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Intervención arqueológica en el yacimiento de Belmaco (campaña del año 2000). Nuevas aportaciones al estudio de macrorrestos vegetales en la isla de La Palma

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Intervención arqueológica en el yacimiento de Belmaco (campaña del año 2000). Nuevas aportaciones al estudio de macrorrestos vegetales en la isla de La Palma

Author: Morales Mateos, Jacob,Alberto Barroso, Verónica,Rodríguez Rodríguez, Amelia
Year: 2007
Source: https://accedacris.ulpgc.es/jspui/bitstream/10553/21788/4/Intervenci%c3%b3n_arqueol%c3%b3gica_Belmaco.pdf
135Re is a de Es udios Gene ales de la Isla de La Palma, Núm. 3 (2007)
ISSN 1698-014X
In e ención a queológica en el yacimien o de Belmaco (Campaña del año 2000)
INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL YACIMIENTO
DE BELMACO (CAMPAÑA DEL AÑO 2000). NUEVAS
APORTACIONES AL ESTUDIO DE MACRORRESTOS
VEGETALES EN LA ISLA DE LA PALMA
Jacob Mo ales Ma eos, Ve ónica Albe o Ba oso
y Amelia Rod íguez Rod íguez
INTRODUCCIÓN
En diciemb e del año 2000 se ealizó una in e ención a queológica en el yaci-
mien o de Belmaco en el ma co de una se ie de ac uaciones encaminadas a la mejo-
a de la pues a en uso y alo social de es e emblemá ico conjun o a queológico1. El
obje i o úl imo de es a ac uación es u o di igido a adecua y p ese a los bienes
pa imoniales que el emplazamien o acoge.
Nues o equipo de abajo enía po misión in e eni en los cua o pe iles es a-
ig á icos que se encuen an al descubie o en el en e de la cue a, en una posición
ela i amen e cen ada. Dichos pe iles son el esul ado de di e sas campañas de ex-
ca ación p ac icadas desde inales de los años 50 y p incipio de los años 60 po Luis
Diego Cuscoy y en la década de los 70 po Mau o He nández Pé ez (He nández
Pé ez, 1977, 1999).
El eju enecimien o y consolidación de los pe iles, además de cumpli con un
obje i o de conse ación pa imonial, ha se ido pa a pone de mani ies o la ex ao -
dina ia complejidad de la secuencia es a ig á ica que p esen a es e yacimien o. Pe o
la in e ención a queológica ambién ha p opo cionado in o mación ele an e pa a
conoce o os aspec os del modo de ida de los ocupan es del caboco, pa a los que
has a aho a no exis ía in o mación. Nos e e imos undamen almen e a la de ección
y análisis de una se ie de mac o es os ege ales que han con ibuido a amplia el
conocimien o sob e la explo ación de es e ipo de ecu sos po los aua i as.
1 Dicha in e ención ue enca gada po la Conseje ía de Cul u a del Cabildo de La Palma a la em-
p esa A queocana ia, a cuyos di ec o es ag adecemos las acilidades p es adas pa a la ealización de es e
abajo.
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1. CONSIDERACIONES SOBRE EL ESTADO DE CONSERVACIÓN
DE LOS PERFILES ESTRATIGRÁFICOS
Pa a la in e ención, los cua o pe iles se o dena on siguiendo una disposición de
lienzos on ales y la e ales que a anzan hacia el in e io de la ca idad2. Con el in
de simpli ica la nomencla u a se les asignó un núme o co ela i o, siguiendo un o -
den de aden o hacia a ue a.
En gene al, el depósi o se ca ac e iza po un impo an e desa ollo e ical que en
algunos pun os de la secuencia descubie a supe a los dos me os de al u a. No obs-
an e, es a ca ac e ís ica es á en unción del sopo e na u al sob e el que se le an a el
depósi o, de iniéndose po un suelo ocoso de no able i egula idad que e idencia una
acusada pendien e hacia el ex e io y hacia el la e al izquie do de la ca idad. En con-
secuencia es a si uación implica que el elleno sedimen a io sea mayo en el pe il
on al ex e io , disminuyendo p og esi amen e a medida que se a anza hacia el on-
do de la cue a. Asimismo, es p obable que las p opo ciones e icales del elleno
pudie an alcanza alo es más al os de los que en la ac ualidad quedan al descu-
bie o.
Sin duda, desde una óp ica pa imonial los pe iles de Belmaco cons i uyen un
es imonio excepcional del con enido a queológico del yacimien o, e o zando asimis-
mo el des acado in e és cien í ico que encie a es e si io his ó ico. Po es a azón, y
como elemen o undamen al de los ecu sos exposi i os con los que cuen a el Pa que,
se jus i icaba nues a ac uación que se o ien aba a ga an iza la conse ación de ales
bienes, pe mi iendo a su ez que és os ecob en, en la medida de lo posible, su as-
pec o o iginal.
Es e iden e que la si uación de depósi o descubie o conlle a una se ie de a ec-
ciones que p oducen su modi icación, pudiendo implica en muchos casos un g a e
de e io o e incluso impo an es p ocesos de des ucción del con enido a queológico.
En é minos gene ales, puede conside a se que el g ado de p ese ación que p esen-
an los pe iles es acep able, eniendo en cuen a que lle an muchos años al descubie o
sin ningún ipo de p o ección. En la ac ualidad, son los ac o es na u ales los que
adquie en odo el p o agonismo en lo que al es ado de conse ación se e ie e, dado
que la condición de Pa que A queológico, adqui ida desde 1999, sal agua da con-
a cualquie ipo de ac uación an ópica que pudie a lesiona la in eg idad del de-
pósi o.
2 A di e encia de los o os pe iles, la c eación del la e al in e io no esponde a ninguna de las in e -
enciones a queológicas que se han ealizado en el yacimien o, habiéndose p oducido como consecuencia
del ánsi o con inuado de isi an es po es a zona. In . o al de J. Pais.
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In e ención a queológica en el yacimien o de Belmaco (Campaña del año 2000)
G osso modo, los p incipales p oblemas que a ec an a la es a ig a ía de Belmaco
p o ienen de su exposición a los p ocesos ambien ales y la incidencia de i ada de la
ac i idad que sob e és a desa ollan animales de pequeña alla como oedo es y laga -
os. Seguidamen e se analiza án de o ma b e e en qué consis en es as condiciones y
de qué modo han epe cu ido en la conse ación de los pe iles es a ig á icos.
— Agen es climá icos
A pesa de que se a a de un elleno sedimen a io en cue a, la posición que ocu-
pan los pe iles, jus o en la línea de la ise a, hace que és os queden expues os a la
in luencia de los dis in os agen es a mos é icos. El agua de la llu ia que se escu e po
el en e ocoso del caboco, la incidencia di ec a del ien o y de los ayos sola es han
p o ocado una se ie de al e aciones ísico-químicas que han ans o mado algunos de
los asgos es uc u ales de los sedimen os, undamen almen e en lo que al colo y
compacidad se e ie e, además de pé dida de la ma e ia o gánica, emine alización, e c.
Es os enómenos habían e minado po enmasca a la apa iencia o iginal de la secuen-
cia es a ig á ica que había quedado al descubie o en los pe iles. Po ello habían
adqui ido un colo blanquecino que homogeneizaba casi po comple o oda la secuen-
cia y en la que an sólo des acaban algunos es a os ca bonosos que esal aban po su
onalidad más oscu a. En cualquie caso, la iqueza c omá ica que de ine la secuen-
cia es a ig á ica de Belmaco se encon aba o almen e enmasca ada po la a iación
de colo que habían expe imen ado los sedimen os en con ac o con los di e sos ele-
men os a mos é icos a los que se ha aludido. Sin duda, es a si uación epe cu ía ne-
ga i amen e en las posibilidades exposi i as y explica i as de los pe iles, pues o que
la a iación c omá ica de los sedimen os a queológicos es uno de los c i e ios que
pe mi en comp ende an o la na u aleza de las ac i idades humanas que los han ge-
ne ado, como las condiciones gene ales del espacio en el que se p oducen.
Asimismo, es a exposición había causado el encos amien o de la capa más ex e -
na, mo i ando un cambio en la compacidad de los sedimen os. No obs an e, es a
al e ación ha eje cido un e ec o posi i o al do a de mayo solidez a los pe iles, e i-
ando con ello posibles desplomes. Una si uación simila se p oduce con la o ma-
ción de pequeñas c is alizaciones de sales.
Po úl imo, den o de es e apa ado ha de conside a se la eacción que p o oca la
pé dida de humedad y los cambios de empe a u a que expe imen an los sedimen os
expues os a los enómenos medio ambien ales que inciden en es e ámbi o, gene an-
do la apa ición de g ie as, po e acción y dila ación hid o é mica, en aquellos pun-
os de debilidad de los pe iles y que con el iempo pudie an signi ica la des ucción
pa cial de pa e del depósi o.
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— La acción de animales
O o de los g andes p oblemas que a ec an a los pe iles es a ig á icos es la ac i-
idad que desa ollan pequeños animales como oedo es y lacé idos, p incipalmen e
es os úl imos. En Belmaco se ha es ablecido una impo an e colonia de laga os, que
encuen an en es e emplazamien o un si io ideal en el que desa olla se; muchos de
ellos ap o echando los huecos en e las pied as de los mu os pa a coloca sus nidos,
si bien una pa e signi ica i a han abie o sus mad igue as en los pe iles, ho adán-
dolos po comple o. La ac i idad de es os laga os al exca a las gale ías, algunas de
las cuales p esen an un desa ollo longi udinal impo an e, p o oca lige os mo imien-
os pos deposicionales que se aducen en enómenos de pe u bación es a ig á ica.
1.1. T abajos de adecuación de los pe iles es a ig á icos
Con el in de elimina el encos amien o y la o mación de c is alizaciones mine-
ales que uni o mizaba po comple o la secuencia, desdibujando su aspec o o iginal,
se p ocedió a la limpieza de los lienzos, que se acome ió sup imiendo an sólo la capa
más ex e na de sedimen o. Es a ope ación de « e esca » los pe iles, además de de-
ol e los asgos c omá icos y de compacidad o iginal, pe mi ió egula iza en cie a
medida su e icalidad, con ibuyendo a sua iza las p o ube ancias más signi ica-
i as.
Es e p oceso se lle ó a cabo de o ma independien e en cada uno de los pe iles,
ecogiéndose po sepa ado los sedimen os ex aídos. Además és os se gua da on ín e-
g amen e con el in de amiza los aplicando pa a ello el mé odo de lo ación. Es a
écnica es á di igida a la ecupe ación minuciosa de cualquie mic o es o, si bien en
es a ocasión se en oca a la ob ención de ma e iales a queobo ánicos, especialmen e
semillas y ca bones.
El p opio e ec o de homogeneización impedía obse a la e dade a es uc u ación
de la secuencia y econoce los di e en es es a os a queológicos que la componen.
An e es a si uación, y con el in de aisla en la medida de lo posible el con enido
a queológico de los sedimen os ex aídos, se op ó po es ablece g andes unidades
es a ig á icas, que se indi idualiza on en unción de los ni eles ca bonosos de ma-
yo en idad que se ex ienden sin solución de con inuidad po oda la secuencia.
En cualquie caso, se a a de una subdi isión que, aunque no esponde con exac-
i ud a la o denación es a ig á ica del depósi o, cons i uye un buen sis ema pa a in-
dependiza los ma e iales a queológicos, uncionando, además, como un ecu so de
secuenciación que a p io i no esul aba posible es ablece . Una ez concluidas las la-
bo es de limpieza, a lo a on plenamen e unos pe iles es a ig á icos de los que se
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In e ención a queológica en el yacimien o de Belmaco (Campaña del año 2000)
de i a una secuencia de suma complejidad que, en líneas gene ales, man iene esa o -
ganización de g andes es uc u as sedimen a ias que, a su ez, ag upan di e sas uni-
dades meno es, coincidiendo en g an medida con la subdi isión p e ia es ablecida pa a
las labo es de limpieza (lámina 1).
LÁMINA 1.
Además de la ac uación en los pe iles las a eas de limpieza se comple a on con
la e i ada del sedimen o suel o acumulado en el mon ículo sob e el que se le an a
el pe il 4. Dicha in e ención pe mi ió comp oba que pa e de ese elleno pudie a
man ene un con enido a queológico de in e és, aunque no es posible conoce con
p ecisión su elación con la secuencia es a ig á ica.
Asimismo, se p ocedió a la ecogida y amizado de pa e del sedimen o suel o que
se espa cía po la pla a o ma que sus en a el mu o que cie a el en e del la e al de-
echo de la ca idad, ecupe ándose un educido conjun o de ma e iales que incluye
an o piezas de ac u a p ehispánica como o as de cla a c onología pos conquis a de
di e en es épocas y que llegan has a la ac ualidad más ecien e.
Además del almacenamien o ín eg o de los sedimen os, se p ocedió a un mues-
eo secuencial de ma e ial an acológico des inado a u u os análisis. Con es a ac ua-
ción se p e endía además e i a que ales ma e iales su ie an impo an es lesiones al
queda al descubie o y se a ec ados po el abajo de consolidación que iba a se
aplicado a los pe iles.
Po o a pa e se lle ó a cabo el egis o o og á ico de odo el p oceso de ade-
cuación de los pe iles. En es a documen ación queda pe ec amen e e lejada an o
la si uación p e ia como los esul ados ob enidos as la limpieza. Asimismo, se p o-

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cedió a la ep esen ación g á ica de la secuencia es a ig á ica esul an e, ecu iendo
pa a ello a la ealización de secciones a escala 1:5. Es a a ea únicamen e se aplicó a
los pe iles 2 y 3, pues o que el pe il núme o 1 an sólo a lo a pa cialmen e3. Po
lo que espec a al pe il 4 las inadecuadas condiciones espaciales de la pla a o ma sob e
la que se le an a hicie on imposible p ac ica su dibujo. En cualquie caso, las ca ac-
e ís icas de los pe iles 2 y 3 cons i uyen e idencias lo su icien emen e ep esen a i-
as de la gene alidad es a ig á ica del depósi o. No obs an e, ambién se ealizó una
desc ipción li e al de cada uno de los pe iles. Es e mismo dibujo de la es a ig a ía
se u ilizó pa a ubica la posición de las mues as an acológicas, así como los lími es
de las di isiones es ablecidas pa a sepa a los sedimen os de la limpieza.
Po úl imo, el es au ado Miguel Ángel Núñez p ocedió a la consolidación de los
lienzos e escados.
2. ESTUDIO DE LOS RESTOS MATERIALES RECUPERADOS
Las labo es an e io men e expues as p opicia on la ecupe ación de una pequeña
can idad de es os de las manu ac u as au i as, así como algún que o o es imonio
de ocupaciones pos e io es del ecin o del caboco. Es e ma e ial p o iene en su ma-
yo ía de de umbes p e ios de mu os y es a ig a ía, po lo que no puede se enma -
cado en un con ex o p ima io cla o. Es a ci cuns ancia, unida a la escasez de su cuan-
ía nos ha aconsejado analiza lo como un único conjun o.
2.1. Las e idencias de las indus ias al a e as
Se han ecogido 124 agmen os de ce ámica y es ozos de eja. De ellos, 86
enían unas dimensiones supe io es a 1,5 cm de longi ud máxima y ue on obje o de
un es udio mo o écnico.
Es e conjun o p ocede en su mayo ía de los ni eles de ocupación au i as (83),
mien as que es agmen os co esponden a un pe iodo pos e io di ícil de p ecisa
dadas sus educidas dimensiones.
2.1.1. Las ce ámicas aua i as
El conjun o es á compues o po 10 bo des y 73 agmen os no de e minables,
p esumiblemen e de la zona del galbo.
3 Ya se ha mencionado que es a pa e del depósi o ha quedado al descubie o ecien emen e como e-
sul ado del ei e ado ánsi o po es e luga .
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Los bo des p esen an un a amien o de la supe icie de la pas a alisado y és a iene
una calidad de egula (6) a mala (4). Su educido amaño impide conoce sus o ien-
aciones, mien as que o os asgos mo o écnicos consis en en que 7 ienen un la-
bio con exo y en es casos es á biselado, in e no o ex e no. Además, 7 es án deco-
ados, uno con imp esiones, dos con incisiones y el es o con acanaladu as lige as o
o mando elie es. En cua o casos se han asignado a la ase IVA (Na a o y Ma ín,
1987)
En e los 73 agmen os no de e minables, p edominan las pas as malas (50) so-
b e las egula es (26). El a amien o de las supe icies in e na y ex e na es casi en
exclusi a el alisado. De ellos, 38 p esen an algún ipo de deco ación en su ca a ex-
e na (lámina 2).
Las écnicas deco a i as que dominan son la imp esión (con 11 agmen os en la
que es exclusi a y 4 donde apa ece jun o a incisiones) y las acanaladu as muy p o-
undas que o man elie es (10 agmen os). También se han con abilizado 6 elemen os
deco ados únicamen e con incisiones y o os 6 con acanaladu as poco p o undas.
En cuan o a la adsc ipción a las c onologías ela i as basadas en las indus ias al-
a e as que se han p opues o pa a la isla de La Palma, la mayo ía de los agmen os
pueden a ibui se a la ase IVA de la clasi icación de Na a o y Ma ín (1987), que
LÁMINA 2.
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co esponde con la ase I de la clasi icación de He nández (1977, 1999). Se a a de
los 15 agmen os que p esen an imp esiones, las cuales co esponden en su mayo ía
a peine y la lineal, a eces combinadas y ambién hay un caso de imp esión bascu-
lan e. A ellos hay que añadi los 6 que ienen incisiones de sección ina. En el con-
jun o de 10 agmen os con acanaladu as p o undas, las dimensiones de cada elemen o
son demasiado pequeñas pa a econoce mo i os deco a i os cla os. Es a écnica de-
co a i a es común a la ase ce ámica III de la p opues a de Na a o y Ma ín, sin que
se pueda p ecisa den o de las sub ases, aunque en algún caso exis en indicios que
apun an a los momen os C y D. Es o co esponde a las ases II y III de He nández
(1977, 1999). Po úl imo, los 6 agmen os con acanaladu as poco p o undas pue-
den co esponde a las ases II y III de Na a o y Ma ín, o lo que es lo mismo, las
ases III y IV de He nández. Pa a conclui hay que hace no a que odos es os da-
os implican la asimilación o al de es os es os a los egis ados du an e las in e en-
ciones de Mau o S. He nández.
2.1.2. Las ce ámicas a o no
Ya se ha comen ado que se ecupe a on 3 agmen os de ce ámica a o no, a los
que hay que añadi o os es agmen os de eja. Los elemen os, que p oceden del
galbo de asijas, son de muy pequeño amaño y en dos casos ca ecen de deco ación
y de o o a amien o de sus supe icies que el alisado. Po ello es comple amen e
imposible ubica los en un ma co c onológico conc e o. El e ce elemen o p esen a
sus supe icies id iadas con un esmal e blanco y es os de deco ación pin ada. Se-
gún la especialis a M. C. González (comen a io pe sonal) puede co esponde a las
ce ámicas de impo ación del ipo azul y blanca. Es as se documen an en Cana ias
en con ex os a queológicos bajomedie ales y mode nos.
2.2. Las e idencias de las indus ias lí icas alladas
El ma e ial lí ico allado asciende a 74 piezas. Todas es án con eccionadas en o-
cas olcánicas de g ano g ueso, en las que p edomina el basal o. Exis e una única lasca
ab icada con basal o í eo de mala calidad. Es e conjun o es á compues o po 38
disyunciones columna es, 28 lascas, 7 agmen os y un elemen o uni acial.
El análisis mo o écnico de los p oduc os de lascado mues a que ue on ob eni-
dos mayo i a iamen e median e alla unidi eccional, aunque ambién hay una lasca
ob enida po alla cen ípe a (lámina 3). Des aca la escasez de elemen os co icales,
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pues sólo es lascas y dos agmen os p esen aban có ex. És a no mues a e iden-
cias de la explo ación de can os odados. Además sólo se ha documen ado una lasca
e ocada. El análisis de la pla a o ma de pe cusión mues a que los alones lisos son
mayo ía (14), los cuales son seguidos muy de lejos po los lineales (2), co icales (1)
y ace ados (1).
Si se compa an es os da os con los esul ados del análisis ealizado al ma e ial lí-
ico p o enien e de las campañas de exca ación de M. S. He nández (Rod íguez,
1999), la p ime a cosa que llama la a ención es la mayo densidad de elemen os lí i-
LÁMINA 3.

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3.3. Discusión
Plan as cul i adas
El p esen e es udio no ha p opo cionado una in o mación muy ex ensa sob e la
p ác ica ag ícola po pa e de la población aua i a. Sin emba go, la da ación di ec a
de una semilla de cebada en la segunda mi ad del p ime milenio de la e a ha con-
i mado el hecho de que los p ime os poblado es de La Palma p ac ica on la ag icul-
u a. Es e mismo ce eal ya ha sido iden i icado en el yacimien o de El Tendal en ni-
eles da ados en e el siglo IV y IX d.C. (Mo ales Ma eos e al. 2004), lo cual coincide
con el momen o en que ha sido echado el g ano de cebada hallado en Belmaco. La
p esencia aislada de cebada concue da en gene al con el pa ón de hallazgos ealiza-
dos has a el momen o en el A chipiélago. Según es as p ime as e idencias a queoló-
gicas, odo pa ece indica que la cebada ue el p incipal cul i o explo ado du an e la
p ehis o ia de Cana ias (Mo ales Ma eos, 2006).
Po o o lado, el con ex o del hallazgo, jun o a agmen os de aquis y malas hie -
bas, es á sugi iendo que con mucha p obabilidad los g anos se ca boniza on du an e
el p oceso de limpieza inal de la cosecha, que no malmen e se ealiza en el hoga .
Desde que son ecolec ados has a su consumo, los g anos son some idos a una se ie
de ac i idades des inadas a elimina los esiduos pa a deja la cosecha comple amen-
e limpia. Y aunque en ocasiones es posible de e mina algunas de las a eas ag íco-
las a que son some idos los ce eales, la escasez de es os ecupe ados en la p esen e
ocasión impide abo da es e aspec o con cie a ga an ía. En odo caso, la p esencia
de esiduos habi uales de la limpieza, como los comen ados agmen os de aquis o
las p opias malas hie bas, es án sugi iendo que los ce eales ue on p oducidos local-
men e y que no de i an de su in e cambio, ya que el come cio de los g anos se sue-
le p oduci una ez limpia la cosecha (Hillman, 1985).
La ausencia de o os cul i a es iden i icados con an e io idad en La Palma como
el igo, la len eja y el haba no implica que no se p oduje a su explo ación en es e
yacimien o, ya que la mues a es udiada es muy limi ada. Además, es os g anos no
suelen ca boniza se con an a ecuencia como la cebada, debido en g an pa e a que
en su p ocesado habi ual no en an en con ac o di ec o con el uego. Po an o, sólo
una exca ación y un mues eo mucho más ex enso pod ía cons a a la p esencia de
es os cul i a es en el si io de Belmaco. Es a limi ación me odológica puede explica
asimismo la ausencia de g anos de cebada en los es a os supe io es. Sin emba go, es
muy in e esan e cons a a que la p esencia de cebada se limi a al ni el más an iguo,
echado a inales del p ime milenio de la e a. Los ni eles pos e io es, ya da ados en
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el segundo milenio después de C is o, pa ecen con i ma la ausencia de plan as cul-
i adas y un espec acula c ecimien o de los u os ecolec ados que en el ni el más
an iguo no es án p esen es. Es e inc emen o de la ecolección puede es a elaciona-
do con el abandono o pé dida de la ag icul u a y la necesidad de sus i ui los g anos
ob enidos de las plan as cul i adas po u os sil es es.
El abandono de la ag icul u a es un enómeno inusual que sólo se ha p oducido
en sociedades asen adas en luga es ma ginales y aislados, en condiciones climá icas
ex emas, como sucedió en Islandia en el siglo XIV d.C. (Guômundsson, 1996) o en
las islas Cha am, al su es e de Nue a Zelanda (Diamond, 2004). Se a a de e i o-
ios insula es si uados en la i udes ce canas a los polos cuya clima ología impide el
c ecimien o de las plan as cul i adas y la p ác ica de la ag icul u a. Pe o la isla de La
Palma se si úa en una la i ud me idional y egis a abundan es llu ias en la ac uali-
dad, lo cual in alida es a explicación y demanda el plan eamien o de nue as hipó e-
sis. De cualquie o ma, aunque los análisis ealizados pa ecen con i ma el abando-
no o pé dida de la ag icul u a po pa e de los aua i as, conside amos que los da os
son aún insu icien es pa a p oba un acon ecimien o de al magni ud.
Los u os ecolec ados
La p esencia de u os ecolec ados, que aumen an p og esi amen e desde los ni-
eles más an iguos has a los más mode nos, cons i uye o o de los aspec os más in-
e esan es del p esen e es udio. La in o mación ela i a a la ecolección ege al es
además muy signi ica i a si enemos en cuen a que es de las especies iden i icadas
co esponden a plan as de las que se desconocía su empleo po los aua i as y abo í-
genes cana ios en gene al.
La más impo an e de odas es la sabina (Junipe us u bina a subsp. cana iensis),
de la que se han ecupe ado u os, semillas y agmen os de amas con hojas (lámi-
na 6). Semillas ca bonizadas de es a misma especie han sido asimismo iden i icadas
en o os yacimien os de La Palma, como en el Roque de los Gue a y Los Guinchos
(Mo ales Ma eos, inédi o). Sin emba go, a pesa de la abundancia de es os es os, no
exis en da os e nohis ó icos que mencionen el consumo de los gálbulos de la sabina
y la única in o mación exis en e al espec o p o iene de es imonios pe sonales de
algunos pas o es de G an Cana ia y La Gome a, quienes a i man habe inge ido es-
os u os. En gene al son dulces, aunque p esen an una lige a as ingencia y a oma
esinoso. El hecho de que hayan apa ecido gálbulos en e os ca bonizados puede su-
ge i que ue on p ocesados con la ayuda del uego, ya que es e a amien o elimina
de o ma gene al la as ingencia y mejo a el sabo de los u os, que además pueden
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In e ención a queológica en el yacimien o de Belmaco (Campaña del año 2000)
se conse ados po más iempo. Sin emba go, no podemos desca a que los es os
de sabina p ocedan de o a ac i idad, bien elacionada con su empleo como combus-
ible o de i ada de o o ap o echamien o, ya sea medicinal, o aje o o a esanal.
La o a especie ecolec ada de cie a ele ancia es el acebuche (Olea eu opaea subsp.
ce asi o mis) (lámina 7), cuyas semillas han sido ecob adas asimismo en o os dos
yacimien os de La Palma: el Roque de los Gue a y Los Guinchos (Mo ales Ma eos,
inédi o). A pesa de que las semillas no son diagnós icas a la ho a de es ablece una
di e encia en e el acebuche y el oli o cul i ado (Zoha y y Hop , 2000), el pequeño
amaño de los es os hallados sugie e que e ec i amen e se a a de la especie sil es-
e. Sin emba go, no exis en e e encias e nohis ó icas al consumo de es os u os
na i os y la in oducción del oli o en la isla de La Palma ue pos e io a la conquis-
a cas ellana. Al con a io que su pa ien e cul i ado, las d upas del acebuche no de-
sa ollan mucha pulpa y son ama gas, si bien hemos ecupe ado dis in os es imonios
o ales en e campesinos del a chipiélago que con i man el consumo de es os u os4.
La iden i icación de es os en o os yacimien os de la isla indica que pudo se un
ecu so sil es e impo an e, sob e odo en las zonas localizadas den o del bosque
e mó ilo. An es de su consumo, es necesa io deposi a las d upas en un con enedo
con agua, sal y o os ing edien es con el obje o de elimina el ama go y hace lo co-
mes ible. La ecupe ación de semillas ca bonizadas en el yacimien o de Belmaco puede
esponde po an o a los esiduos esul an es del consumo de la pulpa y pos e io
LÁMINA 6.
4 «Las bagas del acebuche son chiqui i as y mi abuela las a eglaba, pe o e an ama gas como demonios»,
Dolo es Ma el Suá ez, nacida en Valsequillo, G an Cana ia, el 11 de no iemb e de 1927.
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Jacob Mo ales Ma eos, Ve ónica Albe o Ba oso y Amelia Rod íguez Rod íguez
desecho de la pipa. Además, ninguna de los es os hallados p esen a e idencias de la
pulpa ca bonizada, al con a io que los u os de las sabinas, lo que indica que su
ca bonización no es esul ado de su p ocesado con ayuda del uego.
Con espec o a la e ama blanca (Re ama hodo hizoides) exis en más dudas a la
ho a de in e p e a su ap o echamien o, a pesa de que sus semillas han sido iden i-
icadas en dis in os yacimien os del A chipiélago. En La Palma se han ecogido es-
os de es a plan a en el yacimien o de El Tendal (Mo ales Ma eos e al. 2004), y ue a
de es a isla ha sido ecupe ada en yacimien os de G an Cana ia, La Gome a y El
Hie o (Mo ales Ma eos, 2006). Sin emba go, no exis e ningún ipo de in o mación
e nohis ó ica e e ida al uso de las semillas de la e ama blanca, y las escasas menciones
e nog á icas a es e espec o sólo e ie en el empleo de sus amas como lecho del ga-
nado y el de sus lo es pa a ambien a debido a su is osidad y delicado a oma
(Kunkel, 1991). En cuan o al ap o echamien o de la semilla, nada hemos ecogido
a a és de la in o mación o al, y sólo podemos p ecisa que en el su de la Penínsu-
la Ibé ica se usan las semillas de Re ama monospe ma, que es una especie muy simi-
la a la cana ia, pa a cu a los es iados (To es Mon es, 2004). En el no e de Á i-
ca los u os de la R. ae am, especie muy simila a la an e io , son especí icamen e
ca ac e izados como óxicos debido a la ele ada p esencia de alcaloides, llegando a se
abo i os (Boulos, 1983; Toua i e al. 1996). Po o o lado, ambién hay que ba aja
la posibilidad de que las semillas llega an jun o a amas de es e a bus o u ilizadas como
combus ible, si bien los da os son insu icien es pa a p opo ciona una explicación
LÁMINA 7.
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In e ención a queológica en el yacimien o de Belmaco (Campaña del año 2000)
álida y mues an la es echa elación que exis e en e el uso de cie as plan as y la
comunidad que las u iliza.
Po úl imo, hay que des aca la iden i icación de una semilla de jocama (Teuc ium
he e ophyllum), plan a endémica de Cana ias y Madei a que ha sido adicionalmen-
e u ilizada como emedio medicinal y pa a a oma iza el ambien e (Pé ez de Paz y
He nández Pad ón, 1999). Nada se comen a en las uen es e nohis ó icas con espec o
al uso de es a plan a po los abo ígenes cana ios; no obs an e, en la ac ualidad es un
ecu so medicinal u ilizado en el A chipiélago. Además, en el no e de Á ica dis in-
as plan as del géne o Teuc ium ambién han sido ap o echadas como emedio me-
dicinal (Boulos, 1983). Es as azones inci an a in e p e a es e es o a queobo ánico
como e idencia del uso medicinal de la jocama, si bien al se un hallazgo aislado no
hay que desca a o as causas en elación a su o igen. De o ma gene al las plan as
con p opiedades medicinales nunca se ponen en con ac o di ec o con el uego y po
ello hay pocas p obabilidades de que se ca bonicen y se p ese en a queológicamen-
e. No obs an e, la obse ación de asen amien os ag ícolas adicionales en la ac ua-
lidad e ela que la p ác ica o alidad de los es os ege ales que se p ese an po ca -
bonización de i an de ac i idades humanas y sólo una pequeñísima p opo ción
p ocede de las plan as adyacen es al á ea de combus ión (Hillman, 1991).
Desde un pun o de is a ecológico se puede a i ma que los habi an es de Belmaco
explo a on p incipalmen e aquellas plan as sil es es que se desa ollaban en el bos-
que e mó ilo, o mación a la que pe enecen la sabina, el acebuche, la e ama blan-
ca y la jocama (San os Gue a, 1983). El yacimien o de Belmaco se localiza ap oxi-
madamen e en la co a de los 400 me os sob e el ni el del ma y es á expues o a la
in luencia di ec a de los ien os alisios p oceden es del no es e, po lo que en la ac-
ualidad se pueden encon a plan as pe enecien es a o maciones e mó ilas y de
mon e e de. Sin emba go, no han sido ecupe ados u os p oceden es del mon e e de,
a pesa de la si uación del yacimien o y de las nume osas e e encias e nohis ó icas y
e nog á icas e e idas al consumo de mocanes (Visnea mocane a), mad oños (A bu us
cana iensis), bicáca os (Cana ina cana iensis) y o as especies más de es a o mación
ege al (A co Aguila , 1993; Mo ales Ma eos, 2003). Es os da os sugie en que la ex-
plo ación del mon e e de no ue muy in ensa y que la ecolección de u os se cen-
aba en plan as del piso basal simila es a las ambién p esen es en el no e de Á i-
ca, á ea de o igen de es as poblaciones. La selección de las plan as iden i icadas en
Belmaco e leja de alguna mane a el bagaje his ó ico y el conocimien o e nobo áni-
co de las poblaciones que las usa on, que como emos es á muy empa en ada con el
á ea no ea icana.
Asimismo, hay que hace e e encia a la ecupe ación manual du an e el p oceso
de exca ación de dis in os agmen os de escamas ec ices, agmen o de la piña don-

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Jacob Mo ales Ma eos, Ve ónica Albe o Ba oso y Amelia Rod íguez Rod íguez
de se asien a la semilla, de pino cana io (Pinus cana iensis). Las piñas o es óbilos han
sido adicionalmen e usadas pa a encende uego y ambién han sido iden i icadas e
in e p e adas de es a mane a en el yacimien o a queológico de la Za za, La Palma
(Machado y Ma ín Rod íguez, 2000). Es e hecho sugie e que los es os hallados en
Belmaco son esiduos de su uso como combus ible, si bien no se puede desca a o o
o igen, ya que las semillas de pino son comes ibles y exis en da os a queológicos que
sugie en su consumo, al menos en la isla de Tene i e (Ma hiesen, 1960).
La lo a p a ense y ude al
Además de las o maciones ege ales na i as, p esen es con an e io idad a la lle-
gada del se humano, se ha podido cons a a a queológicamen e la exis encia de una
lo a p a ense y ude al que se desa olla con p e e encia en ie as o u adas o de-
g adadas donde ha sido modi icada la cubie a ege al o iginal. Algunas de es as plan-
as, comúnmen e conocidas como malas hie bas, pudie on se in oducidas in o-
lun a iamen e po la población p ehispánica desde el no e de Á ica du an e la
p ime a colonización del a chipiélago (Mo ales Ma eos, 2006). Tes imonios de ellas
han sido iden i icados ambién en el yacimien o de El Tendal, así como en o os ya-
cimien os de las islas (Mo ales Ma eos, 2006; Mo ales Ma eos e al. 2004). Cenizos
(Chenopodium mu ale), bledos (Ama an hus sp.), mal as (Mal a sp.), pamplinas (Fu-
ma ia sp), hie bamo a (Solanum nig um) o cagale ones (Pa elli olia p ocumbens) cons-
i uyen algunas de las especies más abundan es en el yacimien o. En é minos ecoló-
gicos la mayo pa e de los axones iden i icados son plan as anuales que se desa ollan
en suelos icos en ma e ia o gánica, some idos a una cons an e o u ación y en los
que se eje ce un abajo cons an e de la ie a.
De mane a gene al, la llegada de es as semillas al egis o a queológico se debe a
que cons i uyen plan as in aso as de los campos de cul i o y habi ualmen e son co-
sechadas a la misma ez que los ce eales domés icos (Hillman, 1981 y 1984). Las
semillas más pequeñas, como las aquí encon adas, se eliminan jus o an es de que los
g anos sean cocinados o almacenados, y es a a ea se ealiza median e su ce nido,
no malmen e jun o al hoga . Es e hecho, jun o la iden i icación de g anos y aquis
de cebada, indica que pa e de es as semillas pudie on llega como con aminan es de
los g anos cul i ados.
Sin emba go, en el p esen e caso debemos sub aya la ecupe ación de dis in os
cop oli os ca bonizados de o icáp idos en las mues as es udiadas. Muy a menudo los
exc emen os de cab as y o ejas con ienen semillas de malas hie bas, po lo que es muy
usual que algunas de es as semillas se ca bonicen y se p ese en a queológicamen e
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In e ención a queológica en el yacimien o de Belmaco (Campaña del año 2000)
cuando se usan las boñigas como combus ible (Mille y Sma , 1984; Reddy, 1999).
Po es a azón se han ealizado análisis especí icos sob e dichas deyecciones pa a e-
cupe a cualquie es o ege al, aunque los es udios ealizados has a el momen o han
sido es é iles5. De cualquie o ma la exis encia de es os cop oli os, jun o a la p ác i-
ca ausencia de es os de plan as cul i adas, sugie e que una pa e de las e idencias de
la lo a a ense y ude al iden i icada puede p ocede de la ege ación consumida po
el ganado domés ico.
Las malas hie bas cons i uyen uno de los alimen os habi uales de es os animales,
que pueden consumi di ec amen e en el campo o que les son p opo cionadas po sus
cuidado es, que siegan es as plan as en espacios humanizados, como ie as de cul i-
o o p ados. Los exc emen os, po o o lado, pudie on se u ilizados como un com-
bus ible especí ico o bien co esponden a esiduos co idianos del ganado domés ico
que se a oja on al uego como una o ma de elimina los. E iden emen e no se pue-
de desca a que alguna de las plan as iden i icadas haya sido u ilizada en o as a-
eas domés icas, ya que muchas de ellas se han ap o echado como alimen o, medici-
na, combus ible, e c., en dis in os con ex os cul u ales. En odo caso, la exis encia de
es as plan as ude ales y p a enses es un es imonio muy signi ica i o ace ca de la
ans o mación de la lo a na i a y la humanización del medio ambien e du an e la
p ehis o ia de Cana ias.
4. CONCLUSIONES
La in e ención a queológica ealizada en el año 2000 en el yacimien o de Bel-
maco cumplió uno de sus obje i os p incipales: adecua y p ese a los bienes pa i-
moniales que el emplazamien o acoge. Pe o el eju enecimien o y la consolidación de
los pe iles han se ido pa a pone de mani ies o la ex ao dina ia complejidad de la
secuencia es a ig á ica que p esen a es e yacimien o, donde además han sido ecupe-
ados di e sos ma e iales a queológicos pe enecien es a los habi an es del caboco.
Conjun amen e, la in e ención a queológica ambién ha p opo cionado in o mación
ele an e sob e la ocupación aua i a del yacimien o y el uso de las plan as en gene-
al du an e la p ehis o ia de La Palma.
Los hallazgos ob enidos son el esul ado de habe pues o en p ác ica un mé odo
de análisis a queobo ánico a a és del cual se analiza on odos los sedimen os ecu-
pe ados en los pe iles pa a ex ae de ellos los ca bones y semillas. La da ación di-
ec a de alguno de es os g anos nos ha pe mi ido además es ablece el con ex o c o-
nológico de los hallazgos. El núme o de es os ecupe ados no es muy ele ado, pe o
ep esen an la selección especí ica de di e en es g upos de plan as que ue on usadas
po los usua ios del caboco.
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Jacob Mo ales Ma eos, Ve ónica Albe o Ba oso y Amelia Rod íguez Rod íguez
En e es os hay que des aca la iden i icación de g anos y aquis de cebada, los
cuales con i man la p ác ica de la ag icul u a po pa e de los aua i as. No obs an e,
la cebada se localiza únicamen e en el ni el más an iguo, el cual ha sido da ado en-
e los años 680 al 880 d.C. En los ni eles supe io es las plan as cul i adas desapa-
ecen comple amen e y los u os ecolec ados aumen an su p esencia p og esi amen e
has a los es a os más mode nos. Es e inc emen o de la ecolección puede es a in-
culado con un supues o abandono o pé dida de la ag icul u a y la necesidad de sus-
i ui los g anos ob enidos de las plan as cul i adas po u os sil es es. No obs an-
e, es a hipó esis necesi a se con as ada con más da os ya que se a a ía de un
acon ecimien o excepcional de compleja explicación.
En cualquie caso, el uso de los u os sil es es es á muy bien e lejado en las
mues as analizadas. La sabina es la especie mejo ep esen ada y se han iden i icado
u os en e os ca bonizados que sugie en su p ocesado y consumo. Las bagas del ace-
buche ambién ue on consumidas y se han ecupe ado asimismo abundan es es os
de es a especie. Semillas de ambas plan as es án p esen es en o os yacimien os de La
Palma, po lo que debemos en ende que los u os del acebuche y la sabina e an
p oduc os habi uales en la die a de los aua i as. Además, se han ex aído abundan es
semillas de e ama blanca y una sola de jocama, plan as no comes ibles cuyo uso
desconocemos, si bien p esen an cie as p opiedades que pudie on se usadas como
emedio medicinal.
Po úl imo, hab ía que des aca la ecupe ación de es os ca pológicos pe enecien-
es a plan as ude ales, más conocidas como malas hie bas. Muchas de las semillas de
malas hie bas ue on cosechadas acciden almen e jun o a los ce eales e in oducidas
jun o a ellos en el yacimien o de Belmaco. No obs an e, la p esencia de exc emen os
ca bonizados de o icáp idos indica que alguna de las semillas pudo accede al yaci-
mien o den o de ellos. Las malas hie bas son plan as que c ecen en ámbi os huma-
nos como campos de cul i o o p ados, y habi ualmen e se u ilizan como o aje del
ganado. Se a a de hie bas cosmopoli as que en su g an mayo ía ue on in oduci-
das po los p ime os colonos del a chipiélago desde el no e de Á ica. La exis encia
de es e ipo de ege ación es esul ado de las ac i idades humanas y po an o una
mues a del impac o que és as p oduje on en el medio ambien e.
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