Publicado en el pe iódico La P o incia (Suplemen o Cul u al), Las Palmas de G an Cana ia, 10 de ab il de 2008.
CON LA MUERTE DE IRVAN PÉREZ DESAPARECE EL DIALECTO
CANARIO DE LUISIANA
Maximiano T ape o
Ca ed á ico de Filología Española
Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia
Las lenguas nacen y mue en de con inuo, aunque ocul as a la is a de sus hablan es. Se
equie e de una la ga pe spec i a his ó ica pa a pode de e mina las ci cuns ancias de su
nacimien o (se supone que el cas ellano «nació» en e el siglo VIII y el siglo X como e olución
na u al del la ín, a la pa que las o as lenguas ománicas), sin emba go es posible de e mina
en algunos casos el momen o exac o de su desapa ición: cuando mue e el úl imo de sus
hablan es.
De las seis mil lenguas que se calcula exis en en el mundo, más de la mi ad es án en pelig o de
ex inción y se c ee que cada dos semanas desapa ece una. La mue e de una lengua, po
mino i a ia que sea, supone una agedia pa a la Humanidad, mucho más que la pé dida o
des ucción de un a chi o o una biblio eca, y muchísimo más que la desapa ición de una clase
ege al o una especie animal, pues con ello desapa ece una mane a de pensa pa icula , la
peculia mane a que una comunidad ha enido de e el mundo. Y sin emba go la Humanidad
es á muy poco sensibilizada an e es as pé didas; no exis e, que yo sepa, ningún G eenpeace ni
ninguna ONG ecologis a que ele po la supe i encia de las lenguas...
No obs an e, pocos casos se han egis ado en la his o ia de la lingüís ica en que se haya
podido da a con p ecisión la mue e de una lengua. Ha pasado a los manuales de dialec ología
eu opea la desapa ición del dálma a, una de las nume osas lenguas ománicas en que se
agmen ó el la ín en la Al a Edad Media (y que se habló en la cos a no e del Ad iá ico, en la
ac ual C oacia y en pa es de Eslo enia), y ello po que el amoso dialec ólogo i aliano Ma eo
Ba oli había podido en e is a con an e io idad al supues o úl imo hablan e dálma a,
An onio Udina: ello ocu ió el 10 de junio de 1898. De la misma mane a, es amosa la
desapa ición del yahi, una lengua ame india de la Cali o nia sep en ional, po la mue e del je e
siox Ishi que pudo se ce i icada en 1930 po los an opólogos y lingüis as no eame icanos
F ank Boas y Edwa d Sapi .
Pues la mue e de I an Pé ez supone ambién la desapa ición de una lengua, o bien un
dialec o: el español-cana io (o cana io-español) que se ha hablado du an e más de 200 años sin
in e upción en a ias pa oquias del su de Luisiana, en el del a del Misisipí. Con casi o al
segu idad, según nos comen a el p o eso A mis ead, sin duda el in es igado que mejo ha
conocido a la colonia «isleña» de Luisiana y quien con mayo cons ancia ha log ado ecoge y
ansmi i su legado lingüís ico y li e a io adicionales, I an Pé ez e a el úl imo de los que
hablaban esa lengua de mane a na u al, po habe la ap endido en su in ancia como lengua
ma e na. Ni su muje ni sus hijos la habla on ya de esa mane a na u al, la muje po se i aliana
de o igen, y sus hijos po que ue on educados en la dominan e cul u a angló ila o icial de los
EEUU, de mane a que cuando I an que ía habla su p opia lengua enía que busca a alguno
de los pocos y dispe sos «isleños» que mo aban en alguna de las aldeas ci cun ecinas. Poco a
poco esos he manos de lengua ue on desapa eciendo po la edad y el e ible Ka ina ino a
da el golpe de ini i o a asando las p opiedades y las casas de las pa oquias en que los isleños
i ían y des uyendo el Museo que con an o o gullo habían le an ado en San Be na do.
La mue e de I an Pé ez asciende, po an o, su p opia pe sona y se con ie e en un
símbolo: con él desapa ece una lengua. La echa del 8 de ene o de 2008 pod á pasa a la
his o ia como el a ídico día en que desapa eció el español-cana io de los isleños de Luisiana.
Ese día se a ancó una página del lib o del español hablado en el mundo. Y pa a Cana ias iene
una especial signi icación, pues cana io e a el acen o de esa lengua y cana ios ue on los
o ígenes de quienes la ins au a on en aquellas ie as ame icanas.
Pe o es que I an Pé ez ue más que un simple hablan e de español en un e i o io y en un
iempo en que impe aba ya o a lengua y o a cul u a. Fue, además, su de enso a ul anza, el
di ulgado de sus adiciones ances ales y el ep esen an e más genuino de la cul u a española
de Luisiana, el campeón indiscu ible de los isleños en cuan o a la lengua y a las adiciones
li e a ias exp esadas en español se e ie e. I an Pé ez iba acá y allá, donde ue a hubiese una
mani es ación de cul u as au óc onas den o de los Es ados Unidos, can ando sus omances y
sus «décimas» en lengua española y con las músicas y modos ípicos de la adición hispano-
cana ia. Po ello ue dis inguido muchas eces y en una ocasión llegó a ecibi el P emio
Nacional de las cul u as au óc onas po pa e del P esiden e de los Es ados Unidos.
O gulloso de su o igen español, I an Pé ez pudo inalmen e conoce la ie a cana ia de sus
an epasados en 1992 con mo i o del Encuen o-Fes i al que sob e la décima y el e so
imp o isado o ganizamos desde la Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia. En aquella
ocasión I an ino acompañado de su p imo Al ed Pé ez y jun os nos ela a on las his o ias
de sus idas o dina ias, las a en u as de sus quehace es co idianos, los e sos de sus canciones
y omances, dichos odos con un acen o y un «deje» cana io an iguo, pausado, meloso,
aca iciado . Al oí la oz de I an Pé ez sob e el escena io sen imos la emoción honda de es a
oyendo la oz y el habla de un cana io «de hace dos siglos». Con azón comen a A mis ead
que los cana ios de Cana ias le decían a I an «habla us ed como mi abuela». O a isi a hizo
I an Pé ez a Cana ias, es a ez a Tene i e, en oc ub e de 2006, pa a pa icipa en un
Encuen o de adiciones cana ias. En es a ocasión Ped o Siemens le hizo una g abación en
que I an ela a los desas es del Ka ina y la mue e y desapa ición de muchos de sus colegas
isleños. Emoción g ande y admi ación sin lími es p oducen las imágenes de Siemens al e la
ecia pe sonalidad del «isleño de San Be na do» y el amo indesmayable con que se e ie e
siemp e a sus aíces cana ias. Con oda segu idad, es as deben se las úl imas imágenes que se
g aba on de I an Pé ez y su ela o sob e el Ka ina las úl imas palab as dichas en el español
que se con igu ó como lengua au óc ona en un e i o io an alejado de España y que ha
log ado sob e i i du an e más de dos siglos en medio de las ci cuns ancias más hos iles. Y
ese español enía un acen o ne amen e cana io.