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Principios fundamentales de la medicina fisiológica y examen de las doctrinas médicas y de los sistemas de nosología

Broussais, François-Joseph-Victor (1772-1838)

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AN an z 2 AE .rannrrrarnr.s>rao” EE s RUArDA INAcs fpos GEL PRINCIPIOS DE LA MEDICINA FISIOLÓGICA EXAMEN DE LAS DOCTRINAS MÉDICAS $ Y DELOS SISTEMAS DE NOSOLOGIA. -— A | : na TA DONA = B, DE LA y DTS > A "ema. Sra. Doña Rec "uma Viuda de Sánche? Fu -ya Esta traduccion es una propiedad particular, que protejen las leyes, con cuyo rigor se perse= — guirá á los que intenten usurparla. Todos los | ejemplares estan rubricados, PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA MEDICINA FISIOLÓGICA EXAMEN DE LAS DOCTRINAS MÉDICAS Y DE LOS SISTEMAS DE NOSOLOGIA Por F.=J.=V. BROUSSAIS, Traduccion al español, Por C. LANUZA. Md a AA AAA A PRIMERA PARTE. ' MADRID, EN CASA DE DENNE HIJO, CALLE DE LA MONTERAN. 39 M. D. CCC. XXI. oz DUoreÑE ANO rd y el 8 ep A y e E A 2 MAI WIBIAARA RAMA AM AAAAAMAAMAA AHADAMA MAA MAMA ADA RLA MAMA AMAIA e - PREFACIO. co p . y . . . . . IN o hace mucho que la medicina francesa dividida en humoral y browniana en su aplicacion á las - enfermedades que combatia de la manera mas ac- tiva ya con los evacuantes, ya con los LÓniCos , hacia alarde no obstante de la pretension de seguir las huellas de Hipocrates, cuya terapeutica era casi del todo espectante. En efecto, despues de haber emetizado, purgado, estimulado de todos modos, se descríbia el curso de la enfermedad ; y cual= quiera que fuese este, se le tomaba por el que debia ser de una necesidad absoluta. Estas obscr= vaciones se multiplicaban casi al infinito; y los Supuestos modelos de las enfermedades eran ya lan variados que no se podian acomodar en las tablas nosológicas, y á cada paso era necesario hacer en ellas transposiciones ó adiciones. Admirado de pj Prefacio. estas incoherencias y de los sensibles resultados que necesariamente debian producir en la suerte de los enfermos, intenté en 1808 fijar la atencion de los prácticos sobre el carácter inflamatorio que con tanta frecuencia predomina en las afecciones ' crónicas; y manifestar que su curso está siempre subordinado álos agentes modificadores. Pero todos mis esfuerzos fueron inuules, bien porque no habia dicho casi nada de las enfermedades agudas, bien porque las que intenté dar á conocer de las cró= nicas, se consideraron mejor segun los clásicos en boga, que segun mi obra. Al momento que reconocí estos dos obstáculos, me '“esforcé 4 remediarlos publicando el Exámen de la doctrina médica ge- -neralmente adoptada, etc ; que salio áluz en 1816. Esta obra tenia pór objeto debilitar la prodigiosa autoridad de un clásico, cuyo sistema cerraba los ojos de los médicos sobre los efectos delos remedios, no ménos que sobre la naturaleza de las alteraciones cadavéricas ; y sujetar á una nueva discusion muchos puntos de doctrina sobre los que al parecer se es= taba generalmente de acuerdo. Esperaba que las disputas que no podian ménos de suscitarse en todas partes harían trianfar algun dia la verdad, y no ha sido yana mi esperanza. Prefacio - vi - Con todo, este ataque despertó una porcion de. pasiones : desde el principio se despreció el objeto y el fin de mi trabajo, exclamando contra el blas= femo, el hereje , el ingrato..... La ingratitud!...z Como si el respeto debido 4 los maestros fuera de mas peso que los intereses de la sociedad...... . Pero estos intereses apenas conocidos, no bien lo fuéron cuando se moderáron los clamores; y los mismos que me habian privado de los sentimientos de benevolencia y afecto, que tanto me honrában, y cuya perdida me fué tan sensible, me los vol= viéron , hechando un velo sobre la prontitud de la agresion por respetos al motivo que la habia de- terminado. i ) ás No obstante se limitáron estos movimientos de impaciencia á declamaciones verbales. Los médicos verdaderamente instruidos y de un juicio sólido, los que yo hubiera considerado como mis jueces nada: publicáron contra mí, y tomaron el: partido de es- perar á que la esperiencia pronunciase sobre las im- portantes cuestiones que yo habia tratado. Es cierto que algunos libelos saliéron á luz; pero sus autores, Ó demasiado débiles, ó muy poco instruidos en la doctrina que atacában, no penetráron 'el fondo de la cuestion, y sustituyeron las injurias á las refuta= pi Prefacio ciones. El público lo ha, conocido, y el desprecio con que se han mirado sus diatrivas, y el desden que manifestaron los sabios, que creian adular rindiendoles homenage , los desanimaron de modo que algunos de ellos no se han atrevido á concluir su trabajo; de manera que se puede decir con ver= dad. que el Exádmen permanece hasta el dia sin replica. Interin se discutia sobre unas cuestiones que la mayor parte.no entendían si no á medias , continuaba yo en los eursos particulares en que anualmente he enseñado á los discípulos de la Facultad, desenyol= viendo los principios de la doctrina fisiológica, so- metiendola continuamente al crisol de la esperiencia á presencia de una mulutud de testigos. De esta menera las verdades cou que brilla esta doctrina se han esparcido en la sociedad , y se han introducido entre los médicos. En efecto ninguno hay que no haya modificado su práctica, y que no se esprese en el dia sobre la naturaleza de las enfermedades de una manera del todo diferente de como lo hacia otras veces. Si pudiera esto ponerse en duda, ma= nifestaria las pruebas mas auténticas por las con= sultas que he tenido cuidado de reunir desde 1814, época en que entré en Francia con nuestros exer= — o a o Prefacio yes citos ; pero confio que en lo subcesivo no me veré reducido á esta penosa estremidad. La obra quese va á leer ofrece el desarrollo de una doctrina nueva que no he hecho mas que insinuar en el primer Exámen, y que no ha parecido en público mas que de-una manera parcial y frecuentes mente inexacta, en las tésis presentadas á la escuela y en un corto número de tratados particulares. De los hechos sobre que se funda, unos son absoluta- mente nuevos, y Otros conocidos de todo el mundo: de unos y de otros me he aplicado á deducir cons clusiones, que en general no se habian previsto, y cuya reunion solo puede constituir la doctrina que someto al juicio de los hombres ilustrados. La anatomía y la fisiología son las fuentes en que he bedido. Brown dice que la vida se sostiene solo por la escitacion; pero en el momento despnes de haber presentado este rayo de luz, se sumerje en las tinieblas de la ontología considerando este fenó= meno de una manera astracta; y todas las conclu- siones prácticas que deduce de él, son erroncas. Brown no era ni anatómico , ni práctico; pero aun> que hubiera sido uno y otro, no podia alcanzar la verdad sino derrivando las entidades morbíficas de UN Prefecio sus predecesores; y como no tubo esta idea, era indispensable que se estraviase. Se trataba de estudiar la escitacion en los dife= rentes orgános; pero para: conseguirlo con buenos sucesos era necesario poseer una anatomía fisiológica. Solo la de Bichat podia servirme de base, y así me he esforzado en volver 4 estudiar profundamente los fenómenos de la vitalidad segun los diferentes sis= temas orgánicos que nos ha hecho conocer. Decia yo : «Si cada tejido tiene una accion particular, esta es susceptible de aberracion, y en esto debe consistir toda la patología. » Para ayudarme á aye= riguar la razon de estas aberraciones he consultado las preciosas descripciones del celebre profesor que enseña la fisiología con tanto brillo en las escuelas de la Facultad. Bichat, Chaussier, he aquí los ricos propietarios que me han suministrado el terreno so= bre el que he construido el edificio que va á apare= cerz pero la justicia exije que tambien señale lo que me pertenece. El descubrimiento de la Ontología médica, que desde el principio de los siglos se oponia á que la medicina figurase en el rango de las ciencias, es propriedad mia ; en ninguna obra he encontrado su A A O » Prefacio. xj gérmen. He considerado las simpatias bajo un nuevo punto de vista, lo que me ha facilitado los medios de apreciar mejor la fuerza medicatriz, Ó autocra- tismo de los autores. He hecho conocer ademas las inflamaciones del canal digestivo, cuya ignorancia cubria con un velo impenetrable toda la patología; pues que ni permitia formar bien el diagnóstico de una enfermedad, é imposibilitaba dar razon de los efectos de los medicamentos, de los del régimen; en una palabra, de todo lo que puede tener alguna influencia sobre la economía viviente. Así es que solo estudiando las flegmasías es como be tenido la felicidad de formarme una idea justa delas simpa= tías, y de quitar la mascara á la ontología, á la que habia dirijido los primeros tiros con el Exámen pu= blicado en 1816. Sin estas nociones, pues, la pa= tología no es mas que un cahos, un cumulo informe de verdades y de errores...... Tal vez sorprenderan los elogios que hago de la doctrina fisiológica : y aunque estoy intimamente persuadido de cuanto ganaria esta en ser presentada por un Rousseau, Ó por un Buffon, no obstante, -me atrevo á decirlo , espero tranquilo sus buenos Sucesos, porque me parece que necesariamente debe triunfar por su propia escelencia. Me ha inspirado xl Prefacio. esta confianza la observacion constante de que entre los jovenes á los que la he manifestado, los mas señalados por la rectitud de su juicio la han apren= dido con ansia, y han hecho de ella desde entónces su único medio de instruccion y la regla de su con= ducta-en la medicina. Esta obra se ha principiado por el Exámen y por la comparacion de los sistemas de medicina : me proponia concluirla con un compendio de la doc= trina fisiológica que ofreciera lo sustancial de mis lecciones; pero habiendome llebado mas lejos que pensaba las discusiones en que he entrado, he des bido renunciar á este proyecto. Me ha parecido mas conveniente hacer una obra particular de la narra- cion que habia proyectado, que será precedida de consideraciones fisiológicas de alguna estension. No obstante, con el fin de suplir cuanto me es posible el defecto de un tratado metodico, he tomado el partido de reducir á proposiciones los dogmas fun= damentales de la doctrina que profeso, y que me ha servido de regla para apreciar las de mis prede= cesores; y las he colocado á la cabeza de esta obra, Así tomarán mis lectores desde el principio una idea sumaria de nuestra doctrina : despues encontrarán su desenvolvimiento y sus pruebas en las discusiones SIT, a mo Prefacio. acij que forman el cuerpo de la obra, despues de lo cual solo faltará volver á las proposiciones , á fin de tener el resumen de las disertaciones que han tenido el trabajo de seguir. De esta manera suministraré á mis compañeros Jos medios de juzgarme, y de re- petir las esperiencias que me han conducido á los principios que he creido deber adoptar para condu= cirme en el estudio y en la práctica de la medi= cina, | 4 Algunos han pensado que habia inconvenientes en criticar las obras de los autores vivos, y que basta esponer la verdad cuando se cree haber tenido la felicidad de descubrirla, para que cada uno se haga un debér en adoptarla. De ningun modo soy de esta opinion : el espíritu humano es llebado natu= - vralmente á la pereza, y susceptible de asociar las cosas mas disparatadas y aun las mas contrarias, de suerte que para escusarse las fatigas de una compa= racion minuciosa y sostenida entre las opiniones an- tiguas y las nuevas, desecha estas, ó las admite en parte sin renunciar á las otras. La obra que se va á leer suministrará mas de una prueba de esta inco= herencia. Yo pienso pues que importa á los intereses de la verdad, que al manifestar lo cierto se tenga cuidado de hacer conocer lo falso, cuando este acto Prefacio. pueda impedir el reconocimiento de la verdad. En cuanto á la crítica de los autores vivos, como se trata de una ciencia que influye tan poderosamente en la felicidad del género humano, he creido que un hombre de bien no debia sacrificarlo á conside= raciones de lugares y tiempos. Si los médicos que viven han tenido hasta aquí tanto cuidado en darse consideracion reciproca, es porque cada uno cono= cia su poca ventaja sobre los compañeros. No su= cede así á los médicos verdaderamente fisiológicos; nada arriesgan estos obedeciendo al impulso. de su conciencia, esto es, atacando los errores y las preocupaciones demasiado respetadas por sus con= temporaneos. Sin duda es necesario, no ménos que importante para los buenos sucesos de su causa que conserven defendiendola la decencia, absteniendose de toda personalidad sobre las costumbres y habitos sociales de sus adversarios; pero soy de opinion que pueden atacarlos como autores y aun nombrarlos cuando es indispensable disipar el prestigio que se une siempre á una grande reputacion. He aquí la única razon porque he manifesfestado los nombres celebres y disimulado los oscuros, Ó sin autoridad preponderante. Marcando el error y haciendo re= saltar á los ojos de todos el ridículo que lo carac- teriza, llegarán á disgustárse los lectores de las obras O OR BRA ES ur” Pre facio. xp que lleban su sello, y se impondrá silencio á los que pudieran intentar constituirse sus defensores. Me parece que la doctrina fisiológica que se pro= paga con tanta rapidez entre nosotros y que se es= tiende hasta en los estrangeros, reposa sobre bases - inalterables. Y sobre todo, lo que no se puede du= dar es que la medicina francesa jamas tubo un as= pecto tan brillante; y que si las nuevas ideas que se van á ver aquí, son adoptadas como es de esperar segun todas las apariencias, tomará ademas un ca- rácter indeleble. Pero lo que ambiciono con pre= ferencia á todo es que llegue á ser ventajosa para la humanidad. Ya han depuesto formalmente en su favor las tablas necrológicas; y, si he de dar asenso á mi presentimiento, la doctrina fisiológica , perfec= cionada como es susceptible de serlo, debe tener una inmediata influencia sobre la poblacion, y mas señalada que el descubrimiento de la vacuna. ¿Oe E r , 7 EAN 314 Aa A pus doy: PROPOSICIONES DE MEDICINA. O a O nr di SECCION PRIMERA. a FistoLOoGIA. TL 1 vida del animal se sostiene solo por los estimulos esteriores (Brown ); y todo lo que au= menta los fenómenos vitales es estimulante. II. El calórico es el primero y el mas importante de los estimulantes : y cuando deja de animar la economía, todos los demas pierden su accion sobre ella. III. El calórico es suministrado necesaria y con= tinuamente al embrion por su madre, y al animal nacido por sus pulmones; pero penetra acciden= talmente por todas las vias. IV. Si el calórico llega á faltar por un cierto tiempo, cesan todos los fenómenos conservadores, reparadores , y medicinales de la economía. V. El calórico pone en accion la potencia que forma los organos. Esta los forma con materiales A E e a A E A a (mu) asimilables, y dirige los fluidos libres en sus inters» ticios : los organos, Ó los solidos igualmente que los fluidos se llaman materia animal. VI. La composicion de los 'organos y de los flui» dos es una química particular del ser viviente. La potencia que pone en accion esta química da á los organos al componerlos la facultad de sentir y de moverse contrayendose. La sensibilidad , pues, y la contracúilidad, son los testimonios ó las prucbas del estado de vida, VII. Ciertos cuerpos de la naturaleza, ademas del calórico, aumentan la sensibilidad y la contracti= lidad en las partes de la organizacion con las que se ponen en contacto. Esto es estimular, ó irritar; luego estos cuerpos son estimulantes. VIT. Estando aumentadas en un punto la sen= sibilidad y contractilidad, pronto lo estan tambien en otros muchos; y esto se llama simpatía. IX. La simpatía se ejecuta por el intermedio de una forma particular del tejido viviente, ó de la materia animal que se llama nervios. X. Todos los fenómenos de asociacion se eje= cutan por medio de los nervios que transmiten el estímulo de una parte á otra ú otras muchas ; luego todos son simpatías, ! XI. El objeto de la accion primitiva y simpática de los estímulos es siempre la nutricion, ó la se= paracion de las causas destructoras , ó la reproduc= cion; y los movimientos que ejecutan todo esto se . Mlaman funciones. Y como es necesario para el ejer- cicio de las funciones que los liquidos concurran con los solidos, en todo estímulo hay afluxo, ó atraccion de fluidos. XIL. La sensibilidad y la contractilidad están o e A Y TE” bo E distribuidas en grados diferentes en los diversos tejidos que componen la organizacion viviente > los que las poseen mas esquisitas reciven Immes> diatamente la accion de Jos estimulantes y la trans- miten á los demas : luego estos son los moviles naturales de las simpatías. : XII. Los tejidos que se pueden considerar como los moviles naturales de las simpatías son aquellos en que se encuentra la materia nerviosa bajo una apariencia pulposa entremezclada con los vasos capilares sanguineos, y con otros que contienen fluidos albuminosos ó gelatinosos : estos pues son la piel y los sentidos de la cabeza que se llaman esternos , y lo son tambien las membranas mucosas que son los sentidos internos. XIV. Todos los organos de los sentidos estan espuestos por la naturaleza á la accion de los agentes esteriores y á la de otros que provienen del inte= rior; y el estímulo que reciven de ellos se trans= mite al cerebro , que es su centro comun. Ademas desde estos diversos puntos es dirigido el estímulo hacia los otros tejidos , y de este modo se sostienen las funciones. XV. Todo estímulo capaz de procurar al cere= bro una percepcion recorre todo el conjunto del sistema nervioso de relacion. La accion vá pues á repctirse en las membranas mucosas , de donde es aun vuelta al centro de percepcion que la juzga Segun el aviso de la viscera á qne pertenece la membrana mucosa; y que se determina á la accion segun el placer 6 el dolor que perclve : y esta accion tiene siempre por objeto hacer durary re= Pétr la impresion, ó desviar su Causa. A 2 (aw) EN XVI. La accion mandada por el centro cerebral de relacion se ejecuta por medio del aparato mus- cular locomotor, que está á las órdenes del cerebro; y los mismos nervios que han servido á conducir la impresion , sirven para ejecutar las voluntades del centro de percepcion por la parte de su tejido que comunica con los musculos locomotores. XVII. Miéntras que una impresion, Ó por mejor decir la accion del estímulo que resulta de la im= presion , camina en el aparato nervioso de las yisce- ras, determina movimientos en los musculos que forman parte de ellas, modifica la circulacion de todos los fluidos que las recorren, y tambien pro= duce contracciones involuntarias en los musculos locomotores. XVII. Interin que la influencia estimulante del cerebro se ejerce voluntaria ó involontariamente sobre los musculos locomotores, se comunica tambien el estímulo; pero involuntariamente á los tejidos musculares y vasculares de las visceras, por que los nervios de relacion son comunes 4 los musculos locomotores, y á las visceras. “XIX. Habiendo los movimientos voluntarios puesto en contacto á los materiales asimilables con los organos asimiladores , obran estos la asimila= cion de aquellos al individuo. XX. La asimilacion es uno de los fenómenos del primer órden que no se puede esplicar por la accion de la sensibilidad y de la contractilidad : solo debe atribuirse á la potencia creadora; y este es uno de los actos de la química viviente. XXI. La absorcion depende en primer lugar de las afinidades de la química viviente , y en segundo del ejercicio de la sensibilidad y contractilidad. “La circulacion es del dominio de la sen- ¿—sibilidad, y contractilidad en el corazon y en los vasos hasta un cierto punto de disminucion difícil de determinar : mas allá de este punto y donde los fluidos estravasados caminan entre las fibras, son estos movidos en parte por el corazon, en parte por la contractilidad que determina la sensibilidad local, y «en parte por las afinidades de la química viviente que dirije constantemente la potencia creas dora. Lo mismo se observa sobre las causas de los movimientos de los fluidos en los órganos llamados secretorios, XXUT. Interin que los fluidos se mueven en el tejido de las partes, se ejecutan la composicion y descomposicion de estas partes, y la formacion de los fluidos que deben permanecer mas Ó menos tiempo en sus intersticios. stos tres fenómenos de que se compone la nutricion pertenecen esencial= mente á la química viviente, por que la accion que en ellos tienen la sensibilidad y la contractlidad se limitan á presentar á los órganos los materiales asimilados, y á separar los fluidos superfluos á la composicion , y los que han quedado libres por la descomposicion. XXIV. Miéntras que los fluidos se mueven en el tejido de las glandulas suceden en ellas, ademas de la nutricion, ciertas mudanzas en la forma de los uidos que no se emplean en esta funcion 3 de manera que cada glandula produce el suyo con Caracteres particulares : estas variaciones pertenecen la química viviente. La sensibilidad y la cons= traculidad solo sirven para separar los fluidos de a Búeya formacion, para conducirlos al esterior ' a. > si son inutiles, ó para llevarlos á las superficies mucosas si deben concurrir á alguna funcion. XXV. La generacion del embrion es obra de la química viviente : la sensibilidad y contractili= dad conducen al embrion en el utero, la química viviente lo desenvuelve, y le dá su sensibilidad : y contractilidad particulares (vease la prop. VI): y la sensibilidad y la contractilidad de da madre obran su expulsion. XXVI. Hay un órden de nervios situado á lo largo de la columna vertebral, que tienen por cen= tro unos ganglios particulares : su reunion se llama gran simpático , y seria mejor llamarlos nervios ganglionarios. AXVIT. Los nervios ganglionarios penetran mu= cho en las visceras y en los musculos con sus vasos y con sus nervios de relacion; pero entran mucho en las visceras y musculos del tronco , y poco en los musculos de los miembros. XXVII. Las heridas de los nervios ganglio= narios no determinan primitivamente ni dolores ni convulsiones : estos no transmiten las sensaciones al cerebro, ni las órdenes de este á los organos. XXIX. Los nervios gangliorarios no pueden presidir sino á los movimientos interiores que no dirige el centro cerebral. Confundidos en el sis- tema capilar de las visceras deben servir para reglar y transmitir la accion de los estímulos de un lugar á otro segun las necesidades de la potencia creadora : es decir que siryen particularmente á la química viviente, XXX. Los nervios ganglionarios recojen la in- fluencia estimulante de los nervios cerebrales y que les ha hecho Megar por el ejercicio de las funciones de relacion, | XXXI. Los nervios sganglionarios hacen servir la fuerza vital del animal á la química viviente, á pesar de la influencia de la voluntad - y quando la suma de esta fuerza no es suficiente para los A dos' grandes órdenes de funciones. la separan de las de relaccion para concentrarla en las fun= ciones digestivas, Obran esta diversion acumnlando, con ella la fuerza vital y los fluidos en los vasos de las visceras y sobre todo del cerebro ; lo que produce el sueño. XXXII, Cuando predomina la irritacion en las YiSceras los nervios ganglionarios la hacen refluir en el aparato de relacion por los nervios cerebrales COn los que están en comunicación en estas mismas visccras 3 y la voluntad no es mas libre en ARRAY esta irritacion, que en recojer la que ha derragnado | en las visceras. e . XXXII. Solicitado el centro de-.elacion por la fluencia de las visceras , eseWtá con el concurso ¿de la voluntad , 6 sin el, copla consciencia del Yo - ella , en el aparato locomotor movimientos ¿ue estan en razon diregá de las irritaciones vis- | o, Y e tienen por termino la cesacion de he ness di bien la obstruccion, la com- qe O la desorganizacion del cerebro. XXIV. Sicmpre que se escita en la economía ulante capaz de trastornar los > Se transmite esta al centro de - JUDaA accion estim nervios cerebrales relación , y este puede ejecutar mov su consecuencia sin que el animal tenga con: 7 y sin que su voluntad participe de ellos. Los fe nómenos que dan la idea del Yo no son pués continuos , miéntras que la percepcion y la reacciol del-centro de relacion no se interrumpen jamas. XXXV. Las percepciones del centro cerebral de que el Yo tieñe conocimiento se llaman sensibilidad, E y los movimientos que dirije se llaman voluntarios. Pero las percepciones del centro cerebral de que el Yo ño tiene conocimiento y los movimientos que determina sin la participacion del Yo, no se refieren niá la sensibilidad ni á la voluntad : son una especie particular de fenómenos orgánicos. El aparato ner- vioso cerebral. presenta , pues, dos modos en suf funeiones. XXXVI. Siempre que el Yo tiene una percepcio? se siente al mismo tiempo en el cerebro y fuera de el (vease XUL). Ahora bien los puntos estracere? donde el Yo puede sentir no son solo los sen: úidos, Csternos é internos, sino que lo son tambien los fotos .=cidentales de la flegmasía, por que 1: “inflamacion pene á las estremidades nerviosas de relacion de la ma Yer parte de los tejidos en un estadd e con poca diferencia logo al de las estremidade E nerviosas que hacen párte de las superficies sensi j tivas naturales : estos todas de flegmasía llegan pue á ser sentidos accidentales.. XXXVI. El Yo es dueño “no ejecutar cierto! actos que piden las sensaciones estado emól y los sentidos naturales y accidentales; pero hay otro? que solo puede retardar por un tiempo mas ó meno? considerable. AXXVAH. El Yo no goza de la faculta ¿tarda” 6, de impedir la ejecucion de los actos de= Metodos por las sensaciones, sino cuando el aparato Sencefalico está bien desembuelto , y en el estado de vigilia y de salud. Esta facultad es pues nula pa la edad primera, despues crece por el ejercicio de Y inteligencia : en el sueño, enla locura y en otros estados morbificos presenta una multitud de va= riedades. BEBENA TX: Los actos que el Yo puede solo retardar son solicitados por sensaciones que vienen de las Visceras esenciales 4 la vida y que son relativas á a ejecucion urgente de sus funciones. -XL. Entre los actos que el Yo puede dejar de Ejecutar los umos son solicitados por necesidades de las visceras esenciales á la vida , pero necesidades POCO urgentes, por que si llegan á serlo mucho, ó el Yo obedece , Óse enagena la razon , ó sobreviene 1a muertes Otros no son relativos mas que á l; pje= cucion de funciones que no son necesari Conservacion de la vida ; y la repulsa tambien produir la locura. XLI. Cuando el animal s berse reusado á satisfacer visceras, he aquí el triunf, el instinto. Pero cuand la resistencia que el Yo as visceras, es deci y*muere por ha= cesidades de las a inteligencia sobre “razon se enagena por. one á las necesidades de Por la subirritacion que estas 'erebro, este es el triunfo del Inteligencia. . 2] Instinto consiste en sensaciones deter- "nadas por las visceras , y que solicitan al centro oo para que haga ejecutar los actos necesarios para el ejercicio de las funciones. 105 actos solicitados por Í instinto se ejecutan con frecuencia sin la participacion lel Yo 7 y y aun en su ausencia. El feto, el sueño, ge. dabi ejemplos de esto. XLIV. Los actos solicitados por el instinto pre» dominan en la infancia , y disminuyen á medida que se perfeciona la inteligencia. XALV. La inteligencia manifiesta su influencia actual sobre la organizacion por las modificaciones que hace sufrir á las sensaciones que determina el instinto , y á los actos que este solicita. XLVI. Las pasiones son sensaciones provocadas al principio por el instinto, pero despues fomen= tadas y exageradas por la atencion que les presta la inteligencia, de manera que llegan á ser predo= minantes y á determinar actos mas 6 menos notables y siempre dirijidos hacia la satisfacion de la necesi dad instintiva que es su primer orígen. Y VI. Las pasiones son como la locura el triunfo de y isceras, y en su consecuencia del instinto sobre 18 igencia 3 y así producen con frecúencia la locura. XLVIIL. Sicha facultades “intelec XLIX. El insur tades intelectuales ó si L. Las facnltades in una mezcla de instinto, LI. Las facultades intelectu sin pasión , pero nunca sin una de dolor. LIT. El placer y el dolor que acompañan á las facultades intelectuales tienen el mismo asiento que ay en las pasiones instinto y puede ejercer con facul= las. Mlectuales tienen siempre ueden ejercerse 1 E 2 O m o ho >" q; A e | e (xr) el placer ja gf dolor de las pasiones, por que el e relacion no puede sentir en el cerebro ntir en las visceras; y en estas últimas es donde Siempre siente mas. : LIZ. Cuando la inteligencia se ocupa de las ideas relativas 4 las necesidades de una viscera ó á las funciones de un sentido, los nervios de está viscera:, ó de este sentido estan siempre en accion, y hacen —Megar las sensaciones al centro de relacion : resulta de aquí que la detícclón de los nervios de un sen= tido produce poco á poco la abolicion de las ideas que se producian por su medio. a LIV. El feto acefalo puede vivir, pero muere a instante de nacer por que le falta la influencia de la respiration que depende del cerebro. - - LV. Los organos que dejan de comunicarse co el cerebro pier: ien p nto su vitalidad y su tricion ; se marchitan y mueren. Pero este estad raro , por que en las paralísis que se siguen á la pLec= cion del cerebro, hay todavia comunicación con esta viscera 3 mas como la principa por un punto enfermo, y las y por medio de cordones nery bles, sus influencias son i accion á un grado conveni LVI. Los aparatos lo marchitan por defe fuente sea el cer y de Jere TAR DU vií. El defecto de accion de los musculos pa- ralizados no viene al principio por la inaptitud de Sus nervios para escitar el movimiento , Sino del defecto de comunicacion suficiente con el cerebro; h r anastómosis, s poco considera= paces de sostener la LC. ¿motores paralizados no se e un principio particular cuya ino por defecto de escitacion pero cuando la nutricion se ha debrk ado por largo. tiempo en la parte paralizada, se dete aran sus. nervios y no-son ya á proposito para escite acción, LVII. La presencia de una sangre oxigenada puede sostener la nutricion en las partes paralíticas por que todavia tienen alguna comunicacion con el cerebro; pero la falta de ejercicio hace á esta nutricion cada vez mas languida, sin causar con todo la muerte local. á LIX. La comunicacion de escitacion fácil , COn= tinua y entodas direcciones entre las diferentes partes ¿del cuerpo es indispensable para sostener el equili= rio de lás funciones. LX. En las estaciones y en los climas calientes a escitacion ataca á los animales por la superficie erior mas que por las internas: en las estaciones Yuelimas frios reciven mas escitacion por las super= _ficlos. interiores que por las esternas. La superficie poda á ser entónces el principal camino de - escitacio sefiDOr_ esto la nutricion es mas consi= - derable. EA “BXL Nunca? y . . iforme la escitacion en-la eco= nomía animal : siempre es mayor en ciertas partes, menor en una , ó en atras muchas, y predomina sucesivamente en difereñes regiones. Esta desi= _gualdad acaba con frecuetacia por desarreglar el ... te A = M8 equilibrio de las funciones. > po LXITL. Jamas se altera la sá DOnJaneamente sino siempre por que los estimulantes estericregdes tinados á sostener las funciones han acumulado la escitacion en alguna parte, Ó por que han faltado 4 la economia , ó por que esta ha sido estimulada que repugna al ejercicio de las leyés que existen entre los modificadores es= res, y la réunion, ó las diferentes partes de a Organizacion relaciones, de las que unas agradan y Otras repugnan a las leyes vitales ; estas últimas son los venenos. LXUI. Ciertos modificadores esteriores dismi= nuyen los fenómenos de la vida en los Organos con los que están en relacion; pero el dolor que se desenvuelve en el lugar debilitado hace el oficio de un escitante , que llama 4 él los fenómenos viz tales, ya deun modo favorable, ya de otro adverso á la conservacion del animal. LXIV. El esceso de la hematósis , Ó sanguifica= cion , aumenta la suma de la vitalidad; pero esta progresión tiene un termino mas allá del cual se acumula la escitacion sobre un organo , y se yea rifica la enfermedad por la sobre=irritacion de este Órgano. LXV. Tambien se acumula la escitacion sobre los organos por la influencia de los midoficadores esci= tantes aun que esté muy disminuida la suma de la vitalidad general : y este estado puede permanecer hasta el marásmo y hasta la muerte. LXVI. Nunca sufre la economiala sobre=irritacion impunemente y todos los que parecen mas acos- tumbrados álos escitantes muy energicos acaban por esperimentar sobre=irritaciones locales. -LXVIL La salud supone el ojercici > AAVV, SECCION SEGUNDA. a -. PAToLOGIA, y - 10 regmlar ¿- las funciones , la enfermedad resulta: de su irregula- ridad, la muerte de su cesación, + LXvVIn. Las funciones son irregulares cuando una , 0 muchas de ellas se ejercen con demasia;-6 poca energía. ia LXIX. La energía de una funcion es escesiva cuando precipita, suspende ó desnaturaliza las des mas de forma que uno ó muchos de los Órganos que están encargados de la funcion estraviada y de las que esta ha trastornado esten amenazados de desa truccion. 4 EXX. La energía de una funcion está languida cuando uno ó muchos de los órganos encargados en ella no gozan del grado de vitalidad necesarios para ejecutar bien la funcion. LXXI. La vitalidad de los organos puede haber sido exaltada antes de ser disminuida, y VICe versa. LXXIL. No hay exaltacion ni disminucion gene= rales y uniformes de la vitalidad de los Órganos. EXXIIL. La exaltacion principia siempre por un sistema orgánico y se comunica á otros, ya en el mismo aparato , ya en otro. (xy) “EXXIV. La naturaleza de la exaltacion comu= micada es la misma que la de la exaltacion primi tiva. En uno y Otro caso el aumento de los fe= nómonos testifica el estado de la vida. LXXV. La exaltacion de uno ó de muchos sis. temas orgánicos, de uno ó de much determina siempre la debilidad de alg tema ó aparato. LXXVI. La disminue sistema ó de un aparato , trae frecuentemente la exaltación de uno úl Otros muchbs ; y algunas veces su disminucion, LXXVII. La'exaltacion de la vitalidad de un sistema (y con mayor razon de un aparato ) supone siempre una accion de los modificadores estimu= lantes superior á la que conviene al mantenimiento de la salud, es decir, una sobre=estimulacion, ó -Sobre=escitacion. - —LXXVUHIL. La sobre =escitacion parcial supone siempre um aflujo muy considerable de fluidos ; luego hay congestion perjudicial al ejercicio de las funciones en toda sobre=escitacion. Esto es una congestion morbifica. —“EXXIX. La reunion de la sobre=escitacion y de la congestion morbifica parciales traen siempre una Butricion parcial exagerada , ó irregular; lo que constituye la congestión activa , que propende ne= + CSariamente á la desorganizacion. a ROS La sobre=escitacion y la congestion mor» bifica activas y parciales son compatibles con la dis.. = *hucion général de la suma de la vitalidad. | ; XXI. La disminucion parcial de la vitalidad 4. > iwae Siempre la de la nutricion , aunque determina Ba un otro sis= ion de la vitalidad de un OS aparatos £| (xvi) eon frecuencia una congestion morbifica ; pero esta es pasiva. LXXXII. La congestion morbifica pasiva puede desorganizar , pero mucho menos que la activa. -LXXXIII. Siendo siempre acompañada la con= gestion morbifica activa de la sobre=escitacion, ó sobre=irritation basta nombrar esta última para ser entendido al desenvolver el curso de las enferme- dades : tambien en obsequio de la brevedad puede satisfacer la palabra irritación, en la inteligencia que se le dé el mismo Sentido que á estas dos espre- siones 3 pero sobreentendiendo el epíteto morbifico. LXXXIV. La irritacion puede existir en un sis= tema sio que ningun otro participe de ella ; pero esto se verifica solo cuando es poco considerable. Entónces no influye mas que sobre los movimientos orgánicos locales y sobre la nutricion de la parte; pero en el momento que la irritacion local se eleya á un cierto grado, se repite en otros sistemas ó en otros aparatos mas ó menos distantes y siempre sin variar de naturaleza. > -LXXXV. Los nervios son los unicos agentes que transmiten la irritacion, lo que constituye las sim= patías morbificas. Las simpatías morbificas se obran pues de la misma manera que las simpatías del es= tado de salud : se diferencian solo en que en el primer caso transmiten los nervios mas irritacion, ó6 un modo de escitacion que repugna á las leyes vitales. LXXXVI. Las simpatías morbificas son de dos especies : las primeras se manifiestan por fenómenos orgánicos, á saber ; exageraciónes del moyimiento de las fibras, congesuones, alteraciones de las e BD d r a ABR (xvir ) Ss, exalaciones, y absorciones, que en= án aumentadas , disminuidas ó desnatura= Izadas por mudanzas en la temperatura ; y por vicios e mutricion : y estas son las simpatías orgánicas. Las segundas, por dolores, por convulsiones de los musculos sometidos á la voluntad, y por aberra= ciones mentales; y estas son las simpatías de re= lacion. LXXXVIT. Las sim sin las de relacion cas ; secrecióne tónces est patías orgánicas pueden existir : estas traen siempre las orgáni= Pero por lo comun estos dos órdenes de sim= patías son simultaneos. LXXXVIHL: Cuañto. mas considerables sean la sensibilidad del órgano irritado y la del individuo , tanto mas multiplicadas son las simpatías , y vice VErsa. j LXXXIX. Guanto mas numerosas y activas son las simpatías tanto mas grave está el enfermo. XC. El esceso de las simpatías de relacion basta para causar la muerte, que entónces parece que de= pende de la desorganizacion del centro de relacion. El esceso de las simpatías orgánicas puede tambien ocasionar una merte rapida que es debida á la con= gestion y á la desorganizacion de muchas visceras. XCI. El órgano primitivamente irritado es al= gunas veces el solo que sufre la congestion ó la de= Sorganizacion , no esperimentando los órganos sim-= patizados bastante irritacion para sufrirlas, XCH. Los Órganos irritados simpaticamente pe en contraer la irritacion en un grado superior 4 la del Órgano á cuya influencia la deben. En este caso la enfermedad muda de lugar y de nombre : estas son las metastásis. B (AX) CX. Las irritaciones intensas de todos los órganos se transmiten constantemente al estómago al mo- mento de su preludio ; resulta de aquí inapetencia , alteracion del color de la lengna , y del musculo lingual : si la irritacion que ha recivido el estómago se eleva al grado de inflamacion , se ven los síntomas de la gastritis ; y como el cerebro está siempre mas irritado , desenvuelve las simpatías que les son pro= pias á un grado mas alto, y puede tambien infla= marse. -CXI. Las irritacionesintensas de todos los órganos se transmiten al corazon : entónces este precipita sus contracciones, se acelera la cirenlacion , y el calor aumentado de la piel determina una sensacion pe- nosa. Esto es lo que debe llamarse calentura, que se considera aquí de una manera général y abs= tracta. CXIL. La calentura es siempre el resultado de una irritacion del corazon primitiva, ó simpatica. CXIK1. Toda irritacion bastante intensa para pro= entura es una de las graduaciones de la in- DES? a. i «€XIV. Toda inflamacion bastante intensa para producir calentura en llegando al corazon, lo es tambien: bastante para ser transmitida al mismo tiempo al cerebro y al estómago, á lo menos en su principio; y como no cambia de naturaleza para ser transmitida, desenvuelve siempre en estos tres órganos una graduacion de inflamacion. -CXV. Las irritaciones transmitidas al cerebro y al estómago por un órgano inflamado disminuyen algunas veces, á pesar de la persistencia de la in= flamacion que las habia escitado ; y estas dos visceras (15) funciones , mientras que el corazon continua siendo vivamente irritado y sosteniendo la calentura. recobran sus CXVI. Aunque el estómago y el cerebro conti= nuen sus funciones durante la inflamacion de otro Órgano , no dejan de ser irritados organicamente. u irritacion siempre está cerca de la inflamacion, y se eleva á ella muy frecuentemente si el foco que la sostiene persevera hasta la muerte. CXVIL. Si la irritacion escitada por simpatía en el estomago y el cerebro, en lugar de disminuir lega á ser mas intensa que la del foco de que de= pende ; he aquí él caso de las proposiciones sobre las metastasis (veanse las CIL, y sig. ). | CXVIIL. La inflamacion del encefalo trae siempre la de las vias digestivas, y algunas veces la de sus anexos ; esto es una simpatía orgánica, CXIX. La inflamacion del encefalo es con mas frecuencia el efecto simpatico de las inflamaciones - del estomago , que su causa. CXX. La congestion sanguinea del estómago en la embriaguez, en el tifo , €n las fiebres mali mo= ris, Sc, se repite necesariamente en el cerebro , inclusas sus membranas. CXXI. La inflammacion del encefalo escita fenó.= menos nerviosos que se han tenido frecuentemente por esenciales. 4 CXXII. Todas las irritaciones del cerebro que se prolongan hasta la muerte acaban por la a. amacion ó la hemorragia; tales son la epilepsia, la Catalepsis, y las intensas aplicaciones del alma lle. vadas al esceso , etc. CO rias supone siempre una jrritacion ( xxir ) del cerebro : esta ipritaciod puede sostenerse en él un largo tiempo por otra inflamacion, y desa= parecer con ella; “pero si se prolonga , acaba siem= pre por convertirse en una verdadera encefalitis bien parenquimatosa , 6 bien membranosa. CXXIV. Ninguna inflamacion estracerebral pue= de producir la manía sin el concurso de la del estómago y de la de los intestinos delgados. El higado no se afecta en este caso sino secunda= riamente. CXXV. La arachnitis es mas frecuentemente consecuencia de una gastro=enteritis , que primitiva; pero el delirio el insomnio, y las convnlsiones que con frecuencia son sus señales, pueden ser sostenidos por esta gastro=enterilis, desaparecer con ella , ó dejar despues de la muerte en la arachnoides y en la primera vestigios de flegmasía, nulos ó me= nos señalados que los que se encuentran en el esto= mago , etc. CXXVI. Todo sufrimiento estremado, sea por el estimulo de un ramo de nervios, sea por causa moral, infarta el cerebro y propende á desen= volver la inflamacion en la pulpa, en la piamater y en la arachnoides. Ahora bien el sufrimiento del estomago es el: mas cruel, y todos los demas lo producen; luego jamas hay gastro=enteritis sin un grado cualquiera de irritacion cerebral, Todo esto debe aplicarse á las hemorragias encefalicas. CXXVIL. Los inbérculos , los canceres del cere= bro, $e. son producidos por la inflamacion crónica de esta viscera, CXXVHI. Todas las irritaciones encefalicas pue= den venir á parar en la apoplegía. ( xxur >) CXXIX. La palabra apoplegía espresa la césaa cion de los fenómenos de relacion : se pueden dis= tinguir en ella dos grados principales segun la ausencia, 6 la existencia de las paralísis parciales; pero no se puede dividir esta enfermedad segun la prevision de las formas de la alteracion orgánica del encefalo.. CXXX. La inflamacion de la membrana interna, Ó mucosa del estomago se llama gastritis ; pero “jamas se observa en el cadayer, si no con la de la membrana mucosa de los intestinos delgados. Es pues mucho mejor darle el nombre de gastro= enteritis.. CXXXI. La inflamacion de la membrana mu= cosa de los intestinos delgados se llama enteritis. Algunas veces se vé sola en el cadaver; pero no se podria asegurar su aislamiento ántes de la autopsía Y por otra parte la gastritis ha tenido siempre la iniciativa, Es pues mucho mejor llamarla gastro= enteritis. CXXXIL. La gastro=enteritis se presenta bajo os formas 3 con predominio de flegmasía gastrica, y con predominio de enteritis. El dolor gastrico » la repugnancia, y aversion de toda comida y be= bida, ó.la dificultad de soportarlas caracterizan la primera : la facultad de satisfacer la sed, la rapida absorcion de los liquidos apropiados son los signos de la segunda. Las demas señales son comu- nes con muy corta diferencia. CXXXII.. La inflamacion aguda de la membrana Mucosa , de los intestinos delgados sin afección del Peritoneo no ocasiona cólico en la mayor parte de los hombres. Casi siempre carece de dolor circuns= | ( xxiv ) cripto 3 pero frecuentemente es acompañada de una sensacion de ardor y de mal estar vago, y de constipacion. La invaginacion de este intestino, lejos de causar el ileos, ordinariamente aun no produce el cólico. | -CXXXIV. El cólico, la frecuencia de las deyec= ciones y el tenesmo son los signos propios de la inflamacion mucosa del colon. ( CAXXV. Estando consagrada á la inflamacion de los intestinos delgados la palabra enteritis, no puede servir para' distinguirla del colon : es ne= cesario llamar esta colitis : pero ambas se suceden ” se asocian. A CXXXVI. La gastro=enteritis existe sin ningun punto doloroso, cuando la inflamacion no predo= mina con fuerza en el estomago ó en el duodeno ; y cuando: la presion del abdomen tampoco desen= vuelye el dolor. CXXXVIL. La gastro-enteritis se conoce por los sintomas que desenvuelve, á saber : 1%. los orgánicos, rubicundez y calor de las aberturas de las mem= branas mucosas y de la piel, alteracion de los secretorios de la bilis, de la orina, y sobre todo del moco : 2%. los relativos, que son los dolores de la cabeza y de los miembros, la aberracion de la facultad de sentir y de juzgar. La influencia que ejerce sobre el corazon es como en Otras mu- chas flegmasías. CXAXVIIL. Las gastro=enteritis agudas que se - exasperan traen toda estupor, ú obscurecimiento, lividez, fetidez, postracion, y representan lo que se lama: calentura putrida, adinamica , tifo ; aque- llas en que la irritacion del cerebro llega: 4 ser » ( xxy ) considerable , elevese, 6 no al grado de flegma= sía, producen el delirio, las convulsiones, etc. > y toman el nombre de calenturas malignas , Nér= viosas, $ atagicas.. ; CXXXIX.. Todas las calenturas esenciales de los autores se refieren á la. gastro=enteritis simple ' complicada. Todos la han desconocido cuando no la acompaña el dolor local ; y aun cuando se pre= senten en ellas dolores, mirandolos siempre como un accidente. CXL. Algunas veces han dicho los autores que ciertas calenturas dependian de una inflamacion de los órganos digestivos ; pero nunca han dicho que las pretentidas calenturas esenciales pudiesen tener aíguna otra causa; nunca que fuesen producidas por el mecanismo que las fiebres de las perineumo=- nias, etc.; nunca en fin que no las hay esenciales. Todo esto se ha dicho solo despues de la doctrina fisiologica. > CXLI. Ignorando los antores que la membrana interna de los intestinos delgados puede inflamarse sin dolor local, todos han atribuido siempre á sus enteritis los síntomas de las peritonitis. CXLIT. Por una gastro=enteritis aguda , primer efecto del agente contagioso, es como principia la viruela. La flegmasía cutanea la remplaza, y la termina cuando las pustulas son en pequeño nu- Pero; pero la reproduce si son numerosas por la erisipela que resulta de la confluencia de las meo. las. Esta es la calentura secundaria de las Virue= las, llamada tambien fiebre de supuracion. CXLHMI. Por la gastro=enteritis y Por Un catarro ocular, nasal, gutural, ó bronquial agudos es como (oxxvr ) principian el sarampion y la escarlatina. Estas fleg- masías son las que constituyen todo el peligro de estas enfermedades exasperándose, é invadiendo _al' cerebro y á la totalidad de las visceras. La angina de la escarlatina con frecuencia llega á ser funesta ; y debe tenerse cuidado con el catarro bronquial del sarampion que da desde el principio una espectoracion puriforme, y que aun cuando »unea se convierta en perincumonía, puede produ= cir la estrangulacion interceptando el paso del aire. CXLIV. La hipocondría es efecto de una gas= tro=eñteritis crónica que Obra con energía sobre un cerebro predispuesto á la irritacion, CXLV. La mayor parte de las dyspepsas, gas= trodyneas, gastralgías , pyrósis, cardialgías, y todas las bulimías son efecto de una gastro=enteritis cró= nica. CXLVI. Cólicos umbilicales intermitentes , $ remitentes con constipacion y sin tenesmo caracte= rizan «ciertas graduaciones de la inflamacion de la membrana mucosa de los intestinos delgados , sobretodo en el estado crónico , si no existen los sintomas de la peritonitis; pero esta enteritis es con mas frecuencia indolente que dolorosa. CXLVIL. Los ganglios linfáticos del mesenterio' no se inflaman sino por efecto de la enteritis, esta doble flegmasía prolongada constituye la tabes mesenterica. ] CXLVIMN. «Los ganglios del mesenterio no se inflaman por la peritonitis simple. CXLIX. La hepátitis es consecutiva á la gastro= enteritis cuando no depende de una violencia es= terior. ( xxvIr ) CL. La gastro=enteritis crónica es la causa de los infartoshepáticos y deloshigados amarillos y gruesos, aun en los tísicos. : CLI. La hidropesía de los que han abusado de las bebidas alcoholicas de los purgantes ,-etc., es efecto de una gastro=enteritis crónica que ha inva= dido todo el grueso del canal digestivo del higado, etc., y que ha penetrado lentamente en el peritóneo. CLIL. La bulimía es efecto de una gastro=ente= ritis crónica con predominio deirritacion gastro=duo- denal : esta flegmasía , en efecto ; puede existir en una graduacion que permita la asimilación de una cantidad de alimentos muy superior álas necesidades de la economía : de donde resultan pletora , poly= sarcía , y por consiguiente la detonacion de la irri= tacion sobre el cerebro, sobre las articulaciones » sobre los riñones , sobre el corazon , sobre la margen del ano, y en una palabra , sobre todos los puntos donde un estímulo accidental puede llamarla. CLITI. Las gastritis bulimicas dependen con fre- cuencia del abuso de comidas y bebidas estimulan- tes, y sobre todo de los medicamentos llamados estomacales, administrados cuando la gastritis es to= davía ligera. CLIV. La asimilacion exuberante de las gastritis bulimicas se hace siempre con mas ó menos dolores locales y simpáticos : despues se exasperan estos dolores 4 términos de hacer á la digestion temible al enfermo aun que todavía es escesivo el apeuto ; y acaban destruyendo el hambre produciendo lade= Macracion, los vomitos, etc; y algunas Veces pasa la gastritis al estado agudo. ; CLV. Cuando un largo uso de los estimulantes ( XXVuI ) ha exaltado mucho la sensibilidad del estómago , la curacion es larga , difícil y las recaidas muy fa= ciles : es raro que en este caso no haya un grado de irritación cerebral capaz de producir la hipocondría : | y frecuentemente el escirro , ó la perforacion gás= trica terminan la escena. CLVI. La inflamacion pasa con frecuencia de la mucosa digestiva al peritóneo en el estado agudo CLVIT. Las hepátitis agudas no son mortales, sino por la adiccion de la gastro=enteritis, de la peritó= nitis , ó por la inflamacion de los órganos del pecho y de la cavidad del craneo. -CLVIIL. Las nefritis agudas no son mortales sino por la complicacion de la inflamacion de las prin= cipales visceras. CLIX. Las peritónitis agudas de las mugeres pa= vidas comienzan ordinariamente por la inflamacion de la membrana interna, y de todo el grueso del utero. CLX, Las irritaciones prolongadas de la mem- brana mucosa de la vagina producen casi siempre la inflamacion del cuello y la de los ovarios: de aquí los escirros , los canceres, etc. CLXI. Los escirros del cuello del utero son fre enentemente efecto de las violencias que ha sufrido el cuello en el parto. CLXIL. Las menstruaciones dolorosas anuncian un foco perpetuo de irritacion en el cuello del utero ; y el cancer de esta parte es comunmente su con secuencia en la epoca que se lama crítica , cuando no se ha calmadola irritacion del cuello largo tiempo ántes de esta época as CELXUL La perineumonía principia frecuente= N Ú XXIX ) mente por el catarro, ó inflamacion de la membrana mucosa de los bronquios. Los lobulos superiores del pulmon son entónces el principal asiento de la inflamacion ; y si esta es crónica desenvuelve tu= bérculos en la parte superior del parenquima , y produce la tisis. CLXIV. La perineumonía de los lobulos medios, é inferiores de los pulmones principia frecuénte= mente sin haber sida precedida del catarro bronquial: se hace crónica se desenvolven los tubérculos y sobreviene la (sis. CLXV. La pleuresía causa la atrofía por la coleccion purulenta que produce, en el pulmon del lado enfermo sin inflamarlo; pero al mismo tiempo se desenvuelve algunas veces la pneumonía en el pul- mon del lado opuesto , y si este estado llega ú ser crónico, se forma la tísis en el ultimo. CLXVI. La pleuresía que predomina en la pleura pulmonal sin coleccion, ni atrofía del pulmon que cubre , inflama algunas veces este pulmon, y puede en caso de hacerse crónica desenvolver en él tu= bérculos. | CLXVIL. Los tubérculos que se sigen á la infla- macion de la membrana interna de los bronquios y delas vexiculas bronquiales se engendran de la misma manera que los del mesenterio en la enteritis crónica. CLXVIHI, Yo no he visto tubérculos del pulmon sin inflamacion antecedente. Los que traen los niños al nacer no me parecen independientes de este fe= nómeno. CLXIX. Los tubérculos se forman en todas las CONsStituciones atacadas de inflamacion Crónica' del pulmon y de los intestinos ; pero son mas gruesos ; (xxx >) en los sujetos predip uetos á las irritaciones del sis tema linfático. CLXX. Las gramulaciones cartilaginosas , oseosas, calcareas, las melanósis (“degeneracionés negras ), los escirros , las encefaloides degeneraciones que se semejan á la sustancia cerebral ), los canceres del pulmon son producciones engendradas de la misma manera que los tubérenlos ordinarios. CLXXI. La palabra tísispulmonal , no espresando mas que la desorganización que es el producto de la flegmasía del parenquima pulmonal, no puede apli= carse áesta flegmasía. Es mejorllamarla pneumonia crónica, especificando por cual de los tejidos de la viscera ha principiado. CLXXII. El corazon se inflama frecuentemente or su membrana serosa, que es lo que se lama pericarditis. La caracterizan el sitio del dolor y la depresion, ¿irregularidad de la circulacion , lo que produce las congojas, las lipotimias y el sobresalto de la muerte. CLXXIII. El corazon se inflama por sa membrana interna , y esta es la carditis mas ordinaria. Esta car- ditis afecta con preferencia los orificios arteriales, en los que llega frecuentemente á ser crónica, y en los que produce el obstáculo del curso de la san= gre, la coagulacion, las vegetaciones,, la osificacion, las ulceras, y en su consecuencia la hypertrofía de Corazon , y el aneurisma. La irritación ó la inflama= cion que han principiado por el aparato locomotor producen con frecuencia esta carditis fijándose en el interior del corazon. CLXXIV. La irritacion de los diferentes tejidos que es bastante intensa para llegar al corazon puede terar las envocaduras de las arter xa) producir la inflamacion de sus dos membranas. La de la túnica interior de las arterias es causada por el mismo mecanismo , y no podria sola sostener una calentura violenta. CLXXV. La inflamacion aguda y supurante del tejido muscular del corazon es una enfermedad mu rara , pero este tejido dejenera siempre al fin de:un cierto tiempo por consecuencia de la inflamac on de sus dos membranas, CEXXVI. Los accidentes mas graves del aneu= risma «el corazon vienen del obstáculo que ofrece á la circulacion; de aquí las asmas, las hemorragías por diferentes vias y la hidropesía : pero la gastritis nunca deja de asociarse á los demas síntomas, tanto mas cuanto haya sido el enfermo tratado de una Mancra mas escitante. hdr CLXXVIL. Las osificaciones de las arterias pro= pias del corazon deben ser consecuencia de la in= flamacion de su membrana interna ó de la de las arterias gruesas. | | CLXXVII. Las dilataciones dé la corvadura de la aorta son frecuentemente efecto de la inflamacion crónica de su tejido. Esta degeneración puede obli= ías que llevan la sangre á los brazos y á la cabeza, La misma infla mación produce tambien la friabilidad de las demas arterías y los aneurismas que ha descrito tan bien Scarpa. CLXXIX. Las escrófulas son irritaciones de los tejidos esteriores donde predomina la parte albu= Minosa de la sangre; pero como el calores en ellas Pp0co considerable y la rubicundez no existe nunca se as puede distinguir por una, espresion particular. ¿ Convendra la de sub=inflamacion ? + (xxxu ) s CEXXX. La inflamacion se asocia á esta sub- inflamacion ya como causa ya como efecto, y al= gunas veces la acompaña en toda su duracion. CLXXXI. La sub=inflamacion de los tejidos lin= fáticos no se desenvuelve primitivamente en infla= mación , si no en las piezas que componen el es- queleto, y en las partes blandas que lo cubren : ella se determina en estos lugares por la accion del frio sobre la piel á la manera de los reumatismos , Ó por irritaciones accidentales : en cuanto á las visceras no se afectan sino en consecuencia de su inflama= cion. Otro tanto se debe decir de las sub=infla= maciones sifiliticas. CLXXXIL La piel es susceptible de una irrita= cion crónica que carga de una manera especíal sobre sus tejidos escretorios, sobre sus vasos absorventes, y que desnaturaliza esta envoltura obstruyéndola de albumen degenerado. ¿No es tambien una es- pecie de sub=inflamacion á- la que la inflamacion puede asociarse en diferentes grados? Cuando la irritacion se comunica de la piel sub=inflamada á las visceras, no penetra en sus ganglios linfáticos sin la inflamacion previa de sus membranas. CLXXXIHHM. Los ganglios linfáticos no se hin= chan , ni se endurecen, ni se ablandan jamas sino por la exaltacion de su irritabilidad y de su con= tractilidad , es decir , por su irritacion que es una de las sub=inflamaciones. + CLXXXIV. Las tumefacciones de apariencia ana= loga á4la de los ganglios sub=inflamados, pero que sobrevienen en los tejidos en que no se perciven glandulas linfáticas en el estado sano , deben juz- garse de' la misma naturaleza que los ganglios lin= (xxx ) fáticos desenvueltos por la irritacion. Todo esto lleva el nombre de tubérculos. CLXXXV. Miéntras queloshacesabsorventes cró. nicamente irritados degeneran en tubérculos,algunos vasos linfáticos pueden dilatarse por una ingurgita= cion pasiva producida por una compresion que se Oponga al curso de la linfa. Este estado es para los absorventes lo que las varices son para las venas. CLXXXVI. Los tejidos celulares son despues de las membranas mucosas los mas susceptibles de in= flamacion aguda : entónces supuran , pero pueden Supurar sia que se pueda reconocer la inflamacion Por signos esteriores. CEXXXVIL. Los focos ocultos de supuracion fleg= monosa con reabsorcion de pus no sostienen la calentura llamada hectica, sino porla irritacion comu= nicada a las principales visceras , bien por la sim- patía del foco siempre inflamado , 4 bien por. la Impresion estimulante del pus reabsorvido. Luego esta calentura no es mas esencial que las demas. CLXXXVII. Cuando los tejidos celulares se in= fartan lentamente de linfa ó de gordura endure= ciéndose sin presentar los fenómenos de la infla= macion, ó despues que la inflamacion se ha extin= guido, deben siempre este estado 4 la exaltación de su irritabilidad y de su contractilidad, y nunca á un estado contrario : tambien es esta una especie de sub=inflamacion. CEXXXIX. La gordura y la linfa que forman Os infartos celulares con dureza estan siempre €generadas, y si sobreviene el reblandecimiento se desenvuelve la inflamacion. Esto es la que su= cede en las encefaloides, en las melanósis, los C (| xxxIy ) escirros» etc. 5 de aquí los canceres que sobrevienen igualmente en los tubérculos, etc, | -CXC. Cuando la irritacion ha reinado bajo una forma de inflamacion Ó de subinflamacion en los tejidos de las membranas articulares, arteriales y otros naturalmente secos y poco estensibles, hay en ellos extrayasacion de albumina, y este humor se deseca por la absorcion, y se convierte en con= creciones calcareas; por ejemplo en los gotosos: estas concreciones son pues efecto de la irritacion. Lo mis= mo sucede álas que se forman en medio de los ganglios linfáticos que se han hecho tubérculosos , y algunas yeces en los foliculos secretorios de la mucosidad. CXCI. El color negro existe frecuentemente en las tumefacciones linfáticas, y esto es lo que se llama melanósis. CXCHU. El cancer esterior producto de la dege= neracion irritativa de los tejidos en que perdominan la albumina y la gordura está siempre acompañado de inflamacion : solo es incurable cuando deja de ser local. CX CHI. La inflamacion del cancer esterior se repite - por simpatía en las principales visceras; pero el cancer no se desenvuelve en ellas sino: en consecuencia de esta inflamacion. Tambien puede no formarse; la diatesis cancerosa no es pues tan frecuente como se cree, CXCIV. Los progresos del cancer son siempre en razon de la inflamacion que se encuentra en el. CXCV. Todas las inflamaciones y subinflama= ciones pueden producir el cancer. ECXCVI. Las inflamaciones de las membranas serosas no tienen mas que dos formas, la una aguda (xxxv ) muy dolorosa y muy febril, y la otra crónica casi indolente y apiretica. Esta última se confunde con las subinflamaciones. : CXCVII. Las inflamaciones de las membranas Mucosas tienen formas y grados mas multplicados que las de las serosas, por que como sentidos internos y moviles continuos de simpatías tienen las mucosas una sensibilidad y una irritabilidad mas variadas y mas intensas que las serosas que no tienen ni sensibilidad ni simpatía en el estado sano. CXCVIM. Todas las hemorragias que no depen= den de una violencia esterior, y que son espon= taneas , son activas sea la que quiera la debilidad del sugeto. CXCIX. Las hemorragias espontaneas dependen de una irritacion de los capilares sanguineos; pero se hacen mas fáciles por la hipertrofía del Corazon, CC. Las hemorragias espontancas dependen de las mismas causas remotas que las inflamaciones ; tambien estas las complican, las producen y son determinadas por ellas en el mismo lugar ; las reemplazan y son reemplazadas por ellas en difén rentes partes. CCI. Las neurosis son activas Ó pasivas , miéntras que las inflamaciones y las subinflamacionesno puden ser sino activas. CCH.: Las neurosis activas consisten en la exal=. tacion de la sensibilidad de los nervios de relacion, y en la de la contractilidad muscular y vascular bajo:la inflnencia de estos nervios : ellas son posi= les en los musculos locomotores, en 10S viscez rales y on todos los capilares donde perdominan los nervios de relacion : por egemplo las neuralgías. Ca (_xxxvI ) CCHI. Las neurosis pasivas consisten en la disminucion ó abolicion de la sensibilidad y con= tractilidad musculares; y no pueden ser completas sino en los aparatos locomotor y sensitivo. CCIV. Las neurosis activas y pasivas tienen comunmente por causa una flegmasía situada en el aparato cerebral, 6 en las demas visceras : las pasivas dependen algunas veces de una influencia sedativá que obra sobre los nervios en que se manifiestan. CCV. En las neurosis activas fijas del aparato de relacion, se escita la circulacion capilar, y hay en ella congestion; la inflamacion y la subinflamacion existen 0 amenazan formarse.en los tejidos, donde se mani- fiesta la neurosis, asicomo tambien en el punto del aparato cerebral donde corresponden los nervios de estos mismos tejidos; miéntras que los cordones nerviosos intermediarios se limitan á transmitir las influencias simpáticas de un punto á otro. CCVI. Cuando en la neurosis de las visceras del pecho y del vientre existen dolores ó convulsiones ambulantes en los musculos locomotores, hay entónces dos puntos de irritacion que estan infla= mados ó propenden á la flegmasía; uno en estas visceras y otro en el aparato encefálico. CCVII. Los obstáculos á la circulacion no desor- denan las funciones de las principales visceras: sino cuando estan situados en el corazon ó en los yasos ruesos. CCVUI. En los casos de obstáculos en la cir= culacion la hidropesía viene de la estancacion de la sangre en el aparato venoso. CCIX. El aumento repentino de la dispnea en el aneurisma del corazon por efecto de la loco» A ( xxxvi ) mocion prueba la influencia del sistema muscular sobre la circulacion venosa. | CCX. Las congestiones inflamatorias y las sem creciones prueban la influencia del sistema capilar sobre la circulacion de la sangre. CCXI., La absorcion prueba la influencia del sisa tema capilar sobre la progresion de los fluidos no sanguineos. CCXII. La desazon y la angustia que producen los obstáculos de la circulacion determinan tarde ¿ temprano la grastritis : los medicamentos estimu= lantes favorecen Sus progresos. . CCXIIL. El escorbuto es un estado particular de los solidos y de los fluidos producido por una asi= milacion imperfecta 3 sus causas son pues multipli= cadas ; pero el frio, la falta de la luz , la tristeza y los malos alimentos son las principales. La es= travasacion de los fluidos es uno de los principales efectos del estado escorbutico por que esta enfer= medad hace frágiles á todos los tejidos; pero las Visceras y sobre todo el aparato encefálico resisten mas que los tejidos que visten al esqueleto, CCXIV. Las flegmasías se asocian fácilmente con el escorbuto; pero no dependen de el 3 pues vienen de las causas que las producen en todos los hombres: tal es la inflamacion de la encias. CCXV. Las violencias esteriores, los grandes mo=- vimientos, los medicamentos escitantes y las fleg= masías producen fácilmente la ruptura y la desor= ganizacion de las partes modificadas por el escora “to por que en los'escorbúticos está languida la GUiíMica viviente y la vida disminuida. ; VI. La hidropesía reconoce por Causas físios ( xxx ) logicas los obtáculos al curso de la sangre y de la linfa ,- la influencia simpática de una flegmasía cró= nica, la cesacion de accion de los capilares depu= radores , la asimilacion imperfecta y la debilidad. CCXVIL La irritación Ofrece intermitencias na- turales en el estado de salud. CGCXVIIL La irritacion morbifica pnede ser in= terminente en todos los aparatos y en todos los sis= temas Orgánicos. CCXIX. La irritacion morbifica puede ser con= tinua en un aparato á un grado moderado y exas= perarse en el periodicamente para volver á caer en su estado primitivo. En estos casos cuando está moderada escita pocas simpatías y cuando exaspe= rada desenvuelve un gran numero de ellas: estas son las calenturas remitentes, subintrantes, etc., de los autores. CCXX. Lasirritacionesinterminentes y remitentes vienen siempre con exaltacion de la sensibilidad y de la contraculidad , y por consiguiente con con= gestion ya en el principal sitio del mal, ya en los lugares donde despierta simpatlas. CGCXXI Lasirritacionesintermitentes y remitentes son siempre flegmasias, hemorragías, neurosis ó sub= inflamaciones que mudan de lugar, y se terminan ESpontaneamente por metástasis críticas : sí no varian de lugar se convierten en flegmasías , hemorragías , neuroses 6 sub=inflamaciones continuas, ya agudas, ya crónicas. | CCXXIL Las calenturas interminentes y remiten= tes son gastro=enteritis periodicas ;- pero el encefalo y las demas visceras se irritan simpaticamente de la misma manera que en las continuas, y pueden tam= a a pr a cc (-XxXxIx ) bien llegar á ser el asiento principal de la irritacion é inflamarse de una manera periódica ó continua. -CEXXIIL. Cada acceso regular de la calentura intermitente es la señal de una gastro=enteritis , cuya irritacion se transporta sobre los exalantes cutaneos, la que produce la crísis : si la irritacion no deja completamente su lugar, es remitente la calentura, si permanece en él llega la calentura á ser contimua. CCXXIV. Las calenturas malignas de los autores son irritaciones periódicas de diferentes sistemas , Ó aparatos ya interiores ya esteriores; pero en las que el corazon está menos afectado , y el calor general poco ó nada exaltado. CCXXV. Las calenturas llamadas perniciosas no se deferencian de las demas sino por la yiolencia y el peligro de las congestiones. CCXXVI: Las hidropesías que suceden á las car lenturas intermitentes dependen siempre de una de las cinco causas, $ modificationes fisiológicas indi= cadas en la proposicion CCXVI. GCXX VI. Las cansas esteriores mas ordinarias de las calenturas intermitentes son las alternativas atmosféricas de frio y de calor ; pero todo lo que ' modifica la economia de la misma manera que estas vicisitudes puede engendrarlas , y aun mas bien reproducirlas. : CCXXVIIL. La cansa de la manera periódica de ciertos dolores y de ciertas convulsiones que se re= piten por largo tiempo no es conocida. COXX Eur Eos: reumatisnios son flegmasías fis robas ó- sinoviales producidas por las yici= situdes del calor y frio esteriores; no €5 pues ma= -ravilloso que sean frecuentemente intermitentes y periódicos. (x1) CCXXX. Las flegmasías articulares periódicas llegan á ser ambulantes por medio de las simpa= tías, y Se terminan por erísis, ó bien fijandose en alguna parte bajo forma aguda d crónica á la mas «nera de las flegmasías viscerales cuando estan aban= donadas á sí mismas. ' COXXXE: La gota no se diferencia de la artritis mas que por ciscunstancias que dependen de la edad ó de la idiosincrasia de los sujetos. CCXXXIL Las flegmasías, articulares que han Megado á ser crónicas, degeneran en sub=inflama= ciones ; de aquí los nodos, las concreciones, ete. CCXXXIHI. La forma de la flegmasía articular > que se llama gota, está frecuentemente, pero no siempre complicada con una gastro=enteritis crónica que modifica su curso y lama la irritacion sobre las yisceras. CCXXXIV. El higado no es afectado en la gota sino en consecuencia de una gastro=enteritis crónica que la acompañe. CCXXXV. La irritacion de la gastro=enteritis se comunica á las articulaciones por medio de simpa= tías bajo la forma de artritis y de gota; pero esto no sucede mas que cuando la ¿influencia de las vi= cisitades atmosféricas ó alguna otra causa irritante esterior han predispuesto las articulaciones. CCXXXVI. La irritacion de las flegmasias arti= culares desenvuelve simpáticamente la del estómago, esta lega á ser algunas veces predominante. CCXXXVIL. Los multiplicados achaques que ator= mentan á los viejos gotosos (diatesis y cacoquímia gotosas ) son simpatías del estómago, del encefalo, etc. , que se han aumentado y transformado en fleg= (xn) masías , en neurosis, 6 en sub=inflamaciones: ó bien estas flegmasías, etc. , son primitivas. Fe CCXXXVIIH. En las flegmasías articulares cró= nicas y repetidas la irritación avanza siempre de la circunferencia hacia el centro; pero lo mismo sucede en todas/las de la periferia. : CCXXXIX. La transformacion de la gota en otra enfermedad no es Otra cosa que la variacion de lugar del punto principal deirritacion, que produceefectos relativos á la estructura y á la vitalidad de los dife= rentes tejidos que ocupa. CCXL. Es un absurdo llamar gota á una afeccion que no haya sido precedida de flegmasía artícular ; tambien lo es darle este nombre á la que ha sido precedida de ella; por que decir que la gota se ha dirijido hacia el cerebro cuando la manía sobre= . . o as , viene en consecuencia de una flegmasía artícular, es como si se dijera que la manía se ha venido al dedo gordo del pie cuando remplaza la gota á un acceso de delirio, | CCXLI. En los.retrocesos de la gota no se.debe tener. presente el asiento que ha ocupado la irri= tación al principio mas que para determinar el punto de la perifería donde es mas ventajoso intentar la revulsion. CCXLIT. La revulsion no es posible en lo que se llama gotas retropulsas , sino cuando la viscera ata= cada no ha sufrido todavía la desorganizacion. CCXLII. Los vegetales acres que en pequeñas Ósis son vomitivos, purgantes, drásticos, diuréticos Gtc., administrados en grandes dósis escitan la in= AMacion y la ulceracion en la muscosa digestiva , y Secúndariamente dolores y convulsiones que se diferencian segun la idiosincrasía. (¿xt ) CCXLIV. Los vegetales astringentes en pequeñas dósis llegan á causar la gastro=enteritis en grandes cantidades, CCXLV. Los vegetales narcóticos, las sustancias alcoholicas en grande dósis escitan la gastro=enteri= ús, al principio sin ulceracion, € infartan de sangre el encefalo con convulsiones y delirios variados : tambien infertan el pulmon. + CCXLVI. Los vegetales acres llamados antizes- corbuticos escitan en grandes cantidades la gastro= -enteritis, . CCXLVIL. Las sustancias minerales corrosivas Ó escaroticas en pequeñas dósis producen la gastro= enteritis sin escara , y consecuentemente la ulcera= cion :engrande cantidad desenvuelven esta flegmasía alrededor dela escara que han producido. En todos casos resultan de ellos fenómenos de delirio y de convulsion que ofrecen muchas variedades. CCXLVI.. Si el arsénico no llega á ser pron= tamente mortal provoca la inflamacion de las vias gastricas en graduaciones que varian segun la dósis y segun la idiosinerasia : de aquí proceden el in= farto , la flegmasta del cerebro y de los pulmones, y. algunas veces fenómenos analogos á los de las' pretentidas calenturas putridas y úfos. CCXLIX. Las sustancias saturninas en pequeñas dosis producen la astriccion de la membrana mu= cosa gastro=intestinal, convulsiones dolororas en los planos musculares del canal digestivo , de donde resultan el cólico, los vomitos, y simpáti= camente las convulsiones de los miembros; pero en grandes dósis. Ó en razon de la disposicion in= dividual provocan una gastro=enteritis asociada mas E E (xuor ) 9 menos al-estado convulsivo. De aquí resultan las grandes variedades en los efectos de los vomi= tivos, de los drasticos, del opio y de los sudori= ficos que se disponen contra la accion del plomo. CCL. Los astringentes minerales, el sulfate de alumina y el de zinc, el de hierro obran con poca diferencia como los preparados de plomo. CCLI. El sublimado corrosivo inflama las vias gástricas en dósis un poco fuertes, y en dósis esce= sivas las ulcéra produciendo flogósis, y determina varios dolores y convulsiones en las vias gastricas y en los musculos de relacion. CCLH. Todas las preparaciones mercuriales y de cobre son escitantes, y su esceso produce siem= pre la gastro=enteritis. CCLIH. Las cantaridas ocasionan la gastro=en= teritis produciendo tambien la flegmasía de las Vias urinarias. CCLIV. Las carnes podridas que no puede asi= milar el estómago producen la gastro=enteritis con irritación, é infarto del cerebro, y hacen aparecer, los síntomas del tifo por la intensidad de los fenó= menos nerviosos; pero la ulceracion no sobreviene, sino enconseenencia y despues de una cierta due racion de la inflamacion. CCLV. Los pescados corrompidos, los hongos venenosos desenvuelven las gastro=interitis con mu=- cha ansiedad, mateorismo, cólicos é imitando los fenómenos del ufo y frecuentemente tambien de= senvuelven las inflamaciones cutaneas : los delirios Y las convulsiones (en las que es menester Colocar Siempre los temblores y saltos de tendones ) son en estos casos por lo menos tan considerables co= (xuiv ) mo en el envenenamiento por las carnes podridas. CCLVI. Todos los venenos que producen flo= gósis , Y que son escaróticos vegetales, animales ¿ minerales, aplicados á la piel en grande cantidad, desenvuelven en la mucosa digestiva, en el cerebro y algunos en los pulmones una inflamacion analoga á la que han escitado en el exterior, por la trans» mision de la irritacion al interior. CCLVIL. Los venenos de toda especie inyecta- dos en los vasos sanguineos llegan á desenvolver la sastro=enteritis, etc. , sino son bastante pode= rOSOS para ocasionar una muerte repentina. ELY Lasicarnes podridas ingertadas en las carnes vivas, 6 inyectada su sanie en los vasos San= guineos obran sobre las vias gastricas como si se hubiesen comido, cuando una muerte pronta no previene la gastro=enteritis. CCLIX. Las picaduras y mordeduras de los ani= males venenosos que deján un veneno en la herida determinan una flegmasía que pasa prontamente á la gangrena atendida la vivacidad de la irritación ; en seguida los mas peligrosos de estos venenos ocasionan la agonía y la muerte por la influencia ejercida sobre el aparato nervioso. Pero si subsiste la vida se repite la inflamacion en las principales visceras , sobretodo en las vias gastricas, y Siempre con tendencia ála mortificacion. La gangrena espues en este como en todos los demas casos el resultado de una exaltacion demasiado rapida de los fenóme= nos de la vida. En fin los mas ligeros de estos ye- nenos se limitan á producir una flegmasía local, CCLX. Las mordeduras de los animales rabio= s0s determinan siempre una gastro=enteritis, y con (uv) frecuencia se repite la inflamacion en la faringe, en el cerebro, en los pulmones, y en los organos genitales. Los delirios y las convulsiones son siem= pre los efectos simpáticos de estas. flegmasías, y va= rian segun el grado de susceptibilidad ó la idio= SiNcrasia. CCLXI. Las lombrices de las vias gastricas son comunmente pero no siempre producto de la alte= racion del moco, y del calor que resulta de una gastro=enteritis mas ó menos intensa : de aquí re- sultan los efectos tan variados de los anti=helmin= ticos irritantes. AA ¡ SECCION TERCERA. TERAPEUTICA. CCLXI. Stma es peligroso no cortar una inflamacion en su principio , porque las erísis son esfuerzos violentos, y con frecuencia peligrosos » que desplega la naturaleza para librar á la econo- mia de un peligro grande : es pues útil preyenir- las, é impruden:e esperarlas. : CCLXIM. Los medios de cortar las inflamaciones Son de cuatro maneras : los debilitantes, 1os-reyul. sIvOS, los tónicos fijos , y los estimulantes mas , ó menos difusivos. ( xLvr >) -CCLXIV. Los debilitantes propios para detener las inflamaciones son, la sangría, la abstinencia , las bebidas emolientes y aciduladas ; pero la sangria es el mas eficaz de todos. CCLXV. La sangria de los vasos gruesos con= viene en los infartos sanguineos que se hacen con rapidez bajo la influencia de la irritacion en los parenquimas : la sangria de los vasos capilares prác= ticada lo mas cerca que sea posible del punto prin= cipal de la irritacion, es decir, sobre la region de la piel que corresponde á la viscera inflamada debe obtener la preferencia en todos los demas casos cuando la enfermedad es todavía reciente. j CCLXVI. Ningun inconveniente hay en llevar la sangria hasta el síncope en las inflamaciones recientes de los sugetos que estaban sanos ántes de la enfermedad : en los casos contrarios seria exijir del enfermo por esta práctica un sacrificio , del que seria incierto que pudiese obtener resarcimiento. Lo mismo se puede decir de la completa abstinencia de alimentos , y de suprolongacion. Las hemorragias de las sanguijuelas con frecuencia llegan á ser esce- sivas en los niños y en los jovenes cuya piel es san= guinea, y cuyo corazon es muy enérgico. Debe pues detenerse el fluxo de las picaduras al instante que se perciva el desfallecimiento. CCLXVIL. Las sangrias locales son comunmente dañosas en las flagmasías antiguas de las principales visceras cuando no hay sobre abundancia de sangre en la economia. Es raro que no aumenten entónees la congestion; es pues preferible abstenerse de ellas, 9 prácticarlas á alguna distancia del punto principal de irritacion. ( xLvu >) CCLXVIM. Las sangrias generales ó locales he= chas á una persona que tiene poca sangre determinan siempre mucha ansiedad, aumentan las congestiones viscerales , y producen con frecuencia las convul- siones y la calentura. | - CCLXIX. Cuando una inflamacion muy reciente que habia cedido á las sangrias locales en un sujeto sano ántes de la enfermedad actual, se reanima repentinamente se puede usar muchas veces el misz mo medio : la convalecencia no sera por esto menos pronta y menos fácil; pero si existia una flegmasía crónica antes de la aguda, esta práctica es comun= munte peligrosa. Lo sera igualmente si la inflama= cion es general en una ó muchas visceras : en estos casos es menester contenerse, si el pulso pierde su fuerza sin haber perdido nada de su frecuencia. CCLXX.: Las flegmasías moderadas del encefalo ceden bien á las sanguluelas sobre el epigastrio sobre todo cuando la gastritis ha precedido á la encefalitis ; pero las fuertes congestiones sanguineas del cerebro exijen la sangria de la yugular, la ar. teriotomia , y las sanguijuelas aplicadas á la parte Superior del cuello , despues es necesario aplicar el frio a la cabeza interin que el calor obre en las es» tremidades inferiores. CCLXXI. Las congestiones cerebrales con debiz lidad de pulso exijen el frio 4 la cabeza, y la apli- cacion del calor 4 las estremidades inferiores hasta a rubicundez antes de llegar á las sangrias. CCLXXIL. Las sanguijuelas colocadas en la parte Inferior del cuello entre las inserciones de los mus- culos esterno=mastoideos, quitan el catarro brop= qual y previenen. la tisis pulmonal. Este medio es Md SAS A ( xLym ) - eficaz en los catarros que acompañan al sarampion , y que producirian algunas veces sin el una estran= gulacion mortal. El aspecto purulento de los espu= tos nO suministra entónces contraindicacion alguna. CCLXXIH. Las sanguijnelas colocadas al rede= dor de las claviculas y bajo las axilas detienen los progresos del catarro que acaba de introducirse en el lobulo superior, y que produciria infalible= mente la tisis pulmonal. Un sonido apagado ó me= nos claro repentino anuncia que el catarro ha pene= trado en el parenquima, é indica que es necesario insistir sobre las sangrías locales. . CCLXXIV. Las sanguijuelas aplicadas al epi= gastrio- detienen mejor la gastritis que las que se aplican al ano; pero estas ultimas son el remedio mas eficaz de la colitis. CCLXXV. Cuando la colitis resiste 4las sangui= juelas aplicadas al ano, y se distingue un punto de dolor y de tumefaccion en el trayecto del colon, una nueva aplicacion de sanguijuelas en este lugar, ó las ventosas escarificadas terminan la enfermedad. CCLXXVI. Quitar las colitis incipientes por las aplicaciones de las sanguijuelas en lugar conve= niente es aniquilar las epidemias de las disenterias.. CCLXXVIL Las anginas tonsilares faringeas , ó laringo=traqueales , tales como el croup , y la coqueluche (1), ceden mejor á las sangrías locales, que al émetico que las exaspera frecuentemente sobretodo cuando hay pletora, ó gastritis, etc. A . | (1) Dos voces nuevas introducidas en la medicina y ue no tienen fácil traduccion. El croup. es una angina membranosa de la aringe, y la co» ueluche lo que llamamos tos ferina pero que durante la Inspiracion prow ito un sonido semejante al canto de un gallo. -. > e CARLO) | CCLXX VIT. Los síntomas biliosos mucosos y otros llamados saburra gastrica se curan mas pronta, Y Seguramente por las sanguijuelas aplicadas al epi- gastrio, ó solamente por la abstinencia y por el agua, que por los eméticos. | CCLXXIX. Las'icterícias que casi siempre depen» den de una gastro=duodenitis, ó de una hepátitis, se curan por las sanguijuelas aplicadas entre el epi= gastrio y el hipocondrio, con tal que se siga el nso de los dulcificantes y Un régimen apropiado. CLXXX. Las inflamaciones articulares ceden bien á la aplicacion de las sanguijuelas cuando son solas; pero si estan complicadas con la gastritis, la Sangría del epigastrio es comunmente necesaria para su curacion. CCLXXXE. Siendo la calentura llamada de in= cubacion de las flegmasías cutaneas agudas, la señal de una inflamacion de las visceras que precede á la de la piel; las sangrías capilares practicadas lo mas inmediato que sea posible al principal punto interior de irritacion hacen la erupcion mas fácil y dismimuyen el peligro. | CCEXXXII, Siendo la calentura secundaria de la virnela confluente el efecto de la erisipela pro- ducida por las pustulas , puede: moderarse y ala gunas yeces prevenirse, 10, por las sangrías practi= cadas enla calentura de incubacion, 20. por las Sanguijuelas aplicadas al cuello en el momento que precede la erisipela de la cara. CCLXXXIHr. No siendo la calentura Mamada adinamica » que sobreviene en las viruelas con= Entes, mas que una gastro=enteritis producida por la erisipela Cutanea, puede prevenirse por los mex D CL) E dios que detienen los progresos de esta erisipela, (Vease la proposicion precedente ). CCLXXXIV. Siendo las lombrices que acompa= an á las gastro=entevitis agudas efecto de estas fleg= masías, no exijen remedios particulares y se expelen por la naturaleza despues de concluida la inflama=. cion. Es CCLXXXV. Las lombrices no exijen un trata= miento particular sino cuando las hay sin gastro= enteritis aguda Ó crónica; Ó cuardo se ha combatido suficientemente esta inflamacion. -CCLXXXVI. Las reliquias del sarampion son in= flamaciones de los bronquios, del pulmon ó de las vias gastricas, y no exijen otro tratamiento que el de estas inflamaciones. CCLXXXVIH. Los eméticos no curan las gastro= enteritis , sino. por la revulsion y las evacnaciones criticas que provocan : su efecto es pues incierto en los casos ligeros; y en los graves siempre son peligrosos por que nunca dejan de aumentar la inflamacion que no han podido quitar. Lo mismo sucede con los purgantes; pero los amargos aumen= tan mas el calor, interin que los salinos ocultan la flegmasía volviéndola crónica. Tal es con fre= cuencia el efecto de los calomelanos y de las sales neutras que solo calman los sufrimientos de las gas= tro=enteritis , sosteniendo una diarrea que acaba por el marasmo ó por la hidropesía. CCLXXXVIHIL. Los yejigatorios aumentan frecu= entemente las gastroenteritis por que la inflamacion que producen aumenta la de la mucosa digestiva en lugar de causar su revulsion : luego no- hacen los servicios que se espera de ellos en el grado de AÑ e pa (a) estas enfermedades que se designa por las palabras de calentura adinamica. | CCEXXXIX. Los vejigatorios exasperan lo mas comunmente las inflamaciones de los diferentes te= Jidos del pulmon, sean agudas ¿ crónicas cuando antes del tratamiento antflogistico : pero despues de las sangrías repetidas obran muy serlo en un grado y en un modo convenientes á su vitalidad por que es el asiento del sentido interno CCXCI. Cuando la sensibilidad y la irritabilidad del estómago estan muy aumentadas, todos los estiz mulantes lo hieren $ precipitan el Juego de las fun= ciones á terminos de aniquilarlas. Este es el caso de las gastritis de la mayor intensidad del colera= morbo, de las calenturas amarillas, etc. CCXCIL. El esceso de irritabilidad del estómago DO Se manifiesta siempre por el dolor, ni por el vomito, sino mas bien por la violencia de la calen- tura, por el delirio, por el estupor, y por los mo- Vimientos convulsivos : estas simpatías deben bastar al Práctico para determinarse 4 renunciar á los esti- mulantes. “CCXCII. Atór mentado el estómago por los estj= Mulantes , algun as veces se desembaraza de la lr ritación arrojándola sobre los exalantes y SCCretorios por Medio de las simpatías que naturalmente pone en accion por su destino. Esto esplica porque D a (ETE) todas las gastro = enteritis sobreirritadas no son mortales. . —CCXCIV. Cuando el estomago esta afectado de una inflamacion crónica de una cierta intensidad que ocupe toda la estension de su membrana muco= sa , lerepugnan todos los estimulantes y no se puede 'desembarazar de la irritacion, que estos le hacen sufrir, sino elevándose á la inflamacion aguda, y despertando simpatías orgánicas, por cuyo medio pueda escitar las crísis; porque las de relacion no _lo pueden aliviar. CCXCV. El estómago afectado de la gastritis crónica que se exaspera todavía por los estimu- lantes está espuesto al mayor peligro, si su infla= macion es demasiado intensa para sufrir la reyul- sion, porque corre el riesgo de la desorganizacion. De aqui la curacion , ó la exasperacion de las gas= tritis crónicas por el uso de las aguas termales, etc. La irritacion que comunica al pulmon, al cerebro yá las estremidades se convierte entónces con fre= cuencia en tisis, manía, apoplexía, ó gota. CCXCVI. Sila gastritis crónica está circunscripta en un punto mas ó menos limitado del estómago, lo que indican siempre el sitio del dolor de esta viscera, el de los musculos que le corresponden la época de la digestion en que todo esto es mas señalado, le desagradan los estimulantes, aumentan sus dolores, y producen la ansiedad y la calentura; pero cuando por el uso de los dnlcificantes se ha calmado la irritacion del punto enfermo, el resto del órgano que se encuentra demasiado flojo apetece los estimulantes : estos le procuran el alivio , vigo= rizan sus fuerzas, y aumentan la nutricion, hasta (ni) que vuelven á reanimar la inflamacion que estaba solo adormecida. Al momento que este último efecto se presenta vuelyen 4 principiar los accidentes, y los estimulantes son desechados de nuevo. CCXCVIL. En las flógosis parciales del estómago Se pasan /con frecuencia muchos años en alternativas de exaltacion s de calma producidas por la versa= tilidad del tratamiento, hasta que el punto de fleg- masía desorganiza la viscera > bien produciendo un escirro, bien reblandeciendo y perforando el órgano; en fin llega un termino en el que nada se soporta, y €n el que es inevitable la muerte. CCXCVIIT. Las: irritaciones parciales del estó= mago caracterizadas por el progreso indicado en las Proposiciones CCXCVI, y CCXCVII se curan perse= verando en rehusar los medicamentos estomacales, concediendo bastantes alimentos para sostener la nutricion; pero eligiéndolos entre los que sumi= nistran la materia asimilable sin escitar demasiado; en fin calmando por las bebidas dulcificantes la irrie tacion que siempre se suscita al fin de la digestion .€stomacal. Esta curacion exige algunas veces años; pero es la única permanente, y tambien puede salir bien aun cuando exista un cierto grado de desorga= nización : importa sobretodo no debilitar por las evacuaciones sanguineas, ni por la abstinencia que Podria hacer perder á la viscera la facultad asimis - lativa, CCXCIX. En las gastritis y las gastro=enteritis crónicas no complicadas de colitis se obtiene al Sas veces la curacion combatiendo la constipacion por los calomelanos y por las sales neutras ; pero esto es solo en los casos de ligeras flegmasías , por= (LY) que si son inveteradas y profundas, y si sobretodo se halla la viscera espuesta á la desorganizacion , esta Cura es solo paliativa, asi como tambien las demas que se intentan con los otros estimulantes. CCC. La irritacion hemorroidal es frecuente- mente efecto de una gastritis, 6. de una gastro = enteritis crónica y debe tratarse por los mismos medios. La exasperacion de la gastritis pnede su= - Primir este fluxo como suprime los menstruos; es pues grande imprudencia estimular para hacerla _ aparecer de nuevo. El tratamiento de la gastritis es mucho mas seguro, por que cuando esta se ha disipado, ó se curan las hemorroides sin peligro, O vuelven si su fluxo es útil á la economía. | CCCI. Cuando los alimentos no estimulan bas- tante al estómago se debilitan todas las funciones; pero bien pronto desenvuelve la hambre en esta viscera una irritacion que reanima muchas de aquellas de un modo contrario á la conservacion del indi= viduo. Tales son el furor y la exaltacion mental de los famélicos. CCCH. El hambre no satisfecha produce la gas= tritis y esta desenvuelve sus simpatías acostumbra= das. CCCIHM. El ardor epigastrico , los dolores de la cabeza, y de los miembros, y lo encendido de la lengua, que produce la hambre, desaparecen por la ingestion de los estimulantes alimenticios, cuando todavía estan en su primer grado. Mas tarde se exasperan estos fenómenos y no pueden ceder sino solo á los dulcificantes seguidos de un alimento graduado ; pero la sangría no puede convenir en este caso. SA UA A A A ES Civ) CCCIV. “Cuando el estómago ha dejado pasar á los intestinos alimentos que no lo han escitado suficientemente para que los haya podido asimilar bien sobrevienen cólicos y una diarrea que ceden al vino y á las bebidas alcoholizadas : si se adminis= tran estas sustancias desde la aparicion de los có- licos, se restablece la digestion y no se verifica la diarrea ; este hecho prueba que la asimilacion se continua en el canal intestinal. CCCV. La asimilacion imperfecta delos alimentos sucede frecuentemente durante el tratamiento” de las gastritis crónicas parciales por el método dul- cificante; pero las síimpatias que resultan de él no se deben atribuir á la inflamacion. En este caso es necesario seguir el método indicado para estas gas= tritis, p. CCXCVIL. E! j CCCVI. La época en que la asimilacion de los alimentos poco estimulantes llega á ser imperfecta, durante el tratamiento de las gastritis crónicas gene= rales, es la de la curacion de estas flegmasías. CCCVI. El que no sepa dirijir la irritabilidad del estómago no sabrá jamas tratar ninguna enfer= medad. El conocimiento de la gastritis, y de la sastro=enteritis es pues la llave de la patología. CCCVII. Cuando las inflamaciones pulmonales han resistido á los antiflogisticos y á los vexigatorios se puede combatirlas todavía con eficacia con los canterios , los sedales y las moxas, colocadas lo mas immediato que se pueda del mal. Pero no sucede siempre lo mismo con las flegmasías MUCOSas del canal digestivo. Aye, j CCCIX. Las bepátitis agudas incipientes deben quitarse á fuerza de sangrías locales que obren tam= (Lv) bien con eficacia sobre la gastro=enteritis que. las acompaña casi siempre. Esta complicacion hace el efecto de los eméticos mas peligroso que nul. -CCCX. Las hepátitis crónicas se palian algunas veces con los eméticos, los purgantes, los: calo= melanos, los xabonosos: pero se curan raras veces de otra manera que por la perseverancia en un ré= gimen dulcificante y por los revulsivos y los caute= rios colocados cerca del órgano afectado. CCCXI. Siendo lo mas comunmente la ictericia apiretica, aun la de los recien nacidos, el efecto de una. gastro=duodenitis, se combate mas eficaz mente con los remedios de esta flegmasía, que con los purgantes y con los pretendidos fundentes : con mas fuerte razon cuando esta acompañada de un estado febril y cuando depende de una he- pátitis.. GCCXIL. La peritonitis incipiente se quita fre- cuentemente con las sanguijuelas aplicadas: sobre los lados del abdomen; pero cuando ha durado muchos dias es con frecuencia superior á todos los remedios. La sangría general la cura raras yeces. CCCXHMIL, Siendo ordinariamente la peritonitis de las mugeres paridas efecto de una inflamacion del utero, debe detenerse en su principio por las san= guijuelas aplicadas con profusion sobre el hipogás= trio : ella no cede á los eméticos sino por reyul= sion 3 es decir, que comunmente se exaspera con su uso» CCCXIV. El baño caliente no causa la curacion de la peritonitis, sino por una revulsion ejercida sobre el tejido de la piel, y si falta esta revulsion se exaspera la enfermedad. Asi es que con frecuen= AS A ( LvIr-) cia hace el baño volver 4 parecer las peritonitis de= tenidas por las sanguijuelas, No sucede :esto á los: fomentos emolientes. CCCXV. El baño caliente exaspera con frecuencia las gastro=enteritis agudas, por que los estímulos de la piel se repiten ordinariamente en lo interior de las vias gastricas. Las applicationes del frio sobre el abdomen, y aun tambien los baños frios son mas utiles cuando los pulmones no estan “inflamados. Estos medios dispensan algunas veces la repeticion de las sanguijuelas, | CCCXVI. Cuando la inflamacion ataca simnlta= ncamente la mucosa del pulmon y la de las vias gastricas se puede , despues de las sangrías , aplicar. el frio sobre el abdomen , teniendo una cataplasma Caliente sobre el pecho; pero si se exaspera la tos es necesario renunciar al frio. CCCXVIL. Siendo los tifos gastro=enteritis por envenenamiento miasmático , es decir, por gases putridos frecuentemente con com plicacion de alguna otra flegmasía, y sobretodo de: las de la cavidad encefalica pueden detenerse por el tratamiento apro= piado á estas enfermedades , cuando se los ataca en su principio. CCCXVIT. Cuando no se ha atacado en un prin= cipio la inflamacion de'los tifos, son comunemente peligrosas las evacuaciones sanguineas;3 por que el veneno gaseoso pútrido debilita la potencia vital y la química viviente á tal estremo que no pueden tepararse las perdidas. CCCXIX.. La prodijiosa exaltacion de los fengó= MéNos. vitales es la, causa mas poderosa de su dig minucion , y el calor es el agente mas á proposito ( vmu ) para producir esta exaltacion : esta es la razon por que los tifos de los paises calientes » donde por otra parte són mas venenosos los gases pútridos, son mas peligrosos que todos los demas, y matan á los individuos fuertes con mas facilidad que á los débiles. Se puede concluir de esto , que el frio esmas - eficaz que las sangrias repetidas en estas enferme= dades; pero debe emplearse desde el principio , al momento despues de las sangrías tanto «al interior cuanto al esterior. - CCCXX. El mas ligero esúmulo aumenta mucho la intensidad de lostifos de los paises calientes cuando se administra en el primer periodo. Los eméticos son pues frecuentemente muy peligrosos : sea un ejemplo la fiebre amarilla. CCCXXIT. Como las flegmasías agudas són mucho mas rapidas cuando acometen á un tejido afectado de inflamacion crónica, el medio mas eficaz de disminuir los estragos de la ficbre amarilla es im= pedir el desarrollo de las gastro=enteritis crónicas 3 (que son con frecuencia precursoras de las agu= das), y procurar la aclimatacion. 'CCCXXIL. La aclimatacion de los paises calientes se obtiene por las sangrías generales, por una dis= minucion considerable de los alimentos, y por el reposo ; pero es necesario evitar el abuso de los ali= mentos vegetales y de las bebidas refrigerantes que producen indigestiones , por que estas desenvuel= ven una Irritación que llega á ser el nucleo de la gastro=enterilis que se teme. CCCXXIIL. Lascomidasabundantes son peligrosas en los climas calientes para los recien legados, por que exijen una accion demasiado prolongada del . Cauix) estómago , y por que sostienen una hematosis consi derable, El abuso de las bebidas alcoholicas ofrece tambien mucho peligro : estos dos escesos retardan la aclimatacion , y facilitan el envenenamiento mias- matico, . CCCXXIV. La bebida de agua aromatizada, ani= mada con una sustancia alcoholica ,» yacidulada debe reparar la perdida de los fluidos que producen los sudores escesivos en los climas del mediodia en los hombres de latitudes septentrionales; pero si se reducen suficientemente la cantidad de los alimentos solidos seran muchos menos considerables la sed y los sudores. : CCCXXV. Los. estimulantes concentrados son siempre-dañosos á los habitantes del norte , que han pasado al mediodia, á lo menos hasta la época de la aclimatacion. : CCCXXVI. Cuando la resolucion de las fuerzas sucede á la sobre-irritacion en las fiebres amarillas los principales recursos se encuentran en las bebidas y en las layativas aciduladas, y en el frio aplicado á lo esterior del cuerpo si es considerable el calor de la piel. | CCCXXVIT. Cuando las gastro=enteritis agudas úifoideas, ó no tifoideas han resistido á las sangrías capilares hechas en el hepigastrio , y despues en el pecho y en la cabeza en casos de repeticion de la “masía en estas cavidades, cuando aparecen el en= torpecimiento, el estupor , y la debilidad del pul= SO, es necesario alimentar con bebidas gomosas, Aucaradas, y aciduladas ; pero si se limpia la yoca , Y Se manifiesta el apetito es menester dejalo de aguas lacticinosas,, y despues de caldos muy ligeros: de Crx ) otro modo podria el enfermo perecer de inanicion ántes que se terminase la flegmasía. CCCXXVIT, Las nauseas y los vomitos del prin= cipio de las gastro=enteritis agudas no exigen el emé= tico ; pero sí las sanguijuelas al epigastrio , y las cataplasmas emolientes y bien calientes á las estre- midades inferiores. CCCXXIX. La constipacion del vientre es ven- tajosa en las gastro=enteritis agudas, porque indica que el colon noparticipa de la inflamacion. Ella no exije mas que una lavativa emoliente por dia aun cuando persistiera ; y si el calor es considerable debe darse fria la lavativa. CCCXXX. La diarrea de las -gastro=enterito=co= litis agudas se quita en el principio por las sangui= juelas á el ano en numero proporcionado á las fuerzas del enfermo , pero si es considerable la postracion, y el aparato sanguineo deficiente debe satisfacer el agua de arroz gomosa y lavativas con la disolucion del almidon y algunas gotas de la: tintura acuosa de opio. CCCXXXI. Cuando la resudacion abundante de las picaduras de las sanguijuelas ha producido una grande debilidad en el principio de una gastro=en= teritis aguda , es menester guardarse mucho de reanimar al enfermo por estimulantes; se le debe dejar en este estado , si no se interrumpe la cir= culacion , por que comunmente es seguido de: una curación pronta, y de una convalecencia estrema= damente rapida. Si no obstante sucede un estado persistente de sincope y de asfixia, se deben ad= ministrar algunas encharadas de agua vinosa y volver a los dulcificantes en el momento que el pulso se haya restablecido. EGO As a -tiemp (ES 9) CCCXXXIL. Cuando la hemorrágia de las san» guijuelas persiste 4 pesar del estado de síncope y. de asfixia se debe detener la sangre sobre todo en los parbulos que están mas espuestos á morir de hemorrágia y que por lo mismo exijen un cul- dado particular. CCCXXXII. Las sangrías locales, la abstinencia y las bebidas acuosas hacen siempre abortar las flegmasías incipientes cuando la inflamacion no “es todavía muy estensa en las yisceras; pero si muchos órganos están inflamados al mismo tiempo, y en úna grande estension , lo que indican el esceso de ansiedad , de postracion y la estrema frecuencia del pulso , se evacuara toda la sangre mas bien que detener la enfermedad. En estos casos persiste la frecuencia del pulso á pesar de la abundancia de las evacuaciones sanguineas; entónces se debe eco= nomizar.este fluido y limitarse áalimentar al enfermo con bebidas acuosas, que “se las hace gomosas, Ó lacticinosas cuando la voca no está cuberta de una Costra NCgruzca, CCCXXXIV. Un meteorismo incipiente en las gastro=enteritis agudas se disipa por la applicacion de las sanguijuelas en el abdomen : tambien se cura por la de la nieve. Si se deja persistir , ó se dan estimulantes puede cambiarse en peritonitis. CCCXXXV.Lossaltos de tendones y el delirio que Sobrevienen durante el curso de una gastro-ente= ritis_ aguda , indican que la irritacion se multiplica en el encefalo, y ceden en el mon:ento de Su prin= Cipio á la aplicacion de las sanguijuelas al abdo= men 5. pero si estos síntomas han durado ya algun O se les debe atacar con las sanguijuelas apli» 6 AS cadas á los temporales , ó mejor todavía sobre el trayecto de las yugulares, por que la irritación sim= pática del cerebro se ha transformado ya en ver= dadera flegmasía., -CCCXXXVI. Cuando el apetito se declara con energia en las gastro=enteritis agudas depues de ha= ber vuelto el enfermo de su estupor, se le deben permitir caldos á pesar de persistir la frecuencia del pulso, del calor acre y de la rubicundez de la lengua : de otro modo la hambre redoblaría la gastritis y volvería á traer el estupor, la obscuri= dad, y la postracion ; pero serian dañosos alimentos mas sustanciales. CCCXAXXVIL. Cuando en una convalecencia de gastro=enteritis aguda se desenvuelven el' dolor de cabeza , mal sabor de voca, nauseas, ansiedad, y la frecuencia del pulso, es por que el convaleciente ha comido desmasiado. En este caso es menester cercenar por undia los altmientos en lugar de ad= ministrar VOMItivOS y purgantes. Al dia siguiente estará restablecida la convalecencia. GCCXXXVIM. Cuando durante el curso de una gastro=enteritis sobrevienen dificultad de orinar, es que la irritacion se ha comunicado á la vejiga. Una pronta aplicacion de sanguijuelas al hipogastrio quita esta complicación, y previene una porcion de accidentes, CCEXXXIX. Cuando en el curso de una gastro= enteritis se forme una parotida , se debe quitar , ó por lo menos moderar sus progresos con la apli=. cacion de las sanguijuelas si el sngeto no está exa= nime : de lo contrario esta flegmasía esterna reani- mará la interna ó producirá una congestion funesta en el cerebro. ( E E -Iorrágias intestinales quier ( Lxur ) CCCXL. Cuando sobreviene una epistasis en una gastro=enteritis aguda es ventajosa si disminuye la frecuencia del pulso. Si se hace escesiva se com- bate con un vejigatorio colocado á la nuca ó entre los omoplatos. br CCCXLI. Sise declara una hemotisis en una gas tro=enteritis aguda á pesar de las sangrías , exije un vejigatorio sobre lo alto del esternon. Las he= en un vejigatorio sobre el abdomen , y bebidas gomosas, Ó la tisana de arroz con el acido sulfurico por que estas hemor= ráglas producen un desfallecimiento de las vyisce= ras que impide que el vejigatorio sea dañoso. CCCXLIIT. Se previene la tísis pulmonal des= truyendo pronto por los anuflogisticos y por la. - reyulsion las irritaciones del aparato respiratorio. CECXLII. La hiponcondria sé cura y se pre= vienen los escirros del cana] digestivo, y aun la tísis pulmonal por los medios que destruyen las gastritis crónicas, El ejercicio muscular, y la dis= traccion tienen aquí el primer lugar. CCCXLIV. Los infartos del higado se previenen Y Se curan por los medios que son á proposito para las gastro=enteritis crónicas. CCCXLV. Las gastritis crónicas se curan por los alimentos ligeros y sobre todo por la atencion de refrescar el estómago con bebidas acuosas admi= nistradas en pequeñas dósis desde la primera hora que sigue á la ingestion de los alimentos hasta la comida siguiente, ó% hasta la hora del sueño, CCCXLVI. No se deben tratar con las Sangrías ocales repetidas y con la abstinencia completa sino las gastro=enteritis crónicas de los sujetos robustos; ( 1xtv ) porque este tratamiento postra á las personas de- biles en una decadencia que es menester años para reponerse de ella; y en todo este tiempo es estre- mada la movilidad y muy fáciles las recaidas. La persistencia en el regimen dulcificante, y en el uso de las bebidas acuosas durante la digestion - basta siempre á esta clase de enfermos y les pro= cura la curacion si las visceras no estan desorga= nizadas. Pero se-les ha de prevenir la longitud de estas curaciones advirtiéndoles que son las únicas durables. | CCCXLVIL, La equitacion es peligrosa en las gas» tritis crónicas con exaltacion considerable de la señ= sibilidad del estómago. | - CCCXLVIIL. El aire de las grandes ciudades es dañoso á las personas atacadas de gastritis crónica; el del campo les es ventajoso sobretodo con el ejercicio 3 por que estos modificadores de la misma manera que las bebidas acuosas precipitan la diges- tion , cuya lentitud sostiene la irritabilidad del es= tómago. | CCCXLIX. Los vomitivos los purgantes y los tonicos no hacen sino curas paliativas en las gas- tritis y en las gastro=enteritis crónicas, y hacen mas dificil la curacion: radical. CGCL. Las aguas minerales cualquiera que séa su COmposicion y su temperatura no curan la gAS= tritis Crónica , sino por las evacuaciones revulsivas - que provocan; pero esto es siempre despues de haberla exasperado ; así es que estas curaciones sorr raras vecos radicales, y despues de haberlas ensayado por muchos años consecutivos acaban los enfermos lo mas frecuentemente por ser incurables. E A o ci AAA ES AN : (1xv ) CCCLI. Siendo los infartos crónicos del higado, del bazo, y del mesenterio casí siempre los efectos e las gastro=enteritis crónicas no pueden curarse completamente sino porel tratamiento que conviene á estas últimas enfermedades. - CCCLIL. Los medicamentos farmaceuticos y las aguas minerales que procuran la evacuacion de la bilis, del moco, de las Orinas, $ que escitan sudores hemorrágias , é inflamaciones cutá irritacion de las Vias gastricas; pero es raro que hagan la curacion definitiva, Esta se obtiene solo por una larga perseverancia en el regimen conveniente á las gastro=enteritis crónicas. | > CCCLII. Los infartos mucosos de los pulmo= nes, Ó los catarros crónicos con la escrecion difícil de la mucosidad bronquial se palian por los espec= torantes y los incisivos de los autores ; pero no se curan sino con los antiflogisticos , la influencia del calor y la revulsion, CCCLIV. Si se quiseren prevenir los escirros del cuello del utero que sobrevienen e esta época. CCCLV. Siendo el abuso de los placeres vene- eos y las violencias que sufre el utero causas frez “tentes del cancer de la matriz, se debe tratar de ca mar las flegmasías crónicas del cuello que son Su COMsecuencia con el fin de prevenir la formacion del cancer. E ( xxvr ) CCCLVI. Los calculos de los riñones y las arenas no necesitan siempre mucho tiempo para formarse : se curan lo mas comunmente aplicando sanguijuelas . sobre la region de los riñones, y administrando las bebidas emolientes en el momento que se dejen ver los primeros accidentes de la nefritis, y tambien uede desaparecer enteramente la costumbre de sufrir esta enfermedad. CCCLVIL. Los diuréticos poderosos , tales como los xabonosos, los alcalinos, la uva ursi, la tre= -—mentina , etc. , procuran la salida de las arenas ya formadas; pero sostienen con frecuencia la fleg- masía latente que las produce. CCCLVIM, El catarro reciente de la vejiga de la orina cede con facilidad á las sangrías locales, á las bebidas refrigerantes , á la abstinencia y á la escitacion de las irritaciones esternas que hayan de= saparecido ; pero si se hace erónico es comunmente incurable y los diuréticos mo hacen mas que pa= liarlo. Los medios que procuran mas alivio en este “último caso setoman casi siempre delosantiflogisticos, COCLIX. La locura no existe sin un grado cual= quiera de irritacion en el cerebro acompañada y comunmente dependiente de una gastritis crónica; y estas enfermedades deben tratarse con las sangrías locales , con los antiflogisticos y con los reyulsivos. En abandonándolas á la naturaleza se esponen los maniácos á la epilepsía como igualmente á la paralísis y ála apoplegía , que son las consecuencias de la desorganizacion inflamatoria del encefalo. Tambien se esponen á las alteraciones orgánicas del abdomen que s0n siempre el termino de las gastritis despreciadas, CCCLX. La tsis pulmonal, la peritonitis, los Y +A ARE ns o A. IR orgánica del (avi) reumatismos y la gota no son mas que accidentales en la manía : no sucede así álas flegmasías mucosas del abdomen y á los infartos de los parenquimas de esta cavidad. Segun esto se conoce lo que se necesita hacer para prevenir y para curar estas en= fermedades. accidentales, CCCLXI. Las principales diferencias, quese deben establecer entre lirio, sino unicamente del grado de la irritación mas inflamar Se graduan por debajo segun la intensidad de la inflamacion >, despues segun su duracion y las pro= babilidades de desorganizacion : de aquí se toman : las indicaciones del tratamiento físico 3 pero la naturaleza del delirio conduce á la determina cion de los mejores medios morales CCCEXIHL. La tísis larin tantemente el efecto de no ha sido detenida en su a ser mortales sino por una perineumonia, 6 por una gastro=enteritis consecutivas : Se prevendrá pues gea y la traqueal son cons. una flegmasía local que los órganos de la digestion. CCCLXI. Las hipertrofias del corazon que no 50n congenitas., siendo con frecuencia efecto de a egmasía latente pueden prevenirse por las sangrías sSenerales y locales , por la digital, y por la tez vulsion verificada sobre el punto donde estubiera a irritacion esterior que hubiese retrocedido, sí Ea (uxvnr ) se emplean estos medios en el momento que las pul- saciones del corazon han adquirido una energía ex= traordinaria, Entónceslos antizespasmodicos solo son aliativos impotentes. CCCLXIV. La digital no amortigua las contrac= ciones del corazon sino cuando se deposita en un estómago esento de inflamacion, y que esta no exista en las principales visceras ; en los casos con= trarios las acelera haciendo progresar la flogósis. CCCLXV. La digital debilita la potencia con= tractil del aparato muscular locomotor ; puede pues ser útil 'en las convulsiones con tal que no exista punto de inflamacion en las visceras 3 pero en ningun caso es prudente aumentar mucho la dósis , ni con= tinuar su uso por largo tiempo. CCCLXVI. Las hemorrágias espontaneas deben combatirse como las inflamaciones con las sangrías generales y locales, con los refrigerantes , y SObre= todo con la revulsion, sea la que quiera la fuerza del sujeto: este último medio es el mejor recurso cuando la debilidad llega á ser considerable. CCCLXVH. Siendo frecuentemente las hemora rágias espontaneas sostenidas por un foco de infla= macion ya local, ya distante, debe siempre dirijirse - la atencion del médico hacia esta causa. CCCLXVIIL. Las hemorrágias espontaneas coin- ciden muy frecuentemente con una hipertrofía del corazon : la digital puede pues ser útil entónces, siempre que el estómago permita su uso. CCCLXIX. Las hemorrágias espontaneas siguen con mucha frecuencia á la inflamacion, ó toman su carácter en el mismo lugar. Es necesario pues atacar las del pulmon por el tratamiento anuflo= (xixix ) gistico y revulsivo sin detenerse por la suposición de tubérculos preexistentes. CCCLEXX. Las aguas minerales irritan vivamente al corazon y á todo el aparato sanguineo, aumentan la disposicion hemorrágica , la producen tambien en los que no la tienen, y determinan con frecuencia el aneurisma, las paralísis, y las apoplexías. CCCLXXI. Siendo siempre los espasmos y las convulsiones de toda especie el efecto de una irri= tación local, fija, 6 ambulante, ceden al trata= miento de esta Irritación, es decir, á los antiflo= gisticos, y algunas veces 4 los revulsivos cuando no se ha desorganizado el tejido irritado. CECEXXIL. Los anti-espasmodicos (1) no curan as afecciones convulsivas , Sino cuándo los soporta el estómago sin sobre-escitarse , y cuando el punto de irritacion que es la cansa de estas afecciones no se eleva á un grado de inflamacion. Y así es son con frecuencia dañosos en la h el histérico. CCCLXXIHT. Los anti=espasmodicos pueden sus pender los fenómenos nerviosos á pesar de la infla= macion del tejido de que dependen estos fenómenos; pero se exaspera la enfermedad » Y no se obtiene la curacion sino por los antflogisticos y por los revulsivos, El ejercicio de los musculos-locomo= tores es el mejor medio de destruir la movilidad COnvulsiva : obra haciendo mudar de lugar á las Arritaciones viscerales, consumiendo una actividad 0 POR — 100 S Advierto que por anti=espasmodicos design los medicamentos CSL jue mulantes , segun la acepcion vulgar, y no los dulcificantes que cai sempre son los mejores anti=espasmodicos. que | pocondría y 1 ul (xx) superflua > y llamando las fuerzas hacia la nutricion y hacia los tejidos exalantes y secretorios. +CCCELXXIV. La sobriedad es una condicion sin la cual es imposible curar los fenómenos espasmo= dicos y convulsivos. ds -—CCCLXXV. El escorbuto sin inflamacion cede con prontitud á los alimentos sanos vegetales , ó animales con tal que su efecto sea favorecido. por un aire puro y seco, porla luz, por las pasiones agradables, y los estimulantes activos pueden ace= lerar la curacion; peso si está complicado con flegmasías, la gelatina , la albumina , la leche, los mucoso=azucarados , y los oleaceos deben adminis- trarse sin mezcla de estimulantes. Los anti-escor- búticos acres , los amargos , los alcoholicos són dañosos sobre manera. | CCCLXXVI. Supuesto que la afeccion de las encias que acompaña algunas veces al escorbuto es una inflamación debe combatirse en un principio por los anuflogisticos , y mas tarde por los topicos ligeramente irritantes; pero es indispensable quitar el sarro de los dientes. Las inflamaciones de las encias sin diatesis escorbútica están en el mismo Caso , y SON mas comunes que las escorbúticas. CCCLXXVH. Hay cinco modos en uso para tratar las inflamaciones intermitentes y remitentes: 1.%por los antiflogisticos durante el periódo del calor, 2.2 por los estimulantes y los tónicos durante la apirexia 3 3.9 por los estimulantes dados durante el calor , 4.2 por los estimulantes administrados al momento de los calo-frios, y 5.2 por los antiflo= gisticos durante la apirexia. | CCCLXXVIT, Las inflamaciones intermitentes A os O A ( 1xxr ) ceden á las sangrías y al frio aplicados durante el periodo del calor én la primavera cuando el sujeto esta robusto y pletorico y cuando es reciente la enfermedad. En estos casos deben colocarse las san= guijuelas lo mas. cerca que se pueda del principal punto de irritacion. : CCCLXXIX. Las inflamaciones intermitentes ceden sin peligro á la quina y á los otros tónicos durante la apirexia cuando no hay pletora, y cuando las visceras principales y sobretodo los órganos de la digestión no conservan ningun vestijio de infla= macion despues del periodo del calor; es decir, cuando la calentura no es remitente, CCCEXXX.. Las inflamaciones intermitentes se curan raras veces por los estimulantes administra- dos durante el periodo del calor : este método hace mas bien á la inflamacion continua ó remitente. CCCLXXXI. Raras veces se curan las inflama= ciones intermitentes por los estimulantes adminis trados al instante de los calofrios, por que la irrita= cion que provocan aumenta la intensidad del périodo de calor. Este método casi no sale bien sino despues de haber usado los antiflogisticos y en los sujetos robustos y en los que es completa la apirexia.. CECLXXXIL, Las inflamaciones con exaspera= ciones periódicas se curan con los antiflogisticos administrados durante la remision, cuando quedan inflamaciones en las visceras despues del sudor, y sobretodo cuando ésta inflamacion es bastante 198 terna para sostener ún grado cualquiera de pirexia, <sto es, cuando: la calentura es verdaderamente réMitente, CCCLXXXur. El mejor método para curar con ( axxar ) seguridad las inflamaciones con exasperaciones pe= riódicas Consiste en usar al principio «los antiflo= gisticos durante el calor de manera que se haga completa la apirexia; en continuar este tratamiento despues del acceso , si aun no lo es; en dar la quina y los demas tonicos en toda la duracion de la api= rexla; en administrar los estimulantes difusivos du= rante los calofrios para volver en seguida á las be= bidas refrigerantes cuando se ha desenvuelto el calor. CCCLXXXIV. La quina y los estimulantes ad= ministrados miéntras haya inflamacion en las vias gastricas elevan la flegmasía al estado agudo y continuo, ó la sostienen en una graduacion cró= pica haciendo cesar los accesos : entónces se de= desenvuelven la irritacion y la congestion: en las visceras parenquimatosas. De esta manera produce la quina las obstrucciones. CCCLXXXV. Las inflamaciones intermitentes abandonadas á la naturaleza se curan cuando son ligeras, y cuando no existen ya sus causas deter= minantes : en los casos contrarios 6 se elevan á la continuidad aguda, ó degeneran en una continuidad crónica que al fin acompañan las obstrucciones, ó lá hidropesia. j ) CCCLXXXVI. Las obstrucciones de las visceras parenquimatosas (higado, bazo, pulmones ) sobre= vienen algunas veces en las calenturas intermitentes sin que pase al estado continuo la inflamacion de la mucosa gastrica; entónces se curan por la quina administrada durante la apirexia, CCCLXXXVIL Cuando la quina detiene los accesos de una calentura intermitente y sobreyienen | la ansiedad, los infartos viscerales, la inapetencia h la irritaci ( LXXIMT ), - y una pequeña calentura, es porque el medicaz . Mento administrado demasiado pronto interin que las vias gastricas conservaban todavía la irritacion, ha producido una inflamacion crónica de la muensa de estos organos. En este caso se obtiene la cnra= cion por los antiflogisticos. CCCEXXXVIH. Cuando ] cesos de una calentura intermitente es seguida de un estado patológico apiretico , la vuelta de los 1CcesoS provocada por el bañó frió y por los pur= santes es un bien si la erísis de los accesos -quita on de las vias gastricas de manera que legue á ser completa la apirexia : pero si no lo es, este regreso es un mal. En el primer caso debe darse la quina durante la apirexia 3 en el segundo es Menester recurrir á los antiflogisticos que curan la enfermedad ó hacén completa la apirexia, de manera que pueda volverse á administrar en ella la quina Con ventajas. CCCLXXXIX. Cuando el Soportar la quina en una calentura intermitente, a Supresión de los ac= rubefacientes en CXC. Las calenturas intermitentes llamadas Perniciosas deben tratarse como las que no tienen £ste epiteto, solo que es menester obrar con mas PrOntitud. CCCXCI. Algunas veces se declara la hidropesía. ( LXXIV ) desde los primeros accesos de las calenturas inter= mitentes 3 Pero por lo comun es el resultado de su prolongacion.. - £CCXCIL. La hidropesía producida por un obs= táculo en la circulacion cede á las sangrias y á los diruticos ligeros , si no es incurable la causa del obstáculo, La digital és util entónces si esta cansa depende de la hipertrofía del corazon. CCCXCHIL, La hidropesía ocasionada por la in» fluencia simpática de una flegmasía crónica es raras - veces curable, porque esta flegmasía casi munca la ocasiona sino despues de haber desorganizado la parte donde está. El tratamiento se compone del que conviene á la flegmasía, y de los diuréticos administrados de manera que se economice la accion de las vias gastricas. | | CCCXCGIV. La hidropesía que depende de una separacion accidental de los fluidos serosos, es decir de la cesacion de la accion en los capilares depura= dores, cede al restablecimiento de la transpiración y del curso de las orinas. Los vapores calientes y secos aplicados á la piel, los baños secos y estimu= lantes (arena caliente, orujo de uba etc. ), los diu= réticos y tambien los purgantes procuran estas cus - raciones; pero es menester tener cuidado de destruir la pletora , y de no exasperar las inflamaciones que odrian existir simultaneamente. CCEXCV. Las hidropesías que provienen de la mala asimilacion desaparecen por los tónicos, el aire caliente , seco, luminoso, los buenos alimen= tos , y los remedios del escorbuto, si coexiste esta enfermedad. Pero las que tienen por causa el abuso del mercurio y de las demas sustancias minerales E AA e (1xxv >) resisten algunas veces por la gastro=enteritis que las acompaña, y que con frecuencia concurre apro ducirlas, > cdo EGOXCVI+ Las hidropesías debidas á la escasez, á las hemorrágias y á las demas causas de estenuas cion se curan con los tónicos, los buenos alimentos, el vino , el alcohol, y los diuréticos activos cuando no existe ningun punto de desorganización en las - Visceras; pero és "necesario mucho cuidado para graduar la restauracion. E | CCEXCVIL. Las escrófulas incipientes al esterior del cuerpo, bajo cualquier forma que sean, pueden quitarse por las sanguijuelas aplicadas con atrevi= miento : entónces no se establece la diatesis, que mo es mas que la repeticion de la irritacion por la semejanza de los tejidos. ES _ COCXCVIT. La disposicion escrofulosa (que siempre se declara al esterior ) no inveterada se des- truye por el aire seco, caliente, y luminoso, esto es, por las cualidades dél aire opuestas á las que la producen. Cede tambien al exercicio; pero so= lamente al aire libre. “¿CCCXCIX. Los estimulantes tomados interior= mente no curan la disposicion escrofulosa; sino por la escitacion de los depuradores, es decir, por re- vulsion; y si no la producen exasperan la irritacion escrofulosa como otra cualquiera. 5% CD. Cuando los estimulantes tomados interior= mente en las escrófulas no producen la revulsion > desenvuelven la gastro-enteritis, y la añaden á las I'ritaciones escrofulosas del esterior; esta esla atrow 12 Mesenterica de losautores ; y siel pulmon contrae la irritación , se verifica la tisis llamada escrofulosa. A (_1xxvr ) -CDI. La diatesis escrofulosa inveterada al este= rior del cuerpo se destruye con el tiempo por el ejercicio al ajre libre, la sobriedad, y los alimentos sanos, como los estimulantes se manejen de ma= nera que no desenvuelvan flegmasías en las visceras, CDIL En la diatesis escrofulosa inveterada son útiles los cauterios con tal que una gimnastica con- veniéente favorezca Sus efectos , y no se llame la | Irrilacion hacia el interior. por el abuso de los estiz mulantes, : CDI. La osteo-malaxia es una irritacion del sistema OSCOSO que depende de las mismas causas que las escrófulas Y que se cura de la misma ma= "nera. CDIV. Las Pheumonias crónicas Ctísis ) son mas raras que las sastro=enteritis crónicas (tabes me Sentericas ) en los escrofulosos y los raquiticos to- davia niños; porque el pulmon está entónces menos dispuesto á la inflamacion que las vias gastricas : importa pues mucho no añadir nada á esta dispo- sición, CDV. La sifilis es una irritación que afecta el esterior del cuerpo , como las escrófulas, y se pre- viene su repeticion > que forma la diatesis, atacáne -dola en su Principio por los antiflogisticos locales, Y Sobretodo por sanguijuelas abundantes. CDVI.- La irritacion sifilitica inveterada cede 4 los anuflogisticos y á la abstinencia ; pero como esta cura es penosa se prefieren el mercurio , y los sudorificos. CDVIL. El mercurio — los sudorificos y Otros esti mulantes'no curan la sifilis sino ejerciendo la re- vulsion sobre los capilares depuratorios, pero es AAA el abuso de los antisven ( 1xxym ) necesario que sea favorecida. por la abstinencia , Porque una hematosis demasiado copiosa sostiene la irritacion sifilitica. CDVIN.Los estimulantes, llamados antivenercos, deben administrarse interiormente con mucha prus dencia ; de otro modo desenvuelven gastro=enteritis que reflexan sobre las irritaciones sifiliticas esterios CS, y no se verifica la reyulsion; ¿ bien se llama la irritacion sobre las visceras , que acaban desor= ganizándose. CDIX. Cuando los estimulantes llamados anti= venereos han desenyuelto una gastro-enteritis, y no se ha curado la sifilis; no puede esta ceder sino con la gastro-enteritis á una larga perseveran= cia en el tratamiento antiflogistico ; pero si se han esorganizado las visceras gastricas, ó se-ha debi itado demasiado el enfermo , es imposible la cu- rackon, 7 CDX. Las flegmasías gastricas provocadas 2 por ereos se transmiten facil= mente á los pulmones > y la tísis es su consecuen» cia sino se entabla el tratamiento antiflogistico con prontitud, y con mucha energía. CDXIL Los estimulantes mercuriales aplicados localmente á las inflamaciones sifiliticas esternas las exasperan cuando son intensas; y no pueden curarlas Sino cuando son debiles oponiendo irritacion á irri= tacion. Pero este hecho es comun á todas las fleg= masías del esterior del cuerpo, del mismo. modo que á las hemorrágias. , CDXIT. La predisposicion á la sifilis es la misma que la predisposición á las escrófulas; así es que los Puyeros.que la tienen son mas dificiles de curar que los demas . ( 1xxvmr ) CDXIIIL. Los sujetos predispuestos á: la gastritis deben tratarse en sus sifilis con los anullogisticos tanto al esterior como al interior; si se estimulan por la via del estómago se sobre-irrita este y algunas «veces tampoco se cura la sifilis. CDXIV. Las irritaciones cutaneas que se llaman herpes deben tratarse con las sangrías locales, los emolientes al esterior, los refrigerantes al interior, interin exista inflamacion á la piel ; cuando no queda en ella mas que una irritacion sub=infla= matoria , pueden aplicarse á la piel los estimulantes, sobretodo los sulfureos ) y puede intentarse la re- vulsion por via de los sudorificos, de los diuré- ticos y de los purgantes; pero es menester no llebar el estimulo interior hasta producirla gastro=énteritis, porque esta hace volver á parecer los herpes, ó sino desorganiza las visceras de la digestion, etc. Esto es lo que se llama herpes retropulsos. Todolo dicho puede aplicarse á la lepra llamada de los griegos ó tuberculosa. -CDXV. En las curaciones que se obtienen de las flegmasías, de las subinflamaciones , de las ul= ceraciones , en una palabra de todas las irritaciones situadas al esterior del cuerpo por medio de los as= ' tringentes , de los narcoticos, de los rubefacientes, - de los causticos; en los eritemas, las oftalmias, las blenorragías, las sarnas , los herpes las escróz fulas , las afecciones sifiliticas, etc. , no se debe ver mas que irritaciones morbificas, que ceden á irrita= ciones medicamentosas. Pero estas curaciones no se verifican, sino cuando las primeras son poco in- tensas. Si lo son mucho, se aumentan y €s inmi= nente la desorganización. Asíes como con frecuen= A ds ii A A A .Se obtienen sino por evacuaciones críticas; ( uxxax ) cia son sus productos las ulceras depascentes, ó los canceres. El tratamiento de las irritaciones con Os irritantes debo pues siempre ser precedido del uso de los antiflogisticos; de otro modo se ayen=- turaria todo al acaso. pez : CDXVI. Cuando la irritación esterior que se ataca por los irritantes es intensa , habitual y acom= pañada de una perdida abundante de fluidos, ó se aumenta sin mudar de lugar, ó es reemplazada por un esceso de accion de los secretorios depura= dores, ó en fin se convierte en una irritación morbiz fica de las Visceras ; estos dos últimos casosson revule siones ; pero la una es ventajosa y la otra perjudicial. CDXVI. La curacion de las flgemasías intensas, tales como la peritonitis, sea ó no puerperal, el reumatismo agudo, la pneumonia, etc.; por el .lartaro estibiado , por los calomelanos , por las fricciones mercuriales , por el opio , por el aceite de trementina, por los drasticos, no es efecto de una accion sedativa directa 3 sino que resulta de la escitacion de un gran numero de simpatías Orgánicas que abren la puerta á la reyulsion : así es que no si el morbifica es demasiado intensa para dejarse desalojar, se aumenta la enfermedad , y a desorganizacion aguda ó crónica es la consecuen- cla, Este método de tratamiento debe pues ser precedido del antiflogistico y aun con esta pre- Caucion se arriesga mucho en él. ; CDXVIL $ raro que la curacion de las irrita. CIONES morbificas a sudas obtenida por violentos esta mulos revulsivos no sea seguida de una irritacion ( rxxx ) morbifica crónica, y sobretodo de la gastro=ente= ritis. Ásí es como se producen muchas hipocon- drías, porque el estímulo vivo del estómago acu= mula la sensibilidad en esta viscera y da mas acti= vidad á las simpatías que la asocian con el resto de los órganos. En este caso solo se ha cambiado una enfermedad por, otra. CDXIX. Los envenenamientos por los vegetales acres, por los minerales corrosivos , por los acidos concentrados , por los alcalinos, por las cantaridas, - son gastro=enteritis que propenden á la ulceracion, s1 esta no es ya la consecuencia de una escara pro= ducida por estas sustancias: Su tratamiento es pues el de las inflamaciones ordinarias; pero es menester escluir de él los acidos. A CDXX. Los envenenamientos por los narcoticos son gastro=enteritis sin corrosion en su principio, pero acompañadas de una repeticion de la irritacion en el aparato encefalico, lo que produce la conges= ton, la embriaguez, el delirio, l as convulsiones, etc. Deben tratarse por las bebidas aciduladas y sin san= grías mientras que subsista el estupor en un grado considerable; pero cuando se ha disipado este, debe combatirse la inflamacion restante, como lá que procede de la impresion de las sustancias acres ; por que puede tener todos sus resultados. Frecuen= temente tiene por consecuencias las vesanias, CDXXI. Los envenenamientos por el plomo (co. licos del plomo) son gastro-enteritis de diferentes grados. En el menor que es sin calentura puede curarse por la revulsion que obran los eméticos y los purgantes , del mismo modo que las gostro= enteritis comunes de la misma graduacion; pero (LXXxI ) este tratamiento deja con frecuencia despues de él una flegmasía crónica de la mucosa digestiva. En el srado febril los cólicos del plomon no deben tra= tarse, sino como las gastro=enteritis de la misma graduacion. Resulta de aquí que el Único trata= miento que puede inspirar seguridad es Mogistico. CDXXIT. Los enven de las carnes podridas ; el anti= enamientos por la ingestion de los pescados corrompidos, y delos hongos son gastro=enteritis acompañadas de congestion cerebral, de estupor y seguidas pron= tamente de la resolucion de las fuerzas ; deben tra= tarse, por el yomito provocado por medio de bebidas ulcificantes > Y por purgantes mucoso=azuncarados, y las sales nentras cuando aun permanece el veneno en las vias gastricas; en seguida por. bebidas irlas Vativas, y lociones aciduladas > y por las sanguijuelas aplicadas al épigastrio y al cuello, procediendo con circunspeccion y segun los efectos. El ré flogistico deberá terminar la curacion. CDXXIIM. La debilidad es lo mas comunmente producto de la irritación, algunas veces constituye sola la enfermedad... CDXXIV. La dificultad de la y causa mas poderosa de la debilidad : produce ne= cesariamente la abirritacion pero tambien algunas veces es precedida de irritacion. | ' XV .. En las hemorragías espontaneas esce= sivas , AUN sin flegmasía, la debilidad sucede ASI> Pre á la irritacion » y en seguida llega á ser la prin= cipal enfermedad. Pero en las hemorragías trauma Ucas no depende de la irritación, y SUMinitra la indicacion principal. gimen anti= espiracion es la F ( 1xxxtI ) - CDXXVI. La paralísis que sucede á las afecciones cerebro=raquíticas es siempre un producto de la irritación 3 no suministra pues sino indicaciones par= ciales ó locales. : CDXXVIL. La paralísis que sucede á las grandes perdidas de fluidos no sanguineos depende siempre de la irritacion; pero bien pronto suministra indi= caciones particulares. CDXXVIIT. Cualquiera que sea la debilidad que acompañe á las irritaciones estas suministran solas las indicaciones , interin que son bastante violentas para exasperarse por la ingestion de los materiales asimilables, y de los medicamentos estimulantes. En el momento que se verifica lo contrario su= ministra la debilidad indicaciones que se combi= nan con las que dependen de la irritacion; en fin cuando esta ha cesado la debilidad llega á ser la principal enfermedad ; pero la irritabilidad de los Organos exIge grandes economías en el empleo de los estimulantes. CDXXIX. Las convulsiones y los dolores, cual- quiera que sea el nombre que se les dé, dejan en su consecuencia una debilidad, que algunas veces suministra por sí sola las indicaciones; pero mas comunmente son mixtas porque queda todavía ir= ritacion en el órgano que ha escitado las conyule .siones y los dolores. CDXXX. La debilidad que sucede á los escesos venereos está casi siempre acompañada de la irri= tacion de una 6 de muchas visceras. CDXXXI. El frio esterior produce cuando es escesivo una debilidad que pasa de la piel al apa= rato locomotor, y tambien á los vasos y á los nervios . A NA Z RE a O a: A AA AS er (LXXXIT ) de la periferia, y de aquí á las visceras , de donde puede resultar la muerte : en estos casos la debilidad Constituye la enfermedad principal. Pero si el frio es moderado la potencia vital escita en la periferia ó en las viscéras una irritación que llega á ser la enfermedad principal y suministra sola las indica- ciones cuando ha cesado la accion del frio; CDXXXIL. La paralísis de los miembros depen= diente de las Percusiones es un producto de la irritación; si esta persiste suministra las indicacio= Des3 pero si nada la indica, la debilidad llega 4 ser la enfermedad principal. CDXXXIIL Hay modificadores entre los agentes esternos que estinguen la vitalidad sin producir reaccion apreciable; entónces la debilidad COnsli= tuye por sí sola la enferniedad ; pero estos casos s que provienen de la descomposición de los cuerpos animales y vegetales Muertos, y de las emanaciones de los animales en= lentura , se ha estableci cosa digestiva Visceras >» y Principales ; que es lo que constituye el tifo , que entónces es producido por la infeccion. (Veánse 25 Proposiciones sobre el tratamiento de las gastro= enteritis a gudas. CDXXxv. 'Podo enfermo afectado del tifo puede ras * ( _IXXXIV ) por sí solo llegar a ser un foco de infeccion para las personas sanas y communicarles su enfermedad , si está encerrado en un lugar estrecho, y: si se estancan á sn rededor sus emanaciones : este es el contajio febril; pero si está colocado en un lugar sano , bien ventilado y limpio es difícil esta comu= nicacion, El tifo pestilencial y el varioloso ¿son los únicos que pueden contajiar á pesar de estas pre= cauciones ? | CDXXXVI. El parto es seguido algunas veces de una debilidad que se aumenta progresivamente hasta la muerte y que por sí sola suministra las in= dicaciones aunque sea un producto de la irri= tación. CDXXXVIHL. El síncope es el efecto de la in= terrupcion del curso de la sangre que va al cerebro, y suministra siempre la indicacion de los estimu= lantes; pero despues que ha cesado se presentan indicaciones contrarias cuando la causa de la inter= ceptacion de la sangre es una irritacion. CDXXXVIIL. La asfixia que depende de la as= piracion de los gases llamados deletereos es una abirritacion; pero cuando se ha disipado queda siempre una irritacion en las principales visceras. CDXXXIX. La debilidad que sucede á las pa= siones llamadas depresivas, como el terror, etc. , supone siempre una irritacion de las principales vis= ceras, que llega con el tiempo á ser la principal enfermedad. CDXL La debilidad del escorbuto no suministra las indicationes principales sino cuando no existe punto de inflamacion simultanea. CDXLI. Cuando la gastro=enteritis mas violenta ho ( Lxxxy ) se prolonga hasta un cierto punto la debilidad suministra indicaciones. que es necesario llenar con materiales asimilables para prevenir la muerte per inediam ; por que llega una época en la que la digestion es posible á pesar de la persistencia e la inflamacion sin producir la exasperacion de esta. | : CDXLH. Las personas que han estado largo tiempo por bajo del grado de gordura y de fuerza que comporta su constitucion tienen necesidad de mucho tiempo para volver á este grado. No pueden soportar una cierta cantidad de sangre sin espe= rimentar los efectos de la pletora y sin esponerse á las inflamaciones. CDXLIH. La suma de fuerzas disminuye en las enfermedades de irritación , porque la precipita= cion de los movimientos orgánicos hace predominar la descomposicion , y la eliminacion, sobre la com= posicion y sobre la absorcion : es necesario no obstante esceptuar ciertas gastritis bulimicas, donde la gordura y las fuerzas se aumentan 4 pesar de la Writacion, CDXLIV. La indicación de reparar las fuerzas por un alimento abundante no se toma ni de la demacracion , ni de la debilidad ) Sino: unicamente de la rapidez de la asimilacion y del predominio € la composicion sobre la descomposicion, CBXLV. La indicación de solicitar el estómago Por los tónicos no se toma ni de la debilidad, ni de la demacracion, sino mas bien de la palidez la languidez de la lengua como igualmente del sentimiento de languidez, y de la lentitud en la 15estion cuando se han usado alimentos poco esti= ( LXXxvVI ) mulantes. Tambien puede resultar de los dolores del estómago , de los eruetos, de los borborismos y de los cólicos que acompañan esta clase de di= gestiones cuando estos accidentes desaparecen con. alimentos de una propiedad mas irritante, exije Mas que buenos alimentos y una dósis mo- derada de vino si se. digiere bien. Si la digestion se hace con trabajo sen necesarios los amargos. CDXLVIL. La debilidad con flegmasía situada en otra parte que en el canal digestivo exije ali= mentos ligeros y que dejen poco residuo, si es aguda la flegmasía ; pero proseribe los estimulantes, cuya irritacion se repetiria en el órgano inflamado : si la flegmasía es crónica exije esta debilidad alimentos “sustanciales; pero siempre de fácil digestion. En cuanto á los tónicos solo convienen en dósis ligeras y Momentaneamente. - CDXLVIH. La debilidad con un catarro que apure por una espectoracion demasiado copiosa y sin calentura exije alimentos sustanciales y de fácil digestion con el uso de tónicos astringentes en dósis muy moderadas. Tales son la quina, el liquen y el 'acetate de plomo. Tambien pide los revulsivos , pero sin supuracion prolongada, CDXLIX. La debilidad con flegmasía gastrica aguda exije el tratamiento indicado para esta in= flamacion ; pero si está con gastritis crónica exije alimentos sacados de los vegetales feculentos y tambien la leche y las viandas blancas con la in- tencion de refrescar el estómago con pequeñas dósis de una bebida dulcificante cuando principia á ca= lentarse por el acto de la digestion. (Veáse el tra= tamiento de estas enfermedades Ki - GDXLVI. La debilidad general sin flegmasía no | FT A € qu ( LXXXVIL ) CDL. La debilidad con colitis aguda no exije mas tratamiento que el indicado para esta enfer= medad ; pero en los casos crónicos necesita feculas : despojadas de todo lo que pueda dejar residuo en el colon, y el uso moderado del vino subastringente para retener los alimentos en el estómago; por que la irritacion del colon los llama hacia este intestino ántes de su asimilacion » y hacen en él el oficio de purgantes. CDLI. La debilidad producida por las hemor= ragías escesivas, exije alimentos gelatinosos, albu- minosos y feculentos con un poco de vino subas= tringente , algunos astringentes, y tónicos fijos; Pero repugna los alimentos de sabor fuerte, y los estimulañites difusivos. ' CDLIL. La debilidad que sigue á las convulsiones violentas »y sin gastritis, necesita el uso de los mismos alimentos que la que resulta de las hemor= ragías 3 pero es necesario añadirle algunos anti= espasmódicos difusivos. CDLNMT. La debilidad y estenuacion que resultan de una fatiga muscular llevada hasta el esceso pi- den alimentos que mutran mucho bajo un pequeño volumen, y una dósis moderada de vino , y aun de alcohol; porque la sensibilidad está considera= blemente disminuida en el aparato nervioso de re- lacion 3 pero cuando este trabajo ha producido una irritacion gastrica no debe tratarse la debilidad sino con bebidas asimilables, y no estimulantes. CDLIV. Cuando predomina la debilidad en las sastro=enteritis producidas por un ejercicio Mus= cular escesivo, y por el uso de los estimulantes, de que se abusa con frecuencia en estos Casos , ( LXXxvtIr ) deben practicarse las sangrías con moderacion , y siempre deben ser locales. EDLV.: La estrema debilidad que es conse= cuencia del ayuno llevado al esceso debe tratarse con dósis muy ligeras de cocimientos feculentos - de cocimientos en leche , de caldos ligeros, etc... que se aumentan con mucha circunspeccion , por= que es muy fácil que determinen la indigestion y la gastritis. : CDLVI. La debilidad producida por el frio se trata sucesivamente al esterior con las fricciones con la nieve, el yelo, agua fria, agua quebrado CLSEO SEtenO alNinteriór conrlos escitantes difusi= vos, el alcohol, las aguas destiladas en dósis gra= duadas; pero es necesario pasar á los dulcificantes , y aun á las sangrías y á la abstinencia cuando sobreviene un calor febril sin que puedan mani= festarse las flegmasías de las visceras. CDLVH. La debilidad ocasionada por la difi- cultad de la respiracion se cura restableciendo esta funcion : para esto hay muchos medios que poner en práctica segun las causas que han interceptado el paso del aire. Así es que conviene la sangría en las flegmasías pulmonales, en la estrangulacion me= canica, en la angina , en el aneurisma , ete, si los vasos estan demasiado llenos; miéntras que los estimulantes tanto internos como esternos son útiles á los'ahogados y en todas las asfixías que por otras circunstancias exijen igualmente la introducion en los pulmones de un aire respirable. CDEVIH. Cuando” desde el principio de una afeccion aguda existe una debilidad estrema, y un profundo abatimiento , significa esto que la infla= LO A A A E AN A A AS E dd A E are 0 Dm as ( Lxxx rx ) macion ocupa un grande espacio en los órganos respiratorios , ó en los de la digestion , Ó en unos Y Otros igualmente. Entónces si una sangría gene= ral, ó local proporcionada á las fuerzas y á los sín= tomas en lugar de reparar las fuerzas las disminuye , no se debe repetirla, porque es una prueba de que estas visceras introductoras naturales de: los materiales conservadores de la vida no han llenado esta funcion , y que por consiguiente la economía no tiene ya medios para reparar las perdidas de al= guna abundancia. Los dulcificantes al interior, el frio y la revulsion al esterior son los debiles re- cursos que quedan á la medicina en estos casos des= graciados. (Veánse las prop. sobre el tifo , y sobre las gastro=enteritis ). : CDLIX. La cianosis enfermedad azul ) es al= gunas veces producida por la gastro-enteritis cróz nica, y se cura con ella. LO SECCION CUARTA. E CoroLaArios. CDLX. Ei medicina empirica que consiste en guardar la memoria de los sintomas que se han o)= servado y de los remedios que han sido úules Ó (xc) dañosos sin permitirse ninguna esplicacion fisiolo= gica es impraticable; porque un solo órgano dañado produce una multitud de síntomas que se combinan con los que dependen de otros muchos en gradua- ciones tan variadas, que es casi imposible encontrar en la naturaleza grupos de síntomas absolutamente semejantes á los que se han tomado por modelos. No se puede remediar esta confusion, sinoreferiendo “los síntomas á los órganos. CDLXI. Para prácticar la medicina con buen suceso no basta referir los síntomas á los Órganos, es necesario tambien poder determinar en que di= fieren estos Órganos del estado de salud : esto es decir la naturaleza de la enfermedad. CDEXII. La naturaleza de las enfermedades debe ser para el medico la que suministre las indicaciones curativas. Esta resulta pues, 1.9 del conociménto de los modificadores que han exaltado, disminuido, ó desnaturalizado de una manera cualquiera la accion del órgano primitivamente afecto; 2.9 del de la influencia de este órgano sobre los demas; 3.9 en fin del de los modificadores que pueden restablecer el equilibrio , 6 por lo menos disminuir la inten- sidad de la enfermedad. La naturaleza de las en= fermades resulta pues para el medico de la mo= dificacion fisiologica apreciable de los Órganos. . CDLXUL. Los grupos de síntomas que se toman por enfermedades sin referirlos á los órganos de que dependen; ó ya refiriendolos á los Órganos sin haber determinado bien la naturaleza de la aberra= cion fisiologica de estos útilmos son abstracciones metafisicas que no representan un estado morbifico constante , invariable , y cuyo modelo sea seguro ir A —> ( xcr ) , volverlo ¿'encontrar enla naturaleza. Estas son pues entidades facticias , y todos los que estudian la medicina por este metodo son ontologistas. CDLXIV. Considerar las entidades morbificas facticias como potencias maleficas que obran sobre los Órganos y los modifican produciendo en ellos tal, 6 tal desorden, es tomar los efectos por las causas : esto es prácticar la ontología. CDEXV. Considerar la sucesion de los síntomas que se han observado como la marcha necesaria é invariable de una enfermedad, y de aquí formar caracteres esenciales 4 su diagnostico , y por con- siguiente á su tratamiento , es crear una entidad facticia ; y pues que das afecciones de los órganos se comportan diferentemente segun los modifica= dores que obran sobre ellos, es ponerse en la imposibilidad de tratar esta enfermedad ántes de su terminacion , sin estar en contradicion con sus propios principios. Esto es practicar siempre la ontología. e CDLXVI, Dirigir remedios á una entidad mor= bifica facticia sin apreciar sus efectos sobre los ór= sanos que los reciven y sobre los que simpatizan cOn estos órganos es curar, ó exasperar una enfer= medad sin, conocer su razon. CDLXVU. El que cura una enfermedad sin haber apreciado con exactitud las modificaciones fisiologicas, por cuyo medio ha hecho esta curacion no tiene la certeza de reconocer, ni de curar la misma enfermedad cuando se vuelva á presentar de nuevo, de donde resulta necesariamente que mi los buenos sucesos, ni los reveses de los onto= logistas pueden servir ni para hacerlos buenos (aaa practicos » ni para darles los medios de formar Otros. . CDLXVIMT. Las proposiciones CDLXI, y si= guientes hasta esta esplican por que la medicina ha vagado en la incertidumbre hasta nuestros dias. - / Fix DE LAS PROPOSICIONES. cri => EXAMEN - DE LAS DOCTRINAS MEDICAS Y DE LOS SISTEMAS DE NOSOLOGIA. UVA 0 dd aa LAA INTRODUCCION. se doctrinas medicas generalmente adoptadas en nuestros tiempos en la Europa son una mezcla de todas las que han reinado desde el nacimiento de la medicina ; pero una mezcla tan confusa que es estraordinariamente difícil descubrir todos sus ele= mentos, y designar la parte que cada uno de ellos pueda tener en la teoría y en la práctica de Duestro arte. Voy no obstante á ensayar, si puedo Por lo menos dar una idea de ella. Estoy lejos de disimular las numeroras dificultades que presenta 2 | INTRODUCCION. un trabajo semejante : otros mil han emprendido delinear la historia de la medicina, unos bajo la relacion de los hechos considerados de un modo absoluto » y Otros bajo la relacion de la filosofia de la ciencia; y bajo este último punto de vista es como yo me propongo considerar las doctrinas medicas; pero para formar juicio de ellas tengo yo un medio que faltó á mis predecesores y que á pesar de toda mi debilidad me da alguna ventaja sobre ellos. Debiendo dar á conocer este medio á mis lec= tores ántes de empeñarlos en la discusion de las doctrinas, voy á hacerlo de la manera mas concisa que me sea posible. La aplicacion que durante un largo tiempo he intentado de los mas acreditados principios teóricos en las observaciones que me ha ofrecido mi práctica , me ha hecho sospechar desde luego que estos principios eran falsos. Desde en= tónces me he determinado á hacer para todas las partes de la medicina lo que para las flegmasías crónicas (vease el prefacio de la historia de las fleg= masías ), esto es, suponer que no sabia nada en medicina, ni que jamas habia oido hablar de una teoría. Gon todo era indispensable partir de algu= nas bases para estudiar las enfermedades internas , y estas bases las he tomado de la cirujía. Decia yo: la inflamacion (que tomo por ejemplo como la a INTroDUCTION. 3 modificacion morbífica mas ordinaria ) la inflamacion debe ser en el interior del cuerpo lo mismo que en el esterior, “y si existe alguna diferencia debe depender de la funcion de los órganos. Partiendo de estos datos he estudiado la inflamacion en los diferentes tejidos que la túnica esterior oculta á las miradas del medico durante la vida : he inten= tado demostrar, qué fenómenos esteriores corres=- pondian á la inflamacion de cada uno de estos ór= sanos. Desde el principio he conocido que cuando un órgano interno presentaba despues de la muerte alteraciones analogas á las que dejan percivir en su consistencia , color, olor, ete, las partes esternas que han estado inflamadas, habia tenido un cierto numero de síntomas , cuya not a conservaba. Así era fácil concluir eu ando se presentaban iguales rmo, que este debia tener el mismo Órgano atacado de inflamacion : :.se podia pues tambien determinar durante la vida, y sintener á la y ista los órganos interiores, cual era de estos aquel cuya inflam la enfermedad. Pero los signos de una enfermedad solo se deben conocer para saber dirijir á ella el remedio : era pues necesario resolver esta otra cuestion : sentado que tal aparato de síntomas corresponde á la inflas macion de tal órgano; ¿cual esel método envativo síntomas en otro enfe ación producia los fenómenos de ¿3 4 Ixtropuccion. mas ventajoso para el enfermo ? Para llegará re= solver esta nueva cuestion tambien me he servido de datos tomados en la medicina esterna. Digo asi: cuando existe una inflamacion en el esterior del cuerpo se desechan los modificadores reconocidos por irritantes, y por el contrario se aplican aquellos cuya. propiedad calmante y sedativa es incontes= table. Retiremos pues de los órganos internos cuyos fenómenos esteriores nos descubren la inflamacion todo lo que pudiera exasperar este estado inflama= torio si estubiera en la superficie del cuerpo; y al momento he conocido que este segundo método era tan feliz para obtener la curacion de las Mlegmasías,, como ventajoso el primero para adquirir su diagnos= “tico, esto es para demostrar su existencia. Despues de un cierto número de años invertido constantemente en este estudio , abstrayéndome siempre de las teorías y de los sistemas consignados en las obras de medicina, he concluido por reco- nocer, 1. que los síntomas que los autores han asig= nado á sus calenturas esenciales som constantemente las señales de ciertas inflamaciones de los Órganos interiores ; 90, que el tratamiento que estos autores aplican á sus pretendidas calenturas de ninguna mancra es Conveniente á estas inflamaciones ; en una palabra que no hay calentura independiente de la inflamacion de un órgano , y que el verdadero ol O pr RA — INTRODUCCION. y. tralamiento de las flegmasías ó de las inflamaciones de los Órganos interiores no es todavía bien co= nocido. : Cuando despues de haber hecho todas est servaciones he vuelto á 1 as Ob= a lectura de estos mismos autores, y despues que he hecho e] último esfuerzo para emplear sus doctrinas en perfeccionar la que resultaba para mí de mis estudios particulares, se ha aumentado mas el conce de ellos. tienen distinto significado , por que ellos suponian entidades morbificas , que yo he reconocido como quimeras, y felices sucesos curativos, cuya false= dad he hecho palpable. Desde esta época, al tiempo de leerlos he tomado mi doctrin los hechos que he demostrado > POr punto de compa= ración ; pues esto es lo que hago en la obra que se va á leer. Un autor sienta un hecho observado, yo lo rectifico segun vaciones : este autor de pto que habia formado Las palabras en su lengua y en la mia 2, Ó si se quiere, » Si este está mal mis propias obser= duce de su hecho. conclu- siones : si el hecho es falso ,-las conclusiones deben serlo tambien, Y y0 intento rectificarlas. Tal es él metodo, cuya aplicacion á todas las doctrinas me ha convencido que no existe ninguna riS0rosamente deducida de hechos bien observados. Esta es la razon porque siempre se ban respetado G | | TIRANA * 6 InTRODUCCION. demasiado las antiguas doctrinas. Á medida que han transcurrido los siglos han ido viniendo á sobre= cargar la ciencia nuevos sistemas fundados sobre nuevas maneras de considerar los hechos ; despues han disgustado estos sistemas , y se ha tomado el partido de no adherirse á ninguno de una manera esclusiva. Con todo, se ha querido emplear todo lo que parece bueno en cada uno de ellos en la cons- trucción de una doctrina destinada unicamente á servir de punto de reunion, y deducida solamente _ de la observacion de los sintomas, y de la de los efectos de los modificadores. Pero pues que los hechos por la mayor parte habian sido mal obser= vados, pues que-las conclusiones que se habian deducido de ellos eran falsas é ilusorias , es evi= dente que este método que se,llam aeléctico, no podia dar resultados tales como los que se espera» ban. El debia producir doctrinas mistas en las que se reconociesen los errores de la antiguedad, al lado de los descubrimientos , de las mejoras y delos errores de los modernos. Efectivamente así ha sue cedido. Puede juzgarse de esto por la meditacion de esta obra, y mejor todavía por la aplicacion que necesariamente se hara de ella á la cabezera de los enfermos. A E E e y) LULILVU€£ IVA RIA - LAIA IIAYIIRDAS IAN MAIN VA A CAPÍTULO 1. Medecina de Hipocrates. ECO HR. fundador de la medecina , no fue suinventor, como lo asegura el mismo (1). Recojio | dogmas y preceptos cuya antiguedad se pierde en. la noche de los tiempos; é intentó reducirlos á un cuerpo de doctrina ilustrandolos con su propia ob= servacion, E Un gran numero de tratados sobre diferentes 1 puntos del arte de curar se han reunido y publicado bajo su nombre. Unos contienen una teoría fundada sobre el calor y el frio, lo seco y lo humedo; sobre los euatro elementos de los antiguos la tierra, el agua, el aire ó el espiritu , y el fuego; sobre el poder de los numeros y la inflnencia de los astros. € principiis, aut carnibus 5 de Geniturá ; de Valurd pueri ; de Septimestri partu; de octimestri partu ; de Dicetd ; de Natura humaná ; de Corde; de Ossium naturd; de Venis ; de Ftate > de Hu- moribus; de Locis in homine; de Flatibus ; de landulis ; de Significatione vitoe et mortis ; de A, PEE (1)N .T. Esta asercion lan terminante, desmentida con el solo título del libro de Hipocrates de priscd medicind, exijia que se fundase en alguna prueba , aun que no fuese' mas que por consideracion al fundador de la medicina. 8 G a $ Docrrixa Alímento ; de Humidorum usu; de Purgantibrs ; de salubri Dioetit; de Insomniis ; de Morbis > de Afeclionibus ¿deinternis A lJectionibus ; de Morbo sacro; de Heemorrhoidibus; de Visu > de Vir- ginum Morbis; de Naturá muliebri; de Morbis mulierum; de Sterilibus , etc (1). Se encuentra en ellos una anatomia grosera, la esplicacion de los síntomas por los vicios de los humores , una fisiologia desagradable, algunas trazas de. supers= ticion y de astrologia, y una terapeutica insuficiente, ó ridicula. Pocos hombres podran soportar su lec= ura en el dia de hoy. : Otros casi reducidos á la simple observacion de los fenómenos morbificos tienen un barniz empirico; aunque se encuentra implicitamente en ellos la teoría desenvuelta en las obras precedentes; pero és menester establecer entre todos una distinción importante. Algunos son notables por la concision, la verdad de las pinturas, y el cuidado no interrum= pido de llamar la atencion del lector sobre los de- sarreglos de las principales funciones. Tales son Aforismi; liber Preenotionum; liber primus, et tertius Epidemiorum; de Aere, locis et aquis , Obras que todos los críticos atribuyen al mismo Mipocrates. Otros por el contrario son difusos, llenos de repeticiones, y parecen la imitacion, y la parafrasis de los precedentes (de diebus judicatoriis 3 de indiz -caltionibus ; preedictorum ; coacce preenotiones , A RA (1) N. 'T. Algunos de los lib. arriba citados como de Hipocrates no se encuentran en la 2*. edicion de Foés de 1621 en Eranfort. A IE IE E DE HirocrAreEs. 9 liber Met Iy usque ad VII Epidemiorum. ) Se cree que estan compuestos conforme á la doctrina de Hipocrates; pero redactados por sus discípulos. n fin-se encuentra la terapeutica del autor en el pequeño tratado que se titula victus ratio in acutis, cuyo autor aun se duda, aunque parecen bastante impresos en él los rasgos del padre de la medicina. De todos los escritos que han parecido bajo el nombre de Hipocrates, solo los empíricos , ó por lo menos los que pasan por tales se nos proponen en el dia de hoy por modelos; y entre ellos tienen la preferencia los afo libro primero y tercero de las epidemias. De la doctrina contenida en estas Obras es pues de la que debemos tomar una idea. Hipocrates abraza en sus aforismos de una sola mirada el estado febril, y lo examina en las y dades que mas le han afectado. Estas variedades no son otra cosa que los signos de la irritación de los órganos principales , que indican el estado infla matorio de la superficie interna de las vias gástricas, Si las hubiera conócido, si hubiera sabido que se podian detener las flegmasías en su principio , los siglos posteriores casi nada hubieran tenido que añadir á su medicina. Desde luego da reglas generales de régimen estra= ordinariamente preciosas de las que desgraciada= mente nos hemos separado demasiado; pero un "momento* después se ericuentra En aforismo (que establece los fundamentos de la ontología : es el siguiente , segun la elegante traduccion del doctor «Es necesario considerar tambien si el arie= Pariset ; rismos , las prenociones, el. 2 10 DocrriwNa » régimen prescripto al enfermo lo sostendra hasta » que la enfermedad esté en su vigor; Ó si ántes » de este término debe sucumbir, aun sostenido » por los alimentos, ó si la enfermedad debe do= » blarse y caer primero ». (1) - En efecto ademas de que esta sentencia deja demasiado á la arbitrariedad , erije la enfermedad particular en un ser malefico, que lucha con el cuerpo , del cual se halla bien distinguido en este lugar. El coloca al medico en una situacion muy embarazosa, por que ¿como reconocera si los de= bilitantes debilitaran al enfermo en lugar de estenuar á la enfermedad, y si los estimulantes comunica= ran á esta un vigor que la haga triunfar de las fuerzas del enfermo ? : Este aforismo bastaria para demostrar que Hipo= crates tenia una teoría para las enfermedades agudas; pero una porcion de pasages la descubren, y aun la demuestran con la mayor evidencia. Resulta de esto que este autor considera el estado febril como una violenta efervescencia de la sangre y de los humores que se debe terminar por una especie de despumacion, por la eliminacion de los humores crudos cuando hayan sufrido la elaboracion que se llama coccion. La palabra crísis que significa juicio confirma mi modo de pensar; porque pinta el momento en que se termina la contienda suscitada O O ÓN (1) NT. Este aforismo lo traduce Foes en estos terminos : 4t conjectura etiam ex cegro facienda, an cum eo victu satis esse possit ad morbi vin gorem usqué, an non priús ille deficiat, neque cumtali victu satis esse possit, vel prior morbus deficiat et obtundatur. Recomiendo á los lectores que lean la proposicion CCCXXVI del autor. > PR DE Hirocramres. 11 entre el cuerpo y el ser morbifico su enemigo : si este último es el mas fuerte, no hay juicio 3 por= que el cuerpo abrumado por un poder superior no puede obtener justicia de la violencia que se le - hace. : En el justo aprecio de los signos esteriores de este combate acerrimo es en lo que se ha ejerci= tado particularmente: Hipoecrates. Él ha sido feliz con mucha frecuencia en las pinturas de los signos que presagian la muerte y de los que traen la espe= ranza de una terminacion favorable ; que es lo que constituye su principal merito; empero sobre E mismo artículo et tal cual vez defectuoso » Y Cast siempre demasiado vago, Ó demasiado esclusivo. Asi es que anuncia que un sueño laborioso es un caso mortal; que los vómitos atrabiliarios son todos mortales en el principio de la enfermedad ; que la terciana esquisita se termina despues de siete pa= roxismos cuando mas; que la disentería que sobre» viene enlas afecciones del bazo es útil ; que la ca= lentura es ventajosa en la apoplegía ; que las con= vulsiones ocasionadas por los purgantesson mortales; que una fuerte diarrea que sobrevenga en la leuco= flegmacia es la solucion de esta enfermedad ; que el vómito de sangre sin calentura es saludable; que la hidropesía en que sobreviene la tos es deses- perada; que el esfacelo del cerebro ocasiona la Muerte en tres dias; pero que si el enfermo pasa este termino se cura; y una multitud de otras pro= Posiciones semejantes que dejo de repetir. 7: En general las sentencias de muertese multiplican Prodijiosamente en los aforismos y en las preno- ciones; pero es menester considerar la imperfeccion 12 Docrriva desesperada en que se encontraba el arte de curar en la época en que escribia Hipocrates. Acostum- brado á ver perecer la mayor parte de los sujetos atacados de enfermedades graves no podia menos de inclinarse fuertemente á formar pronósticos fu= nestos, Los aforismos relativos á las enfermedades cró= nicas casi no merecen fijar nuestra atencion : ha un Cierto numero de ellos sobre las enfermedades de las mugeres que se findan en observaciones preciosas ; pero á un lado los hay tan ridiculos que inclinan á creer que no son del padre de la medicina , si no se supiera que los mas grandes hombres han pagado el tributo á las preocupaciones de los siglos en que han vivido. En suma, á pesar de muchas verdades preciosas y algunos designios elevados que brillan de tiempo en tiempo al traves de la confusion de las ocho sec= ciones de aforismos, es necesario convenir , que en la actualidad no se podria estraer de ellos una doctrina medica satisfactoria. En el libro de las prenociones (que Mr. Pariser intitula Predictiones > Y que es menester no cons fúndirlo, con el libro Predictorum, que el mismo medico ha traducido bajo el nombre de Porrhetiz ques ) atestigua Hipocrates que hace el mayor aprecio del talento de pronosticar; y así debia ser; un me= dico que veia sucumbir tantos enfermos entre sus manos no pudiendo librarlos de la muerte por la imperfección de su arte, debia por lo menos apli= carse á conocer los signos funestos para que no se le imputase: el resultado ; sino que se acusase unis camente á la gravedad invencible del mal, Desde ¿pe it EMOZ 4 ¿ 5] vr HirocraAmeEs. 13 lneguo recomienda el examen de la cara , y estima el peligro tanto mayor cuanto mas se desvien las facciones de la espresion ordinaria del estado. de salud. Despues describe el aspecto de la fisonomia que precede ordinariamente á la muerte en las en= fermedades agudas , que ha conservado el nombre - de cara Hipocratica. Sin embargo, no olvida notar las circunstancias que pueden alterar el valor de este sigío haciendolo menos funesto, como són una diarrea abundante, ó una estenuacio repentina por cualquiera causa violenta. La misma sagacidad desplega al apreciar los signos que suministran la actitud , los movimientos, el estado de la tempe= tura del cuerpo, el del sudor y la transpiracion , las secreciones de la nariz, los ojos , la lengua , las encias, los dientes, las sensaciones dolorosas que puede sufrir el enfermo, y las relaciones del tacto aplicado á las paredes abdominales. Todos estos signos estan considerados con cuidado, y hay establecidas suposiciones capaces de compensar lo que cada uno de ellos puede tener de adverso. En esto es en lo que Hipocrates ha sido verdade- ramente admirable. Sobre todo es interesante 1 a atencion tan parti- cular que pone en los si gnos que corresponden á la inflamacion flegmonosa de las visceras situadas en, la region umbilical, y en los hipocondrios : parece que ha observado con frecuencia la formacion del pus en estostumores, cuando no venian hemorragias nasales, un flegmon á las partes esternas , ó cual.- quiera evacuacion impetuosa. No es menos juicioso cuando valua los signos que manifiestan la inflama» con aguda del parenquima pulmonal , y que hacen 14 dE Docrrixa preveer su terminacion funesta, ó la supuracion. Tampoco se le ha escapado que estas enfermedades perdían algunas yeces su intensidad, y concluian por el marasmo y la hidropesía, y tambien ha indicado las circunstencias en que son mas frecuentes estas degeneraciones. ? Se vé pues que Hipocrate ha observado atenta= mente las flegmasías de los parenquimas , y que si no ha conocido el arte de detener su curso , por lo menos ha sabido estimar la intensidad de los sín= tomas, y preveer con précision casi todas sus ter- minaciones. A pesar de la sagacidad de estas observaciones nada anuncia que el autor haya atribuido el moyi= miento febril á estas flegmastas cuando son predo= minantes ; el considera siempre las enfermedades agudas en grande , y parece que vé en ellas, como hemos dicho ya con ocasion de los aforismos una especie de incendio general del cuerpo viviente , purélos, de pur fuego , que en tanto se pronuncia mas en una region y' amenaza producir en ella un absceso , en tanto parece que consume igualmente todos los órganos, y que en los dos casos acabaria al evaporarse aniquilando la vida, si el fuego no se estinguiese por una hemorragia , Ó sí no se elimis nasen ciertos humores despues de haber sufrido la mudanza que los hace pasar del estado de crudeza al de coccion. En efecto la coccion de las pirexias, sin flegmon primitivo, cuyas señales busca el en el estado de las orinas , de los sudores, y de las evacua= ciones del vientre, es para él el mismo fenómeno que la supuración , que para ser ventojosa debe / a — A ES pr HiPocRATES 15 ofrecer una materia bien cocida y cuya eliminacion no pruebe ningun obstaculo (1). Segun estos datos se puede juzgar el fin que se proponia Hipocrates en sus prenociones. No queria buscar la causa interna orgánica de los fenómenos morbificos , ni estudiar ensayar los medios de de= tener las enfermedades ; sino ejercer la medi= cina apreciando la gravedad del mal por la valua= cion de los síntomas ; y descubir, los signos de coc= cion por el examen de las materias evacuadas, cuyas apariencias describe minuciosamente y todo esto para que su lector no aventure nada que sea capaz de quitar á la economía las fuerzas necesarias para la coccion ó de separarla de esta grande obra cargán= dola de alimentos, y escitándola de cualquiera otra manera mas ó menos perturbadora. ; Aunque Hipocrates lo espera todo de las evya= cuaciones, habia observado no obstante que el estado patológico de la vegiga podia imprimir en la orina caracteres enteramente estraños á la naturaleza de la enfermedad primitiva. Pero yo no he encontrado nada en sus escritos que me induzca á creer que E A A (1) En los aforismos se encuentran algunos pasages que podrian inducir á creer que Hipocrates habia atribuido la calentura á ciertas afecciones locales; por ejemplo cuando dice : « donde se manifiesta el sudor, allí está el asiento del mal; » « donde se sienten el frio y el calor, allí está el asiento debmal. » (Secc. IV, afor 38 et 39); pero el fondo de la doctrina no apoya estas proposiciones. Tambien se puede observar que en el trata. miento de las perineumonias que parece haber designado por el primero de estos dos aforismos, no habla de estinguir una inflamacion local para que cesen los síntomas que dependen de ella ; sino de favorecer la coccion, que reconocia ea la mudanza de las materias espectoradas y de las demas escreciones. 16 Docrriwa atribuyera á la irritacion particular del canal diges- tivo los vómitos » y las €screciones del vientre, En las enfermedades agudas busca las señales de las crísis, Y en los demas ca50s considera estas evacua ciones como si jamas hubiera tenido ocasion de des= cubrir su Órigen en las aberturas de los Cadaveres. eyendo los aforismos y las prenociones admira ver al autor anunciando casi siempre abscesos en consecuencia delos estados febriles que se prolongan Mas de veinte dias. Los resultados de su Obserya= cion considerados de una manera general se reducen Poco mas ó menos ¿lo siguiente ; hemorragías en los primeros dias Principalmente en los sujetos de menos de treinta años 3 évacuaciones Criticas que se esperan el dia veinte; y en fin SUpUraciones en las enfermades mas prolongadas, particularmente en los viejos. Estas Supuraciones son de dos espe= cies, las unas se forman en las Visceras , y el autor salen al esterior del cuerpo. Yo he notado que las in= flamaciones glandulosas » las parotidas, los bubones de las axilas y de las ingles, nO son sobre las que 0 recarga mas: ha observado con frecuencia depo= sitos en las articulaciones aun al punto de tratar muchas veces de las señales precursoras de estas - €pecies de crísis. SI estas terminaciones son en el dia menos Co= MUNes, no puede depender de otra cosa que de la diferencia de los metodos curativos, Las Sangrías generales y los purgantes de los humoristas deben - DCcesariamente debilitar los mOVimientos críticos : los estimulos de los brownianos los hacen todavía mas dificiles concentrando las fuerzas sobre e] apa- rg A DE HirocrAmres. 17 rato digestivo ; pero la práctica de Hipocrates , que se reducia casi siempre á sostener álos enfermos con bebidas feculentas endulzadas con miel, permitia que la irritacion recorriese todos los Órganos y que se fijase porúltimo sobre los mas dispuestos á recivirla. El padre de la medicina ha observado muy bien las escenas casi infinitamente variadas que resultan de las dislocaciones subcesivas del principal punto de irritación 3 tambien sé ha esforzado en deducir de ellas consecuencias para la curacion, para la muerte, ó para la prolongacion indeterminada del estado morbifico.. En esto es en lo que á pesar de la sagacidad del observador se multiplican las convinaciones en tal estremo , que son frecuentes las contradicciones, y la confusion y la obscuridad son el resultado : tal dolor, tal evacuacion son fa= vorables, pero estas cambian de carácter si se vez rifica tal circustancia , interin que en tal otra son diferentes las presunciones, á menos que otro caso distinto, del que se ha hecho mencion en cualquiera Otra parte no produzca otra nueva modificacion. Este es su lenguaje : de las escepciones tan frecuentes de las reglas establecidas al principio resulta que la mas sostenida atencion » y la memoria mas feliz no pueden sacar de esta obra una doctrina constante, y aplicable en todos los casos que pueden presen= tarse. La prueba mas evidente que puede darse de esto es que efectivamente hasta el dia ha caminado la medecina entre tinieblas y confusion , á pesar de que los hechos referidos por Hipocrates se han “emostrado , 4 debilitado por una porcion de hom- "es grandes que sin cesar han rendido homenage á su talento observador. 18 DocrrINA La opinion de Hipocrates sobre la duracion de las calenturas se espresa al principio de la seccion XXXF. de las prenociones. Fija el primer perido en el día cuarto para las mas benignas , y para las de peor carácter; y sí en este no ha habido resultas lo estiende hasta el septimo, depues al onceno, a catorceno , al decimo septimo, y en fin al vigesimo.- He aquí el periódo de las mas agudas : su termi= nacion se retrasa tambien de cuatro en cuatro dias. Pero como todas las calenturas no acaban rigoro= samente en estas épocas , hay el recurso cuando la enfermedad no concluye el día veinte de esperar la terminacion para el treinta y Cuatro , despues para el cuarenta, y en fin para el sesenta. Tal es el curso rigoroso señalado aquí para las enfermedades agu- das ; aunque en las epidemias del mismo autor se encuentran ejemplos de terminaciones en las épocas intermediarias de las que acaban de designarse , y de casos en que el estado febril se ha prolongado mas alla del dia ciento. | Generalmente cuenta mucho Hipocrates con los dias impares; es menester, dice, poner en ellos mucha atencion , porque comunmente entónces sucede una mudanza que inclina al enfermo á una buena, ó mala posicion. Los dias impares son los que traen ordinariamente las mejores crísis sobretodo , quando caen es las épocas cuaternarias que aca bamos de indicar. En otras partes se encuentran los dias indicantes de las mejores erísis, que las anuncian para el cua= ternario subsiguiente. Hipocrates ha sido copiado , imitado, modificado, corregido en toda la larga serie de los siglos que nos separa de él, y nunca se ha podido estar perfecta= DE HirocrArTEs. 19 mente de acuerdo sobre las épocas de las evacua= ciones críticas, y de las terminaciones. Lo quecont siste es que en la realidad no hay nada de fijo sobre esto. Este autor habia ya observado POr sEmispIO que las calenturas se parecian tanto en el momento de su principio , que no era posible determinar en él cual debia ser su duracion. Y por esto va en= viando á su lector de cuaternario en cuaternario re= coméndandole observar bien lo que pasa en cada uno de ellos. . Lo mismo que á los dias críticos sucede 4 las evacuaciones 5 sisuna no alivia es necesario esperar á otra, d bien desesperar del enfermo, á menos ue no venga una mudanza estraordinaria , porque se verifique en un dia que no debia ser favorable, y tan á proposito que libre al enfermo de un pe-= ligro casi inevitable. Hipocrates habia conocido el vacio de las espen culaciones sobre la duracion de las calenturas, sobre las evacuaciones que quitan la causa del mal E porque dice en su primer aforismo que la espe= riencia es falaz y dificil el juicio ; y en Otras partes, que el pronostico nunca es perfectamente seguro enlas enfermedades; pero él habia recivido esta doc- trina de sus antepasados, y debia transmitirla 4 sus descendientes ; y todo lo que ha creido que podia permitirse es dejar entrever las escepcionnes que le rabia suministrado su práctica. Se dirá, en efecto, que Con: esta intencion ha referido las historias par= ticulares de sus epidemias. Ciertamente un hombre tan atento á los fenómenos de las enfermedades no 12 podido dejar de percivir que con mucha fre. cuco OMION echas cobra las reglas que LA as > * . 20 Doctrina proclamaba : pero se ha desdeñado de plegar los hechos á la teoria prefiriendo el interes de la verdad sobre toda otra consideración, y contando proba= blemente con los trabajos de sus sucesores para rec= atilicar lo que su doctrina podia tener de impers fecto. ¿Por qué ha encontrado tan pocos imitadores esta noble franqueza ? ; | Sea lo que quiera , tambien resulta del examen que acabamos de hacer de las prenociones, que estas encierran el mismo fondo de ideas que los aforismos y por Conseguiente que no se puede es= traeer de ellas una doctrina regular. Pasemos á las epidemias. | A. Hipocrates debemos los primeros modelos de historias epidemicas., y Me parece que este ramo de literatura medica lejos de haberse perfeccionado desde este eseritor, ha dado porel contrario algunos pasos retrogrados. Daré la razon. El principia refíviendo las vicisitudes atmosfericas que se han esperimentado en el año , viene despues á la historia general de la constitucion morbifica, y en fin termina por las observaciones particulres, Habla del calor, del frio, de la sequedad , de la humedad de los vientos que han reinado; pero: raras veces hace mencion del régimen, lo que con= duce á atribuir las enfermedades á las influencias atmosfericas. Cuando trata de las enfermedades de- clara si las calenturas erán: mas Ó menos fuertes, con delirio, ¿ sin él , qué evacuación, 6 qué infla= macion Crítica acostumbraba á terminarlas; si era perfecta la curacion, ó seguida de recaidas ; si hubo muchos muertos; y por lo comun estos eran bas= tante numerosos. DE HirocraAmes. 21 Poco se encuentra en estas generalidades de que puedan deducirse conclusiones ; por que casi siempre se ignora el método. curativo , el régimen y las afecciones morales, cuya influencia han podido recibir los enfermos. Con todo esto se . vé en grande que las hemorragias han sido ventaj 0$as casi siempre; » y algunas veces por to el alimento; pero e este objeto, en los - El no se ha aplicado á investigar las causas de las alteraciones que so= brevienen en el curso de las enfermedades , por que su teoría no le dejaba conocer su necesidad, En efecto siempre es, la teoría la misma : aquí COMO en otras partes trata de crudeza y de coccion, especifica con cuidado las cualidades aparentes de as materias escretadas, nota lo que sucede de bueno, ó de malo en los dias que se miran como críticos , lo que prueba al mismo tiempo que no ha intentado ni conocer á la naturaleza, ni aun imi= tarla en sus esfuerzos conservadores. Se ha con= tentado, pues, con dejarla marchar esperando la coccion y la erísis. ero ¡qué confusion en estas generalidades! ¡ qué . 1 variedad en el curso y en las terminaciones de las enfermedades de las diversas edades , y sexos , ayas causas no se han indicado! Las personas dé= biles, los hecticos , tabid; (que deja la mayor in= certidumbre sobre la causa de su marasmo ), por 2 comun sucumbian en gran número á las mudan= zas de las estaciones, interin que otros resistian, y en Otros en fin principiaba la consuncion. | 44S Cam enturas afectaban un tipo continuo, tercianario : H 22 Doctrina Ó cuartanario, y ofrecian muchas diferencias en los "grados de intensidad 3 €n tanto se terminaban en los dias críticos pares, 0 impares; en tanto se exas= peraban ó se hacian mortales en estas mismas épocas. Tales evacuaciones eran favorables, y Otras veces no lo eran. Las señales de coccion parecian en las escreciones, continuaban , Ó se interrumpian. En algunos casos persistia la crudeza en los esputos y en las orinas; y otras veces ¿ pesar de las señales de coccion se prolongaba la enfermedad ó sucedia una recaidad. En una palabra, apenas existe un hecho en estas descripciones generales al que no se pueda oponer otro contrario; y Jamas se yé la razon de estas diferencias, pues que las influencias atmosféricas que es lo único de que se juzga á pro= poósito hacer mencion han obrado de un modo uni= forme sobre todos los enfermos. ¿Que fruto se podrá sacar de un trabajo seme= jante? Qué responda la esperiencia á esta pregunta. Leanse todas las historias de epidemias que se han publicado despues de Hipocrates y será fácil asegu= rar que el cuadro general que forma su parte fun= damental ofrece siempre la misma confusion, las mismas contradicciones , y la misma esterilidad respecto las induciones terapeuticas. Pero me en= gaño; estos vicios han llegado en ellos 4 un grado mas alto; porque queriendo enriquecer sus genera= ralidades con lo que es relativo al método de cu= racion nos han puesto los modernos en una con= fusion tal que el médico que no ha tomado por guia á la fisiologia se encuentra reducido, á falta de buenos modelos, á crear arbitrariamente y segun DE HipocrarrEs. 23 la confusa memoria de todas sus lecturas, un mé= todo particular de curacion, un monstruo de tera= Peutica, una obra de taracea tan desagradable como ridicula; y he aquí lo que se honra con el nombre de Medicina electica. ; Pasemos ahora á las historias par el dia se nos quieran ofrecer Hipocrates se manifiesta en ticulares que en por modelo. moral; refiere los fenómenos de la invasion 3 pinta sin hablar del pulso), de las funciones inteleétua les, de la respiracion, de la del estómago y de los intestinos; hace mencion de los dolores , de vos, de las tumefacciones, enfermo, Se ignora lo que este ha bebido, lo que precavido de las influencias a afectado alguna causa mo= ral. e Habrá tenido el autor estas omisiones por negligencia, Ó por falta de exactitud? Igual sos pecha Jamas podrá caer sobre el virtuoso Hipocrates. Ha AEREA A 2h Docrrixa Es pues necesario que el haya obrado consiguiente á la teoría que adoptaba, teoría que continuamente volyeremos á encontrar, y segun la que se figuraba las enfermedades agudas como una serie de fenó= menos necesarios para la coccion, y cuyo curso bastaba al médico no interrumpirlo para satisfacer la voz de su conciencia. Así es que cuando el padre de la medicina se limita á darnos el diario de los síntomas, debemos suponer que segun los princi= plos espuestos en sus aforismos, ha purgado al principio, Ó provocado algunos vómitos en los primeros dias, que raras veces ha dispuesto la sangría; que despues se ha contentado con arre= glar el régimen dando poco alimento á los enfermos en el estado agudo; y en fin que ha favorecido lo mejor que pudo las evacuaciones que le parecian críticas en la época de la terminacion. ¿Cuales han sido los resultados de este método espectante? Ya los encontraremos dirigiendo la yista hacia las historias particulares. Sobre treinta enfermos, cuyas observaciones se refieren en los libros primero y tercero de las epi demias, cinco se han curado prontamente y sin recaida, enel quinto, undecimo, cuarto, tercero, y sesto dia por hemorragias ó sudores abundantes. Nueve han salido de apuros despues de una, ó muchas recaidas. Las curaciones de estos últimos han sido en los dias doce; catorce, diez y siete, veinte y Cuatro, veinte y siete, treinta y Cuatro , sesenta , Ú ochenta, y uno al ciento. Sus recaidas han sucedido en los dias diez, Once, catorce, quin= ce, veinte y Cuatro, y veinte y siete; y en algunos en diferentes épocas, Diez y seis han muerto en los o e e SEA A ia DE HirocrAmes. 25 días dos, cuatro, cinco, seis, diez, once, diez y siéte, veinte, veinte y Cuatro, veinte y siete, E Y cuatro, ochenta, y ciento y veinte. Ast es que de los treinta enfermos catorce se han curado, y diez y seis han sucumbido. Los que esca- paron , esperimentaran los accidentes mas terribles, y debieron su salud solo á las crisis violentas. Los que murieron sufrieron mas todavía. Unos y Otros fueron atormentados por la sed, las nauseas , los vómitos, la tos, los dolores del epigastrio , del pecho, y de los miembros, los cólicos, la diarrea, el insomnio, y la mas terrible ansiedad ; ellos su= frieron alternativamente el delirio, el sopor, las convulsiones, y nada ánuncia que se Ocupase en Procurarles “algun consuelo. Las épocas de la muerte, de las curaciones, de las exacerbaciones , de las recaidas nada fijo han presentado; y por con= siguiente han desmentido todo lo que asegura el autor respecto á esto en sus aforismos y en sus prenociones, Una de las constituciones del tercer libro ofrece en las generalidades horribles erisipelas, que no. se han sabido tratar, y que han producido escaras' enormes, y horrosas perdidas de carne, y aun de huesos. El verano habia sido abrasador sin ninguno de los vientos que ordinariamente refrescan la atmosfera abrasada 'en ésta estacion. - pis En las epidemias de Hipocrates es donde se' pueden contemplar con toda detención los resul tados de las irritaciónes inflamatorias que no se han £tenido en su principio. En ellas se ven flegma- S1aS que se propagan de una viscera atacada primis tivamente 4 las demas , que tambien hacen esplo= MO As ei 26 Doctrina sion alí esterior de la manera mas violenta ; que desorganizan y mutilan á los desgraciados, llenos de vigor y de sensibilidad, y acaban por inmolarlos despues de sesenta, ochenta y aun mas dias de los mas atroces sufrimientos. Pero ¿que hace el médico durante estas escenas de dolor? Se ocupa en contar los dias, en observar las orinas y las camaras para encontrar en ellas algunos indicios de una crísis inmediata : dirige sucesivamente su esperanza de Cuaternario en cuaternario para sostener á lo menos el animo del enfermo y de los asistentes; ó bien se desespera y piensa descargarse dé toda respon= sabilidad pronunciando muy pronto un pronóstico funesto. | Tal es no obstante la medicina que se nos ha querido hacer adoptar en el siglo 19; y se habia conseguido tanto que en el espacio de veinte y cinco años nuestras colecciones periódicas se han llenado de historias redactadas á imitacion de las epide= mias de Hipocrates. Con frecuencia se ha llebado esta imitacion hasta mo hacer caso de los medios curativos. Cierto es que despues se ha conocido la falta ; pero lo que hay en esto de mas singular es, que colocando siempre al lado de los síntomas el nombre de muchos medicamentos de los mas acti= vos se creia todavía pintarel curso inevitable de la enfermedad, y se. contaban los dias espiando las crisis 4 la manera de Hipocrates. Al presente pode- mos juzgar con conocimiento de causa la preten= sion que tan altamente han blasonado los modernos de haber al fin encontrado y de profesar exacta- mente la medecina de Hipocrates. ( Se ha esclamado : « Todas Jas teorías son fal- CAE DE HirocraAmrEs. 27 ».$as5 solo la observacion forma al verdadero Mé= » dico : Hipocrates es la prueba, él no tenia nin= sunas teoría, él no raciocinaba sobre los sin= tomas, él observaba con: cuidado , referia con laconismo y con candor, y no obstante sus obras » son el retrato de la naturaleza, » prácticaremos la verdadera medici » zada del farrago de las );i » teorías.» Todas estas aser tarse. Todas las te Imitemosle , y na desembara= pótesis y de las yanas CiONnes merecen comen= orías son falsas. Tenian razon. Solo la observacion forma al verdadero médico. El verdadero médico ¿s el que cura. La obserya= cion que no enseña á curar no esla de un médico, es la de un Daturalista, ó si se quiere la de un fsiólogo estrangero en el objecto que se propone el médico. ipocrates no tenia ninguna teoría . no racio= cinaba sobre los SÍNtOMAaSs, Hipocrates tenia una teoría porque creia la crudeza y la coccion, porque consideraba la calentura como un trabajo elaborador de la materia morbífica, y porque recomendaba "espetar este trabajo. En efecto la terapeutica de £ste médico.es fácil de comprenderse en sus eseri= tos; él hace consistir el arte de curar en el arte de evacuar lo que debe serlo, y por las vias conve= nientes, esto es» las que indica la naturaleza. Ahora bien esta teoría lo conducia á:evacuar la materia en turgescencia al principio, ántes que se desenvol= O! calor, Y cra menester hacerlo por las vias que indicaba la naturaleza. De aquí los vómitvos, 95 purgantes y las sangrías en el principio de las calenturas. A él debemos el famoso axióma, vomi- LUS VOmitu Curatur, en cuya virtud hace siglos que E 28 DocrrIxA se inmolan tantas víctimas en las flegmasías abdo= minales. En seguida, su teoría le mandaba confiar á la naturaleza el trabajo de la coccion, si las pri meras evacuaciones no habian detenido la enfer= medad, es decir, eliminado la materia morbífica. De aquí la abstinencia de todo medio perturbador cuando el estado febril habia adquirido toda su intensidad : se limitaba” al agua de cebada, al hy= dromel, á las lociones y á los medios de limpieza como lo asegura el libro Victus ratio in acutís. En fin su teoría queria que se volviese á los purgantes y aun á los vomitivos cuando en consecnencia del estado febril, la materia cocida queria proporcio= narse salida por el canal digestivo; y que se /ayo= reciesen los sudores, las orinas y los depósitos que llamaba críticos, esto es, terminadores. Así es que aunque Hipocrates no se entregue á la discusion, por lo ménos en las obras suyas que se nos proponen por modelos no es ménos cierto que hay una teoría, pues que la encontramos eu sus acciones cuando la refiere, y en sus preceptos cuando juzga á propósito darnoslos. Hipocrates no es el inventor de su teoría » la habia recibido de sus predecesores , y era la de sus contemporaneos. Si no la desenvuelve es por que la juzga bien cono= cida de sus oyentes y de sus lectores; pero en todas partes la refiere; nunca la pone en duda, y aun= que sus observaciones deponen con mucha frecuen= cia Contra esta teoría, no por esto deja de perma= necerle siempre fiel. Los que quieran conocimientos . mas estensos sobre la teoría del padre de la me= dicina, pueden leer las obras publicadas bajo sw nombre y que forman la primera de las tres series A E AN MOLA RD Bd: DE 'HirocrAmEs. 29 que he indicado al principio. Pero esta lectura solo puede convenir 4 los que se dedican á la historia de la ciencia y á la de los progresos del espírit humano. | PO Hipocrates observaba con cuidado. Nada es mas ciertoz pero ¿qué observaba? Los desórdenes cuya causa fisiologica desconocia. Sabia que el pulmon estaba inflamado en la: pleures monia; pero no sabia hast de su inflamacion las diferentes visceras : ignoraba tambien el estado de los órganos digestivos en lo que el llamaba calentura. Observaba los dolores - y las inflamaciones de los musculos sin sospechar la relacion que podian tener con las irritaciones de las principales visceras, El flegmon era para él el po de la inflamacion interior, y le eran absoluta- mente desconocidos el estado de las viceras que Ocasionaba el marasmo, las intumescencias, y las caquexias que encontraba. Hipocrates ha observado perfectamente que las enfermedades ofrecian dife= rencias segun las estaciones, las edades y los sexos. Pero ¿cuales Son estas enfermedades? Él las dis- distingue segun los sintomas predominantes, es decir, segun el lugar que sufre, la forma del dolor, pero jamas segun su naturaleza fisi No solamente obs mudanzas en la for Peratura de las. esconocida Ls, y en la perineu= a que punto participaban ologica. ervaba dolores, movimientos, ma , consistencia , color y tem= partes, cuya causa órganica le era > Sino tambien observaba sucesiones de síntomas que creia naturales y aun indispensables á la salud del enfermo, ignorando absolutamente que estos síntomas hubieran ofrecido convinaciones enteramente diferentes s1 su terapeutica hubiera sido 30 | Docrrixa distinta de la que era. La prevencion que lo impes lia á considerar una enfermedad aguda como una - reunión y una sucesion necesaria de síntomas le cerraba los ojos sobrelas influencias que podian obrar sobre el enfermo despues del desarrollo del estado febril. Hé aquí lo que prueba su silencio respecto á esto en las historias particulares de sus epide= mias, en las que no habla sino de las causas que han precedido á-la invasion. Así es que cuando se nos dice que Hipocrates ha observado bien, es indispensable añadir para el siglo en que vivia , siglo en que se ignoraban las diferencias de los tejidos que componen los ór- ganos , las símpatias que los unen, el mecanismo de la circulacion, las señales que pueden dejar las enfermedades en los cadaveres , etc., etc. El referia con laconismo Y con candor; sus obras son el retrato de la naturaleza. Es muy cierto que Hipocrates era lacónico ; pero ¿no lo era demasiado. ó lo era de una manera conve= niente al objeto? Solo puede ser lacónico en la historia: de una enfermedad él que la conoce per= fectamente, él que la ha diseñado bien al princi= pio, y ha fijado la atencion de su lector sobre los rasgos que la caracterizan , porque despues le basta una palabra para hacer observar dia por dia las mudanzas que puedan ocurrir en ella. Ahora bien 3 Hipocrates estaba muy distante de este grado de perfeccion en el diagnóstico, al que no se puede llegar sino-por los conocimientos anatómicos y fisio» logicos. Una observacion de medicina escrita con una brevedad bien entendida , segun las condicio= nes que se acaban de espresar , deja una pintura A YA 7 . E : As ir DE Hirocramrrs. 31 en la memoria. El lector se transporta sobre el lugar de la escena, vé el objeto , y reconoce su modelo - al momento que se presente. ¿Sucede esto con las observaciones consignadas en los escritos de Hipo= crates? Desde luego nada hay mas confuso que sus historias generales; él retoca veinte veces el mismo objeto, olvida con frecuencia lo que tiene de esen= cial, entremezcla sin órden diferentes enfermedá= des, siembra por todas partes preceptos mas ó ménos vagos, y se repite aun sin percivirlo. Las historias particulares á la verdad son mucho mas claras : él llama mucho la atencion sobre las principales fun= ciones, pero no constantemente; y no toma en con= sideragion la lesion principal porque no la conoce. “ Ocupa con mucha frecuencia en el examen de las materias evacuadas; y si sobreviene una exa= cerbacion, Ó una recaida ho manifiesta la causa. En una palabra estas historias no dejan en el alma una pintura bien diseñada por cuyo medio se pueda reconocer y demostrar la identidad si se presenta Otro ígual caso. Él es avaro de palabras que es todo lo que se puede decir de él respecto á esto; pero no es él pintor de las afeciones de los diferentes Órganos. La mejor prueba que puedo dar de esto es que se han pasado treinta siglos (1) sin que se ayan conocido estas afecciones, á pesar del pro» undo estudio que se ha hecho de sus obras. Por 9: que hace á su candor no es posible admirarlo astante, pero con la consideracion de la época en E. A (1) NT. No: ha hiperbole; $ un des Y tantos que se escribieron; pero esta será una cuido del autor. A de id ds ' 39 Doctrina que vivio; lo que nos impone el deber de hablar siempre de él con respeto y veneracion. Segun ló que acabamos de vér es claro que los escritos del padre dé la medicina contienen grandes y hermosas verdades, algunas pinturas animadas de ciertosestados patológicos; pero queno presentan el cuadro completo de la naturaleza enferma. Imitemosle, se nos dice » Y practicaremos la ver- dadera medicina desembarazada de las hipotesis, etc. Si porimitar á Hipocrates se entiende observar Con atencion, y referir con franqueza los fenómenos de las enfermedades aun con detrimento de las opi- niones que puedan haberse adoptado, no podemos ménos de aplaudir un consejo tan sabio ; pero si se quiere prescribirnos que veamos las enfermedades como las veia Hipocrates, nos vemos en la preci= sion de asegurar que esta imitacion es ridicula. En efecto ver las enfermedades ála manera de este autor es considerar la calentura como un trabajo necesa= rio, y que es menester respetar; es aislar los feng= menos de la calentura de todos los modificadores, como si fuera independiente de ellos; es deseriz birla segun esta idea sin hablar de estos modifica= dores , como si no tubiesen sobre ella ninguna in" fluencia ; es no dudar que un tratamiento (sea el que quiera ), diferente del que él emplea, la deten= drá, la prolongará ó la complicará, en una palabra le alterara su curso; es querer cerrar los ojos 4 la perfección para no avergonzarse de la doctrina que se profesa. | En efecto si se acabara de descubrir que la ca= lentura no es una modificacion primitiva general de la economía, ni un movimiento provocado para - casos particular DE HirocraAmEs. 33 cocer los humores crudos que afectan la masa de los sanos; si acabara de demostrarse que toda ca= lentura es producida por uua afeccion local que es ventajoso hacer cesar esta afeccion desde el prin= cipio , y por consiguiente detener la. calentura, y que hay siempre perjuicio en dejarla desarroyarse; si se acabara de evidenciar que los limites de ca= torce , veinte, ó veinte y un dias y 6lco> cuarenta, sesenta, ochenta que se han las enfermedades ag Ó de treinta, prescripto á udas no se fundan mas que en es que no pueden hacer regla, y que ades se confunden con las crónicas > y solo difieren de ellas por circustancias dependientes de la idiosincrásia, $ del método curativo ; si todo esto , digo yO , pudiera demostrarse , resultaria que los imitadores serviles de Hipocrates se verian obli= gados Ó á confesar que profesaban, el error, y ab= jurar el método de su maestro, ó á reusarse á la evidencia. Ahora bien toda esta suposicion acaba de reali= sarse. ¿Que partido, pues, puede tomarse para conciliar el respeto que se debe al padre de la medicina con el interes de la verdad ? Solo. el confesar ingenuamente que Hipoc caba.en cuanto á su.maner enfermedades, y declar cribiendo su imitacion s estas enfermed de rates se equivo- a de ver y describir las ar autenticamente que pres= e quiere decir tan solo que SA/Ménester paner.. la. misma atencion , el mismo escrúpulo, la misma franqueza , y el mismo candor en el estudio de lós fenómenos morbíficos ; pero Considerados estos bajo un punto de vista ente= ramente diferente de aquel bajo el que él los con» sideraba, 0 e Y 3 : ra A is A ed 34 E. Docrrina Por lo que á mitoca, no dudo ercer, que si este grande hombre volviese 4 abrir los OJOS se apresuraria á sacar probecho de los datos que nos han suministrado la fisiología y la abertura de los cadaveres ; y que se aplicariá á la observacion del _Juego de las simpatías , de la influencia de los dis= úntos métodos curativos sobre el curso que puede tomar una misma enfermedad ; y en fin al exámeñ de los cadaveres con la misma atencion y el mismo candor que admiramos en sus escritos. En una pa= labra seria tan solicito en dar cuenta de los efectos de los modificadores , como lo fue otras veces en despreciar su influencia. No se puede dudar de esto al verlo á el mismo pintar su embarazo y su confusion, cúando se queja de la irregularidad de las enfermedades que en tanto son continuas, y en tanto remitentes, ó intermiten= tes, que algunas veces se terminan en las épocas críticas , y otras persisten en la crudeza, ó se pro= longan á pesar de los signos de coccion; cuando se queja que los purgantes, que formaban su prin= cipal recurso , unas veces provocan evacuaciones, Otras fauigan á los enfermos sin que espelan nada; en fin cuando dice que la esperiencia es engañosa, el juicio difícil, y el pronóstico casi siempre incierto en las enfermedades agudas. ¡Qué confesiones para un hombre que tenia una teoría, que la referia á cada instante, y que fundaba en ella todos sus pre=- ceptos de terapeutica! Parece aplicado á suminis= trar armas Contra esta teoría , sin haberse atrevido á declararse el agresor. Sin duda alguna habia com- prendido que para emprender una obra de esta importancia le faltaban conocimientos que desespe- raba adquirir. A - Atribuyen á Hipocrates ; :—< DE HirocrameEs. 35 Pero nosotros, que poseomos los medios de recti= ficar su doctrina, no lieyemos el respecto hasta con sagrar errores conocidos de este grande hombre, y «de los que hacia la confesion mas desinteresada : nO seamos ultra=Hipocráticos. A A A VAINA DAA AAA A ed Le CAPÍTULO 11 De la medecina posterior á Hipocrates hasta los Vosologistas. Ana A D. los autores antiguos que siguieron á Hipo= crates unos han enltivado con especialidad la observacion, otros se han aplicado ¿4 esplicar los fenómenos de las enfermedades, mas bien que á describirlas, otros en fin han creido que debian ocuparse de ambas cosas al mismo tiempo. De estos era Galeno que fue grande observador, y se perdio en as esplicaciones humorales. Es inexacto decir que fué el autor de Cstas teorías, porque se Encuentran sus fundamentos en los escritos que se : lo que es suyo es haber asociado el calor » y el frio, lo seco, y lo humedo de las obras atribuidas á Hipocrates á la sangre, á la pituita > ¿la bilis y á la melancolía. Despues iZ0 concordar las enfermedades con estos Cuatro UMores,. de suerte que los sanguineos estaban sue ” 36 DeE LAS DOCTRINAS MEDICAS jetos á las enfermedades inflamatorias , los biliosos á las biliosas, los pituitosos á las que dependen de la superabundancia de flema y los melancólicos eran atormentados por la atrabílis. El predomi= nio, Ó la combinacion de estas cuatro diatesis, la corrupcion de la sangre, su inflamacion, la teoría de las cocciones y las crísis, puesta ya en voga por Hipocrates, el calculo de los dias indicantes, preparatorios, decretorios, críticos, las verdaderas y las falsas crisis, tales fueron durante largo tiempo, Ó por mejor decir tales han sido hasta nuestros dias los dogmas favoritos de los médicos humo= ristas. 2 Entre tanto con el discurso de los siglos se ilus= tró un poco la ciencia médica. Muchas calenturas se reconocieron como dependientes de inflamacio= nes locales; algunos médicos han llegado aun hasta manifestar la sospecha de que la putrefaccion y la malignidad podian ser efecto de la inflamacion de las principales visceras ; pero las calenturas llama= das putridas, malignas, etc. , no dejaban en sus escritos el carácter de esenciales, como un gran número de otras : la idea de un esfuerzo de la naturaleza que resiste á una causa destruciora intro= ducida en los humores quedó igualmente predomi- nante : el peligro de contrariar Jos esfuerzos con= servadores y las crísis saludables no ceso de apo= derarse de los médicos, ni de paralizar su terapeu= tica. Los que no abrazaban absolutamente esta opi= nion y creian deber obrar, dirigian sus medios contra la sangre, la bilis, la pituita por las san= grías generales , los vómitivos, los purgantes , y los flemagogos. Se les cia hablar de la necesidad de DESPUES DE HiPocrAmTES. 37 desembarazar el estómago en el principio ; y cuando. se habia pronunciado bien el estado febril , hacer fluir la bilis, y los humores pituitosos , 4 diluir y purgar la melancolía. Estos preceptos se encuentran casi en todas par- tes hasta en la teoría mecanico=humoral de Boer= - haave. Solo la doctrina de los empiricos se ha librado de ellos, pero no mas que en su lenguaje. En efecto estos pretendían practicar la medicina sin esplicar nada 5 limitándose á la observacion de los fenó= menos morbíficos y de los remedios cuya eficacia habia demostrado la esperiencia de cada uno en particular, no obstante como no podian encontrar la esperiencia sino en las obras de sus predecesores, adoptaron en su silencio sobervio los medios tera= peuticos de los espectadores de las crísis, y de los ”. humoristas que evacuaban la sangre, la bilis y la pituita, y en fin de los estimuladores, cuando la teoría del Strictum et Laxum de Themison reci= vio del Escoces Brown una especie de barniz filo= sófico. La influencia de Hipocrates que se habia debi= litado un poco interin los siglos de barbarie, volvió á tomar una nueva energía en la época de la rege= neracion de las letras en Europa, Como se habian levantado otras doctrinas resultantes de los pro= Sresos de la anatomía, del descubrimiento de la circulacion y del estudio de la sensibilidad y de la irritabilitad , han venido sucesivamente estas doc= tinas á modificar el Hipocratismo combinándose a 1. Asi es que el conocimiento de la fuerza impul= siva del Corazon, y las observaciones microscopicas sobre los tejidos capilares, y sobre los globulos que I 38 Dr LAS DOCTRINAS MEDICAS los penetran engendraron la teoría mecanica que ' somete todos los fenómenos vitales á la presion, 4 la trituracion, y la proporcion necesaria entre los canales y las moleculas que corren por ellos. Por otra parte, las descomposiciones y recomposiciones de los quimicos hicieron entrar en esta teoría las _de la corrupcion, de la inflamacion, de la disolu= cion, y de la crasitud de los humores. Se veian estos calentarse por efecto de la presion y del mo- vimiento , inflamarse , rarefacerse, y distender sus vasos; condensarse por la evaporacion, corrom= nerse y disolverse despues, miéntras que por su estancacion en los conductos capilares, donde los dejaba parados la poca energía de los solidos, se coagulaban, Ó se enfriaban hasta que un nuevo im- pulso venia á volverlos 4 calentar, á disolverlos, á fundir la obstruccion por la supuracion, ó á disi= par, y eliminar la materia que la formaba. Otras veces la impotencia de la accion de los solidos dejaba los materiales nutritivos en un estado imperfecto que los conducia tambien á la corrupcion, á la que se añadia necesariamente el retroceso de los materiales acres de la transpiración, de las orinas, etc.; lo que al fin debia producir una acrimonia desesperada en los jugos que empapan los órganos mas nobles encargados de las mas importantes fun=- ciones para el mantenimiento de la vida. De aquí debia resultar la necesidad de los refri: gerantes > diluentes , incrasantes , inspisantes , anti=putridos, Jundentes , depurativos , todos me- dios que se dirijen directamente á los humores, sin fatigarse por la impresion que pudieran hacer al pasar sobre los solidos. No obstante como no se DESPUES DE HirocrAmEs. 39 “A habia olvidado el Strictum et Laxum de Themi= 50n, y como los solidistas y vitalistas prosperaban al mismo tiempo que los mécanicos, y los humo= ristas, pues que Boerhaave habia refundido todos los sistemas de medicina, otros medicamentos te= nian órden de detenerse sobre las fibras bien para . estirarlas, bien para relajarlas, $ enfin para embotar su sensibilidad exagerada. La imaginacion hallaba su elemento en semejantes teorías; y asi los médicos en quienes predominaba esta facultad, se tómaban una estension amplia en sus disputas escolásticas y en sus escritos; pero otros ménos accesibles á la ilusion notaban que los su= 2esos no correspondian á las pretensiones de estos brillantes sistemas, y llamaban continuamente á sus Compañeros hacia la observacion de el curso de las enfermedades, cuyos primeros modelos habia ofre= cido Hipocrates. Con todo como la doctrina del autor no se aplicaba mas que á las enfermedades agudas quedaba á los médicos abierto el campo para as Crónicas que sujetaron enteramente á su teoría mecanico=quimico-humoral; interin que esta teoría siempre ha parecido bajo las Órdenes, y como su= bordinada á la del padre de la medicina en Jas agudas : lo que es posiblé demostrar en pocas pa= labras. Admitiendo Hipocrates la crudeza, la ebnlicion. a coccion y la crisis que era siempre una elimina= cion habia establecido la base de las teorías humo= rales. Los mecanico-humoristas que no disputaban este punto fundamental, no tenian pues que hacer Otra Cosa que ejercitarse sobre la generacion de estos humores, sobre la manera con que los elabo. A 3 E 2 E ro ho DE LAS DOCTRINAS MÉDICAS. ran los vasos, sobre sus cualidades intrinsecas, sus apariencias esteriores » las señales de su presencia, las de su salida y su evacuación mas $ ménos completa. La teoría de su terapentica se reducia á -esplicar como ayudan los medicamentos este tras bajo; pero nada introducia de nuevo, porque si se proponia algun remedio nuevo, no era para variar la forma de la enfermedad, sino siempre con la intencion de arreglar mejor el trabajo de la coccion y de facilitar el de la eliminacion ó de las crisis. No sucedia así con las enfermedades crónicas , la imperfección en que las habia dejado el oráculo de Cós, permitia hacer con ellas todo cuanto se desease : no dejó de bacerse ast; y estas afecciones despues de haberse vestido y revestido de mil ma= neras diferentes por todas las sectas y en todos tiem= pos han acabado por llegar á ser tan diferentes de las agudas, que parece que no se dirijen por las mismas leyes vitales, mi pertenecen á la misma eco- nomía viviente que estas últimas. En fin por la mul= tiplicacion de las entidades patológicas habia ]le= gado la confusion á un grado tal que no se podia a tomar indicaciones curativas. He aquí lo que sin duda hizo nacer la idea de las nosologias, como medio subsidiario de la memoria y: del juicio. Examinando la de Sauvages que fue la primera y la mejor de todas vamos á ver los progresos su= cesivos del vitalismo, qne si bien todavía amalga= mado con las teorías humorales, ha concluido por subyugarlas en todas las escuelas europeas. . A AH AR a me AUT IA) ID E III MMS MIAMI III NosoLocIa DE SAUVAGES. 41 AAA A MM HUA A A CAPITULO 111. a « De la nosologia de Sauvages ; origen de la escue= la de Mompeller; juicio de muchos autores nosologicos. IVANA AAA des médicos de la escuela de Mompeller cuen- tan el orígen de sn doctrina desde Stbal, que habia dado concepto al yitalismo; el sistema de Brown procede igualmente de él, pues que Cullen que fue el maestro de Brown, bebio la doctrina de Boff= man , que tambien debia la suya á los escritos de los Stalianos. Sthal yVanttelmont su modelo, primer autor del animismo , atribuian las enfermedades á los esfuerzos combinados y saludables, ó á la aber= racion de un principio interior inteligente. El pri> mero daba á este principio el nombre de alma, y el secundo lo habia Mamado arqueo. Él admitia un Principal que residia en la region epigástrica ; colo= caba despues Otros, aunque secundarios subordi- nados al primero. como á su gefe en los dife= - Yentes órganos donde distinguia una accion par ticular. Ahora bien, lo que estos autores atribuian al alma y á los arqueos, lo atribuyó Federico Hoff man al fluido nervioso, y Cullen á los nervios sin Ho NosoroG1IA reconocer fluidos en ellos : todos los fenómenos vitales se esplican por la vibracion de estos tejidos. - El espasmo que tenia grande importancia en la teoría de estos dos autores producia una constric= cion que disipaba despues la energía de la circu= lacion. En fin la: atonia era: el resultado de estos sacudimientos alternativos. El mismo espasmo , se= gun Cullen, era una atonia de los pequeños vasos, de la que era menester triunfar escitando la accion del corazon por los estimulantes ; pero esta accion podia ser escesiva, y debia moderarse por la san= gría y los antiflogisticos. Brown partió de este punto para lebantar su sis tema de estenia, y de astenia que debemos exami= nar muy detalladamente; pero Sauvages, primer gefe de la doctrina particular de la escuela de Mom-= peller, tomó un camino diferente. Sthal, Van Hel mont, Hoffman , y Cullen consideraban las enfer= medades de una manera demasiado colectiva; y Sydenham habia dicho que seria muy ventajoso poder dividir las enfermedades, y clasificarlas segun sus atributos invariables imitando á los botanicos. Feliz Plater habia intentado tambien en cierto modo un bosquejo de un trabajo semejante. Sauvages re= cojio esta idea con la filantropica intencion de faci= litar el método curativo. El objeto, pues de este autor era distinguir tantas enfermedades, cuantas indicaciones curativas pudieran existir, Señalar así una enfermedad por carácteres invariables, y colo= car al lado el remedio que le conviene, era el tra- bajo que faltaba á la medicina ; y tambien la tarea que él se impuso. | Primam in conoscendá morbi curandi specie . ER TEMNEDIA DE SAUVAGES. 43 suam esse difficultatem sensi Jacilée; alteram in detegendá indicatione , aut methodo ad eam spe= ciem curandam accommodata > jacere non diffici- lius intellexi; serum deficere libros ex quibus morbis cujusvis species patea! , et propia cuilibet medendi methodus deduci posset >» hoc nemo me= dicorum insiciabitur, etc. ( Sauy. Prolee. Sauvages habia asociado el vitalismo de Sthal al mecanismo de Boerhaave : veia en el cuerpo vivo una potencia conservadora que obraba con designio por medio de los nervios sobre las causas pertur= badoras , y el impulso del corazon: era su principal medio de reacion. Supongase que el frio propende á impeler los humores hacia el centro , la potencia vital sera al momento avisada y escitará al corazon para que redoble su accion para restablecer el equi- librio. z Si por cualquiera otra causa se ha formado al= guna estancacion en las visceras, tambien por el mismo medio trabaja la providencia interior en re= solverla. Si se introduce un veneno en la econo= mía el movimiento febril que se vé desarollarse atestigua el mismo modo de reaccion. Los espasmos y las convulsiones son esfuerzos de la misma natu- raleza , pero mucho ménos regulares, segun la dis- posicion particular del individuo. En la apoplexía está el espasmo en el cerebro, y el corazon lucha con mas ó ménos eficacia para disolverlo. Cuando son'crónicas:las enfermedades y se deterioran las VISCeras, es menester dirijirse contra la impotencia del corazon , la escasez de los espíritus que se tras= aten por los nervios, 6 bien la torpeza del prin= CIp1O “terior; cuya vigilancia es defectuosa, e 3 Mb NosoLoGia He aquí mucho del Sthalismo, del mecanismo , y del Cullenismo, y tambien es esta doctrina eviden= temente hermana de la de Brown, á lo menos en la terapeutica, porque el médico Sauvagista ¿no se ereera en muchos casos obligado á despertar de su apatía el principio de las fuerzas animales, Ú á su= ministrarselas nuevas, con el fin de que comunique al corazon la energía que necesita para triunfar del obstáculo? Asi es que Sauvages recurre con fre= cuencia á los escitantes. En esta teoría se ha bebido la idea de provocar la calentura para curar las enfermedades crónicas. A ella debemos el uso tan estendido de prodigar los vegetales cruzados á los niños escrofulosos 4 pesar de la rubicundez de la lengua y de todas las demas señales de flegmasía en el canal digestivo. Tambien se encuentra en estos síntomas otro mo= tivo mas para obrar así, porque en fin si estan infartadas las glandulas del mesenterio ¿como se puede esperar resolverlas $i no se ranima la accion del corazon? Los médicos químicos de la escuela moderna se esplican de otra manera; quieren sobre= animalizar la economia demasíado inclinada al es= tado vegetal; pero siempre es indudable que han tomado los medios de la teoría que examinamos. Mas ya es tiempo de pasar á la clasificacion de Say= vages. Para crearla olvida Sauvages su teoría por un instante, y la reserva para la curacion. Las enfera -medades son para él grupos de síntomas; cada uno de estos grupos se caracteriza por los síntomas mas predominantes y mas constantes : estos son como los gefes que conducen la tropa. Simptomata ma= Pl e DE SAUVAGES. 45 gis obvia , et simul constantiora agmen ducunt. Se llaman patognomonicos. Los signos caracteristicos: son de tres clases, los de las funciones, los de las escreciones, y los de las cualidades.... Finalmente dirigiendo una mirada sobre su nosologia , veremos mas claro los resultados á que lo han conducid estas ideas. : Reconocia diez clases de enfermedades, á saber: Vicios, calenturas , Jegmasías , espasmos , anhe-' laciones , debilidades, dolores, wvesanias, Jfluxos, y caquexias. Pasemos ligeramente sobre la primera clase , cumulo confuso de afeciones esteriores, que con= sid era como pertenecientes á la cirújia. Es admira= ble encontrar en ella la verruga, las pecas, las man= Chas y otras enfermedades puramente cutaneas al lado del flegmon, la erisipela y otros muchos exantemas, que van siempre de concierto con las irritaciones delas viceras ya como efecto, 6 como causa. El cancer se halla clasificado sin respecto á sus cone= xiones con los órganos interiores, y ála posibilidad de su existencia en estos últimos. Las heridas, frac= turas, luxaciones, hernias, y otros efectos de vio= lencias esternas figuran tambien en ella , Sin que se sospeche de la influencia que ejercen estas lesiones sobre los órganos encargados de las funciones prin= cipales. Recargo sobre este último vicio porque subsiste todavía , y si sobreviene calentura durante la cura= cion de una herida los cirujanos, que desconocen la doctrina fisiológica, hacen de ella un ser médico ; nt aun saben señalar los justos límites de la que ellos llaman; calentura traumatica. A los cirujanos 46 NosoLoGra fisiológicos toca marcar este error con. el ridículo que le conviene, Sauvages presenta las calenturas como enferme= dades generales : primer error que podria escusarme lebar mas lejos la crítica. Con todo, ¿se desea saber en que fundaba este autor sus divisiones? En su duracion, en la naturaleza de las exarcebaciones ) en el caráter del pulso, en el estado de las secre= - ciones, en el de las sensaciones, y en el grado de ' las fuerzas musculares. Para conocer todo el vicio de semejante division basta saber que las calenturas Son, flegmasías de ciertos órganos; y se compren= dera bien que siendo todos los fenómenos dichos susceptibles de una multitud de variaciones segun la flegmasía que causa la calentura es mas ó ménos viva , mas ó ménos avanzada, bien ó mal tratada, etC., etc. , un mismo enfermo podrá cambiar mu= chas veces de clase, de órden, y de genero desde el principio hasta la terminacion de su calentura. Las divisiones de las flegmasías se fundan en-otra base : sé distinguen por el sítio del dolor y por la calentura. Esto parece á primera vista muy nas tural, por que toda flegmasía intensa esta acom- pañada de calentura, y el sitio del dolor indica ordinariamente el punto de irritación , que deter= mina el estado febril; no obstante ninguna fleg= masía hay de la que puedan dar una idea Justa las descripciones de Sauvages, por la razon bien sen= cilla de que le era desconocido el sitio de lo que el llama calenturas esenciales , 0 mas bien su movil. Creia el, y lo creen aun en el dia de hoy los mé= dicos que no estan versados en la doctrina fisioló= gica, que solo el punto al que se refiera e] dolor ui a DE SAUVAGES. 47 se halla inflamado en las flegmasías. Pero las cosas - no pasan asi en la naturaleza . por que cuando la inflamación dcomete áun tejido, principia este Cast siempre á transmitir el mismo estado á la membrana mucosa gástrica, al mismo tiempo que acelera las' contracciones del corazon , y en el mayor número de casos la gravedad del mal depende mas bien de esta gastritis secundaria que de la inflamacion que la ha determinado. Tales son el reumatismo agudo, la gota, la mayor parte de las heridas y de los desordenes de las piezas del esqueleto, enferme= dades en las que se fija la atencion en el esterior, interin que la gastritis (por no decir tambien la irritacion de los pulmones y del cerebro) consti= tuye con mucha frecuencia el principal peligro. n otras circustancias la flegmasía que segun San= vages sirye para determinar el lugar nosológico de la enfermedad ; no es en cierto modo mas que un apendice de la flegmasía principal : tales son la escarlatina y el sarampion., en las que la causa irri= tante Obra mucho mas energicamente sobre las membranas mucosas, que sobre la piel. ¿Puede darse. un ejemplo mas patente del vicio radical de semejante clasificacion, que la descripcion del fre= nesi ? Calentura, delirio, furor, todo está subor= dinado á la flegmasía de las meninges, interin que este grupo de síntomas depende con mas frecuencia todavía de la inflamacion de las vias digestivas. Lo que acabo de decir de estas flegmasías se aplica exactamente á todas las demas; asi es que las enfermedades febriles que se han creido conocer Mejor, nose han :conacido jamas sino de una Manera imperfecta, por que jamas se ha seguido $ 48 NosoLoG1a el camino de las simpatias para esplicar el curso , y la sucesion de los fenómenos inflamatorios. Si la clasificacion de las, enfermedades febriles. es imperfecta en Sauvages, es todavía peor la de las afecciones apireticas. Al tratar de las neurosis las distingue segun la parte en que se manifiestan, en lugar de referirlas al Órgano interior, cuya irrita cion las determina. Ástes como la rijidez $ la eclamp> di : . Ei sía, la epilepsia, y aun el -histerico son epasmos generales, de manera que si se llega 4 descubrir la Trritacion visceral que los proyoca , tendremos dos entidades patológicas de diferentes clases ; y la afeccion interior que esla principal, se hallará su= bordinada al estado convulsivo de los musculos locomotores, porque el clasificador ha hecho mas caso de la consecuencia que de lo esencial. El estornudo, el sollozo, la tos, el estertor, la dispnea, la ortopnea , la estrangulacion, la angina sin calentura, la pleurodinea, el bidrotorax , y el emplema no estan ménos viciosamente colocados en la nosologia que nos ocupa, pues que hace de ellos enfermedades esenciales, aun indicando ( cuando la conoce ) la lesion interior que las pro= duce. ¿Que hará el patologista cuando se le pre- sente una tos ocasionada por una flegmasía del pulmon ? ; Hará dos entidades de naturaleza y de clase diferentes ? ¿A cual concederá la preponde= rancia? El menor inconveniente sera verlo buscar “remedios particulares para la causa y para el efecto, y admitir en su materia medica tantas divisiones sutiles, é hipoteticas, cuantas comprende la noso= logia que le sirve de guia. De la misma manera se presentan las debilidades, 4 DE SAUVAGES. 49 los dolores, las vesanias , y los fluxos, afecciones en las que lo esencial está subordinado á lo secun- dario, que pueden depender de lesiones interiores y muy diversas, y colocadas bajo diferentes deno= minaciones, en clases muy distantes las unas de las otras; de suerte que cada enfermedad que pre= sente algunos de estos desordenes es un compuesto de otras siete ú ocho que son alternativamente esen= ciales y secundarias. ¡ Qué caos! ¡ qué confusion ! ¡ cuanto se ha debido resentir de ella la materia ' médica ! Las caquexias son, si es possible. mas mons= truosas todavía. Sus principales gefes son las dema= craciones , las intumescencias , las hidropesias, las tumefacciones parciales de los solidos, las escre= cencias, las ictericias, y las caquexias anomalas, Aquí se mencionan los multiplicados efectos de un corto número de afecciones interiores , Cuya natu= raleza y cuya modificacion han sido siempre igno= radas : no será dificil encontrar una caquexia, en cuyo origen y en cuya historia se puedan recono= Cer casi todas las enfermedades del cuadro nosoló= "BICO. Pero será inutil insistir mas largo tiempo sobre estos defectos, pues la mayor parte de ellos se encuentran tambien en las nosologias mas moder= nas , y mas generalmente seguidas, sobre las que me propongo disertar mas ampliamente. Lo que se ha dicho de la clasificacion de Sauvages bastará para demostrar cuan vanas y ridiculas eran 25 pretensiones de los médicos cuando pensaron que clasificando los enfermos imitaban perfecta= mente á los naturalistas. Todos los que han querido 9 . 11 50 NosoLoGia seguir los pasos de este nosologista han encontrado los mismos escollos y han perecido en ellos. Lins neo, tan celebre por su clasificación botanica : se estravio, desde que quiso aplicar el mismo mé- todo á las enfermedades. Se figuró que los síntomas son para estas , lo que las hojas , las flores, y los tallos son para las plantas. Simptomata se habent ad morbum, ut folia, et Julcra ad plantam. Lo que supone que las enfermedades tienen en la na= turaleza el mismo rango que los vegetales; pero; | que diferencias! Las plantas son cuerpos dotados de atributos siempre los mismos, y que perciben nuestros sentidos desde el primer momento. Las enfermedades tales como los médicos las concebian entónces , y tales como las han transmitido á nues- tros contemporaneos , no son mas que grupos de síntomas formados de una manera arbitraria reuni= endo de estos síntomas los que acostumbran pre= sentarse al mismo tiempo; y esta coleccion ha reci= bido el nombre de enfermedad. Este procedimiento hubiera sido bueno, si los síntomas constitutivos de cada grupo se presentaran siempre en la misma combinacion y en el mismo órden como sucede con los atributos de las plantas. Pero está muy lejos de ser así. Apenas en el curso de una larga práctica se observan dos grupos de síntomas absolutamente semejantes : esta diferencia viene de que los órganos cuyo sufrimiento espresan estos síntomas casí nunca son afectados en un mismo grado, y de que la sensibilidad de los enfermos ofrece variedades casi infinitas. Los médicos que ignoraban la verdadera causa de estas diferencias tomaron el partido de adherirse á los síntomas p SPA A y DE SAUVACES. 51 mas notables y de despreciar los otros como indi= ferentes. Así es que en una coleccion numerosa de síntomas elijen tres ó cuatro, que les chocan mas que los otros para dar á la enfermedad una deno= minacion que la aproxima á Otro grupo que se formó de la misma manera en otro caso. Pero ¿que re= sulta de este artificio ? un doble inconveniente. Unas veces los síntomas que se han descuidado como in= diferentes establecen entre las dos enfermedades supuestas semejantes una diferencia esencial "fés= pecto del método Curativo ; y otras los síntomas considerados como mas importantes son solo secun= - darios, y por consiguiente la curacion que se les Opone no se encamina directamente 4 $u objeto. Así es como en el primer caso el estado de las vias gástricas, que no se habia atendido en las convul- siones de los músculos voluntarios, ora exije el uso de los anú=flogísticos, ora el de los anti=espas= modicos ; y establece de este modo dos enferme= dades donde los autores no ven mas que una; y en el segundo la adinamia muscular que se presenta en una multitud de estados febriles, como sintoma fundamental suministra la indicacion de los tónicos, cuyo uso hace estraordinariamente peligroso la irri= tabilidad de las vias gástricas que se ha colocado en órden inferior, debiendo figurar en el primer rango. El único medio de allanar estas dificultades era averiguar el valor de los síntomas observando bien los efectos de los remedios y los del régimen Cirante la yida, y despues inspeccionando - las eslones en los cadaveres. Pero este trabajo hubiera dado resultados que hubieran conducido á los mé. Ll Li 5a NosoLocia dicos á una teoría diferente de la de los antiguos clasicos. Desde que se percibió esto, nada se pudo inferir yá de las autopsias. Se quiso mejor atenerse al carácter maligno, y naturalmente indomable de la enfermedad que confesar que se habian podido engañar estos grandes hombres. En virtud de una prevencion semejante han continuado administrán= dose los anti=espasmódicos en todas las convulsio= nes, se ha combatido siempre la debilidad por los estimulantes de las vias gástricas, y se han dejado correr las flegmasías y las pretendidas calenturas esperando con Hipocrates que quiera la naturaleza librar de ellas al enfermo por una erísis, 6 por la destruecion de los Órganos. Despues de estas reflexiones ¿que necesidad hay de recorrer todos los nosologistas para señalar sus errores? Si uno solo hubiera determinado el valor de los síntomas tendriamos una clasificacion fun= dada sobre las lesiones de los órganos y sobre la manera con que se hallan afectados por los agentes esteriores. Pero aunque se haya llenado el primer objeto (lo que no es comun), el segundo ni aun se ha tocado superficialmente. En efecto si algunos nosologistas han referido álos órganos enfermedades, Ó grupos de síntomas que hasta ellos se habian considerado de una manera vaga, estos mismos nosologistas han desconocido la accion de los me- dicamentos y del régimen sobre los tejidos cuyo estado morbífico habian señalado. Así es que la determinacion del sitio de la disenteria no ha con= ducido á los modernos ni á la buena etiologia ni á la verdadera curacion de esta flegmasía. Lo mismo sucede respecto al reumatismo, ála gota y ála mayor DE SAUVAGES. 53 parte de las hidropesías y de las enfermedades or= gánicas, cuyo sitio se ha llegado á indicar sin co= nocer su modificacion fisiológica. | Es pues evidente que el conocimiento del sitio del mal no basta para determinar el valor de los síntomas : porsotra parte hemos probado que ni aun el sitio se habia señalado bien casi nunca, pues que se ignoraba la parte que tienen los órganos digestivos en todas las enfermedades de irritacion. Dejemos pues de admirarnos que no exista todavía una buena nosologia. Acabo de decir que no llegaremos á conseguir este tesoro, sino por la determinacion del valor de los síntomas. Una proposicion semejante no dejará de suscitar objeciones : tratemos de prevenirlas y de resolverlas de antemano. | Valuar un síntoma es hacer tres cosas : 1%, de= terminar cual es el órgano, cuyo sufrimento lo pro= duce; 2%. esplicar como ha llegado á padecer este Órgano , y 3%. indicar lo que es necesario hacer para que cese de sufrir. : Continuamente se pregunta cual es la naturaleza, ó:la esencia de las enfermedades , y se responde esclamando que es un misterio impenetrable. Segun mi modo de pensar-la naturaleza de una enfermez dad está determinada con la solucion de estas tres cuestiones. En efecto ¿qué otra cosa se podria desear ? ¿Qué se entiende por esta naturaleza, ó esta esencia de las enfermedades? Nadie lo ha dicho todavía. Pero si nose sabe lo que se busca, ¿porque desconsolarse por no encontrarlo? Ya es Uempo de que nos entendamos sobre esta cuestion demaz siado tocada. Ya no vivimos en un siglo que nos K En 5h NosoroG1a deje ocuparnos en las primeras causas ; si queremos servirnos de las palabras naturaleza, ó esencia de las enfermedades es necesario unir á éllas un sentido bien determinado. Ahora bien todo cuanto podemos esperar conocer sobre la naturaleza de ura enfermedad, es lo que nos conduce á curarla, 6 bien á pronunciar su incurabilidad. Con la primera nocion procedemos-al método eurativo, sin vacilar; y con la segunda evitamos atormentar á un desgra- ciado con remedios, cuando menos superfluos , y nos contentamos con endulzar la amargura de sus últimos momentos. Áspirar á conocer mas es pedir lo “imposible, es tambien, como he dicho ya, desear una cosa de la que no se tiene ninguna idea. 14 Resta manifestar porqué operaciones de nuestra inteligencia llegaremos á la solucion de las tres cuestiones propuestas. | 1%. Para determinar cual es el Órgano, cuyo su= frimiento causa los síntomas que se observan, es necesario conocer todos los Órganos , todos los te- jidos que los constituyen, los medios de comuni. - cacion por los que estos Órganos se asocian entre Sí, y las mudanzas que la modificacion de un Órgano hace esperiamentar 4los demas en virtud de las es vitales. La anatomía y la fisiología nos suministran Cstas nociones Importantes. 20. Para esplicar como un órgano ha llagado á estar enfermo es indispensable conocer la influencia de los modificadores , ó de los agentes de la natu» raleza sobre cada uno de los Órganos que nos com= ponen. Pero ¿quéidea debe tenerse de esta influ= encia ? He aquí el punto mas importante ; tratemos por lo ménos de indicarlo. A ta >. DE SAUVAGES. 55 La medida mas natural dé la accion de nuestros órganos está determinada por el estado de perfecta salud. En el momento en que uno de ellos se separa de este estado, obra 6 demasiado, ó mu _POco; y casi siempre existen estas dos modifica- ciones á4/un mismo tiempo en nuestra economía. Nuestro primer trabajo sera, pues, conocer bajo la influencia de qué agente, tal órgano ha perdido su accion, miéntras que tal otro la ha adquirido en mas. Qué se repita con frecuencia esta Operacion intelectual y qué se aplique á todos los órganos que nos ponen en relacion con los cuerpos esteriores, Y no tardaremos en saber esplicar, por lo ménos en la mayor parte de los casos, como ha llegado á padecer el órgano enfermo. Elejire para ejemplo los Órganos de nuestra economía que nos suminis> tran mas relaciones. Bajo la influencia del frio pierde la piel su accion, y los pulmones adquieren mas que la que tenian : así sabemos ya como despues de la impresion del frio sobre la piel pueden los pulmones pasar á un estado de sufrimiento. Por la impresion del calor transpira la piel con abundancia, los fluidos se despojan de su vehículo acuoso ; y he aquí la razon de la sed que nos ator- menta, y de la debilidad que nos postra. Pero la siolo gía higienica nos enseña que al mismo tiempo se CEN mas irritablés las vias gástricas por este calor Mcomodo; esto nos esplica porque los alimentos del rMo animal, y las bebidas alcoholicas se repug= nan por el sentido que reside en la mernbrana n= terna de estos Órganos. Y si se desprecia Cste aviso de la naturaleza se exaspera la sensibilidad de las Ka 56 NosoLoGIA - visceras digestivas. Entre tanto, el conocimiento de las leyes vitales nos enseña tambien que la exal- tacion de la sensibilidad con frecuencia determina la inflamacion, y que:la de la mucosa digestiva deprava las funciones del cerebro, y las de los musculos , que enrojece la lengua, y los ojos, que desnaturaliza el moco, etc., etc. Ási somos con= ducidos á determinar por la inspeccion de diversos fenómenos no solamente cual es el órgano digestivo que sufre, sino tambien como ha llegado á sufrir. Podria aplicar el mismo método á todos nues= tros Órganos de relaciones, bajo la influencia de todos los modificadores que la higiene nos hace conocer, y se veria que si ha parecido difícil la determinacion de la influencia de las causas, es por- que hasta el dia no se ha intentado por el verda= dero método. Pero esto seria anticiparme al tratado de patología que he prometido al público. Pasemos ues á la tercera cuestion. 30, Para saber y para indicar lo que es necesario hacer á fin de que un órgano cese de sufrir se debe desde luego recordar como ha llegado á estar malo. En efecto si el frio disminuyendo la accion de la piel ha aumentado la de los pulmones , nos vemos obligados á concluir que el calor producira los efec= tos contrarios. Por otra parte si el calor aumen= tando la transpiracion ha becho al estómago mas sensible á los estimulantes, sabremos ademas que el frio aplicado á la piel es á proposito para des= truir esta irritabilidad , y que refrescando- las vias gástricas es indispensable escusar los estimulantes que repugna su sensibilidad. Así se aplicarán los dos aforismos tan conocidos : contraria contrarits DE SAUVAGES. 57 curantur....... sublatd causd, tollitur effectus, Con todo esto no serian suficientes estas nociones para guiarnos en todas las graduaciones de la en= fermedad , porque es falso que los efectos desapa= recen siempre en «el momento que las causas de= jan de obrar. Las causas remotas dejan tras si efectos frecuentemente muy prolongados ; pero entónces son reemplazadas por otras causas que se llaman proximas, Ó secundarias, Ásí es como la sangre ' acumulada en un órgano inflamado sostiene su irri tacion y- amenaza desorganizarlo ; y entónces, es cuando encontramos la indicacion de la sangría : porque si la sangre es en este caso una causa secun= daria que sostiene la irritacion que han provocado Otros agentes, substrayendo este liquido harémos tambien la aplicacion del axioma sublatá causd, tollitur effectus. En fin el conocimiento de las leyes de la asociacion de los órganos, que debemos á las ciencias que nombré poco ha; este mismo conocimiento que nos ha hecho esplicar la produe= cion de las enfermedades por las influencias simpá= ticas, nos indica el partido que podemos sacar de las aplicaciones sedatiyas, ó de las irritaciones re= vulsivas, e Por este encadenamiento admirable es como lle= garemos á determinar, 10, que el dolor de costado," la disnea, el esputo sanguineo, etc. , son los signos € tina enfermedad inflamatoria del pulmon, que debe ceder á las sangrías y al restablecimiento de .* transpiración entanea; 20. que la postracion, la "Dapetencia, la sed, el calor, la rubicundez de la ¿ng y de los ojos, la fetidez del aliento son los indicios de una inflamacion de la membrana interna 58 | Nosorocta de las vias digestiyas, que desaparecerá, si refres= cando la piel y reblandeciéndola, tenemos al mismo tiempo Cuidado de substraer al órgano que sufre de la accion de los estimulantes, de ofrecerle solo sus= tancias de propiedad opuesta , y aun de provocar una cyacuacion sanguinea en las regiones que sim= paticen mas estrechamente con él. Al “Pomento que hayamos llegado al punto de deducir semejantes conclusiones de la sola Inspee- cion de los síntomas dela pneumonia y de la gastritis, podemos asegurar que nos es.conocida la naturaleza de estas dos enfermedades, esto es, que poseemos respecto de ellas todas las nociones que podriamos desear. | “Tal vez se objetará que no siempre sale bien el método curativo que se acaba de indicar; y se con- cluirá de aquí que en estos casos debe ser diferente la naturaleza de estas enfermedades... Respondo, que la incurabilidad depende siempre del esceso de la inflamacion, que tambien sostiene el retraso del método curativo, del esceso del agotamiento de las fuerzas, 6 de la desorganizacion; ahora bien, sien todos estos casos nada podemos hacer mejor que el método indicado, y si es cierto que este hubiera producido siempre buenos efectos en el momento de la invasion, no se debe vacilar en convencerse que la naturaleza de estas dos afecciones NO se alu tera por su incurabilidad. El mismo raciocinio podriamos aplicar á todas las enfermedades orgánicas que componen la clase informe de las caquexias de los nosologistas , pues que estas se producen, se prolongan, y pueden curarse ántes de la época de la desorganizacion, de - a A A peo a ts 5 DE SAUVAGES. 59 Ta misma manera que las dos flegmasías agudas que nos han servido de ejemplo. La mayor parte de las neurosis estarian en el mismo caso. Se triunfa de estas enfermedades, cuando no son demasiado in= veteradas, quitando la cuausa que las ha producido, oponiéndose á la accion de otras causas analogas que pudieran sostener la irritacion, determinando una modificacion diferente de la que constituye el mal , estimulando y evacuando en los lugares que simpatizan con el órgano afectado. Si hay enferme= . dades en las que estos medios no son suficientes, aunque se empleen ántes de la aniquilacion , y de la desorganizacion, se puede decir que la natura= leza: de estas enfermedades es desconocida : pero felizmente son muy poco númerosas. Yo trataré de - presentarlas á la atencion de los observadores, en mi tratado de patología; entre tanto me creo au=> torizado para establecer, que conocer una enferme= dad es saber, 1% cuales son los órganos que su= fren, 2%. como han llegado á sufrir, y 30. lo que se necesita hacer para que dejen de sufrir. Se vé que las nociones de que se compone la ciencia de la naturaleza de las enfermedades son un conocimiento profundo de la anatomía, de la fisiología , de la higiene, y una comparacion repe= tida por largo tiempo de los síntomas con el estado de los Órganos despues de la muerte : ahora bien todas estas ventajas faltaban á los nosologistas; no es pues admirable que los Sauvages , los Linneos, los Vogel, los Sagar, los Macbrides, los Cullen á los Selle y Otros autores de los dos últimos siglos, que han ensayado clasificar los grupos de síntomas iransmitidos por los antiguos, no hayan clasificado 14 60 NosoLoGia Dr SAUVAGES. mas que palabras de un mal determinado sentido, y de ninguna manera verdaderas enfermedades; en una palabra, que no hayan hecho mas que ser on= tologistas, En la doctrina de Sauvages se ha podido reco- nocer una mezcla confusa del autocratismo de la naturaleza que nos viene de Hipocrates con la me= canica de Boerhaaye(1), el vitalismo de Sthal, el strictum, y el laxum de Themison rejuvenecidos por Cullen y por Hoffman. Al presente es nece= Sario ver qué desarrollo ha tenido esta última teoría en la escuela de Edimburgo, desde donde se ha esparcido en todas las de Europa y del Nueyo= Mundo : al mismo tiempo intentarémos determinar hasta que punto puede ser verdadera, ó falsas ma- tural, ó ficticia; saludable, ó funesta una doctrina que decide en el dia de hoy de la suerte de los habitantes de la parte mas floreciente del Uni= verso. | (1) Se sabe que Boerhaaye todo lo habia puesto en contribucion ; y que era humorista, vitalista , Autocrata , químico ete. , pero el mecanismo era al que se entregaba con mas complacencia. $ E Sisrema pr Brown. Gr WAI AM. LLUVIA IA : CAPITULO IV. Examen y discusion de las proposiciones funda= mentales del sistema de Brown. A E , SECCION PRIMERA. mk De la escitabilidad : de la incitacion , aumentada ó disminuida : como esta causa las enfermedades estenicas y. astenicas. S, se da crédito á Brown, la esperiencia lo ha conducido á adoptar el uso de los estimulantes para la mayor parte de las enfermedades. Pero la espe= riencia no ha podido darle buenos resultados, sino en muy pocos:casos, y en idiosincrásias particula= res , y si hubiera hecho un número suficiente de comparaciones , hubieran sido sus conclusiones bien diferentes. Esto es lo que ha sucedido con el pros greso de los tiempos álos que habian abrazado su doctrina en Italia y en Alemania; en efecto todos principiaron proclamando sus buenos sucesos, y todos han concluido llorando sus reveses, y abju= rando, ó modificando la teoría de su maestro. labian pues sido engañados, y para ellos la espe= riencia habia sido falaz, . experientia falaxw. Se 2 62 SisTEMA conoce á lo que se reduce la autoridad de lasespe= riencia cuando se intenta Oponerla, como se su= pone en el dia con frecuencia , 4 los hechos ilus= _trados por el raciocinio. En general yo tengo por principio desconfiar siempre de los espíritus aluci= nados y de los hombres prevenidos. Brown distingue tres estados en el organismo viviente : salud, oportanidad 4 las enfermedades, y en fin enfermedad. La primera y la última son evidentes; pero la Oportunidad tal como él la en= tiende es un ser ficticio, Ó un estado enfermizo en un grado muy ligero : despues hablaremos de él. El admite que la yida' se sostiene solo por la accion de los estimulantes, La facultad de sentir su impresion es la escitabilidad que se aumenta por todos los agentes con los que se pone «en contacto la fibra. Esta asercion es en el dia problematica. Rasori, uno de sus discipulos, ha pretendido que existen contra=estimulantes. Estos corresponden por la mayor parte á-los dulcificantes,, emolientes , refrigerantes, yen fin á los sedativos de los anti guos maestros. Mas para el autor escoces todos estos son estimulantes; no obstante no se puede ménos de admitir el principio de Rasori; «porque no admite duda que muchos agentes disminuyen la Intensidad de las propiedades vitales en el cuerpo animado. Ya yeremos al examinar la doctrina de los Halianos. modernos que entre sus contra-estiz mulantes se encuentra una inmensa cantidad. de verdaderos. estimulantes. d «Los estimulantes, ó potencias incitantes! se divi= den, segun Brown, en esternos é internos. Los esternos son todos los cuerpos exteriores, ponde= O Y - A DE Brown. 63 rables ó imponderables, en masas, en moleculas liquidas, en gases, Ó imperceptibles á nuestos sen= tidos , sino por sus efectos, como la electricidad, etc. Añade ¿estos los fluidos circulantes, ó estra- vasados, y el calor animal. Los internos son- el ejercicio mismo de las funciones, la influencia ner= viosa , las pasiones, y la accion muscular. Estas dos series de escitantes no deben á mi modo de pensar colocarse. en una misma linea; por= que el calor animal y. los movimientos de los fluidos y de los solidos no son mas que consequencias de los estimulantes que llama esternos. En efecto, si se priva al animal de estos últimos escitantes cesa la vida, como sucede en el vacio, cn la total falta de calor, y de luz,y. del oxigeno. | 405 escitantes E. son pueslos principales , y los internos solo son sus efectos; pero efectos que tambien obran multiplicando la escitaccion que los primeros habian puesto en ejercicio; A- pesar de esté: lijero defecto la proposicion de Brown: es induda= blemente uno de los mas preciosos descubrimientos que se han hecho jamas : ella sola basta para inmor= talizar á su autor; porque aunque se habian vislum= brado estas ideas; nunca se habia llegado á: evi= denciarlas. ¿¡Por. que fatalidad las: conclusiones prácticas que dedujo de esta idea Inminosa se la han hecho pagar tan cara á la triste humanidad? Tambien se dividen los estimulantes: en generas les $ locales. Los. generales son los que producen constantemente laincitacion en todo el organismo; los locales no obran mas que en el lugar sobre el que estan inmediatamente aplicados, y no afectan el A del Organismo, s1 no producen un cambio local. 64 SISTEMA Los médicos que han estudiado la fisiología y que han observado el estado morbífico en los dife= rentes sistemas de Bichat, cononceran la causa del error de Brown. Ya hace seis años que yo enseño que todas las enfermedades son locales en su prin= cipio, y doy la prueba indicando el órgano, ó el tejido donde cada una de ellas toma su orígen. Creo que he llegado 4 demostrar que en las que parecen mas generales, como la calentura inflama= toria de los autores, sus intermitentes, sin escep= tuar las perniciosas, las neuroses activas , etc. , no está igualmente repartida la irritación en todos los tejidos. En efecto los desórdenes de la circulacion de ciertas secreciones; el estado doloroso de los musculos y de los aparatos principales, fenómenos cuya reunion constituye el estado febril; los espas= mos, convulsiones, temblores nerviosos, son fenó= menos que no pertenecen á todoslostejidos. Siempre es posible designar su sitio preciso, y las regiones de la economía que no sufren sino secundariamente” y las que en cierto modo se conservan neutrales, En fin se puede, siguiendo el estado morbífico desde su primer desarollo hasta su mayor estension, convencerse de que desórdenes, que se han supuesto generales, son producidos simpaticamente y por la influencia de un órgano, ó de un tejido primitivas mente sobresirritado, como lo son despues de una herida, de una contusion, de una dislocacion:, de una dislaceracion, 6 de cualquier otra enfermedad quirurjica. | Los estimulantes sostienen la vida y la salud. Nada hay mas cierto. Demasiado aumentados producen enfermedades e A NN E ARA. - AAA A AS, AA A A A A E A O O O nn o RS De Browwx. 65 estenicas , y demasiado disminuidos las ocasto= nan astenicas. Este es el principal error de Brown. - Procede de que ha considerado la economía en masa, y no los tejidos en particular 5 pero ¿podia ser de Otro modo ignorando la division fisiológica de los tejidos vivientes, á CUYO autor se vanagloriará' siempre de haber producido la escuela de Paris? Si Brown hubiera conocido la anatomja general, bien pronto hubiera comprendido que la irritacion jamas se aumenta en todos los tejidos á la par; que en las escitaciones mas intensas del sistema sanguineo en los sujetos pletóricos (lo. que constituye sus enfermedades estenicas ) existe la astenia en el apa- rato muscular; hubiera averigiiado que puede exis= tir esta escitacion hasta la completa aniquilacion de las fuerzas de la vida; hubiera en fin deducido de esto la consequencia de que su sobre=escitacion parcial se combina muy bien con la disminucion de la suma general de las fuerzas. Falto de estos datos ha dividido las enfermedades en dos series arbitrarias : una estenica caracterizada solamente por la riqueza y la violenta escitacion del aparato sanguineo ;'y otra astenica que encierra todas las enfermedades en que se halla disminuida la suma general de las fuerzas. Ahora bien, como todas las enfermedades producen bien pronto esta disminu= cion , resulta que el número de las astenicas sube mucho sobre las otras; y como nunca se ha podido indicar el punto que separa á las unas de las otras, el temor de la debilidad ha obigado á los médicos d apresurarse á transportar las enfermedades este= NICas > que se prolongan un poco, á la clase de las aslenicas 3 y el método irritante sustituido con ls e A + 6 8 66 SISTEMA demasiada prontitud al anti=flogistico, destruye los efectos del otro y produce un sin número de les. j : La incitabilidad, ó la facultad de ser escitado se agota, ó poniéndose en accion, ó por la escin -tacion; y este agotamiento dá la debilidad india recta, en la que caen todos los que han abusado de los licores espirituosos , y que habiendo llegado á ser ménos sensibles á su efecto, se ven obli- gados á. aumentar sus dósis para procurarse la 'incitation...... La incitabilidad se acumula , al contrario, ó por el defecto, ó por la ausencia de los estimulantes, loque produce la debilidad ó astenia directa, en la que los mas lijeros esti mulantes producen una grande incitacion. Esta doble proposicion tan amada de los secta= rios del brownismo, se funda en algunos hechos; pero se ha llevado demasiado lejos su aplicacion; las consecuencias prácticas demasiado generales que se han deducido han hecho de ella un dogma de los mas funestos para la humanidad. A la verdad se observa con frécuencia que los órganos demasiado estimulados sienten cada vez ménos los efectos de los estimulantes ; pero esto tiene un término que no ha conocido Brown. Por otra parte esta regla está sujeta á mil escepciones de las que parece que no ha tenido él la menor idea. En efecto, si es verdad que muchos bebe- dores se acostumbran á los licores espírituosos á términos que soportan sin embriagarse dósis que habrian comprometido su salud algunos años ántes:; no lo es menos que un gran número de personas no adquieren este privilegio, y jamas pueden er AG “DE Brown. 67 estos escesos pasar de ciertos límites. Brown pues se ha equivocado mucho aplicando esta proposicion á todos sin escepciones. Pero ¿porque no ha aña= dido que todos los borrachos acaban despues" de un cierto tiempo por embriagarse con cantidades tanto menos considerables, cuanto mayores han sido los escesos; y esto mucho tiempo ántes que se pueda-acusar á la debilidad que acompaña á la edad? Es claro que en estos últimos no se ha con- sumido la incitabilidad, si no que mas bien se ha acumulado ; lo que derriva una de las principales columnas del brownismo. Bn Lo que digo de los efectos de las bebidas alco= holicas es aplicable á los de los alimentos demasiado sustanciosos, á los condimentos calidos , al calor natural, ó artificial, 4 las pasiones mas escitantes, en una palabra á todo lo que produce el esceso de exaltacion de las potencias de la vida. Con respecto á la influencia de estos agentes se dividen los hom. bresen dos series ; en lá una pierden los estimulantes su accion, y en la otra mucho tiempo ántes del ani= quilamiento la adquieren muy grande, y que no cesa de crecer hasta el momento de la destruccion, como si se aumentase la escitabilidad en lugar de agotarse con su ejercicio, Lo mismo se: puede notar respecto á los escesos venereos que con mucha fre= cuencia acaban por una deplorable escitabilidad lo= cal, y aun general, EE a autor coloca en el número de las estenicas fermedades que sobrevienen á los hombres Sobre=escitados ántes de la época del abatimiento general. Así es como las causas enumeradas con= ducen su víctima 4 las enfermedades inflamatorias. las en 68 s: SISTEMA - No se puede dejar de aplaudir esta proposition. Pero cuando estos mismos sujetos llegan á debiliz tarse» los hace pasar á la astenia indirecta como si hubieran perdido su escitabilidad. - Nada hay mas frágil y mas falso que este artifi= cio, El hombre agotado por los escesos del vino y que cae en la hidropesía, se debilita por las con= secuencias de una flegmasía lenta, lo mas comun= mente gástrica , y algunas veces universal en las visceras; no por el agotamiento general de la esci= tabilidad. Hay mas : la de los órganos inflamados jamas deja de ir en aumento; de manera que la indicacion de aplicar los antiflogisticos, los refri= gerantes , y los sedativos á los Órganos irritados persiste hasta el último momento de la existencia; pero una verdad de esta naturaleza no podia eyi= denciarse sino por las investigaciones de la anato= mia patológica dirijidas sobre los sistemas y sobre los aparatos orgánicos. Todo esto se aplica con exactitud á las personas apuradas con calentura Ó sin ella, por las demas causas de escitacion generadoras de las enferme= dades estenicas de Brown, y que por consiguiente deberian agotar la escitabilidad : tales son todos los tísicos, los que sucumben á las flegmasías cró= nicas del abdomen, á las heridas de los miembros con supuracion, calentura hectica, ete. Cuando estos sujetos han llegado á un cierto grado de ago= tamiento, hace él entrar sus enfermedades en la astenia indirecta, interin que de hecho la languidez que los acompaña lejos de atestiguar la disminucion de esta propiedad, es por el contrario indicio cierto de su aumento en alguna viscera inflamada , Ó que DE Brown. 69 camina hácia la desorganizacion. Pero la desorga= nizacion no era nada para un médico de gabinete, para un especulador abstracto, estrangero en la práctica de los hospitales, y:en la Investigacion de los cadaveres de sus víctimas , cuyo aspecto hubiera bien pronto deconcertado su sistema. De esta teoría sobre la astenia indirecta es de la que mas:se ha abusado, como tendremos ocasion de convencernos examinando la doctrina de algunos medicos siempre alerta contra la adinamia que efectivamente se si= gue muy pronto 4 las inflamaciones que no. se han detenido desde el principio. , Pasemos entretanto á la debilidad directa. Esta resulta, segun Brown, de la ausencia,:ó de la disminucion de los. escitantes, Las el Notemos que esta admite como la precedente distinciones fundadas sobre el conocimiento de los tejidos que: componen los órganos, y sobre él de las simpatías que los unen entre sí, Voy á ver si puedo indicarlas, . E A la manera que la fibra viviente se acostumbra algunas veces á los estimulantes á términos de sentir mucho menos su juflnencia, del mismo modo una cantidad de alimentos nutritivos inferior á las: nece: sidades de la economía , la privacion del yino> de las, especias, de las emociones á que se estaba acos- tumbrado, la ausencia del calor, de la luz, la in= fluencia de un aire humedo, la evacuacion de los idos en circulacion , etc. producen tal cual vez uma debilidad general con aumento de la incitabi= lidad, Pero POr Otra parte ,. tan cierto como es que la fibra viviente llega con frecuencia á ser mas irris table á medida que es mas estimulada, lo es ltam- L ; 117? t LL 12 70 SISTEMA bien que las causas debilitantes, que se acaban de mencionar, agotan la incitabilidad consumiendo las fuerzas. $ Pero hay otro hecho igualmente verdadero, y que sucede mucho mas frecuentemente todávía : este es, que bajo la influencia de estas causas está muy lejos de ser uniforme la debilidad. Interin que se debilita la piel, se exalta en otra parte la accion orgánica, Ó si se quiere la incitacion de Brown; y resulta de esto una flegmasía , verdadera estenia local que coincide entónces con la debilidad gene ral. Así es como un hombre débil contrae con mu= cha facilidad por la influencia del frio las inflama= ciones de las membranas y de las diferentes visceras. Y he aquí lo que no se habia conocido, ni se ha objectado á los sectarios de Brown ántes de la His- toria de las flegmasías crónicas. El autor para ser consiguiente sostiene que el frio y todas las demas potencias debilitantes jamas podran producir enfermedades estenicas.Asíla pneu= monia, el catarro violento, el reumatismo agudo, etc. , segun él, no son efecto del frio, si no mas bien del calor, cuya accion sucede bien pronto á4 la del otro, pues que estas enfermedades no se declaran si no despues de calentarse en la cama, 6 en el fuego, ó por la ingestion de alguna cosa fora tificante. Este modo de la invasion se verifica algunas veces; pero tambien con frecuencia se encienden estas fleg= masías por la accion vital, aun cuando el sujeto esté todavía sometido á la accion del frio. Lo que forma aquí el error de Brown es que considera siem=- pre la economía en masa, y como modificada en DE Brown 71 todas partes de la misma manera. Pero se engaña, Porque interin el frio debilita, ó disminuye la inci= tacion en el órgano cutaneo, las leyes que presiden á la conservacion de la vida determinan una sobre Irritacion en el tejido fibroso de las articulaciones ó de los musculos, en la mucosa , en la serosa, ó en el parenquima del pulmon, en las membranas del aparato gástrico, etc. Yo me propongo volver á tratar este punto. El ejercicio de las leyes vitales produce tambien resultados analogos con poca: diferencia á influxo de la hambre llebada al esceso, de los alimentos debilitantes, y de las pasiones depresivas. La única diferencia que encuentro entre los efectos de estos modificadores y los del frio, que obra en la piel, sobre las visceras, es que en lugar de desenvolverse en un punto distante , se provoca aquí la reaccion, Ó si se quiere la reduplicacion de la incitacion , en el mismo lugar en que obra la "potencia debilitante : así es que las vias gástricas irritadas por la presencia de los alimentos mal digeridos, ó por el dolor inse= parable de la hambre prolongada esperimentan una incitacion que enciende una flegmasía en su mem= brana mucosa; y en virtud de la misma ley es como el dolor ocasionado por el terror acumula la inci= tacion, y con ella la sangre y el influjo nervioso en el cerebro, en el pulmon, en el corazon, ó en el aparato digestivo. > stas causas no debilitan, sino por el dolor, ó Permitiendo que falten 4 la economía los materiales que necesita ; pero hay otras que producen la debi. lidad por la substraccion inmediata de los materiales ya elaborados ,- y que con todo no dejan de pro= La Ea) 72 SisTEMA vocarla mas enérgica sobre=escitacion. Asi es como las pequeñas sangrías locales aumentan las conges= tionés inflamatorias, y como provocan las convul- siones las grandes perdidas de sangre. Los brow- nianos acostumbran dar valor á estos hechos para probar que las convulsiones dependen siempre de la astenia, y para separar á los prácticos de la san= gría en un gran número de casos en que su uso puede ser muy eficaz. Estos motivos me obligan á desenvolver este punto importante de fisiología. Hay una ley en la: economía , en cuya virtud las principales visceras quitan á los tejidos de menor importancia la accion vital y con ella los fluidos de toda especie, en el momento que los materiales en circulacion sufren la mas ligera disminucion. Sin esta ley, que dura tanto como la existencia, nos seria imposible esplicar como el cerebro, la me= dula espinal, los pulmones, y las demas visceras conservan todo su volumen en un cuerpo estenuado. Sentado esto, si se práctica una pequeña sangría local, por ejemplo, en una fuerte flegmasía del pul= -mon, 6 bien de las vias gástricas, se origina sobre estas visceras un aflujo impetuoso, que lejos de dis» minuir, aumenta la inflamacion. Así se lee en los autores antiguos que en la calentura biliosa ( gas= tro=enteritis ) las sangrías aumentan los accidentes ; lo que les hizo imaginar que la sangre debia con= siderarse como el freno de la bílis. Una ligera sans gría general con frecuencia produce la misma exas= * peracion en la perineumonia, sobretodo cuando ha llegado á un cierto grado de cronicidad, época en la que lo mas comunmente no puede arrancarse la espina que sostiene el punto de irritacion. "PR ¡de esta horrorosa ag DE Brown. 73 En cuanto á las convulsiones de los animales que se les hace perecer de hemorragia , nadie duda que dependen de la misma causa, porque se les quita en muy poco tiempo casi toda la sangre que corria por los vasos gruesos. De aquí resulta vina horrible ansiedad en las visceráss efecto de la misma falta de sangre; y esta es la especie de dolor, qlié como todos los de las visceras produce las convulsiones onía. De esta manera es como una causa esencialmente debilitante puede llegar á ser una causa poderosa de flegmasía y de neurosis. Es menester no colotar los émeticos y los pur- gantes en el número de las que sobre-escitan y aun inflaman substrayéndo materiales 4 la economía. Estos juntan la accion estimulanté inmediata pro- ducida por la impresión del medicamento sobre la pulpa nerviosa de la membrana que los recive, al efecto estimulante mediato', ó consecutivo que debe siempre resultar de la substraccion de los fluidos. En efecto despues de evacuados los primeros vie= nen otros á remplazarlos, y se perpetua la .con- gestion. He aquí porque no son útiles los purgantes sino. cuando evacuan las materias libres detenidas en la cavidad digestiva; interin que perjudican si se administran para corregir los pretendidos infartos mnucosos que en el fondo no..son mas que una: de las mil graduaciones del estado inflamatorio. > Lo qué digo delos purgantes y de los voimitivós se aplica. maravillosamente á los errbinos, á los sia= logos y álos pretendidos incisivos" que se aplican algunas veces dé una manera tan desgraciada para PON Y dividir los humores pituitosos y sabur- rales. AS 0 74 SisTEMA ¡Acabo de hacer yer que la accion de las poten- «cias debilitantes, ó la disminucion de los estimu= lantes, para usar el lengnage de: Brown, dismi- .muyendo la suma de las fuerzas generales no deja 15 de producir sobre=incitaciones locales. Al presente «combato la proposición por la que establece que la incitabilidad se aumenta siempre cuando los esti= «mulos obran ménos sobre la economía, y por con= siguiente que cuando se- esperimenta un estímulo “menor quelo ordinario hay necesariamente mas escitabilidad. Esta proposicion no es ménos falsa que la que asegura que la escitabilidad se dismi= nuye en razon directa de los estimulos, y cuya ine= -xactitad he demostrado mas arriba. Si fuera rigoro= samente verdadera, un hombre debilitado por la miseria, que por causa de'los:malos alimentos, ó por el frio contrae una gastritis, una enteritis Ó un catarro , soportaria mucho ménos los estimulantes que otro lleno de sangre y de vigor, que fuese ata= cado de las mismas enfermedades. Pero se ve dia= riamente lo contrario, porque cuanto mas intensas son las flegmastas, y mas enérgica la reaccion san= -guinea, tanto mas peligro hay en abusar de los medios escitantes. Si el método de Brown ha. ob= tenido tanto credito, aun que siempre es esencial= mente dañoso, es porque en los sujetos cuyas fuer= zas estan deprimidas por la privacion de los objetos de primera necesidad lo es mucho ménos que en los que: las conservan: con esceso. Por esta razon se causa un alivio pasagero con el uso de los tóni= cos en las gastritis crónicas mas ligeras. Bien sé, pues que soy el primero que he manifestado , los peligros de este método , bien sé, digo, queestos - De Brown. 25 buenos sucesos son ilusorios, y que al fin condu= cen 4 la desorganizacion;3' pero siempre es cierto que los tónicos no dañan con tanta prontitud: en las gastritis latentes, y en las otras flegmasías modera- das, como en las de una graduacion mucho. mas pronunciada; esto es, en aquellas en que una mayor abundancia del sistema sanguineo, y una suma de fuerzas mas considerable desenvuelven fenómenos simpáticos de mas. consideracion. Es pues incontes- table que la disminucion de la suma general de las fuerzas produce con mucha freciiencia la de la es= citabilidad. Esta misma proposicion de Brown tan querida en el dia de hoy de sus discípulos que establece que la escitabilidad está en razon inversa de la fuer- za, se funda como todos sus axiomas favoritos en puras astracciones; porque han hecho dos seresreales y distintos de la fuerza y de la escitabilidad , y por= que á imitacion de sn maestro no han estudiado. la escitacion en los diferentes aparatos de la economía viviente. Y como abusan mucho de estas palabras me parece indispensable estenderme mas sobre esta cuestion con el fin de reducirla á sus justos limites. ¿Cual es, pues, la escitabilidad de que quieren hablar? En el aparato nervioso es sin duda la sen- sibilidad exasperada de los órganos , de los sentidos y de los nervios encefálicos de donde resultan sen= saciones muy vivas, y el delirio con la ocasion de una Impresion ligera. Para el sistema motor es la facilidad con que se contraen los musculos de rela= cion de manera que se presenten el estado convul SIVO> y la freciiencia de las contracciones del cora= Z00. Para el sistema capilar no puede ser Otra cosa 16 76 ¡ SISTEMA: que la prontitud delas secreciones, y de las exa= laciones bajo: la inflúencia de los estimulos, ya in= mediatos como los de los véejigatorios, los vomitiz vos. y los purgantes3 ya simpáticos como cuando los escitántes aplicados á la superficie papilar del estómago ocasiónan fácilmente la rubiénndez de los ojos, la sequedad de la lengua , las hemorragias , ete piro asvion ess ye : Si es esta su escitabilidad, cómo debe ser, pués que no se CONCIVE Otra ¿como puede estar en razon inversa*de la fuerza vital, siendo todos los feriós menos que la constituyen la espresion de esta misma fuerza? pa Ob: 01 En éste caso esta séria la no escitabilidad ; y la /aser= cioti de los brownianós se reduciria:á decir que la escitabilidad está en razon inversa de la no escitas bilidad, Jo que no puede significar “otra cosá mas; que sé. es escitable porque se es, y vice wersa.o Más se me objetará que pierdo de vista la cuestion. Ellós quieren decir que se es mas escitablé ¡en Jos aparatos, que acabo de enumerar, cuanto sé está ménos fuérte..... Lo entiendo; pero esta manera de interpretar su axioma'no produce mejores résule tados que la precedente. En efecto el grado mas alto dé debilidad 'es en el que la fibra cesa de obez decer á los estimulantes : tales són los viejos Jecre= pitos y los agonizantes en cónsecuencia de enferméz dades de debilidad, por que acábo de anunciar; y probaré despues, que la fuerza vital conserva su DE Brown. 77 energía hasta el último momento en los que espiran de muerte violenta. | -—Masdirijamos una mirada spbre el estado desalud. Si.algunas personas delicadas son irritables, no es porque les falte fuerza; pues que se encuentran siem= pre otras mucho mas debiles que ellas. que son ente= ramente apáticas 5 y entre las gentes robustas y mus= culosas hay un gran número de una irritabilidad estre= mada; y esto es porque en los irritables predomina la fuerza vital en el sistema nervioso 4 espensas de los demas, principalemente del acto que preside á la nutricion. Se ha dicho que la obesidad anuncia la debilidad, y Brown la tiene por un indicio de estenia3 pero no indica nilo uno, ni lo-otro3 sola» mente prueva que se emplean las fuerzas en la nu- tricion» en lugar de consumirse en movimientos musculares y sensitivos, pues que todos los dias vemos personas llenas de gordura mas vigorosas que otrás delgadas é irritábles. Volvamos al estado de salud: La nutricion puede disminuirse mucho llamando las fuerzas hácia los sistemas nervioso y muscular, como se haga esto con lentitud 3 porque si se hace con demasiada pre= cipitacion, se estingue Ja fuerza vital en el sujeto más rico de nvateriales capaces de sostenierla: Si se quiere agotar totalmente lá ivritabilidad del hombre as activo, que se le obligue á un ejercicio mus cular sostenido : val principio se aumentará su: esci= tabilidad y pero si permanece llegará al punto de ser despojado de ella; yy quedará inmovil é insen= sible 4 todo lo que pase'4 su rededor + descará el vino + los licores 'espiritaosos y el descanso ; y estos sOCorros le serán indispensables para teanimar la 28 SISTEMA fuerza nerviosa , los alcoholicos porque escitan con prontitud el aparato sensitivo , el descanso porque da tiempo á la potengja conservadora de tomar de la atmosfera y de los diferentes tejidos los materia= les de la actividad nerviosa. Pero si se obliga á este sujeto á agotar el resto de sus fuerzas ner= viosas podrá espirar con musculos voluminosos, y un tejido celular lleno de.gordura. - Pasemos ahora al estado de enfermedad. En el tifo febril, y en todas las calenturas agudas, sea la que quiera la irritacion-Jocal que las provoque porque, no las hay esenciales, se precipitan los mo- vimientos del corazon, y las visceras estan mu escitables porque la. acción vital se exalta en ellas por el dolor; y no obstante se disminuyen la fuerza y la sensibilidad en los sentidos y en el aparato locomotor. El método curativo y las autopsias juse tifican todo esto , y nos pruevan que la escitabilidad de las visceras, y la apatía, ó el estado convulsivo de los. musculos sometidos'á la voluntad son en estos casos estravios de la fuerza vital de la misma manera que en el estado fisiológico. -Inyestiguemos ahora de que procede que la mo- vilidad muscular se aumente por consecuencia de una afeccion crónica que ha producido un cierto grado de consuncion,,: y que con freciiencia haya entónces disposicion á las convulsiones. ¿Porque se Observa este estado en los hipocondríacos, en las histericas, en las personas consumidas por una en= fermedad orgánica , y en fin en otras muchas circuns» tancias en que se disminuye la suma general de las fuerzas? Esto sucede tan solamente porque todavia tienen mucha escitabilidad en el sistema nervioso DE Brown. E) á espersas del musenlar y de la nutricion : esta se impide en estas personas por el dolor del órgano que padece, y no por falta de las fuerzas vitales. En efecto el dolor: llama hácia el arbol sensitivo la influencia del principio conservador; los nervios son unos moviles dispuestos á montar sobre. un tono estraordinario la accion de los musculos su= jetos á la voluntad, la delos sentidos, y aun la del corazon y del plano muscular de las vias di= gestivas , interin que se disminuya la digestion. Mas aun que estos enfermos no se nutran bastante para quese llene el tejido delos musculos , y para que sé dilate el celular por la acumulacion de los materiales superfluós á la nutricion general; no obstante asimilan lo que se necesita para que la vida esté en esceso en el sistema nervioso, y aun en el muscular médio estenuado , y estos enfermos estan en un estado precisamente opuesto al del hombre lleno de gordura que se haya apurado por el ejercició demasiado violento y demasiado conti= nuo del aparato muscular. Si se quiere disminuir la escitabilidad, que se calme con los narcoticos y los anti=espasmodicos el dolor de la viscera que sostiene la irritabilidad de los nervios y de los musculos; que se agoten las fuerzas de este sistema por. el ejercicio ; y se vera decrecer la disposicion -convulsiva; y si las visceras no se han desórgani- zado se obtiene una curacion radical. Por otra parte se encontrarán sujetos afectados de enfermedades orgánicas y que no obstante no tienen ninguna dis- Posicion convulsiva, y llegan al último grado de marasmo sin manifestar ningun fenómeno nervioso. Ora bien, pues que la escitabilidad puede 80 SISTEMA existir con el ésceso de fuerza, como ¿on el de de= bilidad; en el estado de salud, como en el de enfermedad; pues que por otra parte se puede estar muy fuerte, $ muy débil:Sin+que se aumente la escitabilidad; y pues que constantemente: se estingue en el último grado de debilidad ; concluyo yo que la escitabilidad: no está miecesariamente en razon directa de la debilidad, y «que no indica otra cosa que un estravio de las fuerzas vitales que predomi- nan en el aparato sensitivo; yse consumen «en el moyimiento , 'en lugar de invertirse en la mutricion. “Pero estas aberraciones cásirio se observan mas que en la especie Íumana + comparad, diria yo á los sectarios de Brown , un caballo vigoroso y bien mantenido, al que se deja falto de alimento. El primero lebanta las orejas al menor ruido , es vivo, atento y pronto en obedecer á la señal mas ligera, como tambien en irritarse contra la mano que lo castiga. El segundo es indiferente á todo, y parece insensible al latigo y á la espuela. ¿Cual de los dos tiene mas escitabilidad y mas movilidad nerviosa? Examinad los pajaros en el estío y en el invierno, y lrareis la misma observacion. Si se: quiere ver la escitabilidad- reunida 4 la fuerzá muscular; esta'seencuentra en el hombre no mérios que en los animales; en la jubentud y enla edad adulta, entre las personas acomodades, ale grés, que tienen buería mesa, que usán con mo» deración delas bebidas alcoholicas, y queno se en= tregan 4 ejercicios demasiado penosos. Se observa en el mas altó punto: en la susceptibilidad exage= rada de su orgullo ¿ven su inquieta 'ambicion, en su espiritu de intriga, en los transportes desór= Pe. Si ai DE BrowN. 81 denados de su colera que toma un vuelo tanto mas impetuoso cuanto mayor es su poder; y estas pa= siones, ó por lo ménos los actos esteriores que las manifiestan se debilitarán con la edad al mismo tiempo que la fuerza vital pierda su energía. Distingase pues la fuerza general, que es el re= sultado del equilibrio perfecto y del ejercicio regu= lar de todas las funciones; de las fuerzas partien= lares que pueden ser escesivas en un sistema de órganos, interin son defectuosas en vtro. Sobretodo en el vigor de la edad el agotamiento real de las fuerzas nerviosas es mucho mas raro que lo que se cree comunmente y la actividad vital existe con mucha freciiencia , y aun en un grado muy alto, en un individuo muy remoto de su gordura órdi= naria, y del grado de fuerzas musculares de que es | susceptible. o Reconozcase pues, en fin la falsedad del axioma general por el que se establece, que la movilidad nerviosa: y muscular está en razon inversa de las Juerzas vitales : axioma que conduce á prolongar los sufrimientos de las personas nerviosas atacadas de enfermedades crónicas , y á accelerar el momento de la destrucción en las afectadas de inflamaciones agudas. Hemos probado contradictoriamente á Brown , 12. que en sus enfermedades por debilidad indi= recta está la escitabilidad frecuentemente aumen= tada, y no disminuida; 2%. que en las en que el Cree ver la escitabilidad en esceso se encuentra comunmente en defecto. Apelemos al presente á los hechos para probar que las causas que él asigna esclusivamente ya 4 las enfermedades estenicas,, ya 82 SISTEMA á las astenicas, producen unas veces las unas y Otras las otras, segun su intensidad, ó segun las dispo= siciones individuales. y confirmemos nuestra asercion examinando los efectos de los medios de curacion. Desde luego es cierto, como lo hemos demos= trado, que si el abuso de las bebidas alcoholicas y de las comidas calidas conduce á algunas personas á la debilidad sin hacerlas pasar por el estado in= flamatorio 3 con mucha mas frecúencia todavía es la debilidad de que se quejan el puro y simple efecto de una flegmasía prolongada. En los casos de indigestion la ansiedad del estó= mago y la debilidad general proceden del dolor de la viscera fatigada por la presencia de los cuerpos estraños. Para hacerlas cesar hay dos procedimientos opuestos : aumentar el estímulo sí falta fuerza al estómago ; por este médio se le da y se háce la digestion; pero no puede tener buen resultado si no cuando los alimentos no son muy indigestos, cuando su masa no es muy considerable, y cuando no estan demasiado escitadas las fuerzas del estó= mago. El segundo médio consiste en disminuir la estimulacion gástrica con el agua fria. Sale bien siempre que la lentidud, y la dificultad delas digestiones sea efecto de una gastritis moderada. En los casos en que son inútiles estos dos órdenes de socórros no hay nada que alivie sino la eya= cuacion. | Igualmente puede el estómago ofrecer dos esta= dos opuestos en consecuencia de una indigestion ; cuando permanece Ó no sobre escitado. En el primer caso, que es aquel en que una persona do- tada de una grande actividad digestiva ha usado con O DE BrRowN. , 83 esceso de los alimentos escitantes , se remedia la debilidad con los refrigerantes y los acuosos, y 5 se emplean los estímulos hay peligro de producir una gastritis, como lo he visto cien veces en iguales Circunstancias. En el segundo caso son utiles los esti= mulantes para lebantar el tono de la yiscera debi= litada. Así en la primera de estas circustancias son tónicos los refrescos , y los estimulantes debilitan, y en la segunda el efecto de estas sustancias es absolutamente al contrario. De esta manera la debi= lidad y la fuerza, el esceso y el defecto de incita- bilidad pueden ser efecto de los mismos agentes en el aparato de la digestion. _Examinemos los efectos de la alegría y de la tristeza. Mas de una vez ha sucedido que una buena noticia ha causado una escitacion cerebral tan con= siderable que ha resultado de ella una manía mu aguda con señales de escitacion general de las fuerzas de la vida, y aun con un estado de flegma- sía cerebral que ha exijido el empleo de las san= grías y de los eyacuantes. Pero en otras circuns= tancias el placer de la llegada de un hijo querido quita el color á su tierna madre, y la causa un sín= cope del que no se puede librarla sino con los mas * fueries escitantes. La tristeza cuyo efecto mas ordinario es amortigar las influencias nerviosas y producir de este modo un estado de debilidad general , Obra otras veces en sujetos sensibles , robustos y sanguineos con tanta actividad que produce la misma sobreescilacion que acabamos de ver en consecuencia de la alegría i¡nmoderada. ¿Hay alguna cosa mas escitante , y que esté mas 84 SISTEMA esencialmente destinada para multiplicar las fuerzas de la vida, que la colera ? Pues bien, ¿Nose ven diariamente resultar de ella: apoplegías que aunque sumergen al cuerpo en un.estado de astenia, no pueden combatirse ventajosamente sino con las sangrías ? ¿No produce esta pasion gastritis, que jamas existen sin un estado de postracion, y que no Obstante ceden á las evacuaciones sanguineas y á las bebidas acnosas ? Jn otros casos y en per- sonas debiles y nerviosas provoca la colera un es= tado de temblor, y de vibpaciones nerviosas pre= cipitadas (1) que apuran y que exijen necesariamente el uso subsiguiente de Jos estimulantes, Concluyamos de estas Últimas discusiones y de las que hemos hecho anteriormente que las mismas causas pueden ocasionar las enfermedades estenicas igualmente que las astenicas; pero no olvidemos que en los sujetos astenicos se manifiestan irritas ciones locales que son esencialmente estenicas. Esta última proposicion resultará indudablemente con mas evidencia de las reflexiones que mos vá á su= gerir la continuacion del exámen del sistema de Brown. (1) Si yo hablo de vibraciones nerviosas es porque las hay : los ner= ios no pueden obrar sino por una comocion...... ¿Porque hay una mem- brana serosa en la cavidad encefalica?...... e Premama any! pS a -—-— DE Brown. 85 Pu A SIAM DACARAAACACA AAA MAA AMA Minato SECCION SEGUNDA. ¿ La incitabilidad es siempre uniforme en la eco- nomia ? Doctrina de la oportunidad. a EN E, admirable la sagacidad del doctor Brown ¿unta encarga á los nervios el transmitir la escitacion de una parte del cuerpo á todas las demas. Esta idea parece que entra en la doctrina de las simpatías mor= bíficas, en cuya investigacion me he ocupado yo; pero reflexionando .en ella se conoce: que el autor ha pasado muy cerca de la verdad fisiológica para ir.á estraviarse en :las abstracciones metafísicas. Las discusiones en que he entrado en la seccion precedente facilitarán la inteligencia de los que me van á seguir en la prueba que intento en este ins= tante. Segun nos dice el autor escoces, la parte que recive inmediatamente el estimulante es al principio la mas afectada; pero bien pronto la suma de la incitacion esparcida por los nervios en el resto del Organismo sobrepuja con mucho á la afeccion local. Cita en prueba de esto la escitacion,. la colera , el vigor, la calma ,» 6 la embriaguez que producen. el opio y, los espirituosos ántes de su absorcion Sunque no esten depositados mas que en un punto "uy pequeño. del cuerpo. viviente. Desde luego deduce de aquí esta primera conclusion : que la incitabilidad es una é indiyisible.en todo el Orga= M. 20 2, —_ 86 SISTEMA nismo: despues esta otra, que no puede ser modi= ficada de dos maneras diferentes en el mismo or= ganismo 5 y de aquí ha partido para no admitir nunca la coincidencia del estado estenico, y el astenico en el mismo individuo. Es claro que el autor ha dado realidad á la pro- piedad incitable de los diferentes Órganos y que la ha sostituido en su teoría á los Órganos mismos : él no ha reflexionado que la palabra incitabilidad de los órganos , es solo un substantivo astracto que signfiica unicamente que los órganos son incitables, y por consiguiente que no representa nada físico en el momento que se considere independiente= mente de estos órganos. Ahora bien es imposible hacer obrar los incitantes como el opio, ó el vino: que son Cosas materiales sobre la incitabilidad que solo es una cosa intelectual. Es absolutamente necesario verlos en accion sobre los órganos que son cuerpos de la misma manéra que los medica= mentos y determinar como són incitados estos cuer= pos, es decir, si lo son todos efectivamente y si esto se verifica al mismo tiempo, en el mismo grado de la misma manera. Si Brown hubiera procedido por este método tan sencillo, y que está al alcance de todo el mundo, no se hubiera perdido en caleulos matemáticos so» brela acumulacion, el gasto , la reparacion y el apuro de la incitacion : calculos que pueden seducir un instante, pero que se olvidan al inmediato, y cuya aplicacion es imposible hacer á la cabecera de los enfermos. Pero volvamos á Mi cuestion. Investigando si todos los tejidos que nos hace conocer la anatomia general son siempre incitados Tr DE Brown. 87 de la misma manera cuando 'se introdicen en el estómago el opio, 6 el vino; se encuentra que la sangre es llamada fuertemente hácia el tejido mucoso de este órgano, y hácia los del corázon y del ce- rebro; de donde resulta una Incitacion muy viva de los capilares sanguineos, y de las estremidades nerviosas que se encuentran en ellos: 4 esta inci= tacion corresponde la de los capilares de la piel y de los exalantes : tambien se observa que los musculos locomotores estan a] principio mui inei= tados; pero se advierte al mismo tiempo que los secretorios de la orina, de la bílis; y de la saliva no estan incitados, ó si lo estan es de otto modo por- que no dan sus acostumbrados productos : se ve que la tunica musculosa de los intestinos está inci- tada de tina manera tal que se contraé y permanece casi en la inmovilidad, de donde resulta la cons= tipacion 5 en fin nos podemos “convencer ¿ori toda conmodidad que todas éstas diferentes grá= duaciones de incitación son estrañas á las areolas del tejido celular y á la superficie lisa de las se- rosas que desempeñan sus funciones como de ordi- nario. 50 El entorpecimierto, la propension al sueño, lá impotencia en la «ecion de los musclós, y en las funciones de los sentidos ex los animales; cuyo estós mago sobrecargado de alimentos esperimenta 'uná incitacion exagerada, vienen maravillosamente en apoyo de los efectos dé el opio y de los espirituiosos Para probar que la incitación se distribuye frecuen= "emente de una manera muy desigual en los diversos tejidos de la economía viviente. n efecto ¿que Mega á ser la fuerza muscular Mo 88 SISTEMA de los reptiles, durante su digestion? ¿No perma= necen, muchos dias en un estado completo de tor= peza, con los sentidos tan obtusos-que son insen= sibles 4lo que pasa á su rededor? ¿Se dirá que la accion de su estómago es entónces ménos enérgica que cuando atormentados por. el hambre desple= gaba la astucia, la agilidad y la fuerza para descu= brir su presa , sorprenderla y devorarla? La sensi= bilidad, la potencia contrácul , la circulacion , la absorcion, las secreciones, el calor, en una palabra todo lo que caracteriza la vida puede pues estar en mas en ciertos Órganos», Iterin que estos mismos fenómenos estan .en ménos en otros. La escitacion moderada de un órgano los desenvuelve, es verdad, en el resto. de la economía 3 pero en el momento que es escesiva » queda languido lo demas, y nos presenta la: imágen de la debilidad. ¿No venros tambien la accion exagerada del estómago. escitar ciertos tejidos, y disminuir. al mismo tiempo en otros la energla:de la incitacion ? Silos brownianos desean otros ejemplos de estas diversas modificaciones de la incitacion tomados de la patología, puedo suministrarlos abundantemente sin reproducir. los que he referido en la primera seccion de este capítulo; pero.me bastará uno para convencer á Jos mas incredulos de ellos con tal que esten de buena fé. En las inflamaciones violentas del peritoneo se escitan los. exalantes de esta membrana. de ma= nera que elaboran un. fluido albuminoso, blanque- cino, mas Ó ménos parecido al pus del flegmon, y algunas veces exalan sange: pura; el corazones incitado de tal suerte que sus contracciones son A e precipitadas é incompletas , y se hacen con una ri] dez convulsiva que distingue perfectamente el tacto pulsando la arteria radial : entretanto la incitación de los capilares, y exalantes cutaneos los tiene en un estado de constricción que no permite ninguna exalacion + interin que la incitación disminuida en el tejido muscular de relacion lo reduce “4 “una postración, que no se interrumpe si o por algunos movimientos convulsivos. Ta Así aunque sea verdad que los nervíos son los agentes de la transmision delas escitaciones loca- les, no se puede concluir de esto con Brown, que la incitacion-, verdaderamente una é indivisible considerada en astracto', es modificada de la misma manera en los diferentes órganos y en los diversos tejidos. A: gim ENE DAT e Ar ad Como los modificadores, que aumentan la inci= 99 tación y las fuerzas generales , tales:como el vino; los alimentos sustanciosos,, el calor, etc. , no pue= den conducir al estado morbífico; sino sobre=inci= tando un tejido 4 espensas de los demas, lo que se ha probado en este capítulo: como por otra parte la disminucion de los estimulantes debilitando la energía vital de todo el organismo llega á ser con frecuencia la ocasion de un aumento local de esta energía, de manera que el esceso: de la: fuerza local se:combina tambien con la debilidad general, segun acabo de demostrarlo; como estos dos órdenes de hechos, digo, son incontestables - es imposible ad= mitir con Brown una oportunidad: siempre Y uni= versalmente estenica,ó astenica que presida á la formacion de-las enfermedades: ' e La Oportunidad: que Brown llama' tambien día= 2.3 go i SISTEMA tesis, segun él, es un estado intermedio entre la salud y la enfermedad. La oportunidad estenica la produce la accion exagerada de los estimulantes : consiste en una exaltacion de la incitacion que se aproxima al estado. de hiperestenia. El no reconoce por estenicas: mas enfermedades que las que han sido precedidas de ella. La oportunidad astenica se establece sobre la disminucion de los estimulantes, y siempre debe preceder á las enfermedades aste= nicas. Solo las que han sido precedidas de estas dos oportunidades son generales todas la demas se con» sideran como locales. Estos dos seres imaginarios entran en el número de las principales causas de los errores del Browi= nismo. Tratemos de manifestar las razones. 24 Se presenta una perineumonia : para que se de» clare estenica es menester probar que el enfermo ántes de esta afeccion gozaba de un aumento ge= neral de fuerzas; de otro modo se colocará esta flegmasía en la clase de las astenicas, y se tratará conforme á esta idea. Entre tanto, como siempre no es posible esta superabundancia previa de ener- gía, se ha tomado el partido de deducirla de los síntomas, Los que deponen en fayor de una opor- tunidad estenica son la fuerza del pulso, la gordura y el color. Y así ¡ desgraciado el hombre al que el esceso de la flegmasía haya derrivado en la pos= tracion con un pulso deprimido, y un semblante livido !: Con ¡mas fuerte razon será necesario pro- nanciar la sentencia de un Sujeto un poco debili= tado, que contraiga esta enfermedad. El uno y el etro convenceran por Jos síntomas actuales que han sido conducidos 4 su enfermedad por la opor= De BrowN. 91 tunidad astenica, y el método curativo ménos á proposito para sus males sera la consecuencia de esta opinion quimerica. - Solo el primer paso es costoso. En el momento que se ha tomado el partido de no unir la idea de oportunidad estenica sino álas enfermedades febriles con pulso vigoroso, carnes bien nutridas, color' de un hermoso encarnado , no se duda mas suponer la oportunidad astenica á todas aquellas en que el pulso está contraido, poco desenvuelto, las faccios nes del rostro encrespadas y encojidas, postradas las fuerzas musculares, y en las que se quejan los enfermos de una sensacion de ansiedad y de desfa= ecimiento que refieren á la region epigástrica , y aun á todas las partes del cuerpo cuando son sujetos muy sensibles. ' En vano se objectaría á un sectario de Brown que frecuentemente los infelices afectados de ésta manera presentaban al momento de la invasion los atributos de la mas floreciente salud. Olvidaría la importancia que ha dado á esta señal, y nOs ress pondería que una enfermedad en la que estan las fuerzas en ménos no puede haber sido precedida de una oportunidad con esceso de energía. En la des= truccion de este funesto error me he ocupado du= rante una docena de años ; y he demostrado por los hechos y por el riciocinio, que la forma de irri= tacion que Brown llama estenica es la de las flegma- sias del tejido celular y delos parenquimas grues $0S, en una Palabra , la inflamacion flegmonosa ; Y que esta no puede probar ni. el esceso de las fuerzas generales anteriores , ni el esceso de las fuerzas generales actuales del individio, He pira= 25 26 op) SISTEMA bado que las flegmasías de las membranas princi= palmente de las del abdomen que son las mas co= munes», aunque conapariencia pletórica en su prin= cipio” no pueden adquirir un grado alto de inten= sidad sin desenvolver todo el aparato de dolor y de postracion al que Brown y sus discípulos han unido la idea de astenia. Poco debe admirar que el refor= mador escoces haya desconocido todas estas ver= dades ,, pues que no habia tomado por base de su doctrina la comparacion de los síntomas con los órganos despues de la muerte. Pero' ya es tiempo de conceder á esto una seria atencion, y de que desaparezcan de las obras modernas todas esas ca= lenturas esensiales , cuya idea fundamental se reco= nocia en las oportunidades de nuestro autor, á pe- sar de todas las modificaciones que se le han hecho sufrir. En efecto, está tan lejos de atribuir estas enfer= medades á la inflamacion de un órgano que ni aun quiere que la pneumonia consista en una flegmasía del pulmon ; y es una diatesis estenica con predo= minio de la incitacion del pulmon sobre la de los demas órganos. La calentura que la acompaña no debe llevar esta denominacion; es necesario darle la de pirexia, como al movimiento febril que acompaña átodas las afecciones estenicas; La verdadera calen= tura no puede existir sino en las enfermedades astenicas; y si se cree verla en consecuencia de las inflamaciones esternas en los casos de cirujía, ó6 por los resultados de la herida de una viscera, de un envenenamiento por Sustancias corrosivas , es una ilusion ; todos estos Son trastornos, y per= turbacione de la circulacion que ni son estenicos, A A Ga e AR - e + DE BrowN. 93 ni astenicos , porque las potencias que los han producido no han obrado mas que sobre una parte, ymo sobre la incitabilidad general, en una palabra, porque no han sido precedidos de la oportunidad; lo que se reduce á decir que la oportunidad se da por supuesta en todos los movimientos febriles, cuya causa no es una irritacion local conocida por Brown y sus sectarios : de donde resulta que si se descubriera una causa semejante para las que ellos han atribuido á la oportunidad, y que llaman pi= rexias Ó 'calenturas, dejarian estas de ser lo uno ó lo otro para venir á ser irritaciones ó perturbaciones que ni serian estenicas niastenicas. Nosotros veremos mas abajo de que manera han cultivado esta última idea los médicos de Italia. Si entretanto se busca sobre que fundamentos reposan estas sutiles distin= ciones, se vé que no tienen otro mas que la supuesta uniformidad de la incitación en todas las partes, y la ignorancia profunda de las simpatías que: unen los órganos entre sí. Esto es lo que ha conducido al:autor á juzgar de las enfermedades por las apa= rienicas esteriores , y le ha hecho tomar al color vivo con fuerza de pulso por señales de exuberancia vital; y la debilidad muscular con constriecion del corazon y de los capilares esteriores, por testimo= nios irrecusables de un estado contrario. - Se encuentra la prueba de esto en las ideas que esplica sobre la gastritis con ocasion de la oportu= nidad : no compara esta flegmasía con la pneumonia Porque pretende que no esprecedida de oportunidad Cstenica, ni astenica. Pero se dirá ¿porque esta distin» ción singular ?..... Porque no reconocia por gastritis, sino las inflamaciones del estómago producidas por 94 SISTEMA los venenos. ¿Como no ha visto que con mucha frecuencia los alimentos irritantes y las bebidas alcoholicas, cuyo uso preconiza él, obran de da manera que estos yenenos?.... Porque no conocia las simpatías del estómago, conocimiento que no podia alcanzar sino por una larga comparacion de de los síntomas con los cadeveres. Las mismas no- ciones le faltaban y por la misma razon sobre las de los demas órganos; porque como lo hemos dicho no se han podido adquirir sino despues de los escritos de Bichat. El pues ha atribuido á la vita= lidad toda entera, Ó á la modificacion general de la incitación los efectos del sufrimiento de los prin= cipales Órganos sobre=irritados; y el aumento gra= dual de estas irritaciones, que apenas sensibles al principio, llegan muy pronto á ser mas graves des- pertando simpatías, y hacaban despues la esplosion bajo la forma de una calentura mas ó ménos vio= lenta; este aumento, digo, y esta esplosion se han tomado por una oportunidad que degenera ó en pirexia ó en calentura de la manera que él lo en= tiende, Del mismo modo que cuando el estado "febril se desenvuelve en consecuencia de una lesion lucal manifiestamente producida por el hierro, por el fuego, por un veneno, por cualquier cosa en fin mas fácil de conocer, que la influencia del yino sobre el estómago, delfrio, y de los gritos yiolene tos sobre el pulmon, del frio sobre los tejidos fibro= sos, de la gestacion y de los efectos del parto sobre los tejidos serosos del abdomen, etc., no ha recos nocido él que las visceras, irritadas por estas últimas causas, se modificaban como las partes irritadas por las primeras, y que tambien modificaban ellas el resto Dr Brown. 95 de la economia segun las mismas leyes. Separando 27 , . n39 A e así por la existencia, ó el defecto de la oportunidad enfermedades que no se diferencian realmente mas que en grados, ó por la naturaleza de sus causas, y llamando generales á las primeras, y á las otras locales , ha colocado entre ambas un muro de bron= ce, y ha multiplicado por este medio las trabas que se oponian al adelantamiento de la ciencia. Ya ve» remos que en este punto ha encontrado demasiados imitadores.. | Para llegar á ello recorreré las enfermedades de su clasificacion, y examinaré los carácteres que les atribuye y las indicaciones que les asigna. Las enfermedades estenicas son, Ó con pirexia, ó sin ella (porque él reserva el nombre de calen- tura para las astenicas ). En las primeras, ó las Ppireticas encontramos la perineumonia, el catarro, la esquinancia no gangrenosa , la tos estenica, el reumatismo , el croup=estenico, el sinoco , la escar= latina, la viruela y el sarampion ligeros. Los mo= tivos que ha tenido para atribuir estas pirexias al esceso de fuerza son la magnitud y fuerza del pulso, la vivacidad del color, el vigor de la constitucion, la accion antecedente de las causas que aumentan la potencia vital, y la cantidad de la sangre, y en fin los buenos sucesos del método debilitante para obtener la curacion. Mas estas razones no tienen nicon mucho tanto valor como él les atribuye; y he aquí las pruebas. La perineumonia ordinariamente es producida por el frio, potencia absolutamente debilitante : no su= pone una exaltacion gradual de fuerzas, Ó una opor= tunidad estenica, el pulso en fin puede perder su 28 Ay 96 SISTEMA fuerza y su magnitud sin que cese la indicacion de los debilitantes. : El catarro de las personas vigorosas del mismo modo que él de los de temperamento débil y de los linfáticos se desenvuelve á influjo de las causas mas debilitantes, sin dejar por esto de ser de la misma naturaleza. No obstante la teoría de Brown lo obliga á colocarlos en dos series diférentes, y 4 negar el nombre de catarro al de las personas débiles para hacer de dl una tos astenica. La esquinancia y el reumatismo atacan á los dé-= biles del mismo modo que á los fuertes, y diga lo que quiera el autor, sin violentar los hechos, no se pueden atribuir, del mismo modo que las afec= ciones precedentes, al calor que subsigue al frío, pues que comunmente principian estas afecciones durante la accion del frio; y en estos casos el calor _ no se desenvuelve sino por la flegmasía; en cuanto á aquellos en que estas enfermedades hacen la esplo= sion cuando el individuo que se habia resfriado se ha «calentado al fuego, ó en la ¿ama, no prueban que el calor haya ocasionado la inflamacion, pues que este calor solo no produce jamas el reunmatismo, y casi nunca la esquinancia; solamente manifiestan que el calorico determina el desenvolvimiento y los progresos de-una irritacion que acaba de producir el frio en el interior disminuyendo la accion vital en la superficie 'esterna del cuerpo viviente. El croup, que él lama estenico por la energía de la irritacion sanguinea: debe esta: forma solo al temperamento , y no se:diferencia del:que ofrece ménos intensidad en la rubicundez y en la pirexia, y que Brown dice que es astenico, mas quelo De Brown. 97 que difiere el catarro de los fuertes del de los dé-= biles. a El frenesí y el síncope» que él considera como un frenesí ligero , son graduaciones de flegmasias viscerales en las que el pulso es grande, fuerte y el color rojo; pero estos carácteres fugitivos desa= parecen.en el momento que se afectan de una: ma= nera'mas profunda las mismas visceras , cuya irri= tacion-losproducia, sin-que esperimente la enfer= medad ninguna mudanza en su naturaleza. Ademas estas dos afecciones se unen á otras graduaciones, cuya forma mas ó ménos inflamatoria se determina igualmente por el grado de abundancia. y de acti= vidad .del aparato de la circulacion. Cuando tra= temos de las calenturas del autor hablaremos de esto... La escarlatina, la viruela y. el sarampion no son -estenicos para Brown», sino cuando son ligeros. Se puede .pues aplicarles, lo que se acaba de decir del estado febril con delirio y color vivo. Cuando son graves las transporta á-la deblidad indirecta : lo que:miuda enteramente la terapeutica: Ya hémos demostrado la falsedad de sus ideas sobre esta de= bilidad ; que en esta ocasion son tan peligrosas como en las demas, porque.la naturaleza de estas enfer= medades no varia por-su aumento de intensidad. Por- otra parte.no se puede probar una oportunidad estenica ántes de estas enfermedades, ni asegurar que los agentes imponderables é imperceptibles que las. producen, tengan la propiedad de aumentar la fuerza vital; ellos no hacen mas que provocar la reaccion » COMO cualquiera! otro escitante no nutri= tivo. 30 “31 98 SISTEMA El método debilitante, esto es, la sangría, la dieta, el reposo, el agua no son aplicables á las enfermedades que él tiene por estenicas y no podrian concurrir en un carácter, porque el frio, á despe= cho de las aserciones de Brown, daña en la pul= monía , en el catarro , y en el reumatismo , á lo mé- nos en mayor número de casos; interin que se ems plea útilmente en las calenturas, que en su sis= tema son siempre efecto de la debilidad; y porque los demas medios aprovechan igualmente en la mayor parte de las afecciones que tiene por as- tenicas. | Depues de las enfermedades estenicas con pirexia admite Brown otras sin pirexia, en las que se en= cuentran la manía, el insomnio de las personas ro- bustas, y la obesidad. Pero es claro que la manía y la obesidad pueden afectar á los robustos lo mismo que á los debiles; y el insomnio no lo provoca el esceso de vigor en las personas robustas, sino mas bien una escitacion particular del sistema nervioso que no exije indispensablemente un aumento de energía en todos los tejidos de la economía; y que aun mas bien se encuentra en los débiles que en los fuertes. Por último los motivos , que Brown ha tenido para componer sis enfermedades estenicas de las que acabamús de referir, no las distinguen bastante de las otras para que se las pueda considerar como de una naturaleza enteramente opuesta : lo que ve= remos mejor todavía al examinar sus enfermedades astenicas. | | | La segunda forma del estado morbífico, ó la as= tenia, segun Brown, es el estado del organismo en mr a ve Brown. 99 que estan las funciones mas 6 ménos débiles, fre= cuentemente trastornadas, encontrándose casi siem= pre una de ellas mas afectada que las demas. Solo esta definicion basta en el siglo en que vi= vimos para demostrar la profunda ignorancia de Brown sobre las leyes de la física animal. En efecto, ninguna enfermedad hay en la que no se halle al= guna funcion mas afectada que las otras, muy pocas en que esten trastornadas todas. No puede pues servir esta definicion pata caracterizar las en- fermedades astenicas. Lo que Brown no dice aquí, pero que se puede deducir fácilmente de las dis= cusiones de este aitor, es que la idea de la supe= rabundancia de fuerza está unida principalmente á la firmeza y magnitnd del pulso, y á la vivacidad del color, aunque estos signos de estenia se pongan en el mismo rango que los otros, como se ha po= dido observar un poco mas arriba. Ya he dicho que las inflamaciones flegmonosas producian casi siempre un pulso grande, y mas ó menos lleno. "Tambien presenta el pulso estos ca= rácteres en las flegmasías cutaneas y en los reuma= tismos agudos porque entónces los vasos de la cir» cunferencia han adquirido mas desarrollo. Lo mismo sucede al principio de las inflamaciones de las mem- branas, aun de la mueosa gastro=intestinal, cuando los enfermos estan pletoricos; pero lo que prueba que estas mismas cualidades del pulso no pueden dar la medida de las fuerzas de los sujetos, es que si las flegmasías del parenquima, como la perineu- monia, son escesivas, se contrae el pulso y se ablan. 43 y si se exasperan las de la mucosa digestiva, se eneurece perdiendo de su amplitud; y en fin que 33 100 SISTEMA las flegmasías cutaneas pierden su pulso grande y lleno si predomina la inflamacion en la.mucosa di= gestiva ; miéntras que lo. conservan cuando ¿el pa= renquima pulmonal es el término de la congestion. Brown alega, es cierto, que en todos estos casos la debilidad indirecta ha dado lugar á la hipereste- nia. Pero las curaciones conseguidas con, las san= grías deponen bastañte contra esta asercion. Áde= mas á cada instante se puede hacer la observacion siguiente : si.una inflamacion flegmonosa ataca á un sujeto débil y poco sanguineo, al mismo Uempo que se declara una flegmasía de membrana en otro fuerte y pletórico, la primera dara un pulso lleno y grande, con un color arterial, y lapiel halituosa, interin que la segunda producira un pulso serrado, una piel seca, ardiente, y un color que tira á libido, Esta distincion de la que no podian tener idea los antiguos, y que tampoco.se ha hecho despues de los escritos de Brown, es de la, mayor importancia ara el observador deseoso de demostrar la influencia del reformador escoces sobre la doctrina general adoptada en nuestros dias. 33 Brown ha unido pues la idea de la fuerza á la magnitud y á la consistencia del pulso, á la viva coloracion, y á la turgescencia delas formas. sto es evidente; pero no ha: tenido la idea de inflama= cion fuera de los casos en que aparece este fenó- meno con evidencia al esterior. El se ha atrevido á avanzar que las enfermedades, que el lama pirexias estenicas jamas vienen con la inflamacion de los órganos internos, y que cuando las acompaña la flegmasía reina siempre al esterior del cuerpo. Se vé que ha tomado por tipo de la inflamacion este- [Document text truncated for crawler view.]