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La tragedia «Herodes und Mariamne» de Christian Friedrich Hebbel

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La tragedia «Herodes und Mariamne» de Christian Friedrich Hebbel

Author: Saiz Muñoz, Guadalupe
Publisher: Universidad de Granada
Year: 1970
Source: https://digibug.ugr.es/bitstream/10481/74024/1/13285-Texto%20del%20art%c3%adculo-.pdf
LA
TRAGEDIA "HERODES
UND
MARIAMNE"
DE CHRISTIAN FRIEDERICH HEBBEL
La
Biblia
y
el
ea o
en
Eu opa
LA Biblia
ha
eje cido
en
odo iempo, desde
su
di usión
po
Eu opa,
de
la
que
ue
la
p incipal
educado a,
ex ao di-
na io
in lujo
en
odas
las
li e a u as
y
en
las
mismas
lenguas,
ocabula io,
onomás ica,
pa emiología,
e c.
Si
nos
ijamos
en
las
ep esen aciones
d amá icas,
emos que casi
odas
ienen
sus
o ígenes
en
las
unciones
eligiosas que se
hacían
en
los
emplos
o
en
sus
a ios,
como ocu ió
en
la
an igua
G ecia
y
en
Roma,
po
no
ci a
sino
las
más
elacionadas
con
nues a
cul-
u a.
En
la
Edad
Media el
ea o,
casi
exclusi amen e
eligioso,
se di idía
en
dos
g andes
ciclos: las
ep esen aciones
en
o no
al
Nacimien o
del
Sal ado
y las de
su
Pasión
y
Mue e.
Más
adelan e
esos dos ciclos se
e án
inc emen ados
con o os
asun-
os
omados
an o
del An iguo como del Nue o
Tes amen o.
En
odas
las
li e a u as
eu opeas
se
encuen an
nume osos
au o es
de
p ime a
o
segunda
ila que
han
omado
pa a
sus
ob as
emas
bíblicos,
desa ollándolos
con
mayo
o
meno
i-
delidad
con espec o
al
ex o
sag ado, como
ocu e
hoy
día
con
an os
ilmes de
pe sonajes
o
asun o
bíblico.
España,
cuyo
ea o
clásico sólo
admi e
pa angón
con el de
la
an igua
Héla-
da,
ambién
se lle a
la
palma
en
el
d ama
eligioso, que es
130
G.
SAIZ
MUÑOZ
[2]
an o
como deci bíblico. Los Au os
Sac amen ales
alcanza on
ex ao dina io
auge
y casi odos ellos
gi aban
en
o no
a
la
ida
de C is o o de
pe sonajes
bíblicos. Reco demos
solamen e
a
nues o
genial
d ama u go
Calde ón
de
la
Ba ca,
au o
am-
bién
de
El
mayo
mons uo,
los celos, del mismo
asun o
que
la
agedia
de Hebbel que
amos
a
es udia
y con
la
cual
co-
eja emos
la
ob a
calde oniana.
También
en
la
li e a u a
an-
cesa
encon amos
a ado
del
mismo
ema
en
una
agedia
de
Vol ai e poco conocida y de escaso
mé i o.
No
es
menes e
e-
co da
las dos
ob as
cumb es
de
ema
bíblico del insigne
J.
Ra-
cine.
En
el siglo
pasado
a ios
esc i o es
alemanes
eligie on
am-
bien
emas
bíblicos
pa a
ob as
d amá icas.
Uno de los
más
des acados
ue
Ch is ian
F ied ich
Hebbel cuyas
p ime as
agedias
ue on
p ecisamen e
Judi h
2 y He odes
und
Ma iam-
ne, que
in luye on
mucho, sob e odo
la
p ime a,
en
su
p o-
ducción pos e io . Reco demos, asimismo, a
O o
Ludwig (1813-
1865),
au o
de
Die
Makkabaee
(1852), y P. We el (1890-1945),
<líe
Paulus
un e
Juden
(1926).
F.
Hebbel
y
su
ob a
F iede ich
Hebbel
pa ece
sen i
un
especial
ca iño
hacia
los
emas
bíblicos
an o
del An iguo como del Nue o
Tes amen o.
Las
p imicias
de
su
p oducción
d amá ica
consis en
en
una
ob a
basada
en
la
Biblia,
el
d ama
Judi h
(1841),
po
más
que
su
desa ollo
se
aleje
bas an e
del
ela o
bíblico. Pe o
an o
en
esa
su
p ime a
ob a, como
en
la
que le siguió, He odes
und
M
a iamne,
es enada
en
Viena
en
1849
y
publicada
al
año
si-
guien e'
aunque
se
basan
en
asun os
de ipo his ó ico,
no
es
1
Es e
ilus e
poe a
y
d ama u go
alemán nació
en
Wesselbu en
de
Di ma che
(Hols-
ein)
el
año
1813 y mu ió
en
Viena
(1863),
donde
en
1846
había
con aído ma imonio
con
una
bella y ica ac iz,
in é p e e
genial
de
!;ls agedias
de
Hebbel,
que
ob u ie on
g an
éxi o,
y
donde
pasó
oda
su ida desde la indicada echa. Compuso más
de
20
o,b as
d amá icas,
que
jalonan los años
de
1841
a 1862.
2
Puede
e se
un
b e e
pe o
in e esan e
es udio
sob e
EL
d ama
eaLis a
«Judi »,
de
F.
Hebbel,
y
su
co ejo con
'ell
ela o ,bíblico,
po
Rudol
Leeb,
en
el Vol.
m:
(1958).
ase. 2.°,
de
E1s a
MISCELÁNEA
DE
EST.
AR. y
HEBR.
LA
TRAGEDIA
"HERODES
UND MARIAMNE"
DE
CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL
131
ése
~l
in
p incipal
a que se
apun a.
La
in ención
de Hebbel
es
exp esa
el con lic o de
la
ida
y a es o consag ó
g an
pa -
e
de
su
ob a.
Cada
uno
de los
emas
clásicos que escoge es
como el símbolo de
un
p oblema
humano.
Tal
es
el caso de
la
ob a
que amos a
es udia ,
en
la
cual
odo
gi a
en
o no
a
unos
incon olables
celos,
comple amen e
en e mizos, que
se
án
los
causan es
del ágico desenlace.
En
es o se
asemeja
al
O eZo del
genial
d ama u go
inglés:
no
son
las
pe sonas
las
que
mue en
los hilos que
en e ejen
la
agedia,
sino
más
bien
un
algo supe io , imposible de
con ola ,
el Des ino.
Su
idea
undamen al
es que los
homb es
no
i en
pa a
sí mismos,
sino
que
colabo an
en
la
ida
e
his o ia
del
mundo,
y,
po
lo
an-
o,
no
son
lib es
de
ac ua
en
un
sen ido
de e minado.
El
subs a o
his ó ico de
He odes
y
Ma iamne
es á
omado
en
líneas
gene ales, del episodio
na ado
po
el
hils o iado
judío
Fla io Jose o
en
su
ob a
An igüedades
judaicas
(Lib. XV).
Pe o
una
ca ac e ís ica
de
la
ob a
del
d ama u go
alemán
es
que
no
se
con o ma
con
p esen a nos
los
hechos,
sino
qUe
los
acompaña
con
una
se ie
de mo i aciones psicológicas,
dando
a
sus
pe sonajes
acusada
isonomía
espi i ual.
La
ob a
de Hebbel
esul a
hondam~n e
pesimis a,
pues
sos iene
la
esis de que
es
imposible
ence
la
soledad
de
la
almas
y
la
incomp ensión
en-
e
los dos sexos; de
ahí
que,
según
él, " i i es
es a
ín ima-
men ~
soli a io".
Sin
emba go,
no
se
limi a
a
un
me o
análisis
de
la
pasión
de
los celos. Asis imos
ambién
a
una
se ie
de
luchas
y
i ali-
dades
en e
los
di e en es
pa idos
polí icos a
la
sazón
impe-
an es
en
Judea,
pues
no
debemos
ol ida
que los dos pe so -
najes
p incipales
de
es a
ob a
son
de
azas
dis in as,
abso-
lu amen e
i educ ibles. Y
no
sólo eso, sino que
ambién
se
daba
la
ci cuns ancia
de que He odes
e a
el
en onizado
de
una
dinas ía
ex anje a
(40 a. de
C.)
que
sucedía
a
la
úl ima
judaica,
la
de los Asmoneos 3 o Macabeos, de los
qu~
Ma iam-
ne,
hija
de
Alejand o
y
Alejand a,
e a
la
pos e
descendien-
.3
Aunque
en
he,b eo y a ameo se esc ibe hasmona'i, la gene alidad
de
los au o es,
incluidos los
lexicóg ~os,
p.
e· A.
ElimaLeh,
omi en
la h
en
su
aducción a las lenguas
eu opeas, azón po la cual emplea emos ambién la o ma Asmoneo.
132
G.
SAIZ MUÑOZ
e, a
la
mue e
de
su
he mano
A is óbulo.
Su
mad e,
la
ené -
gica e
in igan e
Alejand a, deseosa de
in e eni
en
los
asun-
os del eino, no
deja
de
ins iga
a
su
hija
pa a
que se
lib e
de
su
esposo.
Pe o
Ma iamne
se
ele a
sob e
odas
las
bajas
in-
igas
que se
aguan
a
su
al ededo ,
mo ida
po
su
p o undo
s~n imien o
de
la
dignidad
humana.
Al
inal,
cuando
ya
es
a de,
se
da
cuen a
de
su
acaso.
Des acado
papel
juega
asimismo el
indomable
pueblo
ju-
dío, celosísimo
gua dián
de
sus
pa ias
leyes, de endiéndose
con
alen ía
en e
a He odes, que
in en a
in oduci
en
Je u-
salén
las
cos umb es
paganas
d~
Roma.
His o ia
y
li e a u a
4.
Sob e el luc uoso episodio
amilia
de
la
mue e
de
Ma-
iamne
a impulso de los celos de He odes, de especial
ascen-
dencia
po
la
ca ego ía
del
pe sonaje
cen al,
Ma iamne,
la
más
amosa
sin
duda
de
las
diez esposas del
Te a ca
y
am-
bién
la
más
que ida
de él,
has a
el
ex emo, que, como
a i ma
Riccio i,
"el
a ec o que
u o
a las
nue e
jun as
no
alía
el
que deposi ó
en
una
sola:
Ma iamne"
(His .
de
Is .,
. U,
nú-
me o
331),
pueden
e se
e e encias
en
las His o ias
más
ex-
ensas
de Is ael,
al
ocupa se
d~
He odes
llamado
el
G ande.
La
uen e
casi
única
del suceso que
ha
inspi ado
a a ios
d a-
ma u gos
que lo
han
lle ado a
la
escena
es el
ela o
con eni-
do
en
las
An igüedades
judaicas
del
ci ado
Fla io Jose a.
V éase,
apa e
de las Enciclopedias
Judaicas
y
en
meno
es-
cala
las
gene ales, a
las
que
emi imos
el capi ulo dedicado a
"He odes el
G ande",
núms.
324
a
342,
de
la
His o ia
de
Is ael,
.
U, de donde
hemos
omado
algunos
da os
pa a
el
p esen e
abajo
del
e e ido
G.
Riccio i.
4
Pa a
un
es udio gene al
de
las
agedias
sob e el
ema
de
He odes
y
Ma iamne,
que
ha
eje cido pa icula a acción
en
los
d ama u gos
eu opeos,
empezando
po
nues o
ea o
dásico,
emi imos a
-M.
J.
Valency:
The
~agedies
Di
He od and Ma iamne
(1940).
Aquí
nos limi amos a Ja del
poe a
alemán
que
encabeza el
p esen e
a ículo y
su
co ejo
con
el
d ama
calde oniano, ci ado al p incipio.
Hemos
u ilizado
La
aducción de R.
M.
Ten ei o
(Espasa-Calpe,
Mad id,
1923).
15]
LA
TRAGEDIA
"HERODES
UND MARIAMNE"
DE
CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL
133
Como
esumen
de las elaciones
en e
He odes y
Ma iamne,
ansc ibimos
a
con inuación
el
siguien e
pá a o
del
mismo
,au o :
"Su
ma imonio
con ella se debió
sin
duda
a
un
mó-
il polí ico, pe o
no
ue
el único
ni
el
más
impo an e;
He odes
sin ió
un
amo
desmedido
po
es a
mUje ,
be-
llísima, i uosa,
po
la
que
co ía
sang e
de los
he oi-
cos Macabeos. El
udo
idumeo debía
expe imen a
an e
su
pe sona
un
sen ido
de
in e io idad
y
sen i se
casi
cohibido.
Había
que ido
hace la
su
muje
pa a
empa-
en a
con
la
amilia
de los Asmoneos; pe o
jun o
con
es a
supe io idad
dinás ica
Ma iamne
enía
una
supe-
io idad
ísica y
espi i ual,
y
su
iple
nobleza
había
encido a He odes, que
con
su
pe spicacia
había
ap e-
ciado
siemp e
a las
muje es
en
su
jus o
alo . Además,
en
múl iples
ocasiones He odes
halló
con i mado
su
sen-
imien o
ín imo
de
in e io idad
po
la
ac i ud
de
Ma-
iamne:
es a
muje ,
con
la
dignidad
inna a
de los
espí-
i us
dominan es,
hizo
apa ece
más
de
una
ez
la
dis-
ancia
mo al
in ini a
que
exis ía
en e
ella y
su
ma i-
do; és e
10
había
comp endido
y se
había
callado.
Pe o
e a
el silencio de
la
humillación
ín ima;
e a
el descon-
-cie o de
quien
eS
déspo a
len
el
e eno
polí ico, y
que a
la
ez
apa ece
como
humilde
escla o
en
el
huma-
no. y
es e
es ado
de ánimo,
~n
un
homb e
como
He-
odes, se esuel e
gene almen e
en
agedia;
en
un
momen o
de e minado
el
homb e
domina
al
mona ca,
y O elo
sus i uye
a Maquia elo"
(n.o
331" p. 326).
Como comp obación del
g an
amo
que el
Te a ca
sien e
hacia
su
p edil~c a
esposa,
éanse
los
apasionados
elogios que
.calde ón,
en
la
an es
ci ada
ob a,
pone
en
boca del mismo:

134
G.
SAIZ MUÑOZ
"He mosa
Ma zene,
a
quien
el
o be
de
za i
p e iene
ya
sobe ano
asien o,
Como
es ella
añadida
al
i mamen o
no
con
an a
is eza
u bes
el
osicle
de
u
belleza.
¿Qué deseas? ¿Qué quie es?
¿Qué
en idias?
¿Qué
e
al a?
¿Tú
no
e es,
amada
glo ia
mía,
eina
en
Je usalén?".
(Jo nada
l,
escena
l.a)
[6}
Como
hacen
no a
los di e sos edi o es de
es a
ob a
de
Cal-
de ón,
po
ejemplo,
J.
E.
Ha zenbusch
en
el P ólogo
Gene al
a las comedias de
D.
Ped o
Calde ón
de
la
Ba ca"
(B.A.E., .
l,
p. XI),
son
nume osos
e
impo an es
los allos his ó ico!s y
geog á iCOS
que
en
es a
ob a
se
egis aIl.¡."Los
es imonios
-dice-
que
le an a
a
la
His o ia
y a
la
Geog a ía,
son
a
e-
ces
muy
ep ensibles. ¿Qué
ganaba
la
comedia, o
po
mejo
deci
la
agedia
i ulada
El
mayo
mons uo,
los celos,
con
hace
a
Je usalén
y a Men is
pue os
de
ma ,
supone
acaecida
en
es a
úl ima
ciudad, y
no
en
Alejand ía,
la
mue e
de
Ma -
co An onio y Cleopa a, lle a
has a
Men is a Oc a io,
man-
da
és e que desde
Ja a
ajesen
allí a He odes, como si
ue a
un
iaje
de
cua o
leguas, y luego,
sin
mayo
mo i o que
an es,
i
él con He odes a
Je usalén?
De
es a
in idelidad
his ó ica
y
geog á ica
segu amen e
que el
u u o
ma ado
de
Ma i amne
no
esul aba
más
celoso,
ni
su
in eliz esposa
más
digna
de
lás ima".
Toda ía
más
g a e que los
indicados
e o es
es de
su-
pone
que el
Te a ca,
después de
consumado
el
uxo icidio,
"Desespe ado y con uso -se
a ojó
al
ma ",
como dice
uno
de los
pe sonaj
es
en
la
escena
inal.
A gumen o
La
acción
se
desa olla
en
Je usalén
en
el momen o·
c ucial
en
que el pueblo judío
con empla
con dolo cómo
paula ina-
men e
le
es án
a eba ando
la
au onomía
polí ica y odo
su
eso o
espi i ual
es á
amenazado
po
la
ola
a asallado a
de
LA
TRAGEDIA
"HERODES
UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL
J35
cos umb es
paganizan es
que
llegan
de
la
impe ial
Roma.
Se
a a,
pues, de
un
momen o
y
un
luga
his ó ico de
ex ao -
dina ia
impo ancia,
pues
pugnan
en e
sí
dos
opues as
con-
cepciones
i ales:
dos
naciones
y
azas
dis in as
se
dispu an
el
pode
y
la
supe i encia, con
la
ayuda
ex anje a.
En
es e
momen o
se
a
a
cambia
el
umbo
de
la
Humanidad,
al
su gi
de es e caos
un
mundo, nue o.
Así como el
ma co
en
donde se
desa olla
la
acción no
es
muy
placen e o
ni
p ecisamen e
pa adisíaco,
ampoco
lo
son
los
p o agonis as
de
la
acción que se
desa olla.
Es os
son
se es
de
emendo
d ama ismo,
que
se
nos
p esen an
casi
en
des-
o bi adas
con o siones, a impulso de
las
más
iolen as
pasio-
nes. Sob e ellos se
alza
el Hado implacable, que
hace
sean
aco-
me idos
po
una
se ie
de
malen endidos,
que
cues an
la
ida
a
la
in o unada
Ma iamne
y casi
hacen
pe de
la
azón
al
mis-
mo uxo icida He odes.
Pa a
que
no
odo
sea
desag adable
en
es a
na ación,
en
medio
de
eSe
mundo
a o men ado
apa ece
una
espe anzado a
luz que iene de
O ien e
y
guía
a
es
sabios Magos a Belén,
en
busca
del Rey de eyes, que
p edica á
la
buena
nue a
de
la
a e nidad
en e
odos los
homb es
y
la
paz
uni e sal. Es
como
un
bálsamo
que
mi iga
el
ho o
de
an o
c imen
y
an-
a
sang e
y
nos
demues a
que
no
odo es
pe e sidad
en
es e
mundo,
pues o
que
ambién
ienen
cabida
en
él el
amo
y
la
espe anza.
Desde el p incipio
esal a
la
obsesión de He odes espec o
a
la
ac isolada
idelidad de
su
esposa
Ma iamne,
e incluso si
és a
busca ía
la
mue e
cuando
a él le llegase
po
inespe ada
con ingencia.
Se
ad ie e
cla amen e
po
la
impo ancia
a i-
buida
al
hecho
de que
una
muje
se
en ega a
olun a iamen-
e
a
la
mue e
en
un
incendio que se decla ó
en
Je usalén,
po
habe
mue o
momen os
an es
su
esposo, lo
cual
pa ece
casi
incomp ensible
si
pensamos
en
los
g andes
p Oblemas
po-
lí icos que
abso ben
al
Te a ca
en
esos
ins an es.
También
en
ese
eplsodio, apaTlen emen e ulga ,
se
ponen
de
mani ies o
las
hondas
di e gencias exis en es
en e
He odes y los
sace -
do es con espec o a
la
ley,
pues
el
p ime o
quie e que
la
sui-
cida
sea
en e ada
con
g andes
hona es
como
p emio
a
la
i-
delidad
demos ada
pa a
con
su
esposo,
en
an o
que los
sa-
G.
SAIZ
MUÑOZ
[8]
ce do es
10
deniegan,
basándose
en
que
la
Ley
p ohibe
al
ipo
de
s~pel:Lo
,pa a aquéllos que
olun a iamen e
se
han
dado
mue e.
Pe o
no se
educen
a
pa icula idades
de es e ipo las
di e gencias;
son
ambién
muy
impo an es
las
ela i as
a
la
die é ica
judía.
He odes sos iene
que
al
es ado
de cosas debe
cambia ,
pues
dan
luga
a que los
ex anje os
se
bu len
de ellos;
Moisés
o denó
cie as
p esc ipciones
pa a
p o ege
a
su
pueblo;
pe o
és e
ob a
como'
-si
sólo ése
ue a
el in de
su
eligión.
Se
ad ie e
cla amen e
los
a os
de He odes con las
po en-
cias
ex anje as,
más
exac amen e
con Ma co An onio,
aunque
en
su
ue o
in e no
es á
segu o de que
en
la
lucha
en ablada
el
encedo no
se á
és e sino
su
i al
Oc a io. He odes
eme
a
An onio, pues sabe que
su
sueg a
Alejand a
ha
a ado
de
ene-
mis a le
con él,
acusándole
de
la
mue e
de
su
hijo
A is óbulo;
pe o
su
mayo
ecelo se
cen a
en
el
hecho
de que sabe, o c ee
'sabe , que An onio desea conoce a
Ma iamne,
de
cuya
belleza
ha
oído
g andes
alabanzas
y,
en
consecuencia, no
puede
ep i-
mi
sus
celos.
In e esa
eco da
las
luchas
in e io es
que
se
agi an
en
el
alma
de
Ma iamne,
desde
la
mue e
de
su
he mano,
de
la
cuál
la
" ox pópuli"
ha
acusado a He odes.
Pa
un
lado
es á
el
amo
a
su
esposa, y
po
el o o,
su
mad e
cons an emen e
pide
en-
ganza.
He odes
·se
pe ca a
de ello y
no
sabe
cómo
a ende
a
su
p edilec a
esposa
dándole
cada
ez
mayo es
p uebas
de
ca iño
y
más
egalos, con
lo
cual
despie a
la
en idia
de Salomé,
he -
mana
del
Te a ca.
He odes, a quien
ya
no
dejan
i i
1018
celos
in undados,
an es
de i se a
Alejand ía
quie e
asegu a se
de que
Ma iamne
no
que á
sob e i i le
en
el caso de que él
mu ie a,
e incluso
le pide que se busque
la
mue e
o él
mismo
le
acili a ía
los
medias
conducen es. Ella le dice que le
maldeci ía
po
al
ac-
ción,
aunque,
al
mismo iempo,
piensa
que
segu amen e
se
ma-
a ía
llegado ese
momen o.
Aquí
empieza
el
malen endido.
Po
más
que ella le
asegu e
que
no
que ía
segui
i iendo
sin
él,
He odes
piensa
que
muchos
se
la
dispu a ían
al
queda se
iu-
da, y
en onces
es
cuando
se
o ja
el pe e so
plan
que
conduci-
ía
la
acción
al
ágico
desenlace.
Pa a
ello
necesi a
encon a
a
alguien
que
ejecu e
sus
ó denes, después de
ISU
mue e,
cuan-
do
ya
no
eman
a He odes sino a
Ma iamne.
Ese
homb e
ideal
LA
TRAGEDIA
"HERODES
UND MARIAMNE"
DE
CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 137
es
José,
su
cuñado. De es e modo'
p e ende
deja
la
espada
lo-
ando
sob e
la
cabeza de
su
esposa, y
pa a
consegui lo
hace
concebi
al
esposo de
Salomé
un
g an
emo
a que
Ma iamne
se
alce con el pode
al
mo i
él y 'se
enguen
ella y
su
mad e
de
la
mue e
de A is óbulo,
en
la
que
José
es á
complicado.
Ac o seguido le
nomb a
i ey y le
enca ga
que
ma e
a
Ma iam-
ne,
en
cuan o
sepa
que él
ha
mue o.
Le con iesa sus mo i os,
en e
ellos los celas; y,
po
si
no
es
capaz
de
gua da
el sec e o,
le
en ega
un
sob e
ce ado
pa a
el e dugo. De
es a
o ma
He-
odes
se
a
anquilo,
sin
emo
a
la
mue e.
Mien as
an o
Alejand a
sigue
in igando
a
espaldas
de
él.
Pa a
consegui lo, se
alía
con
los sace do es, y lo
p ime o
que
hace
es con ence
al
a iseo
Sameas
de que He odes quie e
in-
oduci
en
la
Ciudad
San a
las
pe niciosas
cos umb es
de
Roma,
en e
ellas las
luchas
de los gladiado es.
Sameas
p ome-
e
impedi lo a odo
ance.
También
Alejand a
le
mani ies a
los
mo i os
po
los que An onio
man iene
a He odes
en
el T ono,
que no
Ison
o os
sino que és e ecoge y
duplica
el censo
impues-
o
po
Roma.
En
ealidad
a
és a
lo
que
más
le
in e esa
es
el
dine o
judío,
lo
cual
explica que a He odes
no
le apoye el
pue-
blo, que le
hace
blanco de
sus
odios. Los dos
conspi ado es
de-
ciden
que
la
mejo
mane a
de
p i a
a He odes de
la
p o ección
del
pode oso An onio es
p o oca
una
ebelión y así el
omano
se
da á
cuen a
de que el
Te a ca
no
con ola
a
su
pueblo.
En
es a
acción se
pone
de mani ies o
po
una
pa e,
miedo y
e -
o
eligioso,
y,
po
o a,
a án
de
enganza
y ambición.
Alejand a
se
da
cuen a
de que el
mayo
daño
pa a
He odes
solamen e
pod ía
llega a
a és
de
Ma iamne
y
pa a
con en-
ce la
le
ae
el ecue do de
algunas
céleb es
muje es
de
la
Bi-
blia,
ales
como Débo a,
Judi ,
Rahab,
Es e , que
hicie on
cuan-
o
pudie on
po
aniquila
a los enemigos de
su
pueblo.
La
ma-
d e
pide a
Ma iamne
que se cob e de He odes sus besos; pe o
ella
ama
since amen e
a
su
esposo y
esponde:
"P e e í
se
es-
posa
pa a
el
homb e
al
que
ú
me
en egas e
y
ol ida me
de
que
e a
macabea,
como él
ol idaba
po
mí
que
e a
ey". Y
añade:
"Ten
la
segu idad
de que
si
sabes
he i
a He odes,
hie-
es
ambién
a
Ma iamne".
Mien as
an o
es alla
la
ebelión
encendida
po
Alejand a.
Ma iamne
c ee que He odes
ha
mue o
y
acciden almen e
se
144
G.
SAIZ MUÑOZ [161
umb e.
Acep ó el
nomb amien o,
y a
pa i
de en onces,
año
40
a.C., es el único
" ey"
de
Judea.
Poco después,
año
37
aC.,
casó con
Ma iamne.
Face a
impo an e
de
su
pe sonalidad
es
la
ela i a
a
su
ida
p i ada,
que
e es ía
casi
an a
impo ancia
como los
asun os
de Es ado. Tu o diez mUje es, como
an e io men e
di-
jimos, lo
cual
no
indica
p ecisamen e
que
ue a
un
homb e
sen-
sual,
pues o
que incluso desp eció a
Cleopa a,
enamo ada
de él.
Fue
un
p íncipe
ípicamen e
helenís ico,
aman e
de
la
mag-
ni icencia,
pe o
nunca
hi ió
el
sen imien o
eligioso del pueblo
cuyos des inos egía, an e.s bien hizo
cuan o
pudo
po
g an-
j
ea se
su
es imación,
he moseando
en
g ado
sumo
has a
econs-
ui
p ác icamen e
el Viejo emplo de Zo obabel, lo
cual
e a
una
mani es ación
de eligiosidad
hacia
Yah é,
si
bien
al
mis-
mo
iempo
e igía
emplos
en
hono
del
empe ado .
Nunca
as-
pi ó
al
Pon i icado;
sabía
que es o
hab ía
he ido
los
sen imien-
os de
un
pueblo
an
eligioso como el judío, y
nomb ó
pa a
es e ca go a
un
desconocido,
un
al
Ananel.
No
igno aba
que
esa
dignidad
oo espondía
a
su
cuñado
A is óbulo, pe o
no
que ía
que
es e
asmoneo
ocupase
pues o
alguno
de dis inción.
Alejand a,
su
sueg a,
p o es ó.
Es a
ambiciosa
muje
que ía
ocupa
un
al o
ango, e incluso
ene
en
sus
manos
el
con ol
de
la
co e, y
pa a
consegui lo se
unió
a los
pa ida ids
de
An-
onio'
en
is a
de
lo
cual
He odes cedió,
lo
cual, dado
su
o -
gullo
e a
una
mala
señal.
Al
se
ecibido con
desbo dan e
en-
usiasmo
el nue o
Sumo
Sace do e
i mó
su
sen encia
de
mue -
e.
En
e ec o, poco después
mo ía
ahogado. He odes llo ó des-
consoladamen e
la
mue e
del jo en, que
había
pa ecido
un
acciden e,
aunque
no
se le
ocul aba
que odo el
mundo
se
la
impu aba
a él.
Exaspe ado
po
las
in igas
de
su
sueg a
Ale-
jand a
ce ca
de An onio,
quien
no
po
ello
e i ó
su
amis ad
al
Te a ca,
dio
o den
de
enca cela
a Alej
and a
y asesinó a
Hi cano, como
ambién
a
su
cuñado
José,
su
egen e,
a
Soe-
mo,
gobe nado
de Galilea, a
su
muje
Ma iamne,
as
una
á-
gica
lucha
de celos y
malen endidos,
a
Alejand a
5 y a
muchas
pe sona.s
más.
5
De
la escasa ca ego ía mo al
de
es a muje da idea el
hecho
de
que
"po
mIe-
do
de
e se
incluida
en
la
condena,
come ió la bajeza de
ep ocha
públicamen e
a
su
hija
h
du eza
y la
ing a i ud
que
demos a,ba hacia
He odes,
y
la
ilipendió
a ancán-

[ 1
7]
LA
TRAGEDIA
"HERODES
UND
MARIAMNE"
DE
CHRISTIAN FRlEDRICH HEBBEL 145
Sigue
una
época silenciosa
den o
de
la
casa
de He odes,
el
cual
ac úa
más
como
adminis ado
y
es au ado
helenís ico
de
su
eino, que como
homb e
polí ico de
ca a
al
ex anje o.
Aliado de
Roma
y exen o de
ibu o,
debía
inse a
su
polí ica
ex e io
en
la
pode osa
eina
del
mundo.
En
lo
que He odes
ue
au én icamen e
g ande
ue
en
su
ieb e
cons uc o a.
La
ciudad
san a
expe imen ó
con él
una
ans o mación
p o unda
y
en
la
econs ucción
del Templo
obse ó ielmen e
las
adiciones
judías,
no
colocando
ep e-
sen aciones
de ,se es i os de
acue do
con
la
adición
y
la
ley
mosaica.
Pe o
las
luchas
in es inas
de
amilia
no
habían
e minado,
sino
que
más
bien
se
ec udecie on
a
causa
de las
i alidades
en e
los
nume osos
hijos
del
Te a ca,
el
cual
an e
la
meno
sospecha
de
oonju ación
no
dudaba
en
hace
ejecu a
a los
inculpados, como
ocu ió
con dos de los cinco
hijos
de
Ma-
iamne,
lo
cual
disgus ó
en
g an
mane a
a Oc a io, que les
había
cob ado
g an
a ec o
du an e
su
esidencia
en
la
capi al
del
Impe io. A es e p opósi o se e ie e
la
siguien e
ase
del
empe ado :
"Es
mejo
se
un
pue co
de He odes que
un
hijo",
dando
a
en ende
se
co ía
menos
iesgo de
mo i .
T as
la ga
y
penosa
en e medad;
inal de
un
dila ado
ei-
nado,
mu ió
es e
homb e
de
an
encon adas
ace as,
mezcla
de
g andeza
y mise ias,
unos
dos
años
después del comienzo
de
la
E a
C is iana.
Ma iamne
6,
la
asmonea,
una
de
las
dos esposas de es e
nomb e
del
Te a ca,
p edilec a
en e
las diez que u o,
e a
hija
de
Alejand o
Asmoneo,
hijo
a .su ez de A is óbulo,
uno
dole los cabellos,
En
cambio,
Ma iamne
se compo ó
de
un
nwdo
digno
de
sus
an epa-
sados los
Macabeos:
pe ma:neció se ena y digna, y
a on ó
la
mue e
sin la
meno
u bación». (Riccio i, ob. ci .)
6 Véanse las siguien es o mas y explicaciones
de
es e
nomb e:
U·
HOLZMEISTER, His o ia Ae a is
No i
Tes amen i (Roma,
I938):
emplea la o ma
"Ma iamme».
B. M.a
UBACH,
Enciclopedia de
La
Biblia (Ed. Ga iga), s.
.
usa la o ma "Ma iam-
me»
(g iego "Ma iamme»).
Jose o (FLAVIl
IOSEPHI,
Ope a. Ed. Niese, Be olini
I955
2
):
En
los índices gene ales
de
la edición apa ecen .a ios pe sonajes con es e
nomb e.
Los
es
p ime os
son:
G.
SAIZ MUÑOZ [I8]
de los dos de
aquella
Alejand a
Salomé
que
einó
a
la
mue e
de
su
ma ido
Alejand o
Janneo,
de
76
a
67
a.C.
La
mad e
de
Ma iamne
llamábase
ambién
Alejand a
y
e a
hija
del ey
Hi -
cano
n.
La
boda
en e
los
pad es
de
Ma iamne
ue como
un
sello
pa a
las
luchas
en e
los asmoneos. He odes
pe seguía
ambién
un
in polí ico
en
su
ma imonio
con
la
nie a
de
Hi -
cano
n.
Su
g an
amo
hacia
ella
ue
causa
de que i ie a
o -
u ado
po
unos
celos
e ibles
y del in
ágico
de
la
esposa
amada.
E a
és a
una
muje
bellísima, de
espí i u
muy
cul i-
ado,
has a
el ex emo de que
ella
misma
se
conside aba
en
muchos
aspec os
supe io
a
su
ma ido.
Fla io
Jose a
pone el
siguien e
colo ón
al
ela o
de
su
mue e,
a
guisa
de
semblanza:
"Así
mu ió
aquella
muje ,
es imable
po
su
cas idad
y po
su
magnanimidad;
sin
emba go,
ca ecía
de docilidad y
e a
de
na-
u aleza
demasiado
pun illosa"
(An .
XV, 7,6).
Los celos
ue on
la
causa
p incipal
de ese
ágico
desenlace,
pe o
ambién
las
insidias
de Salomé,
he mana
del
e a ca,
que
odiaba
a
la
asmonea;
sin
emba go,
nunca
pudo
ol ida la, y
has a
se
cuen a
que
en
su
deli io
la
llamaba,
c eyendo que i-
ía
oda ía.
De es e
ma imonio
nacie on
cinco hijos,
en e
ellos Ale-
l.
Moysis
so o :
An .
II 221,226
1II
54,105
IV
78:
En
el
ex o
apa ece no mal-
men e
la
o ma "Ma iáme)), pe o con a ian es
en
no a "Ma iámme)) y "Ma iamne».
2·
Alexand i ilia
He odis
uxo :
An
XV
65, 68, 73, 8IS ... Blud 1 241. ..
En
e:
ex o
apa ece o bien la o ma "Ma iámme)), con a ian e
en
pie
de
página
«Ma iáme)); o bien "Ma iáme,', con a o "Ma iám)), «Ma iámm)), "Ma iámme)).
3. Simonis sace do is ilia He odis
uxo :
An
XVIII
136
Blud 1 562, 573,
588
...
En
e! ex o "Ma iámme)), con a o
"Ma iáw.1é))
y "Ma iámne)).
Pa ece, pues,
que
"Ma iáme)) es
una
me a
adap ación
al
g iego del heb eo "Ma yam)).
Las
es
posibilidades
que
exis ían de
adap a
es a
palab a
e an:
1), deja la como inde-
clinable "Ma iam)); al
~up imi le
la
-m
inal y asimila la a los nomb es g iegos
en
.¡a;
3), añadi le la
-e
pa a con e i laen
en
un
sus an i o de la
loa
declinación. Las o mas
con
'>mm- quizás obedezcan a la c eencia de
que
en
la
-m
del
heb eo
hubie a
un
dages
implíci o. Y las o mas con -mn- al ez p ocedan
de
disimilación de
-mm-o
E. VOGT, (Enciel. de
!a
B.a
S·V.
"Ma ia, El
nomb e
de)))
pone como equi alen es del
heb .
ma yamlmi yam
los g . Ma iám, Ma iáme, Ma ía.
En
PAULU-WISSOW,
Realencyd. de dassischen AUe umswiss., Suppl.
n,
s. .
He1
ades, se u iliza
la
o ma MM'iamme.
(Debo
es a
de allada no a a la ama,bilidad
del
cul ísimo p o eso de la Facul ad
de
Le as
de
G anada
P.
An onio
To es
Fe nández,
al
que
ei e o las g acias más ex-
p esi as.)
{I9]
LA
TRAGEDIA
"HERODES
UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL I47
jand o
y A is óbulo,
pa icula men e
que idos
po
su
pad e,
a
causa
de
su
g an
pa ecido
con
la
esposa
di un a.
El
segundo
casó
con Be enice,
hija
de Salomé.
G a es
encillas
en u bia-
on
las
elaciones
en e
los
hijos
de
la
asmonea,
que
nunca
ol ida on
,su glo iosa
ascendencia
y el inal de
su
mad e,
y el
p imogéni o
An ipa os.
En
cuan o
a
la
o ma
y signi icación e imológica del
nom-
b e
de
Ma iamne,
del
cual
encon amos
una
can idad
asom-
b osa
de le es
a ian es
en
su
pa e
inal 6 di emos que se
a a
simplemen e
de
la
o ma
a amea
Ma yam,
co espondien e
a
la
heb aica
Mi yam,
del A.T., que
en
g iego y
po
in luencia
de
és e
en
la ín,
se
simpli icó
en
Ma ía,
o ma
que p e aleció
en
las
lenguas
mode nas
y
cuya
signi icación, a
pesa
de las
nu-
me osísimas
acepciones
-has a
67-
que se
han
p opues o
o
p ecisamen e
po
es o, desde "obs inación, ebeldía",
has a
"es-
ella
del
ma ",
sigue
siendo
incie a.
Las
aducciones
heb eas
del
N.T.
consignan
pa a
Ma ía,
la
mad e
de Jesús,
la
o ma
heb aica,
es deci ,
idén ica
a
la
del
nomb e
de
la
he mana
de
Moisés.
La
ob a
de
Calde ón
de
la
Ba ca"
El
mayo
mons uo,
los celos" 7
Es és e
uno
de los
cua o
d amas
ágicos
que inspi ó
al
g an
d ama u go
español
la
pasión
de los Celos,
an
p opicia
po
su
- ehemencia a
una
acción
ea al
imp esionan e
y
e ec is a.
En
1a
His o ia
de
la
Li e a u a
Española,
de
Hu ado-Palencia,
se
sin e iza
y
enjuicia
ace adamen e
el
a gumen o
de
es a
ob a
en
los
siguien es
é minos:
7
Debemos
ad e i
que
en
alguna
edición
de
las
que
hemos
maneJado (Aus al),
pone
como
í ulo
de
es a
ob a
de
Calde ón
El mayo mons uo
deL
mundo,
expl'esión
que,
in emcionadamen e, se epi e
en
a ias escenas de
la
misma;
pe o
e!
í ulo
co-
ien e,
uni e salmen e
usado, es El
mayo
mons uo, los
ceLos.
Asimismo hacemos cons a
que
en
,alguno
de
los elencos
de
las
ob as
de
Calde ón,
(!)
P1Ó10gOS
a las mismas,
hemos
is o
consignada
la
ob a
El Te a ca de Je usalén,
que
suponemos
se e e i á al mismo
He odes
de
la
ob a
que
es udiamos;
pe o
en
ninguna
de
las
colecciones
de
las
o,b ,as
del
g an
d ama u go
la
hemos
podido
encon a ,
po
lo
cual ponemos
en
duda
la exis encia, o al
menos
la conse ación o puhlicación,
de
;¡l
,ob a.
G.
SAIZ MUÑOZ
[20}
"En
El
mayo
mons uo,
los celos,
no
iene
que
esol-
e
p oblema
alguno
de
hono .
D ama izó
Calde ón
un
asun o
que
iene
algo o
bas an e
de his ó ico y que
si -
ió de base a Vol ai e
pa a
una
de
sus
comedias
más
me idianas.
En
aquella
comedia
no
hay
ag a io
alguno
con a
el
hono ,
sino
la
pasión
exal ada
de los celos;
es os
celos
no
los
sien e
el
Te a ca
po
ningún
homb e
de e minado,
pues
ningún
i al
le
dispu a
el
ca iño
de
Ma iamne,
sino que se
mues an
a ollado es
an e
la
idea
de
qu~,
mue o
él,
su
esposa
pueda
se
de
o o
homb e;
po
es o
o dena
que
la
ma en
en
el
momen o
en
que él
mue a.
Tienen
algo de in e osímiles,
aunque
no
sean
imposibles, y
co esponden
más
a
un
bá ba o
an iguo
que a
un
homb e
mode no
bien
equilib ado. El
asun o
p incipal
es á
complicado
con
~n edo
excesi o y
algo
inopo uno
(la
emp esa
de A is óbulo) y
además
hay
un
doble
a alismo
que
dis ae
la
a ención
innece-
sa iamen e:
el o áculo que
anunció
a
Ma iamne
que
mo i ía
a
manos
del
mons uo
más
e ible
del
mundo
(o
s~a,
las celos), y
las
ci cuns ancias
ex añas
e
in e-
osímiles que
acompañan
a
la
daga
del
e a ca...
Los
celos de O el0
son
b u ales,
pe o
p o undamen e
huma-
nos;
los
d~l
e a ca
ienen
algo de idealis as.
En
la
ob a
de
Calde ón
se leen algunos asgos
ágicos
ad-
mi ables,
al
lado de
algunos
cul e anos
que
la
deS-
lucen".
Po
su
pa e,
A.
Valbuena,
en
su
His o ia
de
la
Li e a u a
Es-
pañola
(6.a ed., 1960, . II, p. 539) dice lo
siguien e:
"En
la
plena
idealización
queda
El
mayo
mons uo,
lo
celos, de concepción
ele ada
y lí ica, de
aladas
igu-
as
y
me a ísica
casuís ica
de los celos y
la
mue e,
pe o
menos
co pó ea
como
c eación
d amá ica
que A
sec e o
y
El
médico".
y Ludwig
P andl
en
su
H'is .
Li .
Nac. Esp.
en
la
Edad
de
O o
(1933, p. 433),
en e
o as
conside aciones
gene ales
dice:
"Cie os
a gumen os,
aunque
his ó icos
en
sí, como
El
mayo
[21]
LA
TRAGEDIA
"HERODES
UND MARIAMNE"
DE
CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 149
mons uo,
los celos,
no
hacen
más
que
pone se
al
se icio de
un
pensamien o
é ico".
Co ejo
en e
la
ob a
de
Hebbel
y
la
de
Calde ón
de
la
Ba ca
Aunque
ambas
ob as
oman
como
pun o
de
pa ida
el
mis-
mo
hecho
his ó ico
e incluso
ninguno
de los dos
d ama u gos
se
basa
en
o as
uen es
dis in as
de los
ela os
del
his o iado
judío
Fla io
Jose a
en
su
ob a
An igüedades
judaicas,
nos
en-
con amos
con dos
ob as
undamen almen e
dis in as,
en
las
que
hay
poco de comun, a
pesa
de
a a
el mismo
asun o
Y
se
idén ico
el desenlace. Desde el p incipio se
ad ie en
las
di e encias,
pues
solamen e
los dos
pe sonajes
p incipales
coin-
ciden
en
las dos
agedias;
los
secunda ios
son
muy
di e en-
es.
En
la
ob a
de Calde ón,
además
de He odes y
Ma iamne
apa ecen
Oc a io Augus o, A is óbulo, Filipo,
un
capi án,
Po-
lido o, Libia, Si ene,
A minda
( es
damas
de
Ma iamne),
sol-
dados, músicos y
acompañamien o.
Pe o
las di e gencias
no
se
educen
a
una
me a
cues ión
de nomb es, sino que
an
mu-
cho
más
lejos y
a ~c an
al
ondo
mismo
de
la
ob a.
En
la
ob a
de Hebbel,
aunque
hay
un
Des ino
Sup emo,
que
es
causan e
de
odas
las
desdichas,
no
se
p oclama
abie a-
men e,
al
e és de lo que
ocu e
en
la
de Calde ón, donde
apa-
ece
de
un
modo
más
pa en e,
pues o
que
su
agedia
empieza
con
la
is eza
de
Ma iamne
po
el a icinio de
un
adi ino:
"que
He odes
ma a ía
a lo que
más
que ía
en
el
mundo,
ella
se ía
o eo
injus o
del
mons uo
más
c uel
del
mundo
y él
le
da ía
mue e",
p esagio
en
que se
condensa
odo el
desa o-
llo de
la
ob a. He odes
in en a
consola
a
su
esposa diciendo
que
no
se
p eocupe
po
nada,
pues
él
es á
dispues o a
de ende -
la
siemp e;
apa e
de que
no
se debe
su i
po
lo que
aún
no
ha
ocu ido,
ya
que de
esa
mane a
se
su e
dos eces.
Pe o
en
el
ondo él
ambién
sien e
emo
y
ya
empieza
a
islumb ase
el espec o
de
los celos.
Una
di e encia
impo an e
en e
ambas
ob as
es el
hecho
de que
así
como
en
la
del
d ama u go
alemán
Ma iamne
y
aún
más
su
mad e
Alejand a
-que
juega
un
g an
papel
en
es a
ob a
y
ni
siquie a
apa ece
en
la
del
d ama u go
español-
odian
a He odes y
desean
enga se
de él
po
conside a le
culpable
de

G.
SAIZ MUÑOZ
[22]
la
mue e
de
su
he mano
e hijo,
espec i amen e,
que
no
apa-
ece
i o
en
la
na ación.:
en
la
de
Calde ón,
po
el
con a io,
ep esen a
un
g an
papel
en
la
polí ica
de
su
iempo, a
a o
de
su
cuñado
He odes,
y,
po
lo
an o,
en a
en
escena.
En
ambas
ob as
el
Te a ca
iene
miedo de que
o o
ham-
b e
le
a eba e
a
su
que ida
esposa,
celeb ada
en
odo
el
mun-
do
po
su
belleza;
pe o
la
g an
di e encia
se
cen a
en
el
cau-
san e
indi ec o
de esos
e ibles
celos.
En
la
de Hebbel es
An-
onio, que
se
había
in e esada
alguna
ez
po
la
macabea
al
en e a se
de
su
ex ao dina ia
belleza,
pe o
que
po
el
momen o
i ía con
su
ado ada
y
no
menos
bella
Cleopa a.
En
la
e sión de
Calde ón
e~
su
enemigo Oc a io Augus o
el
que
p eocupa
a He odes. Cie o
día
llegó
po
casualidad
a
ma-
nos
de
Césa
el
e a o
de
una
muje
he mosísima.
El
p egun-
a
po
la
pe sonalidad
de
esa
muje ,
que
no
e a
o a
sino
Ma-
iamne;
pe o
su
he mano
A is óbulo
no
dice
la
e dad,
sino
que
es
el
de
una
muje
mue a
hacía
iempo. Oc a io sigue
in e esado
po
el
e a o
e incluso
manda
hace
uno
de
g an-
des dimensiones
pa a
pode
con empla lo
a
cada
ins an e
y de
él
se
epa en
a ias
copials
po
la
ciudad
de Men is, a donde
lle an
p eso a He odes después de
una
suble ación
acaecida
·en
Pales ina.
De
es a
o ma
e el
e a o
de
su
muje
en
odas
pa es
y
ya
los celos
no
le
dejan
i i .
Solamen e
piensa
que
su
muje
le es in iel y
abo ece
a
su
" i al".
Una
de las eces
que
és e se uel e de espaldas,
in en a
ma a lo;
pe o
en
ese
p eciso
momen o
cae el
e a o
de
Ma iamne
en e
los dos y
el
puñal
se
cla a
en
él. Oc a io
o dena
que
uel a
He odes a
la
p isión
y
solamen e
piensa
en
"p emia "
al
e a o
po
el
ocasional
se icio
p es ado
po
él.
Se
da
cuen a
He odes de
que
el
omano
igno a
que
la
desconocida es
su
esposa, pe o
comp ende
que.
po
ella
mo i á
y
en onces
se á
de Oc a io.
En
ese
p eciso
ins an e
es
cuando
decide que
al
mo i
él
ma en
a
Ma iamne,
an es
de que
sea
del Césa . Le
deja
a
un
c iado
es e
ecado,
pa a
lle a lo a Tolomeo que se
encuen a
en
Ja a.
Cuando
és e lee que debe
ma a
a
Ma iamne
an
p on o
desa-
pa ezca
He odes del
mundo
de los i ien es, decide que no lo
ha á,
pues
a
un
mue o
no
se le debe obediencia.
Pe o
la
a-
alidad
hace
que llegue a
manos
de
Ma iamne
la
ca a
y
la
lea, a
pesa
de las
súplicas
de Tolomeo. Ella
.se
desespe a
al
[23]
LA
TRAGEDIA
"HERODES
UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL
15
1
e
de
an
indigna
o ma
co espondido
su
amo
y
piensa
que
si
como
eina
debe
pe dona ,
como
muje ,
po
el
con a io,
debe
oma
enganza,
pues
Se
conside a
una
esposa
o endida.
Mien as
an o
llega a
Je usalén
en
son
de
conquis a
Au-
gus o
y allí
se
encuen a
con
la
esposa del
Te a ca,
que le
pide
clemencia
pa a
su
ma ido.
P ime amen e
se
p esen a
an e
él
cubie a
con
un
elo,
pe o
al
qui á selo
comp ueba
él que es
la
muje
del amoso
e a o.
Ella sólo
iene
una
idea
ija:
la
mue e
de
su
esposo
se á
la
suya
ambién;
en
consecuencia,
suplica
po
él,
aunque
és e
piensa
que p e ie e
mo i
bajo
el
hacha
del e dugo a
mo i
de celos iendo que
Ma iamne
se á
del Césa .
Es e
con ence a He odes de que
no
ab iga
al
p opó-
.si o y le dice a ella que
no
puede
nega se
a
su
súplica,
pues
le
debe
la
ida. He odes
sien e
sa is acción
no
sólo
po
no
pe de
la
ida
y se Ie
es i uidos
odos los
hono es,
sino
po que c ee
que
Ma iamne
nada
sabe
de
su
esolución;
pe o
muy
p on o
se
pe ca a
de lo
con a io.
Ella,
cuando
es án
solos, le dice
odo
lo que
piensa
y
su
de e minación
de que a
pa i
de ese
mo-
men o
nunca
más
es a ían
jun os
y
ella
i i ía
eclUida
en
un
luga
apa ado.
He odes
se
desespe a
y sólo
piensa
en
cas i-
ga
a Tolomeo
po
habe
e elado el sec e o a
Ma iamne.
Pe o
és e
log a
hui
y se
e ugia
~n
la
ienda
de Oc a ío, a
quien
in o ma
de odo lo ocu ido,
al e ando
algún
an o
la
e dad,
pa a
pode
sal a
su
ida. Le dice que He odes
piensa
que el
omano
in ~n a
apode a se
de
su
esposa y
al
e los
jun os
ha
decidido
ence a la
en
una
habi ación
oscu a
y
apa ada,
en
espe a
del
momen o
p opicio
pa a
ma a la.
Augus o se
i i a
al
uoi
es e
ela o
y pide a Tolomeo le lle e a
la
o e
donde
es á
ecluida
Ma iamne.
T as
a ias
pe ipecias
consiguen
llega
y
allí,
e ec i amen e,
encuen an
a
la
in o unada
mUje
oda
es ida
de neg o. Ace cóse a
ella
el
Césa
y le dice que
ha
ido
a
sal a la
y que desde el
momen o
que
la
io
no
iene
más
pensamien o
que ella.
Mien as
an o
He odes se
a epien e
de
su
p ocede
es-
pec o
a
su
esposa y decide
ambién
i
a
e la
pa a
pedi le
pe -
dón;
pe o,
al
llega , se
da
cuen a
de que
ella
es á
con Oc a io.
Loco de
c~lQs,
a eme e
con a
el
omano,
pe o
en
la
lucha
es
Ma iamne
la
que
mue e
a
manos
de
su
esposo, de
o ma
ca-
sual.
La
ob a
e mina
cuando
Oc a io
in en a
da
mue e
a
G.
SAIZ MUÑOZ
He odes po
habe
ma ado
és e a
su
esposa; pe o él se de ien-
de alegando que no
ha
sido él
quien
la
ha
ma ado,
sino
su
p o-
pio Des ino,
ya
que
al
mo i
po
ob a
de sus celos ino a
mo i
a
manos
del
mayo
mons uo
del
mundo,
como le
había
a i-
cinado
un
adi ino. Desespe ado, se
a oja
al
ma .
Oc a io, an--
es
de i se decide
le an a
un
monumen o
en
memo ia
de
Ma-
iamne
mue a
po
injus os
celos.
Como se
ha
podido
comp oba
y
ya
an icipamos,
el
desa o-
llo de las dos
agedias
es
comple amen e
dis in o
y
más
aún
la
o ma
de
su
desenlace. El
au o
español
lo
deja
odo
en
ma-
nos
del aza ,
nadie
in luye
en
el inal;
po
el con a io,
Heb-
bel
hace
que
Ma iamne
mue a
casi
olun a iamen e,
al
no
que-
e
con ence a
su
ma ido
de
una
e dad
e iden e, que
la
hace
del odo inocen e, a
pesa
de las
súplicas
del
capi án
Ti o. Ella
piensa
que
no
me ece
la
pena
segui
i iendo
con
la
angus io-
,sa
duda
de
cuál
se á
el
momen o
en
que
cae á
de nue o sob e
ella
la
amenaza
de los celos de
su
esposo.
Ti o
quie e
con a le
la
e dad
a He odes, pe o
ella
se lo impide, p e ie e que
po
sí
mismo
se dé
cuen a,
aunque
sabe
que es casi imposible,
ce-
gado
como
es á
po los celos,
y,
además,
su
he mana
Salomé
no
descansa á
has a
e
mue a
a ,su i al.
Al
inal de
la
ob a
hay
como
un
apéndice
en
que se
ela a
la
llegada
de
es
"Reyes" de
O ien e
que
buscan
a
un
niño
de
es i pe
egia
ecién
nacido.
Al
mani es a les
He odes que
al
na alicio
no
ha
ocu ido
en
su
casa, ellos le
con es an
que
señal
es de que
hay
o o
ey
en
Judea.
Salomé
ecue da
que
en
Belén
oda ía
se
conse a
una
ama
de
la
amilia
del
ey
Da id, e incluso se
hace
e e encia
a
Ma ía,
la
Mad e
de
Jesús.
En
esos
momen os
es
ejecu ada
Ma iamne.
Ti o le
cuen a
después a He odes
oda
la
e dad;
que ella
había
mue o
ino-
cen e.
Nadie
podía
impedi
su
mue e,
pe o
e a
p eciso
pu i-
ica
,su
ecue do. He odes
comp ende
que
Ma iamne
al
inal
se
ha
engado de él;
mas
a
pesa
de
su
desespe ación,
en
es a
ob a
no
se
suicida
el
Te a ca,
sino que se
le an a
o gulloso
y decide
de ende se
con a
odo y
con a
odos.
En
p ime
lu-
ga
piensa
la
o ma
de
deshace se
del Niño-Rey, que,
según
los Magos,
ha
nacido
en
Belén, y
pa a
consegui lo
da
a e a-
men e
la
o den
de que
sean
degollados odos los
niños
meno es
de
un
año. Alguien le
ecue da,
muy
opo unamen e,
que Moi-
12
5]
LA
TRAGEDIA
"HERODES
UND
lVlARIAlVlNE"
DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 153
sés
se sal ó de
las
i as
del
a aón,
pe o He odes
no
le
p es a
a ención;
sólo
piensa
en
Ma iamne.
Juicio
Es
muy
p obable
que Hebbel conocie a
la
ob a
de Calde ón,
y
has a
e osímil que
p ecisamen e
qUisie a
e i a
al
máximo
el
pa ecido
y
oda
somb a
de
plagio;
en
al
caso
hay
que
e-
conoce que, como
hemos
expues o
an e io men e,
lo consiguió
del odo,
pues o
que
pe sonajes
-sal o
los dos
p incipales-,
ama,
desa ollo, e c., di ie en
a o
caelo
en
una
y
o a
a-
gedia. Hay que econoce ,
en
odo caso, que el
au o
alemán
ha
seguido
mucho
más
de
ce ca
la
ob a
de Fla io Jose o
que
nues o
d ama u go.
A base del
ágico
episodio
e e ido
po
el
his o iado
ju-
dío, Hebbel
ha
elabo ado
una
complicada
agedia,
en
la
que
no
solamen e
se
in en a
un
p oceso psicológico
en
los celos del
e a ca
He odes espec o a
su
más
amada
esposa,
sino
que se
acumulan
episodios
pa a
da
mayo
i eza a
la
máquina
ea-
al.
Hay
g andeza
e
in e és
d amá ico.
Al
igual
que
en
la
ob a
de Calde ón,
hay
algún
anac onis-
mo, como p.
e.
la
llegada
de los Magos,
al
inal de
la
ob a,
su-
ceso acaecido a
aíz
del
nacimien o
de
Jesús
que
nos
e ie e
el
e angelis a
S. Ma eo, es deci ,
unos
cinco
lus os
después.
La
mue e
de
Ma iamne
u o
luga
el
año
29
a.C.
La
uculen a
ies a inal
o ganizada
po
Ma iamne,
con
odo el
inglado
y
concomi ancias
de
la
misma,
de
pu o
an-
ás ica
esul a
casi
g o esca
en
momen os
an
g a es,
cuando
onda
la
mue e
en
o no
a
la
in o unada
esposa y
o os
pe -
sonaj
es de
la
agedia.
Los
ca ac e es
de los dos
pe sonaj
es
p incipales
es án
bien
delineados,
con
ue es
azos
y de
acue do
con lo que
la
His-
o ia
e ie e.
O as
pa icula idades
quedan
ya
an e io men e
apun adas.
Mi ada
en
su
conjun o,
se
ad ie e
en
la
ob a
del
g an
poe a
y
d ama u go
ge mano,
densidad,
ímpe u
pasional,
g andeza
humana
y
ue e
emoción. Es
una
agedia
que,
lle ada
hoy
al
ea o
o a
la
pan alla,
no
dudamos
ob end ía
un
éxi o
se-
'gu o.