestion,
etc.
Esto
es
lo
que
se
llama
herpes
retropulsos.
Todolo
dicho
puede
aplicarse
á
la
lepra
llamada
de
los
griegos
ó
tuberculosa.
-CDXV.
En
las
curaciones
que
se
obtienen
de
las
flegmasías,
de
las
subinflamaciones
,
de
las
ul=
ceraciones
,
en
una
palabra
de
todas
las
irritaciones
situadas
al
esterior
del
cuerpo
por
medio
de
los
as=
'
tringentes
,
de
los
narcoticos,
de
los
rubefacientes,
-
de
los
causticos;
en
los
eritemas,
las
oftalmias,
las
blenorragías,
las
sarnas
,
los
herpes
las
escróz
fulas
,
las
afecciones
sifiliticas,
etc.
,
no
se
debe
ver
mas
que
irritaciones
morbificas,
que
ceden
á
irrita=
ciones
medicamentosas.
Pero
estas
curaciones
no
se
verifican,
sino
cuando
las
primeras
son
poco
in-
tensas.
Si
lo
son
mucho,
se
aumentan
y
€s
inmi=
nente
la
desorganización.
Asíes
como
con
frecuen=
A
ds
ii
A
A
A
.Se
obtienen
sino
por
evacuaciones
críticas;
(
uxxax
)
cia
son
sus
productos
las
ulceras
depascentes,
ó
los
canceres.
El
tratamiento
de
las
irritaciones
con
Os
irritantes
debo
pues
siempre
ser
precedido
del
uso
de
los
antiflogisticos;
de
otro
modo
se
ayen=-
turaria
todo
al
acaso.
pez
:
CDXVI.
Cuando
la
irritación
esterior
que
se
ataca
por
los
irritantes
es
intensa
,
habitual
y
acom=
pañada
de
una
perdida
abundante
de
fluidos,
ó
se
aumenta
sin
mudar
de
lugar,
ó
es
reemplazada
por
un
esceso
de
accion
de
los
secretorios
depura=
dores,
ó
en
fin
se
convierte
en
una
irritación
morbiz
fica
de
las
Visceras
;
estos
dos
últimos
casosson
revule
siones
;
pero
la
una
es
ventajosa
y
la
otra
perjudicial.
CDXVI.
La
curacion
de
las
flgemasías
intensas,
tales
como
la
peritonitis,
sea
ó
no
puerperal,
el
reumatismo
agudo,
la
pneumonia,
etc.;
por
el
.lartaro
estibiado
,
por
los
calomelanos
,
por
las
fricciones
mercuriales
,
por
el
opio
,
por
el
aceite
de
trementina,
por
los
drasticos,
no
es
efecto
de
una
accion
sedativa
directa
3
sino
que
resulta
de
la
escitacion
de
un
gran
numero
de
simpatías
Orgánicas
que
abren
la
puerta
á
la
reyulsion
:
así
es
que
no
si
el
morbifica
es
demasiado
intensa
para
dejarse
desalojar,
se
aumenta
la
enfermedad
,
y
a
desorganizacion
aguda
ó
crónica
es
la
consecuen-
cla,
Este
método
de
tratamiento
debe
pues
ser
precedido
del
antiflogistico
y
aun
con
esta
pre-
Caucion
se
arriesga
mucho
en
él.
;
CDXVIL
$
raro
que
la
curacion
de
las
irrita.
CIONES
morbificas
a
sudas
obtenida
por
violentos
esta
mulos
revulsivos
no
sea
seguida
de
una
irritacion
(
rxxx
)
morbifica
crónica,
y
sobretodo
de
la
gastro=ente=
ritis.
Ásí
es
como
se
producen
muchas
hipocon-
drías,
porque
el
estímulo
vivo
del
estómago
acu=
mula
la
sensibilidad
en
esta
viscera
y
da
mas
acti=
vidad
á
las
simpatías
que
la
asocian
con
el
resto
de
los
órganos.
En
este
caso
solo
se
ha
cambiado
una
enfermedad
por,
otra.
CDXIX.
Los
envenenamientos
por
los
vegetales
acres,
por
los
minerales
corrosivos
,
por
los
acidos
concentrados
,
por
los
alcalinos,
por
las
cantaridas,
-
son
gastro=enteritis
que
propenden
á
la
ulceracion,
s1
esta
no
es
ya
la
consecuencia
de
una
escara
pro=
ducida
por
estas
sustancias:
Su
tratamiento
es
pues
el
de
las
inflamaciones
ordinarias;
pero
es
menester
escluir
de
él
los
acidos.
A
CDXX.
Los
envenenamientos
por
los
narcoticos
son
gastro=enteritis
sin
corrosion
en
su
principio,
pero
acompañadas
de
una
repeticion
de
la
irritacion
en
el
aparato
encefalico,
lo
que
produce
la
conges=
ton,
la
embriaguez,
el
delirio,
l
as
convulsiones,
etc.
Deben
tratarse
por
las
bebidas
aciduladas
y
sin
san=
grías
mientras
que
subsista
el
estupor
en
un
grado
considerable;
pero
cuando
se
ha
disipado
este,
debe
combatirse
la
inflamacion
restante,
como
lá
que
procede
de
la
impresion
de
las
sustancias
acres
;
por que
puede
tener
todos
sus
resultados.
Frecuen=
temente
tiene
por
consecuencias
las
vesanias,
CDXXI.
Los
envenenamientos
por
el
plomo
(co.
licos
del
plomo)
son
gastro-enteritis
de
diferentes
grados.
En
el
menor
que
es
sin
calentura
puede
curarse
por
la
revulsion
que
obran
los
eméticos
y
los
purgantes
,
del
mismo
modo
que
las
gostro=
enteritis
comunes
de
la
misma
graduacion;
pero
(LXXxI
)
este
tratamiento
deja
con
frecuencia
despues
de
él
una
flegmasía
crónica
de
la
mucosa
digestiva.
En
el
srado
febril
los
cólicos
del
plomon
no
deben
tra=
tarse,
sino
como
las
gastro=enteritis
de
la
misma
graduacion.
Resulta
de
aquí
que
el
Único
trata=
miento
que
puede
inspirar
seguridad
es
Mogistico.
CDXXIT.
Los
enven
de
las
carnes
podridas
;
el
anti=
enamientos
por
la
ingestion
de
los
pescados
corrompidos,
y
delos
hongos
son
gastro=enteritis
acompañadas
de
congestion
cerebral,
de
estupor
y
seguidas
pron=
tamente
de
la
resolucion
de
las
fuerzas
;
deben
tra=
tarse,
por
el
yomito
provocado
por
medio
de
bebidas
ulcificantes
>
Y
por
purgantes
mucoso=azuncarados,
y
las
sales
nentras
cuando
aun
permanece
el
veneno
en
las
vias
gastricas;
en
seguida
por.
bebidas
irlas
Vativas,
y
lociones
aciduladas
>
y
por
las
sanguijuelas
aplicadas
al
épigastrio
y
al
cuello,
procediendo
con
circunspeccion
y
segun
los
efectos.
El
ré
flogistico
deberá
terminar
la
curacion.
CDXXIIM.
La
debilidad
es
lo
mas
comunmente
producto
de
la
irritación,
algunas
veces
constituye
sola
la
enfermedad...
CDXXIV.
La
dificultad
de
la
y
causa
mas
poderosa
de
la
debilidad
:
produce
ne=
cesariamente
la
abirritacion
pero
tambien
algunas
veces
es
precedida
de
irritacion.
|
'
XV
..
En
las
hemorragías
espontaneas
esce=
sivas
,
AUN
sin
flegmasía,
la
debilidad
sucede
ASI>
Pre
á
la
irritacion
»
y
en
seguida
llega
á
ser
la
prin=
cipal
enfermedad.
Pero
en
las
hemorragías
trauma
Ucas
no
depende
de
la
irritación,
y
SUMinitra
la
indicacion
principal.
gimen
anti=
espiracion
es
la
F
(
1xxxtI
)
-
CDXXVI.
La
paralísis
que
sucede
á
las
afecciones
cerebro=raquíticas
es
siempre
un
producto
de
la
irritación
3
no
suministra
pues
sino
indicaciones
par=
ciales
ó
locales.
:
CDXXVIL.
La
paralísis
que
sucede
á
las
grandes
perdidas
de
fluidos
no
sanguineos
depende
siempre
de
la
irritacion;
pero
bien
pronto
suministra
indi=
caciones
particulares.
CDXXVIIT.
Cualquiera
que
sea
la
debilidad
que
acompañe
á
las
irritaciones
estas
suministran
solas
las
indicaciones
,
interin
que
son
bastante
violentas
para
exasperarse
por
la
ingestion
de
los
materiales
asimilables,
y
de
los
medicamentos
estimulantes.
En
el
momento
que
se
verifica
lo
contrario
su=
ministra
la
debilidad
indicaciones
que
se
combi=
nan
con
las
que
dependen
de
la
irritacion;
en
fin
cuando
esta
ha
cesado
la
debilidad
llega
á
ser
la
principal
enfermedad
;
pero
la
irritabilidad
de
los
Organos
exIge
grandes
economías
en
el
empleo
de
los
estimulantes.
CDXXIX.
Las
convulsiones
y
los
dolores,
cual-
quiera
que
sea
el
nombre
que
se
les
dé,
dejan
en
su
consecuencia
una
debilidad,
que
algunas
veces
suministra
por
sí
sola
las
indicaciones;
pero
mas
comunmente
son
mixtas
porque
queda
todavía
ir=
ritacion
en
el
órgano
que
ha
escitado
las
conyule
.siones
y
los
dolores.
CDXXX.
La
debilidad
que
sucede
á
los
escesos
venereos
está
casi
siempre
acompañada
de
la
irri=
tacion
de
una
6
de
muchas
visceras.
CDXXXI.
El
frio
esterior
produce
cuando
es
escesivo
una
debilidad
que
pasa
de
la
piel
al
apa=
rato
locomotor,
y
tambien
á
los
vasos
y
á
los
nervios
.
A
NA
Z
RE
a
O
a:
A
AA
AS
er
(LXXXIT
)
de
la
periferia,
y
de
aquí
á
las
visceras
,
de
donde
puede
resultar
la
muerte
:
en
estos
casos
la
debilidad
Constituye
la
enfermedad
principal.
Pero
si
el
frio
es
moderado
la
potencia
vital
escita
en
la
periferia
ó
en
las
viscéras
una
irritación
que
llega
á
ser
la
enfermedad
principal
y
suministra
sola
las
indica-
ciones
cuando
ha
cesado
la
accion
del
frio;
CDXXXIL.
La
paralísis
de
los
miembros
depen=
diente
de
las
Percusiones
es
un
producto
de
la
irritación;
si
esta
persiste
suministra
las
indicacio=
Des3
pero
si
nada
la
indica,
la
debilidad
llega
4
ser
la
enfermedad
principal.
CDXXXIIL
Hay
modificadores
entre
los
agentes
esternos
que
estinguen
la
vitalidad
sin
producir
reaccion
apreciable;
entónces
la
debilidad
COnsli=
tuye
por
sí
sola
la
enferniedad
;
pero
estos
casos
s
que
provienen
de
la
descomposición
de
los
cuerpos
animales
y
vegetales
Muertos,
y
de
las
emanaciones
de
los
animales
en=
lentura
,
se
ha
estableci
cosa
digestiva
Visceras
>»
y
Principales
;
que
es
lo
que
constituye
el
tifo
,
que
entónces
es
producido
por
la
infeccion.
(Veánse
25
Proposiciones
sobre
el
tratamiento
de
las
gastro=
enteritis
a
gudas.
CDXXxv.
'Podo
enfermo
afectado
del
tifo
puede
ras
*
(
_IXXXIV
)
por
sí
solo
llegar
a
ser
un
foco
de
infeccion
para
las
personas
sanas
y
communicarles
su
enfermedad
,
si
está
encerrado
en
un
lugar
estrecho,
y:
si
se
estancan
á
sn
rededor
sus
emanaciones
:
este
es
el
contajio
febril;
pero
si
está
colocado
en
un
lugar
sano
,
bien
ventilado
y
limpio
es
difícil
esta
comu=
nicacion,
El
tifo
pestilencial
y
el
varioloso
¿son
los
únicos
que
pueden
contajiar
á
pesar
de
estas
pre=
cauciones
?
|
CDXXXVI.
El
parto
es
seguido
algunas
veces
de
una
debilidad
que
se
aumenta
progresivamente
hasta
la
muerte
y
que
por
sí
sola
suministra
las
in=
dicaciones
aunque
sea
un
producto
de
la
irri=
tación.
CDXXXVIHL.
El
síncope
es
el
efecto
de
la
in=
terrupcion
del
curso
de
la
sangre
que
va
al
cerebro,
y
suministra
siempre
la
indicacion
de
los
estimu=
lantes;
pero
despues
que
ha
cesado
se
presentan
indicaciones
contrarias
cuando
la
causa
de
la
inter=
ceptacion
de
la
sangre
es
una
irritacion.
CDXXXVIIL.
La
asfixia
que
depende
de
la
as=
piracion
de
los
gases
llamados
deletereos
es
una
abirritacion;
pero
cuando
se
ha
disipado
queda
siempre
una
irritacion
en
las
principales
visceras.
CDXXXIX.
La
debilidad
que
sucede
á
las
pa=
siones
llamadas
depresivas,
como
el
terror,
etc.
,
supone
siempre
una
irritacion
de
las
principales
vis=
ceras,
que
llega
con
el
tiempo
á
ser
la
principal
enfermedad.
CDXL
La
debilidad
del
escorbuto
no
suministra
las
indicationes
principales
sino
cuando
no
existe
punto
de
inflamacion
simultanea.
CDXLI.
Cuando
la
gastro=enteritis
mas
violenta
ho
(
Lxxxy
)
se
prolonga
hasta
un
cierto
punto
la
debilidad
suministra
indicaciones.
que
es
necesario
llenar
con
materiales
asimilables
para
prevenir
la
muerte
per
inediam
;
por
que
llega
una
época
en
la
que
la
digestion
es
posible
á
pesar
de
la
persistencia
e
la
inflamacion
sin
producir
la
exasperacion
de
esta.
|
:
CDXLH.
Las
personas
que
han
estado
largo
tiempo
por
bajo
del
grado
de
gordura
y
de
fuerza
que
comporta
su
constitucion
tienen
necesidad
de
mucho
tiempo
para
volver
á
este
grado.
No
pueden
soportar
una
cierta
cantidad
de
sangre
sin
espe=
rimentar
los
efectos
de
la
pletora
y
sin
esponerse
á
las
inflamaciones.
CDXLIH.
La
suma
de
fuerzas
disminuye
en
las
enfermedades
de
irritación
,
porque
la
precipita=
cion
de
los
movimientos
orgánicos
hace
predominar
la
descomposicion
,
y
la
eliminacion,
sobre
la
com=
posicion
y
sobre
la
absorcion
:
es
necesario
no
obstante
esceptuar
ciertas
gastritis
bulimicas,
donde
la
gordura
y
las
fuerzas
se
aumentan
4
pesar
de
la
Writacion,
CDXLIV.
La
indicación
de
reparar
las
fuerzas
por
un
alimento
abundante
no
se
toma
ni
de
la
demacracion
,
ni
de
la
debilidad
)
Sino:
unicamente
de
la
rapidez
de
la
asimilacion
y
del
predominio
€
la
composicion
sobre
la
descomposicion,
CBXLV.
La
indicación
de
solicitar
el
estómago
Por
los
tónicos
no
se
toma
ni
de
la
debilidad,
ni
de
la
demacracion,
sino
mas
bien
de
la
palidez
la
languidez
de
la
lengua
como
igualmente
del
sentimiento
de
languidez,
y
de
la
lentitud
en
la
15estion
cuando
se
han
usado
alimentos
poco
esti=
(
LXXxvVI
)
mulantes.
Tambien
puede
resultar
de
los
dolores
del
estómago
,
de
los
eruetos,
de
los
borborismos
y
de
los
cólicos
que
acompañan
esta
clase
de
di=
gestiones
cuando
estos
accidentes
desaparecen
con.
alimentos
de
una
propiedad
mas
irritante,
exije
Mas
que
buenos
alimentos
y
una
dósis
mo-
derada
de
vino
si
se.
digiere
bien.
Si
la
digestion
se
hace
con
trabajo
sen
necesarios
los
amargos.
CDXLVIL.
La
debilidad
con
flegmasía
situada
en
otra
parte
que
en
el
canal
digestivo
exije
ali=
mentos
ligeros
y
que
dejen
poco
residuo,
si
es
aguda
la
flegmasía
;
pero
proseribe
los
estimulantes,
cuya
irritacion
se
repetiria
en
el
órgano
inflamado
:
si
la
flegmasía
es
crónica
exije
esta
debilidad
alimentos
“sustanciales;
pero
siempre
de
fácil
digestion.
En
cuanto
á
los
tónicos
solo
convienen
en
dósis
ligeras
y
Momentaneamente.
-
CDXLVIH.
La
debilidad
con
un
catarro
que
apure
por
una
espectoracion
demasiado
copiosa
y
sin
calentura
exije
alimentos
sustanciales
y
de
fácil
digestion
con
el
uso
de
tónicos
astringentes
en
dósis
muy
moderadas.
Tales
son
la
quina,
el
liquen
y
el
'acetate
de
plomo.
Tambien
pide
los
revulsivos
,
pero
sin
supuracion
prolongada,
CDXLIX.
La
debilidad
con
flegmasía
gastrica
aguda
exije
el
tratamiento
indicado
para
esta
in=
flamacion
;
pero
si
está
con
gastritis
crónica
exije
alimentos
sacados
de
los
vegetales
feculentos
y
tambien
la
leche
y
las
viandas
blancas
con
la
in-
tencion
de
refrescar
el
estómago
con
pequeñas
dósis
de
una
bebida
dulcificante
cuando
principia
á
ca=
lentarse
por
el
acto
de
la
digestion.
(Veáse
el
tra=
tamiento
de
estas
enfermedades
Ki
-
GDXLVI.
La
debilidad
general
sin
flegmasía
no
|
FT
A
€
qu
(
LXXXVIL
)
CDL.
La
debilidad
con
colitis
aguda
no
exije
mas
tratamiento
que
el
indicado
para
esta
enfer=
medad
;
pero
en
los
casos
crónicos
necesita
feculas
:
despojadas
de
todo
lo
que
pueda
dejar
residuo
en
el
colon,
y
el
uso
moderado
del
vino
subastringente
para
retener
los
alimentos
en
el
estómago;
por
que
la
irritacion
del
colon
los
llama
hacia
este
intestino
ántes
de
su
asimilacion
»
y
hacen
en
él
el
oficio
de
purgantes.
CDLI.
La
debilidad
producida
por
las
hemor=
ragías
escesivas,
exije
alimentos
gelatinosos,
albu-
minosos
y
feculentos
con
un
poco
de
vino
subas=
tringente
,
algunos
astringentes,
y
tónicos
fijos;
Pero
repugna
los
alimentos
de
sabor
fuerte,
y
los
estimulañites
difusivos.
'
CDLIL.
La
debilidad
que
sigue
á
las
convulsiones
violentas
»y
sin
gastritis,
necesita
el
uso
de
los
mismos
alimentos
que
la
que
resulta
de
las
hemor=
ragías
3
pero
es
necesario
añadirle
algunos
anti=
espasmódicos
difusivos.
CDLNMT.
La
debilidad
y
estenuacion
que
resultan
de
una
fatiga
muscular
llevada
hasta
el
esceso
pi-
den
alimentos
que
mutran
mucho
bajo
un
pequeño
volumen,
y
una
dósis
moderada
de
vino
,
y
aun
de
alcohol;
porque
la
sensibilidad
está
considera=
blemente
disminuida
en
el
aparato
nervioso
de
re-
lacion
3
pero
cuando
este
trabajo
ha
producido
una
irritacion
gastrica
no
debe
tratarse
la
debilidad
sino
con
bebidas
asimilables,
y
no
estimulantes.
CDLIV.
Cuando
predomina
la
debilidad
en
las
sastro=enteritis
producidas
por
un
ejercicio
Mus=
cular
escesivo,
y
por
el
uso
de
los
estimulantes,
de
que
se
abusa
con
frecuencia
en
estos
Casos
,
(
LXXxvtIr
)
deben
practicarse
las
sangrías
con
moderacion
,
y
siempre
deben
ser
locales.
EDLV.:
La
estrema
debilidad
que
es
conse=
cuencia
del
ayuno
llevado
al
esceso
debe
tratarse
con
dósis
muy
ligeras
de
cocimientos
feculentos
-
de
cocimientos
en
leche
,
de
caldos
ligeros,
etc...
que
se
aumentan
con
mucha
circunspeccion
,
por=
que
es
muy
fácil
que
determinen
la
indigestion
y
la
gastritis.
:
CDLVI.
La
debilidad
producida
por
el
frio
se
trata
sucesivamente
al
esterior
con
las
fricciones
con
la
nieve,
el
yelo,
agua
fria,
agua
quebrado
CLSEO
SEtenO
alNinteriór
conrlos
escitantes
difusi=
vos,
el
alcohol,
las
aguas
destiladas
en
dósis
gra=
duadas;
pero
es
necesario
pasar
á
los
dulcificantes
,
y
aun
á
las
sangrías
y
á
la
abstinencia
cuando
sobreviene
un
calor
febril
sin
que
puedan
mani=
festarse
las
flegmasías
de
las
visceras.
CDLVH.
La
debilidad
ocasionada
por
la
difi-
cultad
de
la
respiracion
se
cura
restableciendo
esta
funcion
:
para
esto
hay
muchos
medios
que
poner
en
práctica
segun
las
causas
que
han
interceptado
el
paso
del
aire.
Así
es
que
conviene
la
sangría
en
las
flegmasías
pulmonales,
en
la
estrangulacion
me=
canica,
en
la
angina
,
en
el
aneurisma
,
ete,
si
los
vasos
estan
demasiado
llenos;
miéntras
que
los
estimulantes
tanto
internos
como
esternos
son
útiles
á
los'ahogados
y
en
todas
las
asfixías
que
por
otras
circunstancias
exijen
igualmente
la
introducion
en
los
pulmones
de
un
aire
respirable.
CDEVIH.
Cuando”
desde
el
principio
de
una
afeccion
aguda
existe
una
debilidad
estrema,
y
un
profundo
abatimiento
,
significa
esto
que
la
infla=
LO
A
A
A
E
AN
A
A
AS
E
dd
A
E
are
0
Dm
as
(
Lxxx
rx
)
macion
ocupa
un
grande
espacio
en
los
órganos
respiratorios
,
ó
en
los
de
la
digestion
,
Ó
en
unos
Y
Otros
igualmente.
Entónces
si
una
sangría
gene=
ral,
ó
local
proporcionada
á
las
fuerzas
y
á
los
sín=
tomas
en
lugar
de
reparar
las
fuerzas
las
disminuye
,
no
se
debe
repetirla,
porque
es
una
prueba
de
que
estas
visceras
introductoras
naturales
de:
los
materiales
conservadores
de
la
vida
no
han
llenado
esta
funcion
,
y
que
por
consiguiente
la
economía
no
tiene
ya
medios
para
reparar
las
perdidas
de
al=
guna
abundancia.
Los
dulcificantes
al
interior,
el
frio
y
la
revulsion
al
esterior
son
los
debiles
re-
cursos
que
quedan
á
la
medicina
en
estos
casos
des=
graciados.
(Veánse
las
prop.
sobre
el
tifo
,
y
sobre
las
gastro=enteritis
).
:
CDLIX.
La
cianosis
enfermedad
azul
)
es
al=
gunas
veces
producida
por
la
gastro-enteritis
cróz
nica,
y
se
cura
con
ella.
LO
SECCION
CUARTA.
E
CoroLaArios.
CDLX.
Ei
medicina
empirica
que
consiste
en
guardar
la
memoria
de
los
sintomas
que
se
han
o)=
servado
y
de
los
remedios
que
han
sido
úules
Ó
(xc)
dañosos
sin
permitirse
ninguna
esplicacion
fisiolo=
gica
es
impraticable;
porque
un
solo
órgano
dañado
produce
una
multitud
de
síntomas
que
se
combinan
con
los
que
dependen
de
otros
muchos
en
gradua-
ciones
tan
variadas,
que
es
casi
imposible
encontrar
en
la
naturaleza
grupos
de
síntomas
absolutamente
semejantes
á
los
que
se
han
tomado
por
modelos.
No
se
puede
remediar
esta
confusion,
sinoreferiendo
“los
síntomas
á
los
órganos.
CDLXI.
Para
prácticar
la
medicina
con
buen
suceso
no
basta
referir
los
síntomas
á
los
Órganos,
es
necesario
tambien
poder
determinar
en
que
di=
fieren
estos
Órganos
del
estado
de
salud
:
esto
es
decir
la
naturaleza
de
la
enfermedad.
CDEXII.
La
naturaleza
de
las
enfermedades
debe
ser
para
el
medico
la
que
suministre
las
indicaciones
curativas.
Esta
resulta
pues,
1.9
del
conociménto
de
los
modificadores
que
han
exaltado,
disminuido,
ó
desnaturalizado
de
una
manera
cualquiera
la
accion
del
órgano
primitivamente
afecto;
2.9
del
de
la
influencia
de
este
órgano
sobre
los
demas;
3.9
en
fin
del
de
los
modificadores
que
pueden
restablecer
el
equilibrio
,
6
por
lo
menos
disminuir
la
inten-
sidad
de
la
enfermedad.
La
naturaleza
de
las
en=
fermades
resulta
pues
para
el
medico
de
la
mo=
dificacion
fisiologica
apreciable
de
los
Órganos.
.
CDLXUL.
Los
grupos
de
síntomas
que
se
toman
por
enfermedades
sin
referirlos
á
los
órganos
de
que
dependen;
ó
ya
refiriendolos
á
los
Órganos
sin
haber
determinado
bien
la
naturaleza
de
la
aberra=
cion
fisiologica
de
estos
útilmos
son
abstracciones
metafisicas
que
no
representan
un
estado
morbifico
constante
,
invariable
,
y
cuyo
modelo
sea
seguro
ir
A
—>
(
xcr
)
,
volverlo
¿'encontrar
enla
naturaleza.
Estas
son
pues
entidades
facticias
,
y
todos
los
que
estudian
la
medicina
por
este
metodo
son
ontologistas.
CDLXIV.
Considerar
las
entidades
morbificas
facticias
como
potencias
maleficas
que
obran
sobre
los
Órganos
y
los
modifican
produciendo
en
ellos
tal,
6
tal
desorden,
es
tomar
los
efectos
por
las
causas
:
esto
es
prácticar
la
ontología.
CDEXV.
Considerar
la
sucesion
de
los
síntomas
que
se
han
observado
como
la
marcha
necesaria
é
invariable
de
una
enfermedad,
y
de
aquí
formar
caracteres
esenciales
4
su
diagnostico
,
y
por
con-
siguiente
á
su
tratamiento
,
es
crear
una
entidad
facticia
;
y
pues
que
das
afecciones
de
los
órganos
se
comportan
diferentemente
segun
los
modifica=
dores
que
obran
sobre
ellos,
es
ponerse
en
la
imposibilidad
de
tratar
esta
enfermedad
ántes
de
su
terminacion
,
sin
estar
en
contradicion
con
sus
propios
principios.
Esto
es
practicar
siempre
la
ontología.
e
CDLXVI,
Dirigir
remedios
á
una
entidad
mor=
bifica
facticia
sin
apreciar
sus
efectos
sobre
los
ór=
sanos
que
los
reciven
y
sobre
los
que
simpatizan
cOn
estos
órganos
es
curar,
ó
exasperar
una
enfer=
medad
sin,
conocer
su
razon.
CDLXVU.
El
que
cura
una
enfermedad
sin
haber
apreciado
con
exactitud
las
modificaciones
fisiologicas,
por
cuyo
medio
ha
hecho
esta
curacion
no
tiene
la
certeza
de
reconocer,
ni
de
curar
la
misma
enfermedad
cuando
se
vuelva
á
presentar
de
nuevo,
de
donde
resulta
necesariamente
que
mi
los
buenos
sucesos,
ni
los
reveses
de
los
onto=
logistas
pueden
servir
ni
para
hacerlos
buenos
(aaa
practicos
»
ni
para
darles
los
medios
de
formar
Otros.
.
CDLXVIMT.
Las
proposiciones
CDLXI,
y
si=
guientes
hasta
esta
esplican
por
que
la
medicina
ha
vagado
en
la
incertidumbre
hasta
nuestros
dias.
-
/
Fix
DE
LAS
PROPOSICIONES.
cri
=>
EXAMEN
-
DE
LAS
DOCTRINAS
MEDICAS
Y
DE
LOS
SISTEMAS
DE
NOSOLOGIA.
UVA
0
dd
aa
LAA
INTRODUCCION.
se
doctrinas
medicas
generalmente
adoptadas
en
nuestros
tiempos
en
la
Europa
son
una
mezcla
de
todas
las
que
han
reinado
desde
el
nacimiento
de
la
medicina
;
pero
una
mezcla
tan
confusa
que
es
estraordinariamente
difícil
descubrir
todos
sus
ele=
mentos,
y
designar
la
parte
que
cada
uno
de
ellos
pueda
tener
en
la
teoría
y
en
la
práctica
de
Duestro
arte.
Voy
no
obstante
á
ensayar,
si
puedo
Por
lo
menos
dar
una
idea
de
ella.
Estoy
lejos
de
disimular
las
numeroras
dificultades
que
presenta
2
|
INTRODUCCION.
un
trabajo
semejante
:
otros
mil
han
emprendido
delinear
la
historia
de
la
medicina,
unos
bajo
la
relacion
de
los
hechos
considerados
de
un
modo
absoluto
»
y
Otros
bajo
la
relacion
de
la
filosofia
de
la
ciencia;
y
bajo
este
último
punto
de
vista
es
como
yo
me
propongo
considerar
las
doctrinas
medicas;
pero
para
formar
juicio
de
ellas
tengo
yo
un
medio
que
faltó
á
mis
predecesores
y
que
á
pesar
de
toda
mi
debilidad
me
da
alguna
ventaja
sobre
ellos.
Debiendo
dar
á
conocer
este
medio
á
mis
lec=
tores
ántes
de
empeñarlos
en
la
discusion
de
las
doctrinas,
voy
á
hacerlo
de
la
manera
mas
concisa
que
me
sea
posible.
La
aplicacion
que
durante
un
largo
tiempo
he
intentado
de
los
mas
acreditados
principios
teóricos
en
las
observaciones
que
me
ha
ofrecido
mi
práctica
,
me
ha
hecho
sospechar
desde
luego
que
estos
principios
eran
falsos.
Desde
en=
tónces
me
he
determinado
á
hacer
para
todas
las
partes
de
la
medicina
lo
que
para
las
flegmasías
crónicas
(vease
el
prefacio
de
la
historia
de
las
fleg=
masías
),
esto
es,
suponer
que
no
sabia
nada
en
medicina,
ni
que
jamas
habia
oido
hablar
de
una
teoría.
Gon
todo
era
indispensable
partir
de
algu=
nas
bases
para
estudiar
las
enfermedades
internas
,
y
estas
bases
las
he
tomado
de
la
cirujía.
Decia
yo:
la
inflamacion
(que
tomo
por
ejemplo
como
la
a
INTroDUCTION.
3
modificacion
morbífica
mas
ordinaria
)
la
inflamacion
debe
ser
en
el
interior
del
cuerpo
lo
mismo
que
en
el
esterior,
“y
si
existe
alguna
diferencia
debe
depender
de
la
funcion
de
los
órganos.
Partiendo
de
estos
datos
he
estudiado
la
inflamacion
en
los
diferentes
tejidos
que
la
túnica
esterior
oculta
á
las
miradas
del
medico
durante
la
vida
:
he
inten=
tado
demostrar,
qué
fenómenos
esteriores
corres=-
pondian
á
la
inflamacion
de
cada
uno
de
estos
ór=
sanos.
Desde
el
principio
he
conocido
que
cuando
un
órgano
interno
presentaba
despues
de
la
muerte
alteraciones
analogas
á
las
que
dejan
percivir
en
su
consistencia
,
color,
olor,
ete,
las
partes
esternas
que
han
estado
inflamadas,
habia
tenido
un
cierto
numero
de
síntomas
,
cuya
not
a
conservaba.
Así
era
fácil
concluir
eu
ando
se
presentaban
iguales
rmo,
que
este
debia
tener
el
mismo
Órgano
atacado
de
inflamacion
:
:.se
podia
pues
tambien
determinar
durante
la
vida,
y
sintener
á
la
y
ista
los
órganos
interiores,
cual
era
de
estos
aquel
cuya
inflam
la
enfermedad.
Pero
los
signos
de
una
enfermedad
solo
se
deben
conocer
para
saber
dirijir
á
ella
el
remedio
:
era
pues
necesario
resolver
esta
otra
cuestion
:
sentado
que
tal
aparato
de
síntomas
corresponde
á
la
inflas
macion
de
tal
órgano;
¿cual
esel
método
envativo
síntomas
en
otro
enfe
ación
producia
los
fenómenos
de
¿3
4
Ixtropuccion.
mas
ventajoso
para
el
enfermo
?
Para
llegará
re=
solver
esta
nueva
cuestion
tambien
me
he
servido
de
datos
tomados
en
la
medicina
esterna.
Digo
asi:
cuando
existe
una
inflamacion
en
el
esterior
del
cuerpo
se
desechan
los
modificadores
reconocidos
por
irritantes,
y
por
el
contrario
se
aplican
aquellos
cuya.
propiedad
calmante
y
sedativa
es
incontes=
table.
Retiremos
pues
de
los
órganos
internos
cuyos
fenómenos
esteriores
nos
descubren
la
inflamacion
todo
lo
que
pudiera
exasperar
este
estado
inflama=
torio
si
estubiera
en
la
superficie
del
cuerpo;
y
al
momento
he
conocido
que
este
segundo
método
era
tan
feliz
para
obtener
la
curacion
de
las
Mlegmasías,,
como
ventajoso
el
primero
para
adquirir
su
diagnos=
“tico,
esto
es
para
demostrar
su
existencia.
Despues
de
un
cierto
número
de
años
invertido
constantemente
en
este
estudio
,
abstrayéndome
siempre
de
las
teorías
y
de
los
sistemas
consignados
en
las
obras
de
medicina,
he
concluido
por
reco-
nocer,
1.
que
los
síntomas
que
los
autores
han
asig=
nado
á
sus
calenturas
esenciales
som
constantemente
las
señales
de
ciertas
inflamaciones
de
los
Órganos
interiores
;
90,
que
el
tratamiento
que
estos
autores
aplican
á
sus
pretendidas
calenturas
de
ninguna
mancra
es
Conveniente
á
estas
inflamaciones
;
en
una
palabra
que
no
hay
calentura
independiente
de
la
inflamacion
de
un
órgano
,
y
que
el
verdadero
ol
O
pr
RA
—
INTRODUCCION.
y.
tralamiento
de
las
flegmasías
ó
de
las
inflamaciones
de
los
Órganos
interiores
no
es
todavía
bien
co=
nocido.
:
Cuando
despues
de
haber
hecho
todas
est
servaciones
he
vuelto
á
1
as
Ob=
a
lectura
de
estos
mismos
autores,
y
despues
que
he
hecho
e]
último
esfuerzo
para
emplear
sus
doctrinas
en
perfeccionar
la
que
resultaba
para
mí
de
mis
estudios
particulares,
se
ha
aumentado
mas
el
conce
de
ellos.
tienen
distinto
significado
,
por
que
ellos
suponian
entidades
morbificas
,
que
yo
he
reconocido
como
quimeras,
y
felices
sucesos
curativos,
cuya
false=
dad
he
hecho
palpable.
Desde
esta
época,
al
tiempo
de
leerlos
he
tomado
mi
doctrin
los
hechos
que
he
demostrado
>
POr
punto
de
compa=
ración
;
pues
esto
es
lo
que
hago
en
la
obra
que
se
va
á
leer.
Un
autor
sienta
un
hecho
observado,
yo
lo
rectifico
segun
vaciones
:
este
autor
de
pto
que
habia
formado
Las
palabras
en
su
lengua
y
en
la
mia
2,
Ó
si
se
quiere,
»
Si
este
está
mal
mis
propias
obser=
duce
de
su
hecho.
conclu-
siones
:
si
el
hecho
es
falso
,-las
conclusiones
deben
serlo
tambien,
Y
y0
intento
rectificarlas.
Tal
es
él
metodo,
cuya
aplicacion
á
todas
las
doctrinas
me
ha
convencido
que
no
existe
ninguna
riS0rosamente
deducida
de
hechos
bien
observados.
Esta
es
la
razon
porque
siempre
se
ban
respetado
G
|
|
TIRANA
*
6
InTRODUCCION.
demasiado
las
antiguas
doctrinas.
Á
medida
que
han
transcurrido
los
siglos
han
ido
viniendo
á
sobre=
cargar
la
ciencia
nuevos
sistemas
fundados
sobre
nuevas
maneras
de
considerar
los
hechos
;
despues
han
disgustado
estos
sistemas
,
y
se
ha
tomado
el
partido
de
no
adherirse
á
ninguno
de
una
manera
esclusiva.
Con
todo,
se
ha
querido
emplear
todo
lo
que
parece
bueno
en
cada
uno
de
ellos
en
la
cons-
trucción
de
una
doctrina
destinada
unicamente
á
servir
de
punto
de
reunion,
y
deducida
solamente
_
de
la
observacion
de
los
sintomas,
y
de
la
de
los
efectos
de
los
modificadores.
Pero
pues
que
los
hechos
por
la
mayor
parte
habian
sido
mal
obser=
vados,
pues
que-las
conclusiones
que
se
habian
deducido
de
ellos
eran
falsas
é
ilusorias
,
es
evi=
dente
que
este
método
que
se,llam
aeléctico,
no
podia
dar
resultados
tales
como
los
que
se
espera»
ban.
El
debia
producir
doctrinas
mistas
en
las
que
se
reconociesen
los
errores
de
la
antiguedad,
al
lado
de
los
descubrimientos
,
de
las
mejoras
y
delos
errores
de
los
modernos.
Efectivamente
así
ha
sue
cedido.
Puede
juzgarse
de
esto
por
la
meditacion
de
esta
obra,
y
mejor
todavía
por
la
aplicacion
que
necesariamente
se
hara
de
ella
á
la
cabezera
de
los
enfermos.
A
E
E
e
y)
LULILVU€£
IVA
RIA
-
LAIA
IIAYIIRDAS
IAN
MAIN
VA
A
CAPÍTULO
1.
Medecina
de
Hipocrates.
ECO
HR.
fundador
de
la
medecina
,
no
fue
suinventor,
como
lo
asegura
el
mismo
(1).
Recojio
|
dogmas
y
preceptos
cuya
antiguedad
se
pierde
en.
la
noche
de
los
tiempos;
é
intentó
reducirlos
á
un
cuerpo
de
doctrina
ilustrandolos
con
su
propia
ob=
servacion,
E
Un
gran
numero
de
tratados
sobre
diferentes
1
puntos
del
arte
de
curar
se
han
reunido
y
publicado
bajo
su
nombre.
Unos
contienen
una
teoría
fundada
sobre
el
calor
y
el
frio,
lo
seco
y
lo
humedo;
sobre
los
euatro
elementos
de
los
antiguos
la
tierra,
el
agua,
el
aire
ó
el
espiritu
,
y
el
fuego;
sobre
el
poder
de
los
numeros
y
la
inflnencia
de
los
astros.
€
principiis,
aut
carnibus
5
de
Geniturá
;
de
Valurd
pueri
;
de
Septimestri
partu;
de
octimestri
partu
;
de
Dicetd
;
de
Natura
humaná
;
de
Corde;
de
Ossium
naturd;
de
Venis
;
de
Ftate
>
de
Hu-
moribus;
de
Locis
in
homine;
de
Flatibus
;
de
landulis
;
de
Significatione
vitoe
et
mortis
;
de
A,
PEE
(1)N
.T.
Esta
asercion
lan
terminante,
desmentida
con
el
solo
título
del
libro
de
Hipocrates
de
priscd
medicind,
exijia
que
se
fundase
en
alguna
prueba
,
aun
que
no
fuese'
mas
que
por
consideracion
al
fundador
de
la
medicina.
8
G
a
$
Docrrixa
Alímento
;
de
Humidorum
usu;
de
Purgantibrs
;
de
salubri
Dioetit;
de
Insomniis
;
de
Morbis
>
de
Afeclionibus
¿deinternis
A
lJectionibus
;
de
Morbo
sacro;
de
Heemorrhoidibus;
de
Visu
>
de
Vir-
ginum
Morbis;
de
Naturá
muliebri;
de
Morbis
mulierum;
de
Sterilibus
,
etc
(1).
Se
encuentra
en
ellos
una
anatomia
grosera,
la
esplicacion
de
los
síntomas
por
los
vicios
de
los
humores
,
una
fisiologia
desagradable,
algunas
trazas
de.
supers=
ticion
y
de
astrologia,
y
una
terapeutica
insuficiente,
ó
ridicula.
Pocos
hombres
podran
soportar
su
lec=
ura
en
el
dia
de
hoy.
:
Otros
casi
reducidos
á
la
simple
observacion
de
los
fenómenos
morbificos
tienen
un
barniz
empirico;
aunque
se
encuentra
implicitamente
en
ellos
la
teoría
desenvuelta
en
las
obras
precedentes;
pero
és
menester
establecer
entre
todos
una
distinción
importante.
Algunos
son
notables
por
la
concision,
la
verdad
de
las
pinturas,
y
el
cuidado
no
interrum=
pido
de
llamar
la
atencion
del
lector
sobre
los
de-
sarreglos
de
las
principales
funciones.
Tales
son
Aforismi;
liber
Preenotionum;
liber
primus,
et
tertius
Epidemiorum;
de
Aere,
locis
et
aquis
,
Obras
que
todos
los
críticos
atribuyen
al
mismo
Mipocrates.
Otros
por
el
contrario
son
difusos,
llenos
de
repeticiones,
y
parecen
la
imitacion,
y
la
parafrasis
de
los
precedentes
(de
diebus
judicatoriis
3
de
indiz
-caltionibus
;
preedictorum
;
coacce
preenotiones
,
A
RA
(1)
N.
'T.
Algunos
de
los
lib.
arriba
citados
como
de
Hipocrates
no
se
encuentran
en
la
2*.
edicion
de
Foés
de
1621
en
Eranfort.
A
IE
IE
E
DE
HirocrAreEs.
9
liber
Met
Iy
usque
ad
VII
Epidemiorum.
)
Se
cree
que
estan
compuestos
conforme
á
la
doctrina
de
Hipocrates;
pero
redactados
por
sus
discípulos.
n
fin-se
encuentra
la
terapeutica
del
autor
en
el
pequeño
tratado
que
se
titula
victus
ratio
in
acutis,
cuyo
autor
aun
se
duda,
aunque
parecen
bastante
impresos
en
él
los
rasgos
del
padre
de
la
medicina.
De
todos
los
escritos
que
han
parecido
bajo
el
nombre
de
Hipocrates,
solo
los
empíricos
,
ó
por
lo
menos
los
que
pasan
por
tales
se
nos
proponen
en
el
dia
de
hoy
por
modelos;
y
entre
ellos
tienen
la
preferencia
los
afo
libro
primero
y
tercero
de
las
epidemias.
De
la
doctrina
contenida
en
estas
Obras
es
pues
de
la
que
debemos
tomar
una
idea.
Hipocrates
abraza
en
sus
aforismos
de
una
sola
mirada
el
estado
febril,
y
lo
examina
en
las
y
dades
que
mas
le
han
afectado.
Estas
variedades
no
son
otra
cosa
que
los
signos
de
la
irritación
de
los
órganos
principales
,
que
indican
el
estado
infla
matorio
de
la
superficie
interna
de
las
vias
gástricas,
Si
las
hubiera
conócido,
si
hubiera
sabido
que
se
podian
detener
las
flegmasías
en
su
principio
,
los
siglos
posteriores
casi
nada
hubieran
tenido
que
añadir
á
su
medicina.
Desde
luego
da
reglas
generales
de
régimen
estra=
ordinariamente
preciosas
de
las
que
desgraciada=
mente
nos
hemos
separado
demasiado;
pero
un
"momento*
después
se
ericuentra
En
aforismo
(que
establece
los
fundamentos
de
la
ontología
:
es
el
siguiente
,
segun
la
elegante
traduccion
del
doctor
«Es
necesario
considerar
tambien
si
el
arie=
Pariset
;
rismos
,
las
prenociones,
el.
2
10
DocrriwNa
»
régimen
prescripto
al
enfermo
lo
sostendra
hasta
»
que
la
enfermedad
esté
en
su
vigor;
Ó
si
ántes
»
de
este
término
debe
sucumbir,
aun
sostenido
»
por
los
alimentos,
ó
si
la
enfermedad
debe
do=
»
blarse
y
caer
primero
».
(1)
-
En
efecto
ademas
de
que
esta
sentencia
deja
demasiado
á
la
arbitrariedad
,
erije
la
enfermedad
particular
en
un
ser
malefico,
que
lucha
con
el
cuerpo
,
del
cual
se
halla
bien
distinguido
en
este
lugar.
El
coloca
al
medico
en
una
situacion
muy
embarazosa,
por
que
¿como
reconocera
si
los
de=
bilitantes
debilitaran
al
enfermo
en
lugar
de
estenuar
á
la
enfermedad,
y
si
los
estimulantes
comunica=
ran
á
esta
un
vigor
que
la
haga
triunfar
de
las
fuerzas
del
enfermo
?
:
Este
aforismo
bastaria
para
demostrar
que
Hipo=
crates
tenia
una
teoría
para
las
enfermedades
agudas;
pero
una
porcion
de
pasages
la
descubren,
y
aun
la
demuestran
con
la
mayor
evidencia.
Resulta
de
esto
que
este
autor
considera
el
estado
febril
como
una
violenta
efervescencia
de
la
sangre
y
de
los
humores
que
se
debe
terminar
por
una
especie
de
despumacion,
por
la
eliminacion
de
los
humores
crudos
cuando
hayan
sufrido
la
elaboracion
que
se
llama
coccion.
La
palabra
crísis
que
significa
juicio
confirma
mi
modo
de
pensar;
porque
pinta
el
momento
en
que
se
termina
la
contienda
suscitada
O
O
ÓN
(1)
NT.
Este
aforismo
lo
traduce
Foes
en
estos
terminos
:
4t
conjectura
etiam
ex
cegro
facienda,
an
cum
eo
victu
satis
esse
possit
ad
morbi
vin
gorem
usqué,
an
non
priús
ille
deficiat,
neque
cumtali
victu
satis
esse
possit,
vel
prior
morbus
deficiat
et
obtundatur.
Recomiendo
á
los
lectores
que
lean
la
proposicion
CCCXXVI
del
autor.
>
PR
DE
Hirocramres.
11
entre
el
cuerpo
y
el
ser
morbifico
su
enemigo
:
si
este
último
es
el
mas
fuerte,
no
hay
juicio
3
por=
que
el
cuerpo
abrumado
por
un
poder
superior
no
puede
obtener
justicia
de
la
violencia
que
se
le
-
hace.
:
En
el
justo
aprecio
de
los
signos
esteriores
de
este
combate
acerrimo
es
en
lo
que
se
ha
ejerci=
tado
particularmente:
Hipoecrates.
Él
ha
sido
feliz
con
mucha
frecuencia
en
las
pinturas
de
los
signos
que
presagian
la
muerte
y
de
los
que
traen
la
espe=
ranza
de
una
terminacion
favorable
;
que
es
lo
que
constituye
su
principal
merito;
empero
sobre
E
mismo
artículo
et
tal
cual
vez
defectuoso
»
Y
Cast
siempre
demasiado
vago,
Ó
demasiado
esclusivo.
Asi
es
que
anuncia
que
un
sueño
laborioso
es
un
caso
mortal;
que
los
vómitos
atrabiliarios
son
todos
mortales
en
el
principio
de
la
enfermedad
;
que
la
terciana
esquisita
se
termina
despues
de
siete
pa=
roxismos
cuando
mas;
que
la
disentería
que
sobre»
viene
enlas
afecciones
del
bazo
es
útil
;
que
la
ca=
lentura
es
ventajosa
en
la
apoplegía
;
que
las
con=
vulsiones
ocasionadas
por
los
purgantesson
mortales;
que
una
fuerte
diarrea
que
sobrevenga
en
la
leuco=
flegmacia
es
la
solucion
de
esta
enfermedad
;
que
el
vómito
de
sangre
sin
calentura
es
saludable;
que
la
hidropesía
en
que
sobreviene
la
tos
es
deses-
perada;
que
el
esfacelo
del
cerebro
ocasiona
la
Muerte
en
tres
dias;
pero
que
si
el
enfermo
pasa
este
termino
se
cura;
y
una
multitud
de
otras
pro=
Posiciones
semejantes
que
dejo
de
repetir.
7:
En
general
las
sentencias
de
muertese
multiplican
Prodijiosamente
en
los
aforismos
y
en
las
preno-
ciones;
pero
es
menester
considerar
la
imperfeccion
12
Docrriva
desesperada
en
que
se
encontraba
el
arte
de
curar
en
la
época
en
que
escribia
Hipocrates.
Acostum-
brado
á
ver
perecer
la
mayor
parte
de
los
sujetos
atacados
de
enfermedades
graves
no
podia
menos
de
inclinarse
fuertemente
á
formar
pronósticos
fu=
nestos,
Los
aforismos
relativos
á
las
enfermedades
cró=
nicas
casi
no
merecen
fijar
nuestra
atencion
:
ha
un
Cierto
numero
de
ellos
sobre
las
enfermedades
de
las
mugeres
que
se
findan
en
observaciones
preciosas
;
pero
á
un
lado
los
hay
tan
ridiculos
que
inclinan
á
creer
que
no
son
del
padre
de
la
medicina
,
si
no
se
supiera
que
los
mas
grandes
hombres
han
pagado
el
tributo
á
las
preocupaciones
de
los
siglos
en
que
han
vivido.
En
suma,
á
pesar
de
muchas
verdades
preciosas
y
algunos
designios
elevados
que
brillan
de
tiempo
en
tiempo
al
traves
de
la
confusion
de
las
ocho
sec=
ciones
de
aforismos,
es
necesario
convenir
,
que
en
la
actualidad
no
se
podria
estraer
de
ellos
una
doctrina
medica
satisfactoria.
En
el
libro
de
las
prenociones
(que
Mr.
Pariser
intitula
Predictiones
>
Y
que
es
menester
no
cons
fúndirlo,
con
el
libro
Predictorum,
que
el
mismo
medico
ha
traducido
bajo
el
nombre
de
Porrhetiz
ques
)
atestigua
Hipocrates
que
hace
el
mayor
aprecio
del
talento
de
pronosticar;
y
así
debia
ser;
un
me=
dico
que
veia
sucumbir
tantos
enfermos
entre
sus
manos
no
pudiendo
librarlos
de
la
muerte
por
la
imperfección
de
su
arte,
debia
por
lo
menos
apli=
carse
á
conocer
los
signos
funestos
para
que
no
se
le
imputase:
el
resultado
;
sino
que
se
acusase
unis
camente
á
la
gravedad
invencible
del
mal,
Desde
¿pe
it
EMOZ
4
¿
5]
vr
HirocraAmeEs.
13
lneguo
recomienda
el
examen
de
la
cara
,
y
estima
el
peligro
tanto
mayor
cuanto
mas
se
desvien
las
facciones
de
la
espresion
ordinaria
del
estado.
de
salud.
Despues
describe
el
aspecto
de
la
fisonomia
que
precede
ordinariamente
á
la
muerte
en
las
en=
fermedades
agudas
,
que
ha
conservado
el
nombre
-
de
cara
Hipocratica.
Sin
embargo,
no
olvida
notar
las
circunstancias
que
pueden
alterar
el
valor
de
este
sigío
haciendolo
menos
funesto,
como
són
una
diarrea
abundante,
ó
una
estenuacio
repentina
por
cualquiera
causa
violenta.
La
misma
sagacidad
desplega
al
apreciar
los
signos
que
suministran
la
actitud
,
los
movimientos,
el
estado
de
la
tempe=
tura
del
cuerpo,
el
del
sudor
y
la
transpiracion
,
las
secreciones
de
la
nariz,
los
ojos
,
la
lengua
,
las
encias,
los
dientes,
las
sensaciones
dolorosas
que
puede
sufrir
el
enfermo,
y
las
relaciones
del
tacto
aplicado
á
las
paredes
abdominales.
Todos
estos
signos
estan
considerados
con
cuidado,
y
hay
establecidas
suposiciones
capaces
de
compensar
lo
que
cada
uno
de
ellos
puede
tener
de
adverso.
En
esto
es
en
lo
que
Hipocrates
ha
sido
verdade-
ramente
admirable.
Sobre
todo
es
interesante
1
a
atencion
tan
parti-
cular
que
pone
en
los
si
gnos
que
corresponden
á
la
inflamacion
flegmonosa
de
las
visceras
situadas
en,
la
region
umbilical,
y
en
los
hipocondrios
:
parece
que
ha
observado
con
frecuencia
la
formacion
del
pus
en
estostumores,
cuando
no
venian
hemorragias
nasales,
un
flegmon
á
las
partes
esternas
,
ó
cual.-
quiera
evacuacion
impetuosa.
No
es
menos
juicioso
cuando
valua
los
signos
que
manifiestan
la
inflama»
con
aguda
del
parenquima
pulmonal
,
y
que
hacen
14
dE
Docrrixa
preveer
su
terminacion
funesta,
ó
la
supuracion.
Tampoco
se
le
ha
escapado
que
estas
enfermedades
perdían
algunas
yeces
su
intensidad,
y
concluian
por
el
marasmo
y
la
hidropesía,
y
tambien
ha
indicado
las
circunstencias
en
que
son
mas
frecuentes
estas
degeneraciones.
?
Se
vé
pues
que
Hipocrate
ha
observado
atenta=
mente
las
flegmasías
de
los
parenquimas
,
y
que
si
no
ha
conocido
el
arte
de
detener
su
curso
,
por
lo
menos
ha
sabido
estimar
la
intensidad
de
los
sín=
tomas,
y
preveer
con
précision
casi
todas
sus
ter-
minaciones.
A
pesar
de
la
sagacidad
de
estas
observaciones
nada
anuncia
que
el
autor
haya
atribuido
el
moyi=
miento
febril
á
estas
flegmastas
cuando
son
predo=
minantes
;
el
considera
siempre
las
enfermedades
agudas
en
grande
,
y
parece
que
vé
en
ellas,
como
hemos
dicho
ya
con
ocasion
de
los
aforismos
una
especie
de
incendio
general
del
cuerpo
viviente
,
purélos,
de
pur
fuego
,
que
en
tanto
se
pronuncia
mas
en
una
region
y'
amenaza
producir
en
ella
un
absceso
,
en
tanto
parece
que
consume
igualmente
todos
los
órganos,
y
que
en
los
dos
casos
acabaria
al
evaporarse
aniquilando
la
vida,
si
el
fuego
no
se
estinguiese
por
una
hemorragia
,
Ó
sí
no
se
elimis
nasen
ciertos
humores
despues
de
haber
sufrido
la
mudanza
que
los
hace
pasar
del
estado
de
crudeza
al
de
coccion.
En
efecto
la
coccion
de
las
pirexias,
sin
flegmon
primitivo,
cuyas
señales
busca
el
en
el
estado
de
las
orinas
,
de
los
sudores,
y
de
las
evacua=
ciones
del
vientre,
es
para
él
el
mismo
fenómeno
que
la
supuración
,
que
para
ser
ventojosa
debe
/
a
—
A
ES
pr
HiPocRATES
15
ofrecer
una
materia
bien
cocida
y
cuya
eliminacion
no
pruebe
ningun
obstaculo
(1).
Segun
estos
datos
se
puede
juzgar
el
fin
que
se
proponia
Hipocrates
en
sus
prenociones.
No
queria
buscar
la
causa
interna
orgánica
de
los
fenómenos
morbificos
,
ni
estudiar
ensayar
los
medios
de
de=
tener
las
enfermedades
;
sino
ejercer
la
medi=
cina
apreciando
la
gravedad
del
mal
por
la
valua=
cion
de
los
síntomas
;
y
descubir,
los
signos
de
coc=
cion
por
el
examen
de
las
materias
evacuadas,
cuyas
apariencias
describe
minuciosamente
y
todo
esto
para
que
su
lector
no
aventure
nada
que
sea
capaz
de
quitar
á
la
economía
las
fuerzas
necesarias
para
la
coccion
ó
de
separarla
de
esta
grande
obra
cargán=
dola
de
alimentos,
y
escitándola
de
cualquiera
otra
manera
mas
ó
menos
perturbadora.
;
Aunque
Hipocrates
lo
espera
todo
de
las
evya=
cuaciones,
habia
observado
no
obstante
que
el
estado
patológico
de
la
vegiga
podia
imprimir
en
la
orina
caracteres
enteramente
estraños
á
la
naturaleza
de
la
enfermedad
primitiva.
Pero
yo
no
he
encontrado
nada
en
sus
escritos
que
me
induzca
á
creer
que
E
A
A
(1)
En
los
aforismos
se
encuentran
algunos
pasages
que
podrian
inducir
á
creer
que
Hipocrates
habia
atribuido
la
calentura
á
ciertas
afecciones
locales;
por
ejemplo
cuando
dice
:
«
donde
se
manifiesta
el
sudor,
allí
está
el
asiento
del
mal;
»
«
donde
se
sienten
el
frio
y
el
calor,
allí
está
el
asiento
debmal.
»
(Secc.
IV,
afor
38
et
39);
pero
el
fondo
de
la
doctrina
no
apoya
estas
proposiciones.
Tambien
se
puede
observar
que
en
el
trata.
miento
de
las
perineumonias
que
parece
haber
designado
por
el
primero
de
estos
dos
aforismos,
no
habla
de
estinguir
una
inflamacion
local
para
que
cesen
los
síntomas
que
dependen
de
ella
;
sino
de
favorecer
la
coccion,
que
reconocia
ea
la
mudanza
de
las
materias
espectoradas
y
de
las
demas
escreciones.
16
Docrriwa
atribuyera
á
la
irritacion
particular
del
canal
diges-
tivo
los
vómitos
»
y
las
€screciones
del
vientre,
En
las
enfermedades
agudas
busca
las
señales
de
las
crísis,
Y
en
los
demas
ca50s
considera
estas
evacua
ciones
como
si
jamas
hubiera
tenido
ocasion
de
des=
cubrir
su
Órigen
en
las
aberturas
de
los
Cadaveres.
eyendo
los
aforismos
y
las
prenociones
admira
ver
al
autor
anunciando
casi
siempre
abscesos
en
consecuencia
delos
estados
febriles
que
se
prolongan
Mas
de
veinte
dias.
Los
resultados
de
su
Obserya=
cion
considerados
de
una
manera
general
se
reducen
Poco
mas
ó
menos
¿lo
siguiente
;
hemorragías
en
los
primeros
dias
Principalmente
en
los
sujetos
de
menos
de
treinta
años
3
évacuaciones
Criticas
que
se
esperan
el
dia
veinte;
y
en
fin
SUpUraciones
en
las
enfermades
mas
prolongadas,
particularmente
en
los
viejos.
Estas
Supuraciones
son
de
dos
espe=
cies,
las
unas
se
forman
en
las
Visceras
,
y
el
autor
salen
al
esterior
del
cuerpo.
Yo
he
notado
que
las
in=
flamaciones
glandulosas
»
las
parotidas,
los
bubones
de
las
axilas
y
de
las
ingles,
nO
son
sobre
las
que
0
recarga
mas:
ha
observado
con
frecuencia
depo=
sitos
en
las
articulaciones
aun
al
punto
de
tratar
muchas
veces
de
las
señales
precursoras
de
estas
-
€pecies
de
crísis.
SI
estas
terminaciones
son
en
el
dia
menos
Co=
MUNes,
no
puede
depender
de
otra
cosa
que
de
la
diferencia
de
los
metodos
curativos,
Las
Sangrías
generales
y
los
purgantes
de
los
humoristas
deben
-
DCcesariamente
debilitar
los
mOVimientos
críticos
:
los
estimulos
de
los
brownianos
los
hacen
todavía
mas
dificiles
concentrando
las
fuerzas
sobre
e]
apa-
rg
A
DE
HirocrAmres.
17
rato
digestivo
;
pero
la
práctica
de
Hipocrates
,
que
se
reducia
casi
siempre
á
sostener
álos
enfermos
con
bebidas
feculentas
endulzadas
con
miel,
permitia
que
la
irritacion
recorriese
todos
los
Órganos
y
que
se
fijase
porúltimo
sobre
los
mas
dispuestos
á
recivirla.
El
padre
de
la
medicina
ha
observado
muy
bien
las
escenas
casi
infinitamente
variadas
que
resultan
de
las
dislocaciones
subcesivas
del
principal
punto
de
irritación
3
tambien
sé
ha
esforzado
en
deducir
de
ellas
consecuencias
para
la
curacion,
para
la
muerte,
ó
para
la
prolongacion
indeterminada
del
estado
morbifico..
En
esto
es
en
lo
que
á
pesar
de
la
sagacidad
del
observador
se
multiplican
las
convinaciones
en
tal
estremo
,
que
son
frecuentes
las
contradicciones,
y
la
confusion
y
la
obscuridad
son
el
resultado
:
tal
dolor,
tal
evacuacion
son
fa=
vorables,
pero
estas
cambian
de
carácter
si
se
vez
rifica
tal
circustancia
,
interin
que
en
tal
otra
son
diferentes
las
presunciones,
á
menos
que
otro
caso
distinto,
del
que
se
ha
hecho
mencion
en
cualquiera
Otra
parte
no
produzca
otra
nueva
modificacion.
Este
es
su
lenguaje
:
de
las
escepciones
tan
frecuentes
de
las
reglas
establecidas
al
principio
resulta
que
la
mas
sostenida
atencion
»
y
la
memoria
mas
feliz
no
pueden
sacar
de
esta
obra
una
doctrina
constante,
y
aplicable
en
todos
los
casos
que
pueden
presen=
tarse.
La
prueba
mas
evidente
que
puede
darse
de
esto
es
que
efectivamente
hasta
el
dia
ha
caminado
la
medecina
entre
tinieblas
y
confusion
,
á
pesar
de
que
los
hechos
referidos
por
Hipocrates
se
han
“emostrado
,
4
debilitado
por
una
porcion
de
hom-
"es
grandes
que
sin
cesar
han
rendido
homenage
á
su
talento
observador.
18
DocrrINA
La
opinion
de
Hipocrates
sobre
la
duracion
de
las
calenturas
se
espresa
al
principio
de
la
seccion
XXXF.
de
las
prenociones.
Fija
el
primer
perido
en
el
día
cuarto
para
las
mas
benignas
,
y
para
las
de
peor
carácter;
y
sí
en
este
no
ha
habido
resultas
lo
estiende
hasta
el
septimo,
depues
al
onceno,
a
catorceno
,
al
decimo
septimo,
y
en
fin
al
vigesimo.-
He
aquí
el
periódo
de
las
mas
agudas
:
su
termi=
nacion
se
retrasa
tambien
de
cuatro
en
cuatro
dias.
Pero
como
todas
las
calenturas
no
acaban
rigoro=
samente
en
estas
épocas
,
hay
el
recurso
cuando
la
enfermedad
no
concluye
el
día
veinte
de
esperar
la
terminacion
para
el
treinta
y
Cuatro
,
despues
para
el
cuarenta,
y
en
fin
para
el
sesenta.
Tal
es
el
curso
rigoroso
señalado
aquí
para
las
enfermedades
agu-
das
;
aunque
en
las
epidemias
del
mismo
autor
se
encuentran
ejemplos
de
terminaciones
en
las
épocas
intermediarias
de
las
que
acaban
de
designarse
,
y
de
casos
en
que
el
estado
febril
se
ha
prolongado
mas
alla
del
dia
ciento.
|
Generalmente
cuenta
mucho
Hipocrates
con
los
dias
impares;
es
menester,
dice,
poner
en
ellos
mucha
atencion
,
porque
comunmente
entónces
sucede
una
mudanza
que
inclina
al
enfermo
á
una
buena,
ó
mala
posicion.
Los
dias
impares
son
los
que
traen
ordinariamente
las
mejores
crísis
sobretodo
,
quando
caen
es
las
épocas
cuaternarias
que
aca
bamos
de
indicar.
En
otras
partes
se
encuentran
los
dias
indicantes
de
las
mejores
erísis,
que
las
anuncian
para
el
cua=
ternario
subsiguiente.
Hipocrates
ha
sido
copiado
,
imitado,
modificado,
corregido
en
toda
la
larga
serie
de
los
siglos
que
nos
separa
de
él,
y
nunca
se
ha
podido
estar
perfecta=
DE
HirocrArTEs.
19
mente
de
acuerdo
sobre
las
épocas
de
las
evacua=
ciones
críticas,
y
de
las
terminaciones.
Lo
quecont
siste
es
que
en
la
realidad
no
hay
nada
de
fijo
sobre
esto.
Este
autor
habia
ya
observado
POr
sEmispIO
que
las
calenturas
se
parecian
tanto
en
el
momento
de
su
principio
,
que
no
era
posible
determinar
en
él
cual
debia
ser
su
duracion.
Y
por
esto
va
en=
viando
á
su
lector
de
cuaternario
en
cuaternario
re=
coméndandole
observar
bien
lo
que
pasa
en
cada
uno
de
ellos.
.
Lo
mismo
que
á
los
dias
críticos
sucede
4
las
evacuaciones
5
sisuna
no
alivia
es
necesario
esperar
á
otra,
d
bien
desesperar
del
enfermo,
á
menos
ue
no
venga
una
mudanza
estraordinaria
,
porque
se
verifique
en
un
dia
que
no
debia
ser
favorable,
y
tan
á
proposito
que
libre
al
enfermo
de
un
pe-=
ligro
casi
inevitable.
Hipocrates
habia
conocido
el
vacio
de
las
espen
culaciones
sobre
la
duracion
de
las
calenturas,
sobre
las
evacuaciones
que
quitan
la
causa
del
mal
E
porque
dice
en
su
primer
aforismo
que
la
espe=
riencia
es
falaz
y
dificil
el
juicio
;
y
en
Otras
partes,
que
el
pronostico
nunca
es
perfectamente
seguro
enlas
enfermedades;
pero
él
habia
recivido
esta
doc-
trina
de
sus
antepasados,
y
debia
transmitirla
4
sus
descendientes
;
y
todo
lo
que
ha
creido
que
podia
permitirse
es
dejar
entrever
las
escepcionnes
que
le
rabia
suministrado
su
práctica.
Se
dirá,
en
efecto,
que
Con:
esta
intencion
ha
referido
las
historias
par=
ticulares
de
sus
epidemias.
Ciertamente
un
hombre
tan
atento
á
los
fenómenos
de
las
enfermedades
no
12
podido
dejar
de
percivir
que
con
mucha
fre.
cuco
OMION
echas
cobra
las
reglas
que
LA
as
>
*
.
20
Doctrina
proclamaba
:
pero
se
ha
desdeñado
de
plegar
los
hechos
á
la
teoria
prefiriendo
el
interes
de
la
verdad
sobre
toda
otra
consideración,
y
contando
proba=
blemente
con
los
trabajos
de
sus
sucesores
para
rec=
atilicar
lo
que
su
doctrina
podia
tener
de
impers
fecto.
¿Por
qué
ha
encontrado
tan
pocos
imitadores
esta
noble
franqueza
?
;
|
Sea
lo
que
quiera
,
tambien
resulta
del
examen
que
acabamos
de
hacer
de
las
prenociones,
que
estas
encierran
el
mismo
fondo
de
ideas
que
los
aforismos
y
por
Conseguiente
que
no
se
puede
es=
traeer
de
ellas
una
doctrina
regular.
Pasemos
á
las
epidemias.
|
A.
Hipocrates
debemos
los
primeros
modelos
de
historias
epidemicas.,
y
Me
parece
que
este
ramo
de
literatura
medica
lejos
de
haberse
perfeccionado
desde
este
eseritor,
ha
dado
porel
contrario
algunos
pasos
retrogrados.
Daré
la
razon.
El
principia
refíviendo
las
vicisitudes
atmosfericas
que
se
han
esperimentado
en
el
año
,
viene
despues
á
la
historia
general
de
la
constitucion
morbifica,
y
en
fin
termina
por
las
observaciones
particulres,
Habla
del
calor,
del
frio,
de
la
sequedad
,
de
la
humedad
de
los
vientos
que
han
reinado;
pero:
raras
veces
hace
mencion
del
régimen,
lo
que
con=
duce
á
atribuir
las
enfermedades
á
las
influencias
atmosfericas.
Cuando
trata
de
las
enfermedades
de-
clara
si
las
calenturas
erán:
mas
Ó
menos
fuertes,
con
delirio,
¿
sin
él
,
qué
evacuación,
6
qué
infla=
macion
Crítica
acostumbraba
á
terminarlas;
si
era
perfecta
la
curacion,
ó
seguida
de
recaidas
;
si
hubo
muchos
muertos;
y
por
lo
comun
estos
eran
bas=
tante
numerosos.
DE
HirocraAmes.
21
Poco
se
encuentra
en
estas
generalidades
de
que
puedan
deducirse
conclusiones
;
por
que
casi
siempre
se
ignora
el
método.
curativo
,
el
régimen
y
las
afecciones
morales,
cuya
influencia
han
podido
recibir
los
enfermos.
Con
todo
esto
se
.
vé
en
grande
que
las
hemorragias
han
sido
ventaj
0$as
casi
siempre;
»
y
algunas
veces
por
to
el
alimento;
pero
e
este
objeto,
en
los
-
El
no
se
ha
aplicado
á
investigar
las
causas
de
las
alteraciones
que
so=
brevienen
en
el
curso
de
las
enfermedades
,
por
que
su
teoría
no
le
dejaba
conocer
su
necesidad,
En
efecto
siempre
es,
la
teoría
la
misma
:
aquí
COMO
en
otras
partes
trata
de
crudeza
y
de
coccion,
especifica
con
cuidado
las
cualidades
aparentes
de
as
materias
escretadas,
nota
lo
que
sucede
de
bueno,
ó
de
malo
en
los
dias
que
se
miran
como
críticos
,
lo
que
prueba
al
mismo
tiempo
que
no
ha
intentado
ni
conocer
á
la
naturaleza,
ni
aun
imi=
tarla
en
sus
esfuerzos
conservadores.
Se
ha
con=
tentado,
pues,
con
dejarla
marchar
esperando
la
coccion
y
la
erísis.
ero
¡qué
confusion
en
estas
generalidades!
¡
qué
.
1
variedad
en
el
curso
y
en
las
terminaciones
de
las
enfermedades
de
las
diversas
edades
,
y
sexos
,
ayas
causas
no
se
han
indicado!
Las
personas
dé=
biles,
los
hecticos
,
tabid;
(que
deja
la
mayor
in=
certidumbre
sobre
la
causa
de
su
marasmo
),
por
2
comun
sucumbian
en
gran
número
á
las
mudan=
zas
de
las
estaciones,
interin
que
otros
resistian,
y
en
Otros
en
fin
principiaba
la
consuncion.
|
44S
Cam
enturas
afectaban
un
tipo
continuo,
tercianario
:
H
22
Doctrina
Ó
cuartanario,
y
ofrecian
muchas
diferencias
en
los
"grados
de
intensidad
3
€n
tanto
se
terminaban
en
los
dias
críticos
pares,
0
impares;
en
tanto
se
exas=
peraban
ó
se
hacian
mortales
en
estas
mismas
épocas.
Tales
evacuaciones
eran
favorables,
y
Otras
veces
no
lo
eran.
Las
señales
de
coccion
parecian
en
las
escreciones,
continuaban
,
Ó
se
interrumpian.
En
algunos
casos
persistia
la
crudeza
en
los
esputos
y
en
las
orinas;
y
otras
veces
¿
pesar
de
las
señales
de
coccion
se
prolongaba
la
enfermedad
ó
sucedia
una
recaidad.
En
una
palabra,
apenas
existe
un
hecho
en
estas
descripciones
generales
al
que
no
se
pueda
oponer
otro
contrario;
y
Jamas
se
yé
la
razon
de
estas
diferencias,
pues
que
las
influencias
atmosféricas
que
es
lo
único
de
que
se
juzga
á
pro=
poósito
hacer
mencion
han
obrado
de
un
modo
uni=
forme
sobre
todos
los
enfermos.
¿Que
fruto
se
podrá
sacar
de
un
trabajo
seme=
jante?
Qué
responda
la
esperiencia
á
esta
pregunta.
Leanse
todas
las
historias
de
epidemias
que
se
han
publicado
despues
de
Hipocrates
y
será
fácil
asegu=
rar
que
el
cuadro
general
que
forma
su
parte
fun=
damental
ofrece
siempre
la
misma
confusion,
las
mismas
contradicciones
,
y
la
misma
esterilidad
respecto
las
induciones
terapeuticas.
Pero
me
en=
gaño;
estos
vicios
han
llegado
en
ellos
4
un
grado
mas
alto;
porque
queriendo
enriquecer
sus
genera=
ralidades
con
lo
que
es
relativo
al
método
de
cu=
racion
nos
han
puesto
los
modernos
en
una
con=
fusion
tal
que
el
médico
que
no
ha
tomado
por
guia
á
la
fisiologia
se
encuentra
reducido,
á
falta
de
buenos
modelos,
á
crear
arbitrariamente
y
segun
DE
HipocrarrEs.
23
la
confusa
memoria
de
todas
sus
lecturas,
un
mé=
todo
particular
de
curacion,
un
monstruo
de
tera=
Peutica,
una
obra
de
taracea
tan
desagradable
como
ridicula;
y
he
aquí
lo
que
se
honra
con
el
nombre
de
Medicina
electica.
;
Pasemos
ahora
á
las
historias
par
el
dia
se
nos
quieran
ofrecer
Hipocrates
se
manifiesta
en
ticulares
que
en
por
modelo.
moral;
refiere
los
fenómenos
de
la
invasion
3
pinta
sin
hablar
del
pulso),
de
las
funciones
inteleétua
les,
de
la
respiracion,
de
la
del
estómago
y
de
los
intestinos;
hace
mencion
de
los
dolores
,
de
vos,
de
las
tumefacciones,
enfermo,
Se
ignora
lo
que
este
ha
bebido,
lo
que
precavido
de
las
influencias
a
afectado
alguna
causa
mo=
ral.
e
Habrá
tenido
el
autor
estas
omisiones
por
negligencia,
Ó
por
falta
de
exactitud?
Igual
sos
pecha
Jamas
podrá
caer
sobre
el
virtuoso
Hipocrates.
Ha
AEREA
A
2h
Docrrixa
Es
pues
necesario
que
el
haya
obrado
consiguiente
á
la
teoría
que
adoptaba,
teoría
que
continuamente
volyeremos
á
encontrar,
y
segun
la
que
se
figuraba
las
enfermedades
agudas
como
una
serie
de
fenó=
menos
necesarios
para
la
coccion,
y
cuyo
curso
bastaba
al
médico
no
interrumpirlo
para
satisfacer
la
voz
de
su
conciencia.
Así
es
que
cuando
el
padre
de
la
medicina
se
limita
á
darnos
el
diario
de
los
síntomas,
debemos
suponer
que
segun
los
princi=
plos
espuestos
en
sus
aforismos,
ha
purgado
al
principio,
Ó
provocado
algunos
vómitos
en
los
primeros
dias,
que
raras
veces
ha
dispuesto
la
sangría;
que
despues
se
ha
contentado
con
arre=
glar
el
régimen
dando
poco
alimento
á
los
enfermos
en
el
estado
agudo;
y
en
fin
que
ha
favorecido
lo
mejor
que
pudo
las
evacuaciones
que
le
parecian
críticas
en
la
época
de
la
terminacion.
¿Cuales
han
sido
los
resultados
de
este
método
espectante?
Ya
los
encontraremos
dirigiendo
la
yista
hacia
las
historias
particulares.
Sobre
treinta
enfermos,
cuyas
observaciones
se
refieren
en
los
libros
primero
y
tercero
de
las
epi
demias,
cinco
se
han
curado
prontamente
y
sin
recaida,
enel
quinto,
undecimo,
cuarto,
tercero,
y
sesto
dia
por
hemorragias
ó
sudores
abundantes.
Nueve
han
salido
de
apuros
despues
de
una,
ó
muchas
recaidas.
Las
curaciones
de
estos
últimos
han
sido
en
los
dias
doce;
catorce,
diez
y
siete,
veinte
y
Cuatro,
veinte
y
siete,
treinta
y
Cuatro
,
sesenta
,
Ú
ochenta,
y
uno
al
ciento.
Sus
recaidas
han
sucedido
en
los
dias
diez,
Once,
catorce,
quin=
ce,
veinte
y
Cuatro,
y
veinte
y
siete;
y
en
algunos
en
diferentes
épocas,
Diez
y
seis
han
muerto
en
los
o
e
e
SEA
A
ia
DE
HirocrAmes.
25
días
dos,
cuatro,
cinco,
seis,
diez,
once,
diez
y
siéte,
veinte,
veinte
y
Cuatro,
veinte
y
siete,
E
Y
cuatro,
ochenta,
y
ciento
y
veinte.
Ast
es
que
de
los
treinta
enfermos
catorce
se
han
curado,
y
diez
y
seis
han
sucumbido.
Los
que
esca-
paron
,
esperimentaran
los
accidentes
mas
terribles,
y
debieron
su
salud
solo
á
las
crisis
violentas.
Los
que
murieron
sufrieron
mas
todavía.
Unos
y
Otros
fueron
atormentados
por
la
sed,
las
nauseas
,
los
vómitos,
la
tos,
los
dolores
del
epigastrio
,
del
pecho,
y
de
los
miembros,
los
cólicos,
la
diarrea,
el
insomnio,
y
la
mas
terrible
ansiedad
;
ellos
su=
frieron
alternativamente
el
delirio,
el
sopor,
las
convulsiones,
y
nada
ánuncia
que
se
Ocupase
en
Procurarles
“algun
consuelo.
Las
épocas
de
la
muerte,
de
las
curaciones,
de
las
exacerbaciones
,
de
las
recaidas
nada
fijo
han
presentado;
y
por
con=
siguiente
han
desmentido
todo
lo
que
asegura
el
autor
respecto
á
esto
en
sus
aforismos
y
en
sus
prenociones,
Una
de
las
constituciones
del
tercer
libro
ofrece
en
las
generalidades
horribles
erisipelas,
que
no.
se
han
sabido
tratar,
y
que
han
producido
escaras'
enormes,
y
horrosas
perdidas
de
carne,
y
aun
de
huesos.
El
verano
habia
sido
abrasador
sin
ninguno
de
los
vientos
que
ordinariamente
refrescan
la
atmosfera
abrasada
'en
ésta
estacion.
-
pis
En
las
epidemias
de
Hipocrates
es
donde
se'
pueden
contemplar
con
toda
detención
los
resul
tados
de
las
irritaciónes
inflamatorias
que
no
se
han
£tenido
en
su
principio.
En
ellas
se
ven
flegma-
S1aS
que
se
propagan
de
una
viscera
atacada
primis
tivamente
4
las
demas
,
que
tambien
hacen
esplo=
MO
As
ei
26
Doctrina
sion
alí
esterior
de
la
manera
mas
violenta
;
que
desorganizan
y
mutilan
á
los
desgraciados,
llenos
de
vigor
y
de
sensibilidad,
y
acaban
por
inmolarlos
despues
de
sesenta,
ochenta
y
aun
mas
dias
de
los
mas
atroces
sufrimientos.
Pero
¿que
hace
el
médico
durante
estas
escenas
de
dolor?
Se
ocupa
en
contar
los
dias,
en
observar
las
orinas
y
las
camaras
para
encontrar
en
ellas
algunos
indicios
de
una
crísis
inmediata
:
dirige
sucesivamente
su
esperanza
de
Cuaternario
en
cuaternario
para
sostener
á
lo
menos
el
animo
del
enfermo
y
de
los
asistentes;
ó
bien
se
desespera
y
piensa
descargarse
dé
toda
respon=
sabilidad
pronunciando
muy
pronto
un
pronóstico
funesto.
|
Tal
es
no
obstante
la
medicina
que
se
nos
ha
querido
hacer
adoptar
en
el
siglo
19;
y
se
habia
conseguido
tanto
que
en
el
espacio
de
veinte
y
cinco
años
nuestras
colecciones
periódicas
se
han
llenado
de
historias
redactadas
á
imitacion
de
las
epide=
mias
de
Hipocrates.
Con
frecuencia
se
ha
llebado
esta
imitacion
hasta
mo
hacer
caso
de
los
medios
curativos.
Cierto
es
que
despues
se
ha
conocido
la
falta
;
pero
lo
que
hay
en
esto
de
mas
singular
es,
que
colocando
siempre
al
lado
de
los
síntomas
el
nombre
de
muchos
medicamentos
de
los
mas
acti=
vos
se
creia
todavía
pintarel
curso
inevitable
de
la
enfermedad,
y
se.
contaban
los
dias
espiando
las
crisis
4
la
manera
de
Hipocrates.
Al
presente
pode-
mos
juzgar
con
conocimiento
de
causa
la
preten=
sion
que
tan
altamente
han
blasonado
los
modernos
de
haber
al
fin
encontrado
y
de
profesar
exacta-
mente
la
medecina
de
Hipocrates.
(
Se
ha
esclamado
:
«
Todas
Jas
teorías
son
fal-
CAE
DE
HirocraAmrEs.
27
».$as5
solo
la
observacion
forma
al
verdadero
Mé=
»
dico
:
Hipocrates
es
la
prueba,
él
no
tenia
nin=
sunas
teoría,
él
no
raciocinaba
sobre
los
sin=
tomas,
él
observaba
con:
cuidado
,
referia
con
laconismo
y
con
candor,
y
no
obstante
sus
obras
»
son
el
retrato
de
la
naturaleza,
»
prácticaremos
la
verdadera
medici
»
zada
del
farrago
de
las
);i
»
teorías.»
Todas
estas
aser
tarse.
Todas
las
te
Imitemosle
,
y
na
desembara=
pótesis
y
de
las
yanas
CiONnes
merecen
comen=
orías
son
falsas.
Tenian
razon.
Solo
la
observacion
forma
al
verdadero
médico.
El
verdadero
médico
¿s
el
que
cura.
La
obserya=
cion
que
no
enseña
á
curar
no
esla
de
un
médico,
es
la
de
un
Daturalista,
ó
si
se
quiere
la
de
un
fsiólogo
estrangero
en
el
objecto
que
se
propone
el
médico.
ipocrates
no
tenia
ninguna
teoría
.
no
racio=
cinaba
sobre
los
SÍNtOMAaSs,
Hipocrates
tenia
una
teoría
porque
creia
la
crudeza
y
la
coccion,
porque
consideraba
la
calentura
como
un
trabajo
elaborador
de
la
materia
morbífica,
y
porque
recomendaba
"espetar
este
trabajo.
En
efecto
la
terapeutica
de
£ste
médico.es
fácil
de
comprenderse
en
sus
eseri=
tos;
él
hace
consistir
el
arte
de
curar
en
el
arte
de
evacuar
lo
que
debe
serlo,
y
por
las
vias
conve=
nientes,
esto
es»
las
que
indica
la
naturaleza.
Ahora
bien
esta
teoría
lo
conducia
á:evacuar
la
materia
en
turgescencia
al
principio,
ántes
que
se
desenvol=
O!
calor,
Y
cra
menester
hacerlo
por
las
vias
que
indicaba
la
naturaleza.
De
aquí
los
vómitvos,
95
purgantes
y
las
sangrías
en
el
principio
de
las
calenturas.
A
él
debemos
el
famoso
axióma,
vomi-
LUS
VOmitu
Curatur,
en
cuya
virtud
hace
siglos
que
E
28
DocrrIxA
se
inmolan
tantas
víctimas
en
las
flegmasías
abdo=
minales.
En
seguida,
su
teoría
le
mandaba
confiar
á
la
naturaleza
el
trabajo
de
la
coccion,
si
las
pri
meras
evacuaciones
no
habian
detenido
la
enfer=
medad,
es
decir,
eliminado
la
materia
morbífica.
De
aquí
la
abstinencia
de
todo
medio
perturbador
cuando
el
estado
febril
habia
adquirido
toda
su
intensidad
:
se
limitaba”
al
agua
de
cebada,
al
hy=
dromel,
á
las
lociones
y
á
los
medios
de
limpieza
como
lo
asegura
el
libro
Victus
ratio
in
acutís.
En
fin
su
teoría
queria
que
se
volviese
á
los
purgantes
y
aun
á
los
vomitivos
cuando
en
consecnencia
del
estado
febril,
la
materia
cocida
queria
proporcio=
narse
salida
por
el
canal
digestivo;
y
que
se
/ayo=
reciesen
los
sudores,
las
orinas
y
los
depósitos
que
llamaba
críticos,
esto
es,
terminadores.
Así
es
que
aunque
Hipocrates
no
se
entregue
á
la
discusion,
por
lo
ménos
en
las
obras
suyas
que
se
nos
proponen
por
modelos
no
es
ménos
cierto
que
hay
una
teoría,
pues
que
la
encontramos
eu
sus
acciones
cuando
la
refiere,
y
en
sus
preceptos
cuando
juzga
á
propósito
darnoslos.
Hipocrates
no
es
el
inventor
de
su
teoría
»
la
habia
recibido
de
sus
predecesores
,
y
era
la
de
sus
contemporaneos.
Si
no
la
desenvuelve
es
por
que
la
juzga
bien
cono=
cida
de
sus
oyentes
y
de
sus
lectores;
pero
en
todas
partes
la
refiere;
nunca
la
pone
en
duda,
y
aun=
que
sus
observaciones
deponen
con
mucha
frecuen=
cia
Contra
esta
teoría,
no
por
esto
deja
de
perma=
necerle
siempre
fiel.
Los
que
quieran
conocimientos
.
mas
estensos
sobre
la
teoría
del
padre
de
la
me=
dicina,
pueden
leer
las
obras
publicadas
bajo
sw
nombre
y
que
forman
la
primera
de
las
tres
series
A
E
AN
MOLA
RD
Bd:
DE
'HirocrAmEs.
29
que
he
indicado
al
principio.
Pero
esta
lectura
solo
puede
convenir
4
los
que
se
dedican
á
la
historia
de
la
ciencia
y
á
la
de
los
progresos
del
espírit
humano.
|
PO
Hipocrates
observaba
con
cuidado.
Nada
es
mas
ciertoz
pero
¿qué
observaba?
Los
desórdenes
cuya
causa
fisiologica
desconocia.
Sabia
que
el
pulmon
estaba
inflamado
en
la:
pleures
monia;
pero
no
sabia
hast
de
su
inflamacion
las
diferentes
visceras
:
ignoraba
tambien
el
estado
de
los
órganos
digestivos
en
lo
que
el
llamaba
calentura.
Observaba
los
dolores
-
y
las
inflamaciones
de
los
musculos
sin
sospechar
la
relacion
que
podian
tener
con
las
irritaciones
de
las
principales
visceras,
El
flegmon
era
para
él
el
po
de
la
inflamacion
interior,
y
le
eran
absoluta-
mente
desconocidos
el
estado
de
las
viceras
que
Ocasionaba
el
marasmo,
las
intumescencias,
y
las
caquexias
que
encontraba.
Hipocrates
ha
observado
perfectamente
que
las
enfermedades
ofrecian
dife=
rencias
segun
las
estaciones,
las
edades
y
los
sexos.
Pero
¿cuales
Son
estas
enfermedades?
Él
las
dis-
distingue
segun
los
sintomas
predominantes,
es
decir,
segun
el
lugar
que
sufre,
la
forma
del
dolor,
pero
jamas
segun
su
naturaleza
fisi
No
solamente
obs
mudanzas
en
la
for
Peratura
de
las.
esconocida
Ls,
y
en
la
perineu=
a
que
punto
participaban
ologica.
ervaba
dolores,
movimientos,
ma
,
consistencia
,
color
y
tem=
partes,
cuya
causa
órganica
le
era
>
Sino
tambien
observaba
sucesiones
de
síntomas
que
creia
naturales
y
aun
indispensables
á
la
salud
del
enfermo,
ignorando
absolutamente
que
estos
síntomas
hubieran
ofrecido
convinaciones
enteramente
diferentes
s1
su
terapeutica
hubiera
sido
30
|
Docrrixa
distinta
de
la
que
era.
La
prevencion
que
lo
impes
lia
á
considerar
una
enfermedad
aguda
como
una
-
reunión
y
una
sucesion
necesaria
de
síntomas
le
cerraba
los
ojos
sobrelas
influencias
que
podian
obrar
sobre
el
enfermo
despues
del
desarrollo
del
estado
febril.
Hé
aquí
lo
que
prueba
su
silencio
respecto
á
esto
en
las
historias
particulares
de
sus
epide=
mias,
en
las
que
no
habla
sino
de
las
causas
que
han
precedido
á-la
invasion.
Así
es
que
cuando
se
nos
dice
que
Hipocrates
ha
observado
bien,
es
indispensable
añadir
para
el
siglo
en
que
vivia
,
siglo
en
que
se
ignoraban
las
diferencias
de
los
tejidos
que
componen
los
ór-
ganos
,
las
símpatias
que
los
unen,
el
mecanismo
de
la
circulacion,
las
señales
que
pueden
dejar
las
enfermedades
en
los
cadaveres
,
etc.,
etc.
El
referia
con
laconismo
Y
con
candor;
sus
obras
son
el
retrato
de
la
naturaleza.
Es
muy
cierto
que
Hipocrates
era
lacónico
;
pero
¿no
lo
era
demasiado.
ó
lo
era
de
una
manera
conve=
niente
al
objeto?
Solo
puede
ser
lacónico
en
la
historia:
de
una
enfermedad
él
que
la
conoce
per=
fectamente,
él
que
la
ha
diseñado
bien
al
princi=
pio,
y
ha
fijado
la
atencion
de
su
lector
sobre
los
rasgos
que
la
caracterizan
,
porque
despues
le
basta
una
palabra
para
hacer
observar
dia
por
dia
las
mudanzas
que
puedan
ocurrir
en
ella.
Ahora
bien
3
Hipocrates
estaba
muy
distante
de
este
grado
de
perfeccion
en
el
diagnóstico,
al
que
no
se
puede
llegar
sino-por
los
conocimientos
anatómicos
y
fisio»
logicos.
Una
observacion
de
medicina
escrita
con
una
brevedad
bien
entendida
,
segun
las
condicio=
nes
que
se
acaban
de
espresar
,
deja
una
pintura
A
YA
7
.
E
:
As
ir
DE
Hirocramrrs.
31
en
la
memoria.
El
lector
se
transporta
sobre
el
lugar
de
la
escena,
vé
el
objeto
,
y
reconoce
su
modelo
-
al
momento
que
se
presente.
¿Sucede
esto
con
las
observaciones
consignadas
en
los
escritos
de
Hipo=
crates?
Desde
luego
nada
hay
mas
confuso
que
sus
historias
generales;
él
retoca
veinte
veces
el
mismo
objeto,
olvida
con
frecuencia
lo
que
tiene
de
esen=
cial,
entremezcla
sin
órden
diferentes
enfermedá=
des,
siembra
por
todas
partes
preceptos
mas
ó
ménos
vagos,
y
se
repite
aun
sin
percivirlo.
Las
historias
particulares
á
la
verdad
son
mucho
mas
claras
:
él
llama
mucho
la
atencion
sobre
las
principales
fun=
ciones,
pero
no
constantemente;
y
no
toma
en
con=
sideragion
la
lesion
principal
porque
no
la
conoce.
“
Ocupa
con
mucha
frecuencia
en
el
examen
de
las
materias
evacuadas;
y
si
sobreviene
una
exa=
cerbacion,
Ó
una
recaida
ho
manifiesta
la
causa.
En
una
palabra
estas
historias
no
dejan
en
el
alma
una
pintura
bien
diseñada
por
cuyo
medio
se
pueda
reconocer
y
demostrar
la
identidad
si
se
presenta
Otro
ígual
caso.
Él
es
avaro
de
palabras
que
es
todo
lo
que
se
puede
decir
de
él
respecto
á
esto;
pero
no
es
él
pintor
de
las
afeciones
de
los
diferentes
Órganos.
La
mejor
prueba
que
puedo
dar
de
esto
es
que
se
han
pasado
treinta
siglos
(1)
sin
que
se
ayan
conocido
estas
afecciones,
á
pesar
del
pro»
undo
estudio
que
se
ha
hecho
de
sus
obras.
Por
9:
que
hace
á
su
candor
no
es
posible
admirarlo
astante,
pero
con
la
consideracion
de
la
época
en
E.
A
(1)
NT.
No:
ha
hiperbole;
$
un
des
Y
tantos
que
se
escribieron;
pero
esta
será
una
cuido
del
autor.
A
de
id
ds
'
39
Doctrina
que
vivio;
lo
que
nos
impone
el
deber
de
hablar
siempre
de
él
con
respeto
y
veneracion.
Segun
ló
que
acabamos
de
vér
es
claro
que
los
escritos
del
padre
dé
la
medicina
contienen
grandes
y
hermosas
verdades,
algunas
pinturas
animadas
de
ciertosestados
patológicos;
pero
queno
presentan
el
cuadro
completo
de
la
naturaleza
enferma.
Imitemosle,
se
nos
dice
»
Y
practicaremos
la
ver-
dadera
medicina
desembarazada
de
las
hipotesis,
etc.
Si
porimitar
á
Hipocrates
se
entiende
observar
Con
atencion,
y
referir
con
franqueza
los
fenómenos
de
las
enfermedades
aun
con
detrimento
de
las
opi-
niones
que
puedan
haberse
adoptado,
no
podemos
ménos
de
aplaudir
un
consejo
tan
sabio
;
pero
si
se
quiere
prescribirnos
que
veamos
las
enfermedades
como
las
veia
Hipocrates,
nos
vemos
en
la
preci=
sion
de
asegurar
que
esta
imitacion
es
ridicula.
En
efecto
ver
las
enfermedades
ála
manera
de
este
autor
es
considerar
la
calentura
como
un
trabajo
necesa=
rio,
y
que
es
menester
respetar;
es
aislar
los
feng=
menos
de
la
calentura
de
todos
los
modificadores,
como
si
fuera
independiente
de
ellos;
es
deseriz
birla
segun
esta
idea
sin
hablar
de
estos
modifica=
dores
,
como
si
no
tubiesen
sobre
ella
ninguna
in"
fluencia
;
es
no
dudar
que
un
tratamiento
(sea
el
que
quiera
),
diferente
del
que
él
emplea,
la
deten=
drá,
la
prolongará
ó
la
complicará,
en
una
palabra
le
alterara
su
curso;
es
querer
cerrar
los
ojos
4
la
perfección
para
no
avergonzarse
de
la
doctrina
que
se
profesa.
|
En
efecto
si
se
acabara
de
descubrir
que
la
ca=
lentura
no
es
una
modificacion
primitiva
general
de
la
economía,
ni
un
movimiento
provocado
para
-
casos
particular
DE
HirocraAmEs.
33
cocer
los
humores
crudos
que
afectan
la
masa
de
los
sanos;
si
acabara
de
demostrarse
que
toda
ca=
lentura
es
producida
por
uua
afeccion
local
que
es
ventajoso
hacer
cesar
esta
afeccion
desde
el
prin=
cipio
,
y
por
consiguiente
detener
la.
calentura,
y
que
hay
siempre
perjuicio
en
dejarla
desarroyarse;
si
se
acabara
de
evidenciar
que
los
limites
de
ca=
torce
,
veinte,
ó
veinte
y
un
dias
y
6lco>
cuarenta,
sesenta,
ochenta
que
se
han
las
enfermedades
ag
Ó
de
treinta,
prescripto
á
udas
no
se
fundan
mas
que
en
es
que
no
pueden
hacer
regla,
y
que
ades
se
confunden
con
las
crónicas
>
y
solo
difieren
de
ellas
por
circustancias
dependientes
de
la
idiosincrásia,
$
del
método
curativo
;
si
todo
esto
,
digo
yO
,
pudiera
demostrarse
,
resultaria
que
los
imitadores
serviles
de
Hipocrates
se
verian
obli=
gados
Ó
á
confesar
que
profesaban,
el
error,
y
ab=
jurar
el
método
de
su
maestro,
ó
á
reusarse
á
la
evidencia.
Ahora
bien
toda
esta
suposicion
acaba
de
reali=
sarse.
¿Que
partido,
pues,
puede
tomarse
para
conciliar
el
respeto
que
se
debe
al
padre
de
la
medicina
con
el
interes
de
la
verdad
?
Solo.
el
confesar
ingenuamente
que
Hipoc
caba.en
cuanto
á
su.maner
enfermedades,
y
declar
cribiendo
su
imitacion
s
estas
enfermed
de
rates
se
equivo-
a
de
ver
y
describir
las
ar
autenticamente
que
pres=
e
quiere
decir
tan
solo
que
SA/Ménester
paner..
la.
misma
atencion
,
el
mismo
escrúpulo,
la
misma
franqueza
,
y
el
mismo
candor
en
el
estudio
de
lós
fenómenos
morbíficos
;
pero
Considerados
estos
bajo
un
punto
de
vista
ente=
ramente
diferente
de
aquel
bajo
el
que
él
los
con»
sideraba,
0
e
Y
3
:
ra
A
is
A
ed
34
E.
Docrrina
Por
lo
que
á
mitoca,
no
dudo
ercer,
que
si
este
grande
hombre
volviese
4
abrir
los
OJOS
se
apresuraria
á
sacar
probecho
de
los
datos
que
nos
han
suministrado
la
fisiología
y
la
abertura
de
los
cadaveres
;
y
que
se
aplicariá
á
la
observacion
del
_Juego
de
las
simpatías
,
de
la
influencia
de
los
dis=
úntos
métodos
curativos
sobre
el
curso
que
puede
tomar
una
misma
enfermedad
;
y
en
fin
al
exámeñ
de
los
cadaveres
con
la
misma
atencion
y
el
mismo
candor
que
admiramos
en
sus
escritos.
En
una
pa=
labra
seria
tan
solicito
en
dar
cuenta
de
los
efectos
de
los
modificadores
,
como
lo
fue
otras
veces
en
despreciar
su
influencia.
No
se
puede
dudar
de
esto
al
verlo
á
el
mismo
pintar
su
embarazo
y
su
confusion,
cúando
se
queja
de
la
irregularidad
de
las
enfermedades
que
en
tanto
son
continuas,
y
en
tanto
remitentes,
ó
intermiten=
tes,
que
algunas
veces
se
terminan
en
las
épocas
críticas
,
y
otras
persisten
en
la
crudeza,
ó
se
pro=
longan
á
pesar
de
los
signos
de
coccion;
cuando
se
queja
que
los
purgantes,
que
formaban
su
prin=
cipal
recurso
,
unas
veces
provocan
evacuaciones,
Otras
fauigan
á
los
enfermos
sin
que
espelan
nada;
en
fin
cuando
dice
que
la
esperiencia
es
engañosa,
el
juicio
difícil,
y
el
pronóstico
casi
siempre
incierto
en
las
enfermedades
agudas.
¡Qué
confesiones
para
un
hombre
que
tenia
una
teoría,
que
la
referia
á
cada
instante,
y
que
fundaba
en
ella
todos
sus
pre=-
ceptos
de
terapeutica!
Parece
aplicado
á
suminis=
trar
armas
Contra
esta
teoría
,
sin
haberse
atrevido
á
declararse
el
agresor.
Sin
duda
alguna
habia
com-
prendido
que
para
emprender
una
obra
de
esta
importancia
le
faltaban
conocimientos
que
desespe-
raba
adquirir.
A
-
Atribuyen
á
Hipocrates
;
:—<
DE
HirocrameEs.
35
Pero
nosotros,
que
poseomos
los
medios
de
recti=
ficar
su
doctrina,
no
lieyemos
el
respecto
hasta
con
sagrar
errores
conocidos
de
este
grande
hombre,
y
«de
los
que
hacia
la
confesion
mas
desinteresada
:
nO
seamos
ultra=Hipocráticos.
A
A
A
VAINA
DAA
AAA
A
ed
Le
CAPÍTULO
11
De
la
medecina
posterior
á
Hipocrates
hasta
los
Vosologistas.
Ana
A
D.
los
autores
antiguos
que
siguieron
á
Hipo=
crates
unos
han
enltivado
con
especialidad
la
observacion,
otros
se
han
aplicado
¿4
esplicar
los
fenómenos
de
las
enfermedades,
mas
bien
que
á
describirlas,
otros
en
fin
han
creido
que
debian
ocuparse
de
ambas
cosas
al
mismo
tiempo.
De
estos
era
Galeno
que
fue
grande
observador,
y
se
perdio
en
as
esplicaciones
humorales.
Es
inexacto
decir
que
fué
el
autor
de
Cstas
teorías,
porque
se
Encuentran
sus
fundamentos
en
los
escritos
que
se
:
lo
que
es
suyo
es
haber
asociado
el
calor
»
y
el
frio,
lo
seco,
y
lo
humedo
de
las
obras
atribuidas
á
Hipocrates
á
la
sangre,
á
la
pituita
>
¿la
bilis
y
á
la
melancolía.
Despues
iZ0
concordar
las
enfermedades
con
estos
Cuatro
UMores,.
de
suerte
que
los
sanguineos
estaban
sue
”
36
DeE
LAS
DOCTRINAS
MEDICAS
jetos
á
las
enfermedades
inflamatorias
,
los
biliosos
á
las
biliosas,
los
pituitosos
á
las
que
dependen
de
la
superabundancia
de
flema
y
los
melancólicos
eran
atormentados
por
la
atrabílis.
El
predomi=
nio,
Ó
la
combinacion
de
estas
cuatro
diatesis,
la
corrupcion
de
la
sangre,
su
inflamacion,
la
teoría
de
las
cocciones
y
las
crísis,
puesta
ya
en
voga
por
Hipocrates,
el
calculo
de
los
dias
indicantes,
preparatorios,
decretorios,
críticos,
las
verdaderas
y
las
falsas
crisis,
tales
fueron
durante
largo
tiempo,
Ó
por
mejor
decir
tales
han
sido
hasta
nuestros
dias
los
dogmas
favoritos
de
los
médicos
humo=
ristas.
2
Entre
tanto
con
el
discurso
de
los
siglos
se
ilus=
tró
un
poco
la
ciencia
médica.
Muchas
calenturas
se
reconocieron
como
dependientes
de
inflamacio=
nes
locales;
algunos
médicos
han
llegado
aun
hasta
manifestar
la
sospecha
de
que
la
putrefaccion
y
la
malignidad
podian
ser
efecto
de
la
inflamacion
de
las
principales
visceras
;
pero
las
calenturas
llama=
das
putridas,
malignas,
etc.
,
no
dejaban
en
sus
escritos
el
carácter
de
esenciales,
como
un
gran
número
de
otras
:
la
idea
de
un
esfuerzo
de
la
naturaleza
que
resiste
á
una
causa
destruciora
intro=
ducida
en
los
humores
quedó
igualmente
predomi-
nante
:
el
peligro
de
contrariar
Jos
esfuerzos
con=
servadores
y
las
crísis
saludables
no
ceso
de
apo=
derarse
de
los
médicos,
ni
de
paralizar
su
terapeu=
tica.
Los
que
no
abrazaban
absolutamente
esta
opi=
nion
y
creian
deber
obrar,
dirigian
sus
medios
contra
la
sangre,
la
bilis,
la
pituita
por
las
san=
grías
generales
,
los
vómitivos,
los
purgantes
,
y
los
flemagogos.
Se
les
cia
hablar
de
la
necesidad
de
DESPUES
DE
HiPocrAmTES.
37
desembarazar
el
estómago
en
el
principio
;
y
cuando.
se
habia
pronunciado
bien
el
estado
febril
,
hacer
fluir
la
bilis,
y
los
humores
pituitosos
,
4
diluir
y
purgar
la
melancolía.
Estos
preceptos
se
encuentran
casi
en
todas
par-
tes
hasta
en
la
teoría
mecanico=humoral
de
Boer=
-
haave.
Solo
la
doctrina
de
los
empiricos
se
ha
librado
de
ellos,
pero
no
mas
que
en
su
lenguaje.
En
efecto
estos
pretendían
practicar
la
medicina
sin
esplicar
nada
5
limitándose
á
la
observacion
de
los
fenó=
menos
morbíficos
y
de
los
remedios
cuya
eficacia
habia
demostrado
la
esperiencia
de
cada
uno
en
particular,
no
obstante
como
no
podian
encontrar
la
esperiencia
sino
en
las
obras
de
sus
predecesores,
adoptaron
en
su
silencio
sobervio
los
medios
tera=
peuticos
de
los
espectadores
de
las
crísis,
y
de
los
”.
humoristas
que
evacuaban
la
sangre,
la
bilis
y
la
pituita,
y
en
fin
de
los
estimuladores,
cuando
la
teoría
del
Strictum
et
Laxum
de
Themison
reci=
vio
del
Escoces
Brown
una
especie
de
barniz
filo=
sófico.
La
influencia
de
Hipocrates
que
se
habia
debi=
litado
un
poco
interin
los
siglos
de
barbarie,
volvió
á
tomar
una
nueva
energía
en
la
época
de
la
rege=
neracion
de
las
letras
en
Europa,
Como
se
habian
levantado
otras
doctrinas
resultantes
de
los
pro=
Sresos
de
la
anatomía,
del
descubrimiento
de
la
circulacion
y
del
estudio
de
la
sensibilidad
y
de
la
irritabilitad
,
han
venido
sucesivamente
estas
doc=
tinas
á
modificar
el
Hipocratismo
combinándose
a
1.
Asi
es
que
el
conocimiento
de
la
fuerza
impul=
siva
del
Corazon,
y
las
observaciones
microscopicas
sobre
los
tejidos
capilares,
y
sobre
los
globulos
que
I
38
Dr
LAS
DOCTRINAS
MEDICAS
los
penetran
engendraron
la
teoría
mecanica
que
'
somete
todos
los
fenómenos
vitales
á
la
presion,
4
la
trituracion,
y
la
proporcion
necesaria
entre
los
canales
y
las
moleculas
que
corren
por
ellos.
Por
otra
parte,
las
descomposiciones
y
recomposiciones
de
los
quimicos
hicieron
entrar
en
esta
teoría
las
_de
la
corrupcion,
de
la
inflamacion,
de
la
disolu=
cion,
y
de
la
crasitud
de
los
humores.
Se
veian
estos
calentarse
por
efecto
de
la
presion
y
del
mo-
vimiento
,
inflamarse
,
rarefacerse,
y
distender
sus
vasos;
condensarse
por
la
evaporacion,
corrom=
nerse
y
disolverse
despues,
miéntras
que
por
su
estancacion
en
los
conductos
capilares,
donde
los
dejaba
parados
la
poca
energía
de
los
solidos,
se
coagulaban,
Ó
se
enfriaban
hasta
que
un
nuevo
im-
pulso
venia
á
volverlos
4
calentar,
á
disolverlos,
á
fundir
la
obstruccion
por
la
supuracion,
ó
á
disi=
par,
y
eliminar
la
materia
que
la
formaba.
Otras
veces
la
impotencia
de
la
accion
de
los
solidos
dejaba
los
materiales
nutritivos
en
un
estado
imperfecto
que
los
conducia
tambien
á
la
corrupcion,
á
la
que
se
añadia
necesariamente
el
retroceso
de
los
materiales
acres
de
la
transpiración,
de
las
orinas,
etc.;
lo
que
al
fin
debia
producir
una
acrimonia
desesperada
en
los
jugos
que
empapan
los
órganos
mas
nobles
encargados
de
las
mas
importantes
fun=-
ciones
para
el
mantenimiento
de
la
vida.
De
aquí
debia
resultar
la
necesidad
de
los
refri:
gerantes
>
diluentes
,
incrasantes
,
inspisantes
,
anti=putridos,
Jundentes
,
depurativos
,
todos
me-
dios
que
se
dirijen
directamente
á
los
humores,
sin
fatigarse
por
la
impresion
que
pudieran
hacer
al
pasar
sobre
los
solidos.
No
obstante
como
no
se
DESPUES
DE
HirocrAmEs.
39
“A
habia
olvidado
el
Strictum
et
Laxum
de
Themi=
50n,
y
como
los
solidistas
y
vitalistas
prosperaban
al
mismo
tiempo
que
los
mécanicos,
y
los
humo=
ristas,
pues
que
Boerhaave
habia
refundido
todos
los
sistemas
de
medicina,
otros
medicamentos
te=
nian
órden
de
detenerse
sobre
las
fibras
bien
para
.
estirarlas,
bien
para
relajarlas,
$
enfin
para
embotar
su
sensibilidad
exagerada.
La
imaginacion
hallaba
su
elemento
en
semejantes
teorías;
y
asi
los
médicos
en
quienes
predominaba
esta
facultad,
se
tómaban
una
estension
amplia
en
sus
disputas
escolásticas
y
en
sus
escritos;
pero
otros
ménos
accesibles
á
la
ilusion
notaban
que
los
su=
2esos
no
correspondian
á
las
pretensiones
de
estos
brillantes
sistemas,
y
llamaban
continuamente
á
sus
Compañeros
hacia
la
observacion
de
el
curso
de
las
enfermedades,
cuyos
primeros
modelos
habia
ofre=
cido
Hipocrates.
Con
todo
como
la
doctrina
del
autor
no
se
aplicaba
mas
que
á
las
enfermedades
agudas
quedaba
á
los
médicos
abierto
el
campo
para
as
Crónicas
que
sujetaron
enteramente
á
su
teoría
mecanico=quimico-humoral;
interin
que
esta
teoría
siempre
ha
parecido
bajo
las
Órdenes,
y
como
su=
bordinada
á
la
del
padre
de
la
medicina
en
Jas
agudas
:
lo
que
es
posiblé
demostrar
en
pocas
pa=
labras.
Admitiendo
Hipocrates
la
crudeza,
la
ebnlicion.
a
coccion
y
la
crisis
que
era
siempre
una
elimina=
cion
habia
establecido
la
base
de
las
teorías
humo=
rales.
Los
mecanico-humoristas
que
no
disputaban
este
punto
fundamental,
no
tenian
pues
que
hacer
Otra
Cosa
que
ejercitarse
sobre
la
generacion
de
estos
humores,
sobre
la
manera
con
que
los
elabo.
A
3
E
2
E
ro
ho
DE
LAS
DOCTRINAS
MÉDICAS.
ran
los
vasos,
sobre
sus
cualidades
intrinsecas,
sus
apariencias
esteriores
»
las
señales
de
su
presencia,
las
de
su
salida
y
su
evacuación
mas
$
ménos
completa.
La
teoría
de
su
terapentica
se
reducia
á
-esplicar
como
ayudan
los
medicamentos
este
tras
bajo;
pero
nada
introducia
de
nuevo,
porque
si
se
proponia
algun
remedio
nuevo,
no
era
para
variar
la
forma
de
la
enfermedad,
sino
siempre
con
la
intencion
de
arreglar
mejor
el
trabajo
de
la
coccion
y
de
facilitar
el
de
la
eliminacion
ó
de
las
crisis.
No
sucedia
así
con
las
enfermedades
crónicas
,
la
imperfección
en
que
las
habia
dejado
el
oráculo
de
Cós,
permitia
hacer
con
ellas
todo
cuanto
se
desease
:
no
dejó
de
bacerse
ast;
y
estas
afecciones
despues
de
haberse
vestido
y
revestido
de
mil
ma=
neras
diferentes
por
todas
las
sectas
y
en
todos
tiem=
pos
han
acabado
por
llegar
á
ser
tan
diferentes
de
las
agudas,
que
parece
que
no
se
dirijen
por
las
mismas
leyes
vitales,
mi
pertenecen
á
la
misma
eco-
nomía
viviente
que
estas
últimas.
En
fin
por
la
mul=
tiplicacion
de
las
entidades
patológicas
habia
]le=
gado
la
confusion
á
un
grado
tal
que
no
se
podia
a
tomar
indicaciones
curativas.
He
aquí
lo
que
sin
duda
hizo
nacer
la
idea
de
las
nosologias,
como
medio
subsidiario
de
la
memoria
y:
del
juicio.
Examinando
la
de
Sauvages
que
fue
la
primera
y
la
mejor
de
todas
vamos
á
ver
los
progresos
su=
cesivos
del
vitalismo,
qne
si
bien
todavía
amalga=
mado
con
las
teorías
humorales,
ha
concluido
por
subyugarlas
en
todas
las
escuelas
europeas.
.
A
AH
AR
a
me
AUT
IA)
ID
E
III
MMS
MIAMI
III
NosoLocIa
DE
SAUVAGES.
41
AAA
A
MM
HUA
A
A
CAPITULO
111.
a
«
De
la
nosologia
de
Sauvages
;
origen
de
la
escue=
la
de
Mompeller;
juicio
de
muchos
autores
nosologicos.
IVANA
AAA
des
médicos
de
la
escuela
de
Mompeller
cuen-
tan
el
orígen
de
sn
doctrina
desde
Stbal,
que
habia
dado
concepto
al
yitalismo;
el
sistema
de
Brown
procede
igualmente
de
él,
pues
que
Cullen
que
fue
el
maestro
de
Brown,
bebio
la
doctrina
de
Boff=
man
,
que
tambien
debia
la
suya
á
los
escritos
de
los
Stalianos.
Sthal
yVanttelmont
su
modelo,
primer
autor
del
animismo
,
atribuian
las
enfermedades
á
los
esfuerzos
combinados
y
saludables,
ó
á
la
aber=
racion
de
un
principio
interior
inteligente.
El
pri>
mero
daba
á
este
principio
el
nombre
de
alma,
y
el
secundo
lo
habia
Mamado
arqueo.
Él
admitia
un
Principal
que
residia
en
la
region
epigástrica
;
colo=
caba
despues
Otros,
aunque
secundarios
subordi-
nados
al
primero.
como
á
su
gefe
en
los
dife=
-
Yentes
órganos
donde
distinguia
una
accion
par
ticular.
Ahora
bien,
lo
que
estos
autores
atribuian
al
alma
y
á
los
arqueos,
lo
atribuyó
Federico
Hoff
man
al
fluido
nervioso,
y
Cullen
á
los
nervios
sin
Ho
NosoroG1IA
reconocer
fluidos
en
ellos
:
todos
los
fenómenos
vitales
se
esplican
por
la
vibracion
de
estos
tejidos.
-
El
espasmo
que
tenia
grande
importancia
en
la
teoría
de
estos
dos
autores
producia
una
constric=
cion
que
disipaba
despues
la
energía
de
la
circu=
lacion.
En
fin
la:
atonia
era:
el
resultado
de
estos
sacudimientos
alternativos.
El
mismo
espasmo
,
se=
gun
Cullen,
era
una
atonia
de
los
pequeños
vasos,
de
la
que
era
menester
triunfar
escitando
la
accion
del
corazon
por
los
estimulantes
;
pero
esta
accion
podia
ser
escesiva,
y
debia
moderarse
por
la
san=
gría
y
los
antiflogisticos.
Brown
partió
de
este
punto
para
lebantar
su
sis
tema
de
estenia,
y
de
astenia
que
debemos
exami=
nar
muy
detalladamente;
pero
Sauvages,
primer
gefe
de
la
doctrina
particular
de
la
escuela
de
Mom-=
peller,
tomó
un
camino
diferente.
Sthal,
Van
Hel
mont,
Hoffman
,
y
Cullen
consideraban
las
enfer=
medades
de
una
manera
demasiado
colectiva;
y
Sydenham
habia
dicho
que
seria
muy
ventajoso
poder
dividir
las
enfermedades,
y
clasificarlas
segun
sus
atributos
invariables
imitando
á
los
botanicos.
Feliz
Plater
habia
intentado
tambien
en
cierto
modo
un
bosquejo
de
un
trabajo
semejante.
Sauvages
re=
cojio
esta
idea
con
la
filantropica
intencion
de
faci=
litar
el
método
curativo.
El
objeto,
pues
de
este
autor
era
distinguir
tantas
enfermedades,
cuantas
indicaciones
curativas
pudieran
existir,
Señalar
así
una
enfermedad
por
carácteres
invariables,
y
colo=
car
al
lado
el
remedio
que
le
conviene,
era
el
tra-
bajo
que
faltaba
á
la
medicina
;
y
tambien
la
tarea
que
él
se
impuso.
|
Primam
in
conoscendá
morbi
curandi
specie
.
ER
TEMNEDIA
DE
SAUVAGES.
43
suam
esse
difficultatem
sensi
Jacilée;
alteram
in
detegendá
indicatione
,
aut
methodo
ad
eam
spe=
ciem
curandam
accommodata
>
jacere
non
diffici-
lius
intellexi;
serum
deficere
libros
ex
quibus
morbis
cujusvis
species
patea!
,
et
propia
cuilibet
medendi
methodus
deduci
posset
>»
hoc
nemo
me=
dicorum
insiciabitur,
etc.
(
Sauy.
Prolee.
Sauvages
habia
asociado
el
vitalismo
de
Sthal
al
mecanismo
de
Boerhaave
:
veia
en
el
cuerpo
vivo
una
potencia
conservadora
que
obraba
con
designio
por
medio
de
los
nervios
sobre
las
causas
pertur=
badoras
,
y
el
impulso
del
corazon:
era
su
principal
medio
de
reacion.
Supongase
que
el
frio
propende
á
impeler
los
humores
hacia
el
centro
,
la
potencia
vital
sera
al
momento
avisada
y
escitará
al
corazon
para
que
redoble
su
accion
para
restablecer
el
equi-
librio.
z
Si
por
cualquiera
otra
causa
se
ha
formado
al=
guna
estancacion
en
las
visceras,
tambien
por
el
mismo
medio
trabaja
la
providencia
interior
en
re=
solverla.
Si
se
introduce
un
veneno
en
la
econo=
mía
el
movimiento
febril
que
se
vé
desarollarse
atestigua
el
mismo
modo
de
reaccion.
Los
espasmos
y
las
convulsiones
son
esfuerzos
de
la
misma
natu-
raleza
,
pero
mucho
ménos
regulares,
segun
la
dis-
posicion
particular
del
individuo.
En
la
apoplexía
está
el
espasmo
en
el
cerebro,
y
el
corazon
lucha
con
mas
ó
ménos
eficacia
para
disolverlo.
Cuando
son'crónicas:las
enfermedades
y
se
deterioran
las
VISCeras,
es
menester
dirijirse
contra
la
impotencia
del
corazon
,
la
escasez
de
los
espíritus
que
se
tras=
aten
por
los
nervios,
6
bien
la
torpeza
del
prin=
CIp1O
“terior;
cuya
vigilancia
es
defectuosa,
e
3
Mb
NosoLoGia
He
aquí
mucho
del
Sthalismo,
del
mecanismo
,
y
del
Cullenismo,
y
tambien
es
esta
doctrina
eviden=
temente
hermana
de
la
de
Brown,
á
lo
menos
en
la
terapeutica,
porque
el
médico
Sauvagista
¿no
se
ereera
en
muchos
casos
obligado
á
despertar
de
su
apatía
el
principio
de
las
fuerzas
animales,
Ú
á
su=
ministrarselas
nuevas,
con
el
fin
de
que
comunique
al
corazon
la
energía
que
necesita
para
triunfar
del
obstáculo?
Asi
es
que
Sauvages
recurre
con
fre=
cuencia
á
los
escitantes.
En
esta
teoría
se
ha
bebido
la
idea
de
provocar
la
calentura
para
curar
las
enfermedades
crónicas.
A
ella
debemos
el
uso
tan
estendido
de
prodigar
los
vegetales
cruzados
á
los
niños
escrofulosos
4
pesar
de
la
rubicundez
de
la
lengua
y
de
todas
las
demas
señales
de
flegmasía
en
el
canal
digestivo.
Tambien
se
encuentra
en
estos
síntomas
otro
mo=
tivo
mas
para
obrar
así,
porque
en
fin
si
estan
infartadas
las
glandulas
del
mesenterio
¿como
se
puede
esperar
resolverlas
$i
no
se
ranima
la
accion
del
corazon?
Los
médicos
químicos
de
la
escuela
moderna
se
esplican
de
otra
manera;
quieren
sobre=
animalizar
la
economia
demasíado
inclinada
al
es=
tado
vegetal;
pero
siempre
es
indudable
que
han
tomado
los
medios
de
la
teoría
que
examinamos.
Mas
ya
es
tiempo
de
pasar
á
la
clasificacion
de
Say=
vages.
Para
crearla
olvida
Sauvages
su
teoría
por
un
instante,
y
la
reserva
para
la
curacion.
Las
enfera
-medades
son
para
él
grupos
de
síntomas;
cada
uno
de
estos
grupos
se
caracteriza
por
los
síntomas
mas
predominantes
y
mas
constantes
:
estos
son
como
los
gefes
que
conducen
la
tropa.
Simptomata
ma=
Pl
e
DE
SAUVAGES.
45
gis
obvia
,
et
simul
constantiora
agmen
ducunt.
Se
llaman
patognomonicos.
Los
signos
caracteristicos:
son
de
tres
clases,
los
de
las
funciones,
los
de
las
escreciones,
y
los
de
las
cualidades....
Finalmente
dirigiendo
una
mirada
sobre
su
nosologia
,
veremos
mas
claro
los
resultados
á
que
lo
han
conducid
estas
ideas.
:
Reconocia
diez
clases
de
enfermedades,
á
saber:
Vicios,
calenturas
,
Jegmasías
,
espasmos
,
anhe-'
laciones
,
debilidades,
dolores,
wvesanias,
Jfluxos,
y
caquexias.
Pasemos
ligeramente
sobre
la
primera
clase
,
cumulo
confuso
de
afeciones
esteriores,
que
con=
sid
era
como
pertenecientes
á
la
cirújia.
Es
admira=
ble
encontrar
en
ella
la
verruga,
las
pecas,
las
man=
Chas
y
otras
enfermedades
puramente
cutaneas
al
lado
del
flegmon,
la
erisipela
y
otros
muchos
exantemas,
que
van
siempre
de
concierto
con
las
irritaciones
delas
viceras
ya
como
efecto,
6
como
causa.
El
cancer
se
halla
clasificado
sin
respecto
á
sus
cone=
xiones
con
los
órganos
interiores,
y
ála
posibilidad
de
su
existencia
en
estos
últimos.
Las
heridas,
frac=
turas,
luxaciones,
hernias,
y
otros
efectos
de
vio=
lencias
esternas
figuran
tambien
en
ella
,
Sin
que
se
sospeche
de
la
influencia
que
ejercen
estas
lesiones
sobre
los
órganos
encargados
de
las
funciones
prin=
cipales.
Recargo
sobre
este
último
vicio
porque
subsiste
todavía
,
y
si
sobreviene
calentura
durante
la
cura=
cion
de
una
herida
los
cirujanos,
que
desconocen
la
doctrina
fisiológica,
hacen
de
ella
un
ser
médico
;
nt
aun
saben
señalar
los
justos
límites
de
la
que
ellos
llaman;
calentura
traumatica.
A
los
cirujanos
46
NosoLoGra
fisiológicos
toca
marcar
este
error
con.
el
ridículo
que
le
conviene,
Sauvages
presenta
las
calenturas
como
enferme=
dades
generales
:
primer
error
que
podria
escusarme
lebar
mas
lejos
la
crítica.
Con
todo,
¿se
desea
saber
en
que
fundaba
este
autor
sus
divisiones?
En
su
duracion,
en
la
naturaleza
de
las
exarcebaciones
)
en
el
caráter
del
pulso,
en
el
estado
de
las
secre=
-
ciones,
en
el
de
las
sensaciones,
y
en
el
grado
de
'
las
fuerzas
musculares.
Para
conocer
todo
el
vicio
de
semejante
division
basta
saber
que
las
calenturas
Son,
flegmasías
de
ciertos
órganos;
y
se
compren=
dera
bien
que
siendo
todos
los
fenómenos
dichos
susceptibles
de
una
multitud
de
variaciones
segun
la
flegmasía
que
causa
la
calentura
es
mas
ó
ménos
viva
,
mas
ó
ménos
avanzada,
bien
ó
mal
tratada,
etC.,
etc.
,
un
mismo
enfermo
podrá
cambiar
mu=
chas
veces
de
clase,
de
órden,
y
de
genero
desde
el
principio
hasta
la
terminacion
de
su
calentura.
Las
divisiones
de
las
flegmasías
se
fundan
en-otra
base
:
sé
distinguen
por
el
sítio
del
dolor
y
por
la
calentura.
Esto
parece
á
primera
vista
muy
nas
tural,
por
que
toda
flegmasía
intensa
esta
acom-
pañada
de
calentura,
y
el
sitio
del
dolor
indica
ordinariamente
el
punto
de
irritación
,
que
deter=
mina
el
estado
febril;
no
obstante
ninguna
fleg=
masía
hay
de
la
que
puedan
dar
una
idea
Justa
las
descripciones
de
Sauvages,
por
la
razon
bien
sen=
cilla
de
que
le
era
desconocido
el
sitio
de
lo
que
el
llama
calenturas
esenciales
,
0
mas
bien
su
movil.
Creia
el,
y
lo
creen
aun
en
el
dia
de
hoy
los
mé=
dicos
que
no
estan
versados
en
la
doctrina
fisioló=
gica,
que
solo
el
punto
al
que
se
refiera
e]
dolor
ui
a
DE
SAUVAGES.
47
se
halla
inflamado
en
las
flegmasías.
Pero
las
cosas
-
no
pasan
asi
en
la
naturaleza
.
por
que
cuando
la
inflamación
dcomete
áun
tejido,
principia
este
Cast
siempre
á
transmitir
el
mismo
estado
á
la
membrana
mucosa
gástrica,
al
mismo
tiempo
que
acelera
las'
contracciones
del
corazon
,
y
en
el
mayor
número
de
casos
la
gravedad
del
mal
depende
mas
bien
de
esta
gastritis
secundaria
que
de
la
inflamacion
que
la
ha
determinado.
Tales
son
el
reumatismo
agudo,
la
gota,
la
mayor
parte
de
las
heridas
y
de
los
desordenes
de
las
piezas
del
esqueleto,
enferme=
dades
en
las
que
se
fija
la
atencion
en
el
esterior,
interin
que
la
gastritis
(por
no
decir
tambien
la
irritacion
de
los
pulmones
y
del
cerebro)
consti=
tuye
con
mucha
frecuencia
el
principal
peligro.
n
otras
circustancias
la
flegmasía
que
segun
San=
vages
sirye
para
determinar
el
lugar
nosológico
de
la
enfermedad
;
no
es
en
cierto
modo
mas
que
un
apendice
de
la
flegmasía
principal
:
tales
son
la
escarlatina
y
el
sarampion.,
en
las
que
la
causa
irri=
tante
Obra
mucho
mas
energicamente
sobre
las
membranas
mucosas,
que
sobre
la
piel.
¿Puede
darse.
un
ejemplo
mas
patente
del
vicio
radical
de
semejante
clasificacion,
que
la
descripcion
del
fre=
nesi
?
Calentura,
delirio,
furor,
todo
está
subor=
dinado
á
la
flegmasía
de
las
meninges,
interin
que
este
grupo
de
síntomas
depende
con
mas
frecuencia
todavía
de
la
inflamacion
de
las
vias
digestivas.
Lo
que
acabo
de
decir
de
estas
flegmasías
se
aplica
exactamente
á
todas
las
demas;
asi
es
que
las
enfermedades
febriles
que
se
han
creido
conocer
Mejor,
nose
han
:conacido
jamas
sino
de
una
Manera
imperfecta,
por
que
jamas
se
ha
seguido
$
48
NosoLoG1a
el
camino
de
las
simpatias
para
esplicar
el
curso
,
y
la
sucesion
de
los
fenómenos
inflamatorios.
Si
la
clasificacion
de
las,
enfermedades
febriles.
es
imperfecta
en
Sauvages,
es
todavía
peor
la
de
las
afecciones
apireticas.
Al
tratar
de
las
neurosis
las
distingue
segun
la
parte
en
que
se
manifiestan,
en
lugar
de
referirlas
al
Órgano
interior,
cuya
irrita
cion
las
determina.
Ástes
como
la
rijidez
$
la
eclamp>
di
: .
Ei
sía,
la
epilepsia,
y
aun
el
-histerico
son
epasmos
generales,
de
manera
que
si
se
llega
4
descubrir
la
Trritacion
visceral
que
los
proyoca
,
tendremos
dos
entidades
patológicas
de
diferentes
clases
;
y
la
afeccion
interior
que
esla
principal,
se
hallará
su=
bordinada
al
estado
convulsivo
de
los
musculos
locomotores,
porque
el
clasificador
ha
hecho
mas
caso
de
la
consecuencia
que
de
lo
esencial.
El
estornudo,
el
sollozo,
la
tos,
el
estertor,
la
dispnea,
la
ortopnea
,
la
estrangulacion,
la
angina
sin
calentura,
la
pleurodinea,
el
bidrotorax
,
y
el
emplema
no
estan
ménos
viciosamente
colocados
en
la
nosologia
que
nos
ocupa,
pues
que
hace
de
ellos
enfermedades
esenciales,
aun
indicando
(
cuando
la
conoce
)
la
lesion
interior
que
las
pro=
duce.
¿Que
hará
el
patologista
cuando
se
le
pre-
sente
una
tos
ocasionada
por
una
flegmasía
del
pulmon
?
;
Hará
dos
entidades
de
naturaleza
y
de
clase
diferentes
?
¿A
cual
concederá
la
preponde=
rancia?
El
menor
inconveniente
sera
verlo
buscar
“remedios
particulares
para
la
causa
y
para
el
efecto,
y
admitir
en
su
materia
medica
tantas
divisiones
sutiles,
é
hipoteticas,
cuantas
comprende
la
noso=
logia
que
le
sirve
de
guia.
De
la
misma
manera
se
presentan
las
debilidades,
4
DE
SAUVAGES.
49
los
dolores,
las
vesanias
,
y
los
fluxos,
afecciones
en
las
que
lo
esencial
está
subordinado
á
lo
secun-
dario,
que
pueden
depender
de
lesiones
interiores
y
muy
diversas,
y
colocadas
bajo
diferentes
deno=
minaciones,
en
clases
muy
distantes
las
unas
de
las
otras;
de
suerte
que
cada
enfermedad
que
pre=
sente
algunos
de
estos
desordenes
es
un
compuesto
de
otras
siete
ú
ocho
que
son
alternativamente
esen=
ciales
y
secundarias.
¡
Qué
caos!
¡
qué
confusion
!
¡
cuanto
se
ha
debido
resentir
de
ella
la
materia
'
médica
!
Las
caquexias
son,
si
es
possible.
mas
mons=
truosas
todavía.
Sus
principales
gefes
son
las
dema=
craciones
,
las
intumescencias
,
las
hidropesias,
las
tumefacciones
parciales
de
los
solidos,
las
escre=
cencias,
las
ictericias,
y
las
caquexias
anomalas,
Aquí
se
mencionan
los
multiplicados
efectos
de
un
corto
número
de
afecciones
interiores
,
Cuya
natu=
raleza
y
cuya
modificacion
han
sido
siempre
igno=
radas
:
no
será
dificil
encontrar
una
caquexia,
en
cuyo
origen
y
en
cuya
historia
se
puedan
recono=
Cer
casi
todas
las
enfermedades
del
cuadro
nosoló=
"BICO.
Pero
será
inutil
insistir
mas
largo
tiempo
sobre
estos
defectos,
pues
la
mayor
parte
de
ellos
se
encuentran
tambien
en
las
nosologias
mas
moder=
nas
,
y
mas
generalmente
seguidas,
sobre
las
que
me
propongo
disertar
mas
ampliamente.
Lo
que
se
ha
dicho
de
la
clasificacion
de
Sauvages
bastará
para
demostrar
cuan
vanas
y
ridiculas
eran
25
pretensiones
de
los
médicos
cuando
pensaron
que
clasificando
los
enfermos
imitaban
perfecta=
mente
á
los
naturalistas.
Todos
los
que
han
querido
9
.
11
50
NosoLoGia
seguir
los
pasos
de
este
nosologista
han
encontrado
los
mismos
escollos
y
han
perecido
en
ellos.
Lins
neo,
tan
celebre
por
su
clasificación
botanica
:
se
estravio,
desde
que
quiso
aplicar
el
mismo
mé-
todo
á
las
enfermedades.
Se
figuró
que
los
síntomas
son
para
estas
,
lo
que
las
hojas
,
las
flores,
y
los
tallos
son
para
las
plantas.
Simptomata
se
habent
ad
morbum,
ut
folia,
et
Julcra
ad
plantam.
Lo
que
supone
que
las
enfermedades
tienen
en
la
na=
turaleza
el
mismo
rango
que
los
vegetales;
pero;
|
que
diferencias!
Las
plantas
son
cuerpos
dotados
de
atributos
siempre
los
mismos,
y
que
perciben
nuestros
sentidos
desde
el
primer
momento.
Las
enfermedades
tales
como
los
médicos
las
concebian
entónces
,
y
tales
como
las
han
transmitido
á
nues-
tros
contemporaneos
,
no
son
mas
que
grupos
de
síntomas
formados
de
una
manera
arbitraria
reuni=
endo
de
estos
síntomas
los
que
acostumbran
pre=
sentarse
al
mismo
tiempo;
y
esta
coleccion
ha
reci=
bido
el
nombre
de
enfermedad.
Este
procedimiento
hubiera
sido
bueno,
si
los
síntomas
constitutivos
de
cada
grupo
se
presentaran
siempre
en
la
misma
combinacion
y
en
el
mismo
órden
como
sucede
con
los
atributos
de
las
plantas.
Pero
está
muy
lejos
de
ser
así.
Apenas
en
el
curso
de
una
larga
práctica
se
observan
dos
grupos
de
síntomas
absolutamente
semejantes
:
esta
diferencia
viene
de
que
los
órganos
cuyo
sufrimiento
espresan
estos
síntomas
casí
nunca
son
afectados
en
un
mismo
grado,
y
de
que
la
sensibilidad
de
los
enfermos
ofrece
variedades
casi
infinitas.
Los
médicos
que
ignoraban
la
verdadera
causa
de
estas
diferencias
tomaron
el
partido
de
adherirse
á
los
síntomas
p
SPA
A
y
DE
SAUVACES.
51
mas
notables
y
de
despreciar
los
otros
como
indi=
ferentes.
Así
es
que
en
una
coleccion
numerosa
de
síntomas
elijen
tres
ó
cuatro,
que
les
chocan
mas
que
los
otros
para
dar
á
la
enfermedad
una
deno=
minacion
que
la
aproxima
á
Otro
grupo
que
se
formó
de
la
misma
manera
en
otro
caso.
Pero
¿que
re=
sulta
de
este
artificio
?
un
doble
inconveniente.
Unas
veces
los
síntomas
que
se
han
descuidado
como
in=
diferentes
establecen
entre
las
dos
enfermedades
supuestas
semejantes
una
diferencia
esencial
"fés=
pecto
del
método
Curativo
;
y
otras
los
síntomas
considerados
como
mas
importantes
son
solo
secun=
-
darios,
y
por
consiguiente
la
curacion
que
se
les
Opone
no
se
encamina
directamente
4
$u
objeto.
Así
es
como
en
el
primer
caso
el
estado
de
las
vias
gástricas,
que
no
se
habia
atendido
en
las
convul-
siones
de
los
músculos
voluntarios,
ora
exije
el
uso
de
los
anú=flogísticos,
ora
el
de
los
anti=espas=
modicos
;
y
establece
de
este
modo
dos
enferme=
dades
donde
los
autores
no
ven
mas
que
una;
y
en
el
segundo
la
adinamia
muscular
que
se
presenta
en
una
multitud
de
estados
febriles,
como
sintoma
fundamental
suministra
la
indicacion
de
los
tónicos,
cuyo
uso
hace
estraordinariamente
peligroso
la
irri=
tabilidad
de
las
vias
gástricas
que
se
ha
colocado
en
órden
inferior,
debiendo
figurar
en
el
primer
rango.
El
único
medio
de
allanar
estas
dificultades
era
averiguar
el
valor
de
los
síntomas
observando
bien
los
efectos
de
los
remedios
y
los
del
régimen
Cirante
la
yida,
y
despues
inspeccionando
-
las
eslones
en
los
cadaveres.
Pero
este
trabajo
hubiera
dado
resultados
que
hubieran
conducido
á
los
mé.
Ll
Li
5a
NosoLocia
dicos
á
una
teoría
diferente
de
la
de
los
antiguos
clasicos.
Desde
que
se
percibió
esto,
nada
se
pudo
inferir
yá
de
las
autopsias.
Se
quiso
mejor
atenerse
al
carácter
maligno,
y
naturalmente
indomable
de
la
enfermedad
que
confesar
que
se
habian
podido
engañar
estos
grandes
hombres.
En
virtud
de
una
prevencion
semejante
han
continuado
administrán=
dose
los
anti=espasmódicos
en
todas
las
convulsio=
nes,
se
ha
combatido
siempre
la
debilidad
por
los
estimulantes
de
las
vias
gástricas,
y
se
han
dejado
correr
las
flegmasías
y
las
pretendidas
calenturas
esperando
con
Hipocrates
que
quiera
la
naturaleza
librar
de
ellas
al
enfermo
por
una
erísis,
6
por
la
destruecion
de
los
Órganos.
Despues
de
estas
reflexiones
¿que
necesidad
hay
de
recorrer
todos
los
nosologistas
para
señalar
sus
errores?
Si
uno
solo
hubiera
determinado
el
valor
de
los
síntomas
tendriamos
una
clasificacion
fun=
dada
sobre
las
lesiones
de
los
órganos
y
sobre
la
manera
con
que
se
hallan
afectados
por
los
agentes
esteriores.
Pero
aunque
se
haya
llenado
el
primer
objeto
(lo
que
no
es
comun),
el
segundo
ni
aun
se
ha
tocado
superficialmente.
En
efecto
si
algunos
nosologistas
han
referido
álos
órganos
enfermedades,
Ó
grupos
de
síntomas
que
hasta
ellos
se
habian
considerado
de
una
manera
vaga,
estos
mismos
nosologistas
han
desconocido
la
accion
de
los
me-
dicamentos
y
del
régimen
sobre
los
tejidos
cuyo
estado
morbífico
habian
señalado.
Así
es
que
la
determinacion
del
sitio
de
la
disenteria
no
ha
con=
ducido
á
los
modernos
ni
á
la
buena
etiologia
ni
á
la
verdadera
curacion
de
esta
flegmasía.
Lo
mismo
sucede
respecto
al
reumatismo,
ála
gota
y
ála
mayor
DE
SAUVAGES.
53
parte
de
las
hidropesías
y
de
las
enfermedades
or=
gánicas,
cuyo
sitio
se
ha
llegado
á
indicar
sin
co=
nocer
su
modificacion
fisiológica.
|
Es
pues
evidente
que
el
conocimiento
del
sitio
del
mal
no
basta
para
determinar
el
valor
de
los
síntomas
:
porsotra
parte
hemos
probado
que
ni
aun
el
sitio
se
habia
señalado
bien
casi
nunca,
pues
que
se
ignoraba
la
parte
que
tienen
los
órganos
digestivos
en
todas
las
enfermedades
de
irritacion.
Dejemos
pues
de
admirarnos
que
no
exista
todavía
una
buena
nosologia.
Acabo
de
decir
que
no
llegaremos
á
conseguir
este
tesoro,
sino
por
la
determinacion
del
valor
de
los
síntomas.
Una
proposicion
semejante
no
dejará
de
suscitar
objeciones
:
tratemos
de
prevenirlas
y
de
resolverlas
de
antemano.
|
Valuar
un
síntoma
es
hacer
tres
cosas
:
1%,
de=
terminar
cual
es
el
órgano,
cuyo
sufrimento
lo
pro=
duce;
2%.
esplicar
como
ha
llegado
á
padecer
este
Órgano
,
y
3%.
indicar
lo
que
es
necesario
hacer
para
que
cese
de
sufrir.
:
Continuamente
se
pregunta
cual
es
la
naturaleza,
ó:la
esencia
de
las
enfermedades
,
y
se
responde
esclamando
que
es
un
misterio
impenetrable.
Segun
mi
modo
de
pensar-la
naturaleza
de
una
enfermez
dad
está
determinada
con
la
solucion
de
estas
tres
cuestiones.
En
efecto
¿qué
otra
cosa
se
podria
desear
?
¿Qué
se
entiende
por
esta
naturaleza,
ó
esta
esencia
de
las
enfermedades?
Nadie
lo
ha
dicho
todavía.
Pero
si
nose
sabe
lo
que
se
busca,
¿porque
desconsolarse
por
no
encontrarlo?
Ya
es
Uempo
de
que
nos
entendamos
sobre
esta
cuestion
demaz
siado
tocada.
Ya
no
vivimos
en
un
siglo
que
nos
K
En
5h
NosoroG1a
deje
ocuparnos
en
las
primeras
causas
;
si
queremos
servirnos
de
las
palabras
naturaleza,
ó
esencia
de
las
enfermedades
es
necesario
unir
á
éllas
un
sentido
bien
determinado.
Ahora
bien
todo
cuanto
podemos
esperar
conocer
sobre
la
naturaleza
de
ura
enfermedad,
es
lo
que
nos
conduce
á
curarla,
6
bien
á
pronunciar
su
incurabilidad.
Con
la
primera
nocion
procedemos-al
método
eurativo,
sin
vacilar;
y
con
la
segunda
evitamos
atormentar
á
un
desgra-
ciado
con
remedios,
cuando
menos
superfluos
,
y
nos
contentamos
con
endulzar
la
amargura
de
sus
últimos
momentos.
Áspirar
á
conocer
mas
es
pedir
lo
“imposible,
es
tambien,
como
he
dicho
ya,
desear
una
cosa
de
la
que
no
se
tiene
ninguna
idea.
14
Resta
manifestar
porqué
operaciones
de
nuestra
inteligencia
llegaremos
á
la
solucion
de
las
tres
cuestiones
propuestas.
|
1%.
Para
determinar
cual
es
el
Órgano,
cuyo
su=
frimiento
causa
los
síntomas
que
se
observan,
es
necesario
conocer
todos
los
Órganos
,
todos
los
te-
jidos
que
los
constituyen,
los
medios
de
comuni.
-
cacion
por
los
que
estos
Órganos
se
asocian
entre
Sí,
y
las
mudanzas
que
la
modificacion
de
un
Órgano
hace
esperiamentar
4los
demas
en
virtud
de
las
es
vitales.
La
anatomía
y
la
fisiología
nos
suministran
Cstas
nociones
Importantes.
20.
Para
esplicar
como
un
órgano
ha
llagado
á
estar
enfermo
es
indispensable
conocer
la
influencia
de
los
modificadores
,
ó
de
los
agentes
de
la
natu»
raleza
sobre
cada
uno
de
los
Órganos
que
nos
com=
ponen.
Pero
¿quéidea
debe
tenerse
de
esta
influ=
encia
?
He
aquí
el
punto
mas
importante
;
tratemos
por
lo
ménos
de
indicarlo.
A
ta
>.
DE
SAUVAGES.
55
La
medida
mas
natural
dé
la
accion
de
nuestros
órganos
está
determinada
por
el
estado
de
perfecta
salud.
En
el
momento
en
que
uno
de
ellos
se
separa
de
este
estado,
obra
6
demasiado,
ó
mu
_POco;
y
casi
siempre
existen
estas
dos
modifica-
ciones
á4/un
mismo
tiempo
en
nuestra
economía.
Nuestro
primer
trabajo
sera,
pues,
conocer
bajo
la
influencia
de
qué
agente,
tal
órgano
ha
perdido
su
accion,
miéntras
que
tal
otro
la
ha
adquirido
en
mas.
Qué
se
repita
con
frecuencia
esta
Operacion
intelectual
y
qué
se
aplique
á
todos
los
órganos
que
nos
ponen
en
relacion
con
los
cuerpos
esteriores,
Y
no
tardaremos
en
saber
esplicar,
por
lo
ménos
en
la
mayor
parte
de
los
casos,
como
ha
llegado
á
padecer
el
órgano
enfermo.
Elejire
para
ejemplo
los
Órganos
de
nuestra
economía
que
nos
suminis>
tran
mas
relaciones.
Bajo
la
influencia
del
frio
pierde
la
piel
su
accion,
y
los
pulmones
adquieren
mas
que
la
que
tenian
:
así
sabemos
ya
como
despues
de
la
impresion
del
frio
sobre
la
piel
pueden
los
pulmones
pasar
á
un
estado
de
sufrimiento.
Por
la
impresion
del
calor
transpira
la
piel
con
abundancia,
los
fluidos
se
despojan
de
su
vehículo
acuoso
;
y
he
aquí
la
razon
de
la
sed
que
nos
ator-
menta,
y
de
la
debilidad
que
nos
postra.
Pero
la
siolo
gía
higienica
nos
enseña
que
al
mismo
tiempo
se
CEN
mas
irritablés
las
vias
gástricas
por
este
calor
Mcomodo;
esto
nos
esplica
porque
los
alimentos
del
rMo
animal,
y
las
bebidas
alcoholicas
se
repug=
nan
por
el
sentido
que
reside
en
la
mernbrana
n=
terna
de
estos
Órganos.
Y
si
se
desprecia
Cste
aviso
de
la
naturaleza
se
exaspera
la
sensibilidad
de
las
Ka
56
NosoLoGIA
-
visceras
digestivas.
Entre
tanto,
el
conocimiento
de
las
leyes
vitales
nos
enseña
tambien
que
la
exal-
tacion
de
la
sensibilidad
con
frecuencia
determina
la
inflamacion,
y
que:la
de
la
mucosa
digestiva
deprava
las
funciones
del
cerebro,
y
las
de
los
musculos
,
que
enrojece
la
lengua,
y
los
ojos,
que
desnaturaliza
el
moco,
etc.,
etc.
Ási
somos
con=
ducidos
á
determinar
por
la
inspeccion
de
diversos
fenómenos
no
solamente
cual
es
el
órgano
digestivo
que
sufre,
sino
tambien
como
ha
llegado
á
sufrir.
Podria
aplicar
el
mismo
método
á
todos
nues=
tros
Órganos
de
relaciones,
bajo
la
influencia
de
todos
los
modificadores
que
la
higiene
nos
hace
conocer,
y
se
veria
que
si
ha
parecido
difícil
la
determinacion
de
la
influencia
de
las
causas,
es
por-
que
hasta
el
dia
no
se
ha
intentado
por
el
verda=
dero
método.
Pero
esto
seria
anticiparme
al
tratado
de
patología
que
he
prometido
al
público.
Pasemos
ues
á
la
tercera
cuestion.
30,
Para
saber
y
para
indicar
lo
que
es
necesario
hacer
á
fin
de
que
un
órgano
cese
de
sufrir
se
debe
desde
luego
recordar
como
ha
llegado
á
estar
malo.
En
efecto
si
el
frio
disminuyendo
la
accion
de
la
piel
ha
aumentado
la
de
los
pulmones
,
nos
vemos
obligados
á
concluir
que
el
calor
producira
los
efec=
tos
contrarios.
Por
otra
parte
si
el
calor
aumen=
tando
la
transpiracion
ha
becho
al
estómago
mas
sensible
á
los
estimulantes,
sabremos
ademas
que
el
frio
aplicado
á
la
piel
es
á
proposito
para
des=
truir
esta
irritabilidad
,
y
que
refrescando-
las
vias
gástricas
es
indispensable
escusar
los
estimulantes
que
repugna
su
sensibilidad.
Así
se
aplicarán
los
dos
aforismos
tan
conocidos
:
contraria
contrarits
DE
SAUVAGES.
57
curantur.......
sublatd
causd,
tollitur
effectus,
Con
todo
esto
no
serian
suficientes
estas
nociones
para
guiarnos
en
todas
las
graduaciones
de
la
en=
fermedad
,
porque
es
falso
que
los
efectos
desapa=
recen
siempre
en
«el
momento
que
las
causas
de=
jan
de
obrar.
Las
causas
remotas
dejan
tras
si
efectos
frecuentemente
muy
prolongados
;
pero
entónces
son
reemplazadas
por
otras
causas
que
se
llaman
proximas,
Ó
secundarias,
Ásí
es
como
la
sangre
'
acumulada
en
un
órgano
inflamado
sostiene
su
irri
tacion
y-
amenaza
desorganizarlo
;
y
entónces,
es
cuando
encontramos
la
indicacion
de
la
sangría
:
porque
si
la
sangre
es
en
este
caso
una
causa
secun=
daria
que
sostiene
la
irritacion
que
han
provocado
Otros
agentes,
substrayendo
este
liquido
harémos
tambien
la
aplicacion
del
axioma
sublatá
causd,
tollitur
effectus.
En
fin
el
conocimiento
de
las
leyes
de
la
asociacion
de
los
órganos,
que
debemos
á
las
ciencias
que
nombré
poco
ha;
este
mismo
conocimiento
que
nos
ha
hecho
esplicar
la
produe=
cion
de
las
enfermedades
por
las
influencias
simpá=
ticas,
nos
indica
el
partido
que
podemos
sacar
de
las
aplicaciones
sedatiyas,
ó
de
las
irritaciones
re=
vulsivas,
e
Por
este
encadenamiento
admirable
es
como
lle=
garemos
á
determinar,
10,
que
el
dolor
de
costado,"
la
disnea,
el
esputo
sanguineo,
etc.
,
son
los
signos
€
tina
enfermedad
inflamatoria
del
pulmon,
que
debe
ceder
á
las
sangrías
y
al
restablecimiento
de
.*
transpiración
entanea;
20.
que
la
postracion,
la
"Dapetencia,
la
sed,
el
calor,
la
rubicundez
de
la
¿ng
y
de
los
ojos,
la
fetidez
del
aliento
son
los
indicios
de
una
inflamacion
de
la
membrana
interna
58
|
Nosorocta
de
las
vias
digestiyas,
que
desaparecerá,
si
refres=
cando
la
piel
y
reblandeciéndola,
tenemos
al
mismo
tiempo
Cuidado
de
substraer
al
órgano
que
sufre
de
la
accion
de
los
estimulantes,
de
ofrecerle
solo
sus=
tancias
de
propiedad
opuesta
,
y
aun
de
provocar
una
cyacuacion
sanguinea
en
las
regiones
que
sim=
paticen
mas
estrechamente
con
él.
Al
“Pomento
que
hayamos
llegado
al
punto
de
deducir
semejantes
conclusiones
de
la
sola
Inspee-
cion
de
los
síntomas
dela
pneumonia
y
de
la
gastritis,
podemos
asegurar
que
nos
es.conocida
la
naturaleza
de
estas
dos
enfermedades,
esto
es,
que
poseemos
respecto
de
ellas
todas
las
nociones
que
podriamos
desear.
|
“Tal
vez
se
objetará
que
no
siempre
sale
bien
el
método
curativo
que
se
acaba
de
indicar;
y
se
con-
cluirá
de
aquí
que
en
estos
casos
debe
ser
diferente
la
naturaleza
de
estas
enfermedades...
Respondo,
que
la
incurabilidad
depende
siempre
del
esceso
de
la
inflamacion,
que
tambien
sostiene
el
retraso
del
método
curativo,
del
esceso
del
agotamiento
de
las
fuerzas,
6
de
la
desorganizacion;
ahora
bien,
sien
todos
estos
casos
nada
podemos
hacer
mejor
que
el
método
indicado,
y
si
es
cierto
que
este
hubiera
producido
siempre
buenos
efectos
en
el
momento
de
la
invasion,
no
se
debe
vacilar
en
convencerse
que
la
naturaleza
de
estas
dos
afecciones
NO
se
alu
tera
por
su
incurabilidad.
El
mismo
raciocinio
podriamos
aplicar
á
todas
las
enfermedades
orgánicas
que
componen
la
clase
informe
de
las
caquexias
de
los
nosologistas
,
pues
que
estas
se
producen,
se
prolongan,
y
pueden
curarse
ántes
de
la
época
de
la
desorganizacion,
de
-
a
A
A
peo
a
ts
5
DE
SAUVAGES.
59
Ta
misma
manera
que
las
dos
flegmasías
agudas
que
nos
han
servido
de
ejemplo.
La
mayor
parte
de
las
neurosis
estarian
en
el
mismo
caso.
Se
triunfa
de
estas
enfermedades,
cuando
no
son
demasiado
in=
veteradas,
quitando
la
cuausa
que
las
ha
producido,
oponiéndose
á
la
accion
de
otras
causas
analogas
que
pudieran
sostener
la
irritacion,
determinando
una
modificacion
diferente
de
la
que
constituye
el
mal
,
estimulando
y
evacuando
en
los
lugares
que
simpatizan
con
el
órgano
afectado.
Si
hay
enferme=
.
dades
en
las
que
estos
medios
no
son
suficientes,
aunque
se
empleen
ántes
de
la
aniquilacion
,
y
de
la
desorganizacion,
se
puede
decir
que
la
natura=
leza:
de
estas
enfermedades
es
desconocida
:
pero
felizmente
son
muy
poco
númerosas.
Yo
trataré
de
-
presentarlas
á
la
atencion
de
los
observadores,
en
mi
tratado
de
patología;
entre
tanto
me
creo
au=>
torizado
para
establecer,
que
conocer
una
enferme=
dad
es
saber,
1%
cuales
son
los
órganos
que
su=
fren,
2%.
como
han
llegado
á
sufrir,
y
30.
lo
que
se
necesita
hacer
para
que
dejen
de
sufrir.
Se
vé
que
las
nociones
de
que
se
compone
la
ciencia
de
la
naturaleza
de
las
enfermedades
son
un
conocimiento
profundo
de
la
anatomía,
de
la
fisiología
,
de
la
higiene,
y
una
comparacion
repe=
tida
por
largo
tiempo
de
los
síntomas
con
el
estado
de
los
Órganos
despues
de
la
muerte
:
ahora
bien
todas
estas
ventajas
faltaban
á
los
nosologistas;
no
es
pues
admirable
que
los
Sauvages
,
los
Linneos,
los
Vogel,
los
Sagar,
los
Macbrides,
los
Cullen
á
los
Selle
y
Otros
autores
de
los
dos
últimos
siglos,
que
han
ensayado
clasificar
los
grupos
de
síntomas
iransmitidos
por
los
antiguos,
no
hayan
clasificado
14
60
NosoLoGia
Dr
SAUVAGES.
mas
que
palabras
de
un
mal
determinado
sentido,
y
de
ninguna
manera
verdaderas
enfermedades;
en
una
palabra,
que
no
hayan
hecho
mas
que
ser
on=
tologistas,
En
la
doctrina
de
Sauvages
se
ha
podido
reco-
nocer
una
mezcla
confusa
del
autocratismo
de
la
naturaleza
que
nos
viene
de
Hipocrates
con
la
me=
canica
de
Boerhaaye(1),
el
vitalismo
de
Sthal,
el
strictum,
y
el
laxum
de
Themison
rejuvenecidos
por
Cullen
y
por
Hoffman.
Al
presente
es
nece=
Sario
ver
qué
desarrollo
ha
tenido
esta
última
teoría
en
la
escuela
de
Edimburgo,
desde
donde
se
ha
esparcido
en
todas
las
de
Europa
y
del
Nueyo=
Mundo
:
al
mismo
tiempo
intentarémos
determinar
hasta
que
punto
puede
ser
verdadera,
ó
falsas
ma-
tural,
ó
ficticia;
saludable,
ó
funesta
una
doctrina
que
decide
en
el
dia
de
hoy
de
la
suerte
de
los
habitantes
de
la
parte
mas
floreciente
del
Uni=
verso.
|
(1)
Se
sabe
que
Boerhaaye
todo
lo
habia
puesto
en
contribucion
;
y
que
era
humorista,
vitalista
,
Autocrata
,
químico
ete.
,
pero
el
mecanismo
era
al
que
se
entregaba
con
mas
complacencia.
$
E
Sisrema
pr
Brown.
Gr
WAI
AM.
LLUVIA
IA
:
CAPITULO
IV.
Examen
y
discusion
de
las
proposiciones
funda=
mentales
del
sistema
de
Brown.
A
E
,
SECCION
PRIMERA.
mk
De
la
escitabilidad
:
de
la
incitacion
,
aumentada
ó
disminuida
:
como
esta
causa
las
enfermedades
estenicas
y.
astenicas.
S,
se
da
crédito
á
Brown,
la
esperiencia
lo
ha
conducido
á
adoptar
el
uso
de
los
estimulantes
para
la
mayor
parte
de
las
enfermedades.
Pero
la
espe=
riencia
no
ha
podido
darle
buenos
resultados,
sino
en
muy
pocos:casos,
y
en
idiosincrásias
particula=
res
,
y
si
hubiera
hecho
un
número
suficiente
de
comparaciones
,
hubieran
sido
sus
conclusiones
bien
diferentes.
Esto
es
lo
que
ha
sucedido
con
el
pros
greso
de
los
tiempos
álos
que
habian
abrazado
su
doctrina
en
Italia
y
en
Alemania;
en
efecto
todos
principiaron
proclamando
sus
buenos
sucesos,
y
todos
han
concluido
llorando
sus
reveses,
y
abju=
rando,
ó
modificando
la
teoría
de
su
maestro.
labian
pues
sido
engañados,
y
para
ellos
la
espe=
riencia
habia
sido
falaz,
.
experientia
falaxw.
Se
2
62
SisTEMA
conoce
á
lo
que
se
reduce
la
autoridad
de
lasespe=
riencia
cuando
se
intenta
Oponerla,
como
se
su=
pone
en
el
dia
con
frecuencia
,
4
los
hechos
ilus=
_trados
por
el
raciocinio.
En
general
yo
tengo
por
principio
desconfiar
siempre
de
los
espíritus
aluci=
nados
y
de
los
hombres
prevenidos.
Brown
distingue
tres
estados
en
el
organismo
viviente
:
salud,
oportanidad
4
las
enfermedades,
y
en
fin
enfermedad.
La
primera
y
la
última
son
evidentes;
pero
la
Oportunidad
tal
como
él
la
en=
tiende
es
un
ser
ficticio,
Ó
un
estado
enfermizo
en
un
grado
muy
ligero
:
despues
hablaremos
de
él.
El
admite
que
la
yida'
se
sostiene
solo
por
la
accion
de
los
estimulantes,
La
facultad
de
sentir
su
impresion
es
la
escitabilidad
que
se
aumenta
por
todos
los
agentes
con
los
que
se
pone
«en
contacto
la
fibra.
Esta
asercion
es
en
el
dia
problematica.
Rasori,
uno
de
sus
discipulos,
ha
pretendido
que
existen
contra=estimulantes.
Estos
corresponden
por
la
mayor
parte
á-los
dulcificantes,,
emolientes
,
refrigerantes,
yen
fin
á
los
sedativos
de
los
anti
guos
maestros.
Mas
para
el
autor
escoces
todos
estos
son
estimulantes;
no
obstante
no
se
puede
ménos
de
admitir
el
principio
de
Rasori;
«porque
no
admite
duda
que
muchos
agentes
disminuyen
la
Intensidad
de
las
propiedades
vitales
en
el
cuerpo
animado.
Ya
yeremos
al
examinar
la
doctrina
de
los
Halianos.
modernos
que
entre
sus
contra-estiz
mulantes
se
encuentra
una
inmensa
cantidad.
de
verdaderos.
estimulantes.
d
«Los
estimulantes,
ó
potencias
incitantes!
se
divi=
den,
segun
Brown,
en
esternos
é
internos.
Los
esternos
son
todos
los
cuerpos
exteriores,
ponde=
O
Y
-
A
DE
Brown.
63
rables
ó
imponderables,
en
masas,
en
moleculas
liquidas,
en
gases,
Ó
imperceptibles
á
nuestos
sen=
tidos
,
sino
por
sus
efectos,
como
la
electricidad,
etc.
Añade
¿estos
los
fluidos
circulantes,
ó
estra-
vasados,
y
el
calor
animal.
Los
internos
son-
el
ejercicio
mismo
de
las
funciones,
la
influencia
ner=
viosa
,
las
pasiones,
y
la
accion
muscular.
Estas
dos
series
de
escitantes
no
deben
á
mi
modo
de
pensar
colocarse.
en
una
misma
linea;
por=
que
el
calor
animal
y.
los
movimientos
de
los
fluidos
y
de
los
solidos
no
son
mas
que
consequencias
de
los
estimulantes
que
llama
esternos.
En
efecto,
si
se
priva
al
animal
de
estos
últimos
escitantes
cesa
la
vida,
como
sucede
en
el
vacio,
cn
la
total
falta
de
calor,
y
de
luz,y.
del
oxigeno.
|
405
escitantes
E.
son
pueslos
principales
,
y
los
internos
solo
son
sus
efectos;
pero
efectos
que
tambien
obran
multiplicando
la
escitaccion
que
los
primeros
habian
puesto
en
ejercicio;
A-
pesar
de
esté:
lijero
defecto
la
proposicion
de
Brown:
es
induda=
blemente
uno
de
los
mas
preciosos
descubrimientos
que
se
han
hecho
jamas
:
ella
sola
basta
para
inmor=
talizar
á
su
autor;
porque
aunque
se
habian
vislum=
brado
estas
ideas;
nunca
se
habia
llegado
á:
evi=
denciarlas.
¿¡Por.
que
fatalidad
las:
conclusiones
prácticas
que
dedujo
de
esta
idea
Inminosa
se
la
han
hecho
pagar
tan
cara
á
la
triste
humanidad?
Tambien
se
dividen
los
estimulantes:
en
generas
les
$
locales.
Los.
generales
son
los
que
producen
constantemente
laincitacion
en
todo
el
organismo;
los
locales
no
obran
mas
que
en
el
lugar
sobre
el
que
estan
inmediatamente
aplicados,
y
no
afectan
el
A
del
Organismo,
s1
no
producen
un
cambio
local.
64
SISTEMA
Los
médicos
que
han
estudiado
la
fisiología
y
que
han
observado
el
estado
morbífico
en
los
dife=
rentes
sistemas
de
Bichat,
cononceran
la
causa
del
error
de
Brown.
Ya
hace
seis
años
que
yo
enseño
que
todas
las
enfermedades
son
locales
en
su
prin=
cipio,
y
doy
la
prueba
indicando
el
órgano,
ó
el
tejido
donde
cada
una
de
ellas
toma
su
orígen.
Creo
que
he
llegado
4
demostrar
que
en
las
que
parecen
mas
generales,
como
la
calentura
inflama=
toria
de
los
autores,
sus
intermitentes,
sin
escep=
tuar
las
perniciosas,
las
neuroses
activas
,
etc.
,
no
está
igualmente
repartida
la
irritación
en
todos
los
tejidos.
En
efecto
los
desórdenes
de
la
circulacion
de
ciertas
secreciones;
el
estado
doloroso
de
los
musculos
y
de
los
aparatos
principales,
fenómenos
cuya
reunion
constituye
el
estado
febril;
los
espas=
mos,
convulsiones,
temblores
nerviosos,
son
fenó=
menos
que
no
pertenecen
á
todoslostejidos.
Siempre
es
posible
designar
su
sitio
preciso,
y
las
regiones
de
la
economía
que
no
sufren
sino
secundariamente”
y
las
que
en
cierto
modo
se
conservan
neutrales,
En
fin
se
puede,
siguiendo
el
estado
morbífico
desde
su
primer
desarollo
hasta
su
mayor
estension,
convencerse
de
que
desórdenes,
que
se
han
supuesto
generales,
son
producidos
simpaticamente
y
por
la
influencia
de
un
órgano,
ó
de
un
tejido
primitivas
mente
sobresirritado,
como
lo
son
despues
de
una
herida,
de
una
contusion,
de
una
dislocacion:,
de
una
dislaceracion,
6
de
cualquier
otra
enfermedad
quirurjica.
|
Los
estimulantes
sostienen
la
vida
y
la
salud.
Nada
hay
mas
cierto.
Demasiado
aumentados
producen
enfermedades
e
A
NN
E
ARA.
-
AAA
A
AS,
AA
A
A
A
A
E
A
O
O
O
nn
o
RS
De
Browwx.
65
estenicas
,
y
demasiado
disminuidos
las
ocasto=
nan
astenicas.
Este
es
el
principal
error
de
Brown.
-
Procede
de
que
ha
considerado
la
economía
en
masa,
y
no
los
tejidos
en
particular
5
pero
¿podia
ser
de
Otro
modo
ignorando
la
division
fisiológica
de
los
tejidos
vivientes,
á
CUYO
autor
se
vanagloriará'
siempre
de
haber
producido
la
escuela
de
Paris?
Si
Brown
hubiera
conocido
la
anatomja
general,
bien
pronto
hubiera
comprendido
que
la
irritacion
jamas
se
aumenta
en
todos
los
tejidos
á
la
par;
que
en
las
escitaciones
mas
intensas
del
sistema
sanguineo
en
los
sujetos
pletóricos
(lo.
que
constituye
sus
enfermedades
estenicas
)
existe
la
astenia
en
el
apa-
rato
muscular;
hubiera
averigiiado
que
puede
exis=
tir
esta
escitacion
hasta
la
completa
aniquilacion
de
las
fuerzas
de
la
vida;
hubiera
en
fin
deducido
de
esto
la
consequencia
de
que
su
sobre=escitacion
parcial
se
combina
muy
bien
con
la
disminucion
de
la
suma
general
de
las
fuerzas.
Falto
de
estos
datos
ha
dividido
las
enfermedades
en
dos
series
arbitrarias
:
una
estenica
caracterizada
solamente
por
la
riqueza
y
la
violenta
escitacion
del
aparato
sanguineo
;'y
otra
astenica
que
encierra
todas
las
enfermedades
en
que
se
halla
disminuida
la
suma
general
de
las
fuerzas.
Ahora
bien,
como
todas
las
enfermedades
producen
bien
pronto
esta
disminu=
cion
,
resulta
que
el
número
de
las
astenicas
sube
mucho
sobre
las
otras;
y
como
nunca
se
ha
podido
indicar
el
punto
que
separa
á
las
unas
de
las
otras,
el
temor
de
la
debilidad
ha
obigado
á
los
médicos
d
apresurarse
á
transportar
las
enfermedades
este=
NICas
>
que
se
prolongan
un
poco,
á
la
clase
de
las
aslenicas
3
y
el
método
irritante
sustituido
con
ls
e
A
+
6
8
66
SISTEMA
demasiada
prontitud
al
anti=flogistico,
destruye
los
efectos
del
otro
y
produce
un
sin
número
de
les.
j
:
La
incitabilidad,
ó
la
facultad
de
ser
escitado
se
agota,
ó
poniéndose
en
accion,
ó
por
la
escin
-tacion;
y
este
agotamiento
dá
la
debilidad
india
recta,
en
la
que
caen
todos
los
que
han
abusado
de
los
licores
espirituosos
,
y
que
habiendo
llegado
á
ser
ménos
sensibles
á
su
efecto,
se
ven
obli-
gados
á.
aumentar
sus
dósis
para
procurarse
la
'incitation......
La
incitabilidad
se
acumula
,
al
contrario,
ó
por
el
defecto,
ó
por
la
ausencia
de
los
estimulantes,
loque
produce
la
debilidad
ó
astenia
directa,
en
la
que
los
mas
lijeros
esti
mulantes
producen
una
grande
incitacion.
Esta
doble
proposicion
tan
amada
de
los
secta=
rios
del
brownismo,
se
funda
en
algunos
hechos;
pero
se
ha
llevado
demasiado
lejos
su
aplicacion;
las
consecuencias
prácticas
demasiado
generales
que
se
han
deducido
han
hecho
de
ella
un
dogma
de
los
mas
funestos
para
la
humanidad.
A
la
verdad
se
observa
con
frécuencia
que
los
órganos
demasiado
estimulados
sienten
cada
vez
ménos
los
efectos
de
los
estimulantes
;
pero
esto
tiene
un
término
que
no
ha
conocido
Brown.
Por
otra
parte
esta
regla
está
sujeta
á
mil
escepciones
de
las
que
parece
que
no
ha
tenido
él
la
menor
idea.
En
efecto,
si
es
verdad
que
muchos
bebe-
dores
se
acostumbran
á
los
licores
espírituosos
á
términos
que
soportan
sin
embriagarse
dósis
que
habrian
comprometido
su
salud
algunos
años
ántes:;
no
lo
es
menos
que
un
gran
número
de
personas
no
adquieren
este
privilegio,
y
jamas
pueden
er
AG
“DE
Brown.
67
estos
escesos
pasar
de
ciertos
límites.
Brown
pues
se
ha
equivocado
mucho
aplicando
esta
proposicion
á
todos
sin
escepciones.
Pero
¿porque
no
ha
aña=
dido
que
todos
los
borrachos
acaban
despues"
de
un
cierto
tiempo
por
embriagarse
con
cantidades
tanto
menos
considerables,
cuanto
mayores
han
sido
los
escesos;
y
esto
mucho
tiempo
ántes
que
se
pueda-acusar
á
la
debilidad
que
acompaña
á
la
edad?
Es
claro
que
en
estos
últimos
no
se
ha
con-
sumido
la
incitabilidad,
si
no
que
mas
bien
se
ha
acumulado
;
lo
que
derriva
una
de
las
principales
columnas
del
brownismo.
Bn
Lo
que
digo
de
los
efectos
de
las
bebidas
alco=
holicas
es
aplicable
á
los
de
los
alimentos
demasiado
sustanciosos,
á
los
condimentos
calidos
,
al
calor
natural,
ó
artificial,
4
las
pasiones
mas
escitantes,
en
una
palabra
á
todo
lo
que
produce
el
esceso
de
exaltacion
de
las
potencias
de
la
vida.
Con
respecto
á
la
influencia
de
estos
agentes
se
dividen
los
hom.
bresen
dos
series
;
en
lá
una
pierden
los
estimulantes
su
accion,
y
en
la
otra
mucho
tiempo
ántes
del
ani=
quilamiento
la
adquieren
muy
grande,
y
que
no
cesa
de
crecer
hasta
el
momento
de
la
destruccion,
como
si
se
aumentase
la
escitabilidad
en
lugar
de
agotarse
con
su
ejercicio,
Lo
mismo
se:
puede
notar
respecto
á
los
escesos
venereos
que
con
mucha
fre=
cuencia
acaban
por
una
deplorable
escitabilidad
lo=
cal,
y
aun
general,
EE
a
autor
coloca
en
el
número
de
las
estenicas
fermedades
que
sobrevienen
á
los
hombres
Sobre=escitados
ántes
de
la
época
del
abatimiento
general.
Así
es
como
las
causas
enumeradas
con=
ducen
su
víctima
4
las
enfermedades
inflamatorias.
las
en
68
s:
SISTEMA
-
No
se
puede
dejar
de
aplaudir
esta
proposition.
Pero
cuando
estos
mismos
sujetos
llegan
á
debiliz
tarse»
los
hace
pasar
á
la
astenia
indirecta
como
si
hubieran
perdido
su
escitabilidad.
-
Nada
hay
mas
frágil
y
mas
falso
que
este
artifi=
cio,
El
hombre
agotado
por
los
escesos
del
vino
y
que
cae
en
la
hidropesía,
se
debilita
por
las
con=
secuencias
de
una
flegmasía
lenta,
lo
mas
comun=
mente
gástrica
,
y
algunas
veces
universal
en
las
visceras;
no
por
el
agotamiento
general
de
la
esci=
tabilidad.
Hay
mas
:
la
de
los
órganos
inflamados
jamas
deja
de
ir
en
aumento;
de
manera
que
la
indicacion
de
aplicar
los
antiflogisticos,
los
refri=
gerantes
,
y
los
sedativos
á
los
Órganos
irritados
persiste
hasta
el
último
momento
de
la
existencia;
pero
una
verdad
de
esta
naturaleza
no
podia
eyi=
denciarse
sino
por
las
investigaciones
de
la
anato=
mia
patológica
dirijidas
sobre
los
sistemas
y
sobre
los
aparatos
orgánicos.
Todo
esto
se
aplica
con
exactitud
á
las
personas
apuradas
con
calentura
Ó
sin
ella,
por
las
demas
causas
de
escitacion
generadoras
de
las
enferme=
dades
estenicas
de
Brown,
y
que
por
consiguiente
deberian
agotar
la
escitabilidad
:
tales
son
todos
los
tísicos,
los
que
sucumben
á
las
flegmasías
cró=
nicas
del
abdomen,
á
las
heridas
de
los
miembros
con
supuracion,
calentura
hectica,
ete.
Cuando
estos
sujetos
han
llegado
á
un
cierto
grado
de
ago=
tamiento,
hace
él
entrar
sus
enfermedades
en
la
astenia
indirecta,
interin
que
de
hecho
la
languidez
que
los
acompaña
lejos
de
atestiguar
la
disminucion
de
esta
propiedad,
es
por
el
contrario
indicio
cierto
de
su
aumento
en
alguna
viscera
inflamada
,
Ó
que
DE
Brown.
69
camina
hácia
la
desorganizacion.
Pero
la
desorga=
nizacion
no
era
nada
para
un
médico
de
gabinete,
para
un
especulador
abstracto,
estrangero
en
la
práctica
de
los
hospitales,
y:en
la
Investigacion
de
los
cadaveres
de
sus
víctimas
,
cuyo
aspecto
hubiera
bien
pronto
deconcertado
su
sistema.
De
esta
teoría
sobre
la
astenia
indirecta
es
de
la
que
mas:se
ha
abusado,
como
tendremos
ocasion
de
convencernos
examinando
la
doctrina
de
algunos
medicos
siempre
alerta
contra
la
adinamia
que
efectivamente
se
si=
gue
muy
pronto
4
las
inflamaciones
que
no.
se
han
detenido
desde
el
principio.
,
Pasemos
entretanto
á
la
debilidad
directa.
Esta
resulta,
segun
Brown,
de
la
ausencia,:ó
de
la
disminucion
de
los.
escitantes,
Las
el
Notemos
que
esta
admite
como
la
precedente
distinciones
fundadas
sobre
el
conocimiento
de
los
tejidos
que:
componen
los
órganos,
y
sobre
él
de
las
simpatías
que
los
unen
entre
sí,
Voy
á
ver
si
puedo
indicarlas,
.
E
A
la
manera
que
la
fibra
viviente
se
acostumbra
algunas
veces
á
los
estimulantes
á
términos
de
sentir
mucho
menos
su
juflnencia,
del
mismo
modo
una
cantidad
de
alimentos
nutritivos
inferior
á
las:
nece:
sidades
de
la
economía
,
la
privacion
del
yino>
de
las,
especias,
de
las
emociones
á
que
se
estaba
acos-
tumbrado,
la
ausencia
del
calor,
de
la
luz,
la
in=
fluencia
de
un
aire
humedo,
la
evacuacion
de
los
idos
en
circulacion
,
etc.
producen
tal
cual
vez
uma
debilidad
general
con
aumento
de
la
incitabi=
lidad,
Pero
POr
Otra
parte
,.
tan
cierto
como
es
que
la
fibra
viviente
llega
con
frecuencia
á
ser
mas
irris
table
á
medida
que
es
mas
estimulada,
lo
es
ltam-
L
;
117?
t
LL
12
70
SISTEMA
bien
que
las
causas
debilitantes,
que
se
acaban
de
mencionar,
agotan
la
incitabilidad
consumiendo
las
fuerzas.
$
Pero
hay
otro
hecho
igualmente
verdadero,
y
que
sucede
mucho
mas
frecuentemente
todávía
:
este
es,
que
bajo
la
influencia
de
estas
causas
está
muy
lejos
de
ser
uniforme
la
debilidad.
Interin
que
se
debilita
la
piel,
se
exalta
en
otra
parte
la
accion
orgánica,
Ó
si
se
quiere
la
incitacion
de
Brown;
y
resulta
de
esto
una
flegmasía
,
verdadera
estenia
local
que
coincide
entónces
con
la
debilidad
gene
ral.
Así
es
como
un
hombre
débil
contrae
con
mu=
cha
facilidad
por
la
influencia
del
frio
las
inflama=
ciones
de
las
membranas
y
de
las
diferentes
visceras.
Y
he
aquí
lo
que
no
se
habia
conocido,
ni
se
ha
objectado á
los
sectarios
de
Brown
ántes
de
la
His-
toria
de
las
flegmasías
crónicas.
El
autor
para
ser
consiguiente
sostiene
que
el
frio
y
todas
las
demas
potencias
debilitantes
jamas
podran
producir
enfermedades
estenicas.Asíla
pneu=
monia,
el
catarro
violento,
el
reumatismo
agudo,
etc.
,
segun
él,
no
son
efecto
del
frio,
si
no
mas
bien
del
calor,
cuya
accion
sucede
bien
pronto
á4
la
del
otro,
pues
que
estas
enfermedades
no
se
declaran
si
no
despues
de
calentarse
en
la
cama,
6
en
el
fuego,
ó
por
la
ingestion
de
alguna
cosa
fora
tificante.
Este
modo
de
la
invasion
se
verifica
algunas
veces;
pero
tambien
con
frecuencia
se
encienden
estas
fleg=
masías
por
la
accion
vital,
aun
cuando
el
sujeto
esté
todavía
sometido
á
la
accion
del
frio.
Lo
que
forma
aquí
el
error
de
Brown
es
que
considera
siem=-
pre
la
economía
en
masa,
y
como
modificada
en
DE
Brown
71
todas
partes
de
la
misma
manera.
Pero
se
engaña,
Porque
interin
el
frio
debilita,
ó
disminuye
la
inci=
tacion
en
el
órgano
cutaneo,
las
leyes
que
presiden
á
la
conservacion
de
la
vida
determinan
una
sobre
Irritacion
en
el
tejido
fibroso
de
las
articulaciones
ó
de
los
musculos,
en
la
mucosa
,
en
la
serosa,
ó
en
el
parenquima
del
pulmon,
en
las
membranas
del
aparato
gástrico,
etc.
Yo
me
propongo
volver
á
tratar
este
punto.
El
ejercicio
de
las
leyes
vitales
produce
tambien
resultados
analogos
con
poca:
diferencia
á
influxo
de
la
hambre
llebada
al
esceso,
de
los
alimentos
debilitantes,
y
de
las
pasiones
depresivas.
La
única
diferencia
que
encuentro
entre
los
efectos
de
estos
modificadores
y
los
del
frio,
que
obra
en
la
piel,
sobre
las
visceras,
es
que
en
lugar
de
desenvolverse
en
un
punto
distante
,
se
provoca
aquí
la
reaccion,
Ó
si
se
quiere
la
reduplicacion
de
la
incitacion
,
en
el
mismo
lugar
en
que
obra
la
"potencia
debilitante
:
así
es
que
las
vias
gástricas
irritadas
por
la
presencia
de
los
alimentos
mal
digeridos,
ó
por
el
dolor
inse=
parable
de
la
hambre
prolongada
esperimentan
una
incitacion
que
enciende
una
flegmasía
en
su
mem=
brana
mucosa;
y
en
virtud
de
la
misma
ley
es
como
el
dolor
ocasionado
por
el
terror
acumula
la
inci=
tacion,
y
con
ella
la
sangre
y
el
influjo
nervioso
en
el
cerebro,
en
el
pulmon,
en
el
corazon,
ó
en
el
aparato
digestivo.
>
stas
causas
no
debilitan,
sino
por
el
dolor,
ó
Permitiendo
que
falten
4
la
economía
los
materiales
que
necesita
;
pero
hay
otras
que
producen
la
debi.
lidad
por
la
substraccion
inmediata
de
los
materiales
ya
elaborados
,-
y
que
con
todo
no
dejan
de
pro=
La
Ea)
72
SisTEMA
vocarla
mas
enérgica
sobre=escitacion.
Asi
es
como
las
pequeñas
sangrías
locales
aumentan
las
conges=
tionés
inflamatorias,
y
como
provocan
las
convul-
siones
las
grandes
perdidas
de
sangre.
Los
brow-
nianos
acostumbran
dar
valor
á
estos
hechos
para
probar
que
las
convulsiones
dependen
siempre
de
la
astenia,
y
para
separar
á
los
prácticos
de
la
san=
gría
en
un
gran
número
de
casos
en
que
su
uso
puede
ser
muy
eficaz.
Estos
motivos
me
obligan
á
desenvolver
este
punto
importante
de
fisiología.
Hay
una
ley
en
la:
economía
,
en
cuya
virtud
las
principales
visceras
quitan
á
los
tejidos
de
menor
importancia
la
accion
vital
y
con
ella
los
fluidos
de
toda
especie,
en
el
momento
que
los
materiales
en
circulacion
sufren
la
mas
ligera
disminucion.
Sin
esta
ley,
que
dura
tanto
como
la
existencia,
nos
seria
imposible
esplicar
como
el
cerebro,
la
me=
dula
espinal,
los
pulmones,
y
las
demas
visceras
conservan
todo
su
volumen
en
un
cuerpo
estenuado.
Sentado
esto,
si
se
práctica
una
pequeña
sangría
local,
por
ejemplo,
en
una
fuerte
flegmasía
del
pul=
-mon,
6
bien
de
las
vias
gástricas,
se
origina
sobre
estas
visceras
un
aflujo
impetuoso,
que
lejos
de
dis»
minuir,
aumenta
la
inflamacion.
Así
se
lee
en
los
autores
antiguos
que
en
la
calentura
biliosa
(
gas=
tro=enteritis
)
las
sangrías
aumentan
los
accidentes
;
lo
que
les
hizo
imaginar
que
la
sangre
debia
con=
siderarse
como
el
freno
de
la
bílis.
Una
ligera
sans
gría
general
con
frecuencia
produce
la
misma
exas=
*
peracion
en
la
perineumonia,
sobretodo
cuando
ha
llegado
á
un
cierto
grado
de
cronicidad,
época
en
la
que
lo
mas
comunmente
no
puede
arrancarse
la
espina
que
sostiene
el
punto
de
irritacion.
"PR
¡de
esta
horrorosa
ag
DE
Brown.
73
En
cuanto
á
las
convulsiones
de
los
animales
que
se
les
hace
perecer
de
hemorragia
,
nadie
duda
que
dependen
de
la
misma
causa,
porque
se
les
quita
en
muy
poco
tiempo
casi
toda
la
sangre
que
corria
por
los
vasos
gruesos.
De
aquí
resulta
vina
horrible
ansiedad
en
las
visceráss
efecto
de
la
misma
falta
de
sangre;
y
esta
es
la
especie
de
dolor,
qlié
como
todos
los
de
las
visceras
produce
las
convulsiones
onía.
De
esta
manera
es
como
una
causa
esencialmente
debilitante
puede
llegar
á
ser
una
causa
poderosa
de
flegmasía
y
de
neurosis.
Es
menester
no
colotar
los
émeticos
y
los
pur-
gantes
en
el
número
de
las
que
sobre-escitan
y
aun
inflaman
substrayéndo
materiales
4
la
economía.
Estos
juntan
la
accion
estimulanté
inmediata
pro-
ducida
por
la
impresión
del
medicamento
sobre
la
pulpa
nerviosa
de
la
membrana
que
los
recive,
al
efecto
estimulante
mediato',
ó
consecutivo
que
debe
siempre
resultar
de
la
substraccion
de
los
fluidos.
En
efecto
despues
de
evacuados
los
primeros
vie=
nen
otros
á
remplazarlos,
y
se
perpetua
la
.con-
gestion.
He
aquí
porque
no
son
útiles
los
purgantes
sino.
cuando
evacuan
las
materias
libres
detenidas
en
la
cavidad
digestiva;
interin
que
perjudican
si
se
administran
para
corregir
los
pretendidos
infartos
mnucosos
que
en
el
fondo
no..son
mas
que
una:
de
las
mil
graduaciones
del
estado
inflamatorio.
>
Lo
qué
digo
delos
purgantes
y
de
los
voimitivós
se
aplica.
maravillosamente
á
los
errbinos,
á
los
sia=
logos
y
álos
pretendidos
incisivos"
que
se
aplican
algunas
veces
dé
una
manera
tan
desgraciada
para
PON
Y
dividir
los
humores
pituitosos
y
sabur-
rales.
AS
0
74
SisTEMA
¡Acabo
de
hacer
yer
que
la
accion
de
las
poten-
«cias
debilitantes,
ó
la
disminucion
de
los
estimu=
lantes,
para
usar
el
lengnage
de:
Brown,
dismi-
.muyendo
la
suma
de
las
fuerzas
generales
no
deja
15
de
producir
sobre=incitaciones
locales.
Al
presente
«combato
la
proposición
por
la
que
establece
que
la
incitabilidad
se
aumenta
siempre
cuando
los
esti=
«mulos
obran
ménos
sobre
la
economía,
y
por
con=
siguiente
que
cuando
se-
esperimenta
un
estímulo
“menor
quelo
ordinario
hay
necesariamente
mas
escitabilidad.
Esta
proposicion
no
es
ménos
falsa
que
la
que
asegura
que
la
escitabilidad
se
dismi=
nuye
en
razon
directa
de
los
estimulos,
y
cuya
ine=
-xactitad
he
demostrado
mas
arriba.
Si
fuera
rigoro=
samente
verdadera,
un
hombre
debilitado
por
la
miseria,
que
por
causa
de'los:malos
alimentos,
ó
por
el
frio
contrae
una
gastritis,
una
enteritis
Ó
un
catarro
,
soportaria
mucho
ménos
los
estimulantes
que
otro
lleno
de
sangre
y
de
vigor,
que
fuese
ata=
cado
de
las
mismas
enfermedades.
Pero
se
ve
dia=
riamente
lo
contrario,
porque
cuanto
mas
intensas
son
las
flegmastas,
y
mas
enérgica
la
reaccion
san=
-guinea,
tanto
mas
peligro
hay
en
abusar
de
los
medios
escitantes.
Si
el
método
de
Brown
ha.
ob=
tenido
tanto
credito,
aun
que
siempre
es
esencial=
mente
dañoso,
es
porque
en
los
sujetos
cuyas
fuer=
zas
estan
deprimidas
por
la
privacion
de
los
objetos
de
primera
necesidad
lo
es
mucho
ménos
que
en
los
que:
las
conservan:
con
esceso.
Por
esta
razon
se
causa
un
alivio
pasagero
con
el
uso
de
los
tóni=
cos
en
las
gastritis
crónicas
mas
ligeras.
Bien
sé,
pues
que
soy
el
primero
que
he
manifestado
,
los
peligros
de
este
método
,
bien
sé,
digo,
queestos
-
De
Brown.
25
buenos
sucesos
son
ilusorios,
y
que
al
fin
condu=
cen
4
la
desorganizacion;3'
pero
siempre
es
cierto
que
los
tónicos
no
dañan
con
tanta
prontitud:
en
las
gastritis
latentes,
y
en
las
otras
flegmasías
modera-
das,
como
en
las
de
una
graduacion
mucho.
mas
pronunciada;
esto
es,
en
aquellas
en
que
una
mayor
abundancia
del
sistema
sanguineo,
y
una
suma
de
fuerzas
mas
considerable
desenvuelven
fenómenos
simpáticos
de
mas.
consideracion.
Es
pues
incontes-
table
que
la
disminucion
de
la
suma
general
de
las
fuerzas
produce
con
mucha
freciiencia
la
de
la
es=
citabilidad.
Esta
misma
proposicion
de
Brown
tan
querida
en
el
dia
de
hoy
de
sus
discípulos
que
establece
que
la
escitabilidad
está
en
razon
inversa
de
la
fuer-
za,
se
funda
como
todos
sus
axiomas
favoritos
en
puras
astracciones;
porque
han
hecho
dos
seresreales
y
distintos
de
la
fuerza
y
de
la
escitabilidad
,
y
por=
que
á
imitacion
de
sn
maestro
no
han
estudiado.
la
escitacion
en
los
diferentes
aparatos
de
la
economía
viviente.
Y
como
abusan
mucho
de
estas
palabras
me
parece
indispensable
estenderme
mas
sobre
esta
cuestion
con
el
fin
de
reducirla
á
sus
justos
limites.
¿Cual
es,
pues,
la
escitabilidad
de
que
quieren
hablar?
En
el
aparato
nervioso
es
sin
duda
la
sen-
sibilidad
exasperada
de
los
órganos
,
de
los
sentidos
y
de
los
nervios
encefálicos
de
donde
resultan
sen=
saciones
muy
vivas,
y
el
delirio
con
la
ocasion
de
una
Impresion
ligera.
Para
el
sistema
motor
es
la
facilidad
con
que
se
contraen
los
musculos
de
rela=
cion
de
manera
que
se
presenten
el
estado
convul
SIVO>
y
la
freciiencia
de
las
contracciones
del
cora=
Z00.
Para
el
sistema
capilar
no
puede
ser
Otra
cosa
16
76
¡
SISTEMA:
que
la
prontitud
delas
secreciones,
y
de
las
exa=
laciones
bajo:
la
inflúencia
de
los
estimulos,
ya
in=
mediatos
como
los
de
los
véejigatorios,
los
vomitiz
vos.
y
los
purgantes3
ya
simpáticos
como
cuando
los
escitántes
aplicados
á
la
superficie
papilar
del
estómago
ocasiónan
fácilmente
la
rubiénndez
de
los
ojos,
la
sequedad
de
la
lengua
,
las
hemorragias
,
ete
piro
asvion
ess
ye
:
Si
es
esta
su
escitabilidad,
cómo
debe
ser,
pués
que
no
se
CONCIVE
Otra
¿como
puede
estar
en
razon
inversa*de
la
fuerza
vital,
siendo
todos
los
feriós
menos
que
la
constituyen
la
espresion
de
esta
misma
fuerza?
pa
Ob:
01
En
éste
caso
esta
séria
la
no
escitabilidad
;
y
la
/aser=
cioti
de
los
brownianós
se
reduciria:á
decir
que
la
escitabilidad
está
en
razon
inversa
de
la
no
escitas
bilidad,
Jo
que
no
puede
significar
“otra
cosá
mas;
que
sé.
es
escitable
porque
se
es,
y
vice
wersa.o
Más
se
me
objetará
que
pierdo
de
vista
la
cuestion.
Ellós
quieren
decir
que
se
es
mas
escitablé
¡en
Jos
aparatos,
que
acabo
de
enumerar,
cuanto
sé
está
ménos
fuérte.....
Lo
entiendo;
pero esta
manera
de
interpretar
su
axioma'no
produce
mejores
résule
tados
que
la
precedente.
En
efecto
el
grado
mas
alto
dé
debilidad
'es
en
el
que
la
fibra
cesa
de
obez
decer
á
los
estimulantes
:
tales
són
los
viejos
Jecre=
pitos
y
los
agonizantes
en
cónsecuencia
de
enferméz
dades
de
debilidad,
por
que
acábo
de
anunciar;
y
probaré
despues,
que
la
fuerza
vital
conserva
su
DE
Brown.
77
energía
hasta
el
último
momento
en
los
que
espiran
de
muerte
violenta.
|
-—Masdirijamos
una
mirada
spbre
el
estado
desalud.
Si.algunas
personas
delicadas
son
irritables,
no
es
porque
les
falte
fuerza;
pues
que
se
encuentran
siem=
pre
otras
mucho
mas
debiles
que
ellas.
que
son
ente=
ramente
apáticas
5
y
entre
las
gentes
robustas
y
mus=
culosas
hay
un
gran
número
de
una
irritabilidad
estre=
mada;
y
esto
es
porque
en
los
irritables
predomina
la
fuerza
vital
en
el
sistema
nervioso
4
espensas
de
los
demas,
principalemente
del
acto
que
preside
á
la
nutricion.
Se
ha
dicho
que
la
obesidad
anuncia
la
debilidad,
y
Brown
la
tiene
por
un
indicio
de
estenia3
pero
no
indica
nilo
uno,
ni
lo-otro3
sola»
mente
prueva
que
se
emplean
las
fuerzas
en
la
nu-
tricion»
en
lugar
de
consumirse
en
movimientos
musculares
y
sensitivos,
pues
que
todos
los
dias
vemos
personas
llenas
de
gordura
mas
vigorosas
que
otrás
delgadas
é
irritábles.
Volvamos
al
estado
de
salud:
La
nutricion
puede
disminuirse
mucho
llamando
las
fuerzas
hácia
los
sistemas
nervioso
y
muscular,
como
se
haga
esto
con
lentitud
3
porque
si
se
hace
con
demasiada
pre=
cipitacion,
se
estingue
Ja
fuerza
vital
en
el
sujeto
más
rico
de
nvateriales
capaces
de
sostenierla:
Si
se
quiere
agotar
totalmente
lá
ivritabilidad
del
hombre
as
activo,
que
se
le
obligue
á
un
ejercicio
mus
cular
sostenido
:
val
principio
se
aumentará
su:
esci=
tabilidad
y
pero
si
permanece
llegará
al
punto
de
ser
despojado
de
ella;
yy
quedará
inmovil
é
insen=
sible
4
todo
lo
que
pase'4
su
rededor
+
descará
el
vino
+
los
licores
'espiritaosos
y
el
descanso
;
y
estos
sOCorros
le
serán
indispensables
para
teanimar
la
28
SISTEMA
fuerza
nerviosa
,
los
alcoholicos
porque
escitan
con
prontitud
el
aparato
sensitivo
,
el
descanso
porque
da
tiempo
á
la
potengja
conservadora
de
tomar
de
la
atmosfera
y
de
los
diferentes
tejidos
los
materia=
les
de
la
actividad
nerviosa.
Pero
si
se
obliga
á
este
sujeto
á
agotar
el
resto
de
sus
fuerzas
ner=
viosas
podrá
espirar
con
musculos
voluminosos,
y
un
tejido
celular
lleno
de.gordura.
-
Pasemos
ahora
al
estado
de
enfermedad.
En
el
tifo
febril,
y
en
todas
las
calenturas
agudas,
sea
la
que
quiera
la
irritacion-Jocal
que
las
provoque
porque,
no
las
hay
esenciales,
se
precipitan
los
mo-
vimientos
del
corazon,
y
las
visceras
estan
mu
escitables
porque
la.
acción
vital
se
exalta
en
ellas
por
el
dolor;
y
no
obstante
se
disminuyen
la
fuerza
y
la
sensibilidad
en
los
sentidos
y
en
el
aparato
locomotor.
El
método
curativo
y
las
autopsias
juse
tifican
todo
esto
,
y
nos
pruevan
que
la
escitabilidad
de
las
visceras,
y
la
apatía,
ó
el
estado
convulsivo
de
los.
musculos
sometidos'á
la
voluntad
son
en
estos
casos
estravios
de
la
fuerza
vital
de
la
misma
manera
que
en
el
estado
fisiológico.
-Inyestiguemos
ahora
de
que
procede
que
la
mo-
vilidad
muscular
se
aumente
por
consecuencia
de
una
afeccion
crónica
que
ha
producido
un
cierto
grado
de
consuncion,,:
y
que
con
freciiencia
haya
entónces
disposicion
á
las
convulsiones.
¿Porque
se
Observa
este
estado
en
los
hipocondríacos,
en
las
histericas,
en
las
personas
consumidas
por
una
en=
fermedad
orgánica
,
y
en
fin
en
otras
muchas
circuns»
tancias
en
que
se
disminuye
la
suma
general
de
las
fuerzas?
Esto
sucede
tan
solamente
porque
todavia
tienen
mucha
escitabilidad
en
el
sistema
nervioso
DE
Brown.
E)
á
espersas
del
musenlar
y
de
la
nutricion
:
esta
se
impide
en
estas
personas
por
el
dolor
del
órgano
que
padece,
y
no
por
falta
de
las
fuerzas
vitales.
En
efecto
el
dolor:
llama
hácia
el
arbol
sensitivo
la
influencia
del
principio
conservador;
los
nervios
son
unos
moviles
dispuestos
á
montar
sobre.
un
tono
estraordinario
la
accion
de
los
musculos
su=
jetos
á
la
voluntad,
la
delos
sentidos,
y
aun
la
del
corazon
y
del
plano
muscular
de
las
vias
di=
gestivas
,
interin
que
se
disminuya
la
digestion.
Mas
aun
que
estos
enfermos
no
se
nutran
bastante
para
quese
llene
el
tejido
delos
musculos
,
y
para
que
sé
dilate
el
celular
por
la
acumulacion
de
los
materiales
superfluós
á
la
nutricion
general;
no
obstante
asimilan
lo
que
se
necesita
para
que
la
vida
esté
en
esceso
en
el
sistema
nervioso,
y
aun
en
el
muscular
médio
estenuado
,
y
estos
enfermos
estan
en
un
estado
precisamente
opuesto
al
del
hombre
lleno
de
gordura
que
se
haya
apurado
por
el
ejercició
demasiado
violento
y
demasiado
conti=
nuo
del
aparato
muscular.
Si
se
quiere
disminuir
la
escitabilidad,
que
se
calme
con
los
narcoticos
y
los
anti=espasmodicos
el
dolor
de
la
viscera
que
sostiene
la
irritabilidad
de
los
nervios
y
de
los
musculos;
que
se
agoten
las
fuerzas
de
este
sistema
por.
el
ejercicio
;
y
se
vera
decrecer
la
disposicion
-convulsiva;
y
si
las
visceras
no
se
han
desórgani-
zado
se
obtiene
una
curacion
radical.
Por
otra
parte
se
encontrarán
sujetos
afectados
de
enfermedades
orgánicas
y
que
no
obstante
no
tienen
ninguna
dis-
Posicion
convulsiva,
y
llegan
al
último
grado
de
marasmo
sin
manifestar
ningun
fenómeno
nervioso.
Ora
bien,
pues
que
la
escitabilidad
puede
80
SISTEMA
existir
con
el
ésceso
de
fuerza,
como
¿on
el
de
de=
bilidad;
en
el
estado
de
salud,
como
en
el
de
enfermedad;
pues
que
por
otra
parte
se
puede
estar
muy
fuerte,
$
muy
débil:Sin+que
se
aumente
la
escitabilidad;
y
pues
que
constantemente:
se
estingue
en
el
último
grado
de
debilidad
;
concluyo
yo
que
la
escitabilidad:
no
está
miecesariamente
en
razon
directa
de
la
debilidad,
y
«que
no
indica
otra
cosa
que
un
estravio
de
las
fuerzas
vitales
que
predomi-
nan
en
el
aparato
sensitivo;
yse
consumen
«en
el
moyimiento
,
'en
lugar
de
invertirse
en
la
mutricion.
“Pero
estas
aberraciones
cásirio
se
observan
mas
que
en
la
especie
Íumana
+
comparad,
diria
yo
á
los
sectarios
de
Brown
,
un
caballo
vigoroso
y
bien
mantenido,
al
que
se
deja
falto
de
alimento.
El
primero
lebanta
las
orejas
al
menor
ruido
,
es
vivo,
atento
y
pronto
en
obedecer
á
la
señal
mas
ligera,
como
tambien
en
irritarse
contra
la
mano
que
lo
castiga.
El
segundo
es
indiferente
á
todo,
y
parece
insensible
al
latigo
y
á
la
espuela.
¿Cual
de
los
dos
tiene
mas
escitabilidad
y
mas
movilidad
nerviosa?
Examinad
los
pajaros
en
el
estío
y
en
el
invierno,
y
lrareis
la
misma
observacion.
Si
se:
quiere
ver
la
escitabilidad-
reunida
4
la
fuerzá
muscular;
esta'seencuentra
en
el
hombre
no
mérios
que
en
los
animales;
en
la
jubentud
y
enla
edad
adulta,
entre
las
personas
acomodades,
ale
grés,
que
tienen
buería
mesa,
que
usán
con
mo»
deración
delas
bebidas
alcoholicas,
y
queno
se
en=
tregan
4
ejercicios
demasiado
penosos.
Se
observa
en
el
mas
altó
punto:
en
la
susceptibilidad
exage=
rada
de
su
orgullo
¿ven
su
inquieta
'ambicion,
en
su
espiritu
de
intriga,
en
los
transportes
desór=
Pe.
Si
ai
DE
BrowN.
81
denados
de
su
colera
que
toma
un
vuelo
tanto
mas
impetuoso
cuanto
mayor
es
su
poder;
y
estas
pa=
siones,
ó
por
lo
ménos
los
actos
esteriores
que
las
manifiestan
se
debilitarán
con
la
edad
al
mismo
tiempo
que
la
fuerza
vital
pierda
su
energía.
Distingase
pues
la
fuerza
general,
que
es
el
re=
sultado
del
equilibrio
perfecto
y
del
ejercicio
regu=
lar
de
todas
las
funciones;
de
las
fuerzas
partien=
lares
que
pueden
ser
escesivas
en
un
sistema
de
órganos,
interin
son
defectuosas
en
vtro.
Sobretodo
en
el
vigor
de
la
edad
el
agotamiento
real
de
las
fuerzas
nerviosas
es
mucho
mas
raro
que
lo
que
se
cree
comunmente
y
la
actividad
vital
existe
con
mucha
freciiencia
,
y
aun
en
un
grado
muy
alto,
en
un
individuo
muy
remoto
de
su
gordura
órdi=
naria,
y
del
grado
de
fuerzas
musculares
de
que
es
|
susceptible.
o
Reconozcase
pues,
en
fin
la
falsedad
del
axioma
general
por
el
que
se
establece,
que
la
movilidad
nerviosa:
y
muscular
está
en
razon
inversa
de
las
Juerzas
vitales
:
axioma
que
conduce
á
prolongar
los
sufrimientos
de
las
personas
nerviosas
atacadas
de
enfermedades
crónicas
,
y
á
accelerar
el
momento
de
la
destrucción
en
las
afectadas
de
inflamaciones
agudas.
Hemos
probado
contradictoriamente
á
Brown
,
12.
que
en
sus
enfermedades
por
debilidad
indi=
recta
está
la
escitabilidad
frecuentemente
aumen=
tada,
y
no
disminuida;
2%.
que
en
las
en
que
el
Cree
ver
la
escitabilidad
en
esceso
se
encuentra
comunmente
en
defecto.
Apelemos
al
presente
á
los
hechos
para
probar
que
las
causas
que
él
asigna
esclusivamente
ya
4
las
enfermedades
estenicas,,
ya
82
SISTEMA
á
las
astenicas,
producen
unas
veces
las
unas
y
Otras
las
otras,
segun
su
intensidad,
ó
segun
las
dispo=
siciones
individuales.
y
confirmemos
nuestra
asercion
examinando
los
efectos
de
los
medios
de
curacion.
Desde
luego
es
cierto,
como
lo
hemos
demos=
trado,
que
si
el
abuso
de
las
bebidas
alcoholicas
y
de
las
comidas
calidas
conduce
á
algunas
personas
á
la
debilidad
sin
hacerlas
pasar
por
el
estado
in=
flamatorio
3
con
mucha
mas
frecúencia
todavía
es
la
debilidad
de
que
se
quejan
el
puro
y
simple
efecto
de
una
flegmasía
prolongada.
En
los
casos
de
indigestion
la
ansiedad
del
estó=
mago
y
la
debilidad
general
proceden
del
dolor
de
la
viscera
fatigada
por
la
presencia
de
los
cuerpos
estraños.
Para
hacerlas
cesar
hay
dos
procedimientos
opuestos
:
aumentar
el
estímulo
sí
falta
fuerza
al
estómago
;
por
este
médio
se
le
da
y
se
háce
la
digestion;
pero
no
puede
tener
buen
resultado
si
no
cuando
los
alimentos
no
son
muy
indigestos,
cuando
su
masa
no
es
muy
considerable,
y
cuando
no
estan
demasiado
escitadas
las
fuerzas
del
estó=
mago.
El
segundo
médio
consiste
en
disminuir
la
estimulacion
gástrica
con
el
agua
fria.
Sale
bien
siempre
que
la
lentidud,
y
la
dificultad
delas
digestiones
sea
efecto
de
una
gastritis
moderada.
En
los
casos
en
que
son
inútiles
estos
dos
órdenes
de
socórros
no
hay
nada
que
alivie
sino
la
eya=
cuacion.
|
Igualmente
puede
el
estómago
ofrecer
dos
esta=
dos
opuestos
en
consecuencia
de
una
indigestion
;
cuando
permanece
Ó
no
sobre
escitado.
En
el
primer
caso,
que
es
aquel
en
que
una
persona
do-
tada
de
una
grande
actividad
digestiva
ha
usado
con
O
DE
BrRowN.
,
83
esceso
de
los
alimentos
escitantes
,
se
remedia
la
debilidad
con
los
refrigerantes
y
los
acuosos,
y
5
se
emplean
los
estímulos
hay
peligro
de
producir
una
gastritis,
como
lo
he
visto
cien
veces
en
iguales
Circunstancias.
En
el
segundo
caso
son
utiles
los
esti=
mulantes
para
lebantar
el
tono
de
la
yiscera
debi=
litada.
Así
en
la
primera
de
estas
circustancias
son
tónicos
los
refrescos
,
y
los
estimulantes
debilitan,
y
en
la
segunda
el
efecto
de
estas
sustancias
es
absolutamente
al
contrario.
De
esta
manera
la
debi=
lidad
y
la
fuerza,
el
esceso
y
el
defecto
de
incita-
bilidad
pueden
ser
efecto
de
los
mismos
agentes
en
el
aparato
de
la
digestion.
_Examinemos
los
efectos
de
la
alegría
y
de
la
tristeza.
Mas
de
una
vez
ha
sucedido
que
una
buena
noticia
ha
causado
una
escitacion
cerebral
tan
con=
siderable
que
ha
resultado
de
ella
una
manía
mu
aguda
con
señales
de
escitacion
general
de
las
fuerzas
de
la
vida,
y
aun
con
un
estado
de
flegma-
sía
cerebral
que
ha
exijido
el
empleo
de
las
san=
grías
y
de
los
eyacuantes.
Pero
en
otras
circuns=
tancias
el
placer
de
la
llegada
de
un
hijo
querido
quita
el
color
á
su
tierna
madre,
y
la
causa
un
sín=
cope
del
que
no
se
puede
librarla
sino
con
los
mas
*
fueries
escitantes.
La
tristeza
cuyo
efecto
mas
ordinario
es
amortigar
las
influencias
nerviosas
y
producir
de
este
modo
un
estado
de
debilidad
general
,
Obra
otras
veces
en
sujetos
sensibles
,
robustos
y
sanguineos
con
tanta
actividad
que
produce
la
misma
sobreescilacion
que
acabamos
de
ver
en
consecuencia
de
la
alegría
i¡nmoderada.
¿Hay
alguna
cosa
mas
escitante
,
y
que
esté
mas
84
SISTEMA
esencialmente
destinada
para
multiplicar
las
fuerzas
de
la
vida,
que
la
colera
?
Pues
bien,
¿Nose
ven
diariamente
resultar
de
ella:
apoplegías
que
aunque
sumergen
al
cuerpo
en
un.estado
de
astenia,
no
pueden
combatirse
ventajosamente
sino
con
las
sangrías
?
¿No
produce
esta
pasion
gastritis,
que
jamas
existen
sin
un
estado
de
postracion,
y
que
no
Obstante
ceden
á
las
evacuaciones
sanguineas
y
á
las
bebidas
acnosas
?
Jn
otros
casos
y
en
per-
sonas
debiles
y
nerviosas
provoca
la
colera
un
es=
tado
de
temblor,
y
de
vibpaciones
nerviosas
pre=
cipitadas
(1)
que
apuran
y
que
exijen
necesariamente
el
uso
subsiguiente
de
Jos
estimulantes,
Concluyamos
de
estas
Últimas
discusiones
y
de
las
que
hemos
hecho
anteriormente
que
las
mismas
causas
pueden
ocasionar
las
enfermedades
estenicas
igualmente
que
las
astenicas;
pero
no
olvidemos
que
en
los
sujetos
astenicos
se
manifiestan
irritas
ciones
locales
que
son
esencialmente
estenicas.
Esta
última
proposicion
resultará
indudablemente
con
mas
evidencia
de
las
reflexiones
que
mos
vá
á
su=
gerir
la
continuacion
del
exámen
del
sistema
de
Brown.
(1)
Si
yo
hablo
de
vibraciones
nerviosas
es
porque
las
hay
:
los
ner=
ios
no
pueden
obrar
sino
por
una
comocion......
¿Porque
hay
una
mem-
brana
serosa
en
la
cavidad
encefalica?......
e
Premama
any!
pS
a
-—-—
DE
Brown.
85
Pu
A
SIAM
DACARAAACACA
AAA
MAA
AMA
Minato
SECCION
SEGUNDA.
¿
La
incitabilidad
es
siempre
uniforme
en
la
eco-
nomia
?
Doctrina
de
la
oportunidad.
a
EN
E,
admirable
la
sagacidad
del
doctor
Brown
¿unta
encarga
á
los
nervios
el
transmitir
la
escitacion
de
una
parte
del
cuerpo
á
todas
las
demas.
Esta
idea
parece
que
entra
en
la
doctrina
de
las
simpatías
mor=
bíficas,
en
cuya
investigacion
me
he
ocupado
yo;
pero
reflexionando
.en
ella
se
conoce:
que
el
autor
ha
pasado
muy
cerca
de
la
verdad
fisiológica
para
ir.á
estraviarse
en
:las
abstracciones
metafísicas.
Las
discusiones
en
que
he
entrado
en
la
seccion
precedente
facilitarán
la
inteligencia
de
los
que
me
van
á
seguir
en
la
prueba
que
intento
en
este
ins=
tante.
Segun
nos
dice
el
autor
escoces,
la
parte
que
recive
inmediatamente
el
estimulante
es
al
principio
la
mas
afectada;
pero
bien
pronto
la
suma
de
la
incitacion
esparcida
por
los
nervios
en
el
resto
del
Organismo
sobrepuja
con
mucho
á
la
afeccion
local.
Cita
en
prueba
de
esto
la
escitacion,.
la
colera
,
el
vigor,
la
calma
,»
6
la
embriaguez
que
producen.
el
opio
y,
los
espirituosos
ántes
de
su
absorcion
Sunque
no
esten
depositados
mas
que
en
un
punto
"uy
pequeño.
del
cuerpo.
viviente.
Desde
luego
deduce
de
aquí
esta
primera
conclusion
:
que
la
incitabilidad
es
una
é
indiyisible.en
todo
el
Orga=
M.
20
2,
—_
86
SISTEMA
nismo:
despues
esta
otra,
que
no
puede
ser
modi=
ficada
de
dos
maneras
diferentes
en
el
mismo
or=
ganismo
5
y
de
aquí
ha
partido
para
no
admitir
nunca
la
coincidencia
del
estado
estenico,
y
el
astenico
en
el
mismo
individuo.
Es
claro
que
el
autor
ha
dado
realidad
á
la
pro-
piedad
incitable
de
los
diferentes
Órganos
y
que
la
ha
sostituido
en
su
teoría
á
los
Órganos
mismos
:
él
no
ha
reflexionado
que
la
palabra
incitabilidad
de
los
órganos
,
es
solo
un
substantivo
astracto
que
signfiica
unicamente
que
los
órganos
son
incitables,
y
por
consiguiente
que
no
representa
nada
físico
en
el
momento
que
se
considere
independiente=
mente
de
estos
órganos.
Ahora
bien
es
imposible
hacer
obrar
los
incitantes
como
el
opio,
ó
el
vino:
que
son
Cosas
materiales
sobre
la
incitabilidad
que
solo
es
una
cosa
intelectual.
Es
absolutamente
necesario
verlos
en
accion
sobre
los
órganos
que
son
cuerpos
de
la
misma
manéra
que
los
medica=
mentos
y
determinar
como
són
incitados
estos
cuer=
pos,
es
decir,
si
lo
son
todos
efectivamente
y
si
esto
se
verifica
al
mismo
tiempo,
en
el
mismo
grado
de
la
misma
manera.
Si
Brown
hubiera
procedido
por
este
método
tan
sencillo,
y
que
está
al
alcance
de
todo
el
mundo,
no
se
hubiera
perdido
en
caleulos
matemáticos
so»
brela
acumulacion,
el
gasto
,
la
reparacion
y
el
apuro
de
la
incitacion
:
calculos
que
pueden
seducir
un
instante,
pero
que
se
olvidan
al
inmediato,
y
cuya
aplicacion
es
imposible
hacer
á
la
cabecera
de
los
enfermos.
Pero
volvamos
á
Mi
cuestion.
Investigando
si
todos
los
tejidos
que
nos
hace
conocer
la
anatomia
general
son
siempre
incitados
Tr
DE
Brown.
87
de
la
misma
manera
cuando
'se
introdicen
en
el
estómago
el
opio,
6
el
vino;
se
encuentra
que
la
sangre
es
llamada
fuertemente
hácia
el
tejido
mucoso
de
este
órgano,
y
hácia
los
del
corázon
y
del
ce-
rebro;
de
donde
resulta
una
Incitacion
muy
viva
de
los
capilares
sanguineos,
y
de
las
estremidades
nerviosas
que
se
encuentran
en
ellos:
4
esta
inci=
tacion
corresponde
la
de
los
capilares
de
la
piel
y
de
los
exalantes
:
tambien
se
observa
que
los
musculos
locomotores
estan
a]
principio
mui
inei=
tados;
pero
se
advierte
al
mismo
tiempo
que
los
secretorios
de
la
orina,
de
la
bílis;
y
de
la
saliva
no
estan
incitados,
ó
si
lo
estan
es
de
otto
modo
por-
que
no
dan
sus
acostumbrados
productos
:
se
ve
que
la
tunica
musculosa
de
los
intestinos
está
inci-
tada
de
tina
manera
tal
que
se
contraé
y
permanece
casi
en
la
inmovilidad,
de
donde
resulta
la
cons=
tipacion
5
en
fin
nos
podemos
“convencer
¿ori
toda
conmodidad
que
todas
éstas
diferentes
grá=
duaciones
de
incitación
son
estrañas
á
las
areolas
del
tejido
celular
y
á
la
superficie
lisa
de
las
se-
rosas
que
desempeñan
sus
funciones
como
de
ordi-
nario.
50
El
entorpecimierto,
la
propension
al
sueño,
lá
impotencia
en
la
«ecion
de
los
musclós,
y
en
las
funciones
de
los
sentidos
ex
los
animales;
cuyo
estós
mago
sobrecargado
de
alimentos
esperimenta
'uná
incitacion
exagerada,
vienen
maravillosamente
en
apoyo
de
los
efectos
dé
el
opio
y
de
los
espirituiosos
Para
probar
que
la
incitación
se
distribuye
frecuen=
"emente
de
una
manera
muy
desigual
en
los
diversos
tejidos
de
la
economía
viviente.
n
efecto
¿que
Mega
á
ser
la
fuerza
muscular
Mo
88
SISTEMA
de
los
reptiles,
durante
su
digestion?
¿No
perma=
necen,
muchos
dias
en
un
estado
completo
de
tor=
peza,
con
los
sentidos
tan
obtusos-que
son
insen=
sibles
4lo
que
pasa
á
su
rededor?
¿Se
dirá
que
la
accion
de
su
estómago
es
entónces
ménos
enérgica
que
cuando
atormentados
por.
el
hambre
desple=
gaba
la
astucia,
la
agilidad
y
la
fuerza
para
descu=
brir
su
presa
,
sorprenderla
y
devorarla?
La
sensi=
bilidad,
la
potencia
contrácul
,
la
circulacion
,
la
absorcion,
las
secreciones,
el
calor,
en
una
palabra
todo
lo
que
caracteriza
la
vida
puede
pues
estar
en
mas
en
ciertos
Órganos»,
Iterin
que
estos
mismos
fenómenos
estan
.en
ménos
en
otros.
La
escitacion
moderada
de
un
órgano
los
desenvuelve,
es
verdad,
en
el
resto.
de
la
economía
3
pero
en
el
momento
que
es
escesiva
»
queda
languido
lo
demas,
y
nos
presenta
la:
imágen
de
la
debilidad.
¿No
venros
tambien
la
accion
exagerada
del
estómago.
escitar
ciertos
tejidos,
y
disminuir.
al
mismo
tiempo
en
otros
la
energla:de
la
incitacion
?
Silos
brownianos
desean
otros
ejemplos
de
estas
diversas
modificaciones
de
la
incitacion
tomados
de
la
patología,
puedo
suministrarlos
abundantemente
sin
reproducir.
los
que
he
referido
en
la
primera
seccion
de
este
capítulo;
pero.me
bastará
uno
para
convencer
á
Jos
mas
incredulos
de
ellos
con
tal
que
esten
de
buena
fé.
En
las
inflamaciones
violentas
del
peritoneo
se
escitan
los.
exalantes
de
esta
membrana.
de
ma=
nera
que
elaboran
un.
fluido
albuminoso,
blanque-
cino,
mas
Ó
ménos
parecido
al
pus
del
flegmon,
y
algunas
veces
exalan
sange:
pura;
el
corazones
incitado
de
tal
suerte
que
sus
contracciones
son
A
e
precipitadas
é
incompletas
,
y
se
hacen
con
una
ri]
dez
convulsiva
que
distingue
perfectamente
el
tacto
pulsando
la
arteria
radial
:
entretanto
la
incitación
de
los
capilares,
y
exalantes
cutaneos
los
tiene
en
un
estado
de
constricción
que
no
permite
ninguna
exalacion
+
interin
que
la
incitación
disminuida
en
el
tejido
muscular
de
relacion
lo
reduce
“4
“una
postración,
que
no
se
interrumpe
si
o
por
algunos
movimientos
convulsivos.
Ta
Así
aunque
sea
verdad
que
los
nervíos
son
los
agentes
de
la
transmision
delas
escitaciones
loca-
les,
no
se
puede
concluir
de
esto
con
Brown,
que
la
incitacion-,
verdaderamente
una
é
indivisible
considerada
en
astracto',
es
modificada
de
la
misma
manera
en
los
diferentes
órganos
y
en
los
diversos
tejidos.
A:
gim
ENE
DAT
e
Ar
ad
Como
los
modificadores,
que
aumentan
la
inci=
99
tación
y
las
fuerzas
generales
,
tales:como
el
vino;
los
alimentos
sustanciosos,,
el
calor,
etc.
,
no
pue=
den
conducir
al
estado
morbífico;
sino
sobre=inci=
tando
un
tejido
4
espensas
de
los
demas,
lo
que
se
ha
probado
en
este
capítulo:
como
por
otra
parte
la
disminucion
de
los
estimulantes
debilitando
la
energía
vital
de
todo
el
organismo
llega
á
ser
con
frecuencia
la
ocasion
de
un
aumento
local
de
esta
energía,
de
manera
que
el
esceso:
de
la:
fuerza
local
se:combina
tambien
con
la
debilidad
general,
segun
acabo
de
demostrarlo;
como
estos
dos
órdenes
de
hechos,
digo,
son
incontestables
-
es
imposible
ad=
mitir
con
Brown
una
oportunidad:
siempre
Y
uni=
versalmente
estenica,ó
astenica
que
presida
á
la
formacion
de-las
enfermedades:
'
e
La
Oportunidad:
que
Brown
llama'
tambien
día=
2.3
go
i
SISTEMA
tesis,
segun
él,
es
un
estado
intermedio
entre
la
salud
y
la
enfermedad.
La
oportunidad
estenica
la
produce
la
accion
exagerada
de
los
estimulantes
:
consiste
en
una
exaltacion
de
la
incitacion
que
se
aproxima
al
estado.
de
hiperestenia.
El
no
reconoce
por
estenicas:
mas
enfermedades
que
las
que
han
sido
precedidas
de
ella.
La
oportunidad
astenica
se
establece
sobre
la
disminucion
de
los
estimulantes,
y
siempre
debe
preceder
á
las
enfermedades
aste=
nicas.
Solo
las
que
han
sido
precedidas
de
estas
dos
oportunidades
son
generales
todas
la
demas
se
con»
sideran
como
locales.
Estos
dos
seres
imaginarios
entran
en
el
número
de
las
principales
causas
de
los
errores
del
Browi=
nismo.
Tratemos
de
manifestar
las
razones.
24
Se
presenta
una
perineumonia
:
para
que
se
de»
clare
estenica
es
menester
probar
que
el
enfermo
ántes
de
esta
afeccion
gozaba
de
un
aumento
ge=
neral
de
fuerzas;
de
otro
modo
se
colocará
esta
flegmasía
en
la
clase
de
las
astenicas,
y
se
tratará
conforme
á
esta
idea.
Entre
tanto,
como
siempre
no
es
posible
esta
superabundancia
previa
de
ener-
gía,
se
ha
tomado
el
partido
de
deducirla
de
los
síntomas,
Los
que
deponen
en
fayor
de
una
opor-
tunidad
estenica
son
la
fuerza
del
pulso,
la
gordura
y
el
color.
Y
así
¡
desgraciado
el
hombre
al
que
el
esceso
de
la
flegmasía
haya
derrivado
en
la
pos=
tracion
con
un
pulso
deprimido,
y
un
semblante
livido
!:
Con
¡mas
fuerte
razon
será
necesario
pro-
nanciar
la
sentencia
de
un
Sujeto
un
poco
debili=
tado,
que
contraiga
esta
enfermedad.
El
uno
y
el
etro
convenceran
por
Jos
síntomas
actuales
que
han
sido
conducidos
4
su
enfermedad
por
la
opor=
De
BrowN.
91
tunidad
astenica,
y
el
método
curativo
ménos
á
proposito
para
sus
males
sera
la
consecuencia
de
esta
opinion
quimerica.
-
Solo
el
primer
paso
es
costoso.
En
el
momento
que
se
ha
tomado
el
partido
de
no
unir
la
idea
de
oportunidad
estenica
sino
álas
enfermedades
febriles
con
pulso
vigoroso,
carnes
bien
nutridas,
color'
de
un
hermoso
encarnado
,
no
se
duda
mas
suponer
la
oportunidad
astenica
á
todas
aquellas
en
que
el
pulso
está
contraido,
poco
desenvuelto,
las
faccios
nes
del
rostro
encrespadas
y
encojidas,
postradas
las
fuerzas
musculares,
y
en
las
que
se
quejan
los
enfermos
de
una
sensacion
de
ansiedad
y
de
desfa=
ecimiento
que
refieren
á
la
region
epigástrica
,
y
aun
á
todas
las
partes
del
cuerpo
cuando
son
sujetos
muy
sensibles.
'
En
vano
se
objectaría
á
un
sectario
de
Brown
que
frecuentemente
los
infelices
afectados
de
ésta
manera
presentaban
al
momento
de
la
invasion
los
atributos
de
la
mas
floreciente
salud.
Olvidaría
la
importancia
que
ha
dado
á
esta
señal,
y
nOs
ress
pondería
que
una
enfermedad
en
la
que
estan
las
fuerzas
en
ménos
no
puede
haber
sido
precedida
de
una
oportunidad
con
esceso
de
energía.
En
la
des=
truccion
de
este
funesto
error
me
he
ocupado
du=
rante
una
docena
de
años
;
y
he
demostrado
por
los
hechos
y
por
el
riciocinio,
que
la
forma
de
irri=
tacion
que
Brown
llama
estenica
es
la
de
las
flegma-
sias
del
tejido
celular
y
delos
parenquimas
grues
$0S,
en
una
Palabra
,
la
inflamacion
flegmonosa
;
Y
que
esta
no
puede
probar
ni.
el
esceso
de
las
fuerzas
generales
anteriores
,
ni
el
esceso
de
las
fuerzas
generales
actuales
del
individio,
He
pira=
25
26
op)
SISTEMA
bado
que
las
flegmasías
de
las
membranas
princi=
palmente
de
las
del
abdomen
que
son
las
mas
co=
munes»,
aunque
conapariencia
pletórica
en
su
prin=
cipio”
no
pueden
adquirir
un
grado
alto
de
inten=
sidad
sin
desenvolver
todo
el
aparato
de
dolor
y
de
postracion
al
que
Brown
y
sus
discípulos
han
unido
la
idea
de
astenia.
Poco
debe
admirar
que
el
refor=
mador
escoces
haya
desconocido
todas
estas
ver=
dades
,,
pues
que
no
habia
tomado
por
base
de
su
doctrina
la
comparacion
de
los
síntomas
con
los
órganos
despues
de
la
muerte.
Pero'
ya
es
tiempo
de
conceder
á
esto
una
seria
atencion,
y
de
que
desaparezcan
de
las
obras
modernas
todas
esas
ca=
lenturas
esensiales
,
cuya
idea
fundamental
se
reco=
nocia
en
las
oportunidades
de
nuestro
autor,
á
pe-
sar
de
todas
las
modificaciones
que
se
le
han
hecho
sufrir.
En
efecto,
está
tan
lejos
de
atribuir
estas
enfer=
medades
á
la
inflamacion
de
un
órgano
que
ni
aun
quiere
que
la
pneumonia
consista
en
una
flegmasía
del
pulmon
;
y
es
una
diatesis
estenica
con
predo=
minio
de
la
incitacion
del
pulmon
sobre
la
de
los
demas
órganos.
La
calentura
que
la
acompaña
no
debe
llevar
esta
denominacion;
es
necesario
darle
la
de
pirexia,
como
al
movimiento
febril
que
acompaña
átodas
las
afecciones
estenicas;
La
verdadera
calen=
tura
no
puede
existir
sino
en
las
enfermedades
astenicas;
y
si
se
cree
verla
en
consecuencia
de
las
inflamaciones
esternas
en
los
casos
de
cirujía,
ó6
por
los
resultados
de
la
herida
de
una
viscera,
de
un
envenenamiento
por
Sustancias
corrosivas
,
es
una
ilusion
;
todos
estos
Son
trastornos,
y
per=
turbacione
de
la
circulacion
que
ni
son
estenicos,
A
A
Ga
e
AR
-
e
+
DE
BrowN.
93
ni
astenicos
,
porque
las
potencias
que
los
han
producido
no
han
obrado
mas
que
sobre
una
parte,
ymo
sobre
la
incitabilidad
general,
en
una
palabra,
porque
no
han
sido
precedidos
de
la
oportunidad;
lo
que
se
reduce
á
decir
que
la
oportunidad
se
da
por
supuesta
en
todos
los
movimientos
febriles,
cuya
causa
no
es
una
irritacion
local
conocida
por
Brown
y
sus
sectarios
:
de
donde
resulta
que
si
se
descubriera
una
causa
semejante
para
las
que
ellos
han
atribuido
á
la
oportunidad,
y
que
llaman
pi=
rexias
Ó
'calenturas,
dejarian
estas
de
ser
lo
uno
ó
lo
otro
para
venir
á
ser
irritaciones
ó
perturbaciones
que
ni
serian
estenicas
niastenicas.
Nosotros
veremos
mas
abajo
de
que
manera
han
cultivado
esta
última
idea
los
médicos
de
Italia.
Si
entretanto
se
busca
sobre
que
fundamentos
reposan
estas
sutiles
distin=
ciones,
se
vé
que
no
tienen
otro
mas
que
la
supuesta
uniformidad
de
la
incitación
en
todas
las
partes,
y
la
ignorancia
profunda
de
las
simpatías
que:
unen
los
órganos
entre
sí.
Esto
es
lo
que
ha
conducido
al:autor
á
juzgar
de
las
enfermedades
por
las
apa=
rienicas
esteriores
,
y
le
ha
hecho
tomar
al
color
vivo
con
fuerza
de
pulso
por
señales
de
exuberancia
vital;
y
la
debilidad
muscular
con
constriecion
del
corazon
y
de
los
capilares
esteriores,
por
testimo=
nios
irrecusables
de
un
estado
contrario.
-
Se
encuentra
la
prueba
de
esto
en
las
ideas
que
esplica
sobre
la
gastritis
con
ocasion
de
la
oportu=
nidad
:
no
compara
esta
flegmasía
con
la
pneumonia
Porque
pretende
que
no
esprecedida
de
oportunidad
Cstenica,
ni
astenica.
Pero
se
dirá
¿porque
esta
distin»
ción
singular
?.....
Porque
no
reconocia
por
gastritis,
sino
las
inflamaciones
del
estómago
producidas
por
94
SISTEMA
los
venenos.
¿Como
no
ha
visto
que
con
mucha
frecuencia
los
alimentos
irritantes
y
las
bebidas
alcoholicas,
cuyo
uso
preconiza
él,
obran
de
da
manera
que
estos
yenenos?....
Porque
no
conocia
las
simpatías
del
estómago,
conocimiento
que
no
podia
alcanzar
sino
por
una
larga
comparacion
de
de
los
síntomas
con
los
cadeveres.
Las
mismas
no-
ciones
le
faltaban
y
por
la
misma
razon
sobre
las
de
los
demas
órganos;
porque
como
lo
hemos
dicho
no
se
han
podido
adquirir
sino
despues
de
los
escritos
de
Bichat.
El
pues
ha
atribuido
á
la
vita=
lidad
toda
entera,
Ó
á
la
modificacion
general
de
la
incitación
los
efectos
del
sufrimiento
de
los
prin=
cipales
Órganos
sobre=irritados;
y
el
aumento
gra=
dual
de
estas
irritaciones,
que
apenas
sensibles
al
principio,
llegan
muy
pronto
á
ser
mas
graves
des-
pertando
simpatías,
y
hacaban
despues
la
esplosion
bajo
la
forma
de
una
calentura
mas
ó
ménos
vio=
lenta;
este
aumento,
digo,
y
esta
esplosion
se
han
tomado
por
una
oportunidad
que
degenera
ó
en
pirexia
ó
en
calentura
de
la
manera
que
él
lo
en=
tiende,
Del
mismo
modo
que
cuando
el
estado
"febril
se
desenvuelve
en
consecuencia
de
una
lesion
lucal
manifiestamente
producida
por
el
hierro,
por
el
fuego,
por
un
veneno,
por
cualquier
cosa
en
fin
mas
fácil
de
conocer,
que
la
influencia
del
yino
sobre
el
estómago,
delfrio,
y
de
los
gritos
yiolene
tos
sobre
el
pulmon,
del
frio
sobre
los
tejidos
fibro=
sos,
de
la
gestacion
y
de
los
efectos
del
parto
sobre
los
tejidos
serosos
del
abdomen,
etc.,
no
ha
recos
nocido
él
que
las
visceras,
irritadas
por
estas
últimas
causas,
se
modificaban
como
las
partes
irritadas
por
las
primeras,
y
que
tambien
modificaban
ellas
el
resto
Dr
Brown.
95
de
la
economia
segun
las
mismas
leyes.
Separando
27
,
.
n39
A
e
así
por
la
existencia,
ó
el
defecto
de
la
oportunidad
enfermedades
que
no
se
diferencian
realmente
mas
que
en
grados,
ó
por
la
naturaleza
de
sus
causas,
y
llamando
generales
á
las
primeras,
y
á
las
otras
locales
,
ha
colocado
entre
ambas
un
muro
de
bron=
ce,
y
ha
multiplicado
por
este
medio
las
trabas
que
se
oponian
al
adelantamiento
de
la
ciencia.
Ya
ve»
remos
que
en
este
punto
ha
encontrado
demasiados
imitadores..
|
Para
llegar
á
ello
recorreré
las
enfermedades
de
su
clasificacion,
y
examinaré
los
carácteres
que
les
atribuye
y
las
indicaciones
que
les
asigna.
Las
enfermedades
estenicas
son,
Ó
con
pirexia,
ó
sin
ella
(porque
él
reserva
el
nombre
de
calen-
tura
para
las
astenicas
).
En
las
primeras,
ó
las
Ppireticas
encontramos
la
perineumonia,
el
catarro,
la
esquinancia
no
gangrenosa
,
la
tos
estenica,
el
reumatismo
,
el
croup=estenico,
el
sinoco
,
la
escar=
latina,
la
viruela
y
el
sarampion
ligeros.
Los
mo=
tivos
que
ha
tenido
para
atribuir
estas
pirexias
al
esceso
de
fuerza
son
la
magnitud
y
fuerza
del
pulso,
la
vivacidad
del
color,
el
vigor
de
la
constitucion,
la
accion
antecedente
de
las
causas
que
aumentan
la
potencia
vital,
y
la
cantidad
de
la
sangre,
y
en
fin
los
buenos
sucesos
del
método
debilitante
para
obtener
la
curacion.
Mas
estas
razones
no
tienen
nicon
mucho
tanto
valor
como
él
les
atribuye;
y
he
aquí
las
pruebas.
La
perineumonia
ordinariamente
es
producida
por
el
frio,
potencia
absolutamente
debilitante
:
no
su=
pone
una
exaltacion
gradual
de
fuerzas,
Ó
una
opor=
tunidad
estenica,
el
pulso
en
fin
puede
perder
su
28
Ay
96
SISTEMA
fuerza
y
su
magnitud
sin
que
cese
la
indicacion
de
los
debilitantes.
:
El
catarro
de
las
personas
vigorosas
del
mismo
modo
que
él
de
los
de
temperamento
débil
y
de
los
linfáticos
se
desenvuelve
á
influjo
de
las
causas
mas
debilitantes,
sin
dejar
por
esto
de
ser
de
la
misma
naturaleza.
No
obstante
la
teoría
de
Brown
lo
obliga
á
colocarlos
en
dos
series
diférentes,
y
4
negar
el
nombre
de
catarro
al
de
las
personas
débiles
para
hacer
de
dl
una
tos
astenica.
La
esquinancia
y
el
reumatismo
atacan
á
los
dé-=
biles
del
mismo
modo
que
á
los
fuertes,
y
diga
lo
que
quiera
el
autor,
sin
violentar
los
hechos,
no
se
pueden
atribuir,
del
mismo
modo
que
las
afec=
ciones
precedentes,
al
calor
que
subsigue
al
frío,
pues
que
comunmente
principian
estas
afecciones
durante
la
accion
del
frio;
y
en
estos
casos
el
calor
_
no
se
desenvuelve
sino
por
la
flegmasía;
en
cuanto
á
aquellos
en
que
estas
enfermedades
hacen
la
esplo=
sion
cuando
el
individuo
que
se
habia
resfriado
se
ha
«calentado
al
fuego,
ó
en
la
¿ama,
no
prueban
que
el
calor
haya
ocasionado
la
inflamacion,
pues
que
este
calor
solo
no
produce
jamas
el
reunmatismo,
y
casi
nunca
la
esquinancia;
solamente
manifiestan
que
el
calorico
determina
el
desenvolvimiento
y
los
progresos
de-una
irritacion
que
acaba
de
producir
el
frio
en
el
interior
disminuyendo
la
accion
vital
en
la
superficie
'esterna
del
cuerpo
viviente.
El
croup,
que
él
lama
estenico
por
la
energía
de
la
irritacion
sanguinea:
debe
esta:
forma
solo
al
temperamento
,
y
no
se:diferencia
del:que
ofrece
ménos
intensidad
en
la
rubicundez
y
en
la
pirexia,
y
que
Brown
dice
que
es
astenico,
mas
quelo
De
Brown.
97
que
difiere
el
catarro
de
los
fuertes
del
de
los
dé-=
biles.
a
El
frenesí
y
el
síncope»
que
él
considera
como
un
frenesí
ligero
,
son
graduaciones
de
flegmasias
viscerales
en
las
que
el
pulso
es
grande,
fuerte
y
el
color
rojo;
pero
estos
carácteres
fugitivos
desa=
parecen.en
el
momento
que
se
afectan
de
una:
ma=
nera'mas
profunda
las
mismas
visceras
,
cuya
irri=
tacion-losproducia,
sin-que
esperimente
la
enfer=
medad
ninguna
mudanza
en
su
naturaleza.
Ademas
estas
dos
afecciones
se
unen
á
otras
graduaciones,
cuya
forma
mas
ó
ménos
inflamatoria
se
determina
igualmente
por
el
grado
de
abundancia.
y
de
acti=
vidad
.del
aparato
de
la
circulacion.
Cuando
tra=
temos
de
las
calenturas
del
autor
hablaremos
de
esto...
La
escarlatina,
la
viruela
y.
el
sarampion
no
son
-estenicos
para
Brown»,
sino
cuando
son
ligeros.
Se
puede
.pues
aplicarles,
lo
que
se
acaba
de
decir
del
estado
febril
con
delirio
y
color
vivo.
Cuando
son
graves
las
transporta
á-la
deblidad
indirecta
:
lo
que:miuda
enteramente
la
terapeutica:
Ya
hémos
demostrado
la
falsedad
de
sus
ideas
sobre
esta
de=
bilidad
;
que
en
esta
ocasion
son
tan
peligrosas
como
en
las
demas,
porque.la
naturaleza
de
estas
enfer=
medades
no
varia
por-su
aumento
de
intensidad.
Por-
otra
parte.no
se
puede
probar
una
oportunidad
estenica
ántes
de
estas
enfermedades,
ni
asegurar
que
los
agentes
imponderables
é
imperceptibles
que
las.
producen,
tengan
la
propiedad
de
aumentar
la
fuerza
vital;
ellos
no
hacen
mas que
provocar
la
reaccion
»
COMO
cualquiera!
otro
escitante
no
nutri=
tivo.
30
“31
98
SISTEMA
El
método
debilitante,
esto
es,
la
sangría,
la
dieta,
el
reposo,
el
agua
no
son
aplicables
á
las
enfermedades
que
él
tiene
por
estenicas
y
no
podrian
concurrir
en
un
carácter,
porque
el
frio,
á
despe=
cho
de
las
aserciones
de
Brown,
daña
en
la
pul=
monía
,
en
el
catarro
,
y
en
el
reumatismo
,
á
lo
mé-
nos
en
mayor
número
de
casos;
interin
que
se
ems
plea
útilmente
en
las
calenturas,
que
en
su
sis=
tema
son
siempre
efecto
de
la
debilidad;
y
porque
los
demas
medios
aprovechan
igualmente
en
la
mayor
parte
de
las
afecciones
que
tiene
por
as-
tenicas.
|
Depues
de
las
enfermedades
estenicas
con
pirexia
admite
Brown
otras
sin
pirexia,
en
las
que
se
en=
cuentran
la
manía,
el
insomnio
de
las
personas
ro-
bustas,
y
la
obesidad.
Pero
es
claro
que
la
manía
y
la
obesidad
pueden
afectar
á
los
robustos
lo
mismo
que
á
los
debiles;
y
el
insomnio
no
lo
provoca
el
esceso
de
vigor
en
las
personas
robustas,
sino
mas
bien
una
escitacion
particular
del
sistema
nervioso
que
no
exije
indispensablemente
un
aumento
de
energía
en
todos
los
tejidos
de
la
economía;
y
que
aun
mas
bien
se
encuentra
en
los
débiles
que
en
los
fuertes.
Por
último
los
motivos
,
que
Brown
ha
tenido
para
componer
sis
enfermedades
estenicas
de
las
que
acabamús
de
referir,
no
las
distinguen
bastante
de
las
otras
para
que
se
las
pueda
considerar
como
de
una
naturaleza
enteramente
opuesta
:
lo
que
ve=
remos
mejor
todavía
al
examinar
sus
enfermedades
astenicas.
|
|
|
La
segunda
forma
del
estado
morbífico,
ó
la
as=
tenia,
segun
Brown,
es
el
estado
del
organismo
en
mr
a
ve
Brown.
99
que
estan
las
funciones
mas
6
ménos
débiles,
fre=
cuentemente
trastornadas,
encontrándose
casi
siem=
pre
una
de
ellas
mas
afectada
que
las
demas.
Solo
esta
definicion
basta
en
el
siglo
en
que
vi=
vimos
para
demostrar
la
profunda
ignorancia
de
Brown
sobre
las
leyes
de
la
física
animal.
En
efecto,
ninguna
enfermedad
hay
en
la
que
no
se
halle
al=
guna
funcion
mas
afectada
que
las
otras,
muy
pocas
en
que
esten
trastornadas
todas.
No
puede
pues
servir
esta
definicion
pata
caracterizar
las
en-
fermedades
astenicas.
Lo
que
Brown
no
dice
aquí,
pero
que
se
puede
deducir
fácilmente
de
las
dis=
cusiones
de
este
aitor,
es
que
la
idea
de
la
supe=
rabundancia
de
fuerza
está
unida
principalmente
á
la
firmeza
y
magnitnd
del
pulso,
y
á
la
vivacidad
del
color,
aunque
estos
signos
de
estenia
se
pongan
en
el
mismo
rango
que
los
otros,
como
se
ha
po=
dido
observar
un
poco
mas
arriba.
Ya
he
dicho
que
las
inflamaciones
flegmonosas
producian
casi
siempre
un
pulso
grande,
y
mas
ó
menos
lleno.
"Tambien
presenta
el
pulso
estos
ca=
rácteres
en
las
flegmasías
cutaneas
y
en
los
reuma=
tismos
agudos
porque
entónces
los
vasos
de
la
cir»
cunferencia
han
adquirido
mas
desarrollo.
Lo
mismo
sucede
al
principio
de
las
inflamaciones
de
las
mem-
branas,
aun
de
la
mueosa
gastro=intestinal,
cuando
los
enfermos
estan
pletoricos;
pero
lo
que
prueba
que
estas
mismas
cualidades
del
pulso
no
pueden
dar
la
medida
de
las
fuerzas
de
los
sujetos,
es
que
si
las
flegmasías
del
parenquima,
como
la
perineu-
monia,
son
escesivas,
se
contrae
el
pulso
y
se
ablan.
43
y
si
se
exasperan
las
de
la
mucosa
digestiva,
se
eneurece
perdiendo
de
su
amplitud;
y
en
fin
que
33
100
SISTEMA
las
flegmasías
cutaneas
pierden
su
pulso
grande
y
lleno
si
predomina
la
inflamacion
en
la.mucosa
di=
gestiva
;
miéntras
que
lo.
conservan
cuando
¿el
pa=
renquima
pulmonal
es
el
término
de
la
congestion.
Brown
alega,
es
cierto,
que
en
todos
estos
casos
la
debilidad
indirecta
ha
dado
lugar
á
la
hipereste-
nia.
Pero
las
curaciones
conseguidas
con,
las
san=
grías
deponen
bastañte
contra
esta
asercion.
Áde=
mas
á
cada
instante
se
puede
hacer
la
observacion
siguiente
:
si.una
inflamacion
flegmonosa
ataca
á
un
sujeto
débil
y
poco
sanguineo,
al
mismo
Uempo
que
se
declara
una
flegmasía
de
membrana
en
otro
fuerte
y
pletórico,
la
primera
dara
un
pulso
lleno
y
grande,
con
un
color
arterial,
y
lapiel
halituosa,
interin
que
la
segunda
producira
un
pulso
serrado,
una
piel
seca,
ardiente,
y
un
color
que
tira
á
libido,
Esta
distincion
de
la
que
no
podian
tener
idea
los
antiguos,
y
que
tampoco.se
ha
hecho
despues
de
los
escritos
de
Brown,
es
de
la,
mayor
importancia
ara
el
observador
deseoso
de
demostrar
la
influencia
del
reformador
escoces
sobre
la
doctrina
general
adoptada
en
nuestros
dias.
33
Brown
ha
unido
pues
la
idea
de
la
fuerza
á
la
magnitud
y
á
la
consistencia
del
pulso,
á
la
viva
coloracion,
y
á
la
turgescencia
delas
formas.
sto
es
evidente;
pero
no
ha:
tenido
la
idea
de
inflama=
cion
fuera
de
los
casos
en
que
aparece
este
fenó-
meno
con
evidencia
al
esterior.
El
se
ha
atrevido
á
avanzar
que
las
enfermedades,
que
el
lama
pirexias
estenicas
jamas
vienen
con
la
inflamacion
de
los
órganos
internos,
y
que
cuando
las
acompaña
la
flegmasía
reina
siempre
al
esterior
del
cuerpo.
Se
vé
que
ha
tomado
por
tipo
de
la
inflamacion
este-
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