Pape s 69, 2003 31-57
Repensando la pa icipación de las muje es
en el desa ollo desde una pe spec i a de géne o
Sònia Pa ella Rubio
Uni e si a Au ònoma de Ba celona. Depa amen de Sociologia
sonia.pa [email protected]
Resumen
Es e a ículo e isa los p incipales en oques eó icos en el es udio del desa ollo desde una
pe spec i a de géne o; con el in de analiza cómo ha ido e olucionando el a amien o
que desde ellos se ha dado a las elaciones de géne o y cuáles son los ins umen os con-
cep uales que deben u iliza se pa a abo da en su globalidad el papel que desempeña la
muje en el desa ollo.
Palab as cla e: géne o, desa ollo, globalización.
Abs ac : Re ising Pa icipa ion o Women in De elopmen om a Gende Pe spec i e
This a icle e ises he main heo e ical app oaches in he s udy o de elopmen om a
gende pe spe i e. The au ho examines how hese app oaches explain gende ela ions
and which a e he sui able concep ual ins umen s o deal wi h he ole ha play women
in de elopmen .
Key wo ds: gende , de elopmen , globaliza ion.
In oducción
El p edominio del discu so de la muje como económicamen e inac i a, an o
desde la academia como desde las ep esen aciones sociales, ambién se ha
ex endido a las eo ías sob e el desa ollo. En la mayo pa e de los es udios
del desa ollo, y po ende en los p og amas y p oyec os que de ellos se de i-
an, aun cuando el abajo y los ing esos de las muje es esul an indispensa-
bles pa a la supe i encia amilia , sólo se econoce su ol ep oduc i o como
Suma io
In oducción
1. Sín esis de las p incipales eo ías sob e
el desa ollo en un con ex o his ó ico
2. Muje es y desa ollo: una e isión eó ica
3. La pa icipación de las muje es
en el desa ollo
4. Conclusiones
Bibliog a ía
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con ibución a la sociedad; mien as que sus ac i idades p oduc i as pe ma-
necen ocul as y no se oma en cuen a la in luencia decisi a que eje ce el géne-
o en la con igu ación o al de las elaciones de p oducción. La ca ego ía gé-
ne o es un é mino esencial pa a comp ende el desa ollo en odas sus
dimensiones, ya que e ela aspec os básicos en la o ganización de la p oduc-
ción y en el abajo, en endido en su acepción más amplia, que incluye an o
el abajo emune ado como el abajo domés ico o no emune ado. Las es a-
egias de desa ollo capi alis a a ni el mundial han enido e ec os al amen e
di e enciados en e homb es y muje es (Fe nández-Kelly, 1991). Pone el acen-
o sob e el papel ac i o de las muje es en el desa ollo es el p incipal obje i o
de es e a ículo.
A lo la go de es as páginas se o ece una b e e exposición de los p incipales
en oques eó icos en el es udio del desa ollo desde una pe spec i a de géne o, con
el in de analiza cómo ha ido e olucionando el a amien o que desde ellos se ha
dado a las elaciones de géne o y al papel que desempeña la muje . Dicho eco-
ido nos conduce a la necesidad de a icula las elaciones de p oducción y de
ep oducción pa a comp ende el papel ac i o y especí ico de las muje es como
agen es de desa ollo. Los es udios sob e el desa ollo deben enma ca se den o
del p oceso globalizado ac ual, un p oceso que da o ma y e ue za las dinámi-
cas de desigualdad y dependencia en e los países pob es y icos a a és del sis-
ema de p oducción capi alis a. La globalización iene un impac o cla amen e
di e enciado según géne o, de modo que las muje es de los países pob es o pe i-
é icos son las p incipales pe dedo as, esul ado de la yux aposición de su posi-
ción subo dinada en el sis ema económico mundial y de su condición de muje ,
en el con ex o de las elaciones pa ia cales. Pa iendo de es e ma co eó ico, el
a ículo inaliza con una pano ámica que ecoge las p incipales con ibuciones de
las muje es al desa ollo, an o en la es e a ep oduc i a como p oduc i a; ponien-
do especial én asis en el eclu amien o de muje es como ue za de abajo asala-
iada pa a las indus ias pa a la expo ación en los países pe i é icos. De dicha
con ibución se desp ende que la muje iene un papel cada ez más esencial en
las es a egias de supe i encia que despliegan las amilias y las comunidades en
los países menos desa ollados (Sassen, 2000; Ribas, 2001).
1. Sín esis de las p incipales eo ías sob e el desa ollo
en un con ex o his ó ico
Los dis in os en oques sob e el desa ollo p e enden dilucida las causas eó-
icas de la desigualdad a escala plane a ia, así como las es a egias necesa ias pa a
educi las. Di ie en en e sí, p incipalmen e, espec o al ca ác e exógeno o
endógeno de los ac o es de desa ollo y, en base a es e c i e io, pueden ag u-
pa se en o no a dos g andes en oques con on ados: el de la mode nización
y el de la dependencia. El en oque de la mode nización1, como modelo de
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1. A lo la go de es as páginas se u iliza el concep o «mode nización» desde la pe spec i a eco-
nómica que se o igina en las décadas de 1950 y 1960 y que se basa en la concepción un-
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desa ollo económico y social, su ge en las décadas de 1950 y 1960, cuando
el concep o «mode nización» es muy popula en el ámbi o occiden al. Se a a
de un en oque eó ico que de i a del pa adigma de la economía clásica y de
las pe spec i as sociológicas uncionalis as. Tal ma co eó ico sos iene que la
desigual dis ibución de la iqueza en el mundo puede se explicada en un-
ción de los dis in os ni eles de desa ollo ecnológico que han alcanzado las
sociedades. En es e sen ido, el c ecimien o económico se asocia a los p ocesos
de indus ialización y u banización, de modo que las economías de subsis-
encia (sec o « adicional») deben ans o ma se en un sis ema come ciali-
zado de economía nacional («sec o capi alis a mode no»), has a llega a con-
e gi en el modelo occiden al de desa ollo. Dicho p oceso en aña un
p og esi o descenso de la ue za de abajo ocupada en la ag icul u a, que es
abso bida po la indus ia y los se icios, una c ecien e demanda de ue za de
abajo especializada y una mayo di isión del abajo2(Solé, 1998). La mig a-
ción de mano de ob a del campo a las ciudades es el p incipal mecanismo
que pe mi e el c ecimien o y el desa ollo. Sin emba go, es as p edicciones
han sido pues as en en edicho, al cons a a se la ue e concen ación de exce-
den e de mano de ob a en las ciudades, hacinada en los núcleos u banos bajo
condiciones de ex ema pob eza y sob e i iendo en la economía in o mal
(Wood, 1992).
Los eó icos de la mode nización en a iza on la necesidad de ans e encia
de pa ones cul u ales, polí icos y económicos de países indus ializados a paí-
ses conside ados «subdesa ollados», con la expec a i a de que al ans e encia
gene a ía iqueza y p ospe idad en los úl imos. En de ini i a, en an o que es a
pe spec i a a ibuye las causas eó icas de la desigualdad mundial a ac o es
endógenos, se «culpabiliza» a los países pob es de su si uación y se anima a los
países icos a desempeña un papel undamen al en el p oceso de desa ollo
económico a escala mundial3. Pa a la pe spec i a de la mode nización, las
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cionalis a de «mode nización» pa a explica las causas del desa ollo. Se a a de un plan ea-
mien o e nocén ico, que es inge la «mode nización» a las sociedades que siguen el mode-
lo occiden al de cambio social. Sin emba go, desde la sociología y la an opología exis en o as
nociones de «mode nización», que en es e a ículo no se oman en cuen a: la an opológi-
ca, la ma xis a, ecológica, e lexi a, e c. Pa a un análisis p o undo sob e los dis in os en o-
ques eó icos que han u ilizado el concep o «mode nización» y sob e sus conno aciones
ideológicas, éase Solé (1998).
2. Lewis (1969), en su in luyen e modelo de los dos sec o es, pos ula que en los países en ías
de desa ollo coexis e un sec o capi alis a «mode no» (emp esas mul inacionales y g an-
des plan aciones con mano de ob a asala iada) jun o a un sec o « adicional», compues o
po emp esas indi iduales y amilia es y no egido po eglas de uncionamien o económi-
co capi alis as. Pa a LEWIS, dicho dualismo es posi i o y cons i uye una e apa necesa ia den-
o del p oceso de desa ollo, pues o que el sec o « adicional» cumple la unción de uen-
e inago able de mano de ob a pa a el sec o «mode no».
3. Según es os eó icos, las sociedades icas con ibuyen a ali ia la desigualdad a a és de
cua o o mas dis in as: ayudas pa a el con ol demog á ico, aumen o de la capacidad de
p oducción de alimen os ( e olución ag ícola), in oducción de la ecnología indus ial y
p og amas de ayuda al desa ollo (Macionis, Plumme , 2000).
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adiciones cul u ales cons i uyen el mayo impedimen o al p oceso de desa o-
llo, pues o que és as pueden cons i ui un eno a la indus ialización y a la
pene ación de los a ances ecnológicos4.
Du an e las décadas de 1940 y 1950, las eo ías de la «mode nización»
p edomina on en los es udios sob e desa ollo y muchos de sus pos ulados
siguen oda ía igen es en la ac ualidad. Con la llegada de la década de los
sesen a se asis e a plan eamien os diame almen e opues os, desde en oques
es uc u alis as y neoma xis as. Teó icos como Gunde F ank (1967), Ca -
doso y Fale o (1969) y Amin (1974) denuncian la alacia que sos iene que
los ac uales países pob es siemp e lo han sido y deben «imi a » a Occiden e
pa a alcanza el desa ollo. Po el con a io, es os au o es, conocidos como
eó icos de la dependencia, a gumen an que muchas sociedades an es p ós-
pe as, son aho a subdesa olladas como esul ado de la in e ención de los
in e eses impe ialis as en su economía. Los países icos, lejos de ayuda a esol-
e el p oblema de las desigualdades a escala mundial, lo que hacen es ep odu-
ci las; pues o que el impe ialismo e ue za la dualidad exis en e en e socie-
dades icas y pob es. Si no se hubie a dado el pe íodo de colonización, el
despegue económico inicial de Eu opa no hab ía sido posible; po lo que la
desigualdad en el mundo se debe a pau as his ó icas de explo ación de los paí-
ses pob es po los países icos. En con as e con la eo ía de la mode nización,
los eó icos de la dependencia supe an el en oque e nocén ico que equipa a
«desa ollo» y occiden alización y desplazan la a ención de las ca ac e ís icas
in e nas de la economía nacional hacia las elaciones es uc u ales de explo-
ación, his ó icamen e de e minadas, en un con ex o mundial en mu ación
(Wood, 1992).
Las es uc u as económicas y sociales adicionales, lejos de se un obs-
áculo pa a el desa ollo, al como p opugnan los eó icos de la mode nización,
se ans o man en es uc u as «subdesa olladas» una ez en an en con ac o
con el sis ema económico capi alis a (Amin, 1974). El p opio subdesa ollo
no es la consecuencia del aislamien o de las sociedades con espec o a la expan-
sión del capi alismo, sino que es jus amen e el esul ado de su inco po ación
en él. Po lo an o, exis e una con adicción in e na esencial den o del capi-
alismo en e países explo ado es y países explo ados; de mane a que el a aso
de cie as á eas del mundo es el e ec o y a la ez la condición del desa ollo en
o as pa es del mundo. El sis ema capi alis a, con ex ualizado a ni el in e -
nacional y no como suma de capi alismos nacionales, iene una es uc u a de
me ópolis-sa éli es o cen o-pe i e ia, en la que se insc iben las economías del
sis ema (Gunde F ank, 1991). Los países del cen o explo an y se ap opian
del exceden e económico de los países pe i é icos, median e la in e sión de
capi ales a escala mundial, lo que gene a desa ollo en los p ime os y subde-
sa ollo en los úl imos.
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4. El ejemplo más cla o de la elación en e los alo es cul u ales y el p oceso de desa ollo lo
cons i uye el «espí i u cal inis a» que a o eció la llegada de la e olución indus ial en
Eu opa cen al.
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A pa i de los años se en a, el en oque basado en los sis emas mundiales,
ep esen ado po Walle s ein (1979), da un paso más en la concep ualización
del desa ollo y de ine el «sis ema-mundo» como un sis ema social o mado
po egiones geog á icas que ienen unciones di e en es y desiguales den o
de la di isión global del abajo. De ese modo, la es uc u a del sis ema-mundo
capi alis a gi a en o no a una di isión social del abajo que mues a la eme -
gencia de una ensión en e un cen o, una semipe i e ia y una pe i e ia, basa-
da en el in e cambio desigual. Mien as el cen o es á in eg ado po las o -
maciones sociales con un desa ollo capi alis a au ónomo, a iculado y
au ocen ado, la pe i e ia es á cons i uida po o maciones sociales con un
desa ollo capi alis a inducido desde ue a —p ime o po la colonización y
más a de po las mul inacionales—. Ello ha dado luga a sociedades desa -
iculadas, no di e si icadas, que asegu an una asa de bene icio ele ado al capi-
al a a és de las expo aciones ba a as y la explo ación de una mano de ob a
que ecibe sala ios muy bajos. De acue do con el au o , la economía mundial
impone a los países pob es del mundo una elación de dependencia con es-
pec o a los países icos, si uación que e ue za oda ía más el endeudamien o
ex e no. El subdesa ollo es is o como el esul ado de la expansión de la eco-
nomía-mundo capi alis a —p oceso o iginado en Eu opa occiden al hace qui-
nien os años-— que, a eno de su lógica in ínsecamen e global, a in eg an-
do p og esi a e ineludiblemen e las dis in as zonas del plane a. Todo el mundo,
sin excepción, ope a den o del ma co y las eglas del sis ema económico capi-
alis a. La apo ación de Walle s ein, a di e encia de los eó icos de la depen-
dencia, deja de lado el Es ado-nación y las unidades espaciales di e enciadas y
oma como unidad de análisis el sis ema mundial5.
Finalmen e, debe señala se ambién o a pe spec i a que examina el su -
gimien o de una nue a di isión del abajo a ni el in e nacional (F öbel y
o os, 1981; Nash y Fe nández-Kelly, 1983). Tal en oque pa e de los cambios
p o undos que han acon ecido en el sis ema mundial de p oducción y de la
compe encia a ni el in e nacional que ha lle ado a las emp esas mul inacio-
nales a aslada ope aciones manu ac u e as de países a anzados a países menos
desa ollados, con el obje o de educi cos os de p oducción y soca a los log os
de los sindica os en países indus ializados. La nue a di isión in e nacional
del abajo ha sido acompañada po una ma cada p e e encia po la con a a-
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5. Au o es como Zolbe g (1983: 9-10) han c i icado du amen e el en oque de los sis emas
mundiales po subes ima la es uc u a polí ica y conside a que los es ados son me os ins-
umen os de la dinámica capi alis a. De ese modo, es la localización de cada sociedad en cada
uno de los segmen os la que de e mina el ipo de o ganización polí ica, cons i uyéndose
un es ado ue e en el cen o capi alis a y débil en la pe i e ia. Según Zolbe g, los de e mi-
nan es económicos y polí icos es án ín imamen e elacionados, ya que desde la apa ición
del Es ado como o ma de o ganización polí ica, és e ha in e accionado con las ue zas
gene adas po el capi alismo. En es e sen ido, el au o cons a a que la esis encia de una
o ganización polí ica a la en ada del capi alismo — al como ha ocu ido en los países socia-
lis as— desempeña un ol de e minan e en la ubicación de una sociedad en el cen o o bien
en la pe i e ia.
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ción de muje es en las líneas de ensamblaje y o as ope aciones indus iales,
al como se e á más adelan e. Las elaciones pa ia cales, es deci , los pa o-
nes cul u ales de dominación masculina, son ap o echadas po el capi alismo
pa a log a una mayo docilidad y un meno cos e de la ue za de abajo.
Du an e la p ime a mi ad del siglo XX, la Di isión In e nacional del T abajo
(DIT) se a icula en Eu opa, Es ados Unidos y Japón (cen o capi alis a) en
o no a la indus ia de ans o mación, mien as que en algunos encla es de
Amé ica La ina, Á ica y Asia (pe i e ia capi alis a) se p oducen ma e ias p i-
mas pa a la expo ación y se inculan de o ma dependien e a la economía
mundial. Con el p oceso de globalización de las economías y la endencia a la
desapa ición de las on e as económicas en e los países, se asis e a una ue -
e mo ilidad del capi al. És a se aduce, du an e la década de los se en a, en la
ans e encia de g an pa e de la p oducción indus ial de abajo in ensi o
( ex il, jugue es, con ección, elec ónica, e c.) desde los países indus ializados
hacia países de sala ios bajos, con escasas e insu icien es egulaciones labo a-
les y p oduc i as y con una abundan e o e a de ue za de abajo ba a a. Las
e apas del p oceso p oduc i o que se ans ie en a o os países son las más
in ensi as en ue za de abajo, con p ocesos p oduc i os es anda izados y epe-
i i os, muy cos osos de mecaniza (Bi ani, 1997). Se asis e a una Nue a Di i-
sión In e nacional del T abajo (NDIT), consis en e en la agmen ación del
p oceso p oduc i o en ases de p oducción que pe mi en la «deslocalización
indus ial» en países pe i é icos, g acias a la educción de las ba e as na u ales
y a ancela ias al come cio in e nacional (G oiza d, 1996). Los agen es de es e
nue o modelo de in e sión di ec a ex anje a son las emp esas ansnacionales
(ETN) y sus edes asociadas, po cuan o di unden las elaciones capi alis as
po odo el mundo, imponen las o ien aciones del cambio ecnológico y o ga-
niza i o, a la ez que condicionan las polí icas económicas de los gobie nos y
la ac i idad compe i i a6(G oiza d, 1996).
La agmen ación y elocalización del p oceso indus ial pe mi e a las emp e-
sas mul inacionales bene icia se de la exis encia de mano de ob a ba a a, ya
sea c eando nue as sucu sales en la pe i e ia, o bien subcon a ando a media-
nas y pequeñas emp esas ya exis en es, a menudo en el sec o in o mal7. Los p o-
cesos de «deslocalización» y de mejo a de la compe i i idad median e dum-
ping social gene an, po lo gene al, empleos de meno calidad que el empleo
indus ial que desapa ece en los países del cen o; al a a se de pues os de a-
bajo poco cuali icados, escasamen e « o malizados» y sin una aplicación in en-
si a de los a ances ecnológicos y los pa áme os o ganiza i os p opios de las
sociedades más a anzadas (Tezanos, 2001). En cualquie caso, el po encial
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6. Las 200 co po aciones más g andes del plane a es án con oladas po 150 pe sonas y se
localizan en su mayo pa e en cinco países: EEUU, Alemania, F ancia y Reino Unido
(Tezanos, 2001: 43).
7. Los p ocesos de lexibilización y p eca ización del me cado de abajo, así como la des e-
gulación de la ac i idad económica en los países del cen o, se enma can den o de la misma
endencia de educción de cos es (Lim, 1983; Bene ía, 1991; Cas ells, 1997).
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dinamizado de la «deslocalización» en la pe i e ia es mínimo, pues o que se
a a de encla es que no man ienen ínculos con las economías de los países
del cen o. Son las emp esas mad e, si uadas en el cen o, las que come ciali-
zan los p oduc os y man ienen un con ol absolu o sob e el me cado.
2. Muje es y desa ollo: una e isión eó ica
La li e a u a cien í ica sob e géne o y desa ollo ha e olucionado de mane a
au ónoma, aunque se ha is o di ec amen e condicionada po los plan ea-
mien os y po la igno ancia del papel de la muje en las dis in as eo ías del
desa ollo gene al (Po es, 1991). A la ho a de explica la ausencia de las muje-
es en los es udios sob e desa ollo, deben ene se en cuen a una se ie de ac-
o es. En p ime luga , el p edominio del discu so de la muje como econó-
micamen e inac i a, an o desde la academia como desde las ep esen aciones
sociales. O o aspec o a ene en cuen a es el al o ni el de abs acción de los
es udios sob e desa ollo socioeconómico y su p e e encia po los da os cuan-
i a i os, lo que ha ocul ado una se ie de di e encias en e homb es y muje es
que sólo pueden se pe cibidas a a és de la in es igación de campo. De hecho,
han sido jus amen e las an opólogas sociales las que han in oducido la impo -
ancia de las di e encias sexuales en el desa ollo. Po úl imo, el ca ác e con-
es a a io del eminismo ha p o ocado que en los cí culos conse ado es, an o
académicos como polí icos, se haya conside ado el ac i ismo a a o de las
muje es como una amenaza a las es uc u as de pode económico y social es a-
blecidas (Fe nández-Kelly, 1991).
La esis implíci a en las eo ías de la mode nización es que el cambio social
es un p oceso neu al espec o de la condición de muje es y homb es. Las polí-
icas de desa ollo con espec o a las muje es du an e los años cincuen a y
sesen a ienen mucha elación con los es ue zos de los colonizado es occiden-
ales po e o za la dominación masculina, de mane a que se a in oducien-
do la di isión en e espacio «masculino» y « emenino» implan ada en Eu opa
(He nández, 1999). Pa a el pa adigma de la mode nización se con aponen
cla amen e los p ocesos de u banización e indus ialización, dominados po
los homb es, con la ida u al y el sec o p i ado, conside ados espacios p o-
pios de las muje es. Es e an agonismo es el esponsable de la in isibilidad del
papel de la muje , ya que se la asocia al hoga y, po consiguien e, a los alo es
adicionales y conse ado es de la amilia y de la comunidad. Pe o, con a-
iamen e a lo que sos ienen los plan eamien os de es e en oque, la coexis en-
cia de dos modos de p oducción —el de subsis encia y el capi alis a— no se p o-
duce como si se a a a de dos sec o es sepa ados e independien es; sino que
el sec o capi alis a depende del de subsis encia pa a su pe pe uación y, en és e
úl imo, el papel de las muje es es esencial (Bene ía, 1981: 74).
Bajo el p isma de las eo ías de la mode nización, el pione o en oque del
bienes a —que apa ece en los años cincuen a y sesen a y sigue oda ía hoy
igen e en algunos deba es— es un iel e lejo del modelo de indus ializa-
ción occiden al de la época, basado en una di isión sexual del abajo que colo-
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ca al homb e en la es e a p oduc i a y elega a la muje a su papel de ama de
casa. Es e en oque p e ende, po un lado, omen a la capacidad p oduc i a
masculina y, po el o o, ayuda a sa is ace las necesidades de las amilias, a a-
és de di igi la ayuda pa a el bienes a a las muje es, a modo de «co eas de
ansmisión» hacia el es o de miemb os de la amilia (alimen ación, salud,
plani icación amilia , e c.)8(He nández, 1999). Du an e es e pe íodo, los
p og amas de desa ollo iden i ican ac í icamen e a la muje en su ol ep o-
duc i o y la con ie en en bene icia ia pasi a de los p og amas asis enciales
en calidad de mad es, conside ando que es as acciones son undamen ales no
sólo pa a la muje , sino básicamen e pa a el desa ollo económico del con-
jun o de la sociedad. En es e sen ido, puede conclui se que el en oque del
bienes a asume que la muje es ecep o a pasi a del desa ollo, sin au onomía
y de echos, y que su ol p incipal se si úa en la es e a ep oduc i a (Zabala,
1999; Massolo, 1999).
La igno ancia del papel ac i o de la muje en el Te ce Mundo se supe a,
en pa e, con los análisis de la economis a Es he Bose up (1970), con su ob a
i ulada El papel de la muje en el desa ollo económico. Bose up demues a que
los plani icado es del desa ollo habían ac uado siemp e bajo supues os es e-
eo ipados sob e las muje es: la subes imación de su ol p oduc i o y la equi-
pa ación del abajo de las muje es a las a eas de ep oducción y cuidados.
La au o a, acep ando la dinámica de la acumulación capi alis a y la necesa-
ia expansión del me cado como algo posi i o, a gumen a que los p ocesos
de desa ollo han ma ginado a la muje de o ma sis emá ica, en base a la
di isión sexual del abajo. Re i iéndose a la si uación de los años sesen a en
el Te ce Mundo, concluye que el desa ollo de la g an indus ia p o oca la
pé dida de abajo de las muje es; pues o que los p oduc os a esanales que
ellas ab icaban en el seno de la indus ia amilia son eemplazados po p o-
duc os de áb ica que han sido p oducidos po una mano de ob a p edomi-
nan emen e masculina. An e es a si uación, las muje es sólo pueden ecu i
al sec o in o mal —especialmen e al se icio domés ico— en las ciudades
(Bose up, 1970: 111).
Bose up (1970) conside a de e minan e la pa icipación de las muje es en
las ac i idades económicas pa a explica su es a us social; po lo que concluye
que la mode nización, en la medida que educe es a pa icipación, ha enido un
e ec o pe judicial pa a la muje de las zonas u ales. La pe spec i a de es a au o-
a se sus en a en la con icción de que las desigualdades sociales de ca ác e
sexual son el esul ado de la expulsión de las muje es del sis ema p oduc i o,
como consecuencia de las impe ecciones de la implan ación del p oceso de
mode nización, esponsables de dis o siona los pa ones adicionales de eci-
p ocidad en e homb es y muje es (Fe nández-Kelly, 1991). Bose up o ece
38 Pape s 69, 2003 Sònia Pa ella Rubio
8. La p opia OIT (O ganización In e nacional del T abajo), sin i más lejos, menciona el papel
de las muje es en la sa is acción de las necesidades básicas y pone de mani ies o la con eniencia
de mejo a su capaci ación pa a que con ibuyan de mane a más e icaz a cumpli con el
papel adicional que les co esponde (González, 2001).
pape s-69 9/11/2004 20.29 Página 38
las bases pa a el en oque llamado MED9, Muje en el Desa ollo, mo imien-
o que su ge en los años se en a y que plan ea abo da el impac o nega i o que
el desa ollo es á eniendo sob e las muje es. El p ime obje i o de es a co ien-
e es log a la isibilidad de las muje es como ca ego ía en las in es igaciones
y en las polí icas de desa ollo, con el in de elimina su ma ginación de los
p ocesos de desa ollo en bene icio de los homb es. Po p ime a ez se a i ma
que la posición subo dinada de la muje es un obs áculo pa a el desa ollo,
aunque siguen sin cues iona se los pos ulados del en oque de la mode niza-
ción (A sha , 1999; Luna, 1999).
Sin emba go, siguiendo la ipología que p opone Ajamil (1999), los plan-
eamien os del en oque MED no son es á icos, sino que han ido e olucio-
nando. En un p ime momen o, como con apa ida al en oque del bienes-
a , se da un ex ao dina io én asis al log o de la independencia económica
de las muje es como sinónimo de educción de la desigualdad en e homb es
y muje es —en oque de la equidad y en oque de la an ipob eza—. El in e-
és se ocaliza, po consiguien e, en la pa icipación de las muje es en la es e-
a p oduc i a y se deja de lado an o el abajo ep oduc i o como las ela-
ciones en e ambas es e as (Zabala, 1999). Más adelan e, en el con ex o de
c isis económica global y de las medidas de ajus e es uc u al de la década de
los ochen a, apa ece una nue a endencia —en oque de la e iciencia—, que
desplaza el pun o de mi a hacia el ol ep oduc i o de las muje es y la impo -
ancia del abajo g a ui o que ealizan pa a el desa ollo del conjun o de la
sociedad.
Tan o Bose up (1970) como el en oque MED han ecibido du as c í icas
desde el ma xismo eminis a. No puede ob ia se que los plan eamien os de
Bose up dan un impulso undamen al al deba e ace ca de los e ec os del desa-
ollo sob e la muje en el Te ce Mundo. Sin emba go, la au o a sólo oma
en conside ación las epe cusiones que la indus ialización y la imposición de
cul i os ienen pa a el es a us de la muje ag icul o a en el con ex o de las
sociedades pa ia cales; pe o no incluye en su análisis la dimensión de la clase
social. En es e sen ido, no es que la muje no pa icipe en el p oceso de desa-
ollo, sino que es á in eg ada en él. Po lo an o, si bien es cie o que con la
en ada de capi al la muje pie de con ol sob e los ecu sos económicos en
calidad de p oduc o a a esanal, Bose up no iene en cuen a la ue e p e e-
encia que ha enido el capi al po las muje es jó enes pa a que abajen de
asala iadas en las indus ias mul inacionales, en las escalas más bajas de la
es uc u a ocupacional y en abajos mal emune ados e ines ables (Bene ía,
Sen, 1983).
Po lo an o, el sis ema capi alis a hace uso de las desigualdades de géne o
exis en es y ubica a la muje en posiciones subo dinadas a dis in os ni eles de
in e acción en e la clase social y el géne o. Lo que debe discu i se no es an o
Repensando la pa icipación de las muje es en el desa ollo Pape s 69, 2003 39
9. El en oque MED u o su escena io más isible en la I Con e encia Mundial de la Muje
(México 1975) y desde la década de los se en a ha sido el en oque más in luyen e (Luna
1999: 66).
pape s-69 9/11/2004 20.29 Página 39
p oduc i o y la o e a del sis ema ep oduc i o22. Tal como sos iene Bose up
(1970), el dis in o ol que asume la muje en la es e a p oduc i a en odo el mundo
es la a iable cla e a la ho a de explica las di e encias en su condición social. Sin
emba go, sí se de ec an una se ie de cons an es en odas las sociedades, ales como
el hecho de que las muje es sean p incipalmen e seg egadas en aquellos espacios
de la es uc u a ocupacional donde el empleo se e como una ex ensión de sus
esponsabilidades domés icas; que se les asignen los empleos de baja p oduc i i-
dad y educidos sala ios y que se de ina el sueldo emenino como suplemen o del
ing eso del homb e. Es así como el abajo emune ado emenino se conside a
in e io al masculino, no an o po la a ea en sí misma, sino po que las abaja-
do as a as an su in e io idad de es a us al pues o de abajo (Moo e, 1999).
En los países pe i é icos, an o la globalización de la economía como los
pe íodos de c isis y el de e io o de las condiciones económicas, obligan a odos
los miemb os de la amilia a busca nue as en as con las que a ende las nece-
sidades amilia es; po lo que se es á p oduciendo un ápido acceso de las muje-
es a los abajos emune ados, en condiciones de p eca iedad ex ema y ma -
cado po la ele ada ca ga de abajo ep oduc i o que deben sopo a . A pesa
de que, al como ya se ha apun ado an e io men e, la na u aleza exac a de es e
abajo emune ado a ía de una cul u a a o a, es cada ez más habi ual encon-
a a la muje abajando en las explo aciones ag a ias, en a eas a esanales, en
la cons ucción, en los se icios —sob e odo en el se icio domés ico y en los
se icios pe sonales—, en sec o es ma ginales o ilegales como la p os i ución;
sin ol ida las pequeñas indus ias adicionales y las indus ias mode nas in-
culadas al capi al in e nacional, que encuen an en la muje campesina la uen-
e más ba a a de ue za de abajo.
Ap oximadamen e la mi ad de las muje es del mundo i en y abajan en
ie as de cul i o en países en desa ollo, llegando a p oduci en e el 40% y
el 80% del o al de la p oducción ag ícola23 (Moo e, 1999: 60). Pues o que
los a ances ecnológicos se suelen enuncia en masculino, la mayo ía de las
ac i idades ag a ias que ealizan las muje es no se han mecanizado —a di e-
encia de las masculinas—, po lo que su ca ga de abajo se inc emen a (Pea -
son, 1999). Sin emba go, no debe asocia se di ec amen e el homb e con la
ag icul u a mode na y la muje con la ag icul u a de subsis encia, des inada
al consumo domés ico y con ecnologías básicas y adicionales. La ealidad es
mucho más compleja. Los es udios de Bose up (1970) ponen de mani ies o
que exis e una cla a elación en e las es uc u as ag a ias y los oles de la muje
en la es e a p oduc i a, a pesa de que en es os casos esul a di ícil sepa a las
46 Pape s 69, 2003 Sònia Pa ella Rubio
22. En los países á abes, po ejemplo, la muje no se emplea en el se icio domés ico o en la
hos ele ía, pues o que se a a de ac i idades conside adas inadecuadas pa a ella, simple-
men e po que en añan excesi o con ac o con pe sonas de sexo masculino (Moo e, 1999).
23. Es a ealidad con as a con las bajas asas de ac i idad emenina que ienen algunos de es os
países (sob e odo los países á abes), lo que pone de mani ies o que el econocimien o eal
de la pa icipación de la muje en la ac i idad p oduc i a es muy limi ado si se hace uso de
es e ipo de indicado es (López, 1997).
pape s-69 9/11/2004 20.29 Página 46
ac i idades domés icas (es e a ep oduc i a) de las p oduc i as24. La disponi-
bilidad de ie as colec i as y la baja densidad de población en Á ica si en
pa a explica el des acado papel que desempeñan las muje es a icanas en la
p oducción ag ícola, an o de subsis encia como come cial25; mien as que la
abundancia de mano de ob a masculina en los países asiá icos o el p edomi-
nio de la i undios en La inoamé ica ha elegado a la muje al hoga o al cul i-
o de una ag icul u a de subsis encia no o ien ada hacia el me cado.
De hecho, en Amé ica La ina la mode nización de la ag icul u a ha edu-
cido las al e na i as labo ales de las muje es, que deben elegi en e p ole a-
iza se en la indus ia o bien emig a hacia las ciudades pa a emplea se como
abajado as domés icas. En cambio, los cul i os in ensi os de expo ación
( ecolección, selección y empaque ado de u as y ho alizas y lo es) sí op an
po eclu a a muje es como asala iadas —p e e en emen e jó enes y sin
hijos—, pues o que ello pe mi e a la ag oindus ia abas ece se de una ue za
de abajo es acional, usualmen e a des ajo, con i mos de abajo dependien-
es de las exigencias de la cosecha y con sala ios más bajos que los que pe cibi ían
los homb es26. Es a ealidad con adice, sin luga a dudas, el ópico de la esca-
sa pa icipación de las muje es la inoame icanas en el sec o ag a io27 e ilus-
a pe ec amen e de qué mane a el capi al u iliza en bene icio p opio las desi-
gualdades de géne o (Saba é y o os, 1995).
En lo que se e ie e al abajo de las muje es en el sec o se icios, és e cons-
i uye un impo an e sec o de empleo, debido a los p ocesos de u banización
que es án eniendo luga en las sociedades menos desa olladas28. Las muje es
desempeñan mayo men e ac i idades en o no p incipalmen e al come cio a
pequeña escala y al se icio domés ico. Se a a de ocupaciones conside adas
no especializadas y poco o nada eglamen adas, po lo que en ellas p edomina
la economía in o mal y la ines abilidad. También es cada ez más ecuen e la
p esencia de muje es en sec o es ma ginales o ilegales como la p os i ución29.
Repensando la pa icipación de las muje es en el desa ollo Pape s 69, 2003 47
24. La di isión en e p oducción y espacio domés ico o en e es e a p oduc i a y ep oduc i a
no puede se gene alizada y no cons i uye un ma co álido pa a el análisis de géne o en
odas las cul u as, al como se señala desde la an opología. La sepa ación de la ida social
en una es e a «domés ica» y una «pública» no iene azón de se en comunidades peque-
ñas, donde la p oducción y la adminis ación de la unidad domés ica o man pa e, simul-
áneamen e, de la ida pública, económica y polí ica (Moo e 1999).
25. Según da os de Naciones Unidas pa a 1995, en Á ica las muje es ep esen an el 80% de
los p oduc o es de alimen os (PNUD, 1995: 46).
26. Véase al espec o un a ículo de Bi ani (1997) y un in e esan e es udio de Ba ien os (1999)
sob e las muje es en las ag oindus ias chilenas.
27. Si bien la ob a de Bose up (1970) ue pione a en su momen o y sigue siendo de g an u ilidad
pa a comp ende la si uación de las muje es en el Te ce Mundo, sus análisis no sob epasan los
años sesen a, po lo que deben se enidas en cuen a sus limi aciones c onológicas e ideológicas.
28. El sec o se icios p esen a una impo an e a iabilidad egional; mien as en Amé ica La i-
na y Ca ibe ocupa al 72% de las muje es económicamen e ac i as, en Asia comp ende un
40% del empleo emenino y en Á ica apenas alcanza el 20% (Saba é y o os 1995: 109).
29. Muchos campesinos pob es, que se han quedado sin ecu sos con el desa ollo de la ag icul u a
pa a la expo ación, en ían a sus hijas a las ciudades pa a que se p os i uyan. Se es ima que,
en B asil, 4,5 millones de chicas meno es de ein e años abajan en la p os i ución y que
pape s-69 9/11/2004 20.29 Página 47
El sec o o mal, po su pa e, se limi a a los se icios adminis a i os y socia-
les (adminis ación pública, abajos de o icina, enseñanza, en e me ía, e c.), in e-
g ados básicamen e po muje es con ni eles educa i os medio-al os. Es as ocu-
paciones en el sec o o mal es án siendo cada ez más lexibilizadas, con el
in de aumen a la «e iciencia» en el sec o público, lo que se consigue a cos a
del de e io o de las condiciones de abajo de las muje es. La educción del
empleo en el sec o público ambién ha enido como esul ado la inco po ación
de muchas muje es en el sec o in o mal como es a egia de supe i encia, a la
ez que se con ie en en po enciales emig an es30.
Po o a pa e, di e sos es udios han documen ado el papel de la muje en
los p ocesos de indus ialización de muchos países y su pa icipación en la p o-
ducción pa a el me cado global31. De la mano de la inco po ación de las muje-
es a la ue za de abajo indus ial de los países pe i é icos, se ompe la ex en-
dida c eencia de que su papel en el desa ollo se educe a los abajos de
subsis encia y a las pequeñas ac i idades come ciales; de ese modo, el géne o
se con ie e en una dimensión impo an e den o de la in es igación sob e
desa ollo. Tal como econoce Fe nández-Kelly (1991), la inco po ación de
las muje es a la ue za de abajo de las plan as maquilado as32, an o en Asia
como en Amé ica La ina y en o as pa es del mundo, pe mi e una mejo com-
p ensión del papel de las muje es en el desa ollo económico, como pa e esen-
cial del p oceso de in e nacionalización económica. Sin luga a dudas, las
maquilado as ilus an los e ec os de una nue a di isión in e nacional del a-
bajo es a i icada de acue do con la nacionalidad, la clase social y el géne o.
Pe o qué duda cabe que la inco po ación de g andes con ingen es emeninos
pa a educi los cos os de p oducción en el con ex o de la nue a economía
ansnacional iene cla os p eceden es en o os momen os his ó icos, ales como
la Re olución Indus ial o la p oducción de bienes de capi al en Es ados Uni-
dos du an e la Segunda Gue a Mundial. Ello demues a que an e las necesi-
dades del capi alismo se desa ollan es a egias pa ecidas (a pesa de las di e-
encias egionales en la cons ucción social del géne o), incluso en países o en
con ex os his ó icos en los que la pa icipación de la muje en abajos emu-
ne ados no es socialmen e acep able33 (Bene ía, 1998, 1999).
48 Pape s 69, 2003 Sònia Pa ella Rubio
el 50% de los chicos y chicas de Manila eje cen la p os i ución in an il. En Tailandia, donde
el u ismo sexual es una de las p incipales uen es de iqueza del país, casi un millón de
muje es son p os i u as (Mo ok asic, 1993).
30. Véanse al espec o los es udios de Bene ía, Sen (1983); Saba é y o os (1995); PNUD
(1995); López (1997); A sha (1999); Bi ani (1999); De la C uz (1999); Bakke (1999);
Moo e (1999); Pea son (1999); Zabala (1999); Peña (2001).
31. Lim (1983); Sassen (1984); Bene ía (1991); FNUAP (1993); Sklai (1995); Luna (1999);
Moo e (1999).
32. La maquila consis e en la ac i idad de mon aje, a pa i de piezas p oceden es del ex e io ,
de p oduc os elabo ados acabados que se des inan a la expo ación. Es a ac i idad se eali-
za en las zonas ancas de los países pe i é icos (Vidal Villa, 1995).
33. En países como Bangladesh, po ejemplo, donde las ba e as y los p ejuicios con espec o al
abajo emune ado de la muje son bas an e ígidos, la inco po ación de la muje al me cado
de abajo ha ido acompañada de una campaña ideológica que lo jus i ica (Bene ía, 1991).
pape s-69 9/11/2004 20.29 Página 48
Según Sassen (1984), en los luga es donde p edomina la p oducción indus-
ial pa a la expo ación, las muje es que abandonan el campo se di igen en
meno p opo ción al sec o se icios34. Exis e una elación sis émica en e la glo-
balización del capi alismo y la eminización de la ue za de abajo. Los p o-
cesos de «deslocalización» indus ial c ean empleo emenino mal emune ado
y és e es po enciado y apoyado desde las p opias polí icas es a ales, con la ina-
lidad de a ae la in e sión ex anje a. La con luencia en e la demanda glo-
bal de muje es abajado as en las indus ias pe i é icas y el decli e de las opo -
unidades económicas de las muje es en las zonas u ales, p o oca in ensos
lujos mig a o ios u ales-u banos de muje es jó enes que buscan abajo en
la indus ia y que cons i uyen un «nue o p ole a iado» a ni el mundial (Willis,
Yeoh, 1999; Moo e, 1999). És e es el caso de las zonas ancas35 — ambién
llamadas «zonas de p ocesamien o pa a la expo ación» que se han c eado en paí-
ses del Te ce Mundo y que a aen a muchas abajado as no cuali icadas a
indus ias como la elec ónica, la con ección de opa, los ex iles y la ab ica-
ción de jugue es y de calzado (Lim, 1983; Sassen, 1984; FNUAP, 1993). La
ue e p esencia de muje es jó enes en las indus ias maquile as (85%), en la
on e a en e México y EUA, o el 84% de muje es en las zonas ancas indus-
iales de la República Dominicana, son un cla o ejemplo (Bi ani, 1997). Sin
emba go, no debe ol ida se que los índices de pa icipación emenina no pue-
den gene aliza se, pues o que los ac o es que los de e minan —al igual que
ocu e con la p esencia de la muje en la es e a p oduc i a, en gene al— son
complejos y dinámicos, u o de la in e acción en e los condicionan es del
sis ema p oduc i o y las elaciones de géne o36. De ese modo, mien as que la
inco po ación de las muje es en la indus ia es bas an e no o ia en los países
de ecien e indus ialización de Asia, Á ica del No e, Ca ibe y Amé ica La i-
na, apenas exis e en el Á ica subsaha iana, O ien e Medio o Asia Me idional
(Saba é y o os, 1995: 260).
Es e «nue o» p ole a iado emenino cons i uye una ue za de abajo espe-
cialmen e lexible, disciplinada y ba a a. Los sala ios son muy bajos y la e i-
bución suele hace se a des ajo, en unción de la p oducción. Las condiciones
labo ales de es as abajado as son sumamen e des a o ables y p eca ias y, gene-
almen e, ca ecen de la posibilidad de p omoción, así como de o ganiza se a ni el
Repensando la pa icipación de las muje es en el desa ollo Pape s 69, 2003 49
34. Es a idea con adice el pa ón mig a o io que se desp ende de la li e a u a sob e mig ación
emenina de los años cincuen a, sesen a e incluso se en a —pe soni icada en los abajos
de Bose up (1970)—, según la cual la mayo ía de muje es inmig an es en las ciudades se
emplean en el se icio domés ico y el sec o in o mal.
35. Zonas de educido amaño den o de un país, cuyo p opósi o es a ae emp esas indus-
iales o ien adas a la expo ación y que o ecen unas condiciones muy a ac i as pa a la
in e sión. Además, an o la impo ación como la expo ación desde es as zonas es á lib e
de impues os.
36. Como p incipales condicionan es cab ía des aca : la es uc u a de la economía, el ni el de
indus ialización, las opo unidades educa i as pa a las muje es, los alo es cul u ales ela-
i os a los oles emeninos, la es uc u a demog á ica, la edad legal pa a con ae ma i-
monio y la posición ju ídica de la muje (Moo e, 1999: 124).
pape s-69 9/11/2004 20.29 Página 49
sindical37 (Bene ía, 1991; Moo e, 1999). Es común que o bien no exis an leyes
labo ales que las p o ejan, o que és as no se cumplan, de mane a que se en en-
an a p olongadas ho as de abajo y a de icien es condiciones labo ales y de
i ienda, con impo an es iesgos pa a su salud. Pues o que se a a de ac i i-
dades sumamen e epe i i as, es as emp esas op an po la o ación y la sus i-
ución de las abajado as, lo que aumen a oda ía más su desp o ección. La
mano de ob a emenina esul a más ba a a que la masculina, aunque ealicen
la misma ac i idad, pues o que cul u almen e se asume que el sala io del hom-
b e debe se i pa a man ene a la amilia, a di e encia del de la muje . La ans-
nacionalización de la p oducción se ap o echa de la agmen ación po sexos
de la ue za labo al den o de un país, lo que posibili a a las mul inacionales
ope a con un cos e mucho más educido que el que end ían que asumi en
los países del cen o.
Pe o, además, según Bene ía (1991: 30), la ue za de abajo emenina o e-
ce o o ipo de en ajas en unción de una se ie de cualidades o ca ac e ís icas
de géne o que se le a ibuyen de mane a es e eo ipada y que de e minan su
ubicación en la p oducción en un o den je á quico de subo dinación: su mayo
sumisión y some imien o a la disciplina del abajo; su meno pa icipación
en ac i idades sindicales debido a sus obligaciones domés icas; su mayo deli-
cadeza, des eza manual38 y disciplina, especialmen e pa a ac i idades que
equie an de p ecisión, cuidado y paciencia; su mayo p edisposición a acep-
a la lexibilidad labo al y los bajos sala ios, e c. (Bene ía, 1991; Sklai , 1995;
Luna, 1999; Moo e, 1999). Es as ca ac e ís icas son is as como inhe en es a
la condición emenina y no como esul ado de un p oceso de socialización
especí ico pa a las muje es.
Como consecuencia de lo apun ado, las emp esas mul inacionales, en gene-
al, p e ie en a muje es jó enes —meno es de ein icinco años—, sol e as y
p oceden es del ámbi o u al, sin ca gas amilia es que eduzcan su p oduc i-
idad o que las ausen e del luga de abajo. Además, su ex ema ju en ud y
su p ocedencia u al muchas eces con ibuye a que sean muje es más dóci-
les, que sus i uyen la au o idad pa e na po la del emp esa io39 (Sa a, 1984).
Cuando se a a de muje es con ca gas amilia es, las emp esas suelen o ece -
les abajo in o mal y a domicilio (pu ing-ou sys em). Las abajado as indus-
iales a domicilio ealizan en sus casas las ases peo pagadas de la p oducción
indus ial, o almen e aisladas; sin duda, cons i uyen el úl imo eslabón en los
50 Pape s 69, 2003 Sònia Pa ella Rubio
37. Sólo a a és de episodios d amá icos se dan a conoce es as condiciones de sob eexplo ación,
como el e emo o ocu ido en Ciudad de México en el año 1985, en el que pe ecie on
unas ocho mil cos u e as que abajaban en alle es insalub es. Además, o as cua en a mil
muje es pe die on su pues o de abajo, ya que los emp esa ios op a on po aslada se a
o o país (Saba é y o os 1995: 268).
38. Muchas de las a eas que desempeñan equie en «dedos de hada», una g an concen ación
y una a ención al de alle (Bi ani, 1997).
39. En el caso de la República Dominicana, se cons a a una p e e encia po muje es jó enes
con ca gas amilia es, en base a la c eencia de que su necesidad de abaja las con ie e en
mejo es abajado as (Ma ínez Veiga, 1997).
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p ocesos de «deslocalización» indus ial. Qué duda cabe que an o los bajos
sala ios como la lexibilidad de las muje es en ho a io, iempo y en ada y sali-
da del me cado labo al encajan pe ec amen e con las necesidades de la nue a
economía40 (Cas ells, 1998: 195).
En de ini i a, la « eminización» de la ue za de abajo en las indus ias
pa a la expo ación demues a que la muje no queda al ma gen de la es e a
p oduc i a, sino que, jus amen e, la pene ación del capi alismo la con ie e,
en muchos casos, en ue za de abajo «p e e en e». De es as cons a aciones se
desp ende que las muje es de los países pe i é icos son uno de los colec i os
más explo ados a ni el mundial, pues o que es án suje as an o a la explo a-
ción impe ialis a como a la pa ia cal. Las emp esas mul inacionales se ap o-
echan de la in e io posición de la muje en el me cado de abajo y las emplean
po in e io es sala ios y bajo peo es condiciones labo ales que las que exis en pa a
los homb es en el mismo país, o pa a las muje es e ec uando las mismas a eas
en los países desa ollados, lo que les pe mi e ende sus p oduc os a p ecios
compe i i os en los países del cen o41.
Llegados a es e pun o, es necesa io p egun a se en qué medida es e «nue o»
empleo en las indus ias pa a la expo ación ep esen a una uen e de eman-
cipación y de au onomía pa a las muje es —la mayo ía de o igen u al—,
en e a las dis in as ins i uciones pa ia cales p opias de cada país, o, po el con-
a io, una uen e de explo ación y de disc iminación. Los di e en es es udios
que se han lle ado a cabo demues an que ambos e ec os no son excluyen es,
sino que se dan de mane a simul ánea (Tienda, Boo h, 1991; Phizacklea,
1999). A eno de los da os de Lim (1983), las condiciones de abajo y los sala-
ios en las mul inacionales son gene almen e mejo es que en los empleos al e -
na i os pa a las muje es (indus ias locales, economía in o mal, se icio domés-
ico, p os i ución), lo que les pe mi e esponde al aumen o incesan e del
cos e de la ida42. Po o o lado, el abajo emune ado, a pesa de los bajos sala-
ios, les da la opo unidad de accede a la sociedad de consumo, abandona el
hoga y eje ce su independencia pe sonal, ya que les o o ga una cie a au o-
nomía económica y un cie o g ado de emancipación social; aunque sigan
oda ía subo dinadas al núcleo amilia 43. Sin emba go, los cambios en las
elaciones de géne o dependen especialmen e de la edad o la e apa i al en la
que las muje es se inco po an a la indus ia. En el caso de los países asiá icos,
las ans o maciones en las elaciones de géne o son insigni ican es, pues o que
Repensando la pa icipación de las muje es en el desa ollo Pape s 69, 2003 51
40. Exis e un cla o pa alelismo en e las condiciones labo ales que padecen las muje es de la pe i-
e ia y las que u ie on que sopo a las muje es eu opeas en las áb icas du an e la Re olu-
ción Indus ial, como po ejemplo las muje es abajado as en las hila u as de Ca aluña.
41. Como señala A sha : «E a ob io que, si las indus ias de elec ónica empezaban a emplea
a muje es de colo en G an B e aña, es o signi icaba que la indus ia es aba lis a pa a «ma -
cha se» al Te ce Mundo, donde los sala ios son incluso más bajos» (1999: 57).
42. Po lo an o, según la au o a, aunque en é minos ela i os es mayo la explo ación en las mul-
inacionales, no lo es en é minos absolu os.
43. Sin emba go, las du as condiciones labo ales a las que se en en an con ie en es as expe-
iencias en «libe ado as», en el sen ido más básico del é mino (Molle , 1996: 197).
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las emp esas con a an solamen e a jó enes sol e as y és as suelen deja de a-
baja al con ae ma imonio, e omando así los oles adicionales de esposas
y mad es. Sin emba go, en los países la inoame icanos, donde es ecuen e
que las muje es con hijos a ca go sigan abajando —y, además, exis e un ele-
ado desempleo masculino—, las muje es se con ie en en el p incipal sos-
én económico de la amilia y ello sí conlle a a iaciones impo an es en las ela-
ciones de géne o44.
O o e ec o a ene en cuen a es la in oducción de pau as de consumo
nue as a las que an es no enían acceso (Bene ía, 1991). Au o as como Sassen
(1993), Nash yFe nández-Kelly (1983), a gumen an que la p e e encia de
muje es po pa e de las mul inacionales gene a dis upciones en las es uc u as
amilia es adicionales. En muchas sociedades, el hecho de habe abajado
en la indus ia conlle a un es igma social, po lo que es as muje es di ícilmen e
an a se acep adas en sus comunidades de o igen y pueden incluso pe de
oda posibilidad de con ae ma imonio (Bi ani, 1997). Una ez es as muje-
es se ocupan en las áb icas, la p eca iedad y las du as condiciones de abajo
a las que deben en en a se, así como la occiden alización de los es ilos de ida
que conlle a, las con ie e en i mes candida as a p o agoniza las mig acio-
nes in e nacionales (Sassen, 1984, 1998). Po lo an o, puede a i ma se que
las mig aciones in e nas y la asala ización de las muje es en las indus ias de
los países de o igen es án di ec amen e inculadas al empleo de las muje es
inmig an es en los se icios mal pagados de los países cen ales45.
En cualquie caso, la azón p incipal de es as muje es pa a inco po a se al
abajo emune ado es la necesidad de pe cibi ecu sos mone a ios y, po el
momen o, no pa ece que las condiciones en las que se da pe mi an modi ica
sus ancialmen e las bases del pa ia cado —de las que el p opio capi alismo se
si e— o con ibuyan a alo a el abajo ealizado po las muje es. Al ma -
gen de los «bene icios» mencionados en é minos de log o de au onomía e
independencia, se p oducen e ec os cla amen e nega i os pa a las muje es, po
cuan o no se p oduce ninguna modi icación en el epa o del abajo ep o-
duc i o en e sexos, y el abajo asala iado supone pa a ellas añadi jo nadas
de abajo.
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44. En algunos de es os países (Jamaica y Pue o Rico, po ejemplo), se asis e a una cla a sus-
i ución de ue za de abajo masculina po emenina en los sec o es de ac i idad no ag a-
ios. En el caso de Pue o Rico o México, el eclu amien o de muje es po pa e de las
emp esas mul inacionales ha condenado al pa o a los homb es, como consecuencia del
decli e de la ocupación en la ag icul u a y en la cons ucción. Es o explica po qué muchos
de es os homb es se en obligados a emig a a los Es ados Unidos si quie en abaja y po
qué muchas muje es eemplazan a los homb es como «cabezas de amilia» (Saba é y o os,
1995).
45. Fe nández-Kelly (1983) cons a a que, aunque la mig ación mexicana hacia los Es ados Uni-
dos no es un enómeno nue o, su inc emen o coincide con la p oli e ación de plan as manu-
ac u e as o ien adas hacia la expo ación («maquilas»), subsidia ias de co po aciones mul-
inacionales lo que ha signi icado una ue e co ien e mig a o ia desde el in e io de México
hacia la on e a con los EE.UU.
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4. Conclusiones
La sociedad indus ial se ha basado desde sus o ígenes en una me can iliza-
ción incomple a de la capacidad humana de abajo y su man enimien o depen-
de de la si uación desigual de homb es y muje es. Tal como mani ies a Ca as-
co (1989, 1991)46, el sis ema económico necesi a de una p oducción domés ica
que sea asumida po la amilia —eu emismo de muje —, que eduzca eno -
memen e el cos e de buena pa e del p oceso de ep oducción social, an o
pa a el capi al como pa a el Es ado. De ese modo, el abajo domés ico bene-
icia al mismo iempo al sis ema capi alis a y a los suje os a ones. El ámbi o
domés ico es un á ea de ac i idad económica que subsidia la acumulación
capi alis a a a és de la ep oducción de la ue za de abajo y la p oduc-
ción, el p ocesamien o y el consumo de bienes. A a és del abajo domés i-
co no emune ado, los g upos capi alis as pe manecen exen os de la necesidad
de su aga los cos os de ep oducción de la ue za labo al. El abajo domés-
ico no emune ado es el que sos iene la inco po ación de los indi iduos a las
labo es de subsis encia y/o empleo asala iado.
Po consiguien e, sólo median e la in oducción de la coo denada de géne-
o en los es udios sob e desa ollo pueden incula se dimensiones comple-
men a ias de la economía y del desa ollo, g acias a la iden i icación de una
es e a domés ica donde la ue za de abajo se ep oduce y adquie e la disci-
plina necesa ia pa a in eg a se al abajo asala iado. Se a a de un ins u-
men o que pe mi e cap a la globalidad de los p ocesos económicos, polí icos
y sociales que hay de ás del desa ollo, ya que iden i ica aspec os del sis e-
ma p oduc i o que o os concep os simplemen e no ienen en cuen a o expli-
can de o ma muy limi ada e insu icien e. Cualquie en oque sob e desa o-
llo que se p e enda global, debe pa i de una concepción del sis ema social
in eg ado po una es e a p oduc i a y una es e a ep oduc i a que coexis en
y se in luyen mu uamen e en un mismo ni el je á quico. En es e sen ido,
pa a comp ende la si uación de homb es y muje es en la es e a p oduc i a,
es necesa io conoce cuál es su elación con la es e a ep oduc i a, aunque
sea en é minos de ausencia, como en el caso de los homb es (Bo de ías,
Ca asco, 1994).
Pe o la pa icipación de las muje es en el desa ollo no se limi a a la asun-
ción de las a eas ep oduc i as, cuyo olumen c ece sin cesa como conse-
cuencia del impac o de la globalización económica en las economías pe i é icas
o en desa ollo. El pa ia cado es inhe en e a las necesidades del capi alismo, de
modo que és e úl imo se si e de la subo dinación de las muje es en bene icio
del capi al, an o en la p oducción domés ica como en la p oducción capi alis a.
En o as palab as, el pa ia cado es u ilizado po sis emas clasis as pa a eje ce
Repensando la pa icipación de las muje es en el desa ollo Pape s 69, 2003 53
46. A la misma conclusión llega Walle s ein al asegu a que el sexismo se aduce no sólo en la
asignación de «un abajo di e en e o incluso menos ap eciado a las muje es»; sino que, al
mismo iempo, «la apo ación de abajo no asala iado compensa el bajo ni el de los ing e-
sos sala iales y, po consiguien e, ep esen a en la p ác ica una sub ención indi ec a a los
emp esa ios de los asala iados que pe enecen a esas amilias» (1991: 58).
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con ol sob e poblaciones di e enciadas en base al géne o (Fe nández-Kelly,
1991). Po un lado, el abajo domés ico pe mi e la ep oducción de la me -
cancía ue za de abajo y, en consecuencia, posibili a que los sala ios sean más
bajos que si ue a menes e adqui i odos los bienes y se icios en el me ca-
do. Po el o o, la exis encia de un con ingen e de muje es elegadas al aba-
jo domés ico y de cuyas es a egias depende cada ez más la supe i encia de
las amilias en los países en desa ollo, o ece la en aja adicional de dispone
de mano de ob a ba a a, lexible y poco con lic i a, suscep ible de se e i a-
da o inco po ada al me cado de abajo según las necesidades de p oducción.
Exis e, pues, un cla o nexo en e la eminización de las es a egias de supe i-
encia y la deslocalización indus ial (Sassen, 2000; Ribas, 2001).
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