scieee Science in your language
[sp] (orig)

El porte trágico en la pintura personal: Vincent van Gogh

Read accessible full text

El porte trágico en la pintura personal: Vincent van Gogh

Author: Enciso Recio, Luis Miguel
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1952
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/29978/1/BSAA-1952-1953-19-PorteTragicoPinturaPersonal.pdf
EL
PORTE
TRAGICO
EN
LA
PINTURA
PERSONAL:
VINCENT
VAN
GOGH
Que
sea
la
pin u a
pe sonal,
la
ealidad
his ó ica
de
es a
endencia,
iene
a
se
el
p ime
obje i o
de
nues o
abajo.
Pe o
pa a
dio
hab á
an es
que
ecu i
a
su
ambien ación
en
el
ma co
gene al
de
lo
que
se
ha
dado
en
llama
A e
mode no:
sólo
así
-en e
la
ho izon alidad
his ó ica-
se
comp ende
po
en e o
su
signi icación
y
ayec o ia
como
asimismo
el
po e
ágico
que
Van
Gogh
la
in undie a.
La
apa ición
de
la
pin u a
pe sonal
es á
muy
ín imamen e
ligada
a la
his o ia
del
A e
con empo áneo.
Después
de
1850
los
espí i us
se
has ia on
de
oman icismo,
pe o
sólo
en
apa iencia
po que
la
eacción
eaJis a
du ó
bien
poco
.
En
1859
Mone
expuso
su
«Imp esión,
soleil
le an »
y,
desde
en onces,
es aba
abie a
la
senda
subje i is a
y
pasional,
de
iliación
análoga
a
la
que
Hegel
denomina a
omán ica.
Un
pe sonaje
de
Zola
habla
asi
de
la
nue a
co ien e:
«Sí:
nues a
gene ación
se
ha
encha cado
has a
el
ien e
en
el
oman icismo
y
nos
hemos
quedado
imp egnados
en
él
odos,
y
aunque
nos
limpiemos
y
omemos
baños
de
eali-
dades
iolen as,
la
mancha
se
obs ina,
odas
las
lejias
del
mundo
no
nos
seca án
su
pes e>
(1).
Todo
es o
no
signi ica
sin
emba go,
que
aquellas
gen es
alo a an
lo
decisi o
del
cambio
que
se
es aba
ope ando:
la
incomp ensión
más
ce il
p esidió
-como
en
el
caso
del
ealismo-
los
p ime os
pasos
del
imp esionismo,
pese
a
que
es e
p e endía
busca
la
a monía,
el
aco
.
de
idóneo,
con
el
espi i u
de
la
época.
«Nos
quedamos
odos
en
los
boce os
- uel e
a
habla
o o
pe sonaje
de
Zola-,
en
las
imp esiones
ap esu adas:
nadie
pa ece
con
ue za
pa a
se
el
maes o
espe ado
.
¿No
es
i i an e
es a
no ación
nue a
de
la
luz,
es a
pasión
de
lo
e dade o
lle ada
has a
el
análisis
cien í ico:
es a
e olución
(1)
Ci ado
po
E.
D'O s.
C~zanne.
Mad id,
Agulla ,
p6g
.
SS.
118
LUIS
MIGUEL
ENC
I
SO
RECIO
empezada
an
o iginalmen e
y
que
se
e asa
po que
el
homb e
necesa io
no
ha
nacido?
:.
(2).
El
p opio
Zola
-po
boca
de
Claude
Lan ie -
nos
sugie e
una
solución:
c:Tal
ez
lo
que
con-
iene
es
el
sol
,
el
ai e
lib e,
una
pin u a
cla a
y
ama illa,
las
cosas,
los
se es
al
como
se
compo an
en
la
e dade a
luz
.
..
¡En
in
no
sé,
qué
sé
yo!
Una
pi
n u a
nues a,
la
pin u a
que
nues os
ojos
de
hoy
deben
hace ,
deben
mi a »
(3)
. .
Si
-como
ha
dicho
O ega-
el
homb e
eacciona
an e
una
·
si uación
i al
haciendo
A e,
la
p oblemá ica
es a á
cen ada
en
conoce
esa
especial
mane a
de
ida
ac uan e
po
los
años
1850
a
1900.
Es
es e
un
momen o
ansicional
de
esos
que
han
i
nspi ado
a
Ma ia
Luisa
Ca u la
la
denominación
de
«épocas
incie as
,.
(4),
iempo
indeciso
-y
sin
umbo
que
p ocede
a
o o
bien
de e minado.
Y
po
cu ioso
juego
de
coincidencias
esa
i alidad
cuya
pis a
as eamos,
ha
de
encon a se
sólo
a
a és
de
la
más
peculia
de
sus
sendas
:
la
pin u a.
No
en
balde
ha
podido
esc ibi
Mal aux
: «
La
escul u a
,
desde
la
mue e
de
Miguel
Angel
has a
los
mode nos,
sin
excep ua
a
Rodin,
ha
llegado
a
se
un
diálogo
con
el
pasado.
La
pin u a
es
nues o
a e
..
. :. (5).
«Desde
mediados
del
siglo
pasado,
cambios
p o undisimos
se
es án
lle ando
a
cabo
en
el
ambien e
del
homb e,
has a
al
pun o
que
ha
podido
deci se
y
has a
azona se
con
lógica
que
es os
cambios
son
an
adicales
y
absolu is as
como
aquellos
que
u ie on
luga
en
la
auna
y
en
la
lo a
cuando
sob e ino
el
pe iodo
glacial»
(6).
De
cómo
se
ope aba
es e
enómeno
nos
da
un
es imonio
la
condesa
del
Campo
de
Alange:
c:Un
Miguel
Angel,
un
Wagne
o
un
Ce an es
ac ual
-suponiendo
que
exis an
en
po encia-
si
se
sien e
acuciado
po
un
ansia
de
nue as
in e
-
p e aciones,
cie amen e
que
no
pod á
acoge se
a
las
o mas
ya
usadas
siglos
a ás
po
sus
an eceso es,
sino
que
ha
de
lanza se
a
la
búsqueda
de
nue os
mundoi
en
el
ámbi o
de
las
c eaciones
es é icas»
(7).
(2)
Ci ado
po
E.
D"
O a.
C~zanne
.
Mad id,
Aguila ,
pág.
56.
(3)
Op.
ci .,
pág.
36.
(4)
Ma ía
Luisa
Ca u la.
A e
de
~pocas
Incie as.
Mad id,
1944.
Re is a
de
Occiden e.
(S) O .
de
To e
.
c01'logo
con
Mal aux•.
Insula,
n.
0 92.
Mad id
. 1953.
(6)
Condesa
del
Campo
de
AlanQe.
Medi aciones
es Hlcas.
ReTls a
de
Ideas
Es ~Ucas,
.
X.
(7)
Condesa
del
Campo
de
Alange,
op
.
cl .
EL
PORTE
TRÁGICO
EN
LA
PINTURA
PERSONAL,
ETC.·
119
Que
a
cada
época
le
co esponde
una
cul u a
dis in a,
y
una
his o ia
-si
bien
és a
y
aquélla
sólo
pueden
en ende se
o al,
uni i amen e-
no
p e endemos
aho a
discu i lo,
pe o,
como
apun a
Ma angoni,
los
lenguajes
con
que
se
exp esan
las
a es
de
nues o
iempo
apo an
una
no edad
absolu a
(8). Y
cons e
que
en
«nues o
iempo»
se
concen a
la
pin u a
que
a
desde
Mane ,
Cézanne
y
los
Machiaioli,
a
las
endencias
ac uales.
Hemos
alineado
un
nue o
mundo,
una
época
jo en
de
la
His o ia
mue a
en
1900,
pe o
queda
en
is e
la
p egun a
obli-
gada:
¿Fué
oda
ella
mo ida
po
aquel
impulso
inicial
de
pasión
Y
subje i idad
-como
en aña
de
su
se -?
Se
di ía
que
as
es,
pese
a
que
la
p opia
His o ia
nos
desc ibe
la
agon a
del
imp e-
sionismo
- ené ico,
hecho
de
e sión
emocional-
en e
las
ga as
de
un
nue o
es ilo
de
ida:
el
acional
del
simbolismo.
Como
dice
Pay ó
(9) «el
p e a aelismo
y
el
simbolismo,
dema-
siado
in elec uales,
no
u ie on
ue za
de
a as e•,
y
o a
ez
la
sensación
-
jugada
con
una
su ileza
que
la
hace
casi
impe cep-
ible
-
impe a á
aunque
el
«pensamien o>
exp esionis a
ol ie a
luego
a
ob ene
una
ic o ia
apa a osa
y
co ical.
Mone ,
Degas,
Renoi ,
Sisley,
Pisa o
...
P ecisamen e
aquí
,
en
es a
p o idencial
coyun u a,
hizo
su
apa ición
el
a e
«pe so-
nal»:
Cézanne
-el
soli a io
de
Aíx
en
P o enza-,
Van
Gogh
-pe dido
en
la
se enidad
de
A lés
- y
Gauguin.
T es
homb es
que
ompen
con
la
ó mula
de
pin u a
po
escuelas
y
c ean
o a
ín eg amen e
pe sonal,
dis in a,
enecida
con
su
exis encia.
Has a
aquí
la
explicación
his ó ica
de
la
pin u a
pe soi:ial.
en
el
ai e
oda ía
la
es é ica.
Digamos
an es
de
nada
que,
en
nues o
concep o,
su
es ilo
ué
consecuencia
di ec a
de
un
es ado
de
ánimo
en
odo
seme-
jan e
a
la
csehnsuch »
omán ica
.
Anhelo
de
aga
po
lo
incoo~
c e o,
abandono
de
la
ealidad
en
'
uga
inacabable,
que
iene
ambién
su
exp esión
en
el
A e,
el
cual
-
nos
di á
la
condesa
del
Campo
dé
Alange
-
«pa ece
mos a
ya
una
olun ad
de
ale-
jamien o
del
campo
de
la
ealidad>.
La
p opia
condesa
insis e
más
a de
en
la
mo ología
del
enómeno,
al
desc ibi
cómo
acasó
el
« ealismo
ingenuo>,
que
igno a
la
di e sidad
de
los
(8)
M.
Ma angonl.
Pa a
sabe
e .
Ve sión
de
AnQel
de
Ap a z.
Mad id,
Espasa
Calpe,
1945.
(9)
Julio
E.
Pay 6.
Pin u a
mode na.
Buenos
Ai es,
Poseid6n,
1943.
120
LUIS
MIGUEL
ENCISO
RECIO
mundos
concebibles:
«E
.n el
momen o
en
que
la
psicología
de
la
época
echaza
ya
es a
o ma
de
ealismo,
la
len e
de
las
pe cep-
ibilidades
es é icas
se
pone
en
mo imien o
y
comienza
a
gi a
poco
a
poco.
En
su
i aje
empieza
a
mos a nos
p ime amen e
unas
o mas
desen ocadas,
bo osas,
imp ecisas:
es
el
imp esio-
nismo.
Luego,
la
len é
pa ece
egula se,
las
o mas
se
a i man,
pe o
el
ángulo
isual
es
o almen e
dis in o;
empiezan
las
de o -
maciones:
es
el
exp esionismo.
Más
a de,
en
el
con inuo
gi a ,
empieza
a
islumb a se
un
mundo
in e io
y,
en
consecuencia,
se
iende
más
a
la
con idencia
que
al
es imonio.
En
es e
momen o
se
p oduce
el
c au ismo»
...
».
La
es é ica
hegeliana
-imp esa
en
el
SISTEMA
DE
LAS
ARTES
-
p o e izó
a
las
cla as
la
in luencia
que
la
subje i ización
palpable
en
el
a e
y
la
ida
eu opea
p e- omán ica
end ian
después.
La
subj : i idad
. -
p oclama á-
es
«la
idea
del
espí i u
eniendo
conciencia
en
sí
mismo».
Al
desdobla se
el
espí i u,
p e iamen e
desen endido
del
mundo
ex e io ,
se
sepa an
su
na u aleza
obje-
i a
y
su
indi idualidad
i ien e
y
subje i a.
-
Po
o a
pa e.
se
disc iminan
el
ac o
«di ino
y el
«humano»,
cuya
con luencia
p oduci ía
lo
absolu o,
que
se
mani ies a
como
-y
uso
palab as
de
Hegel-
pe sonalidad
humana
y
ini a,
e dade amen e
espi-
i ual,
en
la
cual
eside
el
espí i u
di ino».
Hegel
mismo
nos
ayuda
en
g an
modo
a
la
comp ensión
del
mo imien o
a ís ico
con empo áneo
al
habla
de
un
a e
omán-
ico,
cuyo
p incipio
esencial
es
la
concen ación
del
alma
des-
inculada
de
los
obje os
sensibles
ex e io es
.
Si
algunos
ma e ia-
les
concue dan
con
las
ideas
del
nue o
a e,
és os
son
los
de
la
pin u a.
«La
misión
de
la
pin u a
- iene
a
deci nos
Hegel-
sólo
puede
cump1i se
con
la
mane a
de
concebi
y
sen i
que
se
desa olla
en
el
a e
omán ico»
(10).
Hechas
ca ne
de
la
ealidad
es as
endencias
al aba
islum-
b a
cuáles
ue on
sus
e ec os
p ime os,
su
encaje
de
in luencias
y
ans o maciones.
La
noción
gené ica
de
sen imien o,
que
había
imp egnado
con
su
p esencia
incluso
los
aspec os
alejados
de
su
dominio,
p ecisó
más
adelan e
del
concu so
de
dos
cualidades:
p o undidad
e
in imidad.
«Sólo
el
pensamien o
c is iano
-ad ie e
Hegel-
ué
capaz
de
conquis a
un
modo
de
exp esión
aco de
con
ales
(10)
Hegel.
Sis ema
de
las
A es.
Espasa·Calpe,
Aus al,
1947.
EL
PORTE
TRÁGICO
EN
LA
PINTURA
PERSONAL,
ETC.
121
condiciones»,
sólo
él
enia
la
ue za
necesa ia
pa a
que
el
sen-
imien o
no
se
asemeja a
al
amo
ingenuo,
sin
deseo
ni
aspi a-
ción.
Pe o
la
espi i ualización
honda
-sin
limi es-
de
la
pin u a
c is iana
e a
pa imonio
de
sus
p incipios:
nadie
nunca
pudo
soña
alcanza la.
Se
explica
as .
como
en
c is al,
que
la
ealidad
p ime o,
y
los
emas
pic ó icos
se
ean
modi icados
-
ehechos
di íamos-
ha
·
s a
con e i se
en
«apa iencia
a is ica»,
con
las
cuales
el
espí i u
p e ende
sus i ui
la
ealidad
an e io .
Nacidos
en
al
idealismo,
los
obje os,
se
si ua án
en
un
ma co
'
nue o,
sus ancialmen e
dis in o
al
de
su
e dade a
ida,
pe o
de
idén ica
uni e salidad.
Di emos
en onces
que
se
han
hecho
Cul u a,
o,
de
acue do
con
la
Condesa
del
Campo
Alange,
que
soi1
«es ados
del
alma»,
pe sonalmen e
exp esados.
De
ahí
su
di ícil
en endimien o
y
la
gene al
incomp ensión
con
que
han
sido
is os,
pese
a
que,
como
sugie e
Ma angoni
(11)
«el
ideal
de
los
a is as
de
hoy
- y
en
es e
amplio
pa én esis
empo al
encié ase
ambién
la
pin u a
pe sonal
-
pa ece
que
es
el
de
ol e
a
la
apa en e
simplicidad
de
medios
de
los
p imi i os»,
con a ia
al
an iguo
igo
«calig á ico»
(12).
,
Así
la
pugna
ma e ia- o ma,
que
desde
el
imp esionismo
ino
a
se
obje o
de
gene al
polémica
y
p eocupación,
pa ece
en
ocasiones
de ini i amen e
esuel a.
Hegel
concep uaba
la
o ma
como
mani es ación
ex e io
de
un
p incipio
espi i ual.
La
alianza
de
la
escul u a
clásica
-
espl i u
y
cue po
-
se
puso
en
en edicho,
y
ambos
é minos
nacie on
a
una
omnímoda
libe ad
e
independencia
.
Se
hizo
música
de
la
pin u a
-en
ez
de
igu as
que
se
dis ibuyen
po
el
espacio,
sonidos
a monizados
en
el
iempo
- y
ambién
la
poesía
se
p eñó
.
de
musicalidad.
Fué
en onces
cuando
la
o ma
ino
a
des ane-
ce se,
con undida,
su giendo
silenciosa
la
e a
con enu is a.
En
es e
gigan esco
p oceso
de
descomposición
de
o mas
el
a e
pe sonal,
del
pos imp esionismo
a
los
« au es»,
acusó
un
aden amien o
en
los
con o nos
ín imos
de
1 a
pe sonalidad
-buce
_o
hacia
el
espí i u
- ,
que
e mina
ia
po
anega
oda
ep e-
sen ación
ex e io .
El
no
«llega
nunca»
del
ba oco,
que
nos
insinúa
Diaz
Plaja,
(13)
las
«suge encias»
imp esionis as,
las
(11)
M.
Ma angoni.
op
ci .
(12)
Ma angoni,
op.
ci .
(13) G .
Dlaz
Plaja.
El
espí i u
del
Ba oco
.
Ba celona,
A
polo,
19-iO.

122
LUIS
MIGUEL
ENCISO
RECIO
«de o macioJles»
del
exp esionismo
,
inie on
a
conclui
en
el
a e
abs ac o
.
e;o onces
la
«quididad»
es élica,
su
o ma,
se
congeló
en
un
con enido
sin
pe cepciones
isuales
.
«Las
cosas
habi uales
-dice
Male ich-
e oceden
poco
a
poco
; a
cada
paso
que
se
da,
los
obje os
se
hunden
·
un
poco
más
en
la
lejanía,
has a
que,
inalmen e,
el
mundo
de
las
nociones
habi uales,
en
el
que
sin
emba go
i imos
,
se
bo a
comple amen e
...
No
más
imágenes
de
la
ealidad.
no
más
ep esen aciones
ideales,
sólo
un
desie o»
.
A
englón
seguido
el
equi oco
sus i uyó
a
la
abs acción
.
No
es
és a
sin
emba go
la
que
de
e dad
nos
inquie a
-dice
Ma ia
Luisa
Ca u la-
«si
es
he mé ica,
absolu a,
se
acep a
ácilmen e».
La
misma
au o a,
en
el
ensayo
ci ado,
acie a
a
p ecisa
con
cla idad
las
hesi aciones
a
que
conduje on
los
cubis as
y el
supe ealismo:
«Cuando
en
un
conjun o
a ís ico
independien e
de
la
ealidad
ex e na
-ad ie e
-
asomA
.
un
ozo
de
és a
que
no
haya
ecibido
ans o mación
su icien e
pa a
deja
de
subsis i
como
al
elemen o
ajeno
al
A e,
-y
es o
es
lo
más
impo an e-
nos
sen imos
desconce ados».
Las
endencias
más
p óximas
a
nues ós
días,
a
pa i
sob e
odo
del
ealismo
social
y
el
e ismo
ol ie on
a
esuci a
la
égida
de
la
o ma,
pe o
p endada
de
una
ue e
condición
in elec-
ualis a,
que,
ce ando
un
amplio
ci culo,
amenaza
o é!.
ez
con
el
pelig o
que
en añan
aquellas
palab as
del
posi i is a
Denis
:
«Un
cuad o
an es
de
se
un
caballo
de
ba alla
,
una
muje
desnuda
o
una
anécdo a
es
esencialmen e
una
supe icie
plana
.
..
».
Es amos
en
el
pun o
de
a aque:
¿me a
o ma
,
me o
con enido?
...
Si
el
pelig o
de
la
pin u a
calig á ica
babia
sido
de ini i a-
men e
soslayado
a
p incipios
del
x1x,
¿has a
dónde
nos
conducía
un
excesi o
con enu ismo?
En
la
enc ucijada
de
es os
dos
cami-
nos,
como
pun o
es á ico,
se
encon aba
la
pin u a
pe sonal,
y a
su
conju o,
el
a e
se
hizo
sín esis
. ·
Pa ec a
na u al
que
as
es as
eno aciones
es ilís icas
, el
c i e io
de
belleza
su ie a
una
des iación,
queb ando
la
ho izon-
alidad
clásica
.
Ya
no
se
pensaba
en
la
ecuación
g iega
espiÍi u-
o ma
co po al,
ni
siquie a
en
las
ugas
apasionadas
de
la
pin u a
c is iana
de
que
hablan
Ma angoni
y
Hegel.
Decididamen e
lo
bello
enía
que
se
undamen almen e
exp esión
y
no
ealidad.
cDeci ,
deci
mucho
has a
emociona »
pudo
muy
bien
se
el
lema
buscado.
Se
pensa á
con
azón
que
el
ideal
a ís ico
de
siemp e
ha
EL
1
PORTE
TRÁGICO
EN
LA
PINTURA
PERSONAL,
ETC.
123
sido
la
belleza,
pe o
es o
no
con adice
en
absolu o
la
di e sa
in e p e ación
que
de
ella
puede
hace se
:
«Di e si á
...
,
si ena
del
mondo»
-dice
Ma angoni
- .
No
esul a
ex año,
po
an o,
a
nues a
men alidad
c i ica
que
la
humanidad
c eado a,
a e ida
po
una
ince idumb e
indesci able,
haya
que ido
desde
el
imp esionismo
b inda nos
el
es imonio
de
la
belleza
a
a és
de
la
exp esión
.
No
es
e dad
que
se
haya
desp eciado
lo
bello
o,
como
dice
John
Hemming
F y
(14),
que
se
haya
p oducido
una
ebelión
con a
lo
bdlo,
sino
más
bien
que
se
en iende
de
o o
modo
a
como
lo
hicie a
la
pin u a
y el
a e
clásico.
Po
o a
pa e,
es
di ícil
sus ae se
al
a ac i o
de
comp oba
si
,
e ec i a,
men e
,
aquello
conside ado
comúnmen e
como
eo,
en
el
sen ido
de
no
a moniza
con
un
canon
es ablecido
más
o
menos
amplia,
men e,
lo
e a
de
e dad
o
pueden
encon a se
algunos
aspec os
de
belleza
igno ada
y
so p enden e
.
La
Edad
Con empo ánea
-a
pa i
de
1870
se
en iende-
ha
sido
pa a
algunos
c í icos
ac uales
algo
así
como
el
ecep áculo
de
lo
eo.
Ya
hemos
suge ido
la
imp obabilidad
de
disc iminación
en e
lo
bello
y
lo
eo;
¿es
ac ible
en onces
conside a
que
el
homb e
con empo áneo
se
ha
aciado
de
in uiciones
es é icas
en
sus
in e nas
i encias,
po que
no
conoce
an
ecuen emen e
como
los
g iegos
el
ideal
de
belleza
en
se es
humanos
bien
o mados?
(15)
.
D amá icamen e
obse a
Nie zsche
que
«nada
es
eo
sino
el
homb e
en
el
camino
de
la
degene ación»
. . Y
en
e dad
que
no
puede
ol ida se
cuán
lejos
es á
de
ese
p oceso
el
suje o
de
la
mode na
his o ia,
ap es ado
pa a
una
de ini i a
«ca a sis».
Más
bien
se
<li ia
que
es e
pe íodo
de
iempo
comp endido
en e
1870
y
nues os
dias,
es
el
momen o
de
en ende
el
a e
como
san idad,
de
a lui
unidos
los
polos
sob ena u al
y
humano
de
que
habla a
Hegel.
La
a ea
se á,
pues,
dis ingui
lo
au én ico
y
lo
inau én ico,
lo
since o
de
lo
pos izo
.
Hemos
denominado
pin u a
pe sonal
a
odo
un
modo
de
concebi
el
a e
pic ó ico,
que
se
ex endió
desde
el
pos imp esio,
nismo
has a
la
pin u a
de
manchas.
La
o ulación
a iende
a
que
las
c eaciones
del
a is a,
en onces
más
que
nunca,
son
pu amen e
(H)
Jobo
Hemmlng
F y
:
La
ebelión
con a
lo
bello
.
Ba celona,
Bosch,
19•0
.
(15)
Hemming
F y,
op.
ci
.
124
LUIS
MIGUEL
ENCISO
RECIO
subje i as,
de
pe sona,
mejo
que
de
·
indi iduo
(16),
si
bien
al
subje i idad
cla amen e
explicada
a
pa i
de
la
Es é ica
de
Hegel.
po
juego
mágico
de
~enio,
si e
de
alimen o
y
nu e
los
espí i us
de
cualquie
con emplado .
Si
la
pin u a
clásica,
obje i a
,
enia
alidez
uni e sal
po que
e a
suscep ible
de
emedo,
és a
iene
a
se ,
es,
inalienable
.
Vi e
y
mue e
con
su
ejecu o ,
aun
cuando
su
mensaje,
lo
que
ella
nos
diga,
pe enece
a
odos
y
es
ap o
pa a
la
gene al
ap opiación.
Pin u a,
pues,
de
c eación,
pu a,
pe o
ambién
p agmá ica,
po
cuan o
que
educa
y
sa is ace,
p o is a
al
iempo
de
«esp ib
y,
es
palab a
de
Ve laine,
de
ma iz
.
El
más
au én ico
alo
de
la
pin u a
pe sonal
se
debe
in e p e a
desde
un
pun o
de
is a
sociológico.
Ninguna
como
ella
puso
en
e idencia
el
acie o
de
Hegel
al
plan ea
el
p oblema
del
amo
eligioso
como
p incipio
inspi ado
de
las
a es
omán icas
. «La
sa is acción
ín ima
-dice
Hegel-
es
el
amo
sin
deseos.
el
amo
eligioso,
que
p ocu a
al
espi i u
la
a monía,
la
paz.
la
bea i ud»
.
Ca a sis,
dolo :
he
ahi
la
me a
de
los
Van
Gogh
.
Gauguin,
Cézanne
... ,
la
me a
ambién
de
la
pin u a
c is iana.
T as
el
dolo
y
el
su imien o
clásico
-g andioso,
imponen e-
nada
queda,
no
hay
nada
.
El
g i o
ansido
de
Van
Gogh,
pongo
po
caso.
nos
habla
en
cambio
de
un
anhelo
de
san idad.
en
lucha
lo
humano
ágil
pa a
hace se
ac eedo
a .
su
inal
des ino
e e no
.
Es o,
a
pesa
de
que
muchos
pin o es
pe sonales
no
se
alin~asen
en
la
o odoxia
y
ue an
las
suyas
idas
de
publicanos
impeni en es
.
Una
emp esa
de
al
en e gadu a
enía
que
se ,
lógicamen e,
since a
.
Aunque
sus
modos,
de
acue do
con
lo
que
dice
Ma an,
goni
pa a
odo
el
a e
con empo áneo,
es én
«ab e iados,
clisimu,
lados,
apenas
indicados»,
como
mues a
de
«una
mayo
su ileza
y
sensibilidad»
.
Ocu e
(ambién
p egun a se
si
e a
adicional
o
no.
No
me
sus aigo
de
copia
unas
palab as
del
p opio
Ma angoni
sob e
el
p oblema
de
la
adición
en
el
a e:
«ansían
ol e
a
la
adición
sin
pensa
en
que
la
adición
no
aba ca
el
lenguaje
-el
cual
no
puede
se
sino
el
de
nues o
iempo
- ; y
no
piensan
que
se
puede
"'del
mismo
modo
con inua
la
adición
-que
es.
un
alo
é nico
(16) V.
l.
Ma l aln.
T es
Re o mado es.
Mad id,
Espasa,
1948,
sob e
las
consecuencias
de
es
indi idualismos
-Lu e o,
Desca es,
Rousseau-
en
la
mode nidad.
•
EL
PORTE
TRÁGICO
EN
LA
PINTURA
PERSÓNAL,
ETC.
125
y
mo al
que
no
puede
sup imi se-
sin
que
se
deba
po
ello
epudia
el
lenguaje
de
nues o
iempo,
espejo
iel y
a al
de
nues a
ida».
Asi
en endida
la
adición,
e iden emen e
el
a e
pe sonal
es
adicional,
como
ambién
lo
es
si
se
a iende
a
su
au en icidad,
que
es
a
su
ez
la
de
cada
uno
de
sus
ejecu o es.
La
pin u a
pe sonal,
si uada
en
un
ance
de
eno ación
es é ica
decisi a,
p ecisada,
e-o no
an es
el
imp esionismo,
el
concu so
del
indi iduo,
del
«a is a»,
Mesías
espe .ado
y
necesa io
.
Pudo
se
Cézanne
como
c ee
D'O s,
pudo
se
Van
Gogh,
o
Gauguin;
los
es
habían
madu ado
en
la
écnica
imp esionis a
y
enian
una
pode osa
o iginalidad
en
su
ejecu o ia
pe sonal.
Pe o
no
es
és e
el
p oblema
que
nos
p eocupa.
Aho a
se
a a
de
con empla
el
sesgo
que
imp imió
a
una
ob a
peculia
el
más
decaden e
de
ellos,
el
holandés
Vincen
Van
Gogh.
El
ué
quien
nos
dió
la
isión
conmo edo a
de
una
ida
angus iada;
él
quien,
en
de ini i a,
cub ió
de
ag :dia
los
modos
plás icos.
«El
a e
-ha
dicho
Pé ez
Dolz-
(17)
p oduce
indi idualidades
p opensas
al
aislamien o»
.
Ya
e emos
has a
que
pun o
es
cie o
en
el
caso
de
Van
Gogh.
La
o u a
«goghiana»
se
dió
en
unción
de
dos
dimensiones
pe ec amen e
coo dinadas:
su
ida,
su
ob a.
Ambas
llega on
a
con undi se
has a
hace se
insepa ables,
o
mejo
has a
no
concebi se
sepa adas.
Que
había
buscado
la
pe ección
de
su
humanidad
es
innegable
.
Cómo,
lo
di emos
en
seguida.
Muchos
han
hablado
de
pe sonalidad
psicopá ica
de
Gogh,
o os
le
conside an
abie a,
men e
pa ológico.
Vincen
Van
Gogh
po
sus
ca ac e is icas
somá icas,
po
el
empo
psiquico
que
a _
ellos
co esponde,
ué
quizá
un
esquizoide,
pe o
p obablemen e
nunca,
has a
su
úl ima
época
.
un
en e mo
men al
-y
es o
habida
cuen a
de
la
aza
in e na
que
en
él
hizo
el
alcohol-
.
El
as o
de
los
años
en
Holanda,
Pa ís,
A lés,
An e s
nos
lo
dicen
bien
a
las
cla as.
Hubo
dos
ocasiones
pa a
lle a
a
cabo
la
ob a
de
a e
que
es
su
ida:
an es
de
la
pin u a
y
la
pin u a.
La
p ime a
es
de
pe iles
bien
sencillos
y
cons i uyó
un
g a e
acaso.
El
éxi o
de
Van
Gogh
debe
busca se
en
la
segunda.
·
Nacido
en
Goo
Zunde
(Holanda),
hijo
de
un
pas o
p o es,
an e,
ué
sucesi amen e
dependien e
de
come cio,
maes o
de
escuela
en
Lond es
y
es uclian e
de
Teol~gia.
Po
es a
época
se
(17)
Pé ez
Oolz.
In oducción
a
la
Teo ia
del
A e
.
Ba celona,
Apolo,
1947,