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La sillería de coro de la Colegiata de Belmonte: los hermanos Egas, de Bruselas, en Cuenca

González Sánchez-Gabriel, María

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LOS HERMANOS EGAS. DE BRUSELAS. EN CUENCA la sille ía de co o de la colegia a DE BELMONTE 0) En la illa de Belmoníe, pa ido judicial de la p o incia de Cuenca y pa ia del insig'ne F ay Luis de León, exis e una Ig iesia, que an iguamen e ué Colegia a, dedicada a S. Ba olomé Após ol, en la cual se conse a una Sille ía de Co o, de excelen e ac u a, cuya cons ucción emon a a la segunda mi ad del siglo x y que se debe a las expe as manos de Juan y En ique de Egas, según no icias documen ales. Tal como hoy se e, cons a de 16 sillas en la pa e baja y 28 en la al a, es ando és as doseladas po i nos case ones que os en an abundan ísima deco ación y sob e los cuales co e un ancho iso igualmen e deco ado (2). Los espaldos de las sillas bajas ca ecen de deco ación, así como los de las cua o de las al as (dos a cada lado), p óximas a la eja —magní ica po cie o - que cie a el Co o; pe o las 24 es an es de la pa e al a es án o namen adas con escenas y igu as Bíblicas abajadas en magní ico al o elie e (3). (1) El Semina io ag adece al ca ed á ico de es a Uni e sidad don Claudio Galindo (q> g- P- d-)- l^s p ecisas indicaciones que quiso da nos, sob e la exis encia de documen ación en el A chi o de la Ca ed al de Cuenca, lo que si ió a nues a colabo ado a seño i a Ma ía González, pa a la uc í e a ebusca documen al que ha sabido ealiza . (2) Son dignas de mención las Paciencias de los asien os de las sillas, que epi en con singula inu a los asun os ca ac e ís icos de es a clase de ob as —hipog i os, amo cillos, mons uos, e c.—, des acándose sob e odos el g upo de los monos músicos y el de la lucha de dos mancebos po la posesión de un pellejo de ino. (3) Es as ablas debie on coloca se al e adas al aslada se de Cuenca a Belmon e, pues algunas escenas no gua dan co elación, apa eciendo in e idas. 22 LOS HERMANOS EGAS, DE BRUSELAS. EN CUENCA Los asuníos que ep esenían eslos elie es pueden di idi se en cinco g upos: 1." His o ia de la C eación y cas igo de la p ime a culpa, que ocupa seis labias. ' j 1 2.° Eslabiccimienío de los Heb eos en Pales ina después de su | salida de Egip o, comp endiendo í es labias. 3.° Escenas del Lib o de los jueces, en oi ás I es la as. 4.° Escenas de la Pasión de C is o, en nue e labias; y 5.° Figu as independien es, en cua o labias. Cada uno de eslos able os se di ide en dos pa es -opa po medio de un a co gó ico; la mayo es a ocupa p incipal; la meno , di idida a su ez en acilidad la escena que si en pa a compleía o explica con may ep esen ada en la pa le In e io (1). el jado del A la izquie da de la silla del Obispo, j Reco demos. E angelio, empieza la His o ia de la C eación ( al desc ibi la, las palab as del Génesis: ie a e a «En el p incipio c eó Dios el cielo en onces el in o me y acía, cubie a de aguas y '"'® . ¿ y sepa an- Seño en el p ime día: Hágase la luz; Y ^ seg undo día dola de las inieblas o mó el día y 1^ "^^eh zoel i mamen o al sepa ó las aguas supe io es de las in e io es que cual llamó Cielo. En el e ce día mando ^ o mándose los se jun a an en un luga y las aguas se Después hizo ma es; b o a on las uen es. los a oyos ^ (odas clases, p oduci á la ie a e des hie bas y á boles b illan en el En el cua o día c eó el so), la luna y I^s es en el ai e y i mamen o. En el quin o día c eó las mandó ó"® los peces que i en en las aguas. En c j^^^b e con su p oduje a animales de odas clases Y p opia mano». ba ep oducido los ps admi able la mane a cómo ei ° , x uja e® nos p esen a. .4-, inios momen os de la ob a del C eado . y poblada e es escenas, al Seño —anciano de ^ '-7;7'^s e una di e encia en e las ablas 006^13^ p ime as. * men ó y aquellas que o ecen escenas de la ida • amaño, mien as '^ a cadas po un a co ilobulado, ienen las ^ ® a co úmido ías segundas, son más pequeñas, es án ^ el ípico mo i o 'í"® ldo y o ecen en la pa e in e io un iso enacen is a con aP^"„gelo e o de! candelab o en elazados con amas y ollajes, del an& LA SILLERÍA DE CORO DE LA COLEGIATA DE BELMONTE 23 cabelle a y de aspec o mayesíálico, al que con ibuyen pode osamen e ios se e os pliegues de su única— que iene en su mano el in ini o — ep esen ado po una banda sinuosa de nubes—, de donde ha de saca el mundo; al Espí i u de Dios l o ando sob e las aguas, y la c eación del Fi mamen o. Las es escenas de la 2.^ abla se e ie en a los días e ce o y cua o de la C eación. Dios o ma los ma es y hace b o a las uen es (ángulo supe io de echa), hace p oduci a la ie a á boles y u os (pa e p incipal), y c ea los as os (áng. sup. izqda); i nalmen e, en la 3." abla se cumplen los úl imos momen os de la C eación y al conju o de la oz del Sup emo Hacedo y po su olun ad omnipo en e su gen los animales (áng. sup. izqda.), las a es (ángulo supe io de echa) y ios p ime os homb es Adán y E a. Sencillamen e —nada más ingenuo que la concepción de es as i gu as—, pe o con g an e dad, el a is a ha seguido el ela o bíblico en odos sus de alles y así, en es a 3.® abla, la p ime a pa eja apa ece en el Pa aíso, que es, según allá se nos desc ibe, «he moso ja dín cubie o de he mosos á boles y u os y en cuyo cen o se le an a el á bol de la ciencia del bien y del mal». En la abla 4.® (Lám. I!) el Pad e E e no mues a a la humana pa eja el á bol cuyos u os les es án p ohibidos (áng. sup. izqda). «Dijo Dios al homb e: De odo u o del Pa aíso pod ás come , menos del á bol de la ciencia del bien y del mal, po que en cualquie día que comie es de él, mo i ás». Adán y E a, engañados po la se pien e —«No mo i éis, sino que se éis como Dios, conocedo es del bien y del mal»— comen del u o p ohibido y en consecuencia pie den la inocencia, mu iendo así a la ida de la g acia (escena p incipal) y un ángel a mado les expulsa del Pa aíso. —«Dios cas igó la desobediencia p ime a a ojando a Adán y a E a del Pa aíso y haciendo gua da su pue a a un ángel a mado con una espada que a ojaba llamas»— (áng. sup. de echa). Con inúa el Génesis: «Expulsados del Pa aíso Adán y E a abajaban la ie a, inaugu an la ida amilia y ienen dos hijos, Caín y Abel, ag icul o y pas o , espec i amen e, a quienes enseña on el san o emo de Dios y que o ecían dones a! Seño ; mas el Seño acep aba las o endas de Abel, inocen e y bueno, pe o no las de Caín, po que e a malo. Po es o Caín se llenó de en idia y so do a la oz de Dios que ep ochaba sus e oces designios, un día con idó a Abel a pasea al campo y cuando es u ie on solos le acome ió y le ma ó». 24 LOS HERMANOS EGAS, DE BRUSELAS, EN CUENCA Los asuníos de esíe elaío se nos o ecen íníeg amen e en las labias y 7.® de la sille ía (Lám. III y IV) con las que ic niina el p ime g upo de escenas a que con anle io idad nos e e imos. Es digna de llama la aíención, la habilidad del a is a pa a lle a a cabo i elmen e la ejecución de es as escenas, la delicadeza que en uel e el cuad o amilia de los p ime os iempos humanos (escena p incipal de la labia 5.^) —Adán de pie y apoyado en una azada conlempla a E a que sos iene a sus hijos y que apa ece sen ada en medio de la ie a que lab a el p ime homb e y que se o ece oda a la ca icia del p ime cul i o—, la ingenuidad de las o endas, el ealismo de las i gu as de Caín y de Abel (áng. sup. decha. de la abla 7.^) y el imp esionan e momen o de la mue e de Abel, suje o aún po su he mano y a cuyo lado se encuen a el a ma homicida; un ío cuyas aguas anquilas, pe o en con inuo mo imien o, e ocan la e e nidad, con empla y gua da pa a siemp e el ho o del p ime homicidio. A la de echa de la silla del P elado, o sea en el lado de la Epís ola, con inúa el o den c onológico de las escenas que enimos des c ibiendo y que se e ie en aho a ai 2.° y ó.®"" g upo de asun os, es deci , salida de los Heb eos de Egip o e his o ia de los Jueces. —«Los Heb eos que han gozado de muchas p ospe idades en Egip o, adonde ue on lle ados po José, hijo del Pa ia ca Jacob, se en más adelan e suje os a escla i ud po , los Fa aones que los abo ecen. Moisés, escogido po Dios pa a sal ai' a su pueblo, cas iga a Egiglo con las diez e ibles plagas que obligan al Fa aón a consen i la salida y conduce a los Heb eos hacia la Tie a P ome ida a a és del desie o, en el que ecibe de manos de Dios las Tablas de la Ley que hace gua da en el A ca de la Alianza». Las ablas 1.® y 5.® <Lám. V) ep oducen es e asun o; en la p i me a (áng. sup. de echa) el pueblo Is aeli a cau i o acude a o enda al Fa aón; Moisés y Aa ón (áng. sup. izqda.) eciben la o den de pa i , y en la pa le p incipal el A ca de la Alianza es conducida hada el país de Canaán. En la segunda Moisés mues a las Tablas de la Ley que acaba de ecibi y dos angelo es que con una mano se apoyan en sus homb os y sos ienen con la o a un cue no de la abundancia, hacen alusión a la p o e bial iqueza de la Tie a P ome ida. Sal a a la is a, con sólo una simple inspección, la di e encia que exis e en e es a abla y odas las demás. En p ime luga , la ac u a de las es i gu as que con iene —Moisés y los dos angelo es no es la sencilla ac u a de la época gó ica, con sus ac i udes an- LA SILLERIA DE CORO DE LA COLEGIATA DE BELMONTE 25 quilas y se enas y con sus opajes i uales y simé icos que admi amos en el es o de la ob a, sino la ac u a ca ac e ís ica de los iempos ba ocos, con sus mo imien os deso denados, sus posiciones iolen as y los pliegues oblicuos de sus es idos. Además, exis e en ella una ca encia absolu a de deco ación, siendo así que el a is a iene un excesi o cuidado de ella en odas las demás escenas, habiendo log ado en algunas —la O ación en el Hue o, po ejemplo— e ec os de pe spec i a de e dade o mé i o. Finalmen e, el a co ilobu lado que ado na y di ide las ablas es aquí apun ado, cuando las demás nos mues an un medio pun o y las escenas de la pa e supe io se han sus i uido po emblemas judaicos, la luju ia y la se pien e en oscada a un lába o. Es segu o que la abla p imi i a se haya pe dido, en el aslado de la sille ía de Cuenca a Belmonlc y que la exis en e se hicie a en onces, a mediados del siglo x iii, pa a supli a la an e io . La abla 2.^ se e ie e a la en ada de los Heb eos en Canaán; el caudillo es aho a Josué, quien ecibe la a i icación de su pode de manos de un ángel (áng. sup. izqda.), incendia la ciudad de Hay (áng. sup. d cha.) y oma a Je icó, cuyos mu os se de umban al paso del Tabe náculo. —«Después de la mue e de Moisés, el Seño dijo a Josué que pasa a el Jo dán y conduje a a los hijos de Is ael a la ie a que les había p ome ido. Había en aquellos pa ajes una ciudad muy o i i cada con mu os y di undida con almenas, llamada Je icó, la cual ni se podía de iba ni asedia ácilmen e. Josué o denó que al ededo de sus mu os se lle a a el A ca y después de hace lo sie e eces, el úl imo día, las o es y los mu os se desploma on de súbi o y la ciudad ué omada y des uida, as de lo cual se omó la ciudad de Hay que ué incendiada»—. De la His o ia de los Jueces emos escenas en las ablas 4.^ y 5.® (Lám. VI); en la 5." en el (áng. sup. izqda.) se lle a. a cabo la consag ación de Olonicl, el p ime Juez; el áng. sup. d cha. ep e sen a el sac i icio de la hija de Je é y la escena p incipal alude a la elección de soldados po Gedeón pa a lucha con los Madiani as; la abla 4.° se e ie e a la ida de Sansón (su escla i ud y e! de ibo del emplo) y a la consag ación de Saúl po Samuel. co e de los años ios Is aeli as caye on en sucesi as Idola ías que les en ega on en manos de sus enemigos, y Dios, pa a libe a los, ins i uyó los Jueces, que ue on a la ez caudillos y gobe nan es. El p ime Juez ué Oíoniel, ungido di ec amen e po Dios, 26 LOS HERMANOS EOAS, DE BRUSELAS, EN CUENCA que lib ó a su pueblo de Cusan ey de los Caldeos. Pa a libe ía le de los Madianiías ué elegido Gedeón, que eunió un pode oso ejé clío, pe o que iendo selecciona a sus soldados ecibió de Dios el a iso de escoge a los que al pasa el ío bebiesen en la palma de la mano y no con la boca como las besíias; así lo hicie on sólo 500, con los que obíu o una uidosa iclo ia. Je lé ue a lucha con a los Filis eos y o eció a Dios dedica le en acción de g acias po el lun o la p ime a pe sona de su amilia que salie a a ecibi le; habiendo salido a sn encuen o su única hija, Jc íé, la sac i icó cumpliendo así su p omesa. Sansón dolado de p odigiosa ue za ence ambién a los Filis eos, quienes aliéndose de Dalila, log an cap u a le co ándole el cabello y le condenan a mo i ; ciego, mo iendo la ueda de un molino, pe o habiéndole c ecido el cabello, el día de la ies a del dios Dagón pidió se lle ado al emplo y una ez en él ogó al Seño le de ol iese sus ue zas y agi ando dos columnas le desplomó mu iendo con odos los Filis eos»—. La abla 7.^ (Lám. XI), iene poca elación con las an e io es, aunque es su con inuación y la úl ima de las que se e ie en al An iguo Tes amen o; ep esen a a Jona ás hijo de Saúl omando un anal de miel, de una colmena ins alada en un á bol, después de su Tcha con los i lis eos (áng. sup. d cha.); al Angel del Seño anun- "ando al pad e de Da id la exal ación del más pequeño de sus hijos ^escena p incipal) y a Judií co lando la cabeza de Holo e nes, el ene al de los ejé ci os asi ios. ^ pa a con inua el o den c onológico de ias escenas ela adas en s a síilc *ía hemos de aslada nos de nue o a la pa e del elio; comienza aho a el ela o de la ida de C is o, que po lo gs e'lado del Co o se e ie e nos p esen a en cua o ablas la ada en Jc usalén, la San a Cena, la O ación en el Hue o y el ^'^'^Hímicnío, cuyos asun os son sob adamen e conocidos. a En ada en Je usaicn (Lám. Vil, abla 8.°), ep esen a a caballc'*^ en su asno, seguido con sus discípulos, jun o a los ciudad que engalana sus o es y ab e jubilosamen e piii os pQj-Q ecibi le; sus habi an es ex ienden los man os an e sus que los bendice y oli os y palme as o ecen a su paso sus el (desgajadas po el enluslasmo de la mul i ud que espe a el am^® de la Buena Nue a. En la pa e supe io del a co dos cumP ' despliegan las bandas en que esc ibie on sus p o ecías. las p o*^ son inse ibles, pues o que aquéllas han comenzado a ual^® LA SILLERÍA DE CORO DE LA COLEGIATA DE BELMONTE 27 La Sag ada Cena (Lám. VIH, abla 9.®), es un p odigio de ingenuidad y de e ismo: Bajo un emple e gó ico, C is o, mien as odea con su b azo los homb os del discípulo amado, bendice e) pan que odos los demás comen; Judas Isca io e, sen ado solo en la pa e an e io de la Mesa, medi a su aición mien as se si e del mismo pla o que el Maes o, que ha descubie o sus in enciones. —«En e dad os digo que uno de oso os me ha de en ega - —Se á el aido aquel que me e en mi pla o su mano. —Yo me i é de con oso os po que así es á esc i o, pe o ¡ay de aquél po cuya culpa el Hijo del Homb e sea ení egadol, más le alie a al al no habe nacido» y la Magdalena, a odillada delan e de Jesús, unge sus pies y los enjuga amo osamen e con sus cabellos. En la pa e supe io del a co, dos Pad es de la Iglesia, San Je ónimo y San Agus ín son p esen ados como los de enso es del Mis e io de la Euca is ía que se ins i uye en la an e io escena. La abla 10.° (Lám. IX), es la ela i a a la O ación en el Hue o. Como en las e e en es al An iguo Tes amen o, el a is a ha seguido ielmen e el ela o bíblico, no ol idando n! un de alle —Jun o a unas' pied as ele adas del ja dín C is o hace o ación y en la pa e baja Ped o, Juan y San iago due men apoyados unos en o os—, pe o es aquí donde ha pues o un mayo cuidado en la deco ación, acaso po conside a que és a cons i uye po sí sola el elemen o d amá ico de la escena, de al sue e que puede conside a se como la más comple a de odas. Es digna de llama la a ención, en e ec o, la se ie de acie os que ha enido el a is a en la ejecución de es a abla. F en e a la deco ación con encional de las escenas ela i as al An iguo Tes a men o, emos la ealidad del paisaje es udiado con un ca ino nada común; la disposición comple amen e nue a de los á boles, el in en o (Je pe spec i a log ado median e la aco ación del ecin o po una alla de made a y sob e odo la igu a a odillada del Reden o , ma a illosa de exp esión. El d ama ismo no abandona ya a la ob a, pe o se consigue casi siemp e po la di e sidad de ac i udes; es o se obse a en la escena siguien e, el P endimien o (Lám. X, abla 11.^): en umul uoso opel y con la más a iada indumen a ia acuden sace do es, gue e os y paisanos a p ende al Hijo de! Homb e; majes uoso ecibe C is o el beso de Judas, que con él le en ega, y Ped o, el p ime o de los discí pulos, hie e con su espada a Maleo, que se ha a e ido a oca al Maes o, quien inmedia amen e le sana. Dos Pad es de la Iglesia 28 LOS HERMANOS EGAS, DE BRUSELAS, EN CUENCA La ina y dos de la Iglesia G iega, acaso San Juan C isós omo. San Juan Nepomuceno, San Dámaso y San Amb osio, se o ecen í aba- jando po la glo ia de C is o y el iun o de la e, en la pa e supe io de es as dos úl imas ablas. De nue o es el lado de la Epís ola el que nos mues a la con i nuidad de las escenas que son aho a el Camino del Cal a io, la C uci ixión, el Descendimien o y la Resu ección. ya obse ábamos an e io men e que el d ama ismo es la no a ca ac e ís ica de las ablas ela i as al Nue o Tes amen o y es a obse ación se comp ueba en las úl imas escenas que nos o ece a sille ía. El Camino del Cal a io (Lám. XI, abla 9.'') es el co eio dolo ido y ab umado de ios amigos de C is o que le acompañan a luea del suplicio; al a la no a ag ia, aunque animada, de los soldados jun o a la C uz, pe o c ece la emo i idad al con empla la eo ía de os í e/eS eme osos, sí, pe o dispues os a no abandona ai Maes o, emoción aumen a con emplando la C uci ixión (Lám. XI, aba í"- '• C is o, en la C uz, en e los dos lad ones, dominando con el pode de su olun ad di ina la humana debilidad de su cue po expi a ien a- «n e; el cen u ión a caballo cus odia su agonía, mien as su amigos, pe dida la espe anza, de o ados sus sen imien os, llo an sob e el ..£»lo a un iempo eposada y ama gamen e. ^ Todo acabó ya; Nicodemus y José de A ima ea ^j-dosas muje es en egan el Cue po de Jesús a su Ma ^ níscípu'o Amado pa a que lo pongan en el sepulc o; escena es a nesccndimienlo, callada, casi muda, de ges os y de ac i u es, pe o '^caículable iníe és po el acie lo del a ís a que ha log ado pone de elie e el alo del silencio; la emoción alcanza el sumum ( m. escena de la Resu ección (Lám. XII, abla 12.") uel e a sencillez de la p ime a; los soldados de Roma ue men C isW esplendo oso y iun an e sale del sepulc o, po su olun ad a pa^*® ablas es á ocupada po las igu as de I Ho E angelis as (S. Juan y S. Ma eo en la Subida al Cal an . ^"^j la cos V ^ Lúeas en el Descendimien o), po la Fe y la Espe- pied as angula es de la eligión que hace de la mume e « pied as auyuia es de la eligión " ■"^"^nzo de la ida (sob e la C uci ixión), y Po los p o e as Oseas que p edije on la Resu ección. , ® , as ablas núme os 12 del E angelio y de la Epís ola es án dedi- a las muje es ue íes de la Biblia, Judi , Es he , Débo a y cadas LA SILLERÍA DE CORO DE LA COLEGIATA DE BELMONTE 29 Adalia que de ienden la en ada del Co o como de endie on la pu eza de la e y el alo de los Is aeli as con a sus enemigos (Lám. XII y XIII) (1). Las ablas núme os 6 de ambos lados o ecen las igu as de los p íncipes de los Após oles, San Pablo en el lado del E angelio y San Ped o en el de la Epís ola. Tal es en esumen el conjun o de escenas y igu as de la Sille ía (1) Judi , na u al de Be ulia, i ió en iempo del Rey Manases y lib ó al eino de Judá de los Asi los mandados po Holo e nes: —Nabucodonoso ey Asi o-Babiló- nico en ió a su gene a! Holo e nes pa a que pusiese si io a la ciudad de Be ulia plaza ue e del eino de Judá. Comp ome ida e a la si uación de los Heb eos cuando judi , he mosa y ica iuda dedicada al se icio de Dios ino a libe a les de sus op eso es. Ves ida con sus mejo es galas pasó al campamen o enemigo log ando cau i a a Holo e nes que la e iene jun o a él. Una noche emb iagado el gene al después de un banque e se queda do mido en su ienda, y en onces Judi le co a la cabeza con su p opia espada, hecho que si ió pa a e o za el alo de los Heb eos y pa a desba a a el ejé ci o asi lo que ué de o ado»— Es he es la libe ado a del pueblo de los u o es de Amán, minis o del e Asne o: -«Después que Ci o de ol ió la libe ad a los Heb eos cau i os en Babi lonia po Nabucodonoso , muchos de ellos queda on en Pe sia, en donde ue on bien a ados po sus mona cas. Un ey, Asue o. con ajo ma imonio con una judía llamada Es he , y en onces en idioso el p ime minis o Amán de la p epo encia alcanzada po los Is aeli as decidió ex e mina los a odos. En e ada Es he po su ío Ma doqueo de la sue e que les espe aba descub e a Asue o los manejos del minis o, que es mandado aho ca , e ocándose el edic o de mue e con a los judíos»—. Débo a ué ele ada po su pueblo a la ca ego ía de Juez, cuyo ca go desem peñó inmedia amen e an es de Gedeón,- log ando ence a Sisa a, gene al del ey Asso Jabín: —Los Is aeli as a causa de sus desó denes caye on du an e 20 años en pode de Jabín, ey de Aso . Al cabo de es e iempo ué ele ada a la dignidad de Juez la san a p o e isa Débo a, la cual o denó al gene a! Ba ac que a acase al ejé ci o de Sisa a mien as ella engañándole le conduci ía al o en e de Cisón, en donde se les pod ía ence con acilidad; así se hizo, consiguiendo una comple a ic o ia»—. Adalia es la mad e de los Macabeos, muje de ex ao dina io alo que e sac i ica a sus sie e hijos animándolos en su agonía y su e ella misma el ma i io po no enega del e dade o Dios du an e la dominación de An íoco Epi anis, ey de Si ia: —«An íoco Epi anis había esuel o acaba con la eligión de los Judíos e igiendo al a es en odas las ciudades pa a sac i ica a los ídolos. En e las pe sonas que se negaban a los sac i icios es aban sie e he manos llamados los Maca beos y su mad e. An íoco mandó que les uesen co ados uno a uno la lengua, los pies y las manos y qne es os despojos uesen i os en sa enes de cob e con e idas en ascuas. La mad e obligada a p esencia semejan e ho o exho aba a los hijos que quedaban pa a que no desmayasen en su e, y una ez conseguido es o, ella misma se en egó al e dugo en onando cán icos de alabanza»—. LAM. //, 'l ¡!>Ui cuü Ui Aiuio V (/i- lu .-illciia i/ / Ci'n> (/(• Jn'IllU'Hl ^ ■'l'ohia s ii"ni <hido ic<¡ii¡ d") de hi sdlen-j de! co de íhdnii'iiie de C iieiica JMÉd LAM I ■ i^ iiiic i, scijuiiil i _ li'i'cci'u ¡Id hnln dci'cdio ¡h' la dlh'n-.i ¡id ¡mo de IxliuonU di 0/mí(íí ñ % I..IM. / III.— Ta/'la ii >z'i-uii del iiuL) ¡Ci¡iii íl,> </<' hi x/Z/c-/-;-.; Ji! cmui (/(• i'cIiii 'i U' lie Ci i-iua k g . c' . L.IM. X.— J'iil' ii iindí-ciniii del Uulo ic-iinie dn de la sdle ia del eo o de ¡lelinonle de Cnenea m m