LA TOPONIMIA DE CANARIAS EN LE CANARIEN:
PROBLEMÁTICA DE UNA TOPONOMÁSTICA INAUGURAL
MAXIMIANO TRAPERO
Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia
LAS ESCUETAS NOTICIAS DE CANARIAS DE LE CANARIEN
Siendo Le Cana ien el p ime ex o, in ex enso, que se esc ibe sob e Cana ias, al p e ende es udia
en él un aspec o conc e o de las islas, pongamos po ejemplo el de la oponimia, espe a ía uno encon a
en sus páginas no icia su icien e como pa a hace se una idea ce cana a la ealidad que los au o es de esa
c ónica se encon a on y ie on. Pe o la espe anza se o na en decepción cuando se comp ueba que de
un ema an «na u al» en una c ónica como es la ci a de los nomb es de luga de las ie as a las que se
llega y de las que se habla, más cuando se las desc ibe, apenas si se mencionan 22 opónimos1. ¡Vein idós
nomb es de luga es odo lo que se ci a de Cana ias en Le Cana ien! Y eso eniendo en cuen a que se
nomb a a odas las islas del a chipiélago, e incluso a algunos islo es que ni siquie a apa ecen en las
geog a ías más gene ales sob e Cana ias, como son los de Aleg anza y Lobos. Vein idós opónimos de
Cana ias en una c ónica que a a de da cuen a de su conquis a y de la es ancia que los capi anes de la
conquis a es u ie on en ellas, al menos du an e dos años.
Escue a no icia es ésa, aquí ica in o mación, di íamos, y descuidada a ención a la ealidad
co idiana que los ojos asomb ados de los c onis as de la expedición anco-no manda debie on e en
cada una de las islas que isi aban. Po que esa poquedad in o ma i a de Le Cana ien sob e la ealidad de
Cana ias no a ec a sólo a la oponimia, sino que es la ónica gene al espec o a cualquie aspec o que se
conside e: po ejemplo, la geog a ía de las islas, la di e sa na u aleza que enían sus suelos, las plan as y
animales que las habi aban, y sob e odo los homb es que las poblaban, a qué ipo acial pe enecían,
cómo i ían, cuán os e an, cómo se gobe naban, qué comían, cómo se es ían, en qué habi áculos
mo aban, cuál e a su lengua, e c.
Asomb an especialmen e las no icias an co as que los capellanes de la conquis a dejan esc i as
sob e los cana ios abo ígenes, mucho más eniendo en cuen a que se a aba de unas gen es casi del odo
desconocidas en el mundo del que los conquis ado es p ocedían, y con o mas de ida o almen e
di e en es, y po ue za enían que llama más su a ención. Como en e ec o se la llama on a los c onis as
de la conquis a cas ellana de G an Cana ia ochen a años más a de, que esc iben con minuciosidad sob e
la ida de los indígenas cana ios, o como ambién se la llama on a los o os c onis as que esc ibie on
sob e el descub imien o y conquis a de las ie as y de los pueblos del Nue o Mundo.
Po el con a io, los edac o es de la c ónica de la conquis a ancesa ponen su in e és en
desc ibi lo que a ellos mismos les pasa, hablan especialmen e de sus ibulaciones an e una ealidad muy
di e en e a la que espe aban, de los i ine a ios y a esías que hacen en e las islas y la ecina cos a
1 Vein icinco si con amos los pu os nomb es, pues en es casos a un mismo
luga se le llama de dos mane as di e en es: a las islas de Lanza o e,
Fue e en u a y Tene i e, como después e emos; y 26 si con amos, además, una
i eal isla de Los Reyes que si úan al su de la de El Hie o; pe o 22 si nos
a enemos es ic amen e a los luga es eales de las Islas ci ados.
a icana, y sob e odo de las i alidades y luchas in es inas que se decla an en e los dos capi anes y
bandos de la expedición, y de la aición que hizo uno de los homb es p incipales de la expedición. El
p opósi o de los au o es, como ha señalado Cio anescu (1952: 481), es á cla amen e mani es ado en el
p e acio: desean pe pe ua la memo ia de los hechos caballe escos de los dos p o agonis as de la
conquis a, Jean de Bé hencou y Gadi e de La Salle; y po eso ienen dos c onis as, cada uno de ellos al
se icio de su Seño : el monje Pie e Bou ie al se icio de Gadi e , y el clé igo Jean Le Ve ie al de
Bé hencou . Las in o maciones de los c onis as de Le Cana ien ienen es obje i os p incipales, como
econocen los au o es de es a nue a edición de la c ónica en la In oducción: «ensalza y jus i ica la
ac uación de los caballe os, des aca las posibilidades de las nue as ie as pa a a ae a posibles
epoblado es, y alimen a la cu iosidad de los eu opeos de la época de las no edades» (2003: x ii). Pe o,
po encima de odo, los Seño es quie en que se esc iba sob e ellos mismos.
Y aún así, las desc ipciones o alusiones que Le Cana ien dedica a las ie as cana ias y a los
homb es que las habi aban, a pesa de an pocas, ienen el alo de las cosas p ís inas, po que sabemos
que son obse aciones omadas «del o iginal», no icias de p ime a mano, no copiadas de ninguna o a
uen e (como se á después la ónica gene al en la his o iog a ía de Cana ias), y que dicen cosas de cada
isla en pa icula , siguiendo la c onología de la conquis a. Y ese in e és iene el componen e añadido de
que son no icias que es u ie on inédi as has a el siglo XVII (y en el caso del ex o G has a inales del
siglo XIX), y que po an o la p ime a his o iog a ía cana ia ampoco pudo copia . Es a es la causa de
que las no icias que Le Cana ien da sob e Cana ias, siemp e «nos sepan a poco», como an g á icamen e
dije a Elías Se a (1965: 238).
La c ónica de Le Cana ien iene el alo de lo «inaugu al», de la p imicia, y la impo ancia de lo
capi al. An es de ella con amos sólo con un pequeño ela o de la expedición que los na egan es
geno eses Nicoloso da Recco y Angelino di Tegghia hicie on a las islas en 1341 a ca go de la co ona
po uguesa, esc i o po Gio anni Boccaccio en e 1342 y 1345, a pa i de la ca a-in o me de Recco, y
que se publica ía con el í ulo De Cana ia e de insulis eliquis ul a Hispaniam in Océano no i e epe is. Pe o
és a, a pesa de an la go í ulo y de an a expec a i a como en él se encie a, no pasa de unas pocas
páginas, con mínimas no icias y sin apenas p ecisión en ellas. Valga deci que de las ece islas que dice
habe is o sólo de una se da el nomb e: la de Cana ia, que si e pa a el í ulo (Pelleg ini 1995; el ex o
del ela o en las págs. 122-126).
INTERÉS CAPITAL DE LA TOPONIMIA DE LE CANARIEN
Po eso, aun siendo an pocos, los opónimos que apa ecen en Le Cana ien ienen un in e és
especial, y no sólo al conside a de mane a pa icula cada uno de ellos, sino al conside a los en su
conjun o, po cuan o p esen an un pano ama p o o ípico sob e el «bau izo» que se hace de cualquie
e i o io nue o o colonizado po nue as gen es. Ese pano ama plan ea p egun as esenciales espec o al
p oceso « oponomizado », y po an o in e esa a la eo ía más gene al de la oponomás ica2. En el caso
conc e o de Cana ias, no e a un e i o io despoblado en el momen o en que los anceses llegan a él, y
po an o enía ya nomb es pe enecien es a la lengua que hablaban sus habi an es na i os. Ni siquie a
e a del odo desconocido ese e i o io pa a los nue os isi an es, pues había nomb es que igu aban ya
en los ca ulanos y mapas po los que sin duda se guia on los conquis ado es no mandos. Pe o apa e
esos nomb es, los ecién llegados nomb a on o os luga es con palab as de su p opia lengua, nomb es
2 Dis inguimos aquí especí icamen e la « oponomás ica» de la « oponimia» en el
sen ido que lo hace Cose iu: como ciencia lingüís ica, «en cuan o es udio
lingüís ico de los opónimos» (T ape o 1999a: 15).
que si ue on o mulados en una p ime a es ancia en ancés, ue on después aducidos a la lengua que
inalmen e se impuso en las islas, el cas ellano. Así que el epe o io oponímico de Le Cana ien plan ea el
siguien e pano ama oponomás ico:
a) Nomb es abo ígenes que se ep oducen «al oído» del c onis a (y de ahí las múl iples a ian es
que p esen an), como Agüimes, A guineguín, E bania, Gome a, Ty e ogaka, Telde, Tene i e y posiblemen e
Ta ajal.
b) Nomb es pues os en alguna lengua ománica (cas ellano, po ugués, ca alán o mallo quín,
i aliano...) p oceden es de las explo aciones habidas en las islas desde inales del siglo XIII, y que o bien
se o mulan al cual e an, aunque esc i os «a la ancesa»: A eci e, Cana ias, Fue e en u a, Cana ia y G an
Aldea, o bien se aducen di ec amen e al ancés, como Ioyeuze (Aleg anza), G acieuse (La G aciosa), Fe
(El Hie o), En e (In ie no) y posiblemen e Palma(s).
c) Nomb es nue os, pues os po los expediciona ios de la conquis a be encu iana, y que po
an o se o mulan en ancés, como es el caso de G an Cana e, Louppes, Po des Ia dines, Rieu de Palmes,
Roys y Rubycom, y que acaba án con e idos al español, espec i amen e, como G an Cana ia, Lobos, Pue o
de los Hue os, Río Palmas, Reyes y Rubicón.
d) Casos pa icula es p esen an los opónimo Val a ajal y Rico Roque, como di emos en sus
espec i os luga es, que puede se in e p e ado el p ime o como un compues o de un componen e
ománico ancés al- y un componen e indígena guanche a hais, y el segundo que encie a a ias
posibles in e p e aciones.
Todos los opónimos ci ados en Le Cana ien pe i en al cual en la oponimia ac ual de Cana ias,
a excepción de Val a ajal, Rico Roque, Ja dín de los Hue os y Pue o de Lobos, que se han pe dido,
cu iosamen e odos ellos en Fue e en u a. Po an o es segu a la iden i icación de los luga es
nomb ados po ellos, aunque con alguna di icul ad en los desapa ecidos de Fue e en u a.
Todos los opónimos ci ados son ambién cie os, es deci , luga es que e dade amen e exis en o
exis ie on, sal o la mis e iosa e inexis en e isla de Los Reyes que ci a el ex o G, si uada al su de la isla de
El Hie o.
Se ci an odas las islas, a excepción del islo e Mon aña Cla a y de los dos Roques del no e de
Lanza o e. Pe o además, se ci an es opónimos del in e io de Lanza o e: A eci e, G an Aldea y Rubicón;
cua o del in e io de Fue e en u a: los ci ados Val a ajal, Rico Roque, Ja dín de los Hue os y Pue o de Lobos;
y es de G an Cana ia: Telde, Agüimes y A guineguín.
A cua o luga es se les ci a con dos nomb es: a uno de ellos con los dos nomb es de o igen
eu opeo: G an Cana ia y Cana ia, y a los o os es con un nomb e abo igen y el o o eu opeo: E bania y
Fue e en u a, Ti e og a a y Lanza o e, y Tene i e e In ie no. En el caso de G an Cana ia, és a es la o mulación
que se ha ijado, an o en el uso o icial como popula , y an o po esc i o como en la o alidad; sin
emba go ambién la denominación Cana ia ha pe i ido en algunos usos o ales popula es, sob e odo en
las islas de Fue e en u a y Lanza o e. En el caso de Tene i e se ha ijado el nomb e guanche y el
ománico se ha pe dido del odo, mien as que en Lanza o e y Fue e en u a ha ocu ido al e és, se
ija on las denominaciones eu opeas y se han ol idado po comple o sus espec i os nomb es guanches.
LAS VARIANTES CON QUE SE PRESENTAN LOS TOPÓNIMOS DE LE CANARIEN
Bien conocidos son los p oblemas exegé icos que iene Le Cana ien, al cons a de dos ex os, de
dos e siones de unos mismos hechos, que no sólo di ie en en muchos aspec os, sino que «se
con adicen a cada paso», como exp esamen e obse a Cio anescu (1952: 476). Y a ellos hay que suma
los añadidos que ambos ex os ecibie on de manos ajenas a los c onis as, amos a llama «o iciales», los
clé igos que acompañaban a la expedición Jean Le Ve ie y Pie e Bou ie : en el ex o G po pa e del
p opio Gadi e de la Salle, y en el ex o B po pa e de los he ede os de Bé hencou ; y en es e segundo
caso a muchos años de habe e minado la a en u a no manda en las Islas, y muy posiblemen e no
copiando di ec amen e, sino esc ibiendo al dic ado.
Consecuencia di ec a de es a di e sidad de manos en la esc i u a de Le Cana ien son las múl iples
a ian es con que apa ecen los opónimos, y que plan ean una in e esan e p oblemá ica. No odas las
a ian es esc i u ales se deben a es a ci cuns ancia, pe o sí muchas de ellas. Bien se sabe que la esc i u a
de un nomb e desconocido se hace desde «el oído de lengua» de quien esc ibe, no desde la oz de quien
habla. Además, en el caso de las múl iples esc i u as a ian es de los opónimos de Le Cana ien puede que
haya in luido ambién la dis in a p ocedencia dialec al de los esc i o es, apa e las dis in as audiciones (o,
mejo , in e p e aciones) que un mismo esc ibano c eyó oí , sob e odo en los nomb es de o igen
guanche.
An e el pano ama de las esc i u as de los opónimos de Le Cana ien podemos habla de los
siguien es ipos de a ian es:
a) Las que son me amen e o og á icas o p esen an alguna a iación de me o asun o oné ico,
como pa a Cana ias (Cana iênez y Cana iennes), pa a La G aciosa (G acieuse, G acieusse y G acieuze), pa a El
Hie o (Fe , Fai y Fe e), pa a Lanza o e (Lancelo , Lâcelo , Lance o , Lansselo , Lencelo y Lancel), pa a la isla
de Lobos (Louppes, Loupes y Loupez), pa a Pue o de los Hue os (Po des Ia dines y P. des Ga dins), pa a el
Rubicón (Rubicon, Rubicô, Rubicom, Rubycô, Rubycom, Rubycon y Rubycû) y pa a la denominación de Tene i e
como «isla del In ie no» (En e y En e ).
b) Las que mani ies an audiciones (o lec u as) dis in as, como ocu e especialmen e en la
ansc ipción de los opónimos guanches de Agüimes (A gomes, A gones, A goimez y A gouimes), de
A guineguín (A guyniguy, A guinigui, A guiniguy, A guyneguy, A gyneguy y A gynegy), de La Gome a (Gome e,
Gomie e, Goume e y Goumie e) y de Tene i e (Tene e ix y Tone iz), pe o ambién en los casos de A eci e
(La aci y La a i ), y de Fue e en u a (Fo auen u e, Fo auen u e y Fo e auen u e).
c) Las que, po encima de las g a ías, dan luga a in e p e aciones a ias y po an o a nomb es
dis in os, como ocu e en las dos pe cepciones del nomb e indígena de la isla de Fue e en u a (E bania
y Albania), en el de La Palma, unas eces en plu al (Palmes y Palmez) y o as en singula (Palme) y en Río
Palmas, unas eces como ' ío' (Rieu de Palmes y Ryeu de Palmes) y o as como 'a oyo' (Ruissiau de Palmes y
Ruissel de Palmes).
d) Apa e hay que ci a , po que ya no son p opiamen e a ian es, los luga es a los que se nomb a
con dos opónimos dis in os, como es el caso de Lanza o e, Fue e en u a, Tene i e y G an Cana ia.
Todas es as a ian es se dan po lo gene al y de mane a indis in a en los dos ex os de la c ónica.
Sólo en un caso ad e imos que un ipo de a ian es es exclusi o de un manusc i o, y son las a ian es
e e idas al nomb e abo igen de Fue e en u a, E bania, que el ex o B lo con ie e en Albania,
demos ando con ello «el desconocimien o que iene de Cana ias el copis a de la amilia Bé hencou que
inconscien emen e sus i uye los nomb es que le esul an ex años po o os más amilia es», como dicen
los edi o es del nue o Le Cana ien (2003: xxxii).
FUENTES DE LE CANARIEN: LA CARTOGRAFÍA
Puede deci se que, an es de Le Cana ien, las islas Cana ias i ían en la leyenda. Quie e deci se que
las no icias que sob e ellas se conocían, enían más de leyenda que de ealidad. Desde que las Islas ue on
« edescubie as» en el p ime Renacimien o, los iaje os que a ellas llega on ue on ansmi iendo
no icias y no icias que, mi ad cie as, mi ad legenda ias, con igu a on la idea de un e i o io abuloso que
llegó a iden i ica se con aquellas islas A o unadas de la an igüedad clásica.
Ejemplo de esa a mós e a en que andaban en uel as las Islas al comienzo de es a época es lo que
dice de ellas el A las ca alán de Ca los V del judío ca alán Ab aham C esques (1375), que hace suyo como
bueno lo que San Isido o había dicho de las «Islas A o unadas» en sus E imologías: «Que és as son
llamadas biena en u adas pues son llenas de odos bienes, igos, u as, hie bas, á boles y los paganos
dicen que aquí es á el Pa aíso po la emplanza del Sol y abundancia de la ie a». Y sumaba a ello lo que
podía lee se en Plinio: «Que en las islas A o unadas hay una isla en la que c ecen odos los bienes del
mundo, pues sin semb a y sin plan a p oduce odos los u os, en las al u as de los mon es los á boles
no ca ecen nunca de hojas y de u os que hacen g an olo ; de eso comen una g an pa e del año, pues
siegan las mieses en luga de hie ba» (Ma ínez 1996: 130). Y lo mismo di unde el i aliano Doménico
Sil es i en su insula io Sob e las islas y sus p opiedades (de inales del siglo XIV): «Las islas A o unadas nos
es án indicando, con su nomb e, que p oducen oda clase de bienes; es como si las conside a a elices y
dichosas po la abundancia de sus u os. Po su na u aleza nacen u os de los más p eciados; las
e ien es de las colinas se cub en de ides sin necesidad de plan a las y, en luga de hie bas, nacen po
doquie mieses y legumb es» (ibid: 137).
Mas los anceses de la conquis a be encu iana no inie on a las Islas a ciegas, a la pu a a en u a.
No ue el suyo p opiamen e un iaje «de descub imien o». Conocían bien las no icias que los iaje os
i alianos, mallo quines, ca alanes, andaluces, cas ellanos y po ugueses lle aban di ulgando po los
ambien es ma ine os del Medi e áneo y de las cos as a lán icas de Po ugal du an e casi un siglo en e o.
Las Islas ue on du an e el siglo XIV un incesan e i y eni de ba cos y de gen es de odo el
Medi e áneo y de las cos as po uguesas, unos pa a a ica con los cana ios, endiéndolos como
escla os en los pue os de Se illa, de Valencia y de Lisboa, p incipalmen e, o os pa a come cia con las
pocas iquezas na u ales que en las Islas encon a on, y o os incluso pa a misiona a los indígenas. Es en
ese ambien e donde hay que si ua el iaje de los He manos Vi aldi a ines del siglo XIII, el de Lancelo o
de Ma ocelo en las p ime as décadas del XIV, el de la expedición de Nicoloso de Recco y de Angelino di
Teggia de 1341, el de Ma ín de A endaño de 1377, las expediciones ca alano-mallo quinas y
po uguesas de 1341, 1342, 1346, 1352, 1360, 1369, 1370, 1386 y 1396, e c. (c . Se a 1961)
Y es como consecuencia de odos esos iajes como pueden explica se los mapas, ca ulanos y
desc ipciones de las Islas que hoy conocemos de esa época. En ellos apa ecen po ez p ime a los
nomb es mode nos, ac uales, que las islas ienen, y en ellos se dibujan ambién po ez p ime a los
con o nos de cada una de ellas con o mas ap oximadas a la ealidad. De ahí la impo ancia c ucial que la
ca og a ía an igua iene en el ema de la onomás ica de Cana ias.
No son pocos los que conocemos, pe o sin duda debie on se muchos más. Cada na egan e
lle a ía consigo a ios de ellos, y a la is a de cada isla ec i ica ía con o nos an e io es equi ocados,
dibuja ía nue as islas y nue os con o nos y pond ía sob e ellos los nue os nomb es allegados de aquella
ealidad.
Es ley uni e sal de la oponomás ica que los nomb es de luga se ansmi en o almen e, y que
alcanzan su ida plena en la o alidad, aunque a es a egla gene al haya que admi i le alguna excepción, y
és a es, sob e odo, la esc i u a en los mapas (y mode namen e en los le e os de ca e e as). Así debió
ocu i ambién en los albo es del « edescub imien o» de las Cana ias. En los p ime os mapas en que
apa ecen las islas, y más en los ela os que dan cuen a de ellas, siguen p edominando los nomb es que
Plinio les puso en su His o ia Na u al: Omb ion, Cap a ia, Ningua ia, Junonia, Cana ia, e c. Es a pa i de los
iajes que acabamos de señala cuando empiezan a apa ece los nomb es que las islas enían
e dade amen e o los que los eu opeos les die on y que son los que pe manecen has a hoy.
El p ime mapa conse ado en que apa ecen las Islas con es as nue as ca ac e ís icas es el
llamado Planis e io de Angelino Dulce (con eccionado en Mallo ca hacia 1339), en donde apa ecen la
insula de Lanza o us Ma ocolus y la o e en u a, y la isla pequeña isla de Lobos en medio de ambas pe o con
una esc i u a con usa que ha dado luga a múl iples lec u as. También apa ecen los nomb es de Cana ia,
Cap a ia, Gomma ia y San i B andani, aunque en una di ección más al no e y al occiden e, alejadas de las
o as es.
De 1351 es el conocido como «Mapa Mediceo» en que apa ecen las islas con sus espec i os
nomb es de lanza o e, o e en u a, cana ia, in ie no [Tene i e], ce ui (se supone que La Gome a), senza en u a
(se supone que El Hie o) y lipame (La Palma).
De 1367 es el Mapa de los He manos Pizzigani, en el que se dibujan y se esc iben los nomb es
de Lance o o, Fo e en u a, Cana ia, Ysola del In ie no, Ysola de Palme, y se dibujan, pe o no se mencionan, La
Gome a, El Hie o y la isla de Lobos.
De 1375 es el A las ca alán de Ca los V del judío mallo quín Ab aham C esques, que con iene ya
odas las islas, excep o la de La Palma, aunque con algunos nomb es ex años: G aciosa, l'a eg anza, ocho,
Insula de Lanza o o maloxelo, Insula de linegima e, Fo e en u a, cana ia, Insula de Lansejano (posible e sión de
Insula del In ie no), Insula de Gome a, Insula de lo Fe o. E c. Y así has a llega a las echas de Le Cana ien.
No es la cues ión aquí el es udio de la ca og a ía an igua sob e las Islas Cana ias, pe o nos
in e esa sob emane a la oponimia que en ella apa ece, po cuan o nos p epa a pa a conside a con
mayo a gumen o la que apa ece en la c ónica de la conquis a be encu iana. Y nos in e esa ambién po
cuan o plan ea un asun o c ucial de la oponomás ica, cual es el de la esc i u a y ansmisión de los
opónimos.
Que los dibujos de las islas se copia an y que los nomb es pasa an de mapa a mapa sin que sus
au o es hubie an es ado en las Islas es lo más gene al. Así se explica, po ejemplo, que la isla de Lobos
apa ezca denominada en el ela o del iaje de Lancelo o como Vesci ma ini (Jiménez 2005: 127),
li e almen e 'la de los de o ado es ma inos', un nomb e bien mo i ado po la g an can idad de «lobos
ma inos» que i ían en sus cos as, y que en el mapa de Dulce po un de ec o de lec u a (o po una
mala in e p e ación) se la nomb e como li egi ma i o li negi ma i, que nada dice ni de la isla ni de la
mo i ación de ese nomb e. Y desde el mapa de Dulce las de o maciones del nomb e llegan a esc i u as
como linegima e del A las de C esques, o a benima in y uegima en el Lib o del conoscimien o, o a Liugi ma ini en
el Planis e io de Vilades es, has a que Le Cana ien esc ibe el nomb e de ini i o de Lobos, que segu amen e
e a el que es aba desde el p incipio en la adición o al.
O o ejemplo de malas lec u as de los mapas, seguidas de nue as malas esc i u as, son los
nomb es que se le dan a algunas islas en es os p ime os ca ulanos y lib os geog á icos de Cana ias. Po
ejemplo, la isla de Tene i e ue conocida en es os documen os p ime os como isla del In ie no, desde el
«Mapa Mediceo» (1351), pe o po una mala lec u a se la con ie e en Insula de Lansejano en el A las de
C esques (1375); y la isla de La Palma apa ece esc i a como Lipame en el mismo Mapa Mediceo, y siendo
és e su p ime egis o hay que supone que es una mala copia de o a an e io .
Pe o donde los di e sos p oblemas de la nominación de las islas po mo i o de la ansmisión
esc i a se jun an odos y alcanzan ni eles ejempla es es en el Lib o del conoscimien o, de un anciscano
anónimo de Se illa, esc i o en las úl imas décadas del XIV, que p e ende da una no icia «enciclopédica»
del sabe de la época. El caso es que su uen e de in o mación debió se con empo ánea, pues a las
Cana ias las nomb a de la misma mane a que ya se llamaban en esos años, y además las nume a en el
mismo o den geog á ico en que apa ecen en cualquie mapa, sólo que a La G aciosa la llama G esa, al
Roque del Es e, Racham (posiblemen e de alguna esc i u a an e io Rocha), a la de Lobos, como ya
dijimos, Benima in y Uegima , y a Tene i e, Tene e iz e isla de in ie no. Pe o es que es as dos pa ejas de
nomb es pa a Lobos y Tene i e es án pues os como si de cua o islas se a a a: «E dende uy a o a isla
que dizen benima in [Lobos] e o a que dicen Racham [Roque del es e]. E dende a o a que dicen aleg ança e
o a que dicen Uegima [Lobos] e o a que dicen o e en u a e o a que dizen cana ia e uy a o a que dizen
ene e iz e a o a que dizen la isla de in ie no...» (Ma ínez 1996, 132-3). Es de des aca que en es a elación
del Lib o del conoscimien o al a la isla de La Palma, lo mismo que en el A las de C esques, azón po la que
podemos supone que aquél copió a és e o que ambos copia on de una misma uen e unca. Pe o al
menos el Lib o del conoscimien o nos o ece una in o mación no edosa, pues es el p ime ex o en que
apa ece el nomb e de Tene i e, y és e en la misma o ma (Tene e iz) que después lo ci a á Le Cana ien.
La p egun a que debemos hace nos es ob ia: ¿de dónde oma on los au o es de Le Cana ien los
opónimos de las islas que en él se ci an? C eemos que de cua o uen es posibles y complemen a ias:
a) Los nomb es de las islas, de la ca og a ía de la época, que sin duda los anceses debían
conoce bien, pues una ez es ablecidos en Lanza o e, en los dos iajes explo a o ios que o ganizan al
es o del a chipiélago, las an nomb ando una po una, po su o den geog á ico, y an es de oca en ellas.
Hay un apun e ex ual en Le Cana ien que demues a es o que decimos: en el segundo iaje a La Palma,
cuando llegan a ella y la con emplan, esc iben que «es más g ande de lo que igu a en el mapa» (G33 ).
Aunque hay que deci que no siemp e usan los nomb es ya consag ados en la ca og a ía an e io , sino
que los nomb an «a la ancesa», bien sea en lo me amen e o og á ico, como ocu e en Fue e en u a
(Fo eauen u e), G an Cana ia (Cana e), La G aciosa (G acieuse), La Gome a (Gome e) y El Hie o (Fe , Fai ,
Fe e), o bien aduciendo el nomb e, como en los casos de Aleg anza (Ioyeuze), del In ie no (En e ) o
Lobos (Louppes). Es de des aca , que los c onis as de Le Cana ien dejan sin nomb a Mon aña Cla a y los
dos Roques del no e de Lanza o e, siendo que el del Es e ya es aba ca og a iado desde el A las de
C esques (1375), aunque con un nomb e e ado: Rocho. Y que a la isla de La Palma la nomb an en plu al:
Palmes. Y es de des aca ambién que en Le Cana ien apa ece una nue a isla, nunca ci ada ni an es ni
después, la de Los Reyes, al su de la de El Hie o, que bien pod ía se con usión con la imagina ia de San
Bo ondón.
b) Los nomb es guanches de luga es del in e io de alguna de las islas que isi an debie on
oma los de los labios de los p opios indígenas, a a és de los lenguas que lle aban consigo, así los de
Agüimes, A guineguín y Telde de la isla de G an Cana ia, más los nomb es au óc onos de Lanza o e
(Ti e ogaka) y de Fue e en u a (E bania).
c) O os opónimos ue on de c eación p opia, al se luga es nue os en que se asen a on los
anceses, y po an o o mulados en su p opia lengua, como Pue o de los Hue os, Río de Palmas y Rubicón.
d) Finalmen e, hay o os luga es de los que debían ene e e encia o esc i a u o al y que
acomoda on a su lengua, cual es el caso de A eci e, G an Aldea, Val a ajal y Rico Roque.
TOPÓNIMOS CANARIOS CITADOS EN LE CANARIEN
AGÜIMES
En dos momen os de Le Cana ien se ci a el nomb e de Agüimes, y de mane a bas an e uni o me
en los dos ex os G y B: el p ime o con mo i o del ondeo que hicie on los no mandos en G an
Cana ia, «en un g an pue o si uado en e Telde y Agüimes»3, momen o que ap o echan los na i os pa a
3 El luga conc e o del ondeade o « iene que se sin duda» ─dice Elías Se a
(1965: 235)─ la bahía de Gando, que no se ci a en Le cana ien, pe o que es el más
ap opiado de oda la cos a del su es e g ancana io; luga que ap o echa án después
los cas ellanos pa a hace una de ensa en sus sucesi os in en os de conquis a de la
isla, y luga en que ambién ondea on las es ca abelas de Colón pa a epa a el
ace ca se nadando has a el ba co e in e cambia higos y sang e de d ago po anzuelos de pesca, iejos
u ensilios de hie o, agujas de cose y cuchillos pequeños (G18 y B28 ); y el segundo en el que se
desc ibe la cos a del su es e de G an Cana ia y se uel e a ci a los mismos luga es de Telde y Agüimes,
aho a especi icando que son «ciudades» que es án «jun o a la co ien e de un ío», dice G34 , e e ido sin
duda al ba anco de Guayadeque, espec o de Agüimes4, o «jun o a la co ien e de unos a oyos», dice
B49 , e e idos a los espec i os ba ancos de Telde y Agüimes.
Tan o uno como o o son nomb es guanches, ci ados aquí po ez p ime a en la his o ia y
oídos, po an o, po los c onis as de Le Cana ien di ec amen e de los labios de los abo ígenes
g ancana ios. Las a ian es g á icas con que se esc iben las cua o eces en que apa ecen demues an el
p oblema gene al de la ansc ipción de los nomb es ex anje os: que una cosa es lo que dice quien habla
y o a cosa lo que c ee oí quien escucha y lo que después esc ibe. La secuencia sono a / élde/ pa ece
cla a y simple, y po ello se pe cibe ní idamen e y se esc ibe Telde en odos los casos, menos una ez
Teldes (B28 ). Pe o la supues a secuencia sono a /awímes/ plan ea ya más p oblemas, y de ahí que en Le
Cana ien se esc iba de cua o mane as dis in as, an as cuan as eces apa ece: A gomes (G34 ), A gones
(B49 ), A goimez (B28 ) y A gouimes (G18 ).
Como el opónimo ha pe i ido has a hoy, y con la misma e e encia geog á ica que ya enía en
iempos de Le Cana ien, es deci , la de se una población al lado del ba anco de Guayadeque con el
nomb e inequí oco de Agüimes, nos podemos p egun a qué ue lo que dije on e ec i amen e los
abo ígenes g ancana ios, si lo que copia on los capellanes de la expedición ancesa o lo que la adición
o al ha consag ado has a hoy? Po que analizadas en de alle esas cua o esc i u as p imi i as mani ies an
dos secuencias sono as bien di e enciadas po cada una de las ocasiones en que se ci a el opónimo, con
ma ices a su ez en e ellas: la p ime a end ía a se algo así como /a góNes/ (A gomes y A gones), y la
segunda pod ía ep esen a se como /a gÓimeS/ (A goimez y A gouimes). Pues hemos de hace más caso a
las segundas g a ías, po cuan o los nomb es de luga pueden i i ─ e dade amen e « i i »─ sin habe
es ado nunca esc i os o al ma gen de la esc i u a, como de hecho así ha sido en la inmensa mayo ía de
los casos. La esc i u a, sea cual sea el sopo e y el egis o en que se haya plasmado, en el caso de la
oponimia ─como en el de la lengua, en gene al─, no es sino una pu a ci cuns ancia.
Hay sin emba go un elemen o común en las cua o g a ías an iguas, que al a en la ealización
o al ac ual y que posiblemen e ue a e dade o: el componen e a - del p incipio, p esen e en
innume ables opónimos de o igen guanche (A a o, A agando, A cheje, A elmo, A é ique, A gana, A gual,
A guayo, A guineguín, A ico, A idane, A ona, A ea a, A ejé ez, A ena a, A iniasa, A ucas, A u e, e c.), que en
el be ebe iene el alo de la p eposición española 'has a', y que en la oponimia iene un alo loca i o
equi alen e a 'luga de'. Po an o, el nomb e de Agüimes, o mulado en la o ma p imi i a de Le Cana ien
pod ía signi ica 'luga de gones o güines', siéndonos es e segundo componen e léxico o almen e
desconocido. Ninguna explicación apo a ampoco al espec o Wöl el (1996: 823). Pe o podemos
pone lo en elación con o os opónimos guanches, como Güíma (de Tene i e), Güime o Goíme (de
Lanza o e), Tenegüime o Te egüime (de Lanza o e) o Tangüingue (de G an Cana ia).
ALEGRANZA
imón de la Pin a, según a es igua la e sión del Pad e las Casas sob e el p ime
iaje del descub ido del Nue o Mundo.
4 Po el que sin duda co e ía abundan e agua, como ino haciendo de mane a
egula has a que se canalizó su cu so en la segunda mi ad del siglo XX.
La isla de Aleg anza es la más sep en ional de odo el a chipiélago cana io y la p ime a que
di isaban los ba cos que p ocedían de España. Dicen To iani (1978: 32) y Ab eu Galindo (és e po más
ex enso: 1977: 51-52) que el nomb e de Aleg anza se lo die on los anceses de la expedición
be encu iana cuando, al a is a la en su iaje de conquis a, empeza on a da oces «po da con en o a los
cas ellanos, que enían ma eados», diciendo en lengua ancesa «¡aleg anze, aleg anze!», y que po epe i
muchas eces es e nomb e con él se quedó. No se ía desca able esa explicación, pues o as a ias islas
del a chipiélago (como o os innume ables opónimos de cualquie luga ) nacie on de una mo i ación
aspec ual pa alela, si no cons a a que el nomb e de Aleg anza lo enía ya esa isla an es de la llegada de los
anceses. Y así apa ece, en e ec o, en el A las ca alán de Ca los V del judío Ab aham C esques (de 1375)
como l'a eg anza, y años más a de en el Lib o del conoscimien o como aleg ança. Además la palab a ancesa
que aduce la idea de la que habla Ab eu es ioyeuse, así que mal pudo queda un nomb e que los
anceses no p onuncia on.
O a explicación es posible. Se sabe que los He manos Vi aldi, geno eses de nacimien o,
me odea on po las islas a inales del siglo XIII; no deja on es imonios esc i os de su iaje, pues se
pe die on sin deja as o de su pa ade o, mas se sabe que una de las dos gale as en que salie on de
Géno a en 1291 se llamaba Alleg anza (Pelleg ini 1995: 116, y Mede os y Esc ibano 2002: 59). ¿No se á
es e el o igen del nomb e del islo e? La denominación que siemp e ha enido es la que ha llegado has a
hoy, Aleg anza, sin a ículo, aunque esc i a en los iempos an iguos con algún signo indica i o del seseo
con que se p onuncia en Cana ias.
Los anceses conocían de la exis encia de la isla y de su nomb e, pe o ellos lo esc ibie on en
ancés, según cons a en la única ci a en B5 : Ioyeuze.
ARGUINEGUÍN
La palab a A guineguín es un ejemplo pa adigmá ico ─más aun que Agüimes, po se más compleja
su secuencia sono a─ de los p oblemas que subyacen en la ansc ipción de los nomb es p oceden es de
o a lengua desconocida, y buena p ueba de ello son las g a ías con que se esc ibe en Le Cana ien, an as
cuan as eces se menciona: seis ci as y seis a ian es, bien di e en es en e sí y an o en el ex o G como
en el B. En es e caso enemos la p ueba ehacien e de la adición o al que ha conse ado el nomb e:
A guineguín. De no habe sido así, ¿a cuál de las seis esc i u as de Le Cana ien debe íamos oma po la
e dade a? Pues es e es el caso de innume ables opónimos (y de nomb es apela i os) del guanche que
han desapa ecido y de los que no enemos más cons ancia que la esc i u a, a eces an a iada como en
el opónimo A guineguín.
A guineguín es ci ado en Le Cana ien con mo i o de los dos iajes de explo ación que hicie on los
anceses a la isla de G an Cana ia, en cuyas cos as «a aca on y pasa on once días» la segunda ez, con
muy malos « ecibimien os» po pa e de los na i os, que los a aca on, los de o a on y ma a on a 22
homb es (B68 ). El luga es á si uado en la pa e su de la isla de G an Cana ia, compa iendo su
e i o io en e los municipios de San Ba olomé de Ti ajana y Mogán, di idido po un g an ba anco
que desemboca en su cos a. Los es os a queológicos que oda ía pueden e se en la zona hablan del
impo an e poblamien o que allí debió habe . Le Cana ien lo cali ica de 'ciudad' (« ille» en G32 y B44 ) y
de 'aldea' (« ylage» en B68 ); dice que es á «a pico sob e el ma » (G35 ), y que «en ella se pod ía hace
muy buen pue o pa a pequeñas emba caciones» (G34 y B49 ).
Wöl el (1996: 692) in e p e a es e opónimo como 'ma quie o', pe o no desde el be ebe , del
que dice no halla pa alelo alguno que pudie a espalda ese signi icado, sino desde la designación de los
ex os his ó icos cana ios que dicen que el pue o de A guineguín es muy bueno po que iene las aguas
quie as. Un ípico ejemplo en que se con unde la «designación» con el «signi icado». Sin emba go,
es án in es adas de animales ma inos en pu e acción, que a oja a ie a con inuamen e la ma ea» (ci . Jiménez 2005: 121-
122).
Cie o que en el mismo con ex o en que se dice que una de las islas se llama Cana ia po la
can idad de canes que iene, ambién se dice que las islas es án in ec adas de animales ma inos que la
ma ea a oja a sus cos as, y ello es lo que ha podido da pie pa a la in e p e ación de que los canis del
ex o pliniano se e ie an a los canes o «lobos» ma inos. Pe o ad ié ase que en ese ex o ambas
e e encias es án lo su icien emen e alejadas como pa a conside a las p oposiciones coo dinadas; y que
en el caso de los «pe os» se e ie e con exclusi idad a una isla en pa icula , la de Cana ia, mien as que
en el de los «animales ma inos» se e ie e al a chipiélago en gene al, o al menos al conjun o de «es as
islas» ci adas; y que, inalmen e, si en e dad se a a a de una misma especie, no había po qué en un
con ex o llama los «pe os» y en o o «animales ma inos».
Desde un pun o de is a ilológico, la p egun a es és a: ¿es posible la o mulación léxica del la ín
ulga Cana ia desde el la . canis, como 'luga o isla de pe os'? El Thesau us Linguae La inae o ece cua o
ejemplos del adje i o cana ius,-a,-um. T es de ellos se e ie en a sac i icios cuyas íc imas son pe os (con
ci as de Plinio, Paulo-Fes o y Se io) y el cua o se e ie e a una hie ba que comen los pe os. Ninguna
mención, ningún ex o ci a en que el é mino canis pudie a e e i se a las ocas monje. Pa a ceñi nos a
Le Cana ien, más in e esan e es la cons a ación de que es la c ónica anco-no manda el p ime
documen o en que a la an igua isla de Cana ia se le da el nomb e de G an Cana ia. En odos los ex os
an e io es a él y en odos los mapas y ca ulanos disponibles an e io es a 1404 la isla se nomb aba de
mane a unánime e in a iablemen e Cana ia. No pie de es e nomb e en Le Cana ien, pe o lo compa e con
el de G an Cana ia, y lo que es más signi ica i o, se hace de con inuo y en mayo núme o de eces (no
menos de ein e). En ninguna de ellas se dice ─ni siquie a se insinúa─ el mo i o de al nomb e, sólo que
en ella i en muchos animales, «y unos pe os sal ajes que pa ecen lobos, pe o son más pequeños»
(G34 y B49 ), la única mención a los pe os en oda la c ónica. Y ampoco hay mención explíci a al
apela i o G an que le añade. Sólo al p incipio de Le Cana ien, cuando se mani ies a el p opósi o de iaja
a las «islas de Cana ia», se dice que «la que G an Cana ia es una de las mejo es y más impo an es» (G1 ),
y en ese mismo con ex o el ex o B1 sigue: «[que es la] mejo p o is a de gen es, de í e es y muchas
o as cosas», siendo, además, la única isla a la que se ci a po su nomb e en es e con ex o. Y llegado el
momen o de la desc ipción de cada una, se dice que la de G an Cana ia «es la más céleb e de odas es as
islas» (G34 y B48 )
Dice Juan Be hencou Al onso (1991: I, 64, n.5) que el cali ica i o de G an a la isla de Cana ia lo
ue po c ee se que e a «la mayo de odas», e o que consignan los au o es de Le Cana ien al deci que
Tene i e es «casi como la G an Cana ia». Y en e ec o, en la desc ipción de cada una se dice que «la isla
del In ie no, llamada Tene i e, iene o ma de g an candelab o, casi como G an Cana ia, mide
ap oximadamen e dieciocho leguas ancesas de la go y diez de ancho» (B48 ); y después di á: «G an
Cana ia mide ein e leguas de la go y doce de ancho, iene o ma de g an candelab o» (B48 ). Sin
emba go, pa a la his o iog a ía gene al de Cana ias el cali ica i o de G ande es u o mo i ado po la g an
esis encia que los na i os opusie on a su conquis a. Así lo a i ma Vie a y Cla ijo (1982: I, 337), y an es
que él Ab eu Galindo: la de G an Cana ia ue «la que más abajo y sang e cos ó a los que la eduje on a
la san a e ca ólica», y po eso le pusie on el nomb e «bien con enien e a sus hechos, nobleza y se , de
G ande, que ha enido y iene y du a á». Y añade: «Llamándole g ande, no po que sea g ande la isla, ni la
mayo , ni la mayo en can idad, sino en cualidad, po la g ande esis encia y o aleza que en ella halló de
los na u ales en de ende se y o ende con des eza de los que mal y daño les que ían hace » (1977: 145-
146). Y añade en o o luga que ue Bé hencou el que le dio el nomb e de G ande: «po la esis encia
que en sus na u ales halló y la mucha sang e que de amó de su gen e y la de los na u ales» (ibid.: 73).
Son dignos de ae se aquí los e sos que Cai asco de Figue oa dedicó al nomb e de la isla en su Templo
mili an e (1989: 76):
Es a es la isla de la GRAN CANARIA,
a quién su nomb e dio ambién o una,
nomb ada con azón en oda pa e
p incesa de las Islas A o unadas,
que odas oman della el apellido.
GRAN ALDEA
Se ci a en Le Cana ien un poblado abo igen con el nomb e omance de G an Aldee (B10 ) o G â
Aldee (G9 ), donde el gascón Be in de Be ne al aicionó al ey de la isla ap esándolo jun o a a ios de
los no ables indígenas con el p opósi o de ende los como escla os en la Península. Se ha c eído e en
esa G an Aldea la denominación omance del poblado abo igen de Teguise, po el hecho de habe se
con e ido poco después en la capi al his ó ica de la isla. Pe o no hay ninguna p ueba ni ex ual ni
a queológica que con i me esa co espondencia. Más bien pensamos que esa G an Aldea hace e e encia
a lo que hoy se conoce como Sonsamas7, luga en donde oda ía pueden e se los es os a queológicos
más impo an es de Lanza o e, y que se c ee ue el luga de esidencia del ey de la isla así llamado. Y
quizás esa G an Aldea ue a ambién la que indi ec amen e se menciona en las dos e siones de Le
Cana ien cuando A che «a isó a Gadi e que inie a, que el ey se encon aba en una de sus casas en un
poblado p óximo al A eci e» (G13 y B22 ), pues, en e ec o, esas uinas de Sonsamas es án muy
p óximas a A eci e, mucho más ce canas que Teguise.
Po que el nomb e de Teguise no apa ece en Le Cana ien, y muy posiblemen e ni siquie a exis ie a
en ese momen o como opónimo. Si acep amos la e sión de To iani (1978: 40 y 48), el nomb e de
Teguse (sic) co espondió a un « ey» guanche an e io a que los c is ianos hubiesen conquis ado la isla; y si
7 Esc ibimos Sonsamas, de acue do a nues o c i e io expues o ei e adamen e
de que los nomb es guanches deben esc ibi se con o me a la p onunciación local. Y
en es e caso pa icula debemos acla a que la ca og a ía ac ual, así como las
publicaciones de odo ipo, incluso le e os de ca e e a, e c. esc iben siemp e
Zonzamas, pe o no así las uen es his ó icas y las ano aciones en documen os
his ó icos, en donde es al e nan e la esc i u a con s y con z. Pe o si hemos de
hace caso a la adición o al ─y debemos hace le caso─, el opónimo debe
esc ibi se Sonsamas, al cual se p onuncia, y además, en p oceso de e olución:
Susama hemos oído cla amen e a a ios in o man es del luga (y no es ex año que dé
un paso más en su e olución a Susana, po e imología popula ). Que el opónimo
Sonsamas hace e e encia a una población abo igen no cabe la meno duda, pe o
ambién que siguió siendo población as la conquis a. Hoy el opónimo Sonsamas
iene como e e encia p incipal una zona del mun. de Teguise, más la de una se ie
de acciden es geog á icos en ella encla ados (una mon aña con su co espondien e
calde a, una cue a, un llano y una peña), pe o ningún poblado. Sin emba go, en las
p ime as ca og a ías apa ece como poblado y así se ci a en a ios documen os del
a chi o his ó ico de Teguise has a el siglo XVIII, como el luga de Las Sonsamas. Y
po el con a io, a la mon aña que aho a se llama «de Sonsamas» se le nomb aba
has a bien es ado el siglo XX únicamen e como Mon aña de la Rosa (así en el ela o
que He nández-Pacheco hizo de su iaje de explo ación a las mon añas de Lanza o e
en 1907).
hacemos caso a Vie a (1982a: I, 367) el nomb e de Teguise co espondió a una «p incesa» guanche, hija de
Sonsamas, que se casó o se con i ió en ba agana de Macio , el sob ino del conquis ado no mando,
quien, en hono de la bella p incesa, dio su nomb e a la illa que hab ía de con e i se en la capi al
his ó ica de Lanza o e. De habe sido así, el nomb e de Teguise ( ue a de un « ey» o de una «p incesa»)
se ía un nue o ejemplo de los a ios nomb es guanches que p ime o ue on an opónimos y después se
con i ie on en opónimos.
Finalmen e, nos pod íamos p egun a si esa denominación de G an Aldee es o iginal ancesa o
aducción al ancés de una denominación an e io , española, i aliana o po uguesa. Y de nue o
ol emos a la mane a en que apa ece la ci a en los dos ex os de Le Cana ien G9 y B10 : «Be in se ue a
un poblado [«cie o poblado», se dice en B10 ] llamado la G an Aldea, donde encon ó a algunos
cana ios [«no ables cana ios», dice B10 ]». Un poblado que ya enía nomb e, se dice, al igual que se decía
en el caso del pue o de A eci e y de la isla de Lobos, y en con a de la mane a de nomb a el Rubicón o Río
Palmas, en e o os, aunque no sepamos en es e caso quién pudo pone ese nomb e ománico a la
«capi al» abo igen de los majos, ni como llegó al denominación a conocimien o de los au o es de la
c ónica ancesa.
GOMERA, LA
Nos pa ece del odo e iden e que las di e en es g a ías con que se esc ibe en Le Cana ien el
nomb e de la isla de La Gome a, bien sea con el a ículo, que es lo más gene al, o sin él, lo son poniendo
en ancés un nomb e p eexis en e inequí oco, y de ahí el dip ongo -ou- de es de las g a ías y el inal -e
de odas ellas. Aunque en el caso de la esc i u a de es e nomb e, más que de di e en es «audiciones» po
pa e de los c onis as pod ía habla se de la al a de una ijación o og á ica de la lengua en la que se
esc ibe, pues no de o a o ma se en iende que en un mismo pá a o (G34 ), y po an o po una misma
mano se esc iba La Gomie e y La Goumie e.
Los anceses al mando de Gadi e isi an La Gome a en dos ocasiones; en la p ime a (G19 y
B28 ) apenas si ocan ie a, pues ue on a acados po los na i os y debie on eg esa al ba co sin
siquie a hace la aguada que p e endían. En la segunda (G33 y B47 , unánimemen e), la desc iben «con
o ma de ébol», con ba ancos («ba icaues» o «ba ycanes») «ex ao dina iamen e g andes y p o undos»,
habi ada po mucha gen e «que habla el más ex año lenguaje de odas las egiones de es a pa e»,
haciendo sin duda e e encia al lenguaje silbado que los gome os han conse ado has a hoy. Mas puede
deci se que los anceses nunca die on a La Gome a po ocupada ni menos po conquis ada, como se
desp ende del con ex o siguien e: «Cie o día del año cua ocien os cua o, es ando Gadi e muy aba ido,
le p egun ó Bé hencou qué le pasaba, a lo que aquél, en ecompensa a an os es ue zos y penalidades
su idos po la conquis a de las islas, le pidió le concedie a las islas de E bania, del In ie no y La Gome a,
a pesa de que esas islas aún no habían sido conquis adas» (B41 )
Que el nomb e de la isla lo conocían de an emano, pa ece e iden e, pues la nomb an an es de
llega a ella: «Y se di igie on di ec amen e a la isla de La Gome a» (G19 ).
Ab eu Galindo nos dice habe p ocu ado sabe de los na u ales de la isla el nomb e que enía
an es y que «nunca lo pude alcanza , ni en ende jamás habe enido o o nomb e, si no es Gome a, desde
que a ella inie on los a icanos, que debió de se quien se lo dio». En e ec o, nunca u o esa isla o o
nomb e que Gome a, y así cons a en el Planis e io de Dulce (1339), como Gomma ia, en el A las de
C esques (1375), como insula de Gome a, y en el Lib o del conoscimien o ( inales del XIV), como Gome a.
Muchos au o es han que ido explica es e nomb e, unos haciéndolo p ocede del bíblico Gome ,
nie o de Noé; el poe a Viana, de un al Gome , hijo de los mí icos C ano y C ana, eyes de I alia; F u uoso
dice que la hija del G an Rey de la isla se llamaba A emoga, «que en lengua isleña signi ica Gome a o
Gomei oga, que quie e deci muje sabia» (2004: 188), pe o en o o luga asegu a que le llama on así po
la mucha «goma» que p oducía de los almácigos (id.: 188); P.A. del Cas illo habla de un Gaume o Gaume ;
e c. Wöl el (1996: 480-481 y 721-722) no halla ningún pa alelo con incen e en el be ebe capaz de
explica el opónimo cana io, y es ima como p obable la explicación de F u uoso, siendo pues que la isla
omó el nomb e de uno de sus pe sonajes, bien que a pa i de la popula ización de ese nomb e po
pa e de los iaje os eu opeos. O os au o es han inculado el nomb e de la isla con el del peñón del
mismo nomb e exis en e en la cos a no e de Ma uecos, en en e de las cos as españolas. Y o os con la
ibu no ea icana de los Ghoma a. Vycichl (1952: 184) dice que el nomb e de Gome a ecue da al de la
ibu be ebe de los guma a, que pe i e en un educido e i o io del Ma uecos español. Ma cy (1962:
287-289) ae a su a gumen ación la ci a de Ab eu, y c ee en la posible p ocedencia del nomb e de la
an igua ibu be ebe de los gma a en el Ri occiden al, cas ellanizado en Gome a o Goma a, hoy o almen e
a abizada. Incluso ─sigue Ma cy─ «su mismo nomb e gma a es una o ma á abe segunda de un nomb e
be ebe , cuyo p ima io nos es desconocido». Y sigue diciendo que el nomb e de Gome a es la
in e p e ación de lo oído po los cas ellanos a los abo ígenes de aquella isla.
Úl imamen e, nues o colabo ado en el es udio de la oponimia guanche, el be be ólogo
Ab aham Lou , nos hace no a que el nomb e Gome a es é mino que no lle a ningún indicio
mo ológico conocido del be ebe , pe o que se ace ca bas an e al adical GHMR, que iene en la lengua
común el alo de 'codo', con aplicación muy ecuen e a la o og a ía. Y así, suelen encon a se en el
dominio be ebe luga es nominados me a ó icamen e Aghome po ubica se en si ios angulosos. Desde
luego, se á di ícil encon a un e i o io que enga un elie e an queb ado y e o cido como lo iene la
isla de La Gome a.
GRACIOSA, LA
La pequeña isla de La G aciosa es á sepa ada de Lanza o e po un es echo de un kilóme o de
ancho y de escasos me os de p o undidad, y posee un ondeade o inmejo able pa a pequeños ba cos,
de ahí que la expedición ancesa hicie a su p ime a escala allí an es del desemba co inal en la cos a del
su de Lanza o e.
Dice To iani que La G aciosa «apa ece g aciosísima a la is a, an o po la o ma como po el
si io en que es á, y po es o ue nomb ada así po Le ancu (sic)» (1978: 33). Nada encon amos en la
c ónica de la conquis a be encu iana que jus i ique es a e imología (mejo se ía llama la «mo i ación
designa i a») del ingenie o i aliano, pe o nada obs a pa a que así ue a, pues, e ec i amen e, el aspec o
con que apa ece La G aciosa, desde cualquie luga que se la mi e, pe o más desde Lanza o e, es siemp e
ag adable y amable, ama illa y do ada, ácil y he mosa, g aciosa, al in: una isla «bien bau izada». Nada
obs a ía a que ue an los anceses quienes así la bau iza an si el nomb e de La G aciosa no hubie a
apa ecido esc i o más de 25 años an es en el A las del mallo quín Ab aham C esques, de 1375.
En Le Cana ien se ci a de con inuo, pues los no mandos la u iliza on como desemba cade o en
a ias ocasiones, pe o siemp e «a la ancesa»: G acieuse (G4 , 5 ; B10 , 10 ), G acieusse (B24 ) y G acieuze
(B5 ). La apa ición del opónimo con a ículo o sin él es bas an e alea o io, lo mismo que en español,
a ec ada en muchas ocasiones po el enómeno del seseo: G asiosa, G asioça. En la ac ualidad, se esc ibe y
se nomb a siemp e con el a ículo, y se esc ibe siemp e con o me a la e imología del cas ellano, aunque
en Cana ias se p onuncie con /s/, según la no ma isleña.
HIERRO, EL
En el p ime iaje de explo ación a las islas que hace un g upo de la expedición no manda al
mando de Gadi e , apa e de las de Lanza o e y Fue e en u a, es la de El Hie o la única en la que
desemba can y pe manecen en ella a ios días, conc e amen e 22, según el ex o G19 . Po an o la
econocen bien y los c onis as se de ienen en su desc ipción mucho más que en el es o (G19 y B29 ).
De ella des acamos los más de «cien mil pinos» que dice que iene, «la mayo ía an g uesos que dos
homb es no consegui ían aba ca los con los b azos», las aguas «buenas y muy abundan es», pues «llue e
a menudo», el «núme o inc eíble de codo nices», los muchos helechos que hacen del luga «bueno pa a
la id ie ía», y la poca población que iene «po que cada año an a cap u a los, y oda ía en el año 1402
ue on ap esadas, según dicen, cua ocien as pe sonas; pe o las que quedan aho a son gen es sencillas y
de buena condición». Vuel e Le Cana ien a una segunda desc ipción de El Hie o en G33 8 y B46 ,
epi iendo lo dicho en la p ime a ez, y añadiendo que «es una isla muy he mosa», que iene o ma «de
cua o menguan e y es muy esca pada» has a el pun o de no ene ni un buen pue o, que en ella «hay
una clase de pája os que ienen plumas de aisán y el amaño de un papagayo, con una c es a sob e la
cabeza como los pa os, y le an an poco el uelo», y unos «laga os del amaño de un ga o, pe o son
ino ensi os y no ienen eneno».
Las o mas con que los anceses nomb an la isla: Fe (G19 , 33 , B28 , 29 , 69 , 71 ), Fai
(B69 , 69 ) y Fe e (B28 ), pa ecen se una me a aducción al ancés del nomb e Fe o con que apa ecía
en los mapas p eexis en es, an o en el A las de C esques (1375) como en el Lib o del conoscimien o ( inales
del XIV). Con an e io idad a ellos apa ecía dibujada la isla en el Mapa Mediceo (1351) pe o allí con el
ex año nomb e de senza en u a (Ma ínez 1996: 128).
Es e nomb e Fe o que apa ece en los p ime os ca ulanos y mapas de Cana ias no puede se
in e p e ado más que como g a ía a ian e de Fe o, p opia an o del ca alán como del i aliano y del
po ugués, con el mismo signi icado básico de 'hie o' con que lo aducen los c onis as de Le Cana ien y
co espondien e al mismo signi icado y signi ican e que de ini i amen e ha llegado a ene en cas ellano.
Cues ión dis in a y más polémica ha sido de e mina la e imología de es e opónimo y su hipo é ica
mo i ación. Sob e ello hemos publicado noso os un es udio (T ape o 1999b: 43-68) que esumimos.
Ha habido una p opues a e imologis a basada en la mi ología, con dos explicaciones dis in as: po una
pa e la de habe sido una isla dedicada a la diosa He a, nomb e e olucionado po co upción a He o y de
ahí al Fe o de los ca ulanos, al Fe o Fe e ancés y al Hie o cas ellano (Be hencou Al onso 1991: 102;
ambién Mede os y Esc ibano 2002: 180), y po o a la de de i a de He o, hijo de Gome (el descub ido
de La Gome a), és e a su ez hijo de Japhe y sob ino de C ono (nie o de Noé) (Po lie 1753). Una
segunda p opues a e imologis a guanchis a, basada a su ez en dos é imos di e en es: po una pa e la de
la oz e es, que signi ica ' uen e, cha co de agua', en elación con el amoso á bol ga oé, y que es la
explicación que omó An onio de Viana en su Poema (can o I, . 312-319), y as él o os a ios
es udiosos mode nos; y po o a, la oz ambién guanche Ese o o Ecce o con el signi icado ' ie a ue e',
haciendo e e encia a la na u aleza ab up a de sus cos as, como había dicho Ab eu Galindo (1977: 83). Y
en e ce luga es á la p opues a e imologis a ománica, sob e el é imo la ino e um, que ha dado
múl iples g a ías: Fe , Fe o, F e o, Fe o, Fie o, Hye o, has a El Hie o ac ual, aho a siemp e con a ículo;
nomb es que han sido explicados a pa i de dos mo i aciones: pa a unos, po la o ma de media luna o
de he adu a9 que quie en e en su pa e del oes e, y pa a o os po la c eencia que u ie on los an iguos
8 En el ex o G es a segunda desc ipción de la isla de El Hie o se inicia de
mane a ab up a, as una laguna causada po la pé dida de una o más hojas del
manusc i o o iginal. También el ex o B uel e a habla de El Hie o po e ce a
ez, aho a sob e el ema de su conquis a po pa e de Bé hencou (B69 -69 ).
9 Le Cana ien (G33 y B46 ) dice que El Hie o iene o ma «de cua o
menguan e», lo que puede se e dad si se mi a a la isla desde el solo pun o de
de que aquella ie a e a ica en hie o (Vie a 1982: I, 70) po el colo e uginoso de sus suelos, según
dijo desde muy p on o F u uoso (2004: 167). Desde luego, hie o no hay en la isla, ni nunca lo ha
habido, pe o sí es sob esalien e el colo e uginoso de sus ie as y la as.
LANZAROTE
Lanza o e ue la isla del desemba co de la expedición ancesa, la isla en que se ins ala on y, po
an o, el e i o io en que se suceden las más de sus a en u as y des en u as en suelo cana io. Po ello es
ambién lógico que sea la isla más nomb ada. El nomb e de la isla de Lanza o e iene en Le Cana ien un
in e és doble. P ime o po que se pone en elación con el de un iaje o i aliano que había a ibado a ella
en la cen u ia an e io , y del que oda ía se gua daba memo ia en la isla en e los na i os. Y en segundo
luga po que es el único ex o cana io que a es igua pa a ella un nomb e abo igen: Ty e ogaka según el
ex o G36 , Ty he oygaka según el ex o B51 . Ambas ci as coinciden en la ocasión, que es la de la
desc ipción de la isla, y en la o mulación: «que en su lengua se llama...», dicen los dos ex os. Lo que
debe en ende se que los abo ígenes la llamaban así, y no que ese nomb e abo igen ue a la aducción del
nomb e de Lanza o e (o al e és).
No dice Le Cana ien explíci amen e a qué se debe el nomb e de Lanza o e, sólo que exis e
coincidencia exac a con el nomb e del iaje o Lancelo Maloisel, de quien se conse aba oda ía una
o e en pie de «cuando conquis ó el país» (G14 ), o e o cas illo que los anceses u iliza on pa a
gua da en ella g an can idad de cebada (G14 y B23 ). Pe o esa mo i ación es aba exp esamen e
mani es ada en el p ime mapa en que apa ece dibujada la isla, en el Planis e io del mallo quín Angelino
Dulce (de 1339), como insula de Lanza o us Ma ocolus, y de ahí10 pasó al es o de los mapas y ca ulanos
que sob e las islas se hicie on desde en onces, cie o que con algunas a ian es léxicas espec o al
nomb e del pe sonaje: Lanza o us, Lanza o e, Lance o o, Lanza o o, Lança o e, Lanza o , e c. Po su pa e, las
a iaciones con que se esc ibe el nomb e de la isla en Le Cana ien pa ecen debe se sólo a un asun o
me amen e o og á ico: Lancelo (G4 , 4 , 5 , 5 ; B4 , 5 , 6 ), Lâcelo (G35 ), Lance o (B5 ), Lansselo
(B20 , 70 ) y Lencelo (B7 ).
El nomb e de la isla p ocede, pues, de un an opónimo, de Lancilo o (o Lancelo o o Lancelo )
Malocello (o Malucello o Malosiel)11, a ican e geno és que hab ía llegado a la isla en e 1320 y 1340
is a del Gol o. Pe o lo de la "he adu a" nos pa ece una isión del odo
an asiosa, sea desde la lengua o desde la ealidad desde donde se mi e. En la
ealidad, se mi e el Gol o desde donde se quie a, desde Sabinosa, desde la Peña o
desde Malpaso, nadie que hubie a is o una he adu a la abe u a del Gol o le ha ía
pensa en ella, pues la he adu a es más ce ada en su pa e ex e io que la
in e io . Yo lo he in en ado desde odos esos luga es y he o zado la imaginación,
pe o nada. El Gol o puede pa ece se, en odo caso, a una media luna, como dice Le
Cana ien, y eso con mucha imaginación. Y desde el pun o de is a lingüís ico,
ninguna o ma de i ada de e um signi ica en ninguna lengua ománica 'he adu a',
sino sólo 'hie o'; pa a 'he adu a' el ca alán iene e adu a con el añadido
conno a i o de la buena sue e, el ancés, e à che al y el i aliano, a e o de
caballo.
10 No podemos a i ma que el ca ulano de Dulce ue a el p ime o que
esc ibie a el nomb e mode no de la isla, pues bien lo pudo copia de o os
an e io es; sólo que es la p ime a uen e documen ada.
11 O os, desde una posición más no elesca (en e ellos Agus ín Espinosa en su
no ela Lancelo ) a ibuyen el nomb e de Lanza o e a Lancelo o Lanza o e del Lago,
(o os c een que en e 1312 y 1332) con p opósi os come ciales; que pe maneció en la isla unos 20 años,
que le an ó una o e de pied a que aún subsis ía en los años de la conquis a be encu iana y que
inalmen e se ía expulsado o mue o po los abo ígenes. Las a en u as del geno és se ían di undidas
en e los na egan es que po aquellos años a ibaban a las islas, y así empeza on a llama a Ti e oga a, o
como se dije a en lengua guanche, «la isla de Lanzelo o».
Y sin emba go, a pesa de an explíci a y cohe en e mo i ación oponímica, o as a ias
e imologías dispa a adas se le han asignado al nomb e ac ual de la isla, asociadas a la conquis a anco-
no manda. La p ime a de ellas se debe a An onio de Neb ija, quien se ocupó de no pocas cues iones
elacionadas con las Cana ias en sus Décadas. En un pasaje del cap. II explica que el nomb e de Lanza o e
p ocede de Lanza- o a po habé sele o o la lanza a Jean de Bé hencou en el momen o de sal a a ie a
pa a su conquis a. Y así se epi e en au o es como To iani y Ab eu, has a Vie a. Y son es os mismos
his o iado es quienes conside an o a e imología no menos dispa a ada, la de que Lanza o e de i a de la
exp esión lance l'eau, que signi ica 'echa el agua', y que se ía la gozosa exp esión que los anceses dije on
cuando a is a on sus ie as. Ab eu Galindo iene como más cie a la causa de Lancelo o, pe o deja
cons ancia ambién de la e imología de Neb ija y una a ian e de la e sión no manda. Dice:
«Algunos cuen an que, cuando llega on a e ie a, po el con en o que oma on, comenza on a deci en lengua ancesa:
-Lans o , Lans o , que quie e deci : -Echa y bebamos; y los españoles en endían se aquél su nomb e» (1977: 52-53).
Una e ce a e imología (o nomb e an iguo, más bien) conside a el p opio Ab eu, ex a agan e
po demás: la que a anca de Plinio y que conside a que las dos islas de Lanza o e y Fue e en u a
ue on an es una sola y que ecibió el nomb e de Cap a ia, no po que en ellas hubie a cab as, sino
po que cap ea quie e deci 'lince'. «Y así ─sigue Ab eu─ como es e animal es de la ga is a, es as dos islas,
siendo una, enían mucho que e , y po su la gueza, espec o de las demás, la llama on des e nomb e»
(ibid.: 54)12.
¿Y cuál ue el nomb e que la isla enía en la época guanche? Si hemos de hace caso a Le
Cana ien, los abo ígenes la llamaban en su lengua Ty e ogaka ( ex o G36 ) o Ty he oyga a ( ex o B51 ). La
explicación que se ha que ido da a esas dos o mas po pa e de quienes se han ocupado de aduci la
lengua guanche son an dispa es como dispa a adas, a base de descompone la palab as en cuan os
elemen os o o man es con enía pa a sus cap ichosas hipó esis. Como Gómez Escude o (Mo ales
Pad ón 1993: 385) dice que a Lanza o e la llamaban Ti e, Ma ín y Cubas (1993: 251) asen ó que i e e a el
nomb e de una ibu a icana en e Mazagán y Má mo a, en el cabo de Can ín, lo que explica ía el o igen
caballe o p incipal de la co e del ey A u o, cuyos amo es adúl e os con la eina
Gineb a le hicie on indigno de conquis a el San o G ial.
12 Po su pa e, Vycichl (1952: 174) c ee que la oz Lanza o e es una
españolización de la oz abo igen (p oceden e del be ebe ) anza , que signi ica
'llu ia', nomb e que se ía no sólo inmo i ado sino o almen e con a io a la
condición de la isla. Finalmen e, o a explicación se ha que ido da , an
ex a agan e como las úl imas, pe o és a mode na, y enida de alguien que e a
ilólogo de p o esión, lo que ag a a más aún el dispa a e, la de Sebas ián Sosa
Ba oso (2001: 17), quien dice que el nomb e de Lanza o e no de i a ni del
Lancello o geno és ni de la Lanza- o a de Neb ija, sino de Isla Ce o e > La
ce o e, siendo el ce o e el jugo de la abaiba. En in, que aquí se pone bien de
mani ies o el "di e ido ace ijo" ─como con g acia dije a Ma ía Rosa Alonso─ al
que gene almen e se ha limi ado la e imología en con ex os his ó icos.
de los de Lanza o e. Vie a (1982: I, 67) descompuso el nomb e en es segmen os: Ti e- oy-ga a, sin
o ece nunca su signi icado. Ma cy (1962: 259-260) p opuso un o igen desde el ua eg a e gage con el
signi icado de 'la que es á quemada' o 'la a dien e', lo que is o desde hoy pa ece muy con incen e, pe o
no en la época en que ue habi ada po los «majos», en que al aban 18 siglos pa a que su gie an las
mon añas «del uego»; p opues a que Ál a ez Delgado (id.: 260-261) ma iza descomponiendo el ocablo
en i- e og-akae y asignándole el signi icado de 'mon aña colo ada', en e e encia exp esa al opónimo
ac ual de Las Colo adas, luga en que desemba ca on los no mandos y que llama on Rubicón. Finalmen e,
Wöl el (1996: 714) lo pone en elación con la exp esión be ebe a e egga, que signi ica 'homb e, buen
co edo ', en nada aplicable a Lanza o e. El caso es que de aquel ex año nomb e guanche nada queda en
la oponimia de Lanza o e. Bueno, sí: a un ba io de A eci e llamado desde el comienzo San a Coloma se
le ha pues o mode namen e el nomb e de Ti e oy, en ecue do del supues o nomb e p imi i o de la isla;
pe o ese es un neologismo nada adicional.
LOBOS [ISLA Y PUERTO DE]
La isla de Lobos, un pequeño islo e si uado en e el su de Lanza o e y el no e de
Fue e en u a, es el escena io de uno de los episodios más d amá icos de Le Cana ien, azón po la cual
es an ci ada. A ella se di igie on Gadi e y a ios de sus homb es en un ba el pa a caza lobos ma inos,
de que la isla abundaba ex ao dina iamen e, con cuyas pieles pode con ecciona el calzado que
necesi aban de mane a impe iosa odos los de la expedición, pues ─dice la c ónica─ «no había nadie que
pudiese desplaza se po el in e io [de Lanza o e] y busca sus en o po que ca ecían de calzado» (G8 y
B9 ). Allí pe manecie on algunos días, has a que empeza on escasea los í e es, pues la isla «es á
desie a y ca ece de agua dulce y de cualquie o o alimen o» (G8 ), y Gadi e en ió a Remonne al
Rubicón pa a epone suminis os. En és as se lle a a cabo la aición de Be in de Be ne al acapa ando
el ba el en que había llegado Remonne y dejando a Gadi e y los homb es que con él habían quedado en
Lobos o almen e abandonados, has a que cua o homb es leales al conquis ado pudie on i a
esca a los «en una ba quichuela que había quedado po allí» (G11 ), encon ándolos «en g a e apu o
po hamb e y sed» (idem.), has a el pun o de que pa a pode subsis i habían de deja po las noche a la
in empe ie «un paño de lino al ocío del cielo y luego lo e o cía y bebía las go as pa a mi iga la sed»
(G11 ), según palab as del p opio Gadi e .
Pe o el opónimo Lobos hace e e encia en Le Cana ien a dos luga es di e en es, no a uno solo13:
a) A la «isla de Lobos», mencionada de mane a idén ica en G8 y B9 , y desc i a ambién de
mane a idén ica en G36 y B51 : «En e ambas [Lanza o e y Fue e en u a] se halla la isla de Lobos, que
es á despoblada; es casi edonda y sólo mide una legua de la go y o a de ancho; po un lado dis a un
cua o de legua de E bania, y po el o o es á a es leguas de Lanza o e»; y
b) Al «pue o de Lobos» o «pue o de la isla de Lobos», si uado en Fue e en u a, en en e y en la pa e
más ce cana a la isla de Lobos, donde Gadi e desemba có con sus homb es y desde donde inició su
explo ación a la isla14. Las dos e siones de la c ónica ancesa son casi idén icas y se mues an
13 Po lo que suge imos a los edi o es que nos han cong egado en es e Simposio
que, en una u u a eedición de la ob a, o ezcan es e opónimo en el índice de
nomb es p opios en dos en adas, al como aquí decimos.
14 Es a di e enciación en e la isla y el pue o de Lobos ya ue ad e ida po
Elías Se a en su es udio sob e los i ine a ios de la conquis a be encu iana (1965:
208-209). Ese luga de la cos a de Fue e en u a ue elegido po Gadi e «más que
inequí ocas en es a localización:
«Salie on Gadi e y Remonne de Le edan con un g upo de homb es y du an e la noche se aden a on en la isla [de
Fue e en u a] odo lo que pudie on has a una mon aña en la que hay un manan ial de aguas i as, que es á a seis leguas
del pue o de la isla de Lobos... Gadi e y sus homb es pe manecie on allí [en la isla de Fue e en u a] ocho días has a
que la al a de pan les obligó a eg esa al pue o de Lobos» (G4 , casi igual en B5 ).
Además uel e a ci a se el «pue o de la isla de Lobos» en G7 y B8 .
La mo i ación del opónimo Lobos no hay que i a busca la muy lejos, pues es á en las mismas
páginas de Le Cana ien. Se dice en los dos ex os de la c ónica que «en la pa e [de la isla de Lobos] que da
a E bania [Fue e en u a] hay un pue o muy bueno pa a gale as; allí acude un núme o inc eíble de
lobos ma inos («loups ma ins» / «loups ma yns»), y cada año pod ía ob ene se po las pieles y las g asas
un bene icio de más de 500 doblas de o o» (G36 y B51 ). Así pues, se da cuen a implíci a del nomb e de
la isla a la ez que se especi ica uno de los mo i os que jus i ica ía económicamen e la a en u a de los
iajes a Cana ias. Y po añadidu a, en un con ex o i ónico, el aido Be in de Be ne al lanza b a a as a
los ieles de Gadi e diciéndoles que le hagan sabe a su seño que «como me ha e un poco i é a
ahoga lo en la isla de Lobos, y así pesca á lobos ma inos» (G10 ).
¿Y qué especie animal e a esa denominada «lobos ma inos»? Hoy la conocemos con el nomb e
popula de oca monje o oca aile, y con el cien í ico de Monachus monachus, que u o en esa isla una de las
colonias más nume osas de odo el li o al a lán ico. La ad e encia de los c onis as de Le Cana ien de que
la caza de esa especie pod ía se un negocio muy en able, p on o debió pone se en p ác ica, pues se
esquilmó o almen e la aza. Hace muchos siglos que las ocas monje desapa ecie on de la isla de Lobos
y de las cos as limí o es de Fue e en u a y de Lanza o e en que i ían en an g an abundancia15.
Es en Le Cana ien donde po ez p ime a se le da a la isla el nomb e de Lobos y donde ese
nomb e se incula a la especie Monachus monachus. Pe o no es la p ime a ez que se da cuen a de la isla,
pues apa ece ya dibujada en el p ime mapa que conocemos de Cana ias, el de Angelino Dulce , de
1339, allí con una esc i u a con usa que noso os leemos como linegi ma i. Don Elías Se a (1961: 222) lo
in e p e ó como egi ma in, Ma cos Ma ínez (1996: 128) como egi ma i y J.J. Jiménez (2005: 127), según
la uen e de Bonne Re e ón, como esci ma ini, y, según la uen e de Pelleg ini, como egima i. Todo
pa ece indica que es a insc ipción del ca ulano de Dulce es, a su ez, copia de o as esc i u as
an e io es, y que el ca óg a o copió un nomb e semán icamen e inin eligible. Eso debió se lo que
p o ocó una sucesión de esc i u as cada ez más de o madas y cada ez menos in e p e ables: linegima e
se nomb a en el A las de C esques de 1375 (casi como noso os lo leemos), benima in y uegima en el Lib o
del conoscimien o de inales del XIV, allí como si ue an dos islas dis in as, Liugi ma ini o Li ingi ma ini en el
po la p o ección que o ezca es e islo e de los ien os dominan es ─dice Se a─,
po la exis encia an igua de un pozo que suminis a ía el agua indispensable, en
cuya busca se e que e an maes os los anceses». Más a de apa ece ese luga con
el nomb e de «pue o que dicen El Pozuelo», y has a la ac ualidad ha llegado con el
nomb e de Playa del Pozo.
15 En la segunda mi ad de la úl ima década del siglo XX ecue do habe
pa icipado (sólo en los aspec os de la oponimia de la isla de Lobos) en un
p oyec o que p e endía la ein oducción de la oca monje en las cos as de la isla
de Lobos, y que ue inanciado po la Unión Eu opea. Desconozco en qué quedo
aquello, pe o de ez en cuan o apa ecen no icias en la p ensa sob e ese p e endido
empeño, con la oposición de los pescado es de la zona, que c een se e ían
pe judicados en sus cap u as.
Planis e io de Vilades es de 1413, e c.
Cuál pudo se la esc i u a p ime a de la isla de Lobos, y si és a e lejaba la mo i ación del
nomb e son cues iones de di ícil espues a. Desde luego, ni egi ni negi son palab as que pe enezcan a
ninguna de las lenguas ománicas en las que pudo bau iza se a es a isla, ni siquie a son palab as la inas.
Lo que sí pa ece la ín ulga es la exp esión esci ma ini, que apa ece en el ela o que se hizo del iaje de
Lancelo o Ma ucelo (Jiménez 2005: 127), y que end ía el signi icado de 'de o ado es ma inos',
p o enien e de la exp esión del la ín clásico e ulus ma ini (li e almen e ' e ne o ma ino') que e a la que se
empleaba pa a designa a la oca. Cu iosamen e en el dialec o mallo quín exis e la exp esión ell ma i pa a
la oca monje, po lo que no pa ece muy imp obable que esa sea la denominación que subyace en la
esc i u a del mapa mallo quín de Dulce 16.
La nue a denominación de Lobos con que apa ece en Le Cana ien sí es un nomb e mo i ado. Lo
que no sabemos es si esa mo i ación es á elacionada con la condición de 'de o ado es ma inos' que se
daba a las ocas en el la ín ulga o con el é mino ománico de «lobos» po que aullaban como pe os
sal ajes. Y es a nue a compa ación, no ya con los lobos, sino con los pe os, es la que ha dado luga a
una nue a hipó esis e imológica de Cana ias, de endida po algunos au o es que c een que el nomb e del
a chipiélago de i a de los canes ma inos que habi aban en las islas o ien ales, y que en ealidad los dos
«canes» que los p ime os expediciona ios de las Islas lle a on al ey Juba II no ue on sino dos g andes
lobos ma inos (Jiménez 2005: 24-29).
PALMA, LA
En el p ime iaje explo a o io que Gadi e emp ende po las islas en 1402, se dice en Le
Cana ien que desde La Gome a enían in ención de di igi se a La Palma, pe o que una g an o men a les
hizo di igi se p ime o a El Hie o, donde es u ie on 22 días, y ya después a La Palma, donde ondean
en e a un ío y hacen aguada pa a odo el iaje. La desc ipción de la isla po pa e de los c onis as es
b e e, pe o muy elogiosa: «Ele ada, p o is a de g andes bosques, iene mucha población y es ab up a.
Sus habi an es son ca ní o os y sólo se alimen an de ca ne, al igual que hacen en la isla de E bania,
llamada Fue e en u a, a pesa de que el e eno es ap opiado pa a cul i a y pa a p oduci oda clase de
ce eales. Es la isla más ag adable de odas cuan as hemos encon ado po aquí» (G19 -20 ; el ex o B29
omi e es a desc ipción en es e con ex o).
En el segundo iaje de 1404, insis en en algunos aspec os de la desc ipción p ime a (que «es muy
al a y esca pada», que «las ie as son buenas pa a oda clase de cul i os», que es á muy poblada, «pues no
ha sido saqueada como las demás», que sus gen es son he mosas y no comen sino ca ne y que es la isla
más ag adable), y añaden o os nue os: que «es más g ande de lo que igu a en el mapa», que «es á
cubie a de g andes a boledas de dis in as especies, como pinos, d agos que p oducen sang e de d ago y
o os á boles que dan leche de g an alo medicinal y iene hojas de di e en es clases», que «po el cen o
co e un g an ío», pe o «que es á muy a asmano, ya que es el más alejado del con inen e». Es a
desc ipción es compa ida de mane a idén ica po los dos ex os (G33 y B47 ), añadiendo el B que, aun
siendo la más alejada del con inen e, «sólo dis a cien leguas ancesas del Cabo Bojado » y que «es una
isla que iene un ai e excelen e, en la que de o dina io nunca se en e ma uno y la gen e i e muchos
años».
T as es e segundo iaje, el ex o B añade episodios que ya no pe enecen a la c ónica de los
16 Pa a es as obse aciones e imológicas me he se ido de las opiniones que a
pe ición mía me han o ecido mis amigos Ma cos Ma ínez, Dolo es Co bella, Xa e io
Balles e y Felip Muna , a quienes ci o ag adecido.
TENERIFE
El caso de la isla de Tene i e es pa alelo al de Lanza o e y Fue e en u a, nomb adas de dos
mane as di e en es a lo la go de odo el ex o de Le Cana ien, en los es casos con un nomb e abo igen y
o o ománico. Pe o en el caso de Tene i e, a di e encia de las o as dos, es el nomb e guanche el que
iun ó y pe i ió. Tal cual se dice en Le Cana ien, es Tene i e el opónimo p eexis en e («llamada ─qui se
di ─ Tene i e»: B48 ), e isla del In ie no una denominación supe pues a po pa e de los na egan es y
explo ado es de la p ime a época. No se dice en Le Cana ien el mo i o de al denominación, pe o pudo
se lo po las e upciones que algunos de los p imi i os iaje os y na egan es debie on p esencia al
cos ea la isla20, como cons a en la His o ia de Ab eu: «A es a isla de Tene i e llaman algunos isla del
In ie no, po que hubo en ella muchos uegos de pied a azu e, y po el pico de Teide, que echa mucho
uego de sí» (1977: 327). Pe o llama la a ención la mayo ecuencia en Le Cana ien de es a segunda
denominación: 5 eces ci ada como isla del In ie no21 y sólo 2 como Tene i e.
en los pueblos del su de Tene i e se mo ía una pe sona epu ada de pe e sa se oía
deci ases como «Es e a Chinechi, ¡anda, a lo más hondo de Chineche!, ¡de
Chinechi no salgas!, po que de allí salen los xaxos condenados a enca na en los
i os».
20 Se iene no icia de que po los años del iaje de Nicolosso da Recco y de
Angelino di Teggia a las Islas, en 1341, hubo una e upción en Tene i e; y lo mismo
en los años inales del siglo XIV, según no icias de na egan es izcaínos. Y sin
emba go, al pa ece de Be hencou Al onso, «el apela i o del In ie no no lo die on
a la isla los na egan es que se a en u aban po es os ma es, como dicen los
c onis as, po suge i les al idea el aspec o espan oso de las e upciones. Es a es
una explicación habilidosa pe o incie a. Se lo die on, cuando pues os en con ac o
con los indígenas de Tene i e aduje on ielmen e la oz guanche Chinechi,
Chineche o Achinech, modalidades de un solo é mino, que signi ica 'in ie no'; que
los na u ales emplazaban en el cen o de la isla, donde mo aba Guayo a y demás
di inidades in e nales, siendo el Echeide o Teide la boca de comunicación con el
mundo de los i os o séase la boca del in ie no» (1991: I, 218). Muy poco e osímil
nos pa ece la explicación de Be hencou Al onso, pues el nomb e del In ie no
apa ece ya en ca ulanos de mi ad del siglo XIV, echas muy emp anas en las que no
pa ece p obable que los iaje os y na egan es eu opeos hubie an podido ob ene de
los insula es in o maciones de al calado an opológico. Menos e osímil nos pa ece
aún la in e p e ación que algunos au o es han que ido da a la isla del In ie no a
pa i de la denominación de una higue a exis en e en Mau i ania llamada a e nane o
in e nane y que és a se iden i ique con la abaiba (Eupho bia balsámica), de al
mane a que la «isla del In ie no» end ía a signi ica , li e almen e, 'la isla de
las abaibas'. Apa e la cu iosidad que ep esen a que ambién los c onis as de Le
Cana ien, a al a del nomb e especí ico guanche de abaiba, llama an a esas plan as
«especie de hyguye ez» (B51 ), nos pa ece muy poco ele an e una especie suba bó ea
como es la abaiba pa a da nomb e a oda isla; más cuando ni esa especie es
exclusi a de Tene i e ni es á allí po oda la isla ni en mayo p opo ción que en
el es o del a chipiélago; además, es hipó esis e imológica demasiado complicada,
con demasiados eco ecos pa a un opónimo, cuando és e suele se nomb e de
mo i ación di ec a, simple y e iden e.
21 Tales ó mulas denominado as, basadas en el aspec o que p oducía un
e i o io, e an en onces una mane a o dina ia de nomb a los e i o ios ecién
Los anceses no pusie on pie en la isla, se limi a on a cos ea la (G19 ), y sin emba go hacen una
ace ada desc ipción de ella (G34 y B48 ), des acando la g an mon aña cen al (sin nomb a la po su
p opio nomb e), «la más al a de odas las islas Cana ias, cuya pendien e se ex iende en odas di ecciones
po la mayo pa e de la isla»; y hablan a su ez de sus gen es, de pequeña es a u a, «las más in épidas de
cuan as i en en las islas», que nunca ue on ni asal adas ni educidas a cau i idad, como sí lo ue on las
de las o as islas.
Las dos a ian es con que se esc ibe el opónimo abo igen, Tene e ix (G34 ) y Tone iz (B48 ),
mani ies an lo que ya hemos dicho ei e adamen e: que si esos nomb es los oma on «de oídas», de los
labios de los « ujumanes» que lle aban consigo, o bien és os dije on cada uno una cosa dis in a, o bien
los dos capellanes de la c ónica no manda oye on de mane a di e en e, lo que es más p obable, pues
esos dos nomb es de Tene i e co esponde uno al ex o G y o o al ex o B. Pe o ampoco es
desca able que ese nomb e, al menos la p ime a a ian e, lo oma an di ec amen e de un mapa an e io .
No sabemos cuál pudo se , pe o la o ma p ime a es casi idén ica a la que apa ece en el Lib o del
conoscimien o (de las úl imas décadas del XIV, allí Tene e iz), y bien se sabe que és e copió los opónimos de
las Islas de la ca og a ía de la época.
Quizás sea el nomb e Tene i e el que más a ención ha me ecido en cuan o a su e imología y
signi icado de odas las palab as de o igen guanche, y no sólo de en e los opónimos. Esa a ención se
inició p on o, po pa e de los p ime os his o iado es de Cana ias. El p ime o de ellos, el dominico
Alonso de Espinosa, di á que los na u ales de la isla «en su lenguaje an iguo la llama on Achinech» (1980:
26). Po su pa e, To iani ma iza que «los isleños [de la p opia isla] le decían Chinechi, y los palme os,
Tene i e, que en su lengua signi ica an o como mon e de nie e» (1978: 172). Y Ab eu que «en su p opio
lenguaje y común habla , la llaman y nomb an el día de hoy Achineche» (1977: 291). Más a de, el
es imonio de Ma ín y Cubas pa ece el esul ado de un «collage» de no icias de muy dis in as
p ocedencias y no menos de su in ención p opia. A la ei e ación de que son los abo ígenes de La Palma
los que la llaman Tene i e, que en su lengua signi ica 'mon e de nie e', añade aho a que en la pa e su de
G an Cana ia «hay una pun a de ie a donde se empieza a e Thane i e» (1993: 248), y en páginas
an e io es dice que «los de Cana ia [la] llaman Thene i e po que así llaman los cana ios una pun a de ie a
que mi a al Su donde se descub e es a isla de Thene i e» (1993: 219)22. Finalmen e, Vie a y Cla ijo
descubie os, como lo ue on en el mismo caso de Cana ias las islas de
Fue e en u a, de La G aciosa, de Mon aña Cla a y posiblemen e de El Hie o. Po lo
demás, la denominación del In ie no es muy común pa a odo aquel luga que sea
hondo, oscu o, p o undo y pelig oso, o que p oduzca una imp esión de miedo o emo .
Has a al pun o es común es e ipo de denominaciones que desde la eo ía gene al de
la oponomás ica se ha c eado un é mino especí ico pa a ellos: opo agia se llama
a opónimos como del Diablo, del In ie no, de las B ujas, de las Ánimas, e c.
También es os opónimos apa ecen con ecuencia en Cana ias; po e e i nos sólo al
del In ie no, podemos ci a el Roque del In ie no como segundo nomb e que ecibe el
Roque del Oes e (de los «Islo es» de Lanza o e), po las ocas neg as y a iladas
que iene; Boca del In ie no se llama a una mon aña de c á e p o undo de la zona
del Timan aya de Lanza o e, y Cue a del In ie no a una cue a del li o al de
Aleg anza. Y en la mic o oponimia de Tene i e hemos egis ado has a 15 luga es que
lle an el apela i o del In ie no y que nomb an ba ancos, cue as, sal os u hoyos
con alguna de es as ca ac e ís icas e e idas.
22 Lo que pa ece que e deci dos cosas jun as: que en G an Cana ia hay una
pun a que se llama Tene i e y que desde allí se empieza a e la isla de Tene i e.
¿Se á la ac ual Pun a de Tene é, en el mun. de San a Lucía de Ti ajana, ce ca de
explica el nomb e de la isla desde el gen ilicio de los isleños (1982: I, 75).
Desde la ilología mode na se ha a ado de jus i ica la doble hipo é ica e imología que se ha
dado a Tene i e como 'mon e de la nie e' o 'mon e del in ie no o del uego' desde la búsqueda de los más
a iados pa alelos be ebe es, esumidos en Wöl el (1996: 489-490 y 717-718). Pe o no acabó en el lib o
del in es igado aus iaco el in e és po el opónimo Tene i e; o os muchos au o es han seguido
p egun ándose po su e imología23.
Pa a nues o colabo ado Ab aham Lou , especialis a en lenguas be ebe es, la inculación de
Tene i e con el be ebe es e iden e, an o en el aspec o o mal como en el semán ico. Desde el pun o de
is a o mal p esen a es e opónimo una es uc u a mo osin ác ica bas an e ecuen e en los opónimos
be ebe es cons uidos sob e la base in-/ en- ( a ian e po en a ización de la den al - o chin- po la
pala alización de la misma) que se compone de la ma ca del emenino singula i + la pa ícula -n-, signo
p eposi i o co espondien e a la p eposición cas ellana 'de', con el alo de 'luga de'. El signo nasal
desempeña aquí la unción de conec o en e el p e ijo i- y el elemen o -e i e, pe mi iendo la siguien e
ealización mo osin ác ica: «de e minan e + de + complemen o». En cuan o al elemen o léxico e i e,
con iene el adical RF, de mucha p oduc i idad léxica en el ocabula io be ebe , en la mayo ía de los
casos mo ilizada po el sema '+ calo ': I i i > dim. i i i > plu . i a an 'sequía' o 'sed p o ocada po
solaje o'; u an 'collados muy calien es pa a hace el pan'; i u in 'millo os ado, palomi as'; a e 'calen a un
líquido con callaos calien es'. A es as o mas pod ía añadi se o o de i ado del adical RF el lanza o eño
o e 'a ena olcánica g uesa' esul an e de las a dien es b asas olcánicas.
VALTARAJAL
Es e es segu amen e el opónimo cana io de Le Cana ien que más p oblemas plan ea, unos de
ipo geog á ico y o os de ipo lingüís ico. Los de ipo geog á ico son, a su ez dos: p ime o, el se un
opónimo desapa ecido, y segundo, el de habe se pe dido la memo ia de su ubicación. Algunos au o es
han que ido e en el Val a ajal de Le Cana ien el ac ual G an Ta ajal de Fue e en u a, pe o las
minuciosas in es igaciones hechas po Don Elías Se a sob e la c onología y opog a ía de la conquis a
Pozo Izquie do, una pun a bien p onunciada? Es lo más p obable, po que es á en el
su es e, pe o desde allí no se e ni puede e se Tene i e. Así que la in o mación
de Ma ín y Cubas debe es a equi ocada: si la pun a es á en el su , no se puede e
Tene i e; y si desde ella se e Tene i e sólo puede es a en la zona del su oes e
en di ección al no oes e. Además pa ece malin e p e a a Ab eu diciendo que a la
isla de Tene i e unos la llaman Chinechi y o os Bincheni, cuando lo que Ab eu dice
es que la isla, sí, se llama Chineche, pe o que el nomb e de Bincheni es el de sus
na u ales. Pe o lo que sí es no edad en Ma ín y Cubas es esa ex aña oz de
Gucancha que p opone como é imo de guanche, oz que sólo Chil y Na anjo oma á en
conside ación después de él. Y más ex año aún es el signi icado de 'pe o' que le
a ibuye, pues a esos pe os g andes y lanudos que los cana ios abo ígenes
iden i icaban con el demonio, según las C ónicas y la adición pos e io se les
llamaba Tibisenas, siendo esa c eencia exclusi a de G an Cana ia, como exp esa
Gómez Escude o.
23 Quien quie a bucea en el ma de en edados da os y conje u as e imologis as
que se han ba ajado pa a explica el nomb e de Tene i e puede consul a las
opiniones de Ma cy y Ál a ez Delgado (1962: 253-259 y 264-273), de Vycichl (1952:
190-193) y úl imamen e el es udio monog á ico sob e el ema de Ca idad A ias
(2000).
be encu iana (1965), haciendo casa los hechos desc i os en la c ónica ancesa con la geog a ía donde
és os ocu en, desca an esa iden i icación24. En e ec o, an o el cas illo de Val a ajal como el de Rico
Roque ue on o alezas que los anceses cons uye on en Fue e en u a, el p ime o pa a de ensa de
Gadi e y el segundo pa a de ensa de Bé hencou , pe o en luga es que según los ex os de Le Cana ien
esul an muy imp ecisos; y de ahí el mé i o g ande de las indagaciones del P o eso Se a Rà ols po
econs ui con exac i ud sus an iguos y espec i os emplazamien os. El de Rico Roque, según ya imos,
lo si úa el eco dado in es igado en las ce canías del ac ual Pozo Neg o, g acias a la localización de unas
uinas que hay en la lade a de un lomo y a la exis encia de un opónimo que lle a el nomb e de Fuen e
Roche.
Respec o al cas illo de Val a ajal es ci ado muchas eces Le Cana ien, y en momen os muy
di e en es, sob e odo en el ex o B, pe o sólo el ex o G o ece da os de su si uación, y jus o en la única
ci a que de él hace. Dice: «Cuando Gadi e llegó al Pue o de los Hue os, empezó a o i ica se y le an ó
una o e a dos leguas de él, en un he moso e eno llano jun o a unos bosques y a un ío, que se llama
o e de Val a». Pe o aquí e mina la úl ima línea del olio 32 y jus amen e al a la hoja siguien e, así que
nos quedamos con una in o mación incomple a e in e up a, y del odo imp ecisa, al desconoce se el
emplazamien o de ese Pue o de los Hue os, po ambién desapa ecido. Incluso el ex o de G pa ece
es a desc ibiendo un luga absolu amen e imp opio de los suelos de Fue e en u a, is os con ojos de
hoy. ¿Dónde halla un luga que sea he moso y llano, que enga ce ca un bosque y que lo c uce un ío, y
que es é ce ca de un Pue o de los Hue os? Todo ello nos obliga a pensa en un e gel, pe o ¿dónde
encon a en Fue e en u a algo que se pa ezca a ese locus amoenus?
Las in es igaciones del P o eso Se a son concluyen es: el cas illo de Val a ajal « ino a
con e i se en núcleo o igina io de la pos e io illa capi al de la isla [Be ancu ia]», y es posible que, años
más a de, una ez decidida la ubicación del Seño de la isla en aquel luga , alguno de los elemen os de
aquella o aleza si ie a pa a la cons ucción del emplo de la nue a ciudad, singula men e la plan a, y
que la bella imagen gó ica, de alabas o, de N.S. de la Peña, an ancesa, ue a la que el p opio
Bé hencou aje a de F ancia pa a su capilla, «de donde ue desplazada an e una in asión aga ena y
luego milag osamen e eencon ada» (Se a 1965: 223). Y concluye Se a que Val de Ta ajal e a el
nomb e con que se conocía an es el ac ual «Valle de San a Ma ía» (id.: 224).
Los p oblemas lingüís icos que susci a el nomb e de Val a ajal no son meno es que los
geog á icos. ¿Se a a de un nomb e español, ancés o abo igen? Conside ando el opónimo al cual yo
lo acabo de p onuncia , Val a ajal, y al cual lo han aducido al español los aduc o es de las a ias
ediciones de Le Cana ien, no duda íamos en conside a lo una lexía compues a del español o mada po el
componen e al, a ian e apocopada de alle, p esen e en in inidad de opónimos españoles an iguos,
incluso de Cana ias pa a no ene que sali ue a de nues a ie a a busca ejemplos (Valsequillo,
Valsende o, Val e de, Valhondo, Valde ama, e c.), y el colec i o a ajal, que según odos los
dicciona ios dialec ales es un cana ismo que nomb a a la especie ege al Tama ix cana iensis o a icana,
desc i a, po ejemplo, en el DDEC como «a bus o ama iscáceo que c ece a o illas de los ba ancos o en
los lechos de alles secos, de co eza neg a o pú pu a, con lo es sésiles, osa cla o o blancas».
Pe o en es e caso debemos p ocede a pa i no de la aducción española, sino de las esc i u as
que de ese nomb e se hicie on en el o iginal de la c ónica. Y de nue o nos encon amos en es e caso casi
24 Y sin emba go, muchas de los ex os di ulga i os de la his o ia de Cana ias
siguen man eniendo aquella iden i icación e ónea. Po ejemplo, el úl imo lib o
publicado con el apoyo ins i ucional del Gobie no de Cana ias, como si del lib o
«ins i ucional» de Cana ias se a a a, i ulado Conoce Cana ias, de Ped o
He nández (2006: 262).
con an as o mas a ian es como eces se menciona: Bal a hayz (B53 ), Bal a hais (B53 , 55 ),
Bal a hays (B56 , 67 , 69 ), Bal a hays (B61 ), Vau a [Val a] (G32 ). ¿De dónde oma on los clé igos
de Le Cana ien es os nomb es? ¿Se los oye on a los abo ígenes de Fue e en u a o se los pusie on ellos a
pa i de un nomb e p eexis en e en el ancés a la is a de los p e isibles bosquecillos de a ajales que
había en el luga ? Opinan los nue os edi o es de Le Cana ien (2003: xxxii) que «las g a ías ancesas
pa ecen ap oxima se a la p onunciación de a ahe o de a aje», y que es as o mas p oceden del andalusí
a ahe, con p onunciación andaluza a aje.
Pe o cabe o a in e p e ación. Comen a Elías Se a que Val a ajal es á compues o de al ' alle' «y
lle a yux apues o el nomb e indígena de un a bolillo o a bus o ca ac e ís ico de la isla, que luego dio en
cas ellano la o ma a ajal, que más bien pa ece un colec i o, como al ez e a la o ma indígena» (1965:
212). Po dos eces menciona el P o eso Se a Rà ols en an b e e pá a o que ese nomb e es indígena,
desca ado el p ime componen e al. Es necesa io deci aquí que, apa e del opónimo, el é mino a aje
apa ece en o o con ex o de Le Cana ien, jus amen e en el momen o de desc ibi la na u aleza de la isla de
Fue e en u a, en el ex o B. Se dice que en cua o o cinco si ios de la isla se encuen an a oyos, y que
«sob e esos a oyos hay unos so os poblados de a bus os llamados a ajes, que dan una esina de sal
buena y blanca, pe o su made a no si e pa a hace ningún abajo de calidad, pues es e o cida, y sus
hojas son pa ecidas a las del b ezo» (B49 ). Los mode nos edi o es de Le Cana ien aducen el nomb e
del o iginal a hais po a ajes, que es palab a española peninsula , pe o c eo yo que debe ían habe lo
aducido po la cana ia, que es a ajales, al como hizo Cio anescu, y luego di emos po qué.
En es e ex o podemos encon a la cla e. Se dice que esos a bus os de Fue e en u a «son
llamados a hais», y pa a ello u ilizan la ó mula ípica en que la palab a que se menciona es la p opia del
luga , y po an o ajena, ex aña al ocabula io de quienes la esc iben. Supongamos que, en e ec o, la
o ma a hais e a indígena guanche, aunque esc i a «a la ancesa» (quie e deci se según la oyó un hablan e
ancés). La o mación del opónimo Val a ajal p esupone en onces que la o ma indígena ue asumida
de inmedia o po los anceses y o ma on con ella un compues o an eponiéndole el componen e léxico
al, de acue do a una o mulación oponímica p o o ípica de las lenguas omances (al menos del ancés
y del español, y ambién del po ugués y del ca alán). Esa conciencia de los esc ibanos de Le Cana ien de
es a esc ibiendo una sola palab a (aunque compues a) explica ía la mayo ía de las a ian es egis adas:
Bal a hayz (B53 ), Bal a hais (B53 y 55 ), Bal a hays (B56 , 67 y 69 ); incluso explica ía la esc i u a del
ex o G32 , que sepa a el componen e léxico inicial: Vau a [in e umpido]; aunque deja ía sin explica la
esc i u a de B61 , que di ide la palab a de una mane a o almen e anómala: Bal a hays.
Y decimos que los nue os edi o es de Le Cana ien debie on aduci , a nues o juicio, la palab a
a hais po el cana ismo a ajales y no po el cas ellanismo a ajes po que muy posiblemen e la o ma
cana ia a ajal sea un guanchismo de o igen25, mien as que la peninsula a aje sea un a abismo,
independien es po an o la una de la o a. A gumen os pa a apoya es a hipó esis pueden se los
siguien es:
a) La exis encia en los suelos cana ios de la especie ama ix desde an es de la llegada de los
eu opeos, como demues a el ex o de Le Cana ien; y además en una modalidad endémica, como ha
demos ado la bo ánica dándole el especí ico de Tama ix cana iensis; y además en una g an abundancia,
como queda pa en e en los nume osísimos opónimos adicionales que hay en Cana ias con es e
25 Y al p opone es a hipó esis somos conscien es de que nos apa amos de la
opinión mayo i a ia mani es ada po los dicciona ios dialec ales. Incluso Wöl el
(1996: 681) dice li e almen e que «no es [ oz] abo igen», sino españolismo
peninsula adap ado al español de Cana ias: de a aje o a ay a a ajal.
nomb e. Po an o, es del odo p e isible que esa especie u ie a un nomb e en la lengua de los
abo ígenes.
b) El signi ican e a ajal, peculia y exclusi o de las Islas ( en e a los españolismos peninsula es
a aje y a ay), y an o pa a la especie indi idual como pa a el colec i o.
c) La exis encia de una a ian e cha ajal que se usa en La Gome a (po pala alización de -),
p opia de muchísimos o os guanchismos de es a isla y de Tene i e.
d) El pa en esco que iene con o as muchas o mas guanches, an o del léxico común ( a abas e,
a ajallo, a agon ía, a ambuche) como del oponímico (Ta aja e, Ta aba es, Tila ajo, Tina ajo, Taga aji a, e c.)
e) Todo ello a pa i de un é imo be ebe * a aje, asimilado po los á abes, an o en el no e de
Á ica como en la Península, y cas ellanizado después. Es bien sabido que la conquis a musulmana de
España ue ealizada muy mayo i a iamen e po be ebe es no ea icanos nada a abizados, y que
con inua on llegando en e apas pos e io es a a és de o as ibus be ebe es (almo á ides, almohades y
benime ines), lo que explica ía que muchas palab as enidas po a abismos sean en ealidad be be ismos
de o igen, asimilados po el á abe y enidos po a abismos. En el caso de Cana ias el é imo be ebe
* a aje pudo man ene se sin in luencia de ninguna o a lengua, pues o que los guanches a iba on a las
islas en épocas muy an e io es a la islamización del no e de Á ica, has a la llegada de los españoles en el
siglo XV, que adop a on el é mino y le añadie on el mo ema del colec i o -al. Po lo que se a a ía, en
de ini i a, de una con luencia del o igen be ebe y de la asimilación á abe.
FINAL
Llegado a es e pun o, quie o esal a la ascendencia capi al de pode con a , inalmen e, con
una edición an de lujo, an comple a ( acsimila , ansc ipción paleog á ica, nue a aducción y u u a
edición c í ica) y an iable como la que los p o eso es Be a Pico, Edua do Azna y Dolo es Co bella
han hecho de Le Cana ien. La poquedad de las no icias oponímicas que con iene la c ónica sob e
Cana ias nos ha pe mi ido, sin emba go, plan ea nos algunas cues iones de ipo gene al que a ec an
di ec amen e a la o mación de una nue a oponimia en un e i o io en el momen o mismo de cambia
de cul u a y de lengua; cues iones de oponomás ica gene al. Y ello ha sido posible g acias a es a edición
de Le Cana ien. De la misma mane a, las pocas no icias que los c onis as nos o ecen del léxico común
especialmen e e e ido a los suelos y a la na u aleza de las Islas, pod ían sin emba go ilus a nos en
cuan o a los es p ocesos seguidos en la o mación del nue o léxico cana io (de adap ación, de
adopción y de c eación), al cual en su día ejempli ica a Manuel Al a en un es udio céleb e (1993: 153-
176), sólo que aquí con los ejemplos p ime os que pueden ci a se.
Todo mi es udio ha sido posible, pues, g acias a buen hace p e io de Be a Pico, Edua do
Azna y Dolo es Co bella, y a ellos se lo dedico, con econocimien o y g a i ud.
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