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Peregrinación a Santiago de Compostela implorando la protección del Apóstol en favor de las armas españolas en Cuba / sermón predicado por Fray Estéban Sacrest

Sacrest, Estéban

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El Excmo. y Reumo. S . A zobispo de San iago de Compos ela concede 80 días de indulgencia á lodos los que de o amen e asis an á la p edicación de es e Panegí ico. E x c mo . y R e mo . S e ñ o : ( i ) I l u s e s C o po a c io n es : (2) A ma d ís imo s pe e g in o s : C a ó l ic o y e l ig io so pu e b l o : Sien algún caso, seño es y he manos míos huelgan las p esc ipciones del a e es sin duda alguna en es a p esen  e solemnidad donde odo habla, donde odo señala con el dedo una misma ie a y un mismo cielo; la ie a donde es án nues os soldados, nues a bande a y el genio con  quis ado de nues a aza, y el cielo adonde mi a en es e ins an e nues a is a; donde hay un lazo que une aquella ie a y es e suelo, y de donde cuelgan, ¡oh Dios San o! nues as almas suspi an es, anhelosas, hechizadas, es á i cas como aquella o a alma que es aba encan ada con j di ino encan amien o. Sí, Após ol San o! Aquí enéis no á la mad e de Sa  muel di inamen e le da; sino á odo un pueblo asomb ado que ni oye, ni en iende, ni e más que un caballo y un caballe o en ademán gue e o y belicoso. Y sin mo e sus , labios ni pes añea sus pá pados, quie e e os como ompéis la ma cha y a a esáis los ai es, y os colocáis al en e de los Leones de Cas illa, y hacéis mo de el pol o á los audaces ad e sa ios de España. Cie o que no es el San ua io un campo de ba alla, ni debe mi única mancha se con la enganza, siquie a  sea e bal, de sang e humana. Pe o los al ísimos debe es j (1) El S . A zobispo de Compos ela D.José Ma ín de He e a. (2) Comisiones del Excmo. Cabildo, del Ayun amien o de San- I iago y de Pad ón, del Eje ci o y o as a ias. 4 de de ensa y los sag ados de echos de la Pa ia me impo  nen el debe indeclinable de p econiza la gue a c is iana, siendo como es aquí la lid san a po los in e eses de España. A eso habéis enido, amadísimos pe eg inos de mi al  ma. Pa a eso es án aquí odas las ep esen aciones de España haciendo co o á la g andiosa pe eg inación; pa a eso ha subido á es a cá ed a un hijo del español San o Domingo de Guzmán; noso os que, si somos pequeñuelos en el o den social, end íamos á glo ia se los abande a  dos en odos los comba es españoles Vengo, pues, en p esencia de San iago y en las c í  icas ci cuns ancias po que a a iesa España á p egun a os: ¿Q u é nos d ic e l a e ó l a e l ig ió n a n e l a g u e a d e C u b a ? Sanc ijica e bellum: suscí a e obus os: accédan , ascendan omi es i i bella- o es. San i icad la gue a: animad á los alien es: engan, pónganse en ma cha los gue e os odos. J o e l , 3, 9. Pe eg ina cosa pa ece que la eligión que p edica la unidad qe Dios, de e y de bau ismo; que llamando á Dios Pad e, ino á euni las amas desgajadas de la amilia humana y los ayun amien os dispe sos de la Casa de Is ael, pa a se consumado un día el g an mis e io de la unión con Dios; que la eligión que p egona á Jesuc is o P imo  géni o en e muchos he manos que se ab azan con el ne  g o y con el blanco, con el esla o y el la ino, con el g ie  go y el omano, con e' bá ba o y el esci a; que la eligión que p esen a al Sama i ano c gado con el pob e de Je i- | có y al Sal ado del mundo cu ando en e mos y lep osos; que la eligión que enseña á hace mise ico dia con el pe  u - 5 eg ino y ex anje o, y á habe pe dón de los enemigos y á saluda á las gen es con la paz sea hoy la que dispo  ne nues os soldados á la lid. Hoy nos pos amos aquí no ’ pa a que nues os alien es, coba des se e i en; sino que acá hemos enido en demanda de alien o sobe ano pa a nues as opas. La Religión es quien bendice la bande a izada po los soldados españoles, quien o dena p epa a las escuad as, mon a las cañone as, y quien en e el can o ¡ gue e o de los himnos y el belicoso galopa de los ca- : ballos y el humo a dien e de la pól o a p o oca al sol- ¡ dado á oda lid. Y es que la eligión que po ca idad manda p o eje la enseñanza y la indus ia, que po ca idad acude al hué ano I y á la iuda y soco e al en e mo y des alido, al pad e y ¡ menes e oso; de un sólo golpe y sobe anamen e en iende en semejan es mise ico dias de endiendo los in e eses de la Pa ia. Así llo aba Jesús sob e las des en u as de Je- i usalén, sabiendo que su pa ia se ía en egada al ene  migo. Día end á, decía un P o e a en e necido, en que no queda á de í pied a sob e pied a, y se séTa á sóli a- ! ia la p incesa de las naciones. ¡¡¡Y se que ía que no llo  ásemos noso os las des en u as de nues a pa ia que  ida con sus ingenios ab asados, sus iquezas desola  das, sus pueb ’ os abandonados, sus íncli os y alien es muei os y á mache e desang ados!!: San Pablo que nos manda llo a con los que llo an, llo a ía hoy sob e Espa- | ña y los ángeles u ela es cub i ían con sus alas los cam  pos de ba alla, po que no los iesen las mad es españo  las. ¡Oh Religión bendi a! dulci ica hoy nues as lág imas con la espe anza de la inmo alidad .... Muy lejos, pues, de se con a la ca idad, es al ísimo eje cicio de ca idad sali en de ensa de la Pa ia. Sin , duda que la ca idad es el amo del homb e en bien del mismo homb e; y así, an o mejo , ama aquel que mj- .. i. yo bien p opo ciona. Dónde, desde luego, g andj^^^* /: bien p opo ciona quien co obo a y aquila a la — 6 — . cia a o eciendo las endencias legí imas del homb e y las aspi aciones acionales de su se con el desa ollo lib e, pací ico y p og esi o de sus acul ades: g andísimo bien p ocu a quien al homb e sal a de los múl iples asal os y desó denes del mal. Mucho nos quie e quien en la calumnia nos ampa a, quien de la injus icia nos de iende, quien en la en e medad nos acude y quien en los in o unios nos asis e. ¿Y no es es a po en u a la Mad e Pa ia? ¿No es la Pa ia la que le an a Escuelas, Colegios y Uni e sida  des, la que a o ece las ab icaciones de la indus ia, y las con a aciones del come cio; la que p o eje al lab ie  go en en sus campos, al iaje o en sus caminos, la lo como o a en su ma cha, el apo en sus ma es, el elé - g a o con sus hilos, el día con sus genda mes y la noche con sus se enos? No penséis po es o que pueda yo desde es e si io p econiza odos los hechos de España, como ampoco Noé p econizó po igual á sus es hijos, ni de Jacob caye on sob e las doce ibus iguales bendiciones; an es hay una maldición que dice: Maldi o sea Canaán: escla o se á de los escla os de sus he manos; y o a pa a Le í y Simeón, po la cual son llamados ins umen os belico  sos de iniquidad. De es a sue e, no odos los hijos de España so . e dade os españoles que lle en como Ja e la bendición de Noé, ni como José que ué llamado Hijo que c ece. Algunos son ins umen os belicosos de ini  quidad, dando á su mad e Pa ia momen os de g an  des ama gu as. Muchos males ha hecho nues o pue  blo. P elados iene España que como a alayas de Is  ael han le an ado la oz con ama gu a denunciando hechos y cosas que son iniquidades de la ie a, Ls cuales, como la sang e de Abel, claman al cielo po enganza. Ellos, como je es de Ja casa de Dios, cum  plie on como aquel P o e a á quien ué dicho: canda, súbe e á la cumb e de la mon aña; le an a la oz, álzala $ - 7 — y no emas: anuncia á los pode osos de la ie a las o  lun ades de Dios. > No hay duda, sin emba go, que no son los días del dolo los p opios á ec iminaciones de mal ono. Todo buen español debe en a sob e sí mismo y oma pa a sí la se e a lección que la P o idencia nos lee desde la manigua. El uego incendiando los poblados, la di  nami a olando nues os enes, el mache e co ando las cabezas, el hacha a asando las dehesas y la ue za b u  a iolando nues as hijas, son incendios cuyo pol o ín hab emos p epa ado odos, g andes y chicos; quienes con sus o pezas, quienes con sus desidias, quienes con sus blas emias y quienes con sus injus icias. Debe es de ¡as gen es de gobie no co egi los escándalos públicos, ep imi libe ades indisc e as, y con mano ue e hace que se cumpla la ley de Dios, que lo es de la Nación. Ninguno de oso os a ué de buen ca ólico y de en  endimien o cue do, se á an necio, que a ibuya al aca  so los acon ecimien os de Cuba. Hijos somos de la a  za de Da id, á quien ué dicho: Escoge pa a expiación de u pecado el hamb e, la pes e ó la gue a; y algu  nas eces cuando que ía Dios cas iga á su pueblo le amenazaba con la a a de Asu , ó con los men es eñi  dos del ^o e, ó con los o en es impe uosos de su i a, con de ama el cdli^ de su indignación que es de  signando is emen e los u o es de la gue a. Así es la his o ia de Is ael en la mayo pa e de sus in idelidades; y así acon eció al pueblo c is iano en ocasiones epe i  das. ¡Qué o a cosa signi ica en la his o ia la in asión de los bá ba os del No e y la en ada de los mo os en Es  paña y las insu ecciones ecuen es en Eu opa sino la a a de Asu empuñada po Dios omnipo en e pa a co  ección del pueblo c is iano! Donde no deja é de hace no a que anos son los consejos de los homb es, cuando de Dios es á la P o  idencia de su consejo. < Fácil cosa es, dice el Seño en u