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El primer estudio científico sobre las coincidencias léxicas entre el español de Canarias y el español de América

Abstract

Reseña al libro de Cristóbal Corrales y Dolores Corbella, Diccionario de las coincidencias léxicas entre el español de Canarias y el español de América

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El primer estudio científico sobre las coincidencias léxicas entre el español de Canarias y el español de América

Author: Trapero, Maximiano
Year: 1995
Source: https://accedacris.ulpgc.es/jspui/bitstream/10553/7314/4/0660806_00000_0000.pdf
Publicado como eseña al lib o de C is óbal Co ales y Dolo es Co bella, Dicciona io de las coincidencias léxicas en e el español de Cana ias
y el español de Amé ica (San a C uz de Tene i e: Aula de Cul u a del Cabildo Insula de Tene i e, 1994, 196 págs.) en Philologica
Cana iensis (Re is a de la Facul ad de Filología de la ULPGC), nº 1, 1995, 628-639.
EL PRIMER ESTUDIO CIENTÍFICO SOBRE LAS COINCIDENCIAS LÉXICAS
ENTRE EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y EL ESPAÑOL DE AMÉRICA
MAXIMIANO TRAPERO
Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia
m ape o@d e.ulpgc.es
La colabo ación en e a ios p o eso es del Depa amen o de Filogía Española de la
Uni e sidad de La Laguna es á dando como esul ado una se ie de ob as absolu amen e undamen ales
pa a la lexicología y la lexicog a ía cana ias. P ime o ue la monog a ía El español de Cana ias. Guía
bibliog á ica (1988), ob a de C is óbal Co ales y Ma ía Ángeles Ál a ez Ma ínez, que eunía, clasi icaba y
sis ema izaba oda la bibliog a ía esc i a y publicada (incluso se da no icia de algunos inédi os) has a ese
momen o sob e el español de Cana ias; ob a undamen al y básica, con ce ca de 500 en adas
bibliog á icas, sin la cual no hubie a sido posible a on a las in es igaciones que siguie on. Después ino
el monumen al Teso o lexicog á ico del español de Cana ias (TLEC) (1992), ob a de C is óbal Co ales,
Dolo es Co bella Díaz y Ma ía Ángeles Ál a ez Ma ínez, que ecogía odos los é minos enidos como
cana ismos y las de iniciones y comen a ios que sob e cada uno de ellos habían hecho odos los au o es
que los habían es udiado; una ob a ejempla , po muchos mo i os, y que se cons i uye en pione a en el
con ex o de la lexicog a ía dialec al española. El TLEC iene el eno me mé i o de habe eunido odo lo
que en Cana ias o sob e Cana ias se ha hecho y se ha dicho sob e su habla (desde el pun o de is a
léxico), desde Vie a y Cla ijo has a la ac ualidad; una ob a que, jun o al ALEICan de M. Al a , se
cons i uye en uno de los pila es de la lexicología cana ia. Después, en 1993, Co ales y Co bella
publica on, po ez p ime a, el Glosa io de cana ismos (Voces, ases y acepciones usuales de las Islas Cana ias) de
Juan Ma io e, un in e esan ísimo glosa io que había pe manecido inédi o en los a chi os del Museo
Cana io (a pesa de habe sido u ilizado y ci ado po a ios in es igado es) desde que el he mano del
au o , Luis Ma io e, lo deposi a a poco después de la mue e de Juan, ocu ida en 1887. La labo de
Co ales y Co bella no se limi ó, en es e caso a publica el o iginal, en una impecable edición del Ins i u o
de Es udios Cana ios, y pone le un p ólogo, sino que lo complemen a on con unas no as que ocupan
más de la mi ad del lib o y que se e ie en p ác icamen e a odas y cada una de las en adas de Ma io e.
Y llega aho a es e Dicciona io de las coincidencias léxicas en e el español de Cana ias y el español de Amé ica, que
comen a emos po más ex enso.
Si hemos que ido da cuen a de los an eceden es de es e lib o, es po que se enma ca, jus amen e,
en un p oyec o de in es igación de la go alcance del es udio del español de Cana ias, en sí mismo
conside ado y en elación con las demás modalidades dialec ales del español. Y po que a es e de aho a
segui án o os es udios que i án cub iendo las e apas pa ciales de ese p oyec o global. Un p oyec o
ealmen e ambicioso que se es á con i iendo en ealidad, paula ina y p og esi amen e, dando u os y
no sólo p omesas, sin duda po que cuen a con dos ca ac e ís icas esenciales: las en ajas que iene el
abaja en equipo y el que ese equipo es é cons i uido po indi idualidades de capacidad y dedicación
an demos adas.
El Dicciona io de las coincidencias léxicas en e el español de Cana ias y el español de Amé ica cons a de es
pa es: una in oducción en que se explican los obje i os que se p oponen, los c i e ios con los que se ha
elabo ado el dicciona io y las limi aciones que és e iene; un cue po cen al lexicog á ico, en el que se
ecogen más de 2.400 en adas, con especi icación en cada una de ellas de los signi icados pa icula es de
esos é minos y la co espondencia que cada una de las acepciones iene en e el español de Cana ias y el
español de cada uno de los países de Amé ica en los que se egis a; y un apa ado inal en el que se da
cuen a de la bibliog a ía que ha se ido de uen e en la con ección del Dicciona io.
En cie a medida, es e Dicciona io de las coincidencias léxicas es ambién un dicciona io de
cana ismos, en el sen ido de que odas las palab as que en él se incluyen ienen un uso pa icula en el
español de Cana ias, di e enciado del español peninsula , aunque no pueda ene se, p opiamen e, po un
«dicciona io de cana ismos», ya que en él igu an sólo aquellas palab as que ienen implan ación y se
co esponden léxicamen e (en el plano de la exp esión y en el plano del con enido), a la ez, en Cana ias
y en Amé ica, y no aquellas o as que sólo se usan en las Islas. Pe o se á ambién, desde aho a, uen e
imp escindible pa a odos los que se dediquen al es udio del léxico de Cana ias, al ma gen de su
p oyección y elación con Amé ica.
P ecisa el ámbi o en el que se mue e es e Dicciona io es undamen al pa a en ende su con enido.
Se habla de «coincidencias léxicas» y no de cana ismos en Amé ica o, al e és, de ame icanismos en
Cana ias, po que aunque és os se den, e ec i amen e, en el español de las dos o illas a lán icas, no es esa
la cali icación que puede u iliza se en odos los casos, pues no exis en p uebas de que esas «coinciden-
cias» se deban en odos los casos al in lujo di ec o de Cana ias en Amé ica o de Amé ica en Cana ias.
Además, las bases documen ales que se oman son, undamen almen e, las lexicog á icas, po lo que no
se le puede pedi más de lo que da. Si hay ausencias, o de ec os, se debe á a las uen es, no al mé odo. La
base pa a el español de Cana ias, como no podía se de o a o ma, es el TLEC (po que en él es á
p ác icamen e odo), complemen ado con las úl imas no edades bibliog á icas; y la base del español de
Amé ica los muchos dicciona ios, glosa ios y lexicones de ame icanismos que se han hecho en los
dis in os países, aunque muchos de ellos sean ya egis os iejos que me ece ían una pues a al día. En
es e caso los Dicciona ios gene ales del español, como el DRAE y el VOX, aunque con iesan los au o es
que los han u ilizado, de poco p o echo han podido se i , pues o que en ellos no siemp e (mejo se ía
deci a amen e) se especi ica el ámbi o de dispe sión dialec al del é mino de e e encia. De e mina el
uso que se hace en España de los ame icanismos, es cues ión que no la esuel e el DRAE, que po lo
gene al no dice nada al espec o, con lo que hay que ecu i a los A las lingüís icos egionales o a los
dicciona ios dialec ales, cuando exis en. O sea, que pa a habla de cana ismos en Amé ica o de
ame icanismos en Cana ias (como ya en su día p ecisó Pé ez Vidal) hab ía que elimina p ime o los
é minos que p oceden del onco común español; se ía necesa io ambién deslinda aquellos o os
é minos que se dan en o os ámbi os dialec ales del español; hab ía que desca a ambién los que se
han desa ollado pa alela pe o independien emen e a las dos o illas del A lán ico; y aún en onces
queda ía po p ecisa lo que Cana ias y Amé ica se deben mu uamen e en el e eno del léxico. Pod ía
discu i se, en onces, la inclusión en es e Dicciona io de é minos como papa, que, siendo ame icanismo de
o igen, no es exclusi o de Cana ias, ya que es denominación común ambién en Andalucía (aunque es
e dad que en Cana ias papa es la denominación única y en Andalucía al e nan papa y pa a a). De la
misma mane a, no nos pa ecen cana ismos en Amé ica, en e o os a ios de los ci ados en el Diccina io,
macho a 'o eja o cab a y, po ex ensión, muje , que no han pa ido', o uñi 'unci el yugo a las acas', que
son é minos usuales, al menos, en el no oes e peninsula .
Con odo, ya los au o es ad ie en, p uden emen e, que es e Dicciona io no debe conside a se «en
absolu o de ini i o», sino, al con a io, sólo como «un p ime ex o [...] capaz de se i nos como pun o
de pa ida pa a u u as in es igaciones que log en de e mina , si ue a posible, la his o ia exac a de cada
palab a coinciden e» (pág. 12). Esa p o isionalidad es a á a me ced de los nue os es udios que debe án
segui haciéndose sob e el español de Cana ias y sob e el español de Amé ica, p ime o po sepa ado,
pa a pode después compa a los. Ni que deci iene, que en es e sen ido, al an muchos más es udios
sob e el español de «la o a o illa» que sob e el de es a, siendo el español de Cana ias, po lo demás, una
de las modalidades dialec ales mejo conocidas del español gene al; pe o no así el español de Amé ica,
sob e el que, a pesa de los nume osísimos es udios que se han hecho, y algunos, además, po ob a de
los mejo es ilólogos y lingüis as que ha enido el hispanismo mode no, se ha p onunciado ecien e-
men e uno de los que mejo conocen el pano ama ac ual de sus es udios, J.M. Lope Blanch, en ci a
opo una que ecogen los au o es de nues o Dicciona io (pág. 11, no a 11): «La ilología hispano-
ame icana -dice Lope Blanch- no ha p opo cionado oda ía in o mación se ia y p ecisa sob e las hablas
de muchos y muy a iados e i o ios de Hispanoamé ica. Y sob e o os, ya es udiados, p opo ciona a
eces in o maciones pa ciales, cuando no supe iciales y aun e óneas [...] Es imp escindible, pues segui
es udiando igu osa y sis emá icamen e la ealidad lingüís ica de Amé ica, con obje o de pode llega
algún día a con a con los elemen os de juicio necesa ios pa a hace una e aluación p ecisa y ealis a».
Amé ica es ambién un con inen e lingüís ico, no sólo un con inen e geog á ico; po eso no deja
de se una simpli icación -como han pues o de mani ies o a ios au o es (Cue o, Hen íquez U eña,
Rona, Mo eno de Alba, Fon anella y el mismo Lope Blanch, en e o os)- habla del «español de
Amé ica», como si de una única modalidad lingüís ica y dialec al se a a a. De la misma mane a, no deja
de se una gene alidad habla de las elaciones en e Cana ias y Amé ica, como si la in luencia que ha
enido Cana ias en Amé ica lo hubie a sido, y po igual, en odo el con inen e. Que esa in luencia exis ió
y que ha sido más o menos con inuada desde el momen o mismo de la Conquis a has a la ac ualidad es
algo indudable, y, además, que su impo ancia se alo a bien desde Cana ias y desde algunos países
ame icanos, pe o no siemp e, ni menos su icien emen e, desde la España peninsula . Pe o los emig an es
cana ios -y con ellos su cul u a y sus peculia idades lingüís icas-, como hacen cons a Co ales y Cobiella,
se di igie on siemp e hacia des inos ame icanos muy conc e os: Cuba, Pue o Rico, Venezuela, U uguay
y A gen ina, p incipalmen e (y en un momen o conc e o del siglo XVIII hacia dos de e minados
encla es de los Es ados Unidos de muy especial signi icación, Luisiana y Texas, sob e los que,
ex añamen e, no dan e e encia, ni léxica ni lexicog á ica, los au o es de nues o Dicciona io). Y, po
consiguien e, la cul u a cana ia y las peculia idades lingüís icas de Cana ias deben es a , p incipalmen e,
en esos países; de la misma mane a que las in luencias ame icanas en el español de Cana ias, al ma gen
de las in luencias ame icanas en el español gene al, deben de p ocede de esos luga es especí icos, aídas
po los emig an es cana ios e o nados.
Pa ece ob io deci que la p esencia en Amé ica de é minos como abaiba, go io y bimba, po
ejemplo, se deba a la in luencia di ec a de Cana ias, pues son é minos de p ocedencia guanche y po
an o exclusi os de las Islas, y aun de o os é minos como bu ade o, plá ano, a o ó y en oña se, que son
cana ismos hispánicos decla ados y especí icos. ¿Pe o cómo deci que la «coincidencia» de ab a, con el
signi icado 'abe u a en e mon añas' (noso os no c eemos que sea un ma ine ismo, como dicen los
au o es del Dicciona io que comen amos, siguiendo en es o ellos la opinión de Al a ez Naza io), que en
Cana ias se egis a sólo en El Hie o y, sin emba go, en Amé ica es conocido en A gen ina, Boli ia,
Chile, Colombia, Cos a Rica, Cuba, México, Nica agua, Pa aguay, Pe ú, Pue o Rico, U uguay y
Venezuela, sea un cana ismo en Amé ica o un ame icanismo en Cana ias, e ugiado sólo en la isla del
Hie o? Lo p ime o pa ece del odo desmesu ado, que desde una isla an minúscula como es El Hie o
haya salido un é mino con al pode di uso , y lo segundo (que ue a un ame icanismo aído po algún
indiano a Cana ias) esul a muy imp obable, pues en El Hie o es é mino que no pe enence al lenguaje
común, sino sólo a su oponimia, y és a, en El Hie o, po la pa icula geog a ía que iene y po la
his o ia que ha enido, es egis o muy iejo, que ha quedado al ma gen de las no edades y de las in luen-
cias ex e nas. Más sensa o c eemos que es pensa que esa «coincidencia» se deba a o as azones, po
ejemplo, al enómeno del a caísmo, an señalado siemp e po odos los au o es como una de las ca ac e-
ís icas más sob esalien es, p ecisamen e, del español de Amé ica y del español de Cana ias.
Como a caísmos «coinciden es» son ambién, en e o os muchos, los señalados po Co ales y
Co bella en su Dicciona io: aca e o 'aca eo, anspo e', acoquina se 'amilana se, ene miedo', agonía 'di icul-
ad, angus ia', alcaya a 'esca pia, cla o acodillado', al eñique 'pe sona endeble', almud 'medida de g anos',
alza se ' uga se y hace se mon a az', amaña se 'acomoda se a una si uación o géne o de ida', me ca
'comp a ', a eja 'guisan e', bas o 'sudade o pa a los animales', b a o ' u ioso, en adado', chique o 'pocilga',
co e a alguien 'despedi , echa a alguien sin mi amien os', ence a 'empeza ', ga e a ' ecipien e de made a' y
p ie o 'de colo muy oscu o', po ejemplo.
No c eo que sea equipa able a los an e io es, ni como guanchismo ni menos como a caísmo, el
caso de juaclo que es é mino exclusi o de la isla del Hie o, con el signi icado 'cue a pa a el ganado',
pe o que suena siemp e con /x/ (Co ales y Co bella lo esc iben con h), al compa a lo con huaco, que
se egis a en Boli ia con el signi icado 'ca idad'. A pesa de la coincidencia en el signi icado, más pa ece
que se a e de dos é minos con una cie a p oximidad oné ica que de una iden idad léxica: el é mino
ame icano se dice que p ocede del quechua y suena /wáko/, mien as que el he eño suena siemp e
/xwáklo/ y es, con oda p obabilidad, un guanchismo.
En es sec o es de la ac i idad humana des acan Co ales y Co bella las «coincidencias» léxicas
en e Cana ias y Amé ica: el de la caña de azúca , el del cul i o del abaco y el de las peleas de gallos (a
es os es sec o es cab ía añadi , al menos, un cua o campo léxico, el de la lo a, que an as coincidencias
iene: alamillo, ca dón, almácigo, capuchina, dama, lamboyán, pi a, une a, e c., e c.). Es posible que aquí pueda
habla se de in luencias di ec as, pues es á his ó icamen e demos ado que el cul i o de la caña de azúca ,
an es de pasa a Amé ica, se ensayó en Cana ias, p oceden e de la isla de Madei a, y que las p ime as
cañas que llega on a Amé ica -y ha de supone se que con ellas ue on ambién sus cul i ado es y con
ellos su léxico especí ico- ue on lle adas di ec ame ne de Cana ias; y lo mismo ocu ió con el cul i o del
abaco, azón po la que en Cuba y en el es o de las An illas los emig an es cana ios encon a on
siemp e un pues o de abajo especialmen e acondicionado pa a ellos. Y espec o a las peleas de gallos
(Co ales y Co bella señalan que al a en Cana ias un es udio de enido al espec o), la in luencia puede
ene un o igen andaluz, en el sen ido de la di ección con es a ac i idad llegó al o o lado del A lán ico:
Andalucía -> Cana ias -> Amé ica.
Ese mismo sen ido di eccional que u ie on du an e siglos odos los iajes que se lle a on a
cabo desde España a Amé ica, es lo que jus i ica la «coincidencia» en Cana ias y en Amé ica de an os
ma ine ismos, explicados po Manuel Al a en ex o que ecogen los au o es del Dicciona io (pág. 8): «Las
la gas a esías -dice Al a - hacían que los homb es de ie a aden o se amilia iza an con la lengua de
los na egan es y, al desemba ca , su habla -po necesidad o po b oma- iba salpicada con los é minos de
la chusma [...] y ya la lengua de ie a quedaba con aminada pa a siemp e de la je ga ma ine esca». Así,
pueden ci a se é minos muy comunes en Cana ias que ienen ese o igen, como aba o ado 'sa u ado',
abombado, -da 'a u dido' y 'agua pu e ac a', balde 'cubo del agua', ancón ' incón que se o ma en e enos de
mucha pendien e', banda 'lado o cos ado', ba ea ' asija gene almen e de made a', jala (con h aspi ada) ' i a
hacia sí de una cosa', ebenque 'lá igo de cualquie ipo', e c. De la misma mane a puede explica se la
coincidencia de an os andalucismos, y en meno medida de occiden alismos, en las hablas de Cana ias y
de Amé ica, po el papel de escala in e media que las Islas juga on en la conquis a y colonización del
Nue o Mundo de unas expediciones que p ocedecían básicamen e de Andalucía y del occiden e
peninsula .
Explicación dis in a ienen los muchísimos po uguesismos que, de la misma mane a, se
egis an en Cana ias y en Amé ica: abana 'abanica ', bagazo 'ollejo de la u a después de exp imida',
balango 'a ena loca', ca dumen 'mul i ud de pe sonas o cosas', baña 'go du a, an o de los animales como de
las pe sonas', bebe aje 'b ebaje, bebida desag adable', bos a 'exc emen o del ganado acuno', callao 'guija o,
can o odado', canga 'yugo', descamisa 'es oya , qui a las a ollas a las mazo cas del maíz', engoda 'a ae a
los peces con cebo o engodo', enla ado 'empa ado, a mazón que sos iene la pa a', gago ' a amudo',
guincho 'especie de águila pescado a', jei o 'maña, habilidad, des eza', laja 'pied a lisa y plana', loce o 'mueble
donde se gua da la loza, loce ía 'al a e ía', magua 'decepción', masapé 'ba o de al a e ía', millo 'maíz', abuja
'pe sona pequeña o cosa de poco alo ', se en ía 'camino que pasa po e eno pa icula ', anque
'es anque', ole e ' o pe, le do', za a ' iempo de la cosecha', e c. La eno me in luencia de la cul u a
po uguesa en los p ime os iempos de la conquis a y colonización de las Islas es bien conocida, y sob e
su epe cusión lingüís ica, y pa icula men e léxica, se han hecho muchos es udios pa icula es, en e los
que des acan los ealizados po Pé ez Vidal. Esa in luencia ue, en la mayo ía de los casos, di ec a, sob e
odo a a és de la isla de Madei a. Pe o cues a c ee que la p esencia de an os po uguesismos en el
español de Amé ica se deba a un as ase que se hicie a desde Cana ias; más bien esas «coincidencias»
deban explica se como un complejo pano ama de in luencias di e sas, según dicen Co ales y Co bella,
ci ando a A. Lo enzo: en unos casos, a la in luencia di ec a de la población po uguesa en Amé ica
(ayudada en es e caso po el elemen o gallego, que an esencial es en la población ame icana), eniendo
en onces un desa ollo pa alelo pe o independien e de Cana ias; en o os, sí, a la acción indi ec a de los
emig an es cana ios que iban ya a Amé ica con sus hablas ca gadas de po uguesismos; y en o os casos,
al e o no de esos mismos emig an es que aían al A chipiélago los po uguesismos adqui idos allá.
A ni el cuan i a i o, y a juzga po el Dicciona io de coincidencias léxicas, son muchísimos más los
cana ismos en Amé ica que los ame icanismos en Cana ias, en endiendo en ambos casos que esa
in luencia ecíp oca es especí ica y no gene al, es deci , que son e dade amen e cana ismos que sólo se
egis an en Cana ias y en Amé ica, y que los ame icanismos sólo se usan, en el mismo sen ido, en
Amé ica y en Cana ias, lo que es lógico, eniendo en cuen a el sen ido del as ase humano seguido
his ó icamen e ( iempos hubo en que Cana ias su ió una an ue e despoblación a causa de la incesan e
emig ación que u o que in e eni la Co ona p ohibiendo median e Cédula Real la emig ación de los
cana ios a las Indias). Pe o esul an muy llama i os los ame icanismos (gene almen e é minos ame in-
dios) que son de uso común en Cana ias, y que a buen segu o se deben al e o no de los «indianos»
insula es: a epa 'especie de empanadilla de maíz', chaca i a (gene almen e usado en la exp esión «i se pa a
la chaca i a») 'cemen e io', bohío 'casucha de campo', bonia o ' a iedad de la ba a a', guachinango, despec i o,
'homb e', guano 'es ié col', gua aca 'azada', mo ocoyo ' o uga pequeña' y 'pe sona baja y g uesa, de
miemb os co os', ba a a 'zoque e, o pe', os ón 'moneda an igua, acuñada en Amé ica', e c.
Especial in e és ienen los llamados a oame icanismos, que son é minos de o igen a icano,
desa ollados en las lenguas c iollas que se cons i uye on en e los escla os y que pos e io men e han
sido asumidos po el español gene al de Amé ica. Si es án ambién en el español de Cana ias (y no en el
español con inen al), se debe, en unos casos, a esa acción di ec a de los indianos e o nados de que
hablábamos an es, y, en o os, posiblemen e, a que an es de llega a Amé ica ue on é minos aclima-
ados en Cana ias, eniendo en cuen a la g an población de escla os a icanos que se ajo a las Islas en
los años inmedia os a su conquis a pa a el cul i o de la caña de azúca y el abajo de los ingenios. Sin
que pueda de e mina se en odos los casos cuál ha sido el p oceso de cada é mino, pueden ci a se como
ejemplos de a oame icanismos (o de a ocana ismos) los siguien es, ci ados odos en el Dicciona io que
comen amos: bamba 'moneda de pla a', bemba 'labio g ueso y abul ado', ca inga 'baile aído de Cuba', ñame
'p oduc o de la nañame a', ñame a 'especie de ubé culo', ñanga 'coba de, pusilánime', ñoca 'que no iene
dedos', gua apo 'jugo de la caña o de la palme a', e c.
O o g upo nume oso de é minos «coinciden es», ci an Co ales y Co bella en su Dicciona io, los
neologismos, que, a pesa de la eno me di icul ad que p esen an pa a pode explica sus coincidencias,
mani ies an un mismo alan e lingüís ico de las dos sociedades en las que se p oducen, la ame icana y la

cana ia, po se pe i é icas y po se sociedades jó enes, más dispues as a la c eación neológica que las
sociedades lingüís icas del cen o, más apegadas al conse adu ismo y a la no ma adicional. Son
ejemplos de es e g upo: ame i a 'da mé i o' y 'me ece ', des isca 'despeña algo desde un isco o peña', de-
iscade o 'despeñade o', o ingo (de Fo d + el su ijo despec i o -ingo) 'coche iejo y des a alado', pajonal
' e eno cubie o de hie ba seca', ajón ' asgón', eboso 'subida más de lo no mal de la ma ea' e 'inmundicias
que a as a la ma ea', elación 'copla o canción popula ', e c.
Quedan en el Dicciona io de Co ales y Co bella muchos é minos sin de e mina la azón de su
«coincidencia», como
candil 'pez', cañada 'ba anque a', cochinilla 'insec o que i e en las une as y que, educido a pol o, da una
ma e ia colo an e oja', do najo ' onco ahuecado que si e de peseb e o depósi o de agua', inado 'di un o'
(se usa más en la exp esión día de inados), godo 'español peninsula ' (despec i o), isco 'pizco, pedazo muy
pequeño', ga añón 'macho des inado a semen al' (en Cana ias se aplica especialmen e al macho cab ío),
nomb e e 'apodo, mo e', nagüe a 'pan alón de lienzo bas o, ancho y de la go has a media pie na', o e o 'se
dice de la cab a que iene la ca a blanca y el es o del cue po de o o colo ', palmi o 'hoja ie na del cogollo
de la palme a', sábila 'especie de pi e a', a o 'as a o cue no de algunos animales', e c., e c.
El Dicciona io de coincidencias léxicas en e el español de Cana ias y el español de Amé ica de C. Co ales y
D. Co bella ha pues o de mani ies o dos hechos de suma impo ancia: po ez p ime a se ha
cuan i icado y se ha p ecisado, en magni udes léxicas, en qué consis e eso de «la in luencia de Cana ias en
Amé ica», que gené icamen e se ha epe ido sin cesa has a con e i se en un ópico: 2.400 é minos es
un núme o ele adísimo que habla po sí solo del alcance de esa in luencia; pe o, a la ez, ha pues o de
mani ies o que esas «coincidencias léxicas» no signi ican necesa iamen e que se deban a una elación
di ec a y que, po an o, debe án se comp obadas en es udios pa icula es al espec o. Es el p ime paso
que se da, i me, obje i o y no especula i o, o sea, cien í ico, basado en da os y no en imp esiones; un
abajo undamen al de la lexicog a ía cana ia.