VARIA
127
cabellos
ojos
y
desmelenados
cayendo
po
la
ca a,
c eemos
encon a la
en
el
pe sonaje
cen al
del
g upo
de
i
gu as
de
la
izquie da
del
indicado
cuad o
de
Mad id.
También
acos umb a
Ce ezo
a
pin a
las
alas
de
los
ángeles
con
ue es
con as es.
Los
cabellos
y
ba bas
e uel os
del
C is o
y
el
di uminado
de
las
somb as
del
os o
i
gu an
ambién
en e
los
ca ac e es
de
Ce ezo.
Po
o a
pa e
es e
cuad o
hizo
escuela.
A
al a
de
un
Yacen e
de
escul u a,
és e
hacia
las
eces
en
la
Semana
San a.
La
de oción
popula
jus i ica
la
di usión
del
ipo
iconog á ico,
a o ecida
po
se
ob a
de
un
g an
pin o .
Exis en
algunas
copias,
gene almen e
malas,
que
comp ueban
la
imposición
y
a aigo
de
es e
acie o
pic ó ico.
Pues
si
las
copias
de i an
del
cuad o
de
San
Lo enzo,
no
cabe
duda
de
que
és e
es
el
o iginal
y
no
o o.
Es o
aconseja,
po
an o,
es ablece
la
a ibución
a
Ma eo
Ce ezo
de
es e
cuad o,
como
pin ado
en
la
es ancia
del
pin o
en
Valladolid,
que
don
Elias
To mo
es ablece,
conje u almen e,
po
los
años
de
1657-58
(1).
J.
J.
Ma ín
González
Un
cuad o
inédi o
a ibuíble
a
F ancisco
de
Solís.
En
el
e ec o io
del
Colegio
de
Ingleses
de
Valladolid,
exis e
un
cuad o
del
siglo
x ii,
que
ep esen a
un
éx asis,
apo eosis
o
glo i icación
de
San a
Ma ía
Magdalena
de
Pazzis.
Posee
una
composición
nu ida,
pe o
o denada,
pues
las
es
i
gu as
p inci
pales
componen
un
iángulo
de
lineas
muy
ma cadas
con
el
é ice
hacia
abajo.
En
medio
se
encuen a
San a
Ma ía
Magda
lena
de
Pazzis,
lige amen e
a odillada
jun o
al
pila
de
las
disci
plinas,
c uzándose
delan e
de
ella
la
esponja
y
la
lanza
de
la
Pasión.
A
la
izquie da
y
encima,
C is o,
po ado
de
una
g an
c uz,
o ece
a
la
San a
una
co ona
de
espinas,
al
paso
que
en
el
o o
lado
la
Vi gen
se
dispone
a
deja
sob e
su
cabeza
una
co ona
de
osas.
En
la
pa e
supe io ,
el
Espí i u
San o
en
o ma
de
paloma
in undiendo
el
alien o
di ino
a
San a
Ma ía
Magdalena
y
sob e
él,
el
Pad e
E e no.
A
la
de echa
o man
un
diminu o
g upo,
una
monja
y
un
monje
ca meli anos
(¿San a
Te esa
y
San
(1)
Ma eo
Ce ezOj
ob,
ci .
pág.
126.
128
VARIA
Juan
de
la
C uz?),
acompañados
de
un
Doc o
de
la
Iglesia,
que
pa ece
San
Agus ín.
Po
el
ámbi o
e olo ean
ángeles
po ado es
de
ins umen os
de
la
Pasión,
palmas
y
amille es.
El
cuad o
lle a
odo
el
sello
con a e o mis a
del
ba oco,
po
las
alego ías,
la
colocación
de
las
i
gu as
en
el
espacio,
el
ema
de
exal ación
de
los
San os,
e c.
La
ob a
es
de
ac u a
desigual.
Las
nubes
han
sido
pin adas
descuidadamen e,
sin
ma ices.
La
i
gu a
de
la
San a
se
compone
sólida
y
plás ica^
men e,
en
con as e
con
lo
demás;
su
os o,
muy
exp esi o,
apa ece
lleno
de
mís ica
san idad.
La
o ma
demasiado
deshila-
chada
del
C is o
y
su
composición
an
ea al
se
jun an
a
la
sose ía
de
su
exp esión.
El
mayo
mé i o
ecae
sob e
la
i
gu a
de
la
Vi gen,
de
g aciosa
son isa,
que
hace
pensa
en
una
a día
in luencia
de
Co eggio.
Se
e
en
ello
que
el
pin o
enía
p edi
lección
po
los
emas
de
la
Vi gen.
Incluso
el
ue e
colo ido
de
es a
imagen
( osa
y
azul
los
opajes)
hace
que
des aque
más
sob e
el
es o
del
cuad o,
concebido
den o
de
una
gama
des aida
y
amane ada.
No
obs an e,
el
desdibujado
de
la
o ma
y
el
apaga
mien o
del
colo
an
muy
bien
a
las
i
gu as
de
la
pa e
supe io .
Se
ap ecia
en
la
ob a
sol u a
de
pincel,
pe o
la
emoción
de
lo
pic ó ico
sólo
es
sen ida
en
de e minadas
i
gu as.
La
línea,
la
plás ica
y
el
cla oscu o
p eocupan
poco
al
pin o ,
que
se
en ega
e o osamen e
al
colo ido.
Pe o
no
ol idemos
que
ales
ca ac e es
son
p opios
más
o
menos
de
los
pin o es
de
la
segunda
mi ad
del
siglo
x ii.
¿De
quién
es
el
cuad o?
En e
los
papeles
del
Colegio,
pues
os
a
nues a
disposición
galan emen e
po
el
Pad e
Henson,
Rec o
del
exp esado
Cen o,
se
halla
el
bo ado
de
una
ca a
esc i a
po
uno
de
los
supe io es
del
mismo
a
un
amigo
suyo
de
Ingla e a
y
echable
en e
1840
y
1850.
En
dicha
ca a
dice
el
e e ido
supe io
habe
comp ado
a ias
pin u as,
en e
ellas
una
T ans e be ación
de
San a
Te esa,
de
unos
4,5
po
3,5
pies,
del
es ilo
de
Valen ín
Díaz,
cuad o
que
hoy
no
se
encuen a
en
el
Colegio;
y
como
lo
mejo
de
oda
la
comp a
menciona
una
g an
pin u a
de
9
po
8
pies,
ob a
del
pin o
Solis.
Mani es aba
que
es a
pin u a
había
encan ado
a
Sacco,
un
pin o
allisole ano
con empo áneo
(acaso
aseso
en
la
comp a),
quien
la
enía
po
o iginal
de
g an
alo .
Al
desc ibi se
es e
cuad o
se
le
p esen a
dubi a i amen e
como
un
éx asis
de
San a
Te esa,
con usión
explicable.
Lámina
VIH.
Colegio
de
Ingleses,
Vailadolid.
San a
Ca alina
de
Pazzis,
cuad o
a ibuido
a
F ancisco
de
SoÜs.
Lámina
IX
Colegio
de
Ingleses,
ValiadoUd.
De alle
de
la
lámina
an e io .
VARIA
129
¿Qué
undamen os
enía
el
que
aquello
esc ibía
pa a
a i ma
que
el
cuad o
e a
de
Solis?
Los
desconocemos.
Con
las
debidas
ese as,
sin
emba go,
puede
se
una
pis a.
No
nos
ayuda
la
poquísima
can idad
de
cuad os
de
Solís
que
hay
publicados.
Pe o
se ia
su icien e
la
compa ación
de
la
Vi gen
de
es e
cuad o
con
la
Inmaculada
de
1673
que
publicó
Laíuen e
Fe a i
(1)
pa a
e idencia
la
simili ud
de
es ilos
La
co ona
de
es ellas,
la
o ma
oblonga
de
la
ca a,
la
i
na
calidad
de
los
paños
y
el
mismo
sen imien o
pic ó ico;
odo
es o
puede
cons i ui
bas an e
un
damen o
pa a
a ibui
el
cuad o
a
F ancisco
de
Solís.
Palomino
mencionaba
un
cuad o
de
San a
Te esa
que
es aba
colocado
en
un
pila
de
la
iglesia
pa oquial
de
San
Miguel
de
Mad id,
que
ponía
en e
lo
mejo
de
Solís
Ceán
Be múdez
alude
igualmen e
a
es a
ob a
de
Solís,
«que
había
an es
del
incendio
acaecido
en
1770».
¿Con undie on
es os
au o es
San a
Ma ía
Magdalena
de
Pazzis
con
San a
Te esa,
como
después
Sacco?
¿Se
sal ó
la
ob a
del
sinies o?
¿Es
po
lo
an o
es e
cuad o
de
la
San a
de
Pazzis
el
que
es u o
en
San
Miguel
de
Mad id?
Demasiadas
casualidades,
y,
po
lo
an o,
una
nega i a
casi
absolu a.
Lo
cie o
es,
sin
emba go,
que
el
cuad o
aqui
dado
a
conoce
co esponde
plenamen e
al
es ilo
de
F ancisco
de
Solís.
J. J.
Ma ín
González
La
es au ación
de
las
pin u as
de
la
Ca ed al
ieja
de
Salamanca.
Recien emen e
ha
llegado,
po
inicia i a
de
D.
Joaquín
Pé ez
Villanue a,
a
cie a
pa e
de
las
pin u as
de
la
Ca ed al
ieja
de
Salamanca,
la
opo unidad
de
emoza
su
ancianidad
sin
com
p ome e
su
alía
y
su
au én ica
disposición
p imi i a.
No
es
a o
que
al
más
exigen e
és a
y
odas
las
es au aciones
pa ezcan
un
ac o
de
aude,
cuando
no
una
p o anación.
Pe o
cuando
la
eno ación
se
emp ende
con
las
máximas
ga an ías
de
i
delidad
a
la
ob a,
es udiando
concienzudamen e
odas
las
pa es
an es
de
que
el
pincel
deje
sen i
su
huella,
y
sob e
odo,
cuando
el
monu-
(1)
Cuad os
de
maes os
meno es
mad ileños
(Pa eja,
Solis,
A edon
do,
Ga cía
Hidalgo),
A e
Español.
1941,
p ime
imes e.