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Ser o parecer. Todas nuestras identidades

Abstract

Desde que el ser humano tiene conciencia se ha preguntado el por qué de su existencia y de todo lo que lo rodea. Conocer el entorno es tan importante como conocerse a sí mismo para así poder sobrevivir, ya que la característica principal de este es la capacidad de resistir a situaciones complejas que suponen un peligro, lo que ha permitido que en el transcurso del tiempo se haya podido desarrollar en cualquier tipo de circunstancia. A lo largo de la historia el ser humano ha ido mutando para poder encajar con el medio. En la actualidad, esta adaptación no solo requiere un cambio físico sino también mental. Ya no hay que preocuparse por el frío o por buscar alimento. La principal inquietud del individuo es conectar con los demás, conseguir un lugar entre la multitud para paliar el miedo a la soledad y al olvido. Por ello, ve necesario crear múltiples personalidades con las que poder adaptarse de una forma u otra a lo que lo rodea, ya que somos seres sociales que necesitamos de los demás para poder vivir. La finalidad de este trabajo es comprender por qué un individuo se presenta ante los demás de forma distinta dependiendo de la situación en la que se encuentre. Se analizará el concepto psicológico de la definición de la identidad personal, así como los recursos que se utiliza en la creación de estas nuevas personalidades, centrándose en la máscara como recurso al que se acude para hacer frente a distintas circunstancias. También se hará un estudio sintético de lo que ha supuesto la representación del individuo a través del retrato, que ha sido la imagen que el individuo ha mostrado al mundo desde el principio de los tiempos; culminando con el planteamiento práctico de esta idea.

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Ser o parecer. Todas nuestras identidades

Author: Cordero García, Andrea
Year: 2022
Source: https://idus.us.es/bitstreams/2d1d9c85-c185-48ca-8b27-65fe53c50d14/download
G ado en Bellas A es
Uni e sidad de Se illa
Cu so 2021-2022
And ea Co de o Ga cía
SER O
PARECER
Todas nues as
iden idades
And ea Co de o Ga cía
SER O
PARECER
Todas nues as
iden idades
TRABAJO FIN DE GRADO
GRADO EN BELLAS ARTES - UNIVERSIDAD DE SEVILLA
CURSO 2021-2022
AUTOR: And ea Co de o Ga cía
TUTOR/A: Manuel Fe nando Mance a Ma ínez
Se illa, 2022
SER O
PARECER
Todas nues as
iden idades

ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ���������������������� 13
OBJETIVOS ������������������������� 17
METODOLOGÍA ���������������������� 21
REPRESENTACIÓN DE LA IDENTIDAD.
RETRATO, ROSTRO Y MÁSCARA ������� 25
4.1. La iden idad del indi iduo como
de inición de su se . ............................... 27
4.1.1. La iden idad en la ed. ................ 33
4.2. Pe sona, os o y másca a.
Cons ucción del indi iduo. .................... 39
4.3. Re a o como ep esen ación del
indi iduo. ................................................ 49
4.3.1. Re a o desde sus inicios. ............ 53
4.3.2 . El e a o después de la
o o g a ía. ....................................... 61
4.3.3. El e a o en el espacio digi al ...... 71
DESARROLLO ARTÍSTICO ������������� 79
CONCLUSIONES ���������������������117
INTEGRACIÓN PROFESIONAL �������� 121
ANEXO DE IMÁGENES ��������������� 125
BIBLIOGRAFÍA ���������������������� 129
INTRODUCCIÓN
1
14 15
Desde que el se humano iene conciencia se ha p e-
gun ado el po qué de su exis encia y de odo lo que
lo odea. Conoce el en o no es an impo an e como
conoce se a sí mismo pa a así pode sob e i i , ya
que la ca ac e ís ica p incipal de es e es la capaci-
dad de esis i a si uaciones complejas que suponen
un pelig o, lo que ha pe mi ido que en el anscu -
so del iempo se haya podido desa olla en cual-
quie ipo de ci cuns ancia. A lo la go de la his o ia
el se humano ha ido mu ando pa a pode encaja
con el medio. En la ac ualidad, es a adap ación no
solo equie e un cambio ísico sino ambién men al.
Ya no hay que p eocupa se po el ío o po busca
alimen o. La p incipal inquie ud del indi iduo es co-
nec a con los demás, consegui un luga en e la
mul i ud pa a palia el miedo a la soledad y al ol i-
do. Po ello, e necesa io c ea múl iples pe sona-
lidades con las que pode adap a se de una o ma
u o a a lo que lo odea, ya que somos se es socia-
les que necesi amos de los demás pa a pode i i .
La inalidad de es e abajo es comp ende po qué un
indi iduo se p esen a an e los demás de o ma dis in a
dependiendo de la si uación en la que se encuen e.
Se analiza á el concep o psicológico de la de inición
de la iden idad pe sonal, así como los ecu sos que
se u iliza en la c eación de es as nue as pe sonalida-
des, cen ándose en la másca a como ecu so al que
se acude pa a hace en e a dis in as ci cuns ancias.
También se ha á un es udio sin é ico de lo que ha
supues o la ep esen ación del indi iduo a a és del
e a o, que ha sido la imagen que el indi iduo ha
mos ado al mundo desde el p incipio de los iempos;
culminando con el plan eamien o p ác ico de es a idea.
2
OBJETIVOS
30 31
es y de lo que quie e llega a se ; y po o o lado habla de la iden i-
dad de la pe sona inco po ándose en el mundo social. Apa ece aquí
o o é mino como es la iden idad de g upo (To eg osa, 2017, p. 224).
La iden idad del indi iduo es lo que le si úa en el mundo mo al, la que di ige y
o ien a cada decisión que omamos, nos emplaza en un luga y momen o como
ya hemos comen ado, y aza un eje sob e el que mo e nos (Taylo , 1995, p.11).
E ikson ha sido c i icado sin emba go po habe dado una g an a iedad de
signi icado a la idea de iden idad, pe o explica que es a plu alidad p ocede de
la conside ación del yo como un en e doble, como suje o y obje o, an o pa a
sí mismo como pa a los demás. Po ello, muchos au o es del in e accionismo
simbólico han omado a es e au o como e e en e (To eg osa, 2017, p. 225).
A pa i del pensamien o de es e psicólogo, podemos disce ni que nues a
iden idad, que es lo que nos puede de ini , se a o mando a lo la go de
oda la ida, y que hemos llegado al concep o de de inición del indi iduo a
pa i de la gen e que nos odea, pues solo en onces enemos una azón
pa a busca qué y cómo somos. También hemos is o que es muy di ícil da
con un en endimien o o al de noso os mismos po que e olucionamos y
mu amos con o me la sociedad a anza, el en o no cambia y cómo noso os
mismos nos sen imos. Tenemos que en en a nos a si uaciones que equie-
en al e aciones en nues a conduc a y sugie en o a de inición de nues a
pe sona, o bien conducen a una c isis que lle an a la al a o negación de
esa de inición como pe sona; y que al inal desemboca en una nue a con-
cepción de nues os p opios yos. La iden idad pe sonal es, po an o, la
acep ación del modo de se , ac ua y pensa de cada pe sona, lo que nos
dis ingue de los demás, y a la ez nos elaciona con ellos. Es aquí donde
apa ece el úl imo a ículo que se analiza á. Esc i o po Luis Ál a ez-Muná-
iz, explica la impo ancia que iene la iden idad en nues a ida dia ia. Mu-
chos an opólogos han obse ado ambién que el indi iduo ac úa como un
“agen e múl iple”, in e p e ando a ios papeles. Acla an así que la iden idad
pe sonal es la combinación de odas esas iden idades colec i as que una
pe sona asume conjun a y/o al e na i amen e. Como bien explican Jean
Claude Deschamps y T. De os en su lib o elaciones en e iden idad social
e iden idad pe sonal, mien as que la iden idad pe sonal hace alusión a la
a iedad, la iden idad social sugie e simili ud y pe enencia a un luga (Ál-
a ez-Muná iz , 2011, p. 408); y aunque puedan es udia se po sepa ado
pa a un mejo en endimien o, son concep os que an de la mano y se com-
plemen an. Debido a es o, podemos deci que, aunque la conciencia de
iden idad es una cualidad indi idual, a la ho a de p oduci es a conciencia, se
con ie e en social. Nues o ce eb o es á con o mado socialmen e. Somos
se es socializados que se some en a la p esión social ya que necesi amos
compa i nues a ida con el es o de los componen es de nues o g upo.

4.1.1. La iden idad en la ed.
34 35
U ilizamos las edes sociales como medio po el cuál pode p esen a nos
al mundo, po lo que la “in e az digi al” (Rueda y Gi aldo, 2016, p. 121)
cob a g an impo ancia en la o ma con empo ánea de au o- ep esen a-
ción. La ed unciona como sopo e pa a las nue as o mas de exp esión
y cons ucción de la iden idad. Y es especialmen e signi ica i o si ela-
cionamos es a idea con el momen o en el que se empieza a cons ui la
iden idad y po an o comenzamos a de ini nos como pe sona. Tal como
explica Alejand a Ta ango Guada ama en su esis jó enes y edes socia-
les: “la o og a ía en Facebook másca a de iden idad en los jó enes”, es
en la e apa de la ju en ud, la cuál comp ende en e los 12 y los 29 años,
donde damos inicio al p oceso de cons ucción de nues o yo (Ta ango,
2021, p. 25). Las edes sociales son un medio de in e acción, y la glo-
balización que el mundo i ual ha ocasionado epe cu e en g an medida
en la con o mación de esa iden idad. Inciden de al mane a que ans o -
man su compo amien o y condicionan lo que les suceda en la ealidad
con el obje i o de una pos e io acep ación an o indi idual como colec i a.
Se llega has a el pun o de modela nues a iden idad de acue do al in e-
és de la comunidad en la que es é, así como selecciona qué con enido
unciona mejo con el obje i o de que el público c ee una pe cepción de
noso os ya con olada y es udiada. Se gene an de es a mane a másca-
as de iden idad ( e minología en la que p o undiza emos en el siguien e
apa ado) con el único in de man ene ese lazo con los demás usua ios.
Es o conlle a que sea más di ícil y edioso compone una pe sonalidad e
iden idad p opia. Mien as que las gene aciones an e io es se eían in luen-
ciadas po unos alo es y enseñanzas más amilia es, en el mundo globali-
zado en el que i imos, los jó enes bebemos de la sob eexposición de in o -
mación, es ilos, cul u as e imágenes que se in e cambian y se con ie en en
los nue os alo es, cambiando el umbo de la iden idad social que an es de la
web 2.0 se desconocía. El hecho de es a conec ado a una ed global implica
múl iples in e p e aciones y cons ucciones men ales, además de la necesi-
dad po pa e de dis in os usua ios de c ea una iden idad i ual a a és de
la cuál pode elegi qué imagen de noso os mismos damos, como ya hemos
mencionado an e io men e.Pa a So o (2012), es o puede ene un impac o
posi i o, pues al c ea una iden idad en la ed, la in o mación que se deja
pe du a en el iempo, al como lo hace una o og a ía (Ta ango, 2021, p. 28).
La gene ación que ha c ecido en la ed iene además una o ma di e en-
e de comunica se y sob e odo de elaciona se. Como bien dicen Bo-
hó quez y Rod íguez-Cá denas en la Re is a Colombiana de Psicología
pe cepción de Amis ad en Adolescen es: el Papel de las Redes Sociales,
un elemen o a la ho a de o ma la iden idad es la in e acción con o os
indi iduos con el obje i o de socializa , y las edes sociales son aho a el
nue o en o no en el que los jó enes empiezan a c ea lazos con sus igua-
les (Can o -Sil a, Pé ez-Suá ez y Ca illo-Sie a, 2018, p. 72), de ahí la
impo ancia de una buena imagen an e los demás. Sin emba go, es a in-
cu sión en las edes iene ambién un lado nega i o, pues muchas eces
36 37
se hace sin con ol o aseso amien o po pa e de los pad es. Si ag ega-
mos el hecho de que cada ez las incu siones en la ed se hacen a una
edad más emp ana, emos que la iden idad de los más ulne ables es á
expues a a po enciales pelig os. El doc o Al edo Oli a, p o eso de Psi-
cología E olu i a y de la Educación de la Uni e sidad de Se illa explicaba
en una con e encia llamada la iden idad en el espacio digi al; c eación, e-
p esen ación y p oyección de la iden idad en el espacio digi al, ealizada
en el Caixa o um de Se illa el 11 de mayo de 2022, que el adolescen e
no alsea su yo en las edes en an o que su iden idad no es á comple-
amen e cons uida. Es en es a edad donde, a a és de expe iencias y
i encias, empieza a en ende su al ededo y a compone su pe sonali-
dad. Explica a a és de a ios ejemplos cómo las nue as gene aciones
u ilizan las edes pa a expone su pensamien o e inquie udes, eniendo la
posibilidad de pone se en con ac o con o as pe sona que es én o hayan
pasado po alguna si uación simila pa a así sen i se alo ados y que idos.
Se han hecho a ios es udios que demues an que a a és de las edes
se puede conoce a una pe sona mejo de lo que se ha ía en pe sona.
Podemos obse a que a ios de ellos se han lle ado a cabo sob e la ed
social Facebook po la Uni e sidad de Cali o nia del No e en Chapel Hill,
muchos de los jó enes que pa icipa on decían que es aban dispues os
a compa i in o mación de índole pe sonal en sus edes sociales, dejan-
do así de di e encia la ida “online” de la “o line” (Blanco, 2016, p. 8).
Explicaba así cómo los jó enes usan las edes pa a exp esa se y habla
de sus pensamien os e inquie udes. Un me gus a con iene mucha más
in o mación ín ima de la que c eemos. Es a es un a ma de doble ilo, pues
si bien las edes nos pe mi en comunica nos y conec a nos po odo el
globo, bien es cie o que cuando clicamos en algo que nos a ae, no pen-
samos que la in o mación que olcamos sea ele an e, pe o hay que plan-
ea se que dejamos da os p i ados; y aunque algunos pueden se menos
impo an es como un lib o o película que nos gus e, o os pueden eco-
ge nues a o ien ación polí ica, sexual o/y eligiosa, que es a á disponible
y accesible pa a un sin in de pe sonas. Además, al en a en cualquie
página de in e ne exponiendo nues os da os, no nos damos cuen a de
que pe demos el de echo a ellos al acep a las condiciones que cada si io
web pide. Exponemos inconscien emen e nues a pe sonalidad, gus os y
pensamien os eales, exhibiendo nues o yo más ín imo y dejando de lado
esa igu a ic icia que mucha gen e c ea al en a en una ed pa a sen i -
se incluida den o de un g upo especí ico. Como bien dice Jesús Po illo
Fe nández en la e is a Logos, la iden idad que enseñamos en las edes
es doble (que compa a con unos concep os de O ega y Gasse que usa-
ba al habla de his o ia y son “din o nos” y “con o nos” (Po illo, 2016), e-
i iéndose a lo que hay ue a y den o espec i amen e). La in e io o la
din o no solo pod á e se si el indi iduo lo c ee necesa io y si el g upo o
g upos es án dispues os a ecibi la in o mación que lo dis ingue de ellos.
En esumen, podemos deci que ac ualmen e las edes son el medio po el
cual nos comunicamos con los demás y dejamos in o mación. La pe enen-
cia a una ed social iene elemen os posi i os y nega i os. Po una pa e
ayuda a la in eg ación en una comunidad, así como a ob ene in o mación
de odas las pa es del plane a, conec ándonos con los demás, pe o po
o o lado, esa conexión en muchas ocasiones pe judica nues a p i acidad
e in imidad, p oduciendo el e ec o con a io al que deseamos, ya que en-
demos a c ea una másca a con la que sepa a el yo in e io y el ex e io o
la e sión pe inen e que en ese momen o se quie a p esen a al mundo.
4.2. Pe sona, os o y másca a.
Cons ucción del indi iduo.
40 41
Ya hemos is o que la iden idad de la pe sona p ecisa cómo somos y cómo
que emos que nos ean el es o, y lo p ime o que enseñamos de noso-
os es ine i ablemen e nues o os o. Es la p ime a oma de con ac o
con el ex e io y lo que da una de inición p ima ia de noso os, es donde
la exp esi idad del cue po y el signi icado se condensan (Al una, 2009,
p.34). Po eso, es p eciso que ahondemos un poco en la his o ia del o i-
gen e imológico de la palab a, pues elaciona pe sona, os o y másca a.
En g iego el é mino “ os o'' (Al una, 2009, p.35) se e ie e, en las ep e-
sen aciones ea ales, a algo que se mi a y al que se mi a, como una pue a
al alma. Ellos no lo eían como un escondi e, sino como un con enedo de
emociones. Se usaba la palab a p osopon, que signi ica li e almen e “lo que
es á delan e de la mi ada de noso os”. Es a palab a engloba an o el os o
como la ca e a o másca a ( i ual o escénica), es deci , no enían un é mino
especí ico pa a ninguna de las dos. Es o ocu ía po que la cul u a g iega se
basaba en el ca a a ca a, en el qué di án y qué pensa án del que ienen de-
lan e. Pa a ellos, el P osopon e a lo que ep esen aba a la pe sona que enía
delan e, lo que eía y e a is o. Siemp e enía ese e ec o de ecip ocidad:
se deja e y e lo que iene delan e. Sin emba go, en G ecia, es a másca a
no ocul aba, e a anslúcida a los sen imien os y emociones, siendo en ese
en onces ese espejo del alma. Así, el p osopon es á muy elacionado con
la mi ada que los demás daban del suje o y que esos p opios suje os da-
ban. Resul a cu ioso que p ecisamen e po esa ecip ocidad, no u ilizaban
p osopon pa a e e i se a la másca a de la Go gona, pues según la mi o-
logía g iega no podía in e cambia mi adas con ella po que eso suponía
la mue e. Como no podía se mi ada, sólo empleaban el é mino cabeza.
La palab a pe sona ambién iene su o igen e imológico en pe -sona e,
cuyo signi icado es “sona a a és de” (Be ancu , 2010, p.131). De es a
o ma, a a és de es a másca a ea al, la oz esonaba, y según la o -
ma que es aba p esen a a, se escuchaba de mane a di e en e, a en-
diendo a las exp esiones ( is eza, miedo o aleg ía). Se decía en onces
que la másca a e a el conduc o po el cuál se podía exp esa una emo-
ción o sen imien o además de pe mi i que la oz del alma esona a.
No es has a Roma donde se piensa en es as dos palab as po sepa ado.
Ellos designan ul us o ascies pa a os o y “pe sona” (Al una, 2009, p.37)
pa a másca a. Sin emba go, “pe sona” no solo se e ie e a másca a, sino
ambién a ol o papel. También podemos e es a ampliación semán ica
en la palab a g iega p osopon, de la que hemos hablado an e io men e,
pues ya en el II a.d.C se u iliza además pa a habla de pe sonaje. Es os
dos é minos enlazan con un e ce o que es kha ak e , que signi ica “el
que g aba”, e i iéndose así a la huella o imp on a ija de esas másca as,
a lo que es á g abado en la piel o el alma pe manen emen e. Los d ama-
is pe sonae o ca ac e es (en inglés oda ía se les sigue llamando así)
u ilizaban es as másca as pa a congela las exp esiones especí icas del
os o llegando a c ea ipologías conc e as y de ini o ias. Así se comienza

42 43
a ca ac e iza a esos pe sonajes con asgos que pe mi an de ini un ol
social. De es a mane a, en la ep esen ación, esas másca as con enían
un sen imien o o exp esión inamo ible, con el que se hablaba no de un
indi iduo, sino de la pe soni icación de un ipo de pe sona, un p o o ipo.
Con la apa ición del de echo omano, el é mino pe sona pasa a de ini una
ca ego ía mo al nue a, y con ello, se de ine de o a o ma: indi iduo de la
especie humana. Pasa de delimi a solo la apa iencia o la ep esen ación,
a de ini se den o de una sociedad aho a con de echos como la posibilidad
de ene una p opiedad o pode de ende se y discu i en un juicio (hay que
p ecisa en es e pun o que solo los pa e amilias son los que pueden op a
a ese es a us po comple o, y los escla os es aban exen os de es e í ulo,
pues ca ecían de de echos). En el de echo omano ambién se habla de
que el é mino pe sona en el sen ido de ol o papel social es in ínseco
al homb e, pues es e iene que se capaz de desempeña a ios pape-
les como pad e de amilia, como iel de una eligión o como come cian e.
Aún así no es has a el siglo VI cuando se da una de inición cla a que se i á
como undamen o pa a los es udios medie ales, de lo que se conocía po
aquel en onces po pe sona. Boecio decla a que “pe sona” es “ oda sus an-
cia indi idual de na u aleza acional” (Be ancu , 2010, p.134). Es la adición
c is iana la que p opaga es a nue a de inición, que después se á acogida y
en iquecida po pensado es y ilóso os medie ales como Tomás de Aquino.
Explica que es esa acul ad de aciocinio y dominio de sus p opios ac os lo
que nos di e encia e indi idualiza de las demás subs ancias p ime as. Ve-
mos cómo poco a poco la de inición del se humano se ha ido comple ando,
ag egando nue os concep os como indi idualización o asgos dis in i os,
la capacidad de ene una olun ad, pode e lexiona o sen i e imagina .
Se le p opo ciona un alo y una dignidad p opias independien es de los
posibles oles sociales. Tan o Aquino como A is ó eles coinciden en que el
se humano es “ac o y po encia”, pues somos se es co po ales que, g acias
a nues as acul ades y habilidades, somos capaces de adqui i una o ma
y mane as de se de e minadas que nos conec a con el es o del mundo.
En la mode nidad, Desca es sien a las bases del mundo del yo, pues o que
en es a época los ilóso os se cen an en el desa ollo de una eo ía indi i-
dualis a. Pa a es e ilóso o, el yo se con ie e en la base del conocimien o,
capaz de pone en duda odo lo que an es se había conocido pa a llega
al “yo pienso” como in más ce e o. A pa i de es a idea de la subs ancia
pensan e, apa ece el pensamien o de “a i mación ideológica del indi iduo”
(Be ancu , 2010, p.135), que se con ie e en el p ecep o de la con igu ación
social y polí ica, además de la alo ación de la mo al. Sin emba go, es a de-
inición había dejado de lado el é mino pe sona, y es Locke, o o ilóso o, el
que lo in oduce de iniéndola como ese se pensan e e in eligen e con con-
ciencia del sí y olun ad, que iene una iden idad pe sonal g acias a la capa-
cidad de econoce su indi idualidad (que es “el mismo”, osea la misma pe -
sona, el mismo indi iduo), independien emen e de los cambios que pueda
llega a su i en su ida. El indi iduo en la época mode na iene alo , pues
es igual a odos los demás, y p incipios, pues es á suje o a leyes y no mas.
Con la llegada de la época con empo ánea, los aspec os sociales e indi i-
duales del indi iduo se ag upan has a llega a la concepción de uni e sal.
La co po alidad, ca ac e ís ica que muchos siglos an es ya había acom-
pañado a la de inición de pe sona, se elaciona aquí con el os o, que es
el elemen o sob esalien e del cue po, lo que pe mi e elaciona nos con el
ex e io , la p incipal ía de exp esión. Pe o el os o no solo a iende a la
pa e más ísica del cue po, sino a una más ín ima y subje i a. Con es a
ama de pensamien o apa ece Gomb ich, que explica en el ensayo llamado
la másca a y la ca a: la pe cepción del pa ecido isonómico en la ida y el
a e; sacado del lib o a e, pe cepción y ealidad, la capacidad del indi i-
duo pa a iden i ica el os o de o o independien emen e de los cambios
que el cue po pueda su i . Conside a pa a es e pensamien o el é mino
de “cons ancia isonómica” (Gomb ich, 1970, p.17). O o pun o ca ac e ís-
ico de es e ilóso o es su ap oximación de las palab as pe sona, másca a
y os o; pues a i ma que odos c eamos una másca a dependiendo de
las ci cuns ancias en las que nos encon emos, y que paula inamen e esa
másca a a dominando nues o se has a que asumimos ese ol. De es a
o ma, el os o cada ez se ap oxima más a la másca a, con i iéndose
en algo nega i o si las in enciones e in e eses con los que se empieza a
modela esa másca a enmasca an y dis o sionan la iden idad del indi iduo.
Tomando en conside ación es e pensamien o, algunos ilóso os con empo-
áneos uel en al signi icado p ima io de la palab a donde se habla de la
ep esen ación y de los dis in os oles o papeles que cada indi iduo puede
ep esen a en el abajo o en la sociedad (Al una, 2009, p.39). Un ejemplo
de ello lo encon amos en E. Go man, un impo an e sociólogo que u iliza
es a concepción de ep esen ación pa a explica las in e acciones socia-
les, pasando así de másca as como o os os os a másca as sociales.
Ag ega así o o sen ido además de la ep esen ación e iden i icación, la
disimulación. En amos así en el mundo de la apa iencia y el ingimien o,
del dis az y la ocul ación del se . En su lib o la p esen ación de la ida
co idiana, habla de cómo el indi iduo ecibe in o mación del o o. Habla
de la imp esión que se le da a alguien al momen o de conoce lo y la que
emana de él (Go man, 1965, p.14), al igual que la palab a p osopon se
e e ía a la pe sona que es á delan e de noso os, inculando esa ecip o-
cidad. Se e ie e al indi iduo como ac o , ya que piensa que cada pe sona
desempeña un papel, ic icio, en la sociedad, y que inge y se esconde
de ás de esas másca as. Habla incluso de la acep ación de ese papel
como su e dade o se , es deci , que el papel que lle a a cabo se con ie e
en su ida, undiendo así la másca a, el ol, con la pe sona que hay de-
bajo. Explica además de la p eocupación que iene la sociedad ac ual po
el qué di án y po lo que los demás piensan de ellos mismos (Go man,
1956, p. 267), concep o que emos epe ido desde la an igua G ecia, con
una sociedad del ca a a ca a donde p ima la apa iencia y la p esencia.
44 45
Vemos así que el pensamien o con empo áneo pa a es os é minos es la
hib idación de os o y másca a. Hans Bel ing, en su lib o Faces, una his o-
ia del os o, habla de cómo la unción del os o puede an o e ela como
ocul a y engaña (Bel ing, 2021, p.13). Algunas eces somos capaces de
e de o ma cla a las exp esiones de los demás y o as esas exp esio-
nes son másca as que esconden sen imien os di e en es. Así, en endemos
os o y másca a como una imagen que inse amos sob e una supe icie
a modo de isualiza lo que que emos de ini y ep esen a . Pe o mien as
al os o se le a ibuye una cualidad icónica, la másca a se incula con
un cue po ajeno, que oma la posición del os o con i iéndose en sopo -
e y ol iéndose in isible. Y, aunque pa ezca que es os dos é minos son
opues os, la ealidad es que man ienen una elación de “na u aleza-cul u a”.
An e io men e se ha mencionado que en algunas cul u as las másca as
se usaban pa a i uales y ep esen aciones ea ales, pues es as ienen
la capacidad de cap u a las exp esiones aciales que son agi adas, cam-
bian es y ans o ma las po una exp esión absolu a capaz de habla po
sí sola. Es as másca as conceden al po ado o o os o, con i iéndose
de es a mane a en un nue o indi iduo ya que ha omado el cue po de
quien poseía la másca a. Siguen siendo una imagen, pe o no la ep o-
ducción de ese os o eal que es á ocul o, es más bien la enca nación, o
dicho de o a o ma, “exca nación” (Bel ing, 2021, p.21) del os o; pues
sepa a del cue po la imagen eal del indi iduo en cues ión. También hay
que des aca que du an e oda la his o ia a la másca a se le ha dado una
conno ación nega i a, pues apo a in o mación alsa de la imagen del
yo. Es Nie zsche quién habla de una conno ación posi i a en con apo-
sición a la que se había dado an e io men e. Dice que es bueno pa a el
se humano ene esas másca as pa a no expone se del odo a los de-
más. Habla incluso de la necesidad de esconde cie os sen imien os y
pensamien os ya no solo pa a p o ege nos a noso os mismos, sino pa a
no p eocupa o moles a a los que nos quie en (Nie zsche, 2004, p. 71).
Teniendo es e pensamien o en cuen a, Bel ing ambién hace una e lexión
sob e el ol que los os os asumen explicando que ecuen emen e un os-
o se compo a como una másca a en cuan o el indi iduo iene que in e-
ac ua con alguien pa a pode así encaja con la sociedad. Desempeña
de es e modo un papel y unciona como una másca a, p o egiéndose así
de los que lo odean. Go man, como ya hemos señalado an e io men e,
ambién hace una e lexión pa ecida y elaciona ambos concep os. Pe o no
sólo ellos llega on a es a conclusión, muchos o os ilóso os ie on cómo la
sociedad c ea másca as pa a de ende se de su al ededo , pa a con en a
al que es á delan e o como medio pa a consegui algo. Algunos con em-
po áneos lo han elacionado con las edes sociales, donde esa másca-
a an es mencionada si e de mu o de con ención donde sus emociones,
sen imien os e ideas e dade as es án supedi adas a lo que al público (se-
guido es) le ag ade. En muchos casos esas másca as que cumplen un
ol conc e o incluso oman el luga de los p opios indi iduos, los cuales
dejan de se ellos mismos con el in de consegui econocimien o y ama.
Ejemplo de ello lo encon amos en Ja ie Se ano-Puche, un pe iodis a
español que hace un análisis de la ob a de Go man y la ep esen ación
de una pe sona en las edes sociales. Explica que cada másca a que el
indi iduo escoge pa a ep esen a el papel es á minuciosamen e selec-
cionada con el in de ajus a se al en o no y ambien e, así como de sa-
is ace el gus o de los demás espec ado es. Es el usua io (el indi iduo)
el que decide qué da os quie e enseña al público, independien emen-
e de la e acidad o no de esa in o mación (Se ano-Puche, 2012, p.4).
Asimismo, como e emos más adelan e cuando nos aden emos en las
edes sociales como nue o luga de ini o io de nues o se , cabe des a-
ca dos esc i o es que ambién han a ado es e ema. Po una pa e, el
esc i o Ge a d Imbe habla de odas las ca as y ace as que se mues-
an al mismo iempo en las edes, de odas las o mas en las que ex-
ponemos nues o “yo” (Imbe , 2011, p.125). Expone que in e ne es, se-
gún Bauman, un “uni e so líquido” (Bauman, 2006) donde cada indi iduo
es capaz de, en e o as cosas, me e se en la in imidad de o a pe sona,
exhibi se y sob e odo, se o a pe sona, odas las que el indi iduo quie-
a se (o po el con a io no se ninguno, con i iéndose en me o espec-
ado , y solo con empla los papeles y las idas ajenas de los demás).
Po o o lado, Remedios Za a de igual mane a mues a cómo es i i en
las pan allas (Za a, 2017, p.4). Pone en elación di ec a el núme o de “se-
guido es” que pueda ene una cuen a con la can idad de in o mación, e-
az o no, que es a o ece al público, una ez más o eciendo es a ac ua-
ción delan e del espec ado . Un ejemplo es la o og a ía que es a pe sona
pone de pe il pa a p esen a se a los demás, escogiendo minuciosamen e
la mane a en la que el mundo la e á y a icinando qué pensa án de ella.
Cuando odo u mundo se cen a en la ed social y en mos a absolu a-
men e odo lo que e odea, esa “in imidad”, ese “yo mismo” se pie de.
T as el análisis an o de las palab as elacionadas como de dis in os au o-
es que han dado su opinión sob e el ema expues o, podemos deci que el
os o es la ca a de p esen ación de cada indi iduo, lo que se e a p ime a
is a y lo que más in o mación da de odo el cue po, po lo que es en oca-
siones muy ulne able. Tendemos de es a mane a a p o ege lo a a és de
másca as que ayuden a ocul a o al o pa cialmen e nues o e dade o yo.
Nos cen amos an o en ocul a pa a ag ada a la sociedad en la que i i-
mos que muchas eces la másca a cob a an a impo ancia que asumimos
el papel que es amos in e p e ando. Lo emos en la sociedad ac ual, con-
c e amen e en las edes sociales, donde muchas pe sonas se cen an an o
en apa en a que ol idan su e dade o se , omando la másca a el mando y
sup imiendo al indi iduo que había de ás. En amos en onces en el campo
de la en e medad como as o no que p o oca una adicción. Ma ía Mag-
dalena Ca o Man illa, en el a ículo adicciones ecnológicas: ¿En e medad
o conduc a adap a i a?, explica que si bien la adicción y dependencia a
46 47
las edes sociales y a in e ne oda ía no es á den o de la CIE (Clasi ica-
ción In e nacional de En e medades), muchos es udios conside an que la
pe enencia excesi a a las nue as ecnologías puede desemboca en una
conduc a adic i a. Es e ipo de as o no hace que el indi iduo pie da el
con ol de sus p opias acciones en la ac i idad elegida, en es e caso na e-
ga po la ed digi al, al e ando su ida co idiana an o a ni el social como
labo al o amilia (Ca o, 2017, p. 256). Señala ambién que el uso excesi o
de in e ne puede lle a a ansiedad, i i abilidad o dep esión, sín omas de
abs inencia al no se posible en a en el cibe espacio en un pe iodo de
iempo p olongado; e incluso un nue o é mino, nomo obia, o o gado pa a
de ini el miedo a sali de casa sin el elé ono mó il. Hay ya compañías
como A esmedia que han lanzado una campaña pa a p e eni es as ec-
noadicciones impulsando así un uso esponsable de es a (Es ébanez, s. ).
Bel ing ambién elaciona el os o con los “mass media” (Bel ing, 2021, p.
31), pues dice que los os os que apa ecen en las pan allas se compo an
aho a como las másca as de las que hemos es ado hablando an e io men-
e. Los conside a “a e ac os que esponden al más ecien e es adio de la
p oducción écnica de imágenes e imp esionan con su cele idad” (Bel ing,
2021, p. 189). De es a mane a, es os nue os os os-másca as lle an con-
sigo un ensayo p e io pa a su pos e io isualización en la pan alla. U ilizan
os os sin é icos, gené icos, mediá icos que sus i uyen a una pe sona en
la es e a pública. Además, la sob ep oducción de imágenes en los medios
ac uales despoja de signi icado al iejo os o, ocupando su luga y i ali-
zando con él. Es e nue o signi icado de os o lo podemos e en la e is a
Li e, la cual (Bel ing, 2021, p. 192) el 28 de diciemb e de 1936 publica una
columna i ulada Faces, donde p omulga que el os o mediá ico iene la
capacidad de es a p esen e en muchos luga es. Así, u ilizaba una cabeza
sin ca a y sin é ica donde se podían p oyec a muchos os os, si iendo
así de ma iz pa a esos os os que compi en po el luga que es a posee.
Son os os, en aquel momen o, ac uales que ienen como obje i o causa
una imp esión, ya sea buena o mala ( emos po ejemplo los os os de
Hi le o Roose el ). Se explica de es a mane a que los os os nue os de
pe sonajes ele an es se an eemplazando en las no icias y e is as al
como si ue an másca as, siemp e en el mismo luga y de la misma o ma.
La ep oducción de os os públicos (Bel ing, 2021, p. 195) se ol ió a mo-
di ica con la llegada de la ele isión. Es as imágenes no sólo alcanza-
ban al cine y las películas, sino que aho a podían llega a los hoga es
de o ma simul ánea y al momen o. Ya no solo apa ecían ac o es o ac i-
ces, sino odo ipo de pe sonajes elacionados con la polí ica, la econo-
mía y el pode . Aún así, la p ime a comunicación de la que hablábamos
que debía ene un os o de o ma ecíp oca aquí no es más que una
simulación, un ea o. A pesa de que es e pe sonaje a ae odas las mi-
adas, ya no de uel e ninguna ni podemos e alua al que enemos de-
lan e, pues aunque es emos iendo su os o, no es más que la ep e-
sen ación de es e. También se pie de la e e encia de ese icono, la igu a
ya no iene una escala na u al, sino la que dic an los medios. Lo emos
en los gigan escos ca eles que algunos di igen es usan pa a a ianza su
dominio y con ol en la sociedad. Ya sea en la calle o en la ele isión, la
de o mación de la escala es un ecu so muy u ilizado pa a some e a los
espec ado es, con i iéndose en las másca as colosales de la an igüedad.
De es a mane a en endemos que la másca a ha sido empleada pa a al-
e a la isión del po ado desde que iene conciencia de sí mismo, y,
como e emos en el siguien e apa ado, es a a és del e a o en o-
das sus e ien es donde podemos e la ep esen ación del os o, y
po consiguien e la másca a, que en algunos casos ocul a pa a des-
ela un indi iduo nue o y/o mejo ado, y en o os se anexiona an o al
pe sonaje que lo po a que es capaz de cons ui un nue o indi iduo.
4.3. Re a o como ep esen ación
del indi iduo.
62 63
Hacia mi ad del siglo XIX, con la in ención de la o og a ía,
lo que has a el momen o se conocía como e a o, desde el
pun o de is a a ís ico (Al una, 2009, p.43), en a en deca-
dencia debido a que el pa ecido que de inía el e a o deja de
se la no ma. Es en la e apa imp esionis a donde los a is-
as empiezan una nue a o ma de ep esen a al indi iduo: a
pa i de es e momen o, en el e a o p ima la pe cepción y
la e ocación. La semejanza ya no iene alo . Se apa an de
la concepción adicional de la ep esen ación del indi iduo
(Ba ón de Paula, 2016, p.14) y se aden an en el es udio de
una nue a plás ica que les ayude en la a ea de cons ui la
imagen de la pe sona (dando paso así a las pos e io es an-
gua dias del siglo XX). Al aleja se de la idea de ep oducción
iel pa a e leja la e dad, b o an nue as inquie udes como
son el que e ep esen a el alma, el in e io de la pe sona
o el lado ocul o del indi iduo. Nace un in e és po la psico-
logía del e a ado, dejando de lado la búsqueda de la belle-
za pa a da paso a una a acción po lo eo, po los an as-
mas, po las o mas g o escas y los mons uos in e nos. Se
habla de la idea del doble, donde se di e encia al suje o del
yo, dos pe sonalidades aho a en en adas. Podemos e en
Goya ( ig.6) que cada ez se aleja más de esa ep esen ación
ideal del suje o y empieza a exp esa lo e ible y lo g o esco.
Al comienzo del siglo XX, se empiezan a emplea nue os me-
dios y ecu sos en la c eación del e a o. Aho a la imagen del
indi iduo se agmen a, se descompone, se sepa a y se deja
inconclusa. Con ello, los a is as con empo áneos in en an
cons ui de una nue a o ma la iden idad del suje o, hablando
p ecisamen e de la pé dida de esa iden idad. U ilizan el exp e-
sionismo y el in o malismo pa a ocul a el os o y dan g an impo -
ancia a la iconog a ía, mos ando así un suje o social más eal.
Sin emba go, desde el pun o de is a sociológico, es a o ma
de ep esen a al indi iduo iun a de una mane a sin p ece-
den es as la in ención de la o og a ía y de las siguien es
écnicas de ep oducción. El deseo de dispone de imagen
p opia que e leje a la pe sona indi idualmen e c ece y se
ex iende a odos los es amen os de la sociedad, ya que es
más iel a la ealidad, más económico, más cómodo y con
capacidad de ep oducibilidad. A pa i de es o (Ba ón de
Paula, 2016, p.13), los a is as en a on en deba e, po que
aunque muchos ie on en la o og a ía un nue o medio
con el que abaja y es udia la ep esen ación, es cie o
que o os oma on es e nue o in en o como la causa de la
“mue e” del e a o pic ó ico, que, a di e encia del o og á-
ico, sí que e a capaz de exp esa la esencia del a is a.
Figu a 6. Goya, Dos iejos comiendo sopa, 1820-1823.

64 65
Además, a la in ención de la o og a ía (Al una, 2009, p.44) le si-
gue una e olución indus ial que modi ica las bases en las que se
asien a la sociedad. El éxodo u al y el aumen o de la u banización
dan pie a una sociedad con un sen imien o de p opiedad e indi i-
dualismo que acen úa el deseo de una imagen p opia, de un e a o
singula izan e. A la ez, con el espejo como obje o domés ico que
puede llega has a las casas más humildes y la o og a ía cada ez
más accesible a la población, la imagen de sí mismo se con ie e
en algo co idiano y po ende deja de ene an o alo . Más a de,
su gie on los documen os de iden i icación con una o o del os o,
que ya ue on empleados como ca as de acceso en la Exposi-
ción Uni e sal de Pa ís en 1867, y poco iempo después nace la
idea de usa una a je a jun o con la o og a ía de un indi iduo y su
nomb e comple o como mé odo de iden i icación. Es a o og a ía,
sin emba go, dis a mucho de ep esen a más allá de lo e iden e,
pues (Finol, 2012, p.42) iene unas ca ac e ís icas muy ma cadas:
la pe sona, sola, debe es a de en e, sin nada que pueda hace
que algún asgo acial no se ea, sob e un ondo monoc omo que
gene almen e es un colo blanco o c ema, una mi ada on al y
una exp esión neu al, odo ello sob e un plano no mal pa a e i-
a posibles de o maciones en el os o. Su p incipal obje i o es el
de la iden i icación y iene una g an capacidad de ep oducción,
po lo que di ie e de la o og a ía a ís ica y del e a o psicológico,
que a más allá de in en a ep oduci la apa iencia del e a ado, y
busca e ela su pe sonalidad, saca la a la luz (Valín, 2020, p. 13).
Pa alelamen e su gen las llamadas “ a je as de isi a”, muy u iliza-
das en un p incipio po polí icos, emp esa ios, y al os es amen os
sociales y más a de po cualquie a que pudie a hace se ca go de
la elabo ación como o a o ma de p esen ación e iden i icación,
así como pa a eco da al indi iduo en un o ma o de pequeñas di-
mensiones que ue a ácil de anspo a (Finol, 2012, p.44). Llegó
a manos de And é-Adolphe-Eugène Disde í, que consiguió aba a-
a aún más los cos es u ilizando un solo nega i o pa a consegui
ocho posi i os (Pé ez, 2016, p. 11). A a és de las a je as de i-
si a, el e a o se ol ió a es e eo ipa , casi ca ica u izando al e-
a ado, y al p oduci se casi de o ma indus ial y con una inalidad
come cial, p on o esas o og a ías de conocidos y de gen e amosa
(pues e a la única o ma que enía la gen e común de conoce el
os o de amosos, odos es os es e eo ipados) se con i ie on en
obje os de colección. Su gen así álbumes pa a almacena las de
o ma sencilla (Valín, 2020, p. 17). Vemos en onces que la o o-
g a ía del e a o (Ba ón de Paula, 2016, p.16) se con ie e en
un ecu so más asequible y po consiguien e popula , que dejaba
de lado cualquie es igio de la ep esen ación del alma o de su
yo in e io , dándole un mayo alo a la imagen eal del indi iduo.
Pe o no odos los o óg a os quisie on lle a es e camino, algunos de-
cidie on ahonda en la ep esen ación del indi iduo más allá de la me a
iden i icación. Cabe des aca en el ámbi o del e a o o og á ico psi-
cológico (Casajús, 2009, p.242) a Gaspa Félix Tou nachon, llamado
Nada . Es e a is a quiso ol e a la na u alidad del e a o a a és del
dominio de las luces. Pa a pode e a a ya no solo la apa iencia ísica
sino su in e io , in en aba conoce y comp ende a la pe sona, es udia
sus ca ac e ís icas y su o ma de se , busca lo más ep esen a i o de
ella y en onces plasma lo en la o og a ía ( ig.7). El se ca ica u is a le
ayudó mucho a la ho a de escoge el asgo o la exp esión más dis in i-
a, pasando po al o el oque humo ís ico de es e ipo de dibujos pa a
do a a cada e a o de la se iedad y la dignidad que me ecían. La com-
Figu a 7. Gaspa d Félix Tou nachon, Au o e a o, 1865.
66 67
plicidad (Valín, 2020, p. 20) que desa olla-
ba en su es udio, en un ambien e más p i-
ado que las o og a ías que se enían que
hace a plena luz del día y en la calle po que
oda ía no se dominaba el ema de la ilumi-
nación, con el modelo pe mi ía que cap a a
pe ec amen e la ac i ud y el ca ác e , bus-
cando la exp esi idad del os o de la pe so-
na, log ando así expone el yo más ín imo.
O o a is a de g an in e és que e olucionó
el ámbi o del e a o psicológico en la o o-
g a ía ue Philippe Halsman con su p oce-
dimien o o og á ico ca ac e ís ico que él
mismo i uló como Jumpology o Jumps yle
(Delgado, 2017, p.4). Es a nue a he a-
mien a pa a la psicología u ilizaba el ac o
del sal o pa a que los o og a iados se com-
po en de o ma na u al, ya que es os se
cen aban solo en sal a ( ig.8) y dejaban
de lado la másca a que ence aba la e -
dade a pe sonalidad, descub iéndose así
su yo eal. Lo que el o óg a o debía hace
e a cap u a el p eciso momen o donde la
másca a desapa ecía jus o en el ins an e
cúlmen del sal o, exhibiendo así los asgos
e dade os que ca ac e izaban al e a a-
do. Halsman explicaba que el con ol de
las exp esiones aciales, pensamien os y
acciones que no malmen e se iene y que
condiciona en g an medida nues o com-
po amien o se des anece cuando se sal-
a, ya que lo único en lo que se piensa es
en la acción en sí. Re a ó con es a écni-
ca a polí icos como Richa d Nixon, jueces
y a cien í icos como Oppenheime , ac o es
y ac ices como Mau ice Che alie , Aud ey
Hepbu n, G ace Kelly, Ma ilyn Mon oe,
nobles como los Duques de Windso , e c.
El a is a u ilizaba los sal os como e a-
pia, pues la ensión que pod ía supone
una sesión o og á ica se es umaba en
cuan o ponía en p ác ica es e mé odo, do-
ando de humo y lige eza las o og a ías.
La úl ima a is a de la que habla emos es
una o óg a a que ha des acado po e a a
Figu a 8.1. Philippe Halsman, Philippe Halsman's Jump Book, 1959.
Figu a 8.2. Philippe Halsman, Philippe Halsman's Jump Book, 1959.
68 69
la iden idad pe sonal y cues iona la concepción adicional del e a o.
Cindy She man u iliza el au o e a o pa a habla del yo como una cons-
ucción imagina ia y alsa. U iliza su cue po como obje o y elemen o po
el cuál ma e ializa odas las pe sonalidades, po lo que no se au o e-
a a como al. Sus o og a ías hablan de la decons ucción de la iden-
idad y de la agonía del yo, ei indicando los es e eo ipos emeninos.
Desapa ece ella como pe sona y a is a pa a da paso a un indi iduo
común que ep esen a una pa e de la sociedad, c eando un e a o co-
lec i o (Gómez & C is óbal, s. ). Ha ealizado conside ables se ies o o-
g á icas sob e es e eo ipos y la cul u a es adounidense desde un oco
eminis a, pe o la que des aca sob e la demás es un i led ilm ( ig.9).
En es a se ie de 84 o og a ías ealizadas en 1977 ecoge la es é i-
ca del cine eu opeo donde se ep esen aba a la muje pa a aplica la
a la isión con empo ánea. En cada o og a ía p epa a un escena io
y es ua io especí ico pa a c ea una escena donde pe soni ica a un
es e eo ipo especí ico, con i iéndose ella misma en ac iz que in e -
p e a un papel. El ema cen al de la ob a, como ya hemos dicho, son
ep esen aciones emeninas ales como una muje abandonada, una
golpeada, una manipulado a o he oica, las cuales ponen la mi ada
ue a del cuad o que, como bien explica el p o eso Osca Colo ado
“implica que hay una acción más allá de la imagen y que se ha o-
mado una « ebanada» de esa na a i a donde hay un an es (ocu ió
algo en el pasado) y un después (algo ocu i á)” (Colo ado, 2012).
En endemos así que el e a o como ep esen ación del suje o ha e-
nido a ios usos a a és de la his o ia: desde las ep esen aciones
de es a us y pode , con una g an idealización has a la ep esen ación
más c uda del suje o dejando e lo que hay den o de él. También
podemos e que en un p incipio e a el e a o pic ó ico el que se en-
ca gaba de dicha ep esen ación, más enco se ada y suje a a con en-
cionalismos y modas, pe o con la llegada de la o og a ía, esa obse-
sión con la ep esen ación exac a y idedigna se ue disipando pa a da
paso a una imagen más suel a y con un a o psicológico, in en ando
deja e la pe sonalidad de esa pe sona, lo que hay de ás de cada
os o. Es la o og a ía la que oma el ele o, y g acias a la acilidad
de ep oducción, es mucho más sencillo pa a la gen e de a pie con-
segui una ep oducción de sí mismo iel. Pe o muchos a is as deci-
die on oma la o og a ía como o o mé odo a ís ico con el que po-
de exp esa se, apa eciendo así la o og a ía a ís ica y psicológica.
Figu a 9. Cindy She man. Un i led Film S ill #16, 1978.
4.3.3. El e a o en el
espacio digi al
72 73
Vi imos en la e a de la ecnología y del uso de in e ne . Hemos pasado de lo
adicional, un cuade no, a lo digi al, la able . U ilizamos el mó il pa a hace
miles de o os, pa a oma no as y habla con o a pe sona. Es amos odea-
dos de ecnología y sin ella no pod íamos i i . Hemos su ido un cambio
d ás ico con la e olución indus ial a inales de la década de 1990, al como
lo ha hecho la o og a ía. Se pasa de una o og a ía analógica a una digi al,
llamada pos o og a ía, que cambia el pa adigma de his o ia o og á ica. Es a
ans o mación a de la mano del desa ollo de la web 2.0, las edes sociales
y la apa ición de los elé onos mó iles capaces de ealiza o og a ías de ma-
ne a ins an ánea y subi las a la ed donde ci culan, se mezclan y acumulan.
El e ec o de la pos mode nidad en la o og a ía ha sido es ablece una nue a
o ma de e es a p ác ica a ís ica que se cen aba en la ep esen ación de
la ealidad. La posibilidad de e oca digi almen e las o os ompen la obje-
i idad y e acidad que las analógicas poseían. Ya no solo a iende a lo e -
dade o, sino que u iliza nue as p ác icas como el mon aje o el emake con
exp esiones, in enciones y p eocupaciones di e en es (An olín, 2017, p. 20).
Pa a el c í ico de a e José Luis B ea, el desa ollo ecnológico de la o-
og a ía unciona como un segundo ob u ado al aumen a el iem-
po de p ocesamien o, de pos p oducción. Se expande así el iem-
po de exposición en compa ación al ins an e en el que an e io men e
se hacía la cap u a c eando una o og a ía na a i a (B ea, 2015).
La p oducción más ácil de imágenes causadas po la inco po ación de
la cáma a en los disposi i os mó iles p opician que la imagen enga una
ida e íme a. Al es a a nues o alcance pode ealiza o os a dia io, su-
p imimos la ca ac e ís ica de se única e i epe ible, p o ocando una sa-
u ación isual. A es e cambio hay que suma le los concep os de au o-
ía y au en icidad, pues al habe muchas iguales, no exis i ía la o iginal.
El a chi o o og á ico digi al o ece una nue a o ma de expe imen a-
ción con millones de ein e p e aciones de la imagen (To o, 2021, p.51).
La pos o og a ía se ca ac e iza, po an o, po un cambio concep ual,
un cambio en la mane a de abaja y en la es a egia de la c eación. El
click del ob u ado de la cáma a da paso al click del a ón, la concep-
ción de ealidad con el espacio que lo odea da luga a la ealidad di-
gi al. El g an banco de imágenes exis en es lle a a los a is as al ap o-
echamien o de ellas como o ma de eciclaje, de econ ex ualización.

74 75
Cabe des aca en la e a de las imágenes y el ap opiacionismo a Fon cu-
be a ya que no solo c ea ob as den o de es e pe iodo, sino que esc ibió
mucho sob e el ema pa a llega a un mayo en endimien o. A a és de
su abajo se explica la e olución de la imagen, que oma una es uc u a
di e en e sob e su unidad básica: el píxel (Gál ez, 2014). En e sus mu-
chas c eaciones a ís icas encon amos googleg ama ( ig.10), una se ie
donde aúna imágenes que saca de google a pa i de una palab a cla e y
el mosaico como composición. En es a ob a se obse an di e sos ni eles
de signi icación a medida que nos ace camos a ella, pues las pequeñas
imágenes poco a poco an omando o ma (A ium museoa, s. ). Recoge
en un decálogo diez p opues as sob e cómo unciona la c eación o o-
g á ica bajo su pun o de is a, donde habla de emas como el papel del
a is a y su unción o la ac ual isión en la iloso ía del a e (Gál ez, 2014).
Tal como explica He nán Da ío To o Ca ajal a pa i de la pos o og a-
ía la idea del yo adquie e mayo impo ancia, las cáma as de los mó-
iles, como ya hemos comen ado, impulsan el sel ie y con ello el suje-
o adquie e mayo au oconocimien o de la imagen pe sonal que aho a
es á an no malizada pe o años a ás e a casi un lujo. Ac ualmen e y
g acias a la ecnología nues a apa iencia es de nues a p opiedad y e-
nemos la capacidad de pode maneja la a nues o gus o. La imagen es
aho a un medio de comunicación, y no de ep esen ación. Es un ehí-
culo po el cuál exp esamos una idea, un mensaje. Las imágenes pos-
o og á icas ienden a se el esul ado de cap u as ugaces y e íme as,
ol idadas en segundos po la g an ca ga de p oducción. Es as imáge-
nes se suelen subi a la ed, y allí a is as ap o echan que es án a su
alcance pa a oma las debido a su po encial a ís ico (To o, 2021, p.52).
Figu a 11. Richa d P ince, Un i led (Po ai ), 2015
Figu a 10. Fon cube a, Pallaso, de la se ie Googleg ama,2007.
76 77
Richa d P ince es uno de es os a is as que u ilizan o os de las e-
des sociales. Encon ó en las edes una g an uen e de imágenes que
podían se usadas. Lo emos en su amosa exposición new po ai s,
donde ecoge publicaciones de la aplicación de ins ag am ( ig. 11).
El a is a explica que selecciona o os con sus publicaciones y deja un co-
men a io de mane a que in e iene en la imagen an es de imp imi las y
después las saca en g an o ma o (167 x 123,8 cm). Le ascinó la mane a
en la que es as o os es aban al alcance de odo el mundo, cómo podía
manipula los comen a ios pa a que el suyo apa ecie a el p ime o. Explica
cómo p ime o empezó con e a os de gen e que conocía y a medida que
se aden aba más en la aplicación empezó a usa e a os de pe sonas des-
conocidas que o bien seguían a sus conocidos o ice e sa (Gagosian, s. ).
Po lo an o, uno de los e ec os de la e a digi al es la pos o og a ía, donde
se le da más impo ancia al mensaje, al p oceso comunica i o, que a la
ep esen ación de la ealidad. Todo es o ha sido posible po que i imos en
una época de a ances cons an es. La ecnología a anza cada día a un i mo
imp esionan e, y al igual que la o og a ía digi al y las edes sociales supu-
sie on un cambio de pa adigma, la in eligencia a i icial ambién ha p o oca-
do una al e ación en el modo de concebi el mundo. Si nos cen amos en el
campo del a e, cabe des aca un p ime p oyec o que empleó la in eligen-
cia a i icial en la c eación de una ob a a ís ica ( ig 12). Es el llamado Aa on
que, al como explica Fe nando Peña A danuy en su in es igación, es uno
de los más des acados (Peña, 2009-2010, p. 12). Se empezó en 1973 y ac-
ualmen e sigue en desa ollo. El in en o , Ha old Cohen, es un a is a al que
siemp e le ascinó la in eligencia a i icial y conside ó inclui la en su p oduc-
ción a ís ica. Así, el p oyec o se ue desa ollando en a ias e siones has-
a da con la ó mula exac a donde la máquina enía memo ia y le pe mi ía
almacena los conocimien os adqui idos. El p oceso que seguía incluía la
ecopilación de una se ie de da os pa a decidi qué ep esen a , la elabo a-
ción del dibujo desde lo gene al a lo más especí ico y la aplicación del colo .
Empiezan así a su gi dudas sob e la au o ía de la ob a de a e. Luis Vásquez
Leal habla sob e las dis in as pe cepciones en es a cues ión, alegando que
en el Con enio de Be na se es ablecen una se ie de p incipios, en e ellos
los pe enecien es a es a cues ión. Se conside a que la au o ía co esponde
a la pe sona na u al, la cual posee decisiones “lib es y c ea i as” en con a-
posición a una máquina que no iene esa capacidad de decisión. El consen-
so in e nacional ambién incluye como au o es en algunas excepciones a
aquellos que han in e ido económicamen e en la c eación, además de las
pe sonas que han in e enido en el p oceso c ea i o (Vásquez, 2020, p. 213).
Pe o la in eligencia a i icial o IA no solo es capaz de gene-
a una pin u a o un dibujo; ac ualmen e es capaz de gene a os-
os inexis en es mucho más eales de lo que se piensa. U ilizan-
do un algo i mo no supe isado en el ap endizaje au omá ico, es
posible c ea una ca a a pa i de a ias imágenes combinándolas con dis in os o-
nos de piel y cabello que no pe enezca a ninguna pe sona. Vemos en onces cómo la
delgada línea en e lo eal y lo ic icio se es á empezando a desdibuja (Sien a, 2019).
Aún así, es e p og ama oda ía es á en desa ollo y po lo an o puede ene al-
gún allo como po ejemplo en el ondo, en el pelo o en algún dien e, aunque p on-
o se á imposible dis ingui lo. En cualquie caso, la ecnología a anza de mane-
a es epi osa, y podemos deci que en unos años es e p og ama se á capaz de
c ea e a os pe ec os. Es o c ea cie a ince idumb e en cuan o a la é ica del asun-
o, pues los “ e a os sin é icos” pueden usa se de o ma audulen a (Peco, 2018).
De es a mane a en endemos que es amos en la e a digi al, donde lo eal
y lo ic icio se usionan, donde odo cambia y mu a a cada segundo, y lo
que hoy nos pa ece imposible den o de pocos años se á una ealidad.
Figu a 12. Ha old Cohen e AARON, Two F iends wi h Po ed Plan ,1991.
5
DESARROLLO ARTÍSTICO
80 81
A pa i de la in es igación ealizada, la a is a plan ea la p emisa de despoja de las
o og a ías a las pe sonas que es án den o de ellas. U ilizando o og a ías ap opiadas
y de a chi o, da una nue a signi icación a es as, enma cándose, al como se ha expli-
cado, den o de la pos o og a ía, que la usa como medio pa a asimila un concep o.
El p oyec o se ha plan eado bajo una p egun a: ¿qué pasa ía si no hubie a do-
cumen o en el que se e leja a el paso del se humano po la ie a? ¿Hab ía
exis ido el se humano si nadie pudie a e ese e lejo de noso os mismos?
Así, median es dis in as écnicas, se elimina á al indi iduo de la escena, dejan-
do un pasisaje acío y desp o is o de ida. Se ha expues o den o de un álbum
de o os que ecoja odas las ob as, c eando una composición con cada una de
ellas y un lib o que pueda en ol e la idea p incipal de la que se p e ende habla .
Las ob as se di iden en dos se ies, cada una de ellas hechas a a és de
dis in os p ocesos. La p ime a de ellas es á ealizada a pa i de la écni-
ca de la se ig a ía. En es a, se han omado o og a ías cogidas de in e -
ne y se han usado pa a c ea di e en es ilus aciones que las sus i uyen.
En la segunda se ie se han uel o a u iliza o og a ías ob enidas de in e -
ne y se han eliminado de o ma manual a las pe sonas que apa ecen en ellas.
De es a mane a, el álbum es á lleno de imágenes que no mues-
an ningún os o ni asgo iden i ica o io, no las ep esen a.
94 95
And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022

96 97
And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022
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And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022
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And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022
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And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022
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And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022

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And ea Co de o Ga cía, P osopon, o og a ía, 5 de junio de 2022
108 109
And ea Co de o Ga cía, P osopon, o og a ía, 5 de junio de 2022
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And ea Co de o Ga cía, P osopon, o og a ía, 5 de junio de 2022
112 113
And ea Co de o Ga cía, P osopon, o og a ía, 5 de junio de 2022
126 127
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