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Espacio y símbolo en la obra de Wagner

Abstract

Soler, Josep

Read accessible full text

Espacio y símbolo en la obra de Wagner

Author: Soler, Josep
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1985
Source: https://ddd.uab.cat/pub/recmus/02116391n5/02116391n5p85.pdf
Espacio
y
simbolo en la ob a de Wagne
(11)"
JOSEP SOLER
Hie wo mein Wiihnen mede and.
Wahn ied
sei
dieses
Haus
on
mi
benann .
(Wagne , en el on ón de su casa de Bay eu h)
Aquí, donde
han
encon ado la paz mis ilusiones (nos algias),
Wahn ied
se 6 el
nomb e de es a casa.
Now
I
wan
Spi i s o en o ce, a o enchan ;
And
my
ending is despai
(Shakespea e,
The
Tempes ,
epílogo,
13-
15
Ca ezco de genios pa a obedece me,
y
de a e pa a encan amien os
y
mi inal es
desespe ación.
El siglo
XIX
conoce una iolen a eclosión de 10s dioses ol idados, un i e-
sis ible impulso que 10s hace su gi a la escena, alejados en apa iencia po
el iun an e c is ianismo de Cons an ino. Pe o es os dioses es án en lucha,
no hallan ácil luga ni plaza segu a en el agi ado occiden e que ya ha cele-
b ado su p ime a e olución y es á p epa ando la segunda: Tani , a pesa
de la pasión mó bida e incansable de SalammbG, iene que asis i a la apa i-
ción de la az de Jesús en el mandala sola , e ocado po An onio en el desie -
o escena i0 de las más di e sas y complejas eo anías; pe o su apa ición no
*La p ime a pa d'aques eball ou publicada a
Rece ca Musicol6gica
111
(1983).
pp.
173-198.
86
JOSEP SOLER
señala el in de és as: An onio p osigue sus plega ias y el ciclo se eno a á
de nue o, 10s dioses de la lucha de clases o de la iun an e bu guesía, el
dios de la e a indus ial, pe soni icado és e de un modo admi able en el Mo-
loch que de o a a 10s ob e os en la
Me ópolis
de F i z Lang (Be lín
1927);
10s g andes dioses de 10s mi os aciales
y
su complemen o, el mi o de la gue-
a y la in e ención del capi al que an o necesi a de és a pa a i i y sob e-
i i , su gen de las p o undidades en las que yacían ado mecidos e ocados
po las oces de 10s homb es que despie an a una nue a conciencia y a un
nue o o den; su apa ición desencadena una lucha e oz en e 10s A con es,
el P íncipe de es e mundo y las po encias conse ado as -supues amen e
bené icas-, que, desde el siglo
IV,
habían ido conduciendo y gobe nando
10s pueblos de occiden e.
Pe o odos 10s dioses ienen una doble az, odos emanan aspec os e imá-
genes de doble sen ido: el
c is ianisme
bené olo e imp egnado de las
ca i as
de su supues o undado , de amó la sang e de an os má i es como la que
de ama on 10s dioses a 10s que queda sus i ui . Los dioses, c eados po el
emo de 10s homb es, ienen hamb e,es án aquejados de una pa ológica o-
acidad po de o a y necesi an de la sang e y del dolo pa a subsis i ; con
la sola bene olencia no pueden man ene se y necesi an apoya se en la e e-
encia del emo ; ella es la que c ea 10s mecanismos de la ene ación y del
i o y és e es uc u a, po la necesa ia pe sis encia y pe iodicidad de sus li-
u gias, un cue po como la iglesia y una ins i ución o ganizada que la man-
enga y le pe mi a sob e i i .
La his o ia de occiden e es la his o ia de la lucha en e es as li u gias o ga-
nizadas po la Iglesia p oceden e del es e -An ioquia o Je usalem- y el
mi-
o
o iginal, p ecul u al, lo ando en las oscu as aguas del subconscien e de
unos pueblos some idos a 10s escuad ones omanos -que aza on la es uc-
u a básica- y a 10s pos e io es monjes e angelizado es que some ie on el
p imi i o pensa (sen imien o de halla se aco de con el mundo que le odea
y con un con ac o ue emen e abado que podia con ola a sus ue zas y
domina las pa a que inie an a se bene ac o as) a una c eencia gene alizada
y uni o me en e 10s di e sos pueblos some idos y o ganizada a a és de una
es ic a je a quia eclesiás ica. Escuad ones y monjes desplega on una es uc-
u a de dominio po la que, a a és de la in e ención mili a omana, se
in odujo, como u o de és a, la la ga
y
compleja eo ia de 10s je a cas
eclesiás icos.
Op imidos y desp eciados, abandonados po la azón de la ue za en 10
mis p o undo de 10s ol idos, 10s oscu os dioses de la ie a ue on elegados
-pe o nunca desapa ecie on- a o o paisaje y a o o espacio; el subcons-
cien e colec i o, que muchas eces puede cede , obligado po ci cuns ancias
ESPACIO
Y
S~MBOLO
EN LA
OBRA
DE WAGNER
87
muy de e minan es, pe o que jamás ol ida y siemp e es á anhelan e, expec-
an e, a que se den de nue o aquellos ámbi os o iginales que pe mi ian el
desa ollo, i o y p opio, de un mi o asimismo o iginal y au óc ono, ue el
ecipien e donde és os halla on e ugio, a la espe a de su enganza y el deseo
de ecob a su pe dido luga . De es e modo se c ea on 10s mecanismos que,
en su momen o, pe mi i ían su eclosion y su nue a p esencia, eclamando
odo 10 que e a suyo y odas las o endas y sac i icios que no se les hicie on
y que oda ía se les debia.
Pe o el hamb e de 10s dioses, unos y o os - iejos o nue os-, de una
u o a igu a, s610 se aplaca y s610 halla una muy b e e saciedad a a és
del sac i icio; és e es siemp e sang an e y siemp e debe c ea una dependen-
cia anonadan e y de sewidumb e; y aunque el mi o, a a és del sac i icio,
de iene símbol0 -la sang e es ino
y
la ca ne es pan-, el emo numinoso
e i acional iñe las especies de un ho o sac o que las ans o ma y consi-
gue una e dade a ansus a nciación.
Los dioses, unos y o os, s610 consiguen su dominio a a és de sac i icio;
és e es la única comunicación posible que pa ece exis e con ellos. Pe o la
compleja su ileza con que se enmasca a el sac i icio ineludible hace que es a
comunicación sea de una di icul ad cada ez mis angus iosa, y an o nás cuan-
o mayo sea el ni el del indi iduo que p e enda accede a ella; el in e oga -
se y la p egun a sob e si mismo y sob e el se , la inquisición sob e qui cosa
es el homb e y su azón de es a en el mundo y el po qué es á abocado nece-
sa iamen e a la mue e, es ya la mis su il o ma de ealiza el sac i icio que
señala la sumisión y la elación de dependencia en e el homb e y
sus
dioses.
La nás p o unda y desespe ada o enda es el llega a sabe , con e dade a
y lúcida conciencia, que és os se án siemp e inasequibles, lejanos, in o mes
y silenciosos; es e conocimien o es un sac i icio que asciende cualquie o en-
da de sang e, es una agonia sin espe anza alguna.
Los an iguos y 10s nue os dioses se daban la mano, haciéndose unos, se-
mejan es en el ac ua cuando concedim al homb e la capacidad de pensa
y
de in e oga se y cuando daban a és e la posibilidad de c ea se dioses y
dueños pa a que la *maquina in e nal* puedie a inicia su uncionamien o.
De es e pensa y de es a in e ogación, deposi ada sob e 10s dioses e ocados
del nás p imigeni0 emo y desampa o, nacía el con lic o en e la conciencia
de si mismo como se pensan e, au ónomo y exis en e
-si i
dependencias
conc e as
y
isibles a las que pode emi i - y la sumisión, la eligación,
que el espí i u de la ie a inexo ablemen e imponía como algo que nadie puede
ehui y que
cu aba
del desampa o que inú ilmen e buscaba en si mismo o
en la inú il elación con sus semejan es, pe didos en el mismo espacio ca en-
e de oda jus i icación
acional.
88
JOSEP SOLER
Nues o a e nació como un indi ec o des io, como una sec e a o ma de
canaliza la angus ia neu ó ica de occiden e an e la llegada de 10s nue os dio-
ses y, asimismo, po el o zado ol ido de 10s an iguos y como una eme osa
o enda a és os en un
ins in i a
desag a io an e su obligado c epúsculo, con
odo 10 que el10 signi icaba de pé dida de la uen e o iginal que p o egia y
daba ampa o.
El homb e c ea a 10s dioses a su semejanza y 10s hace espejo de su p opia
imagen; la suplan ación de es a imagen, la llegada de un nue o qad en, c ea
el mismo sen imien o de neu osis que el del niño que, po de eminadas ci -
cuns ancias, e desapa ece a su pad e y 10 e sus i uido po o o. Pe o la
igu a pa e na es, po na u aleza, c eado a de con lic os y a su al ededo siem-
p e es 6 la en e, en mayo o meno g ado, el au a de una neu osis ue emen-
e ag esi a: el hijo se sien e siemp e humillado y o endido, ine me en e a
la ue za pa e na e incapaz de eacciona en e a su pode y al dominio que
eje ce sob e 61 y su mad e. Aun is o desde el ángulo emenino, la indudable
a inidad elec i a que la niña sien e hacia el pad e y su sec e a necesidad de
se poseida po 61 -o de posee le-, encie a asimismo un mecanismo de
de ensa y de in en o de dominio: con su posesión, o median e el juego y el
((con a op de se poseida, quizá pod á consegui , de alguna o ma, algún do-
minio sob e 61 y asi a i ma á su incipien e pe sonalidad; quizá de es a mane-
a pod á eje ce alguna o ma de con ol sob e la sobe anía pa e na
y
llega
a se asemejan e a 10s dioses..
Pe o el juego del do ninio la colec i idad 10 aslada al ámbi o de 10s dio-
ses; és os ep esen an, a un ni el cósmico y gene al, el ansia y la desespe a-
ción del niño en e a la dominación pa e na.
Lo
que el niño sien e en e
al pad e, la colec i idad, aunando y sumand0 sus e o es, 10 sien e en e
a 10s dioses que ella misma, sin sabe 10 -pe o dando con el10 p uebas de
una su il ans e encia que odos 10s homb es, po 10 que pa ece, ienen ne-
cesidad de ealiza -, ha c eado
y
si uado en un o o espacio, in iolable e
in ini amen e lejano, con apa iencias o males y modos de ac uación no a-
blemen e semejan es a 10 que pod ia se el modo de se
y
ac ua de un pad e
*de odos, y cuyos ac os
y
cuya olun ad se ie a magni icada po su pa e -
nidad múl iple e inmensa sob e oda la humanidad.
Así, conquis ado el lenguaje y exis iendo ya una mínima posibilidad de co-
munica se unos de e minados sen imien os y emo es, el homb e c ea, simul-
áneamen e, las o mas de es os emo es. El lenguaje iene a se la obje i a-
ción del emo , la angus ia y el desampa o humanos: el lenguaje es desampa-
o y, po el hecho de comunica se, el homb e comunica desampa o, 10 expli-
ci a
y
10 hace obje i o, ue a de 61 o en e a 61.
Todo a e implica cons ucción a esana, lenguaje pe i icado y ijo, abso-
lu o, que de iene la angus ia y la señala, la de iene y la magni ica, en p opo -
ción di ec a a la angus ia que p e ende se exo cisada, y -quid- en azón
in e sa a la incapacidad pe sonal del a is a, o de una comunidad, pa a ex-
p esa median e un lenguaje <<hablado* -o median e la c eación de una li u -
gia con su co espondien e o denación ju ídica y dogmá ica- sus emo es
y su esencial desampa o.
A e es lenguaje y, como
al,
es angus ia.
Pe o las in ini as o mas y ami icaciones de la exp esión a ís ica en épo-
cas, endencias, di isiones, e c. s610 explici an un ca áiogo y una o denación
cuyo análisis equi ald ia a hace la his o ia pa alela de las o nas a ís icas
y de la psicopa ologia de 10s pueblos o 10s a is as pa icula es que las c ea-
on y con ellas die on adiosesn e ídolos a sus comunidades y a sí mismos.
T a amos aquí en caso pa icula -si cabe deci lo así- de la his o ia de oc-
ciden e: el ea o d amá ico de Richa d Wagne y, aunque sus aíces se ha-
llan ue emen e inme sas -como in ención p ác ica y como ideal en el ea-
o g iego, Esquilo en especial, y con el10 el espacio empo al se ex iende
en un a co de más de dos
mil
años, la olun ad conscien e del a is a -mue o
aho a,
1983,
hace cien años- y el papel que el impulso colec i o o, si se
quie e, el demonio, el impulso c eado , le hicie on hace en su momen o y
le hacen segui haciendo aho a, log an que aunque sea és e un caso pa icu-
la , si uado muy exac amen e en unas coo denadas del iempo y del luga
his ó ico, su pa icula signi icación e impo ancia, la ue za ex ema con que
supo es uc u a unos asignos* y unos símbolos muy de e minan es pa a la
his o ia de occiden e, la ascendencia de 10s obje os a ís icos, li e a ios y
musicales que nos ha legado es an g ande, que debamos conside a 10 como
algo muy de e minado y de una impo ancia ex ema pa a la e olución del
pensa
y
del sen i con empo áneos.
El10 nos obliga 6 a oscila en e una isión del pasado, in en ando analiza
sus símbolos
y
10s obje os po ado es de es os símbolos como base sus en a-
do a de la ob a de a e del p esen e y una isión del p esen e- u u o, in en-
ando saca a luz y con el10 cla i ica qué es 10 que pudo y puede signi ica
-de que -signo* es po ado a la ob a de Wagne - en su momen o, en el
aho a y en el mañana
y
cómo és a nos puede con inua -hic e nunc- emi-
iendo símbolos comp ensibles y signos de ad e encia o de aci1 elación:
es a e aqueilo que nos dice aquell0 que
ya
nos hemos dicho a noso os mis-
mos, la epe ición de nues o monólogo; pe o es a e po que posee o ma
y
<ces 6 bien dicho*: como epe ición pensamos que la ob a de Wagne puede
deci nos, aho a y en el u u o, a isos comp ensibles -po que son a que ípi-
cos y pe enecen al ondo básico de cualquie colec i idad- y signos po a-
do es de sen ido
y
que es os, o ganizados po el a esano
y
el <<o ganis a*,

90
JOSEPSOLER
son a e y que és e, como
al,
es una admi able exp esión de la angus ia y
el desampa o que hoy, más que nunca, odo homb e sien e po su condición
de súbdi 0 de cualquie égimen polí ico -del signo que sea- y po su esen-
cial desampa o como animal i ien e, una de las an as especies que pueblan
y mal i en en el plane a ie a: la pues a en escena, a a és de las apa ien-
cias mí icas y de 10s símbolos de sus emo es y ansias, la p esencia escénica,
obje i ada y pe sonal, de las igu as di inas, de 10s dioses, amenazan es o
p o ec o es, es a ememo ación y es a especie de li u gia no con esional pe o
sí al amen e es uc u ada que es la ob a d amá ica y musical de Rica do Wag-
ne , odo el10 conduce a una si uación sdidác ica~ y, asimismo, <<pu i icado-
a*. Ap ende a conoce de nue o, a econoce , la la ga cu a de 10s e o es
pa icula es
y
colec i os es una ecapi ulación que s610 la ob a de a e puede
da nos; es a ememo ación es enseñanza, pe o ambién es ascesis espi i ual
si de ella sabemos ex ae la consecuencia de odos 10s hechos que se nos
mues an en la escena y del g ado <<de compasión y emo que así log an en
el espec ado la pu i icación p opia de al es ado emocionalm'.
La céleb e de inición de A is ó eles ue asumida ín eg amen e po Wagne
en sus ob as (ya comen a emos más adelan e la no able in luencia de 10s á-
gicos g iegos, en especial Esquilo, en su p oducción); la cá a sis, la con-
ciencia de la culpa y del es ado de culpabilidad esencial en el homb e es bási-
ca en su ideologia. Culpa y pu i icación an allí unidas y, en de e minados
momen os de sus d amas, Wagne celeb a la exis encia de an elices culpas
que pe mi en ales ~pu i icaciones>> y ales << eden o esn. Nos queda el angus-
iado emo de si la edención wagne iana, explici ada a a és de casos con-
c e es
y pa icula es, puede se alida pa a odos y pa a odas las épocas.
Pe o a a és del sac i icio de es a nisa laica que es la ópe a -el d ama
musical- se enue a, al como se enue a pa a el c eyen e, dia iamen e, con
el sac i$cio de la misa la edención del C is o, la acción que pe mi e accede
al espí i u a la edención emocional y mís ica que lle a consigo implíci a la
agedia. És a es la unción del a is a y del d ama u g0 en conc e o, unción
que cumple
y
la sigue cumpliendo con a a pe ección la ob a wagne iana.
Nues o a e occiden al se ex iende desde la Al a Edad Media has a el Re-
nacimien o
y
de allí se descompone en las múl iples o mas que, cada ez
mis cla amen e,.pa en izan la búsqueda de la iden idad pe dida y el ansia de
I
ARISTOTELES,
Poé ica,
6
ESPACIO
Y
S~BOLO
EN
LA
OBRA
DE
WAGNER
9
I
¡
desp ende se de 10s dioses ecién llegados, y inalmen e, con e i 6 las imá-
genes de és os y las escenas que la Iglesia les hace ep esen a en pu os sim-
bolos deco a i os, desligados de cualquie ac o de e o de cualquie con e-
sionalidad; es ejemplo de el10 el c<Paisaje con la huida de Egip oa u o a esce-
na semejan e, en la que la in oducción de un momen o sag ado es s610 p e-
ex o y deco ación pa a el ema impo an e y undamen al, en es e caso -y
nos e e imos a un g abado de Remb and- un paisaje en el que las es igu-
as bíblicas se pie den y son Únicamen e una de las deco aciones posibles
en e o as an as. Po el10 nues o a e occiden al nació como un indi ec o
des io, como una sec e a o ma de canaliza la angus ia neu ó ica de 10s pue-
blos del oes e an e la llegada de 10s nue os dioses -celosos y exclusi is as
en g ado sumo y muy lejanos del amable y ole an e
sinc e isme
de las di i-
nidades omanas- y su gió, asimismo, po el o zado ol ido de 10s an iguos
dioses de la ie a y como una eme osa o enda a és os en desag a io po
habe apa ado su p esencia, aunque ue a po la ue za, y po odo 10 que
el10 signi icaba de abandono de 10s an iguos y p ime os <cpad esn.
El homb e, deciamos an es, c ea 10s dioses a su imagen y semejanza y 10s
hace espejo de su p opio se y de sus p opios sen imien os; la suplan ación
de es a imagen, la llegada de un nue o apad e*, c ea el mimo sen imien o
de neu osis que en el niño que e desapa ece al pad e y 10 e sus i uido,
po alguna ci cuns ancia o ui a, po o o. Pe o la igu a pa e na es, po na-
u aleza, c eado a de
con lic es
y a su al ededo siemp e es á la en e, en más
o menos g ado, el au a de una neu osis ag esi a: el hijo se sien e siemp e
humillado
y
o endido, ine me, en e a la ue za pa e na e incapaz de eac-
ciona en e a su omnimodo pode
y
al dominio que eje ce sob e 61 y su
mad e. Aun is o desde el ángulo emenino, la indudable a midad elec i a
que la niña sien e en e al pad e
y
su sec e a necesidad de se poseída po
61 -o de posee le- encie a asimismo un mecanismo de de ensa y de in-
en o de dominio al p ecio que sea: con su posesión, o median e el juego y
el <<con a o>> de se poseída, quizá pod á consegui de alguna o ma un cie -
o dominio sob e 61
y
asi a i ma 6 su incipien e pe sonalidad y pod á man e-
ne una i alidad, en cie o modo eal y ísica, sob e su mad e; quizá de es a
mane a pod á eje ce alguna o ma de con ol sob e la sobe ania pa e na do-
minándolo po el cos ado supues amen e más débil.
Pe o el juego del dominio que, en el plano pe sonal, anscu e en el ámbi-
o amilia , la colec i idad 10 aslada al ámbi o de 10s dioses: a la << eligión*;
és os ep esen an, a un ni el cósmico y gene al, el ansia
y
la desespe ación
del pueblo --suma del conjun 0 de 10s <<ni ios* de la edad que sea- en e
a la dominación pa e na, del supe io ine i able.
Y
es os dioses pueden se
in en ados y acep ados olun a iamen e, po la ine i able y biol6gica necesi-
92
JOSEP SOLER
dad que es esencial al homb e, o pueden se i npues os po la azón de la
ue za. Caso de sucede así, el e o y la insegu idad que plan ea la llegada
de un nue o <<dueñow, de
un
nue o pad e, mul iplica la o iginal neu osis y
c ea, de o ma aná quica y ápidamen e desa ollada, en un complejo amaje
de innume ables
y
eme osos caminos, cauces de emblo osas en e medades
del espí i u, unos mecanismos de de ensa po 10s que se in en a una concilia-
ción con 10s nue os dueños y la necesidad de a ae se su bene olencia, que
se supone posible si se puede llega a sabe cuál es el pun o débil de la nue a
di inidad -o de sus sace do es y << ep esen an es>>, de en ado es y ejecu i os
de su pode -; es os mecanismos son la li u gia y 10s sac amen os.
Pe o 10s sac amen os son signos isibles
y
la li u gia, el cauce po el que
és os se ie en en el aespec ado ,. La li u gia con iene, es un ecep áculo,
pe o en el aso, si su ex e io es impo an e y he moso, si 10 es en e dad,
10 se á po que es ablece
y
c ea un espacio acío y 10 delimi a pa a que en
él pueda con ene se el *signo,: en la conciencia de occiden e, con inuado a
de una la ga adición en la que el exo cismo, el mecanismo p o ec o se ha-
bía ya, desde un lejano p incipio, di e enciado en e li u gia eclesial y li u -
gia en el ea o, és e iene a se la sede p i ilegiada, el luga gene almen e
in iolable y gene almen e lici o, donde pod á obje i a sus signos y sus sa-
c amen os de de ensa. Ra ísimas eces el ea o de occiden e hace subi a
la escena -excep o en de e minados pe íodos de la Al a y la Baja Edad
Media- 10s pe sonajes y 10s emas c is ianos y, en un campo muy de e mi-
nado en el que con e gen al máximo las ca ac e ís icas de la más compleja
y
sag ada li u gia eclesiás ica, és os son p ác icamen e inexis en es: la
Ópe aZ.
La ópe a iene a se el <<sac amen o)>, el signo isible y e icien e, en el
que occiden e busca una g acia pe dida po la ue za de las legiones omanas
y po la a caica es uc u a de la sociedad de Roma; en la ópe a se e ugia
la úl ima posibilidad de o ece sac i icios a 10s dioses i ales del áspe o
y
aus e o galileo. La du eza semí ica de sus manda nien os, la supues a ca i-
dad y amo de sus pa ida ios, an pues a
a
p ueba po la his o ia, el amo
a e n0 hecho de amo s610 al << iel>> obedien e, di ícilmen e halla un espa-
cio, -delimi ado
y
acep ado po una adición secula - en el ea o, y espe-
cialmen e en el ea o musical, donde al espec ado se le o ecen o as posi-
bilidades y se le insinuan o os caminos
y
o os sac amen os
y
odos ellos
den o de un con ex o disc e o -en un con ex o deco a i o y como algo que
J.
DURON,
Ma c-An oine Cha pen ie : Da id e Jona han
( ex o incluido en la g abación
discog a ica de la ob a; Pa is
1982).
pe eneció al pasado- pe o que, no po ello, dejó de hace y de in e i una
p o unda huella en aquellos que podían asis i a las ep esen aciones.
Pe o la epe ición mímica, la ances al necesidad que el homb e siemp e
sin ió de epe i con ges os y den o de un con ex o pa icula y sag ado aquello
que p e endía exo cisa o domina -la caza, el sexo, la gue a-, en la esce-
na y a a és de la ep esen ación d amá ica y de unos ex os can ados y eci-
ados po 10s ac o es o ician es, es, po aquella necesidad de
ca a sis
que ya
an ce e amen e desc ibió A is ó eles, un ac o psico-analí ico, un p o undo
e in ens0 deseo de la colec i idad de % e * aquello que eme y, po su ep e-
sen ación en
un
espacio y un luga sac alizado, un es ue zo po in en a su
con ol y con ello, la posibilidad de domina y ascende la angus ia que an
p o undamen e 10s dominaba.
De 10 conc e o hace , c ea , un símbolo abs ac o: és a es la unción del
a e y el c i e i0 con que el a is a selecciona -a su mane a, y den o de las
posibilidades que le pueda da el impulso c eado - el abajo que sale de
sus manos y con el que cumple la unción ese ada al
poe a,
el que hace
eme ge el se del no-se según el signi icado p imo dial de es a palab a, de
.da un nomb e a las cosas,) y, con ello, ab e paso a la Úl ima abs acción,
inal de una la ga cu a de abajo y de ecepcióm de signos, la inspi ación,
que ienen siendo ecibidos desde que, en el alba del homb e, és e ap endió,
o se le enseiió, a se ecep o de ellos y a desc ibi los como ob a de a e;
es ejnal del a e, p e igu ado pa cialmen e en la cu a que siguen las ob as
de 10s más g andes a is as y que queda bien pa en e en ellas, es la <ca encia
del nomb e,, es la << eabso ciÓn en la indis inción p imo dial),' y con ella,
la asunción de 10 abs ac o de mane a absolu a y sin signo alguno: 10 in ini a-
men e complejo es in ini amen e simple y el in del a e es el silencio del acio.
Pe o es e acío, el a is a iene que i lo c eando, aciando su espacio in e-
io pa a que en és e se pueda il a y de ama la ue za c eado a y, po
su misma e ín ima mecánica, puda es ablece se una oscilación de elemen os
in e nos: el espacio in e io debe llena se de si mismo, de 10 que él mismo
es 6 seg egando y, al mismo iempo, el a is a debe in en a acia se y, en
su la go y di ícil camino a la máxima y úl ima abs acción que es la me a
inal y de ini i a, la jus i icación de odo su abajo, in en a , en es e ince-
san e lujo y e lujo, llena se de si mismo y acia se de 10 ex e io , llena se
de las imágenes -que luego plasma 6 en símbolos- que luyen a a és de
ala he ida que le ha in ligido Apolo* y que 61, como a esano c eado , depo-
'
Tchouang- seu,
L'Oeu e compl? e,
XI (en
Biblio hBque
de la Pléiade,
Philosophes aoi's-
es,
Pa is
1980).
100
JOSEP SOLER
Los a que ipos básicos de la pulsión de mue e, ag esión, el deseo de <<de-
o a ,: el amo , y la descon ianza, la insegu idad esencial del homb e y su
ho o de se como al -conscien e o incosncien emen e- una ((pasión inú-
ib, se hallan exp esados admi ablemen e en el ea o musical de Wagne co-
mo, más a de, lo es a an en las ob as de Richa d S auss -sin su explíci a
ca ga ideológica- o en las de Schonbe g y, muy en especial, Be g.
Aho a, cien años más a de, cuando la ob a wagne iana es bien conocida
-en su doble e ien e li e a ia y musical9, podemos comenza a calib a la
ex ao dina ia impo ancia que és a ha enido sob e el man o cul u al de oc-
ciden e: an o pa a la his o ia y la e olución de 10s mi os occiden ales y su
epe cusión en la neu osis siemp e c ecien e (ya que és os nunca son asumi-
dos pues o que nunca son ol idados comple amen e, po 10 que la in ensidad
emocional del homb e siemp e i á aumen ando al no pode esol e , colec i-
a nen e, sus con lic os acumulados y necesi a á
siemp e
de 10s es allidos de
escape con 10s que -siemp e inú ilmen e- in en a 6 esol e sus c ecien es
ensiones), con las que el homb e occiden al en pa icula (y dadas las ci -
cuns ancias de comunicación, odos 10s homb es en gene al) se e pa icu-
la men e a ec ado, como pa a la es uc u ación de és os en la conciencia co-
lec i a y en el análisis del his o iado que 10s de ine, o dena y sis ema iza,
la ob a de Wagne , pa alela a la e olución eins einiana y a la c í ica eudia-
na en las que odos 10s concep os de iempo, se y espacio enían a se o al-
men e cambiados, y pa alela asimismo al análisis c i ico del iempo y el se
que Heidegge y Sa e es ablece án como e o no a 10s p incipios, y pa ale-
la ambién a la des ucció~~, len a pe o ya i e e sible, de 10s ni os básicos
de la ci ilización c is iana de occiden e median e el análisis cien í ic0 de las
uen es de in o mación que poseemos sob e el naci nien o y la c eación del
c is ianismo con 10 que se co oía y se a acaba en su base -po ob a de aque-
llos que, sin p ejuicio y desligados de cualquie a adu a dogmá ica a acaban
i me y se enamen e el es udio de 10s inicios del c is ianismo -el undamen-
o de oda nues a ~<ci ilización~~- y con 10 que se dejaba al homb e, sacudi-
do en sus más ín imos y anquilizan es undamen os, ine me y, como en sus
comienzos sociales, en e a la necesidad de o ganiza de nue o una mane a
de se y concebi el se en el mundo con conciencia de su se ine me
y
aboca-
do al desa npa o y a la ine i able y pe iódica des ucción -y quizá des uc-
ción o al e i e e sible-, la ob a de Wagne , decimos, es una pode osa y
admi ablemen e es uc u ada sín esis isual, sono a e ideológica -es decj ,
con g an capacidad de conmo e y de ale a - que incide y se ca aloga en e
Y
a
un ni el bien di e en e
al
de
R.
S auss
o
Schonbe g
y
Be g.

ESPACIO Y SÍMBOLO EN LA OBRA DE WAGNER
101
10s a isos y 10s << esúmenes inales* con que el a is a o 10s pensado es ale -
an y conju an pe iódicamen e a 10s homb es; su dialéc ica del pode ,
an
e i-
den e en es os momen os en que el pode es la ue za y és a necesi a mis
que nunca la absolu a capacidad de des ucción -de au odes ucción- pa a
exis i y pa a eje ci a se sob e 10s que <<no ienen pode ,, el e a o que Wag-
ne hace del pode , co oído en su mis ín ima esencia po la insegu idad gla-
cial que odo pode oso iene y que siemp e comba e con mayo ala de e in-
c emen o de es e mismo pode que 10 a des uyendo, en la igu a del ambi-
guo dios Wo an, es un e a o ipico y que -sin su g andeza de dios g iego,
limi ándonos a sus ac os- pod ia aplica se a cualquie es adis a o p esiden e
de caulquie g an nación de la ac ualidad; como 61, en su a án de ahoga la
insegu idad del pode con más pode , el es adis a in en a a as a -y es,
asimismo, a as ado po la neu osis de pulsación mo al que g a i a inexo-
able sob e nues a ci ilización- a sus súbdi os y a sus enemigos a una des-
ucción i e e sible y que, en la ob a wagne iana, y po 10 menos en ella,
se halla jus i icada po la depu ación~ y la pu i icación que conlle a la ho-
gue a cósmica de Walhalla, des uido pe o expec an e; el símbolo wagne ia-
no es un a iso y un espejo y su a án y necesidad de p esen a nos eden o es
y posibilidades de edención -aunque sea en casos pa icula es- es, asimis-
mo, un hecho a ís ic0 que 61 nos en ega con una ni idez y una cla idad de
exp esión únicas en el a e de occiden e. Quizá s610 Esquilo, en la A enas
es ela de su momen o, supo ~n ui la g andeza de su siglo y la amenaza liga-
da a ella y que no deja ía de ac ua en su debido iempo.
Es a in uición es p opia s610 del genio y es o 10 ue en g ado absolu 0 Ri-
cha d Wagne ; el análisis que ensaya nos es un in en o de apo a de e mina-
dos concep os al es udio de su ob a y, asimismo, en ocasión del cen ena i0
de su mue e, un homenaje en su doble e ien e de músico y esc i o : Mon-
e e di, Rameau, Moza , S auss, Be g y Schonbe g, así como de e mina-
das ob as de Mousso gski, Debussy y S awinski'O son 10s pun ales básicos
-con el complemen o de Ve di
y
Puccini- de la his o ia del d ama musical
de occiden e, pe o la apo ación de Wagne es o almen e di e en e a la de
odos ellos: una ideologia y una es uc u a de sal ación, un es ue zo mesiá-
nico, eliga odas sus ob as y hace de ellas una sola unidad englobándolas
odas ellas en un solo bloque y un solo y uni a i0 concep o.
Es o únicamen e 10 hallamos en el conjun 0 de sus ob as de Rienzi a
Pa si al- y, después de 61, nadie ha sabido o podido emp ende es ue zo
semejan e; Wagne no es el comienzo de una nue a e a, 61 no esc ibe la mú-
'O
Bo is Goduno , Pélleas e Mélisande, The Rake's P og ess
102
JOSEP SOLER
sica del u u o (en un deseo de e e niza se que pa ece ipico del espí i u de-
mán; asimismo, Schonbe g di á que ha descubie o un sis ema capaz de ase-
gu a la sup emacia de la música alemana en 10s p óximos y la gos años),
61 no esc ibe la música del u u o -aunque oda la música que se ha esc i 0
después de su mue e es á, de una o ma o de o a, di ec a o indi ec amen e,
ma cada po su genio musical o ideológico. Wagne es el inal de una la ga
e a y de una la ga ci ilización que, desde el pun o de is a musical, alcanza
su zeni en su ob a y su co onación inal en Mahle , S auss y la Escuela
de Viena. Con 61 se cie a un ciclo i epe ible y que, pa a consegui la eclo-
sión de o as g andes igu as y o as g andes apo aciones -nue as de
e dad- iene que inicia se de nue o en odas sus e ien es, isicas y espi i-
uales, económicas, polí icas y humanas. Es e ciclo pod á inicia se o no, da-
das las ci cuns ancias, pe o en la ac ualidad no pa ece posible aspi a mis
que a con empla el pasado, ex ae de 61 sus úl imas posibilidades, aun muy
icas y é iles, y espe a con la humildad del a esano conscien e de su mo-
men o y de las posibilidades de su ci cuns ancia.
Po ello, una e isión de es e la go inal, con la pe spec i a del siglo que
ha anscu ido desde la mue e de Wagne (y s610 a unos ein a años de
la desapa ición de Schonbe g y ica o ce! de S awinski), nos pa ece muy po-
si i a y con capacidad de da aún esul ados a ís icos conside ables. Si a
nues o es ue zo -añadido en su b e e dimensión al de an os que en p o-
undidad se han ealizado úl imamen e- pa a, quizá, acla a algún concep o
o insinua algún nue o pun o de is a; con el10 in en amos con ibui al ge-
ne al homenaje que el mundo a ís ic0 siemp e ha endido -y en es e año
muy en especial- al genio musical y poé ico de Richa d Wagne .
aCuando la eligión ha pe dido sus cualidades in ínsecas -con i iéndose
en algo a i icial-, al a e le es á ese ado sal a la esencia de és a apode-
ándose de 10s símbolos mí icos que la eligión no ha sabido conse a en
su ec o sen ido ol idando que, median e su ep esen ación ideal, puede ha-
ce se pa en e la p o unda e dad escondida en ellos. Mien as el sace do e
se obs ina en que las alego ías eligiosas se conside en como e dades eales
y obje i as, el a is a se sien e po comple o indi e en e, ya que en ega y
nos ansmi e su ob a - anca y lib emen e- como algo que es s610 de su
p opia in ención. Pe o la eligión única nen e iene ida a i icial cuando se
e o zada a segui , sin cesa , elabo ando sus dogmas simbólicos y a ecu-
b i al Único, a la Ve dad y a lo Di ino que en ella esiden, con una masa
-cada ez más c ecien e- de cosas inc eíbles exigidas a la c edulidad de
10s homb es. Asi, den o de es a in ención, la Iglesia siemp e ha buscado la
ayuda del a e, que, po o a pa e, es a incapaz de cualquie desa ollo de
ipo supe io en an o ha sido o zado en hace apa ece es a e dad p e endi-
damen e eal del simbolo p oduciendo idolos y e iches p opues os al iel pa-
a su ado ación ma e ial; al con a io, el a e s610 cumple su e dade a un-
ción cuando consigue, median e una ep esen ación ideal de la imagen alegó-
ica, ab aza , pa en iza , la subs ancia in e na de la indecible e dad
di ina'
I.
El a e, pues, como enuncian e de la poesia escondida y que debe se e e-
lada, no s610 cumple su p opia unción sino que, po la p e isión de su p o-
pia na u aleza que es la de pa en iza , hace eme ge del no-se el se de la
poesia y da le o ma a a és de la obje i ación que sabe da le el a is a, am-
bién debe es a ale a an e 10s signos de ago amien o y de mul iplicidad de
simbolos que se de ec an en las eligiones pa a, así, pode cumpli su un-
ción sus i u o ia, dado a de signos i os y eales que ya no puden se dados
po las exhaus as eligiones, ins i ucionalizadas como pu a o denación je á -
quica o g up de p esión polí ica pe o sin ninguno de 10s signos i ien es
que, en su momen o, ue on la azón de su se y jus i ica on su apa ición
y su es uc u a in e na: s610 el a e es incapaz de ago amien o -en an o du-
en las ci cuns ancias neu ó icas que, en cie a mane a 10 jus i ican y la dan
ida-, pe o las eligiones es án suje as a las ine i ables cu as i ales siem-
p e conducen es a su ol ido inal. Es as cu as, no siemp e ec ilineas y muy
ecuen emen e de enidas en un o den pu amen e social y o icial pe o sin nin-
gún sen ido espi i ual y eal, ienen siendo de e minan es pa a la apa ición
de g andes momen os en la his o ia del a e, ya que és e, de o ma consicien-
e o no, sabe in e p e a e in ui el momen o de epliegue y ago amien o pa a
eme ge en el o en e sanguineo y i al que es la necesidad humana de poe-
sia y e dad y lle a le la ca ga de ayuda necesa ia, sin la cual no pod ia exis i .
El homb e necesi a del a e an o como necesi a de ai e pa a espi a o de
alimen os pa a subsis i , y la ensión eligiosa, caso de se au én ica y i-
ien e, es un oxigeno y un alimen o que le es i al; pe o el apo e eligioso,
siemp e las ado po la je a quia y la ins i ucionalización de 10s i os y sac a-
men os, coaccionado de la ín ima libe ad y de la p opia esponsabilidad,
única e in ans e ible, an e 10 T anscenden e, siemp e acaba colapsándose
po su misma es uc u a en una la ga, penosa y es i il agonia. Es en onces
cuando se de ec an 10s comienzos del ine i able cánce , cuando in e iene
I'
R. WAGNER,
Religión
y
A e
(1880) (de la e sión ancesa de
J.G.
P od'homme,
Oeu -
es en P ose,
ol,
XIII,
pp.
28 ss. Pa is
1925).
104
JOSEP SOLER
el a is a y cuando és e apo a aquella capacidad y posibilidad de elación
que únicamen e el a is a, sin in e eses de dominio ni p e ensiones de obliga
a una sal ación de la que sólo 61 pudie a ene la exclusi a, es capaz de o e-
ce : el a e es desin e esado y no p e ende, con la ob a o ecida, eje ce nin-
gún dominio; es una acción ecíp oca que es ablece una dialéc ica de la que
es án alejados cualquie ipo de je a quia o de condicionan e. Su diálogo -o
su doble monólogo- le ab e las pue as a un espacio, inde inido pe o eal,
pa icula y p opio pe o uni e sal. E.T.A. Ho mann12 10 desc ibió admi a-
blemen e en K eisle iana (1 8 14- 18 15): .(La música) es la más omán ica de
odas las a es, y se pod ia deci que es el único a e ealmen e omán ico
pues s610 el in ini 0 es su obje o p opio
[.
.
.]
la música ab e
al
homb e un
eino descon'ocido, absolu amen e di e en e al mundo sensible que le odea;
abandonándose, se despoja de odo sen imien o dejnido pa a sume gi se en
una aspi ación ine able..
Pe o es e sen imien o inde inido, impulso i acional, hecho de emo y em-
blo es, p ecisa nen e, la angus ia sag ada y e e en e an e 10 numinoso y
10
o o y la exp esión de Cs a, pa a un de e minado ni el de conciencia y de
conocimien o, no puede deja se en manos de las ins i uciones o iciales y sus
ce emonias, sino que iene que halla su cauce den o del indi iduo y su p o-
pia pe sonalidad y o ganización. Es a es uc u a causal y que,
al
mismo iem-
po, pe mi e consuma en su in e io el diálogo -quizá el único diálogo posi-
ble pa a el se humano, incapaz po esencia de cualquie comunicación ~hu-
mana,- en e el yo (pun o ocal y Único, ya que pa a delimi a es a elación
s610 exis e el yo que ga an iza y sus en a y iene conciencia de
10
o o) y la
in uición de 10 ascenden e, es a es uc u a, s610 podemos halla la, en su es-
ado más pu o, en el a e y la única unción del a is a-sace do e es en ega -
nos el obje o a ís ic0 (sob e el que el a is a ya no iene de echo alguno una
ez 10 ha o ganizado y una ez ha hecho el don de 61) y sin que és o p esu-
ponga ninguna dependencia je á quica o legal; ecibido el obje o és e nos pe-
ne a y nos inunda con la ecundación de su ab azo, al como, análogamen e,
el mís ic0 -que ans ie e al impulso ascenden e es a unción o bien in uye
que puede eni di ec a nen e de és e- le a ibuye una elación que, cuando
in en a desc ibí nosla, sólo puede hace lo con un ocabula io muy p eciso
y muy conc e o; así, Thé 5se Ma in esc ibe: qqué signi ica el se llamado
(po Jesús) sino uni se de una mane a ín ima a Aquél que cau i a el co azón?
Si el uego y el hie o puediesen habla y es e Úl imo dije a al o o: A áeme,
"
E.T.A.
HOFFMANN,
K eisle iana
P emi& S ie,
IV,
p.
899,
en
Roman iques Allemands,
ol.
I,
Pa ís
1963.
jno signi ica ia es o que él
desea
iden i ica se al uego de
al
mane a que
10
pene a
y
10
embebe
con su a dien e subs ancia
y
pa ece que se hace uno
con él?13~.
Es e ocabula io, al como señalamos en de e minadas palab as que esc i-
bimos en cu si a -a ae , desea , pene a , embebe -14, es ablece una ine-
quí oca dialéc ica e ó ica en e el mis ico -o el ecep o -
y
10 ascenden e
-o la ob a de a e;
y
la desc ipción minuciosa
y
p ecisa del deseo, la es uc-
u a de la escala que conduce a la consumación de és e, ha lle ado a es able-
ce una cla a je a quización
y
a un exac o ca álogo de 10 e ó ico. Quizá al a-
ia aho a de ini
y
ca aloga el
g ado
de iolencia que nos hace la ob a de
a e
y
cómo asi se pod ia es ablece un pa alelismo en e a e
y
obje o e ó ico.
Quizá la iolencia engend a el sen imien o eligioso
y
la pulsión e ó ica
esul ado de és e; pe o ambién pod ia se el di uso sen imien o eligioso (el
emo que c ea a 10s dioses
y
10s an opomo iza) el que engend a a en el
homb e, como cauce po donde se de ama
y
se de i a es e sen imien o, un
agudo impulso de ag esi idad
y
que, en uno de sus caminos po donde és a
se expande, hallá amos, como mane a
y
modo de exp esión, la ob a de a e.
El a e se ia, en onces
y
aho a -en 10s albo es de la humanidad
y
en la
so is icada sociedad ac ual- una canalización de la iolencia
y
uno de 10s
an os caminos que de i an de 10 sag ado
y
sus o ganizadas li u gias; a e
y
li u gia se ian he manos.
Los dioses necesi an sang e
y
la humanidad no ha aho ado es ue zo ni
ha dudado, de la o ma que sea, en p opo cioná sela; pe o es a sang e que
es una elación inequí oca en e íc ima
y
sace do e, en el caso del c is ia-
nismo e ie e de mane a esencial sob e la sociedad, que la o ece al como
en su momen o es uc u aba un conjun 0 de emociones
y
de modos de se
en la desapa ecida ci ilización az eca: la sang e
y
el sac i icio e an allí p i-
mo diales pe o no e a el mismo dios quien se con e ia
y
e a oc0
y
unda-
men o de la pasión sang ien a; Nues o Seño el Desollado se hacía ac i o
po la piel a ancada en el sac i icio, mas en el
c is ianisme
10 p imo dial
es la ado ación del dios, c uci icado
y
mue o 61 mismo en una mue e
y
una
agonia in ans e ibles, posibles, pa a el iel, de se e i idas en alguna ma-
ne a, pe o absolu amen e únicas en cuan o a acción sal ado a. S610 el c is-
ianismo lle a sob e su conciencia la x eliz culpa. que necesi ó, pa a conse-
gui la
edención,
la mue e del mismo dios
y
su cons an e p esencia, no s610
l3
Thé Bse de
I'En an
Jésus, Manusc i s Au obiog aphiques, Ms.
C
36,
A
MB e Ma ie
de
Gonzague, p.
300, Pa ís 1957.
l4
J.F.
SIX.
lñC 2se de Lisieux au Ca mel, Pa ís 1973,
p.
366 ss.

106
JOSEP
SOLER
a a és de las imágenes sino a a és de una au én ica, esencial y cons an e
epe ición y eno ación median e el sac i icio de la misa.
La omnip esen e mue e del dios, a pesa de cie a insis encia en ecalca
el hecho indesc ip ible de la << esu ección~, llena el espacio eligioso y emo-
cional del
c is iana
e in o ma, asimismo, el alan e del a is a eu opeo -u
occiden al- a pa i del siglo p ime o; asi, nues a his o ia del a e es la his-
o ia de una neu osis colec i a sob e la que g a i a con eno me peso la es-
uc u a de mue e y de ex emo o men o que es la desc ipción de la mue e
del dios; pe o es e dios, an humano po o a pa e, mue e en o ma humana,
en un con ex o supues amen e his ó ico y den o de un ma co his ó ico en
el que in e ienen pe sonajes ela i amen e áciles de si ua en el iempo y
en la geog a ia: hay una ne a dis inción en e el dios que mue e, ele ado a
la ca ego ia de Dios po 10s seguido es o, mejo dicho, 10s c eado es de
su
eligión, y la somb a de Lo T ascenden e, de Lo O o, lejano, absolu amen e
lejano, he e ogéneo
y
di ícilmen e asimilable a la igu a que su e pasión y
agonia en el Gólgo a. Asi, la eligión c is iana es una eligión de mue e y
mue e de
un
dios pe o sin Dios.
És e, al que pos e io men e se le asigna á la igu a del pad e y al que no
se duda á en señala su o al y absolu 0 abandono del hijo en el momen o
sup emo de su agonia, signi icando quizá de es a mane a su ca ác e de pa-
d e, celoso de la mayo e inequí oca a inidad del hijo con su mad e que no
sabe abandona 10 y del que se ha á una igu a ansiosa y exigen e del sac i i-
cio ilial pa a asi se engado de 10s pecados de 10s homb es, queda en ex e-
mo desdibujado y, en ealidad, poco
a ac i a
pa a el homb e occiden al. Poco
a poco, desde San Agus ín has a el Maes o Eckha i á omando o ma su
absolu a ascendencia y su o al lejania. Pe o de 61 no emana iolencia ni,
casi, ob as de a e; s610 el c uci icado ascina el c is ianismo desde sus p in-
cipio~ y si en el siglo
XIV
-inclusa
en Ribe a o El G eco- ep esen an al
Pad e con el cadá e del hijo en sus b azos la imagen de la piedad ma e nal
y emenina llena á la iconog a ia de occiden e con innume ables -y, a me-
nudo bellisimas- imágenes.
Es a olun ad, quizá ine i able, de humaniza a 10s dioses y hace los hu-
manos (ya Jenó anes obse aba que 10s mo ales c een que 10s dioses nacen
a su semejanza, usan de sus mismos es idos y ienen su cue po y su oz,
y que si 10s animales pudiesen p oduci ob as de a e ep oduci ian la o ma
de
sus
dioses como su p opia igu a y cada uno ha ia 10s cue pos de acue do
con su especie..
.)
hace de és os el pun o ocal del que eme ge la iolencia
y su doble es uc u a sus ancial que la o ganiza y la man iene: el e os y el
a e con el que és e se exp esa.
Pe o el e os y la iolencia c is iana son de un ni el ex emo: no s610 es
el dios el que su e o el iel el que a a de asumi
y
e i i su pasión, sino
que, po un mecanismo a caico pe o supe i ien e has a hoy dia, es el mis-
mo cue po del dios y su mismo sang e el que es de o ado y bebido po el
iel -en eo ia, po odos 10s homb es de occiden e- que asi consuman un
sag ado banque e an opó ago: mis icamen e, el dios se e obligado a mo i
y a enace cons an emen e -y es o, desde 10s Úl imos dos mil años- apa e
su mue e
y
esu ección celeb ada simbólicamen e den o del
g an
ciclo anual
li ú gica;
casi exclusi amen e, la unción del dios es la de se comido y bebi-
do, hipos asiándose en sus ieles a a és del <<banque e euca is ico~.
Es a es uc u a de elaciones, de ca ác e ibal, que pa en iza con ha a
cla idad la supe i encia del ac ual -que no el pensa - a caico y en ex e-
mo p imi i o, ha p oducido en occiden e una in ensa neu osis de iolencia
y
mue e; cie o que el homb e conscien e de su se es aquel que i e pa a
mo i
y
hacia la mue e a con un inna o impulso
y
ascinación de mue e,
pe o la exal ación pe sonal, acial, económica -el ex emo complejo de
supe io idad- de occiden e es án impulsados en g ado insupe able po el sa-
be , conscien emen e o no, que se pe enece a un g upo que de o a al dios
y 10 posee a a és de la magia de sus sace do es que le obligan a pe sona se
y ansubs ancia se en la euca is ia y del que, po la bebida de su sang e,
eu emismo de la espe ma di ina, se posee asimismo su más in ima ue za,
la esencia del pode que la hace ac ua .
El a e es, asimismo, el eu emismo con que se enmasca a es a e oz ale-
g ia con la que lo ece la iolencia que sus en a 10 sag ado; en el sac i icio
i ual al Moloch de o ado e a és e el que de o aba al homb e y el que 10
asumia sac alizándolo. Po ello, 10s sac i icios de Ca ago o Tenoch i lan
e an
sag ados pa a el homb e y, en es a medida y desde es e pun o de is a, acep-
ables
y
nu ninosos: 10 sag ado inundaba al homb e y 10 hacía pa icipe del
emo
y
del emblo cósmicos an e 10s que se anonadaba. Pe o aho a, con
el nue o dios y su nue a li u gia, es el mismo dios el que es de o ado y el
.
que se en ega, pe sonalmen e, al u o del Pad e que exige su sac i icio
y,
asimismo, de mane a pe sonal, isica, se en ega a odos 10s homb es de o-
das las épocas que deseen pa icipa del di ino manja .
El c uji del pan euca ís ic0 y la calien e sua idad del ino poseen un ele-
ado índice de ensión e ó ica pe o la iolencia es á subyacen e, inmanen e
a es a es uc u a de posesión: las bacan es se desga aban en hono del dios
que se de amaba en ellas en el éx asis del ino, pe o aho a es el mismo dios
quien se desga a
y
diluye en el in e io del cue po del iel, en su boca,
y
en él se consuma la posesión, no del iel po el dios, sino del dios po el
iel. Es a o gullosa segu idad, el con encimien o de que asi
se
ealiza
y
de
que es o es la ealidad que se consuma lle a al iel -a 10s millones de ieles
JOSEP SOLER
que de al o ma 10 han c eído y expe imen ado- a c ea un mecanismo de
iolencia y de sec e o emo : la posible pé dida de la ue za y el incon esado
deseo de expe imen a la y hace la pa en e; la gue a como unción -no de
e oluciones o ensiones económicas- de es a ag esi idad c eada sac almen-
e; la gue a como exp esión de 10 sag ado y del ho o numinoso que asi
a a de halla ali io a la ho o izada aleg ia del iel que ha podido posee
al dios.
El sac i icio al Moloch o el de 10s az ecas e a anquilizan e po que asi
e a la olun ad di ina (y el
c is ianisme
ha a ado con suma insis encia en
incidi en el mágase u olun ad~), pe o 10 cie o es que al de o a al dios
el homb e sabe que, en cie o aspec o y a pesa de 10s anquilizado es a isos
de sus sace do es, es 6 ealizando algo eno me e in ini amen e desp opo cio-
nado con sus ue zas na u ales y que, po es o mismo, puede se le mo al-
men e pelig oso: la unción del a e es exo cisa -al mismo iempo que pa-
en iza su i e enable aleg ia- es os pode es y man ene los en su jus o luga .
Pe o el diálogo en e el dios y el iel que 10 posee a a és del banque e
de la ansubs anciación es un diálogo mudo, unila e al, monólogo del que
se espe a y
se
supone una espues a que ya se sabe de an emano se 6 asimis-
mo muda o de la que s610 se pod á ecibi , en el mejo de 10s casos, un sig-
no, una indicación simbólica, y és a end a siemp e que se aducida y asu-
mida en su in ención bené ola po el iel que es quien debe a iesga se, po
la misma mecánica de la si uación, a al dialéc ica. Po el10 mismo, es e do-
ble diálogo en el que se espe a una espues a muda o simbólica y en el que
se inicia la elación con emo y súplica, es una es uc u a de dominio y, po
ende, de emo y odio an e el dominan e; no es de ex aña que de e minados
mís icos -en el Islam, en especial- ans i ie an a un se humano en el que
eian una hipós asis di ina, un espejo i o y eal de la di inidad asceden e
y silenciosa el diáiogo ahu nano,, e bal, lógico y concep ual.
En occiden e a as eces se ha ealizado es a ans e encia, a no se que
se conside e como al el diálogo
imaginalis
que, en e el amigo y el amado,
saben o ganiza algunos mís icos; s610 el a e, en su ni el inhumano, abs-
ac o pe o a eal,, puede llega a es ablece una elación i ien e y comp en-
sible pa a muchos. De odas las a es, la música llega a se , al com ha ido
anscu iendo su cu a en la his o ia de occiden e, el a e con más posibili-
dades de ac ua de mediado y de in e locu o : a e abs ac o po excelencia,
po su misma ca encia de oda exp esión semán ica, pa ece el más adecuado
pa a es a unción y, po el10 mismo, no pa eció demasiado pelig oso -a pe-
sa de 10s iniciales emo es de San Agus in- a 10s pode es es ablecidos, que,
po o a pa e, no die on señales de in ui el pelig o la en e en ella y las posi-
bilidades sub e si as insi as en su in e io . De odas las o mas musicales,
ya dijimos cómo la ópe a nos pa ecia el géne o mk adecuado pa a exp esa
cualquie ipo de ag esión a la eligión o icial y, al mismo iempo, el más
con enien e pa a desa olla en su seno aquellas ensiones que el homb e an-
siaba ali ia y aquellos diálogos de 10s que p e endía halla espues a.
Es e a e se inicia, como es sabido, en la Elo encia de 10s Médicis, en un
con ex o de
e o no
y de e-nacimien o; pe o si el ea o g iego pa ece que
haila sus aices en la li u gia pa a, después, emancipa se y eni a se a ea-
on, en occiden e el p oceso se in ie e y el ea o se emancipa de 10s mis e-
ios y d ama li ú gicos medie ales pa a halla su plena y comple a au ono-
mia en el géne o
ópe a,
que o malmen e de i a, en su aspec o p ác ico y
escénico, del d ama eclesial; en 61, en su o ma nás aguda y casi de modo
absolu o, el espí i u c is iano es á ausen e y s610 muy ecien emen e inco po-
a á algunos de 10s emas o del modo de pensa de és e.
La música que sabe c ea occiden e, apa e del mundo de la Ópe a, nace,
como asimismo sabemos, en el seno de la li u gia c is iana y sus necesida-
des. Con no able acie o, Wagne señala la posición p i ilegiada de la músi-
ca en elación con las o as a es, pa a es ablece se como un ehiculo espe-
cialmen e ap opiado y quizá único pa a exp esa , exci a y man ene la emo-
ción del iel c is iano: <<si la pin u a pudo llega a ilus a la sus ancia ideal
del dogma -exp esado en concep os alegó icos-, empleando la alego ia en
sí misma, sin duda de su au en icidad, como obje o esencial de su ep esen-
ación idealizan e, la poesia, aunque do ada de un mismo pode c eado , no
pudo hace lo, basándose en 10s dogma de la eligión c is iana, ya que, ex-
p esándose po medio de concep os, es aba obligada a man ene in ac a la
o ma del dogma, conside ado como inal e able. La poesia no podia, pues,
pe mi i se más que la exp esión lí ica de una ado ación ex asiada que -dado
que ninguna de inición podia se exp esada sino en el ex o inal e able del
dogma- u o que undi se necesa iamen e en la exp esión musical que, po
su misma esencia, ca ece de la necesidad de concep os. Es g acias única nen e
a la música, que el li ismo c is iano ino a se un a e e dade o: la música
eligiosa empleaba como ex o las palab as del concep o dogmá ico; pe o en
su acaece disol ia es as palab as, inconmo ibles po de inición, de
al
o -
ma que dejaban de se in eligibles y casi exclusi a nen e s610 comunicaban
al sen imien o en usiasmado del iel un con enido emo i o pu o. En sen ido
es ic o, la música es el único a e absolu amen e adecuado pa a la e c is ia-
na de la misma o ma que la sola música que conocemos, po 10 menos has a
aho a, con igualdad de alo es a odas las o as a es, es pu 0 p oduc o del
c is ianismo. El enacimien o del a e an iguo -el cual, ac ualmen e nos es
casi imposible imagina en 10 que se e ie e a la música- no ha con ibuido
en nada a su pe eccionamien o como a e: es po el10 que la conside amos
116
JOSEP
SOLER
meno g ado
Los oyanos
de Be lioz; las g andes epopeyas del siglo
XX
son
10s ilms de Lukas y Spielbe g -con acompañamien o musical de John Wi-
lliams. Añadamos a és os la a oz <<epopeyaB de
Supemn
en cuya p ime a
pa e se calcaba, de mane a inc eible, la his o ia de Jesús e angélico; pe o
las di e encias de acalidad~ es é ica y po supues o é ica, son ab umado as.
La poesia, la capacidad del a is a pa a ex ae el se del no se , se ha con-
e ido en la ma e ialización del wueño ame icano* y 10s milag os de
Supe -
man,
como la <<dolo osa* his o ia de
E.
T.,
con su mensaje, su buena nue a
y sus milag os ecnológicos y supues amen e poé icos, son s610 e siones en
ecnicolo de unas ansias mí icas, p esen es desde siglos en ie la humanidad
y que, aho a, aducidas y adap adas a la men alidad del homb e medio, ad-
quie en es as o mas dis o sionadas y ca en es de cualquie calidad a ís ica.
Señalemos, po o a pa e, que la Única y au én ica epopeya cinema og á i-
ca,
In ole ancia
(G i i h, 1916), al como dice su i ulo, es una inmensa me-
di ación sob e cua o momen os de la his o ia humana y cóm0 la in ole ancia
ha a ec ado de mane a decisi a el desa ollo de és a. La e alogia de G i -
i h, aunque comp imida en una sola . a de,, es la única ob a que en nues o
siglo puede pone se a la pa al Anillo wagne iano; pe o en
In ole ación
ya
no apa ece ningún sal ado ni mesias y si, en
un
caso pa icula la igu a
de Jesús es p o agonis a de uno de 10s episodios, ell0 es s610 pa a pa en iza
aún más su acaso
y
el u o de 10s homb es que se ap esu an a des ui a
aquel que, quizá, hab ía podido sal a les. Con odo, el episodio que anscu-
e en nues a época iene un inal supues amen e eliz, aunque la e dade a
no a op imis a -la au én ica espe anza- es la imagen de la mad e meciendo
la cuna del niño, imagen que a a iesa oda la película y que, como símbolo
de un posible u u o que puede llega a ascende el mal omnip esen e, su -
ge como un conju o del deseo -asi nismo humano- de pe pe ua se en paz.
Wagne no se a e ió a mos a la imagen ma e na meciendo a es e niño
simbolo del nañana
y
s610 en el
Anillo
y
Pa si al
aludió, de una mane a muy
di ec a, pe o Únicamen e con palab as, a la unción sal ado a -o des uc i a-
del elemen o ma e no; la con inuidad de la ida y el mecanismo que la ase-
gu a son adicalmen e ambiguos y en sus ob as es án o almen e desp o is os
del elemen o sal i ico que les asigna G i i h.
Quisié amos ci a , inalmen e, como caso no able, el he mosísimo ilm de
Kub ick
2001:
una
odisea en el espacio
(1968); en 61, la elación que el u u-
o Niño-Es ella iene con sus pad es, pa a el espec ado , es algo penoso:
la elici ación amilia que llega a la na e -el Único con ac o
<<humana,,
que
10s dos p o agonis as ienen du an e su la go iaje- es s610 pa a el que no
debe eg esa ; el u u o Niño-Es ella pa ece o almen e des inculado de la
ie a. Pe o es a inmensa epopeya, de una g andeza wagne iana, musicalmen e

es más que discu ible (a pesa de 10s acie os en elegi las músicas de Johann
S auss, Lige i y Richa d S auss), pues o que de habe sabido encon a un
músico de la calidad del di ec o y capaz de esc ibi una música al mismo
ni el de las imágenes, se hab ía conseguido la única ob a de a e e dade a-
men e semejan e y a la pa del Anillo; desg aciadamen e no
ue
así o, po
10 menos, pa ece que Kub ick no sin ió la necesidad de ello.
El Niño-Es ella eg esa á a la iena con su ambigua e incie a po enciali-
dad después de es a mecido, en su an e io lecho de mue e, po la isión
de la Losa-Neg a: así, ambién nace á de una mad e i gen y de un pad e
<<di ino>> y o almen e espi i ual; pa ece que Kub ick, conscien emen e o no
sien e la necesidad de inicia la E a del niño es ela si uando a és e más allá
de la Ó bi a amilia y sin posibilidades de es ablece cualquie elación edí-
pica: mien as que la epopeya del siglo
XIX,
el Anillo y su de i ado o apCn-
dice, Pa si al, es án basadas y s610 pueden exis i , sob e unas iolen as ag e-
siones edípicas al como, de mane a mis o menos encubie a, apa ecen asi-
mismo en 10s cua o ela os e angélicos, a pesa de la idea -co ien e en
su época- de hace de Jesús un pe sonaje mí ico, hijo de una mad e i gen
ecundada po el Pneuma-Di ino, en la Úl ima y nás g ande epopeya que
se haya compues o en el siglo
XX,
la elación edípica desapa ece po com-
ple o: el Niño-Es ella, que en el ilm de Kub ick, mi a a la Tie a con sus
is es y asomb ados ojos, es i gen en absolu o, no ha sen ido la angus ia
de es a ence ado du an e meses en el ien e ma e n0 ni sien e la necesidad
de p olonga o epe i es e encie o: apa ece como Sal ado in ac o.
Pe o Wagne es un p eludio de F eud así como, cu iosamen e, Pa si al
(en la camina a del p o agonis a hacia el emplo del G ial, pe dida la dimen-
sión del iempo po el colapso mís ic0 con que se sien e a aído, sin sabe 10
y sin sabe el po qué, po la sang e de Am o as y po la sang e di ina del
aso sag ado) es asimismo un p eludio a Eins ein: el iempo es una dimen-
sión del deseo y
40
san on y su expe iencia son capaces de anula lo.
El sen ido del iempo se á, an o en el Anillo como en Pa si al, ha o am-
bigu~, y aquella necesidad que enían 10s g iegos, señalada cla amen e po
A is ó eles -la unidad de iempo en la acción-, desapa ece en la ob a wag-
ne iana y, en es e aspec o, asi como en la ince idumb e del paisaje en el
que se desa ollan las es á icas -y a la pa iolen as- escenas de sus ob as,
és as se alejan o almen e de su modelo g iego. Wagne p e ende mo aliza
y hace nos di e en es -si no mejo es- al mos a nos y al hace nos i i
las epopeyas de sus ob as, pe o s610 la in ención es <<g iega>>; la es uc u a
in e na es ya, en su o alidad, ac ual: las somb as de F eud y Eins ein son
p emoniciones que acechan en la o ganización de es as máquinas pensan es
-emiso as de ambiguos signos- y, lejana, la igu a de P ous como ele-
118
JOSEP SOLER
men o nega i o es 6 asimismo p esen e: la ob a wagne iana no es un inmen-
so es ue zo pa a ecob a el iempo pe dido; es
un
es ue zo pa a anula 10
y des ui lo. Toda su in ención es la de des ui el pasado, ol ida lo, y sob e
61 unda y o ganiza una nue a -si es posible- si uación que, a su ez,
emi i á nue os con lic os que p o oca án, en un lejano u u o, nue as es-
uc u as de sal ación y la apa ición de nue os sal ado es que pod án con i-
nua las epopeyas sal ado as y el e e no e o no de innume ables ciclos que,
indi e en es, se i án epi iendo.
Cu iosamen e, aquell0 que quie e Wagne ija y codi ica ya como algo
*acabado>> y de ini i o, algo que ha llegado a su zeni y no debe se ocado,
es el ma e ial musical en si. Algo semejan e ocu i á con Schonbe g y su
eo ia del dodeca onismo; con ella in en aba econsegui la p eeminencia y
el absolu 0 dominio de la música alemana en 10s p óximos cien aiios,,; no
es 6 aún cla o si es o Schonbe g 10 ha conseguido o no: aunque en la ac uali-
dad (1985) pa ece que casi nadie emplea la écnica se ial en sus ob as y que
asis imos a
un
e o no, nás o menos encubie o, a la onalidad y a la esc i u-
a de unas ob as de ipo muy eclásico>, (un ejemplo, poc0
a o unada
po su
al a de sen ido o mal aunque no able po la calidad de de e minados mo-
men os, pod ia se la Segunda Sin onía -1980- de Pende ezcki: sus mo-
men os e ideas basadas en B uckne o Mahle y aun en F anck son muy e e-
lado es), la o alidad de las ob as que, con p opósi os se ios, se han esc i 0
desde la apa ición de la Escuela de Viena, e idencia que odas ellas, di ec a
o indi ec amen e, es án in luidas po és a y que, en la ac ualidad - epe imos-,
a pesa de es e e o no, es muy ácil de de ec a esa cons an e in luencia. Es-
o pe mi e augu a que, en un u u o nás o menos p óximo, la ola se eple-
ga á de nue o, en su cons an e y oscilan e mo imien o, y pod emos -o po-
d án nues os he ede os- asis i a un a e o no* ai uso, di ec o y conc e o,
de la écnica dodeca ónica schonbe giana; asi, su p edicción quizá ue mu-
cho más exac a y lúcida de 10 que pa ecía en su momen o.
Wagne quie e, asimismo, es uc u a las leyes y las asono idades,> de la
.música del
u u a,,.
Pe o és a se le escapa, o, 10 que es más p obable, se
desliza a a és de la Escuela de Viena y a a és de ella eme ge en el u u o
que, como expe iencia, es la suma de 10s e o es del p esen e y iene con i-
gu ado como esul an e de ella; Wagne a pesa de sus es ue zos eó icos
y del modelo
inequí oca
de sus ob as, no puede ga an iza el u u o ni o ga-
niza lo de una mane a di ec amen e <wagne iana*, pe o -y muy p obable-
men e él se ia el p ime 0 en es a nuy so p endido- su ac uación ab e las
pue as de las dos g andes e oluciones del siglo
XX
-Debussy y Schonbe g-
y las ecunda de
al
mane a que aho a podemos e con cla idad que, de no
habe exis ido, ambos ca ninos no hab ían podido ab i se o se ían de signo
absolu amen e con a io, ya que sus bases di ec as, Mahle y S auss, am-
poc~ hab ian podido e oluciona como 10 hicie on.
Su he encia se pe pe úa en esos nomb es y en ellos se aspasa su inmenso
impulso musical; el d ama o la sin onía, en manos de 10s au o es an es ci a-
dos, iene a se una admi able exp esión de aqueilo que Wagne conside aba
la ob a de a e pe ec a (La ob a de a e del u u o, la unidad de odas las
a es): el apogeo del deseo colec i o de comunicación, la au o ecundación.
(1
'ob a d
'A
del Fu u ,
II,
5;
1849).
Esa au o ecundación se ealiza en un espacio imagina io pe o eal: a a-
és del ex o li e a io, cuya con ención es la de desc ibi nos posibilidades
eales en la imaginación; unos signos nos explici an el idiog ama
y
és e con-
o ma nues o espacio imagina io. Pe o el espacio en el que se mue e el ea-
o y el d ama musical -po sus pa icula es ca ac e ís icas- es un espacio
que el espec ado sabe es also (como sucede, asi nismo, con el cine); nada
de 10 que allí acon ece es eal, sino s610 un símbolo de la ealidad. Es e cho-
que de emociones, aumen ado en g ado ex emo po la iolencia de la mdsi-
ca que, és a sí, con igu a cons elaciones de ealidades .imagina ias., exp e-
sa y de ine el pun o débil del d ama musical y del ea o d amá ico en gene-
al: la máxima ensión eside en el ex o leído e imaginado, no en la ep e-
sen ación escénica, obje i a y des uc o a; quizá de aquí iene la insa is ac-
ción que siemp e se expe imen a an e una ep esen ación escénica. No son
s610 10s aspec os ísicos de 10s p o agonis as (a menudo muy chocan es: el
*he oicom y he moso Sig ido enca nado po un eno de ho ible aspec o y
ulga semblan e al como acon ecía en El anil10 de Boulez y Ché eau: su
sóla p esencia des uía el momen o d amá ico) sino que es el nismo espec á-
culo, i eal po na u aleza, el que nos llena de ap ensión y emo : es amos
an e una a sa y s610 10 imagina io, el espacio in e io , puede da nos plena
exp esión de aquello que que ía el a is a.
Pe o la his o ia del a e es la his o ia del símbolo y no siemp e es a e
la
ob a, sino aquello que és a sugie e y, muy a menudo, el obje o a ís ico es
Únicamen e medio po el que -y a a és del cual- podemos accede a la
in uición de 10 i acional; pa a ello, el obje o a ís ico acude, muy ecuen e-
men e, a conjun os simbólicos, cons elaciones de signos cuya unión en sí es
dispa y cuya <<desc ipción>, nos puede pa ece abe an e (el C uci icado den-
o de una ca ed al con el amaño de la C uz igual al del edi icio: la (( ealidade
de es e hecho se ia o almen e absu da, pe o como ob a de a e, como sím-
bo10 uni icado po la magia del a is a, iene a se signo ascenden e del
que no nos p eocupa su imposibilidad ísica; la calidad que emana la escena
la ans igu a y la con ie e en algo más alli de la ealidad), pe o que, quizá
po su misma i acionalidad y po la peculia es uc u a que le con ie e el
120
JOSEPSOLER
a is a -pin o , núsico, cineas a- iene a se aobje o~ abs ac o, ideal, da-
do de signos aducibles y ap eciables pe o nunca eales.
Po el10 es an emible una ep esen ación escénica, ya que la ealidad, la
obje i idad del escena i0 y de odo aquello que allí anscu e no hace más
que des ui el espacio imagina i0 e ideal en el que en e dad y ealmen e,
anscu e la acción imaginada po el a is a.
Wagne , oscilando en e el amo in e esado -jo no?- po el ey de Ba-
ie a y su amo -asimismo in e esado po odo aquello que signi icaba co-
mo dado de signos, ideal empuje pa a la cons ucción de su ob a- po la
esposa, bu guesa
y
se ena, de un acaudalado come cian e, se encuen a al
inicia la pa i u a de
T is án
an e el di ícil debe compa ido de asegu a se
ambos apoyos: 61 s610 es á enamo ado de su ob a que, pa a
un
a is a es,
asimismo, el espejo donde con empla se
y
luga en el que se deposi a, como
e lejo y como eyon, dis in o pe o igual a sí mismo, aquel peculia egoísmo,
aquella posesión única y casi in ans e ible que el a is a di ícilmen e sabe
o puede aslada a o o obje o y al que con g an di icul ad puede ecub i
con su deseo.
Ambos obje os, el ey y la poé ica bu guesa, e m mecanismos desencade-
nan es de signos y posibilidades y, de una mane a más o menos di ec a, ac-
ua on sob e la máquina incesan e del núsico. Con odo, y es a es la a a
pa adoja de cie as ob as de a e -y
T is án
es con g an posibilidad el mis
ex emo ejemplo- la esul an e de es a doble ensión es una ob a en e dad
incon aminada: el amo que allí se exp esa es i gen, como í genes son sus
p o agonis as y como -con cie a p obabilidad- ue on í genes ambas e-
laciones de Wagne con sus p o ec o es.
Pe o es a his o ia de amo , bendecida has a po el cónyuge engañado -o
apa en emen e engañado-- es una his o ia desencadenada po la ue za de
un obje o condicionan e de un des ino ciego y o almen e i acional y, pa a
noso os, inc eible: un il o. No nos encon amos an e una pasión con ola-
da y o zada po la olun ad di ina -p edes inado a e ine i able como en
la his o ia a que ípica po excelencia, la de Edipo- ni ampoc0 nos encon-
amos an e un acaece <<no mal>> y lógico como el que Shakespea e sabe de-
sa olla , ágicage o se enamen e, en
Romeo
y
Julie a;
si bien el ela o com-
ple o de odos 10s acon eci nien os p esupone un p ime con ac o de Isolda
con T is án y su
mi ada
cuando és e es cu ado po la p incesa, de en o a de
mágicos pode es
y
que no se a e e a ac ua an e el encedo de Mo ol y
ESPACIO
Y
S~BOLO
EN LA OBRA
DE
WAGNER
enemigo na u al suyo, al que end ía que habe sac i icado sin piedad, 10 cie o
es que, pa a el oyen e o espec ado medio que acude a una ep esen ación
de T is án, la acción inespe ada y so p enden emen e se inicia con una io-
len a escena en e 10s dos p o agonis as que, de súbi o, después de bebe un
il o olun a iamen e equi ocado po la simien a, conscien e del deseo -no
muy bien explici ado en la escena- que guia a Isolda, caen en
un
ap o e ó i-
co o almen e ue a de su olun ad, que 10s conduci á ine i ablemen e a la
mue e y en con a de oda p e isión is o el comienzo del ac o.
B angania, pe sonaje secunda i0 pe o que ac úa en un papel semejan e al
del dios Apolo en Edipo, es la que conscien emen e obliga a Isolda a ama
sin duda alguna a T is án; después del di ícil inicio del p ime ac o el espec-
ado descub e que ambos es án ligados ya pa a siemp e y la ue za de su
amo le hace ol ida 10 ex año e in e osímil del medio po el que han llega-
do a descub i es e amo ; a pa i de es e momen o T is án e Isolda son dos
aman es ideales y la ma a illa del a e escénico y musical de Wagne hace
que así 10s conside emos: a la ambigüedad inicial con que Wagne comienza
su ob a se une la ambigiiedad de un amo Único -ya a que ípic+- pe o que,
de no se po el il o -y la olun ad de B angania- no se hab ía conc e ado
en nada o, odo 10 mis, cuando Isolda es u ie a casada con el ey y posible-
men e ambos cansados de es e ma imoni0 de con eniencia, se hab ía con-
e ido en una a en u a galan e, en
un
adul e i0 más en e 10s que hallamos
en las leyendas medie ales.
Insis i emos más adelan e en el hecho, és e sí undamen al, de que la his o-
ia de T is án es de p ocedencia pe sa y que una men alidad o ien al es la
que es uc u ó las bases sob e las que 10s au o es medie ales ejie on 10s lan-
ces más o menos complicados que lle a ían, inalmen e a Wagne a esc ibi
su poema y su música.
Pe o aho a, en 10s comienzos del d ama, Isolda na ega sob e el ma , sím-
bo10 del deseo que no puede ep imi se ni con ene se en ningún espacio (el
ma se á el escena i0 del p ime y del e ce ac o; la noche 10 se 6 del segun-
do: ambos son ainsondablesn, incon enibles y espacios abie os en 10s que
"
el símbolo de es e amo i acional po excelencia pod á desa olla se), Isol-
da na ega en <la ma lisa y sua e. y ya, a 10 lejos,se islumb a la cos a de
Co nualles; su desespe ación es alla en un iolen o pa oxismo: T is án pa e-
ce incapaz de comp ende nada y s610 sabe lle a a su ío <<un cadá e po
esposa,,; pe o, de ás de su u ia, se esconde la ciencia del que ya .se ha des-
pe ado~, debe a as a a T is án de las engañosas manos del dia y la ilusión
del mundo ma e ial a su p opio mundo, la noche de la aniquilación y la do -
mición inal.
Wagne ci a en su Relación en o n de epilogo
...
al Anil10 de 10s Nibe-

122
JOSEP SOLER
lungos
(1 87
1,
al conclui el segundo ac o del C epúsculo de 10s Dioses) que
~ an o Sig ido como T is án, encadenados a una ilusión, p e enden pa a o o
a la amada p edes inada pa a ellos, y en la alsa elación que de es o su ge
hallan su pe dición
[...I;
eso ue 10 que me indujo a a a el ema (T is án)
como un ac o suplemen a i0 del g an mi o de 10s Nibelungos*.
Más adelan e añade: *el poe a de T is án halla su p incipal suje o en pin a
la o u a de amo a la que se en egan, has a halla la mue e, 10s dos p o a-
gonis a~
[...I;
10 que en El Anil10 se explici aba bajo el signo de la iolencia,
aquí (en T is án) se desa olla con una in ini a di e sidad de ma ices
[...I;
s610 B unhilda es conscien e de la si uaciónn.
No s610 B unhilda; Isolda es ambién conscien e del di ícil papel que le
ha ocado in e p e a ; en un iolen o monólogo llama a su auxilio a las ue -
zas i acionales de la na u aleza y clama al ma y al ien o pa a que des u-
yan la na e y sus ocupan es. La conciencia de su dolo y 10 ex emo de la
si uación la lle an a descub i nos aquello que, desde el dia que cu ó
al
des-
conocido o ado , es u o p epa ando con la p esciencia y la a alis a esig-
nación de quien sabe que amo y mue e es án ín imamen e en elazados. Isolda
es una muje -un se - medie al, basado en una imagen o ien al; aún no
sabe que más a oz que la mue e ísica es á la mue e de la indi e encia y
el cansancio. Isolda no iene iempo -po que nada iene que ecob a del
pasado que, pa a ella, es á siemp e en sen ido de aadelan e*, de u u o- pa-
a econside a su his o ia amo osa -su mi ada-, analiza la, ija la en el
ecue do y con e i la, pe i ica la en algo ya dsucedido*, ya ealizado; quie e
la o alidad siemp e adelan e, siemp e más all6 de ocio sen imien o p ous ia-
no. No puede
i
en busca de un iempo pe dido inexis en e po que, pa a ella,
odo es búsqueda de un iempo u u o,de una c<mayo * ealización: és o s610
puede consegui lo con la des mcción, al unísono, del amado y del aman e
ya que ella, en es os momen os en 10s que la e olución de su amo aún no
se ha comple ado (y s610 10 se á al conclui la úl ima no a de su Liebes od),
Únicamen e concibe a és e como algo posesi o y absolu 0 y se sien e aicio-
nada po el ex año con encimien o de T is án de que su ío es más digno
que 61 de posee - ísicamen e- a Isolda. Más adelan e, en el anscu s0 del
*
d ama, Isolda i a descub iendo que la posesión del se amado es indi e en e
a la si uación social que és e enga; con su mi ada ya ealizó la consumación
de su deseo y que, aunque es u ie a casada con el ey, el10 no e a mo i o
pa a no man ene una elación Única y exclusi a con su sob ino; el alo del
adul e i0 es pu amen e cul u al, pe o el10 aún no es 6 cla amen e asumido
po la empe amen al y as o nada p incesa.
T aicionada po la ex aña - epe imos- si uación (la o enda de aquello
que mis desea
al
he mano de su pad e
y
quizá, in uyendo la exis encia de
una especie de inces o que se sugie e, casi se decla a, y se consien e po el
mismo ey al inal del d ama) Isolda, con no ables palab as, se lamen a de
que T is án <<ha conquis ado una esposa como
cadá e
pa a su se io ,,. Más
adelan e, el impulso de mue e que siemp e la ha guiado se á
ans e ida
al
se amado al que, po 10 ine i able de la ue za del il o, se e 6 abocada
y del que ya no pod á sepa a se a pesa de odas las p esiones sociales y cul-
u ales. Isolda p e ende se un
cadá e
pa a el ey y, como símbolo de lo
que Wagne llama la
in uición
- emenina y opues a al
in elec o,
ac i o y
masculino- guiada po la necesidad in e io , de una
in uición
conscien e y
absolu a ya que
sabe
que, al mi a al he ido, su des ino es á ligado indisolu-
blemen e a 61, aunque asimismo sea conscien e de que T is án aún
no sabe,
exige de B angania el il o de mue e pa a ambos; asi, el ey pod á ene
dos cadá e es y ella hab á podido a as a al inconscien e amado al eino
de su noche.
La
in uición
a ís ica do ninando a la azón..
.;
a Augus Rockel, Wagne
le con iesa que la au oconsciencia al abaja en su música e a an in ensa
que únicamen e la in uición e a la ue za dominan e, más p o undizaba en
su in e io , más el impulso c eado de enía i acional: la azón quedaba ca-
da ez más de lado an e la o zada desc ipción de un espacio in e io , ajeno
en su o alidad a la olun ad conscien e.
Es en ex emo no able es a obse ación de Wagne y pensamos que de es a
i acional in uición se de i a lla pa adójica si uación de un d ama u go, con-
encido del alo
li e a i0
de sus ob a que le si en pa a
ecub i las
de mú-
sica pe o que, con la pe spec i a de 10s años ha enido a se un musico, mú-
sico d amá ico po excelencia, que usa de sus ex os como p e ex o y, única-
men e, como es uc u a básica pa a la au én ica es uc u a -és a sí que es-
ic amen e musical- y como sopo e que, en algunos momen os, oza la ca-
sual. No que emos insinua que la calidad de 10s ex os li e a ios de Wagne
sea ín ima; desconocemos si alguna ez se ha hecho la p ueba de ep esen-
a los sin la música y es amos con encidos de que una ob a como
T is án
sopo a ia pe ec amen e una ep esen ación ea al. Con odo, es a no e a
la in ención de Wagne y en ninguno de sus esc i os se puede halla una alu-
sión a dicha posibilidad, aunque si se p eocupó de edi a y da a conoce
-con encido como es aba de se , en cie o aspec o, el he ede o de 10s g an-
des clásicos, Esquilo y Shakespea e a la cabeza- 10s ex os de sus d amas,
y se p eocupó de que de ellos se ealiza an
lec u as
con 10s di e sos pe sona-
jes enca nados en dis in as oces; es deci , una ep esen ación en un espacio
ideal más no po el10 inexis en e; el ni el poé ico de muchas de las si uacio-
nes en que coloca
a
sus pe sonajes, la calidad d amá ica y -aunque el10 pue--
124
JOSEP SOLER
da pa ece un con asen ido- el mo imien o escénico son, con mucha e-
cuencia, excepcionales.
Pe o, como ya se ha dicho an as eces, no se ía en es os ex os, ni en sus
implicaciones polí icas, sociales o es é icas, donde de ec a iamos al genio su-
p emo del siglo XIX: como gene ado de es uc u as sociales, Ma x le supe-
a á, como le supe a 6 F eud poc0 más a de en c ea una es uc u a global
de dominio de masas al p esen a an e és as -y con a és as- un in en o de
nue a o denación de la sociedad, di igido, como siemp e se supone, a su ma-
yo bienes a y, como siemp e sucede, di igido s610 a domina las y con o-
la las con el máximo de e icacia; como ec eado de una <<his o ia* pasada
e i epe ible, Flaube le se 6 supe io como, asi nismo poc0 mk a de, P ous
sab á encon a las he amien as y el camino pa a < ecob a * el iempo -su
iempo- pe dido. Algunos años después, el genio judío de Eins ein sab á
ealiza cien í icamen e y explica ambién cien í icamen e la ex aña obse -
aci6n que Wagne enuncia 6 en
Pa si ul
<el espacio nace del iempo,, mien-
as que Joyce y G i i h sab án con e i en ob a de a e la me á o a del iempo
con e ido en
empo.
Muchos pod án supe a le en de e minados aspec os, pe o como músico do-
minado y excepcional con olado del
iempo
musical y como o ganizado
de una pa icula isima des mcción del o den y la o ma musicales y de las
líneas simé icas que, has a aquel momen o, habían p e alecido casi exclusi-
amen e en la esc i u a musical, como c eado de un nue o -y has a el
momen o- Único o den es uc u al (mejo se ía deci un nue o acaece , un
nue o de eni del oleaje niusical) su pe sonalidad aún sigue siendo de una
soli a ia g andeza.
La dialéc ica del amo es siemp e la dialéc ica de la búsqueda de un len-
guaje; no es el sexo el que debe comunica se e in oduci se den o de uno
u o o aman e, sino que es el lenguaje, hecho de di e sas e in ini as capas
de sob een endidos y de ocul aciones -juego que pe mi e el acceso pe o que,
po su p opia sin axis, s610 pe mi e la suge encia-, la única posibilidad que
exis e pa a in en a log a -y el in en o es ya siemp e una es uc u a de en-
siones que ga an izan la con inuidad del amo que i e de negaciones y posi-
bilidades y mue e cuando ya
odo
se ha conseguido-, la ap oximación al
diseño del edi icio, es deci , la posibilidad de conjuga dos e bos dis in os
pe o, al mismo iempo, idén icos. Pe o el amo mue e cuando ya odo se ha
dicho y ya se ha log ado, se supone, la inmedia ez, el es a p esen e ísica
y ealmen e y cuando no ha habido posibilidad de a icula un lenguaje p o-
pio, un monólogo de dos ensiones, sin que, en la búsqueda de es e monólo-
go, se haya au odes mido uno de 10s dos aman es.
La su ileza con que, en el siglo XIII, Rumi analiza y exp esa su amo po
el desconocido de iche de Tab iz, Shams del que p ác icamen e s610 sabe-
mos su nomb e y una aga desc ipción ísica que se puede deduci de 10s
poemas de és e, s610 haíla su pa
y
semejanza en la ocul ación, menos disc e-
amen e elada, que Shakespea e hace del ubio p o agonis a de sus Sone os;
en ambos casos, el amo
y
el lenguaje que de él se de i a es á escondido,
como más a de ha á Isolda, bajo la luz, oscu a pe o cegado a, de un in en o
-conseguido, quisi amos c ee , po Rumi- de ascende
y
adobla , su
pe sonal elación con una acción o almen e ín ima e in e io , p opiedad de
sí mismo y sólo igen e en su in e io . El amo es s610 p e ex o pa a ende
el a co de una pasión p opia e in ans e ible y únicamen e en és a halla su
p opio diálogo: la somb a del Único, la del que ca ece de imagen se hipos a-
sia sob e el obje o de su amo y és e iene a se s610 espejo p oduc o de
una imagen en la que el poe a con empla, en 10 posible
y
como suge encia
a Aquel al que ealmen e ama; mas, como sup ema pa adoja, ambién el In-
nomb able queda a ec ado po el amado. También Él es espejo y ambién
É1 adquie e unas ca ac e ís icas de e minadas
y
pa icula es que 10 pa icula-
izan
y
10 hacen algo conc e o y do ado de unos a ibu os que no pe enecen
al espacio ni al paisaje de su absolu a ascendencia: el Único se empo aliza,
se hace iempo, y con el10 adquie e la posibilidad de inicia un lenguaje y
una elación; ambos, amado
y
se ascenden e, se unden en una pene a-
ción casi inimaginable y, pa a noso os, en es os momen os, quizá Únicamen e
acep able desde el pun o de is a pa ológico o his ó ico.
Pe o es a elación ha exis ido como ha exis ido el desespe ado in en o de
Shakespea e pa a inmo aliza el di ícil adolescen e de sus Sone os a a és
de 10s mismos e sos -el lenguaje hecho amo , pe i icado en si mismo-
o a a és de su aún más ex aña suge encia de que, a a és de sus hijos,
a 10s que le insis e en ene , su imagen pod á pe pe ua se, no s610 pa a 61
sino pa a las gene aciones pos e as: ex año amo és e que no s610 se consu-
me en el aman e, sino que es 61 mismo quien desea una e e na exis encia del
amado pa a que pueda se que ido, en el u u o, jpo mil o os aman es! Es e
compa i el obje o amado con o os homb es, quienes a su ez end án que
inicia la a en u a de un nue o diálogo, es an asomb osa como la iolen a
duplicidad de Rumi.
Shakespea e quie e c ea una es uc u a de e e nidad, ya que, a a és de
sus in ini as eenca naciones, o enacimien os, el desconocido <<engend ado ,
de sus Sone os, nue o A e Fénix, quizá indi e en e como 10 ue pa a Sha-
kespea e, quizá ag esi o
y
posesi o en algún momen o de e minado
y
con
algún homb e de e minado, pod á o ganiza anquilamen e, con la calma que
su ilimi ado iempo le concede, una especial y ca ac e ís ica o ma de es a-
blece sus in ini os diálogos; Rumi posee, asimismo, es a segu idad; am-