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El retablo de San Juan Bautista en la iglesia del Salvador, de Valladolid: ¿Quentin Metsys o Adriaen Skilleman?

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El retablo de San Juan Bautista en la iglesia del Salvador, de Valladolid: ¿Quentin Metsys o Adriaen Skilleman?

Author: Nieto Gallo, Gratiniano
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1936
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/50225/3/articulo_2718776.pdf
EL
RETABLO
DE
SAN
JUAN
BAUTISTA
EN
LA
IGLESIA
DEL
SALVADOR.
DE
VALLADOLID
¿QUENTIN
NETSYS
O
ADRIAEN
SKILLEMAN?
Después
del
abajo
de
C.
Jus i
(1),
a ibuyendo
a
Quin ín
Mc sys
las
g andes
ablas
del
e ablo
del
Sal ado ,
y
de
los
del
S .
Agapi o
y
Re illa
(2)
man eniendo
es a
a ibución,
nada
nue o,
que
sepamos,
se
ha
lle ado
a
cabo
con
is as
a
un
es udio
sob e
es e
in e esan e
e ablo
po
o o
lado
poco
conocido;
po
ello
nos
c eemos
obligados
a
insis i
sob e
él,
es udiándolo
de enidamen e
y
p ocu ando
da ,
al
paso
una
in o mación
g á ica
lo
más
amplia
que
nos
ha
sido
posible
ob ene .
Desc ipción.
El
e ablo
(Lám.
I)
es
un
g an
políp ico
(5,28
m s.
de
ancho
Po
5
82
m s.
de
al o)
que,
según
la
insc ipción
que
co e
a
lo
la go
de
la'impos a
de
su
capilla
mandó
hace
D.
Gonzalo
González
de
Illescas
y
su
muje
D.°
Ma ina
de
Es ada,
siendo
colocado
«en
2^,ico
de!
año
del
seño
de
mili
e
quie os
q o
qndo
sus
al ezas
acaua on
de
gana
el
eyno
de
napolesi>.
Podemos
hace
su
es udio,
eniendo
en
cuen a
las
di e sas
ca ac
e ís icas
que
el
conjun o
de
es a
ob a
excelen e
nos
mues a,
y
en
es e
sen ido
cabe
es ablece
dis inción,
en e
el
e ablo
p opiamen e
dicho
y
su
banco,
po
lo
que
se
e ie e
a
la
escul u a,
y
en e
las
ablas
de
L e
yTas
'g andes
composiciones
pin adas,
po
lo
que
a añe
a
la
pin u a.
,
.
..
.
.
*
i
La
pa e
a qui ec ónica,
se
adap a
a
las
disposiciones
gene ales
de
los
e ablos
lamencos
de
i
nes
del
siglo
x
y
p incipios
del
x i.
En
el
in e io ,
es
cue pos
de
la
misma
anchu a
sepa ados
po
mol
du as;
en
el'cen al.
un
nicho
de
a co
apun ado,
cuyas
jambas
y
asdós,
se
ado na on
con
pequeños
g upos
sob e
mensulilas.
de
los
48
G.
NIETO
GALLO
que
hoy,
sólo
esían
los
dos
más
al ós,
sob e
el
a anque
del
a co.
El
de
la
de echa
ep esen a
a
un
sace do e
a odillado
an e
un
al a
y
odeado
de
es
homb es,
sob e
los
que
uela
un
ángel;
el
o o
g upo,
po
la
ac i ud
de
los
pe sonajes,
puede
al
ez
ep esen a
una
escena
de
la
ida
de
San o
Domingo
de
Guzmán,
aquella
de
la
p ueba
de
los
lib os
sag ados
en
p esencia
de
los
albigenses.
Apa ecen
es as
escenas
llenas
de
mo imien o
y
na u alidad,
y
si
se
las
obse a
de enidamen e,
se
ap ecia
la
habilidad
con
que
es án
abajadas.
Debajo
del
a co,
un
dosele e
i
nísimo
se
sos iene
sob e
o o
ilobulado,
cobijando
un
nicho
que
ado na
su
ondo
con
en anales
gó icos,
y
en
cuya
pa e
in e io ,
sob e
masas
ocosas,
po
donde
co en
conejos,
y
en e
á boles,
apa ecen
cas illos.
Una
moldu a
calada,
de
la
que
apenas
quedan
es os,
co ía
a
lo
la go
de
la
pa e
.
in e io
de
las
jambas
y
es oneaba
el
a co
ilobulado.
En
medio
de
es e
nicho
an
icamen e
p epa ado
apa ace
la
i
gu a
del
San o
i ula
(Lám.
II).
El
Bau is a
a
es ido
con
única,
y
sob e
ella
lle a
una
piel
de
e ne a,
cuya
cabeza,
pendien e
en
un
ex emo
queda
a
sus
pies.
Es a
piel,
e ciada
sob e
el
homb o,
se
anuda
po
e¡
muñón
de
una
pa a
a
modo
de
íbula,
de alle
que
e emos
epe ido
en
odas
las
demás
ep esen aciones
del
San o
en
es e
e ablo.
La
escul
u a
es á
concebida
con o me
al
modelo
que,
iniciado
en
el
siglo
x i
c eó
pa ón.
Un
g an
man o,
de
pliegues
angulosos
y
du os,
cub e
la
pa e
in e io
déla
escul u a,
ecogiéndose
sob e
el
b azo
izquie do
en
ue es
dobleces
que
medio
ocul an
un
lib o,
en
el
que
descansa
la
igu a
del
Co de o.
Po
debajo,
unas
pie nas
ue es
y
ne udas
señalan
un
mo imien o
de
a ance,
que
mal
quie en
encub i
los
pliegues
del
pesado
paño
que
o ma
el
man o.
Hay,
po
an o,
en
la
ob a,
cie a
desen ol u a
que
la
lib a
de
aquella
igidez
ca ac e ís ica
que
se
ap ecia
en
modelos
más
iejos.
Con
el
b azo
de echo
señala
al
Co de a.
Se
acusa
en
es e
b azo
ue e
modelado,
y
el
escul o
ha
sabido
ma ca
de alles
de
músculos
y
enas,
no
sin
cie a
segu
idad
y
ealismo.
La
cabeza,
ené gica
y
ue e,
sin
deja
de
es a
in luida
de
go icismo,
mues a
un
alo
menos
hie áíico,
de
al
modo
que,
las.
sime ías
ípicas,
lejos
de
bo a
la
exp esión
in e na
de
aus e a
y
honda
emoción,
pa ecen
a i a la.
Mués anos
el
P ecu so
con
la
dies a
al
Co de o,
como
hemos
dicho,
y
pa ece
que
de
sus
labios
b o an
aquellas
palab as
que,
sob e
mos a
a
la
Víc ima,
nos
señalan
la
Redención:
«Ecce
Agnus
Dei
qui
oHis
pecca a
mundi».
El
e ablo
se
ema a
po
un
ecuad o,
a
modo
de
á ico,
que
EL
RETABLO
DE
SAN
JUAN
BAUTISTA
EN
LA
IGLESIA,
ETC.
49
ep esen a
el
Bau ismo
de
C is o
(Lám.
III
a).
San
juan,
odilla
en
ie a,
iende
el
b azo
de echo
y
de ama
el
agua
sob e
Jesús,
quien
en
medio
del
ío,
jun a
sus
manos
en
ac i ud
o an e.
A
la
de echa
de
la
composición,
un
ángel
sos iene
la
única
del
Mesías.
Al
ondo
dos
cas illos
y
los
consabidos
en anales
gó icos
que
hemos
de
encon a
en
odos
los
cuad os.
El
a co
ebajado
que
cie a
el
nicho
po
su
pa e
supe io ,
no
apoya
sob e
columnillas
como
los
demás,
sino
sob e
medias
cañas
ocupadas
po
dos
es a uas,
bajo
chamb anas,
colocadas
sob e
pedes ales
poligonales:
la
de
la
de echa,
ep esen a
a
San a
Ca alina;
la
de
la
izquie da,
a
una
San a
undado a,
o
acaso
San a
Bá ba a.
En
el
cue po
de
la
de echa
empieza
a
ep esen a se
l¿.yida
.^1
Bau is a,
siguiendo
un
igu oso
o den
c onológico.
En
el
cuad o
supe io ,
la
escena
de
su
nacimien o
(Lám.
III
b),
animada
y
bien
compues a:
el
anciano
Zaca ías
due me
sen ado
en
un
sillón
jun o
a
la
cabece a
de
la
cama,
donde
San a
Isabel,
inco po ada,
ecibe
al
in an e
que,
en uel o
en
ajas,
le
p esen a
una
dama
icamen e
a a iada.
Comple an
la
escena,
o a
muje
po ado a
de
un
ja o
y
un
aso,
y
o as
dos
como
espec ado as.
El
cuad o
siguien e,
se
e ie e
a
la
p edicación
de
San
juan
en
el
desie o
(Lám.
IV
a).
La
i
gu a
del
San o
apa ece
odeada
de
oyen es,
en
cuyos
os os
se
e ela
p eocupación,
ansiedad
y
a ención.
Pa a
equilib a
la
composición,
dos
muje es
sen adas
en
p ime
é mino,
escuchan
con
in e és.
T azando
una
e ical
po
el
cen o
de
es e
cuad o,
queda
di idido
en
dos
pa es
exac amen e
iguales
en
cuan o
a
disposición
y
núme o
de
i
gu as,
co espondién
dose
las
ac i udes
de
és as.
Columnas
deco adas
con
es ías
sos ienen
el
a co;
es e
mismo
de alle
deco a i o
apa ece
en
odas
las
demás.
Como
la
ep esen ación
del
Bau ismo
quedó
pa a
el
á ico,
en
azón
a
la
con eniencia
de
coloca
una
escena
impo an e
en
luga
p incipal
del
e ablo
y
pa a
da
más
a monía
al
conjun o,
el
cuad o
in e io
se
e ie e
a
la
p isión
de
San
juan.
El
p ecu so ,
con
las
manos
esposadas,
a
a
en a
en
la
cá cel;
sob e
su
homb o
queda,
pa a
indica nos
que
allí
exis ió
o a
i
gu a,
el
b azo
del
soldado
que
le
empujaba
(Lám.
IV
b).
Algunos
de alles
que
publicamos,
mues an
el
esme o
de
es as
allas,
y
así
enemos
la
i
gu a
de
un
al o
digna
a io
(Lám.
V
a),
cuyo
os o
e leja
noble
compasión,
y
la
de
He odcs
(Lám.
V
b),
con
g andes
ba bas
enzadas
sob e
el
pecho,
en
animada
con e sación
con
un
pe sonaje,
cuyo
os o
linda
en
50
G.
NIETO
GALLO
1
ca icaíu a
a
ue za
de
que e
se
ealis a.
T ajes
magní icos
y
compli
cados;
ocados
a iados
y
ex años;
ac i udes
di e sas
en
pe ec o
aco de
con
el
momen o;
mo ilidad
exp esi a;
p o undidad
en
el
plegado
de
los
panos,
consiguiendo
acen ua
el
cla oscu o,
y
un
sen ido
alo
pic ó ico
en
odo
el
conjun o
hábilmen e
dispues o,
son
no as
áciles
de
obse a
en
la
in e esan e
escena.
El
cuad o
supe io
de
la
izquie da,
ep esen a
el
supjjcio
de
San
Juan
(Lám.
VI
a).
El
San o
apa ece
a odillado
a
la
pue a
de
un
cas illo,
análogo
al
que
se
e
en
el
cuad o
an e io .
El
e dugo
a
a
desca ga
el
golpe
y
Salomé
espe a
el
a al
desenlace.
De ás
de
ella,
una
muje
que
lle a
un
aso
y
a ios
soldados,
ocupan
el
ondo
de
la
escena.
En
el
cuad o
siguien e
(Lám.
VI
b)
He odias
y
He odes
eciben
el
e íble-P esen e
que
ae
Salomé.
Al
lado
de
He odes
un
comensal
con
una
copa
en
la
mano
en
ac i ud
de
bebe ;
al
lado
de
He odias
o o
pe sonaje
a
quien
pa ece
epugna
la
escena;
un
paje
en
pie,
es
es igo
del
ágico
acon ecimien o.
En
un
incunable,
que
se
gua da
en
la
Biblio eca
Comunal
de
Ambe es,
«Day
Boeek
an
den
Leben
ons
iee en
Ibesu
Ch is h,
o nado
de
g abados
en
made a
e
imp eso
en
1487
po
Ge a d
Leeu,
apa ece
igual
escena,
y
en
ella
se
ha
c eído
pudo
inspi a se
Meísys,
pa a
compone
análoga
ep esen ación,
en
su
magní ico
íp ico
del
En ie o
de
C is o,
conse ado
en
el
Museo
Real
de
Ambe es
(3).
Es a
semejanza,
pudo
suge i
al
seño
Agapi o
y
Re illa
(pa i
da io
de
a ibui
a
Me sys
las
pin u as),
la
idea
de
que,
siendo
a
más
el
a is a
g abado
de
medallas
y
allis a,
ue a
ambién
el
au o
de
la
pa e
de
escul u a
de
es e
e ablo
(2).
No
compa imos
es a
opinión,
en
p ime
luga ,
po que
es
muy
poco
lo
que
puede
conc e
a se
ace ca
de
Meísys
como
escul o ,
y
en
segundo,
po que
es a
analogía
de
composición
con
elación
a
es a
escena,
si
pudo
oma la
el
ilus e
pin o
de
Ambe es
pa a
su
abla
del
Musco
Real,
del
lib o
de
Leeu,
pudo
igualmen e
oma la
cualquie
o o
a is a,
dado
que
es e
de ociona io
gozó
de
g an
popula idad
a
ines
del
x
y
p in
cipios
del
XVI
(3).
Nada
de
pa icula
iene
que
cualquie
escul o
copia a
y
epi iese
los
asun os
que
componían
sus
g abados.
Po
an o,
Meísys
pudo
inspi a se
y
ecoge
ci
sen ido
me amen e
icono
g á ico
de
la
escena,
pa a
la
abla
del
En ie o
de
C is o
del
Museo
de
Ambe es,
del
g abado
en
made a
del
Lib o
de
G.
Leeu
(lo
que
pa ece
ac edi a
el
de alle,
que
no
deja
de
se
un
poco
ago,
de
que
He odias
pinche
con
un
cuchillo
la
cabeza
del
Bau is a
del
mismo
M
EL
RETABLO
DE
SAN
JUAN
BAUTISTA
EN
LA
IGLESIA,
ETC.
51
modo
a
como
ocu e
en
el
g abado
ciíado),
pe o
de
aquí
no
puede
deduci se,
a
pesa
de
que
idén ico
de alle
se
da
en
nues o
e ablo,
que
és e
sea
ob a
de
Meísys,
pues
o o
a is a
pudo
inspi a se
asimismo
en
el
conocidísimo
lib o.
El
cuad o
in e io
de
la
izquie da
ep esen a
el
Enlie o
de
San
Juan
(Lám.
VII
a).
Es
una
escena
hábilmen e
a ada
y
de
g an
ealismo.
En
p ime
é mino,
el
cue po
de
San
Juan
endido
al
lado
de
la
osa
que
acaban
de
ab i
los
sepul u e os;
a
la
de echa,
un
anciano,
y
a
su
lado,
una
muje
apoyada
en
una
mule a
y
el
b azo
en
cabes illo;
unos
homb es
al
ondo,
y
a
la
Izquie da,
o a
muje
que
iene
un
niño
en
los
b azos.
Es os
de alles
se
e ie en,
con
oda
segu idad,
a
los
milag os
que
ob ó
el
San o
después
de
su
mue e.
Hay
señales
de
habe
exis ido
o as
dos
igu as
más
a
los
pies
de
San
Juan
y
en
un
p ime
é mino.
Las
dos
igu as
de
los
sepul u e os
(Lám.
VIU
a)
son
de
un
ealismo
so p enden e.
Uno
de
ellos
saca
las
Úl imas
pale adas
de
ie a,
mien as
o o,
en
ac i ud
e e en e,
se
dispone
a
le an a
el
cue po
del
Bau is a.
La
exp esión
en
los
os os
señala
una
no a
de
is eza
hábilmen e
conseguida.
Los
elie es
del
banco.
Pueden
ap ecia se
en
és os,
di e encias
no ables
con
e e encia
a
las
escenas
desc i as
an e io men e.
Las
i
gu as
que
componen
cada
Una
de
las
es
que
ocupan
el
banco
es án
alladas
en
un
solo
ozo
de
made a;
las
de
los
cuad os
supe io es,
po
el
con a io,
es án
alladas
sepa adamen e
y
después,
con
ellas,
se
o denó
la
composi
ción
Si
o denación
hubo
de
se
pensada
con
an e io idad,
la
acomodación
no
pudo
se
an
obligada
como
debió
ocu i
con
las
del
banco,
po que
alguna
de
las
i
gu i as,
o almen e
exen as,
pe mi ían
a iaciones
en
su
colocación,
e
incluso
en
cie o
modo,
ec i icaciones.
Componen
el
banco,
a
más
de
dos
pequeños
nichos
la e ales,
s
g andes
escenas.
El
La a o io:
(Láms.
Vil
b
y
VIII
b).
C is o
lodillado,
la a
los
pies
de
Ped o,
que
es á
sen ado,
con
las
manos
jun as,
como
sumido
en
muda
o ación.
En
segundo
é mino,
los
demás
Após oles,
o man
un
ap e ado
g upo,
en
el
que
no
dejan
de
indi idualiza se
las
i
gu as.
Cada
uno
nos
e ela
especial
es ado
dé
ánimo,
como
puede
obse a se
en
de alles
de
es e
g upo.
(Lám.
VIII
b).
Fo ma
el
cuad o
cen al
la_Pledad
(Lám.
IX
a),
composición
azada
siguiendo
las
no mas
de
g upos
análogos
de
es a
época.
es
an
■k
•

52
G.
NIETO
GALLO
Ma ía
apa ece
cubie a
con
un
g an
man o;
ab aza
en
su
egazo
el
cue po
ígido
de
Jesús,
cuya
cabeza
sos iene
San
Juan
en e
sus
manos;
a
la
izquie da
de
la
Vi gen,
la
Magdalena,
con empla
en
ac i ud
dolo ida.
El
cuad o
inmedia o
ep esen a
la
Cena
(Lám.
IX
b).
Al
ondo
y
en
el
cen o,
Jesús
bendice
el
pan.
Los
Após oles
a en os
a
lo
que
hace
el
Maes o,
pa ecen
admi ados
del
ac o.
El
a is a
se
In e esó
po
da
a iedad
y
mul iplica
de alles.
Po
úl imo,
en
el
nicho
de
la
izquie da,
un
paje
(Lám.
X
a)
sos iene
el
escudo
de
los
undado es;
cas illo
de
es
o es
bajo
dos
aus,
a
la
de echa,
y
dos
cabezas
de
águila
sang ando,
sepa adas
po
una
banda,
a
la
izquie da.
Figu a
pa ecida
debió
habe
en
el
o o
ex emo.
Hoy
al a.
El
banco
es á
sepa ado
de
la
pa e
supe io
del
e ablo,
po
una
moldu a
y
una
g eca
calada
compues a
po
hojas
es ilizadas,
lle ando
de
ez
en
cuando
pája os
in e calados.
Pa e
de
és a
es
nue a.
Las
dis in as
escenas
de!
banco
es án
sepa adas
e icaimen e
po
pináculos
que
si en
de
dosele es
a
unos
nichos,
de
los
que
han
desapa ecido
las
igu i as
que
indudablemen e
con enían.
Es os
elie es
del
banco
son,
posiblemen e,
de
mano
dis in a
a
los
del
es o
del
e ablo,
y
cie os
de alles
lo
a es iguan.
Las
igu as
de
la
pa e
al a
es án
a a iadas
con
es idos
de
la
época,
a
excepción
déla
de
San
Juan;
las
del
banco,
po
el
con a io,
is en
las
clásicas
únicas.1
Si
compa amos
más
de enidamen e
una
igu a
de
la
pa e
al a
con
una
de
las
de
la
p edella^
no a emos
que
el
canon
es
com
ple amen e
dis in o;
las
i
gu as
del
banco,
a
pesa
de
su
igidez,
son
esbel as
y
de
ca as
ala gadas;
las
de
a iba,
son
algo
achapa adas
y
de
ca a
cuad ada.
El
plegado
de
paños,
es
más
na u al
en
los
elie es
del
banco,
y
aunque
oda ía
son
du os,
sin
emba go,
los
pliegues
no
es án
limi ados
po
líneas
ec as
angulosas,
como
ocu e
en
los
de
la
pa e
supe io .
El
modo
de
a a
el
pelo
en
las
i
gu as
del
banco,
e ela
cie a
libe ad
y
na u alidad,
mien as
que,
casi
odas
las
igu as
de
la
pa e
al a,
sob e
odo
las
masculinas,
nos
mues an
los
mismos
mechonciíos
sob e
la
en e.
No
es
menos
elocuen e
la
obse ación
de
la
a qui ec u a;
los
cuad os
supe io es
es án
enma cados
po
columnilias,
sob e
las
que
apoyan
a cos
lobulados,
de
cuyas
a qui ol as,
penden
i
nos
calados;
la
pa e
supe io
de
los
nichos
de
la
p edeHa,
en
luga
de
es a
limi ada
po
a cos,
lo
es á
po
la
impos a
que
co e
a
lo
la go
de
oda
ella;
en
los
echos
de
las
ho nacinas
hay
bó edas
de
c uce ía
EL
RETABLO
DE
SAN
JUAN
BAUTISTA
EN
LA
IGLESIA,
ETC.
53
colgan e,
más
ica
en
la
pa e
supe io ,
y
si
el
ondo
de
los
nichos
al os
se
ado na
con
mazone ía
gó ica,
o mando
a
modo
de
g andes
en anales,
los
ondos
de
los
nichos
del
banco,
apa ecen
lib es.
La
anchu a
o al
del
banco
excede
con
e e encia
al
es o
del
e ablo;
pe o,
po
si
odo
eslo
ue a
poco,
hay
un
de alle
que
nos
asegu a
más
sob e
es as
di e encias.
En
odas
las
escenas
de
la
pa e
supe io
se
en,
hechas
a
punzón,
dos
manos
(Lám.
X
b),
y
sabemos
que,
«...los
e ablos
con eccionados
en
Ambc es,
an es
de
se
expues os
pa a
la
enía,
habían
de
se
examinados
po
un
ju ado
nomb ado
po
los
decanos
de
la
Co po ación.
Es e
examen
no
enía
o o
obje o
que
con as a
la
calidad
de
las
made as
empleadas.
Pa a
los
e ablos,
no
podían
se
más
que
de
encina
o
nogal,
bien
secos,
sin
de ec os
y
eniendo
el
g ueso
de e minado.
Cuando
el
ju ado
había
econocido
que
el
e ablo
eunía
las
condiciones
exigidas
pa a
cons i ui
una
ob a
de
buena
calidad,
aplicaba
la
ma ca
p eci ada.
E a
és a,
una
mano
pa a
las
escul u as
en
made a
no
pin ada,
y
las
a mas
de
la
illa
pa a
las
escul u as
polic omadas»
(4).
Pe o
j.
Des ée
(5)
a i ma
que
las
a mas
de
Ambe es
(cas illo
de
es
o es
y
dos
manos
encima)
e an
empleadas
pa a
la
polic omía
p opiamen e
dicha.
La
mano,
ma ca
de
la
escul u a,
i
gu a
indis in amen e
sob e
las
ob as
polic omadas
y
no
polic omadas.
Bossche e
(6),
eniendo
a
la
is a
algunos
a ículos
de
los
eglamen os
de
la
Gilde
de
San
Lucas,
dice
que
la
ob a
no
se
some ía
al
ju ado
cuando
el
que
la
enca gaba
e a
pe sona
de
calidad:
cuando
in e enía
el
ju ado,
se
colocaba
la
mano
de
Ambe es
después
del
examen
de
la
ob a
en
blanco,
y
cuando
ya
es aba
e minado,
es
deci ,
pin ado,
se
ol ía
a
some e
la
ob a
al
ju ado,
y
ponían
sob e
ella
el
cas illo.
Es a
ma ca,
que
ac edi a
la
buena
calidad
de
las
escul u as,
no
se
egis a
en
ninguno
de
ios
g upos
del
banco,
lo
que
hace
supone
dos
cosas:
o
que
no
me ecie on
la
ap obación
del
ju ado,
o
que
no
se
lab a on
en
Ambe es,
siendo
más
acep able
es a
hipó esis,
ya
que
los
g upos
del
banco
e elan
mano
dis in a
y
supe io .
Todas
las
i
gu as
es án
do adas
y
muchas
únicas
ienen
un
esg a iado
sumamen e
cu ioso
po
su
polic omía
y
po
el
esme o
con
que
es á
hecho:
las
i
mb ias
es án
deco adas
con
e sículos
en
ca ac
e es
gó icos
o
con
le as
suel as,
sin
sen ido,
de
es e
mismo
ipo;
la
polic omía
es
la
misma
en
los
g upos
al os
que
en
ios
del
banco;
pe o
si
seguimos
en
es e
pun o
a
Bossche e,
deducimos
que
no
se
pin a on
en
Ambe es,
pues
en
ese
caso
end ían
el
consabido
cas illo.
54
Q.
NIETO
GALLO
Las
pin u as
de
las
po ezuelas
de!
banco.
A
nues o
juicio
son
in e io es,
a
las
del
es o
del
e ablo.
Ob as
de
un
posible
a is a
cas ellano,
aunque
no
las
c eemos
de
un
pin o
de
p ime a
ila,
no
nos
pa ecen
desp eciables.
El
es ado
de
conse -
ción
no
es
bueno.
En
la
pa e
ex e io
es án
ep esen ados,
de
de echa
a
izquie da,
San o
Domingo
(Lám.
XI
a)
que
lle a
una
azucena
en
la
mano
de echa
y
con
la
izquie da
sos iene
un
lib o;
San
Lucas
(Lám.
XI
b)
esc ibiendo
y
es ido
con
única
oja;
San
Ma cos
(Lám.
XII
a)
ambién
en
ac i ud
de
esc ibi ,
y
po
ul imo,
San
F ancisco
(Lam.
XII
b)
que
sos iene
una
c uz.
Las
i
gu as
se
enma can
en
unos
a
modo
de
nichos
o mados
po
a cos
ebajados
sob e
pila es.
Los
cuad os
de!
in e io
es án
mejo
conse ados.
En
la
pa e
supe io
e
in e io
de
ellos
se
en
ado nos
de
ipo
gó ico.
El
cuad o
de
la
de echa
ep esen a
a
la
donan e,
doña
Ma ina
de
■Es aja
(Lám.
Xlll),
acompañada
de
o as
cinco
muje es,
en
las
que,
el
indudable
ai e
de
amilia,
señala
se
hijas.
En
la
abla
inmedia a,
San
Je ónimo
(Lám,
XIV
a),
quien
sos iene
con
la
mano
de echa
la
pa a
de
un
león,
de
la
que
ha
ex aído
una
espina.
Al
o o
lado,
San
Agus ín
(Lám.
XIV
b),
i
gu a
la
más
acabada
de
odas
las
del
banco
y
la
más
ica
en
de alles.
Lo
señala,
po
ejemplo,
los
ado nos
y
joyas
de
la
mi a,
imb ia
y
b oche
de
la
capa.
En
el
cuad o
que
sigue,
el
donan e,
Don
Gonzalo
González,
de
Illescas
(Lám.
XV),
acompañado
de
sus
amilia es,
seis
hijos,
en e
ios
cuales
apa ecen
dos
onsu ados.
Es as
ep esen aciones
de
los
donan
es
son
indudablemen e
e a os,
lo
que
hace
supone
que
es as
ablas
debie on
se
pin adas
en
Cas illa,
eniendo
el
a is a
an e
sus
ojos
los
modelos.
Todas
las
i
gu as
son
de
medio
cue po,
p edominando
en
ellas
los
onos
oscu os.
Desg aciadamen e,
odas
las
ablas
del
banco
han
su ido
mucho,
po
inhábiles
y
absu das
limpiezas
que
incluso
han
ba ido
la
pin u a.
Las
g andes
ablas
pin adas.
La
ama
que
goza
es e
e ablo,
se
debe
p incipalmen e
a
es as
g andes
y
bellas
pin u as,
a ibuidas,
has a
aho a,
a
Quin ín
Me sys.
En
la
ca a
ex e io
de
las
pue as
se
desa olla
la
Misa
de
San
G ego io
(Lám.
XVI).
El
San o,
es ido
con
alba
azulada
y
casulla
EL
RETABLO
DE
SAN
JUAN
BAUTISTA
EN
LA
IGLESIA,
ETC.
55
neg a,
sob e
la
que
se
dibuja
la
c uz,
de
odillas
an e
el
alia ,
ado a
al
C is o
que
sale
del
sepulc o
mos ando
sus
llagas.
Es a
igu a
se
empequeñece
desde
el
pun o
de
is a
a ís ico,
sob e
odo
si
la
e e
imos
a
las
demás
de
la
composición.
A
los
lados
del
Pon í ice
dos
minis os
con
dalmá icas
ojas,
lle an
sendos
ci ios;
uno
de
ellos
le an a
la
casulla
del
celeb an e
y
el
o o
sos iene
con
la
mano
de echa
una
campanilla.
F en e
a
es e,
un
ca denal,
es ido
con
amplio
opón
osa
con
e lejos
e des,
sos iene
la
ia a;
a!
lado
opues o,
o o,
lle a
una
al a
c uz
y
su
opón
es
de
un
e de
cla o,
cayendo
en
pliegues
amplios
sob e
el
suelo.
En
e ce
é mino,
un
segla ,
del
que
sólo
se
e
la
cabeza
y
algo
del
opón
neg o
y
de
la
piel
con
que
le
ado na
(Lám.
XVll).
En
la
pa e
in e io
de
las
pue as
se
ep esen an
dos
asun os:
La
Ado ación
de
los
Pas o es,
en
la
hoja
de
la
de echa,
y
la
Ado a
ción
de
los
Reyes
en
la
de
la
izquie da.
En
es as
escenas
el
a is a
puso
oda
su
inspi ación
y
sen imien o.
La
Ado ación
de
los
Pas o es
(Lám.
XVIl!)
es á
concebida
eliz
men e?
sob e
pa ón
es ablecido,
como
más
adelan e
e emos.
La
dul
zu a
y
el
asomb o
son
no as
ca ac e ís icas
de
es a
bella
composición.
Toda
la
escena
gi a
en
o no
del
Niño
que,
endido
sob e
el
peseb e,
mues a
ese
ené gico
ealismo
y
esa
a a
impe ección
habi
ual
de
la
escuela
lamenca
al
a a se
del
desnudo
y
de
in e p e a
i
gu as
in an iles.
T es
ángeles,
de
do adas
cabelle as,
ado an
al
Di ino
In an e;
el
colo
azulado
de
sus
alas,
p oduce
un
e ec o
encan-
lado
en e
las
únicas
blancas
que
lle an
los
dos
de
segundo
é mino,
y
la
oja
que
cae
en
na u ales
pliegues
po
la
espalda
del
que
emos
en
p ime
plano.
De ás,
dos
pas o es
(Lám.
XIX)
que
llegan;
el
uno
se
descub e
an e
el
Niño
y,
a!
hace lo,
su
ojo
man o
se
pliega
y
ecoge
po
delan e
del
pecho;
el
o o
pas o ,
es ido
con
única
mo ada,
hace
ademán
de
in e oga
a
su
compañe o,
quien
pa ece
abso o
con em
plando
al
Niño.
San
José
(Lám.
XX),
a óni o,
lle a
la
mano
de echa
a
la
cabeza
pa a
desloca se,
mien as
sos iene
con
la
izquie da
un
a ol,
y
exp esa,
más
que
un
ademán
de
espe o,
un
ademán
de
asomb o,
has a
el
pun o
de
que
bien
pudie a
oma se
es a
igu a,
como
la
de
o o
ap esu ado
pas o ,
en
ez
de
la
del
San o.
Pe o
donde
se
concen a
el
in e és
es
en
la
igu a
de
la
Vi gen
(Lám.
XXI);
es á
a odillada
an e
el
peseb e
a
los
pies
del
ecién
nacido,
con
las
manos
jun as
y
lige amen e
inclinada
hacia
adelan e.
Debajo
de
su
oca,
blanca
con
e lejos
azulados,
apa ece
una
blonda
y
ubia
caballe a.
Cub e
su
cue po
con
un
la go
man o
azul
e doso.
62
G.
NIETO
GALLO
el
mismo
asun o
en
el
íp ico
alladolisole ano
(Lám.
XVIII),
que
a
su
ez
mues a
es echa
elación
con
la
Na i idad
de
Oe a do
de
San
Juan
(Lám.
XXV),
de
la
que
ya
an es
nos
ocupamos.
Todas
es as
analogías
y
semejanzas,
an
conc e amen e
es a
blecidas
en e
un
g upo
de
ob as
e e idas
a
un
mismo
a is a,
no
a guye
pa a
és e
la
in ención
de
un
ipo
.de
composición
sob e
asun o
de e minado
y
menos
cuando
es as
se
adsc iben
a
la
in e e
san e
p oducción
de
los
Países
Bajos,
pues
como
ya
indicamos
an e io men e,
en e
es os
pin o es
se
es ablece
una
encadenada
dependencia,
en
cuan o
a
la
in e p e ación
de
asun os,
an
es echa
men e
ligada
que,
muchas
eces,
caen
en
el
plagio,
si
no
se
hunden
en
una
copia
más
o
menos
se il.
Así,
po
ejemplo,
emon ándonos,
encon amos
las
líneas
gene ales
de
composición
de
nues a
Ado a
ción
de
los
Pas o es
en
la
Na i idad
del
Museo
del
P ado,
a ibuida
a
Pe us
C is us.
La
Vi gen
o a;
el
Niño,
colocado
en
el
suelo,
apa ece
odeado
de
ángeles.
San
José,
a
un
lado
(izquie da
de
la
abla);
como
ondo,
un
en anal
pa ido
y
igu as
asomando
La
composición
que
nos
mues a
en
la
Na i idad,
a
la
Vi gen
de
odillas
en
ac i ud
de
ado an e,
con
las
manos
jun as,
an e
el
Niño
eclinado
en
un
peseb e
(especie
de
cajón
al o),
odeada
de
ángeles
( es
gene almen e),
de
meno
amaño
que
las
demás
igu as,
y
comO
ondo,
a qui ec u a
en
uinas
con
despiezo
y
en anal
pa ido
po
columna
en
su
cen o,
pa ece
algo
gene al
a
la
escuela,
y
se
no a
ya
así
en
una
abla
de
B uselas
(Na i idad
y
Ado ación
de
los
Reyes
que
se
a ibuye
a
la
escuela
de
Roge
an
de
Weyden)
(11);
como
o a
de
composición
análoga
(seis
ángeles
odeando
el
peseb e,
y
en
el
ondo,
en ana
pa ida
y
igu as
que
se
asoman,
e c.)
en
la
Col.
Kau mann,
de
Be lín
(12).
El
g upo
o mado
po
la
Vi gen,
el
Niño
y
el
Rey,
en
la
Ado ación
de
los
Magos,
pa ece
es a
inspi ado
en
la
«Ado ación
de
los
Reyes»,
de
Ge a do
Da id,
conse ada
en
el
Museo
Real
de
B uselas,
de
los
que
a
su
ez,
dice
Ge ae
(15),
que
algunos
ipos
es án
omados
de
H.
an
de
Goes
y
de
Menling.
Del
mismo
modo,
la
igu a
del
Rey
que
espe a
de
odillas
endi
su
o enda,
pa ece
ambién
inspi ada
en
es a
ob a
de
Ge a do
Da id,
y
oda ía
pa ece
más
ce cana
la
iliación
de
nues as
composiciones,
con
una
abla
del
mismo
pin o
conse ada
en
la
Col.
G essman
(14).
Recue da
ambién
la
misma
composición
po
lo
que
se
e ie e
a
la
Vi gen,
Niño
y
Rey,
una
abla
de
Ve ona,
de
la
escuela
de
Ams e dam,
de
hacia
1500,
lo
que
p ueba
que
hizo
o una,
y
en
el
Museo
de
Be lín,
o a
abla
conside ada
po
Bode
como
p o o ipo
de
la
de

EL
RETABLO
DE
JUAN
BAUTISTA
EN
LA
IGLESIA,
ETC.
63
•■a
!
os
pi
^
Co nelisz
an
Oos ancii,
señala
lo
mi
mo
(
).
acusan
es as
cu iosas
analogías
pueden
p o
iga se
y
e
os
nos
asegu an
de
lo
que
decíamos
an e io men e,
es
o
es.
a
ac
p
^cion
de
emas
y
pa icula idades
de
composición
en e
los
pin o es
de
los
Países
Bajos.
Aho a
bien,
¿quién
pudo
se
es e
maes o
que
F iedlande
nos
e e
a
J^^mo
e
ablas
del
Sal ado
y
como
un
discípulo
di ec o
de
Quin ín
Me sys?
El
mis no
ilus e
c í ico,
apun a
una
posible
iden i icación.
Si
se
acep a,
sald ía
el
anónimo
el
maes o
de
Mo ison,
pa a
adqui i
pe sonalidad
p opia
y
de inida.
Con
an e io idad
a
las
echas
que
conocemos
de
las
ob as
de
Me sys,
sabemos
que
el
g an
maes o
ecibía
discípulos
en
su
alle
de
Ambe es.
De
los
cua o
conocidos,
A iaen
o
Ad ien
en
1495,
Guille mo
Menleb oeck
en
1501,
Edua do
Po íugalois
en
1504
y
Hcnen
B ockmacke e
en 1510
(16),
solamen e
al
p ime o
con iene
la
posibilidad
de
iden i icación
con
el
maes o
de
Mo ison,
dadas las
echas
de
ing eso
en
el
alle
e
incluso
po
e)
hecho
de
que,
es e
A iaen,
ue a
ya
maes o
lib e
en
1505,
con
lo
cual,
las
ablas
del
Sal ado ,
al
se
indudablemen e
suyas,
ue on
pin adas
posiblemen e
cuando
es e
a is a
e a
ya
independien e.
Aho a
bien,
es e
A iaen
ing esó
en
el
alle
de
Me sys
en
1495,
an es
ano amos.
Pa a
se
maes o
anco,
y
adsc i o
como
al
^'aOilda
de
San
Lucas,
e a
necesa io
habe
abajado
cua o
años
Un
alle ,
o
habe
sido
dispensado
de
es e
equisi o,
si
así
lo
aco daban
sus
compañe os
(17).
Pues
bien,
en
1499,
es
deci ,
a
los
cua o
años
de
ing eso
de
A iaen
en
el
alle
de
Me sys,
nos
encon
amos
con
un
pin o
llamado
Ad iaen
Skillemann.
que
debió
goza
de
algún
enomb e,
ya
que
algo
pos e io men e,
desde
1507
iene
ap endices,
como
Pee ken
Kin ens
y
Joosken
Kin ens.
Después
de
1517
no
uel e
a
nomb á sele.
Y
he
aquí
la
conje u a,
señalada
po
F iedlande ,
de
que
posiblemen e
el
maes o
de
Mo ison
sea
ese
discípulo
de
Me sys,
el
p ime o
que
se
no a
como
al,
llamado
A iaen
o
Ad ien,
y
és e
a
su
ez,
el
Ad iaen
Skilleman,
quien
en
es e
caso,
se ía
el
au o
de
las
ablas
de
ía
iglesia
del
Sal ado .
No as
peculia es
de
es e
pin o ,
de
indudables
alen os
y
de
g andes
posibilidades
pa a
log a
una
exp esión
independíen e
y
lib e
(18),
y
a
quien
debié amos
llama
Ad iaen
Skillemann,
mejo
que
maes o
de
Mo ison,
son,
a
juzga
po
las
ob as
que
ac ual
men e
se
conside an
como
suyas,
las
siguien es:
p ime a,
ac i udes
64
G.
NIETO
GALLO
especiales
de
copis a
que,
a
pesa
de
sus
a anes
en
man ene las
i
elmen e
cuando
se
aía
de
segui
a
Menling,
las
modi ica,
po
la
in luencia
de
su
maes o
di ec o,
el
g an
pin o
de
Ambe es.
Así,
po
ejemplo,
su
Vi gen
en
el
íp ico
de
la
Col.
Mo lson,
inclina
sua e
men e
la
cabeza,
se
dulci ica,
po
la
in luencia
de
Mcísys,
con a
poniéndose
a
la
on alidad
y
igidez
de
la
Vi gen
de
Menling
en
el
íp ico
de
Viena
que
copia.
Y
cuando
Ad iaen
c ea
po
su
cuen a,
sob e
la
misma
copia
menlingniana,
y
sus i uye
el
donan e,
po
un
ángel
músico,
es a
i
gu a,
iene
un
alo
y
un
sen ido
de
libe ad
que
ompe
con
las
iejas
a monías
del
pin o
del
A ca
de
San a
Ú sula.
Po
o o
lado,
sus
inno aciones
son
pensadas
y
sabe
acopla las
y
man ene las
con
una
especial
consecuencia,
a anzando
siemp e
en
sen ido
de
una
mayo
sua idad
y
mayo
delicadeza.
En
sus
ondos
a qui ec ónicos,
cuando
no
sigue
pau as
p ecisas,
c ea
ambién
una
in e p e ación
pe sonal
a
base
de
una
peculia
sob iedad,
conc e ada
en
el
dominio
de
líneas
ec as
y
en
la
al a
de
o namen ación.
P e ie e
la
sencillez
de
pa amen os
desnudos,
donde
sólo
el
despiezo
de
los
silla es
ompe
la
unidad
de
supe icie,
a
los
complicados
ollajes
e o cidos
de
un
go icismo
a anzado,
o
a
los
mismos
g u escos
complicados,
b ocados
icos
en
unción
de
apice ía
cub iendo
ondos,
y
a
los
bellos
de alles
de
columni as
c is alinas
y
b illan es,
má moles
.
y
jaspes
b uñidos
y
ema es
me álicos
de
las
pin u as
meísyanas.
Es
no a
suya
ca ac e ís ica,
es a
de
la
sob iedad.
Compá ense
ob as
de
Me sys,
del
maes o
econocido,
con
las
que
conside amos
como
de
Ad iaen;
po
ejemplo,
la
Ado ación
de
los
Rcye e
de
Mcísys,
de
la
Col.
Kann,
en
Pa ís
(19)
—po
p esen a
idén icos
asun os—,
con
la
Ado ación
de
los
Reyes
de
Belchi c
o
la
del
Sal ado
de
Valla'
dolíd.
y
«sía
sob iedad
en
ondos
y
en
de alles
se
hace
ex ensi a
a
ios
indumen os,
sólo
alo ados
en
las
ob as
de
Ad iaen
po
la
p opia
calidad
de
las
elas
o
de
las
pieles.
Compá ese,
insis imos,
el
magní
i
co
a uendo
de
ios
Reyes
en
la
Col.
Kann.
con
la
noble
sencillez
eleg' ln*®
de
los
mismos
pe sonajes
en
nues as
ablas
del
mismo
asun o
(Valladolid
y
Belchi e).
Gus a
Skiiiemann
de
las
elas
sencillas,
lisas
s'"
ado nos
complicados,
y
cuando
po
la
calidad
o
elie e
del
pe sonaje
se
hace
necesa io
en iquece
el
es ido,
lo
hace
con
sen ido
de
ponde ación
y
medida
admi able.
En
las
Ado aciones
de
los
Rey®®
Valladolid
y
Belchi e.
casi
no
hay
más
no a
b illan e
n
joyas-
po®
píxides
que
se
o endan,
el
lo ón
de
alguna
^o ona
(pu®
pa ece
se
quie e
ocul a
con
el
uelo
amplío
de
i
el o
qu®
o ma
el
ocado),
algún
b oche
no
muy
ico
y
p
Fig.
1."—Q.
Me sys.
Ado ación
de
los
Reyes
de
la
Col.
Kann.
(G á .
del
S.
E.
A.
A.)
Fio.
2.°
—Ado ación
de
los
Reyes.
T íp ico
de
la
Iglesia
del
Sal ado ,
de
Valladolid.
(G á .
del
S.
E.
A.
A.)
.>-PIÍ
I
1
^
3
Fio.
3.®
—Ado ación
de
los
Reyes.
T íp ico
del
Semina io
de
Belchi e.
(G á .
del
S.
E.
A.
A.)

EL
RETABLO
DE
SAN
JUAN
BAUTISTA
EN
LA
IGLESIA,
ETC.
65
algún
cabujón
ado nando
bo des.
En
es e
aspec o,
Ad iaen
se
sepa a
y
dis ancia
del
maes o,
y
es a
sob iedad,
o ma
no a
especial
de
su
a e.
T es
ca ac e ís icas
in o man
ia
p oducción
de
Ad iaen:
ag u
pación
suel a
y
casual
de
las
igu as;
c eación
de
escenas
en
que
si ua las,
y
solución
de
los
p oblemas
de
la
luz.
Pa a
lo
p ime o,
ompe
con
odo
hie a ismo;
sus
Ví genes
y
sus
San os,
se
hacen
más
humanos,
humanos
en
el
sen ido
de
una
mayo
dulzu a
y
de
una
meno
igidez
solemne.
El
sen ido
de
ag upación,
se
hace
en
Ad iaen
más
lib e,
menos
simé ico,
y
sin
emba go,
po
ello
no
pie de
cla idad
la
composición;
y
así
como
su
maes o
iende
a
un
pa alelismo
ebuscado
y
a i icioso
sob e
el
eje p incipal
de
la
composición,
que
a
su
ez
es
el
del
cuad o,
Ad iaen,
iende
a
compone
sob e
oblicuas
con e gen es
en
un
pun o
de e minado.
Recué dese
la
disposición
de
i
gu as
en
la
amosa
Leyenda
de
San a
Ana
del
Museo
de
B uselas,
con
su
ca ac e ís ico
pa alelismo
de e minando
una
sime ía,
más
p opia
de
un
bizan ino
que
de
un
pin o
del
siglo
x i;
obsé ese
cómo
en
la
Ado ación
de
los
Reyes
de
la
Col.
Kann
(Fig.
1.®),
'9
composición
obedece
a
pa alelas
ijas
y
compá ese
el
esquema
de
es e
cuad o
de
Me sys
con
los
esquemas
de
análogo
asun o
en
Valladoiid
y
Belchi e
(Figs.
2."
y
5.°),
y
he
aquí
o a
no a
que
sepa a
al
discípulo
del
Maes o.
Ad iaen
o ma
sus
ondos
de
escena"^
con
un
alo
de
indepen-
dencia,
ya
c ee
un
espacio
ex endido
de
un
modo
con inuo,
limi ado
po
masas
de
ondas
cla as,
como
en
«el
Ja dín
del
Pa aíso»,
ya
ab a
un
camino
p o undo
en
la
composición,
pa a
mos a nos
un
bello
paisaje,
como
e i
la
abla
de.
la
Col.
Johnson
(lo
que
Me sys
echaza ía,
po que
pa a
el
maes o
la
masa
de
igu as
cons i uye
el
p opio
con enido
del
cuad o),
ya
nos
alce
unos
pa amen os
desnudos,
lib es
de
deco ación,
como
en
nues as
ablas
de
Valladoiid
y
Belchi e,
en
sen ido
opues o
ambién
a
Me sys.
Mas
donde
Ad iaen
c ea
e dade a
labo
pe sonal,
es
en
el
modo
de
in e p e a
y
conduci
ja
luz.
Ya
indicamos
an es
cómo
juega
con
las
somb as
deslizándolas
sob e
los
cue pos
con
una
especial
ans
igencia"^
es
no a
ambién
del
a is a,
sumi
oda
la
composición
en
una
luz
sua e.
Las
somb as
y
los
e lejos
signi ican
pa a
él
más
que
la
o ma.
En
es e
sen ido,
po
la
comp ensión
especial
de
la
luz,
la
ue za
de
ambien e
en
el
paisaje
y
la
mane a
de
in e p e a
el
espacio
y
el
ai e,
Ad iaen,
copis a
de
Menling
y
discípulo
muy
unido
a
Me sys,
pa ece
un
holandés,
y
no
debe
ol ida se
la
cu iosa
semejanza
de
5
66
G.
NIETO
GALLO
nues as
ablas
de
la
Ado ación
de
los
Pas o es
(Valladolid
y
Belchiíe)
con
la
Na i idad
de
Ge a do
de
San
Juan
(20).
O as
dos
no as
sepa an
a
Ad iaen
de Meísys.
En
el
pin o de
las
ablas
del
Sal ado ,
no
encon amos
ni
la
minuciosidad
y
p ecisión
de allis a
an
ca ac e ís ica
en
el
maes o
de
Ainbe es,
ni
el
sen ido
ca ica u esco
que
en
Me sys
p esagia
al
Bosco.
El
au o e a o
del
pin o .
En
la
Misa
de
San
G ego io
(Lám.
XVI),
de
nues o
e ablo
de
San
Juan,
como
ya
indicamos,
apa ece
una
cabeza
de
segla ,
ex aña
ai
conjun o
de
g a es
eclesiás icos
que
o man
la
escena.
Y
no
es
un
me o
espec ado
de
ella.
Se
indi idualiza
en
al
o ma
su
igu a
que,
aunque
elegada
a
un
ex emo,
se
ans o ma
en
la
p incipal
Realis as
son
ios
dos
ca denales
po ado es
de
las
insignias
del
Pon í ice;
ealis as
los
dos
sace do es
que
asis en
de
minis os;
ealis a
la
misma
cabeza
del
Papa,
asomb ada
an e
la
apa ición;
pe o
es e
ealismo,
acusa
la
copia
de
un
modelo
único,
que
el
a is a
a ió
a
su
an ojo
y
con o me
a
un
ideal
p opio,
Pe o,
la
cabeza
del
segla
(Lám.
XVII),
mues a
algo
dis in o.
Es
de
un
ealismo
e ec i o
una
copia
del
na u al
sos enida
en
odos
sus
de alles,
sin
pin a
de
ecue do
y
p escindiendo
de
man ene
la
a monía
del
conjun o.
Po
es e
cial
de alle,
es
po
lo
que
salía
es a
igu a
como
algo
¡ndependiem
po
lo
que
adquie e
un
alo
especial
de
indi idualidad.
Y
como
no
puede
ep esen a
al
donan e
—que
ya
apa ece
en
el
banco—
c
be
supone
si
es e
e dade o
e a o
se á
el
del
pin o .
'
^
Es
un
jo en;
os o
ancho.y
anguloso
enma cado
en
una
melena
neg a
y
izosa
ojos
edondos,
de
g andes
pupilas,
bajo
unas
cejas
g uesas
y
pobladas;
na iz
eno me
y
caída
sob e
una
boca
ancha
que
ma ca
un
ic us
desdeñoso;
men ón
salien e
y
cuello
g ueso
sob e
ue es
homb os
que
cub en
unas
pieles.
La
in eligen e
y
pe spicaz
obse ación
del
seño
Agapi o
y
Re illa,
señaló
es a
cabeza
como
posible
e a o
del
pin o
a i ma
ción
que
compa imos
con
el
ilus e
maes o.
Pe o
sen imos
nega
(dado
que
no
podemos
acep a
es as
pin u as
como
ob as
del
g an
maes o
de
Ambe es),
que
es a
cabeza
sea
el
au o e a o
de
Quin ín
Meísys.
Es
más,
como
un
úl imo
a gumen o
que
c eemos
iene
especial
Impo ancia,
es e
de alle,
puede
se i nos
pa a
deslinda
de
un
modo
de ini i o,
la
adsc ipción
de
ob a
an
in e esan e,
al
au o
de
la
Leyenda
de
San a
Ana.
'*.
'
EL
RETABLO
DE
SAN
JUAN
BAUTISTA
EN
LA
IGLESIA,
ETC.
67
Supongamos
po
unos
momen os
que
e ec i amen e,
nues as
g andes
ablas
son
ob a
de
Meísys.
Si
a i mado
es o,
se
a i ma
a
su
ez
que
es a
cabeza
es
au o e a o
(lo
que
has a
aho a
se
ha
man e
nido),
necesa iamen e
ha
de
conclui se
que
nues as
pin u as.no
son
de
mano
del
amoso
pin o
de
Ambe es,
po
la
sencilla
azón
de
que
en
modo
alguno
puede
sos ene se
que,
es e
jo en
que
as
el
ca denal
asis e
al
milag o
con
una
cie a
impasibilidad
cu iosa,
sea
Quin ín
Melsys.
Veamos
po
qué.
Complicado
es
el
p oblema
de
halla
la
e dade a
e igie
del
amoso
pin o .
Ha
de
desecha se
po
en e o
como
al,
la
cabeza
de
la
Col.
Jacquema í-And é,
que
según
Dacie
(21)
pudo
se
e a o
de
Quin ín
Me sys.
Al cd
Michiels
(22)
indica
que
en
el
Museo
de
Flo encia
se
conse an
dos
e a os
que
se
suponen
de
Me sys
y
de
su
segunda
muje
Ca alina
Heyens,
y
ob as
de
su
mano,
pe o,
según
Bos-
sae ,
son
los
e a os
de
Van
Cle e
y
de
su
esposa
(25).
Cuen a
Michiels
(24),
apoyándose
en
el
es imonio
de
Alejand o
Fo nen-
be gh,
ci ado
po
a i
Mande ,
que
habiendo
sido
necesa io
aslada
los
es os
de
Me sys
(al
ealiza se
la
ampliación
de
la
Ca uja,
donde
ue
en e ado),
po
los
cuidados
de
un
admi ado
de!
a is a,
Co nelio
an
Ghee ,
se
lab ó
un
elie e
con
la
cabeza
del
a is a,
copiando
una
medalla
an igua
que
poseía
an
Ghee .
Es a
indicación
de
sepul
u a,
colocada
al
pie
de
la
o e
de
la
Ca ed al,
ué
cedida
al
Museo
en
1825,
eemplazándola
el
monumen o
ac ual.
Es e
elie e,
a
juzga
Po
un
g abado
que
conocemos
del
monumen o,
gua da
cie a
analogía
con
el
e a o
publicado
po
Lampsonius,
del
que
aho a
habla emos,
y
ninguna
con
el
au o e a o
de
la
Misa
dé
San
G ego io.
Bossche e
señala,,
que
Opmee
en
su
«Opus
ch onog aphicum
o bis
uni e si»
(Ambe es
1611)
publicó
un
pequeño
medallón
g abado
en
made a,
bajo
el
cual
se
lee
QUINTINUS
LOVANIENT
PICT,
a
lo
que
sigue
en
la ga
leyenda
la ina,
las
anécdo as
cu iosas
e e en es
a
las
elaciones
del
pin o
con
pe sonajes
de
an
al o
elie e
como
E asmo,
Egidio
y
Mo o.
Desg aciadamen e
no
conocemos
es e
posible
e a o
del
a is a.
El
mismo
his o iado
de
Me sys,
llama
la
a ención
sob e
un
po meno
in e esan e
que
obse a
en
una
de
las
ablas:
«El
Sace do e
ehusando
la
o enda
de
San
Joaquín»,
del
íp ico
de
«La
leyenda
de
San a
Ana»,
del
Musco
de
B uselas.
En e
las
cabezas
del
Sace do e
y
de
San
Joaquín,
en
una
posición
que
no
deja
de
se
ex aña
y
con
as
no as
de
indi idualidad
y
aislamien o
y
de
pose
ca ac e ís ica
en
68
Q.
NIETO
GALLO
el
pin o
que
se
copia
a
sí
mismo,
apa ece
una
de
homb e
jo en
(Lám.
XXX
a),
en
la
que
c ee
halla
un
au o e a o.
Es e
posible
e a o
ha
se ido
a!
S .
Ag api o
y
Re illa,
pa a
es ablece
de e minadas
analogías
con
el
au o e a o
de
la
Misa
de
San
G eg-o ío,
llegando
a
supone
se
aía
en
ealidad
del
mismo
pe sonajé.
Apa e
de
que
a
juicio
nues o,
un
simple
co ejo
excluye
oda
semejanza,
con iene
no
ol ida
que
el
íp ico
de
«La
leyenda
de
San a
Ana»
se
pin ó
en
1509
y
que
las
ablas
del
e ablo
de
San
Juan
debie on
pin a se
poco
an es
de
1504,
echa
como
sabemos,
en
que
se
colocó
en
la
capilla.
An e
es o,
la
cabeza
del
íp ico
de
B uselas
debie a
acusa
en
sus
asgos
edad
poco
más
a anzada
que
la
señalada
po
el
pe so
naje
de
la
Misa
de
San
G ego io,
y
a
nues o
modo
de
e
sucede
lo
con a io.
Insis amos;
nace
Me sys
en
1466,
y
po
lo
an o,
al
pin a
nues as
ablas
(en
el
supues o
de
que
es o
ue a
así),
la
edad
del
a is a
alcanza ía
po
en onces
los
ein a
y
seis
o
ein a
y
sie e
años.
Me sys
pin ó
su
amoso
íp ico
del
Museo
de
B uselas
cuando
enía
cua en a
y
es
años,
y
po
lo
an o,
el
au o e a o
del
a is a
que
Bosshe e
supone,
debe á
mos a nos
un
indi iduo
algo
más
a ejado
y
a
nues o
juicio,
al
pa angona lo
con
el
au o e a o
de
nues as
ablas,
nos
pa ece
más
jo en,
sin
que
ol idemos
que,
según
c eemos
obse a ,
no
se
pa ecen
en
nada.
En
la
abla
de
la
«Leyenda
de
San a
Ana»
que
ep esen a
a
los
pad es
de
la
Vi gen
o eciendo
sus
dones
al
emplo,
y
en
la
que
i mó
el
a is a
QUINTE
METSYS
1509
SCREEF
DIT
( azó
es o)
apa
ece
San
Joaquín,
de
pie
(mien as
San a
Ana
de
odillas
o enda
sus
dádi as
con enidas
en
un
co eci o),
leyendo
un
documen o
Es e
documen o
(y
es
p ueba
del
minucioso
de allismo
de!
pin o ),
comienza
po
las
p ime as
líneas
de
un
ac a
de
donación
hecha
po
Me sys
con
echa
15
de
mayo
de
1508.
An e
es e
de alle
cu ioso
se
p egun a
Hymans,
si
el
a is a
quiso
ealza
la
solemnidad
de
su
donación
ep esen ándose
él
mismo
dando
lec u a
al
ac a
que
la
consag a
(Lám.
XXX
b),
modo
cómo
podemos
explica nos
se
eseñe
un
ex o
an
comple amen e
ex año
al
asun o.
En
es e
caso,
end íamos
aquí
o o
posible
au o e a o
del
a is a.
Sea
o
no
cie o,
lo
que
sí
c eemos
indudable
es
que
es a
cabeza,
ampoco
se
pa ece
en
nada
al
au o e-
a o
de
la
Misa
de
San
G ego io.
.
po
úl imo,
como
más
segu o
y
cie o,
en e
odos
es os
supues
os
au o e a os,
enemos
o os
de
especial
in e és
que
con iene
ano a .
La
Gilda
de
San
Lucas
poseía
a ias
ob as
de
Me sys
y
en e
ellas
un
au o e a o.
Domingo
Lampsonius
publicó
en
1572,
en

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