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Tratado de la oración y meditación / por San Pedro de Alcántara

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Tratado de la oración y meditación / por San Pedro de Alcántara

Author: Pedro de Alcántara, Santo
Publisher: Santiago : [editor non identificado], (Imp.de El Eco Franciscano)
Year: 1885
Source: https://minerva.usc.es/bitstreams/d0762ee4-fe1d-4464-9d56-38afb7ac6298/download
BIBLIOTECA
UNIVERSITARIA
DE
SANTIAGO
00052084
,
DE
'
ACIÓN
Y
MEDITACIÓN.
/
^
do
DE
LA
O«ACI<5
ix
y
medi ac ió pí
POR
S.
PKDRO
os
DE
LA
ORDEN
DE
S.
FRANCISCO
T
FJKDADOR
DE
LA
REFORMA
ALCANTARINA.
(Con
Jas
licencias
necesa ias)
SANTIAGO.
Imp en a
de
E
l
E
c o
F
iu n c is c a n o
.
1
S.
E na.
U na,
el
C
a i
:¡>
i
^
a l
F
a yá
,
A
h zo bispo
d e
S
a n ia g o
,
.se
ha
digna
lo
concede
c ien
dús
d e
ind
:
l
-
g en c ia
A
los
que
'eye en
á
lo
niém
s
un
capiliilo
de
es e
T a ado,
po
cada
ez
que
lo
hicie en.
u
se
cual,
aunque
no
es
más
que
una
sola
i ud,
nos
habili a
y
mue e
á
odas
las
o as
i udes,
y
es
como
un
es í

mulo
gene al
pa a
odas
ellas.
Y
si
quie es
e
como
es
e dad,
mi a
cuán
abie amen e
lo
dice
San
Buena en u a
po
es as
palab as
(i):
«Si
qi ie es
su i
con
paciencia
las
ad e sidades
y
mise ias
des
la
ida^
se

as
homb e
de
o ación.
Si
quie es
alcan

za
i ud
y
o aleza
pa a
ence
las
en aciones
del
enemigoseas
homb e
de
o ación.
Si
quie es
mo i ica
u
p o

pia
olun ad
pon
odas
sus
a iciones
y
ape i os
,
seas
homb e
de
o ación.
Si
quie

es
conoce
las
as ucias
de
Sa anás
y
de ende e
de
sus
engaños^
seas
homb e
de
o ación.
Si
quie es
-oidi
aleg emen-
e^
y
camina
con
sua idad
po
el
ca

mino
de
la
peni encia
y
del
abajo^
se

as
homb e
de
o ación.
Si
quie es
ojea
de
u
ánima
las
moscas
impo unas
de
los
anos
pensamien os
y
cuidados.,
se

as
homb e
de
o ación.
Si
la
quie es
sus en a
con
la
g osu a
de
la
de oción^
(1)
S.
Bona .
de
i a
Ch is i.

jy
ae la
sieiHj> e
llena
ele
buenos
pen

samien os
3'
deseos,
seas
homb e
de
o a

ción.
Si
quie es
o alece
j/
con i ma
u
co asón
en
el
camino
de
Dios,
seas
homb e
de
o ación.
Finalmen e,
si
quie

es
desa aiga
de
u
ánima
odos
los
icios,
3'
plan a
en
su
luga
las
i u

des,
seas
homb e
de
o ación;
po que
en
ella
se
ecibe
la
unción,
y
g acia
del
Espí i u
San o,
la
cual
enseña
odas
las
cosas.
Y
demás
de
es o,
si
quie es
su

bi
á
la
al eza
de
la
con emplación,y
goza
de
los
dulces
ab azos
del
Esposo,
eje cí a e
en
la.
o ación,
po que
es e
es
el
camino
po
do
sube
el
ánima
á
la
con emplación
y
gus o
de
las
cosas
celes

iales.
¿.Ves,
pues,
de
cuán a
i ud
y
pode
sea
la
o ación"?
Y
pa a
p ueba
de
odo
lo
dicho
(dejado
apa e
el
es imo

nio
de
las
Esc i u as
Di- inas),
es o
bas a
ago a
po
su icien e
p obanza
que
habe nos
oído
y
is o,
y
emos
cada
día
muchas
pe sonas
simples,
las
cuales
han
alcanzado
odas
es as
cosas
susodichas
y
o as
mayo es,
median e
el
eje cicio
de
la
o ación.
Has a
aquí
son
palab as
de
San
Buena en u a.
Pues
¿qué
eso o,
qué
ienda
se
puede
halla
más
ica,
ni
—
13
—
más
llena
que
és a?
Oye
ambién
lo
que
dice
á
es e
p opósi o
o o
muy
e-
¿.•¡oso
y
san o
Doc o
(i)
hablando
de
es a
misma
i ud:
En
la
o ac on
se
alínibia
el
ánima
de
los
pecados,
apa

cién ase
la
ca idad,
ce ijica.se
la
Je,
o alécese
la
espe anza,
aleg ase
el
es-
bl i u,
de i ense
las
en añas,
P
u
jJ
‘
"
case
el
co azón,
descúb ese
la
e dad,
éncese
la
en ación,
huye
la
is eza,
enué anse
los
sen idos,
epa ase
la
i

ud
en laquecida,
despídese
la
ibie

za,
consúmese
el
o ín
de
los
picios,
y
en
ella
no
allan
cen ellas
i as
de
deseos
del
Cielo,
en e
las
cuales
a de
la
llama
del
di ino
amo .
G anaos
son
Zas
excelencias
de
la.
o ación,
g an

des
son
sus
p i ilegios,
á
ella
se
d-esc
u-
b en
a en os
los
oídos
de
Dios,
ks o
bas a
agb a
pa a
qué
en
alguna
ma

ne a
se
ea
el
u o
de
es e
san o
eje

cicio.
(1)
¿
Lo enzo
Jus iniano.
In
Ligno
i a-:
Dc
o a io-
nc,
eap.
2.
CAPÍTULO
II.
DE
LA
MATERIA
DE
LA
MEDITACIÓN.
de
cu
?
n o
u o
sea
!a
o a

ción
y
medi ación,
eamos
ago a
cuales
se
z
an
las
cosas
que
debe

mos
medi a .
A
lo
cual
se
esponde,
que
po
cuan o
es e
san o
eje cicio
se
oidena
á
c ia
en
nues os
co azo

nes
amo
y
emo
de
Dios,
y
gua da
de
sus
Mandamien os,
aquella
se á
más
con enien e
ma e ia
de
es e
eje cicio,
que
más
hicie e
á
es e
p opósi o.
Y
aunque
sea
e dad
que
odas
las
co

sas
c iadas
y
odas
las
espi i uales
sa

g adas
nos
mue an
á
es o;
pe o,
gene

almen e
hablando,
los
Mis e ios
de
nues a
Fe
(que
se
con ienen
en
el
Sím

bolo,
que
es
el
C edo)
son
los
más
e icaces
y
p o echosos
pa a
es o.
Po

—
1
5
—
que
en
él
se
a a
de
los
bene icios
di

inos,
del
Juicio
inal,
de
las
penas
del
In ie no,
y
de
la
Glo ia
del
Pa aíso,
que
son
g andísimos
es ímulos
pa a
mo e
nues o
co azón
al
amo
y
emo
de
Dios;
y
en
él
ambién
se
a a
la
Vida,
y
Pasión
de
C is o
nues o
Sal ado ,
en
la
cual
consis e
odo
nues o
bien.
Es as
dos
cosas
señaladamen e
se
a

an
en
el
Símbolo,
y
es as
son
las
que
más
o dina iamen e
umiamos
en
la
me

di ación;
po
lo
cual
con
mucha
azón
se
dice,
que
el
Símbolo
es
la
ma e ia
p opísima
de
es e
san o
eje cicio,
aun

que
ambién
lo
se á
pa a
cada
uno
lo
que
más
mo ie e
su
co azón
al
amo
y
emo
de
Dios.
Pues
según
es o,
pa a
in oduci
á
los
nue os
y
p incipian es
en
es e
ca

mino
(á
los
cuales
con iene
da
el
man

ja
como
diges o,
y
mas icado),
seña

la é
aquí
b e emen e
dos
mane as
de
medi aciones
pa a
odos
los
días
de
la
semana:
unas
pa a
la
noche,
y
o as
pa a
la
mañana,
sacadas
po
la
mayo
pa e
de
los
Mis e ios
de
nues a
Fe;
pa a
que
así
como
damos
á
nues o
cue po
dos
e ecciones
cada
día,
así
ambién
las
demos
al
ánima,
cuyo
pas o
es
la
medi ación,
y
conside ación
de
las
co

sas
di inas.
De
es as
medi aciones,
las
unas
son
de
los
Mis e ios
de
la
Saq- a-
da
Pasión
y
Resu ección
de
C is o,
y
las
o as
de
los
o os
Mis e ios
que
ya
dijimos.
Y
quien
no
u ie e
iempo
pa a
ecoce se
dos
eces
al
día,
á
lo
menos
pod á
una
semana
medi a
los
unos
Mis e ios,
y
o a
los
o os;
ó
que

da se
con
solos
los
de
la
Pasión
y
Vi

da
de
Jesuc is o
(que
son
los
más
p in

cipales),
aanqué
los
o os
no
con iene
que
se
dejen
al
p incipio
de
la
con e

sión,
po que
son
más
con enien es
pa

a
és e
iempo,
donde
p incipalmen e
se
equie e
emo
de
Dios,
dolo
y
de es

ación
de
los
pecados.
Szgíícnsc
Zas
p ime as
sie e
Medi aciones
pa a
los
días
de
la
semana.
5-21
limes.
Es e
día
pod ás
en ende
en
la
me

mo ia
de
los
pecados,
y
en
el
conocí-

—
i7
—
mien o
de
í
mismo,
pa a
que
en
lo
uno
eas
cuan os
males
ienes,
y
en
lo
o o
como
ningún
bien
ienes
que
no
sea
de
Dios,
que
es
el
medio
po
do
se
alcanza
la
humildad,
mad e
de
odas
las
i

udes.
.
Pa a
es o
debes
p ime o
pensa
en
la
muchedumb e
de
los
pecados
de
la
i

da
pasada,
especialmen e
en
aquellos
que
hicis e
en
el
iempo
que
menos
co

nocías
á
Dios.
Po que
si
lo
sabes
bien
mi a ,
halla ás
que
se
han
mul iplicado
sob e
los
cabellos
de
u
cabeza,
y
que
i is e
en
aquel
iempo
como
un
gen il,
que
no
sabe
que
cosa
es
Dios.
Discu

e,
pues,
b e emen e
po
odos
los
diez
mandamien os,
y
po
los
sie e
pecados
mo ales,
y
e ás
que
ninguno
de
ellos
hay
en
que
no
hayas
caído
muchas
e

ces,
po
ob a
ó
po
palab a
ó
pensa

mien o.
'
Lo
segundo,
discu e
po
odos
los
bene icios
di inos
y
po
los
iempos
de
la
ida
pasada,
y
mi a
en
que
los
has
empleado;
pues
de
odos
ellos
has
de
da
cuen a
á
Dios.
Pues,
dime
aho a,
¿en
qué
gas as e
la
niñez?
¿En
qué
la
moce

dad?
¿En
qué
la
ju en ud?
¿En
qué,
i-
2
u
—
18
—
nalmen e,
odos
los
días
de
la
ida
pa

sada?
¿kn
qué
ocupas e
los
sen idos
co

po ales,
y
las
po encias
del
ánima
que
I
jos.
e
dio
pa a
que
le
conocieses
y
si -
Mcses.
¿En
qué
se
emplea on
us
ojos
sino
en
e
la
anidad?
¿En
qué
us
oi

dos,
sino
en
oí
la
men i a,
y
en
qué
u
lengua,
sino
en
mil
mane as
de
ju amen

os
y
mu mu aciones,
y
en
qué
u
gus o
u
o
e
)
u
oca ,
sino
en
egalos
blandu as
sensuales?
'
'
¿Cómo
e
ap o echas e
de
los
San os
Sac amen os,
que
Dios
o denó
pa a
u
emedio?
¿Como
le
dis e
g acias
po
sus
bene icios?
¿Cómo
espondis e
a
sus
ins

pi aciones?
¿En
qué
empleas e
la
salud
Lis
ue zas,
y
las
habilidades
de
na u

aleza
y
los
bienes
que
dicen
de
o u

na,
y
los
apa ejos
y
opo unidades
pa a
bien
i i ?
¿Qué
cuidado
u is e
de
u
piojimo
que
Dios
e
encomendó,
de
aquellas
ob as
de
mise ico dia
que
e
señalo
pa a
con
él?
¿Pues
qué
esponde

ás
en
aquel
día
de
la
cuen a,
cuando
ios
e
diga
(i):
cuci ía
de
ic
mayo aoinia
y
de
ia
cuen a
que
e
en e
(IJ
Luc.
cap.
1G,
.
2.
u
—
1
9
—
^uc;
po que
ya
no
quie o
que
a es
más
&
en
ella.
¡O
á bol
seco
y
apa ejado
pa a
los
e e nos
o men os!
¡qué
esponde ás
en
aquel
día,
cuando
e
pidan
cuen a
de
odo
el
iempo
de
u
ida,
y
de
odos
los
pun os
y
momen os
de
ella!
Lo
e ce o,
piensa
en
los
pecados
que
has
hecho
y
haces
cada
día,
después
que
ab is e
más
los
ojos
al
conocimien

o
de
Dios,
y
halla ás
que
oda ía
i e
en
i
A
dan
con
muchas
de
las
aíces
y
cos umb es
an iguas.
Mi a
cuán
desaca

ado
e es
pa a
con
Dios,
cuán
ing a o
á
sus
bene icios,
exán
ebelde
á
sus
inspi aciones,
cuán
pe ezoso
pa a
las
cosas
de
su
se icio,
las
cuales
nunca
haces,
ni
con
aquella
p es eza
y
diligen

cia,
ni
con
aquella
pu eza
de
in ención
que
debías,
sino
po
o os
espe os
é
in e eses
del
mundo.
Conside a,
o osí,
cuán
du o
e es
pa

a
con
el
p ójimo,
y
cuán
piadoso
pa a
con igo,
cuán
amigo
de
u
p opia
olun

ad,
y
de
u
ca ne,
y
de
u
hon a,
y
de
odos
us
in e eses.
Mi a
como
oda ía
e es
sobe bio,
ambicioso,
ai ado,
súpi

o,
anaglo ioso,
en idioso,
malicioso,
egalado,
mudable,
li iano,
sensual,
ami

u
---
20
---
go
de
us
ec eaciones,
y
con e sacio

nes
y
isas
y
pa le ías.
Mi a,
o osí,
cuán
incons an e
e es
en
los
buenos
p opósi os,
cuán
inconside ado
en
us
palab as,
cuán
desp o eído
en
us
ob as,
y
cuán
coba de,
y
pusilánime
pa a
cua-
lesquie
g a es
negocios.
Lo
cua o,
conside ada
ya
po
es e
o den
la
muchedumb e
de
us
pecados,
conside a
luego
la
g a edad
de
ellos
pa a
que
eas
como
po
odas
pa es
es
c ecida
u
mise ia.
Pa a
la
cual
debes
p ime amen e
conside a
es as
es
ci

cuns ancias
en
los
pecados
de
la
ida
pasada;
con iene
á
sabe :
(con a
quién
pecas e?
(po
qué
pecas e)
(^
en
qué
ma

ne apecas e).
Si
mi as
¿con a
quién
pe

cas e/
halla ás
que
pecas e
con a
Dios,
cuya
bondad
y
majes ad
es
in ini a,
y
cuyos
bene icios,
y
mise ico dias
pa a
con
el
homb e
sob epujan
las
a enas
de
la
ma ;
mas
¿po
qué
causa
pecas e?
po
un
pun o
de
hon a,
po
un
delei e
de
bes ias,
po
un
cabello
de
in e és,
y
mu

chas
eces
sin
in e és,
po
sola
cos um

b e,
y
desp ecio
de
Dios.
Mas
¿en
qué
mane a
pecas e?
con
an a
acilidad,
con
an o
a e imien o,
an
sin
esc úpulo,
u
pun os^
_y
-momen os
de
iempos
c ece

mos.
j'
desc ecemos
sin
jamás
pe mane

ce
en
uñ
mismo
es ado,
jy
como
es o
que
aho a
es amos
hablando,
azando
y
escud iñando
.
se
es á
qui ando
de
nues

a
- ida,
no
duda a
llama
á
mces ai
ca ne
heno,
y
oda
su
glo ia
como
la
lo
del
campo
El
que
aho a
es
mno
de
e a,
súbi amen e
se
hace
muchacho;
y
el
muchacho,
mozo;
y
el
mozo
muy
haina
llega
á
la
ejez;
y
p ime o
se
halla
iejo,
que
se
ma a ille
de
e
como
ya
no
es
mozo.
Y
la
muje
he mosa
que
lle aba
as
sí
las
manadas
de
los
mozuelos
locos,
muy
p es o
descub e
la
en e
a ada
con
a ugas;
y
la
que
an es
e a
amable,
de
ahí
á
poco
iene
á
se
abo

ecible.
,
_
Lo
quin o,
conside a
cuán
enganosa
sea
(que
po
en u a
es
lo
peo
que
iene,
pues
á
an os
engaña,
y
an os
y
an
ciegos
amado es
lle a
as
sí)
pues
siendo
ea,
nos
pa ece
he mosa;
siendo
ama ga,
nos
pa ece
dulce;
siendo
b e e
á
cada
uno
la
suya,
le
pa ece
la ga,
y
siendo
an
mise able,
pa ece
an
ama-
(1)
Supc
Isai.
40.
.
6.
u

—
28
—
ble,
que
no
hay
pelig o,
ni
abajo
á
que
no
se
pónganlos
homb es
po
ella,
aun

que
sea
con
de imen o
de
la
ida
pe

du able,
haciendo
cosas
po
do
engan
á
pe de
es a.
Lo
sex o,
conside a
como
demás
de
se
an
b e e,
e c.
(según
es á
dicho),
eso
poco
que
hay
de
ida,
es á
suje o
á
an as
mise ias,
así
del
ánima,
como
del
cue po,
que
odo
ello
no
es
o a
cosa
sino
un
alle
de
lágiimas,
y
un
piélago
de
in ini as
mise ias.
Esc ibe
San
Je ó

nimo,
que
Xe xes,
aquel
pode osísimo
Rey,
que
de ibaba
los
mon es,
y
alla

naba
los
ma es,
como
se
subiese
á
un
mon e
al o
á
e
desde
allí
un
ejé ci o
que
enía
ayun ado
de
in ini as
gen es,
después
que
lo
hubo
bien
mi ado,
dice
que
se
pa ó
á
llo a .
Y
p egun ado
po
que
llo aba,
espondió:
Llo o^
po que
de
aquí
á
cien
años
no
es a á
i o
nin

guno
de
cuan os
allí
eo
p esen es
(i).
;O
si
pudiésemos
(dice
San
Je ónimo)
su

bi nos
á
alguna
a alaya^
que
desde
allá
pudiésemos
e
oda
la
'
ie a
debajo
de
nues os
pies!
Desde
ahí
e ías
las
caí-
(1)
Ad
Elcliodom.
Epis .
GO,
núm.
18
.
omo
1°.
u
—
29
—
das
y
mise ias
de
odo
el
mundo,
y
gen

es
des uidas
po
gen es,
y
einos
po
einos.
Ve ías
como
á
unos
a o men an,
á
o os
ma an;
unos
se
ahogan
en
la
ma ,
o os
son
lle ados
cau i os.
Aquí
e ás,
bodas,
allí
llan o,
aquí
ma a
unos,
allí
mo i
o os;
unos
abunda
en
iquezas,
j.'
o os
mendiga .
Y
inalmen e,
e ías
no
"solamen e
al
eje ci o
de
Xe xes,
sino
á
lodos
los
homb es
del
mundo
que
aho a
son;
los
cuales
de
aquí
á
pocos
días
aca-
ba án.D
Discu e
po
odas
las
en e me

dades
abajos
de
los
cue pos
huma

nos,
y
po
odas
las
a licciones
y
cuida

dos
de
los
espí i us,
y
po
los
pelig os
que
hay,
así
en
odos
los
es ados,
como
en
odas
las
edades
de
los
homb es;
y
e ás
aun
más
cla o,
cuan as
sean
las
mise ias
de
es a
ida,
pues
que
iendo
an
cla amen e
cuán
poco
es
odo
lo
que
el
mundo
puede
da ,
más
ácilmen e
me

nosp ecies
odo
lo
que
hay
en
él.
,
,
K
odas
es as
mise ias,
sucede
la
úl i

ma,
que
es
mo i ,
la
cual
así
pa a
lo
del
cue po,
como
pa a
lo
del
ánima,
es
la
úl ima
de
odas
las
cosas
e ibles;
pues
el
cue po
se á
en
un
pun o
despo

jado
de
odas
las
cosas;
y
del
ánima
se
u
—
30
—
ha
de
de e mina
en onces
lo
que
pa a
siemp e
ha
de
se .
Todo
es o
e
da á
á
en ende
cuan
b e e
y
mise able
sea
la
glo ia
del
mun

do
(pues
al
es
la
ida
de
los
mundanos
sob e
que
se
unda),
y
po
consiguien e
cuan
digna
sea
ella
de
se
hollada
y
me

nosp eciada.
1F31
iniéi
e
colcs.
Es e
día
pensa ás
en
el
paso
de
la
mue e,
que
es
una
de
las
más
p o echo

sas
conside aciones
que
hay,
así
pa a
alcanza
la
e dade a
sabidu ía,
como
pa a
hui
el
pecado,
como
ambién
pa a
comenza
con
iempo
á
apa eja se
pa a
la
ho a
de
la
cuen a.
Piensa,
pues,
p ime amen e
cuan
in

cie a
es
aquella
ho a
en
que
e
ha
de
sal ea
la
mue e,
po que
no
sabes
en
que
-día
ni
en
que
luga ,
ni
en
que
es a

do
e
oma á.
Solamen e
sabes
que
has
de
mo i ,
odo
lo
demás
es á
incie o;
sino
que
o dina iamen e
suele
sob e e

ni
es a
ho a
al
iempo
que
el
homb e
es á
más
descuidado
y
ol idado
de
ella.
Lo
segundo,
piensa
en
el
apa amien-
u
—
3
i
—
o
que
allí
hab á,
no
solo
en e
odas
las
cosas,
que
se
aman
en
es a
ida,
sino
ambién
en eel
ánima,yel
cue po,
com

pañía
an
an igua
y
an
amada.
Si
se
iene
po
g ánele
mal
el
des ie o
de
la
pa ia
y
de
los
ai es
en
que
el
homb e
se
c ió,
pudiendo
el
des e ado
lle a
consigo
odo
lo
que
ama,
¿cuán o
mayo
se á
el
des ie o
uni e sal
de^ odas
las
cosas
de
la
casa,
y
de
la
hacienda,
y
de
los
amigos,
y
del
pad e,
y
de
la
mad e,
y
de
los
hijos,
y
de
es a
luz
y
ai e
co

mún,
y
inalmen e
de
odas
las
cosas?
Si
un
buey
dá
b amidos
cuando
lo
apa

an
de
o o
buey
con
quien
a aba,
¿qué
b amido
se á
el
de
u
co azón,
cuando
e
apa en
de
odos
aquellos
con
cuya
compañía
ajis e
á
cues as
el
yugo
de
las
ca gas
de
es a
ida?
Conside a
ambién
la
pena
que
el
homb e
allí
ecibe,
cuando
se
le
ep e

sen a
en
lo
que
han
de
pa a
el
cue po
y
el
anima
después
de
la
mue e,
po que
del
cue po
ya
sabe
que
no
le
puede
ca

be
o a
sue e
mejo
que
un
hoyo
de
sie e
pies
en
la go,
en
compañía
de
los
o os
mue os;
mas
del
ánima
no
sabe
cie o
lo
que
se á,
ni
que
sue e
le
ha
u
—
32
—
de
cabe .
Es a
es
una
de
las
mayo es
congojas
que
allí
se
padecen:
sabe
que
hay
glo ia,
y
pena
pa a
siemp e;
y
es a
an
ce ca
de
lo
uno
y
de
lo
o o,
y
no
sabe
cual
de
es as
dos
sue es
an
desiguales
nos
ha
de
cabe .
1
as
es a
congoja
se
sigue
o a
no
meno ,
quees
la
cuen a
que
allí
se
iene
de
da ,
la
chal
es
al,
que
hace
embla
aun
á
los
muy
es o zados.
De
A senio
se
esc ibe,
que
es ando
ya
pa a
mo i
comenzó
á
eme .
Y
como
sus
discípulos
le
dijesen:
«.Pad ea
y
ú
aho a
emes
1
.
Respondió:
Hijos^
no
es
nue o
en
mí
es e
emo ,
po que
siemp e
-uiyí
con
él
(i).
Allí,
pues,
se
le
ep esen an
al
homb e
odos
los
pecados
de
la
ida
pa

sada,
como
un
escuad ón
de
enemigos,
que
ienen
á
da
sob e
él;
y
los
más
g andes,
y
en
que
mayo
delei e
eci

bió,
esos
se
ep esen an
más
i amen e,
y
son
causas
de
mayo
emo .
O
cuán
ama ga
es
allí
la
memo ia
del
delei e
pasado,
que
en
o o
iempo
pa ecía
an
dulce!
Po
cie o
con
mucha
azón
dijo
el
sabio:
No
mi es
al
ino
cuando
(1)
En
su
ida.
u

—
33
—
cuando
es á
ubio.,
y
cuando
esplandece
en
el
' id io
su
colo ;
po que
aunque
al
iempo
de
bebe
pa ece
blando^
mas
á
la
pos e
mue de
como
culeb a^
y
de ama
su
ponzoña
como
basilisco
(i).
Es as
son
las
heces
de
aquel
b ebaje
ponzoñoso
del
enemigo;
es e
es
el
dejo
que
iene
aquel
cáliz
de
Babilonia,
po
de ue a
do ado.
Pues
el
homb e
mise able
ién

dose
ce cado
de
an os
acusado es,
co

mienza
á
eme
la
ela
de
es e
juicio,
y
á
deci
en e
sí:
mise able
de
mí
que
an
engañado
he
i ido,
y
po
ales
caminos
he
andado
¿qué
se á
de
mí
aho a
en
es e
juicio?
Si
San
Pablo
dice,
que
lo
qz e
el
homb e
hubie e
semb ado^
eso
coge á;
yo
que
ninguna
o a
cosa
he
semb ado
sino
ob as
de
came^
(qué
espe o
coge
de
aquí
sino
co upción)
(2)
Si
San
Juan
dice,
que
en
aquella
sobe ana
ciudad^
que
es
oda
o o
limpio^
no
ha
de
en a
cosa
sucia.,
(qué
espe a
quien
an
sucia
y
an
o pemen e
ha
i ido)
(3).
(1)
P ob.
23
31,
32.
(2)
Ad
Gal.
6,
.
8.
(3)
Apoc.
21
,
27.
3
u
—
34
—
,
Después
de
es o
suceden
los
Sac a

men os
de
la
Con esión,
Comunión
y
de
la
Ex ema-Uución,
que
es
el
úl imo
soco o
con
que
la
Iglesia
nos
puede
ayuda
en
aquel
abajo;
y
así
en
es e,,
como
en
o os,
debes
conside a
las
an

sias
y
congojas
que
el
homb e
allí
pa

dece á
po
habe
i ido
mal,
y
cuan o
quisie a
habe
lle ado
o o
camino,
y
(]ué
ida
ha ía
en onces
si
le
diesen
iempo
pa a
eso,
y
como
allí
se
es o za

á
á
llama
á
Dios,
y
los
dolo es
y
la
p iesa
de
la
en e medad
apenas
le
da án
luga .
Mi a
ambién
aquellos
pos e os
ac

ciden es
de
la
en e medad,
que
son
como
mensaje os
de
la
mue e,
cuan
espan osos
son
y
cuan
pa a
eme .
Le

án ase
el
pecho,
en onquécese
la
oz,
mué ense
los
píes,
yélanse
las-
odillas,
a ílanse
las
na ices,
húndense
los
ojos,
pá ase
el
os o
di un o,
y
luego
la
len

gua
no
acie a
á
hace
su
o icio;
inal

men e,
con
la
g an
p iesa
del
ánima,
que
se
pa e,
u bados
odos
los
sen i

dos
pie den
su
alo
y
su
i ud.
Mas
sob e
odo
el
ánima
es
lá
que
allí
pade

ce
los
mayo es
abajos;
po que
allí
es á
u
—
35
—
ba allando
y
agonizando,
pa e
po
la
salida,
y
pa e
po
el
emo
de
la
cuen a
que
se
le
apa eja;
po que
ella
na u al

men e
ehúsa
la
salida,
y
ama
la
es ada,
eme
la
cuen a.
"
Salida
ya
el
ánima
de
las
ca nes,
aun
e
quedan
dos
caminos
po
anda :
el
uno
acompañando
el
cue po
has a
la
sepul u a,
y
el
o o
siguiendo
el
ánima
has a
la
de e minación
de
su
causa,
conside ando
lo
que
á
cada
una
de
es

as
pa es
acaece á.
Mi a,
pues,
cual
queda
el
cue po
después
que
su
ánima
lo
desampa a,
y
cual
es
aquella
noble
es idu a
que
le
apa ejan
pa a
en e a

lo,
y
cuan
p es o
p ocu an
echa lo
de
casa.
Conside a
su
en e amien o
con
odo
lo
que
en
el
pasa á,
el
dobla
de
las
campanas,
el
p egun a
odos
po
el
mue o,
los
o icios
y
can os
dolo osos
de
la
Iglesia,
el
acompañamien o
y
sen

imien o
de
los
amigos,
y
inalmen e
o

das
las
pa icula idades
que
allí
suelen
acaece
has a
deja
el
cue po
en
la
se

pul u a,
donde
queda á
sepul ado
en
aquella
ie a
de
pe pe uo
ol ido.
Dejado
el
cue po
en
la
sepul u a,
e e
luego
en
pos
del
ánima,
y
mi a
el
u
—36
—
camino
que
lle a á
po
aquella
nue a
egión,
y
en
lo
que
inalmen e
pa a á
y
cómo
se á
juzgada.
Imagina
que
es ás
ya
p esen e
á
es e
juicio,
y
que
oda
la
co e
del
cielo
es á
agua dando
el
in
de
es a
sen encia,
donde
se
ha á
el
ca

go,
y
desca go
de
odo
lo
ecibido
has

a
el
cabo
de
la
aguje a.
Allí
se
pedi á
cuen a
de
la
ida,
de
la
hacienda,
de
la
amilia,
de
las
inspi aciones
de
Dios,
de
los
apa ejos
que
u imos
pa a
bien
i

i ,
y
sob e
odo
de
la
sang e
de
C is o;
y
allí
se á
cada
uno
juzgado
según
la
cuen a
que
die e
de
lo
ecibido.
El
jue es.
Es e
día
pensa ás
en
el
juicio
inal,
pa a
que
con
es a
conside ación
se
des

pie en
en
u
ánima
aquellos
dos
a ec

os
que
debe
ene
odo
iel
c is iano,
con iene
sabe :
Temo
de
Dios
y
abo

ecimien o
del
pecado.
Piensa,
pues,
p ime amen e
cuan
e

ible
se á
aquel
día
en
el
cual
se
a e i

gua án
las
causas
de
odos
los
hijos
de
u
—
43—
délos
demonios.
Allí
las
o ejas,
que
se
die on
á
oi
men i as
y
o pedades,
oi án
pe pe uas
blas emias
y
gemidos.
Allí
las
na ices,
amado as
de
pe umes,
y
olo es
sensuales,
se án
llenas
de
in o

le able
hedo .
Allí
el
gus o,
que
se
e

calaba
con
di e sos
manja es
y
golosi

nas,
se á
a o men ado
con
abiosa
ham

b e
y
sed.
Allí
la
lengua
mu mu ado a
blas ema,
se á
ama gada
con
hiel
de
d agones.
Allí
el
ac o
amado
de
ega

los
y
blandu as,
anda á
nadando
en
aquellas
heladas,
que
dice
Job,
del
no
Cocy o
(i),
y
en e
los
a do es
y
llamas
del
uego.
Allí
la
imaginación
padece á
con
la
ap ehensión
de
los
dolo es
p e

sen es,
la
memo ia
con
la
eco dación
de
los
place es
pasados,
el
en endimien

o
con
la
ep esen ación
de
los
males
ad enide os,
y
la
olun ad
con
g andí

sima
i as
y
abias,
que
los
malos
e nán
con a
Dios.
Finalmen e,
allí
se
ha án
en
uno
odos
los
males
y
o men os
que
se
pueden
pensa ;
po que,
como
dice
San
G ego io,
allí
hab á
ío,
que
uo
se
pue

da
su i uego
que
no
se
pueda
apaga ^
(I)
Job.
21,
V.
33.

—
44
—
gi sano
inmo al,
hedo
in ole able,
i

nieblas
palpables,
aso es
de
a o men a

do es,
isión
de
demonios,
con usión
de
pecados
y
desespe ación
de
odos
los
bie

nes
(i).
Pues
dime
aho a,
si
el
meno
de
odos
es os
males
que
hay
acá,
aunque
se
padeciese
po
muy
pequeño
espacio
de
iempo
se ía
an
ecio
de
lle a ,
¿qué
se á
padece
allí
en
un
mismo
iempo
oda
es á
muchedumb e
de
males
en
o

dos
los
miemb os
y
sen idos
in e io es
y
es e io es,
y
es o
no
po
espacio
de
una
noche
sola,
ni
de
mil,
sino
de
una
e e nidad
in ini a?
¿Qué
sen idos?
¿Qué
palab as?
¿Qué
juicio
hay
en
el
mundo
que
puedan
sen i ,
ni
enca ece
es o
como
es?
,
Pues
no
es
es a
la
mayo
de
las
penas
que
allí
se
pasan:
o a
hay
sin
compa a

ción
mayo ,
que
es
la
que
llaman
los
eólogos
pena
de
daño,
la
cual
es
habe
de
ca ece
pa a
siemp e
de
la
is a
de
Dios,
y
de
su
glo iosa
compañía,
po

que
an o
es
mayo
una
pena,
cuan o
p i a
al
homb e
de
mayo
bien;
y
pues
Dios
es
el
mayo
bien
de
los
bienes,
asi
(1)
Lib.
9,
Mo al.
46.
u
—45
—
ca ece
de
él,
se á
el
mayo
mal
de
los
males,
cual
de
e dad
es
es e.
Es as
son
las
penas
que
gene almen

e
compe en
á
odos
los
condenados.
Mas
allende
es as
penas
gene ales,
hay
o as
pa icula es
que
allí
padece á
ca

da
uno
con o me
á
la
calidad
de
su
de

li o.
Po que
una
se á
allí
la
pena
del
sobe bio,
y
o a
la
del
em idioso,
y
o a
la
del
a a ien o,
y
o a
la
del
luju

ioso,
y
así
los
demás.
Allí
se
asa á
el
dolo
con o me
al
delei e
ecibido,
y
la
con usión
con o me
á
la
p esunción,
y
sobe bia,
y
la
desnudez
con o me
á
la
de

masía
y
abundancia,
y
el
hamb e
y
sed
con o me
al
egalo,
y
la
ha u a
pasada.
A
odas
es as
penas
sucede
la
e e ni

dad
del
padece ,
que
es
como
el
sello,
y
la
lla e
de
odas
ellas;
po que
odo
es o
aun
se ía
ole able
si
uese
ini o,
po

que
ninguna
cosa
es
g ande
si
iene
in.
Mas
pena
que
no
iene
in,
ni
ali io,
ni
declinación,
ni
diminución,
ni
hay
espe

anza
que
se
acaba á
jamás,
ni
la
pena,
ni
el
que
la
dá,
ni
el
que
la
padece,
sino
que
es
como
un
des ie o
p eciso,
y
co

mo
un
sambeni o
i emisible,
que
nunca
jamás
se
qui a;
es o
es
cosa
pa a
saca
u
de
juicio
á
quien
a en amen e
lo
consi

de a.
Es a
es,
pues,
la
mayo
de
las
penas,
que
en
aquel
mala en u ado
luga
se
padecen;
po que
si
es as
penas
hubie

an
de
du a
po
algún
iempo
limi ado,
aunque
ue a
mil
años,
ó
cien
mil
años^
ó
como
dice
un
Doc o ,
«sz
espe asen
qne
se
Jialnan
de
acaba
en
ago ándose
oda
el
agua
del
ma
Océano^
sacando
cada
mil
años
una
sola
go a
del
ma ,
aun
es o
les
se ía
algún
linaje
de
consue

lo;
mas
es o
no
es
así,
sino
que
sus
pe

nas
compi en
con
la
e e nidad
de
Dios,
y
la
du ación
de
su
mise ia
con
la
du a

ción
de
la
di ina
glo ia;
en
cuan o
Dios
i ie e,
ellos
mo i án
y
cuando
Dios
de

ja e
de
se
el
que
es,
deja án
ellos
de
se
lo
que
son.
Pues
en
es a
du ación,
en
es a
e e nidad
que ía
yo,
he mano
mió,
que
hincases
un
poco
los
ojos
de
la
conside ación;
y
que
como
animal
limpio
umiases
aho a
es e
paso
den o
de
í,
pues
clama
en
su
E angelio
aque

lla
e e na
e dad,
diciendo:
Él
cielo
j/
la
ie a
al a án;
mas
mis
palab as
no
al a án
(i).
(1)
Ma h.
24
25
El
sábado.
Es e
día
pensa ás
en
la
glo ia
de
los
biena en u ados,
pa a
que
po
aquí
se
mue a
u
co azón
al
menosp ecio
del
mundo
y
deseo
de
la
compañía
de
ellos.
Pues
pa a
en ende
algo
de
es e
bien,
puedes
conside a
es as
cinco
cosas
en

e
o as
que
hay
en
el;
con iene
á
sa

be :
la
excelencia
del
luga ,
el
gozo
de
la
compañía,
la
isión
de
Dios,
la
glo ia
de
los
cue pos,
y
inalmen e,
el
cumpli

mien o
de
odos
los
bienes
que
allí
hay.
P ime amen e,
conside a
la
excelen

cia
del
luga ,
y
señaladamen e
la
g an

deza
del
que
es
admi able,
po que
cuan

do
el
homb e
lee
en
algunos
g a es
au

o es,
que
cualquie a
de
las
es ellas
del
cielo
es
mayo
que
oda
la
ie a,
y
aun

que
hay
algunas
de
ellas
de
an
no able
g andeza,
que
son
no en a
eces
mayo

es
que
oda
ella;
y
con
es o
alza
los
ojos
al
cielo,
y
e
en
él
an a
muche

dumb e
de
es ellas,
y
an os
espacios
acíos;
donde
pod ían
cabe
o as
an

as
y
muchas
más,
¿cómo
no
se
espan a?
-48-
¿cómo
no
queda
a óni o,
y
ue a
de
sí
conside ando
la
inmensidad
de
aquel
lu

ga
y
mucho
más
la
de
aquel
sobe ano
oeno
que
la
c ió?
Pues
la
he mosu a
de
él
no
se
puede
explica
con
palab as,
po que
si
en
es e
aHe
de
lág imas,
y
luga
de
des ie o
c io
Dios
cosas
an
admi ables,
y
de
an a
he mosu a,
¿qué
hab á
c iado
en
aquel
luga ,
que
es
aposen o
de
su
glo
na,
ono
de
su
g andeza,
palacio
de
su
Majes ad,
casa
de
sus
escogidos
y
pa

aíso
de
odos
los
delei es?
'
Después
de
la
excelencia
del
luo-a
conside a
la
nobleza
de
los
mo ado es
de
el,
cuyo
núme o,
cuya
san idad,
cu

yas
iquezas
y
he mosu a
excede
odo
lo
que
se
puede
pensa .
San
Juan
dice,
que
es
an
g ande
¿a
muchedumb e
de
os
escogidos,
que
nadie
bas a
pa a
pode
con a los
(i).
San
Dionisio
dice,
que
es
an
g ande
el
núme o
de
los
ángeles,
que
excede
sin
compa ación
al
de
odas
cuan as
cosas
ma e iales
hay
en
la
ie

a
(2).
San o
Tomás
dice,
que
así
(O
Apoc.
5,
.
7.
(2)
Lib,
Ccelcs o
Hie a ch.
9.
u

—
49
—
como
la
g andeza
de
los
cielos
excede
á
la
de
la
ie a
sin
p opo ción,
así
la
muchedumb e
de
aquellos
espí i us
glo

iosos
excede
á
la
de
odas
las
cosas
ma e iales,
que
hay
en
es e
mundo,
con
es a
misma
en aja
(i).
Pues
¿qué
cosa
puede
se
más
admi able?
Po
cie o,
cosa
es
es a,
que
si
bien
se
conside ase,
bas aba
pa a
deja
a óni os
á
odos
los
homb es.
Y
si
cada
uno
de
aquellos
biena en u ados
espí i us,
aunque
sea
el
meno
de
ellos,
es
más
he moso
de
e
que
odo
es e
mundo
isible
¿qué
se á
e
an o
núme o
de
espí i us
an
he mosos,
y
e
las
pe ecciones,
y
o i

cios
de
cada
uno
de
ellos?
Allí
discu

en
los
Angeles,
minis an
los
A cán

geles,
iun an
los
P incipados,
y
alé-
g anse
las
Po es ades,
se
enseño ean
las
Dominaciones,
esplandecen
las
'i u-
des,
elampaguean
los
T onos,
lucen
los
Que ubines
y
a den
los
Se a ines,
y
odos
can an
alabanzas
á
Dios.
Pues
si
la
compañía
y
comunicación
de
los
bue

nos
es
an
dulce
y
amigable,
¿qué
se á
a a
allí
con
an os
buenos,
habla
(1)
1*.
Pe .
y
58,
a .
3.
4
U
con
los
Após oles,
con e sa
con
los
P o e as,
comunica
con
los
Má i es
y
con
odos
los
escogidos?
Y
si
an
g ande
glo ia
es
goza
de
la
compañía
de
los
buenos,
¿qué
se á
go

za
de
la
compañía
y
p esencia
de
Aquel
á
quien
alaban
las
es ellas
de
la
maña

na,
de
cuya
he mosu a
el
sol
y
la
luna
se
ma a illan,
an e
cuyo
me ecimien o
se
a odillan
los
Angeles
y
odos
aquellos
espí i us
sobe anos?
¿qué
se á
e
aquel
Bien
uni e sal
en
quien
es án
odos
los
bienes,
y
aquel
mundo
en
quien
es án
odos
los
mundos,
y
aquel
que
siendo
Uno
es
odas
las
cosas,
y
siendo
simpli-
císimo
ab aza
las
pe ecciones
de
odas?
Si
an
g ande
cosa
ué
oi ,
y
e
al
ey
Salomón,
que
decía
la
eina
de
Saba:
Biena en u ados
los
que
asis en
delan e
de
i^^ozan
de
u
sabidu ía
(i).
¿Qué
se á
e
aquel
sumo
Salomón,
aquella
e e na
sabidu ía,
aquella
in ini a
g an

deza,
aquella
ines imable
he mosu a,
aquella
inmensa
bondad,
y
goza
de
ella
pa a
siemp e?
Es a
es
la
glo ia
esencial
de
los
San os,
es e
el
úl imo
in
y
pue o
de
odos
ues os
deseos.
(1)
III
Regam.
10,
.
8.
—
5
I
—
Conside a,
después
de
es o,
la
glo ia
de
los
cue pos,
los
cuales
goza án
de
aquellos
singula es
do es,
que
son
su i-
Icsn,
lige eza,
iin^asibilid.ad.^
y
cla idad^
la
cual
se á
an
g ande,
que
cada
uno
de
ellos
esplandece á
como
el
sol
en
el
eino
de
su
Pad e.
Pues
si
no
habiendo
más
de
un
sol
en
medio
del
cielo,
bas a
pa a
da
luz
y
aleg ía
á
odo
es e
mun

do,
¿qué
ha án
an os
soles
y
lámpa

as
como
allí
esplandece án?
¿Pues
qué
di é
de
odos
los
o os
bienes
que
allí
hay?
Allí
hab á
salud
sin
en e medad,
libe ad
sin
se idumb e,
he mosu a
sin
ealdad,
inmo alidad
sin
co upción,
abundancia
sin
necesidad,
sosiego
sin
u bación,
segu idad
sin
emo ,
conoci

mien o
sin
e o ,
ha u a
sin
has ío,
ale

g ía
sin
is eza,
y
hon a
sin
con adic

ción.
Allí
se á,
dice
san
Agus ín,
e

dade a.
la
glo ia,
donde
ninguno
se á
alabado
po
e o ,
ni
po
lisonja.
Allí-
se á
e dade a
la
hon a,
la
cual,
ni
se
nega á
al
digno,
ni
se
concede á
al
indig

no.
Allí
se á
e dade a
la
paz,
donde
ni
de
sí,
ni
de
o o
se á
el
homb e
moles a

do.
El
p emio
de
la
i ud
se á
el
mismo
que
dió
la
i ud,
y
se
p ome ió
po
ga-
u
se
—
52
—
la dón
de
ella,
el
cual
se
e á
sinjin^
se
ama á
sin
has ío^
y
se
alaba á
sin
cansancio.
Allí
el
luga
es
ancho^
he mo

so.
esplandecien e,
j'
segu o;
la
compa

ñía
mu.^
buena,
y
ag adable;
el
iempo
de
una
mane a:
no
hay
dis in o
en
a de
y
mañana,
sino
con inuado
con
una
sim

ple
e e nidad.
Allí
hab á
pe pe uo
e a

no.
que
con
el esco
y
ai e
del
Spí i u
San o
siemp e
lo ece.
Allí
odos
se
ale

g an.
odos
can an
y
alaban
á
aquel
su

mo
dado
de
odo,
po
cuya
la gueza
i en
y
einan
pa a
siemp e.
¡Oh
ciudad
celes ial,
mo ada
segu a,
ie a
donde
se
halla
odo
lo
que
delei a:
pueblo
sin
Tnu -
mu ación.
ecinos
quie os,
y
homb es
sin
ninguna
necesidad!¡Oh.
si
se
acaba

se
ya
es
a
con ienda,
y
se
concluyesen
los
días
de
mi
des ie o!
¡cuando
llega á
es e
día)
¡Cuando
end é,
y
pa ece é
an e
la
ca a
de
mi
Dios!
(i)
(1)
De
Ci il
Dei.
lib.
22.
cap.
30.
-----
•"GíS-ySlQ *
------
u
—
59
—
ción
de
es as
cosas,
pa a
que
así
se
unden
más
en
las
i udes
y
a ec os
susodichos.
CAPÍTULO
IV.
DS
IAS
OTRAS
SIETE
M
EDI
TACIOMES
DE
LA
SAGRADA
PASIÓ.Í,
Y
MANERA
QUE
HADEMOS
DE
TENER
EN
MEDITARLA.
^^^
espu és
de
es as,
se
siguen
las
^^^o as
sie e
medi aciones
de
la
sa-
^"-^^g ada
Pasión,
Resu ección
y
As

censión
de
C is o,
á
las
cuales
se
pod án
añadi
los
o os
pasos
p incipales
de
su
ida
sac a ísima.
Aquí
es
de
no a ,
que
seis
cosas
se
han
de
medi a
en
la
pasión
de
C is o.
La
g andeza
de
sus
dolo es
,
pa a
compa

dece nos
de
ellos.
La
g a edad
de
nues

o
pecado^
que
es
la
causa^
pa a
abo

ece lo.
La
g andeza
del
bene icio^
pa a
ag adece lo.
La
excelencia
de
la
di ina
bondad
ca idad^
que
allí
se
descub e^
pa a
ama la.
La
con eniencia
del
mis e-
io^
pa a
ma a illa nos
de
él.
Y
la
mu

chedumb e
de
las
i udes
de
C is o^
que

allí
esplandecen,pa a
imi a las.
Pues
con o me
á
es o,
cuando
amos
medi

ando,
debemos
i
inclinando
nues o
co azón,
unas
eces
á
compasión
de
los
dolo es
de
C is o,
pues
ue on
los
ma

yo es
del
mundo,
así
po
la
delicadeza
de
su
cue po,
como
po
la
g andeza
de
su
amo ,
como
ambién
po
padece
sin
ninguna
mane a
de
consolación,
como
en
o a
pa e
es á
decla ado.
O as
e

ces
debemos
ene
espec o
á
saca
de
aquí
mo i os
de
dolo
de
nues os
pe

cados,
conside ando
que
ellos
ue on
la
causa
de
que
él
padeciese
an os
y
an
g a es
dolo es
como
padeció.
O as
e

ces
debemos
saca
de
aquí
mo i os
de
amo
y
ag adecimien o,
conside ando
la
g andeza
del
amo
que
él
po
aquí
nos
descub ió,
y
la
g andeza
del
bene icio
que
nos
hizo,
edimiéndonos
an
copio

samen e,
con
an a
cos a
suya
y
an o
p o echo
nues o.
O as
eces
debemos
le an a
los
ojos
á
pensa
la
con eniencia
del
medio
que
Dios
omó
pa a
cu a
nues a
mise

ia,
es o
es,
pa a
sa is ace
po
nues os
sobe bia,
é
induci nos
al
menosp ecio
del
mundo,
al
amo
de
la
c uz,
de
la
po-
I
—
6i
—
b eza,
de
la
aspe eza,
de
las
inju ias,
y
de
odos
los
o os
i uosos
y
hones os
abajos.
.
O as
eces
debemos
pone
los
ojos
en
los
ejemplos
de
sus
i udes:
en
su
mansedumb e,
paciencia,
obediencia,
mise ico dia,
pob eza,
aspe eza,
ca i

dad,
humildad,
benignidad,
modes ia,
y
en
odas
las
o as
i udes,
que
en
o

das
sus
ob as
y
palab as,
más
que
las
es ellas
en
el
cielo,
esplandecen,
pa a
imi a
algo
de
lo
que
en
él
emos,
po

que
no
engamos
ocioso
el
espí i u
y
g acia,
que
de
él
pa a
es o
ecibimos,
y
así
caminemos
á
él
po
él.
Es a
es
la
más
al a,
y
la
más
p o echosa
mane a
que
hay
de
medi a
la
Pasión
de
C is o,
que
es
po
ía
de
imi ación,
pa a
que
po
ella
engamos
ála
ans o mación,
y
así
podamos
ya
deci
con
el
Após ol:
Vico
yo,
ya
no
yo,
mas
Dice
en
mi
C is o
(i).
Demás
de
es o,
con iene
en
odos
es

os
es os
pasos
ene
á
C is o
an e
los
ojos
p esen e,
y
hace
cuen a
que
le
e

nemos
delan e,
cuando
padece;
y
ene
cuen a,
no
solo
con
la
his o ia
de
su
Pa-
(1)
Ad
Gala .
2,
20.
—
Ó2
---
sión,
sino
ambién
con
odas
las
ci cuns

ancias
de
ella,
especialmen e
en
es as
cua o.
(Quien
padece)(po
quienpade-
ce?
(cómo
padece)
(po
qué
causa
padece)
¿Quién
padece?
Dios
odopode oso,
in i

ni o,
inmenso,
e c.
¿Po
quién
padece?
Po
la
más
ing a a
y
desconocida
c ia

u a
del
mundo.
¿Cómo
padece?
Con
g andísima
humildad,
ca idad,
benig

nidad,
mansedumb e,
mise ico dia,
pa

ciencia,
modes ia,
e c.
¿Po
qué
causa
padece?
No
po
algún
in e és
suyo,
ni
me ecimien o
nues o,
sino
po
solas
las
en añas
de
su
in ini a
piedad
y
mise i

co dia.
Demás
de
es o,
no
se
con en e
el
homb e
con
mi a
lo
que
po
de ue a
padece,
sino
mucho
más
lo
que
padece
po
den o,
po que
mucho
más
hay
que
con empla
en
el
ánima
de
C is o,
que
en
su
cue po,
así
en
el
sen imien o
de
sus
dolo es,
como
en
los
o os
e ec os
y
conside aciones
que
en
ella
haya.
~
P esupues o,
pues,
aho a
es e
peque

ño
p eámbulo,
comenzamos
á
epe i
y
pone
po
o den
los
mis e ios
de
es a
sag ada
Pasión.
-- ------------
u
Sígnense
las
o as
sie e
medi aciones
de
la
Sag ada
Pasión.
K1
limes.
Es e
día,
hecha
la
señal
de
la
c uz,
con
la
p epa ación
que
adelan e
se
pone,
se
ha
de
pensa
el
la a o io
de
los
pies,
y
la
Ins i ución
del
San ísimo
Sa

c amen o.
Conside a
pues,
ó
ánima
mía,
en
es a
cena
á
u
dulce
y
benigno
Jesús,
y
mi a
el
ejemplo
ines imable
de
humildad
que
aquí
e
dá,
le an ándose
de
la
mesa
y
la ándoles
los
pies
á
sus
discípulos.
¡Oh
buen
Jesús!
¿qué
es
eso
que
haces?
¡Oh
dulce
Jesús!
¿po
qué
an o
se
humilla
u
Majes ad?
¿Qué
sin ie as,
ánima
mía,
si
ie as
allí
á
Dios
a odillado
an e
los
pies
de
los
homb es,
y
an e
los
pies
de
Judas?
¡Oh
c uel!
¿cómo
no
e
ablanda
el
co azón
esa
an
g ande
humildad?
¿có

mo
no
e
ompe
las
en añas
esa
an
g ande
mansedumb e?
¿es
posible,
que
ú
hayas
o denado
de
ende
es e
man

sísimo
Co de o?
¿es
posible
que
no
e
hayas
aho a
compungido
con
es e
ejem

plo?
¡Oh
blancas
y
he mosas
manos!
¿có

mo
podéis
oca
pies
an
sucios
y
abo

minables?
¡Oh
pu ísimas
manos!
¿como
no
eneis
asco
de
la a
los
pies
en

lodados
en
los
caminos
y
a o
de
ues

a
sang e?
¡Oh
Após oles
biena en u

ados!
¿cómo
no
embláis
iendo
an
g ande
humildad?
Ped o,
¿qué
haces?
¿po
en u a
consen i ás
que
el
Seño
de
la
Majes ad
e
la e
los
pies?
Ma a i

llado
y
a óni o
San
Ped o,
cómo
iese
al
Seño
a odillado
delan e
de
sí,
co

menzó
á
deci :
e
'7>í,
Seño ,
me
la as
á
mí
los
£
íes?
(i)
¿No
e es
ú
el
Hijo
de
Dios
i o?
¿no
e es
ú
el
C iado
del
mundo,
la
he mosu a
del
cielo,
el
pa aíso
de
los
Angeles,
el
emedio
de
los
homb es,
el
esplando
de
la
glo ia
del
Pad e
’
la
uen e
de
la
sabidu ía
de
Dios
en
las
’
al

u as?
Pues
ú
me
quie es
á
mí
la a
los
pies?
¿ ú
Seño
de
an a
majes ad
y
glo

ia,
quie es
en ende
en
o icio
de
an
g an
bajeza?
(1)
Joan.
13,
6.
u

Conside a
ambién,
como
en
acaban

do
de
la a
los
pies,
los
limpia
con
aquel
sag ado
lienzo
de
que
es aba
ceñi

do;
y
sube
mas
a iba
con
los
ojos
del
ánima,
y
e ás
allí
ep esen ado
el
mis-
ío
de
nues a
Redención:
mi a
como
aquel
lienzo
ecogió
en
sí
oda
la
inmun

dicia
de
los
pies
sucios,
y
así
ellos
que

da on
limpios,
y
el
lienzo
queda ía
odo
manchado
y
sucio,
después
de
hecho
es e
o icio.
¿Qué
cosa
más
sucia
que
el
homb e
concebido
en
pecado,
y
qué
cosa
más
limpia
y
más
he mosa
que
C is o
concebido
de
Espí i u
San o?
Blanco^
3?
colo ado
es
mi
ainado^
dice
la
Esposa,
_y
escogido
en e
milla es
(1).
Pues
es e,
an
he mosoy
an
limpio,
qui

so
ecibi
en
sí
odas
las
manchas
y
ealdades
de
nues as
ánimas;
y
dejándo

las
limpias
y
lib es
de
ellas,
él
quedó
como
lo
es
en
la
c uz,
amancillado
y
a eado
con
ellas.
Después
de
es o,
conside a
aquellas
palab as
con
que
dió
el
in
el
Sal ado
á
es a
his o ia,
diciendo:
Ejemplo
os
he
dado,
pa a
que
como
Yo
lo
hice,
así
o-
(1)
Caii .
5,
10.
S
u
—
66
—
soí os
lo
liabais,
(i).
Las
cuales
pala

b as,
no
solo
se
han
de
e e i
á
es e
paso
y
ejemplo
de
humildad,
sino
am

bién
á
odas
las
ob as
y
ida
de
C is o,
po que
ella
es
un
pe ec ísimo
dechado
de
odas
las
i udes,
especialmen e
de
la
que
en
es e
luga
se
nos
ep esen a.
De
la
his i lición
del
San ísimo
Sac amen o.
Pa a
en ende
algo
de
es e
mis e io,
has
de
p esupone ,
que
ninguna
lengua
c iada
puede
decla a
la
g andeza
del
amo
que
C is o
iene
á
su
esposa
la
Iglesia,
y
po
consiguien e
á
cada
una
de
las
ánimas
que
es án
en
g acia,
po

que
cada
una
de
ellas
es
ambién
espo

sa
suya.
Pues
que iendo
es e
Esposo
dulcísimo
pa i se
de
es a
ida
y
ausen

a se
de
su
esposa
la
Iglesia,
po que
es a
ausencia
no
le
uese
causa
de
ol i

do,
dejóle
po
memo ial
es e
San ísimo
Sac amen o
en
que
se
quedaba
él
mis

mo,
no
que iendo
que
en e
él,
y
ella
hubiese
o a
p enda,
que
despe ase
su
memo ia,
sino
solo
él.
Que ía
ambién
(1)
Joan.
13.
U|
—
67
—
el
Esposo
en
es a
ausencia
an
la ga
deja
á
su
Esposa
compañía,
po que
no
se
quedase
sola;
y
dejóle
la
de
es e
Sa

c amen o,
donde
se
queda
él
mismo,
que
e a
la
mejo
compañía
que
le
podía
deja .
Que ía
ambién
en onces
i
á
pa

dece
mue e
po
la
Esposa
y
edimi la,
y
en iquece la
con
el
p ecio
de
su
san

g e.
Y
po que
ella
pudiese
cuando
qui

siese
goza
de
es e
eso o,
dejóle
las
lla es
de
él
en
es e
Sac amen o;
po que,
como
dice
San
C isós omo,
odas
las
e

ces
que
nos
llegamos
á
debemos
pen

sa
que
llegamos
á
pone
la
boca
en
el
cos ado
de
C is o,
y
bebemos
de
aquella
p eciosa
sang e
y
nos
hacemos
pa ici

pan es
de
él^y
Deseaba,
o osí,
es e
ce

les ial
Esposo,
se
amado
de
su
Esposa
con
g ande
amo ;
y
pa a
es o
o denó
es e
mis e ioso
bocado,
con
ales
pala

b as
consag ado,
que
quien
dignamen

e
lo
ecibe,
luego
es
ocado
y
he ido
de
es e
amo .
Que ía
ambién
asegu a la,
y
da le
p endas
de
aquella
biena en u ada
he

encia
de
la
glo ia,
pa a
que
con
la
(1)
Homil.
84,
in
Joan.
u
espe anza
de
es e
bien,
pasase
aleg e

men e
po
odos
los
o os
abajos,
y
aspe ezas
de
es a
ida.
Pues
pa a
que
la
Esposa
u iese
cie a
y
segu a
la
espe

anza
de
es e
bien,
dejóle
acá
en
p en

das
es e
ine able
eso o,
que
ale
an o
como
odo
lo
que
allá
se
espe a,
pa a
que
no
descon iase
que
se
le
da á
Dios
en
la
glo ia,
donde
i i á
en
espí i u,
pues
no
se
le
negó
en
es e
alle
de
lá

g imas,
donde
i e
en
ca ne.
Que ía
ambién
á
la
ho a
de
su
mue

e
hace
es amen o,
y
deja
á
la
Esposa
alguna
manda
señalada
pa a
su
eme

dio;
y
dejóle
es a
que
e a
la
más
p e

ciosa
y
p o echosa,
que
le
pudie a
deja ,
pues
en
ella
se
deja
á
Dios.
Que

ía,
inalmen e,
deja
á
nues as
ánimas
su icien e
p o isión,
y
man enimien

o
con
que
i iesen,
po que
no
iene
meno
necesidad
el
ánima
de
su
p o

pio
man enimien o
pa a
i i
ida
espi

i ual,
que
el
cue po
del
suyo
pa a
la
ida
co po al.
Pues
pa a
es o,
o denó
es e
an
sabio
Médico,
el
cual
an
bien
enía
omados
los
pulsos
de
nues a
la

queza,
es e
Sac amen o;
y
po
es o
lo
o

denó
en
especie
de
man enimien o,
pa a
—
75
—
151
miéi
’
coles.
Es e
día
pensa ás
en
la
p esen ación
del
Seño ,
an e
el
Pon í ice
Cai as,
y
en
los
abajos
de
aquella
noche,
y
en
la
negación
de
San
Ped o
y
azo es
á
la
columna.
P ime amen e
conside a,
como
de
la
p ime a
casa
de
Anas
lle an
al
Seño
á
la
del
Pon í ice
Cai as-,
donde
se á
azón
que
lo
ayas
acompañando,
y
allí
e ás
eclipsado
el
Sol
de
Jus icia,
y
escupido
aquel
di ino
os o,
en
que
desean
mi

a
los
Ángeles.
Po que
como
el
Sal a

do
siendo
conju ado
po
el
nomb e
del
Pad e
que
dijese
quien
e a,
espon

diese
á
es a
p egun a
lo
que
con enía,
aquellos
que
an
indignos
e an
de
an
al a
espues a,
cegándose
con
el
es

plando
de
an
g ande
luz,
ol ié onse
con a
él
como
pe os
abiosos,
y
allí
desca ga on
sob e
él
odas
sus
i as
y
abias.
Allí
odos
á
po ía
le
dan
bo e o

nes,
y
pescozones;
allí
le
escupen
con
sus
in e nales
bocas
en
aquel
di ino
os

o;
allí
le
cub en
los
ojos
con
un
paño,
u

-7^-
dándole
bo e adas
en
la
ca a,
y
juegan
con
él,
diciendo:
,AcUmna
quién
e
dio
(i).
¡Oh
ma a illosa
humildad
y
pa-
paciencia
del
Hijo
de
Dios!
¡Oh
he mo

su a
de
los
Angeles!
¿e a
ese
os o
pa a
escupi
en
él?.
Al
incón
más
des

p eciado
suelen
ol e
los
homb es
la
ca a
pa a
escupi ,
¿y
en
odo
ese
pala

cio
no
se
halló
o o
luga
más
desp e

ciado
que
u
os o
pa a
escupi
en
él?
¿Cómo
no
e
humillas
con
es e
ejemplo,
ie a
y
ceniza?
•
Después
de
es o,
conside a
los
aba

jos
que
el
Sal ado
pasó
oda
aquella
noche
dolo osa,
po que
los
soldados
que
lo
gua daban
esca necían
de
él,
como
dice
San
Lucas,
y
omaban
po
medio
pa a
ence
al
sueño
de
la
noche
es a
bu lando
y
jugando
con
el
Seño
de
la
Majes ad.
Mi a,
pues,
ánima
mía,
cómo
u
dulcísimo
Esposo
es á
pues o
como
blanco
á
las
sae as
de
an os
gol

pes
y
bo e adas
como
allí
le
daban.
¡Oh
noche
c uel!
¡Oh
noche
desasosegada,
en
la
cual,
mi
buen
Jesús,
no
do mías,
ni
do mían
los
que
enían
po
descanso
(1)
Ma h.
26,
V,
28
—
Luc.
22,
.
64.
u
—
n
—
a o men a e!
La
noche
ue
o denada,
pa a
que
en
ella
odas
las
c ia u as
o

masen
eposo,
y
los
sen idos
y
miem

b os
cansados
de
los
abajos
del
día
descansasen;
y
és a
oman
aho a
los
malos
pa a
a o men a
odos
us
miem

b os
y.
sen idos,
hi iendo
u
cue po,
a ligiendo
u
ánima,
a ando
us
manos,
abo e eando
u
ca a,
escupiendo
u
os

o,
a o men ando
us
oídos,
po que
en
el
iempo
en
que
odos
los
miemb os
suelen
descansa ,
odos
ellos
en
í
pe

nasen,
y
abajasen.
¡Qué
mai ines
es os
an
di e en es
de
los
que
en
aquella
ho

a
e
can a ían
los
co os
de
los
Angeles
en
el
cielo!
Allá
dicen:
¡San o,
San o!
Acá
dicen:
¡Mue a,
mue a!
¡C uci ícalo,
c uci ícalo!
¡Oh
Angeles
del
pa aíso,
que
las
unas
y
las
o as
oces
oíais,
¿qué
sen íades,
iendo
an
mal
a a

do
en
la
ie a
Aquel,
á
quien
oso os
con
an a
e e encia
a áis
en
el
cielo?
¿qué
sen íades
iendo
que
Dios
ales
cosas
padecía
po
los
mismos
que
ales
cosas
hacían?
¿quién
jamás
oyó
al
ma

ne a
de
ca idad,
que
padezca
uno
mue

e,
po
lib a
de
la
mue e
al
mismo
que
se
la
da?
-
7
8-
C ecie on
sob e
es o
los
abajos
de
aquella
noche
dolo osa
con
la
negación
de
San
Ped o,
aquel
an
amilia
amigo,
aquel
escogido
pa a
e
la
glo ia
de
la
T ans igu ación,
aquel
en e
odos
hon

ado
con
el
p incipado
de
la
Iglesia;
ése
p ime o
que
odos,
no
una,
sino
es
e

ces,
en
p esencia
del
mismo
Seño ,
ju a,
y
pe ju a,
que
no
lo
conoce,
ni
sabe
quien
es.
¡Oh
Ped o,
¿ an
mal
homb e
es
ese
que
ahí
es a,
que
po
an
g an
e

güenza
ienes
aun
habe lo
conocido?
Mi a
que
eso
es
condena le
ú
p ime o
que
los
Pon í ices,
pues
das
á
en ende
que
él
sea
pe sona
al,
que
ú
mismo
e
deshon as
de
conoce lo.
¿Pues
que
ma

yo
inj uia
puede
se
que
esa?
Vol ióse
en onces
el
Sal ado ^
y
mi ó
a
Ped o
(
i).
A
’
ánsele
los
ojos
as
aquella
o eja,
que
se
le
había
pe dido.
¡Oh
is a
de
ma a

illosa
i ud!
¡Oh
is a
callada,
mas
g andemen e
signi ica i a!
Bien
en en

dió
Ped o
el
lenguaje
y
las
oces
de
aquella
is a,
pues
las
del
gallo
no
bas a

on
pa a
despe a lo,
y
es as
sí.
Mas
no
solamen e
hablan,
sino
ambién
ob an
<1)
Luc.
22,
.
16.
u
—
79
—
los
ojos
de
C is o;
y
las
lág imas
de
Pe

d o
lo
decla an,
las
cuales
no
mana on
an o
de
los
ojos
de
Ped o,
cuan o
de
los
de
C is o.
Después
de
odas
es as
inju ias,
con

side a
los
azo es,
que
el
Sal ado
pade

ció
á
la
columna,
po que
el
juez,
is o
que
no
podía
aplaca
la
u ia
de
aque

llas,
in e nales
ie as,
de e minó
hace
en
El
un
an
amoso
cas igo,
que
bas a

se
pa a
sa is ace
á
la
abia
de
aquellos
an
c ueles
co azones,
á
in
que
con en

os
con
es o,
dejasen
de
pedi le
la
mue

e.
En a,
pues,
aho a
ánima
mía
con
el
espí i u
en
el
p e o io
de
Pila o,
y
lle a
con igo
las
lág imas
apa ejadas,
que
se

án
bien
menes e
pa a
lo
que
allí
e ás
y
oi ás.
Mi a
como
aquellos
c ueles
y
iles
ca nice os
desnudan
de
sus
es i

du as
al
Sal ado
con
an a
inhumani

dad,
y
como
1'21
se
deja
desnuda
de
ellos
con
an a
humildad,
sin
ab i
la
boca,
ni
esponde
palab a
á
an as
des

co esías,
como
allí
le
ha ían.
Mi a
como
luego
a an
aquel
san o
cue po
á
una
columna,
pa a
que
así
lo
pudiesen
he

i
á
su
place ,
donde
y
como
ellos
más
quisiesen.
Mi a
cuán
solo
es aba
el
Se

u
ño
de
los
Ángeles
en e
an
c ueles
e dugos,
sin
ene
de
su
pa e,
ni
pa

d inos,
ni
alede o,
que
hiciesen
po
El;
ni
aun
siquie a
ojos,
que
se
compa

deciesen
de
EL
Mi a
como
luego
co

mienzan
con
g andísima
c ueldad
á
des

ca ga
sus
lá igos,
y
disciplinas
sob e
aquellas
delicadísimas
ca nes,
y
como
se
añaden
azo es
sob e
azo es,
llagas
so

b e
llagas,
y
he idas
sob e
he idas.
Allí
e ías
luego
ceñi se
aquel
sac a ísimo
cue po
de
ca denales,
asga se
los
cue

os,
e en a
la
sang e,
y
co e
á
hilos
po
odas
pa es.
Mas
sob e
odo
es o
¿qué
se ia
e
aquella
an
g ande
llaga,
que
en
medio
de
las
espaldas
es a ía
abie a,
adonde
p incipalmen e
caian
odos
los
golpes?
Conside a
luego,
acabados
los
azo es,
como
el
Seño
se
cub i ía,
y
como
anda

ía
po
odo
aquel
p e o io
buscando
sus
es idu as
en
p esencia
de
aquellos
c ueles
ca nice os,
sin
que
nadie
le
si

iese,
ni
p o eyese
de
ningún
la a o io,
ni
e ige io
de
los
que
se
suelen
da
á
los
que
así
quedan
llagados.
Todas
es as
son
cosas
dignas,
de
g ande
sen imien o,
ag adecimien o,
y
conside ación.
u

—
8i
—
El
jue es.
Es e
día
se
ha
de
pensa
la
co onación
de
espinas
y
el
Ecce-Homo
y
como
el
Sal ado
lle ó
la
c uz
á
cues as.
A
la
conside ación
de
es os
pasos
an
dolo

osos
nos
con ida
la
Esposa
en
el
li

b o
de
los
Can a es
po
aques as
pala

b as:
Salid,
hijas
de
Sion^
y
mi ad
al
ey
Salomón
con
la
co ona,
qi e
le
co onó
su
inad e
en
el
día
de
su
desposo io
y
en
el
dia
de
la
aleg ía
de
su
co azón
(i).
¡Oh
ánima
mía,
¿qué
haces?
¡Oh
co azón
mío,
¿qué
piensas?
¡Lengua
mía,
¿cómo
has
enmudecido?
¡Oh
dulcísimo
Sal a

do
mío,
cuando
yo
ab o
los
ojos
y
mi o
es e
e ablo
an
dolo oso,
que
aquí
se
me
pone
delan e,
el
co azón
se
me
pa e
de
dolo !
¿Pues
cómo,
Seño ?
¿no
bas aban
ya
los
azo es
pasados
y
la
mue e
enide a,
y
an a
sang e
de a

mada,
sino
que
po
ue za
habían
de
sa

ca
las
espinas
la
sang e
de
la
cabeza,
á
quien
los
azo es
pe dona on?
Pues
pa a
que
sien as
algo,
ánima
mía,
de
es e
paso
an
dolo oso,
pon
p ime o
—
82
—
an e
us
ojos
la
imagen
an igua
de
es e
Seño ,
y
la
g an
excelencia
de
sus
i

udes,
y
luego
uel e
á
mi a
de
la
ma

ne a
que
aquí
es á.
Mi a
la
g andeza
de
su
he mosu a,
la
mesu a
de
sus
ojos,
la
dulzu a
de
sus
palab as,
su
au o idad,
su
mansedumb e,
su
se enidad
y
aquel
aspec o
suyo
de
an a
ene ación.
Y
después
que
así
le
hubie es
mi ado,
y
delei ádo e
de
e
una
an
acabada
i

gu a,
uel e
los
ojos
á
mi a lo
al
cual
aquí
lo
es,
cubie o
con
aquella
pú

pu a
de
esca nio,
la
caña
po
ce o
eal
en
la
mano,
y
aquella
ho ible
diadema
en
la
cabeza,
aquellos
ojos
mo ales,
aquel
os o
di un o,
y
aquella
igu a
oda
bo ada
con
la
sang e
y
a eada
con
las
sali as,
que
po
odo
el
os o
es aban
endidas.
Mí alo
odo
de
den

o
y
ue a,
el
co azón
a a esado
con
dolo es,
el
cue po
lleno
de
llagas,
de

sampa ado
de
sus
discípulos,
pe segui

do
de
los
judíos,
esca necido
de
los
sol

dados,
desp eciado
de
los
pon í ices,
desechado
del
ey
inicuo,
acusado
in

jus amen e,
y
desampa ado
de
odo
a

o
humano.
Y
no
pienses
es o
como
cosa
ya
pasada
sino
como
p esen e;
no
u
-8
3
-
como
dolo
ajeno,
sino
como
uyo
p o

pio.
Te
pond ás
á
í
mismo
en
el
luga
del
que
padece,
y
mi a
lo
que
sen i ías
si
en
una
pa e
an
sensible
como
es
la
cabeza,
e
hincasen
muchas
y
muy
agu

das
espinas,
que
pene asen
has a
los
huesos;
¿y
qué
digo
espinas?
Una
sola
punzada
de
un
al ile
que
uese,
apenas
lo
pod ías
su i .
Pues
¿qué
sen i ía
aquella
delicadísima
cabeza
con
es e
li-
najede
o men os?
Acabada
la
co onación
y
esca nios
del
Sal ado ,
omólo
el
juez
po
la
mano,
así
como
es aba
an
mal a ado
y
sacándolo
á
is a
del
pueblo
u ioso,
díjoles:
Ecce-Homo
(i).
Como
si
dije a:
si
po
en idia
le
p ocu ábais
la
mue e,
éislo
aquí
al,
que
no
es á
pa a
ene le
en idia,
sino
lás ima.
Temíais
no
se
hi

ciese
ey,
éislo
aquí
an
des igu ado,
que
apenas
pa ece
homb e.
De
es as
manos
a adas,
¿qué
os
emeis?
A
es e
homb e
azo ado,
¿qué
más
le
deman

dáis?
Po
aquí
puedes
en ende ,
ánima
mía,
qué
al
sald ía
en onces
el
Sal ado ,
(1)
Joan.
13,
15.
-8
4
-
pues
el
juez
c eyó
que
bas aba
la
igu a
que
allí
aía,
pa a
queb an a
el
co a

zón
de
ales
enemigos.
En
lo
cual
pue

des
bien
en ende ,
cuán
mal
caso
sea
no
ene
un
c is iano
compasión
de
los
do

lo es
de
C is o,
pues
ellos
e an
ales,
que
bas aban,
según
el
juez
c eyó,
pa a
ablanda
unos
an
du os
co azones.
Pues
como
Pila o
iese
que
no
bas

aban
las
jus icias
que
se
habían
hecho
en
aquel
san ísimo
Co de o
pa a
aman

sa
el
u o
de
sus
enemigos,
en ó
en
en
el
p e o io
y
asen óse
en
el
ibu

nal
pa a
da
inal
sen encia
en
aquella
causa.
Ya
es aba
á
las
pue as
apa ejada
la
c uz,
ya
asomaba
po
lo
al o
aquella
eme osa
bande a,
amenazando
la
cabe

za
del
Sal ado .
Dada
ya,
pues,
y
p o

mulgada
la
sen encia
c uel,
añaden
los
enemigos
una
c ueldad
á
o a,
que
ue
ca ga
sob e
aquellas
espaldas,
an
mo

lidas
y
despedazadas
con
los
azo es
pasados,
el
made o
de
la
c uz.
No
e

husó
con
odo
es o
el
piadoso
Seño
es a
ca ga,
en
la
cual
iban
odos
nues

os
pecados,
sino
an es
la
ab azó
con
suma
ca idad
y
obediencia
po
nues o
amo .
u
que
pa a
es o
enían
hecho,
y
como
se

gún
e an
c ueles
los
minis os,
al
iempo
de
asen a ,
la
deja on
cae
de
golpe,
y
así
se
ex emece ía
odo
aquel
san o
cue po
en
el
ai e
y
se
asga ían
más
los
aguje os
de
los
cla os,
que
se ía
cosa
de
in ole able
dolo .
Pues,
¡Oh
Sal ado
y
Reden o
mío!
¿qué
co azón
hab á
an
de
pied a
que
no
se
pa a
de
dolo
(pues
en
es e
día
se
pa ie on
las
pied as)
conside ando
lo
que
padeces
en
esa
c uz?
Ce cádo e
han,
Seño ,
dolo es
de
mue e,
y
en

es ido
han
sob e
í
odos
los
ien os
y
olas
del
ma .
A ollado
has
en
el
p o

undo
de
los
abismos,
y
no
hallas
so

b e
qué
es iba .
El
Pad e
e
ha
de

sampa ado,
¿qué
espe as,
Seño ,
de
los.
homb es?
Los
enemigos
e
dan
g i a,
los
amigos
e
quieb an
el
co azón,
u
ánima
es á
a ligida
y
no
admi es
con

suelo
po
mi
amo .
Du os
ue on
cie

o
mis
pecados,
y
u
peni encia
lo
de

cla a.
Véo e,
Rey
mío,
cosido
con
un
made o;
no
hay
quien
sos enga
u
cue

po
sino
es
ga ios
de
hie o;
de
ellos
cuelga
u
sag ada
ca ne,
sin
ene
o o
e ige io.
Cuando
ca gas
el
cue po
so-

b e
los
pies,
desgá anse
las
he idas
de
los
pies
con
los
cla os,
que
ienen
a a

esados;
cuando
lo
ca gas
sob e
las
ma

nos
desgá anse
las
he idas
de
las
ma

nos
con
el
peso
del
cue po.
Pues
la
san a
cabeza
a o men ada
y
en laque

cida
con
la
co ona
de
espinas
¿qué
al

mohada
la
sos end ía?
¡Oh
cuan
bien
em

pleados
ue an
allí
ues os
b azos,
se e

nísima
Vi gen,
pa a
es e
o icio;
mas
no
se i án
aho a
allí
los
ues os,
sino
los
de
la
c uz.
Sob e
ellos
se
eclina á
la
sa

g ada
cabeza
cuando
quisie e
descan

sa ,
y
el
e ige io
que
de
ellos
ecibi á,
se á
hinca se
más
las
espinas
po
el
ce-
celeb o.
C ecie on
los
dolo es
del
Hijo
con
la
p esencia
de
la
Mad e,
con
los
cuales
no
menos
es aba
su
co azón
c uci icado
de
den o,
que
el
sag ado
cue po
lo
es

aba
de
ue a.
Dos
c uces
hay
pa a
í,
¡Oh
buen
Jesús!
en
es e
día:
una
pa a
el
cue po
y
o a
pa a
el
ánima:
la
una
es
de
pasión,
lao a
de
compasión:
la
una
aspasa
el
cue po
con
cla os
de
hie o
y
la
o a
u
ánima
san ísima
con
cla os
de
dolo .
¿Quién
pod ía,
¡Oh
buen
Je

sús!
decla a
lo
que
sen ías,
cuando
u
—
93
—
conside abas
las
angus ias
de
aquella
ánima
san ísima
(la
cual
an
de
cie o
sabías
es a
con igo
c uci icada
en
la
c uz)
cuando
eías
aquel
piadoso
co a

zón
aspasado
y
a a esado
con
cuchi

llo
de
dolo ;
cuando
endías
los
ojos
sang ien os
y
mi abas
aquel
di ino
os

o
cubie o
de
ama illez
de
mue e;
y
aquellas
angus ias
de
su
ánimo
sin
mue e,
ya
más
que
mue o;
y
aquellos
íos
de
lág imas,
que
de
sus
pu ísimos
ojos
salían;
y
oías
los
gemidos,
que
se
a ancaban
de
aquel
sag ado
pecho,
ex

p imidos
con
el
peso
de
an
g an
dolo ?
Después
de
es o,
puedes
conside a
aquellas
sie e
palab as
que
el
Seño
habló
en
la
c uz.
De
las
cuales,
la
p i

me a
ue:
Pad e
pe dona
á
és os
qne
no
saben
lo
que
hacen
(i).
La
segunda
al
lad ón:
Ho^
se ás
conmigo
en
el
pa

aíso
(2).
La
e ce a
á
su
Mad e
san í

sima:
Muje
,
he
ahí
á
u
Hijo
(3).
La
cua a:
Sed
engo
(4).
La
quin a:
Dios
mío^
Dios
mío.,
(po
qué
me
desampa-
(1)
Lnc.
23,
.
34.
(2)
Luc.
23,
.
43.
(3)
Joan.
19
.
28.
(4)
Job,
19,
.
28.
u
as e)
(i).
La
sex a:
Acabado
es
(2).
La
sé ima:
Pad e^
en
us
manos
encomiendo
mi
espí i u
(3).
Mi a,
pues,
ánima
mía,
con
cuan a
ca idad
en
es as
palab as
encomendó
sus
enemigos
al
Pad e;
con
cuan a
mise ico dia
ecibió
al
lad ón
que
le
con esaba;
con
qué
en añas
en

comendó
la
piadosa
Mad e
al
amado
Discípulo;
con
cuan o
a do
y
sed
mos

ó
que
deseaba
la
salud
de
los
hom

b es;
con
cuan
dolo osa
oz
de amó
su
o ación,
y
p onunció
su
ibulación
an e
el
aca amien o
di ino;
como
lle ó
has a
el
cabo
an
pe ec amen e
la
obediencia
del
Pad e;
y
como
inalmen e
le
enco

mendó
su
espí i u
y
se
esignó
odo
en
sus
bendi ísimas
manos.
Po
donde
pa

ece
como
en
cada
una
de
es as
pala

b as
es á
ence ado
un
singula
docu

men o
de
i ud.
En
la
p ime a
se
nos
encomienda
la
ca idad
pa a
con
los
ene

migos.
En
la
segunda
la
mise ico dia
pa a
con
los
pecado es.
En
la
e ce a
la
piedad
pa a
con
los
pad es.
En
la
cua a
el
deseo
de
la
salud
de
los
p óji-
(1)
Ma h.
27,
V.
46.
(2)
Joan.
13,
.
30.
(3)
Luc.
23,
.
46.
u
—
95
—
mos.
En
la
quin a
la
o ación
en
las
i

bulaciones
y
desampa os
de
Dios.
En
la
sex a
la
obediencia
y
pe se e ancia.
Y
en
la
sé ima
la
pe ec a
esignación
en
las
manos
de
Dios,
que
es
la
suma
de
oda
nues a
pe ección.
El
sáJbado.
Es e
día
se
ha
de
con empla
la
lan

zada
que
se
dió
al
Sal ado ,
y
el
des

cendimien o
de
la
c uz,
con
el
llan o
de
nues a
Seño a
y
o icio
de
la
sepul u a.
Conside a,
pues,
como
habiendo
ya
espi ado
el
Sal ado
en
la
c uz
y
cum-
plídose
el
deseo
de
aquellos
c ueles
enemigos,
que
an o
deseaban
e lo
mue o,
aun
después
de
es o
no
se
apa

gó
la
llama
de
su
u o ,
po que
con
odo
es o
se
quisie on
más
enga
y
en

ca niza
en
aquellas
san as
eliquias
que
queda on,
pa iendo
y
echando
sue es
sob e
sus
es idu as,
y
asgando
su
sa

g ado
pecho
con
una
lanza
c uel.
¡Oh
c ueles
minis os!
¡Oh
co azones
de
hie

o!
¿Tan
poco
os
pa ece
lo
que
ha
pade

cido
el
cue po
i o,
que
no
le
que éis
pe dona
aun
después
de
mue o?
¿Qué
u
abia
de
enemis ad
hay
an
g ande,
que
no
se
aplaque
cuando
e
al
enemigo
mue o
delan e
de
sí?
¡Alzad
un
poco
esos
c ueles
ojos,
y
mi ad
aquella
ca a
mo al,
aquellos
ojos
di un os,
aquel
caimien o
de
os o,
y
aquella
ama illez
y
somb a
de
mue e,
que
aunque
seáis
más
du os
que
el
hie o
y
que
el
dia

man e,
y
que
oso os
mismos,
iéndolo
os
amansa eis!
Llega,
pues,
el
minis o
con
la
lanza
en
la
mano,
y
a a iésala
con
g an
ue za
po
los
pechos
desnu

dos
del
Sal ado .
Ex emecióse
la
c uz
en
el
ai e
con
la
ue za
del
golpe,
y
sa

lió
de
allí
agua,
y
sang e,
con
que
se
sanan
los
pecados
del
mundo.
¡Oh
ío,
que
sales
del
pa aiso,
y
iegas
con
us
co ien es
oda
la
sob ehaz
de
la
ie a!
¡Oh
llaga
del
cos ado
p ecioso,
hecha
más
con
el
amo
de
los
homb es,
que
con
el
hie o
de
la
lanza
c uel!
¡Oh
pue

a
del
cielo,
en ana
del
pa aiso,
luga
de
e ugio,
o e
de
o aleza,
san ua io
de
los
jus os,
sepul u a
de
pe eg inos,
nido
de
las
palomas
sencillas,
y
lecho
lo ido
de
la
esposa
de
Salomón!
¡Dios
e
sal e,
llaga
del
Cos ado
p ecioso,
que
llagas
los
de o os
co azones,
he í-

—
97
—
da,
que
hie es
las
ánimas
de
los
jus os,
osa
de
ine able
he mosu a,
ubí
da
p ecio
ines imable,
en ada
pa a
el
co

azón
de
C is o,
es imonio
de
suamo
y
p enda
de
la
ida
pe du able!
Después
de
es o
conside a,
como
aquel
mismo
día
en
la
a de
llega on
aquellos
dos
san os
a ones
José
y
Ni-
codemus,
y
a imadas
sus
escale as
á
la
c uz,
descendie on
en
b azos
el
cue po
del
Sal ado .
Como
la
Vi gen
ió
que
acabada
ya
la
o men a
de
la
pasión,
lle

gaba
el
sag ado
cue po
á
ie a,
apa é

jase
ella
pa a
da le
pue o
segu o
en
sus
pechos
y
ecibi lo
de
los
b azos
de
la
c uz
en
los
suyos.
Pide,
pues,
con
g ande
humildad
á
aquella
noble
gen e,
pues
que
no
se
había
despedido
de
su
Hijo,
ni
ecibido
de
Él
los
pos e os
ab azos
en
la
c uz
al
iempo
de
su
pa

ida,
que
la
dejen
aho a
llega
á
El,
y
no
quie an
que
po
odas
pa es
c ezca
su
desconsuelo,
si
habiéndoselo
qui a

do
po
un
cabo
los
enemigos
i o,
aho

a
los
amigos
se
lo
qui an
mue o.
Pues
cuando
la
Vi gen
le
u o
en
sus
b azos,
¿qué
lengua
pod á
explica
lo
que
sin ió?
¡Oh
Angeles
de
la
paz,
7
u
llo ad
con
es a
sag ada
Vi gen!
¡Llo ad
cielos,
llo ad
es ellas
del
cielo,
y
odas
las
c ia u as
del
mundo
acompañad
el
llan o
de
Ma ia!
Ab ázase
la
Mad e
con
el
cue po
despedazado,
ap ié alo
ue e

men e
en
sus
pechos
(pa a
solo
es o
le
quedaban
ue zas)
me e
su
ca a
en e
las
espinas
de
la
sag ada
cabeza,
jún a

se
os o
con
os o,
íñese
la
ca a
de
la
sac a ísima
Mad e
con
la
sang e-
del
Hijo,
y
iégase
la
del
Hijo
con
lág imas
de
la
Alad e.
¡Oh
dulce
Alad e!
¿lis
esc,
po
en u a,
ues o
dulcísimo
Hijo?
¿Es
ese
el
que
concebis e
con
an a
glo

ia,
y
pa is e
con
an a
aleg ía?
¿Pues
qué
se
hicie on
ues os
gozos
pasa

dos?
¿Donde
se
ue on
ues as
aleg ías
an iguas?
¿Donde
es á
aquel
espejo
de
he mosu a
en
que
os
mi á ades?
Llo a

ba
o osí
el
san o
E angelis a,
y
ab aza
do
con
el
san o
cue po
de
su
Alaes o,
decía
¡Oh
buen
Alaes o
y
Seño
mío!
¿Quién
me
enseña á'de
aquí
en
adelan
e?
¿A
quién
i é
con
mis
dudas?
¿En
cu

yos
¡lechos
descansa é?
¿Quién
me
da á
pa e
de
los
sec e os
del
cielo?
¿Que
mudanza
ha
sido
es a
an
ex aña?
¿An

eanoche
me
u is e
en
us
sag ados"
pe

—
99
—
chos,
dándome
aleg ía
de
ida,
y
aho a
e
pago
aquel
an
g ande
bene icio
e

niéndo e
en
los
míos
mue o?
¿Es é
es
el
os o
que
yo
i
aus igu ado
en
el
mon e
Tabo ?
¿Es
es a
aquella
igu a
más
cla a
que
el
sol
de
mediodía?
Llo aba
ambién
aquella
san a
peca

do a,
y
ab azada
con
los
pies
del
Sal a

do ,
decía:
¡Oh
lumb e
de
mis
ojos
y
e

medio
de
mi
ánima!
si
me
ie e
a igada
de
los
pecados,
¿quién
me
ecibi á?
¿Quién
cu a á
mis
llagas?
¿Quién
es

ponde á
po
mí?
¿Quién
me
de ende á
de
los
Fa iseos?
¡Oh
cuán
de
o a
ma

ne a
u e
yo
es os
pies,
y
los
la é
cuan

do
en
ellos
me
ecibis e!
¡Oh
amado
de
mis
en añas!
¿quién
me
diese
aho a,
que
yo
mu iese
con igo?
¡Oh
ida
de
mí
.'mima!
¿cómo
puedo
yo
deci
que
e
amo,
pues
es oy
i a,
eniéndo e
delan

e
de
mis
ojos
mue o?
De
es a
mane a
llo aban
y
lamen a

ban
oda
aquella
san a
compañía,
e

gando
y
la ando
con
lág imas
el
cue po
sag ado.
Llegada,
pues,
ya
la
ho a
de
la
sepul u a,
en uel en
el
san o
cue po
en
una
sábana
limpia,
a an
su
os o
con
un
suda io,
y
pues o
encima
de
un
le-
—
oo
---
cho,
caminaban
con
El
al
luga
del
mo

numen o,
y
allí
deposi an
aquel
p ecio

so
eso o.
El
sepulc o
se
cub ió
con
una
losa,
y
el
co azón
de
la
Mad e
con
una
oscu a
niebla
de
is eza.
Allí
se
despi

de
o a
ez
de
su
Hijo;
allí
comienza
de
nue o
á
sen i
su
soledad,
allí
se
e
ya
desposeída
de
odo
su
bien;
allí
se
le
queda
el
co azón
sepul ado,
donde
que

daba
su
eso o.
El
Es e
día
pod ás
pensa
la
descendida
del
Seño
al
limbo,
y
el
apa ecimien o
á
nues a
Seño a,
á
la
san a
Magdalena
y
á
los
discípulos.
Y
después
el
mis e

io
de
su
glo iosa
Ascensión.
Cuan o
á
lo
p ime o
conside a,
cuán
g ande
se ía
el
aleg ía
que
aquellos
san

os
Pad es
del
limbo
ecibi ían
es e
día
con
la
isi ación
y
p esencia
de
su
Libe

ado ,
y
que
g acias
y
alabanzas
le
da

ían
po
es a
salud
an
deseada
y
espe

ada.
Dicen
los
que
uel en
desde
las
Indias
O ien ales
á
España,
que
ienen
po
bien
empleado
odo
el
abajo
de
la
na egación
pasada,
po
el
aleg ía
que
ñas
cosas,
y
segui se
después
o as
que
es án
anejas
y
son
como
ecinas
de
ellas.
Po que
p ime amen e,
an es
que
en

emos
en
la
medi ación,
es
necesa io
apa eja
el
co azón
pa a
es e
san o
eje

cicio,
que
es
como
quien
empla
la
ihue

la
pa a
añe .
,
Después
de
la
p epa ación,
se
sigue
la
lección
del
paso
que
se
ha
de
medi

a
en
aquel
día,
según
el
epa imien o
de
los
días
de
la
semana,
como
a iba
lo
a amos.
Lo
cual
sin
duda
es
necesa

io
á
los
p incipios,
has a
que
el
hom

b e
sepa
lo
que
ha
de
medi a .
Después
de
la
medi ación,
se
puede
segui
un
de o o
hacimien o
de
g acias
po
los
bene icios
ecibidos,
y
un
o e

cimien o
de
oda
nues a
ida,
y
de
la
de
C is o
nues o
Sal ado ,
en
ecom

pensa
de
ellos.
,
,
La
úl ima
pa e
es
la
pe ición,
que
p opiamen e
se
llama
o ación,
en
la
cual
pedimos
odo
aquello
que
con iene,
así
pa a
nues a
salud,
como
pa a
la
de
nues os
p ójimos
y
de
oda
la
Iglesia.
Es as
seis
cosas
pueden
en e eni
en
la
o ación,
las
cuales,
en e
o os
p o-

—
io8
—
echos,
iene
ambién
es e:
que
dan
al
Homb e
más
copiosa
ma e ia
de
medi

a ,
poniéndole
delan e
odas
es as
di e

encias
de
manja es,
pa a
que
si
no
pu

die e
come
de
uno,
coma
de
o o;
y
pa a
que
si
en
una
cosa
se
le
acaba e
el
hilo
de
la
medi ación,
en e
luego
en
o a,
donde
se
le
o ezca
o a
cosa
en
que
medi a .
bien
eo,
que
ni
odas
es as
pa es,
ni
es a
o den
es
siemp e
necesa ia,
mas
oda ía
se i á
es o
á
los
que
comien

zan,
pa a
que
engan
alguna
o den
é
hilo
po
donde
se
puedan
al
p incipio
egi
i
po
es o
de
ninguna
cosa,
que
aquí
dije e,
quie o
que
se
haga
ley
pe

pe ua,
ni
egla
gene al;
po que
mi
in

en o
no
ué
hace
ley
sino
in oduc

ción,
pa a
impone
á
los
nue os
en
es e
camino,
en
el
cual,
después
que
hubie

en
en ado,
el
uso
y
la
expe iencia,
y
mucho
mas
el
Espí i u
San o,
les
ense

na a
lo
demás.
u
—
iO9
—
CAPÍTULO
VI.
DS
IA
PREPAR4CIÓX
QUE
SE
REQUIERE
PARA
ANTES
DE
ENTRAR
EN
LA
ORACIÓN.
■ V
•
<
-
í
5
^£
h o a
se a
“
ien
q
ue
a emos
en
J^$P
a
icula
de
cada
una
de
es as
pa es
susodichas,
y
p ime o
de
la
p epa ación,
que
es
p ime a
de
odas.
Pues o
de
odillas
en
el
luga
de
la
o ación,
en
pie,
ó
en
c uz,
ó
pos ado,
sen ado
si
de
o a
mane a
no
pudiese
es a ,
hecha
p ime o
la
señal
de
la
c uz,
ecoge á
su
imaginación,
y
apa a la
há
de
odas
las
cosas
de
es a
ida,
le an a

á
su
en endimien o
a iba,
conside

ando
que
lo
mi a
nues o
Seño .
Y
es

a á
allí
con
aquella
a ención
y
e e en

cia,
como
que
ealmen e
le
u iese
p esen e,
y
con
un
gene al
a epen i

mien o
de
sus
pecados,
si
es
la
o ación
de
la
mañana,
di á
la
con esión
gene al;
y
si
es
la
o ación
de
la
noche,
examina

á
su
conciencia
de
odo
lo
que
aquel
u
—
I
IO
—
día
ha
pensado,
hablado,
ob ado,
oído,
y
del
ol ido
que
de
nues o
Seño
ha
enido;
y
doliéndose
de
los
de ec os
de
aquel
día
y
de
odos
los
de
la
ida
pasada,
y
humillándose
delan e
la
Di

ina
Majes ad,
an e
quien
es a,
di á
aquellas
palab as
del
san o
Pa ia ca:
Hab a e
á
im
Seno ^
aunque
sea
pol o
y
(i);
y
luego
di á
aquellos
e sos
del
Salmo:
i
í
le an é
mis
ojos,
que.
mo as
en
los
cielos.
Así
como
los
ojos
de
los
sie os
es án
pues os
en
las
manos
de
sus
seí'zo es,
y
como
los
ojos
de
la
sie a
en
las
manos
de
su
se o a,
así
es án,
pz es os
ni
es
os
ojos
en.
nues a.
Seño ,
espe ando
que
haya
mise ico dia
de
noso os
(2).
Ten
mise ico dia
de
noso os,
Seño ;
en
mise ico dia
de
noso os.
Glo ia
Pa-
i,
e c.
Y
po que
no
somos,
Seño ,
po

de osos
pa a
pensa
cosa
buena
de
nues a
pa e,
sino
que
oda
nues a
su

iciencia
es
de
Dios,
ni
nadie
puede
in

oca
dignamen e
el
Nomb e
de
Jesús,
sino
con
a o
del
Espí i u
San o.
Po
(1)
Gen.
19,
V.
27.
(2)
Ps.
122,
.
1.
u
an o:
l
z
e7 ,
oh
dulcísimo
Espí i u.,
j/
cn-
ía
desde
el
cielo
los
ayos
de
u
lus.
Ven^
oh
Pad e
de
los
pob es.
V
c j i
^
oh
dado
de
las
lumb es.
Ven
lumb e
de
los
co a-
sones
.
Ven
consolado
muy
bueno
,
y
dul

ce
huésped
de
n
ues a
ánima
y
dulce
e

ige io
de
ella.
En
el
abajo,
su.
descan

so;
en
el
a do
del
es ío,
su
emplama;
y
en.
las
lág imas,
su.
consuelo.
Oh
lus
bea ísima,
hinche
lo
ín imo
del
co azón
de
us
ieles
(i).
y
L
.
Emi ía
spi i um
ium,
e
c eabun u .
«/.
El
eno abis
a-
oiem
o ce.
O a io.
Dcus
qui
co da
ide-
lium
e c.
Dicho
es o,
suplica á
luego
á
nues o
Seño ,
que
le
de
g acia,
pa a
que
es é
allí
con
aquella
a ención
y
de oción,
y
con
aquel
ecogimien o
in e io ,
y
con
aquel
emo
y
e e encia,
que
con iene
pa a
es a
an e
an
Sobe ana
Majes ad,
y
que
así
gas e
aquel
iempo
de
la
o a

ción,
que
salga
de
ella
con
nue as
ue

zas
y
alien o,
pa a
odas
las
cosas
de
su
se icio,
po que
la
o ación,
que
no
pa e
luego
es e
u o,
muy
impe ec a
es
y
de
muy
bajo
alo .
(1)
Secuencia
de
la
Misa
de
Pen ecos és.
----
112
-----
CAPÍTULO
VIL
DE
LA
LECCIÓN.
3
^
o n c l u id a
la
p epa ación,
se
sigue
lluego
la
lección
de
lo
que
se
ha
áde
medi a
en
la
o ación.
La
cual
no
ha
de
se
ap esu ada
ni
co ida,
sino
a en a
y
sosegada,
aplicando
á
ella,
no
solo
el
en endimien o
pa a
en ende
lo
que
se
lee,
sino
mucho
más
la
olun ad,
pa a
gus a
lo
que
se
en iende.
Y
cuan

do
halla é
algún
paso
de o o,
de én

gase
algo
más
en
él,
pa a
mejo
sen i lo;
y
no
sea
muy
la ga
la
lección,
po que
se
dé
más
iempo
á
la
medi ación,
que
es
an o
de
mayo
p o echo,
cuan o
u

mia
y
pene a
las
cosas
más
despacio,
y
con
más
a ec os;
pe o
cuando
u ie e
el
co azón
an
dis aído
que
no
puede
en

a
en
la
o ación,
puédese
de ene
algo
más
en
la
lección,
ó
ayun a
en
uno
la
lección
con
la
medi ación,
leyendo
un
paso
y
medi ando
sob e
él,
y
luego
o o
u

—
ii3
—
y
o o
de
la
mesma
mane a;
po que
yendo
de
es a
mane a
a ado
el
en endi

mien o
á
las
palab as
de
la
lección,
no
iene
an o
luga
de
de ama se
po
di

e sas
pa es,
como
cuando
a
lib e
y
suel o.
Aunque
mejo
se ía
pelea
en
desecha
los
pensamien os,
y
pe se e

a
y
lucha ,
como
o o
Jacob,
oda
la
noche
en
el
abajo
de
la
o ación.
Po

que
al
in,
acabada
la
ba alla,
se
alcanza
la
ic o ia,
dando
nues o
Seño
la
de

oción,
ú
o a
g acia
mayo ,
la
cual
nunca
se
niega
á
los
que
ielmen e
pelean.
CAPÍTULO
VIII.
DE
LA
MEDITACIÓ.
’
.
sigue
después
de
la
lección,
la
medi ación
del
paso
que
habe nos
,
leído.
Y
és a
unas
eces
es
de
cosas
que
se
pueden
igu a
con
la
ima

ginación,
como
son
odos
los
pasos
de
la
ida
y
pasión
de
C is o,
el
juicio
inal,
el
in ie no
y
el
pa aíso.
O as
es
8
u
de
cosas,
que
pe enecen
más
al
en en

dimien o
que
á
la
imaginación,
como
es
la
conside ación
de
los
bene icios
de
Dios,
de
su
bondad
y
mise ico dia,
ó
cualquie a
o a
de
sus
pe ecciones.
Es a
medi ación
se
llama
in elec ual,
y
la
o a
imagina ia.
Y
de
la
una
y
de
la
o a,
solemos
usa
en
es os
eje cicios,
según
que
la
ma e ia
de
las
cosas
lo
e

quie e.
Y
cuan o
á
la
medi ación
imagi

na ia,
habe nos
de
igu a
cada
cosa
de
es as,
de
la
mane a
que
ella
es,
ó
de
la
mane a
que
pasa ía,
y
hace
cuen a
que
en
el
p opio
luga
donde
es amos,
pasa
odo
aquello
en
p esencia
nues a,
po

que
con
es a
ep esen ación
de
las
co

sas,
sea
más
i a
la
conside ación
y
sen

imien o
de
ellas;
y
aun
imagina
que
pasan
es as
cosas
den o
de
nues o
co

azón
es
mejo ,
que
pues
caben
en
él
ciudades
y
einos,
mejo
cab á
la
ep e

sen ación
de
es os
mis e ios;
y
ayuda á
es o
mucho
pa a
ae
el
ánima
eco

gida,
ocupándose
den o
de
sí
misma,
como
abeja
den o
de
su
co cho,
en
la

b a
su
panal
de
mie ;
po que
i
con
el
pensamien o
á
Je usalén
á
medi a
las
cosas
que
allí
pasa on
en
sus
p opios
—
ii5
—
luga es,
es
cosa
que
suele
en laquece
y
hace
daño
á
las
cabezas;
y
po
es a
misma
azón,
no
debe
el
homb e
hinca
mucho
la
imaginación
en
las
cosas
que
piensa,
po
no
a iga
la
na u aleza
con
es a
ehemen e
ap ensión.
CAPÍTULO
IX.
DEL
HACIMIEHTO
DE
GRACIAS.
?=
c a sa d a
la
medi ación,
se
sigue
el
.
^^hacimien o
de
g acias;
pa a,
lo
^í^cual
se
debe
oma
ocasión
de
la
medi ación
pasada,
haciendo
g acias
á
nues o
Seño ,
po
el
bene icio
que
en
aquella
noche
nos
hizo.
Como,
si
la
me

di ación
ue
de
la
Pasión,
debe
da
g a

cias
á
nues o
Seño ,
po que
nos
edi

mió
con
an os
abajos;
y
si
ue
de
los
pecados,
po que
nos
espe ó
an o
iem

po
á
peni encia;
y
si
de
las
mise ias
de
es a
ida,
po
las
muchas
de
que
nos
ha
lib ado;
y
si
del
paso
de
la
mue e,
po

que
lo
lib ó
de
los
pelig os
de
ella,
y
es

pe ó
á
peni encia.
Y
si
de
la
glo ia
del
—
1
16
—
pa aíso,
po que
le
c ió
pa a
an o
bien;
así
de
lo
demás.
,
,
'
Con
es os
bene icios
jun a á
odos
los
o os
de
que
a iba
a amos,
que
son
el
bene icio
de
la
c eación,
conse

ación,
edención,
ocación,
e c.
A
así
da á
g acias
á
nues o
Seño ,
po que
le
hizo
á
su
imagen
y
semejanza,
y
le
d ó
memo ia,
pa a
que
se
aco dase
de
El,
en endimien o,
pa a
que
le
conociese,
olun ad,
pa a
que
le
amase;
y
po que
le
dió
un
Ángel,
que
le
gua dase
de
an os
abajos
y
pelig os
y
an os
pe

cados
mo ales,
y
de
la
mue e
cuando
es aba
en
ellos,
que
no
ue
menos
que
lib a lo
de
la
mue e
e e na;
y
po que
u o
po
bien
de
oma
nues a
na u a

leza
y
mo i
po
noso os;
y
po que
le
hizo
nace
de
pad es
c is ianos,
y
le
dió
el
sag ado
Bau ismo,
y
en
él
le
dió
su
g acia
y
p ome ió
su
glo ia,
y
le
eci

bió
po
hijo
adop i o;
y
po que
le
dió
a mas
pa a
pelea
con a
el
demonio,
el
mundo
y
la
ca ne
en
el
Sac amen o
de
la
Con i mación;
y
po que
se
le
dio
á
si
mismo
en
el
Sac amen o
del
Al a ;
y
po que
le
dió
el
Sac amen o
de
la
Peni

encia
pa a
o na
á
cob a
la
g acia
u
—
123
—
e dade a
sabidu ía;
la
humildad
es
el
undamen o
de
odas
las
i udes;
la
pa

ciencia
es
a madu a
con a
los
golpes
y
encuen os
del
enemigo;
la
obedien

cia
es
una
muy
ag adable
o enda,
don

de
el
homb e
o ece
á
sí
mismo
á
Dios
en
sac i icio;
la
disc eción
es
los
ojos
con
que
el
alma
é
y
anda
odos
sus
ca

minos;
y
la
o aleza,
los
b azos
con
que
hace
odas
sus
ob as;
la
pob eza
de
es

pí i u
y
desp ecio
del
mundo
son
un

damen o
p incipalísimo
de
la
pu eza
de
in ención;
y
la
pu eza
de
in ención,
la
que
e ie e
y
ende eza,
odas
las
ob as
á
Dios.
Lo
e ce o
pidamos
luego
las
o as
i udes,
que
demás
de
se
ellas
de
suyo
muy
p incipales
si en
pa a
la
gua da
de
es as
mayo es,
como
son
la
emplanza
en
come
y
bebe ,
la
mode a

ción
de
la
lengua,
la
gua da
de
los
sen idos,
la
mesu a
y
composición
del
homb e
ex e io ,
la
sua idad
y
buen
ejemplo
pa a
los
p ójimos,
el
igo
y
aspe eza
pa a
consigo,
con
o as
i u

des
semejan es.
Después
de
es o,
acabe
con
la
pe i

ción
del
amo
de
Dios;
y
en
és a
se
de-
u

—
I2
4
—
enga
y
ocupe
la
mayo
pa e
del
iem

po,
pidiendo
al
Seño
es a
i ud
con
en añables
a ec os
y
deseos,
pues
en
ella
consis e
odo
nues o
bien;
y
pod á
deci
así:
Pe ición
especia/
del
amo
de
Dios.
«Sob e
odas
es as
i udes,
dame.
Seño ,
g acia,
pa a
que
e
ame
yo
con
odo
mi
co azón,
con
oda
mi
ánima,
con
odas
mis
ue zas,
y
con
odas
mis
en añas,
como
ú
lo
mandas.
¡Oh
oda
mi
espe anza,
oda
mi
glo ia,
odo
mi
e ugio
y
aleg ía!
¡Oh
el
más
amado
de
los
amados!
¡Oh
Esposo
lo ido,
Esposo
sua e,
Esposo
meli luo!
¡Oh
dulzu a
de
mi
co azón!
¡Oh
ida
de
mi
ánima
y
des

canso
aleg e
de
mi
espí i u!
¡Oh
he mo

so
y
cla o
día
de
la
e e nidad,
se ena
luz
de
mis
en añas
y
pa aíso
lo ido
de
mi
co azón!
¡Oh
amable
p incipio
mío
y
su iciencia
mía!»
«Apa eja,
Dios
mío;
apa eja,
Seño ,
una
ag adable
mo ada
pa a
í
en
mí,
pa a
que
según
la
p omesa
de
u
san a
palab a,
engas
á
mí
y
eposes
en
mí.
Mo i ica
en
mí
odo
ío
que
desag ada
—
125
—
á
us
ojos,
y
hazme
homb e
según
u
co azón.
Hie e,
Seño ,
lo
más
ín imo
de
mi
ánima
con
las
sae as
de
u
amo ,
y
emb iágala
con
el
ino
de
u
pe ec a
ca idad.
¡Oh!
¿cuando
se á
es o?
¿Cuan

do
e
ag ada é
en
odas
las
cosas?
,
Cuándo
es a á
mue o
odo
lo
que
hay
con a io
á
í
en
mí?
¿Cuándo
se é
del
odo
uyo?
;Cuándo
deja é
de
se
mío?
.Cuándo
ninguna
cosa
ue a
de
í
i i á
en
mí?
;
Cuándo
a den ísimamen e
e
ama é?
¿Cuándo
me
ab asa á
la
llama
de
u
amo ?
¿Cuándo
es a é
odo
de e

ido
y
aspasado
con
u
e icacísima
sua idad?
¿Cuándo
ab i ás
á
es e
pob e
mendigo,
y
le
descub i ás
el
he mosísi

mo
eino
uyo,
que
es á
den o
de
mí,
el
cual
e es
ú
con
odas
us
iquezas?
/Cuándo
me
a eba a ás,
anega ás,
as

po a ás
y
esconde ás
en
í,
donde
nun

ca
más
pa ezca?
¿Cuándo,
qui ados
o

dos
los
impedimen os
y
es o bos,
me
ha ás
un
espí i u
con igo,
pa a
que
nunca
ya
me
pueda
más
apa a
de
í?»
«¡Oh
amado,
amado,
amado
de
mi
ánima!jOh
dulzu a,
dulzu a
de
mi
co a

zón!
¡Óyeme
Seño ,
no
po
mis
me e

cimien os
sino
po
u
in ini a
bondad!
u
Enséñame,
alúmb ame,
ende ézame
y
ayúdame
en
odas
las
cosas,
pa a
que
ninguna
cosa
haga,
ni
diga,
sino
lo
que
ue e
á
us
ojos
ag adable.
¡Oh
Dios
mío,
amado
mío,
en añas
mías,
bien
de
mi
ánima!
¡Oh
amo
mío
dulce!
¡Oh
delei e
mío
g ande!
¡Oh
o aleza
mía
áleme,
luz
mía
guíame!»
«¡Oh
Dios
de
mis
en añas!
¿po qué
no
e
das
al
pob e?
Hinches
los
cielos
y
la
ie a
¿y
mi
co azón
dejas
acío?
Pues
is es
los
li ios
del
campo,
y
guisas
de
come
á
las
a ecillas,
y
man ienes
los
gusanos;
¿po qué
e
ol idas
de
mí,
pues
á
odos
ol ido
po
í?
¡Ta de
e
conocí,
Bondad
in ini a!
¡Ta de
e
amé,
He mo

su a
an
an igua
y
an
nue a!
¡T is e
del
iempo
que
no
e
amé!
¡T is e
de
mí,
pues
no
e
conocía!
¡Ciego
de
mí,
pues
no
e
eía!
¡Es abas
den o
de
mí,
y
yo
andaba
á
busca e
po
de
ue a!
Pues
aunque
e
hallé
a de,
no
pe mi as,
Se

ño ,
po
u
di ina
clemencia,
que
jamás
e
deje.»
«Y
po que
una
de
las
cosas
que
más
e
ag adan
y
más
hie e
u
co azón,
es
ene
ojos
pa a
sabe e
mi a ,
dame,
Se

ño ,
esos
ojos
con
que
e
mi e;
con iene
—
127
—
sabe :
ojos
de
paloma
sencillos,
cas os
e gonzosos;
ojos
humildes
y
amo o

sos;
ojos
de o os
y
llo osos;
ojos
a en

os
y
disc e os,
pa a
en ende
u
olun

ad
y
cumpli la;
pa a
que
mi ándo e
yo
con
es os
ojos,
sea
de
í
mi ado
con
aquellos
o os
con
que
mi as e
áSan
Pe

d o
cuando
le
hicis e
llo a
su
pecado;
con
aquellos
con
que
mi as e
al
hijo
p ódigo,
cuando
le
salis e
á
ecibi
y
le
dis e
beso
de
paz;
con
aquellos
con
que
mi as e
al
publicano,
cuando
él
no
osaba
alza
los
suyos
al
cielo;
con
aquellos
con
que
mi as e
á
la
Magda

lena,
cuando
ella
la aba
us
pies
con
las
lág imas
de
los
suyos;
inalmen e,
con
aquellos
con
que
mi as e
á
la
Es

posa
en
los
can a es,
cuando
le
dijis e:
He mosa
e es,
amiga
mía,
he mosa
e es,
us
ojos
son
de
paloma;
pa a
que
ag a

dándo e
de
los
ojos
y
he mosu a
de
mi
ánima,
les
des
aquellos
a eos
de
i u

des
y
g acias,
con
que
siemp e
e
pa

ezca
he mosa.»
■
.
,
.
«¡Oh
al ísima,
clemen ísima,
benignísi

ma
T inidad,
Pad e,
Hijo,
Espí i u
San

o
un
solo
Dios
e dade o,
enséñame,
ende ézame
y
ayúdame,
Seño ,
en
odo!
u
---
128
---
¡Oh
Pad e
odopode oso,
po
la
g an

deza
de
u
in ini o
pode ,
asien a
y
con

i ma
mi
memo ia
en
í,
é
hínchela
de
san os
y
de o os
pensamien os!
¡Oh
Hi

jo
san ísimo,
po
la
e e na
sabidu ía
uya,
cla i ica
mi
en endimien o,
y
adó

nalo
con
el
conocimien o
de
la
suma
e dad,
y
de
mi
ex emada
ileza.
¡Oh
Espí i u
San o,
amo
del
Pad e
y
del
Hijo,
po
u
incomp ensible
bondad,
aspasa
en
mí
oda
u
olun ad,
y
en

ciéndela
con
un
an
g an
uego
de
amo ,
que
ningunas
aguas
lo
puedan
apaga !
¡Oh
T inidad
sag ada,
único
Dios
mío
y
odo
mi
bien!
¡Óh
si
pudiese
yo
alaba e
y
ama e,
como
e
alaban
y
aman
odos
los
Angeles!
¡Oh
si
u iese
yo
el
amo
de
odas
las
c ia u as,
cuán
de
buena
gana
e
lo
da ía
y
aspasa ía
en
í,
aunque
ni
es e
bas a ía
pa a
ama

e
como
u
me eces!
Tú
solo
e
puedes
dignamen e
ama
y
dignamen e
alaba ,
po que
ú
solo
comp endes
u
incom

p ensible
bondad,
y
así
u
solo
la
pue

des
ama
cuan o
ella
me ece,
de
mane a
que
en
solo
ese
di inísimo
pecho
se
gua da
jus icia
de
amo .
u

—
129
—
«¡Oh
Ma ía,
Ma ía,
Ma ía,
Vi gen
san

ísima,
Mad e
de
Dios,
Reina
del
cielo,
Seño a
del
mundo,
Sag a io
del
Espí i u
San o,
Li io
de
pu eza,
Rosa
de
pacien

cia,
Pa aiso
de
delei es,
Espejo
de
cas

idad,
Dechado
de
inocencia;
uega
po
es e
pob e
des e ado
y
pe eg ino,
y
pa e
con
él
de
las
sob as
de
u
abun

dan ísima
ca idad!
¡Oh
oso os,
bien

a en u ados
San os
y
Sabias,
y
oso

os
biena en u ados
Espí i us,
que
así
a deis
en
el
amo
de
ues o
C iado ;
y
señaladamen e
oso os
Se a ines,
que
ab asais
los
cielos
y
la
ie a
con
ues

o
amo ,
no
desampa éis
es e
pob e
y
mise able
co azón,
sino
alimpiadlo,
co

mo
los
labios
de
Isaías,
de
odos
sus
pe

cados,
y
ab asazlo
con
la
llama
de
ese
ues o
a den ísimo
amo ,
pa a
que
solo
á
es e
Seño
ame,
á
El
solo
bus

que,
en
El
solo
epose
y
mo e
en
los
siglos
de
los
siglos!
Amén».
9
u
..
—
i
SO-
CAPÍTULO
XII.
DZ
ALGUNOS
AVISO
>
QUE
SE
IEBÉK
TBXER
EN
ESTE
SANTO
EJERCICIO.
"
‘
U!
'
o d o
lo
que
has a
aquí
se
ha
di-
'o'^K^cho,
si e
pa a
da
ma e ia
de
^¡Tíg cónside ación,
que
es
una
de
las
p incipales
pa es
de
es e
negocio,
po

que
la
meno
pa e
de
la
gen e
iene
su

icien e
ma e ia
de
conside ación;
y
así
■
po
al a
de
ella
al an
muchos
en
es e
eje cicio.
Aho a
di emos
suma iamen

e
la
mane a
y
o ma
que
en
es o
se
pod á
ene .
Y
aunque
de
es a
ma e ia
el
p incipal
maes o
sea
el
Espí i u
San o,
pe o
oda ía
la
expe iencia
nos
ha
mos ado
se
necesa ios
algunos
a i-
I
sos
en
es a
¡ja e,
po que
el
camino
pa a
i
á
Dios
es
a duo,
y
iene
necesi

dad
de
guía,
sin
la
cual
m ichos
andan
mucho
iempo
pe didos
y
descamina

dos.
u
—
T3I
—
P ime
a iso.
Sea,
pues,
el
p ime
a iso
és e:
que
cuando
nos
pusié emos
á
conside a
al

guna
cosa
de
las
susodichas,
en
los
iempos
y
eje cicios
de e minados,
no
debemos
es a
an
a ados
á
ella
que
engamos
po
mal
hecho
sali
de
aque

lla
á
o a,
cuando
hallá emos
en
es a
más
deyoción,
más
gus o,
ó
más
p o e

cho,
po cpie
como
el
in
de
odo
es o
sea"
la
de oción,
lo
que
más
si ie e
pa a
es e
in,
eso
se
ha
de
ene
po
lo
me

jo .
Aunque
es o
no
se
debe
hace
po
li ianas
causas,
sino
con
en aja
cono

cida.
zYsimismo,
si
en
algún
paso
de
su
o ación
ó
medi ación
sin ie e
más
gus

o
ó
de oción
que
en
o o,
de éngase
en
él
odo
el
espacio
que
le
du a e
es e
a ec o,
aunque
odo
el
iempo
del
eco

gimien o
se
le
aya
en
eso.
Po que
como
el
in
de
odo
es o
sea
la
de o

ción,
como
dijimos,
ye o
se ía
busca
en
o a
pa e
con
espe anza
dudosa,
lo
que
ya
enemos
en
las
manos
cie o.
u
—
3
2
—
Segundo
a iso.
Sea
el
segundo,
que
abaje
el
hom

b e
po
escusa
en
es e
eje cicio
la
de

masiada
especulación
del
en endimien

o;
y
p ocu e
de
a a
es e
negocio
más
con
a ec os
y
sen imien os
de
la
olun ad,
que
con
especulaciones
del
en endimien o.
Po que
sin
duda,
no
acie an
es e
camino
los
que
de
al
ma

ne a
se
ponen
en
la
o ación
á
medi a
los
mis e ios
di inos,
como
si
los
es u

diasen
pa a
p edica ,
lo
cual
mas
es
de

ama
el
espí i u
que
ecoge lo,
y
an

da
mas
ue a
de
sí,
que
den o
de
sí.
De
donde
nace,
que
acabada
su
o a

ción,
se
quedan
secos
y
sin
jugo
de
de

oción,
y
an
áciles
y
lige os
pa a
cualquie
li iandad,
como
lo
es aban
an es.
Po que
en
hecho
de
e dad
los
ales
no
han
o ado,
sino
pa lado
y
es u

diado,
que
es
un
negocio
bien
di e en e
de
la
o ación.
Debe ían
los
ales
consi

de a
que
en
es e
eje cicio
más
nos
lle

gamos
á
escucha ,
que
á
pa la .
Pues
pa a
ace a
en
es e
negocio,
llegúese
el
homb e
con
co azón
de
iejecica
ig-
u
—
139
—
seja
que
omemos
pa a
es e
san o
eje

cicio
el
más
la go
espacio
que
pudié

emos.
Y
mejo
se ía
un
la go
a o
(¡ue
dos
co os,
po que
si
el
espacio
es
b e

e,
odo
él
se
gas a
en
sosega
la
ima

ginación
y
quie a
el
co azón,
y
des

pués
de
ya
quie o,
le an émonos
del
eje cicio,
cuando
hubié amos
de
comen

za .
'I
descendiendo
más
en
pa icula
á
limi a
es e
iempo,
pa éceme
qye
odo
lo
que
es
¡nonos
de
ho a
y
núdia^
ó
dos
ho as,
es
co o
plazo
pa a
la
o ación,
po que
muchas
eces
se
pasa
más
que
mediíi
ho a
en
empla
la
ihuela,
y
en
quie a ,
como
dije,
la
imaginación,
y
odo
el
o o
espacio
es
menes e
pa a
goza
del
u o
de
la
o ación.
Ve dad
es,
que
cuando
es e
eje cicio
se
iene
después
de
algunos
o os
san os
eje ci

cios,
como
es
después
de
mai ines,
ó
después
de
habe
oído,
ó
dicho
Misa,
ó
después
de
alguna
de o a
lección,
ú
o ación
ocal,
más
dispues o
se
halla
el
co azón
pa a
es e
negocio,
y
así
como
en
leña
seca,
muy
más
p es o
se
enciende
es e
uego
celes ial.
También
el
iempo
de
la
mad ugada
su e
se
u

—
140
—
más
co o,
po que
es
el
m;ís
apa ejado
de
cuan os
hay
pa a
es e
o icio.
Mas
el
que
ue e
pob e
de
iempo
po
sus
mu

chas
ocupaciones,
no
deje
de
o ece
su
co nadillo
con
la
pob e
iuda
en
el
em

plo
(i),
po que
si
es o
no
queda
po
su
negligencia,
aquel
que
odas
las
c ia u

as
p o ee
con o me
á
su
necesidad
y
na u aleza,
p o ee á
á
él
ambién
según
la
suya.
Sé imo
a iso.
Con o me
á
es e
documen o,
se
da
o o
semejan e
á
él,
y
es
que
cuando
el
ánima
ue e
isi ada
en
la
o ación,
ó
ue a
de
ella,
con
alguna
pa icula
isi

ación
del
Seño ,
que
no
la
deje
pasa
en
ano,
sino
que
se
ap o eche
de
aque

lla
ocasión
que
se
le
o ece,
po que
es
cie o
que
con
es e
ien o
na ega á
el
homb e
más
en
una
ho a,
que
sin
él
en
muy
muchos
días.
Así
se
dice
que
lo
hacía
san
F ancisco,
de
quien
esc i

be
san
Buena en u a
que
e a
an
pa i

cula
el
cuidado
que
en
es o
enía,
que
si
andando
camino
lo
isi aba
nues o
(ij
Lúe.
‘
21,
.
2.
„
u
—
i4i
—
Seño
con
alguna
pa icula
isi ación,
hacía
i
delan e
los
compañe os,
y
él
es ábase
quedo
has a
acaba
de
umia
y
dije i
aquel
bocado
que
le
enía
del
cielo
(i).
Los
que
así
no
lo
hacen
sue

len
comunmen e
se
cas igados
con
es

a
pena:
que
no
hallen
á
Dios
cuando
lo
busca en,
pues
cuando
El
los
bus

caba
no
los
halló.
Oc a o
a iso.
El
úl imo
y
más
p incipal
a iso
sea,
que
p ocu emos
en
es e
san o
eje cicio
de
jun a
en
uno
la
medi ación
con
la
con emplación,
haciendo
de
la
una
es

calón
pa a
subi
á
la
o a,
pa a
lo
cual
es
de
sabe
que
el
o icio
de
la
medi a

ción
es
conside a
con
es udio
y
a en

ción
las
cosas
di inas,
discu iendo
de
unas
en
o as
pa a
mo e
nues o
co a

zón
á
algún
a ec o
y
sen imien o
de
ellas,
que
es
como
quien
hie e
un
pe

de nal
pa a
saca
alguna
cen ella
de
él.
Mas
la
con emplación
es
habe
yá
sa

cado
es a
cen ella,
quie o
deci :
habe
(1)
En
su
ida.
u
—
142
—
ya
hallado
es e
a ec o
y
sen imien o
que
se
buscaba,
y
es a
con
eposo
y
silencio,
gozando
de
él,
no
con
muchos
discu sos
ó
especulaciones
del
en endi

mien o,
sino
con
una
simple
is a
de
la
e dad,
po
lo
cual
dice
un
san o
Doc

o ,
que
la
medi ación
discu e
con
a

bajo
y
con
u o;
mas
la
con emplación
sin
abajo
y
con
u o;
la
una
busca,
la
o a
halla;
una
umia
el
manja ,
la
o a
lo
gus a;
la
una
discu e
y
hace
consi

de aciones,
la
o a
se
con en a
con
una
simple
is a
de
las
cosas,
po que
iene
ya
el
amo
y
gus o
de
las
cosas;
inal

men e,
la
una
es
como
medio,
la
o a
como
in;
la
una
como
mo imien o
y
camino,
y
la
o a
como
é mino
de
es e
camino
y
mo imien o.
De
aquí
se
in ie e
una
cosa
muy
co

mún,
que
enseñan
odos
los
maes os
de
la
ida
espi i ual,
aunque
poco
en en

dida
de
los
que
la
leen,
con iene
sabe :
que
así
como
alcanzado
el
in
cesan
los
medios,
como
omado
el
pue o
cesa
la
na egación,
así
cuando
el
homb e,
me

dian e
el
abajo
de
la
medi ación,
lle

ga e
al
eposo
y
gus o
de
la
con empla

ción,
debe
po
en onces
cesa
de
aque-
u
lia
piadosa
y
abajosa
inquisición;
y
con en o
con
una
simple
is a
y
me

mo ia
de
Dios,
como
si
lo
u iese
p e

sen e,
goza
de
aquel
a ec o
que
se
le
dá,
o a
sea
de
amo ,
o a
sea
de
admi a

ción,
ó
de
aleg ía
ó
cosa
semejan e.
La
azón
po cjuc
es o
se
aconseja
es
po

que
como
el
in
de
odo
es e
negocio
consis a
más
en
el
amo
y
a ec os
de
la
olun ad,
que
en
la
especulación
del
en endimien o,
cuando
ya
la
olun ad
es á
p esa
y
omada
de
es e
a ec o,
de

bemos
éscusa
odos
los
discu sos
y
especulaciones
del
en endimien o,
en
cuan o
nos
sea
posible,
pa a
que
nues

a
ánima
con
odas
sus
ue zas
se
em

plee
en
es o,
sin
de ama se
po
los
ac os
de
o as
po encias.
Y
po
eso
aconseja
un
doc o ,
que
así
como
el
homb e
se
sin ie e
in lama
del
amo
de
Dios,
debe
luego
deja
odos
es os
dis

cu sos
y
pensamien os
po
muy
al os
que
pa ezcan,
no
po que
sean
malos,
sino
po que
en onces
son
impedi i os
de
o o
bien
mayo ,
que
no
es
o a
cosa
más
que
cesa
el
mo imien o,
llegado
el
é mino,
y
deja
la
medi ación
po
amo
de
la
com emplación.
Lo
cual
se-
—
144
—
ñaladamen e
se
puede
hace
al
in
de
odo
eje cicio,
que
es
después
de
la
pe

ición
del
amo
de
Dios
de
que
a iba
a amos;
lo
uno
po que
se
p esupone
ya
en onces
que
el
abajo
del
eje cicio
pasado
hab á
pa ido
algún
a ec o
y
sen imien o
de
Dios,
pues
como
dice
él
Sabio:
más
' ale
el
ia.
de
la
o ación^
que
el
p incipio
(i);
y
lo
o o,
po que
des

pués
del
abajo
de
la
medi ación
y
o a

ción,
es
azón
que
el
homb e
dé
un
poco
de
huelga
al
en endimien o,
y
le
deje
eposa
en
los
b azos
de
la
con em

plación.
Pues
en
es e
iempo
deseche
el
homb e
odas
las
imaginaciones
que
se
le
o ecie en,
acalle
el
en endimien o,
quie e
la
memo ia
y
íjela
en
nues o
Seño ,
conside ando
que
es á
en
su
p esencia,
no
especulando
po
en onces
cosas
pa icula es
de
Dios;
con én ese
con
el
conocimien o
que
de
El
iene
po
e,
y
aplique
la
olun ad
y
el
amo ,
pues
és e,
aun
solo,
le
ab aza,
y
en
él
es á
el
u o
de
oda
la
medi ación;
y
el
en endimien o
es
casi
nada
lo
que
de
Dios
puede
conoce ,
y
puédele
ama
(1)
E eles.
7,
.
7.
u

—
i45
—
mucho
la
olun ad.
Encié ese,
pues,
den o
de
sí
mismo
en
el
cen o
de
su
ánima,
donde
es á
la
imagen
de
Dios,
y
allí
es é
a en o
á
El,
como
quien
escu

cha
al
que
habla
de
alguna
o e
al a,
ó
como
que
le
u iese
den o
de
su
co a

zón,
y
como
que
en
odo
lo
c iado
no
hubiese
o a
cosa
sino
sola
ella
y
solo
El.
Y
aun
de
sí
misma
y
de
lo
qüe
hace
se
había
de
ol ida ,
po que
como
decía
uno
de
aquellós
pad es:
aquella
es
j>e -
ec a
o ación^
donde
el
que
es á
o ando^
no
se
acue da
que
es á
o ando
(i).
Y
no
solo
al
in
del
eje cicio,
sino
ambién
al
medio,
y
en
cualquie
o a
pa e
que
nos
oma e
es e
sueño
espi i ual,
cuan

do
es á
como
ado mecido
el
en endi

mien o
de
la
olun ad,
debemos
hace
es a
pausa
y
goza
de
es e
bene icio,
y
ol e
á
nues o
abajo,
acabado
de
di

ge i
y
gus a
aquel
bocado,
así
como
hace
el
ho elano
cuando
iega
una
he a,
que
después
de
llena
de
agua
de

iene
el
hilo
de
la
co ien e
y
deja
em

papa
y
di undi se
po
las
en añas
de
(1)
Casian.
colla .,
e
Dipni.
A eop.
capi ulo
2.°
IO
u
la
ie a
seca
la
que
ha
ecibido;
y
es o
hecho,
o na
á
sol a
el
hilo
de
la
uen

e,
pa a
que
aun
eciba
más
y
más,
y
quede
mejo
egada.
Mas
lo
que
en

onces
el
ánima
sien e,
lo
que
goza,
la
luz
y
la
ha u a
y
la
ca idad
y
paz
que
ecibe,
no
se
puede
explica
con
pala

b as,
pues
aquí
es á
la
paz,
que
excede
odo
sen ido,
y
la
elicidad
que
en
es a
ida
se
puede
alcanza .
Algunos
hay
an
omados
del
amo
de
Dios
que
apenas
han
comenzado
á
pensa
en
él,
cuando
luego
la
memo ia
de
su
dulcedumb e
los
de i e
las
en

añas,
los
cuales
ienen
an
poca
nece

sidad
de
discu sos
y
conside aciones
pa a
ama le,
como
la
mad e
ó
la
esposa,
pa a
egala se
con
la
memo ia
de
su
hijo
ó
esposo,
cuando
le
hablan
de
el;
y
o os,
que
no
solo
en
el
eje cicio
de
la
o ación,
sino
ue a
de
él,
andan
an
abso os
y
an
empapados
en
Dios,
que
de
odas
las
cosas
y
de
sí
mismos
se
ol idan
po
El;
po que
si
es o
puede
muchas
eces
el
amo
ca nal
de
un
pe dido,
¿cuan o
más
lo
pod á
el
amo
de
aquella
in ini a
he mosu a,
pues
no
es
menos
pode osa
la
g acia,
que
la
na-
—
147
—
u aleza,
y
que
la
culpa?
Pues
cuando
es o
el
ánima
sin ie e,
en
cualquie
pa

e
de
la
o ación
que
lo
sien a,
en
ningu

na
mane a
lo
debe
deshecha ,
aunque
odo
el
iempo
del
eje cicio
se
gas ase
en
es o
sin
eza
ó
medi a
las
o as
cosas
que
enía
de e minadas,
sino
ue

sen
de
obligación;
po que
así
como
dice
san
Agus ín:
que
se
ka
de
deja
la
o ación
ocal^
cuando
alguna
-ue^ uese
iin ediinen o
de
la
de oción;
así
ambién
se
debe
deja
la
medi ación^
cuando
ue

se
impedimen o
de
la
con emplación
(i).
Donde
ambién
es
mucho
de
no a ,
que
así
como
nos
con iene
deja
la
me

di ación
po
la
a ección,
pa a
subi
de
menos
á
más;
así
po
el
con a io
á
e

ces
con end á
deja
la
a ección
po
la
medi ación,
cuando
la
a ección
uese
an
ehemen e
que
se
emiese
pelig o
á
la
salud
pe se e ando
en
ella,
como
muchas
eces
acaece
á
los
que
sin
es e
a iso
se
dan
á
es os
eje cicios,
y
los
o

man
sindisc ección,
a aídos
con
la
ue

za
de
la
di ina
sua idad.
Y
en
al
caso
como
es e,
dice
un
doc o ,
que
es
buen
(1)
In
Inchi d.
u
—
148
—
emedio
saca
algún
a ec o
de
compa

sión,
medi ando
un
poco
en
la
Pasión
de
C is o,
ó
en
los
pecados
y
mise ias
del
mundo,
pa a
ali ia
y
desahoga
el
co azón.
FIN
DÉ
LA
PRIMERA
PARTE.
u