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Reseñas. Vegueta, nº 9 (2015)

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Reseñas. Vegueta, nº 9 (2015)

Year: 2015
Source: https://accedacris.ulpgc.es/jspui/bitstream/10553/12972/1/0234500_00009_0013.pdf
JUAN MANUEL SANTANA PÉREZ: EXCLUIDOS Y RECLUIDOS EN EL ANTI-
GUO RÉGIMEN. HOSPITALES EN GRAN CANARIA. EDITORIAL ANROART,
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 2005. 160 PP. ISBN: 8493433659
Es e es udio abo da el ema de la ma ginalidad social y la espues a ins i ucional en
Cana ias que ha sido una de las líneas p incipales de in es igaciones de su au o .
Es a es una ob a no edosa no sólo po su ap oximación me odológica sino po la
in o mación expues a que ue as eada en di e sos a chi os de dis in a índole, que
engloba los pode es del an iguo égimen, desde los Municipales, cabildicios, eclesiás-
icos, has a los de la Co ona.
Es á bien es uc u ado, además de una in e esan e in oducción y unas adecuadas
conclusiones, el segundo capí ulo nos in oduce en el mundo de la pob eza y su p o-
blemá ica y, después, analiza de o ma exhaus i a cada una de las ins i uciones, donde
llama la a ención el Hospi al de San Láza o y el análisis de la lep a en la Cana ias del
an iguo égimen.
Los p oblemas y soluciones expues os en los siglos XVI, XVII y XVIII po pa e de
los pode es polí icos de los Bo bones y de la Iglesia Ca ólica han enido p oyecciones
hacia el p esen e, con las con ulsiones económicas y mig a o ias que sacuden al
mundo globalizado.
Du an e el An iguo Régimen hubo un g upo de pe sonas excluidas del ámbi o p o-
duc i o que subsis ía de ac i idades ma ginales, que ozaban el mundo de la delin-
cuencia y que padecie on di e sas en e medades, las más comunes en e medades de
ansmisión sexual y o as que e an muy isibles como la lep a. Pa a ellos el Es ado y
la Iglesia a a eu iliza una ed de hospi ales que, como ins i ución exis ían con an e-
io idad en algunos luga es, pe o que aho a se le encomienda una doble unción, po
un lado, asis encia a los pob es y, po o o, ep esión de sec o es po encialmen e peli-
g osos. Así queda on bajo el ó ulo de bene icencia y se man u ie on con los ecu sos
económicos que se ob enían pa a esos ines, a di e encia de las cá celes que enían sola-
men e un ca ác e ansi o io has a que se e ec uaba el juicio. En G an Cana ia hubo
es hospi ales que cumplie on ese come idos, uno en Telde, llamado San Ped o Má -
i y dos en la ciudad de Las Palmas, el de San Ma ín y el de San Láza o, es e úl imo
dedicado exclusi amen e a la eclusión de quienes padecían la lep a. En la p esen e
ob a se p esen a ese mundo de la pob eza y, sob e odo, se hace un análisis exhaus i-
o de esos es hospi ales.
El lib o nos p opo ciona una ingen e can idad de in o mación, dado que el au o ha
aciado los a chi os insula es además, de di e sos a chi os nacionales e incluso, con
algunos documen os ob enidos en el A chi o del B i ish Museum, en su The Depa men
o Manusc ip s, conc e amen e en los ondos Ege on y Addi ional.
Aunque en su í ulo nos anuncia que el abajo empí ico es á basado en la isla de
G an Cana ia, el ema aba ca el ámbi o egional, de hecho ecu e a explicaciones del
enómeno en el es o de A chipiélago Cana io y ambién con un pe ec o conocimien-
o de modelos simila es que se han hecho en la his o iog a ía española, además, de los
in lujos de la escuela de Annales y de la his o iog a ía anglosajona de la que San ana
in en a con éxi o hace una sín esis me odológica y, lo que es más impo an e, epis e-
mológica. El caso de G an Cana ia, aun no con aba con ninguna publicación en p o un-
didad de o ma monog á ica, sólo algunos an eceden es de o os au o es, algo alejados
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de las co ien es his o iog á icas angua dis as y cen ados en alguna de las ins i ucio-
nes que aquí se expone de o ma conjun a, po que queda e lejado que o man pa e
de la misma espues a ins i ucional.
El hecho de uni el p oblema de los excluidos y los hospi ales se debe a que és os
cons i uyen el p incipal apa a o pa a el encie o de es e g upo social. La mayo pa e
de abajos que han abo dado el ema se cen an en uno de los dos aspec os, que pen-
samos que es án di ec amen e elacionados y me ecen un abajo global in eg ado en
el conjun o de lo social que o ma pa e de una His o ia In eg al y que huya de la his-
o ia en ebanadas o las his o ias pa ciales que con la posmode nidad se han eac i a-
do y ob enido cie a legi imidad académica.
El ma co c onológico nos pa ece ace ado po que iene en idad p opia, en cualquie
caso en iende, con buen c i e io que compa imos que el An iguo Régimen, en es e
ma e ia, comienza en es e e eno desde al mismo p oceso colonizado del A chipiéla-
go y inaliza bien en ado el siglo XIX, po esa azón ha pues o el lími e en 1837, con la
Cons i ución de ese año así como los cambios en ma e ia de Bene icencia de 1836, que
p esagian un nue o pe iodo.
Nos pa ece lógico que incule el inc emen o de la pob eza y p oli e ación de las
si uaciones de ma ginalidad que se p esen an en el conjun o de las egiones españolas
como un enómeno ligado a las ciudades en gene al o a alguna coyun u a económica
des a o able, malas cosechas, sequías o epidemias, que en Cana ias ue un e dade o
enómeno es uc u al. Es po ello que cuando se es udia la ma ginalidad social exis en-
e en las ciudades a p e e en emen e di igida a ese sec o de población que es uc u-
almen e se halla alejada del ámbi o p oduc i o, independien emen e de las si uacio-
nes económicas des a o ables. No obs an e, se ad ie e una p eocupación cons an e,
debido al olumen que llegan a alcanza p e e en emen e en las g andes ciudades. La
explicación que nos da el lib o es que se p oduce una cons an e a luencia de pe sonas
expulsadas del ámbi o p oduc i o hacia los núcleos poblacionales más impo an es,
independien emen e de los p opios ma ginales que gene a la ida en las u bes. Es e
núme o cons an e y habi ual se e á inc emen ado cuando exis a alguna coyun u a
económica des a o able.
Los hospi ales abso be án a quienes i an en es ado de indigencia, e i ando con
ello la agudización del con lic o social. Debemos pensa que es as masas desocupadas
es aban p es as a apoya cualquie e uel a pa a ob ene mejo as en su ni el de ida,
como sucedió en muchos luga es de Eu opa. Pese a no se los suje os di ec os de los
mo ines ue on u ilizados como ue za de choque y, lo que es más impo an e, los g u-
pos dominan es los emían.
Luís Albe o Anaya He nández
Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia
Depa amen o de Ciencias His ó icas
Email: [email p o ec ed]
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Recensiones
CONSTANCIO DE CASTRO AGUIRRE: MAPAS MENTALES, SERVICIO DE
PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA, PAMPLO-
NA. NÚMERO 15 DE LA COLECCIÓN CIENCIAS SOCIALES, 2004. 245 PÁGI-
NAS. ISBN 84-9769-073-7
La Uni e sidad Pública de Na a a publicó hace dos años una excelen e con ibu-
ción a la geog a ía cogni i a bajo el í ulo de Mapas men ales den o de su Colección de
Ciencias Sociales. La au o ía de es e lib o co esponde a Cons ancio de Cas o Agui-
e1, ca ed á ico jubilado de Geog a ía de la UPN en donde ha desempeñado g an
pa e de su labo docen e e in es igado a, después de una dila ada e apa como ense-
ñan e en la Uni e sidad Cen al de Venezuela, en donde impa ió Psicología Ma emá-
ica y o as ma e ias (es adís ica, me odología cuan i a i a, e c.) an es de aslada se
de ini i amen e a Pamplona. El p o eso De Cas o Agui e (nacido en San Román de
Campezo, p o incia de Ála a, el 31-10-1927) ue alumno de Manuel Te án, se doc o ó
en Psicología y Geog a ía, Diplomado po la Escuela de Psicología y Psico ecnia po las
Uni e sidades Complu ense de Mad id y Cen al de Ca acas; además ha ealizado el
Mas e o A s po la S an o d Uni e si y (Cali o nia) en 1970 en donde abajó con el
p es igioso p o eso R. Shepa d en la Uni e sidad de Michigan. Más adelan e colabo-
ó con el p o eso Clyde H. Combs y man iene p olongadas es ancias en la Uni e si-
dad de Ne ada (EE.UU.). Desde sus inicios ha mos ado un ele ado in e és po con-
jun a los campos de la Psicología y la Geog a ía, cues ión que se puede comp oba con
sólo co eja su p opia o mación académica y los í ulos de sus nume osos lib os, a í-
culos cien í icos, cu sos, ponencias y comunicaciones, p oyec os de in es igación y
con e encias, además de su ac edi ada labo docen e2.
Po cu ioso que pa ezca (y a ue za de emplea la con o a acepción dis in a) pocas
pe sonas han caído en la cuen a que la palab a mapa signi ica en ealidad pañuelo. Sin
emba go, y du an e mucho iempo, los geóg a os hemos gene alizado de o ma uní o-
ca el o o signi icado de mapa que po adición iene a se algo así como la ep esen-
ación simbólica de la Tie a o de alguna de sus pa es sob e una supe icie plana. A
su ez, el é mino men e (que p o iene del la in mens-men is) se e ie e a la acul ad con
que se piensa; o ambién, en o os é minos, a la capacidad que ienen sólo los huma-
nos pa a ope a de modo in eligen e y de azona sob e las cosas y enjuicia las. La
ep esen ación del Globo Te áqueo a a és de o mas planas que, a su ez ep esen-
an a una supe icie es é ica, ha sido adicionalmen e a ada como una cues ión que
se esuel e más o menos sa is ac o iamen e median e una p oyección geomé ica.
Pe o, ascendiendo ese a duo p oblema écnico, es con enien e señala que has a hace
poco se ha enido admi iendo incondicionalmen e el empleo de los mapas como ep e-
sen aciones simbólicas de la ealidad. No obs an e, en los úl imos años los geóg a os
más inquie os y las disciplinas agi adas po la e isión de la mode na epis emología
de las Ciencias Sociales es án concibiendo nue as y más audaces p eocupaciones en las
que los mapas son ambién obje o de análisis c í ico. A es e espec o siemp e con iene
eco da aquello de que “Es pa en e la po osidad de la Geog a ía hacia las múl iples
á eas del conocimien o” (P. Gould). Los geóg a os c í icos al igual que o as an as dis-
ciplinas cien í icas es án despe ando sus conciencias an e el empuje a ollado de las
llamadas ciencias cogni i as. In eg an es e g upo de “sabe es” un campo a iopin o de
disciplinas (an opología, neu ología, in eligencia a i icial, in es igación emocional,
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sociología conduc ual, pedagogía e olu i a, e c.). Cada una de es as disciplinas, a ue -
za de in ensi ica el diálogo hacia den o y hacia ue a de sus campos habi uales, p ocu-
a es ablece a la ez es ados de hib idación y mes izaje al eo ien a sus espec i os
cen os de in e és en elación con el desa ollo de los p ocesos cogni i os. Es a pe spec-
i a ha acampado ambién en las ne iaciones de la Geog a ía y de ahí el que ascien-
da a sus he amien as más que idas como son los mapas con lo que de esa o ma se
en ambién esc u adas bajo los ocos del cogni i ismo. El esul ado de ese apasionan e
p oceso es en pa e uno de los p incipales obje i os del con enido de es a publicación.
Pues bien, la ob a que pasamos a comen a , pese a su suge en e í ulo de Mapas
men ales, es á muy lejos de se un manual de ana omía o de isiología que a e de la
ca og a ía del ce eb o humano como albe gue de la conciencia. Al con a io, es un a-
bajo que se ocupa de los mapas geog á icos en su sen ido “más di ec o y más di ulga-
do del ocablo”. En la adición geog á ica, y pa a deci lo de mane a aun más simpli-
icada, los mapas —como genuina ep esen ación espacial que son— ienen a se algo así
como el equi alen e del lenguaje o mal que emplean las demás ciencias como usuales
he amien as de exp esión y comunicación. Si algo ca ac e izan a las ciencias cogni i-
as en su mode na y ac isolada e o mulación es que ponen en diálogo a di e en es
disciplinas demandando una sín esis en iquecedo a; en dicha sín esis se exige a la
Geog a ía hace apo aciones genuinas que añadan algo posi i o a ese p oceso de des-
a ollo. Sin duda alguna Mapas men ales es un es ue zo in elec ual que inco po a una
no edosa isión del luga geog á ico como obje o de a ención p e e en e en las omas
de decisiones pe sonales y colec i as. Se a a de un p o undo ensayo de 245 páginas
que a lo la go de once o denados capí ulos, dis ibuidos en cinco g andes apa ados,
en donde su au o a a de in eg a al discu so geog á ico los p incipios undamen a-
les de las llamadas ciencias cogni i as pa a que, en un p oceso de mes izaje con aque-
llas, ac ualice su ace o epis emológico y en iquezca el mé odo y los ines pe seguidos
po la mode na Geog a ía cien í ica. La p incipal uen e de da os en que se apoya el
p o eso De Cas o Agui e p ocede de un almacén poco ecuen ado has a aho a po
las di e en es ciencias sociales y aplicadas (psicología, an opología, in es igación neu-
onal, in eligencia a i icial, e c.) como es el depósi o de conocimien os popula es y
expe iencias i idas que se amon onan de o ma sedimen ada en la memo ia de la
gen e. Es os conocimien os basados en pe cepciones o expe iencias i idas, que no
suelen albe ga se en uen es documen ales ni en A las, lib os o en biblio ecas y sis e-
mas de in o mación geog á ica, cob an no obs an e una especial no o iedad en nues-
os días debido a que p esiden las elaciones in e pe sonales más elemen ales así
como los hábi os co idianos i ine an es de las poblaciones en elación con el espacio
ísico que u ilizan pa a el no mal desen ol imien o de sus ac i idades más elemen ales.
Como se apun ó más a iba, el lib o en cues ión con iene cinco g andes apa ados.
Se mues a p ime amen e cómo los mapas adicionales suelen esponde (conscien e
o inconscien emen e) a la men alidad de sus c eado es. De ahí que sólo en a icen la
ep esen ación del mundo conocido (oikoumene) o habi ado cuya cosmo isión se iene
ansmi iendo desde la an igüedad g ecola ina. No ol idemos los ics e nocen is as
que a menudo y po desg acia emanan oda ía de nume osas ep esen aciones ca o-
g á icas y que sal an a la is a has a en cues iones an simples como en la p opia opo-
nimia empleada. En cambio los mapas ac uales nada ienen que e con aquellos o os
elabo ados median e écnicas a esanales que imp imían la imp on a sesgada de sus
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Recensiones
au o es. La ecnología SIG y o os sis emas más so is icados aun con ie en sin duda a
los mode nos mapas en p oduc os bien elabo ados en ampli ud, belleza, p ecisión y
exac i ud de la in o mación que apo an, pe o en ocasiones su es anda ización acili a
una isión banalizado a en de e minados usua ios con poco adies amien o c í ico y
sob e odo les hace ulne ables a cie as p ác icas que des i úan y manipulan su con-
enido. Lo cie o es que el uso de los mapas, incluso en el caso de aquellos es imados
como más pe ec os y ele ados a ep esen ación exclusi a, conci a se ias ese as
pues o que no consigue con en a a odos. An e esas ince idumb es, De Cas o p opo-
ne hace ep esen aciones ca og á icas cons uidas con la in o mación deposi ada en
el almacén de los conocimien os popula es i idos y anclados en la memo ia de los
habi an es.”Los mapas, dice, p e enden desc ibi el espacio geog á ico al cual es, pe o
no apo an ningún elemen o emocional o a ec i o hacia las p e e encias colec i as”.
A con inuación hace e e encia al a aigo que las comunidades humanas mues an
hacia los luga es donde desa ollan sus idas. El espacio de la co idianeidad es la
ma e ia p ima con la que abajó en su día P. Gould (Uni e sidad de Pennsyl ania)
cuya impac an e expe iencia ue ambién publicada en Es ados Unidos con un í ulo
idén ico al de la ob a aquí eseñada.
Seguidamen e se jus i ica como cualquie pe sona es capaz de pe ila en su memo-
ia la imagen y el conocimien o que iene del luga conc e o en donde i e o el espa-
cio ísico que eco e co idianamen e pa a desa olla las ac i idades inhe en es a sus
in e eses i ales. Es muy ele an e es a pa e del lib o po que se p o undiza con igo
el p oceso median e el cual el ciudadano común a digi iendo men almen e la in o -
mación geog á ica que sus sen idos (emociones) an de ec ando. De ahí su gen los
Mapas men ales y la u ilidad social de los mismos pa a di e en es aplicaciones p ác icas.
Aquí se pone de mani ies o que exis en ías pa a la ep esen ación de los Mapas cogni-
i os en é minos de ed neu onal, que no siguen los adicionales esquemas euclideos
empleados has a aho a po los ca óg a os.
An es de inaliza el ela o de e e encia se en a de lleno en los llamados Mapas cog-
ni i os que, en cohe encia con el es o del lib o, se cen a en expe iencias ya desa olla-
das especí icamen e en los en o nos u banos y siguiendo el modelo de pun os u banos
de la ciudad de Columbus, desa ollado en Es ados Unidos po el Depa amen o de
Geog a ía de la Uni e sidad de Ohio. La pe cepción del ac o dis ancia y su alo a-
ción subje i a po di e en es ciudadanos con indicado es compa a i os de dispe -
sión/concen ación pe mi e selecciona una colección de pun os u banos. Con ese
ma e ial se ealizan análisis y ep esen aciones g á icas. Te mina el abajo que comen a-
mos abo dando la conduc a de desplazamien os en el medio u bano y la in o mación
que emana de es a dinámica. Concluye su au o a i icándose en la idea de que el mapa
men al es algo más abie o que el mapa con encional en an o que ep esen a al mundo
de las pe cepciones. Insis e en que es a noción de mapa men al iene la i ud de as-
cende los me os obje i os geog á icos oda ez que incluyen el suge en e uni e so de
las pe cepciones y de los alo es de odo ipo, incluso los que son de na u aleza no geo-
g á ica.
Es amos, pues, an e una apo ación aliosa y o iginal que es á llamada a se uen e
de inspi ación en la necesa ia eo ien ación de la in es igación geog á ica en Cana ias. Es e
no edoso en oque se nos an oja que puede se especialmen e ú il pa a el análisis de los mic o-
espacios insula es en donde la pe cepción cuali a i a de una pa e y la desag egación
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Recensiones

de ac o es cuan i a i os po o a es a ían llamados a alcanza sín esis espe anzado as
an o pa a a i ica una ez más la u ilidad de la Geog a ía como de o as disciplinas
cien í icas aplicadas al en o no social y e i o ial. Además, en un medio como el nues-
o en donde se cons a an se ios dé ici s en ma e ia de sensibilización ambien al, es e
singula en oque se puede ambién aslada al mundo de la educación e in es igación
mesológica oda ez que en el A chipiélago ( al ez más que en o os e i o ios no
insula es) se ap ecian de e minadas ac i udes, p ocesos, usos y ac i idades cla amen-
e oponegligen es a odos los ni eles sociales que es án poniendo g a emen e en c isis
la elación homb e/medio de o ma pe manen e.
Ramón Díaz He nández
Depa amen o de Geog a ía de la ULPGC
Equipo de In es igación de Geog a ía Económica y Social
NOTAS
1 Cuen a además con 46 a ículos cien í icos publicados en e 1992 y 2000. También es au o de
las siguien es publicaciones: Teo ía Psicomé ica de la Con iabilidad. 1968, Biblio eca UCV, Ca acas.
Es adís ica Desc ip i a Uni a ian e y Bi a ian e. 1975, Facul ad de Humanidades, UCV, Ca acas.
Teo ía de la Medida en Psicología y Ciencias Sociales. 1980, Facul ad de Humanidades, UCV, Ca a-
cas. Elemen os de Me odología Desc ip i a pa a el Análisis Espacial. 1982, Ins i u o Geog á ico Vas-
congado, San Sebas ián. Ap oximación Mé ica a Va iables O dinales (en colabo ación con Max
Con as i). 1985, Facul ad de Humanidades, UCV, Ca acas. La Dominación U bana: Es udio Me o-
dológico con aplicación al caso de Guipúzcoa. 1988, Caja de Guipúzcoa, Col. Es udios e In o mes,
San Sebas ián. Psicología Ma emá ica: C ónica de su implan ación en Es ados Unidos. 1986, Facul ad
de Humanidades, UCV, Ca acas La Geog a ía en la Vida Co idiana (De los Mapas Cogni i os al P e-
juicio Regional). 1997, Ediciones Del Se bal. Ba celona.
2 Véase a modo de ejemplo nada más que los cu sos impa idos en e 1962 y 1986: Es adís ica
Social. Escuela de Sociología, Uni e sidad Ca ólica And és Bello, Ca acas, 1962-68; Psicome ía.
Escuela de Psicología, Uni e sidad Cen al de Venezuela, 1962-68; Es adís ica. Escuela de Psico-
logía, Uni e sidad Cen al de Venezuela, 1970-77; Técnicas de In es igación. Escuela de Comuni-
cación Social, Uni e sidad Ca ólica And és Bello, Ca acas, 1970-77; Es adís ica Desc ip i a pa a el
Análisis Espacial. Escuela de Geog a ía, Uni e sidad Cen al de Venezuela, 1977-82; Teo ía y
Mé odos de Escalamien o. Escuela de Psicología, Uni e sidad Cen al de Venezuela, 1977-82;
Me odología Cuan i a i a. Cu sos de Pos g ado In e acul ades, Uni e sidad Cen al de Venezue-
la, 1982-86.
264 VEGUETA 9 (2006), ISSN: 1133-598X
Recensiones
CASTILLO GÓMEZ, ANTONIO: HISTORIA MÍNIMA DEL LIBRO Y LA CULTU-
RA. SIETE MARES. MADRID, 2004. 158 PP. ISBN: 84-933012-5-6
P o e izaba Ma shall McLuhan el inal de los iempos lib escos, algo que, como
sabemos quienes leemos y esc ibimos, no sólo no se ha p oducido, sino que los da os
de la p oducción bibliog á ica se han mul iplicado en las úl imas décadas. A es e es-
pec o señalaba el poe a y ensayis a mexicano Gab iel Zaid, en una ob a i ulada, p e-
cisamen e, Los demasiados lib os, inalis a en el P emio Anag ama de Ensayo en su edi-
ción de 1996, que an e la a alancha de lib os que se publica anualmen e, el lec o no
debe angus ia se an e la ini ud del iempo o de la p opia ida, como eco daba Bal a-
sa G acián. En una ecensión que publicamos en un núme o an e io de es a e is a,
llamábamos la a ención sob e la opo unidad de Edi o ial T ea al publica una mono-
g a ía dedicada a la His o ia de la cul u a esc i a (CASTILLO, 2002). Cuando han ans-
cu ido a ios años desde la publicación de aquella ob a, un ápido is azo a las no e-
dades bibliog á icas sob e la his o ia de la esc i u a y de la lec u a, pe mi e comp oba
que nos encon amos en un pe íodo de c ecimien o que supe a las expec a i as de
quienes pueden conside a se pione os de es e ipo de es udios en nues o país (GIME-
NO 1998, 1999 y 2005). Así pues, no es de ex aña que An onio Cas illo, p o eso i u-
la de His o ia de la Cul u a Esc i a en la Uni e sidad de Alcalá y econocido especia-
lis a en el es udio de las p ác icas sociales de la esc i u a y la lec u a, no deje pasa la
ocasión de apo a nue as ob as. Aunque ello p oduzca, como di ía Zaid, cie o des-
asosiego a quienes deseamos lee odas sus no edades bibliog á icas.
El lib o que nos ocupa es de lec u a más que ecomendable, al ence a en su cen-
ena y medio de páginas mucho más de lo que su modes o í ulo pa ece o ece . Pa a-
aseando a los clásicos, se puede deci que el lib o es una his o ia mínima, pe o en nin-
gún caso se a a de una ob a meno del au o . Y es que, pa a quienes enimos siguien-
do desde hace unos años la ayec o ia in es igado a de Cas illo, es e lib o no puede
encuad a se en eso que los an iguos denominaban ope a mino a. El au o ealiza un
eco ido diac ónico, desde los lejanos iempos en los que su gió la esc i u a al se i-
cio de la o ganización de las p ime as ciudades-es ado, has a el iempo p esen e, en el
que la imp on a de la esc i u a cunei o me sob e el ba o ha sido sus i uida po el len-
guaje bina io que ans o ma nues os esc i os edac ados en la pan alla de un o dena-
do en una sucesión de ce os y unos, pe mi iendo que nues o esc i os queden osili-
zados en cualquie ipo de sopo e. Sin emba go, pese a los innume ables a ances y
e ocesos en la his o ia de la esc i u a, los usos que se dan a lo esc i o, an o en el
ámbi o p i ado como en el público, no han a iado an o. Siguiendo a Cas illo, es ácil
en e e cómo a lo la go de la his o ia de la cul u a esc i a se han ido sus i uyendo
unos sis emas de esc i u a po o os, los sopo es esc i u a ios y los ú iles de esc i u a
ambién han ido e olucionando, incluso las dis in as p ác icas de p oducción y ap o-
piación de lo esc i o se han ido sucediendo en el espacio y el iempo. Sin emba go,
de ás de esas di e encias subyacen algunos elemen os comunes que pe mi en hace
una au én ica his o ia social de la esc i u a y la lec u a, desde los iempos de las esc i-
u as sag adas (je oglí icos) de los an iguos egipcios, has a la e a de In e ne y de la
biblio eca i ual, en la que nos encon amos. ¿Acaso aho a como en onces no hay di e-
encias en e quienes pueden accede a lo esc i o sin la in e ención de in e media ios?
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¿Acaso de ás de los usos de la esc i u a y de la lec u a no hay discu sos y p ác icas de
ap opiación po pa e de las es uc u as de pode ? ¿Y no es cie o que, an e los mode-
los ideológicos dominan es en el uso de lo esc i u a, han su gido espues as desde los
g upos sociales si uados ue a del espacio de ap opiación de las eli es?
En suma, muchas p egun as que encuen an ácil espues a en es e lib o de An o-
nio Cas illo, bien es uc u ado y mejo na ado, con una cla idad exposi i a que no se
e limi ada po las necesa ias ampliaciones, ya sea e e idas al da o conc e o o a la e e-
encia bibliog á ica pe inen e, que han sido hábilmen e elegadas po el edi o al capí-
ulo inal dedicado a las no as bibliog á icas. Unas no as que, po o a pa e, no son
abusi as, lo que es de ag adece en iempos como los ac uales, en los que la acilidad
del co o y pego —una más de las inno aciones ecnológicas con empo áneas en la comu-
nicación esc i a—, se ha ex endido de al mane a en las publicaciones de algunos au o es,
que se mul iplican los excesos que señalaba Sóc a es a P o ágo as (348). La bibliog a ía
que se inco po a al inal del lib o, ac ualizada y bien escogida, se á de g an u ilidad
an o a los lec o es que se inician en el es udio de la his o ia de la esc i u a y la lec u-
a de la mano de es e lib o, como a los in es igado es que se ace quen a es a ob a con
la mi ada de un especialis a que p e ende esc u a las úl imas no edades en la ma e-
ia. El u ilísimo índice onomás ico y de ma e ias si uado al inal de lib o es un alo
añadido pa a es a ob a, al iempo que un elemen o más que de ine la excelen e calidad
de la edición ealizada po Sie e Ma es, un sello edi o ial independien e nacido en
Mad id en 2003, que ya ha edi ado o os í ulos dedicados a la his o ia de la esc i u a.
Mención apa e me ece la selección de ex os escogidos po el au o pa a con ex ua-
liza las explicaciones de los capí ulos co espondien es. La ein ena la ga de ag-
men os escogidos cons i uye una excelen e excusa pa a que el lec o e lexione ace ca
del desa ollo de la esc i u a y la lec u a a lo la go de una his o ia de cinco milenios,
pe o ambién un buen p e ex o pa a anima le a ace ca se a alguna ob as que quizá aún
no haya podido lee . Sin ánimo de ci a aquí las p incipales ob as de las que se han
ex aído los ex os, no quie o deja pasa la opo unidad de des aca agmen os an
suculen os como el de las admoniciones del sa í ico Luciano de Samosa a a un igno-
an e que comp aba muchos lib os, las con esiones de un doc o lec o como el huma-
nis a ancés Michel de Mon aigne, o el ela o de Jose ina Aldecoa ex aído de uno de
sus lib os au obiog á icos. Jun o a es os ex os, p oceden es de ob as de esc i o es de
dis in as épocas, Cas illo ha buscado es imonios que nos ace can a las p ác icas de lec-
u a y esc i u a de la gen e común: así, po ejemplo, la con esión del mo isco Román
Ramí ez an e el T ibunal de la Inquisición de Cuenca, que nos ilus a sob e la lec u a
popula a ines del siglo XVI español, o el agmen o de una en e is a a una muje
nacida pocos años después de inalizada la gue a ci il, que nos ace ca a las p ác icas
co idianas y popula es de la esc i u a en la España de la posgue a.
Como no podía se de o a mane a en una ob a que p e ende in oduci al lec o en
el conocimien o del papel que han desempeñado las p ác icas del lee y esc ibi a lo
la go de nues a his o ia, no se ha descuidado la calidad del ma e ial g á ico. El lib o
mues a una escogida selección de ein e igu as que, más que limi a se a “ilus a ” el
discu so, son ap o echadas po el au o pa a apos illa sus e lexiones, a a és de unos
pies de ilus aciones que cons i uyen jugosos excu sos que en algunos casos, supe an
ampliamen e la docena de líneas. Hace poco iempo, el au o de es e lib o llamaba la
a ención sob e el empeño de algunos in es igado es po e es i su habi ual mé odo
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Recensiones
de in es igación me amen e desc ip i o con los opajes de una p e endida his o ia
social de la esc i u a (CASTILLO, 2005). Es e iden e que es e lib o no es á des inado a
ellos, sino a los lec o es que se ace quen a es a ob a con el in e és po in oduci se en
el conocimien o de la esencia misma de la esc i u a y de lo esc i o con la mi ada cu io-
sa de quien desea a en u a se en nue os e i o ios, de la mano de un econocido espe-
cialis a en la ma e ia. Vol iendo a eco da a Gab iel Zaid, la medida de la lec u a no
debe se el núme o de lib os leídos, sino el es ado en que és os nos dejan. Es po ello
po lo que ecomendamos la lec u a de es a ob a, ya que, an e la imposibilidad de lee
los demasiados lib os que se acumulan en nues a biblio ecas, una his o ia mínima
como és a no sólo es ma e ialmen e posible, sino in elec ualmen e ecomendable.
BIBLIOGRAFÍA
CASTILLO GÓMEZ, A. (coo d.) (2002): His o ia de la cul u a esc i a. Del P óximo O ien e An iguo a
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GIMENO BLAY, F. (1998): Sc ip a manen . Ma e iales pa a una His o ia de la Cul u a Esc i a, Uni e -
si a de València, València.
__(1999): De las Ciencias Auxilia es a la His o ia de la Cul u a Esc i a, Uni e si a de València, Valèn-
cia.
__(2005): La His o ia de la Cul u a Esc i a y la e udición clásica. Cul u a Esc i a & Sociedad 1, pp. 124-
142.
Manuel Ramí ez Sánchez
Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia
Depa amen o de Ciencias His ó icas
E-mail: [email p o ec ed]
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Recensiones
Finalmen e la quin a pa e del lib o es un es udio casi mic ohis ó ico de un pe so-
naje, el cu a Jesús Manuel Jáu egui Mo eno, pe o no insc ibi ía es e análisis en el géne-
o biog á ico, sino que el pe sonaje es la excusa pa a des ela oda una ealidad social.
Es e lib o en su conjun o cons i uye esencialmen e la Tesis Doc o al de José Pascual
Mo a, que ya es un his o iado consag ado, que sigue la línea de una impo an e his-
o iog a ía enezolana, que po e e i nos a sus maes os podemos des aca a Fede i-
co B i o Figue oa y Reinaldo Rojas. Se a a de his o iado es cuyos es udios no son
muy conocidos en el ámbi o in e nacional debido a las di icul ades de dis ibución edi-
o ial, pe o no po ello dejan de se ele an es en los ac uales deba es his o iog á icos.
Ello unido a la al a de ondos des inados a in es igación en el país, lo que di icul a los
con ac os y, lo más g a e desde el pun o de is a cien í ico, el conocimien o, pe o expo-
nen esis icas en ma ices y complejidad.
Aquí enemos el análisis de una dimensión de la ida social, de e minadas o mas
de pensamien os y concep os cla es que o man el pun o de pa ida es a égico pa a la
comp ensión de una o mación social, la achi ense del siglo XIX. Po an o, no debe-
mos admi i ingenuamen e, que los lími es en e lo men al y lo social puedan o ma
un análisis ígidamen e es ablecidos, es deci , el au o sabe que no puede habe una
his o ia de las men alidades álida si no es al mismo iempo, una his o ia social. Es a
a i mación conlle a una concepción uni icado a, log ada en el lib o de ni eles de la eali-
dad (social, polí ico, men al, económico, e c.) que nunca pueden se comp endidos de
o ma aislada en los p ocesos his ó icos. Las p opias es uc u a económicas y sociales
es u ie on con enidas, de alguna mane a, en las imágenes cons uidas y en los concep os
c is alizados.
Sin miedo a exage a , es e lib o ab e un nue o campo de in es igación ex emada-
men e ecundo que oma a los homb es y muje es en sus mo i aciones conscien es o
no, y en las ac i udes que las p olongan.
Es a his o ia es al mismo iempo muy di ícil y muy pelig osa: muy di ícil po que no
ole a la medioc idad o las educciones mecanicis as, pe o ambién pelig osa po que
au o iza, al abaja sob e las bases i mes y complejas, las modelizaciones a las que an
a icionados es án en Es ados Unidos y en F ancia.
El D . Mo a en la p esen e in es igación o ece una isión cohe en e y uni a ia
(menos bipola y pendula ) del ma xismo, de Annales, del pa adigma común de los
his o iado es, a ando de uni ica el obje o y el suje o, uni icando la his o ia de las
men alidades de Annales y la his o ia social de la adición ma xiana b i ánica.
Juan Manuel San ana Pé ez
Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia
Depa amen o de Ciencias His ó icas
Email: [email p o ec ed]
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