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Notas sobre la Opera Edipo y Yocasta

Abstract

Composer Josep Soler offers us an analysis on the textual and musical contents of his opera Oedipus and Jocast, whose first night was on the 30th October 1974 during the Internacional Festival of Barcelona. The text chosen is Seneca's original and raises notable differences with regard to that of Sophocles: the former is a moralist, whereas the latter contains a true psychanalytic reading of the myth. So the composer includes some Sophocles' texts conveying a greater load of tension in the general atmosphere of predestination and fatalism. It is also significant that the author includes Jocast in the title of the opera, in order to show the dialectics between desire and fear, leading to action. The opera was finished on the 24th December 1971 in its version for song and piano, and on the 12th April 1972 for orchestra. It includes 2 acts with one interval. Musical texture is based on the use of one only series: its first position appears in the orchestra and the choir; one second series, deriving from the first one, is embodied by Jocast's part, and an inversion of that by Oedipus'; other series deriving from the first one refer to other characters (Creo, Polybos, Tiresias, the old man from Corinth). The orchestra uses woods by 3 (plus one high saxophone in mi flat), 6 horns and 4 trombones; 2 harps, piano, celesta, organ, hawaiian guitar and an unusual percussion (rattles, castanets, lithophone, chains, eoliphone) in order to avoid analogical recurrences. The use of Latin, in a society as ours, helps to make the myth sacra1 and categoric the cruelty of the message.

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Notas sobre la Opera Edipo y Yocasta

Author: Soler, Josep
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1982
Source: https://ddd.uab.cat/pub/recmus/02116391n2/02116391n2p55.pdf
No as sob e la Ope a
Edipo
y
Yocas a
JOSEP
SOLER
"...aho a es oy leyendo a Séneca
...,
digan 10 que digan, es oy
con encido que él es el nás g ande
au o ágico de oda la his o ia, él
es un e dade o inciado en 10s
Sec e os y que, mejo que Esquilo,
ha sabido hace los exp esa en
palab as. Leyendo su ea o de
inspi ado no puedo e i a el llo a y
sien o que, bajo el e bo de sus
silabas, c epi a, de la mane a nás
a oz, la hi ien e anspa encia de
las ue zas del caos... no encuen o
ningún ejemplo mejo de 10 que
puede en ende se como " ea o de
c ueldad" que el de sus T agedias..
.
en Senecu, las ue zas p imo diales
hacen oi su eco en la ib acid;
espas nddica de las palab as..
.
ANTONIN ARTAUD (ca a a Jean
Paulhan,
1932;
en Oeu es
ComplP es.
Pa is,
111,
303)
Si exis e la Ópe a ancesa, la alemana, la aus íaca, la usa, es e i-
den e que, con di icul ad podemos deci que exis e la Ópe a espa iola y,
menos la Ópe a ca alana. Cie amen e, desde las Ópe as de Hidalgo, en el
siglo
XVII,
has a nues os días, podemos encon a ejemplos de es a o -
ma y aún pod íamos deci que hay ejemplos no abilisimos po uno u o o
concep o: bas a ci a las ob as escénicas de Manuel de Falla aunque, en
5
6
JOSEP SOLER
e dad, so10 una de ellas,
La Vida B e e
(es enada en Niza en 1913) eu-
ne las ca ac e is icas p opias de una ópe a; ob as como las de Ped ell o-
da ia son p ac icamen e desconocidas y, po 10s indicios que de ellas sa-
bemos, quiza no alcanzan la ca ego ia musical y ascenden e que debe
posee una "g an Ópe a".
Po o a pa e ue p ecisamen e Ped ell el que mas hizo pa a lo-
g a la c eación en España de una Ópe a nacional siguiendo 10s ejemplos
de Rusia, Alemania, e c. Su magno es ue zo desembocó, muy p obable-
men e, en un callejón sin salida aunque se ia p eciso un minucioso cono-
cimien o de sus ob as pa a pode emi i un juicio mas p eciso.
O os paises como Hung ia, Rumania, No uega o Findlandia in-
en a on, asimismo, la g an a en u a; unos
10
consiguie on, aunque uese
una sola ob a (Rumania con el
Edipo
de Enesco, Pa is, 1936); (Polonia
con
El Rey Roge
de Szimanowski, Va so ia, 1924) o dos (Hung ia con
Ba ók y Kodaly: El
Cas illo del Duque Ba ba
Azul, Budapes , 1918
y
Há y János,
Budapes , 1926) y o os, como en 10s paises an es ci ados, a
pesa de 10s es ue zos de G ieg o Sibelius no consiguie on p oduci ningu-
na ob a que musicalmen e 10s de inie a. Pe o las ob as an es ci adas de
Ba ók o Enesco log a on ele a sus espec i os idiomas, median e la ma-
gia de una pode osisima ue za d ama ica y musical, a ca ego ia de algo
anscenden e y de "Ópe a nacional", algo semejan e a
10
que Shakespea-
e en su iempo y Joyce en la ac ualidad hicie on con el idioma inglés.
Pe o nues o país, en gene al, y Ca alunya en pa icula , poc0
puede apo a en el campo de la Ópe a apa e espo adicas incu siones co-
mo pueden se las dos ópe as en un ac o de Xa ie Mon sal a ge,
El Ga o
con Bo as
(1946) y
Una Voce in
O
(1961) o la encan ado a pe o in as-
cenden e
El Gi a ol de Maig
(1928) de Edua d Told A; o as ob as que
du an e 10s Úl imos años han sido ep esen adas en el Tea o del Liceo de
Ba celona son an de icien es o han sido esc i as en ci cuns ancias an pe-
culia es que c eemos mas disc e o no habla de ellas.
España en gene al y Ca alunya en pa icuia no han encon ado
aún -y quiza ya no encon a án has a den o de la go iempo- el composi-
o que sepa halla el impulso c eado en 10s complejos, y a menudo pin-
o escos, episodios de su his o ia o de sus leyendas: un posible ejemplo
pod ia se
Ziga
de Escude o (Bilbao, 1967); pe o desde hace ya un iem-
po -en ealidad desde la mue e de Manuel de Falla, el ul imo de 10s com-
posi o es españoles que, con au en ica ca ego ia, ha sabido undamen a
su música en el olklo e español y de 61 ha sabido ex ae la sus ancia de
su música- se de ec a en e 10s composi o es de nues o país un ansia bien
cla a de hui de las uen es popula es; no es en el in lujo de las melodias y
de 10s modos del pueblo donde se busca la sa ia que log e gene a una
ob a sino en una isión mucho mas uni e sal, -1ejana de cualquie opo -
unismo poli ico que, de un lado o de o o, pudie a se dic ado mas o me-
nos implíci amen e po 10s di ec i os o iciales de la música-, en un con-
cep o mucho mas abs ac o y menos localis a de 10 que debe se un d ama
musical.
Po o a pa e, el idioma ya ha dejado de se p oblema a conside-
NOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO Y YOCASTA
5
7
a ; s610 la calidad d ama ica y musical de una ob a es
10
que es a a en el
u u o y 10 que pudo se igen e e impo an e hace medio siglo a as aho-
a ya no iene ningun sen ido y bien sabemos que el undamen o de un
ex o es a en su misma esencia seman ica, es deci , en si mismo: una a-
ducción es siemp e una aición y, en ul imo ex emo, un mal meno .
Pensamos que el camino de la u u a ópe a española -que debe de
exis i y a la que se iene que po encia , a pesa de la indi e encia o icial y
el poc0 o nu10 empuje que las escasas ep esen aciones o empo adas de
ópe a o ecen al composi o ac ual- pasa po el aspe o camino del llega a
ene conciencia del sen ido y del signo que pueda ene una
Ópe a
y de
qué signi icado puede ene , social y espi i ualmen e, hoy dia una ob a
musical con un ex o d ama ico, es deci , una
dpe a.
Desde hace años nos hemos p eocupado de es a p oblemá ica y he-
mos in en ado c ea una dialéc ica y una conciencia sob e es e hecho en e
10s composi o es y músicos con quienes hemos abajado; po o a pa e,
y desde 1960, an es de inicia nues os es udios con Tal abull en Ba celo-
na y an e io a una b e e es ancia en Pa is, abajando con René Leibo-
wi z, hemos in en ado c ea un
co pus
de ob as d ama icas con que cola-
bo a en la c eación de un g upo de Ópe as, con posibilidad de se in e -
p e ada~, en nues o país. El que ya se hayan ocado en publico dos di e -
sos agmen os de dos Ópe as (de dos di e sos composi o es que han a-
bajado con noso os) y que aho a -1982- es an en cu so de composición y
el que sepamos que, po 10 menos dos composi o es mas es an p epa an-
do dos Ópe as nue as, nos anima a p osegui en nues os es ue zos y, nos
anima, asimismo, a in en a un analisis de la única de nues as ob as que
ha conocido una audición publica -aunque uese como un o a o io- asi
como de las ci cuns ancias ideológicas y cul u ales que nos empuja on a
escoge un ema y un ex o de e minado.
El 1971, y bajo 10s auspicios de una ayuda de la Fundación Ma ch,
compuse la ópe a en dos ac os
Edipo y Yocas a;
la pa i u a de can o y
piano se e mino el 24 de diciemb e de dicho año y la pa i u a de o ques-
a inalizó el 12 de ab il de 1972. El ex o empleado es el del
Oedipus
de
Séneca, en su e sión o iginal en la ín, con cie as adap aciones
-de e minados co es- ealizadas po el composi o , mas 10s e sos 420-
426 de las
Phoenissae
del mismo Séneca y 10s e sos 977-982 y 1186-1220
del
Oedipus Rex
de Só ocles en la aducción la ina de Dido
(Aeschyli e
Sophoclis agoediae e agmen a,
Pa is, 1842); la ob a, de dos ho as de
du ación, se es enó en Ba celona, en el Fes i al de Música, el 30 de oc u-
b e de 1974, con Ma ha M6dl como
Iocas a,
Je zy A ysz, como
Edipo
y
En ic Se a en 10s papeles de
C eon, Ti esias, Fo bas
y el
Anciano de Co-
in o
jun o con 10s miemb os del Qua e Poli dnic de Ba celona, la pia-
nis a Eulalia Sol& y, en el segundo piano, Assump a Coma, el o ganis a
Jo di Alca az y la O ques a Ciudad de Ba celona.
En el comienzo de la pa i u a, el au o esc ibió dos lemas:
Com-
bien i1 au ou e , puis supp ime , pou a i e jusqu'ci la chai nue de
I'emo ion
(Claude Debussy) y
Dans une socie é c iminelle
i1
au 6 e c i-
minel
del Ma qués de Sade.
58
JOSEP
SOLER
En 1960 iniciamos nues as ob as escénicas con Agamemnon, so-
b e un ex o asimismo, de Séneca; es a ob a, que me eció un p emio en el
Concu so de la Ope a de Mon eca lo, pod ia habe lle ado en su incipi
10s dos lemas an es señalados: un in en o de "o ganiza " la emoción (De-
bussy habla en una de sus ca as de "o ganiza el e o " y és o como
unos de 10s ines de e minan es de la exis encia de una ob a d amá ica, en
su caso, no sólo del Pélleas sino de la u u a e inacabada Chu e de la Mai-
son Ushe ) y un in en o de hace subi a la escena, de e i i , con la coo-
pe ación del "exci an e" musical, un acaece ágico condicionado, p e-
des inado, po una olun ad supe io y di ina y con a la que nada ni na-
die pueden opone se: Agamemnon esceni ica un momen o de es a age-
dia y, aunque odos conozcamos el desenlace eliz -de ca ac e li ú gico-
que Esquilo había concebido pa a la agedia de 10s A idas o la conclu-
sión nega i a, o almen e ce ada que Ho mans hal concibe pa a su e -
sión se Só ocles y sob e la que, como es sabido, S auss esc ibi a una
au én ica ob a maes a, noso os concebimos es a ob a (en un ac o y casi
dos ho as de du ación) como una isión sin esul ado que pueda de ini se
y conc e a se y el audi o debe escoge o supone qué es 10 que sucede a
pos e io men e a las ca ás o es de que ha sido es igo: en ambas ob as, la
e ocación de 10s mue os - en e al espec ado , en la p ime a y desc i a
po la o ques a en la segunda-, pesa sob e 10s pe sonajes y 10s condiciona
con el e o de su p esencia. Con odo, és os son s610 un medio de que se
ale el dios pa a consegui el in que se ha p opues o: las igu as huma-
nas, i as, de 10s p o agonis as, son somb as mo idas po o as somb as,
mas ambiguas
y
e o í icas que, desde las p o undidades, o desde un
Olimpo igualmen e somb io y o almen e amo al, condiciona sus pasos y
guia
sus decisiones inexo ablemen e pa a llega a aquell0 que nadie en e
10s humanos, deseaba pe o que odos, de una o ma o de o a, saben que
se ealiza á.
Véase a es e espec o el ex o inédi o que esc ibió Leibowi z, en
1968 y aho a publicado en la ob a 14 composi o es espa ioles de hoy
(O iedo, 1982, p. 466 SS.)
La
agedia en 10s A idas, a menos de acep a la solución li ú gica
y polí ica de Esquilo, es una agedia absolu a, sin salida: pe o la agedia
de Edipo -la ob a d amá ica po excelencia- admi e múl iples lec u as y
nos in i a a conside a la, no ya desde nues a posición pa icula , sino
desde alguna posición que, quizh no es p opiamen e la nues a pe o que
ambién es p eciso conside a .
An es de inicia un in en o de analisis de qué signi icado puede e-
ne es e ex o pa a el au o y pa a 10s espec ado es, pensamos que puede
se de in e és el ep oduci algunos de 10s comen a ios que se incluye on
en el p og ama del Fes i al y que se e e ian a es a ob a; el composi o ,
que 10s esc ibió, en 1974,los susc ibe en la ac ualidad aunque no deja de
obse a que, con el paso del iempo, a nbién las opiniones, las de en on-
ces
y
las de aho a, indican asimismo una e olución: la dialéc ica en e el
en onces y el aho a puede se posi i a y puede signi ica un da o de la es-
uc u a d amá ica que como " esul an e" puede da un sen ido mas
exac o a dicha ope a.
NOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO
Y
YOCASTA
59
"... Enesco, S a inski, Musso gski, Pu cell, Mendelssohn, O ,
en e 10s mas impo an es nos han dejado ob as sob e la his o ia del ey
Edipo; Passolini, Sa ille, en el cine; Coc eau, Gide, Ho mans hal, en el
ea o; Velikowsky como his o iado ; F eud, Ma ie Delcou , en e o os
an os desde un pun o de is a psicoanali ico..
.
jcómo puede jus i ica se
una nue a e sion del an iguo mi o, aunque sea a a és de un ex o an
poc0 conocido como el de Séneca?
Ted Hughes, en su adap ación inglesa de la ob a de Séneca pa a la
Na ional Thea e Company (1968) -bajo la di ección de Pe e B ook y si-
guiendo una idea de Si Law ence Oli ie -, dice de So ocles que
".
. .es de-
masiado ci ilizado..
.,
en la ob a de Séneca 10s pe sonajes son g iegos Úni-
camen e po con eniencia: po na u aleza son más
p imi i es
que 10s
abo igenes; son como un pueblo de a a ias ga eando sob e pied as a dien-
es..
.;
la agedia de Séneca es a muy ce ca de pa ece un mis e i0 li u gi-
co medie al en su sen ido mas sag ado..
.";
algunas de es as ideas son las
que sugi ie on al composi o el espe a el ex o o iginal la ino de Séneca
pa a asi aumen a su ca ac e sac o y, po con as e, ac ecen a aún mas
la c ueldad de la accion que pa ece pe i icada en un monoli o que s610 un
au o d amá ico como Séneca podia esc ibi .
La mano igno a que po ez p ime a ela o la his o ia del ey de
Tebas ijo asimismo un a que ip0 del que odos nos sen imos pa icipes:
más que en el inces 0 o el pa icidio, donde hallamos el co azón del co a-
zón de la ama es en lap edes inación de 10s pe sonajes; és os se sien en
p ecipi ados al ho o y al mal -y mal ex emo- y se sien en impulsados
"desde ue a", ajenos a su olun ad: las agedias de Só ocles y de Séne-
ca obje i izan y ele an a ca ego ia, a a és de una anécdo a a oz, es os
impulsos ex e nos, es a pulsion numinosa y di ina que a as a a 10s p o-
agonis a~ a come e sus deli os con la maxima inocencia: mas a de en-
d a una e idencia que p ime 0 se que a igno a pasando po encima de
la luz misma, pe o és a es la na u al de ensa de unos se es, no pa icula -
men e "sublimes" ni he oicos, en en ados a unas si uaciones limi e y de
las que no.saben como escapa mas que con el suicidio o la mu ilacion.
Edipo comienza a " e " solamen e al p i a se de la is a al como Ajax
10 exp esa en el d ama del mismo nomb e de So ocles: ¡Oh noche, luz
mía! ¡Oh espléndida cla idad de la iniebla, déjame descansa den o de
i!; el mismo Edipo, en la ob a de So ocles, se lamen a en é minos pa e-
cidos ( . 1313): ¡Oh o bellino de mi iniebla, amenaza ine able..
.
el agui-
jón de mi he ida
y
el o men o del ecue do me pene an al mismo iem-
po!
...
Edipo ciego e al coma an es eia, omniscien e, el ciego Ti esias:
la agedia alcanza una a a ension con la lucha dialéc ica en e 10s dos
ciegos: el que se ha mu ilado pa a consegui e y el ciego sag ado que se
p i a de la is a de las apa iencias pa a consegui el p i ilegio -ho ible
muy a menudo- de sabe y e mas allá de las imágenes (Vid. Reinha d ,
Ka l.
:
Sophocle, Pa is, 197 1).
Mas el suicidio de Yocas a o la cegue a de Edipo son ges os de se-
es desespe ados, a eba ados po unas pasiones que no les dejan acioci-
na : de habe lo hecho hab ian encido -cual Jacob después de su lucha

60
JOSEP
SOLER
noc u na con el ángel de Elohim- al mismo dios que 10s impulsaba en su
ine i able p edes inación ya que la inocencia es aba de su pa e y al dios le
co espondia la culpa y la mis e iosa esponsabilidad de odos 10s c íme-
nes que se ealiza on po su
absu da
y c iminal -c imen di ino y sublime-
p edes inación; 10 "eno me" y 10 numinoso del d ama de Edipo es que es
una agedia
en e dioses
aunque ep esen ada po mo ales mien as que,
po el lado humano, la sup ema g andeza es á en que es os mo ales son
conscien es
de oda la acción. Si la olun ad del dios e a ealiza un mal
nis e ioso -amo al-, es sus ac os cuyos esul ados supe an oda medida,
emos una ansia que anspa en a una olun ad mons uosa y di ina:
quizá la e dade a agedia es la del dios -supues o bondad sup ema- que,
impulsado no sabemos po qué "deseo" o "complacencia", a as a a es-
os pob es an asmas a cumpli un des ino que sa is aga es a olun ad y
que, al mismo iempo, deje in ac a la inocencia de 10s humanos: la his o-
ia de Edipo y Yocas a es una admi able lección -una de an as- que el
homb e ha dado y da cada dia al
se
que "acecha en el umb al": iqué e-
ible i onia se con iene en la imp ecación de Edipo a dios an e el cadá e
de su mad e y esposa!
Cuidado, e, co e, de en e, no opieces con el
cue po de mi mad e!
El dios es ciego - ambién- y en su cegue a no sabe
qué hace con sus c ia u as; quiza s610 opeza con ellas.
"...s610 un e dade o a is a conoce la e dade a ana omia de 10
e ible o la isiologia del miedo: el ipo exac o de lhieas y p opo ciones
que se elacionan con 10s ins in os la en es o 10s ecue dos a que ípicos
del emo , y 10s adecuados con as es de colo y e ec os de luz que des-
pie an en el espec ado su do mido sen ido de 10 ex año
..."
(H.P.
LO-
VECRAFT:
Pickman 's model,
1926).
. .
sen ido de 10 i acional o numino-
so: ado mecido en el homb e ac ual, po 10 menos en su linea " eligiosa",
es e sen ido halla su p esen e di ección en la "conmemo ación" o " eme-
mo ación" de las igu as a que ipicas de 10s hé oes p edes inados o po
10s "nue os dioses" poli icos o simplemen e
de ac ualidad
que mue en y
enacen nue amen e sin la dimensión "eno me" y sob ena u al que du-
an e siglos supie on ene an e la Humanidad.
La his o ia de Edipo es la de una p edes inación: la pa ábola de la
al a de libe ad del homb e, pa abola y p edes inación jansenis as
y
hei-
degge ianas: Yocas a come e suicidio pe o el p o agonis a de es a a oz
his o ia pe manece i o, es oic0 y aun e ado , an e su desdicha y la
mue e que pa ece se su de ini i a ci cuns ancia o la cegue a que, supe-
io a la misma mue e, se á la e dade a noche en la que pod á
e
en su
e dade o in e io .
La is eza une a ia y solemne con que Edipo a on a su sue e,
sabiendo que és a -con la indi e encia e impasibilidad del dios- le a aca á
ine i ablemen e aunque haga 10 imposible po e i a lo, es la de un hom-
b e de hoy que se sabe impo en e an e la amenaza de 10s ac uales
"dioses" de la polí ica o del me cado.
NOTAS SOBRE
LA
OPERA EDIPO
Y
YOCASTA
6
1
Pa icidio, asesina o, inces o, una ciudad en es ado de si io: la pes-
e; la ambigua posicion de C eon e al asal o del pode ; Edipo aciando
sus ojos, ciego po las p edicciones de o o ciego mas iden e que é1: Ti e-
sias; el des ie o, la lejana y no po el10 menos ho ible somb a de la Es-
inge que p opone un enigma a ai si no se esuel e y mas a al aun si es
esuel o: escollo mo í e 0 en odos sus aspec os; odas las ci cuns ancias
más ex emas, de unos homb es colocados en si uaciones limi e, se hallan
en es a his o ia casi es eces milena ia pe o la ca ga a que ípica de su
anécdo a la hace igen e y comp ensible cuaiquie a que sea la si uación
pa icula del espec ado .
Edipo
y
Yocas a,
a di e encia de an as ob as musicales de nues o
siglo no es una ope a
luna : SaloméJ E wa ung, La Chu e de la Maison
Ushe , Wozzeck, Lul íJ
odas ienen un pe sonaje mudo y ágico: la luna
ensang en ada -el
mandala
no ya pe ec o y sal i ico sino amenazado e
implacable-:
Edipo
y
Yocas a
se inicia al amanece de un dia g is y cubie -
o de nieblas ( ecué dese la dialéc ica del
dia
y la
noche
en el
T is án);
su
paisaje es el mismo que Ku ossa a nos e oca en su
T ono de Sang e
(1957)
donde nos ela a o a agedia "noc u na": la duda y la ambición
de Macbe h. "Luz is e en e somb ias nubes": es e es el paisaje p esc i-
o po Séneca, en Tebas, en e a las g andes pue as del palacio; la accion
se consuma en un solo dia, en pocas ho as: la con encion ea al ha ac ua-
do en un solo momen o: el
in e ludi0
del Ac o
I
que esume en unos pocos
minu os la la ga escena de nec omancia en la que Ti esias e oca la som-
b a de 10s mue os: el es o de la ob a anscu e a la pa del anscu s0
musical.
"A e socialis a, pa a el pueblo"
...
el a e es lib e, como lib e es el
a is a; ningún égimen, ningun sis ema poli ico, ninguna di eccion pue-
den coacciona lo: el a is a es lib e y po el10 su ob a nunca es acil. Si se
dis ancia del oyen e, peo pa a és e: el a e es c uel y debe se 10 cada dia
mas y mas. Quizá su azon de se asi es su in empo aiidad y el que
iene
que se comp endido po se es humanos de di e en es gene aciones -ya
que s610 es álido y
i e
10 lib e, aquell0 que no ha sido condicionado po
una di ec iz polí ica o de g upo angua dis a-: pe o consegui es a libe -
ad en el iempo, en las emociones que exp esa y i e la ob a de a e, solo
se puede ob ene con c ueldad, "o endiendo", ag ediendo, al oyen e y, a
menudo, dis anciandose de 61, no acili andole la comunicacion; de o -
ma pa adojica, és a es la única o ma de consegui una e dade a comu-
nicacion que, si no llega aho a end a con oda segu idad mas a de.
Mien as, el oyen e iene o as ob as de a e, compues as an e io men e y
que aho a ya puede ap ehende . El c eado es siemp e un pione o, un des-
cub ido que ab e paso y 10 ab e con di icul ad: un a e au én ico casi ja-
mas ha sido comp endido po sus con empo aneos. El a e es a is oc a i-
co
y cuando 10s a is oc a as desapa ezcan en su ine i able y ágico ocaso,
el enómeno a ís ic0 -si es que aun iene posibilidad de subsis i - segui a
6
2
JOSEP
SOLER
siendo el Único a is oc a a en un mundo que ya no pod á comp ende lo:
es a ension es su unico jus i ican e; si no exis e, no exis e ob a de a e
au én ica.
Quizá és e sea el sen ido de la agedia: el obje i a el elemen opá-
nico, ue za hos il y amenazan e que se "agi a p esen e en odo el uni e -
so" (Halde lin), sin nomb e, igu a o in encion p ecisa, y hace la suce-
sión de imagenes plas icas en las que el espec ado se in eg a y den o de
las que se e obligado a ac ua y a se co espondien e po que es a ue za
es, no solo ambigua, sino comunican e: obliga, pe o al mismo iempo, se
e obligada y no puede lib a se de la esponsabilidad mo al: es un ac o
compa ido.
Edipo es una accibn limi e po que en ella, mas que en cualquie
o a, es la misma di inidad que se obje i a como ac o de e minan e pa-
a el mal y, al mismo iempo, iene a se emplazada an e un juicio: la mal-
dad di ina no es solo un enomeno me a isico, es eal, empo al, conc e-
a, lle ada
e
impulsada po una oscu a e ine i able olición al mal, a es-
uc u a , a o ganiza , a nume a , la angus ia en la que i imos, sin que
dejen de anspa en a se, de hace se cla os odos 10s en áculos y eso es
p ecisos pa a que puedan mo e se -y se mo idas-, en su exac o y p eciso
momen o, es as ágicas igu as llamadas homb es y en las que, como li-
gada a su esencia, anscu e la ension, de iolen a dialéc ica, en e libe -
ad y p edes inacion.
La g andeza del homb e es el consegui sali encedo al inal de la
agonia: en la lucha con Jacob el angel ence median e un sub e ugi0 de
ue za b u a y en el la go dialogo en e Job y Iah é la di inidad apa en e-
men e es encedo a median e el despliegue cbsmico de su inmensa ue za
an e la que Job se e obligado a calla aunque su igu a sigue siendo una
p o es a que ni el mismo Iah é puede silencia ; Edipo ence al dios con la
g andeza de su comp ension y su san idad ( id. in .) y la alen ia con que
nos descub e la oscu a y o uosa in encion de la di inidad
(...
o Phoebe
mendax, a u supe a i
impia.^.
1046):
10s dos poe as de Edipo, aunque
desde muy dis in os ángulos, descub en c uelmen e, no una anécdo a
a oz, sino o o de 10s momen os limi es en 10s que la apa iencia de la ic-
o ia di ina solo enmasca a la au én ica ic o ia del homb e: Jacob, Edi-
po o Job son 10s au én icos encedo es en una lucha de muy dis in as
ue zas. Só ocles y Séneca nos en egan, al mismo iempo, una in ini a y
ágica imagen de Dios, p edes inado al mal po una Volun ad que es a
mas a116 de cualquie juicio mo al: asi, 10s pe sonajes que se in oducen
en la escena son po na u aleza pu os y nobles (aunque la in encion poli i-
ca, la iloso ia de como hay que gobe na p es a a a sus in enciones o -
uosos caminos y ha a de ellos, especialmen e en el Edipo de Só ocles y en
el pe sonaje de C eon e en la An ígona del mismo au o , unos se es sob e
10s que la ue za del Es ado ac ua á con al ímpe u que So ocles pod á a -
icula oda una ob a en e la dialéc ica del Es ado y la conciencia del in-
di iduo y ha á de la azon de es ado la sup ema azon de oda mo al), sus
NOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO
Y
YOCASTA
63
in enciones son nobles y pu as pe o como un a um insopo able e ine i-
able, neg a y a oz, se le an a la di ina iniebla que coacciona y obliga y,
aJ
&mo iempo, emj e- un juicio sob e odos aquellos que, en e dad,
son su ob a; asi, en es e uni e so, ce ado den o de si mismo, aso comu-
nican e que solo comunica den o de su p opio in e io , Dios no so10 es i-
niebla y lejanía -lejaniay ísica y me a isicamen e-, sino es ambién un su-
p emo ho o de maldad -o de una é ica que asciende cualquie alo a-
ción posi i a o nega i a- an e la cual la c ia u a se sien e o almen e ano-
nadada ol idando que no lucha o se e inpulsada po un Se sino po un
Fendmeno, po un algo que asciende cualquie cuali icacion
y
cualquie
c i e i0 de mo al".
Asi el composi o exp esaba su pun o de is a en
1974;
en la ac ua-
lidad asume es as mismas ideas pe o que quisie a señala algunas amplia-
ciones a unos ex os quiza demasiado b e es
y
en 10s que cie os elemen-
os pa ecen habe se dejado de lado aunque la exégesis de un ema como el
de Edipo es imposible de conclui la: siemp e -y es a es la señal de que nos
halla nos an e algo que siemp e mana po que es, en si, un e dade o one-
ma del a que ipo, es uno de 10s a os momen os, ese ados a 10s poe as,
en 10s que és os han log ado aisla , con e i en un momen o singula ,
siemp e igen e, siemp e p eñado de nue os sen idos, un mi o con e ido
en a iso y en espejo y que siemp e e leja la luz que se le quie a p oyec a
sob e su "his o ia"; pe o es e ni o unico en la elabo ación de la concien-
cia uni e sal de 10s pueblos es, en si, e iblemen e ambigu0
y
su lec u a
depende en sumo g ado de la época, pe sona o ci cuns ancia social que a
él se ap oxime. Bas a ia hace un analisis de las eacciones an e 10s ex os
de F eud en sus di e sos enunciados de la génesis del llamado "complejo
de Edipo" y de su peculia p oceso dialéc ico; ya Lé i-S auss c ee que
F eud ha "c eado una nue a e sión" del mi o y que és a se basa en un
balance dialéc ico bien peculia pa a pode exp esa es e especial "com-
plejo"; Edipo no come e el pa icidio ni el inces o olun a iamen e; es a
en
manos del des ino y, de hecho, se limi a a se un asesino y a celeb a un
ma imonio: di ícilmen e se puede deduci de és o un
p com ple jo'^;
am-
bién Césa sueña el sueíio del inces o
y
no po el10 ha dado nomb e a es e
complejo y su sueño no pa ece in luido di ec amen e po ningún dios: el
que se celeb e la unión de mane a ísica poc0 apo a al hecho. Césa solo
sueña mien as que Edipo come e un in olun a i0
y
ágico e o : la o-
lun ad conscien e pa ece es a ausen e en ambos.
Pe o de as de 61, de as del impulsi o ey de Tebas, es 6 la di ini-
dad y és a ya ha o ganizado y calculado; ha nume ado odos 10s pasos
p ecisos pa a que se cumpla es e hecho y pa a que asi, "o endido", pueda
en ia sus cas igos -po el pa icidio
y
el inces o- y no po odas las o as
mue es que, de mane a secunda ia son p o ocadas po su p edes ina-
ción, incluida la de Yocas a misma que come e suicidio sin que es o, a 10
que pa ece, es u ie a, p edes inado po el dios iy con cuan o dolo no se
10 ep ocha Edipo: "Embus e o Febo, pasé mh alla de mi des ino"!; la
" esul an e" de oda es a suma de ec o es le es indi e en e a Febo; s610
son impo an es el pa icidio y el inces o
y
el10 po que, con an e io idad
7
O
JOSEP SOLER
de una p edes inación y 10s dioses, amo ales, lejanos, ambiguos, es an,
po o a pa e, p esen es como ca alizado es
y
condicionan es sin que
pueda admi i se la posibilidad de hui de sus dec e os; pe o Edipo, en e
unos pocos ha conseguido aquello que odos desean y que solo unos po-
cos log an lle a a e mino. Aunque apa en emen e o supe icialmen e es-
pan ado de sus ac os, Edipo, en el pa oxismo de su dolo , ya ciego sabe
comp ende que,
al
pe de la is a, ha conseguido una mas in ensa is a
in e io que le pe mi i a, e e namen e, posa su is a sólo en su mad e:
"En la iniebla e éis a aquellos que jamas debe iais habe is o y conoce-
éis a aquellos, que, a pesa de odo, deseaba conoce ". ( . 1273-1274);
Edipo pie de su is a po que ha is o (eu emismo po "ha poseido") a su
mad e pe o g acias a es e ac o mismo pod á segui iéndola pa a siemp e
(Van de S e en, ob. ci . pag. 45). Es e hecho, disculpado ya, si cabe, po
el cas igo que
él
mismo se ha in ligido, es mo i o de una eal y au én ica
sa is acción: al p ecio que sea ha conseguido aquello que in ini amen e
-demasiado in ini amen e, como di á Holde lin- deseaba.
El paisaje, neu o, campo de acción pasi o en el que s610 es agen e
causal el deseo, únicamen e e enado (y solo en apa iencia) po un con-
a o cul u al, se a e elando, si in en amos si ua nos en el in e io de la
pe sonalidad del p o agonis a, en un es é il luga "sin dioses"; las ue -
zas malignas son s610 obje i aciones e bales y de las que se habla po que
la sociedad en la que i e Edipo asi 10 conside a y c ee; mas, is o po
nues os ojos, es as ue zas ca ecen de cualquie exis encia " eal", son
sólo impulsos a 10s que se ha ecubie o su e ible aspec o, an di ícil de
a on a di ec amen e, con la masca a de 10 inexo able y de "10 o o" y
es e "o o" se ha sac alizado y con e ido en algo ascenden e y san o,
mas alla de cualquie discusión mo al y con a el que no es posible opone
esis encia de ningún ipo: asi, no es el e o el que c ea a su dios; es el de-
seo quien c ea 10s dioses pa a pode con inua con la dialéc ica del impul-
so y la ep esión, impulso que es i e enable y ep esión que se a ibuye
al dios pe o que es s610 una masca a pa a pode ealiza del deseo y eali-
za lo con el " emo dimien o" con su cas igo consiguien e; es la única po-
sibilidad de de ensa: c ea un dios.
Un d ama musical
Al ededo de diez aAos mas a de, la lec u a que el composi o ha-
ce de los dos ex os d ama icos es, como se hace e iden e a a és de es as
b e es no as, ha o di e en e aunque acep e y conside e que -con una de-
e minada óp ica- su an e io pun o de is a es aún acep able; en una p i-
me a lec u a Edipo e a inocen e y pa ia al des ie o como po ado (en
palab as de Séneca), como "chi o expia o io" -como pha makos- de 10s
"pecados del mundo": e a excluido de la sociedad y apa ado de ella pa-
a, asi, pode apacigua las oscu as po encias "que acechan mas alla de la
mue e" (Coc eau, en la e sión de Só ocles que esc ibe pa a S awinski);
en Só ocles, Edipo ma cha soli a i0 lle ando su pecado y, quizá, la posi-

bilidad -que 61 sab a con pos e io idad conoce y ap ecia en su jus o
alo - de edención; en Séneca ma cha asimismo al exilio impulsado po
el dios que sigue en su e oz pe secución y que le exige -allende sus p ime-
as disposiciones- con inua en su la ga pasión; aho a, en una pos e io
lec u a, la igu a de Edipo hace mas compleja y mas oscu a la in enciona-
lidad que pueda habe impulsado al dios. Cie o que Edipo es inocen e,
pe o la coacción di ina le obliga
a hace
aquello que, en
10
mas p o undo
de si mismo, deseaba y que deseaba en al o g ado: el o acu10~~ es an am-
biguo que has a su enunciado y el é mino "deseo" se exp esan po la
nisma palab a: el dios ha sido sólo un a o unado p e ex o y Edipo es
uno solo en e pocos homb es que ha conseguido aquello que en e dad
que ia.
Pe o el o áculo-deseo Únicamen e hablaba de un c imen
-pa e na-
y un ma imoni0
-ma e na-;
no de la mue e de la Es inge y su posesión
po ella an es de mo i , ni de la úneb e iolacion ma e na consiguien e a
su mue e (la Es inge iola y mue e; Yocas a mue e y es iolada: ambas
son espejos del deseo del hijo), ni de que Edipo consuma su cas ación
con las joyas de su mad e, ni de la ma anza en e 10s ciudadanos de Tebas
o la ex aña elación en e Edipo y An igona y, pos e io men e, en e es a
y su he mano: la somb a del inces 0 pa ece es a siemp e p esen e sob e
10s ocupan es del ono de Tebas. Pe o es que, quiza, de se egipcio el o i-
gen
eal
de es a agedia14, (Ra, el sol en su pleni ud, es el dios que odo 10
pene a y -símbolo del a aón- debe celeb a dia iamen e sus bodas con su
mad e asegu ando la con inuidad de la ida y la exis encia del luido i al
el Nilo, espe ma c eado que se desliza a a és de odo el país- que con-
cede la ida a oda la comunidad) su sen ido se ia muy o o que el de una
e oz y amo al coacción: se ia la obje i ación de algo sag ado y san o.
Obsé ese como, en G ecia, la igu a de Edipo, es a sac alizada y su
mue e es,
a
semejanza de la de Jesús, una ascensión pos e io a su pa-
sión; después de lle a el pecado del mundo, Edipo su e mue e -que se
con ie e en ans igu ación- (ya que, en su caso, su pasión no concluye
con la mue e) y es a eba ado a 10s cielos; su umba iene a se un luga
sag ado y bene icioso pa a aquel o aquellos que la posean y desde allí dis-
pensa a bene icios y bienes a su al ededo ; a semejanza de las Fu ias de
Esquilo, bené icas pa a aquella ie a que las acoge y les lle a
o endas,
la
umba de Edipo, cambiando -en apa iencia- la igu a mo í e a y maligna
de és e en bené ica, al posee su cue po en el luga sag ado que solo el ey
pod a conoce (a semejanza de la umba de Jesús cuyo luga es obje o,
po la pos e io idad de una búsqueda y de la que s610 se supone su si ua-
l3
Van de S e en haceno a (en ob . ci . págs. 45-46) que: "a l'ac i le e be xedeu signi-
ie "con oi e ", e aqmédiale "se ai e donne un o acle". Un hellénis e a i a mon a en-
ion su le ai que la di é ence en e ac i e médiale dispa al , e que la meme o me e ba-
le peu a oi les dem signi ica ions. Au emen di : le ai qu'oedipe -c'es -a-di e l'homme-
ai
"con oi é", doi demeu e caché; d'od la necessi e de ep esen e ce e con oi ise com-
me une olon é di ine imposée
A
I'homme. Cependan , ce camou lage ex ememen anspa-
en es anéan i pa le g ec, qui emploie le m&me mo pou "con oi e " e "se ai e donne
un o acle".
'4
id.: Veliko sky, Immanuel:
Oedipus and Akhna on
(Lond es, 1960)
JOSEP
SOLER
ción eal) concede bienes y o una y, es especial, p o ección a aquellos
que le acogie on en sus momen os di iciles.
El au o de
Edipo
y
Yocas a
cuen a en e sus ob as dos e siones
de la his o ia de la pasión de Jesús; en la ac ualidad es á abajando en
una e ce a que ab aza el conjun 0 de su " ida". Aho a, con la pe spec i-
a de una la ga medi ación, piensa que la his o ia de Edipo es el modelo
a que ípic0 sob e el que se han ido cons uyendo mul i ud de leyendas o
his o ias o ganizadas desde es e pa icula pun o de is a: la de Jesus se ia
una de ellas y, como ya hemos apun ado an es, se ia impo an e hace un
análisis, desde es e cos ado, del ela o e angélico: des aquemos aqui la
peculia y dis an e (y aún iolen a) eacción de Jesús en e a su mad e asi
como el ex año ela o en el que, desde la C uz, con ia su mad e al disci-
pul0 "amado"; es a pa icula ans e encia de la mad e, en aquel mo-
men o agico, a aquel que en el ela o se ha desc i 0 como un pe sonaje
ligado
al
p o agonis a con un especial a ec o, nos pa ece suma nen e in e-
esan e: en aquellos momen os Jesús no dice "Muje aqui ienes a u
hijo" e i iéndose a sí mismo sino aspasando la iliación a "aquel a
quien amaba"; y a és e le ans ie e, asimismo, la ma e nidad de su ma-
d e. Todo sucede como si Jesus u iese miedo, ecela a, en e a su mad e
y, po o a pa e, ambién pa ece que, en e al pad e, u iese una posi-
ción aún más ambigua. De hecho, en e él y su pad e nunca, en 10s ela os
e angélicos, hay el mas minimo diálogo.
Res e señala la al e ación del i ulo, an o de Só ocles como de Sé-
neca: que noso os sepamos siemp e, al i ula una ob a ea al, cinema-
og a ica, musical, en la ele ision, e c. siemp e se ha hecho pa icula in-
sis encia en el nomb e del p o agonis a únicamen e.
Con la adición del nomb e de Yocas a en el i ulo de la ob a quisi-
mos en a iza la impo ancia excepcional que és a posea en la ob a
15;
Edipo se mue e en la escena pe o, en e dad, es mo ido po és a: oda su
ac uación es a en la dialéc ica que se es ablece en e su deseo
y
su emo ,
en e el miedo de o ende a su pad e y el deseo que 10 empuja hacia su ma-
d e; pe o la mue e del pad e es s610 un acciden e -bene ico y Ú il- que le
l5
Renunciamos a in en a el hace un anáiisis de la impo ancia -muy e iden e-de la pe so-
nalidad de la eina; ello, quizá, se aleja ia demasiado de la inalidad de es as b e es no as.
Pensamos que la igu a de Yocas a es an de e minan e que se ia necesa io dedica a su pe -
sona un abajo e dade amen e p ~ undo po un au en ico especialis a. Es no able que,
po 10 que sepamos, solo un au o , an e io a Shakespea e, Geo ge Gascoigne (1525-1577)
en colabo ación con
F.
Kinwelma she ha esc i o una ob a (adap acion de una aducción
i aliana de Las Fenicias de Eu ipides) que lle e como i ulo el nomb e de Yocas a (Jocas a;
incluida en
The
Posies, 1575); pos e io a el, John D yden (1631-1700) con inuo es a la ga
se ie de pa a asis mb o menos a o unadas de la his o ia de Edipo con su Oedipus (1678)
(esc i o en colabo acion con Lee); su ob a ya lle a, nue amen e como i ulo el nomb e del
p o agonsi a. Rés anos aho a p egun a ¿po que nunca Shakespea e se in e eso po la pe -
sonalidad y el mi o de Edipo? ¿po que mo i o no se in e esó en una p oblemá ica que, indi-
ec amen e, a ec a a an as de sus ob as? ¿po qué nos p i o de una ob a que sin ninguna
duda hab ia sido una mues a sup ema de la "es uc u a del e o "
y
de su ileza psicologi-
ca? jacaso Shakepea e supo in ui -o asi 10 c eyó- que la p o undidad y el e inamien o con
que Só ocles o ganiza su agedia asi como la in ensidad ágica y anonadan e con que Séne-
ca esc ibe la suya e an insupe ables?
hIOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO Y YOCASTA
7
3
p opicia 4 la consecucion de sus deseos; obsé ese como de la ci cuns an-
cia d ama ica de la mue e del pad e nadie ha in en ado saca pa ido en
el ea o o en el cine, Únicamen e se ci a, ya que es casual pe o no mo i o
inal; solo Pasolinl en
Edipo
Re
(1%7)
nos mos a a la escena en e pad e
e hijo y la mue e del pad e en manos de és e y no po que esa escena sea
de pa icula impo ancia sino po que la es uc u a de la pelicula asi 10
pedia: po el mismo mo i o asis imos al abandono de Edipo niño o a la
mue e de la Es inge.
En la ope a. de que hablamos, la acción, al como sucede en So o-
cles y Séneca, es a cen ada en el clímax de la agedia, en la consumacion
de odo aquello que se habia ido o ganizando a a és del deseo di ino y
del de 10s homb es; Febo sabe "o ganiza el e o " con mano di ina y
sus pe sonajes solo ienen que consuma aquello que, de no media el
dios, hab ian deseado ealiza pe o que, sin la in e ención de és e, quiza
no hab ian podido alcanza . La accion anscu e en un solo dia y p esu-
pone en el espec ado el sabe ya de an emano oda la e dad; asi, el ele-
men o policiaco desapa ece pa a es a únicamen e una ca a sis ha o
am-
bigua: el e o nos sob ecoge pe o ambién, con mas o menos conciencia,
asis imos, ya que no a nues a p opia consumacion, a la del lejano -y an
inmedia o!- Edipo.
Edipo
y
Yocas a
es una agedia sola en la que el di ino
mandala
es a elado po las "nieblas de un dia g is": el dios se ocul a y pa ece que-
e no es a p esen e en 10s a oces acon ecimien os aunque sea é1, po bo-
ca de un o aculo que po una ez p onos icó aquello que ealmen e se
que ia ou, quien, mo almen e, es el esponsable de odos es os sucesos.
Rés anos obse a como Edipo siemp e es a en el ance de ene
que hui del dios sola ; és e pod ia se el símbolo de su conciencia;
40
es
que Edipo huye del deseo del dios? jacaso Edipo es una ans e encia de
Jacin o?
La
música
Los dos ac os de Edipo y Yocas a ienen una du acion ap oximada
de dos ho as con un en eac o en e ellos po azones pu amen e p ac i-
cas; el ideal se ia in e p e a los sin in e upcion. Cinco oces masculinas
-di e sos ipos de ba i ono, muy agudo en el caso de Edipo- y una sola
oz de muje -con al 0 o mezzosop ano- en Yocas a, o man el
cas .
Es-
a indi e enciación de 10s pe sonajes que, a pa es, pueden se can ados
po un mismo ac o (C eón y Fo bas; Ti esias y el Anciano de Co in o)
halla su p eceden e en un ensayo d amá ico en es e sen ido de Alban Be g
en
Lulú
y, e iden emen e, en la cos umb e bien conocida que impe aba en
el ea o g iego. E,l co o, de b e isima ac uación en el segundo ac o, es el
pueblo de Tebas: si en p incipio se pend en sup imi lo, inalmen e se in-
odujo en la ob a pa a c ea una cie a dis ension -o una mayo ensión-
en 10s escasos momen os en que in e iene odeando a 10s dos p icipales
pe sonajes (después de la cas acion de Edipo y comen ando el suicidio de
Yocas a).
74
JOSEP
SOLER
El ma e ial musical se de i a, en el anscu s0 de oda la ob a y de
un
modo es ic o, del uso undamen al de una sola se ie; en su posición
p ime a és a se emplea pa a la o ques a (y el co o); una segunda se ie, de-
i ada de la p ime a se emplea unicamen e pa a Yocas a; la in e sión de
és a pa a Edipo; dos o as se ies de i adas de la p ime a pa a 10s pe sona-
jes pa es an es ci ados; asi, el ma e ial musical es siemp e el mismo pe o
empleado, desde di e sos Angulos e in e alos.
.
La g an o ques a (made as po
3
-con un saxo al o en mib-;
6
ompas y 4 ombones;
2
a pas, piano, celes a, Ó gano, gui a a hawaya-
na (en una b e isima ac uación, como en el caso del saxo) y las cue das
usuales. En el g upo de las pe cusiones, apa e 10s imbales (que cie an el
p ime ac o exac amen e como Wagne cie a el segundo ac o de Pa si al
y en un e iden e homenaje) el composi o ha a ado de e i a la epe i-
ción de segun qué sono idades en la ac ualidad ya conocidas de odos y
que pueden eco da con demasiada insis encia ob as muy conc e as, en
pa icula las cua o Ópe as de Schonbe g y las dos de Be g; (el uso del sa-
xo es muy pelig oso en es e aspec o e ine i ablemen e ecue da a Lulú
aunque se ha e i ado asocia lo con el piano; el ib a ono - ípic0 de la o -
ques a de Lulú- no apa ece en Edipo
y
Yocas a; la celes a se emplea en es-
a
ob a pe o sin sus peculia es asociaciones con el a pa y el xiló ono (co-
mo en E wa ung o La Mano Feliz y en Wozzeck); pa icula men e se han
sup imido odos 10s ins umen os de la amilia de 10s gongs, an ca ac e-
is icos de es as ob as mien as que se han inco po ado a la o ques a, con
la mayo disc eción posible, cie os ins umen os de pe cusion a as eces
empleados y con 10s que se p e ende da un colo peculia a la ob a: dos
ca acas, cas añuelas, li o ono, cadenas (a pesa de la eminiscencia
schonbe giana unicamen e en un solo compás de La Escala de Jacob);
aquí se emplea como simbolo del alien o di ino, de la oz del dios y como
ecue do de las an as eces que la oz del ien o se ha asociado a una de-
e minada eo ania.
La oz humana, can ando en 10s momen os de máxima ensión, se
emplea asimismo en la o ma del sp echgesang; en o os momen os 10s
can an es eci an el ex o sin en onación alguna. El composi o , que acep-
a como un mal quiza ine i able, la aducción del ex o o iginal (de he-
cho, 10s agmen os de Só ocles incluidos en la ob a es an aducidos del
g iego), c ee que el hecho de u iliza un idioma como el la ín -idioma en
cie o aspec o ya mue o- si e pa a aumen a , si cabe, el e ec o d ama i-
co:
el ca ac e li ú gic0 que de el10 se desp ende (y que ya S awinski hace
no a en su e sión del Oedipus Rex) sac aliza la acción y, al mismo iem-
po que "aleja" el ex o de la ob a, po su ca ac e "mue o" y pe i ica-
do la hace aún mas a emo izan e y amenazado a y le da un aspec o in em-
po al como de algo que ya posee, en si, su p opio lenguaje; la ob a, a a-
és de su p opio se -en-es e-lenguaje con igu ado en la sin axis musical,
po una pa e, y po el idioma la ino, po o a, se ab e al espec ado y al
oyen e como una posibilidad de conciencia, de asis i , a a és de la con-
ención del ea o y de la musica, a la li u gia, a la ememo ación, de
aquella lejana pasión de Edipo; su mue e y ascension es a igen e po la
NOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO Y YOCASTA
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ue za del a que ip0 y el
iel,
el espec ado , puede accede a es a conme-
mo ación con la ayuda que 10s sac amen os - igu ados aquí po la escena
musical y su en o no d amá ico- signo sensible y a cano mis e io, le pue-
den p es a .
Pe o la ob a, no solo es un exci an e y una uen e de conciencia, es
ambién y "Únicamen e, pe enencia del eino que se ab e po medio de
ellals; como al, ab e un camino hacia un eino al que solo a su a és
puede accede se: es e eino es la obje i ación del deseo, es la eunión en
un
pun o singula de odo aquello que nos amenaza y nos p oduce emo
y emblo : las dos ob as de So ocles y Séneca -quizá aún mPs exa cebadas
po el uso de la música- son la pa en ización de un momen o sag ado,
ma can el momen o de la apa ición de un
signo
y, escuchando de nue o a
Holde lin debemos eco da que
..
.
10s signos, desde iempos emo os,
son el lenguaje de 10s dioses17
y Heidegge (ob . ci .) nos dice: "la labo de 10s poe as -(y de 10s músicos)
consis e en so p ende es os signos pa a luego ansmi i los
al
pueblo..
.":
és o es un don y es e don es un lenguaje. Pe o so10 al "pueblo" le oca el
in e p e a 10 y el comp ende lo; el poe a y el musico únicamen e ansmi-
en aquello que les ha sido dado.
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(Lond es, 1974)
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(Lond es, 1969)
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A e
y
Poesia
(México, 1958)
j7
En el poema
La Voz del Pueblo
(p ime a e sión); ci ado en HEIDEGGER, ob . ci .
*
Asimismo se ia muy impo an e el pode conoce oda la ep oducción en el campo
ope is ico de la llamada "Gene ación de la República"; las ob as ope is icas de Juliin
Bau is a (quizi pe didas), de Baca ise de Pahissa, y, muy en especial, de Con ado del
Campo (del que nos cons a exis en esc i as a ias Ópe as) debe ian se in es igadas y
muy p obablemen e da ian alguna eliz so p esa.

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JOSEP SOLER
P incipio
(1,2)
y
inal
(3,s)
del manusc i 0 au óg a o de la bpe a "Edipo
y
Iocas a"
de JOSEP SOLER.
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JOSEP
SOLER
6L
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