CUESTION
DA
GUARDA
----- -
Colección
de
a ículos
publicados
x-ox<
LA
V@Z
DE
GALICIA
PÁGINAS
A)
público
In oi o
Un
poqui o
de
his o ia
.
Más
da os
his ó icos.
.
.
Un
despojo
El
P elado
Los
P.
P.
Jesuí as.
.
.
hl
seño
Da
Gua da
.
.
La
He mandad.
.
.
.
Pa én esis
.
.
.
.....
liesúmen
...........................
Mo a
ó
con o.
.
.
.
Documen os
impo an es.
<2
O
«
XJ
«¡J
A.
FSTAdLECIMIEKTO
TIPOGRÁFICO
DE
«LA
VOZ
DE
GALICIA»
X
B
B
G
8
CUESTION
DA
GUARDA
C
u es ió n
D
a
G
u a d a
5
AL
PÚBLICO
Desde
hace
algunos
meses
iene
agi ándose
en
es a
lo
calidad
una
impo an ísima
cues ión
de
la
que
casi
odos
nues os
lec o es
se
halla án
en e ados
segu amen e;
cues
ión
que,
á
segui
los
umbos
que
po
aho a
lle a,
da á
luga
á
un
uidoso
plei o
en e
el
S .
1).
Ensebio
Da
Gua da,
ico
banque o
de
la
localidad,
y
la
an igua
He mandad
de
la
Paz
y
Mise ico dia,
Las
amilicaciones
que
el
asun o
iene,
el
in e és
mo
al
y
ma e ial
que
pa a
la
Co uña
en aña
y
la
lógica
cu io
sidad
que
ha
despe ado,
ue on
causas
bas an es
pa a
que
noso os
omásemos
pa e
en
la
con ienda;
y
así
lo
hicimos,
publicando
los
a ículos
inse os
á
con inuación,
en
nues o
dia io
La
V
o z
d e
G
a l ic ia
.
Como
siemp e
es
bueno
que
al
a a se
de
asun os
im
po an es
pa a
un
pueblo,
los
da os
que
cada
uno
apo a
—
así
sean
es os
insiguilican es
como
los
nues os
—
queden
de
algún
modo
ecogidos
pa a
escla ece
en
lo
u u o
análo
gas
cues iones
que
pudie an
su gi ,
y
como
la
hoja
de
un
pe iódico
iene
co a
ida
—
acaso
po
lo
mismo
que
en
ella
ealiza
una
impo an e
misión
—
nos
hemos
decidido
á
colec
ciona
en
un
olle o
es os
a ículos,
pa a
que
de
es e
modo
engan,
malos
ó
buenos,
exis encia
menos
pe du able.
El
escla ecimien o
de
la
e dad
ha
sido
nues o
no e
y
al
se icio
de
la
jus icia
hemos
pues o
odas
nues as
acul
ades.
"
.
¡Quie a
Dios
que
de
al
modo
hayamos
ace ado,
que
ni
la
Jus icia
ni
la
Ve dad
engan
nada pie
ep ocha nos!
Al
colecciona
es os
abajos
hemos
seguido
el
mismo
o den
que
lle a on
al
es amp
i los
po
p ime a
ez.
Tan
solo
hemos
añadido
al
inal,
bajo
el
í ulo
de:
Documen os
Im
po an es,
aquellos
que
dan
exac o
conocimien o
de
es e
asun o.
C
u es ió n
D
a
G
u a d a
13
III
MAS
DATOS
HISTÓRICOS
Sospechamos
que
po
odos
los
que
acos umb an
ájuz-
ga
de
las
cosas
sin
de ene se
á
examina las,
se án
ap ecia
das
es as
myes ig
’
aciones
his ó icas
como
de
ning
ún
alo ,
y
mas
oda ía,
como
impe inen es
á
la
cues ión
que
se
de
ba e.
1
No
nos
es aña.
Cansados
es amos
de
oi ,
á
aquellos
que
se
c een
en e ados
de
es e
asun o
an
solo
po que
han
is o
edihca
la
mode na
capilla
de
San
And és,
oci e a
po
osas
calles
y
plazas
en
con a
de
la
He mandad,
de
ln
l
a:
//
Mise ico dia
y
deci
de
sus
indi iduos
que
son
desag adecidos,y
que
son
in ansigen es,y
que
son,más
que
es o
aun,
unos
pob es
diablos
que
no
eniendo
sob e
que
cae se
mue os,
según
la
ase
del
ulgo,
se
han
ensobe be
cido
al
e se
dueños
de
un
edi icio
que
ha
cos ado
un
cien o
de
miles
de
pesos.
Da
muy
poco
abajo
el
impugna ,
y
sob e
odo
cuando
se
hace
usando
una
palab e ía
hueca
de
azones
y
elle
na
an
solo
de
ases
hechas
hadhoc
pa a
cau i a á
los
que
piensan
con
ce eb o
ageno.
.
Noso os
no
conocemos,
po
dicha,
el
abeceda io
de
la
hipoc esía,
ni
nues o
amo
á
la
azón
y
la
jus icia
nos
consien e
anda
en
componendas
que
una
y
o a
echazan.
Quedense
es os
ej?,
nian-jes
p
i a
los
¿pie,
sin
decidi se,
po
una
u
o a
ca a,
encuen an
cómoda
inalidad
á
sus
desig
nios
en
di igi nos
dia ibas
(leí
peo
gus o,
an
solo
po que
enemos
*a
anqueza
de
deci
lo
que
sen imos
y
pensamos.
Desg acia
y
g ande
es
la
de
esos
se es
que
en
odas
DE
SANTIAGO
J
14
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
las
cues iones
que
su jen
ienen
que
amolda se
o zosamen
e,
po
una
pa e
á
las
exijencias
de
los
amigos
y
paniagua
dos,
y
po
o a
á
la
e acidad
que
deben
al
público
que
les
paga.
Y
cons e
que
el
habla
así
nos
di ijimos
en
p ime
é
mino
al
Anime
in lo)*
de
la
Co una:
que
po
algo
hemos
he
cho
an es
ala de
de
anqueza.
En
e ec o;
El
Anunciado
de
la
Co uña
sin
decidi se
po
uno
ni
o o
bando
en
es e
asun o,
y
dejando
en e e
á
eces
que
se
halla
al
lado
de
las
p e ensiones
del
S .
Da
Gua da
—
sin
duda
pa a
g anjea se
el
a ec o
de
los
pode o
sos
—
y
descub iendo
o as
una
pun a
del
elo
que
cub e
sus
a iciones
po
los
ma ean es
—
sin
duda
po
no
i
en
con a
de
lo
que
sos iene
un
su
amigo
y
colabo ado
cons an e,
el
abo
gado
de
la
San a
He mandad,
seño
Calde ón
—
ha
encon a
do
salida
á
es os
ap ie os
en
que
le
pusie on
sus
malas
a es,
es endiéndonos
una
idicula
pa en e
de
malos
co u
•
¡ eses.
¡Bueno!
Malos
co udeses
se emos,
á
la
mane a
que
El
Anunciado
lo
en iende,
pe o
en
cambio
al
no
anda
con,
apace ías
en
es e
ni
en
o o
asun o,
somos
—
y
es o
si
que
no
lo
en iende
El
Anunciado)*
—
pe sonas
decen es.
¡Bueno!
Malos
co uñeses
se emos
á
la
mane a
que
El
Anunciado
lo
en iende,
pe o
en
cambio,
al
no
busca
sub-
e ujios,
al
no
en ol e nos
en
el
man o
de
la
hipoc esía,
al
p opone nos
deci
oda
la
e dad,
somos
—
y
es o
ampoco
lo
en iende.
El
A
n
unciado
—
ciudadanos
hon ados.
"
Y
si
malos
co uñeses
somos
noso os
po
que
nos
po
nemos
siemp e
de
pa e
de
aquel
que
á
nues o
juicio
sos
iene
la
azón,
malos
co uñeses
son
odos
aquellos
que
aho
a
es án
á
nues o
lado,
que
son
muchos;
y
mal
co uñés
hab á
que
llama
á
una
espe abilísima
pe sona,
a ec a
has
a
hace
poco
al
Anunciado
y
que
se
ha
dis inguido
siem
p e
po
su
amo
á
la
Co uña
y
á
Galicia
oda,
y
no
ha
du
dado
en
es a
ocasión
en
sali
á
la
pales a
con
las
p eciosas
a mas
de
su
alen o
y
de
su
as a
e udición,_á
ompe
una
lanza
en
p ó
de
lo
que
él
c ee
que
es
de
jus icia;
en
p ó
del
mejo
de echo
de
los
Ma ean es
á
la
capilla
de
San
An
d és.
Pe o
nos
amos
escu iendo
insensiblemen e
y
aleján
donos
del
p incipal
obje o
de
es e
capí ulo.
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
15
.
Í-VV..1W/WWVWV-VWVWVVVWWWVVVW.
V*ZVWW<»".
-VV
1
--,
.
.
.
.
-
.
V
Vol amos
al
cauce
que
nos
señala
el
í ulo
de
es as
li
neas
y
pe donen
nues os
lec o es
an as
disg esiones.
Decíamos
en
el
capí ulo
an e io
que
no
comp endia-
mos
que
hubie a
pe sona
que
pusiese
en
duda
el
de echo
de
p opiedad
que
la
San a
He mandad
iene
sob e
los
e enos
en
que
se
halla
edi icada
la
capilla
de
San
And és,
pues o
que
en
isi as
eclesiás icas
hechas
á
aíz
de
los
sucesos
del
ul imo
e cio
del
siglo
XVI
cons a,
po
in o maciones
es i
■
icales,
que
pe enecía
aquel
edi icio
—
con
o as
en as
y
ju os
—
á
la
He mandad
de
la
Paz
y
Ca idad.
Y
ales
a i maciones
nues as
las
hemos
is o
con i
madas
á
las
pocas
ho as
de
es ampa las,
en
un
e udi ísimo
abajo
dado
á
la
luz
po
pe sona
que
en
es as
cosas
es
au
o idad
i ecusable
(1),
No
e a
nues o
ánimo
emon a nos
más
allá
del
año
1589
po
cuan o
queda on
des uidos
en
aquella
echa
los
documen os
de
p opiedad
que
enían
deposi ados
los
Ma
ean es
en
San
F ancisco
y
eu
el
Hospi al
de
San
An
d és,
Pe o
ap o echando
la
mención
que
hace
el
es i o
que
an es
ci amos,
del
Hospi al
de
los
Angeles
como
p opiedad
que
ué
de
los
Ma ean es,
pod emos
añadi
que
en
los
a chi
os
municipales
de
es a
ciudad
se
conse a
un
p i ilegi-
dado
po
los
Reyes
Ca ólicos
á
a o
del
«G emio
de
Ma eano
es
y
ma ine os
de
es a
ciudad»
pa a
no
paguen
el
Tecko
de,
quiu alndas
de
odo
lo
que
ca guen,
g
desca guen
.»
En
dicho
p e ilegio,
con i mado
después
po
Ca los
V.
dedican
los
Reyes
Ca ólicos
ases
de
elogio
á
los
indi i
duos
del
G emio
y
los
llaman
«Co ades
de
la
Co adía
de
los
Angeles.»
Es o
p ueba
que
en
aquella
época
(1496)
el
G emio
de
Ma ean es
enia
muchas
incas
que
le
endían
cuan iosas
en as,
Hay
más:
en
el
mismo
a chi o
municipal
exis e
un
p e
cioso
documen o
bajo
el
epíg a e
de
«Hospi al
de
San
An
d és,»
en
que
cons an
las
incas
que
poseían
los
Ma ean es.
(I)
Nos
e e imos
á
un
abajo
del
S .
D.
An onio
de
la
Iglesia,
cono
cido
a queólogo
y
Di ec o
que
ué
de
la
«C ouicaUni e sal»
de
Galicia.
UNíVERS DADE
DE
SANTIAGO
1G
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
Kn
a!
documen o
se
leé:
«Dicho
Hospi al
(el
de
San
And és)
que
andaba
inco po ado
con
la
Co adía
de
San
And és
h>
clusa
e,í
i
g
i
es a
,ielg cmo
(1
,
Ma ean
es
e c
.
e c
»
(
) iOS
muchos
documen os
podían
ci a se
que
p ueban
el
de echo
de
p opiedad
de
los
Ma ean es
en
el^e^
la
mencionada
capilla;
pe o
emiendo
hace nos
demasiado
di usos
los
dejamos
de
consigna
'
!
,nnW^^
:e
™
lna
cou
es os
da os
his ó icos
que
amos
apun ando,
y
como
ci a
que
mas
adelan e
ecoA em^s
mien é
de
ni4
9
»T
aqU61
acue dos
deFayun a:
}
d
-
And á
es
^Sus
deapaea
86
°
Cupó
con
in&
n-
O os
documen os,
que
en
1780
se
cedió
a
Lehpe
Mendez
de
Cas o
y
Pigue oa
y
á
José
B
■
n
•
o
mayo domos
del
g emio
de
Ma ean es,
«un
pedazo
de
e e-
n<>
que
c<míi
naba
con
algunos
e enos
que
ue on
de
las
empo alidades
de
los
egula es
de
la
Compañía
de
Jesús
»
Es os
é enos
que
se
ci an
en
las
an e io es
Kneas
es aban
inmedia os
a
la
capilla
de
San
And és
seo-un
se
dice
mas
adelan e
en
el
mismo
documen o.
°
'
Resoluciones
dadas
po
la
adminis ación
en
es e
mis
mo
siglo
y
en
especial
cuando
las
leyes
desamo izados
s
conhi
man
uambien
los
de echos
de
la
He mandad
sob e
'
la
capilla
de
San
And és;
y
po
úl imo,
conii mú
y
econoció
es a
p opiedad
el
mismo
seño
Da
Gua da
al
di igi se
en
1881
pau es
//
Henead,
d.
la
Pa?aM^^-
j
pidiéndole
que
le
concediese
«el
e eno
que
hoy
ocuna
la
capilla
1
a
casa
con igua
p opiedad
de
la
co po acmn
»
i
Es o
ul imo,
que
ya
lo
hemos
dicho
a ias
eces
lo
con-
sideiamos
muy
digno
de
epe i se
cuan as
ue e
necesa io
A
aquellos
de
nues os
lec o es
que
les
haya
causado
so p esa
el
que
nos
de engamos
an o
en
es os
^asun os
de
?
api u
l
oa
ai
Suien e
3
s;
a
po
U
qué
en
ellos
se
nan
a ando
odos
los
cabos,
é
i án
iendo
unp
e a
ocioso
ni
mucho
menos
el
epe i
an o
las
cosas
el
hace
a incamien o
en
es o
de
los
de echos
iue
iene
la
He
d~i e
. TT
6n
*
1Ue
86
haUa
ediSahm
Z
a ina
capilla
cíe
ban
And és.
C
u es ió n
Da
G
u a d a
17
IV
UN
DESPOJO
Tal
i ulo
me ece
la
ob a
que
se
ha
emp endido
con a
la
He mandad,
de
la
Paz
?/
Mise ico dia.
An e
odo
nos
co esponde
decla a
que
c eemos
i me
men e
que
el
seño
Da
Gua da
ha
es ado
y
es á
mo ido
po
los
mejo es
deseos,
y
que
si
es a
cues ión
ha
omado
sesgo
dis in o
del
que
aquel
opulen o
banque o
quiso
da le,
no
es
de
él
cie amen e
oda
la
culpa
como
ampoco
lo
es
de
la
He mandad
déla
Paz
y
Mise ico dia.
Elemen os
ex años
se
han
inge ido
en
es e
asun o
y
á
ellos
se
debe
exclusi a
men e
que,
lo
que
en
esencia
e a
una
mues a
de
gene osidad
se
ha
ya
con e ido
en
un
pugila o
de
egoísmos.
Si
po
odos
es á
econocido
el
de echo
de
p opiedad
que
los
Ma ean es
ienen
en
los
e enos
de
la
capilla
de
San
And és,
y
si
en
ningún
iempo
se
han
pues o
en
duda
esos
de echos,
cla o
es
que
el
hace lo
aho a,
es,
sencillamen
e
un
absu do;
máxime
cuando
los
que
al
cosa
p e enden
no
se
undan
en
azones
ap eciables.
Si
ué amos
á
da
pá ulo
á
las
hablillas
del
ulgo,
en
d íamos
que
c ee
que
se
abaja
desde
hace
muchos
años
pa a
desposee
á
la
He mandad
de
lo
que
de
an os
siglos
acále
pe enece.
Y
c ee íamos
ambién,
si
nos
guiásemos
po
el
clamo eo
de
la
opinión,
que
odo
lo
que
aho a
ocu e
es aba
ya
en
el
ánimo
del
S .
Da
Gua da,
ó
en
el
de
aquellos
que
le
inspi an,
cuando
p opuso
á
los
ma ean es
el
edi ica
les
la
capilla
de
San
And és.
,
,
No
sabemos
noso os
lo
que
hab á
de
posi i o
en
es as
especies
que
co en
de
boca
en
boca;
noso os
solo
emos
3
se
UNIVkRSiüADb
DE
SANTIAGO
n
oMMi'i'n
’
i
18
C
u e s ió n
Da
G
u a d a
po
aho a
los
e ec os.
Las
causas....
Quizá
mas
adelan e
nos
a en u emos
á
in es iga las.
Aquí
nos
enco amos
po
de
p on o
con
dos
hechos.
El
uno,
la
p opiedad
de
la
Co adía
sob e
los
e enos
de
la
capilla;
el
o o,
la
capilla
misma
edi icada
con
in e e
ses
cuan iosos
que
han
salido
de
las
manos
del
S .
Da
Gua da.
Si
á
la
San a
He mandad
se
le
hubiese
dicho
an es
de
edi ica
la
capilla
que
después
de
e minada
se
le
a eba
a ía
odo
aquello
que
enia
poseyendo
desde
iempo
inme
mo ial,
posible
y
casi
segu o
es
que
no
hubiese
accedido
á
al
p e ensión;
po
que
los
he manos
de
la
Paz
y
Mise i
co dia,
si
bien
quie en
pa a
el
Dios
de
sus
mayo es
un
sun
uoso
emplo
digno
de
la
excelsi ud
di ina,
ambién
saben
que
humildemen e,
sin
pompas
ni
anidades,
sin
a esonados
ni
pin u as,
puede
ado a se
al
mismo
Dios,
bas ando
pa a
ello
un
al a ,
una
c uz,
un
co azón
y
una
plega ía.
Mil
eces
p e e i ían
celeb a
el
cul o
modes isima-
men e
sob e
las
pied as
en
que
hinca on
la
odilla
sus
p oge
ni o es
y
en e
las
cua o
apias
que
aquellos
le an a on,
con
los
p oduc os
de
su
abajo,
pa a
impe a
la
mise ico
dia
di ina
en
las
a iesgadas
a eas
á
que
se
dedicaban,
que
pisa
sob e
lus osos
pinos
y
admi a
icos
o namen os,
y
e
colo eados
id ios,
y
espi a
olo osas
esencias,
si
con
odo
es o
habían
de
llo a
pa a
siemp e
pe dida
aquella
sa
g ada
he encia
que
de
gene ación
en
gene ación
ue
siemp e
el
san o
ecin o
donde
enia
á
da
g acias
el
ma
ine o
que
en
deshecha
o men a
había
sido
escuchado
po
el
cielo.
No,
y
mil
eces
nó
—
hab ían
dicho
los
Ma ean es,
si
al
cosa
hubie an
sospechado
—
dejadnos
con
nues a
pob eza;
dejadnos
es as
blancas
pa edes
es as
pied as
enneg eci
das
y
sa u adas
po
el
salob e
líquido
de
que
enían
empa
pados
los
es idos
de
nues os
pad es
después
de
habe
pa
sado
el
iesgo
de
un
empo al:
dejadnos
odo
es o
y
lle a
os
ues as
iquezas,
que
de
nada
nos
si en
si
habéis
con
ellas
de
a eba a nos
lo
que
mas
ap eciamos.
Es o
hubie an
dicho
los
ma ean es
si
con
las
p e ensio
nes
que
aho a
iene
el
seño
Da
Gua da
se
hubie a
p esen
ado
en
1881.
Pe o
la
San a
He mandad
nada
de
es o
dijo
po que
las
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
19
p oposiciones
que
se
le
hicie on
no
a acaban
en
nada
sus
de echos
de
p opiedad,
sino
que
po
el
con a io
los
ga
an ían.
Y
así
se
pasó
el
iempo,
odo
anquilo,
has a
que
un
dia,
pocos
meses
hace
aun,
se
dijo
que
el
S .
Da
Gua da
no
en ega ía
las
lla es
de
la
capilla
á
la
He mandad,
al ando
así
á
lo
que
había
pac ado.
.
.
,
,
Y
es e
hecho
no
solo
esul ó
cie o,
sino
queden
un
do
cumen o
de
que
ya
hemos
hecho
mención
—
en
el
o icio
une
el
S .
Da
Gua da
di igió
á
la
He mandad
acusando
ecibo
de
los
Es a u os
—
se
negaba
implíci amen e
la
exis encia
déla
He mandad,
al
deci :
«He
ecibido
los
Es a u os
de
la
He
mandad
que
se
p'e eiule
c ea
bajo
el
nomb e
de
He mandad
de
la
Paz
y
Mise ico dia.»
¡Que
se
p e ende
c ea !
¡Que
sa casmo!....
.
Pe o
no
es
es o
solo,
sino
que
odos
los
i os
se
di igían
á
nega
exis encia
á
la
He mandad
y
á
p e ende
nega le
su
de echo
á
los
e enos
de
la
capilla.
.
Así,
el
mismo
S .
Da
Gua da,
le
di ige
unas
p oposi
ciones
á
la
He mandad,
en
las
que
no
se
hacían
cons a
pa a
nada
los
de echos
de
aquella,
y
sí
en
cambio,
se
decía,
que
la
He mandad
no
pod ía
mezcla se
nunca
ni
po
ningún
mo i o
en
la
capilla,
que
hab ía
de
en ega se
á
los
P.
P.
Jesuí as.
Pa a
co ona
es a
ob a
al aba
solo
un
paso
y
ese
se
dio.
En ió
la
He mandad
sus
Es a u os
al
seño
A zobispo
de
San iago
pa a
que,
is os,
uesen
ap obados,
y
con es a
su
Eminencia
negando
la
ap obación
á
los
Es a u os
y
di
ciendo,
en
cambio,
que
no
exis e
el
G emio
de
Ma ean es;
que
uo
iene
sanción
canónica
la
Co adía
de
San
And és,
m
la
He mandad
que
p e ende
c ea se
« iende
á
o a
cosa
mas
que
á
es ablece
una
cong egación
secula
y
laica
desnuda
de
las
condicioues
p opias
de
oda
he mandad
ó
co adía
eli
giosa»,
y
que
po
coii
si
(luien e
—
¡buena
consecuencia!
que
se
conside e
ex inguido
el
G emio
de
Ma ean es,
y
la
Co
adía,
y
la
He mandad,
é
í em
más,
que
se
conside e
á
sus
miemb os
sin
pe sonalidad,
sin
de echos,
y
sin
ep esen a
ción
ni
gobie no
en
la
capilla
de
San
And és.
,
,
La
ob a
es aba
consumada;
el
despojo
se
iba
haciendo
en
oda
egla;
la
He mandad
se
queda ía
sin
una
sola
pie
d a
en
su
an igua
capilla
de
San
And és.
u
20
C
u es ió n
D
a
G
u a d a
¿1
a
que
han
obedecido
el
seño
Da
Gua da
y
el
P ela
do
al
que e
desposee
á
1
TT
’
’
’
'
'
nece?
■
*
la
He mandad
de
lo
que
le
pe e-
Lo
i emos
iendo.
El
PRELADO
’
.1
eu seíiou)-
ou honeu .
En
es a
con ienda,
co esponde
uno
de
los
cues os
p i
me os
a
la
mi a
compos elana;
no
an o
po
lo
que
ella
ime-
da
pesa
en
las
empo alidades
de
la
He mandac
de
la
Paz
y
mise ico dia,
sino
po que
con
sus
ac os
se
ha
inmiscuido
en
e eno
que
a
nues o
juicio
le
es a
edado
Quedense
pa a
luego
la
pe sonalidad
del
S .
D.
Eusebio
Da
Gua da,
y
la
de
los
P.
P.
Jesuí as,
y
la
de
la
San a
He
mandad
y
dejen
aho a
odos
plaza
anca
á
las
opiniones
sus en adas
en
es e
asun o
po
el
P elado.
Líb enos
Dios
de
pone
en
duda
sus
decisiones
en
asim
os
lehgiosos;
ciegueu
nues os
ojos,
enmudezca
nues-
la
lengua,
pa alícese
nues a
mano
an es
que
oca
la
ex
celsi ud
del
pas o
que
guia
sus
obejas
po
di ina
senda.
as
seanos
pe mi ido,
con
los
aca amien os
debidos,
examina
as
decisiones
del
A zobispo
ecaídas
en
la
ap o
bación
de
los
Es a u os
de
la
San a
He mandad,
y
es o
solo
se
UNlV RSIDÁn
D-
SA
n
ÍTAS
o
DE
COMPOSTCLA
C
u e s ió n
Da
G
u a d a
21
en
a(|uello
que
a ec a,
como
an es
hemos
dicho,
á
los
bienes
empo ales
de
la
misma.
En
julio
del
pasado
año
de
1884
di igió
la
San a
He
mandad
un
o icio
á
Su
Eminencia,
en iándole
al
p opio
iem
po
copia
de
los
Es a u os
e o mados
pa a
ecaba
la
al a
ap obación
del
diocesano.
,
■
El
o icio
se
conc e aba
á
suplica
an
sólo
la
ap obación
de
los
Es a u os,
y
es a
e a
espe ada
con
ánsia
po
los
he
manos
de
la
Paz
y
Mise ico dia.
Pasa on
desde
la
echa
del
en io
odos
los
meses
del
año
de
1884,
y
no
ino
la
deseada
au o ización.
Pe o
como
odo
llega
en
es e
mundo,
llegó
el
mes
de
Ene o
del
p esen
e
ano,
y
con
el
décimo
sép imo
dia
del
p opio
mes
la
con
es ación
de
Su
Eminencia.
No
podía
p esumi
la
San a
He mandad
que
los
manda
os
de
Su
Eminencia
Romana
aspasasen
los
lími es
de
lo
canónico,
ni
aunque
á
soña
se
hubie a
echado
pod ía
ba
un a
los
umbos
que
omó
el
A zobispo
en
su
con es
ación.
Lle ados
los
Es a u os
al
seño
Fiscal
Eclesiás ico,
és e
dijo:
en
p ime
luga :
«Que
el
an iguo
G emio
de
Ma ean es
sé
halla
ex inguido
hace
muchos
años
po
la
ley
VI,
í u
lo
II,
lib o
1,
de
la
No ísima
Recopilación,
que
ha
ex inguido
odos
los
G emios.»
Aquí
se
echan
de
e
desde
luego
a ias
cosas.
P ime a:
Que
no
había
po
qué
ae
á
cuen o
al
G emio
de
Ma ean es,
po
cuan o
los
Es a u os
en iados
pa a
la
ca
nónica
sanción
se
i ulan
Es a u os
de
la
Paz
y
Mise ico
dia
y
no
del
G emio
de
Ma ean es.
'Segunda:
Que
si
po
la
No ísima
Recopilación
es án
abolidos
los
g emios,
no
lo
es án
las
He mandades
que
pe
siguen
un
in
esclusi amen e
ca i a i o
den o
de
la
eligión
ca ólica.
.
,
Te ce o:
Que
es
muy
ex año
que
el
seño
iscal
de
Su
Eminencia
apele
á
leyes
humanas
pa a
nega
exis
encia
á
la
He mandad
de
la
Paz
y
Mise ico dia;
pe
o
bien
emos
que
ampoco
le
se ia
posible
apela
á
las
le
yes
eclesiás icas,
cuan o
que
po
es as
siemp e
se
había
e
conocido
á
la
He mandad,
según
le
cons a á,
al
seño
Fiscal
po
los
lib os
de
isi as
que
deben
conse a se
en
los
a chi
os
del
cabildo.
se
UNIVKUSlDADh
DE
SANTIAGO
'
u
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
Es o
es
lo
que
á
simple
is a
se
desp ende
del
p ime
azonamien o
usado
en
el
dic ámen
iscal.
Y
cla o
es
que
solo
una
pe u bación
del
S .
Fiscal
de
la
San a
Diócesis
pudo
hace le
mezcla
en
es e
asun o
al
G emio
de
Ma ean
es;
y
de
aquella
pe u bacian
nacen
los
disla es
—
pe dóne
nos
el
S .
Fiscal
la
palab a
—
que
se
come en
en
su
dic ámen.
Pe o
sigamos.
Con inua
el
S .
Fiscal
a gumen ando
con
la
ci ada
No
ísima
Recopilación
en
la
mano,
y
apoyándose
en
la
ley
XII
i ulo
XII
lib o
XII
del
mismo
código,
dice
que
«es á
p ohi
bido
el
e igi
ni
unda
co adías
sin
la
au o ización
eal
y
eclesiás ica»
e c...
Aquí
no
se
a a,
seño
Fiscal,
de
e igi
ni
de
unda
ninguna
co adía,
pues o
que
la
He mandad
de
la
Paz
y
Mi
se ico dia
es á
ya
undada
de
la gos
siglos;
duélenos,
se
ño
Fiscal,
epe i
que
ampoco
en
es e
a gumenio
es á
V.
S.
odo
lo
a o unado
que
ue a
de
desea .
»Además.
Excmo.
S .
—
con inúa
diciendo
el
dic ámen
iscal
—
los
es a u os
cuya
ap obación
se
in e esa,
no
ienen
po
obje o
la
o ganización
de
una
sociedad
eligiosa
digna
de
la
al a
sanción
de
Vues a
Eminencia
Romana,
según
se
deja
e
con
b e es
e iexiones.
«Sus
au o es
se
a ibuyen
la
p opiedad
del
emplo
de
San
And és
y
de
los
obje os
y
alhajas
consag ados
al
cul o,
debidos
á
la
p opiedad
y
gene oso
desp endimien o
del
se
ño
D.
Ensebio
Da
Gua da,
siendo
así
que
odo
ello
se
halla
hie a
del
come cio
de
los
homb es
y
su
dominio
exclusi o
y
eminen e
es
de
la
Iglesia!
Pase
lo
de
que
la
He mandad
de
la
Paz
y
Mise ico dia
no
sea
una
sociedad
eligiosa,
aunque
no
debía
pasa
pues o
que
eniendo
po
obje o
aquella
sociedad
el
p es a
odos
los
auxilios
y
odos
los
consuelos
de
la
eligión
ca ó
lica
á
los
desdichados
que
la
humana
jus icia
condena
á
mo
i
en
un
pa íbulo;
y
eniendo
po
obje o
ambién
la
sociedad
el
celeb a
ac os
eligiosos
en
un
emplo,
y
asis i
á
las
p o
cesiones
en
co po ación
pa a
da les
mayo
expleudo ,
y
el
hace
su agios
po
las
almas
de
los
he manos,
pa écenos
que
odos
es os
son
iñes
exclusi amen e
eligiosos.
Pe o
aca emos
las
decisiones
del
Pu pu ado
en
es a
de
licada
ma e ia
que
solo
á
el
compe e,
y
no
á
noso os,
mise
os
y
pecado es
mo ales.
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
29
obje o
la
capilla
de
San
And és?
¿Qué
necesidad
enían
aquí
de
hace
uso
del
S .
Da
Gua da
ó
de
o a
cualquie a
pe sona
como
mediado es?
¿No
les
hubie a
sido
más
expedi o
el
com
p a
un
sola
y
edi ica
en
él,
siemp e
á
su
nomb e,
c eán
dose
desde
un
p incipio,
de
es e
modo,
una
p opiedad
exclu
si amen e
suya?
,
.,
Si,
—
con es an
los
que
es án
a e ados
a
la
idea
mis
e iosa
que
an es
expusimos:
odo
eso
podían
habe
hecho
los
Jesuí as,
como
pudie an
habe
hecho
o as
muchas
co
sas;
pe o
las
azones
que
quizás
les
hayan
mo ido
pa a
no
segui
el
camino
ec o,
pueden
se
las
siguien es:
P ime a:
sabido
es
el
amo
qué
ienen
al
e uño
odas
las
cong ega
ciones
eligiosas;
es e
amo
ha
hecho
que
los
ailes
exclaus
ados.
al
ol e á
España
hayan
ido
ocupando
p ecisamen e
los
mismos
con en os
que
habi a on
an es
de
la
exclaus a
ción,
sal o
en
aquellos
casos
en
que
se
encon a on
con
sus
con en os
o almen e
de uidos:
y
los
pad es
Jesuí as
que
ocupa on
algunos
años
gi icibxa
me
ule
el
Hospi al
de
San
And és,
y
que
poseye on
una
casa
al
lado
de
aquel
edi icio,
ienen
ca inoá
los
e enosde
la.
capilla
y
desea ían
ocupa la.
Ya
el
año
de
1879
—
dicen
las
gen es
—
un
pad e
Jesuí a
muy
conocido
en
es a
localidad,
se
p esen ó
á
uno
de
los
He manos
déla
Paz
y
Mise ico dia
haciendo
p oposiciones
pa a
la
edi icación
de
la
capilla:
p oposiciones
muy
pa eci
das
ó
idén icas
á
las
que
úl imamen e
ha
hecho
el
S .
Da
Gua da
á
la
He mandad.
A i man
ambién
muy
o males
los
epe idos
maliciosos,
quecomolos
jesui as
se
han
ido
en ando
en
España
sm
que
haya
mediado
au o ización
desde
la
céleb e
P agmá ica
de
1767,
no
se
a e en
á
edi ica
po
sí
mismos,
emiendo
que
llegue
un
dia
en
que
po
o o
manda o
igual
ó
pa ecido
á
aquel
del
ca ólico
ey
Cá los
III
.
engan
que
ma cha
dc-
jando
aquí
en
manos
impías,
los
bienes
que
posean,
i
asi
"haciendo
sus
emplos
una
pe sona
agena
á
la
Com
pañía
de
Jesús,
en
odo
e en o
esul a ía
que
á
una
p opiedad
colo
cada
en
ales
condiciones,
no
le
coge ían
las
leyes
desamo
-
izado as
que
pudie an
con
el
iempo
dic a se.
,
,
Pe o,
en in,
aunque
asisea,
con es amos
noso os,
¿qua
incon enien e
hab ía
en
que
los
P.
P.
Jesuí as
ocupasen
la
capilla
de
San
And és?
¿Po
en u a
an
humildes
a ones
son
alguna
plaga
que
haya
que
aleja
de
noso os?...
Y.
nos
con es an:
No
sabemos
noso os
si
son
ó
no
son
los
Jesuí as
eso
que
us edes
dicen:
sólo
sabemos
que
po
algo
el
ca ólico
ey
don
Ca los
III,
én
la
P agmá ica
que
an es
ci ábamos,
dijo:
«P ohíbo
po
ley
y
egla
gene al
que
jamás
pueda
ol e
á
admi i se
en
odos
mis
einos
en
pa icula
á
ningún
indi i
duo
de
la
compañía
de
Jesús,
ni
en
cue po
de
comunidad
con
ningún
p e ex o
ni
colo ido
que
sea,
ni
sob e
es o
admi i á
mi
Consejo
ni
o o
ibunal
ins ancia
alguna,
an es
bien
o
ma án
á
p e ención
las
jus icias
las
más
se e as
p o iden
cias
con a
los
in ac o es,(auxilia esy
coope an es
de
seme
jan e
in en o,
cas igándolos
como
pe u bado es
del
sosiego
público.»
Y
sabemos
ambién
—
añaden
—
que
el
Papa
Clemen e
XIII
no
quiso
admi i
en
sus
Es ados
á
los
Jesuí as
luego
que
ue on
expulsados
de
España.
Y
sabemos
ambién
que
el
mismo
seño
Rey
Ca ólico
Cá los
III,
en
Real
Cédula
de
18
de
Oc ub e
de
1767,
dijo:
«Quie o
y
o deno
que
cualquie a
egula
de
la
compañía
de
Jesús
que
en
con a ención
de
la
Real
P agmá ica
san
ción
de
2
de
Ab il
ol ie e
á
es os
mis
einos
sin
p ecede
manda o
ó
pe miso
mió,
aunque
sea
con
el
p e ex o
de
es a
dimi ido
y
lib e
de
los
o os
de
su
p o esión,
como
p osc i
o
incu a
en
pena
de
mue e,
siendo
lego,
y
siendo
o denado
in
sac .is
se
des ine
á
pe pe ua
eclusión
á
a bi io
de
los
o
dina ios
y
á
las
demás
penas
que
co esponden:
los
auxi
lian es
y
coope an es
su i án
las
penas
es ablecidas
en
dicha
Real
P agmá ica.»
Aho a,
díganos
el
piadoso
lec o
si
puede
discu i se
se
iamen e
con
pe sonas
que
discu en
de
un
modo
an
es a
ala io.
C
u es ió n
D
a
G
u a d a
31
VII
El.
SEÑOR
PA
GUARSA
Aun
al a
algo
que
deci
espec o
á
los
P.
P.
Jesuí as;
algo,
que
como
es
na u al,
se
elaciona
con
el
seño
Da
Gua da,
y
que
lo
encaja emos
aquí
po
c ee
noso os
que
es a á
muy
en
su
luga .
Apun ábamos
en
nues o
a iculo
an e io
los
umo es
que
co en
sob e
si
la
capilla
de
San
And és
es á
hecha
con
el
dine o
de
la
Compañía
de
Jesús,
y
po
nues a
pa e
de
cíamos
que
e an
de
mucho
olumen
aquellas
pa añas
pa a
que
pasasen
po
el
amiz
de
la
sana
azón
sin
encon a
di
icul ades.
No
nega emos
que
los
a gumen os
expues os
po
los
que
c een
á
pió
jun illas
que
el
S .
Dagua da
es
un
me o
commissioiuwi e
de
la
Compañía
de
Jesús,
es án
buscados
con
oda
su ileza
y
p esen an
ca ác e
de
acionalidad.
Cla o
es
que
no
puede
nega se
de
plano
que
el
S .
Da
Gua da
haya
ecibido
de
los
jesuí as
el
enca go
de
gas a ,
po
cuen a
de
la
Compañía,
cien o
ein i an os
mil
pesos
en
la
edi icación
de
la
capilla
de
San
And és;
ampoco
puede
nega se
que.
dada
la
o ganización
del
cue po
jesuí ico,
y
dados
los
ines
que
pe sigue
—
que
son
en
esúmen
el
do
minio
absolu o
del
mundo
mo al
y
del
ma e ial
—
y
dados
los
medios
que
pa a
es o
emplea,
es
casi
lógico
que
,
en
es os
iempos
de
desc eimien o
se
algan
de
pe sonas
láicas
pa a
el
manejo
de
sus
capi ales,
con
el
obje o
de
pone los
á
sal
o
de
la
ola
e oluciona ia,
su
i econciliable
enemiga.
,
Pe o
si
odo
es o
iene
isos
de
e dad,
ó
á
lo
menos
no
se
pelea
con
la
azón,
c eemos
noso os
que
ampoco
puede
32
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
echaza se
el
hecho
de
que
el
seño
Da
Gua da
haya
sacado
de
sus
p opias
a cas
y
po
su
p opia
cuen a,
el
dine o
que
se
ba
in e ido
en
la
cons ucción
de
la
capilla.
,
Pe o
los
que
ienen
sos eniendo
con
e dade a
pe i
nacia
que
la
capilla
se
le an ó
po
cuen a
de
los
jesuí as,
siguen
en
sus
ece
y
nos
p esen an
los
siguien es
uKniéTi-
cos
a gumen os
que
es amos
en
el
debe
de
consigna :
,
Aho a
bien:
—
dicen
ellos
—
sin
que
es o
sea
me e nos
á
hu ga
en
los
capi ales
que
el
seño
Da
Gua da
posea:
¿pue
de
co .side a se
á
dicho
seño
como
iiini
0
-asa
men e
neo,
dan
do
á
es a
ase
odo
su
alo ?
¿es
el
seño
Da
Gua da
un
hos ehil?
¿es
acaso
un
Mauzanedo,
á
quien
se
le
calculaban
escien os
millones
de
capi al?..
.
Noso os
no
lo
sabemos:
sólo
sabemos
que
en
es a
ciu
dad,
cuando
hemos
oido
habla
de
millona ios
hemos
escu
chado
los
nomb es
del
S .
Fe nandez
And ade
ó
de
D.
Fe
nando
González,
pe o
el
del
seño
Da
Gua da
no
ha
llegado
has a
noso os,
ci cundada
con
la
do ada
co ona
de
un
C eso.
Nos
han
dicho,
sí,
que
el
S .
Da
Gua da
e a
muy
ico,
pe o
lo
han
pues o
siemp e
en
el
quin o
ó
sex o
luga
en e
los
capi alis as
de
la
Ga uña.
Tenemos
noso os
muy
en
cuen a
pa a,
nues o
uso
pa
icula ,
aún
en
medio
del
op imismo
al uis a
que
nos
domi
na,
el
e án
aquel
que
se
usa
en
ie a
de
Cas illa
y
que
dice:
«de
dine o
y
de
bondad,
la
mi ad
de
la
mi ad;».asi
que,
cuando
oímos
habla
de
millones
y
millones
que
posee
al
cual
en u oso
p ójimo,
aplicamos
la
sen encia
á
ín
de
qui
a
á
las
palab as
del
ulgo,
oda
la
exage ación
que
pone
en
ellas.
Pues
bien;
de
odo
es o
esul a,
á
nues o
modo
de
e ,
que
el
S .
Da
Gua da
es
ico,
muy
ico,
pe o
que
así
y
odo
su
capi al
no
es
an o
que
no
hagan
en
él
mella
dos
ó
es
millones
de
eales,
con
o os
es
ó
cua o
que
pensase
gas
a se
en
la
edi icación
del
Ins i u o.
Po
o a
pa e,
—
añaden
—
los
que
conocen
con
alguna
in imidad
al
S .
Da
Gua da
—
que
son
en
co o
núme o,
poi
que
el
ca ác e
de
dicho
seño
es á,
según
dicen,
aciado
en
la
u quesa
de
la
hu añe ía
—
nos
lo
p esen an,
no
como
un
p ódigo;
no
como
un
mani o o,
no
como
un
disi
pado ,
sino
muy
al
con a io,
como
un
homb e
cuida-
C
u e s ió n
Da
G
u a d a
33
doso
en
demasía
del
ac ecen amien o
de
su
capi al,
como
un
homb e
cpie
sabe
aquila a
los
eales
que
iene
un
peso
du o,
y
como
un
homb e
que,
cuando
da
cinco
pese as
de
jo
nal,
p ocu a
que
sus
ob e os
no
se
due man.
Y
hab emos
de
con esa
con
oda
anqueza,
que
es as
condiciones
que
le
a ibuyen
al
S .
Da
Gua da
sus
p opios
amigos,
unidas
á
los
azonamien os
que
an es
hicimos
espec o
al
capi al
de
dicho
seño ,
no
se
a ienen
muy
bien
con
el
hecho
de
habe
desembolsado
g aciosa/nieu e
las
quinien as
mil
y
pico
de
pese as
que
ha
cos ado
la
capilla
de
San
And és,y
la
cole i
lla
de
dispone se
á
gas a ,
cuando
menos,
o o
an o
en
el
Ins i u o.»
.
■
Es o
dicen,
y
po
cie o
que
enemos
que
con esa
de
nue o
que
no
hemos
is o
á
nadie
su iliza
an o
y
con
an
a
pe inacia.
Pe o
sus
azonamien os
caen
odos
po
ie a
con
es e
solo
que
aho a
nos
ocu e:
pod á
el
S .
Da
Gua da
ene
muchos
ó
pocos
millones,
que
es o
no
nos
impo a;
pod á
el
S .
Da
Gua da
habe
sido
poco
p ódigo
oda
su
ida,
pe o
es o
no
es
azón
pa a
asegu a ,
solo
po
suposiciones,
que
el
dine o
de
la
capilla
es
de
los
Jesuí as.
Si
el
S .
Da
Gua da
iene
uno,
diez,
ein e
millones,
puede
gas a los
sin
pedi
pe miso
á
nadie,
y
si
el
S .
Da
Gua da
ue
poco
p ódigo
an
es
de
aho a,
cosa
que
nadie
sabe
con
oda
ce eza,
puede
habe
a iado,
como
a iamos
á
cada
momen o
los
homb es,
de
modo
de
se
y
de
modo
de
pensa .
.
A
noso os
nos
a igan
en
ex emo
es a
clase
de
discu
siones;
c eemos,
y
lo
decimos
con
since idad,
que
con
dine
o
del
seño
Da
Gua da
se
ha
cons uido
la
capilla;
y
lo
c ee
mos
po
qué
no
se
nos
p esen an
se ios
a gumen os
en
con
a
de
ello:
así,
sea
ello
como
quie a:
engan
ó
no
engan
azón
los
que
asegu an
que
á
los
jesuí as
es
debida
la
edi i
cación
de
la
capilla,
lo
cie o
es
que
es a
se
halla
le an ada
sob e
e enos
pe enecien es
á
la
He mandad
de
la
Paz
y
Mise ico dia
y
que
á
dicha
He mandad
se
di igió
el
S .
Da
Gua da
en
18'81
p oponiéndole
cons ui
la
capilla
con
la
so
la
condición
de
que
pe mi iesen
á
él
y
su
esposa
se
en e a
dos
den o
del
emplo.
.
.
,
Si
el
seño
Da
Gua da
enia
planes
ul e io es,
si
ob o
con
doblez
y
alsía,
digno
es
de
las
más
ue es
censu as;
si
po
el
con a io
el
S .
Da
Gua da,
desmin iendo
con
su
ge-
u
34
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
'V-V-.-W^^V^W/WVX-V 'wT.- '- -^-w*
VN
-*^w
.
-
-
-
-
e
w-w--* -*N/^
V
'--^ .---w*
A
ne osidad,
aho a
que
se
halla
ó
a
llegando
á
los
doce
lus
os,
la
conduc a
que
dicen
siguió
oda
su
ida,
se
p opu
so
con
la
mayo
buena
e
edi ica
la
capilla
bajo
las
condi
ciones
pac adas
con
la
He mandad,
y
si
después
de
es o
ad
qui ió
o os
comp omisos,
sean
ellos
del
o den
que
sean,
que
no
le
pe mi ían
cumpli
lo
es ipulado,
ob ó
con
suma
lige
eza
dando
una
segunda
palab a
que
no
había
de
pode
sos
ene
sin
des ui
la
p ime a;
po
úl imo,
sí
el
seño
Da
Gua da
al a
á
lo
que
ha
o ecido
sin
que
enga
mas
azones
que
las
que
sus
cap ichos
le
sugie en,
es
un
eme a io
que
c
uie e
que
las
leyes,
que
la
sociedad,
que
el
mundo
odo
se
coblegue
an e
sus
pasioncillas,
sus
enco es,
sus
a ec os
ó
sus
o gullosos
ex a íos.
Si
es o
úl imo
ue e,
debe
da se
po
muy
sa is echo
el
o gullo
del
S .
Da
Gua da
an e
la
sola
conside ación
de
que
ha
conseguido
un
p i ilegio
que
no
le
es
dado
á
los
demas
mo ales;
el
de
di e encia se
de
odos
allí
donde
odos
so
mos
iguales;
el
de
se
en e ado
en e
las
gen es
como
si
dijé amos,
en
medio
de
la
ciudad,
bajo
las
bó edas
de
un
emplo,
en
sepulc o
p imo osamen e
cincelado,
cosa
que
en
siglos
an e io es
le
e a
pe mi ida
solo
á
los
seño es
de
ho ca
y
cuchillo
ó
á
los
p incipes
de
la
Iglesia.
Después
de
odo
no
nos
pa ece
pequeño
el
p emio
pa a
la
magni ud
de
la
ob a.
Aqui
se
ienen
alegando
po
algunos,
en
con a
de
la
He mandad,
azones
de
pa io ismo,
azones
de
ag adeci
mien o.
.
A
los
que
echan
mano
del
pa io ismo
pa a
es a
cues
ión,
les
hab emos
de
deci
que
no
consis e
el
pa io ismo
en
humilla se
an e
los
pode osos,
siquie a
es os
nos
hagan
ó
in en en
hace nos
algún
a o ;
que
si
asi
ue e,
muy
poco
pa io as
hab ían
sido
nues os
pad es
que
no
quisie on
de
ja
en
manos
del
capi án
del
siglo
es os
e ones
que
cons i
uyen
la
nacionalidad
española,
á
cambio
de
los
"bene icios
que
nos
hab ía
de
epo a
la
ci ilización
que
aquel
nos
im
po aba.
Pe o
no,
no
es
asi;
el
e dade o
pa io ismo
en
aquel
caso,
ué
el
de
los
que
de endie on
palmo
á
palmo
la
in e
g idad
del
e i o io;
como
el
e dade o
pa io ismo
en
es a
ocasión
es á
de
pa e
de
los
co ades
de
la
San a
He mandad
que
no
quie en
deja se
a eba a
lo
que
ín eg o
ecibie on
C
u e s ió n
Da
G
u a d a
35
de
sus
an epasados
é
ín eg o
quie en
en ega lo
á
sus
descendien es.
x
Y
espec o
á
los
que
hablan
de
ag adecimien o,
les
di e
mos,
que
cuando
á
cambio
de
un
a o
se
exije
un
sac i icio
mayo
que
el
bene icio
mismo,
deja
es e
de
se
a o
y
se
con ie e
en
explo ación:
El
ag adecimien o
iene
sus
lími-_
es
¿cómo
no?..
Pues
qué,
los
que
an o
blasonan
de
ag ade
cidos
¿lo
se ían
has a
el
pun o
de
pe de
aquello
que
más
ap eciasen,
su
hon a
po
ejemplo,
en
a as
de
un
se icio
que
cualquie a
les
hicie a?
Y
no
se
nos
enga
diciendo
que
en
es e
caso
el
a o
hecho
po
el
seño
Da
Gua da
es
inmensamen e
mayo
que
el
sac i icio
que
se
exije
de
la
He mandad,
po que
en onces
con es a íamos,
(¡ue
el
bene icio
del
S .
Da
Gua da
es
d
e
los
que
pueden
exp esa se
con
una
can idad,
y
el
sac i icio
que
se
pide
á
la
He mandad
es
de
aquellos
pa a
los
que
no
se
encuen a
exp esión
algeb áica
que
los
pa en ice.
Po
una
pa e
se
cuen a
un
cien o
de
miles
de
pesos;
po
o a
se
cuen a
un
cien o
de
miles
de
ecue dos
y
de
a
diciones;
son
can idades
he e ogéneas
y
po
consiguien e
no
pueden
es a se.
Pa a
e mina ,
debemos
deci
ambién,
que
la
conduc a
seguida
po
el
S .
Da
Gua da
con
los
He manos
de
la
Paz
y
Mise ico dia
no
es
odo
lo
co ec a
que
debía
espe
-
a se
de
un
homb e
á
quien
se
nos
p esen a
como
un
mode
lo
de
libe alidad,
y
que
iene,
después
de
odo,
un
o igen
an
humildísimo
co no
el
mas
humilde
de
los
indi iduos
del
an iguo
G emio
de
Ma ean es.
En
el
capi ulo
siguien e,
al
ocupa nosde
la
He mandad,
explica emoslo
que
signi ican
las
a i maciones
del
pá a o
an e io .
36
C
u es ió n
D
a
G
u a d a
VIII
LA
HERMANDAD.
Poco
nos
a
quedando
ya
que
deci
de
es e
asun o,
que
es á
siendo,
y
se á
po
algún
iempo
aun,
la
comidilla
dia ia
de
odo
el
pueblo
de
la
Co uña.
Nos
hemos
hecho
eco
en
los
a ículos
an e io es
de
odos
los
umo es
p opalados
po
las
gen es,
deba iendo
aquellos
que
nos
pa ecían
exage ados
y
dando
en
cambio
asenso
á
o os
que
la
azón
no
podía
echaza .
Co espóndenos
hoy
eseña
las
ges iones
que
la
He
mandad
ha
enido
haciendo
en
es e
asun o,
y
po
cie o
que
bien
co a
ha
de
se
nues a
a ea.
No
hablemos
ya
—
po que
su icien emen e
discu ida
y
p obada
es á
—
de
la
exis encia
de
la
He mandad;
los
da os
his ó icos
apo ados
po
ilus adas
pe sonas
qne
han
in e
enido
en
el
deba e,
y
los
que
noso os
hemos
consignado,
dejan
su icien emen e
p obado
es e
pun o
conc e o.
‘
Respec o
de
los
de echos
de
p opiedad
que
la
He man
dad
iene
sob e
la
capilla
de
San
And és,
ambién
hemos
dicho
lo
su icien e,
y
si
no
bas ase,
apela íamos
á
la
p es
c ipción.
Más
¿pa a
qué?
No
hay
pe sona
sensa a
que
se
a e a
á
nega
á
la
He
mandad
esas
dos
condiciones
que
dejamos
señaladas;
y
po
an o,
queda
educida
nues a
misión
á
da
cuen a
de
lo
ocu
ido
desde
el
año
de
1881
has a
la
echa.
Todos
nues os
lec o es
conocen
el
ac a
no a ial
de
la
Jun a
celeb ada
po
la
He mandad
en
p ime o
de
Mayo
de
C
u e s io n
D
a
G
u a d a
37
1881,
y
odos
saben
ambién
en
qué
é minos
es á
concebi
da
la
p oposición
que
el
S .
Da
Gua da
hizo
y
á
lo
que
que
dó
comp ome ido.
Después
de
aquella
echa
siguie on
las
cosas
su
na u
al
cu so.
Comenzó
la
cons ucción
de
la
capilla
y
los
he manos
de
la
Paz
y
Mise ico dia
no
se
mezcla on
en
nada,
como
e a
na u al,
du an e
la
ediíicaciou.
En
el
mes
de
Julio
del
pasado
año
u oá
bien
la
He
mandad
e o ma
sus
Es a u os
y
lle ó
á
cabo
sus
p opósi
os.
Te minada
que
ué
la
e o ma
cumplie on
con
lo
que
la
ley
p ecep úa,
solici ando
la
au o ización
compe en e
de
los
Es a u os
á
la
au o idad
gube na i a.
Los
Es a u os
ue on
ap obados.
Como
una
p ueba
de
de e encia
en ió
la
He mandad
al
S .
Da
Gua da
un
ejempla
de
los
Es a u os
y
dich
>
seño
con es ó
acusando
ecibo
con
un
o icio
en
que
se
p e endía
ya
desconoce
la
exis encia
de
la
He mandad,
pues,
co
menzaba
diciendo,
según
ya
eco da án
nues os
lec o es:
«He
ecibido
el
ejempla
de
los
Es a u os
de
la
He mandad
que
se
p e ende
c ea
bajo
el
nomb e
de
He mandad
déla
Paz
y
Mise ico dia.»
En
es as
palab as
ió
la
He mandad
lo
que
cualquie
puede
e ;
que
se
in en aba
desconoce
su
exis encia.
Tenemos
en eudido
que
una
comisión
de
los
he manos
de
la
Paz
y
Mise ico dia
in en ó
con e encia
con
el
S ,
Da
Gua da,
y
que
lo
in en ó
en
ano;
á
es o
nos
e e íamos
aye
al
censu a
en
los
úl imos
pá a os
do
nues o
a iculo
la
conduc a
del
S .
Da
Gua da
pa a
con
los
he manos
de
la
Paz
y
Mise ico dia.
Nada
de
deshon oso
iene
el
que
el
S .
Da
Gua da
sea
de
humilde
o igen:
muy
al
con a io,
es o
le
enal ece
en
g ado
sumo,
pues
e ela,
al
habe
llegado
á
la
posición
so
cial
que
hoy
ocupa,
que
posee
condiciones
de
mucha
es ima;
pa o
po
es o
mism
),
cu eudemos
noso os
que
debe ía
ha
be se
mos ado
mas
a en o
con
las
comisiones
de
la
He
mandad
que
quisie on
isi a le
y
no
pudie on
conse
gui lo.
Pasado
algún
iempo,
un
cÓ ^le
p esen ó
á
la
He man
dad,
en
nomb e
del
seño
Da
Gua da,
una
p oposición,
en
la
que
se
decía
como
p incipio:
«El
emplo
es a á
bajo
la
exclu
-
se
UNIVKRMÜADl
DE
SANTIAGO
38
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
si a
y
única
di ección
de
los
P.
P.
Jesui as,
sin
ninguna
in
e ención
po
pa e
de
la
He mandad,
que
en
nada
pod á
mezcla se
bajo
ningún
p e ex o
ni
mo i o.»
La
He mandad
no
acep ó
aquellas
p oposiciones,
y
en
cambio
al
poco
iempo
hizo
llega
á
manos
del
S .
Da
Gua
da
o as,
basadas
en
el
cumplimien o
del
ac a
no a ial
de
Mayo,
y
concediendo
al
seño
Da
Gua da
algunas
p e oga
i as
no
consignadas
en
el
ac a:
ales
como
la
de
nomb a
el
pe sonal
dependien e
del
sace do e,
el
inspecciona
la
ca
pilla
y
el
da
en
ella
disposiciones
siemp e
que
no
comp o
me iesen,
cla o
es,
los
de echos
de
la
He mandad.
No
acep ando
unos
ni
o os
las
bases
po
cada
cual
ex
pues as,
y
no
habiendo
po
consiguien e
con o midad,
se
ce
leb ó
un
juicio
de
conci
iacion
hace
quince
ó
ein e
dias,
esul ando
de
él
lo
con a io
de
lo
que
indica
su
nom
b e.
.
El
ompimien o
ué
di ini i o,
y
es o
á
causa
de
habe se
negado
el
seño
Da
Gua da
á
econoce
pe sonalidad
á
la
pa e
demandan e,
La
He mandad
en onces
se
dispuso
á
li iga ,
nomb ó
abo
gado
y
p ocu ado ,
y
p esen ó
una
demanda
en
egla,
pi
diendo
el
cumplimien o
de
lo
es ipulado
con
el
S .
Da
Gua
da
y
solici ando
asi
bien
el
ecu so
de
pob eza.
'
La
demanda
ué
admi ida
po
el
seño
juez
de
p ime a
ins ancia
de
es e
pa ido,
que
accedió
ambién
á
lo
solici a
do
espec o
á
la
pob eza
de
la
He mandad.
En
al
es ado
se
hallan
las
cosas
en
los
p esen es
mo
men os,
y
al
ha
sido,
dibujada
á
g andes
asgos,
la
con
duc a
que
la
He mandad
ha
seguido
desde
el
ano
de
1881
has a
la
echa.
¿Podía
le
He mandad
habe
in en ado
buenamen e
al
gún
o o
medio
pa a
llega
á
eliz
acue do
con
el
seño
Da
Gua da?...
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
45
Y
llegamos
al
de
El
S .
Da
G-aÚ da.
¿Pe o
es
(|ue
llega on
á
igu a se
los
enemigos
de
la
He mandad
que
la
pe sona
del
seño
Da
Gua da
es aba
co
locada
en
un
pedes al
y
que
al
pié
u iese
esc i o
el
céleb e
Noli
i
me
a
nge dl
¿Es
que
c eye on
que
al
habla
del
S .
Da
Gua da,
po
a a se
de
un
pode oso,
noso os
habíamos
de
mo de
la
lengua
ó
lle a
la
cues ión
de
soslayo
á
in
de
no
incu i
en
las
i as
de
es os
que
hoy
nos
censu an?
¡Buena
p e ensión!
Noso os
hemos
dicho
del
S .
Da
Gua da
lo
que
odo
el
mundo
epi e;y
ni
la
a i mación
de
que
el
seño
Da
Gua da
es
de
o igen
humilde,
ni
la
de
que
el
seño
Da
Gua da
po
idiosinc asia
huye
el
a o
de
las
gen es,
ni
aquella
o a
de
que
al
capi al
del
seño
Da
Gua da
puedan
hace le
mella
dos,
ó
es
ó
cua o
millones
de
ing eso
ó
de
gas o,
nada
de
es o
es
o ensi o
pa a
el
seño
Da
Gua da.
Y
buena
p ueba
de
que
nada
ebasa
los
limi es
en
que
debe
mo e se
odo
abajo
pe iodis ico,
la
enemos
en
que
ni
se
han
dado
ni
podían
da se
po
inju iados,
ni
se
han
mo ido
en
o os
e enos
adecuados"
pa a
es os
casos,
ni
han
con es ado
á
es e
ni
á
ninguno
de
los
a ículos
que
hemos
esc i o.
¿Qué
hicie on,
pues,
los
amigos
del
seño
Da
Gua
da?
Pone
el
g i o
en
el
cielo,
que
es o
de
g i a
á
odos
nos
es
dado:
hace
una
p o es a
sin
sabe
de
qué
p o es a
ban,
y
c ee se
ellox
solos
odo
el
pueblo
de
la
Co uña,
cuan
do
e an
cinco,
seis
ú
ocho
docenas
de
pe sonas.
¡Valien e
pueblo
de
la
Co uña
se ia
es e
si
solo
los
p o-
Ds an.les
lo
cons i uyesen!
Pe o
no;
no
es
así.
El
e dade o
pueblo
de
la
Co uña
es á
á
nues o
lado;
y
en endemos
po
e dade o
pueblo
á
la
mayo ía,
sin
dis inción
de
clases
ni
de
sexos.
Que
después
de
odo,
los
eunidos
en
el
ayun amien o,
son
unos
caballe
os
pa icula es,
muy
ap eciados
sin
duda
en
sus
domicilios,
pe o
ni
po
la
can idad
ni
po
la
calidad
pueden
a oga se,
como
lo
hacen,
la
ep esen ación
de
odo
es e
pueblo.
Pa a
conclui .
Ahí
es án
odos
nues os
a ículos;
ahi
es án
espe ando
una
e u ación
sé ía.
Háganla
si
pueden
los
ag a iados,
que
u
46
C
u es ió n
D
a
G
u a d a
es o
les
se i la
de
más
p o echo
que
la
p o es a
idicula
que
han
in en ado.
Noso os
les
desa ia íamos
á
que
se
di igiesen
á
odas
las
pe sonas
sensa as
y
que
es as
diesen
su
opinión
espec o
á
nues a
conduc a
y
la
que
ellos
ienen
obse ando.
Y
en
cuan o
al
de echo
que
asis e
á
la
He mandad,
en
cuan o
á
lo
que
noso os
hemos
enido
sos eniendo,
les
desa iamos
ambién
á
que
nos
p esen en
un
solo
le ado
que
opine
en
con a
de
los
de echos
de
la
He mandad.
¿Que
hay
gen es
no
acos umb adas
á
la
ec i ud
de
conciencia,
leal ad
de
Opinión
y
se enidad
de
juicio?
Tan o
peo
pa a
los
o cidos,
los
ileales
y
los
injus os.
Nues a
conciencia
es á
anquila,
y
siemp e...
e e namen e,
ompe
emos
lanzas
en
p ó
del
de echo
público
y
de
los
ue os
de
la
e dad
y
de
la
jus icia.
VNMRSID.
DE
DE
SANTJA
JO
u
C
u es ió n
D
a
G
u a d a
47
XI
MORRA
O
CONTO
Ideado
eníamos
apa a nos
en
es e
úl imo
a ículo
del
ono
se io
enquehepios
enido
a ando
la
cues ión
Da
Gua
da,
y
es o
con
el
obje o
de
qui a
á
nues os
lec o es
el
mal
sabo
de
boca
que
les
haya
causado
an o
habla les
de
hom
b es
que
al an
á
su
palab a,
de
despojos,
de
jesuí as,
de
mi
llones
y
de
bulas.
Nues os
p opósi os,
como
se
é,
e an
buenos.
Con
un
cuen eci o
que
se
adap aba
mucho
al
caso
y
que
oímos
de
labios
de
nues o
que ido
amigo
El
pequeñ-o
Ma ean e,
ha
b íamos
dado
ag adable
in
á
es a
uda
campaña
que
hemos
sos enido
en
diez
a ículos
en
p ó
de
la
an igua
y
nume osa
He mandad
de
la
Paz
y
Mise ico dia.
Pe o
no
es á
la
Magdalena
pa a
a e anes
ni
pa a
cuen
os
la
asende eada
Cues ión.
Da
Gua da.
Dejemos
las
consejas
pa a
mejo
ocasión,
que,
como
de
cía
muy
bien
Sancho,
no
hay
mejo
palab a
quelaquees á
po
deci
y
C is o
con
odos.
O
noso os
es amos
ciegos
ó
se
ha
pe dido
po
es as
ie as
el
más
udimen a io
concep o
de
lo
mo al,
de
lo
dig
no,
y
de
lo
jus o.
Lo
decimos
po que
es amos
ya
cansados
de
oi
á
unos
y
á
o os
lamen a se
de
que
es a
cues ión
haya
llegado
á
se
pied a
de
escándalo,
sin
epa a ,
aquellos
que
son
nues
os
con a ios,
en
que
aquí
el
único
au o
del
escándalo
ha
48
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
sido
aquel
que
al ó
á
lo
pac ado,
no
en egaudo
las
lla es
de
la
capilla
de
San
And és
á
la
San a
He mandad.
Siel
seño
Da
Gua da
hubie a
cumplido
pun o
po
pun o
lo
es ipulado,
noso os
no
hubié amos
enido
pa a
él
más
que
ases
de
elogio:
buena
p ueba
de
ello
es
que
an es
que
apa ecie an
es as
di e encias
en e
el
seño
Da
Gua da
y
la
He mandad,
noso os
no
u imos
incon enien e
en
susc i
bi
un
álbum
que
el
pueblo
de
la
Co uña
le
di igió,
y
dimos
ambién
nues o
o o
en
p ó
del
p oyec o
de
acuña
una
medalla
que
se
le
había
de
o ece
al
seño
Da
Gua da
el
dia
mismo
de
la
ape u a
de
la
capilla.
Pe o
es
que
en onces
igno ábamos
que
el
S .
Da
Gua
da
pensase
al a
á
su
comp omiso,
é
igno ábamos
ambién
que*
ueseu
sus
in en os
los
de
coloca
pa a¿bí
e e wum,
en
la
capilla
de
San
And és,
álos
P.
P.
Jesuí as.
Place
inmenso
hubie a
sido
pa a
noso os
el
e
que
las
cosas
ma chaban
po
senda
egula ,
y
que
la
capilla,
después
de
concluida,
se
hubie a
inaugu ado
con
g an
pompa.
.
i
•
•
i
En onces
noso as,
sin
ese as
de
ningún
gene o,
ha
b íamos
ele ado
en
el
ondo
de
nues as
conciencias
cán i
cos
de
alabanzas
pa a
el
homb e
que
an
expon áneamen e
pe pe uaba
las
g andezas
del
an iguo
g emio
de
ma ean es.
Pe o
¿somos
noso os
culpables
acaso
de
que
las
cosas
no
hayan
pasado
á
medida
de
nues o
deseo?
¿Somos
culpa
bles
de
que
el
S .
Da
Gua da,
al ando
á
lo
pac ado,
no
en
egase
las
lla es
á
la
He mandad?
¿Somos
culpables
de
que
dicho
seño ,
en
su
o icio
de
ecibo
de
los
Es a u os
haya
p e
endido
nega
exis encia
á
la
He mandad?
^
‘
Somos
culpables
de
que
el
S .
Da
Gua da
mues e
an
decidido
empeño
en
coloca
den o
de
la
capilla
á
los
pad es
jesuí as?
...
No,
cie amen e.
"
De
odas
es as
cosas
el
único
au o
es
el
seño
Da
Gua da.
Que
sea
po
cap icho,
que
sea
po
e quedad,
que
sea
po
alguna
o a
causa,
noso os
no
emos
mas
que
un
hom
b e
qne
se
comp ome e
y
al a
á
lo
es ipulado.
.
Hace
algunos
años
imos
en
el
on ispicio
de
un
pueblo
de
Cas illa
g abada
en
la
pied a
una
he mosa
déci
ma
can ando
las
glo ias
del
Ma qués
de
Alma za
que
había
edi icado
aquel
emplo.
.
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
49
Los
seis
e sos
úl imos
de
aquellas
decimas,
que
son
los
únicos
que
eco damos,
decían:
Lenguas
haciéndose
es án,
Que
po
siemp e
han
de
aplaudi
Al
ba ón
que
supo
uni ,
En
su
noble
edinca ,
Al
ánimo
de
empeza
La
glo ia
de
conclui .
,
¡Lás ima
y
g ande
es
que
no
pueda
g aba se
algo
igual
ó
pa ecido
en
el
pó ico
de
la
capilla
de
San
And és
pa a
e e
na
glo ia
del
S .
D.
Eusebio
Da
Gua da!
El,
es
cie o,
ha
enido
el
ánimo
de
empeza ,
pe o
la
glo ia
de
conclui
ha
quedado
eclipsada
á
úl ima
ho a
con
li igios
p omo idos
po
la
ac i ud
del
S .
Da
Gua da.
Y
á
odo
es o,
los
que
sald ían
ganando,
de
ealiza
se
los
planes
que
bullen
en
la
men e
del
S .
Da
( ua da,
se
ian
les
PP.
Jesuí as,
que
se
encon a ían
ins alados
en
ina
bo
ni a
capilla,
muy
limpia,
muy
nue a,
ap opósi o,
en
íin,
pa
a
ende
aquellas
su iles
edes
jesuí icas
qne
si en
pa a
p ende
en
ellas
las
conciencias
de
nues as
muje es
e
in la
ma
sus
co azones
con
el
odio
que
p o esan
á
odo
lo
que
sea
libe ad
y
p og eso,
á odo
lo
g ande,
á
odo
lo
jus o.
De
es o
si
que
debie a
p o es a
el
pueblo
de
la
Co uña;
de
es os
abajos
de
zapa,
que
al
in
y
á
la
pos e,
le
epo a
ían
g andes
males,
y
que
se
a ecinan
según
las
mues as.
«Po que
el
jesui ismo
—
como
ha
dicho
muy
bien
El
Q]ol)O
—
no
es
el
ca lismo.
Es
la
eacción
ul amon ana
en
lucha
abie a
con
la
e olución,
Di e enciase
esencialmen e
de
aquel,
en
que
no
eclu a
su
milicia
en
los
campos,
sino
en
las
g andes
capi ales;
no
cala
la
boina,
ni
ciñe
el
sable,
ni
se
gua ece
en
las
cimas
de
las
mon añas.
Un
modes o
o a
o io,
una
camlla.
le
bas an
pa a
pasa
e is a
á
sus
hues es,
da les
la
o den
del
dia,
y
man ene las
en
ac i idad
cons an
e,
a do osa.»
.
.
Desg aciados
de
aquellos
que
no
en
es o
y
pie den
las
ue zas
en
p o es a
sin
undamen o
con a
noso os,
cuan
do
debe ían
emplea las
en
opone se
á
esa
ola
que
a
odos
nos
amenaza
po
igual.
.
P o es en,
p o es en
con a
noso os
y
ayuden
los
si
lenciosos
abajos
de
los
hijos
de
Loyola.
Cuando
quie an
'
7
UNIVERSIDAD!
-
u
50
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
ape cibi se,
se á
a de;
cuando
quie an
a aja
el
mal,
yano
hab á
iempo;
y
en onces,
nues os
hijos,
si
es
que
no
nos
alcanza
á
noso os
el
cas igo,
maldeci án
de
es a
gene ación
que
apesa
de
lo
aleccionada
que
debe ía
es a ,
se
dejó
sub
yuga
po
los
adep os
de
Loyola.
¿Y
la
He mandad
de
la
Paz
y
Mise ico dia?
.
¿A
donde
i án
sus
glo iosos
imb es?
¿A
donde
su
his o
ia
b illan e?
¿De
qué
le
hab á
se ido
se
ella
la
que
en
pa
sados
siglos
con ibuyó
pode osamen e
á
que
se
poblase
es a
que ida
ciudad?
El
an iguo
g emio
de
ma ean es,
la
He mandadad
San
a,
yace á
en
el
ol ido;
solo
en
iejas
his o ias
conse a á
su
nomb e,¡y
en
ellas
con
oda
impa cialidad
se
ela a án
las
causas
de
su
desas osa
mue e
y
se
e ela á
odo
lo
que
aho a
pudie a
es a
ocul o...
"
.
Pe o
no,
no
es
posible
que
odo
es o
suceda:
aun
hay
jus icia,
aun
hay
quien
inde
cul o
á
la
e dad,
aun
hay
quien
ama
el
de echo
has a
el
deli io.
Y
es e
pueblo
de
la
Co uña,
que
es
noble,
que
es
b an
de,
que
alien a
y
i e
po
los
ideales
mode nos,
y
odia
y
de es a
á
los
que
p e enden
esuci a
iempos
ne as os,
se
opond á
con
odas
sus
ue zas
á
que
esos
planes
se
ealicen:
se
opond á
á
se
dominado
po
el
jesui ismo,
y
se
opond á
á
que
con
la
San a
He mandad
se
ealice
un
inicuo
despojo.
Buena
p ueba
es á
dando
de
cuan o
decimos
es e
pue
blo,
que
en
los
p esen es
momen os
ha
dejado
desai ados
á
los
que
p o es a on
de
nues as
palab as.
C
u es ió n
D
a
G
u a d a
51
/ Wi<WWV>Az VVVVV>^<V?VX^
V^*V^^^V^A^^^^V^VVWVVVV^
DOCUMENTO
NÚMERO
1
Copia
lel
ac a
de
la
Jun a
gene al
celeb ada
en
la
sac is ía
de
la
Capilla
de
San
And és,
en
la
a de
del
l.°
de
Mayo
de
1881,
po
an e
el
no a io
D.
Manuel
De esay
Gago.
En
la
ciudad
de
la
Co uña,
á
1
de
mayo
de
1881.
—
Ba
jo
la
p esidencia
de
D.
Manuel
Mo ales
Sue os,
ecino
de
es a
ciudad,
deposi a io
de
la
an igua
Co adía
de
Ma ean
es
conocida
más
bien
con
el
nomb e
de
He mandad
de
la
Paz
y
Mise ico dia,
de
es e
pueblo,
excusando
á
don
Bal a
sa
Ce ezo,
que
es
el
ac ual
mayo domo
de
dicha
co po a
ción,
se
eunie on
en
la
sac is ía
de
la
capilla
des uida
de
San
And és
de
es a
capi al
en
que
adicaba
el
cul o
de
la
ci ada
Co adía
como
consag ada
exclusi amen e
á
la
mis
ma
los
he manos
ag emiados
que
se
designan
al
ma gen.
El
seño
p esiden e
dió
á
conoce
el
obje o,
según
se
ha
de
exp esa
más
adelan e,
leyendo
seguidamen e
la
lis a
de
los
he manos
pa a
pode
ce cio a se
de
los
p esen es
y
au
sen es;
ac edi ándose
lo
p ime o
po
las
con es aciones
a i
■
ma i as
que
indi idualmen e
die on
las
pe sonas
que
igu
an
en
lis a,
y
lo
segundo
po
la
al a
que
de
los
aemás
se
ha
econocido.
.
Susci óse
un
lige o
deba e
ace ca
de
la
pe sonalidad
de
D.
Miguel
Co o e,
que
p e endía
ep esen a
un
indi iduo
de
su
amilia,
el
cual
ue
desechado
po
la
ci cuns ancia
da
que,
ampoco
podía
admi i se
la
ep esen ación
del
Co o e,
pues o
que
es e
ha
enunciado
exp esamen e
po
sí
y
sus
he ede os
á
odos
los
de echos
que
pudiesen
co esponde le
ó
á
la
pa icipación
con
que
enía
igu ando,
según
cons a
del
ac a
de
Jun a
gene al
de
20
de
Feb e o
úl imo,
que
al
obje o
se
ha
leído.
b2
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
En
al
es ado,
se
p esen ó
po
D.
Jacin o
Sue os
la
p o
posición
que
dice
li e almen e
así:
«Al
G emio
de
Ma ean es
y
He mandad
de
la
Paz
y
Mi
se ico dia.
—
P ojiosiciÓTb.
—
Una
pe sona
ca i a i a,
hija
de
es e
pueblo,
cuyo
nomb e
se
ese a
po
aho a,
se
comp o
me e
á
edi ica
la
an igua
capilla
de
San
And és,
siemp e
que
en
la
Jun a
gene al
que
hoy
se
celeb e
po
los
indi i
duos
de
dicho
G emio
y
He mandad
se
le
conceda
el
e -
eno
que
hoy
ocupa
la
ci ada
capilla,
y
la
casa
con igua
p opiedad
de
la
co po ación,
pa a
p ocede
á
los
abajos
necesa ios
al
e ec o,
y
de
e minada
és a
comple amen e,
y
pues a
en
disposición
de
celeb a se
el
cul o
á
que
siem
p e
es u o
des inada,
en ega -las
lla es
del
nue o
edi icio
a
los
indi iduos
que
en onces
compongan
la
Jun a
di ec i a
de
es a
He mandad,
sin
o a
condición
que
la
de
que
se
le
pe mi a
al
allece
él
y
su
esposa
se
deposi ados
sus
cadá
e es
den o
del
e e ido
emplo.
Fundados
los
que
susc i
ben
en
es as
conside aciones,
y
en
el
inmenso
bene icio
que
en
pa icula
epo a
al
G emio
un
ac o
an
ilan ópico,
y
en
gene al
á
es e
pueblo,
no
dudando
un
momen o
de
que
ha
de
se
a endida
es a
p oposición,
no
ienen
el
meno
incon
enien e
en
p esen a la
á
la
conside ación
de
la
Jun a,
se
gu os
de
me ece
la
unánime
ap obación.
Co uña
1."
de
Mayo
de
1881
,
—
JacHi
lo
Si e
cus.
—
Juan
Ri
cas;
—
José
M.
1
31o
uso
.»
Escuchada
con
el
mayo
espe o
la
lec u a
de
es a
p o
posición,
se
le an ó
á
de ende la,
en
b e es
palab as,
el
don
Jacin o
Sue os;
y
la
Jun a
gene al,
su icien emen e
en e ada,
p o umpió
en
un
en usias a
g i o
de
ap obación,
que
ha
epe ido
sin
pe mi i
ninguna
o ación
nominal,
a endida
la
expon aneidad
de
es e
acue do.
Así
las
cosas,
se
p esen ó
ambién
D.
José
Lei a
y
La-
■
go,
de
es a
ecindad,
exp esando
que
el
seño
don
Eusebio
da
Gua da
y
González,
banque o
en
es a
plaza,
á
quien
e
nía
la
hon a
de
ep esen a
como
su
apode ado,'
según
así
lo
hizo
cons a
ehacien emen e,
e a
el
que
se
p oponía
edi
ica
á
su
cos a
la
nue a
capilla,
do ándola
de
al a es,
imá
genes,
o namen os
y
odo
lo
demás
p eciso,
has a
que
pue
da
ab i se
al
público,
sob e
el
e eno
que
hoy
ocupa
y
el
de
la
casa
anexa
n.°
44
mode no.
La
Jun a
gene al
inde
un
o o
exp esi o
de
g acias
á
u
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
53
an
dis inguido
bienhecho ,
y
cede
al
mismo
i e ocable
men e
desde
luego,
con
el
bené ico
obje o
p opues o,
odo
el
e eno
de
la
ac ual
y
uinosa
capilla
de
San
And és,
con
el
que
ocupan
sus
pa edes
y
casa
ci ada
n."
44
mode no,
180
an iguo,
que
dice
en e
al
a io,
el
e eno
de
es e
y
odo
lo
demás
adyacen e
como
p opiedad
del
G emio,
sin
ese
ación
ni
limi ación
alguna,
admi iendo
la
condición
,
im
pues a
de
que
en
la
nue a
capilla
se
dé
sepul u a
á
las
cenizas
de
los
S s.
D.
Eusebio
da
Gua da
y
su
esposa
dona
Modes a
Goicou ia
y
Cab e a,
en
el
si io
que
se
es ime
más
con enien e,
pe o
siemp e
den o
de
la
iglesia,
sin
que
en
la
designación
de
luga
que
se
juzgue
más
deco oso
y
ade
cuado
enga
que
inge i se
pa a
nada
el
G emio,
como
am
poco
end á
in e ención
en
las
ob as
del
nue o
emplo
y
demás
que
ealice
el
seño
don
Eusebio
Da
Gua da,
po que
odas
las
ha á
á
su
gus o,
aunque
con
la
anuencia
y
con
sen imien o
de
la
au o idad
eclesiás ica;
con
an a
mayo
azón,
cuan o
que
el
mismo
seño
manda á
cons ui
am
bién
de
su
cuen a,
con
la
debida
independencia
de
la
iglesia
aunque
en
comunicación
in e io
con
és a,
una
sala
ó
local
con
des ino
especial
á
las
jun as
ó
euniones
del
G emio,
pa a
a a
asun os
de
su
ins i u o
eligioso;
odo,
empe o,
bajo
condición
imp escindible
de
que
el
Excelen ísimo
Ayun amien o,
como
medida
de
no o ia
y
econocida
u i
lidad
pública,
exp opie
de
su
cuen a
las
pequeñas
casas
que
exis en
unidas
á
la
que
pe enece
al
G emio,
y
la
coche a
que
da
uel a
á
la
a esía
ó
calle
del
Pó ico,
y
acili e
los
sola es
de
es os
es
edi icios,
de
modo
que
quede
comple
amen e
despejado
el
e eno
que
ocupa,
y
el
nue o
emplo,
pueda
se
digno
de
es a
ilus ada
población,
del
si io
cén
ico
en
que
ha
de
e igi se,
del
glo ioso
nomb e
que
lle a
y
de
la
adición
misma
que
ep esen a.
In i ado
pa a
es a
eunión
se
p esen ó
ambién
el
seño
D.
An onio
Rod íguez
Macei as,
como
ec o
y
cu a
p opio
de
la
pa oquial
iglesia
de
San
Nicolás
dé
es e
pueblo,
á
que
pe enece
dicha
capilla,
y
como
au o izado,
además,
po
el
Eminen ísimo
seño
ca denal
a zobispo
de
la
Diócesis
pa
a
ela
y
cuida
de
odo
lo
conce nien e
al
asun o
eli
gioso
de
que
sa
a a;
y
después
de
en e ado
de
los
acue
dos
con enidos
en
es a
ac a,
p es a
su
consen imien o
á
la
misma,
hallándose
ambién
con o me,
en
unión
de
la
Jun a
C
u es ió n
D
a
G
u a d a
celeb ada,
que
una
ez
habili ada
pa a
el
cul o
la
nue a
capi-
na
siga
con
la
misma
ad ocación
que
hoy
iene
de
San
An-
d es,
sin
que
en
iempo
alguno
pueda
se
des inada
á
nin
gún
o o
se icio,
obje o
ó
cul o
que
no
sea
el
ca ólico,
apos
ólico,
omano,
egido
siemp e
po
un
sace do e
nomb ado
de
acue do
con
la
Jun a
de
la
Co adía
ó
He mandad
á
que
pe enezca,
bajo
la
innmedia a
inspección
del
cu a
pá oco
de
>an
.Nicolás
en
odo
lo
que
se
e ie a
al
se icio
eligioso
con
a eglo
a
de echo:
sin
pe juicio
de
impe a
la
supe io
ap obación
que
espe a
ob ene
del
Emmo.
ca denal-a zobis
po,
an
celoso
del
explendo
del
cul o
ca ólico,
equi iendo
al
obje o
se
le
acili e
copia
au o izada
de
es a
ac a.
Leída
la
misma
po
mí
el
no a io,
ín eg amen e
y
en
al a
VOZ,
po
habe
enunciado
á
lee la
los
asis en es,
a
pe-
ba
del
de echo
que
les
asis e
pa a
hace lo
po
sí,
de
lo
que
p escindie on,
p es a on
odos
los
concu en es,
absolu a
unánime
y
comple a
con o midad,
á
la
e e ida
ac a
y
á
ca
da
uno
de
sus
ex emos;
i man
los
que
saben,
y
po
los
que
ca ecen
de
es a
ins ucción
lo
e i ica
el
p ime
es igo
de
los
p esenciales
al
ac o,
sin
acha
legal,
que
lo
ue on
don
Juan
Na. ei a
A ellouy
D.
Jesús
da
Cos a
Ri as,
ecinos
de
es a
ciudad.
1
de
odo
lo
aquí
con enido
yo,
el
no a io,
lo
signo,
i mo
y
doy
le.
—
(Siguen
las
i mas).
C
u es ió n
D
a
G
u a d a
61
DOCUMENTO
NUMERO
5
Fundamen os
de
De echo,
alegados
en
la
demanda
p esen a
da
"pd
Juzgado,
en
ep esen ación
de
la
He mandad.
1
."
Según
la
Ley
1.
a
,
í ulo
l.°,
lib o
10
de
la
no ísi
ma
ecopilación,
dé
cualquie
mane a
que
apa ezca
que
el
homb e
ha
que ido
obliga se,
obligado
queda
y
debe
cum
pli
lo
es ipulado.
,
2
.°
Cuando
la
obligación
consis e
en
en ega
a
la
aso
ciación
de
la
cual
se
ha
ecibido
un
sola
de
su
p opiedad,
el
edi icio
en
el
edi icado,
de
concluido
y
en
disposición
de
dedica se
al
obje o
ú
obje os
á
que
se
le
des ina,
no
puede
demo a se
ni
eludi se
la
en ega
e minada
que
sea
la
edi
icación
y
las
ob as
in e io es
á
aquel
e ec o
p ecisas.
3
."
El
obligado
que
se
niega
á
cumpli lo
sin
mo i o
jus o
ni
azonable
ob a
con
no o ia
eme idad
y
debe
se
"condenado
en
las
cos as
del
plei o
á
que
dá
luga
(Ley
8.
,
í ulo
22,
Pa ida
3.
a
)
Po
an o,
pues,
in e poniendo
la
acción
pe sonal
mas
p oceden e,
bajo
las
p o es as
y
ese as
legales,
y
Ajando
en
cuan ía
supe io
á
150.000
pese as
25
cén imos
la
del
li i
gio,
ecu o
al
Juzgado,
y
SUP1IC0
que
habiendo
po
p esen ado
es e
esc i o
con
los
documen os
en
él
ci ados
y
copia
de
unos
,y,
o os;
p e ia
la
ami ación
adecuada
al
juicio
que
se
inicia,
se
si a
en
de ini i a
condena
al
dem
ndado
Don
Ensebio
Da
Gua da
y
González
á
que
en
el
é mino
de
quin o
(lia
desde
que
la
sen encia
sea
i me,
en egue
ála
He mandad
de
a
Paz
Mise ico dia
el
demandan e,
la
exp esada
capilla
de
S.
And és
de
es a
ciudad,
con
odo
lo
á
ella
anexo,
conde
nándole
así
bien
en
las
cos as
del
plei o.
OTRO
R ,
DIC
O:
Que
la
He mandad
de
la
Paz
y
Mi-
62
C
u e s ió n
D
a
G
u a d a
se ico dia,
á
nomb e
de
la
cual
in e pongo
es a
demanda,
es
un
ins i u o
de
me a
Bene icencia,
pues o
que,
según
el
a ículo
1."
de
sus
es a u os,
ap obados
po
el
S .
Gobe na
do
Ci il
de
es a
p o incia,
en
22
de
Julio
del
año
pasado,
el
obje o
de
al
asociación
es
única
y
exclusi amen e
p es a
odos
los
auxilios
necesa ios
á
los
eos
condenados
á
mue
e,
den o
del
adio
de
la
población,
desde
que
se
los
pone
en
capilla
has a
que
mue en
en
el
cadalso,
cus odia los
des
pués
de
la
ejecución,
conduci
sus
cadá e es
al
Cemen e io,
y
pedi
limosna
po
sus
almas
con
el
in
de
aplica
su
e
caudación
po
su
p i a i o
bene icio.
Como
al
ins i u o
bené ico
goza
del
bene icio
de
li iga
en
concep o
de
pob e,
según
es á
decla ado
en
la
R.
O.
de
20
de
Junio
de
1838,
con i mada
po
o a
de
11
de
Diciemb e
1847,
y
econocido
inalmen e
en
R.
O.
ci cula
de
21
de
Di
ciemb e
de
1857.
Po
an o,
y
p oduciendo
el
ac a
que
ac edi a
el
ca ác
e
de
la
asociación
Suplico
al
Juzgado
se
si a
admi i me
es a
demanda
en
papel
y
á
calidad
de
pob e,
manda
que
en
al
concep o
se
la
ami e
y
se
adminis e
jus icia
á
la
epe ida
asociación,
Todo
ello
p ocede
y
pido
en
Jus icia.
Co uña
Feb e o
24
de
V^.=Licencia lo,
Juau
A.
6^Z-
de on
.=Junn
Bau is a
C espo.
Es
copia.
Po
i ud
de
a
«in e io
demanda,
el
Jusgado
de
p ime a
ins ancia
de
es a
capi al,
dic «'>
la
siguien e:
I
e
M
IXVIDEUTCIA
Po
p esen ada
la
an e io
demanda
con
los
documen os
y
las
copias
simples
que
se
incluyen.
Se
con ie e
aslado
de
la
misma
á
D.
Ensebio
de
Gua da
y
Gonzalos
al
cual
se
emplaza á
pa a
que
den o
del
é mino
de
nue e
dias
imp o
ogables
compa ezca
pe sonándose
en
o ma.
Y
cuan o
al
o osí
que
dicha
demanda
comp ende,
como
se
pide
en
la
suplica
de
dicho
o osí.
Lo
mandó
e c.
Co uña
Feb e o
28
de
1885.
Es
copia.
se
UNR-ERSIDAI
DE
SANTJAG'
u
FE
DE
ERRATAS
Páginas.
Líneas
Dice.
________
bebe
deci .
9
27
núm
3
núm
.
2
15
23
p i iligi,
p i ilegio-
»
24
Ma eano,
Ma ean
17
11
ha
ya
haya
20
5
le
u
e
seu nc
uu
seigueu
22
16
a gumenio
a gumen o
23
40
an es
es e,
an es
que
es e
24
5
en
ía,
en
la
ia
25
9
Emma,
E na,
E na,
25'
28
Emma,
28
6
aspo an
los
asipo anlos
28
15
a ando,
a ando
»
16
do,
de.
29 38
¿quá
>
¿que
31
12
Dagua da
Da
Gua da
36
3
de
de
15
su icien emen e,
su icien emen e,
39
Tí ulo
Pa éu isis,
Pa én esis
40
13
e gonzose
e gonzoso
pa én esis
41
22
pa en isis,
48
38
on ispicio
de
un
on ispicio
de
una
iglesia
de
un
49
6
al
ba ón
al
a ón
50
11
la
He mandadad
He mandad
53
39
de
que
sa
de
que
se
55
18
San
And ás
San
And és
56
1
cualis-
cuales-
DE
COMPOSTEI
?