LOS
HERMANOS
EGAS.
DE
BRUSELAS.
EN
CUENCA
la
sille ía
de
co o
de
la
colegia a
DE
BELMONTE
0)
En
la
illa
de
Belmoníe,
pa ido
judicial
de
la
p o incia
de
Cuenca
y
pa ia
del
insig'ne
F ay
Luis
de
León,
exis e
una
Ig iesia,
que
an iguamen e
ué
Colegia a,
dedicada
a
S.
Ba olomé
Após ol,
en
la
cual
se
conse a
una
Sille ía
de
Co o,
de
excelen e
ac u a,
cuya
cons ucción
emon a
a
la
segunda
mi ad
del
siglo
x
y
que
se
debe
a
las
expe as
manos
de
Juan
y
En ique
de
Egas,
según
no icias
documen ales.
Tal
como
hoy
se
e,
cons a
de
16
sillas
en
la
pa e
baja
y
28
en
la
al a,
es ando
és as
doseladas
po
i nos
case ones
que
os en an
abundan ísima
deco ación
y
sob e
los
cuales
co e
un
ancho
iso
igualmen e
deco ado
(2).
Los
espaldos
de
las
sillas
bajas
ca ecen
de
deco ación,
así
como
los
de
las
cua o
de
las
al as
(dos
a
cada
lado),
p óximas
a
la
eja
—magní ica
po
cie o
-
que
cie a
el
Co o;
pe o
las
24
es an es
de
la
pa e
al a
es án
o namen adas
con
escenas
y
igu as
Bíblicas
abajadas
en
magní ico
al o
elie e
(3).
(1)
El
Semina io
ag adece
al
ca ed á ico
de
es a
Uni e sidad
don
Claudio
Galindo
(q>
g-
P-
d-)-
l^s
p ecisas
indicaciones
que
quiso
da nos,
sob e
la
exis encia
de
documen ación
en
el
A chi o
de
la
Ca ed al
de
Cuenca,
lo
que
si ió
a
nues a
colabo ado a
seño i a
Ma ía
González,
pa a
la
uc í e a
ebusca
documen al
que
ha
sabido
ealiza .
(2)
Son
dignas
de
mención
las
Paciencias
de
los
asien os
de
las
sillas,
que
epi en
con
singula
inu a
los
asun os
ca ac e ís icos
de
es a
clase
de
ob as
—hipog i os,
amo cillos,
mons uos,
e c.—,
des acándose
sob e
odos
el
g upo
de
los
monos
músicos
y
el
de
la
lucha
de
dos
mancebos
po
la
posesión
de
un
pellejo
de
ino.
(3)
Es as
ablas
debie on
coloca se
al e adas
al
aslada se
de
Cuenca
a
Belmon e,
pues
algunas
escenas
no
gua dan
co elación,
apa eciendo
in e idas.
22
LOS
HERMANOS
EGAS,
DE
BRUSELAS.
EN
CUENCA
Los
asuníos
que
ep esenían
eslos
elie es
pueden
di idi se
en
cinco
g upos:
1."
His o ia
de
la
C eación
y
cas igo
de
la
p ime a
culpa,
que
ocupa
seis
labias.
'
j
1
2.°
Eslabiccimienío
de
los
Heb eos
en
Pales ina
después
de
su
|
salida
de
Egip o,
comp endiendo
í es
labias.
3.°
Escenas
del
Lib o
de
los
jueces,
en
oi ás
I es
la
as.
4.°
Escenas
de
la
Pasión
de
C is o,
en
nue e
labias;
y
5.°
Figu as
independien es,
en
cua o
labias.
Cada
uno
de
eslos
able os
se
di ide
en
dos
pa
es
-opa
po
medio
de
un
a co
gó ico;
la
mayo
es a
ocupa
p incipal;
la
meno ,
di idida
a
su
ez
en
acilidad
la
escena
que
si en
pa a
compleía
o
explica
con
may
ep esen ada
en
la
pa le
In e io
(1).
el
jado
del
A
la
izquie da
de
la
silla
del
Obispo,
j
Reco demos.
E angelio,
empieza
la
His o ia
de
la
C eación
(
al
desc ibi la,
las
palab as
del
Génesis:
ie a
e a
«En
el
p incipio
c eó
Dios
el
cielo
en onces
el
in o me
y
acía,
cubie a
de
aguas
y
'"'®
.
¿
y
sepa an-
Seño
en
el
p ime
día:
Hágase
la
luz;
Y
^
seg undo
día
dola
de
las
inieblas
o mó
el
día
y
1^
"^^eh zoel
i mamen o
al
sepa ó
las
aguas
supe io es
de
las
in e io es
que
cual
llamó
Cielo.
En
el
e ce
día
mando
^
o mándose
los
se
jun a an
en
un
luga
y
las
aguas
se
Después
hizo
ma es;
b o a on
las
uen es.
los
a oyos
^
(odas
clases,
p oduci á
la
ie a
e des
hie bas
y
á boles
b illan
en
el
En
el
cua o
día
c eó
el
so),
la
luna
y
I^s
es
en
el
ai e
y
i mamen o.
En
el
quin o
día
c eó
las
mandó
ó"®
los
peces
que
i en
en
las
aguas.
En
c
j^^^b e
con
su
p oduje a
animales
de
odas
clases
Y
p opia
mano».
ba
ep oducido
los
ps
admi able
la
mane a
cómo
ei
°
,
x
uja
e®
nos
p esen a.
.4-, inios
momen os
de
la
ob a
del
C eado .
y
poblada
e
es
escenas,
al
Seño
—anciano
de
^
'-7;7'^s e
una
di e encia
en e
las
ablas
006^13^
p ime as.
*
men ó
y
aquellas
que
o ecen
escenas
de
la
ida
•
amaño,
mien as
'^
a cadas
po
un
a co
ilobulado,
ienen
las
^
®
a co
úmido
ías
segundas,
son
más
pequeñas,
es án
^
el
ípico
mo i o
'í"®
ldo
y
o ecen
en
la
pa e
in e io
un
iso
enacen is a
con
aP^"„gelo e
o
de!
candelab o
en elazados
con
amas
y
ollajes,
del
an&
LA
SILLERÍA
DE
CORO
DE
LA
COLEGIATA
DE
BELMONTE
23
cabelle a
y
de
aspec o
mayesíálico,
al
que
con ibuyen
pode osamen e
ios
se e os
pliegues
de
su
única—
que
iene
en
su
mano
el
in ini o
— ep esen ado
po
una
banda
sinuosa
de
nubes—,
de
donde
ha
de
saca
el
mundo;
al
Espí i u
de
Dios
l
o ando
sob e
las
aguas,
y
la
c eación
del
Fi mamen o.
Las
es
escenas
de
la
2.^
abla
se
e ie en
a
los
días
e ce o
y
cua o
de
la
C eación.
Dios
o ma
los
ma es
y
hace
b o a
las
uen es
(ángulo
supe io
de echa),
hace
p oduci
a
la
ie a
á boles
y
u os
(pa e
p incipal),
y
c ea
los
as os
(áng.
sup.
izqda);
i
nalmen e,
en
la
3."
abla
se
cumplen
los
úl imos
momen os
de
la
C eación
y
al
conju o
de
la
oz
del
Sup emo
Hacedo
y
po
su
olun ad
omnipo en e
su gen
los
animales
(áng.
sup.
izqda.),
las
a es
(ángulo
supe io
de echa)
y
ios
p ime os
homb es
Adán
y
E a.
Sencillamen e
—nada
más
ingenuo
que
la
concepción
de
es as
i
gu as—,
pe o
con
g an
e dad,
el
a is a
ha
seguido
el
ela o
bíblico
en
odos
sus
de alles
y
así,
en
es a
3.®
abla,
la
p ime a
pa eja
apa ece
en
el
Pa aíso,
que
es,
según
allá
se
nos
desc ibe,
«he moso
ja dín
cubie o
de
he mosos
á boles
y
u os
y
en
cuyo
cen o
se
le an a
el
á bol
de
la
ciencia
del
bien
y
del
mal».
En
la
abla
4.®
(Lám.
I!)
el
Pad e
E e no
mues a
a
la
humana
pa eja
el
á bol
cuyos
u os
les
es án
p ohibidos
(áng.
sup.
izqda).
«Dijo
Dios
al
homb e:
De
odo
u o
del
Pa aíso
pod ás
come ,
menos
del
á bol
de
la
ciencia
del
bien
y
del
mal,
po que
en
cualquie
día
que
comie es
de
él,
mo i ás».
Adán
y
E a,
engañados
po
la
se pien e
—«No
mo i éis,
sino
que
se éis
como
Dios,
conocedo es
del
bien
y
del
mal»—
comen
del
u o
p ohibido
y
en
consecuencia
pie den
la
inocencia,
mu iendo
así
a
la
ida
de
la
g acia
(escena
p incipal)
y
un
ángel
a mado
les
expulsa
del
Pa aíso.
—«Dios
cas igó
la
desobediencia
p ime a
a ojando
a
Adán
y
a
E a
del
Pa aíso
y
haciendo
gua da
su
pue a
a
un
ángel
a mado
con
una
espada
que
a ojaba
llamas»—
(áng.
sup.
de echa).
Con inúa
el
Génesis:
«Expulsados
del
Pa aíso
Adán
y
E a
abajaban
la
ie a,
inaugu an
la
ida
amilia
y
ienen
dos
hijos,
Caín
y
Abel,
ag icul o
y
pas o ,
espec i amen e,
a
quienes
enseña on
el
san o
emo
de
Dios
y
que
o ecían
dones
a!
Seño ;
mas
el
Seño
acep aba
las
o endas
de
Abel,
inocen e
y
bueno,
pe o
no
las
de
Caín,
po que
e a
malo.
Po
es o
Caín
se
llenó
de
en idia
y
so do
a
la
oz
de
Dios
que
ep ochaba
sus
e oces
designios,
un
día
con idó
a
Abel
a
pasea
al
campo
y
cuando
es u ie on
solos
le
acome ió
y
le
ma ó».
24
LOS
HERMANOS
EGAS,
DE
BRUSELAS,
EN
CUENCA
Los
asuníos
de
esíe
elaío
se
nos
o ecen
íníeg amen e
en
las
labias
y
7.®
de
la
sille ía
(Lám.
III
y
IV)
con
las
que
ic niina
el
p ime
g upo
de
escenas
a
que
con
anle io idad
nos
e e imos.
Es
digna
de
llama
la
aíención,
la
habilidad
del
a is a
pa a
lle a
a
cabo
i
elmen e
la
ejecución
de
es as
escenas,
la
delicadeza
que
en uel e
el
cuad o
amilia
de
los
p ime os
iempos
humanos
(escena
p incipal
de
la
labia
5.^)
—Adán
de
pie
y
apoyado
en
una
azada
conlempla
a
E a
que
sos iene
a
sus
hijos
y
que
apa ece
sen ada
en
medio
de
la
ie a
que
lab a
el
p ime
homb e
y
que
se
o ece
oda
a
la
ca icia
del
p ime
cul i o—,
la
ingenuidad
de
las
o endas,
el
ealismo
de
las
i
gu as
de
Caín
y
de
Abel
(áng.
sup.
decha.
de
la
abla
7.^)
y
el
imp esionan e
momen o
de
la
mue e
de
Abel,
suje o
aún
po
su
he mano
y
a
cuyo
lado
se
encuen a
el
a ma
homicida;
un
ío
cuyas
aguas
anquilas,
pe o
en
con inuo
mo imien o,
e ocan
la
e e nidad,
con empla
y
gua da
pa a
siemp e
el
ho o
del
p ime
homicidio.
A
la
de echa
de
la
silla
del
P elado,
o
sea
en
el
lado
de
la
Epís
ola,
con inúa
el
o den
c onológico
de
las
escenas
que
enimos
des
c ibiendo
y
que
se
e ie en
aho a
ai
2.°
y
ó.®""
g upo
de
asun os,
es
deci ,
salida
de
los
Heb eos
de
Egip o
e
his o ia
de
los
Jueces.
—«Los
Heb eos
que
han
gozado
de
muchas
p ospe idades
en
Egip o,
adonde
ue on
lle ados
po
José,
hijo
del
Pa ia ca
Jacob,
se
en
más
adelan e
suje os
a
escla i ud
po ,
los
Fa aones
que
los
abo ecen.
Moisés,
escogido
po
Dios
pa a
sal ai'
a
su
pueblo,
cas iga
a
Egiglo
con
las
diez
e ibles
plagas
que
obligan
al
Fa aón
a
consen i
la
salida
y
conduce
a
los
Heb eos
hacia
la
Tie a
P ome
ida
a
a és
del
desie o,
en
el
que
ecibe
de
manos
de
Dios
las
Tablas
de
la
Ley
que
hace
gua da
en
el
A ca
de
la
Alianza».
Las
ablas
1.®
y
5.®
<Lám.
V)
ep oducen
es e
asun o;
en
la
p i
me a
(áng.
sup.
de echa)
el
pueblo
Is aeli a
cau i o
acude
a
o enda
al
Fa aón;
Moisés
y
Aa ón
(áng.
sup.
izqda.)
eciben
la
o den
de
pa i ,
y
en
la
pa le
p incipal
el
A ca
de
la
Alianza
es
conducida
hada
el
país
de
Canaán.
En
la
segunda
Moisés
mues a
las
Tablas
de
la
Ley
que
acaba
de
ecibi
y
dos
angelo es
que
con
una
mano
se
apoyan
en
sus
homb os
y
sos ienen
con
la
o a
un
cue no
de
la
abundancia,
hacen
alusión
a
la
p o e bial
iqueza
de
la
Tie a
P ome ida.
Sal a
a
la
is a,
con
sólo
una
simple
inspección,
la
di e encia
que
exis e
en e
es a
abla
y
odas
las
demás.
En
p ime
luga ,
la
ac u a
de
las
es
i
gu as
que
con iene
—Moisés
y
los
dos
angelo es
no
es
la
sencilla
ac u a
de
la
época
gó ica,
con
sus
ac i udes
an-
LA
SILLERIA
DE
CORO
DE
LA
COLEGIATA
DE
BELMONTE
25
quilas
y
se enas
y
con
sus
opajes
i uales
y
simé icos
que
admi
amos
en
el
es o
de
la
ob a,
sino
la
ac u a
ca ac e ís ica
de
los
iempos
ba ocos,
con
sus
mo imien os
deso denados,
sus
posiciones
iolen as
y
los
pliegues
oblicuos
de
sus
es idos.
Además,
exis e
en
ella
una
ca encia
absolu a
de
deco ación,
siendo
así
que
el
a is a
iene
un
excesi o
cuidado
de
ella
en
odas
las
demás
escenas,
habiendo
log ado
en
algunas
—la
O ación
en
el
Hue o,
po
ejemplo—
e ec os
de
pe spec i a
de
e dade o
mé i o.
Finalmen e,
el
a co
ilobu
lado
que
ado na
y
di ide
las
ablas
es
aquí
apun ado,
cuando
las
demás
nos
mues an
un
medio
pun o
y
las
escenas
de
la
pa e
supe
io
se
han
sus i uido
po
emblemas
judaicos,
la
luju ia
y
la
se pien e
en oscada
a
un
lába o.
Es
segu o
que
la
abla
p imi i a
se
haya
pe dido,
en
el
aslado
de
la
sille ía
de
Cuenca
a
Belmonlc
y
que
la
exis en e
se
hicie a
en onces,
a
mediados
del
siglo
x iii,
pa a
supli
a
la
an e io .
La
abla
2.^
se
e ie e
a
la
en ada
de
los
Heb eos
en
Canaán;
el
caudillo
es
aho a
Josué,
quien
ecibe
la
a i icación
de
su
pode
de
manos
de
un
ángel
(áng.
sup.
izqda.),
incendia
la
ciudad
de
Hay
(áng.
sup.
d cha.)
y
oma
a
Je icó,
cuyos
mu os
se
de umban
al
paso
del
Tabe náculo.
—«Después
de
la
mue e
de
Moisés,
el
Seño
dijo
a
Josué
que
pasa a
el
Jo dán
y
conduje a
a
los
hijos
de
Is ael
a
la
ie a
que
les
había
p ome ido.
Había
en
aquellos
pa ajes
una
ciudad
muy
o i
i
cada
con
mu os
y
di undida
con
almenas,
llamada
Je icó,
la
cual
ni
se
podía
de iba
ni
asedia
ácilmen e.
Josué
o denó
que
al ededo
de
sus
mu os
se
lle a a
el
A ca
y
después
de
hace lo
sie e
eces,
el
úl imo
día,
las
o es
y
los
mu os
se
desploma on
de
súbi o
y
la
ciudad
ué
omada
y
des uida,
as
de
lo
cual
se
omó
la
ciudad
de
Hay
que
ué
incendiada»—.
De
la
His o ia
de
los
Jueces
emos
escenas
en
las
ablas
4.^
y
5.®
(Lám.
VI);
en
la
5."
en
el
(áng.
sup.
izqda.)
se
lle a.
a
cabo
la
consag ación
de
Olonicl,
el
p ime
Juez;
el
áng.
sup.
d cha.
ep e
sen a
el
sac i icio
de
la
hija
de
Je é
y
la
escena
p incipal
alude
a
la
elección
de
soldados
po
Gedeón
pa a
lucha
con
los
Madiani as;
la
abla
4.°
se
e ie e
a
la
ida
de
Sansón
(su
escla i ud
y
e!
de ibo
del
emplo)
y
a
la
consag ación
de
Saúl
po
Samuel.
co e
de
los
años
ios
Is aeli as
caye on
en
sucesi as
Idola ías
que
les
en ega on
en
manos
de
sus
enemigos,
y
Dios,
pa a
libe a los,
ins i uyó
los
Jueces,
que
ue on
a
la
ez
caudillos
y
gobe
nan es.
El
p ime
Juez
ué
Oíoniel,
ungido
di ec amen e
po
Dios,
26
LOS
HERMANOS
EOAS,
DE
BRUSELAS,
EN
CUENCA
que
lib ó
a
su
pueblo
de
Cusan
ey
de
los
Caldeos.
Pa a
libe ía le
de
los
Madianiías
ué
elegido
Gedeón,
que
eunió
un
pode oso
ejé clío,
pe o
que iendo
selecciona
a
sus
soldados
ecibió
de
Dios
el
a iso
de
escoge
a
los
que
al
pasa
el
ío
bebiesen
en
la
palma
de
la
mano
y
no
con
la
boca
como
las
besíias;
así
lo
hicie on
sólo
500,
con
los
que
obíu o
una
uidosa
iclo ia.
Je lé
ue
a
lucha
con a
los
Filis eos
y
o eció
a
Dios
dedica le
en
acción
de
g acias
po
el
lun o
la
p ime a
pe sona
de
su
amilia
que
salie a
a
ecibi le;
habiendo
salido
a
sn
encuen o
su
única
hija,
Jc íé,
la
sac i icó
cumpliendo
así
su
p omesa.
Sansón
dolado
de
p odigiosa
ue za
ence
ambién
a
los
Filis eos,
quienes
aliéndose
de
Dalila,
log an
cap u a le
co ándole
el
cabello
y
le
condenan
a
mo i ;
ciego,
mo iendo
la
ueda
de
un
molino,
pe o
habiéndole
c ecido
el
cabello,
el
día
de
la
ies a
del
dios
Dagón
pidió
se
lle ado
al
emplo
y
una
ez
en
él
ogó
al
Seño
le
de ol iese
sus
ue zas
y
agi ando
dos
columnas
le
desplomó
mu iendo
con
odos
los
Filis eos»—.
La
abla
7.^
(Lám.
XI),
iene
poca
elación
con
las
an e io es,
aunque
es
su
con inuación
y
la
úl ima
de
las
que
se
e ie en
al
An iguo
Tes amen o;
ep esen a
a
Jona ás
hijo
de
Saúl
omando
un
anal
de
miel,
de
una
colmena
ins alada
en
un
á bol,
después
de
su
Tcha
con
los
i
lis eos
(áng.
sup.
d cha.);
al
Angel
del
Seño
anun-
"ando
al
pad e
de
Da id
la
exal ación
del
más
pequeño
de
sus
hijos
^escena
p incipal)
y
a
Judií
co lando
la
cabeza
de
Holo e nes,
el
ene al
de
los
ejé ci os
asi ios.
^
pa a
con inua
el
o den
c onológico
de
ias
escenas
ela adas
en
s a
síilc *ía
hemos
de
aslada nos
de
nue o
a
la
pa e
del
elio;
comienza
aho a
el
ela o
de
la
ida
de
C is o,
que
po
lo
gs e'lado
del
Co o
se
e ie e
nos
p esen a
en
cua o
ablas
la
ada
en
Jc usalén,
la
San a
Cena,
la
O ación
en
el
Hue o
y
el
^'^'^Hímicnío,
cuyos
asun os
son
sob adamen e
conocidos.
a
En ada
en
Je usaicn
(Lám.
Vil,
abla
8.°),
ep esen a
a
caballc'*^
en
su
asno,
seguido
con
sus
discípulos,
jun o
a
los
ciudad
que
engalana
sus
o es
y
ab e
jubilosamen e
piii os
pQj-Q
ecibi le;
sus
habi an es
ex ienden
los
man os
an e
sus
que
los
bendice
y
oli os
y
palme as
o ecen
a
su
paso
sus
el
(desgajadas
po
el
enluslasmo
de
la
mul i ud
que
espe a
el
am^®
de
la
Buena
Nue a.
En
la
pa e
supe io
del
a co
dos
cumP
'
despliegan
las
bandas
en
que
esc ibie on
sus
p o ecías.
las
p o*^
son
inse ibles,
pues o
que
aquéllas
han
comenzado
a
ual^®
LA
SILLERÍA
DE
CORO
DE
LA
COLEGIATA
DE
BELMONTE
27
La
Sag ada
Cena
(Lám.
VIH,
abla
9.®),
es
un
p odigio
de
ingenuidad
y
de
e ismo:
Bajo
un
emple e
gó ico,
C is o,
mien as
odea
con
su
b azo
los
homb os
del
discípulo
amado,
bendice
e)
pan
que
odos
los
demás
comen;
Judas
Isca io e,
sen ado
solo
en
la
pa e
an e io
de
la
Mesa,
medi a
su
aición
mien as
se
si e
del
mismo
pla o
que
el
Maes o,
que
ha
descubie o
sus
in enciones.
—«En
e dad
os
digo
que
uno
de
oso os
me
ha
de
en ega -
—Se á
el
aido
aquel
que
me e
en
mi
pla o
su
mano.
—Yo
me
i é
de
con
oso os
po que
así
es á
esc i o,
pe o
¡ay
de
aquél
po
cuya
culpa
el
Hijo
del
Homb e
sea
ení egadol,
más
le
alie a
al
al
no
habe
nacido»
y
la
Magdalena,
a odillada
delan e
de
Jesús,
unge
sus
pies
y
los
enjuga
amo osamen e
con
sus
cabellos.
En
la
pa e
supe io
del
a co,
dos
Pad es
de
la
Iglesia,
San
Je ónimo
y
San
Agus ín
son
p esen ados
como
los
de enso es
del
Mis e io
de
la
Euca is ía
que
se
ins i uye
en
la
an e io
escena.
La
abla
10.°
(Lám.
IX),
es
la
ela i a
a
la
O ación
en
el
Hue o.
Como
en
las
e e en es
al
An iguo
Tes amen o,
el
a is a
ha
seguido
ielmen e
el
ela o
bíblico,
no
ol idando
n!
un
de alle
—Jun o
a
unas'
pied as
ele adas
del
ja dín
C is o
hace
o ación
y
en
la
pa e
baja
Ped o,
Juan
y
San iago
due men
apoyados
unos
en
o os—,
pe o
es
aquí
donde
ha
pues o
un
mayo
cuidado
en
la
deco ación,
acaso
po
conside a
que
és a
cons i uye
po
sí
sola
el
elemen o
d amá ico
de
la
escena,
de
al
sue e
que
puede
conside a se
como
la
más
comple a
de
odas.
Es
digna
de
llama
la
a ención,
en
e ec o,
la
se ie
de
acie os
que
ha
enido
el
a is a
en
la
ejecución
de
es a
abla.
F en e
a
la
deco ación
con encional
de
las
escenas
ela i as
al
An iguo
Tes a
men o,
emos
la
ealidad
del
paisaje
es udiado
con
un
ca ino
nada
común;
la
disposición
comple amen e
nue a
de
los
á boles,
el
in en o
(Je
pe spec i a
log ado
median e
la
aco ación
del
ecin o
po
una
alla
de
made a
y
sob e
odo
la
igu a
a odillada
del
Reden o ,
ma a illosa
de
exp esión.
El
d ama ismo
no
abandona
ya
a
la
ob a,
pe o
se
consigue
casi
siemp e
po
la
di e sidad
de
ac i udes;
es o
se
obse a
en
la
escena
siguien e,
el
P endimien o
(Lám.
X,
abla
11.^):
en
umul uoso
opel
y
con
la
más
a iada
indumen a ia
acuden
sace do es,
gue e os
y
paisanos
a
p ende
al
Hijo
de!
Homb e;
majes uoso
ecibe
C is o
el
beso
de
Judas,
que
con
él
le
en ega,
y
Ped o,
el
p ime o
de
los
discí
pulos,
hie e
con
su
espada
a
Maleo,
que
se
ha
a e ido
a
oca
al
Maes o,
quien
inmedia amen e
le
sana.
Dos
Pad es
de
la
Iglesia
28
LOS
HERMANOS
EGAS,
DE
BRUSELAS,
EN
CUENCA
La ina
y
dos
de
la
Iglesia
G iega,
acaso
San
Juan
C isós omo.
San
Juan
Nepomuceno,
San
Dámaso
y
San
Amb osio,
se
o ecen
í aba-
jando
po
la
glo ia
de
C is o
y
el
iun o
de
la
e,
en
la
pa e
supe io
de
es as
dos
úl imas
ablas.
De
nue o
es
el
lado
de
la
Epís ola
el
que
nos
mues a
la
con i
nuidad
de
las
escenas
que
son
aho a
el
Camino
del
Cal a io,
la
C uci ixión,
el
Descendimien o
y
la
Resu ección.
ya
obse ábamos
an e io men e
que
el
d ama ismo
es
la
no a
ca ac e ís ica
de
las
ablas
ela i as
al
Nue o
Tes amen o
y
es a
obse ación
se
comp ueba
en
las
úl imas
escenas
que
nos
o ece
a
sille ía.
El
Camino
del
Cal a io
(Lám.
XI,
abla
9.'')
es
el
co eio
dolo ido
y
ab umado
de
ios
amigos
de
C is o
que
le
acompañan
a
luea
del
suplicio;
al a
la
no a
ag ia,
aunque
animada,
de
los
soldados
jun o
a
la
C uz,
pe o
c ece
la
emo i idad
al
con empla
la
eo ía
de
os
í
e/eS
eme osos,
sí,
pe o
dispues os
a
no
abandona
ai
Maes o,
emoción
aumen a
con emplando
la
C uci ixión
(Lám.
XI,
aba
í"-
'•
C is o,
en
la
C uz,
en e
los
dos
lad ones,
dominando
con
el
pode
de
su
olun ad
di ina
la
humana
debilidad
de
su
cue po
expi a
ien a-
«n e;
el
cen u ión
a
caballo
cus odia
su
agonía,
mien as
su
amigos,
pe dida
la
espe anza,
de o ados
sus
sen imien os,
llo an
sob e
el
..£»lo
a
un
iempo
eposada
y
ama gamen e.
^
Todo
acabó
ya;
Nicodemus
y
José
de
A ima ea
^j-dosas
muje es
en egan
el
Cue po
de
Jesús
a
su
Ma
^
níscípu'o
Amado
pa a
que
lo
pongan
en
el
sepulc o;
escena
es
a
nesccndimienlo,
callada,
casi
muda,
de
ges os
y
de
ac i u
es,
pe o
'^caículable
iníe és
po
el
acie lo
del
a ís a
que
ha
log ado
pone
de
elie e
el
alo
del
silencio;
la
emoción
alcanza
el
sumum
(
m.
escena
de
la
Resu ección
(Lám.
XII,
abla
12.")
uel e
a
sencillez
de
la
p ime a;
los
soldados
de
Roma
ue men
C isW
esplendo oso
y
iun an e
sale
del
sepulc o,
po
su
olun ad
a
pa^*®
ablas
es á
ocupada
po
las
igu as
de
I
Ho
E angelis as
(S.
Juan
y
S.
Ma eo
en
la
Subida
al
Cal an
.
^"^j la cos
V
^
Lúeas
en
el
Descendimien o),
po
la
Fe
y
la
Espe-
pied as
angula es
de
la
eligión
que
hace
de
la
mume
e
«
pied as
auyuia es
de
la
eligión
"
■"^"^nzo
de
la
ida
(sob e
la
C uci ixión),
y
Po
los
p o e as
Oseas
que
p edije on
la
Resu ección.
,
®
,
as
ablas
núme os
12
del
E angelio
y
de
la
Epís ola
es án
dedi-
a
las
muje es
ue íes
de
la
Biblia,
Judi ,
Es he ,
Débo a
y
cadas
LA
SILLERÍA
DE
CORO
DE
LA
COLEGIATA
DE
BELMONTE
29
Adalia
que
de ienden
la
en ada
del
Co o
como
de endie on
la
pu eza
de
la
e
y
el
alo
de
los
Is aeli as
con a
sus
enemigos
(Lám.
XII
y
XIII)
(1).
Las
ablas
núme os
6
de
ambos
lados
o ecen
las
igu as
de
los
p íncipes
de
los
Após oles,
San
Pablo
en
el
lado
del
E angelio
y
San
Ped o
en
el
de
la
Epís ola.
Tal
es
en
esumen
el
conjun o
de
escenas
y
igu as
de
la
Sille ía
(1)
Judi ,
na u al
de
Be ulia,
i ió
en
iempo
del
Rey
Manases
y
lib ó
al
eino
de
Judá
de
los
Asi los
mandados
po
Holo e nes:
—Nabucodonoso
ey
Asi o-Babiló-
nico
en ió
a
su
gene a!
Holo e nes
pa a
que
pusiese
si io
a
la
ciudad
de
Be ulia
plaza
ue e
del
eino
de
Judá.
Comp ome ida
e a
la
si uación
de
los
Heb eos
cuando
judi ,
he mosa
y
ica
iuda
dedicada
al
se icio
de
Dios
ino
a
libe a les
de
sus
op eso es.
Ves ida
con
sus
mejo es
galas
pasó
al
campamen o
enemigo
log ando
cau i a
a
Holo e nes
que
la
e iene
jun o
a
él.
Una
noche
emb iagado
el
gene al
después
de
un
banque e
se
queda
do mido
en
su
ienda,
y
en onces
Judi
le
co a
la
cabeza
con
su
p opia
espada,
hecho
que
si ió
pa a
e o za
el
alo
de
los
Heb eos
y
pa a
desba a a
el
ejé ci o
asi lo
que
ué
de o ado»—
Es he
es
la
libe ado a
del
pueblo
de
los
u o es
de
Amán,
minis o
del
e
Asne o:
-«Después
que
Ci o
de ol ió
la
libe ad
a
los
Heb eos
cau i os
en
Babi
lonia
po
Nabucodonoso ,
muchos
de
ellos
queda on
en
Pe sia,
en
donde
ue on
bien
a ados
po
sus
mona cas.
Un
ey,
Asue o.
con ajo
ma imonio
con
una
judía
llamada
Es he ,
y
en onces
en idioso
el
p ime
minis o
Amán
de
la
p epo encia
alcanzada
po
los
Is aeli as
decidió
ex e mina los
a
odos.
En e ada
Es he
po
su
ío
Ma doqueo
de
la
sue e
que
les
espe aba
descub e
a
Asue o
los
manejos
del
minis o,
que
es
mandado
aho ca ,
e ocándose
el
edic o
de
mue e
con a
los
judíos»—.
Débo a
ué
ele ada
po
su
pueblo
a
la
ca ego ía
de
Juez,
cuyo
ca go
desem
peñó
inmedia amen e
an es
de
Gedeón,-
log ando
ence
a
Sisa a,
gene al
del
ey
Asso
Jabín:
—Los
Is aeli as
a
causa
de
sus
desó denes
caye on
du an e
20
años
en
pode
de
Jabín,
ey
de
Aso .
Al
cabo
de
es e
iempo
ué
ele ada
a
la
dignidad
de
Juez
la
san a
p o e isa
Débo a,
la
cual
o denó
al
gene a!
Ba ac
que
a acase
al
ejé ci o
de
Sisa a
mien as
ella
engañándole
le
conduci ía
al
o en e
de
Cisón,
en
donde
se
les
pod ía
ence
con
acilidad;
así
se
hizo,
consiguiendo
una
comple a
ic o ia»—.
Adalia
es
la
mad e
de
los
Macabeos,
muje
de
ex ao dina io
alo
que
e
sac i ica
a
sus
sie e
hijos
animándolos
en
su
agonía
y
su e
ella
misma
el
ma i io
po
no
enega
del
e dade o
Dios
du an e
la
dominación
de
An íoco
Epi anis,
ey
de
Si ia:
—«An íoco
Epi anis
había
esuel o
acaba
con
la
eligión
de
los
Judíos
e igiendo
al a es
en
odas
las
ciudades
pa a
sac i ica
a
los
ídolos.
En e
las
pe
sonas
que
se
negaban
a
los
sac i icios
es aban
sie e
he manos
llamados
los
Maca
beos
y
su
mad e.
An íoco
mandó
que
les
uesen
co ados
uno
a
uno
la
lengua,
los
pies
y
las
manos
y
qne
es os
despojos
uesen
i os
en
sa enes
de
cob e
con e
idas
en
ascuas.
La
mad e
obligada
a
p esencia
semejan e
ho o
exho aba
a
los
hijos
que
quedaban
pa a
que
no
desmayasen
en
su
e,
y
una
ez
conseguido
es o,
ella
misma
se
en egó
al
e dugo
en onando
cán icos
de
alabanza»—.
LAM.
//,
'l ¡!>Ui
cuü Ui
Aiuio
V
(/i-
lu
.-illciia
i/ /
Ci'n>
(/(•
Jn'IllU'Hl
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sdlen-j
de!
co
de
íhdnii'iiie
de
C
iieiica
JMÉd
LAM
I
■
i^ iiiic i,
scijuiiil i
_
li'i'cci'u
¡Id
hnln
dci'cdio
¡h'
la
dlh'n-.i
¡id
¡mo
de
IxliuonU
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i'cIiii 'i U'
lie
Ci i-iua
k
g
.
c'
.
L.IM.
X.—
J'iil' ii
iindí-ciniii
del
Uulo
ic-iinie dn
de
la
sdle ia
del
eo o
de
¡lelinonle
de
Cnenea
m
m