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La tragedia «Herodes und Mariamne» de Christian Friedrich Hebbel

Saiz Muñoz, Guadalupe

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LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDERICH HEBBEL La Biblia y el ea o en Eu opa LA Biblia ha eje cido en odo iempo, desde su di usión po Eu opa, de la que ue la p incipal educado a, ex ao di- na io in lujo en odas las li e a u as y en las mismas lenguas, ocabula io, onomás ica, pa emiología, e c. Si nos ijamos en las ep esen aciones d amá icas, emos que casi odas ienen sus o ígenes en las unciones eligiosas que se hacían en los emplos o en sus a ios, como ocu ió en la an igua G ecia y en Roma, po no ci a sino las más elacionadas con nues a cul- u a. En la Edad Media el ea o, casi exclusi amen e eligioso, se di idía en dos g andes ciclos: las ep esen aciones en o no al Nacimien o del Sal ado y las de su Pasión y Mue e. Más adelan e esos dos ciclos se e án inc emen ados con o os asun- os omados an o del An iguo como del Nue o Tes amen o. En odas las li e a u as eu opeas se encuen an nume osos au o es de p ime a o segunda ila que han omado pa a sus ob as emas bíblicos, desa ollándolos con mayo o meno i- delidad con espec o al ex o sag ado, como ocu e hoy día con an os ilmes de pe sonajes o asun o bíblico. España, cuyo ea o clásico sólo admi e pa angón con el de la an igua Héla- da, ambién se lle a la palma en el d ama eligioso, que es 130 G. SAIZ MUÑOZ [2] an o como deci bíblico. Los Au os Sac amen ales alcanza on ex ao dina io auge y casi odos ellos gi aban en o no a la ida de C is o o de pe sonajes bíblicos. Reco demos solamen e a nues o genial d ama u go Calde ón de la Ba ca, au o am- bién de El mayo mons uo, los celos, del mismo asun o que la agedia de Hebbel que amos a es udia y con la cual co- eja emos la ob a calde oniana. También en la li e a u a an- cesa encon amos a ado del mismo ema en una agedia de Vol ai e poco conocida y de escaso mé i o. No es menes e e- co da las dos ob as cumb es de ema bíblico del insigne J. Ra- cine. En el siglo pasado a ios esc i o es alemanes eligie on am- bien emas bíblicos pa a ob as d amá icas. Uno de los más des acados ue Ch is ian F ied ich Hebbel cuyas p ime as agedias ue on p ecisamen e Judi h 2 y He odes und Ma iam- ne, que in luye on mucho, sob e odo la p ime a, en su p o- ducción pos e io . Reco demos, asimismo, a O o Ludwig (1813- 1865), au o de Die Makkabaee (1852), y P. We el (1890-1945), <líe Paulus un e Juden (1926). F. Hebbel y su ob a F iede ich Hebbel pa ece sen i un especial ca iño hacia los emas bíblicos an o del An iguo como del Nue o Tes amen o. Las p imicias de su p oducción d amá ica consis en en una ob a basada en la Biblia, el d ama Judi h (1841), po más que su desa ollo se aleje bas an e del ela o bíblico. Pe o an o en esa su p ime a ob a, como en la que le siguió, He odes und M a iamne, es enada en Viena en 1849 y publicada al año si- guien e' aunque se basan en asun os de ipo his ó ico, no es 1 Es e ilus e poe a y d ama u go alemán nació en Wesselbu en de Di ma che (Hols- ein) el año 1813 y mu ió en Viena (1863), donde en 1846 había con aído ma imonio con una bella y ica ac iz, in é p e e genial de !;ls agedias de Hebbel, que ob u ie on g an éxi o, y donde pasó oda su ida desde la indicada echa. Compuso más de 20 o,b as d amá icas, que jalonan los años de 1841 a 1862. 2 Puede e se un b e e pe o in e esan e es udio sob e EL d ama eaLis a «Judi », de F. Hebbel, y su co ejo con 'ell ela o ,bíblico, po Rudol Leeb, en el Vol. m: (1958). ase. 2.°, de E1s a MISCELÁNEA DE EST. AR. y HEBR. LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 131 ése ~l in p incipal a que se apun a. La in ención de Hebbel es exp esa el con lic o de la ida y a es o consag ó g an pa - e de su ob a. Cada uno de los emas clásicos que escoge es como el símbolo de un p oblema humano. Tal es el caso de la ob a que amos a es udia , en la cual odo gi a en o no a unos incon olables celos, comple amen e en e mizos, que se án los causan es del ágico desenlace. En es o se asemeja al O eZo del genial d ama u go inglés: no son las pe sonas las que mue en los hilos que en e ejen la agedia, sino más bien un algo supe io , imposible de con ola , el Des ino. Su idea undamen al es que los homb es no i en pa a sí mismos, sino que colabo an en la ida e his o ia del mundo, y, po lo an- o, no son lib es de ac ua en un sen ido de e minado. El subs a o his ó ico de He odes y Ma iamne es á omado en líneas gene ales, del episodio na ado po el hils o iado judío Fla io Jose o en su ob a An igüedades judaicas (Lib. XV). Pe o una ca ac e ís ica de la ob a del d ama u go alemán es que no se con o ma con p esen a nos los hechos, sino qUe los acompaña con una se ie de mo i aciones psicológicas, dando a sus pe sonajes acusada isonomía espi i ual. La ob a de Hebbel esul a hondam~n e pesimis a, pues sos iene la esis de que es imposible ence la soledad de la almas y la incomp ensión en- e los dos sexos; de ahí que, según él, " i i es es a ín ima- men ~ soli a io". Sin emba go, no se limi a a un me o análisis de la pasión de los celos. Asis imos ambién a una se ie de luchas y i ali- dades en e los di e en es pa idos polí icos a la sazón impe- an es en Judea, pues no debemos ol ida que los dos pe so - najes p incipales de es a ob a son de azas dis in as, abso- lu amen e i educ ibles. Y no sólo eso, sino que ambién se daba la ci cuns ancia de que He odes e a el en onizado de una dinas ía ex anje a (40 a. de C.) que sucedía a la úl ima judaica, la de los Asmoneos 3 o Macabeos, de los qu~ Ma iam- ne, hija de Alejand o y Alejand a, e a la pos e descendien- .3 Aunque en he,b eo y a ameo se esc ibe hasmona'i, la gene alidad de los au o es, incluidos los lexicóg ~os, p. e· A. ElimaLeh, omi en la h en su aducción a las lenguas eu opeas, azón po la cual emplea emos ambién la o ma Asmoneo. 132 G. SAIZ MUÑOZ e, a la mue e de su he mano A is óbulo. Su mad e, la ené - gica e in igan e Alejand a, deseosa de in e eni en los asun- os del eino, no deja de ins iga a su hija pa a que se lib e de su esposo. Pe o Ma iamne se ele a sob e odas las bajas in- igas que se aguan a su al ededo , mo ida po su p o undo s~n imien o de la dignidad humana. Al inal, cuando ya es a de, se da cuen a de su acaso. Des acado papel juega asimismo el indomable pueblo ju- dío, celosísimo gua dián de sus pa ias leyes, de endiéndose con alen ía en e a He odes, que in en a in oduci en Je u- salén las cos umb es paganas d~ Roma. His o ia y li e a u a 4. Sob e el luc uoso episodio amilia de la mue e de Ma- iamne a impulso de los celos de He odes, de especial ascen- dencia po la ca ego ía del pe sonaje cen al, Ma iamne, la más amosa sin duda de las diez esposas del Te a ca y am- bién la más que ida de él, has a el ex emo, que, como a i ma Riccio i, "el a ec o que u o a las nue e jun as no alía el que deposi ó en una sola: Ma iamne" (His . de Is ., . U, nú- me o 331), pueden e se e e encias en las His o ias más ex- ensas de Is ael, al ocupa se d~ He odes llamado el G ande. La uen e casi única del suceso que ha inspi ado a a ios d a- ma u gos que lo han lle ado a la escena es el ela o con eni- do en las An igüedades judaicas del ci ado Fla io Jose a. V éase, apa e de las Enciclopedias Judaicas y en meno es- cala las gene ales, a las que emi imos el capi ulo dedicado a "He odes el G ande", núms. 324 a 342, de la His o ia de Is ael, . U, de donde hemos omado algunos da os pa a el p esen e abajo del e e ido G. Riccio i. 4 Pa a un es udio gene al de las agedias sob e el ema de He odes y Ma iamne, que ha eje cido pa icula a acción en los d ama u gos eu opeos, empezando po nues o ea o dásico, emi imos a -M. J. Valency: The ~agedies Di He od and Ma iamne (1940). Aquí nos limi amos a Ja del poe a alemán que encabeza el p esen e a ículo y su co ejo con el d ama calde oniano, ci ado al p incipio. Hemos u ilizado La aducción de R. M. Ten ei o (Espasa-Calpe, Mad id, 1923). 15] LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 133 Como esumen de las elaciones en e He odes y Ma iamne, ansc ibimos a con inuación el siguien e pá a o del mismo ,au o : "Su ma imonio con ella se debió sin duda a un mó- il polí ico, pe o no ue el único ni el más impo an e; He odes sin ió un amo desmedido po es a mUje , be- llísima, i uosa, po la que co ía sang e de los he oi- cos Macabeos. El udo idumeo debía expe imen a an e su pe sona un sen ido de in e io idad y sen i se casi cohibido. Había que ido hace la su muje pa a empa- en a con la amilia de los Asmoneos; pe o jun o con es a supe io idad dinás ica Ma iamne enía una supe- io idad ísica y espi i ual, y su iple nobleza había encido a He odes, que con su pe spicacia había ap e- ciado siemp e a las muje es en su jus o alo . Además, en múl iples ocasiones He odes halló con i mado su sen- imien o ín imo de in e io idad po la ac i ud de Ma- iamne: es a muje , con la dignidad inna a de los espí- i us dominan es, hizo apa ece más de una ez la dis- ancia mo al in ini a que exis ía en e ella y su ma i- do; és e 10 había comp endido y se había callado. Pe o e a el silencio de la humillación ín ima; e a el descon- -cie o de quien eS déspo a len el e eno polí ico, y que a la ez apa ece como humilde escla o en el huma- no. y es e es ado de ánimo, ~n un homb e como He- odes, se esuel e gene almen e en agedia; en un momen o de e minado el homb e domina al mona ca, y O elo sus i uye a Maquia elo" (n.o 331" p. 326). Como comp obación del g an amo que el Te a ca sien e hacia su p edil~c a esposa, éanse los apasionados elogios que .calde ón, en la an es ci ada ob a, pone en boca del mismo: 134 G. SAIZ MUÑOZ "He mosa Ma zene, a quien el o be de za i p e iene ya sobe ano asien o, Como es ella añadida al i mamen o no con an a is eza u bes el osicle de u belleza. ¿Qué deseas? ¿Qué quie es? ¿Qué en idias? ¿Qué e al a? ¿Tú no e es, amada glo ia mía, eina en Je usalén?". (Jo nada l, escena l.a) [6} Como hacen no a los di e sos edi o es de es a ob a de Cal- de ón, po ejemplo, J. E. Ha zenbusch en el P ólogo Gene al a las comedias de D. Ped o Calde ón de la Ba ca" (B.A.E., . l, p. XI), son nume osos e impo an es los allos his ó ico!s y geog á iCOS que en es a ob a se egis aIl.¡."Los es imonios -dice- que le an a a la His o ia y a la Geog a ía, son a e- ces muy ep ensibles. ¿Qué ganaba la comedia, o po mejo deci la agedia i ulada El mayo mons uo, los celos, con hace a Je usalén y a Men is pue os de ma , supone acaecida en es a úl ima ciudad, y no en Alejand ía, la mue e de Ma - co An onio y Cleopa a, lle a has a Men is a Oc a io, man- da és e que desde Ja a ajesen allí a He odes, como si ue a un iaje de cua o leguas, y luego, sin mayo mo i o que an es, i él con He odes a Je usalén? De es a in idelidad his ó ica y geog á ica segu amen e que el u u o ma ado de Ma i amne no esul aba más celoso, ni su in eliz esposa más digna de lás ima". Toda ía más g a e que los indicados e o es es de su- pone que el Te a ca, después de consumado el uxo icidio, "Desespe ado y con uso -se a ojó al ma ", como dice uno de los pe sonaj es en la escena inal. A gumen o La acción se desa olla en Je usalén en el momen o· c ucial en que el pueblo judío con empla con dolo cómo paula ina- men e le es án a eba ando la au onomía polí ica y odo su eso o espi i ual es á amenazado po la ola a asallado a de LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL J35 cos umb es paganizan es que llegan de la impe ial Roma. Se a a, pues, de un momen o y un luga his ó ico de ex ao - dina ia impo ancia, pues pugnan en e sí dos opues as con- cepciones i ales: dos naciones y azas dis in as se dispu an el pode y la supe i encia, con la ayuda ex anje a. En es e momen o se a a cambia el umbo de la Humanidad, al su gi de es e caos un mundo, nue o. Así como el ma co en donde se desa olla la acción no es muy placen e o ni p ecisamen e pa adisíaco, ampoco lo son los p o agonis as de la acción que se desa olla. Es os son se es de emendo d ama ismo, que se nos p esen an casi en des- o bi adas con o siones, a impulso de las más iolen as pasio- nes. Sob e ellos se alza el Hado implacable, que hace sean aco- me idos po una se ie de malen endidos, que cues an la ida a la in o unada Ma iamne y casi hacen pe de la azón al mis- mo uxo icida He odes. Pa a que no odo sea desag adable en es a na ación, en medio de eSe mundo a o men ado apa ece una espe anzado a luz que iene de O ien e y guía a es sabios Magos a Belén, en busca del Rey de eyes, que p edica á la buena nue a de la a e nidad en e odos los homb es y la paz uni e sal. Es como un bálsamo que mi iga el ho o de an o c imen y an- a sang e y nos demues a que no odo es pe e sidad en es e mundo, pues o que ambién ienen cabida en él el amo y la espe anza. Desde el p incipio esal a la obsesión de He odes espec o a la ac isolada idelidad de su esposa Ma iamne, e incluso si és a busca ía la mue e cuando a él le llegase po inespe ada con ingencia. Se ad ie e cla amen e po la impo ancia a i- buida al hecho de que una muje se en ega a olun a iamen- e a la mue e en un incendio que se decla ó en Je usalén, po habe mue o momen os an es su esposo, lo cual pa ece casi incomp ensible si pensamos en los g andes p Oblemas po- lí icos que abso ben al Te a ca en esos ins an es. También en ese eplsodio, apaTlen emen e ulga , se ponen de mani ies o las hondas di e gencias exis en es en e He odes y los sace - do es con espec o a la ley, pues el p ime o quie e que la sui- cida sea en e ada con g andes hona es como p emio a la i- delidad demos ada pa a con su esposo, en an o que los sa- G. SAIZ MUÑOZ [8] ce do es 10 deniegan, basándose en que la Ley p ohibe al ipo de s~pel:Lo ,pa a aquéllos que olun a iamen e se han dado mue e. Pe o no se educen a pa icula idades de es e ipo las di e gencias; son ambién muy impo an es las ela i as a la die é ica judía. He odes sos iene que al es ado de cosas debe cambia , pues dan luga a que los ex anje os se bu len de ellos; Moisés o denó cie as p esc ipciones pa a p o ege a su pueblo; pe o és e ob a como' -si sólo ése ue a el in de su eligión. Se ad ie e cla amen e los a os de He odes con las po en- cias ex anje as, más exac amen e con Ma co An onio, aunque en su ue o in e no es á segu o de que en la lucha en ablada el encedo no se á és e sino su i al Oc a io. He odes eme a An onio, pues sabe que su sueg a Alejand a ha a ado de ene- mis a le con él, acusándole de la mue e de su hijo A is óbulo; pe o su mayo ecelo se cen a en el hecho de que sabe, o c ee 'sabe , que An onio desea conoce a Ma iamne, de cuya belleza ha oído g andes alabanzas y, en consecuencia, no puede ep i- mi sus celos. In e esa eco da las luchas in e io es que se agi an en el alma de Ma iamne, desde la mue e de su he mano, de la cuál la " ox pópuli" ha acusado a He odes. Pa un lado es á el amo a su esposa, y po el o o, su mad e cons an emen e pide en- ganza. He odes ·se pe ca a de ello y no sabe cómo a ende a su p edilec a esposa dándole cada ez mayo es p uebas de ca iño y más egalos, con lo cual despie a la en idia de Salomé, he - mana del Te a ca. He odes, a quien ya no dejan i i 1018 celos in undados, an es de i se a Alejand ía quie e asegu a se de que Ma iamne no que á sob e i i le en el caso de que él mu ie a, e incluso le pide que se busque la mue e o él mismo le acili a ía los medias conducen es. Ella le dice que le maldeci ía po al ac- ción, aunque, al mismo iempo, piensa que segu amen e se ma- a ía llegado ese momen o. Aquí empieza el malen endido. Po más que ella le asegu e que no que ía segui i iendo sin él, He odes piensa que muchos se la dispu a ían al queda se iu- da, y en onces es cuando se o ja el pe e so plan que conduci- ía la acción al ágico desenlace. Pa a ello necesi a encon a a alguien que ejecu e sus ó denes, después de ISU mue e, cuan- do ya no eman a He odes sino a Ma iamne. Ese homb e ideal LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 137 es José, su cuñado. De es e modo' p e ende deja la espada lo- ando sob e la cabeza de su esposa, y pa a consegui lo hace concebi al esposo de Salomé un g an emo a que Ma iamne se alce con el pode al mo i él y 'se enguen ella y su mad e de la mue e de A is óbulo, en la que José es á complicado. Ac o seguido le nomb a i ey y le enca ga que ma e a Ma iam- ne, en cuan o sepa que él ha mue o. Le con iesa sus mo i os, en e ellos los celas; y, po si no es capaz de gua da el sec e o, le en ega un sob e ce ado pa a el e dugo. De es a o ma He- odes se a anquilo, sin emo a la mue e. Mien as an o Alejand a sigue in igando a espaldas de él. Pa a consegui lo, se alía con los sace do es, y lo p ime o que hace es con ence al a iseo Sameas de que He odes quie e in- oduci en la Ciudad San a las pe niciosas cos umb es de Roma, en e ellas las luchas de los gladiado es. Sameas p ome- e impedi lo a odo ance. También Alejand a le mani ies a los mo i os po los que An onio man iene a He odes en el T ono, que no Ison o os sino que és e ecoge y duplica el censo impues- o po Roma. En ealidad a és a lo que más le in e esa es el dine o judío, lo cual explica que a He odes no le apoye el pue- blo, que le hace blanco de sus odios. Los dos conspi ado es de- ciden que la mejo mane a de p i a a He odes de la p o ección del pode oso An onio es p o oca una ebelión y así el omano se da á cuen a de que el Te a ca no con ola a su pueblo. En es a acción se pone de mani ies o po una pa e, miedo y e - o eligioso, y, po o a, a án de enganza y ambición. Alejand a se da cuen a de que el mayo daño pa a He odes solamen e pod ía llega a a és de Ma iamne y pa a con en- ce la le ae el ecue do de algunas céleb es muje es de la Bi- blia, ales como Débo a, Judi , Rahab, Es e , que hicie on cuan- o pudie on po aniquila a los enemigos de su pueblo. La ma- d e pide a Ma iamne que se cob e de He odes sus besos; pe o ella ama since amen e a su esposo y esponde: "P e e í se es- posa pa a el homb e al que ú me en egas e y ol ida me de que e a macabea, como él ol idaba po mí que e a ey". Y añade: "Ten la segu idad de que si sabes he i a He odes, hie- es ambién a Ma iamne". Mien as an o es alla la ebelión encendida po Alejand a. Ma iamne c ee que He odes ha mue o y acciden almen e se 144 G. SAIZ MUÑOZ [161 umb e. Acep ó el nomb amien o, y a pa i de en onces, año 40 a.C., es el único " ey" de Judea. Poco después, año 37 aC., casó con Ma iamne. Face a impo an e de su pe sonalidad es la ela i a a su ida p i ada, que e es ía casi an a impo ancia como los asun os de Es ado. Tu o diez mUje es, como an e io men e di- jimos, lo cual no indica p ecisamen e que ue a un homb e sen- sual, pues o que incluso desp eció a Cleopa a, enamo ada de él. Fue un p íncipe ípicamen e helenís ico, aman e de la mag- ni icencia, pe o nunca hi ió el sen imien o eligioso del pueblo cuyos des inos egía, an e.s bien hizo cuan o pudo po g an- j ea se su es imación, he moseando en g ado sumo has a econs- ui p ác icamen e el Viejo emplo de Zo obabel, lo cual e a una mani es ación de eligiosidad hacia Yah é, si bien al mis- mo iempo e igía emplos en hono del empe ado . Nunca as- pi ó al Pon i icado; sabía que es o hab ía he ido los sen imien- os de un pueblo an eligioso como el judío, y nomb ó pa a es e ca go a un desconocido, un al Ananel. No igno aba que esa dignidad oo espondía a su cuñado A is óbulo, pe o no que ía que es e asmoneo ocupase pues o alguno de dis inción. Alejand a, su sueg a, p o es ó. Es a ambiciosa muje que ía ocupa un al o ango, e incluso ene en sus manos el con ol de la co e, y pa a consegui lo se unió a los pa ida ids de An- onio' en is a de lo cual He odes cedió, lo cual, dado su o - gullo e a una mala señal. Al se ecibido con desbo dan e en- usiasmo el nue o Sumo Sace do e i mó su sen encia de mue - e. En e ec o, poco después mo ía ahogado. He odes llo ó des- consoladamen e la mue e del jo en, que había pa ecido un acciden e, aunque no se le ocul aba que odo el mundo se la impu aba a él. Exaspe ado po las in igas de su sueg a Ale- jand a ce ca de An onio, quien no po ello e i ó su amis ad al Te a ca, dio o den de enca cela a Alej and a y asesinó a Hi cano, como ambién a su cuñado José, su egen e, a Soe- mo, gobe nado de Galilea, a su muje Ma iamne, as una á- gica lucha de celos y malen endidos, a Alejand a 5 y a muchas pe sona.s más. 5 De la escasa ca ego ía mo al de es a muje da idea el hecho de que "po mIe- do de e se incluida en la condena, come ió la bajeza de ep ocha públicamen e a su hija h du eza y la ing a i ud que demos a,ba hacia He odes, y la ilipendió a ancán- [ 1 7] LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRlEDRICH HEBBEL 145 Sigue una época silenciosa den o de la casa de He odes, el cual ac úa más como adminis ado y es au ado helenís ico de su eino, que como homb e polí ico de ca a al ex anje o. Aliado de Roma y exen o de ibu o, debía inse a su polí ica ex e io en la pode osa eina del mundo. En lo que He odes ue au én icamen e g ande ue en su ieb e cons uc o a. La ciudad san a expe imen ó con él una ans o mación p o unda y en la econs ucción del Templo obse ó ielmen e las adiciones judías, no colocando ep e- sen aciones de ,se es i os de acue do con la adición y la ley mosaica. Pe o las luchas in es inas de amilia no habían e minado, sino que más bien se ec udecie on a causa de las i alidades en e los nume osos hijos del Te a ca, el cual an e la meno sospecha de oonju ación no dudaba en hace ejecu a a los inculpados, como ocu ió con dos de los cinco hijos de Ma- iamne, lo cual disgus ó en g an mane a a Oc a io, que les había cob ado g an a ec o du an e su esidencia en la capi al del Impe io. A es e p opósi o se e ie e la siguien e ase del empe ado : "Es mejo se un pue co de He odes que un hijo", dando a en ende se co ía menos iesgo de mo i . T as la ga y penosa en e medad; inal de un dila ado ei- nado, mu ió es e homb e de an encon adas ace as, mezcla de g andeza y mise ias, unos dos años después del comienzo de la E a C is iana. Ma iamne 6, la asmonea, una de las dos esposas de es e nomb e del Te a ca, p edilec a en e las diez que u o, e a hija de Alejand o Asmoneo, hijo a .su ez de A is óbulo, uno dole los cabellos, En cambio, Ma iamne se compo ó de un nwdo digno de sus an epa- sados los Macabeos: pe ma:neció se ena y digna, y a on ó la mue e sin la meno u bación». (Riccio i, ob. ci .) 6 Véanse las siguien es o mas y explicaciones de es e nomb e: U· HOLZMEISTER, His o ia Ae a is No i Tes amen i (Roma, I938): emplea la o ma "Ma iamme». B. M.a UBACH, Enciclopedia de La Biblia (Ed. Ga iga), s. . usa la o ma "Ma iam- me» (g iego "Ma iamme»). Jose o (FLAVIl IOSEPHI, Ope a. Ed. Niese, Be olini I955 2 ): En los índices gene ales de la edición apa ecen .a ios pe sonajes con es e nomb e. Los es p ime os son: G. SAIZ MUÑOZ [I8] de los dos de aquella Alejand a Salomé que einó a la mue e de su ma ido Alejand o Janneo, de 76 a 67 a.C. La mad e de Ma iamne llamábase ambién Alejand a y e a hija del ey Hi - cano n. La boda en e los pad es de Ma iamne ue como un sello pa a las luchas en e los asmoneos. He odes pe seguía ambién un in polí ico en su ma imonio con la nie a de Hi - cano n. Su g an amo hacia ella ue causa de que i ie a o - u ado po unos celos e ibles y del in ágico de la esposa amada. E a és a una muje bellísima, de espí i u muy cul i- ado, has a el ex emo de que ella misma se conside aba en muchos aspec os supe io a su ma ido. Fla io Jose a pone el siguien e colo ón al ela o de su mue e, a guisa de semblanza: "Así mu ió aquella muje , es imable po su cas idad y po su magnanimidad; sin emba go, ca ecía de docilidad y e a de na- u aleza demasiado pun illosa" (An . XV, 7,6). Los celos ue on la causa p incipal de ese ágico desenlace, pe o ambién las insidias de Salomé, he mana del e a ca, que odiaba a la asmonea; sin emba go, nunca pudo ol ida la, y has a se cuen a que en su deli io la llamaba, c eyendo que i- ía oda ía. De es e ma imonio nacie on cinco hijos, en e ellos Ale- l. Moysis so o : An . II 221,226 1II 54,105 IV 78: En el ex o apa ece no mal- men e la o ma "Ma iáme)), pe o con a ian es en no a "Ma iámme)) y "Ma iamne». 2· Alexand i ilia He odis uxo : An XV 65, 68, 73, 8IS ... Blud 1 241. .. En e: ex o apa ece o bien la o ma "Ma iámme)), con a ian e en pie de página «Ma iáme)); o bien "Ma iáme,', con a o "Ma iám)), «Ma iámm)), "Ma iámme)). 3. Simonis sace do is ilia He odis uxo : An XVIII 136 Blud 1 562, 573, 588 ... En e! ex o "Ma iámme)), con a o "Ma iáw.1é)) y "Ma iámne)). Pa ece, pues, que "Ma iáme)) es una me a adap ación al g iego del heb eo "Ma yam)). Las es posibilidades que exis ían de adap a es a palab a e an: 1), deja la como inde- clinable "Ma iam)); al ~up imi le la -m inal y asimila la a los nomb es g iegos en .¡a; 3), añadi le la -e pa a con e i laen en un sus an i o de la loa declinación. Las o mas con '>mm- quizás obedezcan a la c eencia de que en la -m del heb eo hubie a un dages implíci o. Y las o mas con -mn- al ez p ocedan de disimilación de -mm-o E. VOGT, (Enciel. de !a B.a S·V. "Ma ia, El nomb e de))) pone como equi alen es del heb . ma yamlmi yam los g . Ma iám, Ma iáme, Ma ía. En PAULU-WISSOW, Realencyd. de dassischen AUe umswiss., Suppl. n, s. . He1 ades, se u iliza la o ma MM'iamme. (Debo es a de allada no a a la ama,bilidad del cul ísimo p o eso de la Facul ad de Le as de G anada P. An onio To es Fe nández, al que ei e o las g acias más ex- p esi as.) {I9] LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL I47 jand o y A is óbulo, pa icula men e que idos po su pad e, a causa de su g an pa ecido con la esposa di un a. El segundo casó con Be enice, hija de Salomé. G a es encillas en u bia- on las elaciones en e los hijos de la asmonea, que nunca ol ida on ,su glo iosa ascendencia y el inal de su mad e, y el p imogéni o An ipa os. En cuan o a la o ma y signi icación e imológica del nom- b e de Ma iamne, del cual encon amos una can idad asom- b osa de le es a ian es en su pa e inal 6 di emos que se a a simplemen e de la o ma a amea Ma yam, co espondien e a la heb aica Mi yam, del A.T., que en g iego y po in luencia de és e en la ín, se simpli icó en Ma ía, o ma que p e aleció en las lenguas mode nas y cuya signi icación, a pesa de las nu- me osísimas acepciones -has a 67- que se han p opues o o p ecisamen e po es o, desde "obs inación, ebeldía", has a "es- ella del ma ", sigue siendo incie a. Las aducciones heb eas del N.T. consignan pa a Ma ía, la mad e de Jesús, la o ma heb aica, es deci , idén ica a la del nomb e de la he mana de Moisés. La ob a de Calde ón de la Ba ca" El mayo mons uo, los celos" 7 Es és e uno de los cua o d amas ágicos que inspi ó al g an d ama u go español la pasión de los Celos, an p opicia po su - ehemencia a una acción ea al imp esionan e y e ec is a. En 1a His o ia de la Li e a u a Española, de Hu ado-Palencia, se sin e iza y enjuicia ace adamen e el a gumen o de es a ob a en los siguien es é minos: 7 Debemos ad e i que en alguna edición de las que hemos maneJado (Aus al), pone como í ulo de es a ob a de Calde ón El mayo mons uo deL mundo, expl'esión que, in emcionadamen e, se epi e en a ias escenas de la misma; pe o e! í ulo co- ien e, uni e salmen e usado, es El mayo mons uo, los ceLos. Asimismo hacemos cons a que en ,alguno de los elencos de las ob as de Calde ón, (!) P1Ó10gOS a las mismas, hemos is o consignada la ob a El Te a ca de Je usalén, que suponemos se e e i á al mismo He odes de la ob a que es udiamos; pe o en ninguna de las colecciones de las o,b ,as del g an d ama u go la hemos podido encon a , po lo cual ponemos en duda la exis encia, o al menos la conse ación o puhlicación, de ;¡l ,ob a. G. SAIZ MUÑOZ [20} "En El mayo mons uo, los celos, no iene que esol- e p oblema alguno de hono . D ama izó Calde ón un asun o que iene algo o bas an e de his ó ico y que si - ió de base a Vol ai e pa a una de sus comedias más me idianas. En aquella comedia no hay ag a io alguno con a el hono , sino la pasión exal ada de los celos; es os celos no los sien e el Te a ca po ningún homb e de e minado, pues ningún i al le dispu a el ca iño de Ma iamne, sino que se mues an a ollado es an e la idea de qu~, mue o él, su esposa pueda se de o o homb e; po es o o dena que la ma en en el momen o en que él mue a. Tienen algo de in e osímiles, aunque no sean imposibles, y co esponden más a un bá ba o an iguo que a un homb e mode no bien equilib ado. El asun o p incipal es á complicado con ~n edo excesi o y algo inopo uno (la emp esa de A is óbulo) y además hay un doble a alismo que dis ae la a ención innece- sa iamen e: el o áculo que anunció a Ma iamne que mo i ía a manos del mons uo más e ible del mundo (o s~a, las celos), y las ci cuns ancias ex añas e in e- osímiles que acompañan a la daga del e a ca... Los celos de O el0 son b u ales, pe o p o undamen e huma- nos; los d~l e a ca ienen algo de idealis as. En la ob a de Calde ón se leen algunos asgos ágicos ad- mi ables, al lado de algunos cul e anos que la deS- lucen". Po su pa e, A. Valbuena, en su His o ia de la Li e a u a Es- pañola (6.a ed., 1960, . II, p. 539) dice lo siguien e: "En la plena idealización queda El mayo mons uo, lo celos, de concepción ele ada y lí ica, de aladas igu- as y me a ísica casuís ica de los celos y la mue e, pe o menos co pó ea como c eación d amá ica que A sec e o y El médico". y Ludwig P andl en su H'is . Li . Nac. Esp. en la Edad de O o (1933, p. 433), en e o as conside aciones gene ales dice: "Cie os a gumen os, aunque his ó icos en sí, como El mayo [21] LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 149 mons uo, los celos, no hacen más que pone se al se icio de un pensamien o é ico". Co ejo en e la ob a de Hebbel y la de Calde ón de la Ba ca Aunque ambas ob as oman como pun o de pa ida el mis- mo hecho his ó ico e incluso ninguno de los dos d ama u gos se basa en o as uen es dis in as de los ela os del his o iado judío Fla io Jose a en su ob a An igüedades judaicas, nos en- con amos con dos ob as undamen almen e dis in as, en las que hay poco de comun, a pesa de a a el mismo asun o Y se idén ico el desenlace. Desde el p incipio se ad ie en las di e encias, pues solamen e los dos pe sonajes p incipales coin- ciden en las dos agedias; los secunda ios son muy di e en- es. En la ob a de Calde ón, además de He odes y Ma iamne apa ecen Oc a io Augus o, A is óbulo, Filipo, un capi án, Po- lido o, Libia, Si ene, A minda ( es damas de Ma iamne), sol- dados, músicos y acompañamien o. Pe o las di e gencias no se educen a una me a cues ión de nomb es, sino que an mu- cho más lejos y a ~c an al ondo mismo de la ob a. En la ob a de Hebbel, aunque hay un Des ino Sup emo, que es causan e de odas las desdichas, no se p oclama abie a- men e, al e és de lo que ocu e en la de Calde ón, donde apa- ece de un modo más pa en e, pues o que su agedia empieza con la is eza de Ma iamne po el a icinio de un adi ino: "que He odes ma a ía a lo que más que ía en el mundo, ella se ía o eo injus o del mons uo más c uel del mundo y él le da ía mue e", p esagio en que se condensa odo el desa o- llo de la ob a. He odes in en a consola a su esposa diciendo que no se p eocupe po nada, pues él es á dispues o a de ende - la siemp e; apa e de que no se debe su i po lo que aún no ha ocu ido, ya que de esa mane a se su e dos eces. Pe o en el ondo él ambién sien e emo y ya empieza a islumb ase el espec o de los celos. Una di e encia impo an e en e ambas ob as es el hecho de que así como en la del d ama u go alemán Ma iamne y aún más su mad e Alejand a -que juega un g an papel en es a ob a y ni siquie a apa ece en la del d ama u go español- odian a He odes y desean enga se de él po conside a le culpable de G. SAIZ MUÑOZ [22] la mue e de su he mano e hijo, espec i amen e, que no apa- ece i o en la na ación.: en la de Calde ón, po el con a io, ep esen a un g an papel en la polí ica de su iempo, a a o de su cuñado He odes, y, po lo an o, en a en escena. En ambas ob as el Te a ca iene miedo de que o o ham- b e le a eba e a su que ida esposa, celeb ada en odo el mun- do po su belleza; pe o la g an di e encia se cen a en el cau- san e indi ec o de esos e ibles celos. En la de Hebbel es An- onio, que se había in e esada alguna ez po la macabea al en e a se de su ex ao dina ia belleza, pe o que po el momen o i ía con su ado ada y no menos bella Cleopa a. En la e sión de Calde ón e~ su enemigo Oc a io Augus o el que p eocupa a He odes. Cie o día llegó po casualidad a ma- nos de Césa el e a o de una muje he mosísima. El p egun- a po la pe sonalidad de esa muje , que no e a o a sino Ma- iamne; pe o su he mano A is óbulo no dice la e dad, sino que es el de una muje mue a hacía iempo. Oc a io sigue in e esado po el e a o e incluso manda hace uno de g an- des dimensiones pa a pode con empla lo a cada ins an e y de él se epa en a ias copials po la ciudad de Men is, a donde lle an p eso a He odes después de una suble ación acaecida ·en Pales ina. De es a o ma e el e a o de su muje en odas pa es y ya los celos no le dejan i i . Solamen e piensa que su muje le es in iel y abo ece a su " i al". Una de las eces que és e se uel e de espaldas, in en a ma a lo; pe o en ese p eciso momen o cae el e a o de Ma iamne en e los dos y el puñal se cla a en él. Oc a io o dena que uel a He odes a la p isión y solamen e piensa en "p emia " al e a o po el ocasional se icio p es ado po él. Se da cuen a He odes de que el omano igno a que la desconocida es su esposa, pe o comp ende que. po ella mo i á y en onces se á de Oc a io. En ese p eciso ins an e es cuando decide que al mo i él ma en a Ma iamne, an es de que sea del Césa . Le deja a un c iado es e ecado, pa a lle a lo a Tolomeo que se encuen a en Ja a. Cuando és e lee que debe ma a a Ma iamne an p on o desa- pa ezca He odes del mundo de los i ien es, decide que no lo ha á, pues a un mue o no se le debe obediencia. Pe o la a- alidad hace que llegue a manos de Ma iamne la ca a y la lea, a pesa de las súplicas de Tolomeo. Ella .se desespe a al [23] LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 15 1 e de an indigna o ma co espondido su amo y piensa que si como eina debe pe dona , como muje , po el con a io, debe oma enganza, pues Se conside a una esposa o endida. Mien as an o llega a Je usalén en son de conquis a Au- gus o y allí se encuen a con la esposa del Te a ca, que le pide clemencia pa a su ma ido. P ime amen e se p esen a an e él cubie a con un elo, pe o al qui á selo comp ueba él que es la muje del amoso e a o. Ella sólo iene una idea ija: la mue e de su esposo se á la suya ambién; en consecuencia, suplica po él, aunque és e piensa que p e ie e mo i bajo el hacha del e dugo a mo i de celos iendo que Ma iamne se á del Césa . Es e con ence a He odes de que no ab iga al p opó- .si o y le dice a ella que no puede nega se a su súplica, pues le debe la ida. He odes sien e sa is acción no sólo po no pe de la ida y se Ie es i uidos odos los hono es, sino po que c ee que Ma iamne nada sabe de su esolución; pe o muy p on o se pe ca a de lo con a io. Ella, cuando es án solos, le dice odo lo que piensa y su de e minación de que a pa i de ese mo- men o nunca más es a ían jun os y ella i i ía eclUida en un luga apa ado. He odes se desespe a y sólo piensa en cas i- ga a Tolomeo po habe e elado el sec e o a Ma iamne. Pe o és e log a hui y se e ugia ~n la ienda de Oc a ío, a quien in o ma de odo lo ocu ido, al e ando algún an o la e dad, pa a pode sal a su ida. Le dice que He odes piensa que el omano in ~n a apode a se de su esposa y al e los jun os ha decidido ence a la en una habi ación oscu a y apa ada, en espe a del momen o p opicio pa a ma a la. Augus o se i i a al uoi es e ela o y pide a Tolomeo le lle e a la o e donde es á ecluida Ma iamne. T as a ias pe ipecias consiguen llega y allí, e ec i amen e, encuen an a la in o unada mUje oda es ida de neg o. Ace cóse a ella el Césa y le dice que ha ido a sal a la y que desde el momen o que la io no iene más pensamien o que ella. Mien as an o He odes se a epien e de su p ocede es- pec o a su esposa y decide ambién i a e la pa a pedi le pe - dón; pe o, al llega , se da cuen a de que ella es á con Oc a io. Loco de c~lQs, a eme e con a el omano, pe o en la lucha es Ma iamne la que mue e a manos de su esposo, de o ma ca- sual. La ob a e mina cuando Oc a io in en a da mue e a G. SAIZ MUÑOZ He odes po habe ma ado és e a su esposa; pe o él se de ien- de alegando que no ha sido él quien la ha ma ado, sino su p o- pio Des ino, ya que al mo i po ob a de sus celos ino a mo i a manos del mayo mons uo del mundo, como le había a i- cinado un adi ino. Desespe ado, se a oja al ma . Oc a io, an-- es de i se decide le an a un monumen o en memo ia de Ma- iamne mue a po injus os celos. Como se ha podido comp oba y ya an icipamos, el desa o- llo de las dos agedias es comple amen e dis in o y más aún la o ma de su desenlace. El au o español lo deja odo en ma- nos del aza , nadie in luye en el inal; po el con a io, Heb- bel hace que Ma iamne mue a casi olun a iamen e, al no que- e con ence a su ma ido de una e dad e iden e, que la hace del odo inocen e, a pesa de las súplicas del capi án Ti o. Ella piensa que no me ece la pena segui i iendo con la angus io- ,sa duda de cuál se á el momen o en que cae á de nue o sob e ella la amenaza de los celos de su esposo. Ti o quie e con a le la e dad a He odes, pe o ella se lo impide, p e ie e que po sí mismo se dé cuen a, aunque sabe que es casi imposible, ce- gado como es á po los celos, y, además, su he mana Salomé no descansa á has a e mue a a ,su i al. Al inal de la ob a hay como un apéndice en que se ela a la llegada de es "Reyes" de O ien e que buscan a un niño de es i pe egia ecién nacido. Al mani es a les He odes que al na alicio no ha ocu ido en su casa, ellos le con es an que señal es de que hay o o ey en Judea. Salomé ecue da que en Belén oda ía se conse a una ama de la amilia del ey Da id, e incluso se hace e e encia a Ma ía, la Mad e de Jesús. En esos momen os es ejecu ada Ma iamne. Ti o le cuen a después a He odes oda la e dad; que ella había mue o ino- cen e. Nadie podía impedi su mue e, pe o e a p eciso pu i- ica ,su ecue do. He odes comp ende que Ma iamne al inal se ha engado de él; mas a pesa de su desespe ación, en es a ob a no se suicida el Te a ca, sino que se le an a o gulloso y decide de ende se con a odo y con a odos. En p ime lu- ga piensa la o ma de deshace se del Niño-Rey, que, según los Magos, ha nacido en Belén, y pa a consegui lo da a e a- men e la o den de que sean degollados odos los niños meno es de un año. Alguien le ecue da, muy opo unamen e, que Moi- 12 5] LA TRAGEDIA "HERODES UND lVlARIAlVlNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 153 sés se sal ó de las i as del a aón, pe o He odes no le p es a a ención; sólo piensa en Ma iamne. Juicio Es muy p obable que Hebbel conocie a la ob a de Calde ón, y has a e osímil que p ecisamen e qUisie a e i a al máximo el pa ecido y oda somb a de plagio; en al caso hay que e- conoce que, como hemos expues o an e io men e, lo consiguió del odo, pues o que pe sonajes -sal o los dos p incipales-, ama, desa ollo, e c., di ie en a o caelo en una y o a a- gedia. Hay que econoce , en odo caso, que el au o alemán ha seguido mucho más de ce ca la ob a de Fla io Jose o que nues o d ama u go. A base del ágico episodio e e ido po el his o iado ju- dío, Hebbel ha elabo ado una complicada agedia, en la que no solamen e se in en a un p oceso psicológico en los celos del e a ca He odes espec o a su más amada esposa, sino que se acumulan episodios pa a da mayo i eza a la máquina ea- al. Hay g andeza e in e és d amá ico. Al igual que en la ob a de Calde ón, hay algún anac onis- mo, como p. e. la llegada de los Magos, al inal de la ob a, su- ceso acaecido a aíz del nacimien o de Jesús que nos e ie e el e angelis a S. Ma eo, es deci , unos cinco lus os después. La mue e de Ma iamne u o luga el año 29 a.C. La uculen a ies a inal o ganizada po Ma iamne, con odo el inglado y concomi ancias de la misma, de pu o an- ás ica esul a casi g o esca en momen os an g a es, cuando onda la mue e en o no a la in o unada esposa y o os pe - sonaj es de la agedia. Los ca ac e es de los dos pe sonaj es p incipales es án bien delineados, con ue es azos y de acue do con lo que la His- o ia e ie e. O as pa icula idades quedan ya an e io men e apun adas. Mi ada en su conjun o, se ad ie e en la ob a del g an poe a y d ama u go ge mano, densidad, ímpe u pasional, g andeza humana y ue e emoción. Es una agedia que, lle ada hoy al ea o o a la pan alla, no dudamos ob end ía un éxi o se- 'gu o.