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Peregrinación a Santiago de Compostela implorando la protección del Apóstol en favor de las armas españolas en Cuba / sermón predicado por Fray Estéban Sacrest

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Peregrinación a Santiago de Compostela implorando la protección del Apóstol en favor de las armas españolas en Cuba / sermón predicado por Fray Estéban Sacrest

Author: Sacrest, Estéban
Publisher: [Santiago de Compostela] : [editor non identificado], (Imp. de Alende)
Year: 1896
Source: https://minerva.usc.es/bitstreams/7d384e5e-7383-4110-8e69-5f46e8c5950f/download
El
Excmo.
y
Reumo.
S .
A zobispo
de
San iago
de
Compos ela
concede
80
días
de
indulgencia
á
lodos
los
que
de o amen e
asis an
á
la
p edicación
de
es e
Panegí ico.
E
x c mo
.
y
R
e mo
.
S
e ñ o
:
(
i
)
I
l u s e s
C
o po a c io n es
:
(2)
A
ma d ís imo s
pe e g in o s
:
C
a ó l ic o
y
e l ig io so
pu e b l o
:
Sien
algún
caso,
seño es
y
he manos
míos
huelgan
las
p esc ipciones
del
a e
es
sin
duda
alguna
en
es a
p esen

e
solemnidad
donde
odo
habla,
donde
odo
señala
con
el
dedo
una
misma
ie a
y
un
mismo
cielo;
la
ie a
donde
es án
nues os
soldados,
nues a
bande a
y
el
genio
con

quis ado
de
nues a
aza,
y
el
cielo
adonde
mi a
en
es e
ins an e
nues a
is a;
donde
hay
un
lazo
que
une
aquella
ie a
y
es e
suelo,
y
de
donde
cuelgan,
¡oh
Dios
San o!
nues as
almas
suspi an es,
anhelosas,
hechizadas,
es á i
cas
como
aquella
o a
alma
que
es aba
encan ada
con
j
di ino
encan amien o.
Sí,
Após ol
San o!
Aquí
enéis
no
á
la
mad e
de
Sa

muel
di inamen e
le da;
sino
á
odo
un
pueblo
asomb ado
que
ni
oye,
ni
en iende,
ni
e
más
que
un
caballo
y
un
caballe o
en
ademán
gue e o
y
belicoso.
Y
sin
mo e
sus
,
labios
ni
pes añea
sus
pá pados,
quie e
e os
como
ompéis
la
ma cha
y
a a esáis
los
ai es,
y
os
colocáis
al
en e
de
los
Leones
de
Cas illa,
y
hacéis
mo de
el
pol o
á
los
audaces
ad e sa ios
de
España.
Cie o
que
no
es
el
San ua io
un
campo
de
ba alla,
ni
debe
mi
única
mancha se
con
la
enganza,
siquie a

sea
e bal,
de
sang e
humana.
Pe o
los
al ísimos
debe es
j
(1)
El
S .
A zobispo
de
Compos ela
D.José
Ma ín
de
He e a.
(2)
Comisiones
del
Excmo.
Cabildo,
del
Ayun amien o
de
San-
I
iago
y
de
Pad ón,
del
Eje ci o
y
o as
a ias.

4
de
de ensa
y
los
sag ados
de echos
de
la
Pa ia
me
impo

nen
el
debe
indeclinable
de
p econiza
la
gue a
c is iana,
siendo
como
es
aquí
la
lid
san a
po
los
in e eses
de
España.
A
eso
habéis
enido,
amadísimos
pe eg inos
de
mi
al

ma.
Pa a
eso
es án
aquí
odas
las
ep esen aciones
de
España
haciendo
co o
á
la
g andiosa
pe eg inación;
pa a
eso
ha
subido
á
es a
cá ed a
un
hijo
del
español
San o
Domingo
de
Guzmán;
noso os
que,
si
somos
pequeñuelos
en
el
o den
social,
end íamos
á
glo ia
se
los
abande a

dos
en
odos
los
comba es
españoles
Vengo,
pues,
en
p esencia
de
San iago
y
en
las
c í

icas
ci cuns ancias
po
que
a a iesa
España
á
p egun a
os:
¿Q
u é
nos
d ic e
l a
e
ó
l a
e l ig ió n
a n e
l a
g u e a
d e
C
u b a
?
Sanc ijica e
bellum:
suscí a e
obus os:
accédan ,
ascendan
omi es
i i
bella-
o es.
San i icad
la
gue a:
animad
á
los
alien es:
engan,
pónganse
en
ma cha
los
gue e os
odos.
J
o e l
,
3,
9.
Pe eg ina
cosa
pa ece
que
la
eligión
que
p edica
la
unidad
qe
Dios,
de
e
y
de
bau ismo;
que
llamando
á
Dios
Pad e,
ino
á
euni
las
amas
desgajadas
de
la
amilia
humana
y
los
ayun amien os
dispe sos
de
la
Casa
de
Is ael,
pa a
se
consumado
un
día
el
g an
mis e io
de
la
unión
con
Dios;
que
la
eligión
que
p egona
á
Jesuc is o
P imo

géni o
en e
muchos
he manos
que
se
ab azan
con
el
ne

g o
y
con
el
blanco,
con
el
esla o
y
el
la ino,
con
el
g ie

go
y
el
omano,
con
e'
bá ba o
y
el
esci a;
que
la
eligión
que
p esen a
al
Sama i ano
c
gado
con
el
pob e
de
Je i-
|
có
y
al
Sal ado
del
mundo
cu ando
en e mos
y
lep osos;
que
la
eligión
que
enseña
á
hace
mise ico dia
con
el
pe

u
-
5
eg ino
y
ex anje o,
y
á
habe
pe dón
de
los
enemigos
y
á
saluda
á
las
gen es
con
la
paz
sea
hoy
la
que
dispo

ne
nues os
soldados
á
la
lid.
Hoy
nos
pos amos
aquí
no
’
pa a
que
nues os
alien es,
coba des
se
e i en;
sino
que
acá
hemos
enido
en
demanda
de
alien o
sobe ano
pa a
nues as
opas.
La
Religión
es
quien
bendice
la
bande a
izada
po
los
soldados
españoles,
quien
o dena
p epa a
las
escuad as,
mon a
las
cañone as,
y
quien
en e
el
can o
¡
gue e o
de
los
himnos
y
el
belicoso
galopa
de
los
ca-
:
ballos
y
el
humo
a dien e
de
la
pól o a
p o oca
al
sol-
¡
dado
á
oda
lid.
Y
es
que
la
eligión
que
po
ca idad
manda
p o eje
la
enseñanza
y
la
indus ia,
que
po
ca idad
acude
al
hué ano
I
y
á
la
iuda
y
soco e
al
en e mo
y
des alido,
al
pad e
y
¡
menes e oso;
de
un
sólo
golpe
y
sobe anamen e
en iende
en
semejan es
mise ico dias
de endiendo
los
in e eses
de
la
Pa ia.
Así
llo aba
Jesús
sob e
las
des en u as
de
Je-
i
usalén,
sabiendo
que
su
pa ia
se ía
en egada
al
ene

migo.
Día
end á,
decía
un
P o e a
en e necido,
en
que
no
queda á
de
í
pied a
sob e
pied a,
y
se
séTa á
sóli a-
!
ia
la
p incesa
de
las
naciones.
¡¡¡Y
se
que ía
que
no
llo

ásemos
noso os
las
des en u as
de
nues a
pa ia
que

ida
con
sus
ingenios
ab asados,
sus
iquezas
desola

das,
sus
pueb
’
os
abandonados,
sus
íncli os
y
alien es
muei os
y
á
mache e
desang ados!!:
San
Pablo
que
nos
manda
llo a
con
los
que
llo an,
llo a ía
hoy
sob e
Espa-
|
ña
y
los
ángeles
u ela es
cub i ían
con
sus
alas
los
cam

pos
de
ba alla,
po que
no
los
iesen
las
mad es
españo

las.
¡Oh
Religión
bendi a!
dulci ica
hoy
nues as
lág imas
con
la
espe anza
de
la
inmo alidad
....
Muy
lejos,
pues,
de
se
con a
la
ca idad,
es
al ísimo
eje cicio
de
ca idad
sali
en
de ensa
de
la
Pa ia.
Sin
,
duda
que
la
ca idad
es
el
amo
del
homb e
en
bien
del
mismo
homb e;
y
así,
an o
mejo ,
ama
aquel
que
mj-
..
i.
yo
bien
p opo ciona.
Dónde,
desde
luego,
g andj^^^*
/:
bien
p opo ciona
quien
co obo a
y
aquila a
la
—
6
—
.
cia
a o eciendo
las
endencias
legí imas
del
homb e
y
las
aspi aciones
acionales
de
su
se
con
el
desa ollo
lib e,
pací ico
y
p og esi o
de
sus
acul ades:
g andísimo
bien
p ocu a
quien
al
homb e
sal a
de
los
múl iples
asal os
y
desó denes
del
mal.
Mucho
nos
quie e
quien
en
la
calumnia
nos
ampa a,
quien
de
la
injus icia
nos
de iende,
quien
en
la
en e medad
nos
acude
y
quien
en
los
in o unios
nos
asis e.
¿Y
no
es
es a
po
en u a
la
Mad e
Pa ia?
¿No
es
la
Pa ia
la
que
le an a
Escuelas,
Colegios
y
Uni e sida

des,
la
que
a o ece
las
ab icaciones
de
la
indus ia,
y
las
con a aciones
del
come cio;
la
que
p o eje
al
lab ie

go
en
en
sus
campos,
al
iaje o
en
sus
caminos,
la
lo
como o a
en
su
ma cha,
el
apo
en
sus
ma es,
el
elé
-
g a o
con
sus
hilos,
el
día
con
sus
genda mes
y
la
noche
con
sus
se enos?
No
penséis
po
es o
que
pueda
yo
desde
es e
si io
p econiza
odos
los
hechos
de
España,
como
ampoco
Noé
p econizó
po
igual
á
sus
es
hijos,
ni
de
Jacob
caye on
sob e
las
doce
ibus
iguales
bendiciones;
an es
hay
una
maldición
que
dice:
Maldi o
sea
Canaán:
escla o
se á
de
los
escla os
de
sus
he manos;
y
o a
pa a
Le í
y
Simeón,
po
la
cual
son
llamados
ins umen os
belico

sos
de
iniquidad.
De
es a
sue e,
no
odos
los
hijos
de
España
so .
e dade os
españoles
que
lle en
como
Ja e
la
bendición
de
Noé,
ni
como
José
que
ué
llamado
Hijo
que
c ece.
Algunos
son
ins umen os
belicosos
de
ini

quidad,
dando
á
su
mad e
Pa ia
momen os
de
g an

des
ama gu as.
Muchos
males
ha
hecho
nues o
pue

blo.
P elados
iene
España
que
como
a alayas
de
Is

ael
han
le an ado
la
oz
con
ama gu a
denunciando
hechos
y
cosas
que
son
iniquidades
de
la
ie a,
Ls
cuales,
como
la
sang e
de
Abel,
claman
al
cielo
po
enganza.
Ellos,
como
je es
de
Ja
casa
de
Dios,
cum

plie on
como
aquel
P o e a
á
quien
ué
dicho:
canda,
súbe e
á
la
cumb e
de
la
mon aña;
le an a
la
oz,
álzala
$
-
7
—
y
no
emas:
anuncia
á
los
pode osos
de
la
ie a
las
o

lun ades
de
Dios.
>
No
hay
duda,
sin
emba go,
que
no
son
los
días
del
dolo
los
p opios
á
ec iminaciones
de
mal
ono.
Todo
buen
español
debe
en a
sob e
sí
mismo
y
oma
pa a
sí
la
se e a
lección
que
la
P o idencia
nos
lee
desde
la
manigua.
El
uego
incendiando
los
poblados,
la
di

nami a
olando
nues os
enes,
el
mache e
co ando
las
cabezas,
el
hacha
a asando
las
dehesas
y
la
ue za
b u

a
iolando
nues as
hijas,
son
incendios
cuyo
pol o ín
hab emos
p epa ado
odos,
g andes
y
chicos;
quienes
con
sus
o pezas,
quienes
con
sus
desidias,
quienes
con
sus
blas emias
y
quienes
con
sus
injus icias.
Debe
es
de
¡as
gen es
de
gobie no
co egi
los
escándalos
públicos,
ep imi
libe ades
indisc e as,
y
con
mano
ue e
hace
que
se
cumpla
la
ley
de
Dios,
que
lo
es
de
la
Nación.
Ninguno
de
oso os
a ué
de
buen
ca ólico
y
de
en

endimien o
cue do,
se á
an
necio,
que
a ibuya
al
aca

so
los
acon ecimien os
de
Cuba.
Hijos
somos
de
la
a

za
de
Da id,
á
quien
ué
dicho:
Escoge
pa a
expiación
de
u
pecado
el
hamb e,
la
pes e
ó
la
gue a;
y
algu

nas
eces
cuando
que ía
Dios
cas iga
á
su
pueblo
le
amenazaba
con
la
a a
de
Asu ,
ó
con
los
men es
eñi

dos
del
^o e,
ó
con
los
o en es
impe uosos
de
su
i a,
con
de ama
el
cdli^
de
su
indignación
que
es
de

signando
is emen e
los
u o es
de
la
gue a.
Así
es
la
his o ia
de
Is ael
en
la
mayo
pa e
de
sus
in idelidades;
y
así
acon eció
al
pueblo
c is iano
en
ocasiones
epe i

das.
¡Qué
o a
cosa
signi ica
en
la
his o ia
la
in asión
de
los
bá ba os
del
No e
y
la
en ada
de
los
mo os
en
Es

paña
y
las
insu ecciones
ecuen es
en
Eu opa
sino
la
a a
de
Asu
empuñada
po
Dios
omnipo en e
pa a
co

ección
del
pueblo
c is iano!
Donde
no
deja é
de
hace
no a
que
anos
son
los
consejos
de
los
homb es,
cuando
de
Dios
es á
la
P o

idencia
de
su
consejo.
<
Fácil
cosa
es,
dice
el
Seño
en
u