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Fenómenos de intensificación económica y degradación medioambiental en la Protohistoria canaria

Abstract

206

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Fenómenos de intensificación económica y degradación medioambiental en la Protohistoria canaria

Author: Atoche Peña, Pablo
Year: 2003
Source: https://accedacris.ulpgc.es/jspui/bitstream/10553/23047/11/ATOCHE%202003.Feno%cc%81menos%20de%20intensificacio%cc%81n%20econo%cc%81mica%20Protohistoria%20canaria.pdf
ISSN: 0514-7336
FENÓMENOS
DE
INTENSIFICACIÓN ECONÓMICA
Y DEGRADACIÓN MEDIOAMBIENTAL
EN
LA
PROTOHISTORIA CANARIA
Economie in ensi ica ion phenomenans
and en i onmen al deg ada ion
in he
Cana y P o ohis o y
Pablo ATOCHE PEÑA
Depa amen o de Ciencias His ó icas. Facul ad de Geog a ía e His o ia. Uni e sidad de Las Palmas de
G an Cana ia.
Fecha de acep ación de la e sión de ini i a: 10-10-02
BIBLID [0514-7336 (2003) 56; 183-206]
RESUMEN:
Los
paisajes cana ios
han
es ado some idos
a
ans o maciones
que en los
es úl imos
milenios
se han
debido,
po un
lado,
a
azones es ic amen e na u ales ales como emisiones lá icas
y
pi o-
elás icas,
y po
o o
a
causas an ópicas inculadas
con las
p ác icas ag ícolas
y
ganade as desa olladas
a
pa i
de la
colonización humana.
Po lo que a
es o úl imo
se
e ie e,
en
o no
al
cambio
de e a
de ec a-
mos
en la
isla
de
Lanza o e
una
no able deg adación
del
medio asociada
a un
enómeno
de
in ensi icación
económica basada
en
ac i idades ganade as,
la
cual o ma pa e
de un
p oceso
más
amplio
de
egene ación
económica localizado
en la
cos a no occiden al
de
Á ica;
es en
es o úl imo donde pa ece esidi
la
azón
que impulsó
el
es ablecimien o pe manen e
de
población
en
aquella isla a ios siglos después
de que ya se
hubie a p oducido
en
o as islas
del
A chipiélago Cana io.
Palab as cla e: Islas Cana ias. A queología. P o ohis o ia. Colonización. Deg adación medioambien al.
ABSTRACT:
The
las h ee millenia ha e b ough majo ans o ma ions
in he
Caña ían landscape.
Some
o
hese changes we e
due o
such s ic ly na u al phenomena
as
la a
and
py oclas ic emissions
and,
u he mo e, an h opic causes linked
o
a ming
and
ca le aising de eloped du ing human coloniza ion.
In his la e a ea, wi h ega ds
o e a
change
we
no e
a
conside able deg ada ion
on he
island
o
Lanza o-
e.
This deg ada ion
is
associa ed wi h economic in ensi ica ion based
on
ca le aising ac i i ies, pa
o a
b oade p ocess
o
economic egene a ion localized
in he
no h wes coas
o
A ica. This seems
o be he
eason
why a
i ed popula ion
was
es ablished
on
ha island se e al cen u ies a e his
had
aken place
in
o he islands
o
he Caña ían A chipelago.
Key wo ds: Cana y Islands. A chaeology. P o ohis o y. Coloniza ion. En i onmen al deg ada ion.
1.
In oducción
El in e és po conoce cuál ue la dialéc ica
que se es ableció en e las sociedades p o ohis ó-
icas cana ias y el en o no en que i ie on desde
una pe spec i a que no sea la me amen e a e-
ac ual o ipológica sino desde la medioambien-
al apa ece en echas ela i amen e ecien es
(A co, 1993; Ma ín e al, 1998), y ello a pesa
de que sin duda cons i uye una cues ión de es u-
dio esencial si lo que se p e ende es econoce las
azones que impulsa on y la o ma en que se
lle ó a cabo en el I milenio a.n.e. la colonización
de un a chipiélago oceánico que ocupaba una
posición excén ica con espec o al ac i o núcleo
cul u al medi e áneo. En ese sen ido, esul a
indudable que en los paisajes na u ales de las islas
se dio una si uación an e io y o a pos e io a
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Zephy s,
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Pablo A oche Peña
I
Fenómenos de in ensi icación económica
y
deg adación medioambien al en la p o ohis o ia Cana ia
la a ibada del homb e; llega a econs ui cuál
ue el ma co medioambien al inicial, como ac-
o que p opo ciona ecu sos y condiciona de e -
minadas espues as cul u ales, nos pe mi i á
delimi a con mayo p ecisión los p ocesos cul-
u ales que se sucedie on du an e la P o ohis o-
ia cana ia.
En un e i o io como el cana io, donde la
ac i idad olcánica alcanza has a momen os
muy ecien es, la econs ucción de los ac o es
del medio na u al esul a especialmen e di ícil.
Las emisiones lá icas y pi oclás icas han modi-
icado las condiciones biogeog á icas de las islas,
en algún caso has a supe a más de un e cio
de la supe icie o al, como ocu e en Lanza o-
e,
donde se ha al e ado el elie e y el azado
de la cos a, han desapa ecido amplias zonas
ag ícolamen e é iles, se ha modi icado la dis-
ibución de la ege ación... Pe o además, la
acción an ópica his ó ica ambién ha con i-
buido a ans o ma el paisaje, a ec ando an o
la composición como la dis ibución de la ege-
ación, acabando po e se los suelos conside a-
blemen e modi icados po la e osión y las
p ác icas ag ícolas mode nas que han ecubie -
o con pi oclas os amplias supe icies de la isla.
La a ibada al A chipiélago Cana io de los
p ime os colonizado es humanos some ió a los
ecosis emas insula es a la p esión de o maciones
socio-económicas ag o-pas o iles con ex ualizadas
en un B once inal con cla os in lujos de la cul-
u a enicio-púnica. Se inició así una elación
homb es-islas que al e ó an o el sis ema cul u al
de los p ime os como el en o no ecológico de las
segundas. Fue on unos cambios de los que aún
no disponemos de oda la in o mación que desea-
íamos, en especial po lo que se e ie e a su
ampli ud y di e sidad; no obs an e, en los úl i-
mos años se ha conseguido euni un buen
núme o de da os con as ados que pe mi en
plan ea algunas conclusiones y nue as hipó esis
de abajo.
Teniendo en cuen a el momen o c onológico
y el con ex o cul u al en el que se p odujo la
colonización de las islas, pa a conoce la si ua-
ción en que se hallaban los paisajes cana ios
podemos ecu i a es ipos di e en es de uen-
es de in o mación. En p ime luga a las uen es
li e a ias g eco-la inas, que aunque escasas y no
muy explíci as nos ace can a momen os p óxi-
mos al ins an e en que se p odujo el descub i-
mien o y colonización del a chipiélago; en
segundo luga a las c ónicas de la conquis a bajo-
medie al, que nos in o man de cuál e a la si ua-
ción medioambien al que encuen an a su
llegada los conquis ado es no mando-cas ellanos
en el siglo XV; inalmen e, un buen núme o de
da os ecogidos di ec amen e sob e el e eno,
an o en yacimien os a queológicos como paleon-
ológicos, los cuales pe mi en con as a la in o -
mación de i ada de las uen es an e io es y
amplia la. En conjun o, esas uen es p opo cio-
nan un buen pun o de e e encia desde el cual
ap oxima nos al conocimien o del impac o que
la p esencia humana p odujo sob e los paisajes
insula es cana ios du an e la P o ohis o ia.
Aunque las consecuencias medioambien a-
les aún no han sido cuan i icadas, la si uación
que e lejan las islas en el siglo XV, cuando ina-
liza la P o ohis o ia, e idencia que las Cana ias
cen o-occiden ales (G an Cana ia, Tene i e, La
Palma, Gome a y El Hie o) p esen aban unos
ecosis emas menos deg adados que las Cana ias
o ien ales (Lanza o e, Fue e en u a y La G a-
ciosa).
De hecho, la posibilidad de lle a a cabo
una más p ecisa obse ación de las ans o ma-
ciones medioambien ales en es as úl imas nos
ha animado a inicia po ellas nues a in es i-
gación, una conside ación que unimos a su
mayo ce canía al con inen e a icano lo que,
al menos sob e el papel, pudo p opicia que se
con i ie an en los p ime os obje i os de la
colonización humana. En es e abajo analiza-
mos de e minados aspec os de Lanza o e y
Fue e en u a en conjun o, si bien po azones
p ác icas y de desa ollo de la in es igación nos
cen a emos en la p ime a; su elección espon-
de además a o os ac o es, en e ellos que p e-
sen e una con igu ación diá ana de muy ápida
y asequible obse ación y lec u a, y sob e odo
que disponga de no edosos da os a queológicos
ob enidos a lo la go de la úl ima década1 que
pe mi en una ajus ada ca ac e ización cul u al
y c onológica de las p ime as comunidades
1 A oche, 1992-1993; Balbín e al, 1995; A oche
e al, 1995; A oche y Paz, 1999; A oche e al, 1999.
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Zephy s,
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183-206
Pablo A oche Peña
I
Fenómenos de in ensi icación
es ablecidas en la isla, algo de lo que aún ca e-
ce la ce cana Fue e en u a.
Pe o además, Lanza o e cuen a con un con-
side able núme o de cuencas endo eicas colma-
adas,
en algunos casos con eniendo yacimien os
a queológicos, en las que los po en es paque es
sedimen a ios se han o iginado en p ocesos de
e osión y des ucción de los paleosuelos de las
lade as ci cundan es, p o eyendo así unas inme-
jo ables condiciones pa a mues ea pe iles es a-
ig á icos y elabo a co es de de alle que han
acili ado la obse ación de a iaciones diac óni-
cas en la g anulome ía, la composición mine a-
lógica y el con enido en ca bona os, al iempo
que ija la o ma de anspo e y la apidez o
len i ud de los p ocesos de depósi o. En suma,
unos si ios con una al a po encialidad de ca a a
econoce si los p ocesos de deg adación que han
a ec ado a la isla de mane a gene alizada desde
el cambio de e a se debie on exclusi amen e a
causas na u ales o si po el con a io la in e en-
ción humana ambién jugó un papel ac i o.
2.
¿Cómo ans o man los humanos
los ecosis emas insula es?
La a ibada a islas í genes de colonizado es
humanos gene a una conside able deso ganiza-
ción de las comunidades ege ales y animales,
dependiendo la in ensidad de esas al e aciones del
ipo de isla de que se a e, de las especies a las
que a ec e el p oceso y del modelo socioeconó-
mico de la o mación social que p o agoniza la
colonización. No obs an e, los daños que se p o-
ducen son siemp e conside ables si enemos en
cuen a que las islas son o iginalmen e po ado as
de una mayo biodi e sidad que los con inen es.
Es así como desapa ecen muchos componen es
de la lo a y auna au óc onas; en p ime luga
los g andes mamí e os, cuya ex inción se acele a
si se a a de especies endémicas ca en es de ene-
migos na u ales2. A con inuación se en a ec ados
2 És e ue el caso de algunas islas medi e áneas,
como Chip e, C e a, Mal a, Có cega, Ce de ia o Mallo -
ca, donde la a ibada de se es humanos a pa i del Epi-
paleolí ico p o ocó la desapa ición de los g andes
mamí e os endémicos.
y
deg adación medioambien al en
la
p o ohis o ia Cana ia
185
los pequeños mamí e os ( a ones, musa añas,
pequeños lagomo os...), si bien és os expe imen-
an una ex inción menos masi a y más p olonga-
da en el iempo debido a su mayo po encial de
adap ación. Po el con a io, o as especies (a es,
ep iles, an ibios, peces, in e eb ados e es es y
ma inos...), a pesa de que en cie os casos, como
ocu e con las pa delas, cons i uyen una uen e
nada desdeñable de alimen os pa a los colonos
humanos, sopo an mejo la an opización de los
ecosis emas. An ibios y ep iles esis en la ex in-
ción, a lo sumo su en una educción del á ea de
epa ición e ugiándose en bió opos muy es e-
chos y especializados; su escaso in e és económi-
co los hacen pasa po lo gene al desape cibidos.
Pe o la ex inción di ec a o indi ec a de com-
ponen es de la lo a y auna no cons i uye el
único e ec o que los colonos humanos eje cen
sob e los ecosis emas insula es, ya que és os sue-
len in oduci axones que o man pa e de su
ámbi o económico, ecológico o men al, los cua-
les ambién inciden p o undamen e en los paisa-
jes insula es. La ag icul u a y el pas o eo
impac an sob e las lo as insula es de mane a con-
side able; incendios, o u aciones, in oducción
de especies ex añas..., se aducen en cambios
sus anciales de los paisajes ege ales y en la des-
apa ición de nume osos endemismos.
Con iadas en e a los dep edado es, ca en es
de a mas inmunológicas an e los nue os agen es
pa ógenos que son in oducidos, las comunidades
animales y ege ales insula es inician el camino de
su ex inción, especialmen e en a chipiélagos como
el cana io, cuya ce canía a los pun os donde se
o iginó la colonización y, po an o, la ela i a
apidez con que los iaje os pudie on alcanza las
islas,
no pudo ac ua a modo de cua en ena, como
educ o de los lujos de agen es pa ógenos con i-
nen ales hacia las islas. Esa es una si uación a la
que no ue on ajenos los se es humanos, como lo
demues a en Cana ias la epidemia denominada
modo a, en e medad in oducida po los conquis-
ado es bajomedie ales y que edujo d ás icamen-
e los e ec i os poblacionales cana ios y acili ó la
conquis a no mando-cas ellana.
Como esul ado de la acción an ópica la
elación en e in oducciones/ex inciones es a ia-
ble.
En unos casos son más nume osas las p ime-
as que las segundas, saldándose la ecuación y con
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186 Pabh A oche
Peña
I
Fenómenos
de
in ensi icación económica
y
deg adación
medioambien al
en la p o ohis o ia
Cana ia
ella la acción humana con un inc emen o de
la iqueza especí ica, que iende a e-equilib a la
desa monía ecológica o iginal. Un balance posi-
i o en apa iencia, ya que si bien la biodi e si-
dad de las islas se e inc emen ada, és a lo hace
con especies que ya exis en en el con inen e
mien as que las desapa iciones suelen a ec a a
endemismos. La acción an ópica es, en conse-
cuencia, un enómeno que iende a iguala , a
es ablece un ase o po abajo: hace desapa ece
la di e sidad y p opicia la homogeneidad.
Sin duda, la a ibada del se humano a una
isla supone la pues a en ma cha de p ocesos
causan es de cambios de na u aleza nue a y
ampli ud sin p eceden es si se compa an con las
pe u baciones que de mane a na u al con igu-
an los equilib ios ecológicos insula es. La
an opización ac úa, en un p ime momen o,
explo ando los ecu sos ege ales y animales
locales, dando luga al ex e minio de especies
endémicas que no han enido necesidad de desa-
olla du an e su his o ia e olu i a mecanismos
de ensi os en e a los dep edado es. Pa alela-
men e, se p ac ica la in oducción de especies
ajenas a las islas y, en muchos casos, la pues a
en ma cha de sis emas in ensi os de explo ación
ag ícola y ganade a.
Los al os po cen ajes de ex inción no pue-
den se compensados po sus i uciones de espe-
cies que asegu en sus papeles en los sis emas
ecológicos, dada la excesi a simplicidad de las
comunidades insula es. P ecisamen e es en esa
azón donde eside la ex emada sensibilidad al
denominado cua e o in e nal de las pe u bacio-
nes de o igen humano, cons i uido según J. M.
Diamond (Ba naud y Chapuis, 1997: 106) po :
1.
Sob eexplo ación de los ecu sos ege a-
les y animales.
2.
Deg adación y agmen ación de los
habi a s.
3.
Impac o de las especies in oducidas.
4.
E ec os secunda ios y en cascada de las
ex inciones.
En es e abajo in en a emos conc e a la
p esencia de algunas de esas pe u baciones en la
P o ohis o ia cana ia y las azones que pudie on
causa su apa ición.
3.
Un pun o de pa ida: Cana ias
en el I milenio a.n.e.
En el I milenio a.n.e. las cul u as medi e á-
neas e an conscien es de que al o o lado del
Es echo de Gib al a exis ían islas, aunque ése
ue un conocimien o más supues o que eal, sus-
en ado en his o ias mí icas. Su ca ác e lejano e
inaccesible, su localización en el Océano occi-
den al, uno de los con ines del mundo, su des-
conocimien o en suma, hizo que la geog a ía
mí ica si ua a en Cana ias algunos de sus más
econocidos i em (Ja dín de las Hespé ides, Islas
de los Biena en u ados, Campos Elíseos, A lân i-
da...),
los cuales sin emba go con enían un
amplio as ondo de e acidad, cons i uyendo la
e sión mí ica de un hecho geog á ico angible,
al menos pa a las poblaciones indígenas del
B once inal que habi aban el Cí culo del Es e-
cho y pa a los enicios es ablecidos en esa egión
desde inales del II milenio a.n.e. Es os úl imos,
en un momen o ubicado en la p ime a mi ad del
I milenio a.n.e., en an en con ac o con las Islas
Cana ias e impulsan su colonización y el de ini-
i o es ablecimien o humano, si bien el ex ema-
do celo po de ende sus e i o ios come ciales
y po man ene en sec e o la p óspe a ealidad
del mundo exis en e al o o lado del Es echo,
les lle ó a desplega una expedi i a es a egia des-
inada a aleja a sus compe ido es an o del
Medi e áneo occiden al como del Océano
(Gozalbes, 1988).
Ésa ue una si uación que se p olongó has a
la caída de Ca ago, momen o que ma có el
pun o de in lexión en el conocimien o que las
cul u as medi e áneas enían de lo que exis ía
as el Es echo; el sec e ismo y la isión ca gada
de ue es conno aciones abulosas y eligiosas
dejó paso a una pe spec i a más eal. El in e és
p agmá ico omano po si ua y econoce las
islas hizo que, a pa i del cambio de e a, su
conocimien o se ajus a a más a la ealidad apa e-
ciendo las p ime as desc ipciones que e lejan
una imagen disg egada del A chipiélago Cana-
io,
di e en e a la concen ada que enemos hoy,
dis inguiendo dos g upos de islas, dos a chipié-
lagos:
el g upo de las Hespé ides (Lanza o e y
Fue e en u a) y el g upo de las A o unadas
(G an Cana ia, Tene i e, La Gome a, El Hie o
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Pablo A oche Peña /Fenómenos de in ensi icación económica
y
deg adación medioambien al en la p o ohis o ia Cana ia
187
y La Palma). Una isión que debía esponde a
los con as es que ya po en onces exis i ían en e
ambos g upos de islas, an o a ni el geomo oló-
gico como bioclimá ico (San ana e al, 2002).
La más an igua e e encia conocida a una
de las Cana ias o ien ales se halla en la elación
que hizo el geóg a o omano de o igen g iego
Es abón (Geog., II, 3, 4), en la úl ima década
del siglo I a.n.e., de los iajes que ealizó el g ie-
go Eudoxo de Cícico po la cos a a lán ica a i-
cana a inales del siglo II a.n.e. Basándose en
Posidonio, a i ma que Eudoxo "... en su na e-
gación cos e a io una isla ica en agua y en á bo-
les y la ano ó...". La isla e e enciada pod ía
a a se de Fue e en u a, la única cana ia ce -
cana al con inen e que po en onces esponde-
ía a esa desc ipción, aunque en la ac ualidad
su aspec o poco iene que e con ella. Años
más a de, al mismo g upo de islas pa ece e e-
i se la no icia que ecoge Plu a co {Vidas Pa a-
lelas. Se ó io, VIII) cuando ela a la es ancia
del gene al Se ó io en la desembocadu a del
Be is hacia el 83-82 a.n.e.; los da os p oceden
de unos ma ine os gadi anos que días an es
habían eg esado de dos islas a lán icas, de las
que asegu aban que:
...son dos, sepa adas po un b e e es echo, las
cuales dis an de Libia diez mil es adios, y se lla-
man de los A o unados. Las llu ias en ellas son
mode adas y a as, pe o los ien os, apacibles y
p o is os de ocío, hacen que aquella ie a,
muelle y c asa, no solo se p es e al a ado y a las
plan aciones, sino que espon áneamen e p oduz-
ca u os que po su abundancia y buen sabo
bas en a alimen a sin abajo y a án a aquel
pueblo descansado. Un ai e sano, po el que las
es aciones casi se con unden, sin que haya sensi-
bles mudanzas, es el que eina en aquellas islas,
pues los ien os del no e y del es e que soplan
de la pa e de ie a, di undiéndose po la dis-
ancia de donde ienen en un as o espacio, an
decayendo y pie den su ue za; y los del ma , el
áb ego y el cé i o, siendo po ado es de llu ias
sua es y escasas, po lo común, con su húmeda
bonanza e ige an y nu en las plan as; de
mane a que has a en e aquellos bá ba os es opi-
nión, que co e muy álida, habe es ado allí los
Campos Elíseos, aquella mansión de los bien-
a en u ados que an o celeb ó Home o.
(Ma ínez, 1992: 55-56)
Los ibe es mí icos que con iene el ex o de
Plu a co no ocul an el amplio conocimien o que
se había adqui ido de la cos a occiden al a icana
en los núcleos ma ine os del su de la Península
Ibé ica, esul ado de la ecuen ación de un i ine-
a io pesque o que, como señala a Es abón
{Geog., II, 3, 4), eco ían los pescado es que
na egaban has a el ío Lixo. La adición a ési-
co- enicia, o al y anónima, que e leja Plu a co,
denominaba a las islas de Lanza o e y Fue e en-
u a con los apela i os g iegos de Plu ialia y
Cap a ia, nesónimos que esponden espec i a-
men e a un asgo climá ico y a una ci cuns ancia
elacionada con el ganado cap ino. El hecho de
que esas islas se e lejen en una adición an an i-
gua y que eciban inicialmen e sendas denomina-
ciones en las que se hace e e encia, po un lado
a un aspec o limi a i o de ca a a su colonización
(en Lanza o e sólo exis i ía el agua p oceden e de
la llu ia) y po o o al ipo de ac i idad que pudo
pone se en ma cha a aíz de su colonización
(Fue e en u a se ía la isla de las cab as), es a ían
indicándonos cuál pudo se la alo ación inicial
que ealiza on de esas dos islas los ma inos y me -
cade es enicio-púnicos que ecuen a on sus cos-
as al menos desde el siglo VIH a.n.e. Pe o además,
con el nesónimo Cap a ia debemos elaciona
la cos umb e, ampliamen e ex endida du an e la
An igüedad en e los ma inos medi e áneos, de
asil es a animales domés icos (en especial
cab as, aunque ambién o os he bí o os como
o ejas, conejos...) abandonándolos en islas si ua-
das a lo la go de i ine a ios más o menos lejanos
y aislados con la in ención de que la ep oduc-
ción de esos animales les p o eyese de ca ne es-
ca en pos e io es ecaladas. Esa p ác ica se
a es igua, desde el Neolí ico, en islas como Chi-
p e,
C e a, Mal a, Ce deña o Có cega y en el
osa io de islas que, desde el Medi e áneo o ien-
al al occiden al, ecibie on la denominación
Cap a ia.
Los nesónimos la inos que ecoge Plinio el
Viejo en su His o ia Na u al (H.N., VI) e lejan
sin emba go a ibu os geomo ológicos en los
que pueden econoce se los aspec os isiog á icos
más des acados de Lanza o e y Fue e en u a. La
denominación de In ale o o gada a la p ime a
se i ía pa a esal a el ca ác e cónca o que p e-
sen a, con dos zonas al as en los ex emos no e
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Pablo
A oche Peña I
Fenómenos
de in ensi icación
económica
y
deg adación
medioambien al en
la
p o ohis o ia Cana ia
(Fama a) y su (Ajaches) sepa adas po una
egión baja y a enosa que ocupa el á ea cen al
de la isla. Plinio se ocupa de desc ibi a la
segunda isla con más de alle, de la que des aca
la exis encia de á boles de g an po e (con al u-
as de más de 40 m); pa a ella u iliza el nesóni-
mo Planasia, el cual ha ía e e encia a las
nume osas llanu as que de inen su elie e. De
ambas desc ipciones los da os que pa ecen
menos p opo cionados a la ealidad ac ual se ían
los ela i os a In ale, dado el ca ác e á ido que
p esen a hoy Lanza o e, los cuales sólo end ían
explicación si la isla hubie a su ido una p o un-
da ans o mación de su paisaje. Algo que, como
end emos ocasión de analiza , ealmen e se p o-
dujo a pa i de una echa en o no al cambio
de e a.
Sin duda, las Islas Cana ias a comienzos del
I milenio a.n.e. p esen aban un aspec o di e en e
al ac ual; su ca ác e despoblado de en onces las
con e ía en unas islas í genes que, hacia el siglo
VIH o VII a.n.e., cuando comienzan a se ecuen-
adas po na egan es p oceden es del Cí culo del
Es echo (A oche y Ramí ez, 2001), p esen a ían
una cobe u a ege al mucho más ex ensa y on-
dosa de la que hoy conocemos, las sel as que en
los p ime os años del siglo XV aún pudie on
obse a en las islas cen o-occiden ales los c o-
nis as de la conquis a no mando-cas ellana. Una
iqueza ege al de la que al pa ece no es aban
excluidas las islas del g upo o ien al, si nos a e-
nemos a lo señalado an o po Plu a co, como
po Plinio o Es abón. Los ecu sos híd icos es a-
ían en ni eles óp imos, con cu sos de agua es a-
cionales y pe manen es, amplias egas de ie a
é il ap as pa a el cul i o, pue os na u ales y
ondeade os segu os donde sus en a ac i idades
pesque as e i ine a ios ma í imos... Ésa ue una
ealidad na u al que pa ece habe se man enido
casi inal e ada has a el cambio de e a, a eno de
lo apun ado po las uen es li e a ias g eco-la i-
nas.
En esencia, si concedemos c edibilidad a los
da os e e idos po esas uen es, en aquellos
momen os las islas en gene al y las de Lanza o e
y Fue e en u a en pa icula , p esen aban un
aspec o bas an e di e en e al que poseen en la
ac ualidad, ma cado a ni el biogeog á ico po
la ela i a abundancia de agua y la p esencia de
masas a bó eas desa olladas.
4.
Un pun o de llegada: biogeog a ía
de las Cana ias o ien ales al inal
de la P o ohis o ia
En el A chipiélago Cana io la ege ación y la
auna se dis ibuyen a lo la go de di e en es pisos
bioclimá icos o iginados en el e ec o achada y en
el escalonamien o e ical en pisos al i udinales
p o ocado po el choque del lujo del alisio con-
a los elie es isleños. En ese enómeno adica la
azón que hace posible econoce di e encias en e
las islas de e minadas po su desigual al i ud, dis-
inguiéndose así en e islas bajas, donde dominan
las especies ege ales xe ó ilas y mesó ilas y una
auna adap ada a la a idez y a los e enos llanos,
las islas medias, en las que des acan el mon e e -
de,
la lau isil a, el pina y una auna a iada, y las
islas al as, en las que además de los pisos an e io-
es se desa olla o o p opio de la al a mon aña.
F en e a esa si uación po encial, la ac ual dis-
ibución de la ege ación en las islas esponde a
una gene alizada p esión an ópica, acele ada a
pa i del siglo XVI, de al mane a que los bos-
ques han desapa ecido en e amen e en islas como
Lanza o e y Fue e en u a. És a es una si uación
pa a la que las uen es documen ales elabo adas
a pa i de los p ime os años del siglo XV, pa a-
lelamen e al inicio y desa ollo de la conquis a
no mando-cas ellana, pe mi en ija un pun o
c onológico de e e encia ace ca del g ado de
ans o mación que p esen aban los paisajes insu-
la es al inal de la e apa p o ohis ó ica. Has a
esos momen os, excep o Lanza o e y Fue e en-
u a, el es o de las islas del A chipiélago Cana-
io cuen an con amplias masas o es ales. Pa a
Lanza o e las c ónicas ancesas de la conquis a,
Le Cana ien (1980 [1419]: 66), e lejan en los
p ime os años del siglo XV un paisaje en el que:
"No hay ningún á bol, sino pequeños ma o ales
pa a quema , sal o una clase de leña que se llaman
higuie es, ...". Po an o, cuando se p oduce la
a ibada de la expedición no manda a Lanza o e
(1402) la isla ca ecía de cubie a a bó ea. Pa a
Fue e en u a, la misma uen e señala pa a
en onces una si uación algo más halagüeña, al
desc ibi una cubie a ege al más desa ollada,
cons i uida po bosque es de a ajales, acebuches
y palme ales que, en zonas como la Vega de Río
Palmas, alcanzaban g andes ex ensiones:
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y
deg adación medioambien al en la p o ohis o ia Cana ia
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El país no es an lleno de g andes bosques,
como las islas mencionadas más a iba [se e ie-
e a las Cana ias cen o-occiden ales], sino sólo
de á boles pequeños, que p oducen leche muy
medicinal, en o ma de bálsamo, en odo el
país,
y de o os á boles muchos, que p oducen
dá iles y acei unas, almáciga y o as cosas a as.
(Le
Cana ien,
1980 [1419]: 65
Dos siglos más a de, en el XVI, la si uación
no ha mejo ado sino odo lo con a io; la
cobe u a ege al de Lanza o e con inúa siendo
aquí ica: "Es a isla no iene á boles, pe o es á
llena de ma o ales que dicen abaibas" (To ia-
ni,
1978 [1592]: 46). Se a a de una in o ma-
ción que con i ma F . J. de Ab eu Galindo
(1977 [1602]: 58): "Ca ece la isla de Lanza o e
de á boles, que no hay sino unas ma as pequeñas,
que dicen abaibas... ".
Po la misma época Fue e en u a man iene
aún algunas mues as de su pasada cobe u a
ege al: "Tiene pocas aguas y pocos á boles, con
excepción de un alle ag adabilísimo, lleno
con
pal-
mas sal ajes" (To iani, 1978 [1592]: 70). Una
a i mación que es ma izada po F . J. de Ab eu
(1977 [1602]: 59-60): "...hay algunos á boles,
como son a ajales,
acebuches
y palmas...
".
Pa a el siglo XVII disponemos de algunos
da os e e idos al Macizo de Fama a, en el
ex emo no e de la isla, ecogidos en un ac a
del Cabildo de Lanzaio e (B uque as, 1997:
187.
Ac a n.° 180, 24 de mayo de 1653) en la
que,
debido a las penu ias económicas que
padece la ci ada ins i ución, y an e la celeb a-
ción el 12 de junio de la ies a del Co pus, se
oman algunas medidas en e las cuales esul a
especialmen e escla ecedo a pa a el ema que
analizamos la siguien e: "... y asimismo se hagan
ae dos ca gas de ama de Fama a, y la más que
sea necesa ia, pa a que con ella se en ame la igle-
sia mayo ...". Es e ex o e leja la exis encia de
un educ o de ege ación de cie a en idad en
la zona de mayo al i ud de la isla, el cual se
debió man ene al menos has a la p ime a
mi ad del siglo XIX, si enemos en cuen a que
en aquel momen o P. B. Webb y S. Be helo
(1840) asegu an la p esencia de es os de lau i-
sil a (lau el, aya, b ezo...) en los Riscos de
Fama a.
...con iándonos en algunos in es igado es del
siglo pasado (po ejemplo Webb & Be helo ,
C. Bolle y A. Engle ), los Riscos de Fama a
enían sus es igios de lau isil a. Son es espe-
cies a bó eas que ue on obse adas: Lau us
azo ica (el lau el), My ica aya ( aya) y E ica
a bó ea (b ezo); las es especies ci adas han
sido ex e minadas en la isla hace quizás unos
cien años. Quedan algunas especies acompa-
ñan es, ípicas de iscos de dicha o mación...
(Kunkel, 1982: 11)
Los ci ados na u alis as denomina on lau i-
sil a a los es os de ege ación que halla on, aun-
que con oda p obabilidad se a aba en ealidad
de una o mación boscosa de ca ác e e mó ilo
más abie a que el au én ico bosque de lau isil-
a3. Lau eles, ayas y b ezos es a ían acompaña-
das po o as especies, como el len isco (Pis acia
len iscus) y el acebuche u oli o sil es e (Olea
eu opeaea), de las que en el siglo XVI F . J. de
Ab eu Galindo y L. To iani ci a on su empleo
po pa e de la población paleocana ia; en la
ac ualidad odas ellas han desapa ecido de Lan-
za o e.
La e acidad de la in o mación an e io es a-
ía ac edi ada po la exis encia en Fama a de e -
isoles, un ipo de suelo cuya o mación no
hab ía sido posible si no se hubie an dado dos
condiciones: un clima subhúmedo y la p esencia
de bosques4. En ealidad la lau isil a de la que
hablan esos in es igado es del siglo XIX debía
3 El bosque e mó ilo es la o mación más deg a-
dada de la ege ación po encial de las Islas Cana ias,
hoy es ingida a luga es inaccesibles y con escaso suelo
(acan ilados, co nisas, andenes y p o undos ba ancos)
(Rod íguez y Ma e o, 1990: 596). Su desapa ición se
ha debido en g an medida a su dis ibución zonal, p e-
e en emen e en e los 350 a 600 m.s.n.m., donde a-
dicionalmen e se ha concen ado g an pa e de la
ac i idad an opozoógena desde la e apa p o ohis ó ica
debido a sus óp imas condiciones ( ipo de suelos, pas-
os,
condiciones climá icas) pa a la implan ación de
cul i os, la explo ación ganade a o el es ablecimien o
de comunidades humanas.
4 Sob e coladas lá icas, y en unción de la edad
y el clima, se pueden o igina dos ipos de suelos,
denominados li osoles y e isoles. Los p ime os son
ecuen es en zonas semiá idas mien as que los segun-
dos son más p opios de climas subhúmedos en los que
se desa ollan bosques.
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medioambien al
en la
p o ohis o ia Cana ia
a a se de una o mación boscosa de ca ác e
e mó ilo, más abie a que el au én ico bosque
de lau isil a5.
En Fue e en u a ambién cabe la posibili-
dad de que se haya desa ollado algún elemen o
del mon e e de, igualmen e inculado a especies
e mó ilas y ocupando un espacio p opio de los
bosques de ansición o e mó ilos, al menos eso
es lo que señalan los análisis desa ollados po
C. Machado (1996 y 1999) sob e ca bones de
hoga es ecupe ados en la Cue a de Villa e de
(La Oli a, Fue e en u a), pe enecien es a espe-
cies del bosque e mó ilo (lau el, aya y mocan)
y pinos en e los siglos III y XI d.n.e. Su desapa-
ición como uen e de leña y su sus i ución po
especies a bus i as se p oduci ía a pa i del siglo
XI como consecuencia di ec a de las ac i idades
an ópicas, que ac ua on sob e un espacio a su
ez some ido a es és climá ico, o iginado en la
endencia a la a idi icación que se p oduce a lo
la go del Holoceno y apun ada an o po los
da os palinológicos conocidos pa a el A las
Medio en e el 3.100 B.P. y el 1.320 B.P. (Lamb
y Van de Kaa s, 1995) como po los es udios
sedimen ológicos ealizados en la Cue a del
Llano (Fue e en u a) (Coello e al, 1999).
En consecuencia, as la conquis a no mando-
cas ellana la in ensa explo ación a que se en some-
idos los suelos de las islas o ien ales, debido a
p ác icas ag ícolas y ganade as in ensi as poco p o-
eccionis as, culmina la de o es ación y o igina una
in ensa e osión y el desa ollo de g andes cá ca as.
Du an e los siglos XVII y XVIII la e osión se dejó
sen i de o ma in ensa a a és de deslizamien os
de lade a, desplomes y ba izales. En zonas cos e-
as,
la de o es ación ha a o ecido la acción e osi a
del ien o que ha dado luga a dos p ocesos: denu-
dación y sedimen ación. El p ime o iene como
e ec o el a as e del ma e ial ino de supe icie
haciendo a lo a la acción g ose a o la oca, como
ocu e en Lanza o e o Fue e en u a; el segundo
p oduce el ecub imien o de suelos p eexis en es
po a enas a as adas po el ien o, como es el
caso,
ambién en Lanza o e, del jable na u al.
5 El bosque e mó ilo lo in eg an bosque es y
ma o ales de medianías, más o menos abie os, que se
desa ollan en suelos bien es uc u ados aunque poco
p o undos.
En base a lo señalado, Lanza o e y Fue e-
en u a p esen aban du an e el I milenio a.n.e.
un aspec o di e en e al que hoy podemos obse -
a , con una cubie a ege al mucho más densa
y a iada que, en el caso de la p ime a, se adu-
cía en la exis encia de o maciones boscosas en
Fama a, especies e mó ilas en los ba ancos y
alles del ex emo sep en ional y en las zonas
al as del su , como el Macizo de los Ajaches, y
especies xé icas ex endidas po las á eas cos e as.
Una si uación semejan e se da ía en el no e
de Fue e en u a, donde hab ía especies a bó eas
e mó ilas que p og esi amen e se ían sus i uidas
po especies xe o í icas leñosas y semileñosas. No
obs an e, po azones de ipo geog á ico, o og á-
ico y climá ico, Lanza o e y Fue e en u a ca e-
ce ían po en onces de la iqueza ege al que
ca ac e izó al es o del a chipiélago du an e el I
milenio a.n.e.; su componen e a bó eo po encial
se ía mucho más educido, si bien no inexis en e
a eno de los da os que acabamos de ba aja .
Las masas o es ales se ex endían po el
no e de Lanza o e y po el no e de Fue e en-
u a sus en adas en la exis encia de un elie e
con la su icien e al u a pa a e ene el ma de
nubes,
mayo núme o de p ecipi aciones, mejo-
es suelos..., odo lo cual pe mi e da e osimi-
li ud a las a i maciones que sob e la p esencia
de bosques en esas islas ealiza on ma inos de
los siglos I a.n.e. y I d.n.e. Pe o ambién es o
nos pe mi e a i ma que la des ucción de los
ecosis emas en esas islas se inicia en una echa
a día, en o no al cambio de e a, si omamos
como e e encia el ela o de Plu a co, habiendo
alcanzado un ele ado g ado de de o es ación y
dese ización a ines de la Baja Edad Media,
como e lejan los c onis as de la conquis a no -
manda en di e sos pasajes de Le Cana ien. Esas
ans o maciones del ecosis ema ienen su expli-
cación en la in ensa explo ación ganade a a que
ue on some idas a pa i del es ablecimien o
humano, esul ado de un pas o eo in ensi o y
de las es an es ac i idades p opias de un g upo
humano con un ni el ecnológico ag icul o -
ganade o, más que en cambios de ca ác e na u-
al o a la al a de condiciones na u ales ya que
no en ano an o pa a Lanza o e como pa a
Fue e en u a se ha cons a ado documen almen-
e y desde la pe spec i a a queológica la p esencia
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de especies ege ales a bó eas insospechadas pa a
el ambien e que hoy p esen an.
Podemos conclui es e apa ado señalando
que si bien en gene al la ege ación en las dos
islas o ien ales ue en el pasado ica y ca ac e i-
zada po el dominio del es a o a bó eo, en la
ac ualidad sucede odo lo con a io, es pob e y
dominada po el ma o al. Además, y a eno de
la imagen que e lejan las uen es li e a ias g eco-
la inas y su e iden e con as e con la isión que
p oyec an las c ónicas del siglo XV, esul a cla o
el desa ollo de un p oceso de ans o mación
del paisaje, cuyo a anque es á elacionado con
la p olongada p esión que sob e el medio se ha
enido eje ciendo desde que se inicia la coloni-
zación humana, si bien in ensi icada as la lle-
gada de los conquis ado es eu opeos a pa i del
siglo XV. Pe o ¿cuándo se inició ealmen e esa
si uación?, y ¿has a qué pun o ese p oceso se ha
debido a ac o es na u ales o a ac o es an ópi-
cos? Es as cues iones las in en a emos esponde
apoyándonos en los da os que poseemos pa a la
isla de Lanza o e.
5. Biogeog a ía de la isla de Lanza o e
Desde el pun o de is a geog á ico, Lanza o-
e es la isla más o ien al del A chipiélago Cana-
io,
si uada a escasos 115 km del con inen e
a icano. De o igen olcánico y mo ología ala -
gada, se o ien a en di ección NE-SW, cons i u-
yendo la cua a isla del a chipiélago en o den a
su ex ensión (846 km2). La es uc u a geológica
y la p olongada e olución geomo ológica que
ha expe imen ado explican la p esencia de un
elie e poco des acado, en el que no exis en
g andes o mas es uc u ales sal o dos macizos
olcánicos miopliocenos, el de Fama a en el
ex emo no es e, donde se alcanza la mayo al u-
a de la isla, 670 m, y Los Ajaches en el su es e,
de modelado sua e y amplios alles. En e ambos
macizos se suceden alineaciones olcánicas de
di e en es edades y dis in os g ados de e olución,
pequeñas dep esiones y amplios espacios cubie -
os po a enas eólicas (Rome o, 1987).
La educida al i ud de Lanza o e de e mina
que las p ecipi aciones anuales sean escasas, con
g andes a iaciones a lo la go del año, y que en
conjun o posea un clima desé ico cálido con
endencia a la a idez, sal o en los Riscos de
Fama a donde exis e un ipo es epa io cálido con
e ano seco. La poca al i ud ampoco a o ece la
o mación del ma de nubes y con él la llu ia
ho izon al, enómeno que sólo es posible obse -
a en Fama a, po o o lado única zona de la
isla donde la es uc u a olcánica p esen a con-
diciones a o ables pa a el almacenamien o de
aguas sub e áneas (A aña y Ca acedo, 1979:
136),
cons i uyendo po ello el á ea insula
mejo egada y con mayo es ecu sos híd icos.
Aunque es posible supone la exis encia de
cambios climá icos du an e los algo más de dos
milenios que du ó la P o ohis o ia de la isla,
és os no pa ecen habe modi icado sus ancial-
men e el égimen plu iomé ico, ca ac e izado
po su escasez y la al e nancia de años secos y
años húmedos en los que la llu ia se concen a
en los meses de no iemb e, diciemb e y ene o.
La al a de ecu sos híd icos ambién se dio
du an e la e apa p o ohis ó ica, como se deduce
de Le Cana ien (1980 [1419]: 66). Si a lo an e-
io se une la exis encia de suelos poco desa o-
llados, nos encon amos con que la isla iene
unas ca ac e ís icas isiog á icas y climá icas poco
p opicias pa a el desa ollo de un man o ege al
p o uso y di e si icado, siendo más bien abie o,
poco denso y poco a iado, cons i uido po espe-
cies a bus i as y he báceas de escasa al u a y
ca ác e xe ó ilo. En consecuencia, la ege ación
po encial es a ía ca ac e izada po el p edominio
del llamado piso in acana io á ido y semiá ido,
en el que domina el piso bió ico del abaibal-ca -
donal (Wildp e y A co, 1987; A co, 1989)6.
Jun o a lo an e io ambién des acan aquellas
á eas en las que domina la ege ación de cos a y,
en meno medida, exis i ían algunos pun os con-
c e os ca ac e izados po su ela i a al i ud
(Fama a, Tamia, Mon aña Blanca, Los Aja-
ches...),
supe io a los 500 m, en los que debió
desa olla se una ege ación po encial de ipo
e mocana io semiá ido-seco cons i uido po
6 Las especies dominan es son las xe ó ilas, ca ac e-
izadas po posee hojas du as, de pequeño amaño, cae-
dizas o espinosas, en e las que des acan: Eupho bia
balsami e a ( abaiba dulce), E. egis-jubae ( abaiba ama -
ga),
E.
cana iensis
(ca dón), Launaea
a bo escens
(aulaga)...
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es a o V e inició la del IV, en un en o no que
ya p esen a cla os sín omas de un acele amien o
de la e osión, ales como el b usco aumen o del
con enido en ca bona os que se de ec a con es-
pec o al es a o V, señal de que el p oceso e osi-
o acabó po a ec a a los ni eles más p o undos
de los suelos a gílicos de la zona, icos en ca bo-
na os,
dando luga a la o mación de ho izon es
Bca y Ca (He nández e al., 1991; Maga i z y
Jahn, 1992; Tejedo e al, 1995).
En el es a o III, a pa i de un momen o
que el C14 ubica du an e la p ime a mi ad del
siglo IV d.n.e., la si uación en El Bebede o alcan-
za un cie o g ado de es abilidad que ya no se
in e umpe has a el siglo XIV; o al menos así
pa ece indica lo el que las asas de acumulación
hayan descendido desde 1,3 mm/año en el es a-
o IV a 0,18 mm/año en el es a o III. La azón
que explica es e hecho adica en un uso dec e-
cien e del luga a pa i del siglo IV d.n.e.; el si io
no se abandona pe o la ocupación se hace
mucho menos in ensa, pe diendo impo ancia las
ac i idades elacionadas con el sac i icio de o i-
cáp idos. Además, la mayo ecuencia con que
se egis a a pa i de en onces la p esencia de
es os de cab as en e a los de o ejas, has a esos
momen os en unos índices po cen uales simila-
es,
unido a la ci cuns ancia de que las p ime as
posean una mayo capacidad de adap ación a
ambien es deg adados, cons i uyen sin duda más
indicios de que se p odujo una si uación
medioambien al en la que la ege ación y los
suelos hab ían alcanzado ya un ni el de deg ada-
ción simila al que hallamos en la ac ualidad.
7.
Discusión
Los indicado es geoa queológicos analizados
deno an la p esencia de al e aciones de o igen
an ópico en el ecosis ema insula . Los esul ados
peculia ac i idad de hoza ( aíces, hongos, b o es o u-
os),
además de que su ca ác e omní o o le pe mi e
alimen a se de lomb ices, gusanos o a ones que no con-
sumen los o os animales domés icos (Mon oya, 1983:
85);
sin emba go, la inexis encia de ese ipo de bosques
en Lanza o e pod ía cons i ui una de las azones que
explica ían su baja incidencia (2%) en el egis o aunís-
ico de El Bebede o.
de i ados de la g anulome ía de a enas, con ex-
ualizados en la secuencia c onológica y en el
p oceso cul u al egis ados en El Bebede o y
comp obada en o os si ios de Lanza o e (p. ej.
Calde e a de Tinache, Hoya de Buena is a...),
indican que en e los siglos I a.n.e. y IV d.n.e. se
p odujo en la isla un conside able inc emen o de
la ene gía ciné ica como esul ado de la des uc-
ción de la cobe u a ege al, lo que se adujo en
un enómeno de desapa ición de suelos, aho a
desp o egidos an e la acción de los agen es
a mos é icos, disminución de la biodi e sidad,
modi icación de las condiciones climá icas loca-
les...
Pe o odo lo an e io sólo ue on las conse-
cuencias de un enómeno, pe o ¿de qué ipo de
enómeno se a a?; a es a cues ión in en a emos
esponde a con inuación.
Como hemos is o, a eno de las da aciones
apo adas po El Bebede o, el p incipal acele ón
e osi o de ec ado se p olongó en e los siglos I
a.n.e. y IV d.n.e., pe iodo de iempo du an e el
cual se p oduje on dos hechos a queológicos sig-
ni ica i os: el depósi o de cuan iosos es os óseos
de o icáp idos, indica i os del sac i icio sis emá-
ico y con inuado de ese ipo de animales en el
luga , y la exis encia de nume osos a e ac os20
equipa ables a los que se han hallado en los con-
ex os de las ac o ías omanas de la ce cana cos a
a icana (p. ej. Mogado , Sala...) pa a ese mismo
ámbi o empo al (Ponsich, 1988) y, en conse-
cuencia, di ec amen e elacionados con los p o-
cesos p oduc i os que se asocia on a esos si ios
du an e la e apa impe ial omana. Es amos po
an o an e un enómeno complejo coinciden e
con la p esencia en Lanza o e de gen es p oce-
den es de ámbi os cul u ales omanos y con el
desa ollo de un pas o eo in ensi o de ganado
meno .
A pa i del siglo IV d.n.e., a aíz de la in e-
upción de la p esencia omana en la isla, se
p oduce an o un adical descenso en el núme o
de es os de o icáp idos deposi ados en el yaci-
mien o como el inicio de una e apa de i oes a-
bilidad que alcanza has a el siglo XIV. El es ado
20 F agmen os de dis in os ipos de án o as pa a
conse as y salazones, obje os me álicos de cob e, b on-
ce y hie o, algún abalo io de id io, agmen os de sílex
y di e sos ipos de obje os ce ámicos modelados a mano.
© Uni e sidad de Salamanca Zephy s, 56,
2003,
183-206

Pablo
A oche Peña I
Fenómenos
de in ensi icación
económica
y
deg adación
medioambien al
en la p o ohis o ia
Cana ia 199
edá ico del si io pa a en onces se ca ac e iza po
suelos ped egosos, decapi ados, donde el amo-
neo del ganado y o as ac i idades an ópicas han
deg adado el paisaje na u al ( abaibal-ca donal
ípico del suelo basal), desalojando las especies
endémicas esis en es a los p ocesos de emoción
y al e ación del sus a o po una ege ación de
sus i ución en la que p edominan la aulaga (Lau-
ínea a bo escens) (Hansen y Sunding, 1993: 50),
p opia de los pisos in amedi e áneos de las
islas.
En consecuencia, Lanza o e en el siglo IV
d.n.e. ya ha expe imen ado la pé dida de impo -
an es masas ege ales; la ege ación del piso
basal, el ca donal- abaibal, se ha ex endido a
zonas has a en onces ocupadas po bosque es y
ma o ales más o menos abie os in eg ados po
especies del bosque e mó ilo, o mación que
ende á a aisla se en á eas que, como las lade as
de Fama a, p esen an di icul ades al ánsi o de
cab as y o ejas.
Un enómeno que ans o me el medio
ambien e con la in ensidad del obse ado en Lan-
za o e no puede conside a se una ci cuns ancia
aislada, ci cunsc i a a unos si ios conc e os y po
an o sin consecuencias en su en o no más inme-
dia o,
sob e odo cuando ese ámbi o es una isla
que apenas supe a los 800 km2 y que posee una
con igu ación an diá ana que hace p ác icamen-
e imposible man ene aco ado cualquie hecho
cul u al o medioambien al que la a ec e. Como
p ueba de lo que decimos es á el hecho de que
El Bebede o no sea el único asen amien o en el
que se han p oducido ese ipo de depósi os, aun-
que sí el mejo ejemplo es udiado de un pa ón
epe i i o. Pe o además, los análisis e ec uados a
di e sos co es an ópicos epa idos po odo el
e i o io de Lanza o e ambién mues an es uc-
u as sedimen a ias ípicamen e alu iales p odu-
cidas po la e osión de los suelos de las lade as,
en las que a lo an hoy ho izon es pe ocálcicos,
y que aún sopo an manchas esiduales de suelos
a gílicos. Una deg adación consecuencia de
in ensos a as es de suelos de i ados del uso
ganade o del e i o io.
Desde la pe spec i a his ó ica los ni eles de
ocupación de El Bebede o ma can la sucesión de
dos e apas, a iculadas espec i amen e en ela-
ción con la p esencia o la ausencia en el egis o
ma e ial de elemen os ex ainsula es y con la
sucesión de una amplia se ie de cambios en la
cobe u a ege al, los suelos, la auna sil es e, la
composición de la cabana ganade a, la ecnolo-
gía, el uso de elemen os me álicos, la ans o -
mación de ocas y la in ensidad de ocupación del
espacio. Po an o, unas amplias ans o macio-
nes que no a ec an sólo a un único asgo sino a
elemen os medioambien ales, cul u ales..., y que
po ello no pueden conside a se exclusi as del
si io y de la comunidad que lo ocupó. Po el
con a io, es amos an e hechos que cons i uyen
cla os sín omas de un enómeno de in ensi ica-
ción p oduc i a que a ec ó a la o alidad de la
isla y que coincidió en el iempo con una si ua-
ción a o able en la ce cana cos a ma oquí,
de e minada po un aba a amien o del anspo -
e ma í imo, a ances écnicos e inc emen o de la
cons ucción na al, disminución de la pi a e-
ía..., lo que pe mi ió que en la Mau i ania occi-
den al se es ablecie an las bases pa a c ea un
exceden e ag ícola suscep ible de se come ciali-
zado con el ex e io (López Pa do, 1995).
Es amos pues an e un enómeno in enso y
gene alizado, el cual se e leja en unos si ios con
unas ca ac e ís icas conc e as, como es la p esen-
cia es acional de agua, un elemen o esencial pa a
la c ía de ganado pe o ambién a la ho a de p o-
cede a su sac i icio si lo que se p e ende es p o-
cede a su conse ación, y en Lanza o e el
p eciado líquido sólo se encuen a en algunas
uen es de escaso caudal y allí donde se deposi a
as la llu ia, en ma e as o pequeños depósi os
es acionales que e ienen empo almen e las
aguas plu iales. En El Bebede o había una ma e-
a que p opo cionaba el an necesa io líquido
pa a sus en a las ac i idades que allí se ealiza-
on con el ganado domés ico; y son p ecisamen-
e los es os aunís icos deposi ados en ese
yacimien o los que nos pe mi en es ablece algu-
nos de los hechos que debie on p oduci se en ese
ipo de si ios y cómo pudie on imb ica se en un
p oceso más amplio con el que se o ganiza on las
ac i idades económicas a ni el insula . Es amos
an e ac o ías ganade as, ac i as es acionalmen e,
de mane a que du an e los meses de eb e o a
ab il se sac i ica y p ocesa la ca ne y piel de un
núme o ele ado de cabezas de ganado meno
(cab as y o ejas), ob eniéndose unos p oduc os
con des ino, una ez salados, a los me cados
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Zephy s,
56,
2003,
183-206
200
Pablo
A oche Peña I
Fenómenos
de in ensi icación
medi e áneos, p obablemen e a a és del pue -
o de Gades, el cual du an e más de un milenio
canalizó g an pa e de las p oducciones de la
Mau i ania occiden al (Ma ínez y Ca e as,
1993:
102). Po an o, es amos an e un p oceso
p oduc i o en el que los ma inos gadi anos
debie on juga un papel ac i o como impulso es
e in e media ios.
El ca ác e es acional de esa ac i idad se
deduce del hecho de que las osamen as de
cab as y o ejas deposi adas en e los siglos I
a.n.e. y IV d.n.e. co espondían a animales que
ue on sac i icados cuando enían en e 16 y 18
meses (A oche e ai, 1989), un da o que si se
elaciona con el momen o en que se p oducen
los pa os en es as dos especies domés icas,
en e los meses de oc ub e y diciemb e, en la
es ación de las llu ias y la hie ba (A oche,
1992-1993:
92), es posible in e i que los sac i-
icios debían inicia se en el mes de eb e o pa a
inaliza en el mes de ab il, coincidiendo con la
inalización del pe iodo del año en el que las
condiciones me eo ológicas ce aban el ma a la
na egación en la An igüedad y se iniciaba la
es ación en que se conside aba segu a21 (mayo,
junio,
julio y agos o). Momen o que a su ez
coincidía en el A lán ico cana io-a icano con
el inicio de las mig aciones de únidos desde el
Gol o de las Guineas, lo que se ap o echaba en
el A lán ico cana io-a icano pa a eanuda la
pesca de únidos y escómb idos, base de una
lo ecien e indus ia de salazones en el Cí culo
del Es echo en e los siglos I a.n.e. y III d.n.e.,
ac i idad económica que había conducido
du an e la go iempo a los pescado es gadi anos
has a aguas cana ias y a Juba II a es au a las
21 En el Medi e áneo an iguo la na egación a
ela dependía de la me eo ología, sucediéndose dos sis-
emas a mos é icos opues os: en e ano un égimen
an iciclónico que a o ece el buen iempo y la na ega-
ción po la egula idad de los ien os, mien a que en
in ie no el paso con inuo de dep esiones gene a un
ambien e ines able, poco adecuado pa a una na ega-
ción egula . Po an o, en e ano el ma es aba abie -
o a la na egación y en in ie no ce ado, aba cando la
es ación ce ada desde mediados de sep iemb e a
mediados de mayo. En el A lán ico cana io la elación
es simila , dándose el caso de que el acceso a las islas
du an e el e ano se e a o ecido po los egula es
ien os alisios y las co ien es.
y
deg adación
medioambien al
en
la p o ohis o ia Cana ia
ac o ías de salazones de pescado y ga um en la
Mau i ania occiden al22.
En consecuencia, en El Bebede o y o as
hoyas las ac i idades elacionadas con la ans-
o mación de los p oduc os de i ados del gana-
do domés ico se ealizó du an e los meses p e ios
al inicio de la empo ada de pesca de a unes23 y
escómb idos, in eg ándose den o de una o ga-
nización de la p oducción que incluyó dos ac i-
idades p oduc i as que se al e naban a lo la go
del año24. Todo ello como consecuencia de un
enómeno de in ensi icación económica cen ado
en el ap o echamien o de ecu sos insula es has a
en onces no explo ados y o ien ado a sa is ace
la demanda ex e io de ca nes en salazón, cue os
cu idos..., el cual con as a sus ancialmen e con
los limi ados p ocesos p oduc i os desa ollados
has a el siglo I a.n.e. en la isla, y que a pa i del
siglo IV d.n.e. debido a la in e upción de los
con ac os con el ex e io , obliga ía a eo ien a
las ac i idades subsis enciales hacia un modelo
au á quico. La des ucción de suelos y con ella
la ans o mación del medio es á ín imamen e
inculada con ese p oceso p oduc i o in ensi o.
A lo la go de esa ase de in ensi icación eco-
nómica (en e los siglos I a.n.e. y IV d.n.e.) la
colonización de la isla se ca ac e izó po una esca-
sa p esencia humana dis ibuida po el e i o io
22 Las echas c onomé icas que ma can la p esen-
cia omana en El Bebede o se co elacionan con dos
momen os his ó icos que ma ca on el inicio y el pun o
inal de un enómeno de e i alización económica p o-
piciado po Juba II y que a ec ó a la cos a de la Mau i-
ania occiden al, el cual se basó en las an iguas ac o ías
enicio-púnicas del ac ual li o al ma oquí y se sus en ó
en la indus ia de salazones.
23 En El Bebede o ambién se han egis ado es-
os de ic io auna pe enecien e a peces de g an amaño,
un hecho que nos pone sob e la pis a de aquella o a
ac i idad, la pesca de a unes y escómb idos pa a la ab i-
cación de salazones, que in eg aba el p oceso p oduc i o
implan ado en la isla.
24 De las ac o ías ganade as de i a ían no sólo
salazones, sino pieles que con enien emen e a adas,
como pa ecen indica los a e ac os elacionados con ese
ipo de ac i idad egis ados en El Bebede o, debían
cons i ui muy adecuados con enedo es pa a las ca nes
y, po qué no, pa a las salazones de pescado. En conse-
cuencia, nos hallamos an e la in eg ación económica de
dos ac i idades que se con ie en en complemen a ias
al lle a se a cabo en pe iodos de iempo sucesi os y al
suminis a la ag a ia elemen os pa a la pesque a.
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Pablo A oche Peña I Fenómenos de in ensi icación económica y deg adación medioambien al en la p o ohis o ia Cana ia 201
ENERO FEBRERO MARZO ABRIL
SACRIFICIOS
MAR ABIERTA
ESCÓMBRIDOS
MAYO JUNIO
COSECHA
JULIO AGOSTO
SEPTIE.
OCTUB.
NOVIE.
SIEMBRA
DICIEM.
PARTOS
TABLA 2. Dis ibuición anual de las ac i idades p oduc i as en Lanza o e du an e el
"pe iodo
omano"
(siglo
I a.n.e. siglo IV
d.n.e.).
de mane a dispe sa, como mues an los escasos
asen amien os localizados an o en la cos a23
como en el in e io de la isla adsc ibibles a la
ase I de El Bebede o (A oche e al, 1989)26. Un
modelo de ocupación del e i o io en el que se
e lejan an o el ipo de ac i idades económicas
que se implan an en esos momen os como las
limi aciones en ecu sos híd icos con que cuen a
la isla.
De lo señalado se puede deduci ambién
que,
con an e io idad al siglo I a.n.e., el e i o-
io in e io de Lanza o e aún no se ha pues o en
explo ación o, al menos si és a se ha p oducido,
no lo ha modi icado de mane a pe cep ible. Po
an o,
la emp ana p esencia enicio-púnica en
El Rubicon y en o os si ios de simila es condi-
ciones no pa ece habe gene ado el inicio de la
explo ación ag a ia del e i o io insula . De
hecho, aunque Lanza o e cons i uye una de las
islas del a chipiélago que más y mejo es ejem-
plos a queológicos ha p opo cionado en elación
con la dinámica gene al de la colonización
25 Como es el caso de El Rubicon, ac o ía locali-
za en el ex emo me idional de la isla, es ablecida ini-
cialmen e po na egan es enicio-púnicos y ampliada en
época omana. Cons i uyó un ondeade o es a égica-
men e si uado, desde el que e ec ua ope aciones i ales
pa a los na egan es de la época ales como eno a las
ese as de agua o de alimen os, abas ece las bodegas
de sal... (A oche e al, 1999).
26 Se a a de asen amien os que esponden al
mismo pa ón de ocupación: ondos de alle, calde as u
hoyas ecubie os po suelos de ega; espacios bien deli-
mi ados y p o egidos, con p esencia es acional de agua
y en los que du an e una pa e del año se concen an
ac i idades des inadas a la ans o mación de ecu sos
ganade os (A oche, 1996).
humana, aún no es posible asegu a el momen o
exac o en que se inicia ese p oceso en la isla y si
ue an e io , con empo ánea o pos e io al es o
de las islas. De e minados egis os a queológi-
cos señalan en la di ección de que pudo a a se
de una de las p ime as islas en ocupa se median e
la undación de asen amien os e in aes uc u as
en pun os es a égicos de la cos a, que sin p o-
duci una o al ocupación del e i o io y, po
an o,
un e ec i o es ablecimien o de población,
sí asegu a on el ale se de su es a égica posición
y con oda posibilidad la explo ación de de e -
minados ecu sos de o igen ma ino y e es e.
Esos pun os es a ían ocupados po gen es
ín imamen e elacionadas con quienes unda on
o os encla es en el a chipiélago (p. ej. Pozo
Neg o en Fue e en u a) o en la ce cana cos a
a icana (p. ej. Mogado ) an o en época enicio-
púnica como omana; ac o ías ex emas desde las
que a pa i del siglo I a.n.e. se inicia el cambio
de modelo de explo ación del e i o io insula .
En cuan o a la mane a en que se o ganizó
la p oducción o en los e ec os que esa in ensi i-
cación de la p oducción p odujo en las ue zas
p oduc i as y en las elaciones sociales, es poco
lo que podemos señala ; debie on se unas ela-
ciones desiguales en las que el g upo humano
es ablecido en la isla se ía el que sopo ó el
mayo peso en el p oceso p oduc i o y depen-
de ía polí ica y económicamen e del ex e io . Su
si uación se ía semejan e a la que sopo aban los
indi iduos que in eg aban las ac o ías a icanas:
mano de ob a, empo e os quizás, in eg an es
de los ni eles sociales más bajos de la sociedad
a icano- omana, dependien es de quienes con-
olaban los medios de p oducción (ba cos...);
una si uación social en la que las elaciones de
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A oche Peña I
Fenómenos
de in ensi icación
económica
y
deg adación
medioambien al
en la
p o ohis o ia Cana ia
dependencia es a ían sus en adas en la coe ción,
po cuan o man ene una emp esa an lejana
sólo se ía posible median e el con ol é eo y
e ec i o de la mano de ob a, la cual debía se
en cualquie caso a ín, y mien as los bene icios
ue an sus anciosos.
Finalmen e, y po lo que espec a al núme o
exac o de especies que desapa ecie on como esul-
ado de la in oducción de animales domés icos
du an e la e apa p o ohis ó ica, esul a hoy impo-
sible llega a conoce lo, si bien es posible a i ma
que en los úl imos cinco siglos cab as y conejos
han cons i uido los p incipales ac o es de ame-
naza pa a la lo a endémica, en especial las cab as
asil es adas, conside adas en e las cien especies
in aso as más pelig osas po la Unión In e nacio-
nal pa a la Conse ación de la Na u aleza. En
gene al, la in oducción de animales domés icos
no pa ece habe incidido especialmen e en el
ex e minio de especies au óc onas; sin emba go,
la llegada de un animal no domés ico, la a a
neg a (Ra us a us), la cual debió alcanza la isla
de Lanza o e en un momen o coinciden e con el
inicio de la ac i idad omana, sí pa ece habe sido
de e minan e en la ex inción del mú ido ósil
Malpaysomis insula is. Las es an es especies sil es-
es egis adas en El Bebede o son menos signi i-
ca i as ya que han pe du ado has a la ac ualidad;
es el caso de Ty o alba
g acili os is,
Columba li ia
cana iensis y An hus be helo ii be helo ii. No obs-
an e, la p esencia de Tu dus sp. en el es a o V
cons i uye un indicio de cie o in e és ya que si
se iene en cuen a que Tu dus me ula cab e ae
(mi lo común) habi a á eas a boladas, iene a
ep esen a una e idencia más de la pasada exis-
encia de bosques e mó ilos en Lanza o e.
8. Conclusiones
Las islas son espacios ágiles, sis emas muy
sensibles a las ac i idades humanas, capaces de
ans o ma sus ecosis emas y de des ui la lo a
y auna que albe gan. En los úl imos años p e-
his o iado es e his o iado es han analizado los
e ec os de la an opización en islas demos ando
que las sociedades humanas inducen p o undas
modi icaciones desde el mismo ins an e de su
es ablecimien o y comp endiendo mejo los
mecanismos que igen las in e acciones en e
aquéllas y los ecosis emas insula es.
La a ibada del se humano ampli ica los
cambios en la auna y lo a con la in oducción
de especies domés icas pe o ambién de algu-
nas sil es es, de mane a que la his o ia de la
na u aleza y la his o ia del homb e se en emez-
clan en una dinámica ma cada po la pe ma-
nen e agilidad de las islas. En los paisajes
insula es cana ios, inicialmen e desp o is os de
g andes he bí o os, los e ec os de la ac i idad
humana, cen ada en la implan ación de eba-
ños domés icos y ac i idades ag ícolas, cons i-
uyó un au én ico auma pa a la cubie a
ege al, que se mani ies a con inusi ada i u-
lencia median e la educción inicial de las o -
maciones ege ales e incluso su e adicación
de ini i a como pa ecen apun a an o Lanza-
o e como Fue e en u a.
El empuje de las ans o maciones ag opas-
o iles alcanza a los bosques de medianías; las
o u aciones que se p oducen a pa i de inales
de la Baja Edad Media uel en a a ec a a las
o maciones ege ales. En consecuencia, el paisa-
je o es al de una isla como Lanza o e se ha cons-
i uido muy ecien emen e y bajo la p esión de
ac i idades ag opas o iles que, en menos de dos
milenios, han dado luga a la desapa ición de un
cie o núme o de o maciones au óc onas. Po el
con a io, los e ec os de las especies animales
in oducidas sob e la auna insula no pa ecen
habe sido demasiado impo an es, si enemos
en cuen a el núme o de especies au óc onas que
han subsis ido has a nues os días.
Las di icul ades inhe en es al conocimien o y
econs ucción del paleopaisaje nos impide, po
el momen o, y a la espe a de los análisis políni-
cos que se lle an a cabo, ob ene una imagen
más p ecisa del paisaje de Lanza o e en el I mile-
nio a.n.e. La escasez, po no deci ausencia casi
absolu a, de e idencias paleo ege ales no con i-
buyen desde luego a soluciona el p oblema. No
obs an e, la en aja de ene como obje o de
es udio un espacio ela i amen e educido, sin
g andes di e encias paisajís icas ni con as es,
donde exis ió sin duda una es echa elación
en e las p ime as comunidades humanas allí
asen adas y el medioambien e puede se decisi o
de ca a al u u o.
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Pablo
A oche Peña I
Fenómenos
de in ensi icación
Si en las islas oceánicas la llegada de una
nue a especie es un hecho muy a o que di ícil-
men e da luga a amenazas se ias pa a los sis e-
mas del luga , en las islas más ce canas a los
con inen es la eno ación de especies esul an e
de un equilib io na u al se hace en e se es que
eje cen poco más o menos las mismas unciones,
de mane a que los nue os colonizado es no p o-
ocan g a es iesgos a los sis emas del luga . Sin
emba go, el homb e y las especies que in odu-
ce,
delibe adamen e o no, sí ienen consecuen-
cias d amá icas en el conjun o del sis ema. De
modo que si enemos en cuen a que con an e-
io idad al cambio de e a en Lanza o e no exis-
ían g andes he bí o os capaces de a ec a
signi ica i amen e a la cobe u a ege al, y que
la ans o mación de és a coincide po o a pa e
con un in enso ap o echamien o de los ecu sos
de i ados del ganado domés ico, como nos ha
señalado el análisis de los nume osos es os au-
nís icos ecupe ados en El Bebede o, esul a e i-
den e que la acele ación de la e osión de los
paleosuelos y la ápida o mación de paque es
sedimen a ios, an o en ese si io como en o as
hoyas y cuencas endo eicas de oda la isla, ue-
on esul ado de un enómeno gene alizado o igi-
nado en un p oceso de in ensi icación económica
que u o en la c ía de ganado domés ico su base
de desa ollo. Las ac i idades ganade as han sido
las esponsables de la p og esi a deg adación.
Sin duda, los e i o ios insula es se han con-
e ido en e enos de expe imen ación de ca a al
es udio de los p ocesos cul u ales, pe mi iendo
es a los modelos obse ados en si uaciones con-
inen ales. G acias al es udio de las islas se han
pues o en e idencia p incipios explica i os de la
composición y de la es uc u a de las comunida-
des humanas y han se ido de undamen o pa a
las discusiones ace ca de los p ocesos que inician
el cambio cul u al. La idea según la cual las islas
cons i uyen modelos ha sido ampliamen e sos e-
nida si bien ambién ex ensamen e ma izada. En
nues o caso esa idea nos ha es imulado a la e le-
xión sob e los pa áme os que debemos in eg a
pa a ace ca nos a la ealidad de las sociedades
humanas, insula es o no insula es, pe o ca ac e i-
zadas po su aislamien o y agmen ación, po
cons i ui islo es cul u ales en los que los p ocesos
de di usión ue on muy limi ados.
y
deg adación
medioambien al en la p o ohis o ia Cana ia 203
Ag adecimien os
Es e abajo se insc ibe den o de los es udios
que se es án ealizando en el ma co del p oyec o
de la Di ección Gene al de Enseñanza Supe io e
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